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Los grupos políticos de Buenos Aires Desde los primeros años del siglo XIX, diversos hombres se nuclean

en torno de la idea de un cambio del sistema político que regía al país. Este nucleamiento no fue homogéneo y la diversidad de miras y procedimientos dio origen a la constitución de varios grupos políticos, que algunos documentos de la época califican de partidos, […]. A partir de las invasiones inglesas estos grupos se precisan y se proponen objetivos concretos que los van definiendo. El más antiguo de estos grupos es sin duda el que en diversos papeles de la época se llama partido de la independencia. Ya en 1806 adquiere forma bajo la conducción de Juan José Castelli. Pertenecieron a este grupo: Manuel Belgrano, Hipólito Vieytes, Antonio Beruti, Domingo French, Juan Martín de Pueyrredón, Juan José Paso y otros […]. Su objetivo era lograr la independencia del Río de la Plata y poner fin a la discriminación de que eran objeto los españoles americanos. Para alcanzar ese fin estuvieron dispuestos a diversos procedimientos, buscando primero la protección británica, luego el apoyo de la infanta Carlota de Borbón y por fin se decidieron por obtener la independencia absoluta sin apoyos exteriores. Desde el punto de vista social este grupo proponía un cambio de sistema, poniendo fin al predominio de los peninsulares en todos los órdenes, incluido el político. Pero considerado en este último plano, su posición no era tan radical, pues procuraban realizar el cambio sin convulsiones anárquicas y si era posible sin derramamiento de sangre. Son partidarios en su mayoría de una monarquía constitucional y su adhesión a la casa reinante en España da a su acción un matiz conservador. Paralelamente a este grupo, se movía otro con ideas muy definidas que respondía a la conducción de Martín de Álzaga […].. Este grupo estaba formado por españoles europeos en su mayoría, sin excluir a algunos criollos. Entre otros lo formaban, Juan Larrea, Domingo Matheu, y los americanos Julián de Leyva y Mariano Moreno. […] tenían un centro de poder en el Cabildo de Buenos Aires, dominado por ellos, y su manifestación más antigua podría encontrarse en el movimiento de febrero de 1807 que destituyó a Sobre Monte, donde, según testigos presenciales, el público reunido en la plaza lanzó entre otros gritos de circunstancia, el de "Viva la República". Perseguía este grupo la independencia del Río de la Plata, convencido de que las autoridades dependientes de la metrópoli constituían una fuente de opresión contraria a los intereses del país, pero aspiraban a constituir el nuevo gobierno y sistema con los españoles europeos, comerciantes en su mayoría, y con exclusión de los americanos. El grupo, si bien era reformista desde el punto de vista político, pues además de independencia proponía un sistema republicano a realizar por medio de Juntas, era netamente conservador en lo social, buscando perpetuar el dominio de la clase dirigente peninsular y la exclusión del elemento nativo de las principales funciones de gobierno, y de las más altas actividades sociales y económicas. Las diferencias de propósitos entre estos dos partidos y la oposición notoria de sus concepciones sociales los mantuvo opuestos entre sí casi permanentemente hasta el año 1810, cuando los republicanos, desesperanzados del apoyo de Cisneros, optaron por acercarse al grupo de la independencia de Belgrano y Castelli y coligados realizaron la revolución del 25 de mayo de 1810. Algunos autores han procurado dar carácter de grupo político a otro sector constituido por los jefes militares y dirigido por Saavedra. Este grupo militar, en el que se encontraban Martín Rodríguez, Juan José Viamonte, Juan Ramón Balcarce y otros, no llega en nuestra opinión a constituir un grupo político propiamente dicho y con objetivos propios. Sus miembros comulgan en líneas generales con los propósitos del partido independentista, […]. Su importancia y lo que le da coherencia exterior reside en que por ser jefes militares de los batallones criollos, eran los detentadores de la fuerza. Por fin, exista otro grupo, constituido en su mayoría por funcionarios, a los que podríamos denominar oficialista. Partidarios del orden establecido y de la personal permanencia en los puestos de mando, este grupo consideraba perniciosa toda manifestación de cambio. Consciente de las corrientes políticas que amenazaban derrumbar la estructura colonial, se proponía conservar el orden a toda costa, incluso al precio del reconocimiento de las autoridades de la Península, cualesquiera que sean […] Miembros conspicuos de este grupo fueron los miembros de la Real Audiencia. Aquél no poseía más fuerza que el prestigio de la autoridad y el peso que todavía tenía la jerarquía política colonial. Liniers le daba el aporte de su personal popularidad, pero carecía de fuerza material para reprimir a aquéllos que consideraba enemigos de la Corona o perniciosos para la paz del Estado.