Teórico n° 17 METAFÍSICA Prof.

Daniel Brauer Lunes 28-05-07

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Buenas tardes. Habíamos comenzado con el tema de tiempo en Aristóteles, hoy vamos a continuar, pero también teníamos una lectura sobre la “Memoria y la reminiscencia” que se encuentra en el Parva naturalia, ¿lo llegaron a ver?- bueno, por lo menos un alumno lo ha leído- el otro texto que tenían para leer es el Libro IV de la Física. Habíamos comenzado a ver esta primera paradoja aristotélica sobre el tiempo que llamé “la existencia de lo inexistente”, y también habíamos leído una cita de Heidegger acerca de la relación del tratado del tiempo aristotélico, y el que hace Hegel en su Lógica y filosofía. Habíamos visto que en ese parágrafo de Ser y tiempo Heidegger señala que, tanto para Aristóteles como para Hegel, el tiempo consiste en una serie de ahoras. Sin embargo ya en esta primera paradoja o aporía- en el lenguaje aristotélicono parece ser el caso, porque Aristóteles distingue dos partes del tiempo: pasado, que ya no existe, futuro que todavía no existe; y vimos que el ahora no estaba pensado en Aristóteles como una parte del tiempo, sino más bien como un límite, o sea como algo que marca frontera entre el antes y el después, en este caso como límite inextenso- esto es importante – para Aristóteles el ahora no tiene extensión a diferencia del pasado que la tiene, y del futuro que también la tiene; de modo que para Aristóteles el tiempo no está formado por una serie de ahoras- como sostiene ese parágrafo de Heidegger en Ser y tiempo. Entonces habíamos visto que esta aporía consistía en que es difícil concebir que el ser de algo pueda existir si está compuesto de partes que no existen -¿cómo puede existir algo cuyas partes no existan? ¿cómo puede solucionarse esta paradoja?

Alumno: Para hablar del tiempo, Aristóteles recurre al movimiento.

Prof. Brauer: Sabemos que está apuntando al cambio en general. El movimiento es una forma de cambio, el cambio es el fenómeno originario frente al que nos 1

encontramos: todo parece mudar, cambiar de lugar, cambiar de forma, o de intensidad, entonces recordemos esto- es muy importante- aquí el tiempo tiene dos partes; el ahora que asociamos al presente no es presentado como una de las partes del tiempo. Por lo cual podríamos decir que, en primera instancia, se parece al resultado de Mc Taggart : el tiempo no existe, ¿cómo ven esto?

Alumno: No. Aristóteles no niega la conclusión sino que se fija qué es lo que está mal del argumento.

Prf. Brauer: ¿Y qué es lo que está mal del argumento entonces ?

Alumno: Relacionándolo con Mc Taggart, la diferencia – entiendo- es que en el caso de Mc Taggart la serie A (presente, pasado, futuro) parece más importante mientras que para Aristóteles la serie B de Mc Taggart sería la más importante.

Prf. Brauer: Eso está muy bien. Pero aparte hay otra diferencia más importante que es la que señaló su compañero, porque para Mc Taggart el tiempo no existe, pero para Aristóteles si existe, entonces lo que aquí no funciona es esta paradoja, esta aporía, y por lo tanto tenemos que encontrar la euporía, la salida de este callejón ¿cuál sería la salida?

Alumna: En el texto llega en algún momento a que el movimiento no existe, o no existe de esa forma. Creo que es por ahí.

Prf. Brauer: Si no hubiese tiempo no existiría movimiento tampoco, no podemos imaginarnos un movimiento que no implique alguna forma de tiempo.

Alumno: Tiempo y movimiento tienen una implicancia recíproca.

Prf. Brauer: Hay una cierta implicancia pero no recíproca, yo creo que hay una asimetría y una dependencia, pero no esa. La prioridad la tiene el movimiento, el movimiento existe, el tiempo existe de una manera más extraña, dependiente del movimiento, el fenómeno originario es el cambio, la metabolé.

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Podemos decir entonces que el tiempo es un aspecto del cambio- lo vamos a precisar más adelante en Aristóteles- pero no podemos decir que el cambio es un aspecto del tiempo. El fenómeno originario es el del movimiento – si uds. quieren el del cambio- cambio de color, de forma, eso es lo originario. Por eso no hay una reciprocidad sino una dependencia clara del tiempo con respecto al movimiento. Ahora los voy a confundir un poco: si pensamos esto en Kant ¿hay una relación recíproca del tiempo con respecto al movimiento? - recordemos que el tiempo para Kant es una forma pura de la intuición- entonces ¿existe el tiempo?

Alumnos: No existe fuera de las condiciones subjetivas.

Prof. Brauer: Para Kant el tiempo no existe independiente de las condiciones subjetivas, percibirlo es una forma a priori del sujeto. ¿Y el movimiento?

Alumno: Está sometido a las mismas condiciones subjetivas.

Prof. Brauer: Pero el movimiento no parece ser algo a priori. Espacio y tiempo son intuiciones a priori para Kant; pero el movimiento ya implica la percepción de algo que se mueve. Kant está pensando el tiempo independiente. En Aristóteles tenemos el movimiento como fenómeno originario, mientras el tiempo es un aspecto- durante la clase vamos a tratar de precisar-. En el caso de Kant es al revés, sin el tiempo no es posible pensar ni siquiera el movimiento, el tiempo es la condición de posibilidad- inclusive para poder percibir que algo se mueve- porque al disponer a priori de la noción de tiempo podemos percibir que algo cambia o se modifica; por lo que en Kant hay una dependencia inversa a la de Aristóteles: para Kant el tiempo es una condición necesaria para el movimiento. En cambio en Aristóteles es el movimiento la condición necesaria para el tiempo. Exactamente al revés ¿se entiende? Vamos a tratar de resolver ahora esta primera paradoja- antes les quiero citar un autor llamado Sorabji - que si no me equivoco también lo cita Vigo en el texto que están leyendo- este autor, Sorabji, ha escrito un libro que creo se llama Sobre el tiempo y la eternidad- imprescindible para quien se ocupe de estos temas- lo cito porque la solución que voy a plantearles ahora está tomada de allí. Aristóteles presenta las paradojas, pero no presenta claramente la solución de las mismas, por eso es necesario 3

recurrir a otros autores que han pensado diversas teorías sobre el tema, y uno de ellosaltamente recomendable- es este autor Sorabji del que les hablo-. El tratamiento de las paradojas no depende de la Física aristotélica- si bien el tema del tiempo está tratado dentro de ese marco- lo que hace Aristóteles es un análisis conceptual de la noción del ahora. Entonces si decimos: el pasado ya no existe y el futuro todavía no existe, lo que tenemos que hacer es detenernos en estas expresiones para salir de la aporía porque quizás estemos cometiendo un error categorial, en todo caso conviene que nos detengamos en la noción de existencia ¿qué entendemos normalmente por la noción de existencia?

Alumno: Que algo está afuera, en el mundo.

Prf. Brauer: Eso suena muy heideggeriano. Normalmente, desde el sentido común, qué queremos decir cuando decimos que algo existe?

Alumna: Que está, lo vemos, está ahí.

Prf, Brauer: Normalmente identificamos la noción de existir con el existir ahora, porque está ahí, lo podemos ver. Si nosotros identificamos el existir con el existir ahora, el pasado no puede existir, y el futuro tampoco puede existir, porque la misma definición de existencia significa existir ahora. Pero si disponemos de una noción más amplia de existencia que no se limite al existir ahora tendríamos que el pasado y el futuro existen. Entonces estamos en algún equívoco porque se puede decir que el pasado existe, sólo que no existe ahora, el futuro también tiene alguna forma de existencia. Una hipótesis de trabajo bastante plausible se basa en que se está utilizando la palabra existir identificada con la presencia: si existir es existir ahora, es obvio que el pasado no existe más, y el futuro no existe todavía. Es muy sensato hablar del pasado como cosas que existieron, o del futuro como cosas que existirán, esa es una de las posibles claves, por lo que no tiene sentido plantear que el pasado no existe, lo que puede decirse es que el pasado existió, si lo planteamos en el presente llegamos a una contradicción que no podemos resolver. 4

Entonces aquí vemos como funciona la estrategia argumentativa de Aristóteles, que es dialéctica, es decir, él plantea las aporías y confronta las opiniones de sentido común; de distintos filósofos; de los más sabios; pero para tratar de salir de esto, si algo no funciona bien no es que el fenómeno no existe, sino que está mal planteado Lo importante es que se entienda cuál es la idea, es decir que hay un equívoco, que parece resolverse por una cuestión lingüística, podríamos decir. Vamos a una segunda paradoja- si se entiende, primero, cuál es el planteo de la primera paradoja; y segundo, si resulta plausible cuál es esta solución que, repito, propone Sorabji, quien se basa en distintas soluciones plausibles. Me parece que esta puede ser adecuada, pero recordemos que no contamos con lo que sostuvo Aristóteles, porque no disponemos de un texto en el que haya aportado las soluciones, sólo podemos pensarlas para tratar de darles alguna, por lo tanto si se les ocurre otra será bienvenida siempre que esté en conformidad con la lectura del texto-. (En respuesta a la pregunta de un alumno): El ahora no cambia porque el ahora es un límite- y esta es otra de las paradojas que adelantamos, ya que surgió- ¿el ahora es siempre el mismo o es siempre diferente? El ahora no puede ser siempre el mismo porque entonces seríamos contemporáneos de Aristóteles, y no habría tiempo. Pero si es siempre diferente, - y aquí se plantea un problema más complicado, porque tampoco puede ser siempre diferente para Aristóteles- pero más adelante trataremos de sistematizar esto.

Alumna: Aristóteles dice que tendríamos que hablar de otro ahora en todo caso.

Prf. Brauer: Claro. Si el ahora cambiase tendría que dejar de existir en algún momento pero ¿cómo puede dejar de existir? o en sí mismo, o en otro. En si mismo no puede dejar de existir porque en sí mismo es, tendría que dejar de existir en otro ahora.

Vamos a la segunda paradoja que la vamos a llamar: El problema de una frontera sin países limítrofes- recordemos que la primera decía: la existencia de lo inexistente – Aristóteles enuncia esta paradoja del modo siguiente: “De todo aquello que es divisible en partes, si existe, es forzoso que existan todas las partes, o bien algunas, si es que existe. Sin embargo, en el caso del tiempo, las unas han existido, y las otras han de existir. Por lo tanto, ninguna existe, aun siendo aquél divisible en partes.” 5

Aquí tenemos algo que divide a las partes ¿qué es?

Alumno: el ahora.

Prf. Brauer: El ahora divide a las partes. Pero las partes no existen. En este caso tenemos una solución propuesta por el mismo Aristóteles, en una primera aproximación lo importante es ver en qué consiste el problema: y es que el tiempo está constituido por partes ¿cómo puede algo que está formado por partes, o limita partes, existir, cuando ninguna de las partes existe? Esta paradoja parecería más difícil de resolver, para eso tenemos que volver a detenernos en el concepto del ahora

Alumno: El ahora ¿es una realidad?

Prf. Brauer: Si entendemos que es una realidad independientemente del sujeto que la piensa, no es una realidad en el sentido de que nadie va a ver el ahora mirando a través de un microscopio. El ahora es un corte artificial. Medimos el tiempo con nuestros relojes, o empleando distintos sistemas de medición, por lo tanto son arbitrarias tanto la medición como su división, y lo que ponemos antes y lo que ponemos después no está dado por el universo ni la naturaleza. Por ejemplo decimos “antes de Cristo”, “después de Cristo”- la que estoy exponiendo es la teoría aristotélica: el ahora es un límite artificial- podemos decir que el ahora es un instrumento, como también tenemos los números – y es muy importante que también tengamos presente la noción de número- número como instrumento del alma humana, está muy relacionado con el tiempo, la hora, de hecho los relojes tienen números, medimos el tiempo cuantitativamente- tenemos que tener en cuenta que en Aristóteles hay una visión diferente de la que tenemos actualmente acerca de los números – el número está pensado como instrumento, si lo llevamos a su pregunta podríamos también preguntarnos ¿es el número una realidad?

Alumnos: En algún aspecto es una realidad. En cuanto el número es numerado.

Prof. Brauer: Por ejemplo cuando decimos que tenemos cinco vacas, lo contado por el número es una realidad, pero el cinco es algo real? El cinco de cinco vacas es un 6

instrumento del alma, es algo que sirve para medir, forma parte de un sistema numérico que empleamos para medir, pero el cinco en sí mismo tiene sentido sólo como cifra de una serie, lo mismo ocurre con el ahora para Aristóteles. Bueno vamos por partes, detengámonos en la palabra ahora, porque esta palabra también puede ser muy equívoca ¿cuáles serían los posibles sentidos de la palabra ahora? Podemos decir que ahora se dice de muchas maneras- tal como vimos el ser-

Alumna: Simultaneidad.

Prf. Brauer: Muy Bien. Entonces escribimos uno de los sentidos del ahora: Simultaneidad. Si lo pensamos así nos está indicando que el ahora es algo con una relación porque si algo es simultáneo lo es con otra cosa, por lo tanto implica dos términos. Es interesante. Ese es uno de los sentidos del ahora, por ejemplo “ahora es simultáneo con mi enunciación del ahora”- ¿qué más podemos decir del ahora? ¿qué otro sentido puede tener? -.

Alumna: Actualidad.

Prf. Brauer: Actualmente es un sinónimo muy interesante. Recordemos que para Aristóteles el ahora no tiene extensión, es inextenso. Pero términos de “actualmente” ¿dirían que tiene o no tiene extensión? si pensamos en

Alumna: Si, tiene extensión, tiene contemporaneidad.

Prf. Brauer: Por ejemplo puedo decir “actualmente se piensa de tal manera”, es algo que puede abarcar un siglo, veinte años, etc Escribimos también “actualidad” y tenemos dos sentidos diferentes entre sí y a la vez diferentes de la palabra ahora, uno es simultaneidad, que implica una relación con otra cosa; el otro es actualidad que implica extensión; ambos son sentidos contradictorios de la palabra ahora considerada en el sentido aristotélico como un corte inextenso. Fíjense que Aristóteles parece identificar la palabra ahora con la noción de presente- vimos que el presente no es una parte del tiempo- y el hecho de que para 7

Aristóteles el ahora no sea parte del tiempo desde la época contemporánea podríamos considerarlo como un cierto defecto o particularidad de su teorí, ¿por qué? porque para nosotros el presente no sólo es contemporaneidad – tiene extensión- sino que además es el lugar desde donde pensamos el tiempo, desde donde establecemos un antes y un después. El presente es un término que también tiene este doble sentido, puede ser pensado como algo puntual, o como algo que tiene una extensión; en Aristóteles no está pensado como extensión, de modo que falta un aspecto central del tiempo que está relacionado con el foco de la conciencia ¿por qué? porque nosotros dividimos el continuo temporal mediante una serie de cortes que son los ahoras. La sucesión de ahoras no son partes del tiempo, sino que son segmentos que nos permiten numerar el movimiento, pero para nosotros también hay un ahora que es el privilegiado, no todos los ahoras son iguales- para esta teoría físico/cosmológica aristotélica todos los ahoras están al mismo nivel- sin embargo para nosotros hay un ahora que es fundamental para nuestra vida ¿cuál es?

Alumna: El momento que estamos viviendo.

Prof. Brauer: Claro. Este es el momento fundamental, el momento en el que estamos viviendo. Y eso es lo que no está en la teoría aristotélica. Para Aristóteles no hay un presente que es el foco de la vida, de la conciencia, de nuestra perspectiva. Vamos a un tercer sentido del ahora, que no mencionamos todavía, y que tiene que ver con la fugacidad, cuando el ahora es este que ya pasó- vimos este aspecto fugaz en la concepción hegeliana del devenir- entonces, repasando, tenemos un sentido del ahora que implica inextensión (simulataneidad), un sentido que implica extensión (actualidad), y un tercer sentido que implica algo instantáneo (fugacidad). Esta segunda paradoja que tiene que ver con la cantidad, para entenderla tenemos que pensar en la capacidad de numerar y el número como instrumento para medir, el tema aquí es como medimos algo que no existe. Y por último el ahora no es una parte del tiempo- como vimos- y entonces podemos preguntarnos qué es – indudablemente el ahora tiene una relación con el tiempo, no es el tiempo, pero se relaciona con él-. Vamos a enunciar rápidamente la tercer paradoja que se pregunta por lo siguiente: el ahora ¿es siempre el mismo o es siempre diferente? – vamos a ver que 8

Aristóteles sostiene que no puede ser ni una cosa ni la otra- antes veíamos que no puede ser el mismo porque seríamos contemporáneos de Aristóteles, pero tampoco puede ser diferente, aunque esto último sea más difícil de entender. Revisemos las dos primeras paradojas: 1°) Paradoja: La existencia de lo inexistente. 2°) Paradoja: Una frontera sin países limítrofes: ligada al hecho de que medimos el tiempo, pero ¿cómo podemos medir algo cuyas partes no existen? Y nuevamente en relación con el ahora, que no es el tiempo ni una parte del tiempo, surge la tercer paradoja: 3°) Paradoja: El ahora ¿es siempre el mismo, o es siempre diferente? Vimos que si bien estaba relacionada, la noción del ahora, con la del presente, no necesariamente son sinónimos, depende como los usemos. Podemos decir entonces que la palabra ahora no tiene una constelación semántica igual en castellano que en griego antiguo, incluso la estamos usando en dos sentidos diferentes: el ahora inextenso, y el ahora extenso. Podemos atribuirle cierta existencia a las partes del tiempo – como vimos- si nos enfrentamos al hecho de que estas partes no tienen sustancialidad, al hecho de que el ahora mismo no es una parte. En la 1°) aporía se distinguen lo anterior y lo posterior como partes del tiempo, y allí nos llamó la atención que no aparece una tercera dimensión. Esta es la clave para entender el tiempo. Aristóteles sostiene una teoría cuantitativa acerca del tiempo, el tiempo para él es fundamentalmente cantidad, o sea si el tiempo es algo y existe de alguna manera, esta entidad tiene la entidad de una cantidad, es decir, existe como existen las cantidades. Volviendo a la pregunta del compañero podríamos preguntarnos ¿existen los cinco metros de algo?, ¿existen veinte litros?. Si y no. El tiempo tiene para Aristóteles una forma de existencia análoga a las de las cantidades, o sea que existe en relación a un sistema de medición, y existe en la medida en que alguien lo puede medir. Y aquí tenemos una conclusión que ya podemos sacar: el ahora no es una parte del tiempo, pero forma parte indefectible de nuestro lenguaje acerca del tiempo. El tiempo no está formado por ahoras, el ahora no tiene duración. Está pensado como un corte inextenso.

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Si recordamos las dos series de Mc Taggart: la serie A: presente, futuro y pasado; y la serie B: anterior y posterior. ¿A cuál se encuentra más cercano Aristóteles? Alumnos: la serie B.

Prof. Brauer: La serie B, donde justamente falta este presente privilegiado que es fundamental para entender la realidad. La cantidad de alumnos que hay en esta clase no existe en forma aislada o independiente de nuestro sistema de medición, sino que se relaciona- para Aristótelescon que alguien cuenta una cantidad determinada de personas presentes. De la misma manera que existe el tiempo podemos afirmar que existen una cantidad de alumnos, pero no existen en el sentido en que se pueda percibir esa cantidad si no la cuento. Esto es algo que la concepción aristotélica comparte con la de Kant, no es algo objetivo, el tiempo no existe independiente del sujeto humano, o de un sujeto que está en condiciones de contar. Entonces, para Aristóteles, el tiempo no es producto de nuestra mente pero tampoco existe sin nuestra mente – recuerden el ejemplo de la Física- si alguien se duerme y no percibe el cambio entonces cree que no pasó tiempo. Entonces el tiempo es un fenómeno que depende del individuo, el tiempo es una medida del cambio, del movimiento. Vamos a la última paradoja que nos presentaba el problema de cuándo deja de ser el ahora. Vimos que no puede dejar de ser en sí mismo porque en sí mismo es él mismo, y lo más difícil es entender esta segunda imposibilidad: ¿por qué un ahora no puede dejar de ser en otro ahora?. Si el ahora deja de ser en otro ahora ¿cuál es el ahora en el que deja de ser? (...). Uno podría pensar que deja de ser en el siguiente. El problema es que si el ahora dejase de ser en el siguiente tendríamos dos ahoras simultáneos, el que deja de ser y el siguiente serían simultáneos; esto es inaceptable, no puede haber dos ahoras simultáneos porque sería el mismo ahora. Pensemos un ejemplo: ¿cuándo dejan de ser las 18hs.?, podríamos contestar que las 18hs. dejan de ser a las 18hs. y un segundo; nos enfrentamos aquí a la paradoja del continuo que puede ser divisible al infinito. Sin embargo podemos pensar que algo deja de ser aunque no podamos saber cuando deja de ser- esta es otra paradoja- por ejemplo podemos decir que “alguien ya abandonó su adolescencia”, pero ¿cuándo dejó su adolescencia?, el 2 de octubre a las 3 10

de la tarde?; no podemos decir en qué ahora dejó de ser, sin embargo es totalmente plausible decir que algo dejó de ser. Podemos ser concientes de un cambio, lo que no significa que podamos establecer en qué momento dejó de ser, es decir tiene sentido decir que algo dejó de ser aunque no se pueda establecer.

Alumna: No se puede establecer en el tiempo, porque podríamos decir verbalmente cuando dejó de ser adolescente, o cuando pasó tal cosa, verbalmente lo podemos decir, se podría definir, aunque no con horarios ni fechas.

Prof. Brauer: Claro. Pero no lo podemos establecer en tiempo. Aquí está presente el problema del continuo en Aristóteles, que lo que hace es ir limitando y separando un continuo en el que establece marcas. Volvamos a nuestro punto de partida ¿el tiempo tiene partes? Y si es así ¿cómo establecemos cuáles son las partes del tiempo?

Alumna: Tiene partes y las establecemos mediante una serie de ahoras.

Prof. Brauer: Estos ahoras corresponden a cantidades, numeramos los ahoras. Aquí interviene este concepto importantísimo que es el concepto de número. Si uds. tienen en mente la Estética trascendental de Kant, donde se habla del tiempo y el espacio que aparecen en paralelo, el espacio como condición de posibilidad de la geometría, lo que es bastante plausible porque sin espacio no habría geometría- y por otro lado aparece el tiempo como condición de posibilidad de la aritmética- esto tiene que ver con una teoría muy idiosincrática de Kant, donde la noción de número interviene como un aspecto cognitivo, categorial, que no es algo que se de en la intuición, el número es un concepto, de modo que no hay un paralelismo estricto entre las demostraciones metafísica y trascendental del tiempo y el espacio en Kant ¿por qué? porque interviene un aspecto categorial en la noción de tiempo. Lo vemos en Aristóteles donde también el tiempo va unido a la noción de número. Entonces tenemos un continuo, lo dividimos en partes a través de estos cortes inextensos que son los ahoras, numeramos esos distintos cortes, ponemos un número y establecemos una serie, y ahí tenemos distintas partes en un continuo ¿se entiende? ¿Entonces, qué es el tiempo para Aristóteles? 11

Alumno: El número.

Prof. Brauer:

El número del movimiento según el antes y el después. ¿se

entiende lo que quiere decir Aristóteles con esto?- vamos a llamar a esto la paradoja de los exámenes finales: antes de los exámenes finales se entiende todo perfectamente, pero cerca de la fecha empiezan las dudas- entonces el tiempo es el número del movimiento, quiere decir que el tiempo no es un fenómeno originario para Aristóteles, el fenómeno originario para él es el cambio, el movimiento; y el tiempo es la medición del cambio, no es otra cosa, está ligado a la observación del cambio, sobre todo del cambio de la esfera celeste, del movimiento circular, que nos permiten establecer segmentos. El ahora no es una parte del tiempo, ¿qué es lo que es una parte del tiempo?

Alumna: Una parte del tiempo es lo que está delimitado por el ahora.

Prof. Brauer: Una parte del tiempo es lo que está delimitado por dos ahoras: uno anterior y otro posterior, esa es una parte del tiempo, es decir lo que pasa entre las cinco y media y las seis de la tarde; pero las cinco y media no es una parte del tiempo, y las seis tampoco, eso es un límite dentro del sistema de medición que nos sirve para medir lo que pasó en ese lapso. Pero las partes del tiempo son los segmentos que quedan limitados por los ahoras. Entonces para Aristóteles no hay tiempo sin cambio, el tiempo no es el cambio. El texto presenta una serie de dificultades, por lo tanto tengamos en cuenta esto: el tiempo es nuestro sistema de medición. Ahora ¿cómo medimos a su vez el tiempo, para Aristóteles?

Alumno: El tiempo es el todo en el cual las distintas mediciones forman parte.

Prf. Brauer: Claro. Por un lado parece que no lo podemos medir. Lo que medimos es estrictamente el movimiento. Si nosotros decimos por ejemplo, que el tiempo pasa, esta expresión es equívoca porque ¿por dónde pasa el tiempo? Estaríamos postulando un tiempo dentro de otro tiempo y esto nos podría llevar a una regresión al infinito. 12

Entonces con sentido podemos decir que el movimiento puede ser lento o rápido porque lo medimos con el tiempo, pero no tiene sentido decir que el tiempo es lento o rápido, para la concepción de Aristóteles.

Alumno: Dice que rápido es cuando hay mucho movimiento en poco tiempo, y que lo lento es poco movimiento en mucho tiempo.

Prof. Brauer: En esa parte del texto hay un ejemplo sobre alguien que se duerme y no percibe el movimiento ¿recuerdan que dice Aristóteles allí?

Alumno: Para la persona que se duerme no hay tiempo.

Prof. Brauer: Pero Aristóteles parece adelantar una concepción idealista del tiempo, sin embargo es muy difícil hacer compatible esta concepción idealista del tiempo con su concepción de la Física y del movimiento, una cosa es sostener no percibimos el tiempo cuando estamos dormidos y otra cosa es sostener que el tiempo no existe, como lo sostiene Mc Taggart. El número es un aspecto de esta teoría que corresponde a otro plano, no es algo que podamos percibir ni que se de en el mundo físico, es entonces, un instrumentoconcepción muy lejana a la que tenemos actualmente-. Antes de pasar a otro tema quisiera asegurarme que se entiende bien esta definición aristotélica que dice: el tiempo es el número del movimiento según el antes y el después ¿alguna duda? Podemos decir que el tiempo es lo que dura el movimiento, es el aspecto cuantitativo del fenómeno del movimiento, el tiempo es una medida, es una cantidad determinada de movimiento, y no otra cosa para Aristóteles. Lo interesante es que para Aristóteles no hay algo como el Tiempo en general, con mayúsculas, o el Espacio – como en la Física newtoneana, que después reaparece en Kant- y no necesariamente hay un tiempo único en Aristóteles, en ningún caso como algo independiente de aquello que en cada caso está en el proceso de cambio que podemos medir. Entonces – repito- el número es un instrumento conceptual que sirve para medir, y ahí podemos establecer una distinción entre lo numerado y lo numerante, lo numerante es el número, lo numerado es el tiempo. El tiempo es la cantidad numerada

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del movimiento, si consideramos algo que está en movimiento y medimos su duración, damos con el tiempo. Aristóteles se sirve de un razonamiento análogo entre el tiempo y el espacio, algo está en movimiento y vamos dividiendo el continuo mediante cortes inextensos que son los distintos ahoras, y a estos ahoras les damos un numero y vamos numerando esos cortes en el continuo. Tenemos que tener en cuenta este aspecto conceptual que es la categoría de número sin la cual no podríamos numerar. En la historia occidental de la concepción del tiempo, especialmente en la tradición filosófica, este es un punto de partida muy importante como comentario a este texto – además del libro de Vigo -les recomiendo Tiempo y relato de Paul Ricoeur- una obra bastante extensa del último y maduro Ricoeur- donde comienza tratando de establecer la teoría aristotélica del tiempo en una visión muy original, porque no se refiere al Libro IV de la Física – que es la exposición canónica de Aristóteles- sino que lleva a cabo una reinterpretación- en conformidad con otros autores- de la Poética de Aristóteles. Esto no es casual, lo que le interesa a Ricoeur es pensar el tiempo humano y para eso no se sirve de la Físca sino de la teoría estética de Aristóteles, tal como la desarrolla en la Poética. Lo que aquí estamos tratando no es el tiempo humano, estamos a una distancia enorme de San Agustín – que tiene que ver con el incipiente tiempo de la subjetividad que vamos a ver la vez que viene- y más aun de la temporalidad de autores como Heidegger, o el tiempo bergsoniano que es el tiempo de la intuición interna, y menos aun del tiempo que se relaciona con la historia; el tiempo de Aristóteles es puramente físico, cuantitativo, cantidad de movimiento que se relaciona más con los relojes que con el tiempo de la preocupación, de la esperanza, del tiempo específicamente humano o histórico. El tiempo no es para Aristóteles, como lo va a ser para Kant, una condición de posibilidad del movimiento; sino al revés, para Aristóteles va a ser el movimiento una condición de posibilidad del tiempo. Hay una serie de observaciones en el texto que parecen ir más allá de esta concepción. En el Cáp. 12 encontrarán interesantes disquisiciones de qué significa ser en el tiempo para Aristóteles. Por un lado el tiempo es simultáneamente el mismo en todas partes, pero- insisto- esto no significa que exista algo así como un tiempo homogéneo como si aparece en Newton o en Kant. Esta unificación se relaciona con nuestro sistema de medición, medimos el tiempo mediante las estrellas, mediante el 14

giro de la tierra, etc;

por eso hay un tiempo relacionado con nuestro sistema de

medición. Ser en el tiempo significa que el ser de cada cosa en cuanto es una cosa que está en movimiento es medida por un sistema cuantitativo. El tiempo se presenta como la medida de lo que cambia, y por lo tanto, directamente como la medida de lo que no cambia, es decir de lo que está en reposo. De todas maneras atribuimos al tiempo una serie de cualidades que van más allá de su aspecto puramente métrico o físico- y es muy interesante que Aristóteles llame la atención sobre esto- por ejemplo, solemos atribuir al tiempo una asimetría: por un lado todo surge en el tiempo; pero por otro también todo se destruye en el tiempo; o sea, el carácter negativo, según Aristóteles, es atribuido al tiempo, parece que el tiempo es algo destructivo y es también lo que hace olvidar, es una causa más de destrucción que de producción.

Alumno: Dice que la producción es accidental, sin embargo lo que se destruye se destruye porque sí sin que se haga nada.

Prof. Brauer: Bien. En el curso de estos capítulos Aristóteles establece una serie de distinciones entre lo que está en el tiempo, y lo que es siempre- o sea que no está en el tiempo sino fuera del tiempo-. Lo eterno para Aristóteles, no es algo que dura siempre, sino algo no temporal, no tiene proceso de cambio; pero lo que dura siempre sí tiene proceso de cambio. Lo interesante en los textos clásicos, sobre todo en autores como Aristóteles, es que priorizan una serie de aspectos que no siempre encajan exactamente en su propia teoría, pero que son destacados por ellos, esto los hace más interesantes. O sea que Aristóteles no habla sólo de un tiempo puramente cuantitativo tal como lo establece en su teoría, sino que aparecen también otros aspectos en relación al tiempo y su propia visión del mismo. El paradigma para pensar el tiempo es, en Aristóteles, que un movimiento en particular es el movimiento celeste, local; y percibimos el tiempo en la medida en que percibimos alguna forma de cambio, o sea que medimos el movimiento con el tiempo. Para medir algo cuantitativo necesitamos una unidad de medida, el ahora no es la unidad de medida, porque el ahora no tiene extensión, un instante o ahora no mide nada; hacen falta dos ahoras por lo menos. Forma parte de un sistema de medición si

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decimos que pasaron dos horas, pasaron dos siglos, estamos estableciendo un monto, una cantidad determinada de tiempo. Para contar diez vacas por ejemplo, no sólo necesitamos del número sino del concepto de algo que sirva como unidad de medida, y para que algo mida tiene que tener algo en común con aquello que mide, es decir que, para medir el movimiento no podemos utilizar el instante; lo que mide el tiempo no es el ahora como tal, porque es inextenso; sino el espacio que queda establecido entre dos ahoras. Necesitamos una serie, y lo que medimos son lapsos, la unidad de medida entre un minuto o un segundo es un lapso entre dos cortes más o menos arbitrarios. Esto nos sirve de unidad, es decir medimos mediante intervalos que establecemos convencionalmente, definimos un valor arbitrario para medir el tiempo y necesitamos un número mínimo- que para Aristóteles es el 2 (dos), y no la unidadmediante 2 (DOS) ahoras más o menos arbitrarios, cuya función es delimitar un espacio de tiempo que sirve como unidad de medida, del mismo modo que en el sistema métrico la unidad no es el punto sino el segmento que tiene extensión. El ahora es inextenso y el tiempo no está formado- como vimos en el texto de Heidegger- por una serie de ahoras. Lo que Aristóteles establece es un segmento delimitado por dos ahoras, que sirve como unidad de medida. Esta medida es más o menos arbitraria como el metro, lo importante es que nos pongamos de acuerdo en cuál es esa medida entre los que medimos el tiempo. Normalmente lo hacemos a través del día y la noche y los fenómenos naturales que también son movimientos y tienen una frecuencia más o menos regular; pero la medida exacta por la cual medimos se basa en un corte más o menos arbitrario. En todo sistema de medición la unidad es arbitraria y lo arbitrario es la extensión del intervalo mediante el cual medimos. Vamos a recapitular por última vez estas paradojas y pasamos a otro tema. La primera quedó resuelta: tenemos que atribuir al pasado y al futuro cierta forma de existencia, decimos que el pasado existió y el futuro existirá. Si bien no queda claro en qué consiste el tiempo, en todo caso le tenemos que atribuir una forma de existencia diferente al de otras cosas. Si lo entendemos como la serie B de Mc Taggart, esto permanece siempre; si lo entendemos como la serie A podemos decir que el pasado no existe pero ha existido, que el futuro no existe pero existirá. Con esto no ganamos mucho pero por lo menos decimos que el tiempo es algo que tiene cierta forma de existencia. 16

La segunda paradoja se relaciona con el límite entre términos que no existen, esto lo podemos ver según lo que dijimos antes, dado que les estamos atribuyendo cierta forma de existencia a lo limitado por estos dos ahoras inextensos lo que existe es lo que queda entre ambos. La tercera paradoja gira en torno a la pregunta de si el ahora es siempre el mismo o siempre es distinto, y aquí Aristóteles establece una oposición y muestra que es muy difícil entender cualquiera de las dos posibilidades: si es siempre el mismo seríamos sus contemporáneos, tenemos que descartarlo. Pero si el ahora es siempre diferente ¿cuándo deja de ser?- esta es una nueva aporía subsidiaria de la anteriornuevamente tenemos dos posibilidades: que el ahora deje de ser en sí mismo, no lo podemos aceptar. Que deje de ser en otro ahora, tampoco. Ambos casos son imposibles, no puede dejar de ser en sí porque en sí existe; no puede dejar de ser en otro porque tendríamos el extraño fenómeno de que un instante deja de ser en otro instante, y tendríamos dos ahoras simultáneos- y el ahora es sucesivo por definición-. Se puede establecer que algo deja de ser aun cuando no sepamos exactamente cuando deja de ser – el texto de Sorabji se llama Tiempo, solución y continuo, del cual está tomado el ejemplo de cuando se deja de ser adolescente. Esta solución es plausible-. No encontramos en el texto de Aristóteles, una solución clara a esta tercera posibilidad. Quedan abiertos una serie de interrogantes que vale la pena seguir reflexionando. Además presenta estas características: remite a una concepción del alma, y remite al tiempo de la acción humana, por eso junto con Ricoeur tratan de establecer una concepción del tiempo en el tratado acerca de la Poética. El tiempo humano no estaría pensado en la Física, sino que podría reconstruirse una teoría conforme a Aristóteles en la Poética- a través de este aspecto se ha tratado de rescatar una concepción del tiempo que sí tiene presente como centro que podríamos reconocer en la concepción aristotélica de la praxis, de la acción humana , entendida en el marco de una teoría estética, y esto es lo que van a encontrar al comienzo de Tiempo y relato. Vamos a pasar al otro texto que les recomendé: “Acerca de la memoria y la reminiscencia” que lo pueden leer en su totalidad, y ya podrían decir que leyeron todo el tratado aristotélico acerca del tiempo. ¿Alguien está en condiciones de exponer algo de ese texto, o sigo yo? ¿Está relacionada la memoria con el tiempo, o no tienen nada que ver?

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Alumno: Si, porque se tiene memoria solamente de lo que ya pasó, el futuro se conjetura.

Prof. Brauer: ¿De qué aspecto del tiempo tenemos recuerdo normalmente?

Alumno: Del pasado.

Prof. Brauer: La forma inmediata en que nos relacionamos con el tiempo es con el pasado, y con el pasado es el recuerdo. Pensamos que el pasado tiene cierta realidad a través del recuerdo, ¿entonces qué es el recuerdo? ¿cómo se relaciona con el pasado? El recuerdo va unido a una sensación de que es algo pasado- pasado y recuerdo, en forma simultánea- por eso podemos diferenciar el recuerdo de la reminiscencia, por ejemplo. Aristóteles diferencia memoria, de reminiscencia, es más, dice que los animales tienen memoria pero no reminiscencias. Entonces ¿qué facultad del alma interviene en el recuerdo?

Alumnos: la sensación, la imaginación, el sentido común.

Prof. Brauer: ¿Qué es el sentido común para Aristóteles?

Alumno: Los cinco sentidos: gusto, tacto, visión , etc. serían los sentidos propios mientras que el sentido común sería aquello que permite concebir algo común en la percepción.

Prof. Brauer: Tiene que estar a otro nivel de los sentidos, no un órgano sino una facultad de unificación de las percepciones, incluso es asimilado muchas veces a la percepción porque percibir es percibir algo, por lo tanto tengo que saber que eso que percibo es algo que también perciben los otros y que lo podemos compartir. Entonces veamos esta diferencia entre recuerdo y reminiscencia- Aristóteles es el único que establece claramente esta distinción- si bien ya Platón había hablado de reminiscencia- vamos por partes ¿qué es recordar para Aristóteles? - dijimos que la memoria es algo que tiene que ver con lo ocurrido, con el pasado, vamos a la definición, dice: “la memoria no es ni una sensación , ni un juicio, sino un estado o 18

afección de uno de los dos, cuando ha pasado un tiempo. No hay memoria del ahora, como ya se ha dicho, sino que de lo presente hay sensación, de lo venidero expectativa, de lo ocurrido recuerdo”. Aristóteles planteas muy bien el problema, ¿qué es lo que recordamos habitualmente? ¿recordamos aquello que nos pasó? O ¿recordamos una imagen de lo que nos pasó ?

Alumna: ¿Qué significa afección?

Prof. Brauer: Es algo pasivo, es algo que nos impregnó, nos impresionó, algo que registramos, que de alguna manera nos afectó. Aquí aparecen ejemplos fundamentales para la historia de la filosofía occidental, y la teoría de la memoria y el recuerdo. Entonces ¿nos acordamos de lo que nos pasó? o ¿nos acordamos de una imagen? – este es el tema fundamental de esta teoría, el de la imagen, vamos a detenernos en esto. Recordar es recordar una imagen, ahora bien , las imágenes las podemos percibir de dos maneras, como cosa, como algo y ¿de qué otra manera?

Alumna: Como un cuadro.

Prf. Brauer: Claro. Vemos un cuadro, y es el cuadro el que estamos viendo, pero también podemos pensar que el cuadro re-presenta otra cosa – esto es lo que pasa con el recuerdo, tenemos que pensar, la cosa misma no la podemos percibir, tenemos que percibir alguna imagen, porque si no estaríamos en el presente anterior ¿y la imagen, cómo se relaciona con aquello que representa?, o sea el recuerdo es una percepción de una imagen como representación. Tiene que haber cierta relación. Si vemos un paisaje en un cuadro, el paisaje es un paisaje real ¿cómo se llama esta relación entre la imagen y aquello que representa el paisaje? Mimesis, algo hay que nos remite a otra cosa, tiene que haber una relación de analogía de representación. Y aquí aparece una metáfora muy interesante que ya estaba en Platón ¿cómo concibe Aristóteles esta imagen? Dice: “El proceso producido imprime una especie de impronta, de sello, en la sensación, como de las que quienes sellan con sus anillos”. O sea que en la percepción se produce como un sello, una huella – tema central si van a leer a Paul Ricoeur quien se centra en esta noción de huella- relación entre la 19

imagen y aquello de que es imagen. Es diferente el paisaje en el cuadro, de la huella que deja.

Alumno: Aristóteles también se esfuerza en diferenciar que los muy jóvenes no la retienen, y en los muy viejos la huella no puede fijarse.

Prof. Brauer: Eso tiene que ver con una teoría física y biológica de Aristóteles cuestionable hoy. Él habla de que los jóvenes serían como un río que fluye constantemente, por lo cual las imágenes no se impregnan porque no es posible escribir en el agua; y en el caso de los viejos los compara con una pared que está tan descascarada que se hace difícil dejar una marca en ella. Si queremos entender el recuerdo tenemos que pensar cuál es la relación entre la imagen y aquello de que es imagen. En el caso de la huella de un sello por ejemplo, también hay cierta relación de copia. La huella es un tema complejo, es objeto de la reflexión contemporánea, por ejemplo en los textos de Derrida van a encontrar que él es uno de los que se centra en esta noción de huella, porque la huella tiene un aspecto no intencional. Avancemos un poco más sobre el texto – cuya lectura les recomiendo para el examen final- si tenemos por un lado el recuerdo que es esto que está relacionado con la memoria y con la imagen, y con esta capacidad o experiencia subjetiva para retener aspectos del pasado, Aristóteles distingue la reminiscencia- que como uds. saben muy bien, para Platón es una forma primaria del conocimiento, concepción totalmente diferente a la que tiene Aristóteles sobre la misma- entonces la reminiscencia aparece como algo diferente que presupone la memoria y la cual es una facultad que sólo corresponde a los seres humanos ya que los animales tienen memoria pero no tienen reminiscencia. Podríamos decir que la memoria es el recuerdo asociado a una imagen, ¿ por lo tanto qué sería la reminiscencia? (...). La reminiscencia es una facultad más compleja porque implica la posibilidad de cierto recorrido que va más allá de la imagen puntual, un acto de comparación y de recorrido de una serie de imágenes que se exploran a partir de una, implica no sólo la actualización de la imagen que quedó como huella mnémica sino también la posibilidad de hacer inferencias, reconstruir la serie, llegar a unas a través de la otra, y a su vez sacar conclusiones a partir de la imagen, estamos diciendo entonces que implica la inteligencia. 20

Dice Aristóteles: “Recordar en el sentido de la reminiscencia es tener en uno mismo la capacidad de provocar un proceso”. Se puede tomar un punto de partida, hay un recorrido, hay una reconstrucción que implica la capacidad de hacer inferencias y de recordar a través de una serie. Aquí ya están esbozadas las leyes de la asociación por el cual podemos intencionalmente encontrar algo. Aristóteles dice que la reminiscencia, a diferencia del recuerdo, tiene que ver con la deliberación – la deliberación es una facultad práctica- el hombre cuando actúa también piensa en acciones pasadas, saca conclusiones, delibera, esta posibilidad de apropiarse del pasado es una facultad cognitiva compleja. “La reminiscencia se diferencia de la memoria no sólo en relación con el tiempo sino porque muchos de los demás animales participan de la facultad de recordar pero, por así decirlo, de practicar la reminiscencia ninguno de los animales conocidos fuera del hombre.” Bueno, si les parece dejamos esta clase aquí. Nos vemos el miércoles próximo.

Versión desgrabada por: M. Cristina Bardanca (sin corrección del profesor)

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