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Isliada.com
Literatura cubana contemporánea

(Segunda Parte)

El béisbol en la literatura cubana
Félix Julio Alfonso · 27 | 11 | 2011

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Dentro de la tradición de homenaje al béisbol y de su tratamiento como parte de la vida pública de los cubanos, destaca el nombre de Raúl Roa García, quien fue siempre un reconocido aficionado al deporte de las bolas y strikes. Roa nos ha dejado dos textos antológicos, cuyo leitmotiv central es la pelota, y ambos son de los primeros años 50, recogidos luego en su libro Retorno a la Alborada (1964). Se trata de dos pequeñas joyas de un humorismo cáustico, donde se mezcla la sátira política con matices surrealistas en la titulada “El alacrán de cobalto” y el tono zumbón, irreverente y desenfadado en la más conocida de ellas: “Pelota”. Esta última es la narración ingenua de una aventura de su niñez, adornada por las “hazañas” del protagonista, jugador de la “Liga Amateur de Pantalones de Bombache”, en los “idílicos tiempos en que pisando y pisando la ventaja era para el corredor”. En la prosa hilarante de Roa toman cuerpo los cuatro equipos: Los Mancos, Los Miopes, Los Mataperros y Los Manigüeros, equipo este al que pertenece la joven estrella, dirigido por un curioso personaje llamado Ruperto Mayabeque. En el juego decisivo entre Manigüeros y Mataperros, estos llegan empatados al noveno inning a cero carreras, salvando el juego nuestro héroe a base de tres ponches con bases llenas a los Mataperros, y disparando luego el jonrón decisivo en el último capítulo, en tres y dos, y después de varios fouls que habían puesto de pie a la concurrencia. El final de este relato termina en apoteosis festiva y deliberadamente cursi, cuando el ufano protagonista exclama: “…boté la pelota, gané el juego y todo cubierto de flores fui llevado en andas, por la muchedumbre enfebrecida, hasta el portal de mi casa. Ruperto Mayabeque lloraba de gozo, mientras mi novia sonreía, conmovida, bajo una sombrilla rosada”.1 “El alacrán de cobalto” es prosa de mayor vuelo y tiene un claro propósito de denuncia contra la dictadura de Batista, escrito a escasos meses del golpe militar, el 24 de mayo de
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a finales de febrero se creó el INDER como organismo rector del deporte en la Isla y en marzo fue abolida oficialmente la práctica de la pelota profesional. a partir de imágenes como la de su vestimenta morada rematada por un gorro frigio. el candangazo atorado y la hierba creciendo”. eliminó el deporte profesional. en sus atributos de pesadilla. La joven Revolución. pero los tiempos que corren no parecen propicios para hablar de pelota. enfrentándose los equipos de Cienfuegos y Almendares. Otra me pelé a rape para darle caritate a una pipiola habanista”. Y poco faltó para que se clavara el aguijón al escuchar las vibrantes parrafadas de Jorge Mañach”.3 6 La década del 60 trajo profundos cambios al universo de las prácticas beisboleras.2 El estilo burlón y vitriólico del siempre díscolo Roa. el equipo Cuban Sugar Kings. Al mismo tiempo. en alusión a la República constitucional destrozada por el golpe militar. en una curiosa coincidencia. No solo sabe leer correctamente y escribir sin faltas de ortografía. perteneciente a la Liga Internacional de la Florida. Su pelota es la Constitución del 40 y su drenaje biliar el Consejo Consultivo. Habana. La custodia de mi sueño la he confiado a un alacrán”.2012 . alcanza aquí una prosa extraña y surrealista. El texto se inicia con una declaración de fe almendarista. y se clausuraba una etapa de enorme relevancia para el béisbol cubano. Esta nueva situación produjo un doble efecto. fue transferido a la ciudad de Jersey. como la del escorpión calentando café en la hornilla eléctrica y tocando la “Sinfonía Heroica” de Beethoven en un violín sin cuerdas. en su legitimación nacionalista y espíritu contrario a la dominación del capital.2 1952. como Orestes Isliada. de donde se deriva el simbólico alacrán. los dueños de equipos de Grandes Ligas los presionaban para que salieran del país. la situación real de caos e incertidumbre por la que atravesaba el país. llevado a situaciones absurdas por Roa. Pero al margen de estas imágenes oníricas. También como parte de la estrategia deportiva revolucionaria. la carne en estado de sitio. por un lado abandonaron el país grandes jugadores que habían sido ídolos de la afición durante la década anterior. el alacrán de cobalto parece simbolizar. El 20 de mayo estuvo en el grandioso mitin de la FEU. pues “el caucho anda suelto. Luego se abre un paréntesis de choteo al fanatismo excesivo. y otras demenciales. que participaron en el último campeonato profesional solo con peloteros locales. La metáfora del alacrán soñado abre un abanico de posibilidades interpretativas. Baila mambo y es civilista. Finalmente. tal como se habían venido desarrollando en los últimos cien años. pues se trataba de los mismos equipos que habían inaugurado el flamante parque del Cerro hacía tres lustros. Al calor de las medidas nacionalistas del gobierno revolucionario. no faltando incluso alusiones explícitas y figuras llamadas por su nombre: “Es una verdadera joya en su clase. mas la burla se congela en la gravedad de la sentencia: “pero la hierba sigue creciendo y yo soy más almendarista que nunca. mientras que ya habían comenzado el boicot de sus jugadores a clubes cubanos. Es también políglota y filatélico. el 7 de febrero de 1961 se realizó el último juego entre profesionales. con la advertencia de que el enloquecido alacrán podría lanzar su temible aguijón más allá de las cercas del stadium. No tengo empacho alguno en decirlo. que le permite hacer una dura crítica al régimen. el azúcar amarga. Con ella desaparecieron los antiguos nombres de los equipos: Almendares.com -2/712. provocando una fractura en muchos jugadores que tenían contratos firmados en el exterior u otros que no se adaptaban a los vertiginosos cambios. y de la guerra encubierta iniciada por el gobierno norteamericano. que confiesa con su humorismo criollo: “Una vez estuve cien días a dieta de boniatillo por haber ganado una apuesta.07. Marianao y Cienfuegos.

en un número dedicado a la pelota (se vivía entonces el ambiente desafiante que significaba participar en los Juegos Centroamericanos de San Juan. Guillermo Willie Miranda. Camilo Pascual. recordable para el béisbol por los dos juegos consecutivos de no hit no run del villareño Aquino Abreu. Amado Maestri. compartida en un tiempo inmemorial. vivida junto con la pasión popular por el deporte. En ellos el poeta descubre toda una mitología deportiva de su niñez y juventud. Mosquito Ordeñana. que no llegó a las Mayores {porque era negro y siempre el inmortal Martín Dihigo. Pedro Formental. y a representar a Cuba en los torneos amateurs del área. con los clásicos del arte y la literatura de su Isliada. y está escrito en un tono casi elegíaco. Natilla (desde luego). y más atrás Adolfo Luque. Roberto Ortiz. formidable torpedero que no fue el primer negro en jugar Grandes Ligas porque no estaba dispuesto a ser humillado por el color de la piel. pero al mismo tiempo este éxodo posibilitó que surgieran y se consolidaran nuevos talentos. y al mismo tiempo un ajuste de cuentas con la condición intelectual. claro. y el Diamante Méndez. en enero de 1962. Conrado Marrero y buenos peloteros como Gilberto Torres. Martín Dihigo.3 Miñoso. todavía vivían o permanecían en Cuba verdaderas leyendas del juego como Miguel Ángel González. nuestro {primer recuerdo Sea para Quilla Valdés. mereciendo el gran sol de la una y la lluvia que hacía interrumpir el juego y hoy acaso siga cayendo sobre otras gorras… Cuando Retamar escribe este poema. Miguel Ángel. el poeta Roberto Fernández Retamar publica en la revista Cuba. el {Guajiro Marrero. En este contexto de renovación y cambio. pero en una atmósfera conversacional. Los primeros versos son como una invocación.07. Marsans. O felizmente vivos aún. bajo el polvo levantado al deslizarse en segunda alimentando la hierba que se extiende en los {jardines y es surcada por los roletazos. “Sagüita” Hernández y el siempre digno Silvio García. en la Tropical o en el Almendares Park. Puerto Rico) un poema que sería un homenaje de su generación a todo el béisbol anterior a la Revolución. hundidos en la tierra que ustedes midieron a {batazos. que empezarían a jugar en la primera Serie Nacional. entre otros. Pedro Ramos. El poema en cuestión se titula “Pio Tái”.com -3/712. el Jibarito. y tantos más…) Inolvidables hermanos mayores donde quiera que {estén. específicamente en el año 1966. en un remedo de la manera en que los niños cubanos piden tiempo (“pido time”) en medio de un juego cualquiera. el Jiquí Moreno de la bola de {humo. (Y también.2012 . “Natilla” Jiménez. como dioses triunfantes. una petición de benevolencia y protección hacia los escritores y artistas al comenzar su torneo de pelota: …que antes de empezar. La Montaña Guantanamera. Cocaína García.

tocando bolas. personaje de la novela de Zoé Valdés Milagro en Miami ( 2001). con los jonrones de Chávez. Isasi y Rosique. el “Dios de Cobre” de los orientales: El día de 1968 en que se anunció el inminente y absurdo retiro de Manuel Alarcón. Mayakovski. el aplomo de Aquino Abreu… asombrando a un público que acudía jubiloso a los modernos estadios que se multiplicaron por todo el país. se jugaba entonces con una pasión sin límites. y que al decir de uno de su protagonistas máximos. Fue la nueva Edad de Oro. cuando jugaban: Isliada. y han entrado al mundo de la ficción literaria en la evocación de un abogado emigrado en la Florida. Picasso o {Klee. que vio surgir una ilustre generación. robando bases y haciendo con alegría todo cuanto es posible hacer en un diamante de béisbol. reciban los saludos de estos jugadores en cuya ilusión vivieron {ustedes antes (y no menos profundamente) que Joyce. buscando dead balls. Huelga y Changa Mederos. apelando a una vieja frase beisbolera que “…el destino de los cubanos dependía de la pelota. que no se ponchaba casi nunca. como en esta evocación del mítico Manuel Alarcón. como antes había hecho Guillén en su comparación entre Darío y Méndez. en el único jugador sin cuyo nombre es imposible escribir la historia de los años más románticos y locos del juego nacional. por derecho propio.5 Más de tres décadas después estos nombres son prisioneros también de la nostalgia.com -4/7- 12. cuando un jonrón era una fiesta o una tragedia para todo el país o cuando Manuel Alarcón podía mandar cerrar La Trocha y salir el Cocuyé (…). a un hombre que solo lanzó siete años y no dejó ningún récord. en aquella década “prodigiosa” de los 60. conectados limpiamente con bates de madera. se abrió un vacío irremediable en la pelota cubana. Strawinski. quien afirma. A todos está dedicado el libro de entrevistas realizado por el novelista Leonardo Padura y el periodista Raúl Arce. donde el estilo depurado del narrador policíaco es inconfundible en el aliento poético de la mayoría de los diálogos y semblanzas. pero que se convirtió. Entonces puede declarar humildemente: {donde quiera que estén. justo es decirlo. Y ahora. los hits “a la hora buena” de Wilfredo. dedicado a recordar las grandes figuras del béisbol de su juventud. dentro y fuera de la Isla. el matancero Félix Isasi “dejaba el alma en el terreno”. en lamentable actitud que buscaba borrar el pasado profesional y legitimar el presente de la pelota aficionada. Pero también. la vista privilegiada de Urbano. que es redonda pero viene en caja cuadrada” y realiza un largo monólogo. Esos bateadores de 400. la rectas poderosas de Verdura y Vinent. los duelos memorables entre Alarcón y Hurtado. llamados por el cronista Bobby Salamanca “Los Tres Mosqueteros”. y en algunos casos el olvido cayó sobre muchas de ellas. corriendo fuerte y deslizándose con decisión en las almohadillas.07. El box había perdido a su figura más legendaria y atrevida. pasen la bola. Cuevas y Marquetti.2012 .4 vocación definitiva.4 7 Nuevos nombres se imponían en las Series Nacionales (por primera vez de verdad nacionales) a los de las glorias vivientes.

la moda. de peloteros que marcaron mis años de chamaco. El poema de Viera se titula. Son los casos de Félix Luis Viera y Raúl Rivero. un volao y de los Industriales. cierta fobia intelectualista a las pasiones y prácticas de la cultura popular (el baile. Andrés Telemaco. Pedro Chávez. mortalísimo. resultó que yo más bien me dedicaba a mirar el juego de las luces en sus ojos. la impronta del béisbol le otorga al discurso de la nostalgia una breve y honda intensidad. 8 Dentro de la generación nacida a mediados de la década del 40. etc. un cuarto bate de alquiler de palco. quienes enlazan en sendos poemas sus angustias como creadores. Eulogio Osorio. (excepto en las filas amateur. se destacan dos poetas que van a utilizar el béisbol como pretexto para censurar. todavía muy influida por el estilo coloquial o conversacional del decenio anterior. segunda base. blanco. ambos dentro del intimismo erótico. Son solo algunos nombres de los que me acuerdo. jugador de los files y un bateador de los que ya no se fabrican. un aprendiz de poeta aficionado a la pelota. bateador zurdo y negro. los equipos con que participaron en los torneos. tremendo short stop y bateador derecho. sus habilidades como jugadores y el dato. tronco de fildeador del jardín central. que contiene otras alusiones a la comunidad residente fuera de la Isla. mulatón y derecho. jabaón y pitcher estelar. derecho. en un presente maravilloso que quizás se le antojaba eterno. pitcher derecho y blanco. blanco y bateaba a la zurda. zurdo.6 Resulta interesante en esta enumeración la minuciosidad clasificatoria del abogado. y que alcanza su madurez expresiva en los años 70. tenidas como cursilerías o ademanes “cheos” por una zona de esa propia intelectualidad. organización aristocrática y racista) y que solo sería conocida en los propios Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial. el corrido de sus cejas en pos de las jugadas. negro como un teléfono Kellog. blanco. En la novela.). José Antonio Huelga. Isliada. como si quisiera reconstruir todo el ambiente de época y unir los fragmentos dispersos de la memoria en un apretado haz de biografías: la posición que jugaron.com -5/712. como las de aquellas jugadas relampagueantes que el abogado iba a disfrutar en su niñez al Stadium del Cerro. que promovió siempre una extendida democracia racial en los terrenos de pelota.07. los batazos incogibles de su sonrisa leve. fue estrella con los equipos donde jugó (Industriales y Habana). zurdo y jabao. y ahora está hecho de recuerdos. pitcher. quien pone énfasis en no olvidar ningún detalle. parodiando sus poses y argumentos. el mejor primer bate. también jugó pa La Habana e Industriales. Germán Águila. “El Deporte Nacional” y narra la historia del prolongado asedio del protagonista. Manolo Hurtado. Armando Capiró. El jabao Puente. Laffita. si eran zurdos o derechos. del color de la piel. un monstruazo que hay que decirle a usted. pitcher derecho y jugador de los files. Braudilio Vinent.5 “Wilfredo Sánchez.2012 . un poco forzado. Changa Mederos. con una gravedad aparente. a una bella joven que acudía noche tras noche a presenciar los partidos del equipo local: De eso hace diez o doce años. jugó primera base. Omar Linares vino años después”. blanco y tremendo pelotero. huesanga. enmascaradas por aventuras amorosas “mediadas” o “vividas” al calor de la avidez beisbolera. Al fin. sin duda. tercera base y negro. las rápidas líneas de sus pechos. el deporte. Urbano González. que es totalmente superfluo en el caso del béisbol cubano del siglo XX.

sino del fracaso de una ilusión romántica. cuando la circunspecta doctora “descubre” la efusión beisbolera de su amante: La decepción llegó temprano Un domingo brillante.2012 . La anécdota continúa. tomar aguardiente o gritar en el estadio de pelota: Lamenté que se fuera porque En el tiempo que estuvimos juntos Dejó un rastro de amor en mis poemas Y en mi experiencia Un profundo rencor contra la gente Que dudan de los poetas porque no beben Vino y porque beben Porque no dicen cosas trascendentales cada día Porque no se suicidan. O sea. utilizando el recurso de la enumeración para enfatizar lo ridículo de una postura que gusta de estereotipos profesionales. porque les gusta bailar rumba. desarmando las pretensiones intelectualistas del hacedor de versos. no es la historia de una seducción. Y le dije además que era poeta. insistiendo en como el fanático se va trasladando definitivamente del juego real al imaginario duelo entre su fervor por la muchacha y la indiferencia de esta. lo cual podría justificar su estado de privilegiado voyeur. que me declaré.com -6/712. como el tópico del poeta bohemio y noctámbulo. aparentemente concentrada en los avatares del terreno. aunque emparentada en la temática amorosa con el poema de Viera. no lloran en las calles No pasean en los parques con sus liras O porque simplemente van al stadium Isliada. hasta que sobreviene el desenlace: la declaración del amante secreto y de su condición de poeta. me respondió que lo más importante era saber qué base yo jugaba.7 La fábula poética que hilvana Raúl Rivero en “El extraño caso de la doctora Rodríguez”. Pero cuando le pregunté su opinión de la Poesía. y que sospecha intelectualmente de quienes no responden a esos cánones. narrada en una curiosa mezcla de tono trágico y catarsis pedagógica. Al final sobreviene la ruptura. El cambio fue total. o lo era casi. La respuesta de la muchacha pospone con ingenio el dilema amoroso. por la tarde.6 que el otro juego que se estaba haciendo en el terreno. y su “sentido común” se impone.07. descubrió Que me gustaba la pelota. Estuvo dos semanas sin hablarme. incomprendido o inadaptado. Después de eso le parecían horribles los Versos que citaba.

7 A disfrutar un juego de pelota. 8. De hecho. 130. Raúl Roa. pp. 1989. Betania. 2001.com -7/7- 12. en: op.07. en: Herejías Elegidas. Barcelona. tomo II. marzo. “Pío Tái”. 387–389.. Retorno a la Alborada. p. “El Deporte Nacional”.8 NOTAS 1. Leonardo Padura y Raúl Arce. Editora Abril. “Pelota”. 22. 1989. “El alacrán de cobalto”. p. pp. 195–196. “El extraño caso de la doctora Rodríguez”. 6. 1966. Estrellas del Béisbol. Milagro en Miami. 1964.2012 . 33–34. El béisbol en la literatura cubana (Primera Parte) El béisbol en la literatura cubana (Tercera Parte) Isliada. Universidad Central de las Villas. 7. los estudiantes de la FEU se lanzaron al terreno del Cerro. Roberto Fernández Retamar. se destacó en defensa de los jóvenes la figura del célebre árbitro Amado Maestri. 5. 1998. La Habana.187–189. Planeta. en más de una ocasión durante la dictadura de Batista. Raúl Roa. En fuertes encuentros con la policía. Madrid. La Habana.55. Letras Cubanas. Félix Luis Viera. pp. Dirección de Publicaciones. p. con telas y pancartas contra el régimen y pidiendo la liberación de los presos políticos. Cada día muero veinticuatro horas. cit. 2. 4. 3. pp. Zoé Valdés. Raúl Rivero. La Habana. Cuba.

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