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Ajedrez con Mijail Tal

Juegan las blancas
Mijail Tal- Pal Benko
Bled, 1959
Casi
ll
as Rea
l
es
Ajedrez con Mijail Tal
GM (Tele-ajedrez)
Juan Sebastián Morgado
Cuadernllo Nro. 8
Colección Aula Ajedrecística
Cuadernllos didácticos para
enseñaza y aprendizaje del ajedrez
Alvarez Castlo Editor
Colección Aua Ajedrecística
Director de Colección: MF Fernando Pedró
Morgado, Juan Sebastián
Casillas Reales: Ajedrez con Mjail Tal 1 Jua Sebastiá Morgado:
Buenos Aies: Alvarez Castillo Editor, 2009.
80 p. ; 21 x 15 cm. (AulaAj edrecística/8 Ferando Pablo Pedó)
ISBN 978-987-25188-1-3
l. Ajedrez. I. Pedró, Ferando Pablo, di. I. Título
CDD 794.1
Sitio en Interet:
http:/ /ww .alvaezcastillo.com. ar
Coreo electrónico:
editor@alvarezcastllo. com. ar
Ae de tapa y diseño de interior: Ferando Pedró
metajedrez@yahoo. com.ar
Primera edición: julio de 2009, 2.000 ejemplaes.
Este libr se teró de i en el mes de julio de 2009 en Cosmosprint,
Eduardo Femádez 155, Avellaeda, Pcia. de Buenos Aes, Argentina, con
una tiada de 2.000 ejemplaes
Hecho el depósito que marca la Ley 11.723
Ipreso en Argentia - Prited in Argentina
Casi
ll
as Rea
l
es
Ajedrez con Mijail Tal
GM (Tele-ajedrez)
Juan Sebastián Mor
g
ado
El sistema algebraico permte
transcribir partidas de aj edrez.
Cada casilla recibe un nombre
que se forma con la letra de la
columna (vertical) y con el
número de la fla (horizontal) .
Las columas se designan desde
la «» hasta la «lm pariendo del
lado de las blacas y de izquierda
a derecha. Y las flas se nueran
del 1 al 8, comenzando también
del lado de las blancas.
Para escribir una jugada se
anota primero la inicial de la
pieza que se movió (R=Rey;
D=Dama; T=Torre; A=Alfil;
B Þ tl u @ I!
C=Caballo) y luego la casilla de
llegada. Si se mueve u peón, no se escribe la incial. Así, l.e4 idica que el peón
que está delante del rey mueve a la casilla «e4», y l...Cf6 muestra el moviento del
caballo negro a la casilla «f6».
Cuando dos piezas iguales pueden ir a una misma casilla, es necesario aclarar la
casilla desde la que partió, para evitar confusiones. Esto se hace indicando la
columa o la fla. A producirse la coronación de un peón se indica el movimiento
del mismo seguido del signo igual y la inicial de la pieza que se introduce al j uego
(ej emplo d8=D).
SIGNOS UTIIOS EN L ANOTACIÓN AGEBRCA
0-0 Enoque Corto
!? Jugada Interesante
-+ Ventaja decisiva
0-0-0 Enoque Largo
?! Jugada Dudosa
de las negras
X Captura
¯
Igualdad
O
Posición compleja
+ Jaque. ; Leve ventaja de las
o Jugada única
Captura al paso blancas
¯
Con compensa- a
.
p
O
++ o # Jaque mate + leve ventaja de las
ción por el material
1-0 Las blancas ganan negras
t Con inciativa
0-1 Las negras ganan ± Ventaja de las
¿ Con idea de
112 Tablas blancas
< Fila
Buena Jugada : Ventaja de las ?
Con contra juego
!! Excelente Jugada negras
X Punto débil
? Error +- Ventaja decisiva
o Mejor es
?? Grave Error de las blancas
N Novedad teórica
Prólogo
por el GM (Tele-ajedrez) Roberto GabrieiAvare
«Para poder descubrir nuevos mundos
es necesario tener el coraje
de perder de vista la costa
durante mucho tiempo.»
Andre Gide (1859-1951)
Escritor francés,
Premio Nobel de Literatura en 1947.
Mij ail Tal, campeón del mundo de aj edrez en 1961, a los 24 años de edad (por
aquel entonces, el capeón más j oven de la histora), maavilló con sus combinaciones
y extraordinarios ataques a generaciones de aj edrecistas. ¿Cuál era el secreto de esos
ataques? Para algunos, el j uego de Tal se basaba en una foridable intuición, para .
otros, sus sacrifcios eran para complicar la lucha al extremo y aedrentar así a sus
rivales . .. y no faltaban en aquella época quienes icrédulamente lo califcaban como un
"bluff', «un gángster del tablero», aseverando que sus combinaciones era eróneas.
En esta obra, el maestro Juan Sebastián Morgado, va mucho más allá
.
.. se alej a de la
costa (como sugiere la frase que encabeza este prólogo) e intenta descubrir la verdad,
o al menos, una aproximación a la misma, desde un punto de vista cieraente origial.
Es así como se presenta a los lectores la «Teoría de las casillas reales», un complej o de
casillas que rodean al rey enemigo y que son factibles de ser atacadas. Con rigurosos
análisis, el autor nos brinda numerosos ej emplos de ataques cuyo éxito resulta
«inexplicable» a los detractores del j uego del «Mago de Riga» (así llamaban a Tal sus
inumerables admiradores). El libro comiena haciendo conocer la historia sobre cómo
surgió y se fe elaborando esta hpótesis, comenado con el genal ajedecista cordobés
Osvaldo Bazán, continuando con las investigaciones de Sergio Wavrenchuk, y
fialiando con el propio trabaj o de Jua Sebastiá Morgado. Tras formular la hpótesis
y desarollarla con selectos ejemplos, contiúa en el segundo capítlo con la explicación
de las j ugadas directas e indirectas, para fmaliza con la «Teoría de las Casillas Reales,
las aperturas, las piezas «reales» y sus casillas de paso». En resumen, un valioso
apore a la literata ajedecística modera, un maual indispensable para el j ugador de
ataque y paa todos los afcionados que quiera halla una explicación a la complej idad
(aparentemente) inexplicable del j uego de combinación.
Palabras previas
por el GM (TeJe-ajedrez) RodolfoArgentino Redolf
No por trillado, el tema
.
. tiempo vs materiar ha dejado de ser atractivo. Está
contenido en las partidas de Morhy, Bronstein, Keres, Tal y otros grandes, cuyos
estilos se presta para manejar estos valores con llaativa soltura.
Jua Sebastiá Morgado
¡Cuántas enseñanas nos brindan esas partidas! Pero, ¡cuántas veces las
reproducimos superfcialmente, concentrando nuestra atención en el hermoso remate
fmall Si aceraos con él, nos declaaos satisfechos y guardos el tablero, orgullosos
de haber hallado la msma solución que descubrió el j ugador de cartel.
No advertimos -o no queremos adverti- que eso ha sido como tener la bola
frente y cerca de la tronera. Algunos más, otros menos, en varios aos de práctica
todos hemos aprendido a ejecuta combinaciones diectas y a resolver fmales arísticos
y problemas de mate en dos, en tes, en cuatro j ugadas. Si coicidios en esto -pienso
que sí- debemos inferir, por lógica, que la diferencia que nos sepaa de los famosos
está oculta en otro lugar de la partida. Una íntima sensación de ipotencia que
reconocemos secretamente allá en el fondo del ego, pero cubrimos con mil y una capa
de pretextos y pseudoargumentos, nos autopersuade de no intentar la búsqueda de
ese lugar, a no tomar el toro por las astas. A priori, aceptamos el facaso y renunciamos
al esferzo. Así nos va: felices, siempre a nivel de superfcie.
Reza el refrán: Lo que natura non da, Salamanca non presta·: Es cierto.
¡Pero no confundamos los tantos! Una cosa es la Salamanca consistente en las
aperuras, fnales y remates brillantes que exige un tipo de natura: buena memoria, y
habilidad en los ej ercicios prácticos -en ajedrez postal, ni la memora hace falta; se la
reemplaa con la bibliografía a la vista-. Otro cantar son las aguas que caen susurrado
sus secretos. Aquella es efecto o consecuencia de ésta. Es la suma de resultados
obtendos por quienes sí tomaron el toro por las astas, y de cuyos esfueros nos
aprovechaos. Adoptamos y aplicaos lo mej or de lo que ellos nos ofecen, y en un
santiaén, equilibramos las cargas. Empujamos el vehículo cuado ya aracó.
La Salamanca madre, en cambio, nos reclama la promoción de la natura que
hemos condenado al jaque perpetuo del letargo. ¡Sacudáosla! Convitáosla en un
aliento largo, aunque sea de galope corto, pero nuestro. Seamos protagonistas del
esfuerzo. Dispongámonos a imponer nuestra transpiración, antes que la celada
prestada. Sigamos las huellas del mendocino Pereyra1, que no se resigna a aceptar
planteos o propuestas de los famosos, si no convencen a su espíritu crítico. ¡Y busca!
O las de Morgado, siempre preocupado por encadenar los pies huidizos de la verdad
en el enigma de las casillas reales ... ¡Y busca!
De los frtos más o menos dulzones cosechados a raíz de este método de
raonamento propio, dependen las satisfacciones auténticas. Digo futos más o menos
dulzones porque podría ocurr que, habiendo triufado en la aplicación práctica de
una ley básica -sto es lo realmente valioso- el punto o medio punto se fuera de las
maos por otas causas. ¯
¯ Manuel Pereyra Puebla, Campeón de Mendoza y Campeón Agentino de Ajedrez Postal,
famoso por las increíbles jugadas que hallaba en sus paridas.
¯ Arículo del talentoso Gran Maestro (Tele-ajedrez) cordobés Rodolfo Argentino Redolf
en la revista Ajedrez de Estilo ί 20, junio de 1984, pág. 432. Este texto introduce una
nota titulada Conceptos, en la que Redolf explica algunas de sus notables ideas ajedrecísticas,
tales como piezas animadas, extremo de bloqueo absoluto, extremo de apertura absoluta,
energías de las piezas, y otros.
6
Capítulo 1
Historia de una idea
A partir de la revista El Rey (atecesora de Ajedrez de Estilo)
n° 4, en 1980, se publicaron nueve capítulos y un apéndice en seis par­
tes de lo que se llamó «Secretos de Miguel Tal». También se publicaron
tres notas actualizadas y corregidas en los números 534, 536 y 537 de
la revista Check!, de la Federación Canadiense de Ajedrez Postal, en
1999.
Desde el origen de la idea de las 'casilas reales' (de esto se
trata), ha corrido mucha agua bajo el puente. Allá por los años 60, las
'diabluras' de Tal recorría el mundo, causando sensación. Se presen­
taba algo diferente al frío estilo 'cienticista' de Botvinnik.
En Córdoba, Argentina, un pequeño grupo de ajedrecistas con
inquietudes se dedicó a la difcil tarea de procurar 'descirar ' al menos
'algo' de tan particular estilo. La idea original de las 'casillas reales'
es del talentoso maestro cordobés Osvaldo Bazán, que brilló en esa
época, y tvo la gra satisfacción, por ejemplo, de participar en el 'super­
torneo' del Sesquicentenario de nuestra independencia (Buenos Aires
1960), venciendo entre otros a Uman, Pachan y Wade, y entablando
con el msmísimo Bobby Fischer y los yugoslavos Gligoric e Ivkov entre
otros.
En tanto, en Buenos Aires, un fere ajedrecista de primera cate­
goría que había paricipado en dos Campeonatos Metropolitanos Supe­
riores, Sergio Wavrenchuk, también veía azorado las hazañas del
'mago de Rga'. Era un agudo obserador, y también fe profesor en
varios Clubes (Boca Juniors y ADISYC, entre otros). Wavrenchuk y
Osvaldo Bazán no se conocían personalmente, pero cierta tarde de
1965, en el concurrido Salón Caissa de La valle y Maipú en Buenos
Aires (en el mismo lugar donde luego estuvo muchísimos años el Bar
'La Escalerita'), Wavrenchuk observó que en una de las mesas había
7
Jua Sebastiá Mor
g
ado
varios habitués analizando una partida de Tal. Entre ellos, estaba el
ajedrecista cordobés Claudio Domínguez, que hablaba de las 'casilas
reales'. Domínguez era, obviamente, amigo de Bazán.
«¿Cómo es eso de las casillas reales?», preguntó Wavren­
chuk. Luego de algunas respuestas evasivas, Domínguez le explicó
brevemente la idea. Durante el viaje de regreso a su casa de Villa
Bosch (Buenos Aires), rondó por su mente la teoría que el estilo de Tal
había inspirado.
Paradqjicaente, estas ideas no feron desarrolladas n contiua­
das por Bazán, como él mismo me explicó durante la Final del Campeo­
nato Argentino de 1973 en Santa Fe, que ambos disputamos. «Me dedi­
qué a estudiar a Petrosian, lamentablemente para mí», me contó.
En cambio, para Wavrenchuk fe la idea madre que impulsó su capaci­
dad creativa y su notable poder de observación.
Fue una gran satisfacción estudiar con él durate bastate tiempo,
entre 1968 y 1973. Nos reuníamos los domingos por la tarde en mi casa
de Pardo 23 61, Bella Vista (Buenos Aires). De esa época, por foruna,
pude recopilar muchas notas sueltas para darle fora a esos arículos,
y ahora -¡cuarenta años después!- a este libro. Solamente el Dr. Raúl
Castelli, en su desaparecida revista artesanal «l.P4R!!», en 1967,
publicó una pequeña parte, que pasó totalmente desapercibida para la
afción (e incluso para mí) en aquel momento.
Reacciones positivas y negativas
Luego de la publicación en «El RY», recibí muchas felicitciones,
y también duras críticas. En 1982, por ejemplo, estuvo en Buenos Aires
el GM letón Vladimir Bagirov. «Nada mejor que mostrarle el
trabajo», pensé.
Por la amable gestión del Profesor Jorge Berguier, obtuve
una entrevista en el Hotel Sarmiento, del Barrio de Congreso de la
Ciudad de Buenos Aires, donde se alojaba. Traductor mediante, le
8
Casillas Reales
expliqué la idea, luego de lo cual, poco menos, ¡se encolerizó!. ¡Hacía
tiempo que no veía a alguien tan enojado! «Nadie sabe más de Tal
que yo, que estuve cerca de él desde sus comienzos. Tal siempre
ha basado sus éxitos en una intuición extraordinaria y nada más»,
fe su respuesta. No hubo ninguna posibilidad de diálogo posterior, y
me quedé con la impresión de que Bagirov tenía una personalidad muy
rígida, y que le resultaba difcil tolerar los más mínimos disensos. Al
menos, podemos decir que Bagirov minimizaba la capacidad de Tal de
producir ideas, al reducir todo a la simple intuición.
Más amable, fe, en cmnbio, el desacuerdo con el GM Bent
Larsen, producido en la entrevista durante el Magistral Clarín de 1982
(publicado en la revista El Rey n° 17). «Eran sacricios para compl­
car más. Eran una locura total Claro que jugando así él ocasionaba
mucho miedo a sus rivales, y explotaba muy bien esa circunstan-
.
Cla».
Misha Tal en persona
Emocionante fe para mí conversar personalmente con Tal en
198 7, cuando vino a la Argentina para jugar el Magistral de Termas de
Río Hondo junto a Polugaievsky. Luego de explicarle en qué consistía
el trabajo, le entregué una copia en idioma ruso (disponía de ella gracias
a la traducción realizada por Jorge Dulik). Al día siguiente, Misha me
d�jo: ··Es un trabajo de investigación muy interesante··, agregando
con gracia: «Bueno, ¡parece que Ud. sabe más de mí que yo mismo,
pero más no puedo decirle porque sino mis rivales me van a tomar
el tiempo!». Cuando Tal vino nuevamente a nuestro país para participar
del Magistral Najdorf en 199 1, dio otra vez muestras de su fno sentido
del humor, preguntándome: «¿Ha seguido Ud. sacricando piezas
en sus partidas postales? A mí ya casi no me dejan ÆÆÆ ».
9
Juan Sebastiá Mor
g
ado
Eduard Gufeld
Otro Gran Maestro destacado a quien pude mostrar este trabajo
fe Eduard Gufeld, durante la Olimpíada de Tesalónica, en 1988. «Ma­
ravilloso», dijo. «Ud sabe, yo también gusto de ese estilo, y he sa­
cricado piezas en muchas partidas. Me resulta sorprendente su
idea de que Tal es un ajedrecista posicional y no táctico».
Es verdad; lo que siempre se afrma en este trabajo es que muchos
de los sacrifcios de Tal son posicionales, porque no constituyen siples
combinaciones ganadoras, sino que dan lugar a largas luchas, en las
que la ecuación "tiempo - material" es llevada a su máxima expresión.
La Prueba del tiempo
Por ciero que el ajedrez ha cambiado radicalmente en estos úl­
timos cuarenta años. Pasamos rápidamente por la época de las Mephisto,
y hoy estamos en la era de los Fritz, los Junior, los Rybka, los super­
procesadores. Todo lo que ofrecemos aquí sobre este tema ha sido
analizado con los moderos programas, y como toda preba del tiempo,
hubo paridas que sobrevivieron, y otras que no. Por eso, el material
que sigue tiene muchas diferencias con el que se presentó hace cuarenta
años. Algunas pares han sido eliminadas, otras corregidas, y también
se ha agregado material nuevo, producido durante ese prolongado lapso.
Con los conocimientos derivados de este concepto he jugado
toreos por correspondencia muy importantes con resultados más que
aceptables, inclusive dos campeonatos mundiales y una veintena de
toreos de grandes maestros, logrando obtener el vice campeonato
mundial en 1984, y llegando al record de once normas de Gran Maestro.
La pequeña idea original se fe ampliando a un amplio espectro de
conceptos ajedrecísticos, algunos de los cuáles desarrollaremos aquí.
10
Botvi nnik,M. - Tal,M. [E69]
U.R.S.S., Cmnp eonato Mundi al
Moscú 1 960 ( Sexta Parida. )
l . c4 Cf6 2 . Cf3 g6 3 . g3 Ag7
4. Ag2 0-0 5. d4 d6 6. Cc3 Cbd7
7. 0-0 e5 8. e4 c6 9. h3 Db6 1 0. d5
cxd5 ll. cxd5 Cc5 1 2. Ce l Ad7
1 3 . Cd3
Si 1 3 . Tb l a5 1 4. Ac3 Dc7
1 5 . a4 Tfc8 1 6. Rh2 h5 17. f h4
1 8 . g4 Ch7+, estamos en Udov­
ci c-Tri ngov, Leni ngrado 1 9 67.
1 3 . . . Cxd3 1 4. Dxd3 Tfc8
Trans cr i bi mos a c ont i ­
nuac i ó n l o s c omentari os del
propi o Tal en su libro Prácti ca
del aje drez magis tral: <<...las
11
negras, en parte por conside­
raciones psicológicas, se deci­
den por operaciones en el .fan­
co dama, y solamente después
de haber adormecido los rece­
los del adversario, efectuar la
ruptura f5. Reconozco que ya
Jua Sebastián Mor
g
ado
entonces barruntaba el sacri­
cí o Cf4 (idea un tanto nebulo­
sa). Ocupo la columna «e» con
la Tf8 par a mantener defendido
el peón 'a ' y también para que
las blancas pensasen que no me
dispon ía a man i obrar en el
f
lanco rey». Vemos aquí sinteti-
zados l os tres conceptos : cami­
no direct o, camino indirecto y
pres enci a permanente del di ­
recto.
Si 1 4 . . . Ch5 ? ! 1 5 . Ae3 Dd8
1 6. De2 f5 1 7 . exf5 �; 1 4 .. . Ce 8
1 5 . Ae3 Dd8 1 6.Tac l f5 1 7. exf5
gxf5 1 8 . f4 con i gual dad, segn
el propi o Tal .
1 5. Tb l
1 5 . De2 Ce8 1 6. Ae3 Db4
con contraj uego.
1 5 . . . Ch5 1 6. Ae3 Db4 1 7. De2
Esta línea ha si do discuti­
da por la teoría casi hasta hoy.
Veamos: 1 7. Tfc l f5 1 8. Afl Cf6
1 9. f Ch5 20. Af Ah6 y las ne­
gras tienen buen juego, Wexler,
B. -Rubi nett i , .. /Buenos Ai r es
1 964; 1 7. Ddl Tc4 1 8 . Rh2 Tac8
1 9 . Af Cf6 20. a3 Da5= Panc­
z yk, K . - Woj tki e wi c z,A . /
Czestochowa 1 992; 1 7 . a3 Db3
1 8 . Ddl Dxdl 1 9 . Tfxd 1 f5 20.
R2 f4 y las negras ti enen buen
j uego, Todorov, O. - Tkachi ev,
V./Cappelle la Grande 1 994.
1 7 . . . Tc4
12
Si 1 7 . . . f5 ? 1 8 . exf5 Axf5
1 9 . Tbc 1 Ad7 2 0 . C e4 ! Ab5 ?
2 1 . Txc 8 + Txc 8 22 . Dg4+-,
n1i ent ras que 1 7 . . . Tc 7 ! ? f ue
sugeri da por Khal ifan.
1 8. Tfc l
1 8 . a3 Db3 1 9 . Dd 1 c on
l eve ventaj a, segn Khalifman.
1 8 . . . Tac8
Con las últimas movi das
l as negras se dedi can al fanco
dama (columa abi erta) y en la
próxima j ugada ( 1 9 . . . f5) virarán
hacia el otro fanco. Más adelan­
te veremos claramente la j ustif-
+ f
cacwn.
1 9. Rh2
1 9 . Axa7 ? ! f5 ! (9 . . . b 6
2 0. De 3 Td4 o) 2 0 . exf5 Axf 5
2 l .Ta l b 6�; 1 9 . a3 Db3
(19 e . . Da5 !?) 2 0 . Dd l Dxd l +
2 1 . Txd 1 c on i de a de Afl !
(Petrosian) .
1 9 . ¶¶f5 20. exf5 Axf5 2 1 . Tal '! !
2 1 . a3 Db3 22 . Ce4 Tc2?
(22 . . . Tc l =) 2 3 . Txc 2 Txc 2
24. Dd l Cf4 ! ? interesant e, s e­
gn Khalifman, y «con impre­
vi sibl es complicaciones», según
Tal . Si n embargo, l uego de
2 5 . gxf4 exf4 26 . Tc l Txb2
2 7 . Dxb 3 Txb 3 2 8.Axf4 l as
bl ancas frenan todas las ame­
nazas, y quedan con gran ven­
taj a.
2 1 . . . Cf4
Casillas Reales
2 l . a . Cf6 ! ?o
22. gxf4 exf4 23. Ad2
1
Obs erve e st e di agrama.
Vea l a ubicación de las sigien­
tes piezas : Af4, Ag7 (li sto para
pas ar a Ae 5 ) , Tc 4 , Db4 , f4 .
Pronto vol veremos s obre est e
punto. El resto de l a parti da es
muy interesant e.
G ol db erg, s e gundo de
Botvinnik, comentó en el bol e­
tín del toreo que «ganaba 23 . a3
Db3 24. Axa7 pero Tal i ndi ca
24 . . . Ae 5 2 5 . f [ 25 . Rg l b6-,
s egún Tal y 2 5 . Af3 , sugerida
posteriormente por Konstanti­
nopol sky se encuentra con 25 g g .
b6 26.Ddl Dxb2 27 . Ta2 Txc3
2 8 . Txb2 Txc l 2 9 .Dd2 (ó 29.
De2 Ac2 oj 29 . . . Ac4 ! + que es
una curi osa j usti fcaci ón táctica
de la j ugada Cf4] 25 . . . b6 26 .
Dd l Dxb2 2 7.Ta2 Txc 3 2 8 .
Txb2 Txc l 2 9 . Dd2 Axb2 3 0 .
13
Dxb2 Tb 1 3 1 . Dd4 Tc2 32. Dxf4
Tbb2 33 . Dg3 Rf 34. Rg l Txg2+
3 5 . Dxg2 Txg2+ 3 6. Rxg2 b5 y
luego de Ac8 y Ab7 las negas
ganan un peón, pero l os alfl es
de di st i nt o c ol or pronos t i can
unas posi bl es tabl as .
23 . . . Dxb2 ?
Jugando para ganar, si n
medir l os riesgos. El propi o Tal
i ndi có l uego de l a pari da que
había pensado en j ugar 23 . . . Ae5
pero que desi sti ó de el l a por 24.
f Dxb2 2 5 . Cd 1 Dd4 26. Txc4
Txc4 27. Tc 1 Txc 1 28. Axc l Dxd5
29 . Afl c on po s i ci ón aproxi ­
madamente i gual .
24. Tab l
24. Cd1 ? De5+ Tal
24 . . . f3 25. Txb2 ?
B otvinni k n o encuentra
el camino. Lo correcto era 25 .
Axf Axb l 2 6 . Txbl Dc 2 27 .
Te 1 [vari os días después de l a
parti da, Fl ohr encontró 27. Ae4 !
Txe4 (27 . . . Ae5+ 28. Rg2 Txe4
29. Cxe4 Dxb l 3 0. Cxd6 Axd6
3J. De6+ Rg7 32. Dd7+ Rg8 33.
Dxc 8+ A.f 8 34. De 6+ Rg7 35.
Ac3 + Rh 6 3 6. d6+-) 2 8 . Cxe4
Dxb l 2 9 . Cxd6 Tf8 3 0 . De 6+
Rh8 3 1 . Cf7+ Txf7 3 2 . Dxf7
+
]
27 .. . Db2 28 . Tb l = Tal
25 . . . fxe2 26.Tb3 Td4! + 27. Ael
2 7 . Ae 3 Txc3 2 8 . Tbxc 3
Td l - +; 2 7.Tb2 Txd2 28 . Txd2
Jua Sebastiá Morgado
Ah6-+ (Khal�fman indica la
menos fuerte 28 . . . Axc3 29. Txe2
Ae5+ 30. Txe5 Txcl+)
27 . . . Ae5+ 2
8
.Rg1 Af4?!
28 . . . Txc3 29.Tbxc3 Tdl-+
29. Cxc 2 Txc1 30. Cxd4 Txcl +
3 1 . Afl Ae4 3 2 . Cc2 Ae5 33. f4
Tal, M. - Brinck Cl aussen, B.
[ C76) Hastings 1 963/64
l.e4 eS 2 . Cf3 Cc6 3.Ab5 a6
4 . Aa4 d6 5.c3 Ad7 6 . d4 g6
7 . 0- 0
7 . dxe 5 Cxe 5 (7 . . . dxe 5
8.Ag5!?) R. Cxe 5 dxe 5 9 . Ag5
Axa4 1 O. Dxa4+ Dd7= Roz en­
thal, S. -Rauzer, V. /URS S/1 9 3 5
7 . . . Ag7 8. dxe5
8 . Cbd2; 8. Te1 !?
8
. . . dxe5
8 . . . Cxe5 9 . Cxe5 dxe5 10.
f4 Axa4 ll.Dxa4+ b5o Khal i f­
n1an.
14
Af6 3 4 . Tx b 7 Axd5 3 5 . Tc7
Axa2 3 6 . Txa7 Ac4 3 7 . Ta8+
Rf7 3 8 . Ta7+ Re6 3 9. Ta3 d5
40. Rf2 Ah4+ 41 .Rg2 Rd6 42.
Cg3 Axg3 43 . Axc4 dxc4 44.
Rxg3 Rd5 45 . Ta7 c 3 46. Tc7
Rd4 0-1
9. Ag5 f6'? !
Luego de 9 . . . Cf6 Gligoric
le ganó una boni t a part i da a
Sliwa, en el t orneo de Moscú
1 956. ; 9 . . . Af6 IO. Ae3 Cge7 11.
Del 0-0 12 . Ah6 Ag7 1 3 . Axg7
Rxg7 14 . De3; Zurakhov-Gu­
feld, URSS 195 9 . ; 9 . . . Cge7 1 0.
Cbd2 h6 ll . Ae3;
1 O.Ae3 Ch6 l l . Cbd2
l l . Ac5 Af l 2. Axf Rxf
13 . Dd5 De7 14. Tdl AeRo Lu­
kasi ewi cz,A. -Szmac i nska, G . /
Bydgoszcz 1 9 9 0 .
11 . . . e f7 1 2 . b 4 o-o 1 3 . A b 3
Casillas Reales
TeS'? !
Qui eren op oner s e a l a
mol esta clavada del Ab3 , pero,
con l a mi sma i dea, era mej or
1 3 . . . Dc8
1 4. a4 Ae6 1 5. Axe6 Txe6 16.
Db3 Dd7 1 7.Cc4 TeeS 1S. b 5
axb 5 1 9. axb5 Txa1 20. Txa1
CcdS 2 1 . b6 cxb6?
Pi erde el control sobre la
casilla d5 , donde se ubi cará un
fuert e cabal l o bl anc o. 2 1 . . . c 6
2 2 . Td 1 De 6 2 3 . Ac 5 (23. Ca5
Dxb 3 24. Cxb3 Ce6 25.Rflt)
23 .. . Af 24. Db4�
22. Cxb6 Dc6
Un p o c o meJor era
22 . . . Dd3
2.LCd5 Af 24. h4 ! Rg7
25. h5 ! Ac5
Por supuesto, era horribl e
25 . . . gx5 ya que la posi ci ón del
rey negro queda compl etamente
15
desprot egi da. Las s i gui ent e s
variantes, algnas de las cuál es
i ncl uyen el sacri fi ci o de dos
peones , s on i l ustrativas de l as
di fi cul t ade s de l as ne gras :
2 6 . Ch4 Cd6 2 7 . Dd 1 ! Cxe 4
2 8 . Cf5 + Rg6 2 9 . Ta4 Rxf5
3 0 . Txe4 Re 6 3 1 . c4 c on gran
at aque . Por ej empl o : 3 1 . . . f5
3 2 . Th4 f4 3 3 . Ab6 (33. Axf4! ?)
33 . . . Rt 34. Axd8 Txd8 3 5 . Dxh5+
Dg6 3 6 . Dxe 5 Ad6 3 7 . Txf4+
Rg8 3 8 . Ce7+ Axe7 3 9 . Dxe7+-
2 6 . Axc5 Dxc 5 2 7 . Ta4 Te 6
2 S. Tc4 Da7 2 9. Tc7 Ta6 3 0 .
Db4 gxh5?
Ú
l timo error [3 0 . . . Ta l +
3 l . Rh2 Da3]
3 1 .De7 DaS 32.Ch4 1-0
Las e s c aramuzas en el
fanco dama escondían el pro­
pósito de ataque sobre el Rey .

Tal,M. - Stean,M. [ D34]
Moscú, 1 9 75 .
l . Cf3 Cf6 2 . c4 e S 3 . Cc3 e6
4. g3 d5 5. cxd5 exd5 6. d4 Cc6
7 . Ag2 Ae 7 S . 0-0 0- 0 9. Ag5
cxd4 1 0. Cxd4 h6 1 1 . Ae3 TeS
1 2.Db3 Ca5 1 3. Dc2 Ag4 14. h3
Ad7 1 5. Tadl TeS
1 5 . . . Dc 8 1 6 . Rh2 Cc6
1 7 . Cxd5 Cxd5 1 8 . Axd5 Axh3
Jua Sebastiá Mor
g
ado
1 9 . Cxc 6 bxc 6 2 0 . Axc 6 Axfl
2 1 . Txfl- Vukic,M. -Novosel s­
ki , Z. /Kraguj evac 1 9 84.
16. Cf5 Af
Calculando que las blan­
cas no pueden capturar en «d5)
p or Te S c on amenaza dobl e ,
pero . . . 1 6 . . . A eS 1 7 .Axd5 Cxd5
1 8 . Txd5 Axe3 1 9 . Cxe3 Dc 7o
1-Yz De Boer, G. -Vladimirov, E. /
Ti l burg 1994; c ontra 1 6 . . . Ab4
es fuert e 1 7. Axd5 ! [ 1 7. Ad4? !
Cc6 1 8 . Axf6 Dxf6 1 9 . e4 (19.
Txd5 Axf5f) 1 9 . . . Axc3 20. Dxc3
Dxc 3 2 l . bxc 3 Axf 5 2 2 . e xf5
Ce 7= Kovac i c , P. -Sus ni k, M. /
Tomo Zupan 1 994 ; ó 1 7 . g4
Axc 3 1 8 . bxc3 Axf5 1 9 . Dxf5
Cc4f (19 ø . . Txe3? 20.fxe3 Cc4
2l.Axd5 Dc7 22.D. f4± Schmidt,
W. -Hernandez, R. /Vrsac 1 977)]
1 7 . . . Cxd5 (17 e e . Te5? es simi lar
a la parti da que estamos anal i -
16
zando: 18.Cxh6+ gxh6 19.Dg6+
Rh8 20.Dxh6+ Rg8 2l.Dg6+
Rh8 22.Axj+- Tratar, M. -Sus­
nik, M/Vrhnika 1 995) 1 8 . Txd5-
17.Axd5 ! TeS?
Un error que permite un
fulmi nante ataque sobre el rey,
c omenzando por un sacrifi ci o
de pi eza. Ante tan grande es­
tructura de pi ezas real es, mejo­
r es chanc e s prácti cas pare c e
brindar 1 7 . . . Cc4 Por ej empl o :
1 8 . Axb7 Tb8 1 9 . Ac6 Txb2 20.
De 1 Dc 8 2 l . Axd7 Cxd7 2 2 .
Axa7 Cde5 23 . g4 Da8 24. Ad4
Txe2 ! f
1 8. Cxh6+! gxh6 1 9. Dg6+ Rh8
2 0 . Axf7 Tc6 2 1. Td5 De7
22. Ad4 Cc4 23. f4 Ag7 24. Axe5
Cxe5 25. Txe5 Df 26. Ab3 Cg4
2 7 . Dd3 Cxe 5 2 8 . fxe5 DeS +
29. Rh2 Ae8 30. e6 Td6 31. De4
1 -0
Casillas Reales
Mikadze,Z. - Tal,M.
Gori 1 968
En esta posici ón derivada
de un Stonewal l , Tal define rá­
pi damente pasando su alfl a la
diagonal real .
30 . .-. AdS ! 3 1 . Df2 Ac7 32. Ag2
Dxg3+ 0-1

` Z
J
Tal ,M - Benko,P [A43]
Torneo de Candidat os,
Yugosl avi a 1 9 5 9
l . e4 c5 2. Cf3 g6 3. d4 Ag7 4.d5
d6 5. Cc3 Cf6 6. Ab 5 + Cbd7
7 . a4 0-0 S .0-0 a6 [ 8 . .. Ce 8 ]
9. Ae2 TbS l O. Te l CeS l l . Af4
Cc7 1 2.Afl
Tal no j uega la rutinaria
1 2. a5, sino que perite a su ad­
versario la activi dad en el fanco
dama, para «desviar» l a atención
17
s obre l a ruptura e S , verdadero
obj etivo.
1 2 . . . b5 1 3. Dd2 TeS 1 4. h3
1 4 . e 5 b4 1 5 .exd6 exd6
(1 5 . ø e bxc3 1 6. dxc 7 cxd2 17.
cxd8D Txd8 18.Txe7 Txb2 1 9.
Cxd2t) 1 6. Txe8+ Cxe8 1 7. Cd1
De7o Rubi netti , J. -Browne, W. /
Mar del Plata 1 97 1
1 4 . .. Cf6 1 5. Tadl Ad7'! !
1 5 . . . b4 1 6. Cb 1 Ch5 =
1 6. e5
Las blancas no j uegan 1 6.
axb5 ya que pi ensan en sacrif­
car su peón «a». Al capturarl o,
además, las negras al ejarán una
pieza de l a defensa de su rey.
1 6 . . . b4 17. Ce4
1 7 . exf6 bxc 3 1 8 . b xc 3
Axf6o
1 7 . . . Cxe4 1 S. Txe4 Axa4
Y ya tenemos cuatro pi e­
zas agredi endo la ciudadela del
rey negro, en tanto el Aa4 y el
Cc7 están al ejados.
19. Ah6 AhS
1 9 . . . dxe5 20.Axg7 (20. Th4
Af6o) 20 . . . Rxg7 2 1 .Th4 h5 22.
Txh5 ! ±]
20. Tdel f6'!
Permite armar la j aula del
rey negro, mediante el s encil l o
avance del peón «e». Mej or era
20 . . . Ab5 2l.e6 fxe6 (Si 21 . . .f 5
se produce el mi smo final que
en la pari da. 22. Axb5 axb5 23.
Jua Sebastiá Mor
g
ado
Th4 Axb2 24.AJ8!+-) 22 . Axb5
axb 5 2 3 . dxe 6 Axb2 2 4 . Df4
(24. Cg5 Af6 (24 . . . d5 25. Tf4 Af6
26. Cj7±) 25 . Cf (25. Tf4? Tb6
26. Cj7 Da8+) 25 ... Dc8 26. Ag5
Ac3 27.Df4 y tabl as. ) 24 . . . Af6
25 . h4 d5 26. TeSt
2 1 . c6 ! f5
2l. . . Ab5 22 . Th4 f5 2 3 .
Af! Cxd5 24. Tx7 ! f4 25 . Th6
Txf 26.Txg6+ Ag7 27. Dxd5+-
22. Th4
18
Las pi ezas real es e stán
marcadas con un cuadrado. Las
casi l l as marcadas con círcul os
indi can l a j aula del rey negro.
22 . . . Axb2
Obnubilado por la amplia
ganancia de material, Beno no
advi e rt e el si gui ent e gol p e
mort al . De t o dos mo do s , s i
2 2 . . . Af6 2 3 . Cg5 (23.g4 Axh4
2 4. Cxh4 Tf8 2 5. gxf5 Tf6 2 6.fxg6
hxg6 2 7. Ad3 +-) 23 . . . Dc 8 24 .
g4 Db7 25 . Ag2+
23. Af8 ! ! Txf8 2 4.Dh 6 Tf7
25. exf7+ Rxf7 26. Dxh7+ Ag7
2 7 . Th6 Dg8 2 8 . Dxg6+ Rf8
29.Cg5 Dxd5 30. Th8+ 1 -0
A
·�
La si gui ent e part i da es
t atnbi én un buen ej empl o de
<(ugadas indirectas. » (Ver capí­
tulo 2)
Tal,M.- Shamkovich,L. [ C87]
Campeonato de la U. R. S. S.
Kiev, 1 964
l . e4 e5 2 . Cf3 Cc6 3 . Ab5 a6
4. Aa4 Cf6 5. 0-0 Ac7 6.Tel d6
7. c3 0-0 8. d4 exd4 9. cxd4 Ag4
10. Cc3 Cd7
IO . . . b5 1 l . Ab3 Ca5 1 2.
Ac2 c6 (12 . .. Te8 1 3.Ae3t Sla­
vi cek, M. -Vavrik, J. /Zl i n 1 999)
Casillas Reales
1 3 . h3 Ah5 14. Af4± Jaeger, F. ­
Ol dernes, L. /N or 1 99 7
ll .Ae3 Cb6 1 2 . Ab3 Af6 1 3 .
Dd3 Axf3 1 4. gxf Dd7
1 5. Rg2 !
El obj etivo es evitar que
l a dama negra se c onvi erta en
real (Dh3) , y para eso se necesita
Hevar el rey a h 1 en dos ti empos.
15 . . . Ce7 1 6. Tgl g6 1 7. Rhl
y e l o bj et i vo ha s i do
cumpl i do, ya que si l as negras
j ue gan Dh3 , s erá e xpuls ada
mediante Tg3 .
1 7 . . . d5 1 8.Ag5 Axg5 1 9. Txg5
c6 20.Ce 2 Tad8 2 1 . Tdl Ca8
2 2 . De3 Cc7 2 3 . Tdgl Rh8
24. T5g3 Cg8 25.Ac2
(ver diagrama)
Pue d e observarse que
t odas l as pi ezas bl ancas s on
reales, o pueden serl o.
25 . . . Ce6 !
19
Contragol p eando s obre
d4, y obligando a la defen sa.
26.Tdl
La torre s e ha teni do que
mover moment áneament e en
forma pendul ar, p e ro nunca
abando n a su pr opó s it o de
agredi r desde g l .
26 Q . B De7 27. a3 Td7 28. b4 Cf6
29. Th3 Cg8 30. Tgl dxc 4
3 1 . fxe4 Tfd8 32. Td1 Rg7 33. f4
Cc7 ?
Jua Sebastián Mor
g
ado
La i gnoranci a del c on­
cepto de «casillas real es» oca­
siona s eri os errores de evalua­
ci ón como éste. Ti ene el s erio
inc\lnveni ente de al ej ar el ca­
bal l o defens or de su fanco rey.
La defensa corecta era 3 3 . . . f5!t
Ahora, luego de:
34. f5 !
e l ataque de l as bl ancas
es demoledor.
3 4 . . . f6 3 5. fxg6 hxg6 3 6 . Tgl
Ce6 37. e5 Cf 38. Axg6 ! Cxg6
3 9. Cf4 Df 40. e6 Te7 4 1 . exf7
Txe3 42. fxg8D+ 1 -0
�'·
-�
Morgado,J. -Kietsel , M. [ B84]
X Campeonato Mundial corr. ,
19 8 2
l. e4 eS 2.Cf3 d6 3 . d4 c xd4
4. Cxd4 Cf6 5. Cc3 a6 6. Ae3 e6
7. Ae2 Dc7 8.f4 b5 9. Af3 Ab7
1 0. e5 dxe5 l l .Axb7 Dxb7
Kasparov y Nikitin indi­
c an aquí que mere c e c ons i ­
dcrarse el sacrifci o de cal i dad
l l . ø . exd4 1 2. Axa8 dxe3 13. Df
( 1 3 . Dd3 Ac5 (13 e e e Dxj4 1 4. 0- 0-
0 Ae7o) 1 4. Ce4 Cxe4 1 5 . Dxe4
0 - 0 1 6 . 0 - 0-0 Cd70) 1 3 . .. Aa3
14. Cd l Axb2 1 5 . Cxb2 Dc 3 +
16 . Re2 Dxc2+ 1 7 . Rxe3 Dxb2
20
1 8 . Thb1 Dc3+ 1 9 . Rf Dc5+o
1 2. f xe5 Cfd7 1 3. 0-0 b4! ?N
En l as e di c i ones primera y
segnda de la Enciclopedia Yu­
gosl ava Tomo B, s e i ndi caba
esta pos i ci ón como compl ej a.
Luego de aparecer esta parti da
en el Informador Yugos l avo
número 33, incluí da entre las 3 0
mej ores del perí odo, y con una
cali fi cac i ón de 1 O punt os del
j urado Gran Mae stro Laszl o
Szabó, Kasparov revisó la línea,
y en la tercera edici ón de la obra
menci onada, indica el sacrifci o
1 1 . . . exd4 . Luego, Kasparov y
Nikitin, di cen en su l ibro
. .
De­
fensa Siciliana
.
.
, Editorial Fun­
damentos , España 1987, página
250, que
..
esta j ugada, que po­
drí a encaj ar en l a categoría de
las habitualmente califcadas de
«natural es», va a dar lugar a un
ej cn1 pl o de anál i si s de l argo
Casillas Reales
alcance que pennitirá, sin em­
bargo, un rápi do desenlace. En
probabl e que l as negas hayan
repl icado c on excesiva brus­
quedad, provocando así un re­
crdecimi ento de la lucha, con­
siderando, además, que tanto el
desarol l o como l a coordinación
de l as piezas tenían que inclinar
la balan
z
a en favor de l as blan­
cas
. .
.
En l a primera partida en
l a que se había planteado esta
variante se j ugó 1 3 . . . Cc 6 1 4 .
Cxc 6 (1 4. Dh5 Cdxe5 1 5. Cxc 6
Cxc 6 1 6. Ce4 t) 1 4 . . . Dxc 6 1 5 .
Dh5 g6 1 6 . Dh4 Ag7 1 7 . Ah6
Axh6 1 8 . Dxh6 b4o Ghinda­
Ungur eanu, Bucarest 1 9 7 8 ;
Dudosa es 1 3 . . . Cxe5 ?! ya que
luego de 1 4. Dh5 [parece dema­
siado arriesgada 1 4. Cxe6?!, ya
que después de 1 4 . . . fxe 6 1 5 .
Dh5+ Cg6 1 6. Tae 1 Cd7 1 7. Ag5
(1 7. Ad4 e 5 1 8. Axe 5 0-0-0-
Sal azar Jacob-Georgiev, Inns­
bruck 1977) 1 7 . . . Dc6 Moi sini­
Bondoc, Bucarest 1 9 6 5 , y l as
negras resisten el ataque blanco,
manteni endo ventaj a 1naterial . ]
1 4 . . . Cg6 1 5 . Dh3 (5. Tae 1 Cd7
1 6. Dh3 Ae 7 1 7. Txf7 Rxf 1 8.
Dxe 6+ Rf8 1 9. Cd5 Cf6 20. Tf1
Td8o Wittman-Jakobsen, Olim­
pí ada de Buenos Aires 1 9 78 .)
1 5 . . . Ae7 (15 .. . Ad6 1 6. Cxe6fxe6
2 1
1 7. Dxe6+ De 7 1 8. Dc8+ Dd8
1 9. Db 7t Dj ukic- Borisek, Por­
toroz 2005 .) 1 6. Txf± Watson­
Gutman, Brsel as 1 98 6.
14. Dh5 ! ?
En el momento de j ugarse
esta parti da, esta j ugada era una
novedad teórica. Me atraía mu­
cho, ya que des de el punto de
vista de l as casillas real es ofrecía
eno1mes posibilidades de desa­
rrollo. Por cierto, en el transcur­
so del j uego podrá verse la es­
trategia de l as bl ancas de pro­
curar presionar esas casillas, aún
obsesivamente y a costa de ma­
t eri al . S i 1 4 . Ca4 Cc 6 [ 1 4 . . .
Cxe5 ?! 1 5 . Dh5 Cbc6 (5 . . . Cg6
1 6. Dh 3 t) 1 6 . Cxc 6 Cxc 6 1 7 .
CeS Axc5 1 8 . Axc5t] 1 5 . Dh5
Cdxe 5 1 6.Cxe 6 g6 1 7 . C ec 5
Db5o; o bien, si 1 4. Txt Rxf
1 5 . Dg4 Cc5 1 6 . Tfl + (1 6. Ca4
Cbd 7 1 7. Tfl + Rg8 1 8. Cxc 5
Cxc5 1 9. Cxe6 Dd7 20ø Dj Cxe6
2l. Dxa8 h6o; 1 6. Tf1+ Re8 1 7.
Cxe 6 Dd7 18. Txj8+ Txf8 19.
Cxg 7+ Rf7 20. Cf5 bxc 3 2 1 .
Cd6+ Dxd6 22. exd6 cxb2 23.
Df5+- 1 6 . . . Re8 1 7. Cxe6 Dd7
1 8 . Txf+ Txf8 1 9 . Cxg7+ Rf7
2 0 . Cf5 bxc 3 2 l . Cd6+ Dxd6
22. exd6 cxb2 23 . Df5 +=
1 4 B . . g6 1 5. Dh3 bxc3
1 5 . . . Ac 5 1 6 . Txf7 Rxf7
1 7 . Dxe6+ (7. Tfl +?! Re80 18.
Jua Sebastián Mor
g
ado
Dxe6+ Rd8D 19. Cd5 a5 20.c4
Ta6f) 1 7 . . . Rg7 1 8 . Cf5 + gxf5
1 9 . Dh6+=; 1 5 .. . Cxe 5 1 6. Txf7
Cxf7 17.Dxc6+ De7D 1 8 . Cd5
(8.Dc8+ Dd8 19.De6+=) 1 8 . . .
Dxe6 1 9 . Cxc6 Rd7 2 0 . Cxf8+
Txf 2 l . Cb6+ Rc6 22. Cxa8 Te8
2 3 . Te 1 Cd7 24 . Cc 7 Rxc 7 2 5 .
Ab6+ Cxb6 2 6 . Txe 8 Rd6 o;
Kasparov y Niki t i n indi can co­
mo "pl au sible" 1 5 . . . Cc 5 1 6 .
Cc e 2 Cbd7 [ 1 6 . . . Ag7 1 7 . a3t
(N o es tan buena la sugerencia
de Kasparov y Niki tin 17. Cf5?!
de b i do a 17 ... gxf5 18.Axc5
Cd7+)] evaluaci ón que parece
correcta. Por ej emplo, si 1 7 . Cf
Ce4 1 8 . Ced4t
1 6. Txf7 ! cxb2'?!
A cambi o de la pi eza las
blancas han consegui do un for­
t í si mo ataque, aún a pes ar de
que deben perder un ti empo en
2 2
bl oquear la casilla b 1 con l a to­
rre atacada por el peón. (Kas­
parov y Nikitin) Si 1 6 .. . Rxf??
1 7 . Dxe6+ Rg7 1 8. Cf5 + gxf5
1 9 . Ah6##; la mej or posibili dad
defens i va para las negras es
1 6 . . . Dd5. Por ej empl o : 1 7. Tafl
(17.Cxe6? Rxj 18. Tf1+ Rg8)
1 7 . . . Ac5D y ahora luego de la
senci lla 1 8 . bxc3 , si por ej emplo
1 8 . . . Cc 6 1 9.Cxe 6 Axe 3 + 2 0 .
Rhl Ta7 2 1 . Cg7+ Rd8 22. Dxe3
Dxe5 (22 . . . Ccxe5 23.c4!t) 2 3 .
Df�. Kasparov y Nikitin indi­
can en esta variante 1 8 . Tx7?!
Tf «y quizás las negras pudi e­
ran haberse defendi do con "éxi­
to"), pero en reali dad ellas están
al go mej or; y si directamente
18.Cxe6?! Axe3+ 19.Rh1 Dxe5
salvando las amenazas más im­
porantes, y quedando con ven­
taj a materi al .)
1 7 . Dxe 6+ Rd8 18.Tbl Ac5
1 9. Dc4 TeS
1 9 . . . Axd4? 20. Dxd4 ! Cc6
2 1 . Dd5 ! ±
20.Rhl!
20. e6? De4! 2 1 . Ag5+ Rc8
22. exd7+ Cxd7 23 . Txd7 Rxd7
24. Dxc5 Te5 2 5 . Cb3 ! Re8 ! 26.
Dc3 ! Txg5 27. Te l ! Txg2+ 28 .
Rfl Te2 29. Txe2 b i D+ 3 0. Rf
Dxe2+ 3 1 . Rxe2 Dh 1 32. Dh8+=
Y si 20. Txh7?! Db4o
20 . . . Txe5'
Casillas Reales
Es la j ugada c'i dentc que
previ mos ambo s , aunque c on
di ferent e eval uación. Kl et s el
pensó que obtenía superi ori dad,
ya que no previó la jugada 27,
que sí habí a yo podi do calcular,
luego de muchas horas de aná­
l i si s. Si 20 . . . Cxe5 ?? 2 l .Ag5++-;
si 2 0 . . . Axd4 ?? 2 1 . Ag5 + mate
en 9 . (asparov y N i ki ti n dan
sól o 2l.Dxd4); l a mej or altera­
tiva era 20 . . . Ta7 aunque de to­
das maneras l as blancas quedan
con superi ori dad l uego de 2l. e6
Db6 22. Ag5+ Rc8 23 . Af4 Db4
24. Dxb4 Axb4 2 5 . Txb2 Ac 5
26. exd7+ Cxd7 27.Cf+ con un
peón neto de ventaj a. En cam­
b i o , s i 2 1 . Ag5 + Rc 8 2 2. e 6
De4! 23 . cxd7+ Cxd7o; Kaspa­
rov y Niki tin i ndi can 2 l .Txh7
Txe 5 (aunque otorga a las
blancas iniciativa, es mejor pa­
ra las negras 21 ... Db4 22.Dxb4
2 3
Axb4 23.Txb2 Txe5 24.Aj2 Ac5
2 5. C-) 22. Ag5 +±; otras de­
fensas fal l an: 2 0 . . . Cc 6? 2 l . e 6
(21. Txb2+-) 2 l . . . Cce5 22. exd7
Cxc4 2 3 . dxe 8 D + Rxe 8 2 4 .
Txb7+-; 2 0 . . . a5? 2 l . e6+; 20 . . .
Db4? 2 1 . Dd5 Ta7 2 2 . Cc 6+!
Cxc6 23 . Axc5 ! +
2 1 . Ce6+ Txe6 2 2 . Dxe6 Axe3
23.Dxe3 Dd5
Luego de ext ens os aná­
l i si s durante vari o s días , me
deci dí por:
24. Te7 !
Kasparov y Nikitin l a cali fcan
c omo ·· gol pe i mpresci ndibl e y
exacto· · , teni endo en cuenta l os
inconveni entes de l a linea alter­
nat i va. S e vení a a l as manos
24.Tx7, pero s i bi en las bl ancas
obtienen ventaj a, no era senci l l o
eval uarl a en este momento de
la partida. Por ej emplo: 24 . . . Rc7
{en el momento de j ugarse l a
Jua Sebastiá Mor
g
ado
parti dag me pre ocupaba 24 . . .
Dxa2 ya que luego de 25 . Th8+
[no había podido eval uar que
era decisiva 2 5 . De7+ Rc8 26.
De8+ Rb7 27. De4+ (2 7. Txd7+?
Cxd7 28. Dxd7+ Rb6 29. Dd4
+=) 27 . .. Rc8 28. De 1 ! este es el
golpe que escapó a mis análisis
28 . . . Dd5 29. Dc3+ Cc6 30. Th8+
Rb7 3 l . Dxb2+ Db5 3 2. Da 1 +-]
25 . . . Rc7 26. Df4+ Rb7 27. Db4+
(2 7. Dc 1 Cb 6 28. Txb2 p[7c)
2 7 . . . Rc 7 ! 2 8 . Txb2 (y la torre
quedaba expuesta en h 8. Por
este moti vo me decidí final ­
me nte por 24. Te 7) 28 . . . Da 1 +
2 9 . Tb 1 Dxh8 3 0 . Db7+ Rd6c}
25 . Th8 Cb6 26.Dg3 + Dd6 27.
Dxd6+ Rxd6 28 . Txb2 Cc 6 2 9 .
Txa8 Cxa8 3 0. h4- y las blan­
cas tienen inici ativa en el fnal
con su T y peones libres, fente
a l os dos C negos, no n1uy há­
bi l es cuando hay peones li bres
alej ados.
24 . e . Cf6
24 . . . Dxa2 2 5.Te 8 + Rc 7
26. Df4+ Rb7 27. Db4+ Rc7 28.
Txb2 Dd5 29 . Df4++-; 24 . . . Rc7
25 . c4 (es curi oso que casi 1 5
años después se haya ll egado a
esta misma posici ón. Las blan­
c as i nt ent aron 2 5. Df4 + ? ! y
l uego de 25 . . . Dd6 2 6. Dxd6+
Rxd6 2 7. Txh 7 Cc6 28. Txb2 Tc8
29. Th 3 Ce e 5 3 0. Rg 1 Tc 6 l as
2 4
negras pudi eron resistir, ya que
la presencia de su torre ayda a
c onsol i dar l a defensa, Loc-
Kersic, Esl oveni a 1 9 9 7.) 25 . . .
Df5 (25 . . . Dc6? 26. Txb2±; 25 . . .
Dxc4? ? 26. De5++-) 26. Dg3+
Rc 6 27. Tee l ! «y l a ventaj a de
las blancas es evi dente» (Kas­
parov-Nikitin) 27 . . . Cc5 (2 7 . . . Cb6
2 8. Te dl ±) 2 8 . Tfl De4D 2 9 .
Tf6+ Ce 6 D 3 0 . Txe 6+ Dxe 6
3 1 . Df3 + Rc 7 3 2 . Dxa8 Dxc4
3 3 . Da7+ Rc 8 (3 3 . . . Rc 6 34.
De3 ±) 34. Df±
25. Te5 Db7
2 5 . . . Dxa2 2 6 . Db 6++-;
2 5 .. . D d 6 2 6 . Te 6 D xh 2 + 2 7 .
Rxh2 Cg4+ 2 8 . Rg 1 Cxe3 2 9 .
Txe 3 +-
26. Tdl +! Cbd7
2 6 . . . Cfd7 2 7 . Te 8 + Rc 7
2 8 . Df4+ Rb6 2 9 . Dd4+ Ra5
3 0. Te3+-
27. Dc5 !
Casillas Reales
Est a e s l a j ugada que
Klets el no pudo prever cuando
el j uego s e desarrol l aba alre­
dedor de l a j ugada 20.
27 . . . Da7
2 7 . . . b l D 2 8 . Df8 + Rc 7
29. Tc5+! Cxc5 3 0. Dd6+; Luego
de la pari da, Kl etsel todavía se
enc ontraba de s ori ent ado, ya
que pens ó que t odavía ganaba
con 27 . . . Db8 que es refutada en
forma sencilla mediante 28. Te3 !
/ De7, Tc3 , ganando imedi a-
t ament e ; 2 7 . . . Tc 8 2 8 . Df8 + y
mate en 9 ; 27 . . . Tb8 28 . Df+ y
mat e en 8 ; 2 7 . . . a5 2 8 . Df+ y
mate en 8 .
28. Dc6 !
2 8 . Dc 6 Dd4 2 9 . Dxa8 +
Rc7 30. Tee 1
1 -0

>
Morgado, J. -Topalian, J. [ B82]
Buenos Aires . match
Villa Crespo-El Peón, 1 967
l . e 4 eS 2 . Cf3 e 6 3 . d4 c xd4
4. Cxd4 a6 5 . Cc3 . Dc7 6. Ad3
Cf6 7. 0-0 Cc6 8. Cb3 d6 9. Ae3
Ae7 1 0. f4 bS 1 1 . a3 Ab7 1 2. De2
1 2. Df 1 - 0 en 40 Mohr-
1 ok, D. -Musi l , V. /Buesum 1 968 .
1 2 . . . 0-0 1 3. g4 dS
1 3 . . . Cd7 1 4 . Dg2 g6 1 5 .
Dh3 Af6 1 6. Tf Tfe 8 1 7. Tafl
Ag7 1 8 . f5 exf5 1 9 . gxf5 Cce5
20. T3 f Ac8 2 l . Cd5 Dd8 22.
fxg6 fxg6 23 . Dg3 Tf 24. Ag5
Cxd3 2 5 . Axd8 Cxf2 2 6 . Txf2
Txd8 2 7 . Dxd6 Ab7 2 8 . Cc 7
Tac 8 2 9 . Ce 6 Tc 6 3 0 . De 7 1 - 0
Ha dz i ni ko l a , E . -Avi na l , A . /
Mangali a 1 992.
1 4. exd5
1 4 . e 5 Cd7 1 5 . g5 Tfd8
1 6 . Tf Cf8o Heugst-Luft , cr
1 9 8 0 .
1 4 . . . Cxd5 1 5. Cxd5 exdS 1 6 .
Cd4 Tfe8 1 7. Df2 Af
1 7 . . . b4 1 8 . Cxc 6 Dxc 6
1 9 . Ad4 bxa3 20. bxa3 Ac5 ! =
1 8 . c3 CaS 1 9. Tae 1 Cc4 2 0.
Dh4 g6 2 1 . Acl Ag7'!
Esta j ugada natural es el
ori gen de l o s probl emas . Lo
mej or era ac ept ar e l des afí o
2 1 . . . Cxa3 22. Txe8 (22. f5 Txe 1
(22 . . . Cc4 23jxg6 hxg6 24. Axg6
fxg6 25. Txf8+ Txj 26. Te 7 Dxe 7
25
J Sebastiá Morgado
2 7. Dxe 7± Puede verse en esta
posi ci ón la fuerza de la dupl a
D+C. ) 2 3 . Txe l Cc 4 24 . Ah6
Dd6c) 22 . . . Txe 8 2 3 . f5 Cc 4
24 . Af4 Dd8 2 5 . Ag5 Dc 7
26. Tf ! ? (26. Af6/ ?; 26.xg6/ ?)
22. f5 ! ±
Ahora e s t a ruptura s e
potencia, debi do a que se ame­
naza
.
tanto fxg6 c omo f6 ata­
cando el alfl , según las varian­
tes.
22 . . . Ce 5
22 . . . Db6 23 . Txe8+ Txe8
2 4. f6 Af8 (24 ø . . Ah 8 25. g5 ±)
25 . Tf! ±; 22 . . . Axd4+ 23 . cxd4
Txe l 24. Txe l Db6 25 . Dft
23. Abl Cc6
23 . . . Cd7 24. Ce6 ! (24. g5
Cc 5 25. Ae 3 Ce4 f) 24 . . ø fxe 6
25 . fxg6 hxg6 26. Axg6 Cf 27.
Af7+ Dxf7 2 8 . Txf7 Rxf7 2 9 .
Ah6 Axh60 3 0. Dxh6 Ac6 3 1 .
Dg5 Tec8 32. Tfl + Re8 3 3 . Tf6+
(33. h4±)
2 6
24. Ce6 !
La p oderosa es tructura
real construi da p ermi t e est e
go l pe que de fine l a parti da
rápi dament e.
24 . . . fxe6
24 . . . De 7 25 . Ag5+-
25. fxg6 h6 26. g5 Tf 27 . gxh6
Txfl + 28. Txfl Db6+ 29. Rg2
1 -0
Miail Tal, el Mago de Riga
Caricatura de Frank Stiefel
Capítulo 2
Jugadas Directas e Indirectas
Habí amos dicho que las pi ezas deben ubi carse en el tabl ero
de manera que impresi onen directa o indirectamente las casi l l as
real es .
Veamos l a si guiente parti da:
Benko,P. -Tal , M. [ A8 9]
Torne o de Candi datos,
Yugosl avia, 1 9 5 9
l . Cf f5 2. g3 Cf6 3. Ag2 g6 4. c4
Ag7 5. Cc3 0-0 6. 0-0 d6 7. d4
Cc6 8. d5 Ca5
8 . . . Ce 5 9 . Cxe5 dxe5 1 0.
e4 (J O. Db3 h 6 l l . Tdl Rh 8
12. Ad2 g5 1 3. Ael h5 1 4. c5 h4o
Vuki c-I l incic , Cet i nj e 1 9 9 2 .)
1 O ø ø . f4 1 l . gxf4 exf4 1 2. e 5 Cg4
1 3 . e6 CeS 1 4. Te 1 Cxc4 1 5 . Te4
2 7
Cd6o s egún Khal i fman.
9. Dd3
9 . Da4 ! ? c5 1 0 . dxc6 bxc6
1 1 . Cd4 c5 1 2 . Axa8 c xd4 1 3.
Cb5 Ad7 1 4. Ag2 a6c Schl osser
-Tseitli n, Budapest 1 992.
9 . B . c5 1 0. Cg5 a6 l l .Tbl
l l . Ce6 ! ? Axe6 1 2 . dxe6
Cc6 (1 2 . . . Dc8 1 3. Cd5!) 1 3 . e4 !
Khal i fman
l l . . . Tb8 1 2. Ad2 De8 1 3. b3
Err ónea s e gún Khal i f-
Jua Sebastiá Morgado
man, que propone 1 3 ¤ e d 1
1 3 . . . b S 1 4. a3
1 4. Cxb5 ? ! axb5 1 5 . Axa5
Ta8 (5 . . . b4 1 6. a3 bxa3 1 7. Tal
Ce4 1 8. Cxe4 fxe4 1 9. Axe4 Axal
20. TxaJ o) 1 6ø b4 bxc4 1 7. Dxc4;
1 4 B . . Cg4 ! 1 S. Cf3
1 5 . f4 ! ?
1 S . . . bxc4 1 6. bxc4 Tb3 1 7.Txb3
1 7. a4 Tb4+
1 7 . . . Cxb3 1 8. Tbl Cd4
1 8 . . . Cxd2 1 9 . Dxd2 Dd8
2 0 . Ca4o
1 9. e3 ?
1 9 . Cxd4 cxd4 (9 e . . Ce5! ?)
20. Cd1 Ce5 2 l .Dc2 Ad7 22. Cb2
Dc8+
1 9 . . . Cxf3 + 20. Axf3 Ce S 2 1 .
De2 Cxf3+ 22. Dxf3 eS !
Poniendo a las blancas en
una encrucij ada.
23. Ddl
Optan por dej ar a las ne­
gras c on un fuerte c entro. En
c as o de 2 3 . dxe 6 l ue go de
23 . . . Axe6 las negas están mej or
por su activa parej a de alfl es.
23 . . . e4 24. Da4 ? !
Un pl an estratégi co apa­
rente. Obviamente, si las negras
cambi an las damas, el domini o
blanco de la c oluma b se haría
s ent i r. Si 24 . Tb 8 g5 c on un
fuert e ataque en c i erne s .
(24 . . ø Dd8 25. Db l =) ; l o mej or
quizás fuese 24. Ce2
28
2 4 $ $ . De7 2S. Dc6 '!
Nuevamente, 25 . Ce2 era
l o mej or. Por ej empl o : 25 . . . g5
26. Tb8 Ab7 27. Txf+ Axf=
Veamos esta posici ón pa­
ra ilustrar una j ugada indirecta.
Benko j ugó aquí muy confada­
mente Dc6 amenazando Tb6 o
Tb8. A simpl e vi sta, la posi ci ón
es muy c omprometi da para las
negras , p ero veamos el papel
que juega el Ac8. Luego de una
pri mera obs ervaci ón adverti ­
mos que se encuentra casi "do­
minado", imposibi litado de mo­
ver, y estorbado por sus propi os
peones, en especial el de f5 . Pe­
r o l uego de un anál i s i s más
profundo, podemos ver que el
rey bl anco no ti ene pi ezas que
J o defendan, tiene muy debi li­
tadas sus casi l l as bl ancas (g2-
f-h3 ), y sus pi ezas no ti enen
fáci l trasl ado para su defensa
Casillas Reales
(en especial la Dc6) . En cambi o,
obs ervemos cuán rápi damente
las pi ezas negras pueden con­
verirse en real es : la Tf ya es
real , l a dama puede penetrar por
g4, h5 o e5 de acuerdo a l os
acontecimi entos , e l Ac 8 puede
acrecentar su poderí o desde h3 ,
y el Ag7 puede incursi onar por
e5 o d4. Surge aquí entonces la
brillante j ugada indirecta:
2 5 . . . f4 ! !
que abre cami no para el
alfl . N o podemos decir que el
Ac 8 ha s i do j ugado di recta­
mente, pues no ha si do movi do,
pero sí podemos afrar que su
situaci ón es directa. ¡ En algunas
oc as i one s l as p i ezas actúan
desde sus casillas inicial es !
26. Tb8
Pi erde enseguida, pero de
todos modos las alterativas no
salvaban el j uego. 26. gxf4 Ah3
27. Da4 g5 +; 2 6 . Ce 2 fxg3 27 .
hxg3 Df 28. Cf4 (28. Ael g5- +)
28 . . . g5+; 26. exf4 e3 ! -+
26 . . . Ah3 27 . Txf+
2 7 . Tb7 fxe 3 ! 2 8 . Axe 3
Df6- +
27 Ø Ø . Dxf 28. exf4
2 8 . gxf4 Db8-+
28 . Ø . Db8 29. Ce2 Dbl +
y l as bl ancas p erdi eron
por tiempo. 0-1
2 9
Tal , M. -Golombe k, H. [ B1 2]
Ol impíada de Munich, 1 95 8
l . e4 c 6 2. d4 d5 3 . e5 Af5 4. c4
e 6 5 . C c3 dxc4 6 . Axc4 Ce 7
7. Cge2 Cd7 8. 0-0 Cb6 9. Ab3
Dd7 1 0 . a4 aS l l . Cg3 Ag6
1 2 . Ac2
1 2 . Ag5 Cf5 1 3 . Cxf5
Axf5 1 4ø Tc l h6 1 5 . Ae3 Ae7=
Schweinhagen, T. -Von Alvens­
l eben, W. , Schoeppenstedt 1 9 93
1 2 Ø . $ Axc2 1 3 . Dxc 2 Ce d5
1 4. Cce4 Cb4 1 5. De2 C6d5
1 5 ø . ø Dxd4 1 6 . Ae 3 Dd8
1 7 . Dg4�
1 6. f4 g6
1 7. Ta3 !
Ya s e advi erten aquí l os
el ementos de una estrctura real
importante. Todas las piezas son
o pueden ser real es fáci lment e.
17 . . . Ae7 1 8. Ad2 Cc2 1 9. Td3
Jua Sebastiá Morgado
Cdb4 20. Axb4 Cxb4 2 1 . Tddl
Ha si do bonita esta ma­
ni obra geométri ca de l a torre,
ví a a3 -d3-d l .
2 1 . . . Td8 22. Rhl h5
En esta parti da tambi én
puede verse el tema de la resi­
denci a del rey que s e verá en
un capítul o post erior. Las ne­
gras no se ant man a enr ocar
debi do a la posibili dad de un rá­
pi do ataque bl anco, potenciado
por l a l ej anía del Cb4. 22 . e . 0-0
2 3 . Cf6 + Axf6 24 . e xf6 y l as
bl ancas t i enen un p e ón r eal
muy fuere en f6.
23. Cf6+! Axf6 24. exf6 Rf?
Pre oc upadas p or l a
amenaza f4-f5 , l a s ne gras
col ocan s u rey en una situaci ón
comprometi da. Un poco mej or
era 24 . . . h4 aunque tambi én las
blancas quedan mej or luego de
25 . Ce4 h3 2 6 . g4 Th4 2 7 . Tf3
30
Dd5 28 . Cc3 Dd6 29 . f5 t
25! Ce4 h4 26. Cc5 Dc8 27 . f5
Medi ante esta ruptura Tal
obti ene dominio absoluto sobre
las casillas negas, y de ese mo­
do su cabal l o adqui ere de una
manera indirecta una potencia
enorme .
27 . . . gxf5 28. De3 b6?
La defens a c orr ect a e s
28 . . . Th5 ! que protege l as ca­
si l l as real es imprescindibl es g5
y g6, aunque era muy di fcil de
encontrar frente al tabl ero. Por
ej emp l o : 2 9 . Dh3 b6 3 0 . g4
(forzada es la línea 30. Tf4 pero
sól o se l l ega a tabl as luego de
3 0 . . . bxc 5 3 1 . Txh4 Txh 4
32. Dxh 4 Re 8 3 3 . Dh 7 Txd4
34. Dg8+ Rd7 3 5. Dxf7+ Rd6
36. De 7+ Rd5 y parece que l as
b l anc as ganan l uego de 3 7.
Txd4+ cxd4 38.j pero luego de
3 8 . . . Da 6! 39. Dd8+ Re S 40.
Db8+ Re4 41 . h3 Dfl + 42. Rh2
e 5 43. Dg8 d3 44. Dg5 Df2
45.8D d2 46. Dd6 Cd5 , 4 7. Dh5
Dfl 48. Dh4+ Df4+ 49. Dxf4+
exf4 =) 3 0 . . . Th6 3 l . g5 Th5
3 2 . Tf4 (32. Df3 Th 8 33. Cd3
Txd4 34. Ce 5 c 5 3 5. g6 fxg6
3 6. Tg1 Th 7 3 7. Cxg6+ Rf7
3 8. Ce 7 Dd7 39. Dg2 Rxf6
40. Txd4 Dxd4 4 1 . Dg5 + Rf7
42. Cc 8 Dd5 + =) 3 2 . . . bxc 5
3 3 . Txh4 Txh4 3 4 . Dxh4 Re 8
Casillas Reales
3 5 . Dh7 Cd5 0 3 6 . Dg8 + Rd7
3 7 . Dxf7+ Rd6 3 8 . dxc 5 + ReS
3 9 . Te 1 + Rd4 40. g6 Tf+
2 9. Dg5 !
ganando u ti empo deci­
si vo.
29 . . . Th7 30. Tf4 bxc5 3 1 . Txh4
Txh4 3 2 . Dg7+ Re8 3 3 . Dg8+
Rd7 34. Dxf+ Rd6 35. De7+
1 -0
M orgado, J. -Sanakoiev, G.
[ B99] X Campeonato Mundial
corr. , 1 982
1 . e4 c 5 2 . Cf3 d6 3 . d4 cxd4
4. Cxd4 Cf6 5. Cc3 a6 6. Ag5 e6
7 . f4 Ae 7 8 . Df3 Dc7 9. 0-0-0
Cbd7 1 0. Ae2 b5 1 1 . Axf6 Cxf6
1 2. e5 Ab7 13. Dg3 dxe5 14. fxe5
Cd7 1 5. Af3
1 5 . Cxe6? fxe6 1 6 . Ah5+
g6 1 7 . Axg6+ hxg6 1 8 . Dxg6+
Rd8 1 9 . Dxe6 Dc6 20. Dg4 (20.
Txd7+ Dxd7 2l . Tdl Ag5+ 22.
Rbl Ad2+) 20 . . . Rc7+ Dahl , K. ­
Arlind, E. /Sueci a 1 962.
1 5 . . . Axf3 1 6. gxf g6 1 7. f4 Db7
1 8. The l ! ?N
1 8 . h4 0 - 0 - 0 1 9 . Cf b4
20 . Ce2 Cc 5 o Lars en, B. -Por­
tisch, L. /Mani1a 1 974
1 8 . . . 0-0-0 1 9. Ce4
3 1
1 9 . Cb3 Rb8 20. Td3 Cb6o
P r e e h t e 1 , H . - G i a n n o n i , F. 1
Prel . Copa del Mundo 8-9, corr,
1 9 9 0 .
1 9 . . . Rb8 20. Cb3
2 0 . Cg5 Axg5 2 1 . Dxg5
Tc 8 22. Rb 1 Cb6 2 3 . a3 t Hal ­
wick Jr, F. -Biedermann, T. /A
PZ M60 1 996
20 . . . Cb 6 2 1 . Cd6 ! ? Axd6 2 2 .
Txd6
Más fuerte que 22. exd6
Cd5 2 3 . f5 gxf5 2 4 . Cc 5 Db6
25 . d7+ Ra7t
22 . . . Txd6
22 . . . Dc 7 2 3 . f5 gxf5
24. Ca5 Tc8 2 5 . Cc6+t
23. exd6 Cd5 24. f5 !
Medi ante este sacrifci o
de pe
ó
n l as blancas aumentan
i ndirectamente l a acci
ó
n de su
Dg3 , en c ombi naci
ó
n s on el
Cb3 y el pe ón d6. Las negras
l ogran defender la posici
ó
n con
Jua Sebastiá Mor
gado
pre c i s as j ugadas defens i vas .
24. Cc5 Dc6 25. Da3 a5 ! 26. Cd3
Tc8 27 . c3 b4+
24 . . . gxf5 2 5. Cc5 Dc6 26. d7+
Ra7 27. Dh4 Db6 28. b4
Las bl ancas han j ugado
para un «tema real de corona­
ción ), tema que trataremos en
el capítul o 4.
28 . . . f4 !
Ú
nica para igalar. Ataca
el peón b4. Si 28 . . . a5 29 . Dd4
Td8 3 0. bxa5±; ó 28 . . . Dd6 29. a3
Df4+ 3 0 . Dxf4 Cxf4 3 l . Td l
Cd5 3 2. Tg l ±
29. Dh5
2 9 . Td l Dd6 3 0 . Dg5 h6
3 l . Dg7 Td8 32. Dxf DeS+
29 . . . Td8 !
29 . . . Cxb4? 3 0. a3 (30. Dxj
Td8 31 . Te5 Cc6o) 3 0 . . . Cc6 3 1 .
Dxf7±
30. a3 a5 3 1 . c3
3 1 . Dxf7? axb4 3 2 . Cxe6
Df+
3 1 . . . Cxc3 3 2 . Dxf7 axb 4 3 3 .
axb4 Dd6 34. Dxe6 Dxe6 35.
Txe6 f3 ! 3 6. Rd2 f2 37 . Ta6+
Rb8 38.Tf6 Ca4 39. Txf Cxc5
40. b xc 5 Txd7+ 4 1 . Rc3 Rc7
42. Rb4 Td3 !
42 . . . Td5 ? 43 . Rxb5 Th5
44. Tg2 Th6 45 . Tg7+ Rd8 46. h4
Txh4 47. Rb6 Tl 48. Tg8+ Re7
49. Th8 Rf6 (49 . . . Tbl + 50. Rc 7
Thl 51 . c 6 h5 52. Rb8 Tbl + 53.
3 2
Rc8 Thl 54. c 7 Rf6 55. Rd7±) 50.
c6 Tl + 5 1 . Ra7 Rg6 52. c7 Tc l
5 3 . c 8 D Txc 8 5 4 . Txc 8 Rg5
(54 . . . h 5 55. Tc 5 + -) 5 5 . Tg8+
Rh4 5 6. Rb6+-
43 . Tf7+
4 3 . Rxb5 Tb3 + 44 . Rc4
Th3 45 . Tf+ Rc6=
43 . . . Td7 44. Tf5
44. Txd7+ Rxd7 45 . Rxb5
Rc7 46. h4 h5 ! 47. c6 Rc8 48 . Rc5
Rc 7 49 . Rd5 Rc 8 5 0. Re5 Rc7
5 1 . Rf5 Rxc6 5 2 . Rg5 Rd7 5 3 .
Rx5 Re8 54. Rg6 Rf=
Podemos ver otro ej em­
plo instructivo en la sigui ente
parti da, j ugada por dos fertes
tele-aj edreci stas .
Guzzardo, R. -Laurencena,A.
[ C95] Final VI Camp.
Argentino, corr. , 1 9 78
l . e4 e5 2. Cf3 Cc6 3. Ab5 a6 4.
Aa4 Cf6 5. 0-0 Ae7 6.Tel b5 7.
Ab3 d6 8. c3 0-0 9. h3 Cb8 1 0. d4
Cbd7 l l . Ch4 Cb6 1 2. Cd2 c5
1 3. dxc5 dxc5 1 4. Cf5 c4 1 5. Ac2
Axf5 1 6. exf5 Dc7 1 7. g4 h6 1 8.
h4 Cfd7
Las ne gras i nt entaron
mej orar la línea 1 8 . . . Ch7 1 9 . Cf
f6 20. Cd2 Tad8 2 1 . Df- Fi s-
Casillas Reales
cher, R. -Benko, P. /Nueva York
1 9 6 5
.
1 9. Ce4 Axh4 20. g5 !
Primera jugada indirecta.
La D ti ene ahora posibi l i dades
de atacar mediante Dg4 o Dh5 .
20 . . . Axg5 21 . Axg5 hxgS 22. f6!
Segunda jugada indirec ­
ta, que posi bi l ita el acceso del
Ac2 a casillas real es.
22 . . . Dc6
22 . . . gxf6 23 . Dh5 Rg7 24.
3 3
C d6 Th8 2 5 . Dxf7 + Rh 6 2 6 .
Dg6#; 2 2 . . . Cxf6 23 . Cxf6+ gxf6
24. Dh5 Tfd8 25 . Dh6+-; 22 . . . g6
23 . Dg4 s egui do de Dxg5 c on
gran ataque.
23. Dh5 CdS'?
La defensa c orrect a era
23 . . . g6 � � obturando l a diagonal
b l -h7, y l uego de 24. Dh6 (24.
Dxg5 Cd5 25. Tadl C7xf6 26.
Cxf6+ Dxf6+) 2 4 . . . Cxf6 2 5 .
Cxg5 amenazando Axg6 , l as
negras di sponen de 2 5 . . . Cbd5
26. Te4 (26. Txe5 Tae8 2 7. Axg6
fxg6 28. Dxg6+ Rh8=) 26 . . ø Cf4
27. Txf4 exf4 28 . Axg6 fxg6 29 .
Dxg6+ Rh8=
24. fxg7 Rxg7
y ahora las bl ancas rema­
tan el j uego con el bonito golpe
2 5 . Cf6 ! ! Th8 2 6. Dxg5+ Rf8
27. Ch7+ ReS 28. Txe5+ Cxe5
29. Dxe5+ De6 30. Dxh8+ Rd7
3 1 . Dg7 Rc6 32. Tdl f6 33. Dg2
Tg8 34. Ag6 Tg7 3 5. Rfl ReS
36. Cf DeS 37. Te l 1 -0
Jua Sebastiá Mor
g
ado
En l a sigi ente parti da las
negras peri ti eron una jugada
i ndire c ta que l as l l evó a una
posi ci ón muy pasiva:
Morgado, J. - Foguel man, A.
[ COl ] Metropolititano por
Equi pos , 1 9 73
l . e 4 e 6 2 . d4 d5 3 . Cc3 Ab 4
4. exd5 exd5 5. Ad3 Cf6 6. Af4
0- 0
6 . . . Cc6; 6 . . . c5
7. Cge2 Cc6
7 . . e Ag4?! 8. f Ah5 9. Dd2
Ag6 1 0 . 0 - 0 - 0 Cbd7 l l . g4 c 6
1 2. h4 Axd3 1 3 . Dxd3 b 5 1 4. h5t
Vor o t ni ko v, V. -Naumki n, I . /
Moscú 1 9 9 5
8. 0- 0
8. f Ae6 9 . Dd2 Te8 1 0. 0-
0 - 0 a6 l l . g4 b 5 1 2 . 14 Aa5 o
Sanz, N. -Zanol etty Garcí a, D. /
Fuengirola España 2005
8 . . . Ch5? !
8 . . . Te8 ! ?
9. Ae3 f5? !
(Ver di agrama)
Las dos últimas j ugadas
constituyen un pl an dudoso, ya
que ahora l as bl ancas pueden
i ncrementar l a acci ón de sus
pi ezas me di ant e una fuert e
jugada indirecta:
1 0. Cg3 ! Cxg3 l l . fxg3 !
y l a Tfl ti ene gran activi-
3 4
dad por l a c ol umna ' f' s emi ­
abi erta. Además, l a Dd 1 di spone
de buenas casillas en f y h5 .
l l . . . Ce 7 1 2 . Df3 c6 1 3 . Tae l
Ad7 1 4. Ag5 Tf7 1 5. Rhl Df8
1 6. g4 g6 1 7. De3 fxg4'?
1 7 . . . Ad6
1 8 . Txf7 Rxf7 1 9. De 5 Cf5
2 0 . Cxd5 ! Dd6 2 1 . Cxb4 Te8
22. Ac4+ 1 -0
Garci a, H. -Wavrenchuk, S.
[ B80] Vi l l a Bosch, 1 972
l . e4 eS 2 . Cf3 e6 3 . d4 cxd4
4. Cxd4 a6 5. Cc3 Dc7 6. g3 d6
7. Ag2 Cf6 8. 0-0 Ae7 9. h3 Ad7
1 O. a3 ' !
N o hay una razón obj e­
tiva para aconsej ar esta j ugada,
que s e j ue ga general ment e
cuando l as ne gras amenazan
Casillas Reales
avanzar su peón b5-b4, o Ab4,
p or ej empl o. Las al t ernati vas
teóricas han si do varias : 1 O. R 1 ;
1 0. f4; 1 0. g4; 1 0. Ae3
10 . . . Cc6 1 1 . Cde2 Tc8
1 1 . . . 0- 0 1 2 . b3 Tac 8 1 3 .
Ab2 Tfd8 1 4. Dd2 (Con el rey
negro ya enrocado, podrí a j usti­
fcarse 1 4.4 ) 1 4 . . . Ae8= Ravot,
S. -Dimi trov, C. /Cannes 2007.
1 2 . g4 ? !
Las ne gras n o fij aron
todaví a l a resi denci a de su rey
( 0- 0) , de modo que el avance
de l os peones bl ancos es arri es­
gado. 1 2 . Ae3 ! ?
1 2 . . . h6 1 3. f4 Db6+ 1 4. Rh1
Las negas di sponen aho­
ra de un boni to gol pe tácti c o
· ·rayos x· · , que permite a l a T8
adquirir indirectamente un papel
preponderante en el ataque que
s obrevi ene .
1 4 . . . g5 !
35
Amenaza si mp l ement e
h5 , ahora que l as bl ancas no
pueden j ugar g5 .
1 5. f5?
La defens a c orrect a era
1 5 . Dd3 con el obj eto de j ugar
Ae 3 , y dar al rey bl anco una
cas i l l a de es cape por g l . De
todos modos l as negras ti enen
l a ini ci ativa luego de 1 5 . . . gxf4
(1 5 . . . h 5 1 6. Ae 3 ±; 1 5 . . . Cxg4 ?
1 6. hxg4 h 5 1 7. Dh 3 + -) 1 6 .
Axf4 CeS 1 7. Dg3 h5 Por ej em­
pl o : 1 8 . g5 h4 1 9 . Dh2 Ch5 20.
Axe 5 dxe 5 2 1 . Dxe 5 Th7t
(2l e e . Tg8! ?)
1 5 . . . Cxg4 ! 1 6. hxg4
O bi en 1 6. fxe6 Axe6 1 7.
hxg4 (1 7. Cd5 Cf2 + 1 8. Rh2
Axd5 1 9. Dxd5 Ce5 +) 1 7 . . . h5
1 8. R2 hxg4+ 1 9. Rg3 d5 20. e5
f5 t
1 6 . . . h5 1 7 . Cgl
Ya no habí a buenas de­
fensas . Si 1 7 . Rh2 hxg4+ 1 8 .
Rg3 d5 ! +
1 7 . . . hxg4+ 1 8 . Ah3 exf5 1 9.
exf5 CeS 20. f6 Ac6+ 2 1 . Rh2
Cf3 + 2 2 . Rg3 Axf6 2 3 . Cd5
Axd5 24. Dxd5 Ae5+ 25. Rxg4
Ch2+ 2 6 . Rf5 Cxf1 2 7 . Axg5
Ce3+ 28. Axe3 Dxe3 0-1
A
-�
Grandes rivales de Mijai l Tal : l. Paul Keres, una de sus prieras partidas con un
maestro de la élite� 2. Mij ail Botvinni k, con quien se enfrentó dos veces por el Cam­
peonato del Mundo; 3. Anatoly Karpov, Montreal 1 979; 4. Tigran .Petrosian, en
Curazao 1 962; 5. Tres futuros Campeones del Mundo (en 1 958) : Boris Spassk (sen­
tado), Tal y Petrosian; 6. Vassily Smyslov, Campeón Mundial 1 954, en el Candida­
tura 1 959
Capítulo 3
La Teoría de las Casillas Reales y las Apertras.
Piezas reales. Casillas de Paso.
El si go actual de la teorí a de l as aperturas está marcado por
l a flexibilidad. Hoy sabemos que aperturas que se c onsi deraban
ul tra-posi ci onal es, pueden l l evar a posi ci ones de ataque direct o,
o viceversa. Es posibl e sel ecci onar el repertori o propi o de aperuras
sobre la base de nuestra teorí a, teniendo en cuenta las estrcturas
que se producen. Aunque todas las aperturas pueden consi derarse,
nos detendremos aquí especialmente en l a Defensa Si ci l i ana y l a
Defensa Indi a al Rey, que ofecen muchos temas de casillas real es
para ambos bandos. Algunas líneas de l a Apertura Española otorgan
a l as bl anc as buenas p erspe ct i vas , y obl i gan a l as ne gras a
defenderse con mucho cuidado de las amenazas reales.
Tai, M. -Tol ush, A. [ B97]
Campeonato de la U. R. S. S.
Leni ngrado, 1 9 5 6
l . e4 eS 2 . Cf3 d 6 3 . d4 cxd4
4. Cxd4 Cf6 5. Cc3 a6 6. Ag5 e6
7. f4 Db6 8. Dd2 Dxb2 9. Tbl
La teoría de las aperturas
i ndi ca dos al t ernati vas , l a del
3 7
texto y 9 e Cb3 ø Des de el punto
de vi sta de nuestra teoría debe­
n1os c onsi derar superi or 9 . .b 1 ,
ya que no al ej a el cabal l o que
e s t á i n1pr e s i onan do c as i l l as
sub-real e s . Por otra part e, s e
controla l a casilla b4, para evitar
un posibl e Ab4, que desarrolla
Jua Sebastián Mor
g
ado
el Af y permi tiría al rey negro
enrocar, sal iendo de la zona de
fuego. Además gana un tiempo
al atacar l a dama rival .
9 . . . Da3 1 0. e5
Esta j ugada ti ene vari os
propósitos : col oca un peón ata­
cant e, que domina dos impor­
tantes casillas sub-real es, obli­
ga al Cf6 defensor a despl a­
zarse y l e quita al Af la casilla
d6. Las alternativas s erían 1 O.
Axf6 y 1 O. f5 Sin dudas , des de
nuestro punto de vi sta tendrían
tambi én sus fundament os . La
pri lnera de e l l as ( 1 O . Axf6 )
elimina el principal defensor del
rey negro, permi t e un posi bl e
pasaj e del Afl por e2-h5 , don­
de serí a muy poderoso, y posi­
bi l i t a en un fut uro f5 -fxe 6 ,
abri endo l a c ol umna «f» . En
cuanto a 1 O. f5 , tambi én cumpl e
c on l os principi os de agresi ón
s obre el rey negr o. De mo do
que l a el ecci ón de la jugada en
este momento dependerá de l os
gstos y de l as modas .
1 0 D . B dxe5 l l . fxe5 Cfd7
El ex Campeón Mundial
de l a FIDE Al exander Khal i f­
Inan indica l l . . . h6 1 2. Af4! Cfd7
1 3 . Ac4t
1 2 . Ce4
Nuevamente s e pres enta
aquí una alternati va de 1nucho
3 8
val or 1 2 . Ac4 I mpr e s i ona l as
casi l l as e6 y f, y mnenaza el
enroque, luego del cual l a Tfl
tambi én e s t arí a pre s i onando
s obre f. En cuanto a l a del texto
( 1 2 . Ce4) domi na dos cas i l l as
sub-real es importantes, y col a­
bora para evitar el desarrol l o del
Af negro, al quedar c ontro­
ladas l as casi llas b4, c5 y d6. En
tant o, el Afl puede reservars e
para ir a e2, o . . . a b5 !
1 2 . . . Dxa2 ? !
El signo pertenece a Kha­
l i fman. Si nos otros col ocamos
pi ezas real es y nuestro adver­
sari o s e entreti ene capturando
peones y perdi endo ti empos con
su dama, qui ere deci r que él no
c ompr ende bi en la p os i c i ón.
Bol esl avsky i ndica que e s erró­
nea 1 2 a ø ø Cc6 debido a 1 3 . Cxc6
bxc6 1 4. Tb3 Dxa2 1 5 . Dc3 pero
ahora sol amente indica 1 5 . ø . Da4?
Casil las Reales
[ Es mej or 1 5 . . . Tb 8 ! 1 6 . Dxc 6
( 1 6 . Ac4 Txb3 {1 6 . . . Dxb3 1 7.
cxb 3 Ab 4 1 8. Dxb4 Txb4 1 9.
Cd6+ Rf8 20. Cxc8 Tb8 21 . 0- 0±}
1 7 . Axb 3 Da3 1 8 . Ad2 Ae 7o)
1 6 . . . Da l + 1 7. Rf Dxe5 1 8 . Ad3
f6 1 9 . Thb l Dd5 20. Dxd5 exd5
2 l . Txb 8 Cxb8 22 . Txb8 fxg5
2 3 . Txc 8 + Rd7 24 . Axa6 dxe4
2 5 . Re 3 t] 1 6 . Ac4 Cxe5 1 7 . 0- 0
Cxc4 1 8 . Cf6+ gxf6 1 9 . Dxf6+­
Según Khalifan y l a Enci cl o­
pe di a Yugos l ava Tomo B 3 a.
edi ci ón, páginas 5 3 0/ 1 , línea 1 1 1
1 2, la j ugada exacta es 1 2 . . . h6 !
pero ahora podría intentars e en
esti l o románti c o 1 3 . Ab5 ! ? (1 3.
Af4? ! Dxa2 1 4. Td1 +; 1 3. Ah4
Uxa2 1 4. Tb 3 Da1 + 1 5. Rf2
Da4 -) 1 3 . . . hxg5 1 4. Tb3 Dxa2
1 5 . Dc3 axb5 (1 5 . . . Cc6 1 6. Axc6
bxc 6 1 7. 0- 0 t) 1 6 . Dxc 8 + Re7
1 7 . 0 - 0 Da7 1 8 . Td3 c on po ­
sición compl ej a, Vlasov- Shal ­
nev, S okobanj a 1 9 8 9 , según l a
Enci cl opedia Moderna de Aper­
turas (Kal i ni chenko ) , tomo I I ,
página 669/8 1 . No hay lugar en
este libro para anál i si s concretos
de e sta pos i ci ón, ya que po­
drí an ocupar muchas páginas,
pero e s fác i l advert i r que , a
cambi o de dos peones, las bl an­
cas tienen un poderoso ataque,
d01ni nando l as cas i l l as real es
d8 , e8 , f, f, f6, e6, d6.
3 9
1 3 . Tb3
Esta torre tiene un extra­
ordinari o panorama des de esta
pos i ci ón (Tf3 , g3 , h3 , etc) , y
además impi de a la Da2 regresar
vía d5 . Decimos entonces que
b3 es una casilla de paso, por
donde pasará l a torre al fanco
r ey.
1 3 . . . Dal +
Le quita a las bl ancas el
enroque, y en f el rey estará
baj o el pel i go de un futuro Ac5 ,
pero pi erde otro ti empo, ya que
en a l l a dama quedará baj o l os
rayos de l a Th 1 , y deberá reti­
rarse en breve.
1 4. Rf2 Da4
Khal i fman i ndi c a 1 4 . . .
h6 ! ? pero las bl ancas ti enen un
ataque que c ompensa la des­
ventaj a materi al l uego de 1 5 .
Ae 3 ( 1 5 . Ae2 ? Dxh l 1 6 . Cxe6
hxg5-+; 1 5 . Ah4? ! Da4 1 6. Ab5?
(1 6. Dc3 ? Cc 6+) 1 6 . . . axb5 1 7 .
Cxb5 Ca6+) 1 5 . . . Da4 1 6 . Dc 3
Cc6 1 7. Ae2 Da5 1 8 . Cxc6 Dxc3
1 9 . Txc 3 bxc 6 2 0 . Cd6+ (2 0.
Ad4! ?) 20 . . . Axd6 2 1 . exd6�
Final i zada la excursión de
caza menor l a dama vuelve para
la defensa, pero las bl ancas ya
di sponen de un balance suma­
mente favorabl e entre sus ata­
c ant e s y l o s defens ore s . Las
bl ancas cuentan c on D, T, dos
Jua Sebastiá Mor
g
ado
C y dos A, ademá
s de
l peón eS .
Y l a Th 1 podrá
sal ir
c on ga­
nancia de ti em
po
medi ante una
j ugada indirecta que está si em­
pre latente (A
b5
) . Por su parte,
l as negras s e defenden con l a
Da4, Cd7 y Af8 , s ol ament e .
Para agregar a l a defensa el Cb8
y el Ac8 ne c e s i t an t i empos .
Ahora se l e presentan a l as blan­
cas dos alterativas que respon­
den a l os principi os de nuestra
teorí a. Tal elige ua de ellas :
1 5. Ab5? !
Y en este punto crítico Tal
« ¡ s e exc edi ó en l os l ímites ! » .
Por medi o de una jugada i n ­
directa s e gana l a casi l l a bS y
l ogra l a puesta en j uego de l a
Th 1 c on gananci a de ti empos ,
per o l as ne gras di s ponen de
defensas exitosas .
S enci l l a y ganadora era
4 0
1 S . Cxe 6 ! ! que amenaza Cc 7
mat e, y obl i ga a l a s i gui ent e
s ec uenci a forzada : 1 S . . . fxe 6
1 6 . Cd6+ Axd6 1 7. Dxd6 Tf+
1 8 . Rg3 Cf6D 1 9 . e xf6 gxf6D
20. Ae2 ! +- y las blancas· ganan
en todas las variantes, como l o
pueden comprobar l os l ectores
que anali cen deteni damente esta
posi ci ón.
1 5 B . Ø axb5 1 6. Cxb5 f6 1 7. exf6
1 7. Ced6+ Axd6 1 8 . Cxd6+
Re7 1 9 . exf6+ gxf6+
1 7 . . . gxf6?
¡ La defens a i ncorrect a !
¡ Claro que era muy di fcil hal lar
frente al tabl ero la j ugada exac­
ta! Ahora tenemos todas nues­
tras pi ezas impresi onando ca­
sillas real es o sub-real es, o bien
en c ondi ci ones potenci al es de
hacerl o, como la Tb3 . En el año
200 1 Kasparov hal l ó la defensa
exacta 1 7 . . . Dxe4 ! y brindó ex­
tensos análi si s en las ChessBase
Magazine número 83/84. Vea­
mos un resumen de el l os : 1 8 .
fxg7 AcS+ (1 8 . . . Df5+? 1 9. Tf
Ac5+ 20. Rg3 De5+ 21 . Rh3 Tg8
22. Te l + -) 1 9 . Rg3 De S + [ 0,
como indica el propio Kasparov,
la más fuert e 1 9 . . . Tg8 ! 20. Te 1
{ 2 0 . Cc 7+ Rf7 2 l . Tf3 + Rxg7
2 2 . Te 1 Ad6+ 2 3 . Rf2 Dxf3 +
24 . gxf3 Axc 7 2 S . Dc 3 + Rf7
2 6 . Dxc 7 TxgS 2 7 . Dxc 8 Te S
Casillas Reales
2 8 . Dxb 7 (28. Dh 8 Txc2 + 29.
Rg3 Cf6 3 0. Tb l b6 3 1 . Txb 6
Cbd7 32. Dxa 8 Cxb 6+) 2 8 . . .
Txc 2 + 2 9 . Rg3 Taa2 3 0 . De4
Tg2+ 3 l . Rf4 Cf+} 20 . . . Cf6 21 .
Axf6 Txg7+ (2l . . . Dg6+ 22. Ag5
Dxg7 2 3. Dd8 + R7 24. Dc 7+
Rg6 2 5. Dxc 5 h 6+) 2 2 . Axg7
Dg6+ 23 . Rf Dxg7 24. Df4 Ca6
25 . Cd6+ Axd6 26. Dxd6 Df+
«y las blancas ti enen que olvi dar
su gl ori oso ataque y luchar para
sobrevivir en un fnal poco pla­
centero» (Kasparov) . 27. Dxf+
Rxf 28. Ta l Ad7 29. Rf4 Ac6-]
2 0 . Rh3 Dxg7 2 l . Cc 7+ Rf7
22. Tfl + Rg8 23 . Ah6 -curi osa­
ment e, Khali fman i ndi ca esta
pos i ci ón c omo ganadora para
¡ las bl ancas ! - 23 . . . Dg6 24. Tg3
Ta3 2 5 . c 3 Cc 6 2 6 . Cd5 Ta4 ! !
27. Txg6+ [27. Dd 1 Ad6 (2 7 . . . Tal
28. Dh 5 Dxg3 + 29. Rxg3 Txfl
30. Dg4+ Rj 31 . Dg7+ Re8 32.
Cc 7+ Rd8 33. Cxe 6+ Re8 34.
Dxh8+ Af8 35. Cc 7+ Rd8 36.
Af4±; 27 . . . Cce5 28. Cf4) 28. Tg5
Cce5 2 9 . Cf6+ Cxf6 3 0. Txf6
+]
2 7 . . . hxg6 2 8 . Dg5 C de 5 2 9 .
Cf6 + Rf7 3 0 . C d7+ Re8 3 1 .
Cxc5 Tc4 3 2. Cd3 Ct+
Otra alternativa era 1 7 . . .
Cxf6 1 8 . Cxf6+ (18. Cbd6+ Axd6
19. Cxd6+ Re 7 + Li stengarten­
Tolush, Erevan 1 95 6) 1 8 . . . gxf6
1 9 . Axf6 Ac 5 + 2 0 . Re 1 De4+
4 1
2 1 . Rd 1 t
Ahora falta l a Th l . En­
tonces :
1 8. Te l ! !
Es difcil opinar acerca de
cuántas variantes vio Tal cuan­
do jugó la del text o, pero bi en
podemos decir que esta es una
j ugada de neto c ore posici onal ,
y en pl eno de acuerdo a la teoría
que estamos exponi endo aquí .
1 8 . . . Ta6
La mej or defensa, pero a
estas alturas ya es insufci ent e.
Si 1 8 . . . fxg5 1 9 . Cc7+ es c on­
tundente (Cherta y Puig i ndi ­
caron que luego de 1 9. Dxg5 las
negras pueden defenderse, pero
en real i dad s ól o podrí an pro­
l ongar su agoní a me di ant e
1 9 . . . Dxb 5) ; o bi en 1 8 . . . Da5
1 9 . Df4 ! fxg5 20 . Ce d6+ Axd6
2 1 . Txe6+ Ae7 22. Txe7+ Rxe7
23 . Te 3 ++-; pe or aún es 1 8 . . .
Jua Sebastián Mor
g
ado
Ca6 1 9 . Ced6++-
1 9. Axf6 Cxf6 2 0. Cxf6+ Rf7
2 1 . Tf3 ? !
Más fuert e era 2 1 . Ce4 !
por ej empl o : 2 1 . . . Cd7 22. Dg5
Dxb3 2 3 . cxb3 +-
2 1 . . . Dh4+
2 1 . . . Dxb 5 2 2 . Cd5 ++-;
2 1 . .
.
Ac 5 + 2 2 . Rg3 h6 2 3 . Te4
Da5 (23 . . . Dxb5? 24. Cd5+ Re8
25. Cc 7+ + -) 24 . Df4+-
22. Rfl e5
22 . . . Dc4+ 23 . Rg 1 Ac5+
24. Rh l Dxb5 2 5 . Cd5++-
23. Dd5+ Ae6 24. Cd7+ Rg6?
Era resi st ente 24 . . . Re7 !
2 5 . Dc 5 + Re 8 ! 2 6 . Dc 8 + (2 6.
Cxf8?? Ac4+- +,· 26. T8+ Tx.f8+
2 7. Dxf8+ Rxd7 28. Tdl + Rc6
29. Dxb8o) 2 6 . . . Re7 2 7 . Dxb8
Ag7 2 8 . Dxb 7 Dc 4+ 2 9 . Rg 1
Dc 8 o
2 5 . Cxe 5++- Rg7 26 . Tg3 +
Dxg3
2 6 . . . Rh6 2 7 . Cf7+ Axf7
2 8 . Dd2+ Rh5 2 9 . Te 5 + Dg5
3 0 . Dxg5 #
2 7. Dxb7+ Cd7 2 8. hxg3 Tb6
2 9. Dc7 Ac 5 3 0. Cxd7 Ac4+
31. Tc2 1 -0
.


\
4 2
Sangui net, R. -Bronstei n, L.
[ D95] Zonal Sudameri cano,
Fortaleza 1 975
l . Cf3 Cf6 2 . c4 c6 3 . Cc3 d5
4 . e3 g6 5 . d4 Ag7 6 . Db3 0-0
7. Ad2 e6 8. Ad3 c5
8 . . . b6 9 . 0-0 Ab7 1 0. e4 c5
B ondarevs ky, l . -Kere s , P. /Le­
ni ngrado 1 93 9
9. cxd5 cxd4 1 0. Cxd4
1 O. exd4 exd5 1 1 . 0- 0 Cc6
1 2 . Tfe 1 ± Fenogl i o, V. -Mari ni ,
L. /Buenos Aires 1 95 9
1 O . . . exd5 1 1 . 0-0 Cc6 1 2. Cxc6
bxc6 1 3 . Ca4
En esta pos i ci ón ya po­
demos adverir que, en tanto las
bl ancas han al ej ado su cabal l o
del c entro para aprovechar l a
de bi l i dad de c 5 , l as ne gras
cuentan c on su Cf6 l i st o para
sal tar a g4, su dama espera la
oportuni dad para ir a h4, el Ac8
ya ataca c as i l l as s ub-real e s
Casil las Reales
de s de su po s i c i ón, y e l Ag7
puede ir en el fturo a e5 . El en­
roque bl anc o no ti ene defen­
s ores .
1 3 . . . Ae6 1 4. Dc2 ? !
Las bl ancas no de s e an
debilitars e con 1 4. h3 ya que si
bien evita Cg4, queda expuesto
a un posi bl e Axh3 futuro ; l a
j ugada defens i va c orrect a e s
1 4. Cc5 ya que acerca e l cabal l o
al c ent ro , y de s er neces ari o
dispone de Cxe6 el iminando un
atacante pot enci almente pel i ­
gros o.
1 4 . . . Cg4 1 5. Ae2
Las bl ancas avi zoran al­
gún pel i gro y traen este alfl a
la defensa. Si 1 5 . h3 Ce5 1 6. Ac3
(1 6. Ae2 Af5 -) 1 6 . . . Dh4 y l as
amenazas s obre h3 ya s on de
si gni fi caci ón.
1 5 . . . Dh4 1 6. h3
Las blancas qui eren man­
tener su parej a de al fi l es, pero
la defensa correcta era 1 6. Axg4
el iminando un cabal l o peligro­
so. 1 6 . . . Dxg4 ( 1 6 . . . Axg4 1 7. Dxc6
Tab8 1 8 . Tfc l (1 8. Dxd5 Tfd8o)
1 8 . . . Ae5o) 1 7. f y el ataque de
las negras queda c ontrolado.
1 6 Ø . . Af5 1 7 . Dd 1 Ce S 1 8. Ac3
Tfe8
Con l a torre aquí el sacrif­
ci o Ax3 se hace peligroso, ya que
l a Te8 podría pasar vía e6-h6.
4 3
1 9. Rh2 h5
Este peón se convi ere en
sub-real , y apoya el j aque en
g4 . Otra j ugada que hay que
c ons i derar des de el punt o de
vi sta de nuestra teoría es 1 9 . . . g5
pero las negas desi sten porque
l uego de 2 0 . Cc 5 l as bl anc as
controlan el pasaj e de l a Te8 por
e 6.
20. Tc l Tad8 2 1 . Cc5
Con he xágono s hemo s
i ndi cado l as pi ezas potenci al ­
Inente real es. Con cuadrados las
pi ezas real es, y con círcul os, las
casi llas real es atacadas .
2 1 . . . d4 ! !
Ya en un capítulo anterior
habíamos dicho que si la posi­
ci ón no se abre por medi os nor­
males o natural es, podemos re­
currir a l os mét odos vi ol entos .
Este avance de peón es el inici o
de una extraordinaria combina-
Jua Sebastiá Morgado
ci ón, basada en la acumulaci ón
de pi ezas s obre casi l las real es,
y en l a falta de sufci entes de­
fens ores .
22. Axd4
Un po c o mej or era 2 2 .
exd4 aunque luego de 22 . . . Ah6
23 . Ta 1 Af4+ 24 . Rh 1 (24. Rgl
Axh3- +) 24 . . . Ax3 2 5 . g3 Dg5
las negras tienen mej or j uego.
2 2 . . . Cg4+ 2 3 . Rgl Cxe3 ! ! 24.
fxe3 Txd4 ! ! 2 5 . exd4 Axd4+
26. Rhl
Las negras realizaron una
combinaci ón notabl e, di gna de
fi gurar ent re l as n1ej or e s de
t odas l as épocas , pero cuando
ya pue den rematar el j uego ,
cometen un error :
26 . . . Te3 ? �
Ganaba inmedi atamente
el nuevo sacrifcio 26 . e e Ax3 ! ! -+
27 . Tf3
Ahora l as bl ancas apro­
vechan la ocasi ón para sumar la
torre a la defensa.
2 7 . . . T X f3 2 8 . A X f3 A X h 3 2 9.
g3 'l @
Ahora son las blancas las
que desaprovechan la oportu­
ni dad. Ganaba 2 9 . De 1 ! Af2
30. De8+ Rg7 3 1 . De5+ Rg8 3 2.
Dh2+-
2 9 . . . Dxg3 30. De2 ?
Otro error. Había que j u-
4 4
gar 3 0. Tc2 Af 3 1 . Txf Dxfc
30 • B B Dg5 ?
Ul t i mo error. Me di ant e
30 . . . Af! -+ l as negras nueva­
mente inclinaban la balanza a su
favor.
3 1 . Cb3+-
Ahora l a defensa de l as
bl ancas l ogra frenar t odas l as
amenazas .
3 1 . . . Ae3 3 2 . Te l Af4 3 3 . Tgl
Dh4 34. De l Df6 35. Ag2 Ae6
36. Cc5 Ag4 37. Tfl g5 38. Cd3
1 - 0
Deb o deci r que Lui s
Brons t ei n y Os val do Bazán,
ambo s c ordobe s e s y ami go s ,
c onversaron más de una vez
s obre el t ema de l as cas i l l as
real es . . .

Morill o Párraga,N. -Ortíz,V.
[ C40] Me1norial Behtins,
c orr. l 9 69
(Ver di agrama
en l a pági na sigui ente. )
1 3 Ø . . Ad6! 1 4. g3
O bi e n 1 4 . f4 e xf 1 5 .
Txf Cxf+ 1 6 . Axf Dxh2+-+
Casillas Reales
1 4 . . . Dh3 1 5. f3
Luego de una apertura románti­
ca hemos l l egado a una posi ci ón
donde l as negras han sacri fi ­
cado mucho materi al , pero están
dadas l as c ondi ci ones para un
ataque sobre l as casi llas real es.
Con hexágonos tenemos mar­
cadas las pi ezas potencial mente
real es, con cuadrados las pi ezas
real es, y con círcul os las casi llas
real es y sub-real es atacadas . A
4 5
l a Ta8 l a c ons i deramos c omo
una pi eza potenci almente acti­
va. Es fácil advertir l a falta de
pi ezas defensoras del rey bl an­
co.
1 5 . 0 . Ceg4 !
También es correcta 1 5 . . .
exf aunque es menos contun­
dent e. Po drí a s e gui r 1 6 . Axf3
Cfg4 1 7. De2 Ac5+ 1 8. d4 Axd4+
1 9 . Rh l Cxh2 20. Ag5+ Re8 2 1 .
Ah5 + Rd7 22. Dg2 Dxg2+ 23 .
Rxg2 Cxfl - +
1 6. fxg4 Axg3 ! 1 7. Tf2
S i 1 7 . hxg3 ? Dxg3 +
1 8 . Rh l Cxg4 1 9 . Axg4 Axg4
2 0 . Dxg4 Dxg4 2 1 . Tf8 + Re 7
22. Txa8 Ddl + 23 . Rh2 Dxc l -+
1 7 . . . Axf2+ 1 8. Rxf Dxh2+ 1 9.
Re 3 Dg3+ 2 0 . Rd4 c 5+ ! 2 1 .
Rxc5 Cd7+ 22. Rd4
Si 22. Rxd5 De5+ 23. Rc4
b5+ 24. Rb3 Cc5+ 25 . Ra3 b4+ 26.
Rxb4 Ca6+ 27. Axa6 Tb8+-+
22 . . . De5+'? !
Una impreci si ón en el remat e.
Ganaba ens e gui da 22 . . . Df2+
23 . Rxd5 b5 ! 24. Rxe4 Ab7+ y
mate en 1 O j ugadas .
23. Re3 d4+ 24. Rf2 Dh2+ 25.
Rfl Ce5 26. Cc3
(Ver di agrama
en l a pági na sigui ente. )
26 . . . d3
26 . . . Cxg4- +
Juan Sebastián Mor
g
ado
2 7 . exd3 Axg4 28. Axg4 Re7 !
29. Cd5+ Rd6 30. Ce3 Tf+
3 0 . . . Cxd3 es mate en 5 .
3 1 . Cf5+ Txf5+! 32. Axf5 Dhl +
33. Re2 Df3+ 34. Rel Cxd3#
Una combi naci ón extra
ordinaria.

·
`- Z
Kl ei n, J. -Mareussi , B. [ B94]
Buenos Ai res, 1 9 63
l . e4 eS 2 . Cf3 d6 3 . d4 exd4
4 . Cxd4 Cf6 5. Ce3 a6 6. Ag5
Cbd7 7. Ae4 h6 8. Ah4 g6 9. De2
Ag7 1 0. f4
Una j ugada l ó gi ca. Las
bl ancas s e preparan para una
l ucha de enroque s opuest o s .
Premat uro e s e l s acri fi c i o
1 O . Axf7+ Rxf7 l l . Dc4+ d5
1 2 . exd5 Cb 6 1 3 . Db 3 Cfxd5
1 4. 0- 0- 0 g5 1 5 . Ag3 e6 1 6. Ce4
4 6
Ad7 1 7 . h4 Rg8 1 8 . hxg5 hxg5
1 9 . Txh8+ Axh8 20. Df Ag7 y
las negras se defenden Giusto­
lisi Pachman, Dubl in 1 957.
1 0 . e r Da5
1 O . . . Dc7 1 1 . 0-0-0 0-0 1 2.
Cd5 Cxd5 1 3 . cxd5 Cf6 1 4. f5 g5
1 5 . Af b5 1 6 . Ab3 Ad7 1 7 . h4
g4o MunJaudrang ./F. clubs eh
corr 1 9 64 ; 1 O . . . Db6? ! 1 1 . 0- 0- 0
Dc7 1 2 . Cd5 Cxd5 1 3 . exd5 Cf6
1 4 . h 3 b 5 1 5 . Ab3 Ab 7 1 6 .
The 1 -- Contini-Gal l i/cor 1 966
1 1 . 0- 0- 0 0- 0 1 2 . g4 Ce S
1 3 . Thgl
En esta posici ón tenemos
sól o dos pi ezas real es (cuadra­
dos) , pero muchas otras poten­
ci al mente real es (hexágonos) .
1 3 . . . b5 '! !
N o muy feliz, ya que per­
n1ite el ingeso de un peligros o
c abal l o a l a z ona r eal c on
gananci a de ti empos . Merecí a
Casillas Reales
c ons i derac i ón 1 3 . . . e 6 procu­
rando controlar el Ac4.
1 4 . Cc6 ! Dc 7 1 5 . Cd5 Cx d 5
1 6. Axd5 Ca4?
Al ej a el cabal l o de la de­
fensa del centro y el fanco rey.
La mej or defensa era 1 6 . . . Ab7
1 7. Cxe 7+ Rh70 donde l as ne­
gras ti enen un peón menos, pero
han l ogrado crear una posi ci ón
donde ti enen tres pi ezas real es
(Dc7, CeS y Ag7), y l as blancas
deben prestar atenci ón a ellas .
1 7. e 5 !
Esta j ugada es , si multá­
neamente, una defensa real in­
directa de l a casi l l a b2 ( obtura
el Ag7) y un ataque a la casilla
sub/real f6.
1 7 . . . A b 7 1 8 . Cxe 7 + Rh8 1 9.
Af6 !
1 9 . . . dxe5 20. fxe5 Tae8
Tampo c o s al vab a 2 0 . . .
Axf6 2 l . exf6 Df4+ 22. Dd2+
4 7
2 1 . De3
Ahora t enemos atacada
una casilla real más (h6) que en
la pos i ci ón ant eri or, y se pro­
duc e un remat e s enci l l o pero
n1uy bonito.
2 1 . . . Rh7 2 2 . Axg7 Rxg7 2 3 .
Cf5+! gxf5 24. gxf5+ Rh7 2 5.
Dxh6+! Rxh6 26. Td3
Una casi l l a de paso de-
Cl SIVa
1 -0

Bartí s, G. -Muhana, J. [ C95]
Campeonato de l as Améri cas,
corr. , 1 978
l . e4 e5 2 . Cf3 Cc6 3 . Ab5 a6
4. Aa4 Cf6 5. 0-0 Ae7 6.Tel b5
7 . Ab3 d6 8. c3 0- 0 9. h3 Cb 8
1 0. d4 Cb d7 l l . Cbd2 Ab 7
1 2 . Ac2 Te8 1 3. Cf Af 1 4. Cg3
Podríamos decir que d2 y
fl han si do casill as de paso para
que el Cg3 s e c ol oque en una
situaci ón sub-real e
1 4 . . . g6 1 5. a4 eS 1 6. d5 Cb6
1 7. De 2 bxa4 1 8 . Axa4 Cxa4
1 9. Txa4 Db6
O bi en 1 9 . . . Ac8 2 0 . b3
Te 7 2 l . Ag5 Ag7 22 . De3 Df
23 . Dd3 h6 24. Ad2 Ch7 25 . c4
Tb7 Y2-Yz Bal ashov, Y. -Smej kal ,
J. /Leningrado 1 977; Tambi én se
Jua Sebastiá Mor
g
ado
j ugó 1 9 ø . . Ag7 que c onduj o a
una lucha cerrada 20. c4 Ac8 2 1 .
Ad2 Te 7 2 2 . Aa5 De 8 2 3 . Ta3
Tb7 24. Tb 1 Tab8 25 . b3 Cd7 26.
Ce l Cf8 2 7 . Cd3 f5 2 8 . b4 f4
2 9 . Cfl Af6 3 0 . Tb 2 Cd7 3 1 .
Taa2 Y2- Y2 Quinteros, M. -Segal ,
A. /Sao Paul o 1 977
20. Ta3 Teb8 '! !
Desde el punto de vista
de nuestra teoría l as dos últimas
j ugadas negras s on dudosas, ya
que al ej an pi ezas defensoras del
Rg8 . En e s t a s i t uac i ón l as
bl ancas ti enen vari as pi ezas
p ot enci al ment e r eal e s , y l as
amenazas que las negras pueden
crear s obre l a col uma «b» no
son sufi ci ent ement e fuert es.
2 1 . b3 Ac8 2 2. Ad2 Ce8 23. c4
f5 ' !
¡ Otra j ugada di scuti bl e !
En tanto las bl ancas evitaron las
4 8
amenazas negras sobre l a co­
luina «b» mediante l os avances
b3 y c4 , l as negras abren e l
j uego sobre s u propio rey. Pese
a que cuentan con l a posibil i dad
de defenders e· c ol ocando sus
t orres en l a s egunda l í nea, l a
j ugada del texto es desaconse­
j abl e, ya que otorga a l as blan­
c as i mport ant e s c as i l l as p or
donde pas ar s us pi ezas (por
ej empl o h5 ) .
24. exf5 ! ± gxf5
Y ahora l as bl ancas tie­
nen a su di sposi ci ón una casilla
de paso i mportant e : h5 , donde
pueden ir el caball o o la dama.
25. Cg5 Ta7
Las negras confi aban en
esta casi lla de pas o para l l evar
l a torre al fanco rey, defendién­
dose de las amenazas .
26. f4 e4 27 . Ac3
Otra casilla de paso para
col ocar un tremendo alfl real .
27 . . . Dd8
No s i rve 2 7 . . . Ag7 c on
i dea de oponers e al Ac 3 por
2 8 . Dh5 Axc 3 2 9 . Dxe 8+ Rg7
3 0 . Ce 6 + Axe 6 3 1 . Ch5 + Rh6
3 2 . Dxe6+ Rx5 3 3 . Dxf5+ Rh6
3 4. Dg5 # Esta variante da una
i de a de l a pe l i gro s i dad del
ataque bl anco.
28. Dh5 Cf6 29. Dh4 De7
Casil las Reales
C on he xágono s e s t án
marcadas las pi ezas potencial ­
mente real es. ¿Por qué tambi én
incluímos a l a �a3 ? Aparente­
mente ella no puede pari cipar
en el ataque sobre el fanco rey,
ya que debe de di c ar s e a de­
fender b3 . Sin embargo, l uego
de un anál i s i s más profundo ,
vemos que l uego de 29 . . . Ce 8
3 0. Te3 Tab7 3 l . Ce2±
30. Txa6 ! !
La Ta3 er a p ot enci al ­
ment e real en forma indirecta,
ya que si rve para desvi ar uno
de l os defensores del Rg8 . Si las
ne gras c apt uran c on l a Ta7 ,
entonces queda desprotegi da la
segunda l ínea; si lo hacen c on
el Ac8 , entonces queda i nde­
fenso el peón f5 . Un j ugador de
estil o ultra posici onal se confor­
marí a con una ventaj a más mo­
de sta, me di ant e 3 0 . Ch5 Cxh5
49
3 1 . Dxh5 Ad7 3 2 . Te3 Ae 8 3 3 .
De 2-
3 0 . . . Txa6
No s al vaba 3 0 . . . Axa6
debi do a 3 1 . Cxf5 Dd8 (3 l . . . De8
3 2 . Cxh7 (32. Axf6? Dg6 33.
Cxd6 Dxf6 34. Cdxe 4 Dh 6o)
3 2 . . . Tx7 3 3 . Dxf6
+) 3 2. Ce6+-
3 1 . Axf6 Da7
S i 3 1 . . . Dxf6 3 2 . Dxh7#
pues ya no está l a Ta7.
3 2. Te3 !
Est a t orre s e suma al
ataque ví a g3 . La casi l l a e3 es
otra casilla de paso.
32 . . . Ta3 33. Ce6 Df 34. Cxe4 !
Bonita j ugada i ndi recta.
El cabal l o captura un peón y a
la vez l e cede su lugar a la torre.
34 . . . Tbxb3
Desesperaci ón. Ya no hay
defensa posi bl e .
3 5. Cc3
3 5 . C4g5 +-
3 5 . . . Txc3 3 6. Axc3 Txc3 3 7 .
Txc3 Axe6 38. Tg3+ Rh8 3 9.
dxe6 Dxe6 40. Dd8+- Df 41 .
Dc8 h6 42 . Td3 Rg7 43 . Td5
Rg6 44. Rh2 h5 45. g4 fxg4 46.
Tg5+ Rh7 47. Df5+ Dxf5 48.
Txf5 Ah6 49. hxg4 hxg4 50.
Rg3 Rh8 51 . Rxg4 Af 52. Rf3
1 -0
Una part i da e xtraor­
dinari a.
Jua Sebastiá Morgado
Tal , M. -Vooremaa, A. [ B48]
Tal l i nn, 1 9 7 1
l . e4 e S 2 . Cf3 e 6 3 . d4 cxd4
4. Cxd4 Cc6 S. Cc3 Dc7 6. Ae3
a6 7. Ad3 Cf6 8. 0-0 Ad6 9. Rhl
hS 1 0. f4
1 0. Cxc6 dxc6 (O . . . bxc 6
l l .f4 Cg4 12. Df Cxe3 1 3. Dxe3
e5 1 4. Ce2 Ab 7 1 5. Ac4 - Nezh­
Inet di n ov, R. -Tai mano v, M. /
Tbi l i si 1 95 9) 1 1 . f4 Cg4 1 2. Ad2
e5 1 3 . f5 b5 1 4. De2 Ac5 1 5 . a4
Tb8 1 6. Ag5o Voronov-Pelts/
Leningrado 1 9 7 1
1 0 . . . Cg4 l l . Df3
Era aparente la «natural>)
1 1 . Ag 1 ? de bi d o a 1 1 . . . Cxd4
1 2 . Axd4 Axf4+
l l . . . Cxe 3 1 2 . Dxe3 Db 6 1 3 .
Cce2 eS ! '?
Contra l a cl avada 1 3 . . .
Ac5 ! ? probabl ement e Tal hu­
bi era contestado con 1 4. c3 por
ej empl o : 1 4 . . . Dxb2 1 5 . e5� (1 5.
a3 Db6 1 6.f5 e5 1 7. Dg5 exd4
1 8. Dxg7 Tf8 1 9. Tabl Da 7 20.
e 5t) ; 1 3 . . . Dxb2 1 4. Cxc6 bxc6
1 5 . e5 Ae7 1 6 . Tab 1 Dxa2 1 7 .
f5 t .
Con la del texto, las ne­
gras han obt eni do aparent e­
mente una buena posición, ba­
sada en la clavada sobre la De3 ,
pero ti enen e l probl ema de l a
falta de protección de su rey, y
l os s eri os inconvenientes para
50
desarrollar el Ac8, que está muy
entorpecido por el peón d7. Tal
habí a pr evi st o una e xc e l ente
j ugada de ataque :
1 4. Dg3 !
U na casilla de paso ines­
perada para l as negras . 1 4. Cf5
Dxe3 1 5 . Cxe3 exf4 1 6. Cxf4 b5
1 7. Tad l Ae5 o
1 4 . . . exd4 ?
1 4 . . . exf4? 1 5 . Dg5 ! (1 5.
Dxg7? Ae 5+) 1 5 . . . Cxd4 (1 5 . . .
Dxb2 1 6. Ac4 y l a acmnulaci ón
de pi ezas blancas real es es muy
p el i gr os a. ) 1 6 . Dxg7 Tf8 1 7 .
Dxd4 Dxd4 1 8 . Cxd4 y l as
bl ancas pronto recuperarán e l
pe ón c on ventaj a; l as negras
obt i enen t abl as l uego de
1 4 . . . Cxd4 ! 1 5 . fxe 5 Ac 7 1 6 .
Dxg7 Tf8 1 7. Txf7 (1 7. Ac4! ?)
1 7 µ . . Txf7 1 8 . Dh8 + Tf8 (1 8 . . .
Re 7? 1 9. Cc3!) 1 9 . Dx5+ Rd8=
1 S. Dxg7 Tf 1 6. eS Ae7 17. fS
Casil las Reales
Ahora l as bl ancas ti enen
todas sus pi ezas atacando casi­
llas real es, o en condi ci ones de
hacerl o a breve plazo. Los peo­
nes de e5 y f5 ti enen una ferza
extraordinaria, ya que a l a vez
que atacan casi l l as sub-real es ,
i mpi den el des arr ol l o de l as
p1 ezas negras .
1 7 . . . f6
Las alterati vas tampoco
salvan. Si las blancas continua­
ran con la gl otonería 1 7 . . . Dxb2
1 8 . Cg3 Cb4 1 9 . Ce4 ! con ataque
ganador (1 9. Cxh5 Cd5+) ; Y si
1 7 . . . Dc7 1 8 . Tae l h4 1 9 . Cf4 y
otra vez arri bamos a una po­
si ci ón i deal ; 1 7 . . . Dc5 1 8 . Tae l
(1 8 . .f6 ! ?) 1 8 . . . h4 1 9 . Cf4 e s
similar; 1 7 . . . Cb4 1 8 . Cf4+
1 8. Cf4 ! Tf
1 8 . . . Cxe 5 1 9 . Dxe 7 +
Rxe 7 2 0 . Cd5 + Rd6 2 1 . Cxb 6
Tb8 22. a4±; 1 8 . . . fxe5 1 9 . f6 ! +-
1 9. exf6 !
Ahora s e pr o duc e un
· ·tema coronaci ón· · , que veremos
c on ampl i tud en el próxi mo
capítul o.
1 9 . . . Ce5
Si 1 9 . . . Txg7 20. fxg7 Rf
2 1 . f6 Axf6 2 2 . Cxh5 C e 7
2 3 . Tae 1 Otra po s i ci ón i deal ,
c on t o das l as p i e zas r eal e s ;
5 1
1 9 . . . Axf6 2 0 . Dg8 + Tf8 2 1 .
Tae l + Ce 5 2 2 . Dg6+ Rd8 23 .
Txe5 +-
20. Ac4 '?
Ahora l as negras ti enen
chances de defenders e. Ganaba
fác i l ment e 2 0 . Dh8+ Af8 2 1 .
Tae 1 y se produce otra posición
óptima de pi ezas real es.
20 . . . Cxc4 2 1 . Dg8+ Af8 2 2 .
Cxh5 Cd6 23 . Tae 1 + Rd8 24.
Te7 Db5 25. Tfe 1 Dd5?
El error fnal . La defensa
correcta era 25 . . . DaS 26. Ta 1 (Si
26. c3 Dxa2 defendi endo f 2 7.
Cg7 dxc3 28. Ce6+ dxe 6 29. Txj
Cxj 30. Dx.8+ Rc 7 31 . Dxf+
Ad7! 32.fxe 6 Td8 33. Dg7
cxb2 0) 26 . . . Txe 7 ! (2 6 . . . Dd5 ?
2 7. Cf4 Dxf5 28. T Cxj 29.
Dxj!+-) 27. fxe7+ Rxe7 28 . f6+
Rd8 2 9 . Dxf8 + Rc 7 3 0 . Cg7
Dd5 �
26. Cf4 Dxa2
Un p o c o mej or era
26 . . . DaS pero de t odos modos
l as bl ancas ganan l ue go de
27. b4! Dxb4 28 . Cd3 .
27. Ce6+! Dxe6
2 7 . . . dxe 6 28 . Txf7 Cxf7
29 . Dxf+ Rc 7 3 0 . Dxf7+ Rb6
3 l . Dg8+-
28. fxe6 Txf6 29. Tf 1 -0
Jua Sebastiá Morgado
Szmetan, J.-Gareía González,G.
[B89] Málaga, 1 976
l . e4 eS 2 . Cf3 e 6 3 . d4 exd4
4 . Cxd4 Ce6 5 . Ce3 d6 6. Ae3
Cf6 7 . Ae4 Ae7 8. De2 a6 9. 0-
0-0 De7 1 0 . Ab 3 0-0 l l . g4
Cxd4 1 2. Txd4 bS 1 3 . gS Cd7
1 4. Tgl CeS
Hoy la teoría recomi enda
1 4 . . . Td8 l S . DhS g6 1 6. Dh6 Af
1 7. Dh4 CeS 1 8 . Tg3 De7 1 9. f4
Tb8 20. fS hS 2 l . Tf b4o Segn
Akopian en la ECO B, 3a. edi­
c i ón , pági na 49 81 1 0 6 , a una
posi ci ón compl ej a l l eva 1 4 . . .
Ab7 1 5 . f4 CeS 1 6. fS Tfc8 1 7.
Rb l Cxb3 1 8 . axb3 Af 1 9 . Tg3
g6 2 0 . f6 Ac6o De Fi rmi an­
M. Gómez, Nueva York 1 9 8 9 .
1 5. e5 g6
1 S . . . Cxb 3 + 1 6 . axb3 dS
[ 1 6 . . . dxeS 1 7. Th4 g6 1 8 . Df e4
( 1 8 . . . Ab 7 1 9. Dh3 h5 20. Txh5
gxh5 2 1 . Dxh 5 Ac5 22. Dh 6
Axe3 + 23.xe3 Tfc8 24. Tg3 +­
Haug, U. -Marus i ak , L. II ECG
2 0 06/Tel eches s 1 1 7) 1 9 . Cxe4
Ab7 20. Ad4 eS 2 l . Ac3o Carl­
son, C. -Ei sen, D. /corr 1 989] 1 7.
Th4 (1 7. Dh5 ? Dxe5 1 8. Th 4
Df5+ Sinkovic-Jovanovic/Tu­
cepi 1 9 9 6) 1 7 . . . g6 1 8 . f4 Ab7
1 9 . Tg3 (1 9. Ad4 Ac 5 2 0. De 3
Axd4 2 1 . Dxd4 t Ant o s zki e ­
wi cz, G, -Hofmann/DDR 1 989)
5 2
1 9 . . . Rg7 2 0 . fS t Carr-Mark­
land/corr. BPCF 1 98 S
1 6. Th4 Ab7
A una lucha muy compli­
cada conduj o 1 6 . . . b4 1 7. Tg3 fS
(1 7 . . . bxc3 1 8. Tgh 3 cxb2 + 1 9.
Rb 1 h5 2 0. Txh 5 + -) 1 8 . gxf6
Cxb3 + 1 9 . axb3 Axf6 2 0 . exf6
bxc 3 2 1 . AgS cxb2+ 2 2 . Rxb2
eS 23 . Tc3 - Heim, B. -Meinzer,
D. /Badenwei l er 1 98S .
1 7. Tg3 !
Las bl ancas ti enen s us
pi ezas atacando casi l l as real es
o en c ondi c i one s de hac erl o
pronto. El dominio de la colum­
na ' h' ya no puede ser contra­
rrestado, y se advi erte la falta de
defensores del rey nego, espe-
ci al ment e un cabal l o . En l as
j ugadas 1 6 y 1 7 las blancas han
uti l i zado dos casi l l as de paso
decisivas para col ocar las tores
real es .
Casillas Reales
1 7 . . . Rg7
1 7 . . . Cxb3+ 1 8 . axb3 dxe5
1 9. Dg4 ! (9. Tgh3 Ag2 oj 1 9 . . . h5
20. Tx5 gx5 2 l . Dxh5+-
1 8. Ad4 dS?
Como dij imos antes, cuan­
do una cantidad de nuestras pie­
zas se encuenta atacando casi­
llas real es, las combinaciones sur-­
gen en fora natural . Mej or era
1 8 . . . Cxb3 + 1 9 . axb3 d5 2 0 . f4
(20. Th6? Axg5+ 21 . Txg5 Rxh6+
Barnier, A. -Rotsaert, J. /Provence
1 990) con clara ventaj a, anál isis
de J. Szmetan en l a ECO B 3a.
edi ci ón, y en I n f 2 1 /3 5 8. Si n
embargo , l as ne gras pue den
s obrevi vi r l uego de 2 0 . . . Ac5
2 1 . De 3 (2 l . Tgh 3 Th 8oj 2 1 . . .
Axd4 (2l . e . Tac8 22.5! Axd4 23.
f6+ ±) 2 2 . Dxd4 Th8± Shari f,
M. -Mascarinas, R. /Mani l a 1 977
1 9. AxdS ! ! AxdS 20. CxdS cxdS
21 . e6+ f6
5 3
2 l . . . Rg8 22 . Txh7 !
Axg5+ 23 . Txg5 Df4+ 24. Ae3+
22. DhS ! Cd3+ 23. Rbl gxhS
2 3 . . . Th8 2 4 . Dh6+ Rg8
2 5 . gxf6+-
2 4 . gxf6 + Rh8 2 S . fxe7+ Ce S
26. exfD+ Txf 2 7 . TxhS Txf
28. Axf2 1 -0

¯- -�
7
×
Szme tan, J. -Panno, O. [ E63]
Santos Lugares , 1 9 77
l . Cf3 Cf6 2 . c4 g6 3 . g3 Ag7
4.Ag2 0-0 S. 0-0 d6 6. Cc3 Cc6
7. d4 a6 8. b3 Tb8 9. Ab2 bS 1 0.
cxb5 axbS l l . Tcl b4 1 2. Cbl
Ca7 1 3. Ce 1 c 6 1 4. Cd3 DaS
1 4 e . . Aa6 ! ?
1 S. Cd2 Ae6
1 5 . . . Cd5 1 6 . Cc 4 Da6
1 7. Dc2 Ad7 1 8 . e4± Winkl er­
Hein/corr. DDR M 1 986.
1 6. Cc4 DbS 1 7 . Dd2 Tfc8 1 8.
Tc2 Cd5 ? !
1 8 . . . Af5 ! ?
1 9. c4 Cc3 20. a3 eS 2 1 . dS Ad7
2 1 . . . Ag4 22. Te l Dd7 23 .
axb4 c xb4 24. Cxb4 Txb4 25 .
Axc3 Txb3 26. Axg7 Rxg7 27.
Tb2 y las negas ti enen proble­
mas debi do a l a mal a ubicación
del Ca7.
22. a4 Da6 23. eS ! dxe5? !
Juan Sebastián Mor
g
ado
N o al canza a equi l i brar
2 3 . . . Af5 ? ! 2 4 . Te l (24. Axc 3
bxc3 25. Txc3 y ahora, para le­
van tar l a con tra -estruc tura
blanca que maniata el Ca l, las
negras disponen del sacrifcio
de calidad 25 . . . Txb3 26. Txb3
Dxc4o) 24 ø . . dxe5 25 . Axc3 Axd3
26. Dxd3 bxc3 27. Txc3 e4 28 .
Txe4 Axc3 29. Dxc3 y aquí son
las blancas las que sacrifcaron
l a calidad extosamente, ya que
manti enen al Ca7 preso, y pre­
si onan sobre el peón e7, además
de dominar la gran diagonal . Por
ej empl o : 2 9 . . . Te 8 (29 . . . Df6?
30. Dxf6 exf6 31. Te 7+-) 30. Te3
Df6 3 1 . Ce5 �; l o mej or parece
s er 2 3 . . . Axa4 ! ? aunque en l a
parti da vi va es muy difí ci l de
consi derar, por la cl avada que
s e produce . 24 . Ta l Cab5 2 5 .
exd6 (25. Axc3 bxc3o) 25 . . . exd6
2 6 . Axc 3 (Si 2 6. Df4 Cd4 2 7.
Axc3 bxc3 28. Txa4 Db5 29. T
ca2 Dxb3� las negras di sponen
de un tema real de coronaci ón
muy poderos o, y l a pi eza de
ventaj a apenas compensa; 2 6.
bxa4? Cd4+) 26 . . . bxc3 27. Df4
Cd4o
Con l a del texto, las ne­
gras pl anean ganar la cal i dad
l uego de una vari ante más o
menos forzada, pero en la eva­
luación fnal de la posi ci ón de
5 4
la j ugada 28, en tanto las blan­
cas c ons truyen una po deros a
posi ci ón real , las negras ti enen
varias de sus piezas aisladas en
el fanco dama.
24 . Cdxe5 Af5 25 . Tc c l Axe5
26 . Cxe 5 Ce2+ 27. Rhl Cxc l
28. Txcl Dd6
29. g4 ! +
El avanc e de est e pe ón
perite a las blancas contar con
l a t erc era l í nea para pasar l a
torre al fanco rey.
29 . . . Ad7 30.Tel TeS 3 1 . Dh6 f6
3 2 . Te3 e6 33 . Cxg6 exd5 34.
Cf4 Txe3 35. fxe3 Ac6 36. Ch5
Df8 3 7 . Cxf6+ Rf7 3 8. Dh5 +
Re7 39. De5+ Rf 40. Dc7+ Rg6
41 . Dxh7+ 1 -0

Casillas Reales
Seeehi Vigneau,E. ­
Subotieanee [ E59]
Dyckhoff, corr. 1 95 6
l . d4 Cf6 2. e4 e6 3. Ce3 Ab4 4. e
3 eS 5. Ad3 0-0 6. Cf d5 7. 0-0
Ce6 8 . a3 Axe3 9 . b xe3 dxe4
1 0. Axe4 De7 l l . a4 b6 1 2. Aa3
eS 1 3. De2 Ab7 1 4. Ae2 e4 1 5.
Cd2 Tfd8
1 5 . . . Ca5 1 6 . dxc 5 bxc 5
1 7. c4 Tfe8 1 8 . Tfdl Tad8= Naj ­
dorf, M. -Reshevsky, S. /Buenos
Aires 1 95 3 .
1 6. dxe5? ! . . .
A cambio de un peón, las
negas l ogan l a casilla de pas o
e5 .
1 6 . . . CeS 1 7. exb6 axb6 1 8. h3
De6
1 8 . . . Cd3 ? 1 9 . Tfd l Ta5
2 0 . Cxe4 Axe4 2 l . Axd3 Txd3
2 2 . Txd3 Tg5 2 3 . f3 Axf3
24 . Ad6 Dc 6 2 5 . Ae 7 Txg2+
26. Dxg2 Axg2 27. Td6+
1 9. Ab5 De6 20. Tfd1 h5
20 . . . Ac6 ! ?
2 1 . Cb3
2 1 . Cfl Td3 ! 2 2 . Axd3 ?
N o hay ningn apuro por cap­
turar la t orr e . (22. Cg3 ! ?)
22 . . . exd3 23 . Db2 Dd5+ Fude­
rer, A. -Rabar, B. /Zagreb 1 954.
2 1 . . . Cf3+? !
2 l . . . Cd3 22 . Cd4 De5o
2 2 . Rh1 '! !
5 5
S e expone i nneces ari a­
mente a l os rayos X del Ab7,
que es potencialmente una pieza
real . Era mej or 22. Rfl ! t
22 . . . Td3 23. Cd4 DeS
24. Axd3 '?
Hast a aquí l as bl ancas
habí an real i zado una correcta
defensa de sus propias casi llas
real es, pero este es un eror que
trae cons ecuenci as graves : el
Ab7 s e despi erta, pas ando de
una acci ón i ndirecta a una di­
recta. Era buena 24. Db2, y las
blancas están bien. Si por ej em­
pl o 24 . . . Ce5 podría s eguir 25 .
Tdc l �
24 . . . exd3 25. Dxd3 Ce 1 ! -+ 26.
Cf5 Cxd3 27 . Ce7+ Rh7 2 8.
Cxe8 Cxf2+ 29. Rg1 Cxd1 30.
Cd6 Cxe3 3 1 . Ael
3 l . Cxb7 Txa4-+
3 1 . . . Td8 32. Cxb7 Td1 + 33. Rf
Ce2
Jua Sebastiá Margado
3 3 . . . Cc4- +
34. Re2 Tgl 3 S . Tb l CdS 36.
Rd3 Ca3 37. Tb3 Tdl + 38. Ad2
Cbl 39. Tb2 Cdxc3 40. aS bxaS
4 1 . CxaS CdS 42 . g3 Cf6 43 .
Re2 Txd2+ 44. Txd2 Cxd2 4S.
Rxd2 Ce4+ 46. Re3 Cxg3 47.
Rf4 h4 0-1
Kasparov, G. - Karpov,A. [ C92]
Campeonato Mundial , Pari da 20
Lyon/Nueva York, 1 9 9 0
l . e4 eS 2.Cf Cc6 3. AbS a6 4.
Aa4 Cf6 5. 0-0 Ae7 6. Te l b5
7. Ab3 d6 8. c3 0-0 9. h3 Ab7 1 0.
d4 TeS l l . Cbd2 Af 1 2. a4 h6
1 3. Ac2 exd4 1 4. cxd4 Cb4 l S.
Abl eS 1 6. d5 Cd7 1 7B Ta3
Típica casilla de paso de
esta línea.
1 7 . . . f5 1 8. Tae3 ! ? Cf6 1 9. Ch2
Libera una casilla de paso
importante en forma i ndirecta:
l a torre puede ir a g3 . 1 9 . exf5
Txe3 20. Txe3 Cbxd5o
1 9 . . . Rh8
1 9 . . . fxe 4? ! 2 0 . Cxe4
Cbxd5 (2 0 . . . Cfxd5 2 1 . Tg3 t)
2 1 . Cxf6+ Cxf6 22. Txe8 Cxe8
23 . Dd3 Cf6 24. Dg6t
20. b3
con i dea de Ab2. Si 20.
e xf5 Txe 3 2 1 . Txe3 Cbxd5
56
22. Te 1 Dd7 23 . Cdf Te8� Fe­
d o r o w i e z , J . - L o b o , R . 1 S an
Franci sco 1 99 5 .
2 0 B . . bxa4 ! ?
20 . . . c4 2 1 . bxc4 bxc4 22.
Cxc 4 (22 . Ab2 t) 22 . . . fxe4o;
2 0 . . . fxe4 ! ? 2 1 . Cxe4 Cfxd5
[2 1 . . . Cbxd5 ? 22. Cxf6 Txe3 23 .
Txe3 Cxf6 (23 . . . Cxe3 ? 24. Dd3)
24. Cg4± Harabor, M. -Klompus,
G . /c orr. 1 9 9 1 ] 2 2. Tg3 Te 6 ! ?
(22 . . . Cjo 23. Cxf6 Dxf6 24. Cg4
Txe l + 25. Dxel Dal 26. Ad2 �)
2 3 . Dg4 (2 3 . Cxc 5 Txe l + 24.
Dxel dxc5 25. De4 Cf6 26. Dxb7
Tb8 �) 23 . . . De7�
2 1 . bxa4 c4? !
2 1 . . . fxe4 22. Cxe4 Cfxd5
(22 . . . Axd5! ? 23. Cxf6 Txe3 24.
Txe 3 Dxf6 25. Ad2 Tb8� I o­
t ov, V. -Werner, E. /c orr. Worl d
Cup6-7 sf1 6 1 990) 23 . Tg3 (23.
Cxd6 Cxe 3 24. Cf7+ Rg8 25.
Cxd8 Cxdl 26. Txe8 Ac6+) 23 . . .
Casillas Reales
Te6 (2 3 . . . ({6 2 4. Cxf6 Dxf6 2 5.
Ad2 Txel + 26. Axel De6 2 7. Ac3
Ae4 28. Axe4 Dxe4 29. Dh5 Cd5
30. Dxh 6+ Dh 7 3 1 . Dg5 Cxc3
32. Txc3 Te8 33. C Ae 7 34. Dd5
Dg6 35. Te3 Af6 36. Txe8+ Dxe8
3 7. Dxd6 Dxa4 38. Dxc5 Dal +
39. Rh2 a5�) 24. Dg4 (24. Cxc5?
Txe l + 25. Dxe l dxc 5 2 6. De4
Cf6 2 7. Dxb 7 Tb8 28. D.f Ad6+)
24 . . . De 7 c on chane es aproxi ­
madamente igual es . Las negras
han defendi do el punto vital h6,
y e sp e cul an c on l a Te l
inde fens a, amenazando Cf6 .
Para liberar de l a presi ón a su
Te 1 , las bl ancas deberán j ugar
Cf y Rh2. (24 . . . Ac8! ?)
22. Ab2 ! fxc4? !
2 2 . . . Cd3 23 . Axd3 cxd3
2 4 . e xfS Txe 3 2 S . Txe 3 CxdS
2 6 . Txd3 -; 22 . . . Tc 8 2 3 . Df3 !
[ 23 . Ac3 aS; (Sól o aparente es
23 . . . fxe 4 ? debi do a 2 4. Axb4
Db6 25. Cxe4 Cxd5 26. Ac3 Cxe3
2 7. Txe3 d5 2 8. Ad4 ±) Por
ej empl o : 24 . Df3 C d3 ! Est a
j ugada de interferencia si empre
es fndamental en la defensa de
las negras . 2S . Axd3 c xd3 26 .
Axf6 Dxf6 2 7 . exfS Txe3 2 8 .
Txe 3 Te S 2 9 . Txd3 De S c on
pl ena c omp e ns ac i ón p or l o s
p e o-ne s , uno de l o s cual e s
caerá a l a br e ve dad] 2 3 . . . f4
5 7
[ 2 3 . . . fxe4 ? 24 . Cxe4 CfxdS
(24 . . . Cbxd5? 25. Cxf6 Txe3 26.
Txe3 gxf6 2 7. Df5± Lustyk, J. ­
Szpak, N. /c orr. 1 9 9 7) 2 S . CgS
Cxe 3 2 6 . Cf7+ Rg8 2 7 .
Cxh6+! +-; 2 3 . . . Dd7 24. Axf6
gxf6 2S . Tc 1 fxe4 26. Axe4 Txe4
2 7 . Cxe4 CxdS 28 . Cxf6+] 24.
Dxf4 c3 2S. Txc3 Txc3 26. Axc3
CbxdS 27. Axf6 Cxf4 28 . Axd8
Txd8 29 . Chf-
23 . Cxc4 Cfxd5
23 . . . CbxdS? 24. Cxf6 Txe3
(24 . . . Cxe3 25. Dh5+-) 2S . Txe3
gxf6 26 . Dg4±; 23 . . . AxdS ? 24.
Cxf6 Txe3 2S . Txe3+-
24. Tg3 ? !
2 4 . Cxd6 Cxe 3 2 S . Cf7+
Rg8 2 6 . Cxd8 Cxd 1 2 7 . Txe 8
Ac6-+; 24. DhS ! c3 (24 . . . Te5 2 5.
Axe5 dxe5 26. Cg4 De8 2 7. Dxe8
Txe8 28. Tg3 -; 24 . . . Cxe3 ? 25.
Dxh 6 + + -Vaas s en, J. -B e s s e ­
l ing/ c or. r 1 9 9 1) 2S . Axc3 (2 5.
Txc3 Te5o) 2S . . . Cxc3 26. Cxc3
Txe 3 2 7 . Txe 3 DgS 2 8 . DxgS
hxgS 29 . Cf-; 24. Tf
24 . . . Tc6
24 . . . Cd3 2S . Axd3 c xd3
2 6 . DhS Te6 27 . Tg6 Txg6 2 8 .
Dxg6 Dh4 2 9 . Cf±
25. Cg4 ? !
o2S . Cf! Cd3 (25 . . . Cf4? !
26. Cd4 Te5 2 7. Dg4 -: 25 . . . De 7
2 6. Cfg5 ! ±) 2 6 . Ce gS ! Txe 1 +
Jua Sebastiá Mar
g
ado
27. Cxe 1 hxg5 28. Cxd3 Rg8 29.
Aa2 Tc8 3 0. Dg4 Dc7 3 1 . h4-
25 . . . De8 '!
25 . . . Cd3 ! 2 6 . Axd3 (2 6.
Cxh6 ? Txh6 2 7. Cg5 Dd7+)
26 . . . cxd3 2 7 . Txd3 [2 7. Cxh 6?
Txh6 28. Cg5 Dd7 29. Te6? In­
creí bl ement e , aquí Gutman y
Treppner i ndi can "ganando l as
blancas". Luego de 29 . . . Cf6! las
negras t i enen cl ara vent aj a. ,·
2 7. Rh2 De 7oj 27 . . . De 7 [ 27 . . .
De 8 2 8 . f Cf4 (28 . . . Cb6? 29.
Tb3 d5 30. Dd4 Cxa4 3 1 . Txb7
dxe 4 32. Txg7 Ac5 3 3. Tg5 +
Axd4+ 34. Axd4+ Rh7 35. Tg7+
Rh8 36.Cf6 Rxg7 3 7. Cxe8+ Rf7
3 8. Cc 7 Td6 3 9. A e 5 Tad8
4 0. Axd6 Txd6 4 l . Txe4 ±)
2 9 . Tde3 Dg6 3 0 . Ac 1 ( 3 0 . Tb3
Ac 6 3 1 . Ac l (3 l . Dc l ! ?) 3 1 . . .
Cxg2 (3 l . .. d5! ?) 3 2 . Rxg2 d5
3 3 . Ccf2 Axa4 3 4 . Txe6 Dxe 6
3 5 . Af4 Axb 3 3 6 . Dxb 3 aS -)
3 0 . . . Tae8 3 1 . Ccf h 5 3 2 . Txe6
Cxe6 y l as negras t i enen una
pos i c i ón di námi ca, con parej a
de A en posi ci ón abi ert a. Por
ell o, cuentan con mej ores chan­
ces . ] 28. f Cf4 29. Tde3 h5 3 0.
Cgf2 d5 -; o bi e n 2 5 . . . Dd7 ! ?
S chus s l cr 2 6 . Cc f6 Txf6
2 7 . Axf6 Cxf6 2 8 . Cxf6 gxf6
2 9 . Dd4+
26. Cxh6 !
5 8
26 . . . c3
2 6 . . . Txh6 2 7 . Cxd6 ! ±
Dh5 28. Tg5 Dxd1 29. Cf+ Rg8
3 0 . Cxh6 + Rh8 3 1 . Txd l Te 8
3 2 . Ag6 Te 6 3 3 . Cf7 + Rg8
3 4 . Ce 5 Te 7 3 5 . Cxc4 Cf4
3 6 . Ab l Ce 6 3 7 . Tg4 Cd5
3 8 . Aa2 Cb4 3 9 . Ab 3 Ad5
4 0 . Ac 3 Tb 7 4 1 . Axb4 Txb4
42 . Txd5 Txb 3 43 . f4 Cc 7
44. Td8 Ce6 45 . Tc8 Cd4 46. Ce5
Tb 7 4 7 . Cg6 1 - 0 Weyand, F­
Neubauerg O/F corr 1 9 9 1
27. Cf5 cxb2 28. Dg4 !
+
N
Con i dea de Cxg7
(Ver di agrama
e n l a pági na sigui ente. )
28 . . . Ac8
28 . . . Tc8 29 . Rh2 Cc2 3 0.
Dh4+ Th6 3 1 . Cxh6 gxh6 3 2 .
Axc 2 +- ; 2 8 . . . Dd7 2 9 . Dh 5 +
Rg8 30. Tg6 Txe4 3 1 . Txe4 Dc7
Casillas Reales
3 2 . Th6+-
29. Dh4+
2 9 . Cxg7? Txe4 !
2 9 . . . Th6
29 . . o Rg8 3 0 . Cg5 ? (3 0.
Ch 6 + Rh 8 3 1 . Cf7 + Rg8 32.
Dh 8 + Rxf7 3 3. Cxd6+ ! + -)
3 0 . . . Txe l + 3 l . Rh2 Axf5
3 2. Axf5 Th l +! 3 3 . Rxh l b i D+
3 4. Axb 1 De 1 +-+
30. Cxh6 gxh6 3 1 . Rh2 !
3 l . Cf6 Dxe l + 3 2 . Rh2
Ag7? (32 . . . De5!- +) 3 3 . Dxh6+
Axh 6 3 4 . Tg8 # ; 3 l . Cxd6?
Dxe 1 + 3 2 . Rh2 De 6
3 1 . . . De5
3 l . . ø Ta 7 3 2 . C f6 D f7
3 3 . Te8 Cxf6 3 4. Dxh6++-
32. Cg5 Df6 33 . Te8 !
Con i dea de 3 4 .
C
f7 +-
33 . . . Af5 34. Dxh6+' !
3 4. Cf+! Dxf 3 5 . Dxh6+
Ah7 3 6. Txa8 +-
3 4 . . . Dxh6 3 5 . Cf7 + Rh7 3 6 .
Axf5+ Dg6 3 7 . Axg6+
37. Txg6 ! Ce7 38 . Txe7 ! +-
37 . . . Rg7 38. Txa8 Ae7 3 9. Tb8
a5 40. Ae4+ Rxf 41 . Axd5+
1 - 0
Miail Tal, el Prata
Caricatura de Jovan Prokoplj evi c
5 9
Bobby Fischer, rival y amigo: l. Olimpíada de Lcipzig, 1 960; 2. De pie, observando la
partida de Fi scher Campeonato del Mundo; 3. Bobby visita a Misha en el Hospital
(Curazao 1 962); 4. La Habana 1 966: 5 . La Habana 1 966, analizando ante la mirada de
Lev PolugaicvsJd; 6. Candidatura l 959: Fi scher, Tal y Petrosian
Capítulo 4
Tema real de coronación
Las casillas real es se caracterizan si e1npre por ser dinámicas :
dependen del l ugar donde están l os reyes. Por eso, dentro de l os
temas a tratar dentro de l a Teoría de las Casillas Reales, es suma­
mente in1porante el de la resi denci a de l os monarcas . Sin embargo,
en el transcurs o de l a i nvesti gaci ón se van encontrando nuevos
concept os, nuevas i deas , nuevos desarrol l os .
Durante una reuni ón de mni gos real i zada el 1 1 de enero de
1 966 en el Sal ón Cai ssa de Laval l e y Maipú en Buenos Aires, con
l a pres enci a de Wavrenchuk, el c ordobés D01ní nguez y vari os
afci onados, surgi eron novedosas i deas que aportaron importantes
conceptos a l a Teorí a de l as Casi l l as Real es. Aparecí an grandes
dudas cuando se anali zaba l a partida Tal vs Petrosi an, Cmnpeonato
Sovi
é
ti co 1 9 5 7, y s obrevení an l as di scusi ones , ya que era fáci l
advertir que Tal no intentaba colocar sus piezas s obre las casil l as
real es de Petrosi an. ¿Estaba Tal contradici endo sus propi os prin­
cipi os? ¿Puede una casi l l a de coronaci ón ser ocasi onalmente consi­
derada como una casilla real , aún si endo estática? En este capítul o
tratamos de dar respuesta a estas preguntas .
Tal , M. -Petrosian, T. [ C 1 8]
Campeonato de la U. R. S. S.
Moscú, 1 95 7
l . e4 e6 2. d4 dS 3. Cc3 Ab4 4. e5
Ce7 5. a3 Axc3+ 6. bxc3 eS 7.
Dg4 CfS 8. Ad3 hS 9. Dh3 cxd4
1 0. Cf3
1 0 . Axf5 ! ? e xf5 l l . Dg3
g6 1 2 . cxd4 Thomas .
1 0 . . . Cc6
1 O e ø ø Dc 7 1 1 . Tb 1 Cc 6
(l l ¢ ø ø dxc3 12. g4 Ce 7o Khal if-
6 1
man) 1 2. g4 Cfe7 1 3 . cxd4 Cxd4
1 4 . Cxd4 Dc 3 + 1 5 . Ad2 Dxd4
1 6. f4 Cg6 1 7. c3 ! Dc5 1 8 . gx5t
Kons t ant i no po l s ky-I vas hi n/
U. R. S. S. 1 9 5 2 ; 1 0 . . . dxc3 1 1 e g4
Ce7 1 2 . gxh5t Soroki n-Gudi n1
U. R. S. S. , 1 960.
l l . g4 Cfe7 1 2. gxh5
1 2 . cxd4
1 2 Ø . B Dc7
1 2 . . . dxc 3 ? ! l 3 . Dg4_
1 3 . Af4
Jua Sebastiá Mor
g
ado
Si 1 3 . cxd4? Cxd4+
Con 1 3 . Af4 l as bl ancas
han compl eta do su desarrol l o,
Y las negras están l eve1nente re­
t ras ada s , p e r o pue den j u gar
Ad7 Y 0- 0- 0 rápi dament e. Pero
veamos el «des arrol l o» de l as
blancas : su dama está radiada en
h3 , Y baj o l os rayos X del Ac8 ·
7
su estrctura de peones es real -
ment e horri bl e , ya que pos e e
dos peones dobl ados «h» y «e»,
u? o avanzado en e5 baj 0 pre­
Sl on de l as pi ezas negras, uno
aislado en a3 Y uno retrasado en
f. ¿Cuál es el secreto de seine­
j ante «violaci ón a l as reglas cl á­
s i c as ?» . Debemos ent onc e s
buscarl e una expl i caci ón a este
eni g1na, Y en l o posi bl e dentro
de nuestra hipótesi s de trabaj o
de las casi l las real es . Esta pri­
mera aproximaci ón parece ir en
s ent i do c ontrari o , ya que l as
6 2
pi ezas blancas no se encuentran
presi onando casi l l as real es ni
7
tampoco t i enen p os i bi l i dade s
potencial es de hacerl o, y ade­
más el rey negro está sufci ente­
mente protegi do. Si gamos con
l a parti da:
1 3 . . . Cg6
1 3 . . . dxc3 ? ! 1 4. Tgl �; in­
t er es ant e era 1 3 . . . Ad7 ! ? Por
ej empl o : 1 4. Tg l 0- 0- 0 ! ? (1 4 . . .
g6 1 5. h 6�) 1 5 . Txg7 Cxe5 ! ?o
1 4. Dg4
1 4 . Axg6 fxg6 1 5 . cxd4
Ad7� (1 5 . . . Txh5?! 1 6. Dg4 Ce 7
1 7. Tc 1 Ad7 1 8. 0- 0 � Nevi o, J. ­
Al varenga, R. /VIII -CBI -SF - 05
1 9 94)
1 4 o o o Cxf4
Aunque era obj etivamen­
te mej or, no era para el esti l o de
Petrosian la variante 1 4 . . . Cgxe5
ya que era muy t áct i ca. Por
ej emp l o : 1 5 . Cxe 5 Cxe 5 1 6 .
Dxg7 Cf+ (1 6 . . . Cxd3 + ? 1 7.
cxd3 Dxc3 + 1 8. Re2 Dc2 + 1 9.
Ad2 Txh5 20. Tac1 Da4 21 . Tc 7±;
1 6 . . . Txh 5 ? 1 7. Re 2 dxc 3 1 8.
Thg 1 ! ± Kupp er, J. -Durao , J. /
Muni ch 1 9 5 8) 1 7 . Rfl [ 1 7 . Re2
D x f 4 1 8 . D xh 8 + Re 7 1 9 . D g 7
Ad7 ( 1 9 . . . e 5 2 0 . Dg3 Dxg3
2 1 . hxg3 Ag4 (21 . . . e4 22. cxd4
Cxd4 + 2 3 . Re 3 Cf5 + 24. Rf4
exd3 25. cxd3 o Gi uri c za, G. -
Casillas Reales
Al varenga, R. /VI I -CBI -Fi nal
1 9 9 2) 22. Tab 1 dxc3 23 . Txb7+
Rf6 24. Rd 1 e4 2 5 . Ae2 d4 2 6 .
Re 1 + Pal mo, P. -Kuut t i , L. / l l
. SM/ 1 Ki rj es hakki 1 9 6 7) 2 0 .
Dg3 +-] 1 7 . . . Dxf4 1 8 . Dxh8 +
Re7 Khalifman diagnosti ca aquí
«con contraj uego», y l uego de
1 9 . Dg7 e 5 ! ? l a p o s i c i ón e s
compl ej a.
1 5. Dxf4 dxc3
Petrosi an consi dera que el
peón «h» es débil y prefere ob­
tener una ventaj a muy cl ara en
el fanco dama, pero ésto es sól o
aparente .
Mej or era 1 5 . . . Tx5 aun­
que luego de 1 6. cxd4 las blan­
C lS «arregl aron» sus peones, y
ti enen s us pi ezas p ot enci al ­
mente real es : La Df4 presi ona
f, el Cf puede saltar a g5 , el
Ad3 mira g6, y las torres pueden
actuar en l as c ol umnas «b» o
«g» , s e gún s e ubi que e l rey
negro. A s u vez, el rey bl anco
t endrí a una c as i l l a bast ant e
segra en e2. Una continuaci ón
p o s i b l e p o drí a s e r 1 6 . . . Ce 7
[ 1 6 . . . Ad7? 1 7 . Dg4�; 1 6 . . . De7?
1 7 . Tg l Df 1 8 . Cg5 � Anál i si s
de Ganzo ( 1 8. Re2 Ad7 1 9. Dg4
g6 20. Axg6fxg6 2 I . Dxg6+ D.
22. Dg8+ Df8! =) ] 1 7. Tb l Cf5
1 8 . Tg l Ad7 1 9 . Dd2 g6i
6 3
1 6. Dg5
¿ Si gni fi ca es t o que Tal
vuel ve a j ugar s obre cas i l l as
real es? No sirve 1 6. Tg 1 ? f6 ! f
1 6 . . . De 7
El peón «g» no podía de­
fenders e, porque si 1 6 . . . Rf el
rey negro fij arí a resi denci a en
una zona donde al tnenos cuatro
pi ezas bl ancas serían real es , y
crearí an amenazas i nsol ubl e s .
Por ej empl o : 1 7 . Tg l Tg8 1 8 .
h6+-; Si 1 6 . . . Tg8? 1 7. h6±
1 7. Dxg7 Df
Petrosi an todaví a c onsi ­
dera que el peón «h» es débi l .
Po dr í a habers e j ugado 1 7 . . .
Txh5 1 8 . Tg l Df 1 9 . Df6 Th6
20. Df4 Ad7 2 1 . Cg5 0- 0- 0 22 .
Cxf7 Cxe5 2 3 . Dxe5 Dxf7 24.
Dxc 3 + Rb 8 Hugent obl er, P. ­
Dambrauskas , V. /c orr. 1 9 9 9 , y
ahora l uego de 2 5 . De 5 + Ra8
Jua Se bastiá Mor
g
ado
2 6 . Tb l b6 2 7 . Tg7 l as bl ancas
ti enen pi ezas activas que com­
pensan la debi l i dad de sus peo�
nes .
1 8. Dg5 Dh6
S i 1 8 . e . Ad7 l as bl ancas
pueden j ugar 1 9 . Tg l con posi ­
ci ón simi l ar a la de la pari da.
1 9. Tgl !
¡ Aquí surge l a l uz ! Tal
admite que no puede agredir las
cas i l l as r eal e s ya que el rey
negro puede escapar al fanco
· dama, y entonces ¡ toma como
real l a casil la h8 ! A esta fora
i ndi rect a de apl i cac i ón de l a
teorí a de l as casi l l as real es l a
l l amaremos Tema Real de Co­
ronaci ón. En otras palabras, una
casi l l a de c or onaci ón pue de
ocasi onal mente ser consi dera­
da como una casi l l a real . Y, a
diferenci a de las casil las real es
6 4
pr opi amente di chas, s e trata
de una casill a estáti ca. Ahora
podemos ver c ómo adqui eren
signifcado las j ugadas blancas.
1 9 . . . Dxg5
No s e puede 1 9 . . . Dx5 ?
20. Df6 ! Dh6 (20 . . . Th6 21. Tg8+
Rd7 22. Ag6! + -; 2 0 . . . Ce 7
21 . Tg7+-) 2 l . Tg8++-
20. Txg5
Ahora se ve claro el peli­
go del peón «h» l ibre.
20 . . Ð Ad7'!
Un descui do que perite
ganar la casi l l a subreal h6 por
medi os tácti cos . Era c orrecta
20 e . . Re7 2 l . Tb l ; y l as chances
de las blancas son un poco me­
j ores debi do al peón h l ibre.
2 1 . Re 2 ?
Pi erden l a oporunidad de
aprovechar l a falla de las negras .
Muy fuerte era 2 l . h6 ! aprove­
chando que ahora no se puede
c apturar el p e ón «h . » Por
ej empl o : 2 1 . . . 0 - 0 - 0 (2 l . . . Re 7
22. h 7±; 21 . . . Txh6? ? 22. Tg8++-)
22. h7±
2 1 . . . Re7
El inconveni ente de 2 1 . . e
0- 0- 0 es que al ej a el rey de la
casilla h8, y perite 22. Re3 con
gran don1i ni o de l as cas i l l as
negras . Por ej empl o : 22 . ø . Th6
2 3 . Tag l Tdh8 24 . Tg8+ Txg8
Casillas Reales
25 . Txg8+ Rc7 26 . Tg5 -
2 2 . Re 3 Taf8 2 3 . Tag l Ae 8
24. Cd4
24 . . . fS? !
Petrosian intenta defender
la casilla de coronaci ón coran­
do la acci ón del A bl anco. La
técnica correcta, que Tal aplica,
consi ste en dominar las casillas
sub-real es (en este caso h6, h7,
g6, g7, g8) y por supuesto la real
h8. Para l ograr ese obj etivo, hay
que cambi ar l as pi ezas defen­
s oras .
La defens a real c orrecta
era 24 . . . f6 ! buscando a la vez
atacar el peón h5 y la cuña cen­
tral e5 . Por ej emplo : 25. Tg7+! ?
Af7 (25 . . . Tf7? 2 6. exf6+ Rxf6
2 7. Tlg6+ Re 7 28. Txe6+±) 26.
Cxc6+ bxc 6 27 . Ag6 fxe 5 2 8 .
Tg3 Thg8 [28 . . . Re8 29. Tg5 Re7
6 5
(29 . . . e 4 ? 3 0. Rd4 +; 2 9 . . . Axg6
30. hxg6 Tf6o (30 . . . Txh2 ? 3 1 .
Txa 7 Thxf2 3 2 . Txe 5 ±) ; 3 0 .
Txf7+ Txf 3 l . Axf Rxf7 3 2.
Txe5o] 29 . Th7 Th8 3 0. Tg7=
25. Cxc6+ Axc6 ?
Un error defi ni ti vo, ya
que ahora l as blancas tendrán el
control abs oluto del centro y el
rey bl anco domnará el escena­
r i o . Er a ne c e s ari a 2 5 . . . bxc 6
26. Ae2 c 5 27. Tb l d4+ 28 . Rf4
Ac6 29 . h4t
26. Rd4 !
l as negras evitaron que el
Ad3 se instal ara en g6, pero al
costo de ceder el domini o de las
casillas negras, y de quedar con
su alfil mal o. El final es clara­
mente ganador para las blancas .
26 . . . f4
2 6 . . . Ae 8 2 7 . Ae2 Tf7
28 . Tl g3 +
27. Tg7+ Tfi 28. Tg8 !
Aprovecha l o s recurs o s
t ácti c o s para c ambi ar pi ezas
defens oras de la casilla h8.
28 . . . Txg8
No se po dí a 28 . . . Txh5 ?
29 . Ag6+-
2 9. Txg8 Tf8 3 0 . Txf8 Rxf8
31 . h6 b6 32. Rxc3 Rg8 33. Ag6
aS 3 4 . Rd4 Rf8 3 5 . c3 Rg8
36. h7+ Rg7 37. Af!
Una sutil eza para mej orar
Jua Sebastiá Morgado
la posi ci ón del al fl .
37 . . . Ad7
Si 37 . . . Rxh7 3 8 . Axe6+-
38. Ag8 Ac8 3 9. Rd3 Ad7 40.
Re2 Rh8 41 . Rf3 b5 42. Rxf4 d4
43 . cxd4 b4 44. axb4 a4 45. d5
a3
O b i en 4 5 . . . e xd5 4 6 .
Axd5 +-
46. dxe6 a2 47. e xd7 al D 4 8 .
d8D Del + 49. Rf5 Dbl + 50. Re6
Si 5 0. Rf6 Dg6+!
50 . . . Dg6+ 51 . Rd7 1 -0

Tal , M. -Larsen, B. [ B77]
Zuri ch, 1 9 5 9
l . e4 e S 2Ø Cf3 Cc6 3 . d4 cxd4
4 . Cxd4 g6 5 . Cc3 Ag7 6. Ae3
Cf6 7. Ac4 0-0 8. Ab3 d6
Si 8 . . . Ca5 9 . e 5 Ce 8 1 0 .
Axf7++- Fi scher, R. -Reshevs­
ky, S. /ueva York 1 9 5 8
9. f3 e X d 4 1 o. A X d 4 A e 6 1 1 .
Dd2 DaS 1 2. 0-0-0 bS
1 2 . . . Axb3 1 3 . cxb3 ! �
1 3. Rb l b4
1 3 . . . Tfc8 1 4. g4 Axb3 1 5 .
cxb3 b4 1 6. Ce2 Tc6 1 7 . a4 Tac8
1 8 . Tc l Cd7 1 9 . Txc6 Txc6 20.
Axg7 Rxg7 2 1. Cd4 Tc5 22. h4±
Estrin, Y. -Li si tsi n, G . /Leningra­
do 1 9 5 5 .
1 4. CdS
6 6
1 4 . Ce2 ? ! Axb3 1 5 . cxb3
Tfd8+
14 . . . AxdS
1 4 . . . Cxd5 1 5 . Axg7 Rxg7
1 6 . exd5 Ad7 1 7. Tdc l � Suetin
-Korchnoi , Camp enat o de l a
U. R. S. S. 1 95 3 ,
1 S. exd5
Ftacni k ha anal i zado en
profundi dad l a al ternati va 1 5 .
Axd5 Cxd5 (una famosa par ­
tida siguió 1 5 . . . Tac8 1 6.Ab3 y
se defnió a favor de las blan ­
cas luego de muchas complica­
ciones, Fischer, R. -Larsen, B.
Interzonal Portoroz 1958) 1 6 .
Axg7 (1 6. exd5 Dxd5 1 7. Dxb4o)
1 6 . . . Cc 3 + 1 7 . bxc 3 ( l 7. Axc 3
bxc 3 1 8. Dxc3 Dxc 3 1 9. bxc 3
T. fc8=) 1 7 . . . Tab8 ! 1 8. cxb4 Dxb4+
1 9 . Dxb4 Txb4+ 20. Ab2 Tf8=
lS . . . DbS 1 6. Thel aS
Lars en ha l ogrado un
fuetie ataque, y di spone de to­
das sus pi ezas real es o poten­
ci almente real es. Basa su estra­
tegi a en el avance de las mino­
rí as , y ahora amenaza a5 -a4 .
Obs er vemos ahora c ómo Tal
n1ani obra para obtener un peón
l ibre en el fanco dama, donde
t i e ne mayor í a, a l a ve z que
apli ca el concepto de Defensa
Real , obligando al cambi o de
las pi ezas más amenazadoras.
1 7. Dc 2 !
Casillas Reales
Debi do a l a dobl e ame­
naza, l as negras deben aceptar
el cambi o de damas.
1 7 . . . Dxe2 1 8. Txe2 a4 1 9. Ac4
Tfc8 20. Ab5 Ta5
En c a s o de 2 0 . . . Cxd5
Euwe indi có una bonita vari an­
t e : 2 l . Axg7 Tc 5 ! 2 2 . c4 bxc 3
2 3 . Txd5 Txd5 24 . Ac 6 Td2
(2
4
. . . c2+ 25. Rc l) 25. Axa8 Txe2
2 6 . Axc 3 Txg2 2 7 . Ac 6 Txh2
2 8 . Axa4 h5 2 9 . b4-
2 1 . Axf6 ! '?
Una concepci ón ori ginal .
Busca pasar un peón y para eso
«sacrifca» l a parej a de alfl es y
se acepta una posi ci ón con al fl
de di s t i nt o c ol or. Si 2 1 . Ac 6
Cxd5 22 . Axg7 Txc6+
2 1 . . . Axf6 22. Ac6 a3
Avanzan el p e ón «a»
antes que l as bl ancas real i cen la
mani obra Te3 y a2-a3 , fij ándo­
lo en casi l l a bl anca, donde es
6 7
vul nerabl e .
Si 2 2 . . . h5 23 . Te4 Tb8 24.
f4 Rf 2 5 . Td3 Tb6 2 6 . Tc4 a3
2 7 . Tb3 Axb2 2 8 . Tbxb4 Txb4
2 9 . Txb4 e 5 + Ni ephau s , W. ­
Lehmann, H. /Nurembcrg 1 9 5 9 ;
y si 2 2 . . . Tb8 23 . g4 g5 24 . Te4
Ae5 25 . h4 h6 2 6 . Th 1 Rg7 27.
hxg5 hxg5 28. Th5 f6= Vamosi ,
L. -Kul csar, M. /Budapest 1 9 9 8 .
23. b3 Rf
Luego de 23 . . . Tc7 24. c4
bxc3 2 5 . b4 Ta6 l as negras l o­
graron bl oquear el avance del
pe ón «b» : 2 6 . b 5 Tb6 2 7 . Rc 2
Rf8 2 8 . Te 4 Ta 7 2 9 . Tb 1 Ta5
3 0 . f4 h5 3 1 . g3 Rg7 3 2 . h 3 t
Pavl ovi c, M. -Almei da Sacnz, A. /
Andorra 1 999.
Ahora parece que las ne­
gras han l ogrado esteri l i zar l a
1nayorí a bl anca, pero . . .
2 4. c4 ! ?
Un pl an muy cr eat i vo ,
Jua Sebastián Morgado
que ti enta a l as negas a ganar
un peón, que quedará pasado y
apoyado en l a s e xta l í nea. A
ca1nbi o , l as bl ancas crean e l
peén «b» pasado, que aparente­
ment � no es pel i groso.
Obsérvese que las casillas
sub-rea� es b4-b5 -b 6-b7 re­
presentan el punto crítico. Si las
negras no advi erten el pel i gro,
el peón (b) puede volverse una
amenaza real . En tanto, las ne­
gras nunca l ograrán dominar l a
casi l l a sub-real c2, bl oqueada
por el rey bl anco.
24 . . . bxc3
Lars cn no ve pe l i gr o y
c aptura e l pe ó n. Mej or era
24 . . . Ac 3 2 5 . h4 e 5 = (25 . . . h 5 ?
2 6. g4 � ) ; o bi en directament e
24 . . . eS ! c on i dea de Ad8-b6,
c on i gual dad aproximada. 2 5 .
Rc2 Ag5 26. g3 f5 27. Rd3 Ad8=
Garcí a, G. -Jul i ao, C. /Winnipeg,
1 9 74.
25. Rc 2
El peón c 3 negro quedará
c ompl etamente bl oqueado por
el Rc2, en tanto s e ha l i berado
el peón ' b '
25 . . . Ta7 ? !
Primer signo de descuido.
Con esta j ugada la toie dej a de
proteger l as cas i l l as subreal es
b5 , b6, b7. Era mej or 25 . . . Tb8
26. Te4 Ta6 27. b4 Tab6 28. Rb3t
6 8
26. b 4 ! e6 ! '!
Muy arri es gada
.
Khalif­
man indi ca dos alt erativas : a)
el intento 26 . . . Tb8? ! con idea de
frenar el peón desde b6, no es
seguro que t enga éxito, ya que
l uego de 2 7 . Te4 g5 28 . b5 Ae5
29. g3 h5 3 0. Tb 1 Tb6 3 l . Tbb4�;
b) l o mej or e s 2 6 . . . e 5 devol ­
vi endo el peón, con i dea de Ad8-
b6, control ando el peón b blanco.
27. b5 cxd5'!
El error defi ni tivo. Ll ega
tarde 27 . . . Ad8? debi do a 28 . dxe6±;
s i 27 . . . Re 7 2 8 . dxe 6 fxe 6 29 .
Tde 1 e 5 3 0 . Rxc 3 Re 6 3 1 .
Rb3 �; la mej or defensa era 27 . . .
Te7 ! y si 28. dxe6 Txe6 29. Txe6
fxc 6 3 0 . Txd6 Td8 3 1 . Txd8+
Axd8 32. Rxc 3 Ac 7 y el peón
de ventaj a no parec e sufci ente
para ganar.
28. b 6 !
Pos i bl ctnent e, l a j ugada
Casillas Reales
intermedi a que s e l e escapó a
Lars en.
28 . . . Te7
2 8 . . . Ta6 ? 2 9 . Ab 7 ! +-;
2 8 . . . Txc6 29 . bxa7 Ta6 3 0. Txd5
Txa7 3 1 . Txd6+-
29. Txe7 Rxe7
2 9 . . . Axe 7 3 0 . b 7 Tb 8
3 1 . Txd5 +-
30. Te l + Ae5
Ú
nica. 3 0 . . . Rf 3 l . b7 Tb8
32. Te8++-; 3 0 . . . Rd8?? 3 1 . Te8#
3 1 . b7 Tb8 32. f4
Pe s e a c ont ar c on una
pi eza de ventaj a y un peón «b»
en s éptima, l as blancas todavía
deben j ugar con cui dado debi do
a la amenazante masa de peones
central es .
32 . . . Rc6 33. fxe5 dxe5 34. Tb l !
3 4 . Rxc 3 ? Rd6 ! 3 5 . Aa4
Txb7
-
>
34 . . . Rd6
3 4 . . . d4 3 5 . Tb6 Rd6 tras­
pone a l a pari da.
35. Tb6 d4
3 5 . . . Rc 7 3 6 . Ta6 d4
3 7. Ae4 f5 3 8 . Ad5 d3+ 3 9 . Rxc3
d2 4 0 . Rxd2 Td8 4 1 . Ta5 Rb6
42. b8D+ Txb8 43 . Txa3 +-
36. Ta6 f5 37. Ta8 Rc7 38. Ad5
e 4 3 9. Txa3 c 3 4 0 . Rd3 g5
4 1 . Rxd4
Caen t o do s l o s p e on e s
negros .
4 1 . . . e2 42 . Txc3+ Rd6 43. Te3
1 - 0
6 9
Capabl anca, J. -Spi el mann, R.
[ D38] Nueva York, 1 92 7
l . d4 d5 2 . Cf3 e 6 3 . c4 C d7
4. Cc3 Cgf6 5. Ag5 Ab4 6. cxd5
exd5 7. Da4 Axc3+ 8. bxc3 0-0
9. e3 c5 1 0B Ad3 c4 l l . Ac2
l l . Ab 1 Db6 1 2 . 0- 0 Ce4
1 3 . Dc2 Dg6 1 4. Af4t P�j asunov,
A. -Chebot arev, O. /Vol gogrado
1 9 9 6 .
l l . . . De7 1 2. 0-0 a6 1 3. Tfe l De6
1 4. Cd2 b5 1 5. Da5 Ce4'? !
S oportaba mej or l a pre­
s i ón de l as bl ancas 1 5 . . . A b 7
1 6 . a4 Ac6t
1 6. Cxe4 dxc4 1 7. a4 Dd5'!
Las ne gras preparan l a
j u gada de c ons ol i daci ón Ab7 ,
c o n bue nas p e rspe c t i vas de
contraj uego. Sin embargo, aho­
ra l as bl an cas di sponen de un
senci l l o tema real de coronaci ón
que l es otorga ventaj a deci si va
pronta1nent c. Habí a que resi g-
Jua Sebastiá Morgado
nars e a 1 7 . . . Tb8 1 8 . Tcb 1 Tb 6 1 5. Tfxdl Axc5
1 9 . Af4-- (1 9. axb 5 axb5 2 0.
Txb5 ? Ta 6+; 1 9. h 3 ! ? Ab 7 20.
Af
4
--)
1 8 . ax b 5 ! Dxg5 1 9. Axe4 Tb8
2 0. bxa6
Luego de esta breve s e­
cuenc i a , s e advi ert e que l as
bl ancas domi nan l as c as i l l as
real es de coronaci ón a7 y a8 .
20 . . . Tb5
20 . . . Dxa5 2 l . Txa5 Tb3
22 . a7 Cb6 23 . Tc 1 Ad7 24. a8D
Cxa8 25 . Axa8+-
2 1 . Dc7 C b 6 2 2 . a7 Ah3
2 3 . Te b l Txb l + 2 4 . Txb l f5
25. Af3 f4 26. exf4 1 -0

Pill s bury, H. - Marco, G. [ D37]
Hasti ngs g 1 8 9 5
l . d4 d 5 2 . c4 e 6 3 . Cc3 Cf6
4. Cf3 Ae7 5. Af4 0-0 6. Tc l c6
7. e3 b6 8. Ad3 Ab7 9. 0-0 Cbd7
1 0 . e4 ! '?
Una al t ernati va i nt ere­
sante en est e momento crítico de
la apertura, donde hay muchas
otras alterativas : 1 O. b3 ; 1 O. h3 ;
1 0 . cxd5 ; 1 0. a3 ; 1 0 . Dd2
1 0 . . . dxe4 l l . Cxe 4 Cxe4 1 2 .
Axe4 Cf6 1 3 . Ab l c5 1 4. dxc5
Dxd l
1 4 . . . Axc 5 1 5 . De2;
7 0
Y a parir de este momen­
to queda pl anteada la lucha de
fancosg donde las bl ancas ti enen
un peón de ventaj a en el fanco
al ej ado de l os reyes . Nace un
t e1na real de c oronaci ón n1uy
níti do, y l a manera de condu­
cirl o es 1nuy di dácti ca.
1 6. a3 Tfd8'? !
Primer mini error estra­
t égi co. Más l ógi ca era 1 6 . . . a5
procurando que l a mayorí a de
peones bl anca no s e movi l i ce.
Luego de 1 7. Cd4 a4 1 8 . Cb5 se
pro duc e ot r o t i po de l ucha,
donde l a mayoría de peones ha
si do control ada, pero a cambi o
de ceder el c ontrol de casi l l as
central es i mportant es ; s i 1 6 . . .
Axf3 1 7 . gxf3 a 5 1 8 . Rfl y l a
parej a bl anca de al fi l es c om­
pensa pl enamente el dobl aj e de
l os peones del fanco rey.
Casil las Reales
1 7. b4 Ae7 1 8. Cd4 CeS '? !
Un nuevo mini -error. Lo
c orre ct o para e vi t ar que l as
bl ancas pa s en un p e ón era
1 8 . . . Tac 8 1 9 . Cb 5 Txd l + 2 0 .
Txd 1 Txc4 2 l . Ad6 Rf8 2 2 .
Axe7+ Rxe7 23 . Cxa7 Aa6 24.
Ad3 Tc 7 2 5 . Cc 6 + Txc 6 2 6 .
Axa6 Tc3 2 7 . Ta l Cd5 28 . Rfl
c on i gual dad aproxi mada, ya
que l a dupl a de pi ezas negras
torre y cabal l o es muy acti va, y
no e s posi bl e para l as bl ancas
pasar un peón.
1 9. Aa2 a5 2 0. c5 ! axb4 2 1 . c6
Ac8 22. c7
To das l as c as i l l as sub-·
real es han si do control adas y el
peón l l egó hasta c7. Ahora vie­
ne l a lucha por el control de la
casil l a real c8.
22 . . . Td7 23. Cc6 Af6 24. Cxb4
Txdl +
7 1
Si 24 . . . Rf 25 . Txd7 Axd7
26. Ab l Tc8 27. Ae4 eS 28 . Ae3
Txc7 29 . Txc7 Cxc 7 3 0. Axb6 y
el peón «a» l i bre y al ej ado re­
presenta una ventaj a cl ara.
25. Txdl Ab7
25 . . . g5 ? 26. Td8 gxf4 27.
Txe8+ Rg7 28 . Ab 1 ! ±; 25 . . . e 5 ?
2 6 . Td8+-
26. Td7
Como el obj et i vo e s
domi nar l a c a s i l l a r eal c 8 ,
tambi én podí a comenzarse por
2 6 . Ac4 ! y si 2 6 . . . Rf8 2 7 . Td7
traspone a l a pari da (o bi en 27.
Aa6 ! Axa6 (2 7 . . . Txa6 28. Cxa6
Axa6 29. Td8 Re 7 30. c8D Axc8
31. Txc8±) 28 . Cxa6 Tc8 29 . Ae3±)
26 . . . Rf8
2 6 . . . g5 2 7 . Ag3 (2 7. Ae 3
Ae 5 28. Axb6 Tc 8 29. Td8 Rg7
3 0. a4 Cxc 7 3 l . Txc 8 Axc 8
32. Cd3 Ad6 33. a 5 t) 2 7 . . . Rf8
28 . h3 (28. Ac4 Txa3 29. Td8 Tc3
30. A{l e5 3J . Cd5 Axd5 32. c8D
Txc 8 33. Txc 8 Re 7 34. Tb8 -)
28 . . . b5 { 28 . . . Ae 7 2 9 . Ac4 Cf6
3 0. Td3 ! La retirada exacta de l a
torre, defendi endo el peón a3 y
quedando a salvo del ataque del
c abal l o ne gro en l a vari ant e
cl ave . C omparar c on * * [ 3 0 .
Td4? Ce8 3 l . Ab5 Tc8 3 2. Aa6
(32. Cc 6 ** 32 . . . Cxc 7 33. Cxe 7
Cxb 5 34. Cxc 8 Cxd4 7) 3 2 . . .
Juan Sebastiá Mor
g
ado
Axa6 3 3 . Cxa6 f6 3 4. Td7 e 5 �
* ] 3 0 . . . Ce 8 (3 0 . . . Tc 8 3 1 . Ab5
Ce8 traspone a * * *) 3 l . Ab5 Tc8
* * * 3 2 . Cc 6 ! (32. Aa 6? Axa 6
33. Cxa6f6 34. Td7 traspone a *)
3 2 . . . Txc 7 (32 . . . Cxc 7 * * 33.
Cxe 7 Cxb 5 34. Cxc 8+ -) 3 3 .
Axc7 Cxc7 34. a4+ (34. Td7 !?) }
29. Ab 1 Tc8 30. Ax7 e5 3 l . Ad3
Txc 7 (3 l . . . Cxc 7 32. Af5 ±) 3 2.
Axb5 Txd7 3 3 . Axd7± y las blan­
cas ti enen un peón neto de ventaj a.
27. Ae4 Ae7
27 . . . Txa3 28 . Td8+-
2S. h3 '! !
Mantenía l a ventaj a 2 8 .
Ab5 ! Cf6 29. Td 1 Tc8 3 0 . Ac6
Axc6 3 1 . Cxc6 Cd5 3 2. Ca7+
2S . . . TeS
28 . . . Cf6? 29 . Td 1 +
2 9. Aa6 ?
Echa a perder el buen tra­
baj o real izado hasta aquí . Luego
7 2
de 2 9 . Ab5 ! Cf6 3 0. Td1 Ce8 3 1 .
Ad7 (3 l . Ac 6? Axc 6 32. Cxc 6
Cxc 7 =; 3 l . Ag3 ±) 3 1 . . . Txc 7
32. Axc7 Cxc7 3 3 . Aa4±, ya que
l a cal i dad de ventaj a no está
c ompensada.
29 . . . Axa6 30. Cxa6 Cf6 3 1 . Td3
Cd5 32. Ae3 ReS '-'

Bondarevs ky, I. -Smysl ov, V.
[ E 51 ] Campeonato de la U. R. S. S.
Moscú, 1 9 5 0 .
l . d4 Cf6 2 . e4 e6 3 . Ce3 Ab4
4. e3 d5 5. a3 Ae7 6. Cf3
6. c5 c6 7. f4 Ce4 8 . Cxe4
dxe4 9 . Dc 2 f5 1 O . Ac4 Ca6�
Al at o r t s e v, V. - S m y s l o v, V. 1
Campeonato de la U. R. S. S. , 1 950.
6 . . . 0-0 7. Ad3 b6 8. 0-0 eS 9. De2
9 . c xd5 e xd5 1 0 . dxc 5
bxc5 l l . e4! dxe4 1 2. Cxe4 Aa6=
9 . . . Ce6 l O. Tdl exd4 l l . exd4
Aa6 1 2 . b 3 TeS 1 3 . Tb l Dc7
1 4. Cb5 DbS
1 4 . . . Axb5 1 5 . cxb5± Xc6
1 5. Ag5 h6 1 6. Ah4
LAg3
1 6 . . . Ch5! 1 7. Axe7
1 7. cxd5 Cf4 1 8. De4 Cxd3
1 9 . dxc6 Ax4 20. c7 (20. Dxd3=)
2 0 . . . Da8 (20 . . . Axf2 + ! ? +) 2 1 .
Dxd3 Ae7+
Casillas Reales
1 7 . . . Cxe7 1 8. Ce 5 Cf6 1 9. a4
Cc6 20. f4 Cb4!
20 . . . Axb5 2 l . axb5 Cxd4
22 . Df2 Cf5 2 3 . g4 Cd6 24 . g5
Cfe4 (24 . . . hxg5! ?) 2 5 . Dg2-
2 1 . f5 Cxd3 22. Dxd3 exf5 23.
Dxf5 Ab7 24. Tbcl a6 25. Cc3
Dd6
LDb4
26. a5 dxc4
26 . . . bxa5 ? 27 . c5+
27. bxc4
27. Cxc4 Dc6 28. Dh3 b5+
27 . . . b5 28. c5
Pero no 2 8 . c xb 5 ? axb5
2 9 . Cxb 5 Dd5 3 0 . Dfl Txc l
3 l . Txc l Aa6+
La l ucha se c entrará de
aquí en más entre dos obj etivos
opuestos . Las bl ancas procu­
rarán dominar l as casillas sub­
real es d5 y c6, para avanzar sus
pe one s c entral e s ; l as ne gras
7 3
tratarán de bl oquearl as l o más
férreamente posibl e y aprove­
char su sol itari o peón b libre.
28 . . . Dd8 29. Tal ? !
Defende el peón «a», pe­
ro es demasi ado pasiva. Ahora
el peón «b» cobra vi da. Mej or
era 29. Ce2 y luego de 29 . . . Ad5
(gana un peón 29 . . . Dxa5? pero
al alto costo de dejar de con ­
tro Zar l a c asi l l a subreal c 6.
Entonces, las blancas podrían
av anzar 3 0. c 6 Aa 8 3 1 . Cg3
confnando al Aa8 y obteniendo
ventaja en el centro y el .anco
rey, al módi co pre ci o de un
pe ón. ) 3 0 . Cg3 c on chanc e s
aproximadamente i guales .
2 9 . . . b4 30. Ce2 ?
Ahora ya e s tarde. Este
eror hará que el peón «b» cobre
gan importancia. Era necesaria
3 0. Ca4 y si por ej emplo : 3 0 . . .
Te8 (O bi en 3 0 . . . Ae4 3l. D.o)
3 l . Df con i dea de Tab 1 , ata­
cando el peón «b» y evitando
que avanc e . En cambi o, a l a
aparente 3 1 . Cb6 Tc7 32. Tac l (o
bi en 32. Cbc4 Ce4 33. d5 Axd5
34. Cxf7 Txf7 35. Dxd5 Dxd5
36. Txd5 Cc3 3 7. Td6 Tf4 -) 32 . . .
Cd5t) Si ahora 3 l . . . Ae4 enton­
c e s 3 2 . Db2 y l as ne gras no
llegan a j ugar b4-b3 para coor­
dinar su defensa con el Ae4.
Jua Sebastiá Margado
30 . . . Ae4 !
Las negas se han asegu­
rado l a casi l l a subreal b3 , de
modo que pue den i nst al ar l a
cuña apoyada por el Ac2 .
3 1 . Dh3 Ac2 32. Tfl b3
En t ant o l as ne gras ya
atnenazan b2 ganando l a cal i ­
dad, l os peones «d» y «e» blan­
cos han perdi do toda su poten­
cia al quedar huérfanos del apo­
yo de sus pi ezas menores y las
torres . Las negras se han adue­
ñado compl etamente de la vital
casi l l a d5 .
33. Dc3 Cd5
Era muy buena t ambi én
3 3 e e . Te8
34. Db 2 '?
La Db2 quedará reduci da
a una funci ón menor, confinada
al bl oqueo de l a casilla subreal
de c or onaci ón b2 , dej ando a
7 4
merc e d de l as negras el otro
s ect or del t abl ero. Era mej or
3 4 . Df3 que ot orga chanc e s
prácticas . Por ej emplo, si 34 . . . b2
3 5 . Tae l Tb 8 (3 5 . . . b 1 D? 3 6.
Txb l Axbl 3 7. Txbl �) 3 6 . Cc6
Dg5 3 7 . Cxb8 (3 7. Dxd5 De3 +
38. Rh l biD 39. Txbl Txbl 40.
Txb l Axbl 4l . Df3 Te8 42. Cgl
y las blancas ofrecen resisten­
cia. Las negras tienen la calidad
de ventaja, pero todavía deben
controlar de cerca a los peones
libres blancos. ) 3 7 e . . Txb8 3 8 .
Dxf+ Rh7 3 9 . Cf4 Cxf4 (39 ø . .
biD 40. Ce6 Dg4 41. Txbl Txbl
42. Txb l Axb l 43. h 3 ?) 4 0 .
Dxf4 Dxf4 4 l . Txf4 b l D 42 .
Txb l Txb l + 43 . Rf Ab3 y las
negras deben j ugar ahora para
control ar l as casi l las subreal es
de coronaci ón d5 y c6, obj etivo
nada fáci l de l ograr. Veamos :
44. Tf8 Tb2+ 45 . Rg3 Ad5 46.
Td8 y aunque las blancas pi er­
dan su peón g2, l os peones «e»
y «d» son poderosos, y equili­
bran la des v entaj a mat eri al .
Desde d8 la tore domina la im­
portante casi l la subreal d5 .
34 . . . Ce3 !
+
Ahora l as negras podrán
constrir una posi ción de ataque
sobre el rey blanco.
35. Tfe l
Casi llas Reales
3 5 . Tf? Cd l - +
35 . . . Dd5 36. Cf3
3 6 . Cf4 De4 3 7 . g3 Tfd8
3 8 . Rf2 (3 8. Cg4 Cc4- +) 3 8 . . .
Dxd4 3 9 . Dxd4 Txd4 40 . Rxe3
Te4+ 4 1 . Rd2 b2- +
36 . . . Tfe8 37. Tacl Tc6 38. Cc3
Df5 39. Cdl Tce6 40. Cxe3 Txe3
41 . Txe3 Txe3 42. Rf2
42 . c 6 Dxa5 1 Dc 3 ; 42 .
Te l Txe l + 43 . Cxe l De4+
42 . . . De4 43. Te l Txe l 44. Cxe l
Adl -+
/45 . . . De2 ! 46 . De2 Ae2
47. c6 b2 48 . c7 Ag4+
45 . c6
45 . Dd2? De2+ 46. Dxe2
Axe2; 45 . h3 Df4+ 46. Rgl (46.
Cf3 Axf3 4 7. gxf3 Dh2 +) 46 . e e
De 3 + 4 7 . Rfl De 2+ 4 8 . Dxe 2
Axe2+ 49 . Rxe2 b2+]
45 . . . Dxc6 46. Cd3 Dc4 47. Re3
Ac2 48. Ce l
7 5
48 . Cc 5 Db4 ! De l 49 .
Re 2 Dxa5 5 0 . Cxb3 Db 5 +- +
48 . . . Af5 49. Rd2 Db 5 50. Rdl
Ag4+ 5 1 . Rcl Dc4+ 0- 1
Gapri ndashvili,N, -
Dzi ndzichashvili , R, [ B51 ]
Wij k Aan Zee, 1 979
l . e4 c5 2. Cf3 d6 3 . Ab5+ Cc6
4 . 0-0 Ad7 5. c3 Cf6 6. Te l a6
7 . Axc6 Axc6 8. d4 Axe4 9. Ag5
d5 1 0. Cbd2 Ag6
La alternati va t eóri ca es
1 0 . . . Axf
l l . dxc5
Luego de esta j ugada las
blancas quedan con mayoría de
peones en el fanco dama, e ini­
ci an un «pl an de casillas real es
de coronaci ón. »
l l . . . e 6 1 2 . Da4+ Dd7 1 3 . Dd4
TeS
Peor es 1 3 ø . ø Ae7 1 4. Ce5
(1 4. b4 ? ! 0- 0 1 5. Cc4 dxc4 1 6.
Dxd7 Cxd7 1 7. Axe 7 Tfe 8 1 8.
Ad6 j6 1 9. Te3 e5 � Pedzich, D. ­
Mi ch a l s k i , 0. / C z e s t o c h o wa
1 9 98) 1 4 . . . Db5 1 5 . b4 Ac2 (si
1 5 . ø ø 0- 0 1 6. a4 �; o bi en 1 5 . . .
Da4 1 6. Cb3 �) 1 6. a4 ! + Ki ze­
ki n, A. -Sitni kov, D. /Kol ontaevo
1 9 9 7 ; 1 3 . . w Cc4 1 4. Cxe4 dxe4
Jua Sebastiá Morgado
1 5 . Dxd7+ Rxd7 1 6 . Ce5+ Re8
1 7 . b4 Af5 1 8 . g4 f6 1 9 . gxf5
exf5 20. Af4 g5 2 1 . Ag3 fxe5 Y2-
Y2 Pedz i ch , D. -Kuczyns ki , R. /
Cctni ewo 1 99 1 .
1 4. b4 Ae7 1 5. a4 0-0
1 6. Cc4 !
Bue na mani obra para
obl i gar a una s i mpl i fi caci ón
favorabl e. La mayorí a de peo­
nes está l ej os del rey negro, y
por eso será más di fí ci l la de­
fensa. Tambi én merecí a consi ­
deraci ón 1 6. Ce5 De8 1 7. c4
1 6 . . . dxc4 1 7 . Dxd7 Cxd7 1 8 .
Axe7 Tfe8 1 9. Ad6 b6 ! ?
Esta es una j ugada tenta­
dora¿ ya que el peón c5 quedará
doblado y aislado. Y como que­
da la c ol umna ' b ' abi erta, l as
ne gras pl ane an c e rrarl a c on
Ac 2 -Ab3 . El pr o bl c1na que
presenta este plan es que el Ab3
7 6
quedará excluí do de l a l ucha
por el centro, y no ayudará en
l a detenc i ón del pe ón c 5 . Lo
i deal serí a que estuvi era situado
en l a cas i l l a sub-real c 6 . La
defensa más segura era qui zás
1 9 . . . f6 evitando Ce S y procu­
rando c ompensar l a mayorí a
bl anca del fanco dama con el
avance de l os peones central es.
20. Ce 5 !
Cambi a l o s cabal l os ya
que s on las mej ores pi ezas blo­
queadoras . Si 20. cxb6 Cxb6 2 1 .
Ac5 Cd5=
20 . . e Cxe 5 2 1 . Txe5 b xc5 2 2 .
bxc5 !
Ahora l a estrategia de las
bl ancas s erá buscar el domini o
de la casilla subreal c6. Obsér­
vese la imporante funci ón que
cumpl en l os al fi l es : c ontrol an
las casil las b 1 y b8, evitando de
Casillas Reales
e s e mo do que l as t orr e s l as
ocupen. ¿Cuál alfl cumpl e me­
j or s u func i ó n? Es o s e verá
pront o. Otra manera de desa­
rroll ar una estrategi a de casi l l a
real de coronaci ón era mediante
2 2 . b 5 p ero l ue go de 2 2 . . . f6
2 3 . Txc 5 Txc 5 24 . Axc 5 axb5
25 . axb5 Ae4 l as negras c on­
trol an l a casilla sub-real b 7.
22 . . . Ac2 ? !
Ahora el al fi l n o po drá
cumpl i r l as do s func i o ne s :
c ontrol ar b 1 y obturar l a co­
luma «d» desde d3 . En caso de
2 2 . . . f6 ent onc e s 2 3 . Te2 Tc 6
(23 . . . e5 24. a5 Ted8 25. Tb2 -)
24. Tb2 Ae4 25. f Ad5 26. Tab l
con mej or j uego, ya que si bi en
el Ad5 domina la casi l l a · sub­
real c 6 , l a c ol umna ' b ' es tá
control ada en forma abs oluta
por la blancas, que di sponen de
Tb6 ; la j ugada más resi stent e
parece ser 22 . . . a5 Por ej empl o :
23 . Ta2 f6 24. Te l e 5 25. Tb2 Ta8
2 6 . Tb6 Ac2 2 7 . Ta l Rf7 2 8 .
Tb7+ Rg6 29 . c6 y l as bl ancas
conquistaron la casilla sub-real
c6, pero l as negras l o compen­
san mediante el ataque pera­
nent e al pe ón a4 ; 22 . . . Ad3 ? !
23 . f4 f6 24. Tee l Rf 25. Ta2 a5
2 6 . Tb2-
23. Te2 Ab3
7 7
2 3 . . . Ad3 24 . Tb2 a 5 2 5 .
f4- ya que las bl ancas s e aseg­
ran la ruta del rey vía f, e3 , con­
trolando además la columa «b. »
24. f4 !
Abri éndol e camino al rey
bl anco (Rf-e3-d4 ), en procu­
ra de dominar las casillas sub­
real es c6-c 7.
24 . . . f6
I nt er e s ant e era 24 . . . a5
pl anteando una lucha cuerpo a
cuerpo, ya que si bi en fij a el
pe ón a4 en cas i l l a bl anc a, e l
peón aS tambi én e s vulnerabl e.
En tanto el Ab3 está inmovili­
zado, tambi én lo está l a Ta l , en
defens a de su pe ón «a. » Por
ej empl o: 25 . Rf f6 26. Re3 Rf
27 . Rd4 h5 procurando que l as
bl ancas no puedan efectuar el
avanc e g4 y f5 , c on i de a de
dominar l a casi l l a d5 . Si ahora
di r ect ament e 2 8 . f5 e xf5 2 9 .
Txe8 Rxe8 3 0 . Rd5 Rd7 (30 . . .
h4!?) 3 1 . Te l Axa4 32. Te7+ Rd8
3 3 . Txg7 Ac6+ 34. Rxc4 a4 3 5 .
Rb4 y pese a que aún las blan­
cas ti enen chances por su dupla
de piezas más activa, el fnal que
s obrevi ene es muy l argo.
25. Rf2 Rf 26. Re3 eS'?
Un error muy instructivo.
Parece l a defensa correcta, ya
que intenta l l egar con el rey a
Juan Sebastián Morgado
control ar l a casi lla c6. Sin em­
bargo, l uego de 26 ø ø . h5 27. Rd4
a5 traspone a la l í nea anteri or.
27 . f5 !
I mpi den e l pl an ne gro
citado, y se asegran l a l l egada
del rey a d5 , c ontr ol ando l a
casi l l a sub-real c6.
27 . . . g6 28. Re4 !
Aprovechando la pasi vi­
dad del Ab3 . La Te2 cumpl e
efi c i ent ement e l a func i ón de
c ont r ol ar que una pi e za de
menor val or, el Ab3 , vuelva al
centro. Cl aro que el plan de las
bl ancas impl i ca un sacri fci o de
F
pe on.
2 8 . . . gxf5+ 29. Rd5 ! !
¡ Una concepci ón brllan­
te ! Gapri ndashvi l i prefri ó do­
mi nar la casi l l a sub-real vital
c6, a cambio de un peón, calcu­
lando que el peón c7 será n1ás
7 8
fuerte que l os peones central es
negros, que pueden ser deteni­
dos con el al fl .
29 . . . f4 30. c6 Tg8 3 1 . c7
Ahora hay que dominar l a
casi l l a real c8.
3 1 . 0 $ h5 32. Rc6 Re6 33 . Ac5 !
Necesaria para defender­
s e del avance de l os peones ne­
gro s .
3 3 . . . h4 34. Rb7
Tri unfo de l a estrategi a
blanca. Dominan l a casilla real
de coronaci ón b8, controlan l os
pe ones negros c on el Ac 5 , y
sól o necesitan cambiar una torre
para obtener ventaj a deci siva. El
resto es senci l l o.
34 . . . h3 35. gxh3 f3 36. Td2 e4
3 7 . Te l f5 3 8 . Td6+ Re S 3 9.
Txa6 Ac2
Si 39 . e ø f4 40. Ad4++-
40. Ad4+ Rd5 41 . Tf6 1 -0
Sumario
Prólo
g
o /5
por el GM (Tete-aj edrez) Roberto Gabriei Aivarez
Palabras previas /5
por el GM (Tete-aj edrez) Rodolfo Ar
g
enti no Redolf
Capítulo 1
Historia de una idea /7
Reacciones positivas y negativas /8
Misha Tal en persona /9
Eduard Gufeld / 1 O
La Prueba del tiempo / 1 O
Capítulo 2
Ju
g
adas Directas e Indirectas /27
Capítulo 3
La Teoría de las Casillas Reales y las Aperuras.
Piezas reales. Casillas de Paso /37
Capítulo 4
Tema real de coronación /61
Fe de erratas
Esta edi ci ón de 2000 ej empl ares
se terinó de impri mi r en
Cosmosprint
Edmundo Ferandez 1 55
7
Avell aneda, Buenos Aires
en j ul i o de 2009
www. cosmosprint . com. a
Pága 44, 1 8 colua, abajo.
Donde dc: Gaaba 29. Dl ! A 30.D8+ Rg7 3 l . De5+ Rg8 32. Dh2-+
Dbe deci: Hacía tablas 29. Dl ! Af 30.De8+ R7! 3 l . D+ R8, etc.
Alvarez Castillo Editor
Buenos Ai res, 2009
alvarezcastil l oh@yahoo. com. ar
Mijail Tal, campeón del mundo en 1961, maravilló con sus com­
binaciones y extraordinarios ataques a generaciones de ajedre­
cistas. ¿Cuál era el secreto de esos ataques? Para algunos, el juego
de Tal se basaba en una formidable intuición, para otros, sus
sacrificios eran para complicar la lucha al extremo y amedrentar
así a sus rivales ... En esta obra, el maestro Juan Sebastián Morga­
do, intenta descubrir lá verdad, desde un punto de vista cierta­
mente original: la <<Teoría de las casillas reales», un complejo de
casillas que rodean al rey enemígo y que son factibles de ser
atacadas. Con rigurosos análisis, el autor nos brinda numerosos
ejemplos de ataques cuyo éxíto resulta <<inexplicable» a los de­
tractores del juego del <<Mago de Riga».
Un valioso aporte a la literatura ajedrecística moderna y un ma­
nual indíspensable para el jugador de ataque y para todos los
aficionados que quieran hallar una explicación a la complejidad
(aparentemente) inexplicable del juego de combinación.
Juan Sebastián Morgado (1947) es Gran Maestro en Tete-ajedrez, Maestro de la Federación Interacional de Ajedrez y
Licenciado en Psicología. Obtuvo invicto el Vicecampeonato Mundial de Ajedrez por correspondencia en el X certamen
ecwnénico que se desarrolló entre 1978 y 1984, y desde entonces logró la cantidad record de once normas de Gran
Maestro en la especialidad. Su partida con Mikhail Kletsel -que figura ampliamente comentada en este trabajo- recorrió
el mundo, siendo seleccionada entre las 30 mejores del mundo por el Informador Yugoslavo 33, calificada con 10 puntos
por el GM Lazlo Szabo y comentada luego por Cary Kasparov. En el ajedrez "frente al tablero" fue finalista del
Campeonato Argentino 1973 y compartió el primer puesto del Abierto de Mar del Plata de 1983 con el M.l. Luis
Bronstein, entre otros logros.
Morgado ha sido el editor de la prestigiosa revista "Ajedrez de Estilo" y de una extensa serie de publicaciones sobre la
teoría del juego y sobre los éxitos deportivos de los grandes maestros actales y posee la librería especiali zada más
importante de la Argentina.
1- IniciaciónalAj edrez
Javier Cararia
2 -Finales Prácticos (en pre1sa)
MF Ferando Pedró
3- Motivos Tácticos Básicos
Javier Caramia
Prólogo: MI Alejo de Dovitiis
4- Pensar la Apertura
(Método racional para
El estudio de las aperturas)
MI Alejo de Dovitiis
Prólogo: MI Diego Valerga
5- Táctica con los Campeones
(Aspirantes al Título Mundial,San Luis, 2005)
MF Marcelo Reides- N icol:s Fiori
Prólogo: GM Rubé1 Felgaer
6- El Cambio de Piezas
(Transformaciones en la estrategia de la partida)
MI Diego Valerga
Prólogo: MI Enrique Scarella
7- Por los Laberintos del Ajedrez
MF Gustavo Águila-MF Marcelo Reides
Prólogo: GM Osear Panno
8- Casillas Reales. Ajedrez con Mijail Tal
GM (Tele-ajedrez) Juan Sebastán Margado
Prólogo: GM ([ele-ajedrez) RobertoAlvarez
ISBN 978-987-25188-1-3
9 789872 5 1 88 1 3