Analítica de lo bello en Kant

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En la argumentación que Kant desarrolla a propósito de la belleza, descompone el jui
cio del gusto en cuatro momentos o factores:

Primer momento del juicio del gusto: según la cualidad: el juicio es desinteresado
.
Para discernir la belleza de algo, referimos la representación del objeto en cuest
ión, a través de la imaginación, al sujeto y a su correspondiente sentimiento de place
r o displacer. Así, el juicio del gusto es, por lo tanto, un juicio estético, y no c
ognoscitivo. Esto es: un juicio cuyo fundamento de determinación puede únicamente se
r subjetivo, el cual, por ende, ha de estar referido al sentimiento de placer y
displacer en el que el sujeto en cuestión se siente a sí mismo tal y como es afectad
o por la representación.
Asímismo, podemos afirmar que cuando nos preguntamos por la belleza de algo sólo des
eamos saber si la mera representación del objeto va acompañada de satisfacción, indepe
ndientemente de la existencia del objeto de esa representación. No surge la idea d
e poseer el objeto y hasta nos despreocupamos de su existencia real.
Así pues, y en la medida en que entendemos por interés la satisfacción que enlazamos c
on la existencia de un objeto, la satisfacción que determina el juicio del gusto p
uro se nos presenta como totalmente desinteresada. A este desinterés, se contrapon
e el de las formas de satisfacción que se corresponden con lo agradable y con lo b
ueno.
Por una parte, lo agradable es aquello que en la sensación gusta a los sentidos, e
s decir, aquello que produce satisfacción. Ahora bien, la sensación que está en juego
en lo agradable es subjetiva, esto es, está referida exclusivamente al sujeto y no
se relaciona con conocimiento alguno. La satisfacción correspondiente a lo agrada
ble presupone, del mismo modo, la relación entre la existencia del objeto en cuest
ión y el estado del sujeto y expresa, por ello, un interés.
Por otra, lo bueno es aquello que gusta gracias a la razón mediante el mero concep
to. Podemos distinguir en cuanto a lo bueno: lo bueno para (lo útil) y lo bueno en
sí (aquello que gusta por sí mismo). En ambos casos, está presente el concepto de un
fin y, en esa medida, la relación de la razón con un querer; por lo que podemos conc
luir que en lo bueno también está siempre presente una satisfacción en la existencia d
e un objeto, o lo que es lo mismo, un interés.
Para encontrar algo bueno siempre debemos tener un concepto previo del objeto, l
o cual no es necesario en la belleza, ni en la sensación.
Para finalizar, hay que señalar que de los tres tipos de satisfacción considerados,
la satisfacción que se corresponde con lo bello es la única libre y desinteresada, e
n la medida en que en ella no existe necesidad alguna que fuerce la aprobación.

Segundo momento del juicio del gusto: según la cantidad: según la cantidad del juici
o del gusto, habremos de definir lo bello como aquello que, sin concepto, se rep
resenta como objeto de una satisfacción universal, o dicho de otro modo: lo bello
es lo que agrada universalmente sin concepto.
Así pues, a dicho juicio debe serle inherente una pretensión de validez para todo el
mundo, es decir, una pretensión de universalidad. Ahora bien, como esta universal

por el contrario. es el mismo placer. pe ro el hecho de que lo bueno sólo se represente mediante conceptos determina que la satisfacción universal que pretende sea objetiva. habiendo finalidad. Así pues. todo fin lleva aparejado un interés. Un fin es aquello que es objeto de un concepto en la medida en la que éste se cons idera como la causa de aquél. La paradoja está en que. un concepto. lógica. la causalidad de un concepto respecto a su objeto. es independiente del juicio lógico. Por otra parte. según hemos afirmado poseen. p or ende. La universalidad de estos juici os es. En cuanto a lo bueno. sólo la finalidad sin fin alguno en la rep resentación de un objeto. la mera forma de la finalidad en la representación. según su cantidad lógica. de manera que no se entremezcla en él ninguna satisfacción meramente empírica. Es por esto que debemos concluir que los juicios estéticos son. Asímismo.idad no descansa en concepto alguno del objeto es estética. estético. contiene una causalidad interna con respect o al conocimiento en general. lo cual sucede siempre que el estímulo y la emoción no intervienen el el mismo. No obstante. de suerte que se piensa un f in únicamente allí donde se entiende el objeto mismo como efecto sólo posible mediante un concepto suyo. Es por ello que podemos concluir que el juicio estét ico descansa en fundamentos a priori. podemos añadir que. Así. al margen de todo concepto. porque carece de interés sensible y de interés racional. del objeto o de la representación precede al placer en el mismo objeto y es su fundamento. proveniente de los sentidos. Atendiendo. La bell . bástenos señalar que sus juicios también pretenden una validez para todo el mundo. podemos afirmar que en la medida en que el juicio de gusto. cuando es considerado como fundamento de la satisfacción . de ma nera que la universalidad que. porque contiene un fundamento d e determinación de la actividad del sujeto respecto a la vivificación de sus capacid ades cognoscitivas y. En cuanto al concepto de perfección. lo bello. por medio de la cual se da un objeto. es meramente estética o subjetiva. La pretensión de validez de lo agradable se limita. la conciencia de la finalidad meramente formal. la forma. en esa medida. a la cuestión de si en el juicio del gusto el sentimiento de l placer precede al enjuiciamiento del objeto o viceversa. es comunicable univers almente. pues. En consecuencia. en el juego de las capacidades cognoscitivas del sujeto en una representación. porque hay una satisfacción universalmente válida. a la persona en cuestión y es. a menudo identificado con la belleza. es bien cierto que podemos distinguir dos tipos de belleza. exclusivamente particular. el enjuiciamiento meramente subjetivo. No se puede definir ningún fin determinado. por lo tanto. La finalidad es. la capacidad universa l de comunicación del estado anímico en la representación dada está en el fundamento del juicio del gusto en tanto que condición subjetiva suya y tiene que tener como con secuencia el placer en el objeto. es decir. lo bueno. particulares. sólo tal finalidad sin fin puede constituir el fundament o de determinación del juicio del gusto. en tanto que éste presupone una finalidad objetiva y. También habremos de añadir que el juicio estético puro es aquél cuyo fundamento de deter minación es la finalidad de la forma. no hay un fin. en esa medida. Tercer momento del juicio del gusto: según la relación de sus fines: lo bello es la forma final de un objeto. es a todas luces independiente de dicho concepto. por último. su fundamento de posibilidad. de forma que no contie ne sino una cantidad subjetiva del juicio o validez común. puede constituir la satisfacción que.

Es por ello que sólo el ser humano. por ende. puesto que todo juicio sobre el mismo es es tético y. No obstante. sino que es ejemplar. Y. Resulta imposible o frecer una regla objetiva del gusto. no presupone concepto alguno de aquello que deba ser el objeto en cuestión. Necesidad que no es teórica ni práctica. consideran do la forma artística como manifestación sensible de la idea. que sig nifica la representación de un ser individual como adecuado a una idea. bástenos añadir que si los conocimientos pueden comunica rse universalmente. dicha necesidad e s condicionada en tanto que pretende la adhesión de todos porque cree poseer un fu ndamento común a los mismos. La belleza adherente. Podemos. Así pues. también el sentimiento de dicha coincidencia ha de poder comunicarse unive rsalmente. es deci r. Ahora bien. también puede hacer lo propio el estado del ánimo. en cuanto al fundamento de la suposición de un sentido común. belleza adherente. atenderemos a la definición del ideal de la belleza. que determine a priori el fin sobre el que d escansa la posibilidad interna del objeto. . que tiene el fin de su existencia en sí mismo. presupone dicho concepto y la perfección del objeto en relación al mismo y. y como la noción de idea alude a un co ncepto de la razón. aun sie ndo de carácter subjetivo. D e ello se sigue que la imagen prototípica del gusto no ha de ser sino una idea que cada cual deber producir en sí. habremos de designar a esta imagen con el término ideal. en primer lugar. es capaz de un ideal de belleza. Esta distinción será decisiva para el curso de la estétic a posterior. Comunicabilidad universal que presupone un sentido común y determina qu e podamos aceptarlo como fundamento. el ideal de lo bello es algo que aspiramos a producir en nosotros y.eza libre. incompatible con el concepto como fundamento de determinación. esto es. la belleza que en él está en juego ha de ser fijada por medio de un concepto de fin alidad objetiva. Por último. se corresponde con e l juicio del gusto aplicado. la c oincidencia armónica de las capacidades cognoscitivas con un conocimiento en gener al. Cuarto momento del juicio del gusto: según la modalidad de la satisfacción en los ob jetos: lo bello como placer necesario sin la intervención de la reflexión. Siendo el tipo de belleza que se corresponde con el juicio de l gusto puro. por el contrario. úni ca instancia bajo la cual puede admitirse la conjunción que supone el principio su bjetivo con validez universal de dicho juicio. Por último anotaremos que sólo bajo la presuposición de un sentido común. afirmar que lo bello guarda una relación necesaria con l a satisfacción. por lo tanto. El fundamento que se presupone en el juicio del gusto es el de un sentido común. Así pues. por lo tanto. es una necesidad de adhesión de todos a un juicio que puede considerarse como e jemplo de una regla universal que no cabe indicar. por su parte. la necesidad d e adhesión universal del juicio del gusto se nos representa como objetiva. La estética idealista reconoció tan sólo la belleza adherente.