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Mnual Del Arte de La Prudencia

Mnual Del Arte de La Prudencia

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Oráculo manual y arte de

prudencia
Baltasar Gracián


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l Oráculo manual i arte de prudencia, Sacada de los Aforismos que se discurren en las
obras de Lorenço Gracián

1
Todo está ya en su punto, y el ser persona en el mayor. Más se requiere hoi para un sabio
que antiguamente para siete; y más es menester para tratar con un solo hombre en estos
tiempos que con todo un pueblo en los passados.


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Genio y Ingenio. Los dos exes del lucimiento de prendas: el uno sin el otro, felicidad a
medias. No basta lo entendido, deséase lo genial. Infelicidad de necio: errar la vocación
en el estado, empleo, región, familiaridad.


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Llevar sus cosas con suspensión. La admiración de la novedad es estimación de los
aciertos. El jugar a juego descubierto ni es de utilidad ni de gusto. El no declararse luego
suspende, y más donde la sublimidad del empleo da objecto a la universal expectación;
amaga misterio en todo, y con su misma arcanidad provoca la veneración. Aun en el
darse a entender se ha de huir la llaneza, assí como ni en el trato se ha de permitir el
interior a todos. Es el recatado silencio sagrado de la cordura. La resolución declarada
nunca fue estimada; antes se permite a la censura, y si saliere azar, será dos vezes infeliz.
Imítese, pues, el proceder divino para hazer estar a la mira y al desvelo.




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El saber y el valor alternan grandeza. Porque lo son, hazen inmortales; tanto es uno
quanto sabe, y el sabio todo lo puede. Hombre sin noticias, mundo a escuras. Consejo y
fuerças, ojos y manos; sin valor es estéril la sabiduría.


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Hazer depender. No haze el numen el que lo dora, sino el que lo adora: el sagaz más
quiere necessitados de sí que agradecidos. Es robarle a la esperança cortés fiar del
agradecimiento villano, que lo que aquélla es memoriosa es éste olvidadizo. Más se saca
de la dependencia que de la cortesía: buelve luego las espaldas a la fuente el satisfecho, y
la naranja esprimida cae del oro al lodo. Acabada la dependencia, acaba la
correspondencia, y con ella la estimación. Sea lición, y de prima en experiencia,
entretenerla, no satisfazerla, conservando siempre en necessidad de sí aun al coronado
patrón; pero no se ha de regar al excesso de callar para que yerre, ni hazer incurable el
daño ageno por el provecho proprio.


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Hombre en su punto. No se nace hecho: vase de cada día perficionando en la persona, en
el empleo, hasta llegar al punto del consumado ser, al complemento de prendas, de
eminencias. Conocerse ha en lo realçado del gusto, purificado del ingenio, en lo maduro
del juizio, en lo defecado de la voluntad. Algunos nunca llegan a ser cabales, fáltales
siempre un algo; tardan otros en hazerse. El varón consumado, sabio en dichos, cuerdo en
hechos, es admitido y aun deseado del singular comercio de los discretos.




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Escusar vitorias del patrón. Todo vencimiento es odioso, y del dueño, o necio, o fatal.
Siempre la superioridad fue aborrecida, ¡quánto más de la misma superioridad! Ventajas
vulgares suele disimular la atención, como desmentir la velleza con el desaliño. Bien se
hallará quien quiera ceder en la dicha, y en el genio; pero en el ingenio, ninguno, ¡quánto
menos una soberanía! Es éste el atributo rei, y assí qualquier crimen contra él fue de lessa
magestad. Son soberanos, y quieren serlo en lo que es más. Gustan de ser ayudados los
príncipes, pero no excedidos, y que el aviso haga antes viso de recuerdo de lo que
olvidava que de luz de lo que no alcançó. Enséñannos esta sutileza los Astros con dicha,
que aunque hijos, y brillantes, nunca se atreven a los lucimientos del Sol.


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Hombre inapassionable, prenda de la mayor alteza de ánimo. Su misma superioridad le
redime de la sugeción a peregrinas vulgares impressiones. No ai mayor señorío que el de
sí mismo, de sus afectos, que llega a ser triunfo del alvedrío. Y quando la passión ocupare
lo personal, no se atreva al oficio, y menos quanto fuere más: culto modo de aorrar
disgustos, y aun de atajar para la reputación.


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Desmentir los achaques de su nación. Participa el agua las calidades buenas o malas de
las venas por donde passa, y el hombre las del clima donde nace. Deven más unos que
otros a sus patrias, que cupo allí más favorable el Cenid. No ai nación que se escape de
algún original defecto: aun las más cultas, que luego censuran los confinantes, o para
cautela, o para consuelo. Vitoriosa destreza corregir, o por lo menos desmentir estos
nacionales desdoros: consíguese el plausible crédito de único entre los suyos, que lo que
menos se esperava se estimó más. Ai también achaques de la prosapia, del estado, del
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empleo y de la edad, que si coinciden todos en un sugeto y con la atención no se
previenen, hazen un monstro intolerable.


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Fortuna y Fama. Lo que tiene de inconstante la una, tiene de firme la otra. La primera
para vivir, la segunda para después; aquélla contra la invidia, ésta contra el olvido. La
fortuna se desea y tal vez se ayuda, la fama se diligencia; deseo de reputación nace de la
virtud. Fue, y es hermana de Gigantes la Fama; anda siempre por estremos, o monstros, o
prodigios, de abominación, de aplauso.


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Tratar con quien se pueda aprender. Sea el amigable trato escuela de erudición, y la
conversación, enseñança culta; un hazer de los amigos maestros, penetrando el útil del
aprender con el gusto del conversar. Altérnase la fruición con los entendidos, logrando lo
que se dize en el aplauso con que se recibe, y lo que se oye en el amaestramiento.
Ordinariamente nos lleva a otro la propria conveniencia, aquí realçada. Freqüenta el
atento las casas de aquellos Héroes Cortesanos, que son más teatros de la Heroicidad que
palacios de la vanidad. Ai Señores acreditados de discretos que, a más de ser ellos
oráculos de toda grandeza con su exemplo y en su trato, el cortejo de los que los assisten
es una Cortesana Academia de toda buena y galante discreción.


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Naturaleza y arte; materia y obra. No ai velleza sin ayuda, ni perfección que no dé en
bárbara sin el realçe del artificio: a lo malo socorre y lo bueno lo perficiona. Déxanos
comúnmente a lo mejor la naturaleza, acojámonos al arte. El mejor natural es inculto sin
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ella, y les falta la metad a las perfecciones si les falta la cultura. Todo hombre sabe a
tosco sin el artificio, y ha menester pulirse en todo orden de perfección.


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Obrar de intención, ya segunda, y ya primera. Milicia es la vida del hombre contra la
malicia del hombre, pelea la sagazidad con estratagemas de intención. Nunca obra lo que
indica, apunta, sí, para deslumbrar; amaga al aire con destreza y executa en la impensada
realidad, atenta siempre a desmentir. Echa una intención para assegurarse de la émula
atención, y rebuelve luego contra ella venciendo por lo impensado. Pero la penetrante
inteligencia la previene con atenciones, la azecha con reflexas, entiende siempre lo
contrario de lo que quiere que entienda, y conoce luego qualquier intentar de falso; dexa
passar toda primera intención, y está en espera a la segunda y aun a la tercera.
Augméntase la simulación al ver alcançado su artificio, y pretende engañar con la misma
verdad: muda de juego por mudar de treta, y haze artificio del no artificio, fundando su
astucia en la mayor candidez. Acude la observación intendiendo su perspicacia, y
descubre las tinieblas revestidas de la luz; desçifra la intención, más solapada quanto más
sencilla. Desta suerte combaten la calidez de Pitón contra la candidez de los penetrantes
rayos de Apolo.


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La realidad y el modo. No basta la substancia, requiérese también la circunstancia. Todo
lo gasta un mal modo, hasta la justicia y razón. El bueno todo lo suple: dora el no,
endulça la verdad y afeita la misma vejez. Tiene gran parte en las cosas el cómo, y es taúr
de los gustos el modillo. Un vel portarse es la gala del vivir, desempeña singularmente
todo buen término.


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Tener ingenios auxiliares. Felicidad de poderosos; acompañarse de valientes de
entendimiento que le saquen de todo ignorante aprieto, que le riñan las pendencias de la
dificultad. Singular grandeza servirse de sabios, y que excede al bárbaro gusto de
Tigranes, aquel que afectava los rendidos Reyes para criados. Nuevo género de señorío,
en lo mejor del vivir hazer siervos por arte de los que hizo la naturaleza superiores. Ai
mucho que saber y es poco el vivirlo, y no se vive si no se sabe. Es, pues, singular
destreza el estudiar sin que cueste, y mucho por muchos, sabiendo por todos. Dize
después en un Consistorio por muchos, o por su voca hablan tantos sabios quantos le
previnieron, consiguiendo el crédito de Oráculo a sudor ageno. Hazen aquéllos primero
elección de la lición, y sírvenle después en quintas essencias el saber. Pero el que no
pudiere alcançar a tener la sabiduría en servidumbre, lógrela en familiaridad.


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Saber con recta intención. Asseguran fecundidad de aciertos. Monstrosa violencia fue
siempre un buen Entendimiento casado con una mala voluntad. La intención malévola es
un veneno de las perfecciones y, ayudada del saber, malea con mayor sutileza: ¡infeliz
eminencia la que se emplea en la ruindad! Ciencia sin seso, locura doble.


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Variar de tenor en el obrar. No siempre de un modo, para deslumbrar la atención, y más
si émula. No siempre de primera intención, que le cogerán la uniformidad, previniéndole,
y aun frustrándole las acciones. Fácil es de matar al buelo el ave que le tiene seguido, no
assí la que le tuerze. Ni siempre de segunda intención, que le entenderán a dos vezes la
treta. Está a la espera la malicia; gran sutileza es menester para desmentirla. Nunca juega
el taúr la pieza que el contrario presume, y menos la que desea.
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Aplicación y Minerva. No ai eminencia sin entrambas, y si concurren, excesso. Más
consigue una medianía con aplicación que una superioridad sin ella. Cómprase la
reputación a precio de trabajo; poco vale lo que poco cuesta. Aun para los primeros
empleos se deseó en algunos la aplicación: raras vezes desmiente al genio. No ser
eminente en el empleo vulgar por querer ser mediano en el sublime, escusa tiene de
generosidad; pero contentarse con ser mediano en el último, pudiendo ser excelente en el
primero, no la tiene. Requiérense, pues, naturaleza y arte, y sella la aplicación.


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No entrar con sobrada expectación. Ordinario desaire de todo lo mui celebrado antes, no
llegar después al excesso de lo concebido. Nunca lo verdadero pudo alcançar a lo
imaginado, porque el fingirse las perfecciones es fácil, y mui dificultoso el conseguirlas.
Cásase la imaginación con el deseo, y concibe siempre mucho más de lo que las cosas
son. Por grandes que sean las excelencias, no bastan a satisfazer el concepto, y como le
hallan engañado con la exorbitante expectación, más presto le desengañan que le
admiran. La esperança es gran falsificadora de la verdad: corríjala la cordura, procurando
que sea superior la fruición al deseo. Unos principios de crédito sirven de despertar la
curiosidad, no de empeñar el objecto. Mejor sale quando la realidad excede al concepto y
es más de lo que se creyó. Faltará esta regla en lo malo, pues le ayuda la mesma
exageración; desmiéntela con aplauso, y aun llega a parecer tolerable lo que se temió
extremo de ruin.




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Hombre en su siglo. Los sugetos eminentemente raros dependen de los tiempos. No todos
tuvieron el que merecían, y muchos, aunque le tuvieron, no acertaron a lograrle. Fueron
dignos algunos de mejor siglo, que no todo lo bueno triunfa siempre; tienen las cosas su
vez, hasta las eminencias son al uso. Pero lleva una ventaja lo sabio, que es eterno; y si
este no es su siglo, muchos otros lo serán.


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Arte para ser dichoso. Reglas ai de ventura, que no toda es acasos para el sabio; puede
ser ayudada de la industria. Conténtanse algunos con ponerse de buen aire a las puertas
de la fortuna y esperan a que ella obre. Mejor otros, passan adelante y válense de la
cuerda audacia, que en alas de su virtud y valor puede dar alcançe a la dicha, y lisonjearla
eficazmente. Pero, bien filosofado, no ai otro arbitrio sino el de la virtud y atención,
porque no ai más dicha ni más desdicha que prudencia o imprudencia.


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Hombre de plausibles noticias. Es munición de discretos la cortesana gustossa erudición:
un plático saber de todo lo corriente, más a lo noticioso, menos a lo vulgar. Tener una
sazonada copia de sales en dichos, de galantería en hechos, y saberlos emplear en su
ocasión, que salió a vezes mejor el aviso en un chiste que en el más grave magisterio.
Sabiduría conversable valióles más a algunos que todas las siete, con ser tan liberales.


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No tener algún desdoro. El sino de la perfección. Pocos viven sin achaque, assí en lo
moral como en lo natural, y se apassionan por ellos pudiendo curar con facilidad.
Lastímase la agena cordura de que tal vez a una sublime universalidad de prendas se le
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atreva un mínimo defecto, y basta una nube a eclipsar todo un Sol. Son lunares de la
reputación, donde para luego, y aun repara, la malevolencia. Suma destreza sería
convertirlos en realces. Desta suerte supo César laurear el natural desaire.


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Templar la imaginación. Unas vezes corrigiéndola; otras ayudándola, que es el todo para
la felicidad, y aun ajusta la cordura. Da en tirana, ni se contenta con la especulación, sino
que obra, y aun suele señorearse de la vida, haziéndola gustosa o pessada, según la
necedad en que da, porque haze descontentos o satisfechos de sí mesmos. Representa a
unos continuamente penas, hecha verdugo casero de necios. Propone a otros felicidades y
aventuras con alegre desvanecimiento. Todo esto puede, si no la enfrena la prudentíssima
sindéresis.


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Buen entendedor. Arte era de artes saber discurrir: ya no basta, menester es adevinar, y
más en desengaños. No puede ser entendido el que no fuere buen entendedor. Ai zaoríes
del coraçón y linces de las intenciones. Las verdades que más nos importan vienen
siempre a medio dezir; recíbanse del atento a todo entender: en lo favorable, tirante la
rienda a la credulidad; en lo odioso, picarla.


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Hallarle su torcedor a cada uno. Es el arte de mover voluntades; más consiste en
destreza que en resolución: un saber por dónde se le ha de entrar a cada uno. No ai
voluntad sin especial afición, y diferentes según la variedad de los gustos. Todos son
idólatras: unos de la estimación, otros del interés y los más del deleite. La maña está en
conocer estos ídolos para el motivar, conociéndole a cada uno su eficaz impulso: es como
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tener la llave del querer ageno. Hasse de ir al primer móbil, que no siempre es el
supremo, las más vezes es el ínfimo, porque son más en el mundo los desordenados que
los subordinados. Hásele de prevenir el genio primero, tocarle el verbo después, cargar
con la afición, que infaliblemente dará mate al alvedrío.


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Pagarse más de intensiones que de extensiones. No consiste la perfección en la cantidad,
sino en la calidad. Todo lo mui bueno fue siempre poco y raro, es descrédito lo mucho.
Aun entre los hombres los Gigantes suelen ser los verdaderos Enanos. Estiman algunos
los libros por la corpulencia, como si se escriviessen para exercitar antes los braços que
los ingenios. La extensión sola nunca pudo exceder de medianía, y es plaga de hombres
universales por querer estar en todo, estar en nada. La intensión da eminencia, y heroica
si en materia sublime.


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En nada vulgar. No en el gusto. ¡O, gran sabio el que se descontentaba de que sus cosas
agradassen a los muchos!: hartazgos de aplauso común no satisfazen a los discretos. Son
algunos tan camaleones de la popularidad, que ponen su fruición no en las mareas
suavíssimas de Apolo, sino en el aliento vulgar. Ni en el entendimiento, no se pague de
los milagros del vulgo, que no passan de espantaignorantes, admirando la necedad común
quando desengañando la advertencia singular.


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Hombre de entereza. Siempre de parte de la razón, con tal tesón de su propósito, que ni la
passión vulgar, ni la violencia tirana le obliguen jamás a pisar la raya de la razón. Pero
¿quién será este Fenis de la equidad?, que tiene pocos finos la entereza. Celébranla
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muchos, mas no por su casa; síguenla otros hasta el peligro; en él los falsos la niegan, los
políticos la dissimulan. No repara ella en encontrarse con la amistad, con el poder, y aun
con la propria conveniencia, y aquí es el aprieto del desconocerla. Abstrahen los astutos
con metafísica plausible por no agraviar, o la razón superior, o la de estado; pero el
constante varón juzga por especie de traición el dissimulo; préciase más de la tenacidad
que de la sagacidad; hállase donde la verdad se halla; y si dexa los sugetos, no es por
variedad suya, sino dellos en dexarla primero.


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No hazer professión de empleos desautorizados. Mucho menos de quimera, que sirve más
de solicitar el desprecio que el crédito. Son muchas las setas del capricho, y de todas ha
de huir el varón cuerdo. Ai gustos exóticos, que se casan siempre con todo aquello que
los sabios repudian: viven mui pagados de toda singularidad, que aunque los haze mui
conocidos, es más por motivos de la risa que de la reputación. Aun en professión de sabio
no se ha de señalar el atento, mucho menos en aquellas que hazen ridículos a sus
afectantes, ni se especifican, porque las tiene individuadas el común descrédito.


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Conocer los afortunados, para la elección; y los desdichados, para la fuga. La
infelicidad es de ordinario crimen de necedad, y de participantes: no ay contagión tan
apegadiza. Nunca se le ha de abrir la puerta al menor mal, que siempre vendrán tras él
otros muchos, y mayores, en celada. La mejor treta del juego es saberse descartar: más
importa la menor carta del triunfo que corre que la mayor del que pasó. En duda, acierto
es llegarse a los sabios y prudentes, que tarde o temprano topan con la ventura.



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Estar en opinión de dar gusto. Para los que goviernan, gran crédito de agradar: realce de
soberanos para conquistar la gracia universal. Ésta sola es la ventaja del mandar: poder
hazer más bien que todos. Aquéllos son amigos que hazen amistades. Al contrario, están
otros puestos en no dar gusto, no tanto por lo cargoso quanto por lo maligno, opuestos en
todo a la divina comunicabilidad.


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Saber abstraher, que si es gran lición del vivir el saber negar, mayor será saberse negar a
sí mesmo, a los negocios, a los personages. Ai ocupaciones estrañas, polillas del precioso
tiempo, y peor es ocuparse en lo impertinente que hazer nada. No basta para atento no ser
entremetido, mas es menester procurar que no le entremetan. No ha de ser tan de todos,
que no sea de sí mesmo. Aun de los amigos no se ha de abusar, ni quiera más de ellos de
lo que le concedieren. Todo lo demasiado es vicioso, y mucho más en el trato. Con esta
cuerda templança se conserva mejor el agrado con todos, y la estimación, porque no se
roza la preciosíssima decencia. Tenga, pues, libertad de genio, apassionado de lo selecto,
y nunca peque contra la Fe de su buen gusto.


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Conocer su realce Rei: la prenda relevante, cultivando aquélla, y ayudando a las demás.
Qualquiera huviera conseguido la eminencia en algo si huviera conocido su ventaja.
Observe el atributo Rei, y cargue la aplicación: en unos excede el juicio, en otros el valor.
Violentan los más su Minerva, y assí en nada consiguen superioridad: lo que lisongea
presto la passión desengaña tarde el tiempo.


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Hazer concepto. Y más de lo que importa más. No pensando se pierden todos los necios:
nunca conciben en las cosas la metad; y como no perciben el daño, o la conveniencia,
tampoco aplican la diligencia. Hazen algunos mucho caso de lo que importa poco, y poco
de lo que mucho, ponderando siempre al rebés. Muchos, por faltos de sentido, no le
pierden. Cosas ai que se devrían observar con todo el conato y conservar en la
profundidad de la mente. Haze concepto el sabio de todo, aunque con distinción caba
donde ai fondo y reparo; y piensa tal vez que ai más de lo que piensa, de suerte que llega
la reflexión adonde no llegó la aprehensión.


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Tener tanteada su fortuna: para el proceder, para el empeñarse. Importa más que la
observación del temperamento, que si es necio el que a quarenta años llama a Hipócrates
para la salud, más el que a Séneca para la cordura. Gran arte saberla regir, ya
esperándola, que también cabe la Espera en ella, ya lográndola, que tiene vez y
contingente; si bien no se le puede coger el tenor, tan anómalo es su proceder. El que la
observó favorable prosiga con despejo, que suele apasionarse por los osados; y aun, como
vizarra, por los jóvenes. No obre el que es infeliz, retírese, ni le dé lugar de dos
infelicidades. Adelante el que le predomina.


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Conocer y saber usar de las varillas. Es el punto más sutil del humano trato. Arrójanse
para tentativa de los ánimos, y házese con ellas la más dissimulada y penetrante tienta del
coraçón. Otras ai maliciosas, arrojadizas, tocadas de la yerva de la invidia, untadas del
veneno de la passión: rayos imperceptibles para derribar de la gracia, y de la estimación.
Cayeron muchos de la privança superior y inferior, heridos de un leve dicho déstos, a
quienes toda una conjuración de murmuración vulgar y malevolencia singular no fueron
vastantes a causar la más leve trepidación. Obran otras, al contrario, por favorables,
apoyando y confirmando en la reputación. Pero con la misma destreza con que las arroja
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la intención las ha de recibir la cautela y esperarlas la atención, porque está librada la
defensa en el conocer y queda siempre frustrado el tiro prevenido.


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Saberse dexar ganando con la fortuna. Es de taúres de reputación. Tanto importa una
vella retirada como una vizarra acometida; un poner en cobro las hazañas quando fueren
vastantes, quando muchas. Continuada felicidad fue siempre sospechosa; más segura es
la interpolada, y que tenga algo de agridulce, aun para la fruición. Quanto más
atropellándose las dichas, corren mayor riesgo de deslizar y dar al traste con todo.
Recompénsase tal vez la brevedad de la duración con la intensión del favor. Cánsase la
fortuna de llevar a uno a cuestas tan a la larga.


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Conocer las cosas en su punto, en su sazón, y saberlas lograr. Las obras de la naturaleza
todas llegan al complemento de su perfección; hasta allí fueron ganando, desde allí
perdiendo. Las del Arte, raras son las que llegan al no poderse mejorar. Es eminencia de
un buen gusto gozar de cada cosa en su complemento: no todos pueden, ni los que
pueden saben. Hasta en los frutos del entendimiento ai esse punto de madurez; importa
conocerla para la estimación y el exercicio.


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Gracia de las gentes. Mucho es conseguir la admiración común, pero más la afición; algo
tiene de estrella, lo más de industria; comiença por aquélla y prosigue por ésta. No basta
la eminencia de prendas, aunque se supone que es fácil de ganar el afecto, ganado el
concepto. Requiérese, pues, para la venevolencia, la beneficencia: hazer bien a todas
manos, buenas palabras y mejores obras, amar para ser amado. La cortesía es el mayor
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hechizo político de grandes personages. Hase de alargar la mano primero a las hazañas y
después a las plumas, de la oja a las ojas, que ai gracia de Escritores, y es eterna.


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Nunca exagerar. Gran asunto de la atención, no hablar por superlativos, ya por no
exponerse a ofender la verdad, ya por no desdorar su cordura. Son las exageraciones
prodigalidades de la estimación, y dan indicio de la cortedad del conocimiento y del
gusto. Despierta vivamente a la curiosidad la alabança, pica el deseo, y después, si no
corresponde el valor al aprecio, como de ordinario acontece, rebuelve la expectación
contra el engaño y despícase en el menosprecio de lo celebrado y del que celebró. Anda,
pues, el cuerdo mui detenido, y quiere más pecar de corto que de largo. Son raras las
eminencias: témplese la estimación. El encarecer es ramo de mentir, y piérdese en ello el
crédito de buen gusto, que es grande, y el de entendido, que es mayor.


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Del Natural Imperio. Es una secreta fuerça de superioridad. No ha de proceder del
artificio enfadoso, sino de un imperioso natural. Sugétansele todos sin advertir el cómo,
reconociendo el secreto vigor de la conatural autoridad. Son estos Genios señoriles,
Reyes por mérito y Leones por privilegio inato, que cogen el coraçón, y aun el discurso, a
los demás, en fe de su respeto. Si las otras prendas favorecen, nacieron para primeros
mobles políticos, porque executan más con un amago que otros con una proligidad.


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Sentir con los menos y hablar con los más. Querer ir contra el corriente es tan impossible
al desengaño quanto fácil al peligro. Sólo un Sócrates podría emprenderlo. Tiénese por
agravio el disentir, porque es condenar el juizio ageno. Multiplícanse los disgustados, ya
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por el sugeto censurado, ya del que lo aplaudía. La verdad es de pocos, el engaño es tan
común como vulgar. Ni por el hablar en la plaza se ha de sacar el sabio, pues no habla allí
con su voz, sino con la de la necedad común, por más que la esté desmintiendo su
interior. Tanto huye de ser contradicho el cuerdo como de contradezir: lo que es pronto a
la censura es detenido a la publicidad della. El sentir es libre, no se puede ni debe
violentar; retírase al sagrado de su silencio; y si tal vez se permite, es a sombra de pocos
y cuerdos.


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Sympatía con los Grandes varones. Prenda es de Héroe el convinar con Héroes: prodigio
de la naturaleza por lo oculto y por lo ventajoso. Ai parentesco de coraçones, y de genios,
y son sus efetos los que la ignorancia vulgar achaca bevediços. No para en sola
estimación, que adelanta benevolencia, y aun llega a propensión: persuade sin palabras, y
consigue sin méritos. Aila activa, y la ai pasiva; una y otra felizes, quanto más sublimes.
Gran destreza el conocerlas, distinguirlas y saberlas lograr, que no ai porfía que baste sin
este favor secreto.


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Usar, no abusar, de las reflexas. No se han de afectar, menos dar a entender. Toda arte se
ha de encubrir, que es sospechosa, y más la de cautela, que es odiosa. Úsase mucho el
engaño; multiplíquese el rezelo, sin darse a conocer, que ocasionaría la desconfiança;
mucho desobliga y provoca a la vengança, despierta el mal que no se imaginó. La
reflexión en el proceder es gran ventaja en el obrar: no ai mayor argumento del discurso.
La mayor perfección de las acciones está afiançada del señorío con que se executan.



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Corregir su Antipatía. Solemos aborrecer de grado, y aun antes de las previstas prendas.
Y tal vez se atreve esta inata vulgarizante aversión a los varones eminentes. Corríjala la
cordura, que no ai peor descrédito que aborrecer a los mejores: lo que es de ventaja la
simpatía con Héroes es de desdoro la antipatía.


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Huir los Empeños. Es de los primeros assuntos de la prudencia. En las grandes
capacidades siempre ai grandes distancias hasta los últimos trances: ai mucho que andar
de un extremo a otro, y ellos siempre se están en el medio de su cordura; llegan tarde al
rompimiento, que es más fácil hurtarle el cuerpo a la ocasión que salir bien della. Son
tentaciones de juizio, más seguro el huirlas que el vencerlas. Trae un empeño otro mayor,
y está mui al canto del despeño. Ai hombres ocasionados por genio, y aun por nación,
fáciles de meterse en obligaciones; pero el que camina a la luz de la razón siempre va mui
sobre el caso: estima por más valor el no empeñarse que el vencer, y ya que haya un
necio ocasionado, escusa que con él no sean dos.


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Hombre con fondos, tanto tiene de persona. Siempre ha de ser otro tanto más lo interior
que lo exterior en todo. Ai sugetos de sola fachata, como casas por acabar, porque faltó el
caudal: tienen la entrada de palacio, y de choza la habitación. No ai en estos donde parar,
o todo para, porque, acabada la primera salutación, acabó la conversación. Entran por las
primeras cortesías como cavallos Sicilianos, y luego paran en silenciarios, que se agotan
las palabras donde no ai perenidad de concepto. Engañan éstos fácilmente a otros, que
tienen también la vista superficial; pero no a la astucia, que, como mira por dentro, los
halla vaciados para ser fábula de los Discretos.
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Hombre juicioso y notante. Señoréase él de los objectos, no los objectos dél. Sonda luego
el fondo de la mayor profundidad; sabe hazer anotomía de un caudal con perfección. En
viendo un personaje, le comprehende y lo censura por essencia. De raras observaciones,
gran desçifrador de la más recatada interioridad. Nota acre, concibe sutil, infiere juicioso:
todo lo descubre, advierte, alcança y comprehende.


50
Nunca perderse el respeto a sí mismo. Ni se roze consigo a solas. Sea su misma entereza
norma propria de su rectitud, y deva más a la severidad de su dictamen que a todos los
extrínsecos preceptos. Dexe de hazer lo indecente más por el temor de su cordura que por
el rigor de la agena autoridad. Llegue a temerse, y no necessitará del ayo imaginario de
Séneca.


51
Hombre de buena Elección. Lo más se vive della. Supone el buen gusto y el rectíssimo
dictamen, que no bastan el estudio ni el ingenio. No ai perfección donde no ai delecto;
dos ventajas incluye: poder escoger, y lo mejor. Muchos de ingenio fecundo y sutil, de
juicio acre, estudiosos y noticiosos también, en llegando al elegir, se pierden; cásanse
siempre con lo peor, que parece afectan el errar, y assí éste es uno de los dones máximos
de arriba.



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Nunca descomponerse. Gran assunto de la cordura, nunca desvaratarse: mucho hombre
arguye, de coraçón coronado, porque toda magnanimidad es dificultosa de comoverse.
Son las passiones los humores del ánimo, y qualquier excesso en ellas causa
indisposición de cordura; y si el mal saliere a la voca, peligrará la reputación. Sea, pues,
tan señor de sí, y tan grande, que ni en lo más próspero, ni en lo más adverso pueda
alguno censurarle perturbado, sí admirarle superior.


53
Diligente y Inteligente. La diligencia executa presto lo que la inteligencia prolixamente
piensa. Es passión de necios la prisa, que, como no descubren el tope, obran sin reparo.
Al contrario, los sabios suelen pecar de detenidos, que del advertir nace el reparar.
Malogra tal vez la ineficacia de la remissión lo acertado del dictamen. La presteza es
madre de la dicha. Obró mucho el que nada dexó para mañana. Augusta empressa, correr
a espacio.


54
Tener bríos a lo cuerdo. Al León muerto, hasta las liebres le repelan. No ai burlas con el
valor: si cede al primero, también avrá de ceder al segundo, y deste modo hasta el último.
La misma dificultad avrá de vencer tarde, que valiera más desde luego. El brío del ánimo
excede al del cuerpo: es como la espada, ha de ir siempre envainado en su cordura, para
la ocasión. Es el resguardo de la persona: más daña el descaecimiento del ánimo que el
del cuerpo. Tuvieron muchos prendas eminentes, que por faltarles este aliento del
coraçón, parecieron muertos y acabaron sepultados en su dexamiento, que no sin
providencia juntó la naturaleza acudida la dulçura de la miel con lo picante del aguijón en
la aveja. Nervios y güessos ai en el cuerpo: no sea el ánimo todo blandura.
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Hombre de espera. Arguye gran coraçón, con ensanches de sufrimiento. Nunca
apressurarse ni apassionarse. Sea uno primero señor de sí, y lo será después de los otros.
Hase de caminar por los espacios del tiempo al centro de la ocasión. La detención
prudente sazona los aciertos y madura los secretos. La muleta del tiempo es más obradora
que la açerada claba de Hércules. El mismo Dios no castiga con bastón, sino con saçón.
Gran dezir: «el Tiempo y yo, a otros dos». La misma Fortuna premia el esperar con la
grandeza del galardón.


56
Tener buenos repentes. Nacen de una prontitud feliz. No ai aprietos ni acasos para ella,
en fe de su vivacidad y despejo. Piensan mucho algunos para errarlo todo después, y
otros lo aciertan todo sin pensarlo antes. Ai caudales de antiparístasi, que, empeñados,
obran mejor: suelen ser monstros que de pronto todo lo aciertan, y todo lo yerran de
pensado; lo que no se les ofrece luego, nunca, ni ai que apelar a después. Son plausibles
los prestos, porque arguyen prodigiosa capacidad: en los conceptos, sutileza; en las obras,
cordura.


57
Más seguros son los pensados. Harto presto, si bien. Lo que luego se haze, luego se
desaze; mas lo que ha de durar una eternidad, ha de tardar otra en hazerse. No se atiende
sino a la perfección y sólo el acierto permanece. Entendimiento con fondos logra
eternidades. Lo que mucho vale, mucho cuesta, que aun el más precioso de los metales es
el más tardo y más grave.
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Saberse atemperar. No se ha de mostrar igualmente entendido con todos, ni se han de
emplear más fuerças de las que son menester. No aya desperdicios, ni de saber, ni de
valer. No echa a la presa el buen cetrero más rapiña de la que ha menester para darle
caça. No esté siempre de ostentación, que al otro día no admirará. Siempre ha de aver
novedad con que luzir, que quien cada día descubre más, mantiene siempre la
expectación y nunca llegan a descubrirle los términos de su gran caudal.


59
Hombre de buen dexo. En casa de la Fortuna, si se entra por la puerta del plazer, se sale
por la del pesar, y al contrario. Atención, pues, al acabar, poniendo más cuidado en la
felicidad de la salida que en el aplauso de la entrada. Desaire común es de afortunados
tener mui favorables los principios y mui trágicos los fines. No está el punto en el vulgar
aplauso de una entrada, que essas todos las tienen plausibles; pero sí en el general
sentimiento de una salida, que son raros los deseados. Pocas vezes acompaña la dicha a
los que salen: lo que se muestra de cumplida con los que vienen, de descortés con los que
van.


60
Buenos dictámenes. Nácense algunos prudentes: entran con esta ventaja de la sindéresis
conatural en la sabiduría, y assí tienen la metad andada para los aciertos. Con la edad y la
experiencia viene a sazonarse del todo la razón, y llegan a un juicio mui templado.
Abominan de todo capricho como de tentación de la cordura, y más en materias de
estado, donde por la suma importancia se requiere la total seguridad. Merecen éstos la
asistencia al governalle, o para exercicio o para consejo.
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Eminencia en lo mejor. Una gran singularidad entre la pluralidad de perfecciones. No
puede aver Héroe que no tenga algún extremo sublime: las medianías no son assunto del
aplauso. La eminencia en relevante empleo saca de un ordinario vulgar y levanta a
categoría de raro. Ser eminente en professión Humilde es ser algo en lo poco; lo que tiene
más de lo deleitable, tiene menos de lo glorioso. El excesso en aventajadas materias es
como un carácter de soberanía: solicita la admiración y concilia el afecto.


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Obrar con buenos instrumentos. Quieren algunos que campee el extremo de su sutileza
en la ruindad de los instrumentos: peligrosa satisfación, merecedora de un fatal castigo.
Nunca la bondad del ministro desminuyó la grandeza del Patrón; antes, toda la gloria de
los aciertos recae después sobre la causa principal, assí como al contrario el vituperio. La
fama siempre va con los primeros. Nunca dize: «aquél tuvo buenos o malos ministros»,
sino: «aquél fue buen o mal Artífice». Aya, pues, elección, aya examen, que se les ha de
fiar una imortalidad de reputación.


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Excelencia de primero. Y si con eminencia, doblada. Gran ventaja jugar de mano, que
gana en igualdad. Huvieran muchos sido Fenis en los empleos a no irles otros delante.
Álçanse los primeros con el mayorazgo de la fama, y quedan para los segundos
pleiteados alimentos; por más que suden, no pueden purgar el vulgar achaque de
imitación. Sutileza fue de prodigiosos inventar rumbo nuevo para las eminencias, con tal
que assegure primero la cordura los empeños. Con la novedad de los assuntos se hizieron
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lugar los sabios en la matrícula de los heroicos. Quieren algunos más ser primeros en
segunda categoría que ser segundos en la primera.


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Saberse escusar pesares. Es cordura provechosa ahorrar de disgustos. La prudencia evita
muchos: es Lucina de la felicidad, y por esso del contento. Las odiosas nuevas, no darlas,
menos recebirlas: hánseles de vedar las entradas, si no es la del remedio. A unos se les
gastan los oídos de oír mucho dulce en lisonjas; a otros, de escuchar amargo en chismes;
y ai quien no sabe vivir sin algún cotidiano sinsavor, como ni Mitrídates sin veneno.
Tampoco es regla de conservarse querer darse a sí un pesar de toda la vida por dar plazer
una vez a otro, aunque sea el más proprio. Nunca se ha de pecar contra la dicha propria
por complazer al que aconseja y se queda fuera; y en todo acontecimiento, siempre que se
encontraren el hazer plazer a otro con el hazerse a sí pesar, es lición de conveniencia que
vale más que el otro se disguste aora que no tú después y sin remedio.


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Gusto relevante. Cabe cultura en él, assí como en el ingenio. Realça la excelencia del
entender el apetito del desear, y después la fruición del posseer. Conócese la altura de un
caudal por la elevación del afecto. Mucho objecto ha menester para satisfazerse una gran
capacidad; assí como los grandes vocados son para grandes paladares, las materias
sublimes para los sublimes genios. Los más valientes objectos le temen y las más seguras
perfecciones desconfían; son pocas las de primera magnitud: sea raro el aprecio. Péganse
los gustos con el trato y se heredan con la continuidad: gran suerte comunicar con quien
le tiene en su punto. Pero no se ha de hazer professión de desagradarse de todo, que es
uno de los necios extremos, y más odioso quando por afectación que por destemplança.
Quisieran algunos que criara Dios otro mundo y otras perfecciones para satisfación de su
extravagante fantasía.
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Atención a que le salgan bien las cosas. Algunos ponen más la mira en el rigor de la
dirección que en la felicidad del conseguir intento, pero más prepondera siempre el
descrédito de la infelicidad que el abono de la diligencia. El que vence no necessita de
dar satisfaciones. No perciben los más la puntualidad de las circunstancias, sino los
buenos o los ruines sucesos; y assí, nunca se pierde reputación quando se consigue el
intento. Todo lo dora un buen fin, aunque lo desmientan los desaciertos de los medios.
Que es arte ir contra el arte quando no se puede de otro modo conseguir la dicha del salir
bien.


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Preferir los Empleos plausibles. Las más de las cosas dependen de la satisfación agena.
Es la estimación para las perfecciones lo que el favonio para las flores: aliento y vida. Ai
empleos expuestos a la aclamación universal y ai otros, aunque mayores, en nada
expectables: aquéllos, por obrarse a vista de todos, captan la benevolencia común; éstos,
aunque tienen más de lo raro y primoroso, se quedan en el secreto de su
imperceptibilidad, venerados, pero no aplaudidos. Entre los Príncipes, los vitoriosos son
los celebrados, y por esso los Reyes de Aragón fueron tan plausibles por guerreros,
conquistadores y magnánimos. Prefiera el varón grande los célebres empleos que todos
perciban y participen todos, y a sufragios comunes quede imortaliçado.


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Dar entendimiento. Es de más primor que el dar memoria, quanto es más. Unas vezes se
ha de acordar y otras advertir. Dexan algunos de hazer las cosas que estuvieran en su
punto, porque no se les ofrecen; ayude entonces la advertencia amigable a concebir las
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conveniencias. Una de las mayores ventajas de la mente es el ofrecérsele lo que importa.
Por falta desto dexan de hazerse muchos aciertos. Dé luz el que la alcança, y solicítela el
que la mendiga: aquél con detención, éste con atención; no sea más que dar pie. Es
urgente esta sutileza quando toca en utilidad del que despierta. Conviene mostrar gusto, y
passar a más quando no vastare; ya se tiene el No, váyase en busca del Sí con destreza,
que las más vezes no se consigue porque no se intenta.


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No rendirse a un vulgar humor. Hombre grande el que nunca se sugeta a peregrinas
impressiones. Es lición de advertencia la reflexión sobre sí: un conocer su disposición
actual y prevenirla, y aun decantarse al otro extremo para hallar, entre el natural y el arte,
el fiel de la sindéresis. Principio es de corregirse el conocerse; que ai monstros de la
impertinencia: siempre están de algún humor y varían afectos con ellos; y arrastrados
eternamente desta destemplança civil, contraditoriamente se empeñan. Y no sólo gasta la
voluntad este excesso, sino que se atreve al juizio, alterando el querer y el entender.


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Saber negar. No todo se ha de conceder, ni a todos. Tanto importa como el saber
conceder, y en los que mandan es atención urgente. Aquí entra el modo: más se estima el
no de algunos que el sí de otros, porque un no dorado satisfaze más que un sí a secas. Ai
muchos que siempre tienen en la voca el no, con que todo lo desazonan. El no es siempre
el primero en ellos, y aunque después todo lo vienen a conceder, no se les estima, porque
precedió aquella primera desazón. No se han de negar de rondón las cosas: vaya a tragos
el desengaño; ni se ha de negar del todo, que sería desauciar la dependencia. Queden
siempre algunas reliquias de esperança para que templen lo amargo del negar. Llene la
cortesía el vacío del favor y suplan las buenas palabras la falta de las obras. El No y el Sí
son breves de dezir y piden mucho pensar.
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No ser desigual, de proceder anómalo: ni por natural, ni por afectación. El varón cuerdo
siempre fue el mismo en todo lo perfecto, que es crédito de entendido. Dependa en su
mudança de las causas y méritos. En materia de cordura, la variedad es fea. Ai algunos
que cada día son otros de sí; hasta el entendimiento tienen desigual, quánto más la
voluntad, y aun la ventura. El que ayer fue el blanco de su sí, hoi es el negro de su no,
desmintiendo siempre su proprio crédito y deslumbrando el ageno concepto.


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Hombre de resolución. Menos dañosa es la mala execución que la irresolución. No se
gastan tanto las materias quando corren como si estancan. Ai hombres indeterminables,
que necessitan de agena premonición en todo; y a vezes no nace tanto de la perplexidad
del juizio, pues lo tienen perspicaz, quanto de la ineficacia. Ingenioso suele ser el
dificultar, pero más lo es el hallar salida a los inconvenientes. Ai otros que en nada se
embaraçan, de juicio grande y determinado; nacieron para sublimes empleos, porque su
despexada comprehensión facilita el acierto y el despacho: todo se lo hallan hecho, que
después de aver dado razón a un mundo, le quedó tiempo a uno destos para otro; y
quando están afiançados de su dicha, se empeñan con más seguridad.


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Saber usar del desliz. Es el desempeño de los cuerdos. Con la galantería de un donaire
suelen salir del más entrincado laberinto. Hurtásele el cuerpo airosamente con un sonriso
a la más dificultosa contienda. En esto fundava el mayor de los grandes Capitanes su
valor. Cortés treta del negar, mudar el verbo; ni ai mayor atención que no darse por
entendido.
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No ser intratable. En lo más poblado están las fieras verdaderas. Es la inaccessibilidad
vicio de desconocidos de sí, que mudan los humores con los honores. No es medio a
propósito para la estimación començar enfadando. ¿Qué es de ver uno destos mostros
intratables, siempre a punto de su fiereça impertinente? Entran a hablalles los
dependentes por su desdicha, como a lidiar con tigres, tan armados de tiento quanto de
rezelo. Para subir al puesto agradaron a todos, y en estando en él se quieren desquitar con
enfadar a todos. Aviendo de ser de muchos por el empleo, son de ninguno por su aspereza
o entono. Cortesano castigo para éstos: dexarlos estar, hurtándoles la cordura con el trato.


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Elegir idea Heroica. Más para la emulación que para la imitación. Ai exemplares de
grandeza, textos animados de la reputación. Propóngase cada uno en su empleo los
primeros, no tanto para seguir, quanto para adelantarse. Lloró Alexandro no a Aquiles
sepultado, sino a sí mismo, aun no bien nacido al lucimiento. No ai cosa que assí solicite
ambiciones en el ánimo como el clarín de la Fama agena: el mismo que atierra la invidia
alienta la generosidad.


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No estar siempre de burlas. Conócese la prudencia en lo serio, que está más acreditado
que lo ingenioso. El que siempre está de burlas nunca es hombre de veras. Igualámoslos a
éstos con los mentirosos en no darles crédito: a los unos por rezelo de mentira, a los otros
de su fisga. Nunca se sabe quándo hablan en juizio, que es tanto como no tenerle. No ai
mayor desaire que el contino donaire. Ganan otros fama de dezidores y pierden el crédito
de cuerdos. Su rato ha de tener lo jovial, todos los demás lo serio.
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Saber hazerse a todos. Discreto Proteo: con el docto, docto, y con el santo, santo. Gran
arte de ganar a todos, porque la semejança concilia benevolencia. Observar los genios y
templarse al de cada uno; al serio y al jovial, seguirles el corriente, haziendo política
transformación: urgente a los que dependen. Requiere esta gran sutileza del vivir un gran
caudal; menos dificultosa al varón universal de ingenio en noticias y de genio en gustos.


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Arte en el intentar. La necedad siempre entra de rondón, que todos los necios son
audazes. Su misma simplicidad, que les impide primero la advertencia para los reparos,
les quita después el sentimiento para los desaires. Pero la cordura entra con grande tiento.
Son sus batidores la advertencia y el recato, ellos van descubriendo para proceder sin
peligro. Todo arrojamiento está condenado por la Discreción a despeño, aunque tal vez lo
absuelva la ventura. Conviene ir detenido donde se teme mucho fondo: vaya intentando la
sagacidad y ganando tierra la prudencia. Ai grandes vaxíos hoi en el trato humano:
conviene ir siempre calando sonda.


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Genio Genial. Si con templança, prenda es, que no defecto. Un grano de donosidad todo
lo sazona. Los mayores hombres juegan también la pieça del donaire, que concilia la
gracia universal; pero guardando siempre los aires a la cordura, y haziendo la salva al
decoro. Hazen otros de una gracia atajo al desempeño, que ai cosas que se han de tomar
de burlas, y a vezes las que el otro toma más de veras. Indica apacibilidad, garavato de
coraçones.
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Atención al informarse. Vívese lo más de información. Es lo menos lo que vemos;
vivimos de fe agena. Es el oído la puerta segunda de la verdad y principal de la mentira.
La verdad ordinariamente se ve, extravagantemente se oye; raras vezes llega en su
elemento puro, y menos quando viene de lejos; siempre trae algo de mixta, de los afectos
por donde passa; tiñe de sus colores la passión quanto toca, ya odiosa, ya favorable. Tira
siempre a impressionar: gran cuenta con quien alaba, mayor con quien vitupera. Es
menester toda la atención en este punto para descubrir la intención en el que tercia,
conociendo de antemano de qué pie se movió. Sea la reflexa contraste de lo falto y de lo
falso.


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Usar el renovar su lucimiento. Es privilegio de Fénix. Suele envejezerse la excelencia, y
con ella la fama. La costumbre desminuye la admiración, y una mediana novedad suele
vencer a la mayor eminencia envejecida. Usar, pues, del renacer en el valor, en el
ingenio, en la dicha, en todo: empeñarse con novedades de vizarría, amaneciendo muchas
vezes como el Sol, variando teatros al lucimiento, para que en el uno la privación y en el
otro la novedad soliciten aquí el aplauso, si allí el desseo.


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Nunca apurar, ni el mal, ni el bien. A la moderación en todo reduxo la sabiduría toda un
sabio. El sumo derecho se haze tuerto, y la naranja que mucho se estruja llega a dar lo
amargo. Aun en la fruición nunca se ha de llegar a los extremos. El mismo ingenio se
agota si se apura, y sacara sangre por leche el que esquilmare a lo tirano.
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Permitirse algún venial desliz. Que un descuido suele ser tal vez la mayor recomendación
de las prendas. Tiene su Ostracismo la invidia, tanto más civil quanto más criminal.
Acusa lo mui perfecto de que peca en no pecar; y por perfecto en todo, lo condena todo.
Házese Argos en buscarle faltas a lo mui bueno, para consuelo siquiera. Hyere la censura,
como el rayo, los más empinados realces. Dormite, pues, tal vez Homero, y afecte algún
descuido en el ingenio, o en el valor, pero nunca en la cordura, para sossegar la
malevolencia, no rebiente ponzoñosa: será como un echar la capa al toro de la invidia
para salvar la inmortalidad.


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Saber usar de los enemigos. Todas las cosas se han de saber tomar, no por el corte, que
ofendan, sino por la empuñadura, que defiendan; mucho más la emulación. Al varón
sabio más le aprovechan sus enemigos que al necio sus amigos. Suele allanar una
malevolencia montañas de dificultad, que desconfiara de emprenderlas el favor.
Fabricáronles a muchos su grandeza sus malévolos. Más fiera es la lisonja que el odio,
pues remedia éste eficazmente las tachas que aquélla disimula. Haze el cuerdo espejo de
la ojeriza, más fiel que el de la afición, y previene a la detracción los defectos, o los
enmienda, que es grande el recato quando se vive en frontera de una emulación, de una
malevolencia.


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No ser Malilla. Achaque es de todo lo excelente que su mucho uso viene a ser abuso. El
mismo codiciarlo todos viene a parar en enfadar a todos. Grande infelicidad ser para
nada; no menor querer ser para todo. Vienen a perder éstos por mucho ganar, y son
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después tan aborrecidos quanto fueron antes deseados. Rózanse destas malillas en todo
género de perfecciones, que, perdiendo aquella primera estimación de raras, consiguen el
desprecio de vulgares. El único remedio de todo lo extremado es guardar un medio en el
lucimiento: la demasía ha de estar en la perfección y la templanza en la ostentación.
Quanto más luze una antorcha, se consume más y dura menos. Escasezes de apariencia se
premian con logros de estimación.


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Prevenir las malas vozes. Tiene el vulgo muchas cabeças, y assí muchos ojos para la
malicia y muchas lenguas para el descrédito. Acontece correr en él alguna mala voz que
desdora el mayor crédito; y si llegare a ser apodo vulgar, acabará con la reputación.
Dásele pie comúnmente con algún sobresaliente desaire, con ridículos defetos, que son
plausible materia a sus hablillas, si bien ai desdoros echadizos de la emulación especial a
la malicia común; que ai vocas de la malevolencia, y arruinan más presto una gran fama
con un chiste que con un descaramiento. Es mui fácil de cobrar la siniestra fama, porque
lo malo es mui creíble y cuesta mucho de borrarse. Escuse, pues, el varón cuerdo estos
desaires, contrastando con su atención la vulgar insolencia, que es más fácil el prevenir
que el remediar.


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Cultura, y aliño. Nace bárbaro el hombre, redímese de bestia cultivándose. Haze personas
la cultura, y más quanto mayor. En fe della pudo Grecia llamar bárbaro a todo el restante
universo. Es mui tosca la ignorancia; no ai cosa que más cultive que el saber. Pero aun la
misma sabiduría fue grossera, si desaliñada. No sólo ha de ser aliñado el entender,
también el querer, y más el conversar. Hállanse hombres naturalmente aliñados, de gala
interior y exterior, en concepto y palabras, en los arreos del cuerpo, que son como la
corteza, y en las prendas del alma, que son el fruto. Otros ai, al contrario, tan grosseros,
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que todas sus cosas, y tal vez eminencias, las deslucieron con un intolerable bárbaro
desaseo.


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Sea el trato por mayor, procurando la sublimidad en él. El varón grande no deve ser
menudo en su proceder. Nunca se ha de individuar mucho en las cosas, y menos en las de
poco gusto; porque aunque es ventaja notarlo todo al descuido, no lo es quererlo
averiguar todo de propósito. Hase de proceder de ordinario con una hidalga generalidad,
ramo de galantería. Es gran parte del regir el dissimular. Hase de dar passada a las más de
las cosas, entre familiares, entre amigos, y más entre enemigos. Toda nimiedad es
enfadosa, y en la condición, pesada. El ir y venir a un disgusto es especie de manía; y
comúnmente tal será el modo de portarse cada uno, qual fuere su coraçón y su capacidad.


89
Comprehensión de sí. En el Genio, en el Ingenio; en dictámenes, en afectos. No puede
uno ser señor de sí si primero no se comprehende. Ai espejos del rostro, no los ai del
ánimo: séalo la discreta reflexión sobre sí. Y quando se olvidare de su imagen exterior,
conserve la interior para enmendarla, para mejorarla. Conozca las fuerças de su cordura y
sutileza para el emprender; tantee la irascible para el empeñarse. Tenga medido su fondo
y pesado su caudal para todo.


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Arte para vivir mucho: vivir bien. Dos cosas acaban presto con la vida: la necedad o la
ruindad. Perdiéronla unos por no saberla guardar, y otros por no querer. Assí como la
virtud es premio de sí misma, assí el vicio es castigo de sí mismo. Quien vive aprisa en el
vicio acaba presto de dos maneras; quien vive aprisa en la virtud nunca muere.
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Comunícase la entereza del ánimo al cuerpo, y no sólo se tiene por larga la vida buena en
la intensión, sino en la misma extensión.


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Obrar siempre sin escrúpulos de imprudencia. La sospecha de desacierto en el que
executa es evidencia ya en el que mira, y más si fuere émulo. Si ya al calor de la passión
escrupulea el dictamen, condenará después desapassionado a necedad declarada. Son
peligrosas las acciones en duda de prudencia; más segura sería la omissión. No admite
probabilidades la cordura: siempre camina al mediodía de la luz de la razón. ¿Cómo
puede salir bien una empressa que, aun concebida, la está ya condenando el rezelo? Y si
la resolución más graduada con el nemine discrepante interior suele salir infelizmente,
¿qué aguarda la que començó titubeando en la razón y mal agorada del dictamen?


92
Seso trascendental: digo en todo. Es la primera y suma regla del obrar y del hablar, más
encargada quanto mayores y más altos los empleos. Más vale un grano de cordura que
arrobas de sutileza. Es un caminar a lo seguro, aunque no tan a lo plausible, si bien la
reputación de cuerdo es el triunfo de la fama: vastará satisfazer a los cuerdos, cuyo voto
es la piedra de toque a los aciertos.


93
Hombre universal. Compuesto de toda perfección, vale por muchos. Haze felicíssimo el
vivir, comunicando esta fruición a la familiaridad. La variedad con perfección es
entretenimiento de la vida. Gran arte la de saber lograr todo lo bueno; y pues le hizo la
naturaleza al hombre un compendio de todo lo natural por su eminencia, hágale el arte un
universo por exercicio, y cultura del gusto y del entendimiento.
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Incomprehensibilidad de caudal. Escuse el varón atento sondarle el fondo, ya al saber, ya
al valer, si quiere que le veneren todos. Permítase al conocimiento, no a la
comprehensión. Nadie le averigüe los términos de la capacidad, por el peligro evidente
del desengaño. Nunca dé lugar a que alguno le alcançe todo: mayores efectos de
veneración causa la opinión y duda de adónde llega el caudal de cada uno que la
evidencia dél, por grande que fuere.


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Saber entretener la expectación: irla cevando siempre. Prometa más lo mucho, y la mejor
acción sea envidar de mayores. No se ha de echar todo el resto al primer lance: gran treta
es saberse templar, en las fuerças, en el saber, y ir adelantando el desempeño.


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De la gran sindéresis. Es el trono de la razón, basa de la prudencia, que en fe della cuesta
poco el acertar. Es suerte del Cielo, y la más deseada por primera y por mejor: la primera
pieça del arnés con tal urgencia, que ninguna otra que le falte a un hombre le denomina
falto; nótase más su menos. Todas las acciones de la vida dependen de su influencia, y
todas solicitan su calificación, que todo ha de ser con seso. Consiste en una conatural
propensión a todo lo más conforme a razón, casándose siempre con lo más acertado.




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Conseguir y conservar la reputación. Es el usufructo de la fama. Cuesta mucho, porque
nace de las eminencias, que son tan raras quanto comunes las medianías. Conseguida, se
conserva con facilidad. Obliga mucho y obra más. Es especie de magestad quando llega a
ser veneración, por la sublimidad de su causa y de su esfera; pero la reputación
substancial es la que valió siempre.


98
Cifrar la voluntad. Son las passiones los portillos del ánimo. El más plático saber
consiste en dissimular; lleva riesgo de perder el que juega a juego descubierto. Compita
la detención del recatado con la atención del advertido: a linces de discurso, xibias de
interioridad. No se le sepa el gusto, porque no se le prevenga, unos para la contradición,
otros para la lisonja.


99
Realidad y apariencia. Las cosas no passan por lo que son, sino por lo que parecen. Son
raros los que miran por dentro, y muchos los que se pagan de lo aparente. No basta tener
razón con cara de malicia.


100
Varón desengañado: Christiano sabio, Cortesano filósofo. Mas no parecerlo, menos
afectarlo. Está desacreditado el filosofar, aunque el exercicio mayor de los sabios. Vive
desautorizada la ciencia de los cuerdos. Introdúxola Séneca en Roma, conservóse algún
tiempo cortesana, ya es tenida por impertinencia. Pero siempre el desengaño fue pasto de
la prudencia, delicias de la entereza.
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La metad del mundo se está riendo de la otra metad, con necedad de todos. O todo es
bueno, o todo es malo, según votos. Lo que éste sigue, el otro persigue. Insufrible necio
el que quiere regular todo objecto por su concepto. No dependen las perfecciones de un
solo agrado: tantos son los gustos como los rostros, y tan varios. No ai defecto sin afecto,
ni se ha de desconfiar porque no agraden las cosas a algunos, que no faltarán otros que las
aprecien; ni aun el aplauso destos le sea materia al desvanecimiento, que otros lo
condenarán. La norma de la verdadera satisfación es la aprobación de los varones de
reputación, y que tienen voto en aquel orden de cosas. No se vive de un voto solo, ni de
un uso, ni de un siglo.


102
Estómago para grandes vocados de la fortuna. En el cuerpo de la prudencia no es la
parte menos importante un gran buche, que de grandes partes se compone una gran
capacidad. No se embaraça con las buenas dichas quien merece otras mayores; lo que es
ahíto en unos es hambre en otros. Ai muchos que se les gasta qualquier mui importante
manjar por la cortedad de su natural, no acostumbrado ni nacido para tan sublimes
empleos; açedáseles el trato, y con los humos que se levantan de la postiza honra viene a
desvanecérseles la cabeça. Corren gran peligro en los lugares altos, y no caben en sí
porque no cabe en ellos la suerte. Muestre, pues, el varón grande que aun le quedan
ensanches para cosas mayores, y huiga con especial cuidado de todo lo que puede dar
indicio de angosto coraçón.




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Cada uno la magestad en su modo. Sean todas las acciones, si no de un Rei, dignas de tal,
según su esfera; el proceder Real, dentro de los límites de su cuerda suerte: sublimidad de
acciones, remonte de pensamientos. Y en todas sus cosas represente un Rei por méritos,
quando no por realidad, que la verdadera soberanía consiste en la entereza de costumbres;
ni tendrá que invidiar a la grandeza quien pueda ser norma della. Especialmente a los
allegados al trono pégueseles algo de la verdadera superioridad, participen antes de las
prendas de la magestad que de las ceremonias de la vanidad, sin afectar lo imperfecto de
la inchaçón, sino lo realçado de la substancia.


104
Tener tomado el pulso a los empleos. Ai su variedad en ellos: magistral conocimiento, y
que necessita de advertencia; piden unos valor y otros sutileza. Son más fáciles de
manejar los que dependen de la rectitud, y más difíciles los que del artificio. Con un buen
natural no es menester más para aquéllos; para éstos no basta toda la atención y desvelo.
Trabajosa ocupación governar hombres, y más, locos o necios: doblado sesso es menester
para con quien no le tiene. Empleo intolerable el que pide todo un hombre, de horas
contadas y la materia cierta; mejores son los libres de fastidio juntando la variedad con la
gravedad, porque la alternación refresca el gusto. Los más autorizados son los que tienen
menos, o más distante, la dependencia; y aquél es el peor que al fin haze sudar en la
residencia humana y más en la divina.


105
No cansar. Suele ser pessado el hombre de un negocio, y el de un verbo. La brevedad es
lisongera, y más negociante; gana por lo cortés lo que pierde por lo corto. Lo bueno, si
breve, dos vezes bueno; y aun lo malo, si poco, no tan malo. Más obran quintas essencias
que fárragos; y es verdad común que hombre largo raras vezes entendido, no tanto en lo
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material de la disposición quanto en lo formal del discurso. Ai hombres que sirven más
de embaraço que de adorno del universo, alajas perdidas que todos las desvían. Escuse el
Discreto el embaraçar, y mucho menos a grandes personajes, que viven mui ocupados, y
sería peor desazonar uno dellos que todo lo restante del mundo. Lo bien dicho se dize
presto.


106
No afectar la fortuna. Más ofende el ostentar la dignidad que la persona. Hazer del
hombre es odioso, bastávale ser invidiado. La estimación se consigue menos quanto se
busca más; depende del respeto ageno; y assí no se la puede tomar uno, sino merecerla de
los otros y aguardarla. Los empleos grandes piden autoridad ajustada a su exercicio, sin la
qual no pueden exercerse dignamente. Conserve la que merece para cumplir con lo
substancial de sus obligaciones: no estrujarla, ayudarla sí, y todos los que hazen del
hazendado en el empleo dan indicio de que no lo merecían, y que viene sobrepuesta la
dignidad. Si se huviere de valer, sea antes de lo eminente de sus prendas que de lo
adventicio; que hasta un Rei se ha de venerar más por la persona que por la extrínseca
soberanía.


107
No mostrar satisfación de sí. Viva ni descontento, que es poquedad, ni satisfecho, que es
necedad. Nace la satisfación en los más de ignorancia y para en una felicidad necia, que,
aunque entretiene el gusto, no mantiene el crédito. Como no alcança las superlativas
perfecciones en los otros, págase de qualquiera vulgar medianía en sí. Siempre fue útil, a
más de cuerdo, el rezelo, o para prevención de que salgan bien las cosas, o para consuelo
quando salieren mal; que no se le haze de nuevo el desaire de su suerte al que ya se lo
temía. El mismo Homero dormita tal vez, y cae Alexandro de su estado y de su engaño.
Dependen las cosas de muchas circunstancias; y la que triunfó en un puesto, y en tal
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ocasión, en otra se malogra; pero la incorregibilidad de lo necio está en que se convirtió
en flor la más vana satisfación, y va brotando siempre su semilla.


108
Atajo para ser persona: saberse ladear. Es mui eficaz el trato. Comunícanse las
costumbres y los gustos. Pégase el genio, y aun el ingenio sin sentir. Procure, pues, el
pronto juntarse con el reportado; y assí en los demás genios, con éste conseguirá la
templança sin violencia: es gran destreza saberse atemperar. La alternación de
contrariedades hermosea el universo y le sustenta, y si causa armonía en lo natural, mayor
en lo moral. Válgase desta política advertencia en la elección de familiares y de
famulares, que con la comunicación de los extremos se ajustará un medio mui discreto.


109
No ser acriminador. Ai hombres de genio fiero, todo lo hazen delito, y no por passión,
sino por naturaleza. A todos condenan, a unos porque hizieron, a otros porque harán.
Indica ánimo peor que cruel, que es vil, y acriminan con tal exageración, que de los
átomos hazen vigas para sacar los ojos: cómitres en cada puesto, que hazen galera de lo
que fuera Elisio; pero si media la passión, de todo hazen estremos. Al contrario, la
ingenuidad para todo alla salida, si no de intención, de inadvertencia.


110
No aguardar a ser Sol que se pone. Máxima es de cuerdos dexar las cosas antes que los
dexen. Sepa uno hazer triunfo del mismo fenecer; que tal vez el mismo Sol, a buen lucir,
suele retirarse a una nube porque no le vean caer, y dexa en suspensión de si se puso o no
se puso. Hurte el cuerpo a los ocasos para no rebentar de desaires; no aguarde a que le
buelvan las espaldas, que le sepultarán vivo para el sentimiento, y muerto para la
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estimación. Jubila con tiempo el advertido al corredor cavallo, y no aguarda a que,
cayendo, levante la risa en medio la carrera. Rompa el espejo con tiempo y con astucia la
belleza, y no con impaciencia después al ver su desengaño.


111
Tener amigos. Es el segundo ser. Todo amigo es bueno y sabio para el amigo. Entre ellos
todo sale bien. Tanto valdrá uno quanto quisieren los demás; y para que quieran, se les ha
de ganar la voca por el coraçón. No ai hechiço como el buen servicio, y para ganar
amistades, el mejor medio es hazellas. Depende lo más y lo mejor que tenemos de los
otros. Hase de vivir, o con amigos o con enemigos. Cada día se ha de diligenciar uno,
aunque no para íntimo, para aficionado, que algunos se quedan después para confidentes,
passando por el acierto del delecto.


112
Ganar la pía afición, que aun la primera y suma Causa en sus mayores assuntos la
previene y la dispone. Éntrase por el afecto al concepto. Algunos se fían tanto del valor,
que desestiman la diligencia; pero la atención sabe bien que es grande el rodeo de solos
los méritos, si no se ayudan del favor. Todo lo facilita y suple la benevolencia; no
siempre supone las prendas, sino que las pone, como el valor, la entereza, la sabiduría,
hasta la discreción. Nunca ve las fealdades, porque no las querría ver. Nace de ordinario
de la correspondencia material en genio, nación, parentesco, patria y empleo. La formal
es más sublime en prendas, obligaciones, reputación, méritos. Toda la dificultad es
ganarla, que con facilidad se conserva. Puédese diligenciar, y saberse valer della.




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Prevenirse en la fortuna próspera para la adversa. Arbitrio es hazer en el Estío la
provisión para el Invierno, y con más comodidad. Van varatos entonces los favores, ai
abundancia de amistades. Bueno es conservar para el mal tiempo, que es la adversidad
cara, y falta de todo. Aya retén de amigos y de agradecidos, que algún día hará aprecio de
lo que aora no haze caso. La villanía nunca tiene amigos: en la prosperidad porque los
desconoce, en la adversidad la desconocen a ella.


114
Nunca competir. Toda pretensión con oposición daña el crédito. La competencia tira
luego a desdorar, por desluzir. Son pocos los que hazen buena guerra, descubre la
emulación los defectos que olvidó la cortesía. Vivieron muchos acreditados mientras no
tuvieron émulos. El calor de la contrariedad aviva o resucita las infamias muertas,
desentierra hediondezes passadas y antepassadas. Comiénçase la competencia con
manifiesto de desdoros, ayudándose de quanto puede y no deve; y aunque a vezes, y las
más, no sean armas de provecho las ofensas, haze dellas vil satisfación a su venganza, y
sacude esta con tal aire, que haze saltar a los desaires el polvo del olvido. Siempre fue
pacífica la benevolencia y benévola la reputación.


115
Hazerse a las malas condiciones de los familiares; assí como a los malos rostros: es
conveniencia donde tercia dependencia. Ai fieros genios que no se puede vivir con ellos,
ni sin ellos. Es, pues, destreza irse acostumbrando, como a la fealdad, para que no se
hagan de nuevo en la terribilidad de la ocasión. La primera vez espantan, pero poco a
poco se les viene a perder aquel primer horror, y la reflexa previene los disgustos, o los
tolera.
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Tratar siempre con gente de obligaciones. Puede empeñarse con ellos, y empeñarlos. Su
misma obligación es la mayor fiança de su trato, aun para varajar, que obran como quien
son, y vale más pelear con gente de bien que triunfar de gente de mal. No ai buen trato
con la ruindad, porque no se halla obligada a la entereza; por esso entre ruines nunca ai
verdadera amistad, ni es de buena lei la fineza, aunque lo pareza, porque no es en fe de la
honra. Reniegue siempre de hombre sin ella, que quien no la estima, no estima la virtud;
y es la honra el trono de la entereza.


117
Nunca hablar de sí. O se ha de alabar, que es desvanecimiento, o se ha de vituperar, que
es poquedad; y, siendo culpa de cordura en el que dize, es pena de los que oyen. Si esto
se ha de evitar en la familiaridad, mucho más en puestos sublimes, donde se habla en
común, y passa ya por necedad qualquier apariencia della. El mismo inconveniente de
cordura tiene el hablar de los presentes por el peligro de dar en uno de dos escollos: de
lisonja, o vituperio.


118
Cobrar fama de Cortés, que basta a hazerle plausible. Es la cortesía la principal parte de
la cultura, especie de hechizo, y assí concilia la gracia de todos, assí como la descortesía
el desprecio y enfado universal. Si ésta nace de sobervia, es aborrecible; si de grosería,
despreciable. La cortesía siempre ha de ser más que menos, pero no igual, que
degeneraría en injusticia. Tiénese por deuda entre enemigos para que se vea su valor.
Cuesta poco y vale mucho: todo honrador es honrado. La galantería y la honra tienen esta
ventaja, que se quedan: aquélla en quien la usa, ésta en quien la haze.
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No hazerse de mal querer. No se ha de provocar la aversión, que aun sin quererlo, ella se
adelanta. Muchos ai que aborrecen de valde, sin saber el cómo ni por qué. Previene la
malevolencia a la obligación. Es más eficaz y pronta para el daño la irascible que la
concupiscible para el provecho. Afectan algunos ponerse mal con todos, por enfadoso o
por enfadado genio; y si una vez se apodera el odio, es, como el mal concepto, dificultoso
de borrar. A los hombres juiziosos los temen, a los maldizientes aborrecen, a los
presumidos asquean, a los fisgones abominan, a los singulares los dexan. Muestre, pues,
estimar para ser estimado, y el que quiere hazer casa haze caso.


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Vivir a lo plático. Hasta el saber ha de ser al uso, y donde no se usa, es preciso saber
hazer del ignorante. Múdanse a tiempos el discurrir y el gustar: no se ha de discurrir a lo
viejo, y se ha de gustar a lo moderno. El gusto de las cabeças haze voto en cada orden de
cosas. Ésse se ha de seguir por entonces, y adelantar a eminencia. Acomódese el cuerdo a
lo presente, aunque le parezca mejor lo passado, assí en los arreos del alma como del
cuerpo. Sólo en la bondad no vale esta regla de vivir, que siempre se ha de platicar la
virtud. Desconócese ya, y parece cosa de otros tiempos el dezir verdad, el guardar
palabra; y los varones buenos parecen hechos al buen tiempo, pero siempre amados; de
suerte que, si algunos ai, no se usan ni se imitan. ¡O, grande infelicidad del siglo nuestro,
que se tenga la virtud por estraña y la malicia por corriente! Viva el Discreto como
puede, si no como querría. Tenga por mejor lo que le concedió la suerte que lo que le ha
negado.



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No hazer negocio del no negocio. Assí como algunos todo lo hazen cuento, assí otros
todo negocio: siempre hablan de importancia, todo lo toman de veras, reduziéndolo a
pendencia y a misterio. Pocas cosas de enfado se han de tomar de propósito, que sería
empeñarse sin él. Es trocar los puntos tomar a pechos lo que se ha de echar a las espaldas.
Muchas cosas que eran algo, dexándolas, fueron nada; y otras que eran nada, por aver
hecho caso dellas, fueron mucho. Al principio es fácil dar fin a todo, que después no.
Muchas vezes haze la enfermedad el mismo remedio, ni es la peor regla del vivir el dexar
estar.


122
Señorío en el dezir y en el hazer. Házese mucho lugar en todas partes, y gana de
antemano el respeto. En todo influye, en el conversar, en el orar, hasta en el caminar; y
aun el mirar en el querer. Es gran vitoria coger los coraçones. No nace de una necia
intrepidez, ni del enfadoso entretenimiento, sí en una decente autoridad nacida del genio
superior y ayudada de los méritos.


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Hombre desafectado. A más prendas, menos afectación, que suele ser vulgar desdoro de
todas. Es tan enfadosa a los demás quan penosa al que la sustenta, porque vive mártir del
cuidado, y se atormenta con la puntualidad. Pierden su mérito las mismas eminencias con
ella, porque se juzgan nacidas antes de la artificiosa violencia que de la libre naturaleza, y
todo lo natural fue siempre más grato que lo artificial. Los afectados son tenidos por
estrangeros en lo que afectan; quanto mejor se haze una cosa se ha de desmentir la
industria, porque se vea que se cae de su natural la perfección. Ni por huir la afectación
se ha de dar en ella afectando el no afectar. Nunca el Discreto se ha de dar por entendido
de sus méritos, que el mismo descuido despierta en los otros la atención. Dos vezes es
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eminente el que encierra todas las perfecciones en sí, y ninguna en su estimación; y por
encontrada senda llega al término de la plausibilidad.


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Llegar a ser deseado. Pocos llegaron a tanta gracia de las gentes, y si de los cuerdos,
felicidad. Es ordinaria la tibieza con los que acaban. Ai modos para merecer este premio
de afición: la eminencia en el empleo y en las prendas es segura; el agrado, eficaz.
Házese dependencia de la eminencia, de modo que se note que el cargo le huvo menester
a él, y no él al cargo; honran unos los puestos, a otros honran. No es ventaja que le haga
bueno el que sucedió malo, porque esso no es ser deseado absolutamente, sino ser el otro
aborrecido.


125
No ser libro verde. Señal de tener gastada la fama propria es cuidar de la infamia agena.
Querrían algunos con las manchas de los otros dissimular, si no labar, las suyas; o se
consuelan, que es el consuelo de los necios. Huéleles mal la voca a éstos, que son los
albañares de las inmundicias civiles. En estas materias, el que más escarba, más se
enloda. Pocos se escapan de algún achaque original, o al derecho, o al través. No son
conocidas las faltas en los poco conocidos. Huiga el atento de ser registro de infamias,
que es ser un aborrecido padrón y, aunque vivo, desalmado.


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No es necio el que haze la necedad, sino el que, hecha, no la sabe encubrir. Hanse de
sellar los afectos, ¡quánto más los defectos! Todos los hombres yerran, pero con esta
diferencia, que los sagazes desmienten las echas, y los necios mienten las por hazer.
Consiste el crédito en el recato, más que en el hecho, que si no es uno casto, sea cauto.
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Los descuidos de los grandes hombres se observan más, como eclipses de las lumbreras
mayores. Sea excepción de la amistad el no confiarla los defectos; ni aun, si ser pudiesse,
a su misma identidad. Pero puédese valer aquí de aquella otra regla del vivir, que es saber
olvidar.


127
El despejo en todo. Es vida de las prendas, aliento del dezir, alma del hazer, realce de los
mismos realces. Las demás perfecciones son ornato de la naturaleza, pero el despejo lo es
de las mismas perfecciones: hasta en el discurrir se celebra. Tiene de privilegio lo más,
deve al estudio lo menos, que aun a la disciplina es superior; passa de facilidad, y
adelántase a vizarría; supone desembaraço, y añade perfección. Sin él toda belleza es
muerta, y toda gracia, desgracia. Es trascendental al valor, a la discreción, a la prudencia,
a la misma magestad. Es político atajo en el despacho, y un culto salir de todo empeño.


128
Alteza de ánimo. Es de los principales requisitos para Héroe, porque inflama a todo
género de grandeza. Realça el gusto, engrandeze el coraçón, remonta el pensamiento,
ennoblece la condición y dispone la magestad. Dondequiera que se halla, se descuella, y
aun tal vez, desmentida de la invidia de la suerte, rebienta por campear. Ensánchase en la
voluntad, ya que en la possibilidad se violente. Reconócela por fuente la magnanimidad,
la generosidad y toda heroica prenda.


129
Nunca quexarse. La quexa siempre trae descrédito. Más sirve de exemplar de
atrevimiento a la passión que de consuelo a la compassión. Abre el passo a quien la oye
para lo mismo, y es la noticia del agravio del primero disculpa del segundo. Dan pie
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algunos con sus quexas de las ofensiones passadas a las venideras, y pretendiendo
remedio o consuelo, solicitan la complacencia, y aun el desprecio. Mejor política es
celebrar obligaciones de unos para que sean empeños de otros, y el repetir favores de los
ausentes es solicitar los de los presentes, es vender crédito de unos a otros. Y el varón
atento nunca publique ni desaires ni defectos, sí estimaciones, que sirven para tener
amigos y de contener enemigos.


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Hazer, y hazer parecer. Las cosas no passan por lo que son, sino por lo que parecen.
Valer y saberlo mostrar es valer dos vezes. Lo que no se ve es como si no fuesse. No
tiene su veneración la razón misma donde no tiene cara de tal. Son muchos más los
engañados que los advertidos: prevaleze el engaño y júzganse las cosas por fuera. Ai
cosas que son mui otras de lo que parecen. La buena exterioridad es la mejor
recomendación de la perfección interior.


131
Galantería de condición. Tienen su vizarría las almas, gallardía del espíritu, con cuyos
galantes actos queda mui airoso un coraçón. No cabe en todos, porque supone
magnanimidad. Primero assunto suyo es hablar bien del enemigo, y obrar mejor. Su
mayor lucimiento libra en los lances de la venganza: no se los quita, sino que se los
mejora, convirtiéndola, quando más vencedora, en una impensada generosidad. Es
política también, y aun la gala de la razón de estado. Nunca afecta vencimientos, porque
nada afecta, y quando los alcança el merecimiento, los dissimula la ingenuidad.




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Usar del reconsejo. Apelar a la revista es seguridad, y más donde no es evidente la
satisfación; tomar tiempo, o para conceder, o para mejorarse: ofrécense nuevas razones
para confirmar y corroborar el dictamen. Si es en materia de dar, se estima más el don en
fe de la cordura que en el gusto de la presteza; siempre fue más estimado lo deseado. Si
se ha de negar, queda lugar al modo, y para madurar el No, que sea más sazonado; y las
más vezes, passado aquel primer calor del deseo, no se siente después a sangre fría el
desaire del negar. A quien pide aprisa, conceder tarde, que es treta para desmentir la
atención.


133
Antes loco con todos que cuerdo a solas: dizen políticos. Que si todos lo son, con
ninguno perderá; y si es sola la cordura, será tenida por locura: tanto importará seguir la
corriente. Es el mayor saber a vezes no saber, o afectar no saber. Hase de vivir con otros,
y los ignorantes son los más. Para vivir a solas: ha de tener o mucho de Dios o todo de
bestia. Mas yo moderaría el aforismo, diziendo: antes cuerdo con los más que loco a
solas. Algunos quieren ser singulares en las quimeras.


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Doblar los requisitos de la vida. Es doblar el vivir. No ha de ser única la dependencia, ni
se ha de estrechar a una cosa sola, aunque singular. Todo ha de ser doblado, y más las
causas del provecho, del favor, del gusto. Es trascendente la mutabilidad de la Luna,
término de la permanencia, y más las cosas que dependen de humana voluntad, que es
quebradiza. Valga contra la fragilidad el retén, y sea gran regla del arte del vivir doblar
las circunstancias del bien y de la comodidad: assí como dobló la naturaleza los
miembros más importantes y más arriesgados, assí el arte los de la dependencia.
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No tenga espíritu de contradición, que es cargarse de necedad y de enfado; conjurarse ha
contra él la cordura. Bien puede ser ingenioso el dificultar en todo, pero no se escapa de
necio lo porfiado. Hazen estos guerrilla de la dulce conversación, y assí son enemigos
más de los familiares que de los que no les tratan. En el más sabroso vocado se siente
más la espina que se atraviessa, y eslo la contradición de los buenos ratos; son necios
perniciosos, que añaden lo fiera a lo bestia.


136
Ponerse bien en las materias, tomar el pulso luego a los negocios. Vanse muchos o por
las ramas de un inútil discurrir, o por las ojas de una cansada vervosidad, sin topar con la
substancia del caso. Dan cien bueltas rodeando un punto, cansándose y cansando, y nunca
llegan al centro de la importancia. Procede de entendimientos confusos, que no se saben
desembarazar. Gastan el tiempo y la paciencia en lo que avían de dexar, y después no la
ai para lo que dexaron.


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Bástese a sí mismo el sabio. Él se era todas sus cosas, y llevándose a sí lo llebava todo. Si
un amigo universal basta hazer Roma y todo lo restante del Universo, séase uno esse
amigo de sí proprio, y podrá vivirse a solas. ¿Quién le podrá hazer falta si no ai ni mayor
concepto ni mayor gusto que el suyo? Dependerá de sí solo, que es felicidad suma
semejar a la entidad suma. El que puede passar assí a solas, nada tendrá de bruto, sino
mucho de sabio y todo de Dios.


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Arte de dexar estar. Y más quando más rebuelta la común mar, o la familiar. Ai
torbellinos en el humano trato, tempestades de voluntad; entonces es cordura retirarse al
seguro puerto del dar vado. Muchas vezes empeoran los males con los remedios. Dexar
hazer a la naturaleza allí, y aquí a la moralidad. Tanto ha de saber el sabio médico para
recetar como para no recetar, y a vezes consiste el arte más en el no aplicar remedios. Sea
modo de sossegar vulgares torbellinos el alçar mano y dexar sossegar; ceder al tiempo
aora será vencer después. Una fuente con poca inquietud se enturvia, ni se bolverá a
serenar procurándolo, sino dexándola. No ai mejor remedio de los desconciertos que
dexallos correr, que assí caen de sí proprios.


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Conocer el día aziago, que los ai: nada saldrá bien; y, aunque se varíe el juego, pero no la
mala suerte. A dos lances convendrá conocerla y retirarse, advirtiendo si está de día o no
lo está. Hasta en el entendimiento ai vez, que ninguno supo a todas horas. Es ventura
acertar a discurrir, como el escrivir bien una carta. Todas las perfecciones dependen de
sazón, ni siempre la belleza está de vez; desmiéntese la discreción a sí misma, ya
cediendo, ya excediéndose; y todo para salir bien ha de estar de día. Assí como en unos
todo sale mal, en otros todo bien y con menos diligencias. Todo se lo halla uno hecho, el
ingenio está de vez, el genio de temple, y todo de estrella. Entonces conviene lograrla y
no desperdiciar la menor partícula. Pero el varón juizioso no por un azar que vio
sentencie definitivamente de malo, ni al contrario, de bueno, que pudo ser aquello
desazón y esto ventura.


140
Topar luego con lo bueno en cada cosa. Es dicha del buen gusto. Va luego la aveja a la
dulçura para el panal, y la vívora a la amargura para el veneno. Assí los gustos, unos a lo
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mejor y otros a lo peor. No ai cosa que no tenga algo bueno, y más si es libro, por lo
pensado. Es, pues, tan desgraciado el genio de algunos, que entre mil perfecciones
toparán con solo un defecto que huviere, y esse lo censuran y lo celebran: recogedores de
las inmundicias de voluntades y de entendimientos, cargando de notas, de defectos, que
es más castigo de su mal delecto que empleo de su sutileza. Passan mala vida, pues
siempre se zeban de amarguras y hazen pasto de imperfecciones. Más feliz es el gusto de
otros que, entre mil defectos, toparán luego con una sola perfección que se le cayó a la
ventura.


141
No escucharse. Poco aprovecha agradarse a sí, si no contenta a los demás, y de ordinario
castiga el desprecio común la satisfación particular. Débese a todos el que se paga de sí
mismo. Querer hablar y oírse no sale bien; y si hablarse a solas es locura, escucharse
delante de otros será doblada. Achaque de señores es hablar con el bordón del «¿digo
algo?» y aquel «¿e?» que aporrea a los que escuchan. A cada razón orejean la aprobación
o la lisonja, apurando la cordura. También los hinchados hablan con Eco, y como su
conversación va en chapines de entono, a cada palabra solicita el enfadoso socorro del
necio «¡bien dicho!»



142
Nunca por tema seguir el peor partido porque el contrario se adelantó y escogió el mejor.
Ya comiença vencido, y assí será preciso ceder desairado: Nunca se vengará bien con el
mal. Fue astucia del contrario anticiparse a lo mejor, y necedad suya oponérsele tarde con
lo peor. Son éstos porfiados de obra más empeñados que los de palabra, quanto va más
riesgo del hazer al dezir. Vulgaridad de temáticos, no reparar en la verdad, por
contradezir, ni en la utilidad, por litigar. El atento siempre está de parte de la razón, no de
la passión, o anticipándose antes o mejorándose después; que si es necio el contrario, por
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el mismo caso mudará de rumbo, passándose a la contraria parte, con que empeorará de
partido. Para echarle de lo mejor es único remedio abraçar lo proprio, que su necedad le
hará dexarlo y su tema le será despeño.


143
No dar en Paradoxo por huir de vulgar. Los dos extremos son del descrédito. Todo
assunto que desdize de la gravedad es ramo de necedad. Lo paradoxo es un cierto engaño
plausible a los principios, que admira por lo nuevo y por lo picante; pero después con el
desengaño del salir tan mal queda mui desairado. Es especie de embeleco, y en materias
políticas, ruina de los estados. Los que no pueden llegar o no se atreven a lo heroico por
el camino de la virtud, echan por lo paradoxo, admirando necios y sacando verdaderos a
muchos cuerdos. Arguye destemplança en el dictamen, y por esso tan opuesto a la
prudencia; y si tal vez no se funda en lo falso, por lo menos en lo incierto, con gran riesgo
de la importancia.


144
Entrar con la agena para salir con la suya. Es estratagema del conseguir. Aun en las
materias del Cielo encargan esta santa astucia los Christianos maestros. Es un importante
dissimulo, porque sirve de zebo la concebida utilidad para coger una voluntad: parécele
que va delante la suya, y no es más de para abrir camino a la pretensión agena. Nunca se
ha de entrar a lo desatinado, y más donde ai fondo de peligro. También con personas cuya
primera palabra suele ser el No conviene desmentir el tiro, porque no se advierta la
dificultad del conceder, mucho más quando se presiente la aversión. Pertenece este aviso
a los de segunda intención, que todos son de la quinta sutileza.



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No descubrir el dedo malo, que todo topará allí. No quexarse dél, que siempre sacude la
malicia adonde le duele a la flaqueza. No servirá el picarse uno sino de picar el gusto al
entretenimiento. Va buscando la mala intención el achaque de hazer saltar: arroja varillas
para hallarle el sentimiento, hará la prueva de mil modos hasta llegar al vivo. Nunca el
atento se dé por entendido, ni descubra su mal, o personal o heredado, que hasta la
fortuna se deleita a vezes de lastimar donde más ha de doler. Siempre mortifica en lo
vivo; por esto no se ha de descubrir, ni lo que mortifica, ni lo que vivifica: uno para que
se acabe, otro para que dure.


146
Mirar por dentro. Hállanse de ordinario ser mui otras las cosas de lo que parecían; y la
ignorancia que no passó de la corteza se convierte en desengaño quando se penetra al
interior. La mentira es siempre la primera en todo, arrastra necios por vulgaridad
continuada. La verdad siempre llega la última, y tarde, coxeando con el tiempo;
resérvanle los cuerdos la otra metad de la potencia que sabiamente duplicó la común
madre. Es el engaño mui superficial, y topan luego con él los que lo son. El acierto vive
retirado a su interior para ser más estimado de sus sabios y discretos.


147
No ser inaccessible. Ninguno ai tan perfecto, que alguna vez no necessite de advertencia.
Es irremediable de necio el que no escucha; el más esento ha de dar lugar al amigable
aviso, ni la soberanía ha de excluir la docilidad. Ai hombres irremediables por
inacessibles, que se despeñan porque nadie osa llegar a detenerlos. El más entero ha de
tener una puerta avierta a la amistad, y será la del socorro; ha de tener lugar un amigo
para poder con desembaraço avisarle, y aun castigarle. La satisfacción le ha de poner en
esta autoridad, y el gran concepto de su fidelidad y prudencia. No a todos se les ha de
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facilitar el respeto, ni aun el crédito; pero tenga en el retrete de su recato un fiel espejo de
un confidente a quien deva y estime la corrección en el desengaño.


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Tener el arte de conversar, en que se haze muestra de ser persona. En ningún exercicio
humano se requiere más la atención, por ser el más ordinario del vivir. Aquí es el
perderse o el ganarse; que si es necessaria la advertencia para escrivir una carta, con ser
conversación de pensado, y por escrito, ¡quánto más en la ordinaria, donde se haze
examen pronto de la discreción! Toman los peritos el pulso al ánimo en la lengua, y en fe
de ella dixo el Sabio: «Habla, si quieres que te conozca». Tienen algunos por arte en la
conversación el ir sin ella, que ha de ser olgada, como el vestir, entiéndese entre mui
amigos; que quando es de respeto ha de ser más substancial, y que indique la mucha
substancia de la persona. Para acertarse se ha de ajustar al genio y al ingenio de los que
tercian. No ha de afetar el ser censor de las palabras, que será tenido por gramático, ni
menos fiscal de las razones, que le hurtarán todos el trato y le vedarán la comunicación.
La discreción en el hablar importa más que la eloqüencia.


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Saber declinar a otro los males. Tener escudos contra la malevolencia, gran treta de los
que goviernan. No nace de incapacidad, como la malicia piensa, sí de industria superior,
tener en quien recaiga la censura de los desaciertos, y el castigo común de la
murmuración. No todo puede salir bien, ni a todos se puede contentar. Aya, pues, un testa
de yerros, terrero de infelizidades, a costa de su misma ambición.




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Saber vender sus cosas. No basta la intrínseca bondad dellas, que no todos muerden la
substancia, ni miran por dentro. Acuden los más adonde al concurso, van porque ven ir a
otros. Es gran parte del artificio saber acreditar: unas vezes celebrando, que la alabança es
solicitadora del deseo; otras, dando buen nombre, que es un gran modo de sublimar,
desmintiendo siempre la afectación. El destinar para solos los entendidos es picón
general, porque todos se lo piensan, y quando no, la privación espoleará el deseo. Nunca
se han de acreditar de fáciles, ni de comunes, los assuntos, que más es vulgarizarlos que
facilitarlos; todos pican en lo singular por más apetecible, tanto al gusto como al ingenio.


151
Pensar anticipado: hoi para mañana, y aun para muchos días. La mayor providencia es
tener horas della; para prevenidos no ai acasos, ni para apercibidos aprietos. No se ha de
aguardar el discurrir para el ahogo, y á de ir de antemano; prevenga con la madurez del
reconsejo el punto más crudo. Es la almohada Sibila muda, y el dormir sobre los puntos
vale más que el desvelarse debaxo dellos. Algunos obran, y después piensan: aquello más
es buscar escusas que conseqüencias. Otros, ni antes ni después. Toda la vida ha de ser
pensar para acertar el rumbo: el reconsejo y providencia dan arbitrio de vivir anticipado.


152
Nunca acompañarse con quien le pueda desluzir, tanto por más quanto por menos. Lo
que excede en perfección excede en estimación. Hará el otro el primer papel siempre, y él
el segundo; y si le alcançare algo de aprecio, serán las sobras de aquel. Campea la Luna,
mientras una, entre las Estrellas; pero en saliendo el Sol, o no parece o desaparece. Nunca
se arrime a quien le eclipse, sino a quien le realce. Desta suerte pudo parecer hermosa la
discreta Fabula de Marcial, y lució entre la fealdad o el desaliño de sus donzellas.
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Tampoco ha de peligrar de mal de lado, ni honrar a otros a costa de su crédito. Para
hazerse, vaya con los eminentes; para hecho, entre los medianos.


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Huiga de entrar a llenar grandes vazíos. Y, si se empeña, sea con seguridad del excesso.
Es menester doblar el valor para igualar al del passado. Assí como es ardid que el que se
sigue sea tal que le haga deseado, assí es sutileza que el que acabó no le eclipse. Es
dificultoso llenar un gran vacío, porque siempre lo passado pareció mejor; y aun la
igualdad no bastará, porque está en possessión de primero. Es, pues, necessario añadir
prendas para echar a otro de su possessión en el mayor concepto.


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No ser fácil, ni en creer, ni en querer. Conócese la madurez en la espera de la credulidad:
es mui ordinario el mentir, sea extraordinario el creer. El que ligeramente se movió
hállase después corrido; pero no se ha de dar a entender la duda de la fe agena, que passa
de descortesía a agravio, porque se le trata al que contesta de engañador o engañado. Y
aun no es ésse el mayor inconveniente, quanto que el no creer es indicio del mentir;
porque el mentiroso tiene dos males, que ni cree ni es creído. La suspensión del juizio es
cuerda en el que oye, y remítase de fe al autor aquel que dize: «También es especie de
imprudencia la facilidad en el querer»; que, si se miente con la palabra, también con las
cosas, y es más pernicioso este engaño por la obra.


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Arte en el apassionarse. Si es possible, prevenga la prudente reflexión la vulgaridad del
ímpetu. No le será dificultoso al que fuere prudente. El primer passo del apassionarse es
advertir que se apassiona, que es entrar con señorío del afecto, tanteando la necessidad
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hasta tal punto de enojo, y no más. Con esta superior reflexa entre y salga en una ira.
Sepa parar bien, y a su tiempo, que lo más dificultoso del correr está en el parar. Gran
prueva de juizio conservarse cuerdo en los trances de locura. Todo excesso de passión
degenera de lo racional; pero con esta magistral atención nunca atropellará la razón, ni
pisará los términos de la sindéresis. Para saber hazer mal a una passión es menester ir
siempre con la rienda en la atención, y será el primer cuerdo a cavallo, si no el último.


156
Amigos de elección. Que lo han de ser a examen de la discreción y a prueva de la fortuna,
graduados no sólo de la voluntad, sino del entendimiento. Y con ser el más importante
acierto del vivir, es el menos asistido del cuidado. Obra el entremetimiento en algunos, y
el acaso en los más. Es definido uno por los amigos que tiene, que nunca el sabio
concordó con ignorantes; pero el gustar de uno no arguye intimidad, que puede proceder
más del buen rato de su graciosidad que de la confiança de su capacidad. Ai amistades
legítimas y otras adulterinas: éstas para la delectación, aquéllas para la fecundidad de
aciertos. Hállanse pocos de la persona, y muchos de la fortuna. Más aprovecha un buen
entendimiento de un amigo que muchas buenas voluntades de otros. Aya, pues, elección,
y no suerte. Un sabio sabe escusar pesares, y el necio amigo los acarrea. Ni desearles
mucha fortuna, si no los quiere perder.


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No engañarse en las personas, que es el peor y más fácil engaño. Más vale ser engañado
en el precio que en la mercadería; ni ai cosa que más necessite de mirarse por dentro. Ai
differencia entre el entender las cosas y conocer las personas; y es gran filosofía alcançar
los genios y distinguir los humores de los hombres. Tanto es menester tener estudiados
los sugetos como los libros.
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Saber usar de los amigos. Ai en esto su arte de discreción; unos son buenos para de lejos,
y otros para de cerca; y el que tal vez no fue bueno para la conversación lo es para la
correspondencia. Purifica la distancia algunos defectos que eran intolerables a la
presencia. No sólo se ha de procurar en ellos conseguir el gusto, sino la utilidad, que ha
de tener las tres calidades del bien, otros dizen las del ente: uno, bueno y verdadero,
porque el amigo es todas las cosas. Son pocos para buenos, y el no saberlos elegir los
haze menos. Saberlos conservar es más que el hazerlos amigos. Búsquense tales que ayan
de durar, y aunque al principio sean nuevos, baste para satisfación que podrán hazerse
viejos. Absolutamente los mejores los mui salados, aunque se gaste una anega en la
experiencia. No ai desierto como vivir sin amigos. La amistad multiplica los bienes y
reparte los males, es único remedio contra la adversa fortuna y un desahogo del alma.


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Saber sufrir necios. Los sabios siempre fueron mal sufridos, que quien añade ciencia
añade impaciencia. El mucho conocer es dificultoso de satisfazer. La mayor regla del
vivir, según Epicteto, es el sufrir, y a esto reduxo la metad de la sabiduría. Si todas las
necedades se han de tolerar, mucha paciencia será menester. A vezes sufrimos más de
quien más dependemos, que importa para el exercicio del vencerse. Nace del sufrimiento
la inestimable paz, que es la felicidad de la tierra. Y el que no se hallare con ánimo de
sufrir apele al retiro de sí mismo, si es que aun a sí mismo se ha de poder tolerar.


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Hablar de atento, con los émulos por cautela, con los demás por decencia. Siempre ai
tiempo para embiar la palabra, pero no para bolverla. Hase de hablar como en testamento,
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que a menos palabras, menos pleitos. En lo que no importa se ha de ensayar uno para lo
que importare. La arcanidad tiene visos de divinidad. El fácil a hablar cerca está de ser
vencido y convencido.


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Conocer los defectos dulces. El hombre más perfecto no se escapa de algunos, y se casa o
se amanceba con ellos. Ailos en el ingenio, y mayores en el mayor, o se advierten más.
No porque no los conozca el mismo sugeto, sino porque los ama; dos males juntos,
apasionarse y por vicios. Son lunares de la perfección, ofenden tanto a los de afuera
quanto a los mismos les suenan bien. Aquí es el gallardo vencerse y dar esta felicidad a
los demás realces; todos topan allí, y quando avían de celebrar lo mucho bueno que
admiran, se detienen donde reparan, afeando aquello por desdoro de las demás prendas.


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Saber triunfar de la emulación y malevolencia. Poco es ya el desprecio, aunque prudente;
más es la galantería. No ai bastante aplauso a un dezir bien del que dize mal. No ai
venganza más heroica que con méritos y prendas, que vencen y atormentan a la invidia.
Cada felicidad es un apretón de cordeles al mal afecto, y es un infierno del émulo la
gloria del emulado. Este castigo se tiene por el mayor: hazer veneno de la felicidad. No
muere de una vez el envidioso, sino tantas quantas vive a vozes de aplausos el invidiado,
compitiendo la perenidad de la fama del uno con la penalidad del otro. Es imortal éste
para sus glorias y aquél para sus penas. El clarín de la Fama, que toca a imortalidad al
uno, publica muerte para el otro, sentenciándole al suspendio de tan invidiosa suspensión.




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Nunca por la compassión del infeliz se ha de incurrir en la desgracia del afortunado. Es
desventura para unos la que suele ser ventura para otros, que no fuera uno dichoso si no
fueran muchos otros desdichados. Es proprio de infelices conseguir la gracia de las
gentes, que quiere recompensar ésta con su favor inútil los disfavores de la fortuna; y
viose tal vez que el que en la prosperidad fue aborrecido de todos, en la adversidad
compadecido de todos: trocóse la vengança de ensalçado en compassión de caído. Pero el
sagaz atienda al varajar de la suerte. Ai algunos que nunca van sino con los desdichados,
y ladean hoi por infeliz al que huyeron ayer por afortunado. Arguye tal vez nobleza del
natural, pero no sagazidad.


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Echar al aire algunas cosas. Para examinar la aceptación, un ver cómo se reciben, y más
las sospechosas de acierto y de agrado. Assegúrase el salir bien, y queda lugar o para el
empeño o para el retiro. Tantéanse las voluntades desta suerte, y sabe el atento dónde
tiene los pies: prevención máxima del pedir, del querer y del governar.


165
Hazer buena guerra. Puédenle obligar al cuerdo a hazerla, pero no mala. Cada uno ha de
obrar como quien es, no como le obligan. Es plausible la galantería en la emulación. Hase
de pelear no sólo para vencer en el poder, sino en el modo. Vencer a lo ruin no es vitoria,
sino rendimiento. Siempre fue superioridad la generosidad. El hombre de bien nunca se
vale de armas vedadas, y sonlo las de la amistad acabada para el odio començado, que no
se ha de valer de la confiança para la vengança; todo lo que huele a traición inficiona el
buen nombre. En personages obligados se estraña más qualquier átomo de vajeza; han de
distar mucho la nobleza de la vileza. Préciese de que si la galantería, la generosidad y la
fidelidad se perdiessen en el mundo se avían de buscar en su pecho.
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Diferenciar el hombre de palabras del de obras. Es única precisión, assí como la del
amigo, de la persona, o del empleo, que son mui diferentes. Malo es, no teniendo palabra
buena, no tener obra mala; peor, no teniendo palabra mala, no tener obra buena. Ya no se
come de palabras, que son viento, ni se vive de cortesías, que es un cortés engaño. Caçar
las aves con luz es el verdadero encandilar. Los desvanecidos se pagan del viento; las
palabras han de ser prendas de las obras, y assí han de tener el valor. Los árboles que no
dan fruto, sino ojas, no suelen tener coraçón. Conviene conocerlos, unos para provecho,
otros para sombra.


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Saberse ayudar. No ai mejor compañía en los grandes aprietos que un buen coraçón; y
quando flaqueare se ha de suplir de las partes que le están cerca. Házensele menores los
afanes a quien se sabe valer. No se rinda a la fortuna, que se le acabará de hazer
intolerable. Ayúdanse poco algunos en sus trabajos, y dóblanlos con no saberlos llevar. El
que ya se conoce socorre con la consideración a su flaqueza, y el Discreto de todo sale
con victoria, hasta de las Estrellas.


168
No dar en monstro de la necedad. Sonlo todos los desvanecidos, presuntuosos, porfiados,
caprichosos, persuadidos, extravagantes, figureros, graciosos, noveleros, paradoxos,
sectarios y todo género de hombres destemplados; monstros todos de la impertinencia.
Toda monstrosidad del ánimo es más diforme que la del cuerpo, porque desdize de la
belleza superior. Pero ¿quién corregirá tanto desconcierto común? Donde falta la
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sindéresis, no queda lugar para la dirección, y la que avía de ser observación reflexa de la
irrisión es una mal concebida presunción de aplauso imaginado.


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Atención a no errar una, más que a acertar ciento. Nadie mira al Sol resplandeciente, y
todos eclipsado. No le contará la nota vulgar las que acertare, sino las que errare. Más
conocidos son los malos para murmurados que los buenos para aplaudidos; ni fueron
conocidos muchos hasta que delinquieron, ni bastan todos los aciertos juntos a desmentir
un solo y mínimo desdoro. Y desengáñese todo hombre, que le serán notadas todas las
malas, pero ninguna buena, de la malevolencia.


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Usar del retén en todas las cosas. Es assegurar la importancia. No todo el caudal se ha de
emplear, ni se han de sacar todas las fuerças cada vez; aun en el saber ha de aver
resguardo, que es un doblar las perfecciones. Siempre ha de aver a que apelar en un
aprieto de salir mal; más obra el socorro que el acometimiento, porque es de valor y de
crédito. El proceder de la cordura siempre fue al seguro. Y aun en este sentido es
verdadera aquella paradoxa picante: más es la metad que el todo.


171
No gastar el favor. Los amigos grandes son para las grandes ocasiones. No se ha de
emplear la confiança mucha en cosas pocas, que sería desperdicio de la gracia. La
sagrada áncora se reserva siempre para el último riesgo. Si en lo poco se abusa de lo
mucho, ¿qué quedará para después? No ai cosa que más valga que los valedores, ni más
preciosa hoi que el favor: haze y deshaze en el mundo hasta dar ingenio o quitarlo. A los
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Sabios lo que les favorecieron naturaleza y fama les invidió la fortuna. Más es saber
conservar las personas y tenerlas que los averes.


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No empeñarse con quien no tiene qué perder. Es reñir con desigualdad. Entra el otro con
desembaraço porque trae hasta la vergüença perdida; remató con todo, no tiene más que
perder, y assí se arroja a toda impertinencia. Nunca se ha de exponer a tan cruel riesgo la
inestimable reputación; costó muchos años de ganar, y viene a perderse en un punto de un
puntillo: yela un desaire mucho lucido sudor. Al hombre de obligaciones házele reparar el
tener mucho que perder. Mirando por su crédito, mira por el contrario, y como se empeña
con atención, procede con tal detención, que da tiempo a la prudencia para retirarse con
tiempo y poner en cobro el crédito. Ni con el vencimiento se llegará a ganar lo que se
perdió ya con el exponerse a perder.


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No ser de vidro en el trato. Y menos en la amistad. Quiebran algunos con gran facilidad.
Descubriendo la poca consistencia; llénanse a sí mismos de ofensión, a los demás de
enfado. Muestran tener la condición más niña que las de los ojos, pues no permite ser
tocada, ni de burlas ni de veras. Oféndenla las motas, que no son menester ya notas. Han
de ir con grande tiento los que los tratan, atendiendo siempre a sus delicadezas;
guárdanles los aires, porque el más leve desaire les desazona. Son éstos ordinariamente
mui suyos, esclavos de su gusto, que por él atropellarán con todo, idólatras de su honrilla.
La condición del amante tiene la metad de diamante en el durar y en el resistir.




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No vivir a prisa. El saber repartir las cosas es saberlas gozar. A muchos les sobra la vida
y se les acaba la felicidad. Malogran los contentos, que no los gozan, y querrían después
bolver atrás, quando se hallan tan adelante. Postillones del vivir, que a más del común
correr del tiempo, añaden ellos su atropellamiento genial. Querrían devorar en un día lo
que apenas podrán digerir en toda la vida. Viven adelantados en las felicidades, cómense
los años por venir y, como van con tanta priesa, acaban presto con todo. Aun en el querer
saber ha de aver modo para no saber las cosas mal sabidas. Son más los días que las
dichas: en el gozar, a espacio; en el obrar, a prisa. Las hazañas bien están, hechas; los
contentos, mal, acabados.


175
Hombre substancial. Y el que lo es no se paga de los que no lo son. Infeliz es la
eminencia que no se funda en la substancia. No todos los que lo parecen son hombres:
hailos de embuste, que conciben de quimera y paren embelecos; y ai otros sus semejantes
que los apoyan y gustan más de lo incierto que promete un embuste, por ser mucho, que
de lo cierto que assegura una verdad, por ser poco. Al cabo, sus caprichos salen mal,
porque no tienen fundamento de entereza. Sola la verdad puede dar reputación verdadera,
y la substancia entra en provecho. Un embeleco ha menester otros muchos, y assí toda la
fábrica es quimera, y como se funda en el aire es preciso venir a tierra: nunca llega a
viejo un desconcierto; el ver lo mucho que promete basta hazerlo sospechoso, assí como
lo que prueva demasiado es impossible.


176
Saber, o escuchar a quien sabe. Sin entendimiento no se puede vivir, o proprio, o
prestado; pero ai muchos que ignoran que no saben y otros que piensan que saben, no
sabiendo. Achaques de necedad son irremediables, que como los ignorantes no se
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conocen, tampoco buscan lo que les falta. Serían sabios algunos si no creyessen que lo
son. Con esto, aunque son raros los oráculos de cordura, viven ociosos, porque nadie los
consulta. No desminuye la grandeza, ni contradize a la capacidad, el aconsejarse. Antes,
el aconsejarse bien la acredita. Debata en la razón para que no le combata la desdicha.


177
Escusar llanezas en el trato. Ni se han de usar, ni se han de permitir. El que se allana
pierde luego la superioridad que le dava su entereza, y tras ella la estimación. Los Astros,
no roçándose con nosotros, se conservan en su esplendor. La divinidad solicita decoro;
toda humanidad facilita el desprecio. Las cosas humanas, quanto se tienen más, se tienen
en menos, porque con la comunicación se comunican las imperfecciones que se
encubrían con el recato. Con nadie es conviniente el allanarse: no con los mayores, por el
peligro, ni con los inferiores, por la indecencia; menos con la villanía, que es atrevida por
lo necio, y no reconociendo el favor que se le haze, presume obligación. La facilidad es
ramo de vulgaridad.


178
Creer al coraçón. Y más quando es de prueva. Nunca le desmienta, que suele ser
pronóstico de lo que más importa: oráculo casero. Perecieron muchos de lo que se
temían; mas ¿de qué sirvió el temerlo sin el remediarlo? Tienen algunos muy leal el
coraçón, ventaja del superior natural, que siempre los previene, y toca a infelicidad para
el remedio. No es cordura salir a recebir los males, pero sí el salirles al encuentro para
vencerlos.




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La retentiva es el sello de la capacidad. Pecho sin secreto es carta avierta. Donde ai
fondo están los secretos profundos, que ai grandes espacios y ensenadas donde se hunden
las cosas de monta. Procede de un gran señorío de sí, y el vencerse en esto es el
verdadero triunfar. A tantos pagan pecho a quantos se descubre. En la templança interior
consiste la salud de la prudencia. Los riesgos de la retentiva son la agena tentativa: el
contradezir para torcer; el tirar varillas para hazer saltar: aquí el atento más cerrado. Las
cosas que se han de hazer no se han de dezir, y las que se han de dezir no se han de hazer.


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Nunca regirse por lo que el enemigo avía de hazer. El necio nunca hará lo que el cuerdo
juzga, porque no alcança lo que conviene; si es discreto, tampoco, porque querrá
desmentirle el intento penetrado, y aun prevenido. Hanse de discurrir las materias por
entrambas partes, y rebolverse por el uno y otro lado, disponiéndolas a dos vertientes.
Son varios los dictámenes: esté atenta la indiferencia, no tanto para lo que será quanto
para lo que puede ser.


181
Sin mentir, no dezir todas las verdades. No ai cosa que requiera más tiento que la verdad,
que es un sangrarse del coraçón. Tanto es menester para saberla dezir como para saberla
callar. Piérdese con sola una mentira todo el crédito de la entereza. Es tenido el engañado
por falto y el engañador por falso, que es peor. No todas las verdades se pueden dezir:
unas porque me importan a mí, otras porque al otro.




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Un grano de audacia con todos es importante cordura. Hase de moderar el concepto de
los otros para no concebir tan altamente dellos que les tema; nunca rinda la imaginación
al coraçón. Parecen mucho algunos hasta que se tratan, pero el comunicarlos más sirvió
de desengaño que de estimación. Ninguno excede los cortos límites de hombre. Todos
tienen su si no, unos en el ingenio, otros en el genio. La dignidad da autoridad aparente,
pocas vezes la acompaña la personal, que suele vengar la suerte la superioridad del cargo
en la inferioridad de los méritos. La imaginación se adelanta siempre y pinta las cosas
mucho más de lo que son. No sólo concibe lo que hai, sino lo que pudiera aver. Corríjala
la razón, tan desengañada a experiencias. Pero ni la necedad ha de ser atrevida ni la virtud
temerosa. Y si a la simplicidad le valió la confianza, ¡quánto más al valer y al saber!


183
No aprender fuertemente. Todo necio es persuadido, y todo persuadido necio; y quanto
más erróneo su dictamen, es mayor su tenacidad. Aun en caso de evidencia, es
ingenuidad el ceder, que no se ignora la razón que tuvo y se conoce la galantería que
tiene. Más se pierde con el arrimamiento que se puede ganar con el vencimiento; no es
defender la verdad, sino la grossería. Ai cabeças de hierro dificultosas de convencer, con
extremo irremediable; quando se junta lo caprichoso con lo persuadido, cásanse
indisolublemente con la necedad. El tesón ha de estar en la voluntad, no en el juizio.
Aunque ai casos de excepción, para no dexarse perder y ser vencido dos vezes: una en el
dictamen, otra en la execución.


184
No ser ceremonial, que aun en un Rei la afectación en esto fue solemnizada por
singularidad. Es enfadoso el puntoso, y ai naciones tocadas desta delicadeza. El vestido
de la necedad se cose destos puntos, idólatras de su honra, y que muestran que se funda
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sobre poco, pues se temen que todo la pueda ofender. Bueno es mirar por el respeto, pero
no sea tenido por gran maestro de cumplimientos. Bien es verdad que el hombre sin
ceremonias necessita de excelentes virtudes. Ni se ha de afectar ni se ha de despreciar la
cortesía. No muestra ser grande el que repara en puntillos.


185
Nunca exponer el crédito a prueva de sola una vez, que, si no sale bien aquella, es
irreparable el daño. Es mui contingente errar una, y más la primera. No siempre está uno
de ocasión, que por esso se dixo «estar de día». Afiance, pues, la segunda a la primera, si
se errare; y si se acertare, será la primera desempeño de la segunda. Siempre ha de aver
recurso a la mejoría, y apelación a más. Dependen las cosas de contingencias, y de
muchas, y assí es rara la felicidad del salir bien.


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Conocerlos defectos, por más autorizados que estén. No desconozca la entereza el vicio,
aunque se revista de brocado; corónase tal vez de oro, pero no por esso puede dissimular
el yerro. No pierde la esclavitud de su vileza aunque se desmienta con la nobleza del
sugeto; bien pueden estar los vicios realçados, pero no son realces. Ven algunos que
aquel Héroe tuvo aquel accidente, pero no ven que no fue Héroe por aquello. Es tan
retórico el exemplo superior, que aun las fealdades persuade; hasta las del rostro afectó
tal vez la lisonja, no advirtiendo que, si en la grandeza se dissimulan, en la baxeza se
abominan.


187
Todo lo favorable obrarlo por sí, todo lo odioso por terceros. Con lo uno se concilia la
afición, con lo otro se declina la malevolencia. Mayor gusto es hazer bien que recebirlo
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para grandes hombres, que es felicidad de su generosidad. Pocas vezes se da disgusto a
otro sin tomarlo, o por compassión o por repassión. Las causas superiores no obran sin el
premio o el apremio. Influya inmediatamente el bien y mediatamente el mal. Tenga
donde den los golpes del descontento, que son el odio y la murmuración. Suele ser la
rabia vulgar como la canina, que, desconociendo la causa de su daño, rebuelve contra el
instrumento, y aunque este no tenga la culpa principal, padece la pena de imediato.


188
Traer que alabar. Es crédito del gusto, que indica tenerlo hecho a lo mui bueno, y que se
le deve la estimación de lo de acá. Quien supo conocer antes la perfección, sabrá
estimarla después. Da materia a la conversación y a la imitación, adelantando las
plausibles noticias. Es un político modo de vender la cortesía a las perfecciones
presentes. Otros, al contrario, traen siempre que vituperar, haziendo lisonja a lo presente
con el desprecio de lo ausente. Sáleles bien con los superficiales, que no advierten la treta
del dezir mucho mal de unos con otros. Hazen política algunos de estimar más las
medianías de hoi que los estremos de ayer. Conozca el atento estas sutilezas del llegar, y
no le cause desmayo la exageración del uno ni engreimiento la lisonja del otro; y entienda
que del mismo modo proceden en las unas partes que en las otras: truecan los sentidos y
ajústanse siempre al lugar en que se hallan.


189
Valerse de la privación agena. Que si llega a deseo, es el más eficaz torcedor. Dixeron
ser nada los Filósofos, y ser el todo los Políticos: estos la conocieron mejor. Hazen grada
unos, para alcançar sus fines, del deseo de los otros. Válense de la ocasión, y con la
dificultad de la consecución irrítanle el apetito. Prométense más del conato de la passión
que de la tibieza de la possessión; y al passo que crece la repugnancia, se apassiona más
el deseo. Gran sutileza del conseguir el intento: conservar las dependencias.
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Hallar el consuelo en todo. Hasta de inútiles lo es el ser eternos. No ai afán sin conorte:
los necios le tienen en ser venturosos, y también se dixo «ventura de fea». Para vivir
mucho es arbitrio valer poco; la vasija quebrantada es la que nunca se acaba de romper,
que enfada con su durar. Parece que tiene invidia la fortuna a las personas más
importantes, pues iguala la duración con la inutilidad de las unas y la importancia con la
brevedad de las otras: faltarán quantos importaren y permanecerá eterno el que es de
ningún provecho, ya porque lo parece, ya porque realmente es assí. Al desdichado parece
que se conciertan en olvidarle la suerte y la muerte.


191
No pagarse de la mucha cortesía, que es especie de engaño. No necessitan algunos para
hechizar de las yervas de Tesalia, que con sólo el buen aire de una gorra encantan necios,
digo desvanecidos. Hazen precio de la honra y pagan con el viento de unas buenas
palabras. Quien lo promete todo, promete nada, y el prometer es desliz para necios. La
cortesía verdadera es deuda, la afectada engaño, y más la desusada: no es decencia, sino
dependencia. No hazen la reverencia a la persona, sino a la fortuna; y la lisonja, no a las
prendas que reconoce, sino a las utilidades que espera.


192
Hombre de gran paz, hombre de mucha vida. Para vivir, dexar vivir. No sólo viven los
pacíficos, sino que reinan. Hase de oír y ver, pero callar. El día sin pleito haze la noche
soñolienta. Vivir mucho y vivir con gusto es vivir por dos, y fruto de la paz. Todo lo tiene
a quien no se le da nada de lo que no le importa. No ai mayor despropósito que tomarlo
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todo de propósito. Igual necedad que le passe el coraçón a quien no le toca, y que no le
entre de los dientes adentro a quien le importa.


193
Atención al que entra con la agena por salir con la suya. No ai reparo para la astucia
como la advertencia. Al entendido, un buen entendedor. Hazen algunos ageno el negocio
proprio, y sin la contraçifra de intenciones se halla a cada passo empeñado uno en sacar
del fuego el provecho ageno con daño de su mano.


194
Concebir de sí y de sus cosas cuerdamente. Y más al començar a vivir. Conciben todos
altamente de sí, y más los que menos son. Suéñase cada uno su fortuna y se imagina un
prodigio. Empéñase desatinadamente la esperança, y después nada cumple la experiencia;
sirve de tormento a su imaginación vana el desengaño de la realidad verdadera. Corrija la
cordura semejantes desaciertos, y aunque puede desear lo mejor, siempre ha de esperar lo
peor, para tomar con equanimidad lo que viniere. Es destreza assestar algo más alto para
ajustar el tiro, pero no tanto que sea desatino. Al començar los empleos, es precisa esta
reformación de concepto, que suele desatinar la presunción sin la experiencia. No ai
medicina más universal para todas necedades que el seso. Conozca cada uno la esfera de
su actividad y estado, y podrá regular con la realidad el concepto.


195
Saber estimar. Ninguno ai que no pueda ser maestro de otro en algo, ni ai quien no
exceda al que excede. Saber desfrutar a cada uno es útil saber. El sabio estima a todos
porque reconoce lo bueno en cada uno y sabe lo que cuestan las cosas de hazerse bien. El
necio desprecia a todos por ignorancia de lo bueno y por elección de lo peor.
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Conocer su estrella. Ninguno tan desvalido que no la tenga, y si es desdichado, es por no
conocerla. Tienen unos cabida con Príncipes y poderosos sin saber cómo ni por qué, sino
que su misma suerte les facilitó el favor; sólo queda para la industria el ayudarla. Otros se
hallan con la gracia de los sabios. Fue alguno más acepto en una nación que en otra, y
más bien visto en esta Ciudad que en aquella. Experiméntase también más dicha en un
empleo y estado que en los otros, y todo esto en igualdad, y aun identidad, de méritos.
Varaja como y quando quiere la suerte. Conozca la suya cada uno, assí como su Minerva,
que va el perderse o el ganarse. Sépala seguir y ayudar; no las trueque, que sería errar el
norte a que le llama la vezina vozina.


197
Nunca embaraçarse con necios. Eslo el que no los conoce, y más el que, conocidos, no
los descarta. Son peligrosos para el trato superficial y perniciosos para la confidencia; y
aunque algún tiempo los contenga su rezelo proprio y el cuidado ageno, al cabo hazen la
necedad o la dizen; y si tardaron, fue para hazerla más solemne. Mal puede ayudar al
crédito ageno quien no le tiene proprio. Son infelicíssimos, que es el sobregüesso de la
necedad, y se pegan una y otra. Sola una cosa tienen menos mala, y es que ya que a ellos
los cuerdos no les son de algún provecho, ellos sí de mucho a los sabios, o por noticia o
por escarmiento.


198
Saberse trasplantar. Ai naciones que para valer se han de remudar, y más en puestos
grandes. Son las patrias madrastras de las mismas eminencias: reina en ellas la invidia
como en tierra conatural, y más se acuerdan de las imperfecciones con que uno començó
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que de la grandeza a que ha llegado. Un alfiler pudo conseguir estimación, passando de
un mundo a otro, y un vidro puso en desprecio al diamante porque se trasladó. Todo lo
estraño es estimado, ya porque vino de lexos, ya porque se logra hecho y en su
perfección. Sugetos vimos que ya fueron el desprecio de su rincón, y hoi son la honra del
mundo, siendo estimados de los proprios y estraños: de los unos porque los miran de
lexos, de los otros porque lexos. Nunca bien venerará la estatua en el ara el que la
conoció tronco en el huerto.


199
Saberse hazer lugar a lo cuerdo, no a lo entremetido. El verdadero camino para la
estimación es el de los méritos, y si la industria se funda en el valor, es atajo para el
alcançar. Sola la entereza, no basta; sola la solicitud, es indigna, que llegan tan enlodadas
las cosas, que son asco de la reputación. Consiste en un medio de merecer y de saberse
introduzir.


200
Tener que desear, para no ser felizmente desdichado. Respira el cuerpo y anhela el
espíritu. Si todo fuere possessión, todo será desengaño y descontento. Aun en el
entendimiento siempre ha de quedar qué saber, en que se zebe la curiosidad. La esperança
alienta: los hartazgos de felicidad son mortales. En el premiar es destreza nunca
satisfazer. Si nada ai que desear, todo es de temer: dicha desdichada; donde acaba el
deseo, comiença el temor.


201
Son tontos todos los que lo parecen y la metad de los que no lo parecen. Alçóse con el
mundo la necedad, y si ai algo de sabiduría, es estulticia con la del Cielo; pero el mayor
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necio es el que no se lo piensa y a todos los otros define. Para ser sabio no basta
parecerlo, menos parecérselo: aquél sabe que piensa que no sabe, y aquél no ve que no ve
que los otros ven. Con estar todo el mundo lleno de necios, ninguno ai que se lo piense,
ni aun lo rezele.


202
Dichos y hechos hazen un varón consumado. Hase de hablar lo mui bueno y obrar lo mui
honroso. La una es perfección de la cabeça, la otra del coraçón, y entrambas nacen de la
superioridad del ánimo. Las palabras son sombra de los hechos: son aquéllas las hembras,
éstos los varones. Más importa ser celebrado que ser celebrador. Es fácil el dezir y difícil
el obrar. Las hazañas son la substancia del vivir, y las sentencias, el ornato. La eminencia
en los hechos dura, en los dichos passa. Las acciones son el fruto de las atenciones: los
unos sabios, los otros hazañosos.


203
Conocer las eminencias de su siglo. No son muchas: una Fénix en todo un mundo, un
Gran Capitán, un perfecto Orador, un Sabio en todo un siglo, un Eminente Rei en
muchos. Las medianías son ordinarias en número y aprecio; las eminencias, raras en todo,
porque piden complemento de perfección, y quanto más sublime la categoría, más
dificultoso el extremo. Muchos les tomaron los renombres de Magnos a César y
Alexandro, pero en vacío, que sin los hechos no es más la voz que un poco de aire: pocos
Sénecas ha avido, y un solo Apeles celebró la Fama.


204
Lo fácil se ha de emprender como dificultoso, y lo dificultoso como fácil. Allí porque la
confianza no descuide, aquí porque la desconfiança no desmaye. No es menester más
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para que no se haga la cosa que darla por hecha; y, al contrario, la diligencia allana la
imposibilidad. Los grandes empeños aun no se han de pensar, basta ofrecerse, porque la
dificultad, advertida, no ocasione el reparo.


205
Saber jugar del desprecio. Es treta para alcançar las cosas depreciallas. No se hallan
comúnmente quando se buscan, y después, al descuido, se vienen a la mano. Como todas
las de acá son sombra de las eternas, participan de la sombra aquella propriedad, huyen
de quien las sigue y persiguen a quien las huye. Es también el desprecio la más política
vengança. Única máxima de sabios: nunca defenderse con la pluma, que dexa rastro, y
viene a ser más gloria de la emulación que castigo del atrevimiento. Astucia de indignos:
oponerse a grandes hombres para ser celebrados por indirecta, quando no lo merecían de
derecho; que no conociéramos a muchos si no huvieran hecho caso dellos los excelentes
contrarios. No ai vengança como el olvido, que es sepultarlos en el polvo de su nada.
Presumen, temerarios, hazerse eternos pegando fuego a las maravillas del mundo y de los
siglos. Arte de reformar la murmuración: no hazer caso; impugnalla causa perjuizio; y si
crédito, descrédito. A la emulación, complacencia, que aun aquella sombra de desdoro
deslustra, ya que no escurece del todo la mayor perfección.


206
Sépase que ai vulgo en todas partes: en la misma Corinto, en la familia más selecta. De
las puertas adentro de su casa lo experimenta cada uno. Pero ai vulgo, y revulgo, que es
peor: tiene el especial las mismas propriedades que el común, como los pedaços del
quebrado espejo, y aun más perjudicial: habla a lo necio y censura a lo impertinente; gran
discípulo de la ignorancia, padrino de la necedad y aliado de la hablilla. No se ha de
atender a lo que dize, y menos a lo que siente. Importa conocerlo para librarse dél, o
como parte, o como objecto. Que qualquiera necedad es vulgaridad, y el vulgo se
compone de necios.
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Usar del reporte. Hase de estar más sobre el caso en los acasos. Son los ímpetus de las
passiones deslizaderos de la cordura, y allí es el riesgo de perderse. Adelántase uno más
en un instante de furor o contento que en muchas horas de indiferencia. Corre tal vez en
breve rato para correrse después toda la vida. Traza la agena astuta intención estas
tentaciones de prudencia para descubrir tierra, o ánimo. Válese de semejantes torcedores
de secretos, que suelen apurar el mayor caudal. Sea contraardid el reporte, y más en las
prontitudes. Mucha reflexión es menester para que no se desvoque una passión, y gran
cuerdo el que a caballo lo es. Va con tiento el que concibe el peligro. Lo que parece ligera
la palabra al que la arroja, le parece pesada al que la recibe y la pondera.


208
No morir de achaque de necio. Comúnmente, los sabios mueren faltos de cordura; al
contrario, los necios, hartos de consejo. Morir de necio es morir de discurrir sobrado.
Unos mueren porque sienten y otros viven porque no sienten. Y assí, unos son necios
porque no mueren de sentimiento, y otros lo son porque mueren dél. Necio es el que
muere de sobrado entendido. De suerte que unos mueren de entendedores y otros viven
de no entendidos; pero, con morir muchos de necios, pocos necios mueren.


209
Librarse de las necedades comunes. Es cordura bien especial. Están mui validas por lo
introduzido, y algunos, que no se rindieron a la ignorancia particular, no supieron
escaparse de la común. Vulgaridad es no estar contento ninguno con su suerte, aun la
mayor, ni descontento de su ingenio, aunque el peor. Todos codician, con descontento de
la propria, la felicidad agena. También alaban los de hoi las cosas de ayer, y los de acá las
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de allende. Todo lo passado parece mejor, y todo lo distante es más estimado. Tan necio
es el que se ríe de todo como el que se pudre de todo.


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Saber jugar de la verdad. Es peligrosa, pero el hombre de bien no puede dexar de dezirla:
aí es menester el artificio. Los diestros Médicos del ánimo inventaron el modo de
endulçarla, que quando toca en desengaño es la quinta essencia de lo amargo. El buen
modo se vale aquí de su destreza: con una misma verdad lisongea uno y aporrea otro.
Hase de hablar a los presentes en los passados. Con el buen Entendedor basta brujulear; y
quando nada bastare, entra el caso de enmudecer. Los príncipes no se han de curar con
cosas amargas, para esso es el arte de dorar los desengaños.


211
En el Cielo todo es contento, en el Infierno todo es pesar. En el mundo, como en medio,
uno y otro. Estamos entre dos extremos, y assí se participa de entrambos. Altérnanse las
suertes: ni todo ha de ser felicidad, ni todo adversidad. Este mundo es un zero: a solas,
vale nada; juntándolo con el Cielo, mucho. La indiferencia a su variedad es cordura, ni es
de sabios la novedad. Vase empeñando nuestra vida como en Comedia, al fin viene a
desenredarse. Atención, pues, al acabar bien.


212
Reservarse siempre las últimas tretas del arte. Es de grandes maestros, que se valen de su
sutileza en el mismo enseñarla. Siempre ha de quedar superior, y siempre maestro. Hase
de ir con arte en comunicar el arte; nunca se ha de agotar la fuente del enseñar, assí como
ni la del dar. Con esso se conserva la reputación y la dependencia. En el agradar y en el
enseñar se ha de observar aquella gran lición de ir siempre zevando la admiración y
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adelantando la perfección. El retén en todas las materias fue gran regla de vivir, de
vencer, y más en los empleos más sublimes.


213
Saber contradezir. Es gran treta del tentar, no para empeñarse, sino para empeñar. Es el
único torcedor, el que haze saltar los afectos. Es un vomitivo para los secretos la tibieza
en el creer, llave del más cerrado pecho. Házese con grande sutileza la tentativa doble de
la voluntad y del juizio. Un desprecio sagaz de la misteriosa palabra del otro da caça a los
secretos más profundos, y valos con suavidad vocadeando hasta traerlos a la lengua y a
que den en las redes del artificioso engaño. La detención en el atento haze arrojarse a la
del otro en el recato y descubre el ageno sentir, que de otro modo era el coraçón
inescrutable. Una duda afectada es la más sutil ganzúa de la curiosidad para saber quanto
quisiere. Y aun para el aprender es treta del discípulo contradezir al maestro, que se
empeña con más conato en la declaración y fundamento de la verdad; de suerte que la
impugnación moderada da ocasión a la enseñança cumplida.


214
No hazer de una necedad dos. Es mui ordinario para remendar una cometer otras quatro.
Escusar una impertinencia con otra mayor es de casta de mentira, o ésta lo es de necedad,
que para sustentarse una necessita de muchas. Siempre del mal pleito fue peor el
patrocinio; más mal que el mismo mal: no saberlo desmentir. Es pensión de las
imperfecciones dar a censo otras muchas. En un descuido puede caer el mayor sabio, pero
en dos no; y de passo, que no de asiento.




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Atención al que llega de segunda intención. Es ardid del hombre negociante descuidar la
voluntad para acometerla, que es vencida en siendo convencida. Dissimulan el intento
para conseguirlo y pónese segundo para que en la execución sea primero: assegúrase el
tiro en lo inadvertido. Pero no duerma la atención quando tan desvelada la intención, y si
ésta se haze segunda para el dissimulo, aquélla primera para el conocimiento. Advierta la
cautela el artificio con que llega y nótele las puntas que va echando para venir a parar al
punto de su pretensión. Propone uno y pretende otro, y rebuelven con sutileza a dar en el
blanco de su intención. Sepa, pues, lo que le concede, y tal vez convendrá dar a entender
que ha entendido.


216
Tener la declarativa. Es no sólo desembarazo, pero despejo en el concepto. Algunos
conciben bien y paren mal, que sin la claridad no salen a luz los hijos del alma, los
conceptos y decretos. Tienen algunos la capacidad de aquellas vasijas que perciben
mucho y comunican poco. Al contrario, otros dizen aún más de lo que sienten. Lo que es
la resolución en la voluntad es la explicación en el entendimiento: dos grandes
eminencias. Los ingenios claros son plausibles, los confusos fueron venerados por no
entendidos, y tal vez conviene la escuridad para no ser vulgar; pero ¿cómo harán
concepto los demás de lo que les oyen, si no les corresponde concepto mental a ellos de
lo que dizen?


217
No se ha de querer ni aborrecer para siempre. Confiar de los amigos hoi como enemigos
mañana, y los peores; y pues passa en la realidad, passe en la prevención. No se han de
dar armas a los tránsfugas de la amistad, que hazen con ellas la mayor guerra. Al
contrario con los enemigos, siempre puerta abierta a la reconciliación, y sea la de la
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galantería: es la más segura. Atormentó alguna vez después la vengança de antes, y sirve
de pesar el contento de la mala obra que se le hizo.


218
Nunca obrar por tema, sino por atención. Toda tema es postema, gran hija de la passión,
la que nunca obró cosa a drechas. Ai algunos que todo lo reduzen a guerrilla; vandoleros
del trato, quanto executan querrían que fuesse vencimiento, no saben proceder
pacíficamente. Estos para mandar y regir son perniciosos, porque hazen vando del
govierno, y enemigos de los que avían de hazer hijos. Todo lo quieren disponer con traça
y conseguir como fruto de su artificio; pero, en descubriéndoles el paradoxo humor, los
demás luego se apuntan con ellos, procúranles estorvar sus quimeras, y assí nada
consiguen. Llévanse muchos hartazgos de enfados, y todos les ayudan al disgusto. Éstos
tienen el dictamen leso, y tal vez dañado el coraçón. El modo de portarse con semejantes
monstros es huir a los Antípodas, que mejor se llevará la barbaridad de aquellos que la
fiereza destos.


219
No ser tenido por hombre de artificio. Aunque no se puede ya vivir sin él. Antes prudente
que astuto. Es agradable a todos la lisura en el trato, pero no a todos por su casa. La
sinceridad no dé en el extremo de simplicidad, ni la sagacidad, de astucia. Sea antes
venerado por sabio que temido por reflexo. Los sinceros son amados, pero engañados. El
mayor artificio sea encubrirlo, que se tiene por engaño. Floreció en el siglo de oro la
llaneza, en este de yerro la malicia. El crédito de hombre que sabe lo que ha de hazer es
honroso y causa confiança, pero el de artificioso es sofístico y engendra rezelo.



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Quando no puede uno vestirse la piel del león, vístase la de la Vulpeja. Saber ceder al
tiempo es exceder. El que sale con su intento nunca pierde reputación. A falta de fuerça,
destreça. Por un camino o por otro: o por el Real del valor, o por el atajo del artificio.
Más cosas ha obrado la maña que la fuerça, y más vezes vencieron los Sabios a los
valientes que al contrario. Quando no se puede alcançar la cosa, entra el desprecio.


221
No ser ocasionado, ni para empeñarse, ni para empeñar. Ai tropieços del decoro, tanto
proprio como ageno, siempre a punto de necedad. Encuéntranse con gran facilidad y
rompen con infelicidad. No lo hazen al día con cien enfados. Tienen el humor al repelo, y
assí contradizen a quantos y quanto ai. Calçáronse el juizo al revés, y assí todo lo
reprueban. Pero los mayores tentadores de la cordura son los que nada hazen bien y de
todo dizen mal, que ai muchos monstros en el estendido país de la impertinencia.


222
Hombre detenido, evidencia de prudente. Es fiera la lengua, que si una vez se suelta, es
mui dificultosa de poderse bolver a encadenar. Es el pulso del alma por donde conocen
los sabios su disposición. Aquí pulsan los atentos el movimiento del coraçón. El mal es
que el que avía de serlo más, es menos reportado. Escúsase el sabio enfados y empeños, y
muestra quán señor es de sí. Procede circunspecto, Jano en la equivalencia, Argos en la
verificación. Mejor Momo huviera echado menos los ojos en las manos que la ventanilla
en el pecho.




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No ser mui individuado, o por afectar, o por no advertir. Tienen algunos notable
individuación, con acciones de manía, que son más defectos que diferencias. Y assí como
algunos son mui conocidos por alguna singular fealdad en el rostro, assí éstos por algún
excesso en el porte. No sirve el individuarse sino de nota, con una impertinente
especialidad que comueve alternativamente en unos la risa, en otros el enfado.


224
Saber tomar las cosas. Nunca al repelo, aunque vengan. Todas tienen haz y envés. La
mejor y más favorable, si se toma por el corte, lastima. Al contrario, la más repugnante
defiende, si por la empuñadura. Muchas fueron de pena que, si se consideraran las
conveniencias, fueran de contento. En todo ai convenientes y inconvenientes: la destreza
está en saber topar con la comodidad. Haze mui diferentes visos una misma cosa si se
mira a diferentes luzes: mírese por la de la felicidad. No se han de trocar los frenos al
bien y al mal. De aquí procede que algunos en todo hallan el contento, y otros el pesar.
Gran reparo contra los reveses de la fortuna, y gran regla de vivir para todo tiempo y para
todo empleo.


225
Conocer su defecto Eei. Ninguno vive sin él, contrapeso de la prenda relevante; y si le
favorece la inclinación, apodérase a lo tirano. Comiençe a hazerle la guerra, publicando el
cuidado contra él, y el primer passo sea el manifiesto, que en siendo conocido, será
vencido, y más si el interesado haze el concepto dél como los que notan. Para ser señor
de sí es menester ir sobre sí. Rendido este cabo de imperfecciones, acabarán todas.



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Atención a obligar. Los más no hablan ni obran como quien son, sino como les obligan.
Para persuadir lo malo qualquiera sobra, porque lo malo es mui creído, aunque tal vez
increíble. Lo más, y lo mejor, que tenemos depende de respeto ageno. Conténtanse
algunos con tener la razón de su parte; pero no basta, que es menester ayudarla con la
diligencia. Cuesta a vezes mui poco el obligar, y vale mucho. Con palabras se compran
obras. No ai alaja tan vil en esta gran casa del universo que una vez al año no sea
menester; y aunque valga poco, hará gran falta. Cada uno habla del objecto según su
afecto.


227
No ser de primera impressión. Cásanse algunos con la primera información, de suerte
que las demás son concubinas, y como se adelanta siempre la mentira, no queda lugar
después para la verdad. Ni la voluntad con el primer objecto, ni el entendimiento con la
primera proposición se han de llenar, que es cortedad de fondo. Tienen algunos la
capacidad de vasija nueva, que el primer olor la ocupa, tanto del mal licor como del
bueno. Quando esta cortedad llega a conocida, es perniciosa, que da pie a la maliciosa
industria. Previénense los malintencionados a teñir de su color la credulidad. Quede
siempre lugar a la revista: guarde Alexandro la otra oreja para la otra parte. Quede lugar
para la segunda y tercera información. Arguye incapacidad el impresionarse, y está cerca
del apassionarse.


228
No tener voz de mala voz. Mucho menos tener tal opinión, que es tener fama de
contrafamas. No sea ingenioso a costa agena, que es más odioso que dificultoso.
Vénganse todos dél, diziendo mal todos dél; y como es solo y ellos muchos, más presto
será él vencido que convencidos ellos. Lo malo nunca ha de contentar, pero ni
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comentarse. Es el murmurador para siempre aborrecido, y aunque a vezes personages
grandes atraviessen con él, será más por gusto de su fisga que por estimación de su
cordura. Y el que dize mal siempre oye peor.


229
Saber repartir su vida a lo discreto, no como se vienen las ocasiones, sino por
providencia y delecto. Es penosa sin descansos, como jornada larga sin mesones. Házela
dichosa la variedad erudita. Gástese la primera estancia del bello vivir en hablar con los
muertos. Nacemos para saber y sabemos, y los libros con fidelidad nos hazen personas.
La segunda jornada se emplee con los vivos: ver y registar todo lo bueno del mundo. No
todas las cosas se hallan en una tierra; repartió los dotes el Padre universal, y a vezes
enriqueció más la fea. La tercera jornada sea toda para sí: última felicidad, el filosofar.


230
Abrir los ojos con tiempo. No todos los que ven han avierto los ojos, ni todos los que
miran ven. Dar en la cuenta tarde no sirve de remedio, sino de pesar. Comiençan a ver
algunos quando no ai qué: deshizieron sus casas y sus cosas antes de hazerse ellos. Es
dificultoso dar entendimiento a quien no tiene voluntad, y más dar voluntad a quien no
tiene entendimiento. Juegan con ellos los que les van alrededor como con ciegos, con risa
de los demás. Y porque son sordos para oír, no abren los ojos para ver. Pero no falta
quien fomenta esta insensibilidad, que consiste su ser en que ellos no sean. Infeliz caballo
cuyo amo no tiene ojos: mal engordará.


231
Nunca permitir a medio hazer las cosas. Gózense en su perfección. Todos los principios
son informes, y queda después la imaginación de aquella deformidad, la memoria de
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avello visto imperfecto no lo dexa lograr acabado. Gozar de un golpe el objecto grande,
aunque embaraça el juizio de las partes, de por sí adequa el gusto. Antes de ser todo es
nada, y en el començar a ser se está aun mui dentro de su nada. El ver guisar el manjar
más regalado sirve antes de asco que de apetito. Recátese, pues, todo gran maestro de que
le vean sus obras en embrión. Aprenda de la naturaleza a no exponerlas hasta que puedan
parecer.


232
Tener un punto de negociante. No todo sea especulación, aya también acción. Los mui
sabios son fáciles de engañar, porque aunque saben lo extraordinario, ignoran lo ordinario
del vivir, que es más preciso. La contemplación de las cosas sublimes no les da lugar para
las manuales; y como ignoran lo primero que avían de saber, y en que todos parten un
cabello, o son admirados o son tenidos por ignorantes del vulgo superficial. Procure,
pues, el Varón sabio tener algo de negociante, lo que baste para no ser engañado, y aun
reído. Sea hombre de lo agible, que aunque no es lo superior, es lo más preciso del vivir.
¿De qué sirve el saber, si no es plático? Y el saber vivir es hoi el verdadero saber.


233
No errarle el golpe al gusto, que es hazer un pesar por un plazer. Con lo que piensan
obligar algunos, enfadan, por no comprehender los genios. Obras ai que para unos son
lisonja y para otros ofensa; y el que se creyó servicio fue agravio. Costó a vezes más el
dar disgusto que huviera costado el hazer plazer. Pierden el agradecimiento y el don
porque perdieron el norte del agradar. Si no se sabe el genio ageno, mal se le podrá
satisfazer; de aquí es que algunos pensaron dezir un elogio y dixeron un vituperio, que
fue bien merecido castigo. Piensan otros entretener con su eloqüencia y aporrean el alma
con su loquacidad.
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Nunca fiar reputación sin prendas de honra agena. Hase de ir a la parte del provecho en
el silencio, del daño en la facilidad. En intereses de honra siempre ha de ser el trato de
compañía, de suerte que la propria reputación haga cuidar de la agena. Nunca se ha de
fiar, pero si alguna vez, sea con tal arte, que pueda ceder la prudencia a la cautela. Sea el
riesgo común y recíproca la causa para que no se le convierta en testigo el que se
reconoce partícipe.


235
Saber pedir. No ai cosa más dificultosa para algunos ni más fácil para otros. Ai unos que
no saben negar; con éstos no es menester ganzúa. Ai otros que el No es su primera
palabra a todas horas; con éstos es menester la industria. Y con todos, la sazón: un coger
los espíritus alegres, o por el pasto antecedente del cuerpo o por el del ánimo. Si ya la
atención del reflexo que atiende no previene la sutileza en el que intenta, los días del
gozo son los del favor, que redunda del interior a lo exterior. No se ha de llegar quando se
ve negar a otro, que está perdido el miedo al No. Sobre tristeza no ai buen lance. El
obligar de antemano es cambio donde no corresponde la villanía.


236
Hazer obligación antes de lo que avía de ser premio después. Es destreza de grandes
políticos. Favores antes de méritos son prueva de hombres de obligación. El favor así
anticipado tiene dos eminencias: que con lo pronto del que da obliga más al que recibe.
Un mismo don, si después es deuda, antes es empeño. Sutil modo de transformar
obligaciones, que la que avía de estar en el superior, para premiar, recae en el obligado,
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para satisfazer. Esto se entiende con gente de obligaciones, que para hombres viles más
sería poner freno que espuela, anticipando la paga del honor.


237
Nunca partir secretos con mayores. Pensará partir peras y partirá piedras. Perecieron
muchos de confidentes. Son éstos como cuchar de pan, que corre el mismo riesgo
después. No es favor del Príncipe, sino pecho, el comunicarlo. Quiebran muchos el
espejo porque les acuerda la fealdad. No puede ver al que le pudo ver, ni es bien visto el
que vio mal. A ninguno se ha de tener mui obligado, y al poderoso menos. Sea antes con
beneficios hechos que con favores recebidos. Sobre todo, son peligrosas confianças de
amistad. El que comunicó sus secretos a otro hízose esclavo dél, y en soberanos es
violencia que no puede durar. Desean bolver a redimir la libertad perdida, y para esto
atropellarán con todo, hasta la razón. Los secretos, pues, ni oírlos, ni dezirlos.


238
Conocer la pieça que le falta. Fueran muchos mui personas si no les faltara un algo, sin
el qual nunca llegan al colmo del perfecto ser. Nótase en algunos que pudieran ser mucho
si repararan en bien poco. Házeles falta la seriedad, con que desluzen grandes prendas; a
otros, la suavidad de la condición, que es falta que los familiares echan presto menos, y
más en personas de puesto. En algunos se desea lo executivo y en otros lo reportado.
Todos estos desaires, si se advirtiessen, se podrían suplir con facilidad, que el cuidado
puede hazer de la costumbre segunda naturaleza.


239
No ser reagudo: más importa prudencial. Saber más de lo que conviene es despuntar,
porque las sutilezas comúnmente quiebran. Más segura es la verdad assentada. Bueno es
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tener entendimiento, pero no bachillería. El mucho discurrir ramo es de qüistión. Mejor
es un buen juizio substancial que no discurre más de lo que importa.


240
Saber usar de la necedad. El mayor sabio juega tal vez desta pieça, y ai tales ocasiones,
que el mejor saber consiste en mostrar no saber. No se ha de ignorar, pero sí afectar que
se ignora. Con los necios poco importa ser sabio, y con los locos cuerdo: hásele de hablar
a cada uno en su lenguaje. No es necio el que afecta la necedad, sino el que la padece. La
sencilla lo es, que no la doble, que hasta esto llega el artificio. Para ser bienquisto, el
único medio, vestirse la piel del más simple de los brutos.


241
Las burlas sufrirlas, pero no usarlas. Aquello es especie de galantería, esto de empeño.
El que en la fiesta se desazona mucho tiene de bestia, y muestra más. Es gustosa la burla;
sobrado saberla sufrir, es argumento de capacidad. Da pie el que se pica a que le
repiquen. A lo mejor se han de dexar, y lo más seguro es no levantarlas: las mayores
veras nacieron siempre de las burlas. No ai cosa que pida más atención y destreza. Antes
de començar se ha de saber hasta qué punto de sufrir llegará el genio del sugeto.


242
Seguir los alcances. Todo se les va a algunos en començar, y nada acaban. Inventan, pero
no prosiguen: instabilidad de genio. Nunca consiguen alabança, porque nada prosiguen;
todo para en parar. Si bien nace en otros de impaciencia de ánimo, tacha de Españoles,
assí como la paciencia es ventaja de los Belgas. Estos acaban las cosas, aquéllos acaban
con ellas: hasta vencer la dificultad sudan, y conténtanse con el vencer; no saben llevar al
cabo la vitoria; pruevan que pueden, mas no quieren. Pero siempre es defecto, de
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impossibilidad o liviandad. Si la obra es buena, ¿por qué no se acaba?; y si mala, ¿por
qué se començó? Mate, pues, el sagaz la caça, no se le vaya todo en levantarla.


243
No ser todo columbino. Altérnense la calidez de la serpiente con la candidez de la
paloma. No ai cosa más fácil que engañar a un hombre de bien. Cree mucho el que nunca
miente y confía mucho el que nunca engaña. No siempre procede de necio el ser
engañado, que tal vez de bueno. Dos géneros de personas previenen mucho los daños: los
escarmentados, que es mui a su costa, y los astutos, que es mui a la agena. Muéstrese tan
estremada la sagacidad para el rezelo como la astucia para el enredo, y no quiera uno ser
tan hombre de bien, que ocasione al otro el serlo de mal. Sea uno mixto de paloma y de
serpiente; no mostro, sino prodigio.


244
Saber obligar. Transforman algunos el favor proprio en ageno, y parece, o dan a
entender, que hazen merced quando la reciben. Ai hombres tan advertidos, que honran
pidiendo, y truecan el provecho suyo en honra del otro. De tal suerte traçan las cosas, que
parezca que los otros les hazen servicio quando les dan, trastrocando con extravagante
política el orden del obligar. Por lo menos ponen en duda quién haze favor a quién.
Compran a precio de alabanzas lo mejor, y de el mostrar gusto de una cosa hazen honra y
lisonja. Empeñan la cortesía, haziendo deuda de lo que avía de ser su agradecimiento.
Desta suerte truecan la obligación de passiva en activa, mejores políticos que gramáticos.
Gran sutileza ésta, pero mayor lo sería el entendérsela, destrocando la necedad,
bolviéndoles su honra y cobrando cada uno su provecho.



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245
Discurrir tal vez a lo singular y fuera de lo común. Arguye superioridad de caudal. No ha
de estimar al que nunca se le opone, que no es señal de amor que le tenga, sino del que él
se tiene. No se dexe engañar de la lisonja pagándola, sino condenándola. También tenga
por crédito el ser murmurado de algunos, y más de aquellos que de todos los buenos
dizen mal. Pésele de que sus cosas agraden a todos, que es señal de no ser buenas, que es
de pocos lo perfecto.


246
Nunca dar satisfación a quien no la pedía. Y aunque se pida, es especie de delito, si es
sobrada. El escusarse antes de ocasión es culparse, y el sangrarse en salud es hazer del
ojo al mal, y a la malicia. La escusa anticipada despierta el rezelo que dormía. Ni se ha de
dar el cuerdo por entendido de la sospecha agena, que es salir a buscar el agravio.
Entonces la ha de procurar desmentir con la entereza de su proceder.


247
Saber un poco más, y vivir un poco menos. Otros discurren al contrario. Más vale el buen
ocio que el negocio. No tenemos cosa nuestra sino el tiempo. ¿Dónde vive quien no tiene
lugar? Igual infelicidad es gastar la preciosa vida en tareas mecánicas que en demasía de
las sublimes; ni se ha de cargar de ocupaciones, ni de invidia: es atropellar el vivir y
ahogar el ánimo. Algunos lo estienden al saber, pero no se vive si no se sabe.


248
No se le lleve el último. Ai hombres de última información, que va por extremos la
impertinencia. Tienen el sentir y el querer de cera. El último sella y borra los demás.
Éstos nunca están ganados, porque con la misma facilidad se pierden. Cada uno los tiñe
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de su color. Son malos para confidentes, niños de toda la vida; y assí, con variedad en los
juicios y afectos, andan fluctuando, siempre coxos de voluntad y de juizio, inclinándose a
una y a otra parte.


249
No començar a vivir por donde se ha de acabar. Algunos toman el descanso al principio
y dexan la fatiga para el fin. Primero ha de ser lo essencial, y después, si quedare lugar, lo
accessorio. Quieren otros triunfar antes de pelear. Algunos comiençan a saber por lo que
menos importa, y los estudios de crédito y utilidad dexan para quando se les acaba el
vivir. No ha començado a hazer fortuna el otro quando ya se desvanece. Es essencial el
método para saber y poder vivir.


250
¿Quándo se ha de discurrir al revés? Quando nos hablan a la malicia. Con algunos todo
ha de ir al encontrado. El Sí es No y el No es Sí. El dezir mal de una cosa se tiene por
estimación della, que el que la quiere para sí la desacredita para los otros. No todo alabar
es dezir bien, que algunos, por no alabar los buenos, alaban también los malos; y para
quien ninguno es malo, ninguno será bueno.


251
Hanse de procurar los medios humanos como si no huviesse divinos, y los divinos como
si no huviesse humanos. Regla de gran maestro; no ai que añadir comento.



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Ni todo suyo, ni todo ageno: es una vulgar tiranía. Del quererse todo para sí se sigue
luego querer todas las cosas para sí. No saben éstos ceder en la más mínima, ni perder un
punto de su comodidad. Obligan poco, fíanse en su fortuna, y suele falsearles el arrimo.
Conviene tal vez ser de otros para que los otros sean dél, y quien tiene empleo común ha
de ser esclavo común, o «renuncie el cargo con la carga», dirá la vieja a Adriano. Al
contrario, otros todos son agenos, que la necedad siempre va por demasías, y aquí infeliz:
no tienen día, ni aun hora suya, con tal excesso de agenos, que alguno fue llamado «el de
todos». Aun en el entendimiento, que para todos saben y para sí ignoran. Entienda el
atento que nadie le busca a él, sino su interés en él, o por él.


253
No allanarse sobrado en el concepto. Los más no estiman lo que entienden, y lo que no
perciben lo veneran. Las cosas, para que se estimen, han de costar. Será celebrado quando
no fuere entendido. Siempre se ha de mostrar uno más sabio y prudente de lo que
requiere aquel con quien trata, para el concepto, pero con proporción, más que excesso. Y
si bien con los entendidos vale mucho el seso en todo, para los más es necessario el
remonte. No se les ha de dar lugar a la censura, ocupándolos en el entender. Alaban
muchos lo que, preguntados, no saben dar razón. ¿Por qué? Todo lo recóndito veneran
por misterio y lo celebran porque oyen celebrarlo.


254
No despreciar el mal por poco, que nunca viene uno solo. Andan encadenados, assí como
las felicidades. Van la dicha y la desdicha de ordinario adonde más ai; y es que todos
huyen del desdichado y se arriman al venturoso. Hasta las palomas, con toda su sencillez,
acuden al omenage más blanco. Todo le viene a faltar a un desdichado: él mismo a sí
mismo, el discurso y el conorte. No se ha de despertar la desdicha quando duerme. Poco
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es un deslizar, pero síguese aquel fatal despeño, sin saber dónde se vendrá a parar, que
assí como ningún bien fue del todo cumplido, assí ningún mal del todo acabado. Para el
que viene del Cielo es la paciencia; para el que del suelo, la prudencia.


255
Saber hazer el bien: poco, y muchas vezes. Nunca ha de exceder el empeño a la
possibilidad. Quien da mucho, no da, sino que vende. No se ha de apurar el
agradecimiento, que, en viéndose imposibilitado, quebrará la correspondencia. No es
menester más para perder a muchos que obligarlos con demasía. Por no pagar se retiran,
y dan en enemigos, de obligados. El Ídolo nunca querría ver delante al Escultor que lo
labró, ni el empenado, su bienhechor al ojo. Gran sutileza del dar, que cueste poco y se
desee mucho, para que se estime más.


256
Ir siempre prevenido: contra los descorteses, porfiados, presumidos y todo género de
necios. Encuéntranse muchos, y la cordura está en no encontrarse con ellos. Ármese cada
día de propósitos al espejo de su atención, y assí vencerá los lances de la necedad. Vaya
sobre el caso, y no expondrá a vulgares contingencias su reputación: varón prevenido de
cordura no será combatido de impertinencia. Es dificultoso el rumbo del humano trato,
por estar lleno de escollos del descrédito; el desviarse es lo seguro, consultando a Ulises
de astucia. Vale aquí mucho el artificioso desliz. Sobre todo, eche por la galantería, que
es el único atajo de los empeños.


257
Nunca llegar a rompimiento, que siempre sale dél descalabrada la reputación. Qualquiera
vale para enemigo, no assí para amigo. Pocos pueden hazer bien, y casi todos mal. No
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anida segura el Águila en el mismo seno de Júpiter el día que rompe con un escaravajo:
con la çarpa del declarado irritan los dissimulados el fuego, que estavan a la espera de la
ocasión. De los amigos maleados salen los peores enemigos; cargan con defectos agenos
el proprio en su afición. De los que miran, cada uno habla como siente y siente como
desea, condenando todos, o en los principios, de falta de providencia, o en los fines, de
espera; y siempre de cordura. Si fuere inebitable el desvío, sea escusable, antes con
tibieza de favor que con violencia de furor. Y aquí viene bien aquello de una bella
retirada.


258
Buscar quien le ayude a llevar las infelicidades. Nunca será solo, y menos en los riesgos,
que sería cargarse con todo el odio. Piensan algunos alçarse con toda la superintendencia,
y álçanse con toda la murmuración. Desta suerte tendrá quien le escuse o quien le ayude a
llevar el mal. No se atreven tan fácilmente a dos, ni la fortuna, ni la vulgaridad, y aun por
esso el Médico sagaz, ya que erró la cura, no yerra en buscar quien, a título de consulta,
le ayude a llevar el ataúd: repártese el peso y el pesar, que la desdicha a solas se redobla
para intolerable.


259
Prevenir las injurias y hazer dellas favores. Más sagacidad es evitarlas que vengarlas. Es
gran destreza hazer confidente del que avía de ser émulo, convertir en reparos de su
reputación los que la amenazavan tiros. Mucho vale el saber obligar: quita el tiempo para
el agravio el que lo ocupó con el agradecimiento. Y es saber vivir convertir en plazeres
los que avían de ser pesares. Hágase confidencia de la misma malevolencia.



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Ni será ni tendrá a ninguno todo por suyo. No son bastantes la sangre, ni la amistad, ni la
obligación más apretante, que va grande diferencia de entregar el pecho o la voluntad. La
mayor unión admite excepción; ni por esso se ofenden las leyes de la fineza. Siempre se
reserva algún secreto para sí el amigo, y se recata en algo el mismo hijo de su padre; de
unas cosas se zelan con unos que comunican a otros, y al contrario, con que se viene uno
a conceder todo y negar todo, distinguiendo los términos de la correspondencia.


261
No proseguir la necedad. Hazen algunos empeño del desacierto, y porque començaron a
errar, les parece que es constancia el proseguir. Acusan en el foro interno su yerro, y en el
externo lo excusan, con que si quando començaron la necedad fueron notados de
inadvertidos, al proseguirla son confirmados en necios. Ni la promesa inconsiderada, ni la
resolución errada induzen obligación. Desta suerte continúan algunos su primera grosería
y llevan adelante su cortedad: quieren ser constantes impertinentes.


262
Saber olvidar: más es dicha que arte. Las cosas que son más para olvidadas son las más
acordadas. No sólo es villana la memoria para faltar quando más fue menester, pero necia
para acudir quando no convendría: en lo que ha de dar pena es prolixa y en lo que avía de
dar gusto es descuidada. Consiste a vezes el remedio del mal en olvidarlo, y olvídase el
remedio. Conviene, pues, hazerla a tan cómodas costumbres, porque basta a dar felicidad
o infierno. Excéptanse los satisfechos, que en el estado de su inocencia gozan de su
simple felicidad.



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Muchas cosas de gusto no se han de posseer en propriedad. Más se goza dellas agenas
que proprias. El primer día es lo bueno para su dueño, los demás para los estraños.
Gózanse las cosas agenas con doblada fruición, esto es, sin el riesgo del daño y con el
gusto de la novedad. Sabe todo mejor a privación: hasta el agua agena se miente néctar.
El tener las cosas, a más de que desminuye la fruición, aumenta el enfado tanto de
prestallas como de no prestallas. No sirve sino de mantenellas para otros, y son más los
enemigos que se cobran que los agradecidos.


264
No tenga días de descuido. Gusta la suerte de pegar una burla, y atropellará todas las
contingencias para coger desapercebido. Siempre han de estar a prueva el ingenio, la
cordura y el valor; hasta la belleza, porque el día de su confiança será el de su descrédito.
Quando más fue menester el cuidado, faltó siempre, que el no pensar es la çancadilla del
perecer. También suele ser estratagema de la agena atención coger al descuido las
perfecciones para el riguroso examen del apreciar. Sábense ya los días de la ostentación,
y perdónalos la astucia, pero el día que menos se esperava, ésse escoge para la tentativa
del valer.


265
Saber empeñar los dependientes. Un empeño en su ocasión hizo personas a muchos, assí
como un ahogo saca nadadores. Desta suerte descubrieron muchos el valor, y aun el
saber, que quedara sepultado en su encogimiento si no se huviera ofrecido la ocasión. Son
los aprietos lances de reputación, y puesto el noble en contingencias de honra, obra por
mil. Supo con eminencia esta lición de empeñar la Católica Reina Isabela, assí como
todas las demás; y a este político favor devió el Gran Capitán su renombre, y otros
muchos su eterna fama: hizo grandes hombres con esta sutileza.
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No ser malo de puro bueno. Eslo el que nunca se enoja: tienen poco de personas los
insensibles. No nace siempre de indolencia, sino de incapacidad. Un sentimiento en su
ocasión es acto personal. Búrlanse luego las aves de las apariencias de bultos. Alternar lo
agrio con lo dulce es prueva de buen gusto: sola la dulçura es para niños y necios. Gran
mal es perderse de puro bueno en este sentido de insensibilidad.


267
Palabras de seda, con suavidad de condición. Atraviessan el cuerpo las jaras, pero las
malas palabras el alma. Una buena pasta haze que huela bien la voca. Gran sutileza del
vivir, saber vender el aire. Lo más se paga con palabras, y bastan ellas a desempeñar una
impossibilidad. Negóciase en el aire con el aire, y alienta mucho el aliento soberano.
Siempre se ha de llevar la voca llena de açúcar para confitar palabras, que saben bien a
los mismos enemigos. Es el único medio para ser amable el ser apacible.


268
Haga al principio el cuerdo lo que el necio al fin. Lo mismo obra el uno que el otro; sólo
se diferencian en los tiempos: aquél en su sazón y éste sin ella. El que se calçó al
principio el entendimiento al revés, en todo lo demás prosigue desse modo: lleva entre
pies lo que avía de poner sobre su cabeza; haze siniestra de la diestra, y assí es tan zurdo
en todo su proceder. Sólo hai un buen caer en la cuenta. Hazen por fuerça lo que pudieran
de grado; pero el discreto luego ve lo que se ha de hazer, tarde o temprano, y execútalo
con gusto y con reputación.


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Válgase de su novedad, que mientras fuere nuevo, será estimado. Aplaze la novedad, por
la variedad, universalmente; refréscase el gusto y estímase más una medianía flamante
que un extremo acostumbrado. Rózanse las eminencias, y viénense a envejecer; y
advierta que durará poco essa gloria de novedad: a quatro días le perderán el respeto.
Sepa, pues, valerse dessas primicias de la estimación y saque en la fuga del agradar todo
lo que pudiera pretender; porque si se passa el calor de lo reciente, resfriaráse la passión,
y trocarse ha el agrado de nuevo en enfado de acostumbrado, y crea que todo tuvo
también su vez, y que passó.


270
No condenar solo lo que a muchos agrada. Algo ai bueno, pues satisfaze a tantos; y,
aunque no se explica, se goza. La singularidad siempre es odiosa; y quando errónea,
ridícula; antes desacreditará su mal concepto que el objecto; quedarse ha solo con su mal
gusto. Si no sabe topar con lo bueno, dissimule su cortedad y no condene a vulto, que el
mal gusto ordinariamente nace de la ignorancia. Lo que todos dizen, o es, o quiere ser.


271
El que supiere poco, téngase siempre a lo más seguro. En toda profesión; que aunque no
le tengan por sutil, le tendrán por fundamental. El que sabe puede empeñarse y obrar de
fantasía; pero saber poco y arriesgarse es voluntario precipicio. Téngase siempre a la
mano derecha, que no puede faltar lo assentado. A poco saber, camino real; y a toda lei,
tanto del saber como del ignorar, es más cuerda la seguridad que la singularidad.




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Vender las cosas a precio de cortesía, que es obligar más. Nunca llegará el pedir del
interesado al dar del generoso obligado. La cortesía no da, sino que empeña, y es la
galantería la mayor obligación. No ai cosa más cara para el hombre de bien que la que se
le da: es vendella dos vezes, y a dos precios, del valor y de la cortesía. Verdad es que para
el ruin es algaravía la galantería, porque no entiende los términos del buen término.


273
Comprehensión de los genios con quien trata: para conocer los intentos. Conocida bien la
causa, se conoce el efecto, antes en ella y después en su motivo. El melancólico siempre
agüera infelicidades, y el maldiciente culpas: todo lo peor se les ofrece, y no percibiendo
el bien presente, anuncian el possible mal. El apassionado siempre habla con otro
lenguaje diferente de lo que las cosas son; habla en él la passión, no la razón. Y cada uno,
según su afecto o su humor. Y todos mui lejos de la verdad. Sepa descifrar un semblante
y deletrear el alma en los señales. Conozca al que siempre ríe por falto, y al que nunca
por falso. Recátese del preguntador, o por fácil, o por notante. Espere poco bueno del de
mal gesto, que suelen vengarse de la naturaleza éstos, y assí como ella los honró poco a
ellos, la honran poco a ella. Tanta suele ser la necedad quanta fuere la hermosura.


274
Tener la atractiva: que es un hechizo políticamente cortés. Sirva el garavato galante más
para atraer voluntades que utilidades, o para todo. No bastan méritos si no se valen del
agrado, que es el que da la plausibilidad, el más plático instrumento de la soberanía. Un
caer en picadura es suerte, pero socórrese del artificio, que donde ai gran natural assienta
mejor lo artificial. De aquí se origina la pía afición, hasta conseguir la gracia universal.


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Corriente, pero no indecente. No esté siempre de figura y de enfado; es ramo de
galantería. Hase de ceder en algo al decoro para ganar la afición común. Alguna vez
puede passar por donde los más; pero sin indecencia, que quien es tenido por necio en
público no será tenido por cuerdo en secreto. Más se pierde en un día genial que se ganó
en toda la seriedad. Pero no se ha de estar siempre de excepción: el ser singular es
condenar a los otros; menos, afectar melindres; déxense para su sexo: aun los espirituales
son ridículos. Lo mejor de un hombre es parecerlo; que la muger puede afectar con
perfección lo varonil, y no al contrario.


276
Saber renovar el genio con la naturaleza y con el arte. De siete en siete años dizen que se
muda la condición: sea para mejorar y realçar el gusto. A los primeros siete entra la
razón; entre después, a cada lustro, una nueva perfección. Observe esta variedad natural
para ayudarla y esperar también de los otros la mejoría. De aquí es que muchos mudaron
de porte, o con el estado, o con el empleo; y a vezes no se advierte, hasta que se ve, el
excesso de la mudança. A los veinte años será Pabón; a los treinta, León; a los quarenta,
Camello; a los cinqüenta, Serpiente; a los sesenta, Perro; a los setenta, Mona; y a los
ochenta, nada.


277
Hombre de ostentación. Es el lucimiento de las prendas. Ai vez para cada una: lógrese,
que no será cada día el de su triunfo. Ai sugetos vizarros en quienes lo poco luze mucho,
y lo mucho hasta admirar. Quando la ostentativa se junta con la eminencia, passa por
prodigio. Ai naciones ostentosas, y la Española lo es con superioridad. Fue la luz pronto
lucimiento de todo lo criado. Llena mucho el ostentar, suple mucho y da un segundo ser a
todo, y más quando la realidad se afiança. El Cielo, que da la perfección, previene la
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ostentación, que qualquiera a solas fuera violenta. Es menester arte en el ostentar: aun lo
mui excelente depende de circunstancias y no tiene siempre vez. Salió mal la ostentativa
quando le faltó su sazón. Ningún realçe pide ser menos afectado, y perece siempre deste
desaire, porque está mui al canto de la vanidad, y ésta del desprecio. Ha de ser mui
templada porque no dé en vulgar, y con los cuerdos está algo desacreditada su demasía.
Consiste a vezes más en una eloqüencia muda, en un mostrar la perfección al descuido;
que el sabio dissimulo es el más plausible alarde, porque aquella misma privación pica en
lo más vivo a la curiosidad. Gran destreza suya no descubrir toda la perfección de una
vez, sino por brúxula irla pintando, y siempre adelantando; que un realce sea empeño de
otro mayor, y el aplauso del primero, nueva expectación de los demás.


278
Huir la nota en todo. Que en siendo notados, serán defectos los mismos realces. Nace
esto de singularidad, que siempre fue censurada; quédase solo el singular. Aun lo lindo, si
sobresale, es descrédito; en haziendo reparar, ofende, y mucho más singularidades
desautorizadas. Pero en los mismos vicios quieren algunos ser conocidos, buscando
novedad en la ruindad para conseguir tan infame fama. Hasta en lo entendido lo sobrado
degenera en bachillería.


279
No dezir al contradezir. Es menester diferenciar quándo procede de astucia o vulgaridad.
No siempre es porfía, que tal vez es artificio. Atención, pues, a no empeñarse en la una ni
despeñarse en la otra. No ai cuidado más logrado que en espías, y contra la ganzúa de los
ánimos no ai mejor contratreta que el dexar por dentro la llave del recato.



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Hombre de lei. Está acabado el buen proceder, andan desmentidas las obligaciones, ai
pocas correspondencias buenas: al mejor servicio, el peor galardón, a uso ya de todo el
mundo. Ai naciones enteras proclibes al maltrato: de unas se teme siempre la traición; de
otras, la inconstancia; y de otras, el engaño. Sirva, pues, la mala correspondencia agena,
no para la imitación, sino para la cautela. Es el riesgo de desquiciar la entereza a vista del
ruin proceder. Pero el varón de lei nunca se olvida de quién es por lo que los otros son.


281
Gracia de los entendidos. Más se estima el tibio sí de un varón singular que todo un
aplauso común, porque regüeldos de aristas no alientan. Los sabios hablan con el
entendimiento, y así su alabança causa una imortal satisfación. Reduxo el juizioso
Antígono todo el teatro de su fama a solo Zenón, y llamaba Platón toda su escuela a
Aristóteles. Atienden algunos a sólo llenar el estómago, aunque sea de broza vulgar.
Hasta los soberanos han menester a los que escriven, y teman más sus plumas que las
feas los pinceles.


282
Usar de la ausencia: o para el respeto, o para la estimación. Si la presencia desminuye la
fama, la ausencia la aumenta. El que ausente fue tenido por León, presente fue ridículo
parto de los montes. Deslústranse las prendas si se rozan, porque se ve antes la corteza
del exterior que la mucha substancia del ánimo. Adelántase más la imaginación que la
vista, y el engaño, que entra de ordinario por el oído, viene a salir por los ojos. El que se
conserva en el centro de su opinión conserva la reputación; que aun la Fénix se vale del
retiro para el decoro, y del deseo para el aprecio.


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Hombre de inventiva a lo cuerdo. Arguye excesso de Ingenio, pero ¿quál será sin el
grano de demencia? La inventiva es de ingeniosos; la buena elección, de prudentes. Es
también de gracia, y más rara, porque el elegir bien lo consiguieron muchos; el inventar
bien, pocos, y los primeros en excelencia y en tiempo. Es lisongera la novedad, y si feliz,
da dos realces a lo bueno. En los assuntos del juizio es peligrosa por lo paradoxo, en los
del ingenio, loable; y si acertadas, una y otra plausibles.


284
No sea entremetido, y no será desairado. Estímese, si quisiere que le estimen. Sea antes
avaro que pródigo de sí. Llegue deseado, y será bien recebido. Nunca venga sino
llamado, ni vaya sino embiado. El que se empeña por sí, si sale mal, se carga todo el odio
sobre sí; y si sale bien, no consigue el agradecimiento. Es el entremetido terrero de
desprecios, y por lo mismo que se introduze con desvergüenza es tripulado en confussión.


285
No perecer de desdicha agena. Conozca al que está en el lodo, y note que le reclamará
para hazer consuelo del recíproco mal. Buscan quien les ayude a llevar la desdicha, y los
que en la prosperidad le davan espaldas, aora la mano. Es menester gran tiento con los
que se ahogan para acudir al remedio sin peligro.


286
No dexarse obligar del todo, ni de todos, que sería ser esclavo y común. Nacieron unos
más dichosos que otros, aquéllos para hazer bien y éstos para recebille. Más preciosa es
la libertad que la dádiva, porque se pierde. Guste más que dependan dél muchos que no
depender él de uno. No tiene otra comodidad el mando sino el poder hazer más bien.
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Sobre todo, no tenga por favor la obligación en que se mete, y las más vezes la
diligenciará la astucia agena para prevenirle.


287
Nunca obrar apassionado: todo lo errará. No obre por sí quien no está en sí, y la passión
siempre destierra la razón. Substituya entonces un tercero prudente, que lo será, si
desapassionado: siempre ven más los que miran que los que juegan, porque no se
apassionan. En conociéndose alterado, toque a retirar la cordura, porque no acabe de
encendérsele la sangre, que todo lo executará sangriento, y en poco rato dará materia para
muchos días de confussión suya y murmuración agena.


288
Vivir a la ocasión. El governar, el discurrir, todo ha de ser al caso. Querer quando se
puede, que la sazón y el tiempo a nadie aguardan. No vaya por generalidades en el vivir,
si ya no fuere en favor de la virtud, ni intime leyes precisas al querer, que avrá de bever
mañana del agua que desprecia hoi. Ai algunos tan paradóxamente impertinentes, que
pretenden que todas las circunstancias del acierto se ajusten a su manía, y no al contrario.
Mas el sabio sabe que el norte de la prudencia consiste en portarse a la ocasión.


289
El mayor desdoro de un hombre: es dar muestras de que es hombre. Déxanle de tener por
divino el día que le ven mui humano. La liviandad es el mayor contraste de la reputación.
Assí como el varón recatado es tenido por más que hombre, assí el liviano por menos que
hombre. No ai vicio que más desautorize, porque la liviandad se opone frente a frente a la
gravedad. Hombre liviano no puede ser de substancia, y más si fuere anciano, donde la
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edad le obliga a la cordura. Y con ser este desdoro tan de muchos, no le quita el estar
singularmente desautorizado.


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Es felicidad juntar el aprecio con el afecto: no ser mui amado para conservar el respeto.
Más atrevido es el amor que el odio; afición y veneración no se juntan bien; y aunque, no
ha de ser uno mui temido ni mui querido. El amor introduze la llaneza, y al passo que ésta
entra, sale la estimación. Sea amado antes apreciativamente que afectivamente, que es
amor mui de personas.


291
Saber hazer la tentativa. Compita la atención del juizioso con la detención del recatado:
gran juizio se requiere para medir el ageno. Más importa conocer los genios y las
propriedades de las personas que de las yervas y piedras. Acción es ésta de las más sutiles
de la vida: por el sonido se conocen los metales y por el hablar las personas. Las palabras
muestran la entereza, pero mucho más las obras. Aquí es menester el extravagante reparo,
la observación profunda, la sutil nota y la juiziosa Crisi.


292
Venza el natural las obligaciones del empleo, y no al contrario. Por grande que sea el
puesto, ha de mostrar que es mayor la persona. Un caudal con ensanches vase dilatando y
ostentando más con los empleos. Fácilmente le cogerán el coraçón al que le tiene
estrecho, y al cabo viene a quebrar con obligación y reputación. Preciávase el grande
Augusto de ser mayor hombre que Príncipe. Aquí vale la alteza de ánimo, y aun
aprovecha la confiança cuerda de sí.
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De la madurez. Resplandeze en el exterior, pero más en las costumbres. La gravedad
material haze precioso al oro, y la moral a la persona. Es el decoro de las prendas,
causando veneración. La compostura del hombre es la fachata del alma. No es necedad
con poco meneo, como quiere la ligereza, sino una autoridad mui sossegada. Habla por
sentencias, obra con aciertos. Supone un hombre mui hecho, porque tanto tiene de
persona quanto de madurez. En dexando de ser niño, comiença a ser grave y autorizado.


294
Moderarse en el sentir. Cada uno haze concepto según su conveniencia, y abunda de
razones en su aprehensión. Cede en los más el dictamen al afecto. Acontece el
encontrarse dos contraditoriamente y cada uno presume de su parte la razón; mas ella,
fiel, nunca supo hazer dos caras. Proceda el sabio con reflexa en tan delicado punto; y
assí el rezelo proprio reformará la calificación del proceder ageno. Póngase tal vez de la
otra parte; examínele al contrario los motivos. Con esto, ni le condenará a él, ni se
justificará a sí tan a lo desalumbrado.


295
No hazañero, sino hazañoso. Hazen mui de los hazendados los que menos tienen para
qué. Todo lo hazen misterio, con mayor frialdad: camaleones del aplauso, dando a todos
hartazgos de risa. Siempre fue enfadosa la vanidad, aquí reída: andan mendigando
hazañas las hormiguillas del honor. Afecte menos sus mayores eminencias. Conténtese
con hazer, y dexe para otros el dezir. Dé las hazañas, no las venda; ni se han de alquilar
plumas de oro para que escrivan lodo, con asco de la cordura. Aspire antes a ser Heroico
que a sólo parecerlo.
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Varón de prendas, y magestuosas. Las primeras hazen los primeros hombres. Equivale
una sola a toda una mediana pluralidad. Gustaba aquel que todas sus cosas fuessen
grandes, hasta las usuales alajas. ¡Quánto mejor el varón grande deve procurar que las
prendas de su ánimo lo sean! En Dios todo es infinito, todo inmenso; assí en un Héroe
todo ha de ser grande y magestuoso, de suerte que todas sus acciones, y aun razones,
vayan revestidas de una trascendente grandiosa magestad.


297
Obrar siempre como a vista. Aquel es varón remirado que mira que le miran o que le
mirarán. Sabe que las paredes oyen y que lo mal hecho revienta por salir. Aun quando
solo, obra como a vista de todo el mundo, porque sabe que todo se sabrá; ya mira como a
testigos aora a los que por la noticia lo serán después. No se recatava de que le podían
registrar en su casa desde las agenas el que desseava que todo el mundo le viesse.


298
Tres cosas hazen un prodigio, y son el don máximo de la suma liberalidad: Ingenio
fecundo, juizio profundo y gusto relevantemente jocundo. Gran ventaja concebir bien,
pero mayor discurrir bien, entendimiento del bueno. El ingenio no ha de estar en el
espinaço, que sería más ser laborioso que agudo. Pensar bien es el fruto de la
racionalidad. A los veinte años reina la voluntad, a los trenta el ingenio, a los quarenta el
juizio. Ai entendimientos que arrojan de sí luz, como los ojos del linçe y en la mayor
escuridad discurren más; ailos de ocasión, que siempre topan con lo más a propósito.
Ofrecéseles mucho y bien: felicíssima fecundidad. Pero un buen gusto sazona toda la
vida.
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Dexar con hambre. Hase de dexar en los labios aun con el néctar. Es el deseo medida de
la estimación; hasta la material sed es treta de buen gusto picarla, pero no acabarla. Lo
bueno, si poco, dos vezes bueno. Es grande la vaxa de la segunda vez: hartazgos de
agrado son peligrosos, que ocasionan desprecio a la más eterna eminencia. Única regla de
agradar: coger el apetito picado con el hambre con que quedó. Si se ha de irritar, sea
antes por impaciencia del deseo que por enfado de la fruición: gústase al doble de la
felicidad penada.


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En una palabra, santo, que es dezirlo todo de una vez. Es la virtud cadena de todas las
perfecciones, centro de las felicidades. Ella haze un sugeto prudente, atento, sagaz,
cuerdo, sabio, valeroso, reportado, entero, feliz, plausible, verdadero y universal Héroe.
Tres eses hazen dichoso: santo, sano y sabio. La virtud es el Sol del mundo menor, y
tiene por emisferio la buena conciencia; es tan hermosa, que se lleva la gracia de Dios y
de las gentes. No ai cosa amable sino la virtud, ni aborrecible sino el vicio. La virtud es
cosa de veras, todo lo demás de burlas. La capacidad y grandeza se ha de medir por la
virtud, no por la fortuna. Ella sola se basta a sí misma. Vivo el hombre, le haze amable; y
muerto, memorable.

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Oráculo manual y arte de prudencia

Baltasar Gracián

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l Oráculo manual i arte de prudencia, Sacada de los Aforismos que se discurren en las obras de Lorenço Gracián

1 Todo está ya en su punto, y el ser persona en el mayor. Más se requiere hoi para un sabio que antiguamente para siete; y más es menester para tratar con un solo hombre en estos tiempos que con todo un pueblo en los passados.

2 Genio y Ingenio. Los dos exes del lucimiento de prendas: el uno sin el otro, felicidad a medias. No basta lo entendido, deséase lo genial. Infelicidad de necio: errar la vocación en el estado, empleo, región, familiaridad.

3 Llevar sus cosas con suspensión. La admiración de la novedad es estimación de los aciertos. El jugar a juego descubierto ni es de utilidad ni de gusto. El no declararse luego suspende, y más donde la sublimidad del empleo da objecto a la universal expectación; amaga misterio en todo, y con su misma arcanidad provoca la veneración. Aun en el darse a entender se ha de huir la llaneza, assí como ni en el trato se ha de permitir el interior a todos. Es el recatado silencio sagrado de la cordura. La resolución declarada nunca fue estimada; antes se permite a la censura, y si saliere azar, será dos vezes infeliz. Imítese, pues, el proceder divino para hazer estar a la mira y al desvelo.

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Oráculo manual y arte de prudencia

Baltasar Gracián

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El saber y el valor alternan grandeza. Porque lo son, hazen inmortales; tanto es uno quanto sabe, y el sabio todo lo puede. Hombre sin noticias, mundo a escuras. Consejo y fuerças, ojos y manos; sin valor es estéril la sabiduría.

5 Hazer depender. No haze el numen el que lo dora, sino el que lo adora: el sagaz más quiere necessitados de sí que agradecidos. Es robarle a la esperança cortés fiar del agradecimiento villano, que lo que aquélla es memoriosa es éste olvidadizo. Más se saca de la dependencia que de la cortesía: buelve luego las espaldas a la fuente el satisfecho, y la naranja esprimida cae del oro al lodo. Acabada la dependencia, acaba la correspondencia, y con ella la estimación. Sea lición, y de prima en experiencia, entretenerla, no satisfazerla, conservando siempre en necessidad de sí aun al coronado patrón; pero no se ha de regar al excesso de callar para que yerre, ni hazer incurable el daño ageno por el provecho proprio.

6 Hombre en su punto. No se nace hecho: vase de cada día perficionando en la persona, en el empleo, hasta llegar al punto del consumado ser, al complemento de prendas, de eminencias. Conocerse ha en lo realçado del gusto, purificado del ingenio, en lo maduro del juizio, en lo defecado de la voluntad. Algunos nunca llegan a ser cabales, fáltales siempre un algo; tardan otros en hazerse. El varón consumado, sabio en dichos, cuerdo en hechos, es admitido y aun deseado del singular comercio de los discretos.

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y aun de atajar para la reputación. ¡quánto más de la misma superioridad! Ventajas vulgares suele disimular la atención. o por lo menos desmentir estos nacionales desdoros: consíguese el plausible crédito de único entre los suyos. Participa el agua las calidades buenas o malas de las venas por donde passa. y que el aviso haga antes viso de recuerdo de lo que olvidava que de luz de lo que no alcançó. ¡quánto menos una soberanía! Es éste el atributo rei. Son soberanos. Vitoriosa destreza corregir. 8 Hombre inapassionable. No ai nación que se escape de algún original defecto: aun las más cultas. pero en el ingenio. pero no excedidos. y brillantes. de sus afectos. y el hombre las del clima donde nace. Bien se hallará quien quiera ceder en la dicha. Enséñannos esta sutileza los Astros con dicha. o fatal. Y quando la passión ocupare lo personal. o para cautela. del 4 Librodot . que lo que menos se esperava se estimó más. 9 Desmentir los achaques de su nación. prenda de la mayor alteza de ánimo. Su misma superioridad le redime de la sugeción a peregrinas vulgares impressiones. y assí qualquier crimen contra él fue de lessa magestad. nunca se atreven a los lucimientos del Sol. Gustan de ser ayudados los príncipes. y del dueño. Deven más unos que otros a sus patrias. o necio. Todo vencimiento es odioso. como desmentir la velleza con el desaliño. Ai también achaques de la prosapia.Librodot 7 Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 4 Escusar vitorias del patrón. que luego censuran los confinantes. no se atreva al oficio. que cupo allí más favorable el Cenid. y menos quanto fuere más: culto modo de aorrar disgustos. Siempre la superioridad fue aborrecida. ninguno. del estado. que aunque hijos. y quieren serlo en lo que es más. que llega a ser triunfo del alvedrío. No ai mayor señorío que el de sí mismo. o para consuelo. y en el genio.

o monstros. un hazer de los amigos maestros. La fortuna se desea y tal vez se ayuda. ni perfección que no dé en bárbara sin el realçe del artificio: a lo malo socorre y lo bueno lo perficiona. que si coinciden todos en un sugeto y con la atención no se previenen. Déxanos comúnmente a lo mejor la naturaleza. ésta contra el olvido. el cortejo de los que los assisten es una Cortesana Academia de toda buena y galante discreción. de abominación. y la conversación. Ordinariamente nos lleva a otro la propria conveniencia. la segunda para después. a más de ser ellos oráculos de toda grandeza con su exemplo y en su trato. No ai velleza sin ayuda. enseñança culta. o prodigios. logrando lo que se dize en el aplauso con que se recibe. hazen un monstro intolerable. y lo que se oye en el amaestramiento. acojámonos al arte. 11 Tratar con quien se pueda aprender. Altérnase la fruición con los entendidos. Ai Señores acreditados de discretos que. que son más teatros de la Heroicidad que palacios de la vanidad. Fue. penetrando el útil del aprender con el gusto del conversar. Lo que tiene de inconstante la una. aquélla contra la invidia. y es hermana de Gigantes la Fama. 12 Naturaleza y arte. Freqüenta el atento las casas de aquellos Héroes Cortesanos. Sea el amigable trato escuela de erudición. de aplauso. 10 Fortuna y Fama. materia y obra. aquí realçada. deseo de reputación nace de la virtud. tiene de firme la otra.Librodot Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 5 empleo y de la edad. anda siempre por estremos. La primera para vivir. El mejor natural es inculto sin 5 Librodot . la fama se diligencia.

Un vel portarse es la gala del vivir. amaga al aire con destreza y executa en la impensada realidad. ya segunda. 14 La realidad y el modo. endulça la verdad y afeita la misma vejez. 6 Librodot . sí. hasta la justicia y razón. y es taúr de los gustos el modillo. más solapada quanto más sencilla.Librodot Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 6 ella. fundando su astucia en la mayor candidez. Desta suerte combaten la calidez de Pitón contra la candidez de los penetrantes rayos de Apolo. atenta siempre a desmentir. No basta la substancia. Todo lo gasta un mal modo. entiende siempre lo contrario de lo que quiere que entienda. Milicia es la vida del hombre contra la malicia del hombre. requiérese también la circunstancia. El bueno todo lo suple: dora el no. desçifra la intención. y conoce luego qualquier intentar de falso. para deslumbrar. Augméntase la simulación al ver alcançado su artificio. y está en espera a la segunda y aun a la tercera. 13 Obrar de intención. la azecha con reflexas. y ha menester pulirse en todo orden de perfección. y pretende engañar con la misma verdad: muda de juego por mudar de treta. desempeña singularmente todo buen término. dexa passar toda primera intención. pelea la sagazidad con estratagemas de intención. y ya primera. y les falta la metad a las perfecciones si les falta la cultura. Tiene gran parte en las cosas el cómo. Echa una intención para assegurarse de la émula atención. Nunca obra lo que indica. y rebuelve luego contra ella venciendo por lo impensado. y descubre las tinieblas revestidas de la luz. Acude la observación intendiendo su perspicacia. Todo hombre sabe a tosco sin el artificio. y haze artificio del no artificio. Pero la penetrante inteligencia la previene con atenciones. apunta.

Pero el que no pudiere alcançar a tener la sabiduría en servidumbre. Nuevo género de señorío. malea con mayor sutileza: ¡infeliz eminencia la que se emplea en la ruindad! Ciencia sin seso. que le entenderán a dos vezes la treta. No siempre de primera intención. Ai mucho que saber y es poco el vivirlo. Singular grandeza servirse de sabios. y aun frustrándole las acciones. y mucho por muchos. y más si émula. locura doble. Está a la espera la malicia. consiguiendo el crédito de Oráculo a sudor ageno. 16 Saber con recta intención. Asseguran fecundidad de aciertos. 7 Librodot . Es. Hazen aquéllos primero elección de la lición. previniéndole. No siempre de un modo. lógrela en familiaridad. en lo mejor del vivir hazer siervos por arte de los que hizo la naturaleza superiores. Nunca juega el taúr la pieza que el contrario presume. o por su voca hablan tantos sabios quantos le previnieron. que le riñan las pendencias de la dificultad. no assí la que le tuerze. gran sutileza es menester para desmentirla. 17 Variar de tenor en el obrar. y menos la que desea. Felicidad de poderosos. Monstrosa violencia fue siempre un buen Entendimiento casado con una mala voluntad. y sírvenle después en quintas essencias el saber. Dize después en un Consistorio por muchos. para deslumbrar la atención. y que excede al bárbaro gusto de Tigranes. aquel que afectava los rendidos Reyes para criados.Librodot 15 Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 7 Tener ingenios auxiliares. pues. acompañarse de valientes de entendimiento que le saquen de todo ignorante aprieto. y no se vive si no se sabe. Fácil es de matar al buelo el ave que le tiene seguido. que le cogerán la uniformidad. sabiendo por todos. singular destreza el estudiar sin que cueste. ayudada del saber. La intención malévola es un veneno de las perfecciones y. Ni siempre de segunda intención.

no de empeñar el objecto. pues le ayuda la mesma exageración. No ser eminente en el empleo vulgar por querer ser mediano en el sublime. pudiendo ser excelente en el primero. y mui dificultoso el conseguirlas. y concibe siempre mucho más de lo que las cosas son. Nunca lo verdadero pudo alcançar a lo imaginado. 8 Librodot . no la tiene. y aun llega a parecer tolerable lo que se temió extremo de ruin. pues. porque el fingirse las perfecciones es fácil.Librodot Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 8 18 Aplicación y Minerva. Unos principios de crédito sirven de despertar la curiosidad. Por grandes que sean las excelencias. Mejor sale quando la realidad excede al concepto y es más de lo que se creyó. Más consigue una medianía con aplicación que una superioridad sin ella. pero contentarse con ser mediano en el último. escusa tiene de generosidad. Cásase la imaginación con el deseo. excesso. no llegar después al excesso de lo concebido. Requiérense. y como le hallan engañado con la exorbitante expectación. 19 No entrar con sobrada expectación. desmiéntela con aplauso. No ai eminencia sin entrambas. poco vale lo que poco cuesta. naturaleza y arte. Ordinario desaire de todo lo mui celebrado antes. La esperança es gran falsificadora de la verdad: corríjala la cordura. procurando que sea superior la fruición al deseo. Faltará esta regla en lo malo. Cómprase la reputación a precio de trabajo. Aun para los primeros empleos se deseó en algunos la aplicación: raras vezes desmiente al genio. no bastan a satisfazer el concepto. y si concurren. más presto le desengañan que le admiran. y sella la aplicación.

que no toda es acasos para el sabio. que salió a vezes mejor el aviso en un chiste que en el más grave magisterio. que es eterno.Librodot 20 Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 9 Hombre en su siglo. hasta las eminencias son al uso. que en alas de su virtud y valor puede dar alcançe a la dicha. Lastímase la agena cordura de que tal vez a una sublime universalidad de prendas se le 9 Librodot . muchos otros lo serán. más a lo noticioso. 22 Hombre de plausibles noticias. assí en lo moral como en lo natural. con ser tan liberales. Sabiduría conversable valióles más a algunos que todas las siete. Mejor otros. de galantería en hechos. aunque le tuvieron. y muchos. y se apassionan por ellos pudiendo curar con facilidad. no ai otro arbitrio sino el de la virtud y atención. Tener una sazonada copia de sales en dichos. bien filosofado. Pocos viven sin achaque. que no todo lo bueno triunfa siempre. Reglas ai de ventura. no acertaron a lograrle. Fueron dignos algunos de mejor siglo. tienen las cosas su vez. menos a lo vulgar. 21 Arte para ser dichoso. No todos tuvieron el que merecían. Conténtanse algunos con ponerse de buen aire a las puertas de la fortuna y esperan a que ella obre. passan adelante y válense de la cuerda audacia. Pero. puede ser ayudada de la industria. porque no ai más dicha ni más desdicha que prudencia o imprudencia. y saberlos emplear en su ocasión. Los sugetos eminentemente raros dependen de los tiempos. El sino de la perfección. 23 No tener algún desdoro. Es munición de discretos la cortesana gustossa erudición: un plático saber de todo lo corriente. Pero lleva una ventaja lo sabio. y lisonjearla eficazmente. y si este no es su siglo.

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atreva un mínimo defecto, y basta una nube a eclipsar todo un Sol. Son lunares de la reputación, donde para luego, y aun repara, la malevolencia. Suma destreza sería convertirlos en realces. Desta suerte supo César laurear el natural desaire.

24 Templar la imaginación. Unas vezes corrigiéndola; otras ayudándola, que es el todo para la felicidad, y aun ajusta la cordura. Da en tirana, ni se contenta con la especulación, sino que obra, y aun suele señorearse de la vida, haziéndola gustosa o pessada, según la necedad en que da, porque haze descontentos o satisfechos de sí mesmos. Representa a unos continuamente penas, hecha verdugo casero de necios. Propone a otros felicidades y aventuras con alegre desvanecimiento. Todo esto puede, si no la enfrena la prudentíssima sindéresis.

25 Buen entendedor. Arte era de artes saber discurrir: ya no basta, menester es adevinar, y más en desengaños. No puede ser entendido el que no fuere buen entendedor. Ai zaoríes del coraçón y linces de las intenciones. Las verdades que más nos importan vienen siempre a medio dezir; recíbanse del atento a todo entender: en lo favorable, tirante la rienda a la credulidad; en lo odioso, picarla.

26 Hallarle su torcedor a cada uno. Es el arte de mover voluntades; más consiste en destreza que en resolución: un saber por dónde se le ha de entrar a cada uno. No ai voluntad sin especial afición, y diferentes según la variedad de los gustos. Todos son idólatras: unos de la estimación, otros del interés y los más del deleite. La maña está en conocer estos ídolos para el motivar, conociéndole a cada uno su eficaz impulso: es como
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tener la llave del querer ageno. Hasse de ir al primer móbil, que no siempre es el supremo, las más vezes es el ínfimo, porque son más en el mundo los desordenados que los subordinados. Hásele de prevenir el genio primero, tocarle el verbo después, cargar con la afición, que infaliblemente dará mate al alvedrío.

27 Pagarse más de intensiones que de extensiones. No consiste la perfección en la cantidad, sino en la calidad. Todo lo mui bueno fue siempre poco y raro, es descrédito lo mucho. Aun entre los hombres los Gigantes suelen ser los verdaderos Enanos. Estiman algunos los libros por la corpulencia, como si se escriviessen para exercitar antes los braços que los ingenios. La extensión sola nunca pudo exceder de medianía, y es plaga de hombres universales por querer estar en todo, estar en nada. La intensión da eminencia, y heroica si en materia sublime.

28 En nada vulgar. No en el gusto. ¡O, gran sabio el que se descontentaba de que sus cosas agradassen a los muchos!: hartazgos de aplauso común no satisfazen a los discretos. Son algunos tan camaleones de la popularidad, que ponen su fruición no en las mareas suavíssimas de Apolo, sino en el aliento vulgar. Ni en el entendimiento, no se pague de los milagros del vulgo, que no passan de espantaignorantes, admirando la necedad común quando desengañando la advertencia singular.

29 Hombre de entereza. Siempre de parte de la razón, con tal tesón de su propósito, que ni la passión vulgar, ni la violencia tirana le obliguen jamás a pisar la raya de la razón. Pero ¿quién será este Fenis de la equidad?, que tiene pocos finos la entereza. Celébranla
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muchos, mas no por su casa; síguenla otros hasta el peligro; en él los falsos la niegan, los políticos la dissimulan. No repara ella en encontrarse con la amistad, con el poder, y aun con la propria conveniencia, y aquí es el aprieto del desconocerla. Abstrahen los astutos con metafísica plausible por no agraviar, o la razón superior, o la de estado; pero el constante varón juzga por especie de traición el dissimulo; préciase más de la tenacidad que de la sagacidad; hállase donde la verdad se halla; y si dexa los sugetos, no es por variedad suya, sino dellos en dexarla primero.

30 No hazer professión de empleos desautorizados. Mucho menos de quimera, que sirve más de solicitar el desprecio que el crédito. Son muchas las setas del capricho, y de todas ha de huir el varón cuerdo. Ai gustos exóticos, que se casan siempre con todo aquello que los sabios repudian: viven mui pagados de toda singularidad, que aunque los haze mui conocidos, es más por motivos de la risa que de la reputación. Aun en professión de sabio no se ha de señalar el atento, mucho menos en aquellas que hazen ridículos a sus afectantes, ni se especifican, porque las tiene individuadas el común descrédito.

31 Conocer los afortunados, para la elección; y los desdichados, para la fuga. La infelicidad es de ordinario crimen de necedad, y de participantes: no ay contagión tan apegadiza. Nunca se le ha de abrir la puerta al menor mal, que siempre vendrán tras él otros muchos, y mayores, en celada. La mejor treta del juego es saberse descartar: más importa la menor carta del triunfo que corre que la mayor del que pasó. En duda, acierto es llegarse a los sabios y prudentes, que tarde o temprano topan con la ventura.

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No basta para atento no ser entremetido. 35 13 Librodot . porque no se roza la preciosíssima decencia. y peor es ocuparse en lo impertinente que hazer nada. Todo lo demasiado es vicioso. gran crédito de agradar: realce de soberanos para conquistar la gracia universal. mayor será saberse negar a sí mesmo. y ayudando a las demás. apassionado de lo selecto. Observe el atributo Rei. y nunca peque contra la Fe de su buen gusto. libertad de genio. están otros puestos en no dar gusto. Ésta sola es la ventaja del mandar: poder hazer más bien que todos. que no sea de sí mesmo. Tenga. Al contrario. ni quiera más de ellos de lo que le concedieren. y cargue la aplicación: en unos excede el juicio. cultivando aquélla. que si es gran lición del vivir el saber negar. mas es menester procurar que no le entremetan.Librodot 32 Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 13 Estar en opinión de dar gusto. Aun de los amigos no se ha de abusar. 33 Saber abstraher. 34 Conocer su realce Rei: la prenda relevante. Aquéllos son amigos que hazen amistades. a los negocios. opuestos en todo a la divina comunicabilidad. en otros el valor. y mucho más en el trato. Violentan los más su Minerva. y assí en nada consiguen superioridad: lo que lisongea presto la passión desengaña tarde el tiempo. No ha de ser tan de todos. Qualquiera huviera conseguido la eminencia en algo si huviera conocido su ventaja. Ai ocupaciones estrañas. no tanto por lo cargoso quanto por lo maligno. Para los que goviernan. Con esta cuerda templança se conserva mejor el agrado con todos. y la estimación. a los personages. polillas del precioso tiempo. pues.

al contrario. Cayeron muchos de la privança superior y inferior. Y más de lo que importa más. no le pierden. y aun. El que la observó favorable prosiga con despejo. retírese.Librodot Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 14 Hazer concepto. Gran arte saberla regir. por favorables. si bien no se le puede coger el tenor. heridos de un leve dicho déstos. No obre el que es infeliz. que suele apasionarse por los osados. 36 Tener tanteada su fortuna: para el proceder. Adelante el que le predomina. que tiene vez y contingente. Es el punto más sutil del humano trato. 37 Conocer y saber usar de las varillas. tampoco aplican la diligencia. y poco de lo que mucho. por faltos de sentido. por los jóvenes. arrojadizas. y piensa tal vez que ai más de lo que piensa. Hazen algunos mucho caso de lo que importa poco. Pero con la misma destreza con que las arroja 14 Librodot . de suerte que llega la reflexión adonde no llegó la aprehensión. más el que a Séneca para la cordura. a quienes toda una conjuración de murmuración vulgar y malevolencia singular no fueron vastantes a causar la más leve trepidación. Arrójanse para tentativa de los ánimos. apoyando y confirmando en la reputación. Haze concepto el sabio de todo. que si es necio el que a quarenta años llama a Hipócrates para la salud. y házese con ellas la más dissimulada y penetrante tienta del coraçón. untadas del veneno de la passión: rayos imperceptibles para derribar de la gracia. ni le dé lugar de dos infelicidades. tocadas de la yerva de la invidia. Otras ai maliciosas. Muchos. ponderando siempre al rebés. que también cabe la Espera en ella. para el empeñarse. No pensando se pierden todos los necios: nunca conciben en las cosas la metad. Importa más que la observación del temperamento. ya lográndola. ya esperándola. y como no perciben el daño. o la conveniencia. aunque con distinción caba donde ai fondo y reparo. y de la estimación. como vizarra. tan anómalo es su proceder. Obran otras. Cosas ai que se devrían observar con todo el conato y conservar en la profundidad de la mente.

quando muchas. aun para la fruición. porque está librada la defensa en el conocer y queda siempre frustrado el tiro prevenido. ganado el concepto. 40 Gracia de las gentes. Hasta en los frutos del entendimiento ai esse punto de madurez. y saberlas lograr. Tanto importa una vella retirada como una vizarra acometida. Es de taúres de reputación. Las obras de la naturaleza todas llegan al complemento de su perfección. desde allí perdiendo. 38 Saberse dexar ganando con la fortuna. La cortesía es el mayor 15 Librodot . Mucho es conseguir la admiración común. importa conocerla para la estimación y el exercicio. para la venevolencia. Requiérese. Continuada felicidad fue siempre sospechosa. ni los que pueden saben. lo más de industria. pero más la afición. más segura es la interpolada. Quanto más atropellándose las dichas. un poner en cobro las hazañas quando fueren vastantes. y que tenga algo de agridulce. amar para ser amado. Recompénsase tal vez la brevedad de la duración con la intensión del favor. 39 Conocer las cosas en su punto. raras son las que llegan al no poderse mejorar. No basta la eminencia de prendas. Cánsase la fortuna de llevar a uno a cuestas tan a la larga. Las del Arte.Librodot Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 15 la intención las ha de recibir la cautela y esperarlas la atención. en su sazón. aunque se supone que es fácil de ganar el afecto. buenas palabras y mejores obras. Es eminencia de un buen gusto gozar de cada cosa en su complemento: no todos pueden. algo tiene de estrella. la beneficencia: hazer bien a todas manos. hasta allí fueron ganando. corren mayor riesgo de deslizar y dar al traste con todo. comiença por aquélla y prosigue por ésta. pues.

41 Nunca exagerar. ya 16 Librodot . de la oja a las ojas. nacieron para primeros mobles políticos. Despierta vivamente a la curiosidad la alabança. Sugétansele todos sin advertir el cómo. rebuelve la expectación contra el engaño y despícase en el menosprecio de lo celebrado y del que celebró. ya por no desdorar su cordura. Sólo un Sócrates podría emprenderlo. Gran asunto de la atención. ya por no exponerse a ofender la verdad. Hase de alargar la mano primero a las hazañas y después a las plumas. Querer ir contra el corriente es tan impossible al desengaño quanto fácil al peligro. en fe de su respeto. que es mayor. y es eterna. pica el deseo. y dan indicio de la cortedad del conocimiento y del gusto. porque es condenar el juizio ageno. y aun el discurso. y después. y el de entendido. porque executan más con un amago que otros con una proligidad. Tiénese por agravio el disentir. Es una secreta fuerça de superioridad. No ha de proceder del artificio enfadoso.Librodot Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 16 hechizo político de grandes personages. pues. el cuerdo mui detenido. Anda. reconociendo el secreto vigor de la conatural autoridad. que es grande. a los demás. 43 Sentir con los menos y hablar con los más. y piérdese en ello el crédito de buen gusto. que ai gracia de Escritores. sino de un imperioso natural. Si las otras prendas favorecen. no hablar por superlativos. Son las exageraciones prodigalidades de la estimación. Son estos Genios señoriles. 42 Del Natural Imperio. Reyes por mérito y Leones por privilegio inato. y quiere más pecar de corto que de largo. si no corresponde el valor al aprecio. Multiplícanse los disgustados. como de ordinario acontece. Son raras las eminencias: témplese la estimación. El encarecer es ramo de mentir. que cogen el coraçón.

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por el sugeto censurado, ya del que lo aplaudía. La verdad es de pocos, el engaño es tan común como vulgar. Ni por el hablar en la plaza se ha de sacar el sabio, pues no habla allí con su voz, sino con la de la necedad común, por más que la esté desmintiendo su interior. Tanto huye de ser contradicho el cuerdo como de contradezir: lo que es pronto a la censura es detenido a la publicidad della. El sentir es libre, no se puede ni debe violentar; retírase al sagrado de su silencio; y si tal vez se permite, es a sombra de pocos y cuerdos.

44 Sympatía con los Grandes varones. Prenda es de Héroe el convinar con Héroes: prodigio de la naturaleza por lo oculto y por lo ventajoso. Ai parentesco de coraçones, y de genios, y son sus efetos los que la ignorancia vulgar achaca bevediços. No para en sola estimación, que adelanta benevolencia, y aun llega a propensión: persuade sin palabras, y consigue sin méritos. Aila activa, y la ai pasiva; una y otra felizes, quanto más sublimes. Gran destreza el conocerlas, distinguirlas y saberlas lograr, que no ai porfía que baste sin este favor secreto.

45 Usar, no abusar, de las reflexas. No se han de afectar, menos dar a entender. Toda arte se ha de encubrir, que es sospechosa, y más la de cautela, que es odiosa. Úsase mucho el engaño; multiplíquese el rezelo, sin darse a conocer, que ocasionaría la desconfiança; mucho desobliga y provoca a la vengança, despierta el mal que no se imaginó. La reflexión en el proceder es gran ventaja en el obrar: no ai mayor argumento del discurso. La mayor perfección de las acciones está afiançada del señorío con que se executan.

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Corregir su Antipatía. Solemos aborrecer de grado, y aun antes de las previstas prendas. Y tal vez se atreve esta inata vulgarizante aversión a los varones eminentes. Corríjala la cordura, que no ai peor descrédito que aborrecer a los mejores: lo que es de ventaja la simpatía con Héroes es de desdoro la antipatía.

47 Huir los Empeños. Es de los primeros assuntos de la prudencia. En las grandes capacidades siempre ai grandes distancias hasta los últimos trances: ai mucho que andar de un extremo a otro, y ellos siempre se están en el medio de su cordura; llegan tarde al rompimiento, que es más fácil hurtarle el cuerpo a la ocasión que salir bien della. Son tentaciones de juizio, más seguro el huirlas que el vencerlas. Trae un empeño otro mayor, y está mui al canto del despeño. Ai hombres ocasionados por genio, y aun por nación, fáciles de meterse en obligaciones; pero el que camina a la luz de la razón siempre va mui sobre el caso: estima por más valor el no empeñarse que el vencer, y ya que haya un necio ocasionado, escusa que con él no sean dos.

48 Hombre con fondos, tanto tiene de persona. Siempre ha de ser otro tanto más lo interior que lo exterior en todo. Ai sugetos de sola fachata, como casas por acabar, porque faltó el caudal: tienen la entrada de palacio, y de choza la habitación. No ai en estos donde parar, o todo para, porque, acabada la primera salutación, acabó la conversación. Entran por las primeras cortesías como cavallos Sicilianos, y luego paran en silenciarios, que se agotan las palabras donde no ai perenidad de concepto. Engañan éstos fácilmente a otros, que tienen también la vista superficial; pero no a la astucia, que, como mira por dentro, los halla vaciados para ser fábula de los Discretos.

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49 Hombre juicioso y notante. Señoréase él de los objectos, no los objectos dél. Sonda luego el fondo de la mayor profundidad; sabe hazer anotomía de un caudal con perfección. En viendo un personaje, le comprehende y lo censura por essencia. De raras observaciones, gran desçifrador de la más recatada interioridad. Nota acre, concibe sutil, infiere juicioso: todo lo descubre, advierte, alcança y comprehende.

50 Nunca perderse el respeto a sí mismo. Ni se roze consigo a solas. Sea su misma entereza norma propria de su rectitud, y deva más a la severidad de su dictamen que a todos los extrínsecos preceptos. Dexe de hazer lo indecente más por el temor de su cordura que por el rigor de la agena autoridad. Llegue a temerse, y no necessitará del ayo imaginario de Séneca.

51 Hombre de buena Elección. Lo más se vive della. Supone el buen gusto y el rectíssimo dictamen, que no bastan el estudio ni el ingenio. No ai perfección donde no ai delecto; dos ventajas incluye: poder escoger, y lo mejor. Muchos de ingenio fecundo y sutil, de juicio acre, estudiosos y noticiosos también, en llegando al elegir, se pierden; cásanse siempre con lo peor, que parece afectan el errar, y assí éste es uno de los dones máximos de arriba.

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también avrá de ceder al segundo. correr a espacio. La diligencia executa presto lo que la inteligencia prolixamente piensa. Malogra tal vez la ineficacia de la remissión lo acertado del dictamen. que. parecieron muertos y acabaron sepultados en su dexamiento. pues. obran sin reparo. ni en lo más adverso pueda alguno censurarle perturbado. ha de ir siempre envainado en su cordura. El brío del ánimo excede al del cuerpo: es como la espada. y tan grande. Es passión de necios la prisa. y deste modo hasta el último. Tuvieron muchos prendas eminentes. Es el resguardo de la persona: más daña el descaecimiento del ánimo que el del cuerpo. para la ocasión. nunca desvaratarse: mucho hombre arguye. y si el mal saliere a la voca. y qualquier excesso en ellas causa indisposición de cordura. Obró mucho el que nada dexó para mañana. que del advertir nace el reparar. sí admirarle superior. 53 Diligente y Inteligente. Nervios y güessos ai en el cuerpo: no sea el ánimo todo blandura. porque toda magnanimidad es dificultosa de comoverse. La presteza es madre de la dicha. 20 Librodot . Augusta empressa. que por faltarles este aliento del coraçón. peligrará la reputación. de coraçón coronado. Al León muerto. tan señor de sí. No ai burlas con el valor: si cede al primero. que no sin providencia juntó la naturaleza acudida la dulçura de la miel con lo picante del aguijón en la aveja. como no descubren el tope. La misma dificultad avrá de vencer tarde. Al contrario. Son las passiones los humores del ánimo. los sabios suelen pecar de detenidos. Gran assunto de la cordura. que valiera más desde luego. que ni en lo más próspero.Librodot Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 20 52 Nunca descomponerse. Sea. hasta las liebres le repelan. 54 Tener bríos a lo cuerdo.

que.Librodot Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 21 55 Hombre de espera. Gran dezir: «el Tiempo y yo. La misma Fortuna premia el esperar con la grandeza del galardón. cordura. y otros lo aciertan todo sin pensarlo antes. Entendimiento con fondos logra eternidades. No ai aprietos ni acasos para ella. Arguye gran coraçón. Lo que luego se haze. Sea uno primero señor de sí. 21 Librodot . Piensan mucho algunos para errarlo todo después. ni ai que apelar a después. en fe de su vivacidad y despejo. luego se desaze. sutileza. 56 Tener buenos repentes. nunca. y lo será después de los otros. sino con saçón. empeñados. 57 Más seguros son los pensados. Nunca apressurarse ni apassionarse. mucho cuesta. Ai caudales de antiparístasi. porque arguyen prodigiosa capacidad: en los conceptos. en las obras. Hase de caminar por los espacios del tiempo al centro de la ocasión. a otros dos». y todo lo yerran de pensado. Harto presto. con ensanches de sufrimiento. Nacen de una prontitud feliz. si bien. La detención prudente sazona los aciertos y madura los secretos. ha de tardar otra en hazerse. mas lo que ha de durar una eternidad. que aun el más precioso de los metales es el más tardo y más grave. Lo que mucho vale. No se atiende sino a la perfección y sólo el acierto permanece. La muleta del tiempo es más obradora que la açerada claba de Hércules. obran mejor: suelen ser monstros que de pronto todo lo aciertan. El mismo Dios no castiga con bastón. Son plausibles los prestos. lo que no se les ofrece luego.

No esté siempre de ostentación. donde por la suma importancia se requiere la total seguridad. o para exercicio o para consejo.Librodot Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 22 58 Saberse atemperar. Pocas vezes acompaña la dicha a los que salen: lo que se muestra de cumplida con los que vienen. ni se han de emplear más fuerças de las que son menester. que essas todos las tienen plausibles. y assí tienen la metad andada para los aciertos. Merecen éstos la asistencia al governalle. Abominan de todo capricho como de tentación de la cordura. Desaire común es de afortunados tener mui favorables los principios y mui trágicos los fines. si se entra por la puerta del plazer. 60 Buenos dictámenes. Siempre ha de aver novedad con que luzir. al acabar. ni de valer. ni de saber. Atención. Nácense algunos prudentes: entran con esta ventaja de la sindéresis conatural en la sabiduría. que al otro día no admirará. No aya desperdicios. No echa a la presa el buen cetrero más rapiña de la que ha menester para darle caça. que son raros los deseados. poniendo más cuidado en la felicidad de la salida que en el aplauso de la entrada. se sale por la del pesar. pero sí en el general sentimiento de una salida. 59 Hombre de buen dexo. pues. y al contrario. de descortés con los que van. y más en materias de estado. 22 Librodot . No se ha de mostrar igualmente entendido con todos. Con la edad y la experiencia viene a sazonarse del todo la razón. mantiene siempre la expectación y nunca llegan a descubrirle los términos de su gran caudal. En casa de la Fortuna. y llegan a un juicio mui templado. que quien cada día descubre más. No está el punto en el vulgar aplauso de una entrada.

aya examen. 62 Obrar con buenos instrumentos. con tal que assegure primero la cordura los empeños. La fama siempre va con los primeros. No puede aver Héroe que no tenga algún extremo sublime: las medianías no son assunto del aplauso. y quedan para los segundos pleiteados alimentos. Huvieran muchos sido Fenis en los empleos a no irles otros delante. que se les ha de fiar una imortalidad de reputación. merecedora de un fatal castigo. Nunca la bondad del ministro desminuyó la grandeza del Patrón. Gran ventaja jugar de mano. Ser eminente en professión Humilde es ser algo en lo poco. Sutileza fue de prodigiosos inventar rumbo nuevo para las eminencias. elección. Con la novedad de los assuntos se hizieron 23 Librodot . pues.Librodot Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 23 61 Eminencia en lo mejor. Y si con eminencia. Aya. lo que tiene más de lo deleitable. toda la gloria de los aciertos recae después sobre la causa principal. El excesso en aventajadas materias es como un carácter de soberanía: solicita la admiración y concilia el afecto. Quieren algunos que campee el extremo de su sutileza en la ruindad de los instrumentos: peligrosa satisfación. no pueden purgar el vulgar achaque de imitación. tiene menos de lo glorioso. doblada. que gana en igualdad. La eminencia en relevante empleo saca de un ordinario vulgar y levanta a categoría de raro. sino: «aquél fue buen o mal Artífice». por más que suden. Una gran singularidad entre la pluralidad de perfecciones. assí como al contrario el vituperio. 63 Excelencia de primero. Nunca dize: «aquél tuvo buenos o malos ministros». antes. Álçanse los primeros con el mayorazgo de la fama.

Quisieran algunos que criara Dios otro mundo y otras perfecciones para satisfación de su extravagante fantasía. es lición de conveniencia que vale más que el otro se disguste aora que no tú después y sin remedio. y ai quien no sabe vivir sin algún cotidiano sinsavor. A unos se les gastan los oídos de oír mucho dulce en lisonjas. assí como los grandes vocados son para grandes paladares. siempre que se encontraren el hazer plazer a otro con el hazerse a sí pesar. de escuchar amargo en chismes. y después la fruición del posseer. Tampoco es regla de conservarse querer darse a sí un pesar de toda la vida por dar plazer una vez a otro. menos recebirlas: hánseles de vedar las entradas. no darlas. Nunca se ha de pecar contra la dicha propria por complazer al que aconseja y se queda fuera. 24 Librodot . y por esso del contento. assí como en el ingenio. Cabe cultura en él. son pocas las de primera magnitud: sea raro el aprecio. aunque sea el más proprio. y en todo acontecimiento.Librodot Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 24 lugar los sabios en la matrícula de los heroicos. las materias sublimes para los sublimes genios. si no es la del remedio. a otros. Quieren algunos más ser primeros en segunda categoría que ser segundos en la primera. Conócese la altura de un caudal por la elevación del afecto. y más odioso quando por afectación que por destemplança. Pero no se ha de hazer professión de desagradarse de todo. Es cordura provechosa ahorrar de disgustos. como ni Mitrídates sin veneno. Las odiosas nuevas. Realça la excelencia del entender el apetito del desear. Mucho objecto ha menester para satisfazerse una gran capacidad. 65 Gusto relevante. La prudencia evita muchos: es Lucina de la felicidad. que es uno de los necios extremos. Péganse los gustos con el trato y se heredan con la continuidad: gran suerte comunicar con quien le tiene en su punto. 64 Saberse escusar pesares. Los más valientes objectos le temen y las más seguras perfecciones desconfían.

ayude entonces la advertencia amigable a concebir las 25 Librodot . Es la estimación para las perfecciones lo que el favonio para las flores: aliento y vida. en nada expectables: aquéllos.Librodot Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 25 66 Atención a que le salgan bien las cosas. y assí. Unas vezes se ha de acordar y otras advertir. aunque mayores. Ai empleos expuestos a la aclamación universal y ai otros. pero más prepondera siempre el descrédito de la infelicidad que el abono de la diligencia. Las más de las cosas dependen de la satisfación agena. Es de más primor que el dar memoria. nunca se pierde reputación quando se consigue el intento. El que vence no necessita de dar satisfaciones. Algunos ponen más la mira en el rigor de la dirección que en la felicidad del conseguir intento. aunque tienen más de lo raro y primoroso. No perciben los más la puntualidad de las circunstancias. pero no aplaudidos. venerados. se quedan en el secreto de su imperceptibilidad. los vitoriosos son los celebrados. aunque lo desmientan los desaciertos de los medios. éstos. Todo lo dora un buen fin. quanto es más. Entre los Príncipes. sino los buenos o los ruines sucesos. por obrarse a vista de todos. porque no se les ofrecen. 68 Dar entendimiento. y por esso los Reyes de Aragón fueron tan plausibles por guerreros. conquistadores y magnánimos. 67 Preferir los Empleos plausibles. Dexan algunos de hazer las cosas que estuvieran en su punto. captan la benevolencia común. y a sufragios comunes quede imortaliçado. Que es arte ir contra el arte quando no se puede de otro modo conseguir la dicha del salir bien. Prefiera el varón grande los célebres empleos que todos perciban y participen todos.

y arrastrados eternamente desta destemplança civil. El no es siempre el primero en ellos. con que todo lo desazonan. sino que se atreve al juizio. ya se tiene el No. Dé luz el que la alcança. El No y el Sí son breves de dezir y piden mucho pensar. Una de las mayores ventajas de la mente es el ofrecérsele lo que importa. Aquí entra el modo: más se estima el no de algunos que el sí de otros. no sea más que dar pie. Queden siempre algunas reliquias de esperança para que templen lo amargo del negar. Es lición de advertencia la reflexión sobre sí: un conocer su disposición actual y prevenirla. Conviene mostrar gusto. porque precedió aquella primera desazón. Hombre grande el que nunca se sugeta a peregrinas impressiones. 69 No rendirse a un vulgar humor. 26 Librodot . y aunque después todo lo vienen a conceder. Y no sólo gasta la voluntad este excesso. y en los que mandan es atención urgente. Es urgente esta sutileza quando toca en utilidad del que despierta. ni se ha de negar del todo. 70 Saber negar. y solicítela el que la mendiga: aquél con detención. entre el natural y el arte. que sería desauciar la dependencia. que las más vezes no se consigue porque no se intenta. y aun decantarse al otro extremo para hallar. No se han de negar de rondón las cosas: vaya a tragos el desengaño. Tanto importa como el saber conceder. éste con atención. y passar a más quando no vastare.Librodot Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 26 conveniencias. Por falta desto dexan de hazerse muchos aciertos. no se les estima. Llene la cortesía el vacío del favor y suplan las buenas palabras la falta de las obras. No todo se ha de conceder. que ai monstros de la impertinencia: siempre están de algún humor y varían afectos con ellos. Principio es de corregirse el conocerse. váyase en busca del Sí con destreza. contraditoriamente se empeñan. porque un no dorado satisfaze más que un sí a secas. Ai muchos que siempre tienen en la voca el no. ni a todos. alterando el querer y el entender. el fiel de la sindéresis.

que después de aver dado razón a un mundo. desmintiendo siempre su proprio crédito y deslumbrando el ageno concepto. En materia de cordura. le quedó tiempo a uno destos para otro. No se gastan tanto las materias quando corren como si estancan. Menos dañosa es la mala execución que la irresolución. ni ai mayor atención que no darse por entendido. porque su despexada comprehensión facilita el acierto y el despacho: todo se lo hallan hecho. Cortés treta del negar. 72 Hombre de resolución. Dependa en su mudança de las causas y méritos. y a vezes no nace tanto de la perplexidad del juizio. Con la galantería de un donaire suelen salir del más entrincado laberinto. hasta el entendimiento tienen desigual. y quando están afiançados de su dicha. hoi es el negro de su no. 73 Saber usar del desliz. Ai algunos que cada día son otros de sí. Hurtásele el cuerpo airosamente con un sonriso a la más dificultosa contienda. El varón cuerdo siempre fue el mismo en todo lo perfecto. que necessitan de agena premonición en todo. nacieron para sublimes empleos. Es el desempeño de los cuerdos. quanto de la ineficacia. Ai hombres indeterminables. la variedad es fea. quánto más la voluntad. pues lo tienen perspicaz. que es crédito de entendido. ni por afectación. 27 Librodot . En esto fundava el mayor de los grandes Capitanes su valor. mudar el verbo. Ingenioso suele ser el dificultar. Ai otros que en nada se embaraçan. de proceder anómalo: ni por natural. y aun la ventura. de juicio grande y determinado.Librodot Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 27 71 No ser desigual. El que ayer fue el blanco de su sí. se empeñan con más seguridad. pero más lo es el hallar salida a los inconvenientes.

Es la inaccessibilidad vicio de desconocidos de sí. que está más acreditado que lo ingenioso. Igualámoslos a éstos con los mentirosos en no darles crédito: a los unos por rezelo de mentira. Más para la emulación que para la imitación. aun no bien nacido al lucimiento. Ganan otros fama de dezidores y pierden el crédito de cuerdos. tan armados de tiento quanto de rezelo. textos animados de la reputación. Cortesano castigo para éstos: dexarlos estar. 75 Elegir idea Heroica. Lloró Alexandro no a Aquiles sepultado. quanto para adelantarse. 28 Librodot . Aviendo de ser de muchos por el empleo. Propóngase cada uno en su empleo los primeros. y en estando en él se quieren desquitar con enfadar a todos.Librodot Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 28 74 No ser intratable. hurtándoles la cordura con el trato. son de ninguno por su aspereza o entono. a los otros de su fisga. ¿Qué es de ver uno destos mostros intratables. Para subir al puesto agradaron a todos. como a lidiar con tigres. que es tanto como no tenerle. No ai mayor desaire que el contino donaire. Ai exemplares de grandeza. Su rato ha de tener lo jovial. No ai cosa que assí solicite ambiciones en el ánimo como el clarín de la Fama agena: el mismo que atierra la invidia alienta la generosidad. Conócese la prudencia en lo serio. no tanto para seguir. sino a sí mismo. que mudan los humores con los honores. todos los demás lo serio. Nunca se sabe quándo hablan en juizio. 76 No estar siempre de burlas. siempre a punto de su fiereça impertinente? Entran a hablalles los dependentes por su desdicha. No es medio a propósito para la estimación començar enfadando. El que siempre está de burlas nunca es hombre de veras. En lo más poblado están las fieras verdaderas.

Todo arrojamiento está condenado por la Discreción a despeño. garavato de coraçones. Su misma simplicidad. Requiere esta gran sutileza del vivir un gran caudal. aunque tal vez lo absuelva la ventura. que ai cosas que se han de tomar de burlas. Un grano de donosidad todo lo sazona. Discreto Proteo: con el docto. Gran arte de ganar a todos. Pero la cordura entra con grande tiento. y con el santo. 29 Librodot . Los mayores hombres juegan también la pieça del donaire. Son sus batidores la advertencia y el recato.Librodot Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 29 77 Saber hazerse a todos. que les impide primero la advertencia para los reparos. que concilia la gracia universal. y haziendo la salva al decoro. que no defecto. La necedad siempre entra de rondón. menos dificultosa al varón universal de ingenio en noticias y de genio en gustos. 78 Arte en el intentar. haziendo política transformación: urgente a los que dependen. Ai grandes vaxíos hoi en el trato humano: conviene ir siempre calando sonda. Conviene ir detenido donde se teme mucho fondo: vaya intentando la sagacidad y ganando tierra la prudencia. porque la semejança concilia benevolencia. y a vezes las que el otro toma más de veras. Observar los genios y templarse al de cada uno. docto. Si con templança. prenda es. 79 Genio Genial. seguirles el corriente. ellos van descubriendo para proceder sin peligro. al serio y al jovial. que todos los necios son audazes. les quita después el sentimiento para los desaires. santo. Hazen otros de una gracia atajo al desempeño. pero guardando siempre los aires a la cordura. Indica apacibilidad.

Tira siempre a impressionar: gran cuenta con quien alaba. vivimos de fe agena. pues. en todo: empeñarse con novedades de vizarría. en el ingenio. A la moderación en todo reduxo la sabiduría toda un sabio. Es el oído la puerta segunda de la verdad y principal de la mentira. Sea la reflexa contraste de lo falto y de lo falso. ya favorable. y la naranja que mucho se estruja llega a dar lo amargo. tiñe de sus colores la passión quanto toca. de los afectos por donde passa. y sacara sangre por leche el que esquilmare a lo tirano. si allí el desseo. Es lo menos lo que vemos. ni el bien. ni el mal. 81 Usar el renovar su lucimiento. La verdad ordinariamente se ve. 82 Nunca apurar. variando teatros al lucimiento. 30 Librodot . conociendo de antemano de qué pie se movió. ya odiosa. del renacer en el valor. siempre trae algo de mixta.Librodot Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 30 80 Atención al informarse. Aun en la fruición nunca se ha de llegar a los extremos. El sumo derecho se haze tuerto. raras vezes llega en su elemento puro. amaneciendo muchas vezes como el Sol. El mismo ingenio se agota si se apura. extravagantemente se oye. Usar. La costumbre desminuye la admiración. y una mediana novedad suele vencer a la mayor eminencia envejecida. Es menester toda la atención en este punto para descubrir la intención en el que tercia. en la dicha. Vívese lo más de información. Suele envejezerse la excelencia. y menos quando viene de lejos. para que en el uno la privación y en el otro la novedad soliciten aquí el aplauso. mayor con quien vitupera. Es privilegio de Fénix. y con ella la fama.

pero nunca en la cordura. para sossegar la malevolencia. Vienen a perder éstos por mucho ganar. más fiel que el de la afición. tanto más civil quanto más criminal. tal vez Homero. Fabricáronles a muchos su grandeza sus malévolos. lo condena todo. no menor querer ser para todo. como el rayo. y por perfecto en todo. y afecte algún descuido en el ingenio. que desconfiara de emprenderlas el favor. Acusa lo mui perfecto de que peca en no pecar. Al varón sabio más le aprovechan sus enemigos que al necio sus amigos. no por el corte. Todas las cosas se han de saber tomar. mucho más la emulación. que defiendan. pues remedia éste eficazmente las tachas que aquélla disimula. o los enmienda. 85 No ser Malilla. Hyere la censura. sino por la empuñadura. pues. y previene a la detracción los defectos. de una malevolencia. Tiene su Ostracismo la invidia. Suele allanar una malevolencia montañas de dificultad. para consuelo siquiera. Grande infelicidad ser para nada. que ofendan. Más fiera es la lisonja que el odio. Que un descuido suele ser tal vez la mayor recomendación de las prendas. Házese Argos en buscarle faltas a lo mui bueno. Dormite. Haze el cuerdo espejo de la ojeriza. que es grande el recato quando se vive en frontera de una emulación. los más empinados realces. o en el valor. 84 Saber usar de los enemigos. Achaque es de todo lo excelente que su mucho uso viene a ser abuso. y son 31 Librodot .Librodot Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 31 83 Permitirse algún venial desliz. El mismo codiciarlo todos viene a parar en enfadar a todos. no rebiente ponzoñosa: será como un echar la capa al toro de la invidia para salvar la inmortalidad.

que son como la corteza. Tiene el vulgo muchas cabeças. Rózanse destas malillas en todo género de perfecciones. tan grosseros. y assí muchos ojos para la malicia y muchas lenguas para el descrédito. Hállanse hombres naturalmente aliñados. Pero aun la misma sabiduría fue grossera. porque lo malo es mui creíble y cuesta mucho de borrarse. que. no ai cosa que más cultive que el saber. 86 Prevenir las malas vozes. en concepto y palabras. y en las prendas del alma. que ai vocas de la malevolencia. y aliño. redímese de bestia cultivándose. y arruinan más presto una gran fama con un chiste que con un descaramiento. al contrario. también el querer. en los arreos del cuerpo. y más el conversar. Acontece correr en él alguna mala voz que desdora el mayor crédito. de gala interior y exterior. con ridículos defetos. Otros ai. y si llegare a ser apodo vulgar. En fe della pudo Grecia llamar bárbaro a todo el restante universo. contrastando con su atención la vulgar insolencia. Haze personas la cultura. que son el fruto. consiguen el desprecio de vulgares. si desaliñada. El único remedio de todo lo extremado es guardar un medio en el lucimiento: la demasía ha de estar en la perfección y la templanza en la ostentación. y más quanto mayor. 87 Cultura. No sólo ha de ser aliñado el entender. Escuse. si bien ai desdoros echadizos de la emulación especial a la malicia común. perdiendo aquella primera estimación de raras. Nace bárbaro el hombre. pues. Escasezes de apariencia se premian con logros de estimación. Es mui tosca la ignorancia. acabará con la reputación. Es mui fácil de cobrar la siniestra fama. que es más fácil el prevenir que el remediar. Quanto más luze una antorcha. Dásele pie comúnmente con algún sobresaliente desaire. se consume más y dura menos. el varón cuerdo estos desaires. 32 Librodot .Librodot Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 32 después tan aborrecidos quanto fueron antes deseados. que son plausible materia a sus hablillas.

y menos en las de poco gusto. 90 Arte para vivir mucho: vivir bien. Nunca se ha de individuar mucho en las cosas. y otros por no querer. pesada. qual fuere su coraçón y su capacidad. Quien vive aprisa en el vicio acaba presto de dos maneras. Hase de dar passada a las más de las cosas. No puede uno ser señor de sí si primero no se comprehende. assí el vicio es castigo de sí mismo. no lo es quererlo averiguar todo de propósito.Librodot Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 33 que todas sus cosas. Toda nimiedad es enfadosa. El varón grande no deve ser menudo en su proceder. para mejorarla. ramo de galantería. procurando la sublimidad en él. las deslucieron con un intolerable bárbaro desaseo. El ir y venir a un disgusto es especie de manía. y más entre enemigos. 89 Comprehensión de sí. en dictámenes. Assí como la virtud es premio de sí misma. 33 Librodot . y comúnmente tal será el modo de portarse cada uno. porque aunque es ventaja notarlo todo al descuido. Es gran parte del regir el dissimular. no los ai del ánimo: séalo la discreta reflexión sobre sí. Perdiéronla unos por no saberla guardar. entre familiares. Tenga medido su fondo y pesado su caudal para todo. quien vive aprisa en la virtud nunca muere. conserve la interior para enmendarla. 88 Sea el trato por mayor. En el Genio. y en la condición. Conozca las fuerças de su cordura y sutileza para el emprender. y tal vez eminencias. Y quando se olvidare de su imagen exterior. tantee la irascible para el empeñarse. Ai espejos del rostro. Hase de proceder de ordinario con una hidalga generalidad. entre amigos. Dos cosas acaban presto con la vida: la necedad o la ruindad. en afectos. en el Ingenio.

si bien la reputación de cuerdo es el triunfo de la fama: vastará satisfazer a los cuerdos. más encargada quanto mayores y más altos los empleos. Más vale un grano de cordura que arrobas de sutileza. Gran arte la de saber lograr todo lo bueno. La variedad con perfección es entretenimiento de la vida. La sospecha de desacierto en el que executa es evidencia ya en el que mira. más segura sería la omissión. Compuesto de toda perfección. Es la primera y suma regla del obrar y del hablar. la está ya condenando el rezelo? Y si la resolución más graduada con el nemine discrepante interior suele salir infelizmente. hágale el arte un universo por exercicio. y pues le hizo la naturaleza al hombre un compendio de todo lo natural por su eminencia. y no sólo se tiene por larga la vida buena en la intensión. cuyo voto es la piedra de toque a los aciertos. y cultura del gusto y del entendimiento. aunque no tan a lo plausible. condenará después desapassionado a necedad declarada. vale por muchos. 34 Librodot . sino en la misma extensión. comunicando esta fruición a la familiaridad. 91 Obrar siempre sin escrúpulos de imprudencia. Si ya al calor de la passión escrupulea el dictamen. y más si fuere émulo. Es un caminar a lo seguro. 93 Hombre universal. ¿qué aguarda la que començó titubeando en la razón y mal agorada del dictamen? 92 Seso trascendental: digo en todo. Son peligrosas las acciones en duda de prudencia. aun concebida. No admite probabilidades la cordura: siempre camina al mediodía de la luz de la razón. Haze felicíssimo el vivir.Librodot Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 34 Comunícase la entereza del ánimo al cuerpo. ¿Cómo puede salir bien una empressa que.

35 Librodot .Librodot Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 35 94 Incomprehensibilidad de caudal. y todas solicitan su calificación. y la más deseada por primera y por mejor: la primera pieça del arnés con tal urgencia. Nunca dé lugar a que alguno le alcançe todo: mayores efectos de veneración causa la opinión y duda de adónde llega el caudal de cada uno que la evidencia dél. 96 De la gran sindéresis. en el saber. Es suerte del Cielo. nótase más su menos. Escuse el varón atento sondarle el fondo. Todas las acciones de la vida dependen de su influencia. que ninguna otra que le falte a un hombre le denomina falto. casándose siempre con lo más acertado. Es el trono de la razón. no a la comprehensión. si quiere que le veneren todos. No se ha de echar todo el resto al primer lance: gran treta es saberse templar. en las fuerças. Prometa más lo mucho. por grande que fuere. ya al valer. que en fe della cuesta poco el acertar. Permítase al conocimiento. por el peligro evidente del desengaño. Nadie le averigüe los términos de la capacidad. que todo ha de ser con seso. 95 Saber entretener la expectación: irla cevando siempre. y ir adelantando el desempeño. basa de la prudencia. Consiste en una conatural propensión a todo lo más conforme a razón. y la mejor acción sea envidar de mayores. ya al saber.

El más plático saber consiste en dissimular. 100 Varón desengañado: Christiano sabio. conservóse algún tiempo cortesana. No basta tener razón con cara de malicia. Cortesano filósofo. No se le sepa el gusto. Es el usufructo de la fama. Son las passiones los portillos del ánimo. Las cosas no passan por lo que son.Librodot 97 Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 36 Conseguir y conservar la reputación. Introdúxola Séneca en Roma. otros para la lisonja. Cuesta mucho. pero la reputación substancial es la que valió siempre. menos afectarlo. Mas no parecerlo. 98 Cifrar la voluntad. porque no se le prevenga. Conseguida. 99 Realidad y apariencia. lleva riesgo de perder el que juega a juego descubierto. xibias de interioridad. Pero siempre el desengaño fue pasto de la prudencia. Es especie de magestad quando llega a ser veneración. por la sublimidad de su causa y de su esfera. que son tan raras quanto comunes las medianías. aunque el exercicio mayor de los sabios. delicias de la entereza. sino por lo que parecen. se conserva con facilidad. porque nace de las eminencias. 36 Librodot . Vive desautorizada la ciencia de los cuerdos. Obliga mucho y obra más. ya es tenida por impertinencia. y muchos los que se pagan de lo aparente. Está desacreditado el filosofar. Son raros los que miran por dentro. Compita la detención del recatado con la atención del advertido: a linces de discurso. unos para la contradición.

ni se ha de desconfiar porque no agraden las cosas a algunos. La norma de la verdadera satisfación es la aprobación de los varones de reputación. No se embaraça con las buenas dichas quien merece otras mayores.Librodot Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 37 101 La metad del mundo se está riendo de la otra metad. o todo es malo. y no caben en sí porque no cabe en ellos la suerte. No ai defecto sin afecto. ni de un siglo. Lo que éste sigue. ni aun el aplauso destos le sea materia al desvanecimiento. y con los humos que se levantan de la postiza honra viene a desvanecérseles la cabeça. según votos. y huiga con especial cuidado de todo lo que puede dar indicio de angosto coraçón. el otro persigue. No se vive de un voto solo. No dependen las perfecciones de un solo agrado: tantos son los gustos como los rostros. que otros lo condenarán. Muestre. açedáseles el trato. y que tienen voto en aquel orden de cosas. el varón grande que aun le quedan ensanches para cosas mayores. En el cuerpo de la prudencia no es la parte menos importante un gran buche. que de grandes partes se compone una gran capacidad. con necedad de todos. lo que es ahíto en unos es hambre en otros. no acostumbrado ni nacido para tan sublimes empleos. 37 Librodot . que no faltarán otros que las aprecien. O todo es bueno. 102 Estómago para grandes vocados de la fortuna. Insufrible necio el que quiere regular todo objecto por su concepto. pues. Ai muchos que se les gasta qualquier mui importante manjar por la cortedad de su natural. y tan varios. Corren gran peligro en los lugares altos. ni de un uso.

no tanto en lo 38 Librodot . Trabajosa ocupación governar hombres. La brevedad es lisongera. dignas de tal. mejores son los libres de fastidio juntando la variedad con la gravedad. 104 Tener tomado el pulso a los empleos. Los más autorizados son los que tienen menos. y más negociante. y aun lo malo. sino lo realçado de la substancia. Ai su variedad en ellos: magistral conocimiento. locos o necios: doblado sesso es menester para con quien no le tiene. y más. quando no por realidad. Son más fáciles de manejar los que dependen de la rectitud. gana por lo cortés lo que pierde por lo corto. participen antes de las prendas de la magestad que de las ceremonias de la vanidad. Más obran quintas essencias que fárragos. y es verdad común que hombre largo raras vezes entendido. para éstos no basta toda la atención y desvelo. 105 No cansar. el proceder Real. y que necessita de advertencia. Con un buen natural no es menester más para aquéllos. sin afectar lo imperfecto de la inchaçón. y más difíciles los que del artificio. de horas contadas y la materia cierta. dos vezes bueno. no tan malo. Empleo intolerable el que pide todo un hombre.Librodot 103 Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 38 Cada uno la magestad en su modo. si breve. ni tendrá que invidiar a la grandeza quien pueda ser norma della. Sean todas las acciones. Suele ser pessado el hombre de un negocio. Especialmente a los allegados al trono pégueseles algo de la verdadera superioridad. si no de un Rei. según su esfera. la dependencia. Lo bueno. y aquél es el peor que al fin haze sudar en la residencia humana y más en la divina. que la verdadera soberanía consiste en la entereza de costumbres. y el de un verbo. o más distante. dentro de los límites de su cuerda suerte: sublimidad de acciones. remonte de pensamientos. porque la alternación refresca el gusto. Y en todas sus cosas represente un Rei por méritos. si poco. piden unos valor y otros sutileza.

ayudarla sí. que hasta un Rei se ha de venerar más por la persona que por la extrínseca soberanía. y todos los que hazen del hazendado en el empleo dan indicio de que no lo merecían. Como no alcança las superlativas perfecciones en los otros. y sería peor desazonar uno dellos que todo lo restante del mundo. Escuse el Discreto el embaraçar. y cae Alexandro de su estado y de su engaño. alajas perdidas que todos las desvían. y en tal 39 Librodot . y la que triunfó en un puesto. o para consuelo quando salieren mal. Lo bien dicho se dize presto. Viva ni descontento. y assí no se la puede tomar uno. Siempre fue útil. bastávale ser invidiado. o para prevención de que salgan bien las cosas. Ai hombres que sirven más de embaraço que de adorno del universo. y mucho menos a grandes personajes. y que viene sobrepuesta la dignidad. Si se huviere de valer. Los empleos grandes piden autoridad ajustada a su exercicio. que es poquedad. que viven mui ocupados. Dependen las cosas de muchas circunstancias. el rezelo. 106 No afectar la fortuna. sin la qual no pueden exercerse dignamente. depende del respeto ageno. aunque entretiene el gusto. Nace la satisfación en los más de ignorancia y para en una felicidad necia. que.Librodot Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 39 material de la disposición quanto en lo formal del discurso. sea antes de lo eminente de sus prendas que de lo adventicio. 107 No mostrar satisfación de sí. Más ofende el ostentar la dignidad que la persona. Conserve la que merece para cumplir con lo substancial de sus obligaciones: no estrujarla. no mantiene el crédito. que no se le haze de nuevo el desaire de su suerte al que ya se lo temía. La estimación se consigue menos quanto se busca más. págase de qualquiera vulgar medianía en sí. El mismo Homero dormita tal vez. sino merecerla de los otros y aguardarla. a más de cuerdo. ni satisfecho. Hazer del hombre es odioso. que es necedad.

y va brotando siempre su semilla. que de los átomos hazen vigas para sacar los ojos: cómitres en cada puesto. Sepa uno hazer triunfo del mismo fenecer. Es mui eficaz el trato. 110 No aguardar a ser Sol que se pone. de todo hazen estremos. sino por naturaleza. que le sepultarán vivo para el sentimiento. de inadvertencia. en otra se malogra. a unos porque hizieron. pero la incorregibilidad de lo necio está en que se convirtió en flor la más vana satisfación.Librodot Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 40 ocasión. pero si media la passión. que es vil. el pronto juntarse con el reportado. Indica ánimo peor que cruel. Procure. y muerto para la 40 Librodot . que hazen galera de lo que fuera Elisio. 109 No ser acriminador. y acriminan con tal exageración. pues. Pégase el genio. y dexa en suspensión de si se puso o no se puso. y assí en los demás genios. a otros porque harán. con éste conseguirá la templança sin violencia: es gran destreza saberse atemperar. Al contrario. Ai hombres de genio fiero. y si causa armonía en lo natural. Comunícanse las costumbres y los gustos. suele retirarse a una nube porque no le vean caer. Hurte el cuerpo a los ocasos para no rebentar de desaires. Máxima es de cuerdos dexar las cosas antes que los dexen. y aun el ingenio sin sentir. La alternación de contrariedades hermosea el universo y le sustenta. a buen lucir. que con la comunicación de los extremos se ajustará un medio mui discreto. A todos condenan. no aguarde a que le buelvan las espaldas. la ingenuidad para todo alla salida. que tal vez el mismo Sol. mayor en lo moral. Válgase desta política advertencia en la elección de familiares y de famulares. todo lo hazen delito. y no por passión. 108 Atajo para ser persona: saberse ladear. si no de intención.

como el valor. que algunos se quedan después para confidentes. que aun la primera y suma Causa en sus mayores assuntos la previene y la dispone. 112 Ganar la pía afición. patria y empleo. y para ganar amistades. Nunca ve las fealdades. que desestiman la diligencia. 41 Librodot . y saberse valer della. No ai hechiço como el buen servicio. la sabiduría. Algunos se fían tanto del valor. y para que quieran. hasta la discreción. parentesco. Tanto valdrá uno quanto quisieren los demás. pero la atención sabe bien que es grande el rodeo de solos los méritos. Es el segundo ser. cayendo. Cada día se ha de diligenciar uno. o con amigos o con enemigos. Toda la dificultad es ganarla. y no con impaciencia después al ver su desengaño. reputación. Rompa el espejo con tiempo y con astucia la belleza. se les ha de ganar la voca por el coraçón. para aficionado. no siempre supone las prendas. sino que las pone. levante la risa en medio la carrera. Nace de ordinario de la correspondencia material en genio. Hase de vivir. aunque no para íntimo. Entre ellos todo sale bien. La formal es más sublime en prendas. nación. y no aguarda a que. passando por el acierto del delecto. Todo amigo es bueno y sabio para el amigo. porque no las querría ver. obligaciones. si no se ayudan del favor. 111 Tener amigos.Librodot Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 41 estimación. Puédese diligenciar. Éntrase por el afecto al concepto. Jubila con tiempo el advertido al corredor cavallo. el mejor medio es hazellas. Todo lo facilita y suple la benevolencia. la entereza. Depende lo más y lo mejor que tenemos de los otros. méritos. que con facilidad se conserva.

desentierra hediondezes passadas y antepassadas. y la reflexa previene los disgustos. que es la adversidad cara. ayudándose de quanto puede y no deve. y las más. Toda pretensión con oposición daña el crédito. La competencia tira luego a desdorar. destreza irse acostumbrando. y con más comodidad. 114 Nunca competir. como a la fealdad. Son pocos los que hazen buena guerra. La villanía nunca tiene amigos: en la prosperidad porque los desconoce. que haze saltar a los desaires el polvo del olvido. descubre la emulación los defectos que olvidó la cortesía. haze dellas vil satisfación a su venganza. no sean armas de provecho las ofensas. Vivieron muchos acreditados mientras no tuvieron émulos. El calor de la contrariedad aviva o resucita las infamias muertas. 115 Hazerse a las malas condiciones de los familiares. 42 Librodot . Van varatos entonces los favores.Librodot 113 Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 42 Prevenirse en la fortuna próspera para la adversa. Arbitrio es hazer en el Estío la provisión para el Invierno. Bueno es conservar para el mal tiempo. en la adversidad la desconocen a ella. Siempre fue pacífica la benevolencia y benévola la reputación. assí como a los malos rostros: es conveniencia donde tercia dependencia. Ai fieros genios que no se puede vivir con ellos. o los tolera. por desluzir. ai abundancia de amistades. La primera vez espantan. para que no se hagan de nuevo en la terribilidad de la ocasión. y aunque a vezes. Aya retén de amigos y de agradecidos. que algún día hará aprecio de lo que aora no haze caso. ni sin ellos. pero poco a poco se les viene a perder aquel primer horror. Comiénçase la competencia con manifiesto de desdoros. Es. pues. y sacude esta con tal aire. y falta de todo.

o vituperio. La cortesía siempre ha de ser más que menos. donde se habla en común. Reniegue siempre de hombre sin ella. aun para varajar. y empeñarlos. Puede empeñarse con ellos. porque no es en fe de la honra. y assí concilia la gracia de todos. mucho más en puestos sublimes. y passa ya por necedad qualquier apariencia della. que obran como quien son. porque no se halla obligada a la entereza. Cuesta poco y vale mucho: todo honrador es honrado. aunque lo pareza. Si esto se ha de evitar en la familiaridad. por esso entre ruines nunca ai verdadera amistad. y es la honra el trono de la entereza. No ai buen trato con la ruindad. que es poquedad. Tiénese por deuda entre enemigos para que se vea su valor. Su misma obligación es la mayor fiança de su trato. y vale más pelear con gente de bien que triunfar de gente de mal. O se ha de alabar. es pena de los que oyen. que degeneraría en injusticia. Si ésta nace de sobervia. La galantería y la honra tienen esta ventaja. assí como la descortesía el desprecio y enfado universal. pero no igual. despreciable. 118 Cobrar fama de Cortés. es aborrecible. no estima la virtud. que quien no la estima. especie de hechizo. si de grosería. El mismo inconveniente de cordura tiene el hablar de los presentes por el peligro de dar en uno de dos escollos: de lisonja. 43 Librodot . ni es de buena lei la fineza. siendo culpa de cordura en el que dize. que basta a hazerle plausible. que es desvanecimiento. 117 Nunca hablar de sí. Es la cortesía la principal parte de la cultura.Librodot Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 43 116 Tratar siempre con gente de obligaciones. ésta en quien la haze. que se quedan: aquélla en quien la usa. o se ha de vituperar. y.

a los maldizientes aborrecen. pues. estimar para ser estimado. a los singulares los dexan. Desconócese ya. como el mal concepto. Muestre.Librodot Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 44 119 No hazerse de mal querer. grande infelicidad del siglo nuestro. Muchos ai que aborrecen de valde. es. si no como querría. 44 Librodot . ¡O. 120 Vivir a lo plático. y se ha de gustar a lo moderno. Es más eficaz y pronta para el daño la irascible que la concupiscible para el provecho. y si una vez se apodera el odio. que siempre se ha de platicar la virtud. Previene la malevolencia a la obligación. ella se adelanta. que aun sin quererlo. Acomódese el cuerdo a lo presente. y el que quiere hazer casa haze caso. sin saber el cómo ni por qué. y los varones buenos parecen hechos al buen tiempo. Ésse se ha de seguir por entonces. pero siempre amados. Múdanse a tiempos el discurrir y el gustar: no se ha de discurrir a lo viejo. assí en los arreos del alma como del cuerpo. y adelantar a eminencia. aunque le parezca mejor lo passado. si algunos ai. dificultoso de borrar. A los hombres juiziosos los temen. a los fisgones abominan. a los presumidos asquean. Sólo en la bondad no vale esta regla de vivir. el guardar palabra. de suerte que. es preciso saber hazer del ignorante. El gusto de las cabeças haze voto en cada orden de cosas. No se ha de provocar la aversión. por enfadoso o por enfadado genio. y parece cosa de otros tiempos el dezir verdad. Afectan algunos ponerse mal con todos. Tenga por mejor lo que le concedió la suerte que lo que le ha negado. no se usan ni se imitan. que se tenga la virtud por estraña y la malicia por corriente! Viva el Discreto como puede. Hasta el saber ha de ser al uso. y donde no se usa.

A más prendas. reduziéndolo a pendencia y a misterio. Muchas cosas que eran algo. porque se juzgan nacidas antes de la artificiosa violencia que de la libre naturaleza. que sería empeñarse sin él. Nunca el Discreto se ha de dar por entendido de sus méritos. assí otros todo negocio: siempre hablan de importancia. Al principio es fácil dar fin a todo. porque vive mártir del cuidado. Es trocar los puntos tomar a pechos lo que se ha de echar a las espaldas. Es tan enfadosa a los demás quan penosa al que la sustenta. Es gran vitoria coger los coraçones. dexándolas. y gana de antemano el respeto. En todo influye. y se atormenta con la puntualidad. en el conversar. y todo lo natural fue siempre más grato que lo artificial. No nace de una necia intrepidez. y aun el mirar en el querer. fueron mucho. en el orar. Ni por huir la afectación se ha de dar en ella afectando el no afectar. Pocas cosas de enfado se han de tomar de propósito. Muchas vezes haze la enfermedad el mismo remedio. 122 Señorío en el dezir y en el hazer. por aver hecho caso dellas. Házese mucho lugar en todas partes. todo lo toman de veras. Pierden su mérito las mismas eminencias con ella. Assí como algunos todo lo hazen cuento. menos afectación.Librodot 121 Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 45 No hazer negocio del no negocio. porque se vea que se cae de su natural la perfección. fueron nada. que suele ser vulgar desdoro de todas. hasta en el caminar. y otras que eran nada. Los afectados son tenidos por estrangeros en lo que afectan. ni es la peor regla del vivir el dexar estar. quanto mejor se haze una cosa se ha de desmentir la industria. que el mismo descuido despierta en los otros la atención. que después no. sí en una decente autoridad nacida del genio superior y ayudada de los méritos. ni del enfadoso entretenimiento. Dos vezes es 45 Librodot . 123 Hombre desafectado.

Señal de tener gastada la fama propria es cuidar de la infamia agena. y ninguna en su estimación. sino ser el otro aborrecido. y si de los cuerdos. Hanse de sellar los afectos. que son los albañares de las inmundicias civiles. a otros honran. En estas materias. desalmado. no la sabe encubrir. Ai modos para merecer este premio de afición: la eminencia en el empleo y en las prendas es segura. honran unos los puestos. o se consuelan. que es el consuelo de los necios. Huiga el atento de ser registro de infamias. y por encontrada senda llega al término de la plausibilidad. que si no es uno casto. hecha. Pocos llegaron a tanta gracia de las gentes. Huéleles mal la voca a éstos. y los necios mienten las por hazer.Librodot Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 46 eminente el que encierra todas las perfecciones en sí. el agrado. 46 Librodot . que los sagazes desmienten las echas. No es ventaja que le haga bueno el que sucedió malo. Es ordinaria la tibieza con los que acaban. de modo que se note que el cargo le huvo menester a él. No son conocidas las faltas en los poco conocidos. 126 No es necio el que haze la necedad. pero con esta diferencia. que es ser un aborrecido padrón y. Querrían algunos con las manchas de los otros dissimular. Consiste el crédito en el recato. 125 No ser libro verde. felicidad. más que en el hecho. más se enloda. ¡quánto más los defectos! Todos los hombres yerran. porque esso no es ser deseado absolutamente. o al través. Pocos se escapan de algún achaque original. y no él al cargo. 124 Llegar a ser deseado. eficaz. sino el que. aunque vivo. las suyas. el que más escarba. sea cauto. si no labar. Házese dependencia de la eminencia. o al derecho.

Sea excepción de la amistad el no confiarla los defectos. que aun a la disciplina es superior. a la misma magestad. Tiene de privilegio lo más. Dan pie 47 Librodot . ya que en la possibilidad se violente. Dondequiera que se halla. y aun tal vez. Es trascendental al valor. Abre el passo a quien la oye para lo mismo. Pero puédese valer aquí de aquella otra regla del vivir. desmentida de la invidia de la suerte. desgracia. Realça el gusto. passa de facilidad. y un culto salir de todo empeño. Es de los principales requisitos para Héroe. Es político atajo en el despacho. Ensánchase en la voluntad. a la prudencia. rebienta por campear. y añade perfección. si ser pudiesse. aliento del dezir. alma del hazer.Librodot Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 47 Los descuidos de los grandes hombres se observan más. pero el despejo lo es de las mismas perfecciones: hasta en el discurrir se celebra. supone desembaraço. la generosidad y toda heroica prenda. engrandeze el coraçón. La quexa siempre trae descrédito. Es vida de las prendas. remonta el pensamiento. porque inflama a todo género de grandeza. Reconócela por fuente la magnanimidad. ni aun. a su misma identidad. Las demás perfecciones son ornato de la naturaleza. y adelántase a vizarría. 128 Alteza de ánimo. realce de los mismos realces. deve al estudio lo menos. 129 Nunca quexarse. y es la noticia del agravio del primero disculpa del segundo. 127 El despejo en todo. Sin él toda belleza es muerta. Más sirve de exemplar de atrevimiento a la passión que de consuelo a la compassión. a la discreción. y toda gracia. ennoblece la condición y dispone la magestad. que es saber olvidar. se descuella. como eclipses de las lumbreras mayores.

Lo que no se ve es como si no fuesse. Y el varón atento nunca publique ni desaires ni defectos. Ai cosas que son mui otras de lo que parecen. que sirven para tener amigos y de contener enemigos. es vender crédito de unos a otros. en una impensada generosidad. y pretendiendo remedio o consuelo. No tiene su veneración la razón misma donde no tiene cara de tal. Primero assunto suyo es hablar bien del enemigo. Tienen su vizarría las almas. sí estimaciones. Nunca afecta vencimientos. los dissimula la ingenuidad. y obrar mejor. y aun el desprecio. La buena exterioridad es la mejor recomendación de la perfección interior. Las cosas no passan por lo que son. No cabe en todos. porque supone magnanimidad. 131 Galantería de condición.Librodot Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 48 algunos con sus quexas de las ofensiones passadas a las venideras. y hazer parecer. solicitan la complacencia. Su mayor lucimiento libra en los lances de la venganza: no se los quita. convirtiéndola. Valer y saberlo mostrar es valer dos vezes. con cuyos galantes actos queda mui airoso un coraçón. Mejor política es celebrar obligaciones de unos para que sean empeños de otros. 48 Librodot . quando más vencedora. y quando los alcança el merecimiento. Son muchos más los engañados que los advertidos: prevaleze el engaño y júzganse las cosas por fuera. gallardía del espíritu. porque nada afecta. y el repetir favores de los ausentes es solicitar los de los presentes. sino que se los mejora. y aun la gala de la razón de estado. 130 Hazer. Es política también. sino por lo que parecen.

Es doblar el vivir. y los ignorantes son los más. conceder tarde. se estima más el don en fe de la cordura que en el gusto de la presteza. Que si todos lo son. que sea más sazonado. 49 Librodot . 134 Doblar los requisitos de la vida. tomar tiempo. término de la permanencia. diziendo: antes cuerdo con los más que loco a solas. o para mejorarse: ofrécense nuevas razones para confirmar y corroborar el dictamen. y si es sola la cordura. o afectar no saber. No ha de ser única la dependencia.Librodot 132 Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 49 Usar del reconsejo. ni se ha de estrechar a una cosa sola. Si se ha de negar. Es trascendente la mutabilidad de la Luna. del favor. Algunos quieren ser singulares en las quimeras. Valga contra la fragilidad el retén. Mas yo moderaría el aforismo. será tenida por locura: tanto importará seguir la corriente. y para madurar el No. y más donde no es evidente la satisfación. Apelar a la revista es seguridad. y sea gran regla del arte del vivir doblar las circunstancias del bien y de la comodidad: assí como dobló la naturaleza los miembros más importantes y más arriesgados. no se siente después a sangre fría el desaire del negar. del gusto. A quien pide aprisa. Si es en materia de dar. siempre fue más estimado lo deseado. passado aquel primer calor del deseo. con ninguno perderá. y las más vezes. Hase de vivir con otros. Para vivir a solas: ha de tener o mucho de Dios o todo de bestia. que es treta para desmentir la atención. y más las causas del provecho. que es quebradiza. assí el arte los de la dependencia. queda lugar al modo. Es el mayor saber a vezes no saber. y más las cosas que dependen de humana voluntad. Todo ha de ser doblado. o para conceder. aunque singular. 133 Antes loco con todos que cuerdo a solas: dizen políticos.

sino mucho de sabio y todo de Dios. cansándose y cansando. pero no se escapa de necio lo porfiado. sin topar con la substancia del caso. conjurarse ha contra él la cordura. y assí son enemigos más de los familiares que de los que no les tratan. que es cargarse de necedad y de enfado. que es felicidad suma semejar a la entidad suma. Si un amigo universal basta hazer Roma y todo lo restante del Universo. y podrá vivirse a solas. Bien puede ser ingenioso el dificultar en todo. Procede de entendimientos confusos. que añaden lo fiera a lo bestia. son necios perniciosos. y eslo la contradición de los buenos ratos. y después no la ai para lo que dexaron. que no se saben desembarazar. nada tendrá de bruto. En el más sabroso vocado se siente más la espina que se atraviessa. Vanse muchos o por las ramas de un inútil discurrir. o por las ojas de una cansada vervosidad. El que puede passar assí a solas. y llevándose a sí lo llebava todo. Dan cien bueltas rodeando un punto. Gastan el tiempo y la paciencia en lo que avían de dexar. 137 Bástese a sí mismo el sabio. ¿Quién le podrá hazer falta si no ai ni mayor concepto ni mayor gusto que el suyo? Dependerá de sí solo. 50 Librodot . Hazen estos guerrilla de la dulce conversación. tomar el pulso luego a los negocios. séase uno esse amigo de sí proprio. y nunca llegan al centro de la importancia.Librodot Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 50 135 No tenga espíritu de contradición. Él se era todas sus cosas. 136 Ponerse bien en las materias.

Todas las perfecciones dependen de sazón. Todo se lo halla uno hecho. ya excediéndose. y todo de estrella. y aquí a la moralidad. que ninguno supo a todas horas. ni se bolverá a serenar procurándolo. 140 Topar luego con lo bueno en cada cosa. o la familiar. Ai torbellinos en el humano trato. de bueno. Es dicha del buen gusto. el genio de temple. y todo para salir bien ha de estar de día. Muchas vezes empeoran los males con los remedios. ni siempre la belleza está de vez. Una fuente con poca inquietud se enturvia. Y más quando más rebuelta la común mar. que pudo ser aquello desazón y esto ventura. entonces es cordura retirarse al seguro puerto del dar vado.Librodot 138 Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 51 Arte de dexar estar. Dexar hazer a la naturaleza allí. Sea modo de sossegar vulgares torbellinos el alçar mano y dexar sossegar. aunque se varíe el juego. que los ai: nada saldrá bien. y a vezes consiste el arte más en el no aplicar remedios. Entonces conviene lograrla y no desperdiciar la menor partícula. el ingenio está de vez. y la vívora a la amargura para el veneno. Va luego la aveja a la dulçura para el panal. unos a lo 51 Librodot . como el escrivir bien una carta. desmiéntese la discreción a sí misma. No ai mejor remedio de los desconciertos que dexallos correr. sino dexándola. pero no la mala suerte. Tanto ha de saber el sabio médico para recetar como para no recetar. A dos lances convendrá conocerla y retirarse. 139 Conocer el día aziago. ya cediendo. en otros todo bien y con menos diligencias. y. ni al contrario. ceder al tiempo aora será vencer después. tempestades de voluntad. Assí los gustos. Hasta en el entendimiento ai vez. Pero el varón juizioso no por un azar que vio sentencie definitivamente de malo. advirtiendo si está de día o no lo está. que assí caen de sí proprios. Assí como en unos todo sale mal. Es ventura acertar a discurrir.

toparán luego con una sola perfección que se le cayó a la ventura. o anticipándose antes o mejorándose después. que entre mil perfecciones toparán con solo un defecto que huviere. por contradezir. ni en la utilidad. También los hinchados hablan con Eco. entre mil defectos.Librodot Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 52 mejor y otros a lo peor. Más feliz es el gusto de otros que. Passan mala vida. quanto va más riesgo del hazer al dezir. pues. y como su conversación va en chapines de entono. a cada palabra solicita el enfadoso socorro del necio «¡bien dicho!» 142 Nunca por tema seguir el peor partido porque el contrario se adelantó y escogió el mejor. de defectos. y de ordinario castiga el desprecio común la satisfación particular. apurando la cordura. pues siempre se zeban de amarguras y hazen pasto de imperfecciones. Son éstos porfiados de obra más empeñados que los de palabra. Achaque de señores es hablar con el bordón del «¿digo algo?» y aquel «¿e?» que aporrea a los que escuchan. por litigar. cargando de notas. 141 No escucharse. escucharse delante de otros será doblada. Poco aprovecha agradarse a sí. y assí será preciso ceder desairado: Nunca se vengará bien con el mal. Fue astucia del contrario anticiparse a lo mejor. por 52 Librodot . si no contenta a los demás. y más si es libro. A cada razón orejean la aprobación o la lisonja. no de la passión. y si hablarse a solas es locura. no reparar en la verdad. y esse lo censuran y lo celebran: recogedores de las inmundicias de voluntades y de entendimientos. que es más castigo de su mal delecto que empleo de su sutileza. por lo pensado. Débese a todos el que se paga de sí mismo. Querer hablar y oírse no sale bien. Es. que si es necio el contrario. Vulgaridad de temáticos. El atento siempre está de parte de la razón. tan desgraciado el genio de algunos. y necedad suya oponérsele tarde con lo peor. No ai cosa que no tenga algo bueno. Ya comiença vencido.

Los dos extremos son del descrédito. y si tal vez no se funda en lo falso.Librodot Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 53 el mismo caso mudará de rumbo. Lo paradoxo es un cierto engaño plausible a los principios. Todo assunto que desdize de la gravedad es ramo de necedad. pero después con el desengaño del salir tan mal queda mui desairado. Arguye destemplança en el dictamen. mucho más quando se presiente la aversión. Nunca se ha de entrar a lo desatinado. Los que no pueden llegar o no se atreven a lo heroico por el camino de la virtud. passándose a la contraria parte. ruina de los estados. con que empeorará de partido. 144 Entrar con la agena para salir con la suya. 53 Librodot . y no es más de para abrir camino a la pretensión agena. y por esso tan opuesto a la prudencia. y en materias políticas. Para echarle de lo mejor es único remedio abraçar lo proprio. por lo menos en lo incierto. echan por lo paradoxo. Es estratagema del conseguir. que admira por lo nuevo y por lo picante. Es un importante dissimulo. admirando necios y sacando verdaderos a muchos cuerdos. que todos son de la quinta sutileza. y más donde ai fondo de peligro. También con personas cuya primera palabra suele ser el No conviene desmentir el tiro. que su necedad le hará dexarlo y su tema le será despeño. porque sirve de zebo la concebida utilidad para coger una voluntad: parécele que va delante la suya. porque no se advierta la dificultad del conceder. Es especie de embeleco. Pertenece este aviso a los de segunda intención. con gran riesgo de la importancia. 143 No dar en Paradoxo por huir de vulgar. Aun en las materias del Cielo encargan esta santa astucia los Christianos maestros.

146 Mirar por dentro. y la ignorancia que no passó de la corteza se convierte en desengaño quando se penetra al interior. por esto no se ha de descubrir. el más esento ha de dar lugar al amigable aviso. El más entero ha de tener una puerta avierta a la amistad. El acierto vive retirado a su interior para ser más estimado de sus sabios y discretos. Siempre mortifica en lo vivo. y tarde. resérvanle los cuerdos la otra metad de la potencia que sabiamente duplicó la común madre. y el gran concepto de su fidelidad y prudencia. y será la del socorro. No quexarse dél. que todo topará allí. otro para que dure. No servirá el picarse uno sino de picar el gusto al entretenimiento. ni lo que mortifica. 147 No ser inaccessible. ni la soberanía ha de excluir la docilidad. que alguna vez no necessite de advertencia. coxeando con el tiempo. No a todos se les ha de 54 Librodot .Librodot 145 Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 54 No descubrir el dedo malo. Ai hombres irremediables por inacessibles. Va buscando la mala intención el achaque de hazer saltar: arroja varillas para hallarle el sentimiento. Ninguno ai tan perfecto. o personal o heredado. La verdad siempre llega la última. que siempre sacude la malicia adonde le duele a la flaqueza. y aun castigarle. Es el engaño mui superficial. La satisfacción le ha de poner en esta autoridad. ha de tener lugar un amigo para poder con desembaraço avisarle. hará la prueva de mil modos hasta llegar al vivo. que hasta la fortuna se deleita a vezes de lastimar donde más ha de doler. La mentira es siempre la primera en todo. Nunca el atento se dé por entendido. arrastra necios por vulgaridad continuada. y topan luego con él los que lo son. Hállanse de ordinario ser mui otras las cosas de lo que parecían. ni lo que vivifica: uno para que se acabe. Es irremediable de necio el que no escucha. ni descubra su mal. que se despeñan porque nadie osa llegar a detenerlos.

sí de industria superior. que quando es de respeto ha de ser más substancial. ni a todos se puede contentar. como el vestir. a costa de su misma ambición. que si es necessaria la advertencia para escrivir una carta. como la malicia piensa. ¡quánto más en la ordinaria. 149 Saber declinar a otro los males. No ha de afetar el ser censor de las palabras. con ser conversación de pensado. ni aun el crédito. No nace de incapacidad. tener en quien recaiga la censura de los desaciertos. y en fe de ella dixo el Sabio: «Habla. entiéndese entre mui amigos. en que se haze muestra de ser persona. donde se haze examen pronto de la discreción! Toman los peritos el pulso al ánimo en la lengua. 55 Librodot . Tienen algunos por arte en la conversación el ir sin ella. Aquí es el perderse o el ganarse. pero tenga en el retrete de su recato un fiel espejo de un confidente a quien deva y estime la corrección en el desengaño. 148 Tener el arte de conversar. que le hurtarán todos el trato y le vedarán la comunicación. y por escrito. gran treta de los que goviernan. si quieres que te conozca». En ningún exercicio humano se requiere más la atención. terrero de infelizidades. Para acertarse se ha de ajustar al genio y al ingenio de los que tercian. Tener escudos contra la malevolencia. Aya. y el castigo común de la murmuración. que será tenido por gramático. La discreción en el hablar importa más que la eloqüencia. y que indique la mucha substancia de la persona. un testa de yerros. ni menos fiscal de las razones.Librodot Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 55 facilitar el respeto. pues. No todo puede salir bien. por ser el más ordinario del vivir. que ha de ser olgada.

mientras una. Campea la Luna. y lució entre la fealdad o el desaliño de sus donzellas. Acuden los más adonde al concurso. que es un gran modo de sublimar. Hará el otro el primer papel siempre. No basta la intrínseca bondad dellas. la privación espoleará el deseo. porque todos se lo piensan. van porque ven ir a otros. Algunos obran. serán las sobras de aquel. No se ha de aguardar el discurrir para el ahogo. que no todos muerden la substancia. todos pican en lo singular por más apetecible. sino a quien le realce. ni miran por dentro. y si le alcançare algo de aprecio. 152 Nunca acompañarse con quien le pueda desluzir. Desta suerte pudo parecer hermosa la discreta Fabula de Marcial. tanto por más quanto por menos. El destinar para solos los entendidos es picón general. ni de comunes. y el dormir sobre los puntos vale más que el desvelarse debaxo dellos. 56 Librodot . y á de ir de antemano.Librodot 150 Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 56 Saber vender sus cosas. pero en saliendo el Sol. que la alabança es solicitadora del deseo. dando buen nombre. Es gran parte del artificio saber acreditar: unas vezes celebrando. Nunca se han de acreditar de fáciles. otras. y él el segundo. para prevenidos no ai acasos. o no parece o desaparece. Lo que excede en perfección excede en estimación. y quando no. ni para apercibidos aprietos. y aun para muchos días. y después piensan: aquello más es buscar escusas que conseqüencias. Toda la vida ha de ser pensar para acertar el rumbo: el reconsejo y providencia dan arbitrio de vivir anticipado. La mayor providencia es tener horas della. los assuntos. ni antes ni después. entre las Estrellas. prevenga con la madurez del reconsejo el punto más crudo. Nunca se arrime a quien le eclipse. tanto al gusto como al ingenio. Otros. desmintiendo siempre la afectación. Es la almohada Sibila muda. 151 Pensar anticipado: hoi para mañana. que más es vulgarizarlos que facilitarlos.

La suspensión del juizio es cuerda en el que oye. porque se le trata al que contesta de engañador o engañado. que. Y aun no es ésse el mayor inconveniente. y remítase de fe al autor aquel que dize: «También es especie de imprudencia la facilidad en el querer». prevenga la prudente reflexión la vulgaridad del ímpetu. sea extraordinario el creer. Y. sea con seguridad del excesso. El primer passo del apassionarse es advertir que se apassiona. quanto que el no creer es indicio del mentir. tanteando la necessidad 57 Librodot . ni honrar a otros a costa de su crédito. si se empeña. que ni cree ni es creído. y aun la igualdad no bastará. Es menester doblar el valor para igualar al del passado. ni en creer. Para hazerse. pero no se ha de dar a entender la duda de la fe agena. y es más pernicioso este engaño por la obra. assí es sutileza que el que acabó no le eclipse. que passa de descortesía a agravio. necessario añadir prendas para echar a otro de su possessión en el mayor concepto. porque el mentiroso tiene dos males. Es dificultoso llenar un gran vacío. pues. también con las cosas. porque siempre lo passado pareció mejor. si se miente con la palabra. 155 Arte en el apassionarse. vaya con los eminentes. Assí como es ardid que el que se sigue sea tal que le haga deseado. No le será dificultoso al que fuere prudente. Conócese la madurez en la espera de la credulidad: es mui ordinario el mentir. que es entrar con señorío del afecto. 153 Huiga de entrar a llenar grandes vazíos. El que ligeramente se movió hállase después corrido.Librodot Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 57 Tampoco ha de peligrar de mal de lado. porque está en possessión de primero. ni en querer. para hecho. 154 No ser fácil. Es. entre los medianos. Si es possible.

Librodot Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 58 hasta tal punto de enojo. Que lo han de ser a examen de la discreción y a prueva de la fortuna. graduados no sólo de la voluntad. 58 Librodot . elección. que puede proceder más del buen rato de su graciosidad que de la confiança de su capacidad. y el necio amigo los acarrea. 156 Amigos de elección. pero el gustar de uno no arguye intimidad. pues. que es el peor y más fácil engaño. Más aprovecha un buen entendimiento de un amigo que muchas buenas voluntades de otros. Aya. y no más. Un sabio sabe escusar pesares. Ai differencia entre el entender las cosas y conocer las personas. Es definido uno por los amigos que tiene. Más vale ser engañado en el precio que en la mercadería. Todo excesso de passión degenera de lo racional. Ai amistades legítimas y otras adulterinas: éstas para la delectación. que nunca el sabio concordó con ignorantes. Hállanse pocos de la persona. Con esta superior reflexa entre y salga en una ira. que lo más dificultoso del correr está en el parar. y no suerte. si no los quiere perder. Ni desearles mucha fortuna. ni pisará los términos de la sindéresis. aquéllas para la fecundidad de aciertos. 157 No engañarse en las personas. Gran prueva de juizio conservarse cuerdo en los trances de locura. Y con ser el más importante acierto del vivir. ni ai cosa que más necessite de mirarse por dentro. Sepa parar bien. y muchos de la fortuna. y a su tiempo. y el acaso en los más. si no el último. y será el primer cuerdo a cavallo. sino del entendimiento. Tanto es menester tener estudiados los sugetos como los libros. Para saber hazer mal a una passión es menester ir siempre con la rienda en la atención. es el menos asistido del cuidado. pero con esta magistral atención nunca atropellará la razón. y es gran filosofía alcançar los genios y distinguir los humores de los hombres. Obra el entremetimiento en algunos.

Librodot Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 59 158 Saber usar de los amigos. 59 Librodot . porque el amigo es todas las cosas. y otros para de cerca. Y el que no se hallare con ánimo de sufrir apele al retiro de sí mismo. Búsquense tales que ayan de durar. Absolutamente los mejores los mui salados. Si todas las necedades se han de tolerar. Los sabios siempre fueron mal sufridos. con los demás por decencia. No ai desierto como vivir sin amigos. pero no para bolverla. Ai en esto su arte de discreción. que quien añade ciencia añade impaciencia. bueno y verdadero. No sólo se ha de procurar en ellos conseguir el gusto. mucha paciencia será menester. según Epicteto. y el que tal vez no fue bueno para la conversación lo es para la correspondencia. es único remedio contra la adversa fortuna y un desahogo del alma. que ha de tener las tres calidades del bien. baste para satisfación que podrán hazerse viejos. y a esto reduxo la metad de la sabiduría. que es la felicidad de la tierra. aunque se gaste una anega en la experiencia. 160 Hablar de atento. Saberlos conservar es más que el hazerlos amigos. Son pocos para buenos. La amistad multiplica los bienes y reparte los males. si es que aun a sí mismo se ha de poder tolerar. otros dizen las del ente: uno. sino la utilidad. Nace del sufrimiento la inestimable paz. Siempre ai tiempo para embiar la palabra. y el no saberlos elegir los haze menos. con los émulos por cautela. La mayor regla del vivir. que importa para el exercicio del vencerse. Hase de hablar como en testamento. 159 Saber sufrir necios. Purifica la distancia algunos defectos que eran intolerables a la presencia. A vezes sufrimos más de quien más dependemos. y aunque al principio sean nuevos. es el sufrir. unos son buenos para de lejos. El mucho conocer es dificultoso de satisfazer.

En lo que no importa se ha de ensayar uno para lo que importare. afeando aquello por desdoro de las demás prendas. No ai bastante aplauso a un dezir bien del que dize mal. y es un infierno del émulo la gloria del emulado. La arcanidad tiene visos de divinidad. 60 Librodot . todos topan allí. y se casa o se amanceba con ellos. Cada felicidad es un apretón de cordeles al mal afecto. dos males juntos. No muere de una vez el envidioso. Ailos en el ingenio. aunque prudente. compitiendo la perenidad de la fama del uno con la penalidad del otro. Aquí es el gallardo vencerse y dar esta felicidad a los demás realces. más es la galantería. ofenden tanto a los de afuera quanto a los mismos les suenan bien. que vencen y atormentan a la invidia. sino porque los ama. se detienen donde reparan. que toca a imortalidad al uno. menos pleitos. No ai venganza más heroica que con méritos y prendas.Librodot Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 60 que a menos palabras. Son lunares de la perfección. El fácil a hablar cerca está de ser vencido y convencido. publica muerte para el otro. o se advierten más. y quando avían de celebrar lo mucho bueno que admiran. 161 Conocer los defectos dulces. Este castigo se tiene por el mayor: hazer veneno de la felicidad. y mayores en el mayor. No porque no los conozca el mismo sugeto. Poco es ya el desprecio. El clarín de la Fama. El hombre más perfecto no se escapa de algunos. Es imortal éste para sus glorias y aquél para sus penas. apasionarse y por vicios. 162 Saber triunfar de la emulación y malevolencia. sino tantas quantas vive a vozes de aplausos el invidiado. sentenciándole al suspendio de tan invidiosa suspensión.

y ladean hoi por infeliz al que huyeron ayer por afortunado. El hombre de bien nunca se vale de armas vedadas. todo lo que huele a traición inficiona el buen nombre. Préciese de que si la galantería. y queda lugar o para el empeño o para el retiro. Arguye tal vez nobleza del natural. pero no mala. Ai algunos que nunca van sino con los desdichados. y sabe el atento dónde tiene los pies: prevención máxima del pedir. sino rendimiento. Assegúrase el salir bien. y más las sospechosas de acierto y de agrado. Es desventura para unos la que suele ser ventura para otros. Es plausible la galantería en la emulación. sino en el modo.Librodot 163 Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 61 Nunca por la compassión del infeliz se ha de incurrir en la desgracia del afortunado. y viose tal vez que el que en la prosperidad fue aborrecido de todos. y sonlo las de la amistad acabada para el odio començado. que quiere recompensar ésta con su favor inútil los disfavores de la fortuna. Cada uno ha de obrar como quien es. 61 Librodot . Pero el sagaz atienda al varajar de la suerte. un ver cómo se reciben. En personages obligados se estraña más qualquier átomo de vajeza. no como le obligan. 164 Echar al aire algunas cosas. Siempre fue superioridad la generosidad. pero no sagazidad. han de distar mucho la nobleza de la vileza. en la adversidad compadecido de todos: trocóse la vengança de ensalçado en compassión de caído. Tantéanse las voluntades desta suerte. del querer y del governar. la generosidad y la fidelidad se perdiessen en el mundo se avían de buscar en su pecho. Vencer a lo ruin no es vitoria. Para examinar la aceptación. 165 Hazer buena guerra. que no se ha de valer de la confiança para la vengança. Puédenle obligar al cuerdo a hazerla. Hase de pelear no sólo para vencer en el poder. que no fuera uno dichoso si no fueran muchos otros desdichados. Es proprio de infelices conseguir la gracia de las gentes.

no teniendo palabra mala. Es única precisión. porfiados. o del empleo. paradoxos. no teniendo palabra buena. peor. No se rinda a la fortuna. caprichosos. presuntuosos. Los desvanecidos se pagan del viento. sectarios y todo género de hombres destemplados. otros para sombra. monstros todos de la impertinencia. El que ya se conoce socorre con la consideración a su flaqueza. figureros. que son viento. no tener obra mala. y dóblanlos con no saberlos llevar. no tener obra buena. y el Discreto de todo sale con victoria. noveleros. assí como la del amigo. unos para provecho. y assí han de tener el valor. Ya no se come de palabras. no suelen tener coraçón. Caçar las aves con luz es el verdadero encandilar. Los árboles que no dan fruto. hasta de las Estrellas. 168 No dar en monstro de la necedad. Házensele menores los afanes a quien se sabe valer. las palabras han de ser prendas de las obras. graciosos. que es un cortés engaño. extravagantes. Conviene conocerlos. ni se vive de cortesías. que son mui diferentes. que se le acabará de hazer intolerable. porque desdize de la belleza superior. No ai mejor compañía en los grandes aprietos que un buen coraçón. de la persona. Pero ¿quién corregirá tanto desconcierto común? Donde falta la 62 Librodot . 167 Saberse ayudar. sino ojas. Sonlo todos los desvanecidos. persuadidos. Toda monstrosidad del ánimo es más diforme que la del cuerpo. y quando flaqueare se ha de suplir de las partes que le están cerca. Malo es. Ayúdanse poco algunos en sus trabajos.Librodot Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 62 166 Diferenciar el hombre de palabras del de obras.

El proceder de la cordura siempre fue al seguro. Si en lo poco se abusa de lo mucho. aun en el saber ha de aver resguardo. porque es de valor y de crédito. no queda lugar para la dirección. ni más preciosa hoi que el favor: haze y deshaze en el mundo hasta dar ingenio o quitarlo. ni bastan todos los aciertos juntos a desmentir un solo y mínimo desdoro. ni se han de sacar todas las fuerças cada vez. de la malevolencia. 169 Atención a no errar una.Librodot Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 63 sindéresis. que le serán notadas todas las malas. que sería desperdicio de la gracia. No le contará la nota vulgar las que acertare. No se ha de emplear la confiança mucha en cosas pocas. más que a acertar ciento. Más conocidos son los malos para murmurados que los buenos para aplaudidos. ¿qué quedará para después? No ai cosa que más valga que los valedores. sino las que errare. 171 No gastar el favor. La sagrada áncora se reserva siempre para el último riesgo. y la que avía de ser observación reflexa de la irrisión es una mal concebida presunción de aplauso imaginado. No todo el caudal se ha de emplear. Y desengáñese todo hombre. Siempre ha de aver a que apelar en un aprieto de salir mal. Los amigos grandes son para las grandes ocasiones. 170 Usar del retén en todas las cosas. más obra el socorro que el acometimiento. ni fueron conocidos muchos hasta que delinquieron. y todos eclipsado. Nadie mira al Sol resplandeciente. Es assegurar la importancia. pero ninguna buena. Y aun en este sentido es verdadera aquella paradoxa picante: más es la metad que el todo. que es un doblar las perfecciones. A los 63 Librodot .

La condición del amante tiene la metad de diamante en el durar y en el resistir.Librodot Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 64 Sabios lo que les favorecieron naturaleza y fama les invidió la fortuna. Descubriendo la poca consistencia. Oféndenla las motas. Entra el otro con desembaraço porque trae hasta la vergüença perdida. que no son menester ya notas. ni de burlas ni de veras. Mirando por su crédito. remató con todo. y como se empeña con atención. 64 Librodot . Al hombre de obligaciones házele reparar el tener mucho que perder. que por él atropellarán con todo. Ni con el vencimiento se llegará a ganar lo que se perdió ya con el exponerse a perder. Quiebran algunos con gran facilidad. llénanse a sí mismos de ofensión. que da tiempo a la prudencia para retirarse con tiempo y poner en cobro el crédito. pues no permite ser tocada. 172 No empeñarse con quien no tiene qué perder. 173 No ser de vidro en el trato. Y menos en la amistad. porque el más leve desaire les desazona. costó muchos años de ganar. Más es saber conservar las personas y tenerlas que los averes. idólatras de su honrilla. a los demás de enfado. y assí se arroja a toda impertinencia. Son éstos ordinariamente mui suyos. procede con tal detención. atendiendo siempre a sus delicadezas. Es reñir con desigualdad. guárdanles los aires. Muestran tener la condición más niña que las de los ojos. no tiene más que perder. Nunca se ha de exponer a tan cruel riesgo la inestimable reputación. y viene a perderse en un punto de un puntillo: yela un desaire mucho lucido sudor. esclavos de su gusto. mira por el contrario. Han de ir con grande tiento los que los tratan.

quando se hallan tan adelante. o escuchar a quien sabe. porque no tienen fundamento de entereza. el ver lo mucho que promete basta hazerlo sospechoso. sus caprichos salen mal. por ser mucho. Aun en el querer saber ha de aver modo para no saber las cosas mal sabidas. Achaques de necedad son irremediables. Postillones del vivir. acabados. acaban presto con todo. y assí toda la fábrica es quimera. o proprio. a prisa. Al cabo. por ser poco.Librodot 174 Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 65 No vivir a prisa. Sin entendimiento no se puede vivir. añaden ellos su atropellamiento genial. cómense los años por venir y. en el obrar. Son más los días que las dichas: en el gozar. y ai otros sus semejantes que los apoyan y gustan más de lo incierto que promete un embuste. El saber repartir las cosas es saberlas gozar. Sola la verdad puede dar reputación verdadera. que no los gozan. los contentos. Infeliz es la eminencia que no se funda en la substancia. que como los ignorantes no se 65 Librodot . que de lo cierto que assegura una verdad. como van con tanta priesa. Las hazañas bien están. mal. assí como lo que prueva demasiado es impossible. Un embeleco ha menester otros muchos. o prestado. que conciben de quimera y paren embelecos. Y el que lo es no se paga de los que no lo son. no sabiendo. hechas. A muchos les sobra la vida y se les acaba la felicidad. Querrían devorar en un día lo que apenas podrán digerir en toda la vida. pero ai muchos que ignoran que no saben y otros que piensan que saben. que a más del común correr del tiempo. 175 Hombre substancial. a espacio. 176 Saber. Malogran los contentos. Viven adelantados en las felicidades. y querrían después bolver atrás. y la substancia entra en provecho. y como se funda en el aire es preciso venir a tierra: nunca llega a viejo un desconcierto. No todos los que lo parecen son hombres: hailos de embuste.

Con nadie es conviniente el allanarse: no con los mayores. ni contradize a la capacidad. se conservan en su esplendor. el aconsejarse bien la acredita. porque nadie los consulta. quanto se tienen más. Las cosas humanas. 177 Escusar llanezas en el trato. y tras ella la estimación. porque con la comunicación se comunican las imperfecciones que se encubrían con el recato. Con esto. 178 Creer al coraçón. Debata en la razón para que no le combata la desdicha. Serían sabios algunos si no creyessen que lo son. Antes. mas ¿de qué sirvió el temerlo sin el remediarlo? Tienen algunos muy leal el coraçón. La divinidad solicita decoro. que siempre los previene. por la indecencia. pero sí el salirles al encuentro para vencerlos. Los Astros. 66 Librodot . ni se han de permitir. se tienen en menos. toda humanidad facilita el desprecio. presume obligación. el aconsejarse. ventaja del superior natural. No es cordura salir a recebir los males. No desminuye la grandeza. que es atrevida por lo necio. tampoco buscan lo que les falta. Nunca le desmienta. por el peligro. aunque son raros los oráculos de cordura. y no reconociendo el favor que se le haze. La facilidad es ramo de vulgaridad. ni con los inferiores. y toca a infelicidad para el remedio. El que se allana pierde luego la superioridad que le dava su entereza. Ni se han de usar. Perecieron muchos de lo que se temían. menos con la villanía. que suele ser pronóstico de lo que más importa: oráculo casero. no roçándose con nosotros. Y más quando es de prueva.Librodot Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 66 conocen. viven ociosos.

181 Sin mentir. y aun prevenido. Pecho sin secreto es carta avierta. Procede de un gran señorío de sí. no dezir todas las verdades. si es discreto. 180 Nunca regirse por lo que el enemigo avía de hazer. Es tenido el engañado por falto y el engañador por falso. y las que se han de dezir no se han de hazer. porque no alcança lo que conviene. A tantos pagan pecho a quantos se descubre. No ai cosa que requiera más tiento que la verdad. Piérdese con sola una mentira todo el crédito de la entereza. otras porque al otro. tampoco. Las cosas que se han de hazer no se han de dezir. que es peor. En la templança interior consiste la salud de la prudencia. y el vencerse en esto es el verdadero triunfar. y rebolverse por el uno y otro lado. Donde ai fondo están los secretos profundos. Los riesgos de la retentiva son la agena tentativa: el contradezir para torcer. el tirar varillas para hazer saltar: aquí el atento más cerrado. El necio nunca hará lo que el cuerdo juzga. que es un sangrarse del coraçón. disponiéndolas a dos vertientes. que ai grandes espacios y ensenadas donde se hunden las cosas de monta.Librodot 179 Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 67 La retentiva es el sello de la capacidad. Tanto es menester para saberla dezir como para saberla callar. porque querrá desmentirle el intento penetrado. Son varios los dictámenes: esté atenta la indiferencia. Hanse de discurrir las materias por entrambas partes. no tanto para lo que será quanto para lo que puede ser. 67 Librodot . No todas las verdades se pueden dezir: unas porque me importan a mí.

que aun en un Rei la afectación en esto fue solemnizada por singularidad. otros en el genio. sino la grossería. Aunque ai casos de excepción. sino lo que pudiera aver. y que muestran que se funda 68 Librodot . Corríjala la razón. Todos tienen su si no. ¡quánto más al valer y al saber! 183 No aprender fuertemente. no en el juizio. que no se ignora la razón que tuvo y se conoce la galantería que tiene. unos en el ingenio. es mayor su tenacidad. El vestido de la necedad se cose destos puntos. y todo persuadido necio. El tesón ha de estar en la voluntad. con extremo irremediable. y quanto más erróneo su dictamen. idólatras de su honra. Es enfadoso el puntoso. Todo necio es persuadido. pero el comunicarlos más sirvió de desengaño que de estimación. Pero ni la necedad ha de ser atrevida ni la virtud temerosa. otra en la execución. es ingenuidad el ceder.Librodot 182 Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 68 Un grano de audacia con todos es importante cordura. no es defender la verdad. 184 No ser ceremonial. Parecen mucho algunos hasta que se tratan. pocas vezes la acompaña la personal. La imaginación se adelanta siempre y pinta las cosas mucho más de lo que son. Y si a la simplicidad le valió la confianza. y ai naciones tocadas desta delicadeza. nunca rinda la imaginación al coraçón. tan desengañada a experiencias. Más se pierde con el arrimamiento que se puede ganar con el vencimiento. Ai cabeças de hierro dificultosas de convencer. para no dexarse perder y ser vencido dos vezes: una en el dictamen. quando se junta lo caprichoso con lo persuadido. Ninguno excede los cortos límites de hombre. Hase de moderar el concepto de los otros para no concebir tan altamente dellos que les tema. La dignidad da autoridad aparente. No sólo concibe lo que hai. Aun en caso de evidencia. que suele vengar la suerte la superioridad del cargo en la inferioridad de los méritos. cásanse indisolublemente con la necedad.

Ven algunos que aquel Héroe tuvo aquel accidente. Siempre ha de aver recurso a la mejoría.Librodot Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 69 sobre poco. y assí es rara la felicidad del salir bien. 187 Todo lo favorable obrarlo por sí. No muestra ser grande el que repara en puntillos. que. en la baxeza se abominan. bien pueden estar los vicios realçados. la segunda a la primera. con lo otro se declina la malevolencia. 186 Conocerlos defectos. pues. que por esso se dixo «estar de día». aunque se revista de brocado. pero no sea tenido por gran maestro de cumplimientos. y apelación a más. Afiance. pues se temen que todo la pueda ofender. Bueno es mirar por el respeto. por más autorizados que estén. Con lo uno se concilia la afición. y de muchas. corónase tal vez de oro. pero no por esso puede dissimular el yerro. pero no ven que no fue Héroe por aquello. No siempre está uno de ocasión. Es mui contingente errar una. hasta las del rostro afectó tal vez la lisonja. es irreparable el daño. 185 Nunca exponer el crédito a prueva de sola una vez. y más la primera. Bien es verdad que el hombre sin ceremonias necessita de excelentes virtudes. pero no son realces. será la primera desempeño de la segunda. si no sale bien aquella. No pierde la esclavitud de su vileza aunque se desmienta con la nobleza del sugeto. que aun las fealdades persuade. todo lo odioso por terceros. si en la grandeza se dissimulan. no advirtiendo que. Mayor gusto es hazer bien que recebirlo 69 Librodot . Es tan retórico el exemplo superior. y si se acertare. No desconozca la entereza el vicio. si se errare. Dependen las cosas de contingencias. Ni se ha de afectar ni se ha de despreciar la cortesía.

Quien supo conocer antes la perfección. y que se le deve la estimación de lo de acá. Es un político modo de vender la cortesía a las perfecciones presentes. 188 Traer que alabar. Influya inmediatamente el bien y mediatamente el mal. Suele ser la rabia vulgar como la canina. que son el odio y la murmuración. que es felicidad de su generosidad. es el más eficaz torcedor. y aunque este no tenga la culpa principal. Que si llega a deseo. Conozca el atento estas sutilezas del llegar. y entienda que del mismo modo proceden en las unas partes que en las otras: truecan los sentidos y ajústanse siempre al lugar en que se hallan. Sáleles bien con los superficiales. sabrá estimarla después. Prométense más del conato de la passión que de la tibieza de la possessión. haziendo lisonja a lo presente con el desprecio de lo ausente. Dixeron ser nada los Filósofos. y no le cause desmayo la exageración del uno ni engreimiento la lisonja del otro. Es crédito del gusto. que indica tenerlo hecho a lo mui bueno. Las causas superiores no obran sin el premio o el apremio. Tenga donde den los golpes del descontento. Hazen grada unos. traen siempre que vituperar. y al passo que crece la repugnancia. o por compassión o por repassión. adelantando las plausibles noticias. Pocas vezes se da disgusto a otro sin tomarlo. desconociendo la causa de su daño. Gran sutileza del conseguir el intento: conservar las dependencias.Librodot Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 70 para grandes hombres. y ser el todo los Políticos: estos la conocieron mejor. Da materia a la conversación y a la imitación. 189 Valerse de la privación agena. Válense de la ocasión. 70 Librodot . al contrario. que. Otros. del deseo de los otros. que no advierten la treta del dezir mucho mal de unos con otros. padece la pena de imediato. y con la dificultad de la consecución irrítanle el apetito. rebuelve contra el instrumento. para alcançar sus fines. Hazen política algunos de estimar más las medianías de hoi que los estremos de ayer. se apassiona más el deseo.

No sólo viven los pacíficos. Hasta de inútiles lo es el ser eternos. Todo lo tiene a quien no se le da nada de lo que no le importa. que enfada con su durar. sino dependencia. pero callar. Vivir mucho y vivir con gusto es vivir por dos. y la lisonja. sino a la fortuna. y fruto de la paz. ya porque lo parece. digo desvanecidos. La cortesía verdadera es deuda. Para vivir mucho es arbitrio valer poco. 191 No pagarse de la mucha cortesía. y más la desusada: no es decencia. Hase de oír y ver. El día sin pleito haze la noche soñolienta. y también se dixo «ventura de fea». la vasija quebrantada es la que nunca se acaba de romper. ya porque realmente es assí. sino a las utilidades que espera. Hazen precio de la honra y pagan con el viento de unas buenas palabras. que con sólo el buen aire de una gorra encantan necios. No hazen la reverencia a la persona. 192 Hombre de gran paz. Para vivir. que es especie de engaño. No ai mayor despropósito que tomarlo 71 Librodot . y el prometer es desliz para necios. No necessitan algunos para hechizar de las yervas de Tesalia. pues iguala la duración con la inutilidad de las unas y la importancia con la brevedad de las otras: faltarán quantos importaren y permanecerá eterno el que es de ningún provecho. Parece que tiene invidia la fortuna a las personas más importantes. no a las prendas que reconoce. Quien lo promete todo. sino que reinan. la afectada engaño. promete nada. No ai afán sin conorte: los necios le tienen en ser venturosos. hombre de mucha vida. dexar vivir.Librodot Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 71 190 Hallar el consuelo en todo. Al desdichado parece que se conciertan en olvidarle la suerte y la muerte.

siempre ha de esperar lo peor. 195 Saber estimar. un buen entendedor. y podrá regular con la realidad el concepto. Hazen algunos ageno el negocio proprio. Ninguno ai que no pueda ser maestro de otro en algo. Y más al començar a vivir. Igual necedad que le passe el coraçón a quien no le toca. 194 Concebir de sí y de sus cosas cuerdamente. No ai medicina más universal para todas necedades que el seso. y sin la contraçifra de intenciones se halla a cada passo empeñado uno en sacar del fuego el provecho ageno con daño de su mano. No ai reparo para la astucia como la advertencia. Corrija la cordura semejantes desaciertos. Saber desfrutar a cada uno es útil saber. Es destreza assestar algo más alto para ajustar el tiro. Empéñase desatinadamente la esperança. Conozca cada uno la esfera de su actividad y estado. Suéñase cada uno su fortuna y se imagina un prodigio. y después nada cumple la experiencia. y más los que menos son. Al entendido. pero no tanto que sea desatino. Conciben todos altamente de sí. Al començar los empleos. ni ai quien no exceda al que excede. 72 Librodot . y que no le entre de los dientes adentro a quien le importa. y aunque puede desear lo mejor. es precisa esta reformación de concepto. que suele desatinar la presunción sin la experiencia. para tomar con equanimidad lo que viniere. El necio desprecia a todos por ignorancia de lo bueno y por elección de lo peor. El sabio estima a todos porque reconoce lo bueno en cada uno y sabe lo que cuestan las cosas de hazerse bien. 193 Atención al que entra con la agena por salir con la suya. sirve de tormento a su imaginación vana el desengaño de la realidad verdadera.Librodot Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 72 todo de propósito.

Ai naciones que para valer se han de remudar. no los descarta. conocidos. y más bien visto en esta Ciudad que en aquella. sino que su misma suerte les facilitó el favor. Tienen unos cabida con Príncipes y poderosos sin saber cómo ni por qué. y si es desdichado. y aunque algún tiempo los contenga su rezelo proprio y el cuidado ageno. 197 Nunca embaraçarse con necios. no las trueque. y es que ya que a ellos los cuerdos no les son de algún provecho. es por no conocerla. Experiméntase también más dicha en un empleo y estado que en los otros. al cabo hazen la necedad o la dizen. fue para hazerla más solemne. Sépala seguir y ayudar. 198 Saberse trasplantar. que es el sobregüesso de la necedad. Otros se hallan con la gracia de los sabios. y todo esto en igualdad. Ninguno tan desvalido que no la tenga. assí como su Minerva. y se pegan una y otra. ellos sí de mucho a los sabios. Son infelicíssimos. Eslo el que no los conoce. y más el que. Mal puede ayudar al crédito ageno quien no le tiene proprio. y aun identidad. y si tardaron. Fue alguno más acepto en una nación que en otra. y más en puestos grandes.Librodot Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 73 196 Conocer su estrella. o por noticia o por escarmiento. y más se acuerdan de las imperfecciones con que uno començó 73 Librodot . Sola una cosa tienen menos mala. que sería errar el norte a que le llama la vezina vozina. que va el perderse o el ganarse. Son peligrosos para el trato superficial y perniciosos para la confidencia. Conozca la suya cada uno. Son las patrias madrastras de las mismas eminencias: reina en ellas la invidia como en tierra conatural. sólo queda para la industria el ayudarla. Varaja como y quando quiere la suerte. de méritos.

sola la solicitud. Todo lo estraño es estimado. Consiste en un medio de merecer y de saberse introduzir. comiença el temor. de los otros porque lexos. Si todo fuere possessión. Aun en el entendimiento siempre ha de quedar qué saber. Sola la entereza. y si ai algo de sabiduría. ya porque vino de lexos. y un vidro puso en desprecio al diamante porque se trasladó. En el premiar es destreza nunca satisfazer. Si nada ai que desear.Librodot Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 74 que de la grandeza a que ha llegado. siendo estimados de los proprios y estraños: de los unos porque los miran de lexos. ya porque se logra hecho y en su perfección. La esperança alienta: los hartazgos de felicidad son mortales. passando de un mundo a otro. Un alfiler pudo conseguir estimación. 200 Tener que desear. Alçóse con el mundo la necedad. Sugetos vimos que ya fueron el desprecio de su rincón. El verdadero camino para la estimación es el de los méritos. en que se zebe la curiosidad. 201 Son tontos todos los que lo parecen y la metad de los que no lo parecen. que llegan tan enlodadas las cosas. es indigna. todo es de temer: dicha desdichada. es estulticia con la del Cielo. para no ser felizmente desdichado. no basta. Nunca bien venerará la estatua en el ara el que la conoció tronco en el huerto. Respira el cuerpo y anhela el espíritu. es atajo para el alcançar. 199 Saberse hazer lugar a lo cuerdo. y si la industria se funda en el valor. que son asco de la reputación. pero el mayor 74 Librodot . donde acaba el deseo. no a lo entremetido. todo será desengaño y descontento. y hoi son la honra del mundo.

menos parecérselo: aquél sabe que piensa que no sabe. y las sentencias. ni aun lo rezele. raras en todo. No son muchas: una Fénix en todo un mundo. Más importa ser celebrado que ser celebrador. No es menester más 75 Librodot . Es fácil el dezir y difícil el obrar. éstos los varones. más dificultoso el extremo. Las palabras son sombra de los hechos: son aquéllas las hembras. un Gran Capitán. y quanto más sublime la categoría. y aquél no ve que no ve que los otros ven. Las acciones son el fruto de las atenciones: los unos sabios. un Sabio en todo un siglo.Librodot Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 75 necio es el que no se lo piensa y a todos los otros define. 203 Conocer las eminencias de su siglo. ninguno ai que se lo piense. y un solo Apeles celebró la Fama. el ornato. 204 Lo fácil se ha de emprender como dificultoso. Con estar todo el mundo lleno de necios. porque piden complemento de perfección. los otros hazañosos. Para ser sabio no basta parecerlo. y lo dificultoso como fácil. que sin los hechos no es más la voz que un poco de aire: pocos Sénecas ha avido. y entrambas nacen de la superioridad del ánimo. Las medianías son ordinarias en número y aprecio. en los dichos passa. Hase de hablar lo mui bueno y obrar lo mui honroso. Las hazañas son la substancia del vivir. las eminencias. la otra del coraçón. 202 Dichos y hechos hazen un varón consumado. Allí porque la confianza no descuide. un perfecto Orador. La una es perfección de la cabeça. La eminencia en los hechos dura. aquí porque la desconfiança no desmaye. un Eminente Rei en muchos. pero en vacío. Muchos les tomaron los renombres de Magnos a César y Alexandro.

como los pedaços del quebrado espejo. y. al descuido. y viene a ser más gloria de la emulación que castigo del atrevimiento. porque la dificultad. hazerse eternos pegando fuego a las maravillas del mundo y de los siglos. temerarios. No ai vengança como el olvido. Que qualquiera necedad es vulgaridad. No se hallan comúnmente quando se buscan. y si crédito. se vienen a la mano. No se ha de atender a lo que dize. participan de la sombra aquella propriedad. que aun aquella sombra de desdoro deslustra. 205 Saber jugar del desprecio. la diligencia allana la imposibilidad. que no conociéramos a muchos si no huvieran hecho caso dellos los excelentes contrarios. y revulgo. no ocasione el reparo. Es treta para alcançar las cosas depreciallas. 206 Sépase que ai vulgo en todas partes: en la misma Corinto. que es peor: tiene el especial las mismas propriedades que el común. que es sepultarlos en el polvo de su nada. y menos a lo que siente. Única máxima de sabios: nunca defenderse con la pluma. A la emulación. Astucia de indignos: oponerse a grandes hombres para ser celebrados por indirecta. quando no lo merecían de derecho. 76 Librodot . Presumen. complacencia.Librodot Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 76 para que no se haga la cosa que darla por hecha. basta ofrecerse. Importa conocerlo para librarse dél. en la familia más selecta. huyen de quien las sigue y persiguen a quien las huye. De las puertas adentro de su casa lo experimenta cada uno. advertida. o como parte. Los grandes empeños aun no se han de pensar. y aun más perjudicial: habla a lo necio y censura a lo impertinente. Pero ai vulgo. y el vulgo se compone de necios. Es también el desprecio la más política vengança. gran discípulo de la ignorancia. y después. al contrario. Arte de reformar la murmuración: no hazer caso. padrino de la necedad y aliado de la hablilla. que dexa rastro. Como todas las de acá son sombra de las eternas. descrédito. impugnalla causa perjuizio. o como objecto. ya que no escurece del todo la mayor perfección.

Vulgaridad es no estar contento ninguno con su suerte.Librodot Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 77 207 Usar del reporte. unos son necios porque no mueren de sentimiento. y gran cuerdo el que a caballo lo es. Necio es el que muere de sobrado entendido. Y assí. Hase de estar más sobre el caso en los acasos. ni descontento de su ingenio. con descontento de la propria. con morir muchos de necios. que no se rindieron a la ignorancia particular. y los de acá las 77 Librodot . Mucha reflexión es menester para que no se desvoque una passión. Adelántase uno más en un instante de furor o contento que en muchas horas de indiferencia. le parece pesada al que la recibe y la pondera. Son los ímpetus de las passiones deslizaderos de la cordura. y algunos. los sabios mueren faltos de cordura. hartos de consejo. De suerte que unos mueren de entendedores y otros viven de no entendidos. 209 Librarse de las necedades comunes. Traza la agena astuta intención estas tentaciones de prudencia para descubrir tierra. Comúnmente. pero. Va con tiento el que concibe el peligro. Corre tal vez en breve rato para correrse después toda la vida. que suelen apurar el mayor caudal. Están mui validas por lo introduzido. También alaban los de hoi las cosas de ayer. Unos mueren porque sienten y otros viven porque no sienten. no supieron escaparse de la común. al contrario. aunque el peor. Sea contraardid el reporte. Morir de necio es morir de discurrir sobrado. pocos necios mueren. aun la mayor. Es cordura bien especial. Lo que parece ligera la palabra al que la arroja. Todos codician. y otros lo son porque mueren dél. 208 No morir de achaque de necio. o ánimo. Válese de semejantes torcedores de secretos. y allí es el riesgo de perderse. y más en las prontitudes. los necios. la felicidad agena.

El buen modo se vale aquí de su destreza: con una misma verdad lisongea uno y aporrea otro. Es de grandes maestros. como en medio. Estamos entre dos extremos. para esso es el arte de dorar los desengaños. entra el caso de enmudecer. Hase de hablar a los presentes en los passados. Los príncipes no se han de curar con cosas amargas. uno y otro. al acabar bien. 211 En el Cielo todo es contento. assí como ni la del dar. que se valen de su sutileza en el mismo enseñarla. 212 Reservarse siempre las últimas tretas del arte. ni todo adversidad. y siempre maestro. Siempre ha de quedar superior. que quando toca en desengaño es la quinta essencia de lo amargo. Con esso se conserva la reputación y la dependencia. al fin viene a desenredarse. pero el hombre de bien no puede dexar de dezirla: aí es menester el artificio. Los diestros Médicos del ánimo inventaron el modo de endulçarla. juntándolo con el Cielo. En el mundo. vale nada. en el Infierno todo es pesar. y assí se participa de entrambos. pues. Con el buen Entendedor basta brujulear. ni es de sabios la novedad. En el agradar y en el enseñar se ha de observar aquella gran lición de ir siempre zevando la admiración y 78 Librodot .Librodot Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 78 de allende. Es peligrosa. Tan necio es el que se ríe de todo como el que se pudre de todo. Este mundo es un zero: a solas. Todo lo passado parece mejor. y quando nada bastare. nunca se ha de agotar la fuente del enseñar. Atención. Vase empeñando nuestra vida como en Comedia. Altérnanse las suertes: ni todo ha de ser felicidad. 210 Saber jugar de la verdad. La indiferencia a su variedad es cordura. Hase de ir con arte en comunicar el arte. mucho. y todo lo distante es más estimado.

213 Saber contradezir. 214 No hazer de una necedad dos.Librodot Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 79 adelantando la perfección. Es pensión de las imperfecciones dar a censo otras muchas. Es el único torcedor. sino para empeñar. Siempre del mal pleito fue peor el patrocinio. llave del más cerrado pecho. Es un vomitivo para los secretos la tibieza en el creer. Escusar una impertinencia con otra mayor es de casta de mentira. de vencer. Una duda afectada es la más sutil ganzúa de la curiosidad para saber quanto quisiere. Es mui ordinario para remendar una cometer otras quatro. que de otro modo era el coraçón inescrutable. no para empeñarse. Y aun para el aprender es treta del discípulo contradezir al maestro. Házese con grande sutileza la tentativa doble de la voluntad y del juizio. el que haze saltar los afectos. de suerte que la impugnación moderada da ocasión a la enseñança cumplida. que se empeña con más conato en la declaración y fundamento de la verdad. o ésta lo es de necedad. y de passo. que para sustentarse una necessita de muchas. pero en dos no. 79 Librodot . más mal que el mismo mal: no saberlo desmentir. Un desprecio sagaz de la misteriosa palabra del otro da caça a los secretos más profundos. Es gran treta del tentar. y más en los empleos más sublimes. La detención en el atento haze arrojarse a la del otro en el recato y descubre el ageno sentir. que no de asiento. El retén en todas las materias fue gran regla de vivir. En un descuido puede caer el mayor sabio. y valos con suavidad vocadeando hasta traerlos a la lengua y a que den en las redes del artificioso engaño.

Confiar de los amigos hoi como enemigos mañana. aquélla primera para el conocimiento. 216 Tener la declarativa. los confusos fueron venerados por no entendidos. pero ¿cómo harán concepto los demás de lo que les oyen. Algunos conciben bien y paren mal. otros dizen aún más de lo que sienten. No se han de dar armas a los tránsfugas de la amistad. los conceptos y decretos. y pues passa en la realidad. que hazen con ellas la mayor guerra. y tal vez convendrá dar a entender que ha entendido. que es vencida en siendo convencida. Dissimulan el intento para conseguirlo y pónese segundo para que en la execución sea primero: assegúrase el tiro en lo inadvertido. Es ardid del hombre negociante descuidar la voluntad para acometerla. Lo que es la resolución en la voluntad es la explicación en el entendimiento: dos grandes eminencias. y los peores. pues. siempre puerta abierta a la reconciliación. Pero no duerma la atención quando tan desvelada la intención. y sea la de la 80 Librodot . Al contrario. si no les corresponde concepto mental a ellos de lo que dizen? 217 No se ha de querer ni aborrecer para siempre. Sepa. passe en la prevención. Tienen algunos la capacidad de aquellas vasijas que perciben mucho y comunican poco. Al contrario con los enemigos. Advierta la cautela el artificio con que llega y nótele las puntas que va echando para venir a parar al punto de su pretensión. pero despejo en el concepto. y si ésta se haze segunda para el dissimulo. Propone uno y pretende otro.Librodot 215 Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 80 Atención al que llega de segunda intención. lo que le concede. Es no sólo desembarazo. y tal vez conviene la escuridad para no ser vulgar. Los ingenios claros son plausibles. y rebuelven con sutileza a dar en el blanco de su intención. que sin la claridad no salen a luz los hijos del alma.

y assí nada consiguen. Atormentó alguna vez después la vengança de antes. Llévanse muchos hartazgos de enfados. Estos para mandar y regir son perniciosos. en descubriéndoles el paradoxo humor. no saben proceder pacíficamente. en este de yerro la malicia. pero no a todos por su casa. Éstos tienen el dictamen leso. Aunque no se puede ya vivir sin él. Floreció en el siglo de oro la llaneza. quanto executan querrían que fuesse vencimiento. gran hija de la passión. 81 Librodot . 218 Nunca obrar por tema. El crédito de hombre que sabe lo que ha de hazer es honroso y causa confiança. y tal vez dañado el coraçón. de astucia. vandoleros del trato. Toda tema es postema. Todo lo quieren disponer con traça y conseguir como fruto de su artificio. que se tiene por engaño. procúranles estorvar sus quimeras. la que nunca obró cosa a drechas. y sirve de pesar el contento de la mala obra que se le hizo. los demás luego se apuntan con ellos. pero el de artificioso es sofístico y engendra rezelo. El modo de portarse con semejantes monstros es huir a los Antípodas. y enemigos de los que avían de hazer hijos. ni la sagacidad. que mejor se llevará la barbaridad de aquellos que la fiereza destos. y todos les ayudan al disgusto. pero. Sea antes venerado por sabio que temido por reflexo. Los sinceros son amados.Librodot Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 81 galantería: es la más segura. porque hazen vando del govierno. pero engañados. Es agradable a todos la lisura en el trato. Antes prudente que astuto. 219 No ser tenido por hombre de artificio. Ai algunos que todo lo reduzen a guerrilla. El mayor artificio sea encubrirlo. sino por atención. La sinceridad no dé en el extremo de simplicidad.

destreça. Encuéntranse con gran facilidad y rompen con infelicidad. Ai tropieços del decoro. y más vezes vencieron los Sabios a los valientes que al contrario. Jano en la equivalencia. que si una vez se suelta. vístase la de la Vulpeja. tanto proprio como ageno. Saber ceder al tiempo es exceder. Procede circunspecto. 221 No ser ocasionado. ni para empeñar. 222 Hombre detenido. Calçáronse el juizo al revés. y assí todo lo reprueban.Librodot 220 Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 82 Quando no puede uno vestirse la piel del león. El que sale con su intento nunca pierde reputación. No lo hazen al día con cien enfados. Es fiera la lengua. es menos reportado. 82 Librodot . Mejor Momo huviera echado menos los ojos en las manos que la ventanilla en el pecho. Más cosas ha obrado la maña que la fuerça. Escúsase el sabio enfados y empeños. Pero los mayores tentadores de la cordura son los que nada hazen bien y de todo dizen mal. Es el pulso del alma por donde conocen los sabios su disposición. Argos en la verificación. Aquí pulsan los atentos el movimiento del coraçón. entra el desprecio. que ai muchos monstros en el estendido país de la impertinencia. es mui dificultosa de poderse bolver a encadenar. El mal es que el que avía de serlo más. A falta de fuerça. Por un camino o por otro: o por el Real del valor. y assí contradizen a quantos y quanto ai. ni para empeñarse. Tienen el humor al repelo. Quando no se puede alcançar la cosa. o por el atajo del artificio. siempre a punto de necedad. evidencia de prudente. y muestra quán señor es de sí.

que son más defectos que diferencias. apodérase a lo tirano. aunque vengan. y más si el interesado haze el concepto dél como los que notan. y otros el pesar. con una impertinente especialidad que comueve alternativamente en unos la risa. Para ser señor de sí es menester ir sobre sí. Y assí como algunos son mui conocidos por alguna singular fealdad en el rostro. En todo ai convenientes y inconvenientes: la destreza está en saber topar con la comodidad. que en siendo conocido. o por no advertir. será vencido. assí éstos por algún excesso en el porte. contrapeso de la prenda relevante. No se han de trocar los frenos al bien y al mal. y gran regla de vivir para todo tiempo y para todo empleo. Haze mui diferentes visos una misma cosa si se mira a diferentes luzes: mírese por la de la felicidad. 83 Librodot . Tienen algunos notable individuación. 224 Saber tomar las cosas. acabarán todas. De aquí procede que algunos en todo hallan el contento. lastima. y el primer passo sea el manifiesto. Gran reparo contra los reveses de la fortuna. si se consideraran las conveniencias. en otros el enfado. 225 Conocer su defecto Eei. Todas tienen haz y envés. Muchas fueron de pena que. si se toma por el corte.Librodot 223 Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 83 No ser mui individuado. Comiençe a hazerle la guerra. con acciones de manía. fueran de contento. Ninguno vive sin él. No sirve el individuarse sino de nota. publicando el cuidado contra él. o por afectar. la más repugnante defiende. si por la empuñadura. Nunca al repelo. Al contrario. y si le favorece la inclinación. La mejor y más favorable. Rendido este cabo de imperfecciones.

es perniciosa. Tienen algunos la capacidad de vasija nueva. aunque tal vez increíble. no queda lugar después para la verdad. y está cerca del apassionarse. diziendo mal todos dél. Cada uno habla del objecto según su afecto. sino como les obligan. Con palabras se compran obras. Mucho menos tener tal opinión. No sea ingenioso a costa agena. que el primer olor la ocupa. y lo mejor. que es más odioso que dificultoso. que es menester ayudarla con la diligencia. y como se adelanta siempre la mentira. ni el entendimiento con la primera proposición se han de llenar. de suerte que las demás son concubinas. Para persuadir lo malo qualquiera sobra. más presto será él vencido que convencidos ellos. que es tener fama de contrafamas. pero no basta. Arguye incapacidad el impresionarse. Quede lugar para la segunda y tercera información. Ni la voluntad con el primer objecto. Quando esta cortedad llega a conocida. que es cortedad de fondo. pero ni 84 Librodot . Vénganse todos dél. Cuesta a vezes mui poco el obligar. Los más no hablan ni obran como quien son. Cásanse algunos con la primera información. Lo malo nunca ha de contentar. hará gran falta. que da pie a la maliciosa industria. y aunque valga poco. Previénense los malintencionados a teñir de su color la credulidad. porque lo malo es mui creído. que tenemos depende de respeto ageno. No ai alaja tan vil en esta gran casa del universo que una vez al año no sea menester. tanto del mal licor como del bueno. 227 No ser de primera impressión. y como es solo y ellos muchos. 228 No tener voz de mala voz. Quede siempre lugar a la revista: guarde Alexandro la otra oreja para la otra parte. Lo más.Librodot 226 Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 84 Atención a obligar. y vale mucho. Conténtanse algunos con tener la razón de su parte.

ni todos los que miran ven. repartió los dotes el Padre universal. Házela dichosa la variedad erudita. 230 Abrir los ojos con tiempo. 231 Nunca permitir a medio hazer las cosas. Infeliz caballo cuyo amo no tiene ojos: mal engordará. no como se vienen las ocasiones. Todos los principios son informes. No todos los que ven han avierto los ojos. Y porque son sordos para oír. sino de pesar. La segunda jornada se emplee con los vivos: ver y registar todo lo bueno del mundo. La tercera jornada sea toda para sí: última felicidad. Gózense en su perfección. que consiste su ser en que ellos no sean. Dar en la cuenta tarde no sirve de remedio. Y el que dize mal siempre oye peor. y a vezes enriqueció más la fea. Nacemos para saber y sabemos. y más dar voluntad a quien no tiene entendimiento. con risa de los demás. sino por providencia y delecto. No todas las cosas se hallan en una tierra. Es penosa sin descansos. Es el murmurador para siempre aborrecido. Gástese la primera estancia del bello vivir en hablar con los muertos. y queda después la imaginación de aquella deformidad. Juegan con ellos los que les van alrededor como con ciegos. será más por gusto de su fisga que por estimación de su cordura. y aunque a vezes personages grandes atraviessen con él. 229 Saber repartir su vida a lo discreto. el filosofar. Comiençan a ver algunos quando no ai qué: deshizieron sus casas y sus cosas antes de hazerse ellos. la memoria de 85 Librodot . y los libros con fidelidad nos hazen personas.Librodot Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 85 comentarse. no abren los ojos para ver. Es dificultoso dar entendimiento a quien no tiene voluntad. como jornada larga sin mesones. Pero no falta quien fomenta esta insensibilidad.

Piensan otros entretener con su eloqüencia y aporrean el alma con su loquacidad. y aun reído. No todo sea especulación. Los mui sabios son fáciles de engañar. pues. es lo más preciso del vivir. de aquí es que algunos pensaron dezir un elogio y dixeron un vituperio. 86 Librodot . El ver guisar el manjar más regalado sirve antes de asco que de apetito. todo gran maestro de que le vean sus obras en embrión. Gozar de un golpe el objecto grande. o son admirados o son tenidos por ignorantes del vulgo superficial. Con lo que piensan obligar algunos. y el que se creyó servicio fue agravio. pues. que es hazer un pesar por un plazer. Costó a vezes más el dar disgusto que huviera costado el hazer plazer. ¿De qué sirve el saber.Librodot Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 86 avello visto imperfecto no lo dexa lograr acabado. que aunque no es lo superior. La contemplación de las cosas sublimes no les da lugar para las manuales. 233 No errarle el golpe al gusto. y como ignoran lo primero que avían de saber. enfadan. si no es plático? Y el saber vivir es hoi el verdadero saber. que fue bien merecido castigo. Sea hombre de lo agible. 232 Tener un punto de negociante. el Varón sabio tener algo de negociante. Recátese. y en el començar a ser se está aun mui dentro de su nada. Pierden el agradecimiento y el don porque perdieron el norte del agradar. lo que baste para no ser engañado. Antes de ser todo es nada. y en que todos parten un cabello. aya también acción. Aprenda de la naturaleza a no exponerlas hasta que puedan parecer. de por sí adequa el gusto. aunque embaraça el juizio de las partes. porque aunque saben lo extraordinario. por no comprehender los genios. mal se le podrá satisfazer. Si no se sabe el genio ageno. Procure. Obras ai que para unos son lisonja y para otros ofensa. ignoran lo ordinario del vivir. que es más preciso.

o por el pasto antecedente del cuerpo o por el del ánimo. 236 Hazer obligación antes de lo que avía de ser premio después. pero si alguna vez. antes es empeño. para premiar. sea con tal arte. de suerte que la propria reputación haga cuidar de la agena. Sobre tristeza no ai buen lance.Librodot Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 87 234 Nunca fiar reputación sin prendas de honra agena. En intereses de honra siempre ha de ser el trato de compañía. Ai otros que el No es su primera palabra a todas horas. Hase de ir a la parte del provecho en el silencio. con éstos es menester la industria. que pueda ceder la prudencia a la cautela. El obligar de antemano es cambio donde no corresponde la villanía. del daño en la facilidad. los días del gozo son los del favor. que redunda del interior a lo exterior. Ai unos que no saben negar. Si ya la atención del reflexo que atiende no previene la sutileza en el que intenta. 235 Saber pedir. que está perdido el miedo al No. Sutil modo de transformar obligaciones. Nunca se ha de fiar. recae en el obligado. El favor así anticipado tiene dos eminencias: que con lo pronto del que da obliga más al que recibe. Favores antes de méritos son prueva de hombres de obligación. Y con todos. con éstos no es menester ganzúa. si después es deuda. Un mismo don. la sazón: un coger los espíritus alegres. No ai cosa más dificultosa para algunos ni más fácil para otros. Es destreza de grandes políticos. Sea el riesgo común y recíproca la causa para que no se le convierta en testigo el que se reconoce partícipe. 87 Librodot . que la que avía de estar en el superior. No se ha de llegar quando se ve negar a otro.

El que comunicó sus secretos a otro hízose esclavo dél. y en soberanos es violencia que no puede durar. que para hombres viles más sería poner freno que espuela. sino pecho. Más segura es la verdad assentada. porque las sutilezas comúnmente quiebran. Quiebran muchos el espejo porque les acuerda la fealdad. Los secretos. que el cuidado puede hazer de la costumbre segunda naturaleza. 238 Conocer la pieça que le falta. son peligrosas confianças de amistad. Pensará partir peras y partirá piedras. pues.Librodot Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 88 para satisfazer. la suavidad de la condición. Saber más de lo que conviene es despuntar. y más en personas de puesto. a otros. sin el qual nunca llegan al colmo del perfecto ser. si se advirtiessen. Sea antes con beneficios hechos que con favores recebidos. Desean bolver a redimir la libertad perdida. que corre el mismo riesgo después. Perecieron muchos de confidentes. hasta la razón. Nótase en algunos que pudieran ser mucho si repararan en bien poco. En algunos se desea lo executivo y en otros lo reportado. No puede ver al que le pudo ver. ni es bien visto el que vio mal. Fueran muchos mui personas si no les faltara un algo. anticipando la paga del honor. Sobre todo. con que desluzen grandes prendas. 237 Nunca partir secretos con mayores. Esto se entiende con gente de obligaciones. Házeles falta la seriedad. A ninguno se ha de tener mui obligado. ni oírlos. y al poderoso menos. el comunicarlo. Todos estos desaires. 239 No ser reagudo: más importa prudencial. se podrían suplir con facilidad. No es favor del Príncipe. Bueno es 88 Librodot . Son éstos como cuchar de pan. y para esto atropellarán con todo. ni dezirlos. que es falta que los familiares echan presto menos.

240 Saber usar de la necedad. de 89 Librodot . es argumento de capacidad. todo para en parar. sobrado saberla sufrir. El que en la fiesta se desazona mucho tiene de bestia. No se ha de ignorar. vestirse la piel del más simple de los brutos. porque nada prosiguen. y muestra más. Mejor es un buen juizio substancial que no discurre más de lo que importa. Estos acaban las cosas. el único medio. La sencilla lo es. tacha de Españoles. Da pie el que se pica a que le repiquen. pero no bachillería. Pero siempre es defecto. sino el que la padece. El mayor sabio juega tal vez desta pieça. pero sí afectar que se ignora.Librodot Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 89 tener entendimiento. 241 Las burlas sufrirlas. Es gustosa la burla. pero no usarlas. aquéllos acaban con ellas: hasta vencer la dificultad sudan. pruevan que pueden. y con los locos cuerdo: hásele de hablar a cada uno en su lenguaje. Antes de començar se ha de saber hasta qué punto de sufrir llegará el genio del sugeto. 242 Seguir los alcances. Para ser bienquisto. y ai tales ocasiones. Nunca consiguen alabança. No es necio el que afecta la necedad. assí como la paciencia es ventaja de los Belgas. no saben llevar al cabo la vitoria. mas no quieren. esto de empeño. que el mejor saber consiste en mostrar no saber. No ai cosa que pida más atención y destreza. Con los necios poco importa ser sabio. que no la doble. y lo más seguro es no levantarlas: las mayores veras nacieron siempre de las burlas. El mucho discurrir ramo es de qüistión. Aquello es especie de galantería. que hasta esto llega el artificio. A lo mejor se han de dexar. Todo se les va a algunos en començar. Si bien nace en otros de impaciencia de ánimo. pero no prosiguen: instabilidad de genio. y conténtanse con el vencer. Inventan. y nada acaban.

Cree mucho el que nunca miente y confía mucho el que nunca engaña. sino prodigio. Dos géneros de personas previenen mucho los daños: los escarmentados. ¿por qué no se acaba?. pero mayor lo sería el entendérsela. Transforman algunos el favor proprio en ageno. que tal vez de bueno. Muéstrese tan estremada la sagacidad para el rezelo como la astucia para el enredo. Ai hombres tan advertidos. no mostro. y los astutos. que ocasione al otro el serlo de mal. Compran a precio de alabanzas lo mejor. Sea uno mixto de paloma y de serpiente. No ai cosa más fácil que engañar a un hombre de bien. No siempre procede de necio el ser engañado. Empeñan la cortesía. mejores políticos que gramáticos. haziendo deuda de lo que avía de ser su agradecimiento. Desta suerte truecan la obligación de passiva en activa. bolviéndoles su honra y cobrando cada uno su provecho. y no quiera uno ser tan hombre de bien. Altérnense la calidez de la serpiente con la candidez de la paloma. 243 No ser todo columbino. trastrocando con extravagante política el orden del obligar. o dan a entender. y truecan el provecho suyo en honra del otro. no se le vaya todo en levantarla. que hazen merced quando la reciben. De tal suerte traçan las cosas. que es mui a la agena. Gran sutileza ésta. pues. destrocando la necedad. el sagaz la caça. 90 Librodot . y parece. Por lo menos ponen en duda quién haze favor a quién. ¿por qué se començó? Mate. que es mui a su costa. Si la obra es buena. 244 Saber obligar. y de el mostrar gusto de una cosa hazen honra y lisonja. que parezca que los otros les hazen servicio quando les dan. y si mala.Librodot Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 90 impossibilidad o liviandad. que honran pidiendo.

La escusa anticipada despierta el rezelo que dormía. No tenemos cosa nuestra sino el tiempo. Cada uno los tiñe 91 Librodot . También tenga por crédito el ser murmurado de algunos. ni de invidia: es atropellar el vivir y ahogar el ánimo. 247 Saber un poco más. Entonces la ha de procurar desmentir con la entereza de su proceder. sino del que él se tiene. que no es señal de amor que le tenga. 246 Nunca dar satisfación a quien no la pedía. Más vale el buen ocio que el negocio. El último sella y borra los demás. Tienen el sentir y el querer de cera. 248 No se le lleve el último. Éstos nunca están ganados. es especie de delito. si es sobrada. y a la malicia. y vivir un poco menos. No ha de estimar al que nunca se le opone. Otros discurren al contrario. sino condenándola. y más de aquellos que de todos los buenos dizen mal. Ai hombres de última información. Arguye superioridad de caudal. porque con la misma facilidad se pierden. El escusarse antes de ocasión es culparse. que es salir a buscar el agravio. No se dexe engañar de la lisonja pagándola. que va por extremos la impertinencia. Ni se ha de dar el cuerdo por entendido de la sospecha agena. pero no se vive si no se sabe. Y aunque se pida. Pésele de que sus cosas agraden a todos. Algunos lo estienden al saber. ¿Dónde vive quien no tiene lugar? Igual infelicidad es gastar la preciosa vida en tareas mecánicas que en demasía de las sublimes. que es señal de no ser buenas. y el sangrarse en salud es hazer del ojo al mal. que es de pocos lo perfecto.Librodot 245 Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 91 Discurrir tal vez a lo singular y fuera de lo común. ni se ha de cargar de ocupaciones.

250 ¿Quándo se ha de discurrir al revés? Quando nos hablan a la malicia. siempre coxos de voluntad y de juizio. Algunos comiençan a saber por lo que menos importa. No ha començado a hazer fortuna el otro quando ya se desvanece.Librodot Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 92 de su color. El Sí es No y el No es Sí. 249 No començar a vivir por donde se ha de acabar. y los divinos como si no huviesse humanos. Regla de gran maestro. ninguno será bueno. Es essencial el método para saber y poder vivir. que el que la quiere para sí la desacredita para los otros. 92 Librodot . lo accessorio. El dezir mal de una cosa se tiene por estimación della. inclinándose a una y a otra parte. Quieren otros triunfar antes de pelear. alaban también los malos. que algunos. Algunos toman el descanso al principio y dexan la fatiga para el fin. Con algunos todo ha de ir al encontrado. si quedare lugar. No todo alabar es dezir bien. niños de toda la vida. y después. Primero ha de ser lo essencial. y los estudios de crédito y utilidad dexan para quando se les acaba el vivir. con variedad en los juicios y afectos. no ai que añadir comento. Son malos para confidentes. y para quien ninguno es malo. por no alabar los buenos. 251 Hanse de procurar los medios humanos como si no huviesse divinos. y assí. andan fluctuando.

Los más no estiman lo que entienden. fíanse en su fortuna. Y si bien con los entendidos vale mucho el seso en todo. no saben dar razón. que alguno fue llamado «el de todos». con tal excesso de agenos. Andan encadenados.Librodot 252 Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 93 Ni todo suyo. o «renuncie el cargo con la carga». sino su interés en él. para que se estimen. con toda su sencillez. otros todos son agenos. han de costar. o por él. No se les ha de dar lugar a la censura. Del quererse todo para sí se sigue luego querer todas las cosas para sí. y quien tiene empleo común ha de ser esclavo común. y aquí infeliz: no tienen día. y suele falsearles el arrimo. Al contrario. ni aun hora suya. acuden al omenage más blanco. Será celebrado quando no fuere entendido. Aun en el entendimiento. Obligan poco. dirá la vieja a Adriano. pero con proporción. No saben éstos ceder en la más mínima. Van la dicha y la desdicha de ordinario adonde más ai. para el concepto. ¿Por qué? Todo lo recóndito veneran por misterio y lo celebran porque oyen celebrarlo. No se ha de despertar la desdicha quando duerme. preguntados. el discurso y el conorte. Hasta las palomas. Conviene tal vez ser de otros para que los otros sean dél. para los más es necessario el remonte. Las cosas. ocupándolos en el entender. Todo le viene a faltar a un desdichado: él mismo a sí mismo. que la necedad siempre va por demasías. ni todo ageno: es una vulgar tiranía. y lo que no perciben lo veneran. más que excesso. que nunca viene uno solo. ni perder un punto de su comodidad. Poco 93 Librodot . Alaban muchos lo que. assí como las felicidades. Siempre se ha de mostrar uno más sabio y prudente de lo que requiere aquel con quien trata. 253 No allanarse sobrado en el concepto. que para todos saben y para sí ignoran. y es que todos huyen del desdichado y se arriman al venturoso. Entienda el atento que nadie le busca a él. 254 No despreciar el mal por poco.

Librodot Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 94 es un deslizar. Gran sutileza del dar. Vaya sobre el caso. su bienhechor al ojo. por estar lleno de escollos del descrédito. Quien da mucho. la prudencia. 257 Nunca llegar a rompimiento. consultando a Ulises de astucia. que. Nunca ha de exceder el empeño a la possibilidad. ni el empenado. 255 Saber hazer el bien: poco. no assí para amigo. sin saber dónde se vendrá a parar. Es dificultoso el rumbo del humano trato. que siempre sale dél descalabrada la reputación. Para el que viene del Cielo es la paciencia. No 94 Librodot . Sobre todo. y no expondrá a vulgares contingencias su reputación: varón prevenido de cordura no será combatido de impertinencia. Vale aquí mucho el artificioso desliz. para que se estime más. y casi todos mal. No es menester más para perder a muchos que obligarlos con demasía. y la cordura está en no encontrarse con ellos. y dan en enemigos. presumidos y todo género de necios. no da. para el que del suelo. Pocos pueden hazer bien. assí ningún mal del todo acabado. porfiados. de obligados. y assí vencerá los lances de la necedad. sino que vende. Encuéntranse muchos. y muchas vezes. que assí como ningún bien fue del todo cumplido. pero síguese aquel fatal despeño. que es el único atajo de los empeños. Ármese cada día de propósitos al espejo de su atención. No se ha de apurar el agradecimiento. el desviarse es lo seguro. Qualquiera vale para enemigo. en viéndose imposibilitado. que cueste poco y se desee mucho. eche por la galantería. El Ídolo nunca querría ver delante al Escultor que lo labró. Por no pagar se retiran. 256 Ir siempre prevenido: contra los descorteses. quebrará la correspondencia.

y aun por esso el Médico sagaz. antes con tibieza de favor que con violencia de furor. cargan con defectos agenos el proprio en su afición. de falta de providencia. no yerra en buscar quien. sea escusable. le ayude a llevar el ataúd: repártese el peso y el pesar. o en los principios. que estavan a la espera de la ocasión. Si fuere inebitable el desvío. Más sagacidad es evitarlas que vengarlas. 258 Buscar quien le ayude a llevar las infelicidades. condenando todos. Es gran destreza hazer confidente del que avía de ser émulo. y menos en los riesgos. y siempre de cordura. ya que erró la cura. ni la vulgaridad. Nunca será solo. De los amigos maleados salen los peores enemigos. Desta suerte tendrá quien le escuse o quien le ayude a llevar el mal. convertir en reparos de su reputación los que la amenazavan tiros. que la desdicha a solas se redobla para intolerable.Librodot Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 95 anida segura el Águila en el mismo seno de Júpiter el día que rompe con un escaravajo: con la çarpa del declarado irritan los dissimulados el fuego. No se atreven tan fácilmente a dos. y álçanse con toda la murmuración. 259 Prevenir las injurias y hazer dellas favores. a título de consulta. Piensan algunos alçarse con toda la superintendencia. De los que miran. de espera. Hágase confidencia de la misma malevolencia. o en los fines. cada uno habla como siente y siente como desea. que sería cargarse con todo el odio. ni la fortuna. Y es saber vivir convertir en plazeres los que avían de ser pesares. 95 Librodot . Y aquí viene bien aquello de una bella retirada. Mucho vale el saber obligar: quita el tiempo para el agravio el que lo ocupó con el agradecimiento.

ni la obligación más apretante. al proseguirla son confirmados en necios. pues. La mayor unión admite excepción. que en el estado de su inocencia gozan de su simple felicidad. distinguiendo los términos de la correspondencia. 261 No proseguir la necedad. Hazen algunos empeño del desacierto. Acusan en el foro interno su yerro. 96 Librodot . No sólo es villana la memoria para faltar quando más fue menester. y olvídase el remedio. les parece que es constancia el proseguir. de unas cosas se zelan con unos que comunican a otros. ni por esso se ofenden las leyes de la fineza. Desta suerte continúan algunos su primera grosería y llevan adelante su cortedad: quieren ser constantes impertinentes. Excéptanse los satisfechos. Conviene. y en el externo lo excusan. Ni la promesa inconsiderada. Las cosas que son más para olvidadas son las más acordadas. 262 Saber olvidar: más es dicha que arte. Consiste a vezes el remedio del mal en olvidarlo. Siempre se reserva algún secreto para sí el amigo. porque basta a dar felicidad o infierno. No son bastantes la sangre. y porque començaron a errar. ni la amistad.Librodot 260 Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 96 Ni será ni tendrá a ninguno todo por suyo. con que si quando començaron la necedad fueron notados de inadvertidos. ni la resolución errada induzen obligación. pero necia para acudir quando no convendría: en lo que ha de dar pena es prolixa y en lo que avía de dar gusto es descuidada. y se recata en algo el mismo hijo de su padre. hazerla a tan cómodas costumbres. que va grande diferencia de entregar el pecho o la voluntad. con que se viene uno a conceder todo y negar todo. y al contrario.

265 Saber empeñar los dependientes. obra por mil. y otros muchos su eterna fama: hizo grandes hombres con esta sutileza. la cordura y el valor. sin el riesgo del daño y con el gusto de la novedad. esto es. Desta suerte descubrieron muchos el valor. faltó siempre.Librodot 263 Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 97 Muchas cosas de gusto no se han de posseer en propriedad. y puesto el noble en contingencias de honra. hasta la belleza. Quando más fue menester el cuidado. Gózanse las cosas agenas con doblada fruición. 97 Librodot . a más de que desminuye la fruición. aumenta el enfado tanto de prestallas como de no prestallas. y son más los enemigos que se cobran que los agradecidos. assí como un ahogo saca nadadores. ésse escoge para la tentativa del valer. Siempre han de estar a prueva el ingenio. y atropellará todas las contingencias para coger desapercebido. Un empeño en su ocasión hizo personas a muchos. que el no pensar es la çancadilla del perecer. También suele ser estratagema de la agena atención coger al descuido las perfecciones para el riguroso examen del apreciar. Sabe todo mejor a privación: hasta el agua agena se miente néctar. Gusta la suerte de pegar una burla. Son los aprietos lances de reputación. El tener las cosas. pero el día que menos se esperava. No sirve sino de mantenellas para otros. y perdónalos la astucia. que quedara sepultado en su encogimiento si no se huviera ofrecido la ocasión. 264 No tenga días de descuido. Sábense ya los días de la ostentación. y aun el saber. porque el día de su confiança será el de su descrédito. El primer día es lo bueno para su dueño. assí como todas las demás. Supo con eminencia esta lición de empeñar la Católica Reina Isabela. y a este político favor devió el Gran Capitán su renombre. Más se goza dellas agenas que proprias. los demás para los estraños.

Eslo el que nunca se enoja: tienen poco de personas los insensibles. pero las malas palabras el alma. 267 Palabras de seda. y bastan ellas a desempeñar una impossibilidad. y execútalo con gusto y con reputación. Negóciase en el aire con el aire. sólo se diferencian en los tiempos: aquél en su sazón y éste sin ella. haze siniestra de la diestra. Un sentimiento en su ocasión es acto personal. Atraviessan el cuerpo las jaras. Una buena pasta haze que huela bien la voca. 98 Librodot . Siempre se ha de llevar la voca llena de açúcar para confitar palabras. Lo más se paga con palabras.Librodot Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 98 266 No ser malo de puro bueno. Gran sutileza del vivir. Alternar lo agrio con lo dulce es prueva de buen gusto: sola la dulçura es para niños y necios. con suavidad de condición. Es el único medio para ser amable el ser apacible. 268 Haga al principio el cuerdo lo que el necio al fin. Gran mal es perderse de puro bueno en este sentido de insensibilidad. en todo lo demás prosigue desse modo: lleva entre pies lo que avía de poner sobre su cabeza. Búrlanse luego las aves de las apariencias de bultos. pero el discreto luego ve lo que se ha de hazer. El que se calçó al principio el entendimiento al revés. No nace siempre de indolencia. Lo mismo obra el uno que el otro. Sólo hai un buen caer en la cuenta. y alienta mucho el aliento soberano. Hazen por fuerça lo que pudieran de grado. que saben bien a los mismos enemigos. y assí es tan zurdo en todo su proceder. saber vender el aire. sino de incapacidad. tarde o temprano.

y advierta que durará poco essa gloria de novedad: a quatro días le perderán el respeto. porque si se passa el calor de lo reciente. que mientras fuere nuevo. antes desacreditará su mal concepto que el objecto. 271 El que supiere poco. resfriaráse la passión. Aplaze la novedad. tanto del saber como del ignorar. pero saber poco y arriesgarse es voluntario precipicio. y quando errónea. universalmente. El que sabe puede empeñarse y obrar de fantasía. Algo ai bueno. se goza. por la variedad. será estimado. que el mal gusto ordinariamente nace de la ignorancia. 270 No condenar solo lo que a muchos agrada. o quiere ser. y trocarse ha el agrado de nuevo en enfado de acostumbrado. Si no sabe topar con lo bueno. Lo que todos dizen. y crea que todo tuvo también su vez. Sepa. y a toda lei. camino real. téngase siempre a lo más seguro. pues satisfaze a tantos. 99 Librodot . y que passó. dissimule su cortedad y no condene a vulto. que no puede faltar lo assentado. pues. aunque no se explica. y. La singularidad siempre es odiosa. Téngase siempre a la mano derecha. valerse dessas primicias de la estimación y saque en la fuga del agradar todo lo que pudiera pretender. es más cuerda la seguridad que la singularidad. le tendrán por fundamental. quedarse ha solo con su mal gusto. En toda profesión. que aunque no le tengan por sutil. o es.Librodot 269 Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 99 Válgase de su novedad. ridícula. refréscase el gusto y estímase más una medianía flamante que un extremo acostumbrado. y viénense a envejecer. A poco saber. Rózanse las eminencias.

y assí como ella los honró poco a ellos. Conozca al que siempre ríe por falto. y el maldiciente culpas: todo lo peor se les ofrece. sino que empeña. que donde ai gran natural assienta mejor lo artificial. 100 Librodot . y a dos precios. Sepa descifrar un semblante y deletrear el alma en los señales. del valor y de la cortesía. El melancólico siempre agüera infelicidades. que es el que da la plausibilidad. o por notante. habla en él la passión. Conocida bien la causa. Espere poco bueno del de mal gesto. No bastan méritos si no se valen del agrado. se conoce el efecto. y es la galantería la mayor obligación. y al que nunca por falso. 274 Tener la atractiva: que es un hechizo políticamente cortés. que es obligar más. La cortesía no da. Tanta suele ser la necedad quanta fuere la hermosura. 273 Comprehensión de los genios con quien trata: para conocer los intentos.Librodot 272 Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 100 Vender las cosas a precio de cortesía. Nunca llegará el pedir del interesado al dar del generoso obligado. No ai cosa más cara para el hombre de bien que la que se le da: es vendella dos vezes. porque no entiende los términos del buen término. la honran poco a ella. y no percibiendo el bien presente. Un caer en picadura es suerte. Y cada uno. El apassionado siempre habla con otro lenguaje diferente de lo que las cosas son. que suelen vengarse de la naturaleza éstos. pero socórrese del artificio. anuncian el possible mal. el más plático instrumento de la soberanía. no la razón. De aquí se origina la pía afición. o para todo. Sirva el garavato galante más para atraer voluntades que utilidades. Verdad es que para el ruin es algaravía la galantería. hasta conseguir la gracia universal. Y todos mui lejos de la verdad. Recátese del preguntador. o por fácil. antes en ella y después en su motivo. según su afecto o su humor.

y más quando la realidad se afiança. y lo mucho hasta admirar. hasta que se ve. suple mucho y da un segundo ser a todo. Fue la luz pronto lucimiento de todo lo criado. Ai vez para cada una: lógrese. a los setenta. a los cinqüenta. Observe esta variedad natural para ayudarla y esperar también de los otros la mejoría. passa por prodigio. De aquí es que muchos mudaron de porte. Mona. y a vezes no se advierte. A los veinte años será Pabón. que da la perfección. León. 276 Saber renovar el genio con la naturaleza y con el arte.Librodot 275 Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 101 Corriente. a cada lustro. Pero no se ha de estar siempre de excepción: el ser singular es condenar a los otros. pero sin indecencia. pero no indecente. el excesso de la mudança. afectar melindres. es ramo de galantería. previene la 101 Librodot . o con el empleo. o con el estado. Ai naciones ostentosas. Hase de ceder en algo al decoro para ganar la afición común. una nueva perfección. El Cielo. No esté siempre de figura y de enfado. déxense para su sexo: aun los espirituales son ridículos. Más se pierde en un día genial que se ganó en toda la seriedad. y no al contrario. y a los ochenta. a los quarenta. Lo mejor de un hombre es parecerlo. Llena mucho el ostentar. entre después. que no será cada día el de su triunfo. Serpiente. nada. que quien es tenido por necio en público no será tenido por cuerdo en secreto. a los treinta. De siete en siete años dizen que se muda la condición: sea para mejorar y realçar el gusto. Es el lucimiento de las prendas. Alguna vez puede passar por donde los más. Perro. a los sesenta. y la Española lo es con superioridad. A los primeros siete entra la razón. que la muger puede afectar con perfección lo varonil. Camello. Quando la ostentativa se junta con la eminencia. Ai sugetos vizarros en quienes lo poco luze mucho. 277 Hombre de ostentación. menos.

y ésta del desprecio. buscando novedad en la ruindad para conseguir tan infame fama. que qualquiera a solas fuera violenta. No ai cuidado más logrado que en espías. si sobresale. ofende. y contra la ganzúa de los ánimos no ai mejor contratreta que el dexar por dentro la llave del recato. y perece siempre deste desaire. en un mostrar la perfección al descuido.Librodot Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 102 ostentación. Que en siendo notados. Ha de ser mui templada porque no dé en vulgar. No siempre es porfía. 102 Librodot . serán defectos los mismos realces. Aun lo lindo. Hasta en lo entendido lo sobrado degenera en bachillería. Gran destreza suya no descubrir toda la perfección de una vez. que tal vez es artificio. que siempre fue censurada. 278 Huir la nota en todo. y con los cuerdos está algo desacreditada su demasía. Atención. 279 No dezir al contradezir. a no empeñarse en la una ni despeñarse en la otra. que el sabio dissimulo es el más plausible alarde. Salió mal la ostentativa quando le faltó su sazón. nueva expectación de los demás. y el aplauso del primero. y mucho más singularidades desautorizadas. Es menester arte en el ostentar: aun lo mui excelente depende de circunstancias y no tiene siempre vez. Es menester diferenciar quándo procede de astucia o vulgaridad. quédase solo el singular. Ningún realçe pide ser menos afectado. que un realce sea empeño de otro mayor. porque está mui al canto de la vanidad. y siempre adelantando. sino por brúxula irla pintando. pues. porque aquella misma privación pica en lo más vivo a la curiosidad. Nace esto de singularidad. es descrédito. Pero en los mismos vicios quieren algunos ser conocidos. en haziendo reparar. Consiste a vezes más en una eloqüencia muda.

Los sabios hablan con el entendimiento. Si la presencia desminuye la fama. de otras. sino para la cautela. Más se estima el tibio sí de un varón singular que todo un aplauso común. Hasta los soberanos han menester a los que escriven. 281 Gracia de los entendidos. ai pocas correspondencias buenas: al mejor servicio. 103 Librodot . o para la estimación. viene a salir por los ojos. no para la imitación. presente fue ridículo parto de los montes. Atienden algunos a sólo llenar el estómago. porque regüeldos de aristas no alientan. Sirva. andan desmentidas las obligaciones. y llamaba Platón toda su escuela a Aristóteles. Reduxo el juizioso Antígono todo el teatro de su fama a solo Zenón. y teman más sus plumas que las feas los pinceles. que aun la Fénix se vale del retiro para el decoro. y de otras. la mala correspondencia agena. Adelántase más la imaginación que la vista. El que se conserva en el centro de su opinión conserva la reputación. la ausencia la aumenta. y el engaño. que entra de ordinario por el oído. Deslústranse las prendas si se rozan. porque se ve antes la corteza del exterior que la mucha substancia del ánimo. aunque sea de broza vulgar. pues. 282 Usar de la ausencia: o para el respeto. El que ausente fue tenido por León. el peor galardón. a uso ya de todo el mundo. el engaño. Está acabado el buen proceder. Es el riesgo de desquiciar la entereza a vista del ruin proceder. Pero el varón de lei nunca se olvida de quién es por lo que los otros son. Ai naciones enteras proclibes al maltrato: de unas se teme siempre la traición. y del deseo para el aprecio. la inconstancia.Librodot 280 Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 103 Hombre de lei. y así su alabança causa una imortal satisfación.

loable. Es el entremetido terrero de desprecios. no consigue el agradecimiento. en los del ingenio. se carga todo el odio sobre sí. de prudentes. Es menester gran tiento con los que se ahogan para acudir al remedio sin peligro. el inventar bien. Nunca venga sino llamado. Arguye excesso de Ingenio. Conozca al que está en el lodo. Estímese. Es lisongera la novedad. si sale mal. En los assuntos del juizio es peligrosa por lo paradoxo. y si sale bien. pero ¿quál será sin el grano de demencia? La inventiva es de ingeniosos. y los que en la prosperidad le davan espaldas. y si acertadas. aquéllos para hazer bien y éstos para recebille. y si feliz.Librodot 283 Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 104 Hombre de inventiva a lo cuerdo. No tiene otra comodidad el mando sino el poder hazer más bien. Buscan quien les ayude a llevar la desdicha. 285 No perecer de desdicha agena. porque se pierde. da dos realces a lo bueno. El que se empeña por sí. ni de todos. la buena elección. y no será desairado. que sería ser esclavo y común. y los primeros en excelencia y en tiempo. porque el elegir bien lo consiguieron muchos. 104 Librodot . y más rara. Más preciosa es la libertad que la dádiva. pocos. aora la mano. ni vaya sino embiado. Sea antes avaro que pródigo de sí. una y otra plausibles. Nacieron unos más dichosos que otros. 286 No dexarse obligar del todo. 284 No sea entremetido. Llegue deseado. y será bien recebido. y note que le reclamará para hazer consuelo del recíproco mal. Es también de gracia. si quisiere que le estimen. y por lo mismo que se introduze con desvergüenza es tripulado en confussión. Guste más que dependan dél muchos que no depender él de uno.

donde la 105 Librodot . y no al contrario. toque a retirar la cordura. No obre por sí quien no está en sí. y las más vezes la diligenciará la astucia agena para prevenirle. No vaya por generalidades en el vivir. todo ha de ser al caso. si ya no fuere en favor de la virtud. Querer quando se puede. que avrá de bever mañana del agua que desprecia hoi. En conociéndose alterado. Hombre liviano no puede ser de substancia. Ai algunos tan paradóxamente impertinentes. El governar. que todo lo executará sangriento. 289 El mayor desdoro de un hombre: es dar muestras de que es hombre. no tenga por favor la obligación en que se mete. porque la liviandad se opone frente a frente a la gravedad. Assí como el varón recatado es tenido por más que hombre. La liviandad es el mayor contraste de la reputación. ni intime leyes precisas al querer. que pretenden que todas las circunstancias del acierto se ajusten a su manía. que la sazón y el tiempo a nadie aguardan. No ai vicio que más desautorize. 288 Vivir a la ocasión. Mas el sabio sabe que el norte de la prudencia consiste en portarse a la ocasión. y más si fuere anciano. y en poco rato dará materia para muchos días de confussión suya y murmuración agena. porque no acabe de encendérsele la sangre. assí el liviano por menos que hombre. Substituya entonces un tercero prudente. si desapassionado: siempre ven más los que miran que los que juegan. el discurrir. Déxanle de tener por divino el día que le ven mui humano. que lo será. porque no se apassionan. y la passión siempre destierra la razón.Librodot Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 105 Sobre todo. 287 Nunca obrar apassionado: todo lo errará.

Más importa conocer los genios y las propriedades de las personas que de las yervas y piedras. Más atrevido es el amor que el odio. y no al contrario. la sutil nota y la juiziosa Crisi. 292 Venza el natural las obligaciones del empleo. y al passo que ésta entra. Un caudal con ensanches vase dilatando y ostentando más con los empleos.Librodot Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 106 edad le obliga a la cordura. que es amor mui de personas. no ha de ser uno mui temido ni mui querido. Por grande que sea el puesto. Las palabras muestran la entereza. y aunque. Acción es ésta de las más sutiles de la vida: por el sonido se conocen los metales y por el hablar las personas. la observación profunda. 290 Es felicidad juntar el aprecio con el afecto: no ser mui amado para conservar el respeto. 291 Saber hazer la tentativa. y aun aprovecha la confiança cuerda de sí. y al cabo viene a quebrar con obligación y reputación. Aquí vale la alteza de ánimo. ha de mostrar que es mayor la persona. Preciávase el grande Augusto de ser mayor hombre que Príncipe. Y con ser este desdoro tan de muchos. afición y veneración no se juntan bien. Compita la atención del juizioso con la detención del recatado: gran juizio se requiere para medir el ageno. no le quita el estar singularmente desautorizado. pero mucho más las obras. Sea amado antes apreciativamente que afectivamente. Aquí es menester el extravagante reparo. 106 Librodot . sale la estimación. Fácilmente le cogerán el coraçón al que le tiene estrecho. El amor introduze la llaneza.

y abunda de razones en su aprehensión. Cada uno haze concepto según su conveniencia. Con esto. Afecte menos sus mayores eminencias. Póngase tal vez de la otra parte. y dexe para otros el dezir. examínele al contrario los motivos.Librodot Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 107 293 De la madurez. pero más en las costumbres. Aspire antes a ser Heroico que a sólo parecerlo. con asco de la cordura. aquí reída: andan mendigando hazañas las hormiguillas del honor. fiel. La compostura del hombre es la fachata del alma. sino una autoridad mui sossegada. Supone un hombre mui hecho. Dé las hazañas. mas ella. Habla por sentencias. como quiere la ligereza. obra con aciertos. nunca supo hazer dos caras. Conténtese con hazer. Resplandeze en el exterior. 294 Moderarse en el sentir. Cede en los más el dictamen al afecto. En dexando de ser niño. ni le condenará a él. Es el decoro de las prendas. Proceda el sabio con reflexa en tan delicado punto. Siempre fue enfadosa la vanidad. causando veneración. No es necedad con poco meneo. ni se han de alquilar plumas de oro para que escrivan lodo. con mayor frialdad: camaleones del aplauso. La gravedad material haze precioso al oro. Acontece el encontrarse dos contraditoriamente y cada uno presume de su parte la razón. porque tanto tiene de persona quanto de madurez. sino hazañoso. no las venda. y assí el rezelo proprio reformará la calificación del proceder ageno. Hazen mui de los hazendados los que menos tienen para qué. y la moral a la persona. dando a todos hartazgos de risa. comiença a ser grave y autorizado. Todo lo hazen misterio. ni se justificará a sí tan a lo desalumbrado. 295 No hazañero. 107 Librodot .

juizio profundo y gusto relevantemente jocundo. El ingenio no ha de estar en el espinaço. Aquel es varón remirado que mira que le miran o que le mirarán. y aun razones. Pensar bien es el fruto de la racionalidad. todo inmenso. de suerte que todas sus acciones. Gran ventaja concebir bien. y magestuosas. Sabe que las paredes oyen y que lo mal hecho revienta por salir. A los veinte años reina la voluntad. hasta las usuales alajas. porque sabe que todo se sabrá. Las primeras hazen los primeros hombres. Equivale una sola a toda una mediana pluralidad. Gustaba aquel que todas sus cosas fuessen grandes. vayan revestidas de una trascendente grandiosa magestad. Aun quando solo. obra como a vista de todo el mundo. entendimiento del bueno. que siempre topan con lo más a propósito. assí en un Héroe todo ha de ser grande y magestuoso. 298 Tres cosas hazen un prodigio. ya mira como a testigos aora a los que por la noticia lo serán después. y son el don máximo de la suma liberalidad: Ingenio fecundo. como los ojos del linçe y en la mayor escuridad discurren más. Ai entendimientos que arrojan de sí luz. Pero un buen gusto sazona toda la vida. 108 Librodot .Librodot Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 108 296 Varón de prendas. que sería más ser laborioso que agudo. Ofrecéseles mucho y bien: felicíssima fecundidad. 297 Obrar siempre como a vista. ¡Quánto mejor el varón grande deve procurar que las prendas de su ánimo lo sean! En Dios todo es infinito. pero mayor discurrir bien. No se recatava de que le podían registrar en su casa desde las agenas el que desseava que todo el mundo le viesse. a los quarenta el juizio. a los trenta el ingenio. ailos de ocasión.

plausible. que es dezirlo todo de una vez. Es el deseo medida de la estimación. feliz. no por la fortuna. sabio. Vivo el hombre. Es grande la vaxa de la segunda vez: hartazgos de agrado son peligrosos. Hase de dexar en los labios aun con el néctar. hasta la material sed es treta de buen gusto picarla. Ella haze un sugeto prudente. ni aborrecible sino el vicio. valeroso. santo. Tres eses hazen dichoso: santo. que ocasionan desprecio a la más eterna eminencia. verdadero y universal Héroe. que se lleva la gracia de Dios y de las gentes. sano y sabio. centro de las felicidades. todo lo demás de burlas. No ai cosa amable sino la virtud. es tan hermosa. sagaz. Lo bueno. La virtud es cosa de veras. La capacidad y grandeza se ha de medir por la virtud. Única regla de agradar: coger el apetito picado con el hambre con que quedó. 300 En una palabra. dos vezes bueno. le haze amable. cuerdo. atento. entero. Si se ha de irritar. 109 Librodot . sea antes por impaciencia del deseo que por enfado de la fruición: gústase al doble de la felicidad penada. pero no acabarla. reportado. memorable. Es la virtud cadena de todas las perfecciones. La virtud es el Sol del mundo menor. si poco. y tiene por emisferio la buena conciencia.Librodot Oráculo manual y arte de prudencia Baltasar Gracián 109 299 Dexar con hambre. Ella sola se basta a sí misma. y muerto.

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