El estado mexicano

En la constitución se otorga personalidad jurídica con derechos y obligaciones,
es la que lo caracteriza y explica cuáles son sus elementos; uno de ellos,
observable de manera concreta en un mapa, es el territorio definido en el
artículo 42 de la siguiente manera:
El territorio nacional comprende:
1.-El de las partes integrantes de la federación
2.-El de las islas, incluyendo los arrecifes y cayos en los mares adyacentes.
El estado además de reconocer e incorporar los derechos humanos en las
leyes, debe garantizar a los ciudadanos que se le respeten en todo momento.
Históricamente, los gobernados han sido víctimas del abuso de poder, por
parte de los gobernantes, por ello en nuestra constitución ha instituido un
capítulo especial de derechos en la población, que le permite actuar sin que
exista abuso por parte de quienes detentan el poder.


Forma de gobierno

El poder del estado mexicano emana de la constitución y es en esta donde se
determina en un primer momento, la forma de gobierno, su organización,
facultades y derechos, así como el de la propia población. En ella se marcan
los procedimientos para la creación de leyes secundarias para organizar y
regular de mejor manera la población y al estado mismo.
Los mexicanos en ejercicio de sus soberanía decidieron constituir su forma de
gobierno en una república.
La noción de sufragio universal en este rubro es relevante, porque se define
como el acto de manifestar la voluntad por parte de los ciudadanos en el
ámbito político. Consiste en dar al pueblo la oportunidad de designar a las
personas que habrán de realizar las funciones gobernativas en su
representación y por ello define a la república mexicana como representativa.
En síntesis, una república democrática se distingue por ser un régimen cuya
legitimidad no brota de la voluntad divina sino de la voluntad de los ciudadanos,
donde no impera la disposición arbitraria de una persona sino la ley, en el que
hay separación de poderes, donde los cargos públicos son temporales y
rotativos, y en el que para su funcionamiento los individuos participan, en
ocasiones directamente y en otras por medio de representantes (como es más
común en nuestra época), a veces de manera más amplia y otras de manera
más restringida.

El derecho puede dividirse en distintas ramas. En este sentido, es posible
hablar de derecho público (cuando el Estado, como autoridad, interviene con
sus facultades coercitivas) o derecho privado (las relaciones jurídicas se
establecen entre particulares), por ejemplo.
La rama del derecho social nace en el derecho público a partir de los cambios
en las formas de vida. Su objetivo es ordenar y corregir las desigualdades que
existen entre las clases sociales, con la intención de proteger a
las personas ante las distintas cuestiones que surgen en el día a día.
El derecho social, a su vez, comprende otras ramas, como el derecho laboral,
el derecho a la seguridad social, el derecho migratorio y el derecho
agrario.
Es importante tener en cuenta que la división del derecho en diversas ramas
facilita el estudio, pero no tiene demasiada relevancia en la aplicación concreta
de las normas jurídicas. Todas las ramas del derecho se
encuentran relacionadas entre sí e interactúan en cualquier proceso legal.
La noción de derecho social se encuentra menos difundida que las de derecho
público o derecho privado. Esto ocurre ya que la propia definición de
derecho supone la existencia de un hecho social (es decir, donde entra en
juego la relación entre seres humanos en el marco de una sociedad). Por lo
tanto, hay especialistas que consideran que el concepto de derecho social no
tiene mayor relevancia.


Derecho laboral
a rama del derecho que se encarga de regular las relaciones que se establecen
a raíz del trabajo humano se conoce como derecho laboral. Se trata del
conjunto de reglas jurídicas que garantizan el cumplimiento de las obligaciones
de las partes que intervienen en una relación de trabajo.
El derecho laboral entiende al trabajo como
aquella actividad que un individuo desarrolla con el objetivo de transformar el
mundo exterior, y mediante la cual obtiene los medios materiales o bienes
económicos para su subsistencia.
Es importante determinar que varias son las fuentes de las que bebe el citado
derecho laboral para desarrollarse y establecer la justicia que se estima
pertinente. En concreto, se establece que entre aquellas destacan la
Constitución, los contratos de trabajo, los tratados internacionales existentes, la
ley o los reglamentos.
Como hecho social, el trabajo contempla el establecimiento de relaciones que
no son simétricas. El empleador (es decir, quien contrata a un trabajador)
cuenta con una mayor fuerza y responsabilidad que el empleado. Por eso, el
derecho laboral tiende a limitar la libertad de cada compañía a fin de proteger al
involucrado más débil de esta estructura.
Esto supone que el derecho laboral se basa en un principio protector, a
diferencia del derecho privado que se sustenta en un principio de igualdad
jurídica. El derecho laboral, por lo tanto, debe aplicar, frente a la multiplicidad
de normas, las reglas que resulten más beneficiosas para cada trabajador.
Este principio protector es uno de los más importantes que existen dentro de
este citado ámbito, sin embargo, no podemos pasar por alto el hecho de que el
derecho laboral también se basa en otros tales como es el caso del principio de
razonabilidad. Este es aplicable tanto al propio empleador como al trabajador y
viene a establecer que ambas figuras desarrollan sus derechos y sus deberes
sin caer en conductas abusivas, lo harán en base al sentido común.
De igual manera también es importante subrayar el valor del principio de
irrenunciabilidad de derechos. Esta máxima deja claro que ningún trabajador
puede llevar a cabo la renuncia de los derechos que se le establecen como tal
por parte de la legislación laboral. Eso supone, por ejemplo, que no pueda ni
trabajar más horas de las que están establecidas ni que tampoco renuncie a
cobrar menos de los que está estipulado.
Cabe resaltar que las relaciones laborales están regidas por una ley de
contrato de trabajo y diversas normas complementarias. De todas formas, cada
sector productivo cuenta con sus propias normas para regular las relaciones o
ciertos aspectos de ellas, sin que estas normas impliquen una violación a la
mencionada ley de contrato de trabajo.
Por otra parte, existen convenios colectivos de trabajo que se aplican a
distintos grupos profesionales. Estos convenios colectivos son acuerdos que se
negocian entre los empleadores y los empleados y que deben ser aprobados
por el Estado.
Convenios estos que se deben caracterizar porque tienen que respetar en
todo momento la legislación laboral existente. En concreto, se pueden
establecer dos tipos: los convenios de empresa, en los que ejercen de
interlocutores los delegados sindicales o los comités de empresa, y los
convenios de rango superior donde son los sindicatos los encargados de tener
la representatividad.