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PUBLICACIÓN MENSUAL

FEBRERO DEL 2007


Adam Smith y John Maynard Keynes
Por Daniel Marmolejo
Miembro fundador del Movimiento Ciudadano Metropolitano A.P.N.

Comité Ejecutivo Nacional

“ El estudio de la economía no parece exigir ningún don especializado de un orden


excepcionalmente superior. ¿No es una disciplina muy fácil comparada con las ramas superiores
de la filosofía o la ciencia pura? Una disciplina fácil de la que muy pocos sobresalen! La
paradoja talvez tenga su explicación en que el economista experto debe poseer una rara
combinación de dones. Debe ser en cierta medida matemático, historiador, estadista, filosofo.
Debe comprender los símbolos y hablar en palabras. Debe contemplar lo particular desde la
óptica de lo general y considerar en un mismo razonamiento lo abstracto y lo concreto. Debe
estudiar el presente pensando en el futuro. Ningún aspecto de la naturaleza del hombre o de
sus instituciones debe quedarse al margen de su consideración. Debe ser simultáneamente
decidido y desinteresado; tan distante e incorruptible como un artista y, sin embargo a veces
tan cerca del suelo como un político”.
John Maynard Keynes

ADAM SMITH

Adam Smith nació en 1723 en Kirkcaldy, Escocia, hijo póstumo de Adam Smith,
oficial de aduanas, y Margaret Douglas.
En 1737, a la edad de 14 años, habiendo concluido su curso en la escuela local
de Kirkcaldy, Smith ingresó en la Universidad de Glasgow, donde fue influido
por Francis Hutcheson, el famoso profesor de filosofía moral. Luego de su
graduación en 1740, Smith obtuvo una importante beca para Oxford, donde
estudió por seis años en Balliol College.

Smith dedicó estos años a un programa de lectura intensiva en filosofía y


literatura, tanto modernas como clásicas. Habiendo retornado a la casa de su
madre en 1746, Smith se dedicó a buscar un empleo adecuado, a la vez que
continuaba sus estudios. En 1748 viajó a Edimburgo, donde bajo el auspicio de
Lord Henry Kames dictó por tres años una serie de conferencias públicas sobre
retórica y letras. En 1751 fue llamado por su propia Universidad de Glasgow
para ocupar primeramente la cátedra de Lógica, y luego la de Filosofía Moral.

Este último cargo lo ejerció por 12 años, período que luego describiría como «el
más útil y por tanto el más feliz y honorable de mi vida».Su curso de filosofía
moral estaba dividido en cuatro partes: teología natural, ética, jurisprudencia, y
economía política . En 1759 publicó su primer libro, La Teoría de los
Sentimientos Morales, que incorporaba la segunda porción de su curso, y que
casi inmediatamente estableció su reputación académica y literaria. En publicó
un ensayo sobre «La Primera Formación de los Idiomas», que fue incluido
como apéndice en posteriores ediciones de los Sentimientos Morales (se
publicaron seis ediciones durante su vida). En 1763 Charles Townshend ofreció
a Smith una pensión vitalicia a cambio de que sirviera como tutor de su
hijastro, el Duque de Buccleuch, durante un viaje de tres años por Francia.
Smith entonces renunció a su cátedra y se embarcó en su único viaje al
extranjero, en el curso del cual conoció a Voltaire en Ginebra, y se asoció con
Turgot, Quesnay, y otros economistas y enciclopedistas franceses durante su
estadía en París. En 1766 la repentina enfermedad y muerte de Hew Scott, el
hermano del duque. puso fin al viaje, forzando un repentino retorno a
Inglaterra.
Durante los siguientes siete años Smith vivió en Kirkcaldy, dedicando la mayor
parte de su tiempo a su siguiente libro, La Riqueza de las Naciones. En Marzo
de 1776 se publicó finalmente La Riqueza de las Naciones. La obra tuvo un
éxito inmediato y duradero: la primera edición se agotó en seis meses, y
durante la vida de Smith se publicaron cinco ediciones (1776, 1778, 1784,
1786, y 1789). Además, en cuestión de tres décadas se había traducido a por lo
menos seis idiomas extranjeros: danés (1779-80), tres versiones francesas
(1781, 1790, y 1802), alemán(1776-78), italiano (1780), español (1794) y ruso
(1802-06).

Smith abordó en su voluminosa obra, así como en otras; los problemas de la


justicia, la esencia del hombre, la libertad, la sociedad, la moral, la política.
Estrechamente vinculados a él se encuentran el liberalismo económico, la
división del trabajo y la conocida “mano invisible” que conduce los procesos
económicos. Una representativa observación smithiana, es que cada individuo,
para satisfacer su interés, es dirigido por una “mano invisible” y, al mismo
tiempo —sin proponérselo—, llena los de la sociedad. Se supone que los
problemas fundamentales de la economía: ¿Qué producir? ¿Cómo producir? y
¿Para quién producir? son resueltos de manera automática, por la oferta y la
demanda.

En “La riqueza de las naciones” realizó un amplio análisis de la


interdependencia de los procesos económicos. Analizó el motivo del hombre por
su seguridad, el estrecho vínculo entre los valores materiales y espirituales.
Dos siglos después de su muerte, Adam Smith es aún considerado por muchos
como la figura más importante en la historia del pensamiento económico. Su
célebre obra Investigación sobre la Naturaleza y causa de la Riqueza de las
Naciones dio a luz el espíritu del capitalismo moderno, y presentó su
justificación teórica en una forma que dominó el pensamiento de los más
influyentes economistas del siglo XIX y que sigue inspirando a los defensores
del mercado libre, e incluso hoy en día.
La Riqueza de las Naciones, aunque escrita en inglés en el siglo XVIII, ahora
pertenece al mundo y a todos los tiempos. Smith separó definitivamente la
economía del restrictivo marco de referencia mercantilista, que negaba los
beneficios del libre comercio entre las naciones, e hizo de ella el estudio del
orden social espontáneo (y generalmente no-intencionado) que surge de los
intercambios voluntarios entre individuos que producen beneficios para todas
las partes involucradas, sean domésticas o extranjeras. En tanto sobreviva en
este mundo el amor por la libertad, los hombres libres seguirán inspirándose en
Adam Smith, autor de La Riqueza de las Naciones.

JOHN MAYNARD KEYNES

John Maynard Keynes nació el 5 de Junio de 1883 en Cambridge, Inglaterra. Su


padre John Neville Keynes era un joven profesor de Cambridge con un
ascendente prestigio como profesor de lógica, economía política y
administrador. Su madre Florence Ada, la cual poseía tacto y sagacidad que le
permitieron siempre ser un apoyo constante a su hijo. Tenia dos hermanos
Margarita, la cual nació el 4 de Febrero de 1885 y Geoffrey que nació el 25 de
Marzo de 1887. Era una familia de sólida comodidad. A Maynard Keynes le
sobrevivió toda su familia.

Siete meses después del nacimiento de Maynard, su padre Neville Keynes


publico la primera edición de su libro Lógica Formal. John Neville Keynes
además de ser lógico era economista (era un buen amigo de Alfred Marshall y
mantenían una comunicación constante por medio de cartas).
En Junio de 1891, le otorgo la Universidad de Cambridge el doctorado en
ciencias, a la ceremonia asistió Maynard, para él su padre fue una persona muy
importante, un sólido pilar en su vida.

Maynard estudió en Eton. A los 14 años entro a esa prestigiada escuela la cual
mantenía vínculos con Cambridge. Destacó en matemáticas, historia, clásicos y
trato de buscar siempre la excelencia y así fue durante toda su vida.
Con gran capacidad intelectual para cualquier carrera Keynes se oriento por la
economía, fue alumno en Cambridge de Alfred Marshall el cual lo influyó: en
1906 aprobó el examen y entró a trabajar a la oficia de la India. Cansado de
sus tareas administrativas dedicó gran parte de su tiempo al estudio de las
probabilidades naciendo así su primer libro llamado Treatise on Probability el
cual salió a la venta en 1921 y fue elogiado. En 1911 Keynes se convirtió en
coeditor del Economic Journal trabajo que conservó hasta 1945.

En 1913 publicó un libro sobre finanzas internacionales relativo al patrón de


cambio oro titulado, Indian Currency and Finance, y a partir de ahí comenzó a
interesarse y se hizo un experto en cuestiones monetarias. En 1915 ingreso al
departamento del Tesoro, del cual fue representante en los tratados de
Versalles. En 1919 atacó las condiciones del tratado de Versalles y escribió una
obra polémica a cerca del Tratadoen la cual él pedía consideración por la En
1923, publico su Tract on Monetary Reformen el cual trata a cerca del stock
monetario interior y se pronuncia contra el patrón oro ya que se había vuelto al
antiguo patrón de cambio.

Para finales 1930 aparecieron los dos volúmenes del Treatise on Money donde
desarrollaba el importante papel que desempeñaba el ahorro y la inversión en
su influencia sobre el nivel de la renta.

En 1940 publica “Como pagar la guerra” ya que se interesó por las cargas
financieras impuestas a Alemania, el reordenamiento de los recursos y el
exceso de demanda como consecuencia de la guerra.

En 1946, fue nombrado vicepresidente del Banco Mundial y contribuyo a los


acuerdos para el préstamo Marshall a Gran Bretaña. En la conferencia de
Bretton Woods junto con Harry Dexter White dieron los planes para restablecer
el sistema monetario internacional.

Luego de una fructífera vida, falleció a los 63 años.


Su libro más importante fue la “Teoría general de la ocupación, el interés y el
dinero”, el cual fue escrito en un periodo caracterizado por la depresión, ya que
desde principios de los años 30 Keynes había interesado mucho por la crisis del
desempleo, que había estado dañando a EEUU y a Inglaterra.

En el mismo, Keynes aconsejaba hacer un enérgico uso de la política fiscal


(política de impuestos y gastos gubernamentales) para completar el mecanismo
de mercado del sector privado, que en su opinión no conseguía resolver el
problema de la ocupación.

Keynes no aceptaba a los clásicos y los critica diciendo que era inaceptable para
él porque la economía política clásica se ocupó de la distribución del producto
social más que de su cuantía: el clasismo trataba de explicar los determinantes
de las participantes relativas en el ingreso nacional de los diversos factores de
la producción, y no las fuerzas que determinan el nivel de dicho ingreso, que
también puede llamarse nivel de ocupación o de actividad económica general.

El supuesto implícito del sistema clásico, que se hace explícito en la ley de


mercado formulada por James Mill, Say y en cierta medida Ricardo, es que el
sistema económico tiende espontáneamente a producir una ocupación plena de
los recursos que dispone. Los clásicos ignoraron el problema de las crisis,
tampoco analizaron específicamente la posibilidad de que hubiera diferentes
niveles de actividad económica con la misma cantidad de recursos.

No acepta la ley de Say, ya que para él, el equilibrio entre el ahorro e inversión
no era cosa sencilla como lo era para los clásicos. El ahorro y la inversión
venían determinados por una multitud de factores, además del tipo de interés y
no había ninguna garantía de que ambos fuesen iguales a un nivel de actividad
económica que produjese el pleno empleo. Demuestra que la ley sobre el
mercado, al igual que gran parte de la economía postricardiana, detuvo el
impulso clásico, mas que llevarla hacia delante.
Keynes se ocupa de agregados como: el ingreso, consumo, ahorro, inversión
más bien que de la determinación de los precios individuales que forma la parte
principal de la teoría económica.

En relación al tema del empleo, Keynes invirtió la proposición clásica: el empleo


no aumenta reduciendo los salarios reales, sino que los salarios reales
diminuyen a causa del aumento del empleo como resultante de un incremento
de la demanda agregada.

Keynes fue un hombre de acción y se puede concebir todo el desarrollo de su


teoría como un intento de dar un status científico a sus posiciones políticas
basadas, en este caso, en el liberalismo progresivo, buscando una alianza entre
el Partido Liberal y el Laborista.

Su credo político se basaba en tres elementos –eficiencia económica, justicia


social y libertad individual–, que trató de combinar sobre la garantía del tercero
de ellos. También defendió un estado estacionario en donde el progreso
tecnológico acumulado previamente serviría para reducir el tiempo de trabajo
(Keynes habla de “turnos de tres horas o semanas de quince horas”) y para
resolver el “problema económico” por excelencia, es decir, “el problema de la
necesidad, de la pobreza y de la lucha económica entre clases y naciones”.
Creía que en ese estado estacionario la gente podría dedicar sus “energías
morales y materiales” no a perseguir un medio (la acumulación de dinero) sino
el fin de la autorrealización personal.

Keynes pensaba que la neutralidad del Estado en un momento crítico como el


atravesaba Gran Bretaña en la década de 1920 y, en general, las economías
capitalistas desarrolladas durante la Gran Depresión en los años treinta, era tan
peligrosa para la libertad de los individuos como el comunismo triunfante en la
Unión Soviética, porque no aseguraba la eficiencia económica ni la justicia
social, lo que daba argumentos a quienes pretendían instaurar un régimen
totalitario.
Aunque Keynes coincide con Marx en la aproximación macroeconómica y en su
idea del hombre como ser creador, es un idealista y un reformista defensor del
capitalismo, no un materialista y un socialista revolucionario: para Keynes el
enfrentamiento de las ideas, no el de los intereses materiales, es el elemento
motor de la historia y el sistema capitalista constituye un conjunto de
instituciones a conservar mediante las necesarias reformas. Y en esa tarea lo
primero y fundamental es liberarse de las viejas ideas. Precisamente eso es lo
que hizo Keynes.