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El itinerario de viaje indica que, en unos cuantos minutos, el
azul cobalto del cielo se cubrirá de un tono negro profundo. La
nave viaja a casi 5,000 kilómetros por hora, cuatro veces la velo-
cidad del sonido, y está por alcanzar los 22,000 kilómetros de
altura, distancia perfecta para ver a la Tierra como un gigantesco
y luminoso mapa de agua.
Quienes viajan en su interior son ciudadanos comunes, y no
astronautas experimentados. Podría pensarse que esta imagen
solo sucedería en el terreno de la ciencia fcción. Pero no. En estos
momentos hay quienes trabajan para que esto sea una realidad.
La base espacial Spaceport America está en construcción y empe-
zará a operar el próximo año, de acuerdo con los
planes de Virgin Galactic, la primera empresa de
viajes espaciales para pasajeros. “Será el comien-
zo de una nueva era”, asegura Richard Branson,
impulsor del proyecto que demuestra que se acer-
ca el día en que viajar al espacio será tan común
como trasladarse en autobús.
Mientras los boletos para disfrutar de este
vuelo galáctico se venden en 200,000 dólares, la
empresa japonesa Obayashi se alista para construir
el primer elevador al espacio que —dicen— estará
en funciones en 2050. De acuerdo con los planes
de la compañía, el elevador llegará hasta 36,000
kilómetros de altura, se moverá a una velocidad de 200 kilómetros
por hora y podrá trasladar a 30 pasajeros. El ascensor estará fabrica-
do con nanotubos de carbono —un material increíblemente resisten-
te— y conectará a Tokio, Japón, con el espacio exterior por medio de
un recorrido vertical que durará poco más de una semana.
Está claro que en el futuro los humanos tendremos una relación
más cercana, incluso cotidiana, con el espacio. Pero antes habre-
mos de ser testigos de un sinfín de transformaciones, en robótica y
nanotecnología, que cambiarán la forma en que vivimos. El físico
estadounidense Michio Kaku, autor del libro Physics of the Future, ase-
gura que para 2030 nos conectaremos a internet mediante lentes de
contacto, y que los automóviles no necesitarán conductor, pues serán
controlados por computadoras y sistemas de navegación GPS.
También dice que la teleconferencia será reemplazada por la tele-
presencia de imágenes completas en tercera dimensión. De ser así,
en menos de 20 años cualquiera podrá llegar a una junta de trabajo
y descubrir que las sillas son ocupadas por visiones tridimensionales
que aparecen al colocarse unos lentes especiales.
Los circuitos integrados o microchips serán tan baratos que, poco
a poco, habremos de incorporarlos por completo en ropa, muebles,
paredes e incluso en nuestros cuerpos. Seguiremos rodeados de
monitores de computadora, pero las pantallas serán cada vez más
delgadas, al grado que parecerán papel tapiz o marcos de fotografía.
“Para 2100 seremos capaces de manipular objetos con el poder
de nuestras mentes, crearemos cuerpos perfec-
tos y extenderemos la duración de nuestra vida.
Y nuestra herramienta no será la magia sino la
ciencia de las computadoras, la nanotecnología,
la inteligencia artifcial, la biotecnología y la teoría
cuántica”, concluye el físico.
Internet en un parpadeo
Los comentarios de Michio Kaku toman como
punto de partida la llamada ley de Moore que —en
términos muy simples— indica que el poder de las
computadoras se duplica cada 18 meses.
Se trata de una ley empírica formulada en abril
de 1965 por el cofundador de Intel, Gordon E. Moore. La ley ha
demostrado ser muy exacta cuando se aplica a los avances en dispo-
sitivos electrónicos, como la capacidad de memoria, la velocidad de
procesamiento de datos y la cantidad de pixeles.
Para entender esto, basta pensar que los videojuegos que fueron
tu regalo la Navidad pasada son dos veces más poderosos que los
que te dieron el año anterior. De hecho, tu teléfono celular tiene más
capacidad computacional que la existente en los cuarteles generales
de la NASA en 1969, cuando el hombre llegó con éxito a la Luna.
A decir de algunos científcos, el ritmo de innovación y mejora
que propone la ley de Moore habrá de mantener este nivel de ace-
leración hasta 2020, cuando el proceso de innovación tecnológica
empezará a disminuir su velocidad.
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Para 2030, según los expertos, en todas las tiendas habrá
dispositivos electrónicos para leer nuestro iris y tener acceso
a nuestros datos de identidad, como edad, sexo y peso. Dado
que en un par de décadas usaremos lentes de contacto biónicos
o microchips que contengan nuestro “rastro digital” –el registro
de nuestras actividades online–, se acerca el día en el que
las tiendas nos guiarán hacia las zonas en las que estén los
productos que respondan por completo a nuestro estilo de
vida y preferencias. Y para guiarnos hacia esas áreas habrá
hologramas, como sucede en la película Minority Report.
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Los coches únicamente
serán conducidos por
un pi loto automático.
Hol a, aquí están
los zapatos rojos
que buscas.
Los centros comerci ales estarán
en l as centrales espaci ales.
Nos vemos
en el espaci o.
Por lo pronto, la posibilidad de conectarnos a internet con un
solo parpadeo está cerca de convertirse en realidad. Por lo menos
así lo hace pensar el científco Babak Parviz, profesor de ingeniería
eléctrica de la Universidad de Washington, quien diseñó un proto-
tipo de lentes de contacto biónicos que se prueban en conejos.
Hasta ahora estos lentes solo incluyen una conexión muy básica
a circuitos electrónicos y una pequeña antena, pero se estima que
en el futuro servirán para buscar información, conectarnos a un
sitio de internet y bajar películas o archivos de música. Muchos de
nuestros gadgets favoritos, como las tabletas, los lectores de MP3 y
el celular habrán de desaparecer en el futuro porque estarán inte-
grados a nosotros mediante estos lentes de contacto.
Los científcos creen que estos lentes habrán de producirse con
un programa de reconocimiento facial integrado. Así, de la misma
forma en que el personaje que interpretó Arnold Schwarzenegger
reconoció a Sarah Connor en Terminator, en el futuro podremos
tener al alcance de un parpadeo la biografía y los datos de contacto
de cualquier persona con la que nos encontremos en el camino.
Es posible que también podamos alterar nuestras característi-
cas genéticas, así como sustituir los órganos dañados y atrofados
de nuestro cuerpo por otros que estén sanos.
¿Recuerdas la escena en la que Luke Skywalker pierde una
mano peleando contra Darth Vader? Pues así como los científ-
cos de ese mundo de fcción crearon una mano mecánica para
Luke, en el futuro existirán laboratorios dedicados a producir
las partes de nuestro cuerpo que resulten afectadas por enfer-
medades o accidentes.
Anthony Atala, experto en medicina regenerativa, ya ha demos-
trado que es posible. Desde su laboratorio en la Universidad Wake
Forest, en Carolina del Norte, el investigador y su equipo han
conseguido fabricar músculos, dedos y arterias. Entre sus últimos
logros está la creación de una vejiga y un riñón.
El científco ha explicado que su técnica consiste en tomar un
pequeño pedazo del tejido del órgano enfermo o lesionado para
separar los dos componentes celulares que lo integran: las células
musculares y las células especializadas.
2017Jubilación
2019 Oficina postal 2020 Carnicerías
2025 Laptop
El trabajo en oficina
será poco frecuente. Se
laborará desde casa o
en jornadas flexibles, sin
horario fijo o contratos
laborales a largo plazo.
El correo electrónico y las
redes sociales resultaron
ser una amenaza letal
para el correo de papel,
que habrá desaparecido
por completo.
La carne de laboratorio
empezará a comerciali-
zarse a partir de 2015;
para 2020 el corte de
carne artificial habrá
reducido su precio.
En su lugar habrá papel
electrónico, extremada-
mente delgado y flexible,
que usaremos para
trabajar, comunicarnos y
conectarnos a internet.
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Las píldoras i nteligentes harán
los di agnósticos médicos.
El doctor nos podrá operar
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Las células se cultivan fuera del cuerpo durante cuatro semanas,
tiempo durante el cual los científcos producen un molde del órga-
no a fabricar —digamos la vejiga— con una impresora 3D. La pared
interior del molde se cubre con las células especiales, mientras que
la parte exterior se reviste con las células musculares. Dado que está
hecho de ácido poliglicólico (un polímero termoplástico y biodegra-
dable), el molde se desintegra dejando un órgano perfecto y sano.
Píldoras inteligentes
La medicina es, quizá, una de las áreas que se transforma a
mayor velocidad. Por increíble que parezca, hoy basta tomar una
píldora del tamaño de una aspirina para detectar trastornos gas-
trointestinales. La llamada smart pill o píldora inteligente es en
realidad una cápsula inalámbrica que emite señales a un receptor
ubicado en la cadera del paciente que, a su vez, está conectado
a una computadora que analiza los datos de presión, pH y tem-
peratura que el comprimido registra durante su recorrido por el
aparato digestivo.
Es uno de los estudios menos incómodos y dolorosos que existen
en la actualidad para conocer la condición en la que se encuentran
el colon y los intestinos. Y no solo eso. Roni, la enfermera estrella
del Centro Médico de la Universidad de California, es una robot de
1.70 metros con cuerpo platinado. Roni no tiene piernas, sino ruedas
pequeñas, y en el área de la cabeza trae un micrófono y una pantalla
de televisión en la que se observa el rostro del neurocirujano Neil
Martin quien —desde su ofcina— atiende e interactúa con los pacien-
tes sin importar dónde se encuentren. Esto es posible gracias a que
su enfermera robótica también carga una cámara de video que le
permite ver con claridad a todos sus pacientes.
Richard Watson, autor del libro Future Files, asegura que
para 2025 los robots serán parte de nuestra vida cotidiana. Estas
máquinas que convivirán con nosotros durante los próximos 15
años no serán los humanoides que vemos en las películas de cien-
cia fcción, sino robots mucho más domésticos y sencillos, como
los diseñados por la empresa estadounidense iRobot, para limpiar
pisos y aspirar alfombras.
2030 Llaves 2035 Monedas 2040 Gasolina
Algunos expertos dicen
que serán sustituidas por
microchips incorporados
en el cuerpo. Otros asegu-
ran que en su lugar habrá
lectores de iris.
Monedas y billetes
desaparecerán poco a
poco. Las transacciones
económicas se harán
por medio de diferentes
dispositivos electrónicos.
Se espera que todos
nuestros medios de
transporte sean
impulsados por ener-
gía eléctrica o solar.
n el futuro toda la carne será
producida en laboratorios y fábricas
biológicas. Eso, al menos, es lo
que prometen científicos como
los de la Universidad de Maastricht,
en los Países Bajos. Dirigido por Mark
Post, experto en fisiología, un grupo
de investi gadores logró reproducir
las células del cerdo hasta crear un
tejido de 2.5 centímetros de largo y
casi un centímetro de ancho. Hasta el
momento el trozo de “carne artificial”
tiene un color grisáceo y una textura
pastosa, pero se espera que en un
futuro cercano los expertos logren
darle un aspecto más parecido a la
carne natural. También es posible que
se “impriman” los distintos cortes de
carne con una bioimpresora 3D, tal
como lo propone Modern Meadow,
empresa estadounidense, fundada por
el físico y bioingeniero Gabor Forgacs,
que ya experimenta esta tecnología
para fabricar carne.
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la pág. 41
La ropa estará hecha
con lo último en
nanotecnología. Será
resistente al agua, a
los olores y al polvo.
Seremos diseñados genética-
mente antes de nacer, para
tener características físicas y
mentales específicas.
La ropa tendrá
microchips conectados
de manera inalámbrica
a computadoras y
llevarán el registro de
nuestros signos vitales.
Nuestros cuerpos serán per-
fectos, pues se habrá popu-
larizado la incorporación de
partes del cuerpo fabricadas
en laboratorios.
¿CÓMO SE VIVIRÁ EN
30 Y 50 AÑOS?
os avances científicos y tecnológicos están diseñando el futuro. Si las
perspectivas científicas se cumplen, así vivirá el ser humano en unas cuantas décadas.
DISEÑO DE HUMANOS
2050
2050
2030
MODA NANO
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Usaremos lentes de
contacto biónicos que nos
permitirán conectarnos a in-
ternet; tendrán un software
de reconocimiento incorpo-
rado, con el que podremos
obtener información sobre
las personas con las que
nos topemos en el camino.
VISIÓN TERMINATOR
Gracias a la tecnolo-
gía conocida como
electrospinning, la ropa
también se usará para
distribuir medicamentos
a las partes de nuestro
cuerpo que estén
lesionadas y requieran
algún tratamiento.
MÉDICO INTEGRADO
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Esta relación hombre-robot irá cambiando con
el tiempo y, de acuerdo con Rodney Brooks, ex
director del Laboratorio de Inteligencia Artifcial
del MIT, para 2100 habrá robots inteligentes por
todas partes. “Los seres humanos no estaremos
separados de ellos. Seremos mitad robot o estare-
mos conectados con ellos”.
Será una transición sutil pero continua que
comenzará con la integración de prótesis robóticas
o la inserción de partes electrónicas en nuestros
cuerpos —para mejorar sentidos y habilidades—
hasta que llegue al momento en que los humanos
estaremos divididos en dos tipos: los genéticamente
puros y los que han sido manipulados para prevenir
enfermedades, producir ciertas emociones o mejo-
rar algunas capacidades. Esto se espera que sea una
realidad a fnales del siglo XXI.
Pero, ¿llegará el día en que los robots serán más
inteligentes que los seres humanos? ¿Cuándo habrá
de suceder esta revolución? Las respuestas de los
científcos son muy diversas, aunque hay quienes
indican que eso puede ocurrir en 20 o 100 años.
En la actualidad, ASIMO —el robot de Honda— es
el ejemplo más avanzado en materia de inteligencia
artifcial. Mide 1.30 metros de alto, pesa 53 kilos y
parece un niño con cachu-
cha y mochila. ASIMO es
capaz de subir escaleras,
llevar una taza de café e inte-
ractuar con los seres huma-
nos a un nivel básico.
En su libro, Michio Kaku
asegura que ASIMO es inca-
paz de realizar movimiento
alguno si estos no son pro-
gramados con anterioridad.
“A pesar de que sus acciones
son muy parecidas a las del
ser humano, su inteligencia
es similar a la de un insecto”, dice.
Aunque hay numerosos científcos que están
seguros de que los robots escalarán gradualmente
el árbol evolutivo, el físico concluye que aún hay un
largo camino por andar.
“Hoy los robots son tan listos como una cuca-
racha, pero en el futuro serán tan inteligentes
como un ratón, luego serán tan inteligentes como
un conejo, como un perro, como un gato y como
un mono. Quizá después sean tan inteligentes
como nosotros, pero tomará décadas recorrer
este camino”, concluye.
Por lo pronto, es un hecho que el cuerpo de
los humanos se está transformando. Ya existe una
mano robótica que, desarrollada por el científco
Christian Cipriani, del Instituto de Biorrobótica
de la Escuela Superior Santa Anna, en Pontedera,
Italia, se integra al individuo al grado que es posible
controlar los movimientos de los dedos e incluso
experimentar el sentido del tacto.
Los viajes espaciales habrán
reducido su costo en forma
considerable y se volverá una
de las actividades favoritas
de turistas y aventureros.
Los edificios tendrán
sistemas de recolec-
ción de agua y espa-
cios para producir
comida. Existirán “elevadores”
que nos permitan
viajar al espacio;
contarán con lugar
para 30 pasajeros.
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partes.
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ADIÓS AL CHOFER
Todos los
vehículos serán
controlados por
computadoras
con base en
un sistema de
navegación GPS.
VACACIONES EN EL ESPACIO
viene de
la pág. 39
ELEVADOR AL ESPACIO
Diferentes tipos de
robots estarán a
cargo del manteni-
miento.
EDIFICIOS ROBÓTICOS
La ingeniería genética avanza a tal velocidad que para 2025 los
padres podrían “diseñar” a sus bebés, siempre y cuando se tenga un
consenso en el debate ético que existe sobre el tema. Mientras tanto,
los futuros padres ya pueden acudir a los Institutos de Fertilidad del
doctor Jeff Steinberg, en Los Ángeles, y elegir el género de su bebé, el
color de su cabello y ojos. Steinberg utiliza una técnica conocida como
“preimplantación genética” que, en términos simples, consiste en analizar
el material genético de una de las células de cada embrión obtenido,
mediante el proceso de fecundación artificial, para detectar cuál de ellos
cuenta con las características físicas deseadas por los padres. Este
estudio se realiza entre tres y cuatro días después de la fecundación.
Una vez detectado el embrión que tiene las características deseadas, se
inserta en el útero de la madre para continuar el embarazo.
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Metrópolis tridimensionales
¿Y qué pasará con las ciudades? ¿Cómo serán en el futuro?
“Para el 2050 viviremos en ciudades donde todo podrá ser
manipulado en tiempo real”, dice el investigador Josef Hargrave.
“Los edifcios del futuro funcionarán como un organismo vivo
capaz de reaccionar a las características locales del medio
ambiente y de quien lo habita. Cada edifcio estará formado de
una red de materiales inteligentes, con sensores de temperatura y
movimiento, y microchips conectados entre sí para intercambiar
información. Digamos que cada edifcio funcionará como un siste-
ma nervioso sintético extremadamente sensible”.
Hargrave es el autor del reporte que la empresa Arup presentó
en enero pasado para ofrecer una idea clara del paisaje urbano
que se irá formando en las décadas por venir. Según este docu-
mento, viviremos en torres de gran altura construidas con mate-
riales capaces de repararse a sí mismos. “Las estructuras serán
ensambladas por robots y cada torre contará con un espacio dedi-
cado a cultivar los alimentos que se consuman localmente y con
espacios verdes. Cada edifcio estará planeado para autosustentar
su consumo de energía y tendrá turbinas de viento que permiti-
rán transformar la humedad del aire en agua potable”.
Actualmente, más de 50% de la población vive en ciudades
y —a decir de la Organización de las Naciones Unidas (ONU)— el
porcentaje habrá de elevarse hasta 70% para
2050. Se trata de un fenómeno imparable
que hará que, en el futuro, solo hablemos de
“megaciudades”.
Nos encontramos con Marcos Cruz, direc-
tor de la Escuela Bartlett de Arquitectura de
la University College London, institución que
se caracteriza por su enfoque experimental
y sus ideas visionarias. En el centro de la
ciudad de Londres, en la sede de la escuela,
le preguntamos: ¿cómo te imaginas la ciudad
del futuro?
Para responder, nos invita a mirar hacia
Oriente. En su opinión, lo que sucede en luga-
res como Tokio o Hong Kong permite tener
una idea de cómo lucirá el paisaje urbano del
futuro. El arquitecto se refere a las llamadas “ciudades tridimen-
sionales”: aquellas metrópolis que han crecido de manera verti-
cal, pero en las que no existe la idea de la planta baja.
“Estas ciudades ofrecen a sus habitantes una experiencia
diferente porque no siguen el principio del ground foor de las
ciudades americanas y europeas. Y eso signifca que es posible
acceder a los edifcios desde pisos distintos, los cuales, a su vez,
están conectados a los edifcios vecinos y permiten una movilidad
mucho más dinámica. Creo que podemos decir que son ciudades
en capas, donde no existe centro o periferia”, concluye el arqui-
tecto Marcos Cruz.
James Parkinson, responsable del programa Future Buildings
del Royal Institute of British Architects (RIBA) opina que “es
imposible” saber cuál será el paisaje arquitectónico del futuro
pero que “sin duda, la tecnología marcará la pauta”.
Parkinson explica que es muy posible que en los años por
venir el uso de objetos prefabricados adquiera relevancia: “Creo
que con el desarrollo de las impresoras en tercera dimensión
podremos imprimir los componentes de los edifcios para des-
pués ensamblarlos”.
Esto ya sucede en China, donde la frma Broad Sustainable
Building es capaz de construir un edifcio de 30 pisos en tan solo
15 días. La empresa fabrica cada sección del edifcio y transporta
las partes terminadas al sitio en el que las piezas son ensambla-
das. Como si cada edifcio fuera un juguete LEGO para armar.
Tiempos de ubicuidad
En el futuro también habrá otra dinámica social. El investigador
Richard Watson nos dice que los seres humanos seremos “social
y emocionalmente ineptos”, debido a que pasaremos más tiem-
po interactuando en línea que en persona. Piensa que es muy
posible que se multipliquen los hikikomori, término que se usa en
Japón para hacer referencia a los chicos que se aíslan en sus recá-
maras por horas y pierden todo contacto con el mundo exterior.
Los expertos estiman que, tan solo en el país asiático, existen
cerca de un millón de ellos.
“Nuestro entorno laboral estará moldeado por la tecnología”,
dice Anthony Townsend. ¿Y cuál será el reto de una vida comple-
tamente tecnologizada? “La ubicuidad —asegura—. Estar en varias
partes al mismo tiempo es una de las grandes tendencias a las
que tendremos que adaptarnos”.
El experto del Instituto para el Futuro —un centro de investiga-
ción de Estados Unidos— responde nuestras preguntas mientras
escribe un nuevo tweet y se encamina a una reunión. Está con noso-
tros vía Skype y correo electrónico desde Palo
Alto, California. Así que, de alguna manera, el
analista se encuentra trabajando y socializando
en Estados Unidos y, al mismo tiempo, está en
una entrevista con una reportera que vive en
Londres y escribe para una revista que se edita
en México.
En opinión de este investigador, el don de
la ubicuidad habrá de trastocar por completo
el entorno laboral hasta que llegue el momen-
to de decir adiós al trabajo en la ofcina.
Nuestra ropa también se verá afectada
por la revolución tecnológica que ya está en
marcha. Schoeller Technologies, compañía con
sede en Suiza, ya produce prendas de vestir con
nanoesferas, las cuales hacen que la tela sea muy
resistente y que, además, se limpie sola. Expertos como Alan Jacobson
aseguran que en el futuro la ropa será “inteligente”, porque tendrá
sensores y microchips para leer las condiciones del medio ambiente y
adaptarse a él.
El experto en tecnología y nuevas tendencias añade que en
unas cuantas décadas la ropa que se utilizará cambiará su densi-
dad de manera automática para responder a la temperatura del
entorno. Otras modifcarán su forma para darnos mayor comodi-
dad, dependiendo de la situación en la que nos encontremos.
En el futuro, las camisetas, vestidos y pantalones tendrán
microchips incorporados que podrán detectar cualquier emer-
gencia a partir de las anomalías que registren en nuestros signos
vitales, como el cambio de presión, la alteración de las ondas
cerebrales o cualquier modifcación en el ritmo cardiaco.
Michio Kaku está seguro de que en el futuro nuestras prendas
nos ayudarán a sobrevivir en caso de accidente. “Ya nadie podrá
desangrarse hasta morir por falta de atención médica porque los
microchips integrados al pantalón o al abrigo serán los primeros en
llamar una ambulancia a la primera señal de alerta”, concluye.
Así que el futuro será un mundo completamente nuevo.
n 2050 habrá

que producirán
su propia
energía.
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