1 DE JUNIO - SÁBADO San Justino, mártir

Testigos y testimonios de allá y de aquí + San Justino: Nació de padres no cristianos en Neápolis, Samaria, a principios del siglo II. Era un apasionado buscador de la verdad. Estudió en varias escuelas filosóficas, luego estudio el Antiguo Testamento y después conoció algunos cristianos que lo invitaron a hacer escuela con ellos. Conoció a Jesús y su proyecto de salvación para el ser humano y se quedó con él. En Roma fundó una escuela, escribió varias obras famosas como Diálogo con Trifón y dos Apologías (en defensa de la fe). Sufrió el martirio con otros compañeros en tiempo del emperador Marco Aurelio, hacia el año 165. “La sangre de los mártires es semilla de nuevos cristianos”. + Sergio Restrepo: Fue un sacerdote jesuita comprometido con la promoción humana y la liberación de los campesinos de Tierralta, Córdoba, Colombia. Nació en Medellín e ingresó a la Compañía de Jesús cuando tenía 18 años. En 1970 recibió la ordenación presbiteral y trabajó varios años en su ciudad natal. En 1980 fue nombrado párroco en Tierralta. Buscaba que su parroquia fuera un centro de Evangelización Rural Integrada, que incluyera la predicación de la Palabra, la concientización y la organización, sin descuidar el culto y la atención espiritual. Todas las fuerzas violentas estaban presentes en Tierralta: guerrilla, paramilitares, narcotraficantes, militares, mafiosos… Todos querían comprar y/o despojar grandes extensiones de tierras, de esas tierras tan bellas y tan fértiles y por lo tanto tan codiciadas… todos los grupos buscaban hacerse al poder, tener control, dominar la política, la religión, todo. La opción de Sergio y su comunidad fue muy clara: la vida, la dignidad, la justicia, el derecho. Por eso ejerció su liderazgo profético espiritual. Su parroquia ofrecía un testimonio que hacía creíble su predicación. Aprovechó muy bien el arte, la música y demás elementos de la cultura Zenú, se hizo su custodio en muchos aspectos. Organizó un museo y creó un parque en medio de la ciudad. Todos, menos los violentos y los que veían en su ministerio un obstáculo para sus oscuros intereses, admiraban la labor de Sergio. Por eso 1 de Junio de 1989, con 49 años y mientras dialogaba con algunos hermanos en la fe, justo frente a una valla escrita por él que decía: “Aquí se construyen espacios para la paz”, fue baleado por dos sicarios que le dispararon en la cara y luego lo remataron en el piso. Este es el último poema escrito unos días antes: “Fue un navegante / varado en tierra firme. / Buscó siempre el amor / en las rutas incógnitas / de la inefable rosa de los vientos. / Creyó en la vida. / Hizo de la amistad su lema. / Su existencia fue un sueño. / Y a su muerte / devolvió a Dios su alma / y reintegró a la tierra / lo que ella le había dado: / un efímero nombre. / Y un puñado de huesos”… Antífona Me han cavado fosas los insolentes, todos tus mandatos son leales; comentaré tus preceptos antes los reyes y no me avergonzaré. (Sal 118,85.46).

Oración colecta Oh Dios, que por medio de la locura de la cruz enseñaste admirablemente al mártir San Justino la incomparable sabiduría de Jesucristo; concédenos, por su intercesión, que rechacemos el engaño de los errores y que alcancemos la solidez de la fe. Te lo pedimos por medio de Nuestro Señor Jesucristo tu Hijo que vive y hace vivir, por los siglos de los siglos. Amén. Primera lectura Eclesiástico 51,17-27 Daré gracias al que me enseñó Doy gracias y alabo y bendigo el nombre del Señor. Siendo aún joven, antes de torcerme, deseé la sabiduría con toda el alma, la busqué desde mi juventud y hasta la muerte la perseguiré; crecía como racimo que madura, y mi corazón gozaba con ella, mis pasos caminaban fielmente siguiendo sus huellas desde joven, presté oído un poco para recibirla, y alcancé doctrina copiosa; su yugo me resultó glorioso, daré gracias al que me enseñó; decidí seguirla fielmente, cuando la alcance no me avergonzaré; mi alma se apegó a ella, y no apartaré de ella el rostro; mi alma saboreó sus frutos, y jamás me apartaré de ella; mi mano abrió sus puertas, la mimaré y la contemplaré; mi alma la siguió desde el principio y la poseyó con pureza.
Palabra de Dios. R/ Te alabamos Señor.

Salmo responsorial: 18 R/ Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón. + La ley del Señor es perfecta / y es descanso del alma; / el precepto del Señor es fiel / e instruye al ignorante. R + Los mandatos del Señor son rectos / y alegran el corazón; / la norma del Señor es límpida / y da luz a los ojos. R + La voluntad del Señor es pura / y eternamente estable; / los mandamientos del Señor son verdaderos / y enteramente justos. R + Más preciosos que el oro, / más que el oro fino; / más dulces que la miel / de un panal que destila. R EVANGELIO Marcos 11,27-33 ¿Con qué autoridad haces esto? En aquel tiempo, Jesús y los discípulos volvieron a Jerusalén y, mientras paseaba por el templo, se le acercaron los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos y le

preguntaron: “¿Con qué autoridad haces esto? ¿Quién te ha dado semejante autoridad?” Jesús les respondió: “Les voy a hacer una pregunta y, si me contestan, les diré con qué autoridad hago esto: El bautismo de Juan ¿era cosa de Dios o de los hombres? Contéstenme.” Se pusieron a deliberar: “Si decimos que es de Dios, dirá: ‘¿Y por qué no le han creído?’ Pero como digamos que es de los hombre...” (Temían a la gente, porque todo el mundo estaba convencido de que Juan era un profeta.) Y respondieron a Jesús: “No sabemos.” Jesús les replicó: “Pues tampoco yo les digo con qué autoridad hago esto.”
Palabra del Señor. R/ Gloria a ti, Señor Jesús.

Reflexión De regreso al Templo, comienza la confrontación directa de Jesús con las autoridades religiosas. Primero los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos, y en seguida, los fariseos, herodianos y saduceos. En esta confrontación queda claro tanto el proyecto de Jesús como el de los hombres del poder. Después de la expulsión de los vendedores en el templo, quieren saber con qué autoridad hace Jesús esas cosas. No preguntan por los motivos que lo llevaron a expulsar a los vendedores y compradores; sólo preguntan por su autoridad, pues piensan que Jesús debe rendirles cuentas. Jesús no se niega a responder, pero los interpela con otra pregunta: “El bautismo de Juan, ¿procedía del cielo o de los hombres?” Es evidente que para Jesús el bautismo de Juan viene del cielo, pues venía de Dios. Los hombres de poder se quedan sin respuesta porque fueron ellos los que habían tramado la muerte de Juan; por tanto consideraban su bautismo como cosa de los hombres y no de Dios. Los sacerdotes y ancianos perciben el alcance de la pregunta; por eso responden con malicia: “¡No sabemos!” Respuesta hipócrita que no merece respuesta de Jesús. (koinonia.org). Sacerdotes, escribas y ancianos no tenían la fe, la religión como un instrumento para servir a su pueblo. Se escudaban en ella para fundamentar su status, sus privilegios, su posición en la escala social. Por eso su interés en demostrar que Jesús no tenía autoridad oficial para enfrentarlos, para cuestionarlos; por lo tanto debía quedarse callado. Este tipo de personas de ayer y de hoy que utilizan la religión, la política o lo que sea para sus mezquinos intereses, no merecen nuestro interés y nuestra atención. Se deslegitiman y merecen todo nuestro rechazo. Es preciso desenmascarar su hipocresía y la mezquindad que se esconde tras los mantos sagrados o los títulos honoríficos que se inventan para tapar la hediondez que brota de su alma turbia. ¡Y ojo! Que lo mismo se puede decir de nosotros si alguna vez caemos en la tentación de utilizar el hermoso camino de Jesús para fines sucios. Pidámosle al Señor y esforcémonos en no caer en esa tentación. Que ojalá seamos parte de los Bienaventurados limpios de corazón, que le juguemos limpio a la vida, a nuestros hermanos, a Jesús que pagó bien caro, con su sangre, el mantenerse fiel a la causa de Dios y de nosotros, los seres humanos de ayer y de hoy. Oración sobre las ofrendas:

Concédenos, Señor, frecuentar, dignamente estos misterios que San Justino defendió con diligente fortaleza. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén. Oración después de comunión Fortalecidos, Señor, con el alimento espiritual, te suplicamos humildemente que, dóciles a las enseñanzas del mártir San Justino, permanezcamos siempre en acción de gracias por los dones recibidos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.