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Cuerpos políticos: la producción, la reproducción, la sexualidad Lo que sabemos del mundo, lo sabemos a través de nuestros cuerpos” scribano Es imposible conocer con rigor despreciando la intuición, los sentimientos, los sueños, los deseos, porque es el cuerpo entero el que socialmente conoce… Paulo Freire El cuerpo ha sido históricamente un mecanismo por excelencia de regulación y control social (en las sexualidades, en su uso para la reproducción y la producción social, en las discriminaciones étnico-raciales, etc.) desde poderosísimas ideologías e instituciones, como las iglesias, la familia, el sistema educativo, el trabajo productivo y reproductivo y el mismo Estado. Por lo mismo, el cuerpo es una construcción mediada por relaciones de poder. Es parte de una compleja trama de significados políticos, económicos, religiosos, científicos, físicos, penetrado por las estructuras sociales vigentes y, al mismo tiempo confrontando y cuestionando estas estructuras. Por ello, el cuerpo es un locus de poder. Es expresión del conjunto de relaciones sociales en las cuales está inmerso. Por lo mismo, el cuerpo es sojuzgado por estas relaciones o –desde la crítica y el descontento- confronta estas relaciones. Desde esta perspectiva, el cuerpo se convierte en un territorio de disputas de poder, expresando el impacto de diferentes relaciones sociales en pugna. Por ejemplo en el caso de la mujer, es el espacio donde se explicitan las relaciones de dominación, subordinación y jerarquía a nivel productivo, reproductivo, sexual. La visión disociada entre estos campos –producción-reproducción-sexualidad- y entre estos campos y el sistema social y político es una marca del sistema capitalista, patriarcal y racista que al fragmentar y disociar estas diversas dimensiones, pretende debilitar las estrategias de resistencia. Las relaciones desiguales de clase, raza, género, sexualidad, se mantienen y reproducen en la articulación de estos sistemas de poder que sustentan estas desigualdades. Posicionarse en contra de este sistema es en primer lugar reconocer las diversas formas de desigualdad y discriminación, y las estructuras, materiales y simbólicas, que los producen. Por ello, comprender las relaciones sociales de producción de reproducción y la sexualidad como coextensivas y estructurantes de la realdad social es una exigencia analítica colocada por los movimientos sociales para exponer las contradicciones que producen diferentes conflictos sociales. Cuerpo sexual El modo de producción capitalista reestructuró el sistema patriarcal que lo precedió y se desarrolló como una formación social racista en el que la heterosexualidad es un elemento constitutivo del orden dominante. La relación entre el cuerpo / sexo / reproducción fue, desde el principio de esta formación social, una dimensión central en la estructuración de las relaciones sociales funcionales a un sistema intrínsecamente productor de la desigualdad, la discriminación y la violencia, como elementos básicos para su reproducción. Por ello, es sobre el sexo y los cuerpos de las mujeres, que se desarrolla con más fuerza a la industria de comercialización y banalización del placer de la vida. También es en este terreno donde la fuerza represiva de las Iglesias coloca toda su capacidad de acción sobre el control de la vida social, incluso como una estrategia para el mantenimiento y la expansión del poder político. Cuerpo productivo y reproductivo El cuerpo no es autosuficiente. Requiere establecer relaciones de intercambio con su medio inmediato, con la naturaleza, con otras mujeres y hombres. Necesita de otros cuerpos para la reproducción y en ocasiones, para el placer. En el modo de producción capitalista patriarcal, el

el fundamentalismo siempre es político y prospera en sociedades que niegan a la humanidad en su diversidad. la capacidad intelectual. en la vida cotidiana. las posibles rupturas a la domesticación de la mujer son percibidas como amenazas al orden deseado. el racismo. o a ser portadoras de trabajo invisible (trabajo reproductivo o de los cuidados. Hay una violencia subterránea que oprime a los cuerpos.2 control sobre el cuerpo. e incluso en la vida subjetiva y emocional. o como encarnación de la familia o de la heteronormatividad. Esencialmente excluyentes y belicosos. En el capitalismo el cuerpo es también fuerza de trabajo. en el colmo de la perversidad. en la calle. En este contexto. ya sea como portadores de diferencias tanto nacionales como étnicas.) son todas expresiones de los cuerpos como territorios «otros». El impacto de los fundamentalismos en los cuerpos personales y sociales Religioso. los ajenos. con impactos dramáticos en las mujeres. sacrificando. privatización y explotación. quitándoles su autonomía de decisión. Territorios sobre los que deciden otros. La división sexual del trabajo. la violencia etc. aunque sean nuestros. debieron afirmarse desde el dominio sobre los cuerpos. la explotación económica. reducidas a simples fuerzas de trabajo. que tiene como principios la organización jerárquica y la separación entre trabajo productivo /de los hombres y trabajo reproductivo / de las mujeres es un elemento central de la relación capital/ trabajo. se construye discursos que restringen la libertad y que alimentan subjetividades devaluadas. del Estado. producto de determinadas relaciones sociales. la vida de las mujeres. los fundamentalismos minan la edificación de un proyecto de Humanidad donde todas las personas tengan derecho a tener derechos. científico o cultural. son imágenes recurrentes en los diversos períodos de construcción nacional y han sido centrales en la construcción de agendas y políticas nacionalistas (tanto en la construcción de la «nación» como en la destrucción que traen las guerras nacionalistas e identatarias. lejanos. El trabajo es un campo de disciplina y expropiación de la energía corporal.Gustavo Antón y Franco Damiano). Las condiciones de trabajo de hoy parecen orientadas cada vez más a gastar los cuerpos con fines de lucro. la reproducción y la sexualidad está directamente relacionado con las necesidades de su reproducción como sistema. lo que significa que las relaciones de género. en este marco. las emociones. económico. Los Estados han ensayado diversas intervenciones orientadas a regular sus identidades y prácticas sexuales y a controlar el territorio político del cuerpo. Los cuerpos femeninos. la institución familiar aparece como refugio frente a las transformaciones sociales y. así como las relaciones de clase se forjan como relación de producción. en la intimidad familiar. (El malestar de los cuerpos . en la vida sexual. Cuerpos en la formación del territorio-nación La formación de territorios. como el dominio territorial de instituciones (paraestatales) como las Iglesias. en el trabajo. . la división sexual y división social del trabajo. de una persona sobre otra. la desvalorización de los cuerpos y sus energías. Tanto las practicas guerreras que conquistaban territorios y anexaban el cuerpo de las mujeres. sin reconocimiento económico-social. Por lo mismo. y de la propia nación están estrechamente articulados a las historias de nuestros cuerpos como espacios de disputa y de construcción histórica de la sociedad. se proyectan desde otros. y que legitiman mecanismos violentos de sujeción de un grupo sobre otro. es también sujeto de disciplinamiento. Cuerpo como territorios de “otros” La heteronormatividad. Los cuerpos expropiados de las mujeres alimentan el marco de la colonización geopolítica y discursiva que recorre los diferentes continentes. Es condición de creación de riqueza material.

Por ejemplo. expresado con crudeza inimaginable en los conflictos armados y las guerras. Cuando uno no puede leer fácilmente y categorizar otro género. o al ser individual. que aluden a las múltiples y variadas formas de resistencia que el cuerpo desarrolla. nuestros cuerpos se convierten en zonas de guerra. diferente a la heterosexual. El cuerpo es un lugar de tensión donde la performatividad de género y la legibilidad se encuentran. el sustento de prácticas de libertad y democracia. Estos cuerpos. al espacio público1. no solo atado a lo privado. la negación de los derechos sexuales y los derechos reproductivos de las personas ha generado una dimensión contracultural que reafirma el derecho a decidir sobre el propio cuerpo. las subjetividades. el cuerpo ha devenido en territorio portador de derechos. El racismo. se siente amenazado o incómodo. controlar.3 A lo largo de la historia de la humanidad. de cuerpos controlados y mutilados en sus derechos. a menudo se convierten en lugares de violencia de género. potentes y transgresoras. sufridas. los cuerpos que confunden. enfrentada tanto a las resistencias que provoca en iglesias y estados. al interior mismo de religiones y movimientos. dotado de ciudadanía y de capacidad de decisión. Por lo tanto. la militarización creciente y la disciplinación del cuerpo por el terror. La negación del derecho a la salud y bienestar de los cuerpos cobra especial dramatismo en la lucha contra el SIDA. sujetar violentamente los cuerpos. en la memoria de los cuerpos y en el imaginario social. enfermas. a lo local. las vidas de las mujeres. Al recuperar la política del cuerpo. han comenzado a ampliar sus significantes y producir múltiples articulaciones confrontando las exclusiones actuales e históricas a las que están sometidos. El cuerpo es el lugar donde yo habito. se recuperan otras dimensiones. organizadas y defendiendo sus derechos. Por ello. al contrario. el primer lugar de mi existencia. Allí donde florece el fundamentalismo. de una razón separada de subjetividad y emoción. Desde esta condición. ha generado un amplio movimiento global que ha logrado el reconocimiento de estas violaciones como “crímenes de lesa humanidad”. como territorio de comercialización y colonización Sin embargo el cuerpo es también. hay fuertes movimientos de mujeres. Los cuerpos también expresan disconformidad con el orden social vigente. El cuerpo como territorio de resistencia El cuerpo en el contexto actual es ubicado como la base material. a lo social. y activamente. Es mi espacio inmediato. ha producido sociedades todavía más atemorizadas. superando los vicios de la modernidad de un yo separado del cuerpo. su género no es fácilmente legible. y que ha dado lugar a importantes movimientos contra el monopolio de las patentes de las trasnacionales de medicamentos. cuando alguien transgrede las normas de género y asume un género que no ha sido asignado a su cuerpo. dotados de ciudadanía. despliega significativas luchas políticas para concretar y ampliar sus derechos y autonomía. las sexualidades. . Así. donde el cuerpo de las mujeres es visto y asumido cono “botín” de todos los bandos. hay un punto de convergencia entre todos ellos: todos quieren dominar. sino también vinculado íntegramente al lugar. De esta manera. resisten y desafían los paradigmas dominantes de género. Las luchas nacionalistas. Independientemente de sus diferencias. El remedio de nuevas guerras no ha cicatrizado esas marcas. el derecho al placer. porque es en este territorio del cuerpo donde el malestar y la tensión encuentran espacio y expresión. a una sexualidad diversa. concreta profunda de dominación y sufrimiento. Es territorio de resistencia e innovación. la violencia impuesta por diferentes expresiones del fundamentalismo va dejando heridas abiertas. cuando su desempeño no se puede leer y clasificar fácilmente por otros. y a menudo responde con violencia.

en el cuerpo de las nuevas generaciones. Son así cuerpos políticos —portadores conocimiento e historia. Marzo de 2013 – FSM . confronta el capital y el estado. alimentando de manera perversa. como lo expresan la teoría y práctica queer. en lo público y lo privado— los que producen prácticas políticas disidentes. abren un caleidoscopio político y teórico que puede contener una dimensión inconmensurable de democratización de la convivencia cotidiana. ha dado lugar a potentes movimientos de resistencia. de esta forma. que está quitando capacidades –generalmente con impacto irreversible. ampliando conceptualizaciones y produciendo otros conocimientos. pobreza y hambre. de clase. económicas y emocionales y. invisibilizados o ausentes de los parámetros de reflexión y de los horizontes de trasformación a los que estamos aún adheridos. afirmando identidades y confrontando exclusiones étnicas. desarticulando y deconstruyendo la matriz de poder que pretende sojuzgarlos e invisibilizarlos. de origen. luchando por ampliar su normatividad democrática. los sentidos comunes tradicionales y los fundamentalismos crecientes así como las instituciones nacionales y globales que las permiten o implementan. ha generado movimientos globales de luchas y afirmación de la dignidad. en nombre de la supremacía del mercado. los cuerpos lesbianos-gay-bisexualestravestis-trans-intersex –LGBTT.4 que discrimina por el color de la piel. imaginarios y teorías políticas transgresoras. raciales. El cuerpo recupera. sexuales. con su secuela de exclusión. confronta las religiones. culturales. la articulación entre lo público y lo privado. Abriéndonos así a una explosión conceptual por la diversidad de construcciones posibles de los cuerpos. Y el mismo modelo hegemónico neoliberal. Son cuerpos tradicionalmente excluidos (cuerpos heterosexuados. racializados y oprimidos por el capital).los cuerpos de colores diversos. exclusiones sociales. tiene especial impacto en su cuerpo sexual. Al afirmar su existencia política. practicas rupturistas. que en el caso de las mujeres. portando diversas perspectivas y cosmovisiones.