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CONSTELACIONES HISTORIA Y MITOLOGÍA

Merkhet perteneciente a un sacerdote del Templo de Horus en el Alto Egipto. Donado al Science Museum de Londres por Howard Carter.

Autor: Paco Tello Fuentes: Wikipedia y textos varios en la red.

EGIPTO Y GRECIA

Antes de adentrarnos en el mundo griego, daremos un breve paseo por la civilización egipcia. Los egipcios consideraron las observaciones astronómicas como algo muy importante desde el comienzo de su civilización, porque tenían necesidad de contar con un calendario preciso: sus vidas dependían de los ciclos del Nilo, de sus inundaciones y sequias para la agricultura. Llegaron a ser muy precisos en sus estudios y elaboraron un calendario solar, dividiéndolo en 3 estaciones de cuatro meses cada una: La primera, Akhet: correspondía al periodo de inundación, que comenzaba cuando su estrella Shotis, (Sirio) después de permanecer invisible bajo el horizonte, comenzaba a brillar antes de la salida del sol. La segunda, Shemú: verano ó falta de agua. La tercera, Peret: las tierras emergen fuera del agua. Con ligeras modificaciones, este calendario es el que nos sirve actualmente, y además fueron los inventores del día de 24 horas. Pero si en medir el tiempo destacaron, no fue tanto en describir las constelaciones y son muy escasas las fuentes. Estas descripciones nos llegan reflejadas en tumbas y sarcófagos: con textos y jeroglíficos describiendo las divisiones de los astros, y en techos de tumbas reales, dónde aparece una mezcla de las constelaciones con sus dioses. En el templo de Hathor en Dendera, en una cámara dedicada a Osiris se encontró durante la campaña de Napoleón en Egipto, un bajorrelieve circular con una representación del zodiaco datado en

el siglo I a.C., que muestra el cielo de aquella época y en el que se pueden ver las figuras en su forma habitual de Aries, Tauro, Escorpio y Capricornio, aunque en diferente posición en comparación con las representadas en la antigua Grecia. Mientras otras sí muestran su forma correcta, como Acuario el dios Hapy (inundaciones) Como curiosidad este bajorrelieve fue cortado en trozos y llevado a París, donde una copia se expone en el Museo de Louvre y con él, llegó la polémica, surgiendo diversas teorías, sobre su fecha de creación y su significado. Pasando desde miles de años a solo cientos, ¿un planisferio o una representación astrológica? Finalmente fue aceptada su creación hacia el año 50 a.C. y que es un planisferio muy particular Este es el famoso zodiaco de Dendera expuesto en el Museo del Louvre.

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HISTORIA DE LAS CONSTELACIONES GRIEGAS Homero y Hesiodo, fueron los primeros en recoger por escrito las leyendas y antiguas tradiciones, base de la mitología griega. De Homero (Siglo IX a.C.) son las conocidas Ilíada y Odisea en las cuales se narran la guerra entre Troya y Grecia (Ilíada) y el viaje de Telémaco en busca de su padre Ulises y el retorno de este a Ítaca (Odisea) Sobre este punto conviene decir que en la actualidad existen grandes dudas de que el personaje de Homero existiera realmente o como mucho, que fuera un solo autor de ambas obras: los estudios realizados sobre La Ilíada y Odisea demuestran unos hechos que difieren en tiempos y forma de escritura. Teniendo en cuenta que en aquella época la gran mayoría de los griegos eran analfabetos y toda su cultura se hacía por transmisión oral, hacen vislumbrar que estas dos obras fueran un compendio de todas las tradiciones y obras clásicas conocidas hasta esa fecha, fusionándolas bajo un mismo autor. Una vez puntualizado sobre este Enigma o Cuestión Homérica, como así se le llama, no debemos olvidar que en ambas obras ya aparecen escritos sobre estrellas y constelaciones, como por ejemplo en la Ilíada, al describir el escudo que portaba Aquiles, por boca de Hefesto (dios del fuego y de la forja) donde dice: “ hizo figurar en él la tierra, el cielo y el mar, el infatigable sol y la luna llena, así como todos los astros que coronan el firmamento: las Pléyades, las Híades y el poderío de Orión, y la Osa, que también denominan con el nombre de Carro, que gira allí mismo y acecha a Orión y que es la única que no participa de los baños en el Océano." O en la Odisea cuando Ulises “ con el viento, Ulises divino desplegó su velamen; sentado rigió con destreza el timón; no bajaba a sus

ojos el sueño, velaba a las Pléyades vuelto, al Boyero de ocaso tardío y a la Osa, a que otros dan el nombre del Carro y que gira sin dejar su lugar al acecho de Orión” De Hesiodo, que vivió en el siglo VIII a.C. y que de él, al contrario que de Homero, si existen datos de su lugar de nacimiento, Ascra, cerca de Tebas y de su vida como pastor, campesino y poeta, fue el primer compilador de la religión antigua en Grecia y en su obra “Teogonía”, nos explica el origen del cosmos y el linaje y ordenación de los dioses mitológicos griegos. En su otra obra titulada “Trabajos y días” que trata temas diversos como consejos, proverbios e instrucciones para realizar eficazmente las labores propias del campesinado, escribe lo siguiente:“Cuándo después del solsticio Zeus, cumpla sesenta días invernales, entonces el astro Arturo tras abandonar la sagrada corriente del Océano, mostrándose por primera vez al anochecer se eleva” . También escribe: “Cuando Orión y Sirio, lleguen al centro del cielo, y en aurora de rosados dedos vea a Arturo, entonces corta y lleva todos los racimos a casa y cuando se oculten Pléyades, Híades y la fuerza de Orión, recuerda las labores propias de la estación y sumerge el grano en la tierra” Tanto en los escritos de Homero como de Hesiodo, se relacionan unas pocas constelaciones y algunos astros, coincidiendo en las siguientes. Osa Mayor y Menor (Los carros) Pléyades Híades Orión Boyero (con Arturo) Hesiodo también incluía como hemos leído a Sirio. ¿Cómo estas escasas constelaciones del cielo de Homero e Hesiodo llegaron a completarse con las 48 que aparecen el Almagesto de Ptolomeo siglos después?

Hay que buscar en las obras de escritores clásicos como: Arato de Soli, (310 -240 a.C.) Escritor griego que en su obra “Fenómenos” describe el firmamento con sus constelaciones en hermosos versos. Esta obra contiene divergencias, tales, como el no incluir constelaciones visibles en su época y describir otras que no lo eran en su latitud. Seguramente tomaría datos de fuentes más antiguas. Eratóstenes de Cirene, (276-195 a.C.) que en su obra Catasterismos (trasformación de estrellas), nos narra los orígenes de las constelaciones y asterismos según la mitología griega, ilustrándonos del porqué y el cómo, los dioses y héroes, se transformaron en estrellas, quedando de esta manera representados en el cielo. Muchos de estos mitos ya formaban parte de la cultura helena desde siglos atrás. Eratóstenes creo algunos otros mitos, para completar y racionalizar todas las historias de las constelaciones. La lista de constelaciones de Eratóstenes difiere poquísimo con la elaborada por Arato y que por orden alfabético es la siguiente: Acuario, Águila, Altar, Andrómeda, Argo, Aries, Auriga, Ballena, Boyero, Cangrejo, Capricornio, Casiopea, Cefeo, Centauro, Cisne, Corona, Cuervo (Hidra y Copa) Delfín, Dragón, Erídano, Escorpión, Flecha, Gemelos, Hércules, León, Liebre, Lira, Ofiuco, Orión, Osa Mayor, Osa Menor, Pegaso, Perro, Perseo, Pez Austral, Peces, Pléyades, Proción, Sagitario, Toro, Triángulo, Virgen . Hiparco de Nicea, (190-125 a.C.) es probablemente el astrónomo, geógrafo y matemático más famoso de la antigüedad, sucedió a Eratóstenes en la dirección de la Biblioteca de Alejandría. Entre sus aportaciones, destacan el primer catálogo de 1.080 estrellas, con su posición en coordenadas elípticas y las clasificó en orden de sus magnitudes, inventando para ello el teodolito. Descubrió de la precesión de los equinoccios y la distinción entre año sidéreo y año trópico, con un margen de error ínfimo, así como la invención de la trigonometría.

Claudio Ptolomeo (100-170 d.C.) que en su obra Geografía, recoge todo el saber de Eratóstenes e Hiparco. La obra más importante y conocida es Coordinación Matemática, el gran tratado, que cuando fue traducida al árabe, recibió el nombre del Al Majisti, “el más grande” derivando al actual Almagesto. Esta obra esta divida en 13 libros, en los que trata: su universo geocéntrico, la periodicidad de los equinoccios, los solsticios, las posiciones relativas de la estrellas que siempre son fijas, catálogo de estrellas australes conocidas por él y los cálculos de las posiciones de los planetas con el sistema epiciclos. Las teorías astronómicas de este tratado, aunque incorrecta, fueron válidas durante 14 siglos.

Como hecho relevante, el Almagesto, junto con muchas otras obras griegas, fueron dadas a conocer en Europa por traducciones

medievales árabes, motivo de que la mayoría de las estrellas visibles del hemisferio Norte, llevan el nombre en árabe antiguo, que hoy al leerlas nos suenan de forma tan bella y enigmáticas. Ptolomeo además describió las 48 constelaciones conocidas hasta esa fecha.

De la aportación árabe a la ciencia de la astronomía, trataremos en la siguiente entrega.