Himno a la Virgen

La Virgen María es nuestra protectora con tal defensora ya no hay que temer. Vence al mundo demonio y carne, guerra guerra contra lucifer. Cuando el alma, desechos ya los lazos del cuerpo mortal quiere al cielo subir, siendo María su firme esperanza, siempre siempre reinará feliz. Siendo María su firme esperanza siempre siempre reinará feliz.

Oraciones canciones y poesías religiosas

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Bendita sea tu pureza
Bendita sea tu pureza y eternamente lo sea pues todo un Dios se recrea, en tan grandiosa belleza. A Tí celestial princesa, Virgen Sagrada María, yo te ofrezco en este día, alma vida y corazón. Mírame con compasión no me dejes Madre Mía y échanos tu bendición.

respondedle vos mi alma respondedle con humildad, que abiertos traigo los brazos para poderlo abrazar. Límpia y pura tu cabaña donde ya mi Dios se aloja, recibirás un diamante con quince divinas rosas. ¡Oh! que bocado tan dulce ¡oh! que bocado tan sabroso, donde ha venido a postrarse mi Dios todo poderoso. Presente de haber pecado me lleves en la memoria que a este Santo Altar vengo con deseos de comulgar, y si algunos pecados traigo por no saber confesar, a mi Dios pido perdón a la Virgen penitencia, Virgen y madre de Dios examina mi conciencia. Entra pastor en mi alma entra en mí regalo dueño que solo mi corazón te servirá de aposento y mi alma de custodia Santísimo Sacramento.
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Oración
¡Oh! Admirable Sacramento que bien que nos encaminas, yo me confieso Señor a tu presencia divina. También me confieso Señor, que nos hiciste de los polvos de la tierra y también nos redimiste, de la perdurable guerra. Sentidos abrid la puerta que mi Dios es el que llama,

Por la calle de la Amargura
Por la calle de la Amargura la Virgen se paseaba toda cubierta de luto que hasta los pies le llegaba. Pasó por allí una mujer que Marcela se llamaba. -Dime la verdad, Marcela, Dios te salvará tu alma, ¿has visto por aquí a mi Hijo, Hijo de mis entrañas?. -Por aquí pasó Señora, tres horas antes del alba, una cruz lleva en sus hombros de madera muy pesada, una corona de espinas que el cerebro le traspasa, una soga lleva al cuello lo que más le atormentaba. Con las ansias de la muerte a mi puerta se arrimaba pidiendo, por Dios, un paño para limpiarse la cara.

Tres dobleces tiene el paño, tres caras dejó pintadas, una envió para Belén, otra, a la Casa Santa y otra envió para Roma donde el Padre Santo estaba.

Poesía al Señor
No me mueve, mi Dios, para quererte el cielo que me tienes prometido, ni me mueve el infierno tan temido para dejar por eso de ofenderte. Tú me mueves Señor, muéveme el verte clavado en una Cruz y encarnecido, muéveme ver tu cuerpo tan herido, muévenme tus ofensas y tu muerte. Muevéme, en fin tu amor, de tal manera, que aunque no hubiera cielo, yo te amara, y aunque no hubiera infierno, te temiera. No me tienes que dar porque te quiera, pues aunque lo que espero no esperara, lo mismo que te quiero te quisiera.

3

La Virgen, Nuestra Madre

Oración al Corazón de Jesús

Postrado a vuestros pies humildemente Cuantas veces siendo niño te recé vengo a pediros Dulce Jesús mío, y en mis rezos te decía que te amaba, poderos repetir constantemente poco a poco con el tiempo #a"rado Coraz%n, en vos confío. fui alejándome de ti Si la confianza es prueba de ternura por caminos que se alejan me perdí. esta prueba de amor daros ansío, a$n cuándo esté sumido en la amar"ura Hoy he vuelto adre a recordar #a"rado Coraz%n, en vos confío. cuantas veces dije ante tu altar, y al mirarte puedo comprender que una adre no se cansa de esperar. &n las horas más tristes de mi vida cuando todos me dejen '(es$s mío), y el alma esté por penas combatida !unque el hijo se alejara del ho"ar, #a"rado Coraz%n, en vos confío. una adre siempre espera su re"reso, #i el bautismo hermosea mi alma que el re"alo más hermoso yo os prometí ser vuestro y *os ser mío, que a los hijos da el #eñor, clamaré siempre en tempestad y en es su adre y el re"alo del amor. calma #a"rado Coraz%n, en vos confío. Hoy he vuelto adre a recordar cuantas veces dije ante tu altar, +o siento una confianza de tal suerte y al mirarte puedo comprender que una adre no se cansa de esperar. que sin nin"$n temor 'oh dueño mío), espero repetir hasta la muerte #a"rado Coraz%n, en vos confío. !l re"reso me encendías una luz ,einad señor fervientes suplicamos sonriendo desde lejos me mirabas sea tu amor faro en nuestro camino, y en la mesa la comida prometísteis reinar y lo esperamos a$n caliente y un mantel, ven"a tu reino Coraz%n divino. y el abrazo y la ale"ría de volver. Hoy he vuelto adre a recordar cuantas veces dije ante tu altar, y al mirarte puedo comprender que una adre no se cansa de esperar. (Esta oración la he sacado de internet, porque sé que os gusta rezarle al Corazón de Jesús).

4

Oración del peral
El peral que yo sembré, echa peras de Victoria, la tierra que le acerqué, es de perfecta memoria. Las carnes me están temblando de estas palabras que he dicho, me quiero volver cristiana de la fe de Jesucristo. Jesucristo era nacido de una hija de Santa Ana, aquel redentor del cielo a sus discípulos llama. Ya los llama de uno en uno, de dos en dos los juntaba, ya que los tenía juntos, gloria de cena les daba. Ya que habían cenado les dice estas palabras: amigos ¿cuál de vosotros morirá por mí mañana?. El uno se mira al otro, ninguno respuesta daba, sino es por San Juan Bautista que predicó en la montaña.

Yo moriré por mi Dios, que morir por tí no es nada. Ya lo sacan, ya lo llevan un viernes por la mañana. Por la calle la Amargura, mucha sangre se derrama, la derrama un caballero, que Jesucristo se llama. Por allí viene una mujer, que Verónica se llama, con un pañuelo en la mano, el Santo Rostro limpiaba. Tres caras tiene el pañuelo, tres caras de Dios señala: La una se fue a Jaén, la otra a Roma Santa, la otra se fue al mar, donde está el agua sagrada. El que esta oración diga todos los viernes del año, sacará un alma de pena y la suya de pecado.

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Oración de Primera Comunión
Señor que me has invitado por vez primera a tu altar, como te podre pagar obsequio tan extremado. Señor, como al recibir este portentoso Don lo ha podido resistir sin romperse el corazón. Quien negará la bondad del que a sí mismo se ha dado, tanta generosidad el corazón me ha robado. El día que hoy he vivido yo jamás lo olvidaré pues aunque estás escondido bien te conoce mi fe. En medio de mi alegría. siento un temor y una pena, Señor llegará algún día en que deje de ser buena. Cuantas niñas como yo han llevado estas mismas galas, y su blancura han manchado porque se volvieron malas.

Dicen que el mundo está lleno de peligros para el niño, que a veces le dan veneno en la copa del cariño. Que el diablo por placer tiende a la joven sus lazos y la virtud y el deber saltan rotos en pedazos. Que yo nunca te abandone que no me arrastre el placer, que tu bondad me perdone si te llegara a ofender. Ya sé que estás en el Sagrario de manera milagrosa que aunque parezca que es pan no es pan la Sagrada Forma. Que es su cuerpo y su sangre para que el hombre la coma y acuda a El en sus luchas, en sus penas y en sus glorias.

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Versos a la Virgen (Se recitan entre dos personas)
1ª) ¿Donde vas con esas flores Amiga del alma mía?. 2ª)A ofrecerlas a María que es amor de mis amores. Mira que bellos jazmines, azucenas, clavellinas, las más puras, las más finas, que existen en los jardines. Esta mañana temprano, apenas rayó la aurora, salí con mi amiga Flora, hasta el jardín más cercano. ¡Qué bello estaba el pensil!, ¡qué perfumes, que colores! y yo recogí estas flores, que atesoran gracia en mí. ¿Y tú no ofreces? 1ª)¿Porqué? 2ª)¡Como flores no has traído!. 1ª)Tengo un jardín muy florido y sellado, no se ve. 2ª)Si no te explicas no entiendo. 1ª)Me explicaré y no te ofendas. Mis flores para que entiendas,

son hijas de un pobre huerto, y más que las tuyas, bellas. Sí, son mucho mejores, mis flores son unas flores más puras que las estrellas. Esas que traes en las mano son flores solo de un día su matiz y su ambrosía se les vuelve polvo vano. Las mías eternas son el mundo no las ve, las alimenta la fe dentro de mi corazón. 2ª)¿Tienen nombre?. 1ª)Sí, el deber y la tierna gratitud, son flores de virtud que el cristiano a de tener. Deber de amar al Señor que nos creó de la nada y gratitud de alma honrada, hacia el dulce Redentor. Al menos mi madre a mí mil veces me lo ha enseñado, y creo te habrá pasado, igual con la tuya a ti. 2ª)Cierto, cierto, flores son de esas que nunca perecen y que en el alma florecen, regadas por la oración.
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Pues si quieres a María hoy debemos obsequiarla con una suplica ardiente de esas que el amor revela. ¡Oh, sí! Que amor en la escuela De la fe más reverente. 1ª) y 2ª)Recibe ¡Oh Madre! Este don, que ambas dos te ofrecemos y en el mundo disfrutemos, tu celestial bendición.

Por última despedida dadme siquiera un abrazo, dulcísima madre mía y en el eterno descanso seré vuestra compañía. La madre abrazó a su hijo, llorando su despedida y con dolor excesivo, entre angustias y fatigas estas palabras le dijo: Hijo de mi corazón pues me queréis dejar sola, llena de tanta aflicción haz que participe ahora, tus dolores y pasión. Madre mía sosegad, el Señor le respondió que yo solo he de pasar, lo que mi padre ordenó cumpliendo su voluntad. Con ternura y con amor he de derramar mi sangre, por salvar al pecador y llevar los santos padres, a la celestial Sión.

La despedida
En santa meditación en su retiro se hallaba, la Virgen en oración a su hijo contemplaba lo amargo de su pasión. Así que la vio entrar a sus pies se arrodilló, con un dolor singular aquel divino Señor así la comenzó a hablar. Dolorosa y triste madre sabéis que ya se cumplió, el decreto de mi padre, antes de que muera yo la bendición podéis darme.

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Oh soberana Señora por tu amarga despedida, ser vos nuestra intercesora porque al partir de esta vida gocemos la eterna gloria. Miércoles Santo salió Judas con falsos intentos, donde Caifás entró y a los falsos fariseos, de esta suerte les habló. Amigos que es lo que hacéis de Jesús estáis hablando, si aprisionarle queréis yo le pondré en vuestras manos si el pago me prometéis. No temáis algún engaño, maldigo de mi maestro y si a mí no me hacéis daño, pronto le tendréis por vuestro le venderé con amaño. Respondió el falso concilio, treinta dineros te damos y si precisáis auxilio, contigo tropas mandamos traédmelo a domicilio.

Dijo Judas muy contento entregárosle consiento ya estoy ardiendo de celo, de cumplíroslo al momento. Con esto se despidió Judas de aquellos sayones, y a casa se dirigió donde estaban los varones y muy bien disimuló. Fuese a buscar a María y viéndola entristecerse dijo con hipocresía, vuestro hijo libre ha de verse aunque me cueste la vida. De gozo que recibió la soberana Señora muy buena cura le dio, y desde aquella hora en su palabra creyó. Oh Judas por tu traición has de pagar el pecado y no esperes salvación, pues a Dios has entregado con tu malévola acción.

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No permitáis oh Jesús que como Judas os venda, haced que busque tu Cruz y que ella sea la prenda que me dé eterna luz. Un jueves se aderezó la cena y después sentose, Cristo nuestro Redentor a la mesa con los doce. A Judas de cara a cara le puso en esa ocasión, por ver si ablandar lograba su villano corazón. Jesús a los suyos dice el que a mí me ha de vender, entre vosotros está mejor le fuera no ser. El que primero alargue conmigo la mano al plato, es el infame traidor de este digno apostolado. Y Judas con falsa risa a preguntar se atrevió, ¿seré yo?, y Jesús al punto tú lo has dicho respondió.

Luego con poder divino Jesucristo convirtió, el pan y después el vino en sí mismo y se los dió. Hacedlo en memoria mía les ordenó el Salvador, dejando por este medio la mejor prenda de amor . A orar a Getsemaní al instante se partió, y Judas con gente armada a poco se presentó. Aquellos hombres malvados llenos de rabia y furor, le ataron con fuertes lazos al más divino Señor . De esta suerte fue llevado por aquel brutal tropel, escupido y blasfemado oh qué tormento cruel. Desde Anás a Caifás y de Caifás a Pilatos, desde Pilatos a Herodes y finalmente, al calvario.

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Caminando con la cruz encontró a la Virgen pura, el inocente Jesús en la calle de la Amargura. Viéndole en gran tormento a su hijo se abrazó, y con mucho sentimiento estas palabras le habló. Quisiera en la misma cruz morir con vos clavada, y dar eterna salud a esta raza degradada. Decíroslo no quisiera dice Cristo pero yo, es necesario que muera por el hombre que pecó. Es disposición divina que debemos de acatar, la Virgen su frente inclina y al monte quiere llegar. Los clavos que dispusieron para haberle de clavar, eran sin punta y tuvieron que a golpes hacerlos entrar.

Con tal furia el inhumano los crueles golpes daba, que se le fue de la mano el martillo y blasfemaba. La Madre estaba presente afligida y dolorosa, y le dice el imprudente servidme en alguna cosa. Ea mujer aprovecha alcánzame ese martillo, la Virgen lo toma y besa pero al dárselo le dijo. Toma infame ese martillo y acaba tu vil acción, que aumenta mis sentimientos y me parte el corazón. Pero aquel pueblo malvado con descaro respondía, hubiérasle bien criado y hoy así no le verías. Piadosísima Señora por esa inmensa paciencia al mísero pecador, darle gracia en tu presencia y después la salvación.

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Los Mandamientos
En breve quiero explicar de la pasión los sucesos y para mejor decir, vamos con los mandamientos. En el primero fue Judas cuando a aquel manso cordero le vendió por treinta reales, luego lo entregó en el huerto. El segundo los judíos que en el huerto le prendieron y con grandes griteríos, en la cárcel lo metieron. En el tercero las gentes que de la junta salieron, mandan que le crucifiquen y que le azoten primero. En el cuarto, a una columna le amarraron como a un reo, le dan cinco mil azotes descoyuntando sus huesos. En el quinto canta el gallo cuando le negó San Pedro, tirándole de las barbas cien bofetadas le dieron. Le sacaron al balcón con púrpura y caña puesto, y una corona de espinas le pusieron en el sexto. En el séptimo la Cruz sobre sus hombros pusieron y como era tan pesada, tres veces cayó en el suelo. En el octavo el calvario cuando Simón Cirineo, le ayudó a llevar la Cruz para que llegase más presto. En el noveno tres clavos ya están hechos los barrenos y le clavan de pies y manos, descoyuntando sus huesos. En el décimo expiró y bebió vino ácimo luego le dan cinco lanzadas y el costado quedó abierto. De el salía sangre y agua tres días después de muerto, fue a sacar a los Santos Padres que están en el cautiverio. Si quieres saber cristiano
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de estos diez mandamientos el doctor que los compuso fue Cristo Redentor nuestro.

Tú eres la alegría del que va a vivir, Tú eres el consuelo del que va a morir. “Dueño de mi vida vida de mi amor ábreme la herida de tu corazón”. Tú abrasas el hielo, Tú endulzas la hiel, Tú eres el remedio para el alma fiel. “Dueño de mi vida vida de mi amor ábreme la herida de tu corazón”. Tú eres la esperanza del que va a sufrir, Tú eres el refugio del que acude a Tí. Dueño de mi vida vida de mi amor ábreme la herida de tu corazón.

Dueño de mi vida
“Dueño de mi vida vida de mi amor ábreme la herida de tu corazón”. Corazón divino dulce cual la miel tú eres el camino para el alma fiel. “Dueño de mi vida vida de mi amor ábreme la herida de tu corazón”. Con dulce esperanza me aparte de ti prefiero Dios mio mil veces morir. “Dueño de mi vida vida de mi amor ábreme la herida de tu corazón”.

Virgen pura Virgen bendita
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labrador
Virgen pura, Virgen bendita óyeme que soy chiquita yo quisiera Madre mía, algo poderte dar pero por más que lo busco nada he podido encontrar. Haber si te agrada un beso allá va otro para tu niño chiquito que no se vaya a enfadar. Virgen pura, Virgen bendita óyeme que soy Paquita que te quiero más que a nadie más que a papá y a mamá. ¿Verdad que tú ya lo sabes?, que esta niña tan pequeña que a seis años no toca, no puedo más Madre mía porque mi memoria es corta. Madre anoche estaba soñando que flores no te traían, y tanto me entristecía que llorando desperté. Fui al campo y cogí flores que tenía la parcela son tan bonitas y hermosas como tengo el alma mía a Dios María. &sta mañana temprano al cielo quise mirar. -n"eles vi preparados para a la tierra bajar. Con alas de plata y oro azul era su manteo bajaban ya muy deprisa para hacer el laboreo. Con los bueyes y el arado susurrando una canci%n el santo no se enteraba porque estaba en oraci%n. &l sol brillaba feliz, cantaban las avecillas, y los án"eles, contentos, esparcían las semillas. ./h #an 0sidro querido1, que fuiste e2celente var%n, prote"e todos los campos y darnos tu bendición.

San Isidro
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(Ahora os voy a escribir las oraciones que siempre he escuchado rezar a mi madre, son oraciones antiguas, muy bonitas).

Los siete Dolores de la Virgen
Pecador, si a mis dolores quieres tener devoción, yo te haré dos mil favores, y pondré mi intercesión en favor de tus errores. Si siete días cabales, en mis dolores contemplas, ganarás contra tus males veintiun mil trescientas indulgencias parciales. No pienses que en escucharlos de paso tendré yo el gusto, sino que has de contemplarlos con sentimiento, que es justo, que me ayudes a pasarlos. Primer dolor Contempla este primer día, los filos de aquesta espada, que traspasó el alma mía, cuando escuché declarada tan amarga profecía.

Presenté al templo a mi Hijo como la ley lo mandaba, y Simeón con regocijo en los brazos le tomaba, y estas palabras me dijo: Señora, este hijo amado, y hermoso que tanto estima, lo verá preso, azotado, y coronado de espinas y morir crucificado. (Si contemplas el dolor tan amargo que sentí en tan amarga pasión, has de conseguir por mí el perdón del Salvador). Segundo dolor En este dolor segundo, para matar a mi Hijo, mandó Herodes iracundo, degollar, según cual dijo, los inocentes del mundo. Un ángel del Cielo vino, y avisó a mi amado esposo, que emprendiésemos camino que viene Herodes furioso con su ejercito maligno.

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Con que agonía en mis brazos tomé a mi Hijo, y a Egipto nos fuimos con lentos pasos, yo y mi esposo ¡qué conflicto! hecho el corazón pedazos. A cada instante volvía la vista, por ver si acaso el tirano nos seguía, desmayado a cada paso con tal mortal agonía. Con la mayor prevención, sin dormir ni descansar, quebrantado el corazón caminaba sin parar, contemplad con qué aflicción. Unos ladrones sin tasa nos salieron, y un ladrón escuchando lo que pasa ablandó su corazón y nos hospedó en su casa. (Si haces como aquel ladrón, compadecerte de mi en tan amarga aflicción, lo que yo haré por tí es conseguirte el perdón).

Tercero dolor En el tercer dolor, tres días tuve perdido mi bien, contempla en mis agonías, que tu llorarás también las amargas penas mias. Yo y José mi esposo amado con Jesús al templo fuimos los tres, y habiendo llegado un grande concurso vimos de gente allí congregado. A un festín grande que había, y habiéndose ya acabado, yo del templo me salía, y José con gran cuidado por otra puerta venía. Y juntándonos los dos, yo a mi esposo pregunté: José, ¿y el Hijo de Dios? María, yo no lo sé yo juzgué que iba con vos. Aquí el corazón partido con una angustia tan fuerte quedé como sin sentido llorando mi amarga suerte de ver a Jesús perdido.

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Tres días fuí preguntando, con sus noches ¡qué tormento! yo y José siempre llorando, hasta que le hallé en el templo, con los sabios disputando. (Si a Jesús tienes perdido por tus culpas ven a mi, cuando te halles afligido, que como lo hagas así, tendrás descanso cumplido). Cuarto dolor El cuarto dolor fue cuando una carga sin mesura, vi a mi Hijo caminando por la calle de Amargura, cada instante tropezando. Siendo la sentencia dada vino Juan a mi retiro, y me dió esta embajada, yo, dando un tierno suspiro quedé como desmayada. Con valor que me dió el cielo en angustia tan crecida caminaba con anhelo a ver el bien de mi vida, afligida y sin consuelo.

Llegué a la calle cruel donde me paré a escuchar las voces de aquel tropel, que un instante sin parar todos blasfemaban de él. La trompeta y el pregón decían, muera el malvado, facineroso, ladrón, y pague crucificado su infame predicación. Rompí por entre la gente, y con mi Hijo abrazada le hablaba allí interiormente, con la garganta anudada de dolor tan vehemente. (Si este amargo dolor imprimes en tu memoria, te aseguro, pecador, que has de conseguir la gloria prenda de tanto valor). Quinto dolor El quinto fué tan penoso que es digno de contemplar cuando a mi Hijo precioso yo lo vi crucificar en la Cruz como alevoso.

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Llegamos a la montaña del Calvario y por despojos le arrancan con ira y saña a la lumbre de mis ojos, la túnica, ¡cosa extraña!. Cuando lo vi desnudado, renovadas sus heridas, todo el cuerpo destrozado, crecieron las ansias mias al verlo tan mal tratado. Que se extendiese ordenaron en la cruz, y él con paciencia hizo lo que le mandaron, y con tirana insolencia pies y manos le clavaron. Y después la cruz volvieron aquellos sayones bravos, y su Santa Faz pusieron, y remacharon los clavos donde mis penas crecieron. Después aquellos sayones la Santa Cruz levantaron, con blasfemias y baldones, y el santo cuerpo dejaron en medio de dos ladrones.

(Si este dolor tan fuerte te detienes en pensar llorando mi amarga suerte yo te prometo ayudar en las ánsias de la muerte). Sexto dolor El sexto con tiernos lazos el Hijo de mis entrañas difunto, y hecho pedazos, por las malicias extrañas lo pusieron en mis brazos. Dos santos varones vieron mi tristeza y amargura, y a Pilatos le pidieron para darle sepultura licencia y la consiguieron. Y luego lo desclavaron aquel cuerpo Sacro Santo, y en mis brazos lo entregaron, con un lienzo límpio y blanco al punto lo amortajaron. Con ungüentos olorosos, que prevenidos traían le ungieron estos piadosos varones que me asistían en lances tan lastimosos.

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Yo que lo estaba mirando de los pies a la cabeza, mi dolor siempre avivando con una amarga tristeza, le decía suspirando: Hijo mio muy amado, ¿quién te puso esas espinas? ¿quien te abrió este costado y vuestras manos divinas, y esos pies taladrados?. (Si este dolor tan amargo contemplas dejando el vicio, de lo que Dios te hará cargo en el día del juicio, yo haré por ti el descargo). Séptimo dolor El séptimo dolor, ¡qué asunto! pecador, esto es muy fijo que toda me descoyunto, al hallarme sin mi hijo ya ni vivo ni difunto. Los varones con quebranto me decían gran Señora no se entregue tanto al llanto que ya ha llegado la hora del entierro Sacro Santo.

Mitigad tanto tormento, cese ya esa pena dura, dadnos el cuerpo sangriento para darle sepultura en un nuevo Monumento. Pero yo aunque agradecía fineza tan amorosa, dándoselo, les decía: tomar esta prenda hermosa, del Hijo que más quería. San Juan y la Magdalena me llevaron en los brazos, todos cargados de pena, fuimos siguiendo los pasos, donde el sepulcro se ordena. Llegamos al monumento donde con piedad honrosa pusieron el cuerpo dentro, cubriéronle con la losa, contemplad mi sentimiento. (Todas estas siete espadas pasaron mi corazón, si de tí son contempladas gozarás del galardón en las celestes moradas).

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Oración del Ángel de la Guarda
Lucero brillante ángel defensor vos que norte y guía sois del pecador. Sois de noche y día la luna y el sol que nos iluminas con tu resplandor. Esta fiel devota pide con fervor le guíes los pasos en su dirección no pierda el camino de la salvación. De los enemigos me habéis de apartar también de peligros de tierra y de mar. De un incendio fuerte, de una tempestad, rayos y centellas y de un huracán. De una mala muerte de una enfermedad de inventos malignos que por tierra están. De tigres y osos me habéis de librar de perros rabiosos

que mordiendo van. Del lobo furioso del fiero león también de personas de mala intención. De una mala lengua de un perseguidor, de las intenciones de algún malhechor. Si enfermo estuviera, Ángel por piedad, mi médico fueras en mi enfermedad. Y si falleciera no has de permitir que sin sacramento no pase a morir. Haced que a ninguno le tenga rencor y que de los pobres tenga caridad que por ese medio me pueda salvar. Llegada la hora de mi conclusión todos me perdonen con profundo amor. Y yo les perdone a ellos también y vaya mi alma con vos a la Gloria. Amén.
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El Rosario de las Flores.
Virgen de Consolación, alegría y gozo nuestro, danos gracia y perfección para que con devoción os rece el rosario vuestro. En este Santo Rosario, florecieron quince rosas; Cinco fueron gozosas, cinco de pena y llanto, y las otras cinco gloriosas. Gozosas La primera fue gozosa cuando Dios a vos bajó. La otra segunda rosa fue cuando Isabel gloriosa en su misma casa ungió. La tercera que en Belén quedando Virgen pariste. La cuarta fue también cuando Cristo, Sumo Bien, en el templo lo ofreciste. La quinta que entre doctores lo hallaste el tercer día.

Aquí acaban las flores, cogieron más alegría y empiezan las de dolores. Dolorosas La primera que sudó sangre el Señor en el huerto. La segunda que sufrió cuando de azotes fue abierto, y su sangre derramó. La tercera que sufrió ser de espinas coronado. La cuarta Pilatos mandó que muriera crucificado. Y la quinta que llevó la Cruz por nuestros pecados. Aquí las cinco acabaron y por darle gusto a vos, las cinco de gloria entraron. Gloriosas La primera fue aquel día en que Cristo resucitó. La segunda que subió al cielo con alegría.

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La tercera que bajó su Santo Espíritu al suelo. La cuarta que colocó Dios en el reino del cielo. Y la quinta que os coronó reina de cielos y tierras. El Domingo apareciste con mucho apero y contento y las cuentas le leiste lo mismo que te las cuento. Diciendo: Domingo amado solo por darte bajé este rosario sagrado de quince rosas forjado que son las que te conté. Pediré que cada uno me rece de buena gana. El que devoción tuviera, a este rosario sagrado y devoto me rezara, lo tendré siempre a mi lado y al tiempo en que falleciere libraré del enemigo, y si esto que yo digo en mi nombre confiaras mis obras serán testigos,

y a mi Hijo, Sumo Bien pediré que lo perdone y de gloria lo corone por siempre jamás amén.

La buena ventura de la Virgen
Una gitana discreta a una doncella la llama, dame la mano le dice, te diré como te llamas. María tienes por nombre, y tienes que ser casada, con un esposo a tu gusto, que es José lleno de gracia. Te dará el Padre Eterno, un Hijo Santo en compaña, andarás los nueve meses y al cabo de la jornada, parirás en un portal, en un pesebre de paja, y luego después dirás, bien me decía la gitana.

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Madre en la puerta
hay un niño
Madre, en la puerta hay un niño más hermoso que el sol bello, yo digo que tiene frío, porque viene medio en cueros. Pues dile que entre, se calentará, porque en esta tierra, ya no hay caridad. Entra el niño a la candela y mientras se calentaba le pregunta la señora de que tierra y de que patria. Mi padre es del cielo, mi madre también y yo vine al mundo para padecer. Hazle la cama a este niño en la alcoba y con primor, señora no me la haga. que mi cama es un rincón. Mi cama es el suelo desde que nací y hasta que en Cruz muera ha de ser así.

Villancicos

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Huida a Egipto
Caminan José y María huyendo del rey Herodes y en el camino pasaron muchos fríos y calores. Andando conforme iban con un labrador se encuentran y le pregunta la Virgen. ¿Labrador, qué es lo que siembras?. Aquí estoy Señora, sembrando estas piedras. Pues si piedras son, piedras se te vuelvan. Fue tanta la multitud que el Señor mandó de piedras, que aquel haza se quedó como si fuera una sierra. Este fue el castigo que Dios le mandó por ser mal hablado a aquel labrador. Andando conforme iban otro labrador se encuentran y le pregunta la Virgen. ¿Labrador, qué es lo que siembras?.

Aquí estoy señora, sembrando este trigo, para que a otro año tengamos florido. Pues ven mañana a segarlo que vengas sin detención, que estos favores os hace vuestro Padre Redentor. Si acaso vinieran por nosotros preguntando diles que nos viste estando sembrando. Y estando segando el trigo cuatro hombres a caballo por una mujer y un niño y un hombre van preguntando. Pues si, caballeros cierto es que los ví, estando sembrando, pasar por aquí. Se miraron cara a cara cien mil reniegos se echaban al ver que no habían logrado el intento que llevaban. Y el intento era de Herodes perverso degollar el niño y llevarlos presos.

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Los reyes vienen
Los Reyes vienen, vamos a ver cómo le adoran allá en Belén. y los pastores llevan un don al ver nacido al Niño de Dios. La Virgen y San José iban a una romería. La Virgen iba en estado, que caminar no podía, y le dice San José alarga el paso, María, hemos de entrar en Belén entre la noche y el día. Los Reyes vienen, vamos a ver cómo le adoran allá en Belén. y los pastores llevan un don al ver nacido al Niño de Dios. Y llegaron a Belén a un portalito que había. San José pidió posada y nadie le socorría, y entre la mula y el buey parió la Virgen María. Tan pobre parió la Virgen que ni aun pañales tenía. Los Reyes vienen, vamos a ver cómo le adoran allá en Belén.

y los pastores llevan un don ver nacido al Niño de Dios. Un almendro, dos almendros, tres almendros había, en el almendro más alto está la Virgen María, dando de mamar al Niño de la teta que quería. Mientras el Niño mamaba la Virgen llora y suspira. Los Reyes vienen, vamos a ver cómo le adoran allá en Belén. y los pastores llevan un don ver nacido al Niño de Dios. Los pastores no son hombres, que son ángeles del cielo, y al nacimiento del Niño los primeros que acudieron. San José miró a la Virgen; la Virgen a San José, el Niño mira a los dos, y se sonríen los tres. Los Reyes vienen, vamos a ver cómo le adoran allá en Belén. y los pastores llevan un don ver nacido al Niño de Dios.

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Mi navidad
Señora María, diga por que fue, que anoche estuviera tan triste José. Será porque el frío hería la piel donde se alojaba el niño Manuel. María, María, qué bonita estás, el niño en tus brazos es ya realidad. Sobre las montañas y en el lago azul, no hay nada más claro María, que tú. Señora María, diga que pasó, que siendo diciembre, abril floreció. Porque esa noche, la tierra acogió, al Dios hecho Niño, al Dios hecho Amor. María, María, qué bonita estás, el niño en tus brazos es ya realidad.

Sobre las montañas y en el lago azul, no hay nada más claro, María, que tú.

Camina la Virgen Pura
Camina la Virgen Pura de Egipto para Belén y a la mitad del camino el niño tenía sed. No pidas agua, mi vida no pidas agua, mi bien, que los rios corren turbios y no se pueden beber. Allá en aquel alto hay un viejo naranjel es un ciego el que lo guarda ciego que gota no ve. Ciego mio, ciego mio, deme usted una naranja para el niño entretener. !Ay señora, si señora coja usted, buena mujer, y en cogiendo para el Niño, coja las que quiera usted. La Virgen como era Virgen no cogía más de tres el niño como era niño
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todas las quiere coger, cuantas el Niño cogía volvían a florecer. Toma, ciego, este pañuelo, limpia los ojos con él, apenas se va la Virgen el ciego comienza a ver. Quién ha sido esa señora que me hecho tanto bien. Ha sido la Virgen Pura que va de Egipto a Belén.

San José decía con mucho cariño, abrígate a mí, que hace mucho frío. Tanta era la escarcha que había que la marcha era pesada, San José y la Virgen vieron, una luz que cerca estaba. Vamos a llamar a aquella posada, que nos echen lumbre que estarás helada. San José llamó, - abre, mesonero mío, que traigo a mi esposa muerta de frío. Dijo el mesonero, no se puede abrir, sabéis que hace frío, para qué salir. Abre la puerta por Dios, descansaremos un rato. Y responde el mesonero, ahora yo no me levanto. San José decía, Quédese con Dios,
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Nochebuena
La Virgen pura le dijo a su esposo San José: - José, ya sabes que el Niño ha de nacer en Belén. Ten todas tus cosas muy bien preparadas, que esta noche haremos la primera jornada. San José y la Virgen pura comienzan a caminar, más la escarcha que caía no los dejaba ni andar.

tendrá recompensa su buena atención. Se recordó el mesonero que le tenía que echar, a las mulas de comer para otro día labrar. Al tirarse al suelo la luz se apagó, se pegó un porrazo que se escalabró. Como Dios le dio a entender la luz otra vez se encendió, y a la entrada de la cuadra la mula una coz le dió. Salió dando gritos tan acelerao, que pisó la perra, y le tiró un bocao. Al saber la mesonera que San José había llamado, fue donde estaba su espodo y lo encontró ensangrentado, Dios te ha castigado, tus malos sentimientos, por llamar la Virgen y no haberle abierto.

Otra casa más arriba pegó San José y llamó y sin preguntar quien era el amo la puerta abrió. Pasen para adentro, que la noche es fría, caliéntense ustedes, que hay lumbre encendida. San José y la Virgen Pura con gusto se calentaron, y al despedirse otro día de esta manera le hablaron. Muchas gracias, amo, quede usted con Dios, tendrá recompensa su buena atención. Ya que faltaba muy poco para llegar a Belen: ¡Jesús, que cansada estoy!, dice María a José. Y José decía; ya se ve el portal, pronto llegaremos y descansarás. (Aquí un villancico gracioso sacado de internet).
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El labrador caritativo
Una mañana temprano un labrador se marchó donde sus aperos tenía, en el camino se encontró un pobre que le decía: Por Dios y Santa María, móntame en esa mulilla torda. Y se bajó el labrador y arriba lo subiría, a su casa lo llevó y de cenar le daría. Le escogió la mejor de tres mantas que tenía. Se levantó el labrador a punto de medianoche, a ver si el pobre dormía. Se encontró con el Señor, la cruz por cama tenía. Si yo hubiera sabido la compañía que traía, le hubiera dado mi alma, el corazón y la vida-. Te prometo, labrador, trigo para toda la vida, cuando llegues a mi reino, tu gloria tendrás cumplida.
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Historias

Historia de San Isidro labrador
San Isidro labrador, labraba en su quintería y cuando se iba a labrar era más de medio día. Labradores de alrededor, a Isidro tienen envidia de ver que sus gananciales sin comparación crecían. Labradores de alrededor a su amo van a imponer, - mire usted que su criado no cumple con su deber. - Si mi criado no labra ni cumple con su deber, yo a ustedes no pido nada para pagarselo a él. Se ha salido para la calle con la cara avergonzado, y el amo que no era torpe quiso enterarse del caso. Se ha montado en su caballo desde lejos divisando, y vio labrar en su finca tres pares de bueyes blancos, y tres ángeles detrás, todos vestidos de blanco. - Buenos días tengas Isidro. - Venga usted con Dios mi amo. - Buenos días tenga Isidro dime ¿quien te está ayudando?.

- A mi no me ayuda nadie a cumplir con mi trabajo, tan solo un Dios soberano que me da salud y amparo. - Isidro no hay por aquí un arroyo ni una fuente, para calmar esta sed que la traigo muy ardiente. - No le extrañe a usted mi amo, no le extrañe que le diga, que detrás de aquella roca brota el agua cristalina. Ha cogido San Isidro la vara de gavilanes le ha dado un golpe a una piedra y el agua salía a raudales. Se ha montado en su caballo, de alegría va llorando, a decirle a su señora que su criado era Santo. A otro día en la mañana las campanas repicando que van a sacar a Isidro por mandato de su amo. Por eso le hacen la Fiesta el día 15 de mayo. (Para que conozcáis la historia de San Isidro labrador, tan querido por todos los moredanos).

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Por amor a una madre
Por el amor a mi madre, voy a dejar la parranda Aunque me digan cobarde, a mi no me importa nada. Mi madrecita llorando, me dice que ya no tome, La vida se esta acabando, y temo que me abandone. Adios botellas de vino, adios mujeres alegres, Adios todos mis amigos, Adios los falsos quereles. Por el amor a madre, hare cualquier sacrificio, antes de que sea muy tarde, voy a quitarme del vicio. Se que no soy un cualquiera, si aún me vive mi madre, si no, ya ahorita anduviera como la pluma en el aire. Adios botellas de vino, adios mujeres alegres, Adios todos mis amigos, Adios los falsos quereles.

Poesías

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A mi madre

Benditas entrañas que me dieron vida, manos cariñosas que me dieron pan. ! Como se hizo nada lo que fuera todo!. Como se hizo angustia lo que fue cantar. Unos se murieron, otros se marcharon, y yo oí a mi madre rezar y rezar, Mi madre era joven, la casa era vieja sus cabellos negros mullidos los lechos, sabroso el yantar se volvieron blancos éramos pequeños, teníamos entonces y vistío de luto su serenidad. el alma de luna, de flor, de cristal. Pasaba mi vida soñando en las hadas Se enfermó su cuerpo, o escribiendo cartas a Baltasar. con un mal sin nombre !Cuantas veces, cuantas con mano traviesa, despojé de rosas el mejor rosal; enturbié la fuente, dejé que volara el canario lindo como un madrigal, y lloré más tarde por aquel reproche que era al mismo tiempo, ternura y piedad. Oh mi madrecita grácil y morena que tan suavemente me enseño a rezar, que prendía en las noches, lámparas azules, y en las tardes buenas amasaba el pan. #iempre dili"ente, siempre compasiva cuidando de todo, dispuesta a ofrendar para su macetas el rie"o piadoso, para sus canarios el nido nupcial. Sin casi sentirlo nos tornamos hombres, que ninguno supo conocer quizá, y las santas manos se le retorcieron como los sarmientos que envejecen ya. Cuando aquella noche, nos llamó a su vera para bendecirnos y morir en paz, yo, que la adoraba, con ternura inmensa, como débil niño le grite: ! Mama...! Sé que esta en el cielo porque fue su vida, toda transparencia, toda suavidad, y aunque no escuchamos su plegaria ardiente, ruega por nosotros en la inmensidad. ! Benditas entrañas
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nubló nuestras frentes, surcos de ansiedad. Sollozamos mucho, como se solloza por los que se mueren y los que se van.

que me dieron vida, manos cariñosas que me dieron pan! !Como se hizo nada lo que fuera todo! !como se hizo angustia lo que fue cantar!. (Poesía de Eduardo Téllez. Dedicada a nuestras madres).

Antiguamente al anciano respetaban los nietos a él acudían, a que cuentos les contara, y el viejo se entretenía, y la vida se le hacía más agradable al pensar que cariño le tenían. Hoy una pila de ancianos las cuentas las tienen hechas, si no cambia la vida que eso difícil será, allí en una residencia esperándolos estarán. Que Dios hizo la vida así para tener que penar, y entre penas y dolores la Gloria poder ganar.

Poesía a la vejez
Triste y amarga es la vida del que llega a la vejez, muchas cosa que precisa ya no se las puede hacer. Tiene que estar esperando que lo quieran atender, y si anda protestando mucho peor para él. Al viejo nadie lo quiere pero hay que pensar que si no te mueres antes a viejos has de llegar. Este desprecio que tienen al que llega a la vejez que vayan pensando ya, que con la misma moneda a ellos les pagarán.

Jesus, ábreme
Tan, tan.. Jesús ábreme: Mi madre tan santa y buena al acostarme me dijo que estás solito en la iglesia, que no tienes en la noche, cuando todo está en tinieblas, más que una lámpara triste que a tu lado siempre vela.
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Y yo, que te quiero tanto y tuve por vez primera la dicha de recibirte esta mañana... ¿te acuerdas?. He saltado de la cama y sin que nadie me viera, he venido a tu sagarario y aquí estoy, junto a la puerta. Abreme, niñito Dios, quiero esta noche siquiera, estar al ladito tuyo, aunque por eso no duerma, ¿no me escuchas?... Oh, ¿como... y la puerta? ¿como has abierto, bien mio, y ya estás en mi presencia...? Y dos niños abrazados se vieron allá en la iglesia, haciendose mil caricias, diciendose mil ternezas. “¿Qué es lo que has hecho amiguito?, si mi mejor compañía es tu virtud y tu pureza....? “-Vete a dormir, que hace frío, y está la noche muy negra, y está tu madre llorando al ver la casa desierta”. “-Yo siempre vivo contigo que en las almas que son buenas

tengo mi altar y morada... ...bien, adiós, mi dulce prenda”. Dos largos besos sonaron: cerróse sola la puerta; y al ir el niño a aostarse, la aurora blanca clarea. Desgreñados los cabellos, sorbiendo el mar de sus penas, dice la madre, abrazándose a la aparecida estrella: “-¿Quien te robó, mi tesoro, y como a tu madre llegas si no he sentido tus pasos y a nadie vi en la escalera?”. “-Perdóname, soy muy malo es que me escapé a la iglesia” “-¡A la iglesia y tantas horas, en noche que tanto hiela...!” “-Es que el niño del sagrario me atendió y me abrió la puerta, pero, te juro mamita, que estuve un minuto apenas...!”. (Poema del padre Teodoro Palacios)

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Pena y alegría del amor
Mira como se me pone la piel cuando te recuerdo...

Canciones

Por la garganta me sube un río de sangre fresco de la herida que atraviesa de parte a parte mi cuerpo. Tengo clavos en las manos y cuchillos en los dedos y en mi sien una corona hecha de alfileres negros. Mira como se me pone la piel “ca” vez que me acuerdo que soy hombre “casao” ¡y sin embargo, te quiero!. Entre tu casa a la mía hay un muro de silencio, de ortigas y de chumberas, de cal, de arena, de viento, de madreselvas oscuras y de vidrios en acecho. Un muro para que nunca lo pueda saltar el pueblo que anda rondando la llave que guarda nuestro secreto. ¡Y yo sé que me quieres! ¡y tú sabes que te quiero!
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y lo sabemos los dos y nadie puede saberlo. ¡Ay, pena, penita, pena de nuestro amor en silencio! ¡Ay, que alegría, alegría, quererte como te quiero! Cuando por la noche a solas me quedo con tu recuerdo derribaría la pared que separa nuestro sueño, rompería con mis manos de tu cancela los hierros, con tal de verme a tu vera, tormento de mis tormentos, y te estaría besando hasta quitarte el aliento. Y luego, qué se me daba quedarme en tus brazos muerto. ¡Ay, qué alegría y qué pena quererte como te quiero!. Nuestro amor es agonía, luto, angustia, llanto, miedo, muerte, pena, sangre, vida, luna, rosa, sol y viento. Es morirse a cada paso y seguir viviendo luego con una espada de punta

siempre pendiente del techo. Salgo de mi casa al campo sólo con tu pensamiento, por acariciar a solas la tela de aquel pañuelo que se te cayó el domingo cuando venías del pueblo y que no te he dicho nunca mi vida, que yo lo tengo. Y lo estrujo entre mis manos lo mismo que un limón nuevo, y miro tus iniciales y las repito en silencio para que ni el campo sepa lo que yo te estoy queriendo. Ayer, en la Plaza Nueva, vida, no vuelvas a hacerlo, te vi besar a mi niño, a mi niño, el más pequeño, y cómo lo besarías ¡ay, Virgen de los Remedios! que fue la primera vez que a mí me distes un beso. Llegué corriendo a mi casa, alcé mi niño del suelo y sin que nadie me viera, como un ladrón en acecho, en su cara de amapola mordió mi boca tu beso.

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que se van con pena. ¡Ay, qué alegría y qué pena quererte como te quiero! Mira, pase lo que pase, aunque se hunda el firmamento, aunque tu nombre y el mío lo pisoteen por el suelo, y aunque la tierra se abra y aun cuando lo sepa el pueblo y pongan una bandera de amor a los cuatro vientos, sígueme queriendo así, tormento de mis tormentos. ¡Ay, qué alegría y qué pena quererte como te quiero! (Poesía de Rafael de León, hecha copla) Porque los hombres son muy baratos, noventa y cinco no vale un chavo, y las mujeres válgame Dios, una solita, solita y sola vale un millón que lo valgo yo. En el mar hay un pescado que tiene la cola verde desengáñate Rosario que tu novio no te quiere. Que vengo del moro que del moro vengo, de ver la barquillas de ver los barqueros, de ver las corrientes del agua serena, de ver mis amores que se van con pena. Porque los hombres son muy baratos noventa y cinco no vale un chavo y las mujeres, válgame Dios una solita, vale un millón
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Canción ¡Ay Chari! ¡Ah! Chari cuando te pones en la puerta con tu madre tu madre parece un sol y tu la Virgen del Carmen. Que vengo del moro que del moro vengo, de ver la barquillas de ver los varqueros, de ver las corrientes del agua serena, de ver mis amores

que lo valgo yo. Glosa a la

Y me he enterao casualmente de que le faltaste ayer y nadie me lo ha “contao”, nadie, pero yo lo sé. Yo tengo entre dos amores mi corazón “repartío”, si encuentro a uno llorando es que el otro le ha ofendío; y mira, nunca me quejo de tus caprichos constantes. ¿Quieres un vestío? ¡catorce! ¿quieres un reloj? ¡de brillantes!. Ni me importa que la gente vaya de mí murmurando que si soy para ti un muñeco, que si me has quitado el mando, que en la diestra y la siniestra tienes un par de agujeros por donde se va a los baños el río de mis dineros... ¡Y a mí qué...? Con tal de que de mi lao tú nunca te “desepares” toíto te lo consiento menos faltarle a mi mare. Porque esa mimbre de luto que no levanta la voz
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soleá

¿Te acuerdas de aquella copla que escuchamos aquel día sin saber quién la cantaba ni de qué rincón salía?. Pero qué estilo, qué duende, qué sentimiento y qué voz; creo que se nos saltaron las lágrimas a los dos. "Toíto te lo consiento menos faltarle a mi mare que a una mare no se encuentra y a ti te encontré en la calle". No vayas a figurarte que esto va con intención. Tú sabes que por tí tengo “clavao” en mi corazón, el querer más puro y firme que ningún hombre sintiera, por la que Dios uno y trino le entregó por compañera. Pero es bonita la copla y entra bien por soleares: "Toíto te lo consiento menos faltarle a mi mare..."

que no ha tenío siquiera contigo ni un sí ni un no; que anda como una pavesa, que no gime ni suspira, que se le llenan los ojos de gloria cuando nos mira; que me crió con su sangre; que me llevaba la mano para que me santiguara como todo fiel cristiano y en las candelas del hijo consumió su juventud cuando era cuarenta veces mucho más guapa que tú. Tienes que hacerte a la cuenta que la has visto en los altares y hincarte de rodillas antes de hablarle a mi mare; porque el amor que te tengo se lo debes a su amor, que yo me casé contigo porque ella me lo mandó. Conque a ver si tu conciencia se aprende esta copla mía muy semejante a aquel cante que escuchamos aquel día sin saber quién lo cantaba ni de qué rincón salía.

"A la mare de mi alma la quiero desde la cuna; por Dios, no me la avasalles que mare no hay más que una y a ti te encontré en la calle". (Poesía de Rafael de León hecha copla)

Canción ¡Ay María!
¡Ay María!, ¡Ay María! ¿Eras tú la decías que viniendo yo del tercio conmigo te casarías?. Del tercio yo ya he venido conmigo no te has casado, dime María del alma de quien te has enamorado. Me he enamorado de un chico que viene de copa alta, si es que te gustan los reyes cuatro tiene mi baraja. El de oros no me gusta, el bastos no me agrada, el de copas es un borracho, yo me voy con mis espadas. Me están haciendo un gancho
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para enganchar a las niñas bonitas para bailar.

donde recogía cosechas del fruto que el tiempo traía.

San Antonio y los pájaros
Divino Antonio precioso suplícale a Dios inmenso, que por tu gracia divina alumbre mi entendimiento. Para que mi lengua refiera el milagro que, en el huerto obraste de edad de ocho años. Desde niño fue criado con mucho temor de Dios, de sus padres estimado y del mundo admiración. Fue caritativo y perseguidor de todo enemigo con mucho rigor. Su padre era un caballero cristiano, honrado y prudente, que mantenía su casa con el sudor de su frente. Y tenía un huerto Por la mañana un domingo, como siempre acostumbraba, se marchó su padre a misa, cosa que nunca olvidaba. Le dijo: Antonio, ven aquí, hijo amado, escucha que tengo que darte un recado. Mientras que yo estoy en misa gran cuidado has de tener, mira que los pajaritos todo lo echan a perder. Entran en el huerto, comen el sembrado, por eso te encargo que tengas cuidado. Cuando se ausentó su padre y a la iglesia se marchó, Antonio quedó cuidando y a los pájaros llamó: Venid, pajaritos,
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dejad el sembrado, que mi padre ha dicho que tenga cuidado.

¿has cuidado bien de los pajaritos?.

Para que mejor yo pueda cumplir con mi obligación, voy a encerrarlos a todos dentro de esta habitación. A los pajaritos entrar les mandaba, y ellos muy humildes en el cuarto entraban. Por aquellas cercanías ningún pájaro quedó porque todos acudieron como Antonio les mandó. Lleno de alegría San Antonio estaba, y los pajaritos alegres cantaban. Al ver venir a su padre todos los mandó callar, llegó su padre a la puerta y le empezó a preguntar: Dime, hijo amado, qué tal, Antoñito,

El hijo le contestó: padre, no tengas cuidado, que para que no hagan mal, todos los tengo encerrados. El padre que vio milagro tan grande, al señor obispo trató de avisarle. Acudió el señor obispo con grande acompañamiento, quedaron todos confusos al ver tan grande portento. Abrieron ventanas, puertas a la par, por ver si las aves se querían marchar. Antonio les dijo a todos señores, nadie se agravie, que las aves no se marchan a menos que yo lo mande. Se pone en la puerta y les dijo así:
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vaya, pajaritos, ya podéis salir.

riscos y prados. Al tiempo de alzar el vuelo, cantan con dulce alegría, despidiéndose de Antonio y toda su compañía. El señor obispo, al ver tal milagro, por diversas partes mandó publicarlo. Árbol de grandiosidades, fuente de la caridad, depósito de bondades, padre de inmensa piedad. Antonio divino, por tu intercesión, todos merecemos la eterna mansión.

Salgan cigüeñas con orden, águilas, grullas y garzas, gavilanes y avutardas, lechuzas, mochuelos y grajas. Salgan las urracas, tórtolas, perdices, palomas, gorriones y las codornices. Salga el cuco y el milano, burla, pastor y andarríos,. canarios y ruiseñores, tordos, gazarros y mirlos. Salgan verderones, y las corderinas, y las cogujadas, y las golondrínas. Al instante que salieron, todas juntitas se ponen, escuchando a San Antonio para ver lo que dispone. Antonio les dice: no entreis en sembrados, marchad por los montes,

Canción de Elenita
Estando Elenita bordando blancos pañuelos de seda, vio un caballero venir por la alta Sierra Morena. Se levantó a preguntarle que si venía de la guerra.
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Si señora, de allí vengo. ¿Tiene usted alguien que le duela?. Allí tenguo a mi marido siete años lleva en ella. Déme usted señas de él por si yo le conociera. Llevaba caballito blanco y espada bordada de seda. Este señor que usted dice muerto ha quedado en la guerra, y en el testamento pone, que me case con su dueña. Siete años he esperado y otros siete esperé y si a los catorce no viene a monja me he de meter. Y esos dos hijos que tienes con ellos ¿qué vas a hacer? Uno lo dejo a mis padres para que se sirvan de él, y el otro lo meto en el convento para que me enseñe a leer. Levanta esos ojos paloma, levanta esos ojos clavel,

que tus hijos tienen padre y tú, marido también.

Trigo límpio María Manuela, ¿me escuchas? Yo de vestíos no entiendo, pero... ¿te gusta de veras ese que te estás poniendo?. Tan fino, tan transparente, tan escaso y tan ceñío, que a lo mejor por la calle te vas a morir de frío. Te sienta que eres un cromo, pero cámbiate de ropa, si es un instante, lo justo mientras me tomo esta copa. Ponte el de cuello cerrao que te está de maravilla y que te llega dos cuartas por bajo la rodilla. Cada vez que te lo pones te encuentro tan elegante que dentro de mí murmuran los duendecillos de un cante.

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"La rosa que me entregaron al pie del altar mayor lleva las sayas cumplías y nadie le ve el color". Pero antes de que te vistas coge un poco de agua clara, y afuera los melinotes que te embadurnan la cara. Ni más carmín, ni más cremas, ni más tintes en el pelo; no te aguanto más colores que los que te puso el cielo. Se acabó enseñar las piernas, y los brazos, y el escote, y el rostro no te lo pintes ni aunque te salga bigote; que te hizo Dios tan hermosa como una rosa temprana y se va a enfadar contigo por enmendarle la plana. Y a tu prima le devuelves la pulsera de brillante, son mucho lujo esas piedras pa la mujer de un tratante. Te quiero guapa y sencilla como yo te conocí, no tienes que engalanarte

pa nadie más que pa mí. Ni más zapatos de Gilda, ni más turbantes de raso; para presumir te sobra con cogerte de mi brazo. y como un día te vea que enciendes un cigarrillo vas a echar, entrañas mías, el humo por los tobillos. No quiero que me pregunten "Esa gachona, ¿quién es?, ¿una secretaria de esas que beben champán francés?" Ni tú eres mujer moderna ni quiero que lo aparentes que yo te prefiero antigua y oliendo a mujer decente. Que con el triguito limpio “toito er” mundo te compare, que por “de fuera” y por dentro te parezcas a mi mare. ¿Te cambiaste ya el vestío? Pues andando “p'al“ teatro, ya verás tú con qué envidia nos contemplan más de cuatro:

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"¡Vaya un marío con suerte y una mujer bien plantá, es una vara de nardos con la carita lavá!". Y al salir yo te prometo cantarte por alegrías, lo mismo que te cantaba cuando tú eras novia mía: "Mi novia es la más hermosa y no se pinta la cara la tiene como una rosa tan sólo con agua clara". El barco de mis amores no tiene más que una vela remendaita y graciosa igual que María Manuela. Se conforma mi niña con un vestío y le basta y le sobra con un marío. De percal que se ponga, ¡viva el salero!, es mi María Manuela la reina del mundo entero. (Poesía de Rafael de León hecha copla)

No llores, niño, no llores
De catorce a quince años cuando yo te conocí, me pediste relaciones y al momento te las dí. Fuiste a hablar con mis padres y te dijeron que no, y yo como te quería te entregué mi corazón. Te fuiste y me dejaste, me dejaste un chiquillo, cada vez que el niño llora me recuerda tu cariño. No llores, niño, no llores que a tu madre le da pena, que digan que un niño llora en casa de una soltera. Todas las mañanas voy a la orillita del mar, y le pregunto a las olas si han visto a mi amor pasar. Y las olas me contestan, revolcándose en la arena: «No fiarse de los hombres si no queréis pasar penas».
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Todas las mañanas voy a la orillita del mar y le pregunto a las olas si han visto a mi amor pasar. Y las olas me contestan, dando vueltas por el aire: «El hombre que no sea hombre que no comprometa a nadie». No llores, niño, no llores que a tu madre le da pena, que digan que un niño llora en casa de una soltera. Solterita y sin cariño nadie se acuerda de mí, que abra la tierra y que me trague que yo me quiero morir. ( Llaman a la puerta). - ¿Quién habita en esta casa que tanta penita se oye?. - Habita una señorita deshonrada por un hombre. De compaña traigo un cura que nos eche la bendición para que en el pueblo digan que tu marido soy yo.
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Romance del crimen de Guadahortuna En la cañá de Guadahortuna ¿no saben lo que pasó?, que un novio mató a su novia sin motivo ni razón. Antonio se llamaba él, y celoso por demás, y ella se llamaba Lola y era guapa sin par. La invitaron a un baile su padre no la dejó, y sin permiso del padre en el baile se metió. Como era tan bonita le tiraban los sombreros, su novio le tiró el suyo y no quiso recogerlo. “A la salida del baile me la tienes que pagar
te he de cortar la cabeza y la mano principal”. A la salida del baile
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Romances

el no le pudo hacer ná porque estaba su tia al lado y no se pudo acercar. A otro día por la mañana, Antonio se levantó y se fue a casa de su novia en busca de una ocasión. Sentada a la entrada del cuarto ella se estaba peinando: “Que quieres Antonio? ¡Vete¡ mira que llamo a mi hermano”. Lo llames o no lo llames , o lo dejes de llamar, la mala acción que me hicistes me la tienes que pagar”. Subiendo las escaleras la capa se le caía y se ha sacado una alfaca y la ha dejado tendida. Llamaron a la justicia. la llevaron a la losa, toda vestida de blanco que parecía una rosa. Allí llamaron a Antonio por ver si la conocía ¿No la voy a conocer si ha sido la novia mia?.

A las doce menos cuarto vino el padre a merendar. “¿Quien ha matado a mi hija? ¿Quien ha sido el criminal?. Si lo cogiera en el acto lo cosía a puñalas”. Un rosal cria una rosa y una macet a un clavel. y un padre cria a una hija sin saber para quien es , si para algún criminal. si para un hombre de bien.

Romance de Adelina Una desgraciada joven después de perder su honra se ha enterado que su novio se iba a casar con otra. Un día que él vino a verla y llorando se la encontró: "¿Qué te pasa, vida mía?" así le dijo el traidor. "¿Qué quieres que me pase? si es verdad lo que me han dicho"
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te vas a casar con otra y a mí me dejas un niño. "No seas tonta, Adelina, que todo eso es por envidia, que nosotros nos queremos hasta el fin de nuestras vidas". El hermano que estaba allí encerraíco en un cuarto, al oír estas palabras salió con pistola en mano: "¿Tú has sido el que le has quitado la honra a mi hermana?, si no te casas con ella a Dios entregas tu alma". Por fin quedaron amigos y Fernando se marchó, y a los cuatro o cinco días una carta le mandó. Adelina tuvo carta cuando menos lo esperaba, diciendo el día y la hora en que Fernando se casaba. Adelina cogió el puñal y a la iglesia se marchó, buscando la hora oportuna para defender su honor.
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Al poco llegaron los novios y Adelina quedó dentro, se va para el altar mayor a pedir impedimento. "Escucha, mira Fernando, y fíjate en lo que haces, te vas a casar ahora y pronto vas a ser padre". Fernando ha sacao la mano y una bofetá le ha dado y Adelina sin clemencia el puñal se lo ha clavado. Vino la Guardia Civil y se la llevaron presa y delante del juez estas palabras contesta: "Yo soy la autora del crimen porque a mi novio he matado, se iba a casar con otra y a mí me había deshonrado".

Romance de los amores desgraciados de María María tenía amores con un tal Pedro Cardeño, y ella le quería mucho porque era un chico muy bueno. A los padres de María nunca jamás le hizo gracia, porque querían casarla con un sobrino de casa. El veinticinco de mayo le prepararon la boda, y a otro día de mañana ya estaba la gente toda. Ya estaba la gente toda María vestida de gala, y al ver a su primo entrar cayó al suelo mareada. Cayó al suelo mareada pero pronto volvió en sí, advirtiéndole a la gente: "voy un momento al jardín". Viendo que ya se tardaba echaron mano a buscarla, y en la orilla del pozo se la encontraron ahogada.

Llamaron a la justicia, la subieron a su casa, y del pecho le han sacao una lastimosa carta. "Adiós mis padres queridos, hermanos y demás gente, para casar sin amores he preferido la muerte". El ataúd de María era blanco y de nogal, Y a sus padres les ha servido como notable ejemplar. La corona de María sus amigas la llevaban, de las flores más bonitas que crían las valencianas. A la entrada del cementerio se oye una voz muy dolida, que es la del galán don Pedro que estas palabras decía: "Adiós María de mi alma, que luto te guardaré, y al no casarme contigo con ninguna casaré".

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Romance Doña Teodora le dice a su esposo don Fidel: “Me parece que el gañán mira mucho a la Isabel.” “Eso me parece a mí, me parece una comedia: Si mucho la mira él, mucho más le mira ella. Sabemos que nuestro mozo es un chico muy formal, pero, ¿qué quieres con eso si no tiene capital?”. “Nuestra hija debe casarse con un hombre de dinero y se ha ido a enamorar de ese pobre pordiosero. Un día que está en el pueblo yo no le pierdo de vista pensando que un jornalero se lleve a una señorita.” “Para evitar este lío cortaremos por lo sano, mandándole a trabajar a otro sitio más lejano

A deshoras de la noche Isabel por la ventana consultaba con su Pedro y amargamente lloraba. “Toma, Pedro este pañuelo, que lo bordé para ti, para ti, prenda dorada “pa” que te acuerdes de mí”. Y tú toma este retrato porque ayer me retraté, que aunque muy lejos me vaya quiero que me puedas ver”. Ya se despide el mulero, ya se despiden los dos y la pobre de la joven muy malita se acostó. “¡Ay, qué malita me encuentro la pobre joven decía, eso de no ver a Pedro se me aumenta la agonía. Se me aumenta la agonía, se me parte el corazón. el retrato de mi Pedro me dará fuerza y valor. Pedro, que está en la besana, siempre va pensando en ella,
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en sus ojos lleva llanto y en el alma lleva pena. Oye una voz desde un cerro, era la del mayoral, le da la carta y la lee y como un niño echó a llorar. Como un niño echó a llorar, como un loco echó a correr y le dijo el mayoral, “toma el dinero “pal”tren. Al llegar Pedro al pueblo se encontró al enterraor, con un pico y una pala que venía del panteón. “Pedro, ten resignación, que esta mañana a las diez he abierto la sepultura de tu amada la Isabel.” “¿Cómo has tenido valor de coger pico y pala y enterrar a mi Isabel sabiendo lo que la amaba?. ¿Por qué no la desentierras ahora que nadie nos ve “pa” darle un beso en la boca y luego morir después?”.

“Eso si que no lo hago, eso sería una locura de arrojarme a la prisión por abrir la sepultura.” “Un favor te voy a pedir, me lo vas a conceder: ¡qué me lleves a la tumba de mi amada, la Isabel!” Al llegar Pedro a la tumba se quedó mudo, sin habla, han pasado tres minutos, salió una paloma blanca. “No te asustarás, mi Pedro, no te asustarás de mí, para mañana a las diez estarás conmigo aquí. Toma este papel en blanco, no te lo doy por escrito, que no he de entrar en la Gloria hasta que no entre contigo.” Al ver el enterraor lo malo que Pedro estaba, ha mandado a por tres hombres que lo lleven a su casa. Le ponen dos inyecciones, y con pruebas del doctor,
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tenía una pena tan honda que a las tres horas murió. Por el dinero maldito, por el dinero cruel, su madre tuvo la culpa de la muerte de Isabel. Por el dinero maldito, por el dinero traidor, su padre tuvo la culpa de la muerte de los dos.

Lo primero que pregunta si Blanca Flor quedó buena. -Blanca Flor buena quedó en manos de una partera. Sólo me mandó llevar a su hermana Filomena. -Filomena es muy hermosa, no puede ir a extraña tierra. Pero ella, si quiere ir ten buen cuidado con ella. -Cuidado con ella sí como si mi hermana fuera, cuidado con ella sí, como si mi mujer fuera. Él se monta en un caballo y ella en una hermosa yegua y anduvieron un reinado sin palabra hablar con ella. A los ocho días justos de amores la requiriera. -No me hables de eso, cuñado no me hables de eso siquiera, que mi hermana es tu mujer y yo tu cuñada buena. La cogiera por la mano y la derribara a tierra, con las voces que ella daba un pastorcito viniera.

Romance de Isabel de Mena Por los campos de Madrid se paseaba Isabel de Mena, con dos hijas de la mano, Blanca Flor y Filomena. Estándolas paseando un caballero viniera; Le pidiera la menor y la mayor se la diera. Se casaron, se velaron, para su tierra la lleva. Y al cabo de nueve meses a ver su suegra volviera.

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Pastorcito, pastorcito, me escribirás una esquela. No tengo pluma y papel ni tinta como quisiera. De tinta te ha de valer la sangre de mis venas. De papel te han de valer las hojas de las higueras. Primero llegó la carta, que el caballero a su tierra. Blanca Flor que la leyó un hijo varón tuviera. Lo mató y lo guisó para su marido la cena. ¿Qué me diste, Blanca Flor, que tan rico me supiera?. Mejor te supieran, perro, los besos de Filomena. O eres santa o eres bruja o el diablo te lo dijera. Ni soy santa ni soy bruja, ni el diablo me lo dijera, me lo dijeron las cartas de mi hermana Filomena. Y Blanca Flor se marchó para volver a su tierra. ¡Válgame el Señor San Pedro y la Santa Magdalena!

Enrique y Lola
Dos hermanos huerfanitos criados en Barcelona el niño se llama Enrique la niña se llama Lola. Enrique, como es mayor, se ha marchado al extranjero, pasando ríos y mares se ha hecho un gran caballero. Lola se llevó llorando noche y día por su hermano y a la Virgen del Pilar le reza para encontrarlo. Estando un día en la casa, Lola le dijo al marido: -Vámonos para la Habana, tengo un hermano perdido. Si tu hermano se ha perdido y no sabes dónde para, Lola, tu gusto es el mío, vámonos para la Habana. Tomaron embarcaciones, atravesaron las aguas y al poco tiempo llegaron a la ciudad de La Habana.
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Cayó su marido malo con fiebres amarillas y al poco tiempo Lola quedó en el mundo solita. Lola se quedó viuda y como lo precisó, se ha echado a pedir limosna, una limosna por Dios. -Caballero una limosna, que Dios se lo pagará. Se echa la mano al bolsillo y una peseta le da. Siguió los pasos a Lola y en su habitación entró a pedir los imposibles y Lola le dice que no. Y el caballero furioso sacó un puñal de su pecho: -Prefiero darte la muerte si no logro lo que intento. -Oh, si estuviera aquí mi hermano, mi Enrique de mi alma, le salvaría la honra a su desgraciada hermana. -¿Acaso te llamas Lola? -Lola me llamo, señor.

-Mátame, querida Lola, que he sido tu inquisidor. Allí fueron los abrazos, allí fueron los suspiros, allí fueron encontrados los dos hermanos perdidos.

El tahonero y el cura Siéntate si estás despacio: te contaré un entremés que le pasó a un tahonero con el cura y su mujer. Gobernaron un pollito con mucho azúcar y miel y a las primeras tajadas en la puerta llamó Andrés: -¡Señor cura, es mi marido! ¿Dónde le meteré a usted? -Méteme en ese costal y arrímame a la pared. Y al subir por la escalera ¡Dios! lo primero que ve: -¿Qué hay en ese costal arrimado a la pared? -Una fanega de trigo que ha quedado que moler.
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-Sea trigo o no lo sea mis ojos lo quieren ver. Ya desatan el costal y lo primero que ve, es la corona del cura y el sombrero calañés. Ya le preparan los tiros y le enganchan a moler: Lo engancharon a la una, lo soltaron a las tres; y molió cáliz y medio y una fanega después. Ya le aflojaron los tiros y el cura apretó a correr. Los calzones se le caen y no les quiere coger y parece que llevaba el demonio entre los pies. Al otro día siguiente se encontró con Isabel: -Buenos días, señor cura. -Buenos los tenga, Isabel. -Que me ha dicho mi marido que vuelva ustéd allá otra vez. -Dígale usted a su marido que allá no quiero volver; que no he nacido para burro ni tampoco para moler.

El niño arrojado a los cerdos Señores, mucha atención a este caso que ha ocurrido en la provincia de Huesca, que a todos a conmovido. En la finca de La Estrella habitaban dos hermanos, la chica llamada Lola y el hermano era Gerardo. No tenían padre ni madre, pues huérfanos se criaron, y cuando fueron mayores, un día dijo el hermano: -Mira, Lola, lo que digo tú ya tienes quince años yo cumplí los diecinueve, escucha lo que he pensado: Tenemos mucho dinero que nuestros padres dejaron y esta finca es tuya y mía, quiero ser tu enamorado. Esto quedará en secreto y nadie se enterará, si no haces lo que te digo, yo juro que te pesará.

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Aquella joven muchacha horrorizada quedó, antes de hacer lo que dices me partiría el corazón. No me importa que me mates ni lo que hagas conmigo, somos de la misma sangre y Dios te enviará el castigo. Aquel canalla reía y decía estas palabras: -Esta noche cuando venga vas a ser mi enamorada. Muy borracho, aquella noche el malvado regresó y donde dormía su hermana el canalla se metió. Por mucho que ésta gritaba por más que se defendió, no pudo evitar la joven que le robarán su honor. Han pasado varios meses y una criatura nació. Era un hermoso niño tan bonito como el sol.

Lola le dijo a su hermano: -¿Qué haré con esta criatura?, ahora dirán los vecinos que soy una mujer impura-. Entonces dijo el hermano: -Esto yo lo arreglaré, me lo llevaré a una casa y allí cuidarán de él. Tú podrás verlo si quieres, pero te voy a advertir, que si la verdad se sabe, prepárate tú a morir. La pobre Lola, llorando, a su hermano le entregó, aquel hijo de su sangre con mucha pena y dolor. En vez de hacer lo que dijo aquel malvado canalla, arrojó el niño a los cerdos que criaban en la cuadra. Ahora si que no sabrán lo que he hecho yo contigo pues te queda poca vida. Una mañana temprano que Lola se levantó,
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se fue hacia la cuadra y una sorpresa se llevó. Una perra que criaba a sus perritos había acostado con ellos al niño y a los cerdos les gruñía. Al verlo, esa pobre madre a la criatura cogió, la cual estaba dormida, y más de mil besos dió. -Hijo mío de mi vida, ¡qué gran milagro hizo Dios, que gracias a este animal ningún cerdo te mordió-. Enseguida marchó Lola y a la justicia llamó, ésta detuvo al hermano y a la cárcel lo llevó. Cuando se celebró el juicio, el canalla declaró que como estaba borracho de su hermana él abusó. -Al niño lo eché a los cerdos porque no me interesaba

que los vecinos supieran lo que hice con mi hermana-. Veinticinco años de cárcel le han salido a este malvado, y todos estamos seguros que quedará escarmentado.

Le sucedió a una novia
Un hombre que trabajaba en el muelle de Almería con una hija tan guapa que era su maravilla. Un día fue a llevarle a su padre la comida, se ha enamorado un hombre al verla tan guapa y linda. ¿Esa es tu hija, Francisco?, es mi hija Don José, pues tienes una hija guapa, de buena gana, Francisco, con tu hija me casaba y a tí y a tu propia hija no os faltaría de nada.

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Tiene novio, don José y lo tiene en el servicio, honrado y trabajador y lo quiere con delirio. Tú le dices a tu hija que lo que tiene que hacer, es casarse con un hombre que tenga para comer. A mi casa me retiro y con ella hablaré y lo que ella me diga la contestación daré. Si supieras hija mía la dicha que traigo a casa, te ha salido una suerte, has de ser afortunada. ¿Viste aquel caballero que conmigo platicaba?, se ha enamorado de tí, has de ser afortunada. ¿Cómo olvido yo a Manuel si la palabra le di cuando al servicio se fue de quererlo hasta morir?.

¿Cómo olvido yo a Manuel, un hombre que tanto quiero?, sería una miserable olvidar por el dinero. Pues nada tengo que ver, se hará lo que mande yo que vengo buscando el bien que sea para los dos. Viendo que aquello iba en serio y la boda se acercaba, cogió tintero y papel para escribir una carta. Verás querido Manuel al recibir esta carta y por pronto que la leas verás en breves palabras. Me quiere casar mi padre con un rico millonario. Pide permiso, si puedes, y no dejes pasarlo. Manuel al recibir esta carta pronto permiso pidió, se marchó para su pueblo y con el caso se encontró.

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La boda estaba en la iglesia y en la iglesia se metió y al ver a Manuel entrar a su cuello se tiró. Para que vean que me quiere me la llevo porque es mía y si alguno me dice algo, con el me juego la vida.

Estándose calentando de esta manera le habló. Dolores, me has vuelto loco de ti gozaría yo. Emilio no digas eso, mira, cállate por Dios. Mi padre me dejó sola porque en ti mismo confió. Si confió en mí tu padre, no tengo nada que ver, lo que mi cuerpo me mande es lo que tengo que hacer. Dolores se metió al cuarto a ver si podía atrancar, pero el criminal de Emilio de ella quiso abusar. A los gritos que ella daba un hermanito acudió, le ha dado una puñalada al lado del corazón. ¡Que lástima de Dolores con qué penas moriría al ver a su hermano herido y ella en la última agonía!.

Romance
En la provincia de Huelva una niña se murió no murió de calentura ni tampoco de dolor murió de una puñalada que su mulero le dio. Su padre se fue a Porcuna y solita la dejó, no dejándose en su casa ningún hombre de razón. Emilio que era mulero Emilio al campo salió Emilio llegó mojado, ropa límpia le sacó, ropa límpia de su padre y Emilio seco quedó.

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