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NUEVA ERA: Barack Obama (47) jura como el Presidente 44 de EE. UU. Con él, su esposa Michelle (44) y sus hijas Malia (10) y Sasha (7).

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PRIMERA FIRMA: En el Capitolio, ante Biden y miembros del Senado, declaró el 20 de enero como Día de la Renovación y la Reconciliación.

OTROS LÍDERES CARISMÁTICOS QUE CAMBIARON EL MUNDO

Elizabeth I. Reina indecisa de Inglaterra e Irlanda en el siglo XVI, tenía gran capacidad para usar la ayuda de amigos y consejeros.

Mohandas Gandhi. Ícono de la resistencia pasiva. Luchó por los derechos femeninos, la libertad de credo y el alivio para pobres.

Winston Churchill. Líder británico en la Segunda Guerra Mundial, sus discursos eran fuente de inspiración para los aliados.

John F. Kennedy. Sabía cómo conectar con la gente para llevar a cabo sus ideas. A los 44 años, fue el presidente más joven de EE. UU.
FOTOS: ARCHIVO - AFP

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En las puertas de la historia
La asunción de Barack Obama inaugura una nueva era. Los desafíos de su gestión y la expectativa del mundo. Una crónica desde Washington.
Por ALEX MILBERG
de este cambio”, dice David Graham (70), y habla de sus nietos de diez y doce. A mi derecha, una pareja de estadounidenses de origen chino, con gorras de Obama, me piden que les saque una foto con sus celulares. Mientras tanto, se escuchan nuevas ovaciones: Colin Powell (tal vez pudiera haber sucedido a Clinton y ser el primer presidente negro, pero su esposa le pidió que no fuera candidato), Jimmy Carter y Bill y Hillary Clinton son aclamados por la multitud. Bush padre e hijo son recibidos con un aplauso seco desde las butacas del VIP, pero los abucheos se profundizan en los sectores más populares. Pese a los ocho años de una de las presidencias más oscuras de la historia de EE. UU., Bush no recibe insultos. Lo abuchean y, como mucho, le cantan una melodía inocente: “nananana-nananana-good bye Bush- Obama”. Los activistas que reparten tarjetas pidiendo “Arrestemos a Bush” son muy pocos. El ex vicepresidente Dick Che-

odo empezó con un sueño. pasaron millones de hombres y de lágrimas antes de que se hiciera realidad. Siglos de muerte, violencia, humillación y tragedia. Abraham Lincoln derrotó la esclavitud. Martin Luther King combatió el racismo. Y el 20 de enero de 2009, Barack Hussein Obama se convirtió en el primer hombre de color en asumir la presidencia del país más poderoso del mundo.

T

Ahí está Obama, a punto de salir a la explanada del Capitolio. Lo estoy viendo en una de las pantallas gigantes, encerrado entre las dos millones de personas que se acercaron a la inauguración. La multitud forma una marea humana extendida en cinco kilómetros. Los celulares no funcionan. El rostro de Obama se multiplica en miles de prendedores, buzos, bufandas y guantes con la inscripción “Yes, we can”. Hacen cinco grados bajo cero. Hay familias

que pasaron la noche a la intemperie, esperando el gran momento. Tienen saquitos térmicos en las botas y los guantes que conservan el calor durante diez horas. Se cubren con frazadas polares, equipamiento de alpinistas. Vienen de todas partes. A mi izquierda, una familia de afroestadounidenses, tres generaciones, recién llegadas de Nueva Orleans, se toma de la mano y aguarda. “Nunca imaginé que viviría este día, por eso quiero que ellos sean testigos

Lech Walesa. Ex sindicalista, activista por los derechos humanos y presidente de Polonia. Admitía ser buen orador.

Aung San Suu Kyi. Premio Nobel de la Paz 1991 y emblema de la oposición a la dictadura birmana, que la tiene arrestada desde 2003.

Nelson Mandela. Primer presidente de Sudáfrica electo en democracia. Antes, estuvo preso 27 años por militar contra el apartheid.

Benazir Bhutto. La primera mujer elegida para liderar Pakistán, quiso democracia para su pueblo y transparencia en el gobierno.
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NOTA DE TAPA ney aparece en silla de ruedas (se lastimó la espalda en una mudanza). La sombra de Cheney persigue a Obama en su desafío de garantizar la seguridad de Estados Unidos pero, al mismo tiempo, reconvertir la pésima imagen que el país dejó en el mundo. Se acerca la hora de Obama presidente. El reverendo Rick Warren pide a Dios que bendiga a Obama y la multitud grita “¡Yes!”. Aretha Franklin elogia la libertad con su canto y su voz. Ya es la hora. Joe Biden jura como vicepresidente. Y finalmente, Obama está ahí, en el Capitolio, en las pantallas gigantes, en las imágenes estampadas, en las banderas y los prendedores, en las pantallas de Irak y Afganistán, India y París, China y Argentina. Mientras pronuncia las 35 palabras que lo harán presidente, el silencio es conmovedor. La voz de Obama llega y rebota a lo largo de cinco kilómetros, desde el Capitolio al Lincoln Memorial, donde Luther King, hace 45 años, estremeció a 250 mil personas y al mundo cuando dijo “I have a dream”: “Tengo el sueño de que un día, esta nación se levantará y vivirá de acuerdo con el verdadero significado de su credo (…) que todos los hombres fueron creados iguales”. El eco de Luther King viaja en el tiempo y el silencio es abrumador y a mi alrededor veo lágrimas y me sorprenden mis lágrimas. Tras años de fracasos constantes, los argentinos parecemos atrapados en el escepticismo o, aún peor, en el cinismo. Por nuestra incapacidad y nuestros desencantos, por nuestra propia cultura, nos resulta tan lejano el patriotismo norteamericano, la alegría casi infantil con la que los estadounidenses han aplaudido a cualquiera de sus presidentes. Si un candidato argentino lanzara como eslogan “Sí, podemos” y como un predicador intentara convencer a sus seguidores que repitieran “Sí, podemos”, sería motivo de burla. Pero una cosa es burlarse de frases salidas de un libro de autoayuda y otra muy distinta, ver que aquí, ahora, esas frases se viven y se sienten como ciertas. Que aquí y ahora, habrá un presidente negro. Los estadounidenses tienen la certeza de que merecen un destino próspero. Nosotros vivimos “condenados al éxito”. Todos los ex presidentes vivos asistieron a la inauguración: fueron enemigos políticos, pero se abrazaron y saludaron con respeto y convicción de que los une un anhelo común. Obama criticó muy duro a Bush en su discurso, pero con sutileza. También le agradeció su ayuda en la transición. Y le estrechó en un abrazo al despedirlo. Es la búsqueda de ese destino digno lo que empuja a estas dos millones de personas. Cuando dicen “Yes, we can”, se involucran en la historia, son parte. Y el entusiasmo no habla sólo del poder caris-

FULL TIME: Llega a la Rosada a las 9 de la

mañana y se queda hasta la medianoche.

FESTEJOS: Dos millones de personas presenciaron en Washington la toma de posesión de Obama.

mático de Obama. Al menos no sólo de él. La gente se siente testigo y protagonista de la historia. Viven esta elección, este desafío, como una conquista personal que llevó siglos de dolor y sacrificio. Por eso los llantos conmovedores. Es el triunfo de las minorías (sólo el 12 por ciento de la población de los EE. UU. es de raza negra). “Muchos

Los ciudadanos de EE. UU. se sienten testigos y protagonistas de la historia. Y viven esta elección como una conquista personal.
afroestadounidenses ahora podrán decirle a sus hijos que pueden ser presidentes si se esfuerzan”, dice Victoria De Francesco, politóloga de la Universidad de Northwestern. Y le contarán la historia de Obama, el niño hijo de un keniata, abandonado por su padre a los dos años, criado por su madre en Indonesia y en Hawaii que terminó con un postgrado en Harvard. O la historia de Michelle, una mujer de clase media baja de Chicago que gracias a las habilidades deportivas de su hermano, accedió a una beca en Princeton y llegó a Harvard. Y luego, tras años dedicados al servicio social, una carrera política vertiginosa que nos lleva al

20 de enero a las 12 del mediodía, cuando el juez del Tribunal Supremo, John Roberts, dice “Felicitaciones señor Presidente”, y la emoción contenida que pudo derivar en un mar de lágrimas estalla en una ovación. Barack Obama ya es el presidente número 44 de EE. UU. Y comienza el discurso que escuchó el mundo. “Los desafíos que enfrentamos son reales, son graves y son muchos. Pero les haremos frente”. Howard Fineman, jefe de corresponsales de Newsweek en la Casa Blanca, cubrió inauguraciones presidenciales durante veinte años y siguió con atención los discursos de Obama desde sus inicios en 2004. Fue durante la convención demócrata, en apoyo a John Kerry, cuando Obama sorprendió con el poder implacable de su oratoria. Por primera vez en mucho tiempo, alguien decía la palabra “esperanza” y era creíble. A lo largo de su campaña, Obama fortaleció la idea de que un “nuevo EE. UU.” era posible. Pero su primer discurso como presidente decepcionó a Fineman: “Esperaba mucho más emoción de la que oí. Fue inspirador, pero demasiado sobrio”. Obama sabe que su primera tarea quizás sea la más difícil y compleja: rescatar al capitalismo y superar la peor crisis económica de los Estados Unidos en 75 años. Y sabe que a partir del 20 de enero ya no podrá permanecer como símbolo carismático. tendrá que resolver los problemas puntuales. Como dice Fareed Zakaria, editor de Newsweek Internacional, “Washington, Lincoln y
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LA HISTORIA DETRÁS DEL LÍDER Roosvelt no construyeron sus reputaciones sobre su ser, sino en su hacer”. Las expectativas depositadas en la gestión son muy altas. La especialista en marketing Vanesa Sisa, del Grupo Gallego, Infancia, matrimonio y ascenso político de Obama. explica que la campaña de Obama tuvo tres grandes pilares: "conexión, convicción y Por Juan Morris sesiones de organización comunitaria en promesa de cambio". Y advierte que “lo peor para un producto mediocre es una pul abuelo que vive en una aldea perdi- el sótano de una iglesia y allí Michelle lo escucha hablar en público por primera da de Kenia, el padre que emigra a blicidad muy exitosa”. El equipo de Obama vez. Ahí se dijo: “Este hombre es diferenHawai para estudiar, el hijo que llega lo sabe y ahora ya no trata de “publicitar”, te. Me gustaría casarme con alguien con a ser presidente de los Estados Unidos. sino de “comunicar”. Al minuto de asumir sentimientos así de profundos”, le contó La de Obama podría ser una de esas hisla presidencia, la página web de la casa Michelle a Newsweek. torias inspiradoras de Hollywood que hablanca se renovó por completo (www.whiEn 2004, da un discurso en la convención blan de la pobreza, el esfuerzo y la tehouse.gov) con una estética similar a la demócrata que lo convierte en un fenófelicidad que espera al final de ese camide las mejores web de medios, ofrece una meno emergente de la política americana. no espinoso y cuesta arriba. La película galería de fotos de Obama y además un anSu nombre empieza a hacerse conocido, empezaría en una pequeña y polvorienta ticipo de los planes de gestión en distintas la gente lo empieza a aplaudir cuando va aldea de Kenia, Nyangoma-Kogelo, con el áreas. En su discurso, Obama anunció que al cine con Michelle, los medios se empiepadre de Obama cuidando un rebaño de aumentarán los empleos, la inversión en cabras bajo el sol aplastante de África del zan a fijar en él, en su estilo y su carisma, escuelas y universidades, la construcción este. La siguiente escena transcurriría en y sus libros “Los sueños de mi padre” y de rutas y puentes. El plan, que cuidadosa“La audacia de la esperanza” se convierKansas, en una fábrica de bombarderos mente no fue bautizado como un nuevo ten instantáneamente en best sellers. donde trabaja Ann Dunham, mientras por “New Deal”, intentará salvar o crear 3,6 miAcababa de nacer un héroe. llones de puestos de trabajo para el Randall Kennedy, profesor en Harvard, final del 2010 y se estima que el Esrecuerda: “En la Universidad, cuando Batado inyectará US$ 1 billón a la rack Obama hablaba, la gente callaba economía para restablecer la “solipara escuchar”. Y sigue siendo así. Sólo dez y la confianza”. Y aunque es el que antes de hablar, Obama se cuida de objetivo prioritario de su gestión, escuchar primero a los otros. En las reuno será el único. Obama también niones con su círculo íntimo de asesores, intentará restaurar el liderazgo inObama escucha lo que tienen para decir ternacional de su país. Para las prihamacándose sobre su silla, con los pies meras semanas de gestión se sobre la mesa y los ojos cerrados, en un espera, por ejemplo, el anuncio forgesto de paciente concentración. Le gusta mal del retiro de tropas de Irak. Al escucharlos a todos antes de hablar. “Si mismo tiempo, fortalecer la preuno no dijo algo, él va a llamarle la atensencia en Afganistán. Y en lo que ción. Nunca lo dijo, pero suele pensar que fue uno de los pasajes más fuertes si alguien está muy callado es porque no de su discurso, Obama afirmó: “re- EN LOS 80: Obama, cuando estudiaba en Columbia. está de acuerdo con lo que dicen todos”, chazamos como falsa la elección el cielo de la ciudad pasan los aviones que cuenta Michael Strautmanis, consejero de entre nuestra seguridad y nuestros ideales”, campaña. Y si a Obama no le gusta lo que atacarán Pearl Harbor. Y después habría en alusión a los casos de tortura por parte alguien dice, vuelve a poner los pies sobre un salto temporal, hasta el momento en de un sector del ejército, tanto en Irak el piso, se levanta las medias como un juel que Barack padre y Ann se cruzan en como en Guantánamo, la base militar que gador de básquet y empieza a hablar. los pasillos de la Universidad de Hawaii, el nuevo presidente espera cerrar. se sonríen, se enamoran, un tiempo desLa gestión Obama ya está en marcha. El Hace cinco años, cuando ganó una banca pués se casan y, el 4 de agosto de 1961, en el Senado por Illinois y se vio obligado peso simbólico ya es parte de la historia. Su nace Barack Hussein Obama. a pasar cuatro días por semana en Waselección habla de las virtudes de un hombre Tras vivir una infancia entre Hawaii e Inhington, pretendiendo no alterar demaextraordinario. Pero va mucho más allá de donesia, una vez terminado el colegio, siado la vida familiar, decidió que su Obama o los colores de la piel. En EE.UU. y Barack se muda a Nueva York, donde su mujer y sus hijas siguieran viviendo en quizás también en la Argentina, el presidenvida y su carrera se vuelven meteóricas. Chicago y alquilarse una habitación cerca te electo refleja los valores y la moral del Primero entra a la Universidad de Columdel Capitolio. Un tanto desconcertado electorado que lo eligió. Por otra parte, bia a estudiar Ciencias Políticas y desante esta súbita vida de soltero partObama también intentará forjarse como el pués a la Harvard Law School, donde por time, le pidió a Strautmanis que lo ayupadre político de la generación “Facebook”, sus altas calificaciones y un concurso de dara a conseguir un colchón. Sólo cinco una juventud con mayor diversidad, más feescritura, lo seleccionan como editor de años después, en la misma ciudad, dos menina y secular, menos conservadora y disla Harvard Law Review. Mientras tanto, millones de personas se reunían frente al puesta a verse a sí misma como “liberal” o entra a la firma de abogados corporativa Capitolio, con 12 grados bajo cero, para “progresista”. Ellos serán las voces del Sidley & Austin, donde le asignan como presenciar, nada menos, la jura de ese Nuevo Estados Unidos a las que Barack mentora una abogada también afroestasenador afroestadounidense que buscaI Obama ya comenzó a hablarles.

La gran fábula americana

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Con Juan Pablo De Santis (en Atlanta)

dounidense llamada Michelle Robinson. Una noche, Obama la invita a una de sus

ba ayuda para conseguir un colchón, como presidente de los Estados Unidos.
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