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20-M
HISTORIA NAVAL

NÁUTICA

Domingo, 15 de abril de 2007 / Diario de Mallorca

La corta historia del vapor “Mallorca”
Una serie de infortunios que culminaron con su pérdida en las Lloses de Santa Eulalia marcaron la corta vida del vapor Mallorca

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Fotografia del “Mallorca” de la colección de Daniel Cota.

En mayo de 1.910 la Isleña Marítima adquirió en el puerto de Marsella un nuevo vapor, el Cyrnos, perteneciente a la naviera francesa Fraicinette, pagando por él la cantidad de 50.000 duros. Se le rebautizó con el nombre de Mallorca siendo el tercer vapor que llevó este nombre. Figuró en nuestra matrícula un periodo de tiempo que no llegó a los tres años. Fue el Mallorca un magnífico buque de 1.035 toneladas, con casco de planchas de hiero remachadas, de proa recta y cubierta

Gracias a la ayuda de los vecinos de Sta. Eulalia, la varada no se onvirtió en una verdadera tragedia

corrida, aparejado de pailebote de dos palos con caída hacia popa al igual que su esbelta chimenea. Llegó por primer vez al puerto de Palma el día 17 de junio de 1.910, juntamente con el pequeño Ciudad de Palma y el remolcador Formentera, que también acababan de ser adquiridos por la compañía, el primero con la intención de dedicarlo a establecer una comunicación regular con Cabrera y el otro para cubrir, también de un modo regular, la línea de Ibiza a Formentera, constituyendo el acto de la llegada de los tres buques a la vez un espectáculo poco frecuente en nuestro puerto, despertando la natural admiración del público. El Mallorca inició sus servicios en enero de 1.911, uniendo en línea regular los puertos de Palma y Marsella, realizando un viaje re-

No se conocen percances cuando con el nombre de “Cyrnos” navegaba para la naviera Fraicinette

dondo a la semana. Casi todo el tiempo que navegó estuvo prestando el citado servicio. A su vuelta de este primer viaje oficial le fue efectuada la inspección reglamentaria, así como las pruebas de velocidad que superó sin ninguna dificultad. Casi desde que comenzó a navegar para la Isleña empezaron los percances para este desgraciado vapor, que podemos decir que estuvo marcado por la mala suerte durante todo el tiempo que duró su corta vida. Llevaba apenas medio año en la línea que se le había asignado cuando sufrió su primer contratiempo de importancia. Había salido de Palma con rumbo a Marsella el 16 de enero de 1.911 cuando un fortísimo temporal le obligó a refugiarse en el puerto de Andratx, debiendo permanecer allí durante tres días. Cuando pudo proseguir al fin su ruta por haberse calmado el mal tiempo se le

produjo una importante avería en la máquina tras haber recorrido apenas unas doce millas, lo que le obligó a tener que emprender de nuevo el regreso a Palma, logrando llegar a puerto en medio de enormes dificultades y muy maltratado por el aún embravecido mar. A finales del citado año de 1.911, el día 20 de diciembre, hallándose no lejos del cabo de San Sebastián mientras se dirigía a Palma procedente de Marsella, sufrió una avería en la máquina, lo que motivó que se quedara sin gobierno y a la deriva durante más de un día. Por suerte pudo recibir auxilio del vapor inglés Remember, que consiguió darle remolque hasta dejarlo en el puerto de Barcelona donde fue reparado. Al año siguiente viajó a Marsella, donde fue sometido a revisión y puesta a punto general. El 17 de enero de 1.913 emprendió el que había de ser su último viaje. Salió de Palma con destino a Ibiza, debiendo dirigirse posteriormente a Alicante, ruta inhabitual para el Mallorca, sustituyendo al vapor Isleño, que era el que debía cubrir este servicio por carecer de capacidad suficiente para el gran número de viajeros que habían concertado este viaje.

Por esta motivo, al ser el Mallorca mayor y disponer de más plazas, salió en su lugar, en un día de espesa niebla y mar gruesa. Ya muy cerca de Ibiza fue a chocar con unos bajos conocidos como las Lloses de Santa Eulàlia, situadas a unas tres millas de costa quedando encallado sobre ellas. A consecuencia del golpe se le abrió una importante vía de agua, que pronto inundó la parte de proa y la sala de máquinas, quedando el buque en situación muy precaria. Las señales de socorro fueron vistas en la cercana localidad de Santa Eulalia del Río, desde donde se dio aviso de la desgracia, al tiempo que los vecinos se apresuraron a prestar ayuda a los náufragos, que pudieron ser trasladados a tierra en barcas de pesca sin que se hubieran de lamentar, afortunadamente, desgracias personales. En ayuda del barco siniestrado acudieron prontamente desde Ibiza el Formentera y el pequeño remolcador Salines, y desde Palma, los vapores Balear y Lulio, así como el Cataluña que se hizo cargo de las mercancías, pero todas las tentativas para salvar el buque fueron inútiles, dándose por perdido. MANOLO RIVES
Director Escuela Náutica Palma

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