NEUROCIENCIAS Y PSICOLOGIA DOS POSTURAS IRRECONCILIABLES Alfonso Arredondo Soto Universidad del Valle de México

El enorme desarrollo de la Neurociencia en las últimas cuatro décadas, nos evidencia, por su gran relevancia actual, la necesidad que impera en ésta de recurrir a la interdisciplinareidad, alimentándose y alimentando a aquellas de las cuales se sirve y aporta. Entre éstas ciencias se encuentran aquellas que se refieren a la comprensión de la persona humana, como la psicología. Sin embargo para algunos como Mag Castañon y Ma. Concepción Láez Álvarez (2009),” muchos psicólogos han caído en una fascinación por la neurociencia, renunciando así a su campo”, sin embargo para otros, entre ellos Kendel (1997), El principal propósito de la Neurociencia es comprender como el cerebro produce la marcada individualidad de las acciones del ser humano y como se relacionan las actividades de éste con la complejidad de los procesos mentales. Comencemos diciendo que “La neurociencia ha surgido durante el último siglo a partir de los estudios del sistema nervioso realizados por diversas disciplinas clásicas. Hoy en día, nuevas técnicas aportan los medios para vincular directamente la dinámica molecular de las células nerviosas individuales con representaciones de actos perceptivos y motores en el encéfalo, y para relacionar estos mecanismos internos con la conducta observable” (Kandel, E.R. (1997). Prologo. En: E.R Kandel., J.H. Schwartz & T.M Jessel. (Eds.) Neurociencia y Conducta. (pp.XV-XVI). Madrid: Prentice Hall.) La Neurociencia no sólo es considerada como una disciplina, sino que es el conjunto de ciencias cuyo sujeto de investigación es el sistema nervioso con particular interés en cómo la actividad del cerebro se relaciona con la conducta y el aprendizaje. Tratando de entender cómo este produce la marcada individualidad de la acción humana. Se hace Neurociencia, pues, desde perspectivas totalmente básicas, como la propia de la Biología Molecular, y también desde los niveles propios de las Ciencias Sociales. De ahí que se involucren ciencias como: la neuroanatomía, la fisiología, la biología molecular, la química, la genética, las imágenes neuronales, la biopsicología, las ciencias computacionales, etcétera.

en ocasiones las propias convicciones.) El pasado de lamente. “La psicología propiamente tal ha muerto.. psicológico y/o social. . pueden ser reconciliables pues el funcionamiento del cerebro y la mente son un fenómeno múltiple.S. según este proceso de restablecimiento. porque entonces también. Concepción Láez Álvarez (2009). Gazzaniga (Ed. II “El Cerebro y el Alma”) A modo de conclusión podemos decir que. pero el impulso voluntario. tercera parte. cap. toda ciencia tiende a cultivar posturas diferentes. apelando a Carl Herman Wihelm Nohnagel (1841-1905). Las tradiciones son perdurables se las abandona difícilmente…No hay duda que la pregunta que debemos responder en elsiglo XXI es como el cerebro habilita la mente. que puede ser descrito a nivel molecular. celular. Quizá sea mejor decir que se encuentra hoy en una situación extraña.A. (pp. no es nunca más que un nombre para una suma de funciones que conduce a un resultado exterior determinado…” (F. y sería lo mismo si el restablecimiento de las funciones pudiera explicarse por la intervención del segundo hemisferio. En: M.S. 13-17). podemos en el caso de la neurociencia y la psicología.” Gazzaniga. que “los experimentos son contrarios a una estricta localización. Lange (1903) “Historia del Materialismo” Tomo II. decir desde un punto de vista científico (puesto que en ambas ciencias podemos en cierta medida probarlo) que ambos polos.Ante lo anterior refutan Mag Castañon y Ma. el impulso voluntario parte de otro punto que antes. aún el que lleva a mover un miembro determinado. sin embargo dejando a un lado los prejuicios. M. (1999).. organizacional del cerebro. Prefacio. y analizando los problemas. La siguiente pregunta es como pensar el asunto. haciendo una crítica sobre la localización de la funciones intelectuales en ciertos centros de la corteza cerebral. Barcelona: Editorial Andrés Bello.