Capítulo

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Los Judíos En España

“La vida del Buscón llamado don Pablos”, es un libro que

refleja

transparentemente la mentalidad española del siglo XVII. Francisco de Quevedo “cristiano viejo” introduce en la historia del protagonista su apreciación de lo que significa ser un “cristiano nuevo”, si bien es

cierto este libro es lleno de subjetividad y desprecio hacia la figura del converso, no podemos negar que nos sirve como testimonio de los hechos que acontecieron como secuela de la conversión constreñida de los hebreos españoles y que trajo consigo fenómenos que son tratados mordazmente en la obra como el cambio de apellidos, el arribismo social, etc.

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La novela gira principalmente entorno a dos conceptos: el de cristiano nuevo y el de cristiano viejo, para poder entender la trascendencia de ambos, es necesario conocer la historia de los judíos en España, la relación entre cristianismo y judaísmo, la identificación nacionalista del español con el cristiano, el edicto de expulsión de los judíos, la

situación del converso y los estatutos de limpieza del sangre, aspectos que sarán tratados en este capítulo.

1.1.-La Tradición Sefardí y la Antigua Tarsis.
La tradición oral hebreo española supone que la presencia judía en la península resale a tiempos remotos, para muchos estas hipótesis fueron creadas con la finalidad de demostrar que los judíos españoles no estuvieron comprometidos con el asesinato de Jesús, para otros resulta probable si se toman en consideración dos factores relacionados entre ellos, el primero sería la temprana presencia fenicia en la península y el segundo las relaciones que existieron entre los israelitas y los fenicios(quienes en aquella época mantenían relaciones comerciales en la península Ibérica e incluso habían fundado algunas ciudades importantes como Gades actual Cádiz en el 1100 a.C.). De este período de tradición oral resaltan sobretodo dos creencias: la primera relaciona la llegada de los judíos con el periodo salomónico, la cual identifica España con la famosa Tarsis mencionada en los libros de Isaías, Jeremías, Ezequiel, Reyes y Jonás, según esta creencia los judíos llegaron a España en naves para establecer relaciones

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comerciales con los fenicios; la segunda en cambio afirma que la llegada de los judíos data del año 587 a.C. como consecuencia de la destrucción de Jerusalén por Nabucodonosor.

1.2.- Los Judíos en la Hispania Romana
Más allá de las leyendas que hacen resalir la presencia judía al periodo salomónico, parece mucho más razonable la suposición que los primeros asentamientos judíos hayan tenido lugar después de la destrucción de Jerusalén por Tito en el año 70 d.C.(guerras judías) ya que la guerra contra Roma y la desaparición del templo dieron lugar a la diáspora hebrea por el mediterráneo que pudo alcanzar España en el siglo I, además si bien es cierto que durante el esplendor del imperio Romano, el judaísmo era visto con antipatía a causa de ciertos principios característicos de la religión como el monoteísmo, la circuncisión, el Sabbat y eran diagnosticados como un grupo insociable gozaba del estatuto de Religio Lecita condición que les habría permitido la propagación, de todos modos esta consideración de la llegada hebrea a partir del época romana no excluye una posible presencia judía ya presente en las colonias mercantiles fenicias. A nivel de fuentes concretas este periodo es mucho más creíble que el anterior, ya que existen algunas pruebas útiles para demostrar una efectiva presencia judía en la península durante esta época, como las inscripciones trilingües de

Tarragona y Tortosa, el ánfora hebrea de Ibiza, y sobretodo un documento de grande utilidad para nuestro estudio que datado entre el 301 y el 324 se trata del Concilio de Elvira. Concilio que ha sido estudiado en España desde el punto de vista de dos tradiciones diferentes: para la tradición católica es importante porque representa el primer concilio cristiano de la península;
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para los judíos constituye el primer

documento que manifiesta su exclusión de parte de lo que después será la España

cristiana propiamente dicha, para nuestro estudio es importante porque sirve para demostrar la gestación de los hechos que portarán a la creación de los estatutos de la limpieza de sangre y al grande sectarismo que caracterizó la sociedad española.
El Concilio de Elvira fue el primer concilio celebrado por la iglesia cristiana en la Hispania Romana, tuvo lugar en la ciudad de Elvira, su datación es incierta pues se cree que oscile entre el 300 y el 324 d.C., vale la pena resaltar que este lapsus de tiempo lo relaciona con dos hechos importantes el primero es la persecución de Diocleciano1, el segundo es el Edicto de Milán2 firmado en el año 313. Al concilio acudieron los representantes cristianos más importantes de España, entre ellos el famoso obispo Osio de Córdoba3, el objetivo principal de este concilio era aquel de asentar las bases de la iglesia cristiana en España, sus actas constan de ochenta y un cánones, todos ellos de carácter disciplinar que tratan de temas variados como el matrimonio, la idolatría, los ayunos, el bautismo, la excomunión, los cementerios, la usura, las vigilias, la misa, las relaciones con los paganos, judíos y herejes. Los cánones dedicados a los hebreos son cuatro, el canon dieciséis

se trataba de la prohibición de contraer matrimonios mixtos con mujeres judías, visto que la consecuencia de este hecho habría sido la excomunión por cinco años, el canon cuarenta y nueve prohibía a todo cristiano de hacer bendecir su casa por un hebreo el castigo por un acto semejante era la excomunión perpetua, el canon cincuenta amenazaba con la

excomunión de cinco años a todo cristiano que se sentase a comer en la misma mesa que un judío, el canon setenta y ocho amenazaba con cinco años de excomunión a cualquier cristiano que fuese descubierto en actos de adulterio con una hebrea. Como podemos observar, el primer documento católico de España demuestra en modo indiscutible la adversidad cristiana en relación a los hebreos, adversidad que crecerá con el tiempo y que envolverá hechos como el edicto de expulsión y los estatutos de

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limpieza de sangre.

1.3.- Los Judíos durante el dominio visigodo.
Inicialmente los visigodos adoptaron el cristianismo arriano4, que les había sido exigido por el emperador de Constantinopla en el siglo IV para permitirles ocupar las tierras del Danubio, no mostraron inicialmente ningún interés por perseguir a los judíos, a decir verdad el primer documento en el que se nombran a los judíos corresponde al periodo de Alarico II(484-507), se trata de un cuerpo legislativo que data del 506 promulgado en Tolosa intitulado Breviarium Alaricianum5. Este documento imponía algunas restricciones para los judíos, entre ellas la prohibición de los matrimonios mixtos, la edificación de nuevas sinagogas, el veto de poseer esclavos cristianos, pero al mismo tiempo les admitía el restauro de las sinagogas ya existentes y la mantención de sus propios tribunales para resolver asuntos religiosos y algunos asuntos civiles, si bien es cierto que estas leyes eran duras, se piensa que nunca fueron aplicadas con verdadera severidad y que la efectiva persecución de los hebreos durante la dominación visigoda empezó con la conversión de Recadero(586-601) al catolicismo. En el año 589, el rey Recaredo abjuró el arrianismo y se convirtió al catolicismo, llevando a cabo la unificación religiosa entre visigodos e hispanorromanos, unión que le servía para fortalecer su reino, de este modo durante todo el siglo VII la monarquía visigoda en estrecha colaboración con la iglesia católica adoptó una actitud combativa contra las comunidades judías que a partir de ese momento se convirtieron en una minoría; en el reinado de Sisebuto las leyes anti judías aumentaron, el monarca trató de evitar toda forma de proselitismo judío castigándolo con la pena de muerte y confiscación de bienes, estableciendo que los hijos nacidos de una unión judío – cristiana fuesen educados como
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cristianos, asimismo como liberó a todos los cristianos de cualquier relación de dependencia de los judíos, los cuales se vieron obligados a desprenderse de su esclavos y servidores cristianos, hecho que automáticamente los excluía de la estructura social visto que al disminuir el número de servidores se producirán problemas de producción, las medidas anti judías de Sisebuto fueron aprobadas por el concilio de Toledo del año 633, provocando dos efectos en las comunidades judías: la conversión y el exilio hacia África. La situación de los conversos no era absolutamente fácil, víctimas de desconfianza por el hecho de ser considerados cristianos a la fuerza sufrieron persecuciones bajo el dominio de Sisebuto (612-621), en el año 638 durante el reinado de Chintilla (636-639) se decretó que en su reino no podían vivir súbditos que no profesaban el catolicismo, los judíos se vieron obligados a hacer un juramento especial intitulado placitum, en el que

rechazaban públicamente su antigua religión. De la misma forma durante el Reinado de Recesvinto les fue impuesta la pena de muerte por lapidación o en la hoguera. En el año 694, durante el reinado de Egica (687-702), el XVII concilio de Toledo
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dictaminó la esclavitud de los judíos y conversos que habitaban en el dominio visigodo acusándolos de conspirar contra el poder.
“se esforzaron con atrevimiento tiránico por arruinar a la patria y a todo el pueblo […] Este atrevimiento cruel y asombroso debe ser castigado con duras penas [… ] ; quisieron usurpar para si el trono real … por medio de una conspiración. Y habiendo sabido en nuestra asamblea de este crimen infausto por sus mismas confesiones, decretamos que en fuerza de este nuestro decreto sufran un castigo irrevocable, a saber: que según el mandato del piadosísimo y religiosísimo príncipe nuestro, el Rey Egica, que, 6

encendido por el celo del Señor e impelido por el fervor de la santa fe no sólo quiere vengar la injuria irrogada a la cruz de Cristo, sino que también pretende evitar con todo rigor la ruina de su pueblo y de su patria, que aquellos habían cruelmente querido provocar, privados de todos sus bienes y confiscadas todas sus cosas, aun la más mínima, tanto las mismas personas de los traidores como sus esposas y los demás de su descendencia, arrancados de sus propios lugares, serán dispersados por todas las partes a través de todas las provincias de España, sometidos a perpetua esclavitud, entregándoles al servicio de aquellos a los que el rey ordenare, y no podrán bajo ningún pretexto recuperar de ningún modo su estado de hombres libres, mientras permanezcan en la obstinación de su infidelidad […] Decretamos también que por elección de nuestro príncipe, se designen algunos de los esclavos cristianos de los mismos judíos, que recibirán los bienes de aquellos cuanto el tantas veces citado señor nuestro quisiera darles en la escritura de libertad […] Respecto de sus hijos de uno y de otro sexo, decretamos que, a partir de los siete años, no tengan el mismo techo ni trato con sus padres”

XVII Concilio de Toledo(694)

Es difícil entender verdaderamente cuales pudieron ser las causas que causaron tanta represión, los judíos no representaban verdaderamente un riesgo para el dominio visigodo, históricamente no se conocen revueltas encabezadas por los judíos, con la excepción del dudoso (no se sabe si haya sido auténtico o supuesto) complot contra Egica, que sirvió como pretexto al XVII concilio de Toledo que hemos apenas mencionado, tal
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vez la segregación judía tenía verdaderamente una base religiosa, visto que en aquel periodo fueron escritos algunos tratados que inculcaban este celo como el De Fide Catholica contra Judaeos o el De nativitate Chisti ex Isaiae testimoniis De Isidoro de

Sevilla, o Historia Wambae, Insultatio del converso Julián de Toledo, igualmente los concilios de Toledo respaldaron las medidas discriminatorias de la autoridad civil y en algunas ocasiones las inspiraron. A pesar de las duras medidas que se tomaron contra ellos, los judíos lograron sobrevivir, acaso por la falta de cohesión política de los visigodos, generalmente involucrados en luchas internas, los ataques al judaísmo generaron una fractura grande entre las comunidades judía y cristiana.

1.4.-Los judíos en Al-Andalus.

“…Los arrianos que quedaban en España después de la conversión de Recadero al catolicismo, pero también los judíos que solicitaron la ayuda y el auxilio de los musulmanes para liberarse del yugo de la monarquía visigoda…” Ignacio Olagüe

La invasión musulmana constituyó inicialmente una liberación para los judíos, que según el histórico Sánchez Albornoz constituyeron la quinta columna para la invasión musulmana, en El Al-Ándalus se les concedió el rango de “dhimmis”, es decir
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de protegidos ya que eran considerados al igual que los cristianos “gente del libro”, el Corán admitía la libertad de cultos a los pueblos que tenían un texto revelado, como era el caso de los judíos y cristianos que tenían la biblia y eran llamados por los musulmanes “hijos de Abraham”, no sufrieron de persecuciones visto que el ejercicio de su religión era tolerada a cambio del pagamento de impuestos especiales(la dhima), sin embargo, los dhimmies tenían que llevar vestidos, sombreros y cabalgaduras diversas de los musulmanes, pero se les garantizaba la vida, la libertad de culto, la propiedad de sus bienes y una cierta autonomía puesto que podían tener sus propios tribunales y leyes, los judíos estaban organizados en aljamas, cada aljama era una entidad jurídico administrativa que constaba de tres elementos: 1.- La autoridad civil representada por un consejo de ancianos que se ocupaba de los asuntos internos, del cobro de los impuestos y de la representación ante el gobierno real. 2.- Los tribunales para juzgar las demandas, contiendas, quejas, procesos criminales y transgresiones religiosas que se basaba en el derecho talmúdico. 3.- La sinagoga donde estaba la escuela talmúdica, los rabinos eran quienes interpretaban la ley y se ocupaban de la enseñanza para los niños. Además es importante recordar que cada Aljama poseía su propio cementerio que por razones de salubridad se situaba extramuros.

El clima de tolerancia fue visto positivamente por los judíos que colaboraron con las invasiones musulmanes en diferentes ocasiones, como en Granada donde
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recibieron la custodia de la ciudad, mientras que los invasores continuaban su avance hasta Toledo. El poder en Al-Ándalus era representado por el califato, el califa Abd Ar-Rahmann III, hizo de Córdoba la capital cultural del oeste, este periodo fue muy próspero para algunos judíos, los cuales estudiaron árabe y fundaron prosperas comunidades en Sevilla, Granada y Córdoba, durante el califato los judíos podían preservar sus ritos y tradiciones y asimismo desempeñar posiciones importantes en la administración del Califato. Hasday Ibn Shaprut médico personal y ministro del Califa, fue el judío más importante de la época, tuvo a cargo misiones diplomáticas como el recibimiento de Juan de Gorze, enviado del emperador alemán Otto I y negoció tratados con los embajadores de Constantino VIII de Bizancio. La aparición de los reinados de Taifa, corresponde al florecimiento cultural de los judíos-españoles que se perfeccionaron en sectores relacionados con las

actividades intelectuales, administrativas, mercantiles, poéticas y literarias, muchos de ellos trabajaban como consejeros, médicos y políticos en determinados reinados principalmente en Ibn Nagrela de Granada. Fue con las invasiones almorávides y sucesivamente con los almohades que los judíos fueron víctimas de persecuciones por lo que comenzaron a buscar refugio en los reinos cristianos del norte (Castilla y Aragón), en Oriente y en el norte de África concluyendo el ciclo de La Edad de Oro de Al-Ándalus. Históricamente el Al-Ándalus ha sido dividido en dos etapas: 1.- la primera inicia en el año 756 y termina en el 1086, en la cual la dinastía de los Omeyas tiene a España bajo su autoridad, inicialmente bajo la forma de los emiratos, después con el califato y sucesivamente con los reinos de Taifas que eran
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pequeños emiratos constituidos después de la caída del califato, es este el periodo que se considera como el periodo de oro judío en España. 2.- La segunda inicia a partir del año 1086 y termina en el año 1232 con la reconquista de Toledo, y con el inicio de las invasiones africanas, como la anterior esta etapa se divide también en partes, la primera parte es marcada por la presencia de los almorávides (1086 -1145), la segunda por los almohades (1146-1232) ambas migraciones impusieron la pureza de costumbres, demostrándose intolerantes con los judíos, segregándolos como un pueblo de segunda clase, los almohades les obligaron a usar indumentarias de color azul para diferenciarlos de los musulmanes, esta situación intolerante produjo como hemos ya mencionado la huida de los judíos a los reinos cristianos, Egipto, Provenza, Castilla y Aragón.

1.5.-Los judíos en los reinos cristianos.
“El destino me ha conducido a una tierra en la que mis pensamientos y deseos tiemblan de temor, una gente de labios balbucientes y habla impenetrable, al ver sus caras decae mi rostro[…] son hombres salvajes necesitados de un poco de ciencia” Mosé ben Ezra.

El pensamiento de Mosé ben Ezra sirve para demostrar la apreciación que tenían los judíos de los reinos cristianos, para los judíos los reinos cristianos eran sinónimo de atraso, sea a nivel intelectual que a nivel económico, quizás es esta apreciación la que nos explica porque durante los siglos altomedievales las

comunidades judías en Cataluña y León eran casi inexistentes, pues comenzaron a
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crecer solo a inicios del siglo XI como producto de la reactivación económica peninsular, principalmente en la ruta del Camino de Santiago y con la conquista de Toledo; a pesar de esto en el año 974 en el fuero de Castrogeriz se encuentra una disposición según la cual la persona que cometiese un crimen contra un judío pagaría de la misma manera que si cometiese un crimen contra un cristiano, en el año 1090 la carta Inter chistianos et judaeos promulgada por el rey de Castilla y León Alfonso VI se daban los mismos derechos a los judíos y a los cristianos; estos documentos nos sirven como testigos de la existencia aunque minoritaria de ciudadanos judíos en los reinos cristianos. La primera etapa en la que la presencia judía se relaciona en cierto modo con la colaboración para los avances territoriales la situación jurídica de los judíos fue muy favorable, los fueros (fuero de Sepúlveda, de Cuenca, de Teruel) reconocían la igualdad de derechos entre los judíos y los cristianos, además que gozaban de la facultad de poder apelar al monarca en casos de pleitos con los cristianos. La llegada de los almohades coincide con el periodo de reconquista

cristiana y es a partir de este año que se comienza a sentir la presencia judía más ampliamente en los reinos cristianos, pues como sabemos durante los siglos XII y XIII los desplazamientos de los conquistadores cristianos hacia el sur, produjeron que una numerosa población judía que se encontraba bajo el dominio musulmán pasase a los reinos cristianos recibiendo franquicias y privilegios reales, ya que también con los cristianos como con los musulmanes, los judíos se prestaron como colaboradores en el gobierno y administración territorial, muchos judíos como es el caso de Joseph ben Salomón adelantaron a Alfonso VIII dinero para financiar la expedición que iba a culminar con la victoria de las Navas de Tolosa en 1252. La presencia judía en los
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reinos cristianos fue muy útil pues como refleja la reflexión de Mosé ben Ezra, los reinos cristianos eran culturalmente inferiores al nivel al que estaban acostumbrados los judíos, y solo a partir del siglo XIII tanto en Castilla como en Aragón empezaron a surgir en el seno de la población cristiana personas capacitadas para ejercer las tareas y las funciones sociales que habían sido ocupadas por los judíos. La posición de los judíos se ve afectada con las decisiones tomadas en el IV concilio de Letrán , donde se recomienda la separación de los judíos y los cristianos,
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los sefarditas se vieron obligados a vivir en barrios apartados del resto de la población, evitando la comunicación principalmente nocturna entre estos y los cristianos, las juderías eran cercadas por murallas con muy pocas puertas que se cerraban después del Ave María, los hebreos podían salir de la judería los días laborables, pero debían permanecer encerrados los domingos y los días de fiestas religiosas; a estos barrios los judíos daban el nombre de Kahal , palabra que está a la base de la palabra castellana calle, los judíos debían portar un señal para poder ser reconocidos, no podían realizar matrimonios mixtos, no podían ejercer la medicina, les era prohibido reunirse en las Sinagogas, el objetivo de estas medidas era aquel de acabar con la “perfidia judía” que consistía en el ahínco que demostraban en negar lo evidente, es decir que Jesús era el Mesías anunciado. Los reinados de Alfonso X y de Jaime I8 fueron de amplia actividad pública para los judíos, sin embargo a causa de las advertencias del Concilio de Letrán muchas veces su conducta para con ellos se demuestra ambigua. Durante el reinado de

Alfonso X se redactaron una serie de leyes escritas entre los años 1282 y 1293 que prohibían a los judíos poseer heredamientos, obligándoles a vender aquellos que ya
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tenían en el plazo de un año, pero al mismo tiempo les permiten practicar la usura, la presencia judía era consentida con la condición que ellos viviesen como en cautiverio para siempre y fuesen la remembranza a los hombres que ellos provienen de aquellos que crucificaron a Cristo, el culto judío es permitido pero todo tipo de proselitismo era eliminado con la pena de muerte, no obstante se pueden leer libros del Talmud, respetar el Sabbat y las fiestas Mosaicas, Las Siete Partidas presentan algunas medidas discriminatorias para con los judíos, como la prohibición de ocupar ciertos cargos públicos, de sentarse a la mesa con cristianos, de tener sexo con cristianos, eran obligados a llevar una señal distintiva, como hemos dicho anteriormente la posición de Alfonso X y Jaime I era confusa, ya que de una parte crean leyes que simulan una adhesión a los dictámenes eclesiásticos, del otra estas medidas nunca fueron llevadas a la práctica efectivamente, muchos judíos gozaban de un buen status, entre ellos se destacaban Nahmánides de Gerona y Salomó Adret de Barcelona
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la colaboración

judía era tan necesaria en estos años de avance territorial que la corona acató las disposiciones anti judías de la iglesia pero jamás las puso verdaderamente en práctica . Si bien es cierto para los monarcas cristianos los judíos eran vistos como colaboradores, para el pueblo víctima de la tradición religioso – popular eran considerados un pueblo deicida, responsable de la muerte de Jesús, que tenían que convertirse para poder eximir su grande yerro, el anti judaísmo doctrinal alimento una serie de rumores sobre la maldad de los judíos. A partir de los años ochenta del siglo XIII comenzó a deteriorarse la situación de los judíos españoles y al mismo tiempo aumentaba el anti judaísmo en la sociedad. En la corona de Aragón el Privilegio General otorgado por Pedro III en 1283, les
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prohibió el ejercicio de cargos públicos, situación a la que no se llegó en Castilla, si bien en las cortes eran cada vez más frecuentes las peticiones de estamento popular contra los judíos parece que en aquel momento la monarquía no había tenido ningún
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tipo de interés hacia su puesta en práctica.

Durante los años setenta del siglo XIII, la iglesia católica instigaba las masas hablándoles insistentemente de la ya mencionada “perfidia judía” y de la necesidad de erradicarla de la sociedad cristiana para evitar su contaminación, argumento que se fue incrementando con el tiempo y que dio lugar a muchas injusticias y discriminaciones. Las dificultades del siglo XIV agravaron las tensiones sociales, el antisemitismo de las oligarquías urbanas y de las masas populares cristianas puso a los judíos en el centro de las acusaciones de la centuria; difamados de propagar pestes, de envenenar el agua, además las actividades de los judíos como arrendadores, recaudadores o prestamistas, crearon situaciones de tensión permanente, durante este siglo las persecuciones y violencias contra los hebreos se acrecentaron en toda la península. El concilio de Zamora (1312) pide a la corona la aplicación de las medidas anti judías que habían sido sugeridas por la iglesia.
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En Cataluña en 1348 durante la epidemia de la peste

negra , se desató el rumor de que fueron los judíos a iniciarla envenenando las aguas, lo que produjo el asalto de muchas juderías catalanas, las gravísimas secuelas de la guerra de los dos Pedros (1356-1365) en las comarcas fronterizas entre Castilla y
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Aragón, o la guerra civil castellana en la que la propaganda anti judía se utilizó contra Pedro I el cruel, acusado de ser filo judío por su hermanastro Enrique de Trastámara, provocando la enemistad de las masas castellanas contra los judíos, en 1391 se marcó
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efectivamente el cisma existente entre los judíos y los cristianos, comenzaron las crueles matanzas en las juderías de Castilla, Cataluña y Valencia, las predicaciones del arcediano de Sevilla Ferrán Martínez sirvieron para encender la furia cristiana que recomenzó los asaltos a las juderías de Sevilla, Córdova, Valencia y Barcelona, numerosas ciudades fueron teatro de abusos, denuestos y crímenes contra los judíos, el aborrecimiento hacia ellos crecía no solo por razones religiosas, existían también argumentos de carácter económico-social que los connotaban como estafadores por ser usureros; el antisemitismo dejó de ser un fenómeno popular y se extendió a los sectores sociales más altos, las autoridades no sabían cuales eran las medidas propicias que se debían tomar por lo que los hebreos estaban totalmente desprotegidos, desaparecieron muchas juderías, la corona trató de reconstruirlas pero los intentos fueron inútiles, pues la cólera de masa no tenía frenos, los judíos iniciaron a desplazarse a lo largo de las diferentes regiones españolas, por lo que a partir de este período se dispersaron en varias localidades que hasta entonces no habían tenido habitantes judíos, Vicente Ferrer inició sus predicaciones en las juderías iniciando la llamada “la era bautismal” porque dio lugar a muchas conversiones. Entre el 1413 y el 1414 se efectuó la disputa de Tortosa por iniciativa del

papa Benedicto XIII, disputa que constituyó principalmente un discurso dialéctico entre los cristianos y los judíos, la finalidad era la de convertir a los judíos de la corona aragonesa, entre los participantes judíos constaban algunos intelectuales

expertos en teología, lingüística y filosofía, entre ellos los más importantes eran el famoso lingüista y filósofo Profiat Durán (Efodi) y el rabino Yosef Albo de Soria , la
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iglesia católica en cambio contaba con la presencia de Vicente Ferrer , Jerónimo de
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Santa Fe converso cuyo verdadero nombre era Josué Lorquí, el argumento principal de la disputa era “la llegada del Mesías” la disputa no tuvo ninguna conclusión positiva, ya que los judíos y los cristianos tenían una definición diferente de la función del Mesías, los representantes judíos más significativos la abandonaron, Yosef Albo y el rabino gerundense Durán se negaron a suscribir la cédula, los judíos comprendieron que la disputa no les portaría ninguna solución por lo que en diciembre de 1414 decidieron abandonarla. Las consecuencias de la misma se podrían resumir

principalmente en tres hechos: el primero fue la Bula Papal anti-judía del Papa Benedicto XIII cuya finalidad era acelerar la destrucción del judaísmo, la segunda fue una conversión de masa que creará un nuevo sector social “el de los conversos” o “cristianos nuevos”, la tercera fue la continuación mucho más activa de las predicaciones de Vicente Ferrer en las juderías. El 26 de febrero de 1449 Álvaro de Luna, favorito de Juan II de Castilla, exigió que se cobrase un impuesto de un millón de maravedís en Toledo, el encargado de la recaudación fue el converso Alfonso Cota, El pueblo de la ciudad instigado por el alcalde mayor y copero del rey Pedro Sarmiento irrumpieron en la casa de Cota, saquearon sus bienes, incendiaron su casa y destruyeron la judería la Magdalena. El 5 de Junio de 1449 en una asamblea en el ayuntamiento de Toledo se decretó la “sentencia – estatuto” que permitía expulsar a Todos los judíos de los puestos importantes de Toledo (concejales, alcaldes, jueces) como consecuencia de la sentencia-estatuto catorce conversos fueron despedidos de cargos oficiales en Toledo. En 1459 las ideas de Alonso de Espina , confesor de Enrique IV, se hacen
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conocer a través del

“Fortalitium fidei” donde denuncia el peligro que para la
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cristiandad suponen judíos y los falsos conversos (a quienes califica de herejes) y propuso como solución la expulsión de los primeros y el establecimiento de la Inquisición para los segundos. Las conclusiones de Espina fueron que los judíos, legítimos responsables de las catástrofes sucedidas en Europa, antepasados de los cristianos nuevos, habían legado a estos su “espíritu del mal”, en una palabra su “naturaleza depravada”. En su tratado se distinguen tres tipos de conversos (los sinceros, los oportunistas y los forzados) indicando que solamente la inquisición puede juzgarles y reconocerles, declarándoles si necesario herejes imponiéndoles el castigo correspondiente. En el año 1461 los franciscanos también se demostraron preocupados por los efectos que podrían producir las relaciones entre los conversos con los judíos y los cristianos viejos, por lo que requirieron a Alonso de Oropesa, general de los Jeronimitas, que les ayudase a estimar el mal existente en estas relaciones, por lo que el escribió el tratado Lumen ad Revelationem Gentium, en el cual concluía que la iglesia era una sola e que si se hallaban problemas era por la no existencia de una autoridad suprema capaz de juzgar las acusaciones que pesaban contra los conversos, concluyendo que si los culpables eran castigados el pueblo renunciaría a actos violentos. Después de su análisis socio-teológico, Oropesa pidió el establecimiento de la Inquisición en nombre del Rey para poder controlar los problemas socio-religiosos presentes en la península; consiguiendo la autorización de Pio II en 1462, la inquisición debía ejecutar un papel de interventor entre las relaciones de todos los cristianos, pero como sabemos sirvió solo para manipular la mentalidad española anti18

judía, y fue esta institución la que legitimó la expulsión de los judíos porque eran considerados una mala influencia para los conversos, al mismo tiempo con desconfianza los cristianos nuevos que eran considerados herejes. Al comienzo del reinado de los Reyes católicos se iniciaba una etapa de tranquilidad para los judíos( fue gracias al apoyo del converso Andrés de Cabrera y del judío Abraham Senior que Isabel la católica fue declarada reina a la muerte de Enrique IV), que ocuparon cargos relevantes en la corte, como es el caso de Isaac Abravanel o
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que miraba

de Abraham Senior , las leyes protegían la vida y actividad de los judíos( después de
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algunos incidentes acaecidos en Trujillo, Isabel la católica firmó un documento en el que declaraba que las Aljamas estaban bajo su protección) hasta que la corona no pudo ceder a las presiones eclesiásticas que insistían sobre el riesgo que constituían “los falsos conversos”. En 1476 se establece el tribunal de la inquisición en Sevilla, en 1478 los reyes católicos pidieron a Sixto IV la concesión de una inquisición pontificia, no episcopal para la Castilla petición que fue concedida; en 1480 el tribunal de la inquisición es totalmente controlado por los dominicos, en 1483 se nombró inquisidor general al confesor de los Reyes Fray Tomás de Torquemada , el tribunal de la
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inquisición comenzó a perseguir duramente a los judíos y a todo converso con sospechosas tendencias judaizantes, los hebreos eran obligados a escuchar las predicaciones de los dominicos en las sinagogas, las juderías fueron cercadas para garantizar la no comunicación entre judíos y cristianos. A través de las indagaciones de la inquisición se descubrió que muchos conversos iban a reunirse con sus familiares judíos para celebrar con ellos sus fiestas, asistir a la sinagoga y rezar oraciones judías.
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En 1483 se ordenó la expulsión de los judíos andaluces, la presión que ejercía la inquisición sobre los Reyes Católicos pidiéndoles que separaran definitivamente a los conversos de los judíos condujo al decreto de expulsión del 31 de marzo de 1492, en el que se daba un plazo de tres meses para dejar el país a todos los judíos que no quisieran convertirse al cristianismo, antes de salir tuvieron que liquidar sus deudas con particulares y con la corona, vendieron sus bienes a precios bajos, emigraron hacia Portugal y hacia el norte de África, Italia y el imperio Otomano.
“[…]Bien es sabido que en nuestros dominios, existen algunos malos cristianos que han judaizado y han cometido apostasía contra la santa fe Católica, siendo causa la mayoría por las relaciones entre judíos y cristianos[…]estamos informados por la Inquisición y otros el gran daño que persiste a los cristianos al relacionarse con los judíos[…]Estos Judíos han instruido a esos cristianos en las ceremonias y creencias de sus leyes, circuncidando a sus hijos y dándoles libros para sus rezo[…]Debido a que cuando un crimen detestable y poderoso es cometido por algunos miembros de algún grupo es razonable el grupo debe ser absuelto o aniquilado y los menores por los mayores serán castigados uno por el otro y aquellos que permiten a los buenos y honestos en las ciudades y en las villas y por su contacto puedan perjudicar a otros deberán ser expulsados del grupo de gentes y a pesar de menores razones serán perjudiciales a la República y los mas por la mayoría de sus crímenes seria peligroso y contagioso de modo que el Consejo de hombres eminentes y caballeros de nuestro reinado y de otras personas de conciencia y conocimiento de nuestro supremo concejo y después de muchísima deliberación se acordó en dictar que todos los Judíos y Judías deben abandonar nuestros reinados y que no sea permitido nunca regresar.[…]Y hemos ordenado que ninguna persona en nuestro reinado sin importar su estado social incluyendo nobles que escondan o guarden o defiendan a un Judío o Judía ya sea públicamente o secretamente desde fines de Julio y meses subsiguientes en sus hogares o en otro sitio en nuestra región con riesgos de perder como castigo todos sus feudos y fortificaciones, privilegios y bienes hereditario[..]Damos y otorgamos permiso a los anteriormente referidos Judíos y Judías a llevar

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consigo fuera de nuestras regiones sus bienes y pertenencias por mar o por tierra exceptuando oro y plata, o moneda acuñada u otro artículo prohibido por las leyes del reinado [...]

Edicto de expulsión 1492

Con este decreto la mayor parte de los judíos españoles dejaron la península iniciándose una dispersión que los portó en muchas ocasiones a la ruina económica, la situación para los judíos que se convirtieron no fue mejor pues el proceso de asimilación social fue arduo, la consecuencia de este decreto fue la salida de los judíos convencidos y la segregación social de los conversos.

1.6.- Los Estatutos de Limpieza de Sangre.
Después de las conversiones forzosas a las que fueron sometidos los judíos que querían permanecer en España, algunos de ellos gozaban de amplias posibilidades laborales y de una buena inserción social, este “bienestar de los conversos” comenzó a preocupar a los españoles en general, por lo que comienzan a ser más fuertes las diferencias entre cristianos nuevos y viejos, el concepto de cristiano nuevo se relacionaba con el criptojudaismo, lo que

permitía legitimar los estatutos de sangre. La sociedad cristiana vieja temía que una total asimilación de los conversos produjese un cataclismo en las jerarquías sociales españolas para esto era necesario establecer una definición exacta de dos conceptos que estarán a la base de la sociedad ibérica y de la introducción de los estatutos de limpieza: cristiano viejo, cristiano nuevo.
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Como sabemos la influencia de la iglesia católica en las decisiones de la corona española era absoluta durante el reinado de los reyes católicos, la manipulación de Fray de Torquemada influyó de manera determinante para la
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firma del decreto de expulsión.

En el reinado del imperador Carlos V, el

problema de los conversos aumenta hasta conducir a la firma de los “estatutos de limpieza de sangre” ideados por el sacerdote y amigo del emperador Juan Martínez Silíceo (paradójicamente de origen converso cuyo verdadero nombre era Fernando Guijarro) quien contrario al nombramiento que el papa Pablo III hizo al converso Fernando Jiménez, escribió una carta al mismo pidiéndole que anulara el nombramiento de Jiménez en la catedral de Toledo y sucesivamente se decidió a redactar un estatuto en el que se excluyeran a los cristianos nuevos. El 23 de julio de 1547, por veinticuatro votos a favor y diez en contra, se aprobaron los estatutos, la decisión quedaba a partir de ese momento en manos del papa y del emperador. Silíceo presento a Carlos V una documentación en cinco partes bien diferenciadas, en la que mediante razones históricas, referencias bíblicas y de autoridades eclesiásticas se justificaban las motivaciones que inducían a aprobar los estatutos que serán ratificados posteriormente por el para Pablo IV en 1555 y por Felipe II en 1556, siendo aplicados sobretodo en los Colegios Mayores de Castilla; en ciertas órdenes religiosas (dominicos, franciscanos, jerónimos); en la inquisición, en las órdenes militares(estatuto de la orden de Santiago 1555); en hermandades y municipios. Para poder acceder a estas instituciones era
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necesario certificar la “pureza de Sangre” mediante la “prueba de sangre” en la que informantes de las instituciones correspondientes examinaban los linajes del interesado, verificando la genealogía del candidato para decidir si era o no admisible a integrar determinada institución, sin embargo ocurría que muchas veces el linaje de un candidato era manipulado de modo que un cristiano nuevo podía figurar como viejo y viceversa. Durante mucho tiempo España ha tratado de justificar su antisemitismo expresado en la persecución a los judíos y en hechos con ella relacionada como lo fue el concepto de “limpieza de sangre”, argumentando que este no se refería a pretendidas características biológicas de los judíos, que era sobretodo un concepto social que se basaba en el linaje, representando una reacción de los plebeyos contra los hidalgos, una compensación ideológica visto que uno puede comprar la hidalguía si tiene el suficiente capital para ello visto que la limpieza de sangre, es decir la nobleza natural cristiana que era superior a la económica, la“limpieza de sangre” no era un problema racial, era principalmente un problema ideológico, esta tesis pero es totalmente falsa visto que si bien es cierto la discriminación usa como fondo el contexto religioso, el hecho de declarar un grupo de personas superior a otro, el hecho de hablar de sangre impura, el hecho de ridicularizar algunas partes del físico de los judíos como generalmente se hacía con sus narices, el hecho de considerar inferiores sus costumbres y de crear para definirlos palabras discriminatorias como “marranos” demuestra sin duda que detrás del socialreligioso existían sin duda alguna razones racistas, y esto se verá reflejado a lo largo de toda la lectura del Buscón.
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Como habíamos precisado anteriormente la finalidad de este capítulo, es aquella de relacionar la historia de los judíos en España con el contexto situacional del Buscón que será tratado en esta tesis, el antisemitismo quevediano no fue una anomalía aislada de la mente del autor, más bien fue un fenómeno social de la época, del cual Quevedo es solamente un espejo, algunos de los hechos que hemos estudiado serán aludidos indirectamente en la obra, sea a través de la utilización de determinados apellidos, que a través de la creación de algunos hechos, que a continuación analizaremos.

Notas
1.-A comienzos del siglo IV, el emperador Diocleciano junto con Galerio, desató en el año 303 la “gran persecución” como intento de restauración de la unidad estatal amenazada por el crecimiento del cristianismo, entre otras cosas ordenó la demolición de las iglesias, quemar las copias de la biblia, el asesinato de las autoridades eclesiásticas y la privación de todos los cargos públicos y derechos civiles a los cristianos, obligándoles a rendir sacrificios a los reyes paganos so pena de muerte.

2.- Después de derrotar a Majencio, en el mes de febrero de 312, Constantino se reunió en Milán con el emperador de oriente, Licinio. Entre otras cosas trataron de la “cuestión cristiana” y acordaron publicar nuevas cuestiones en su favor, el resultado de este encuentro se lo conoce como “Edicto de Milán”. En la primera parte del edicto se establece el principio de libertad de religión para todos los ciudadanos y, como consecuencia, se reconoce explícitamente a los cristianos el derecho a gozar de esa libertad; en la segunda se decreta restituir a los cristianos sus antiguos lugares de reunión y culto, así como las propiedades que les habían sido confiscadas.

3.-Religoso hispanorromano conocido por su lucha contra la herejía del arrianismos, presidente del I concilio de Nicea, figura activa en diferentes concilios ecuménicos, torturado durante las persecuciones de Diocleciano, consejero de los asuntos eclesiásticos del emperador Constantino I el Grande, quien después de una respuesta negativa para condenar a Anastasio lo

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desterró a Sirmio, donde escribió una carta al emperador en la que establecía la separación que debía existir entre los poderes político y religioso. 4.-La herejía de Arrio fue aquella que representó la amenaza más grave para la doctrina ortodoxa cristiana. Arrio (318 – 335) fue un presbítero de Alejandría, su disputa con la ortodoxia cristiana se basaba en la mortalidad de Cristo, considerándolo solamente un maestro inspirado, proponiendo un solo Dios omnipotente que no se encarnó y no sufrió humillación y muerte a manos de quien había creado, cuando el cristianismo adquirió poder secular, el dios de Arrió resultaba atractivo para algunos reyes y potentados que se identificaban con el. Aunque fue condenado por Constantino en el concilio de Nicea, su hijo lo abrazó después de su muerte, entre los devotos más fervientes del arrianismo estaban los godos, los lombardos, lo alanos, los vándalos, los burgundos, los ostrogodos, los merovingios y los visigodos.

5.-El Brevarium Alaricianum, fue una compilación de leyes basada en el código Teodosiano que trata de derecho privado, administrativo, comunal y eclesiástico destinado para los Galo-romanos e hispano-romanos. 6.- En el concilio encabezado por el Rey Égica y el obispo Félix, se restringieron otra vez los derechos de los judíos, acusándolos de quebrantar el poder de la iglesia, de masacrar a los católicos, de confabular con los moros y de crear la destrucción del país. Los judíos son declarados esclavos, sus propiedades son confiscadas y sus hijos sacados a la fuerza de sus hogares para ser adoptados por familias cristianas o monasterios. 7.- El concilio de Letrán (1215-1216), fue convocado por el papa Inocencio III teóricamente para remediar asuntos de fe y de moral, aunque en realidad sirvió para tratar de algunos asuntos políticos entre el papado y el reino de Francia (por eso los reyes españoles no lo consideran) en el concilio se condenaban las formas de herejía cátara y valdense y a las demás religiones que se alejaban del catolicismo por lo que la condena se extendía también a los judíos. 8.- En 1238 cuando se efectuó la Toma de Valencia por Jaime I, el rey favoreció a los judíos establecidos en la ciudad por haber colaborado a la conquista, concediéndoles repartimientos, asimismo a partir del año 1240 los judíos comenzaron a ocupar cargos públicos importantes en Castilla

9.- Mosé Ben Nahmán (Gerona 1194-Palestina 1270) rabino judeoespañol conocido en el judaísmo como Rambán y citado por los cristianos como Bonastruc de Porta, defendió el judaísmo en la polémica de Barcelona en el año 1263, en 1267 después de su destierro se establece en Palestina donde sigue su vida espiritualista y contemplativa, sus obras principales son comentario al pentateuco, las guerras del señor, la epístola de la admonición y el lirio de los secretos.

10.- Salomón Ibn Adret, fue conocido por sus famosos análisis de asuntos relacionados con el derecho hebraico y con la sociedad de Aragón, de el se conservan sus famosas respuestas jurídicas que servían como fuente de consulta legal.

11.-En 1283 Pedro III de Aragón redujo las posibilidades de los judíos para ejercer cargos públicos y el cobro de rentas reales, en 1284 pidió a los judíos de Aragón tributos extraordinarios para fortificar las fronteras del reino frente al peligro francés.

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12.- Algunas de las prohibiciones a las que se sometieron a los hebreos fueron:

_ No podían relacionarse con gentiles.

- Debían pagar un impuesto especial para poder ejercer su culto dentro de la ciudad, no podían ejercer su culto en lugares públicos

-Les era prohibido crear lugares de culto sin autorización real expresa y sin previo pago de una compensación.

-no podían lucir anillos de oro, piedras preciosas u otras alhajas.

-no podían tener criados cristianos.

-No podían recibir refugio ni ser cobijados en casas de cristianos.

-Tenían que asistir a las iglesias católicas para escuchar prédicas que tenían como objetivo la conversión.

13.- La peste negra, es el nombre que se dio a una grave epidemia que se extendió en Europa entre el 1348 y el 1350, la epidemia era de origen asiático y se propagó en Europa como resultado de las relaciones comerciales con Oriente, a transmitirla fueron algunos marineros genoveses que se contagiaron con la peste en Crimea, se creía que la peste se extendiese por las aguas y se acusó a los judíos de haber infectado los pozos de las ciudades para propagarla.

14.- A mediados del siglo XIV, Castilla

sufría un profundo enfrentamiento social, en la que figuraban dos líderes Pedro I de

Castilla y su hermano bastardo Enrique de Trastámara, ambos pretendían el trono castellano. Pedro IV de Aragón apoyo a Enrique, quien a su vez contó con la ayuda francesa, personificada en Beltrán Duguesclin y sus famosas compañías. Los

objetivos del monarca aragonés eran dos, el primero consistía en la incorporación del reino de Murcia a la corono de Aragón y la segunda era la de dominar el Mediterráneo Occidental frente a Castilla y a su aliada Génova, La guerra de los dos Pedros abarca de 1356 a 1365, concluyéndose con el destronamiento de Pedro de Castilla.

15.- Isaac Ben Moses Profiat Duran Ha-Levi, cuyo seudónimo era Efod o Efodi, era un hebreo especializado en filosofía y lingüística, fue autor de algunas sátiras sobre la cristiandad medieval y de un ensayo de gramática hebrea.

16.-Joseph Albo, era un filosofo hebreo cuyo trabajo teórico se plasmó en el Sefer ha-Ikkarim (libro de los principios), en el cual da una serie de interpretaciones sobre algunos hechos teológicos, demostrando su contacto con el pensamiento de muchos filósofos Maimonides, Hasdai Crescas, se caracterizó por su ideología anticatólica metiendo en discusión los escritos de muchos filósofos cristianos como Tomás de Aquino.

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17.-Vicente Ferrer(Valencia 1350- Vannes 1419) era el consejero y confesor del papa Benedicto XIII, fue el encargado de la prédica par la conversión de los judíos pertenecía a la Orden de los Dominicos, fue estadista y político, combatió la división de la Iglesia en el Cisma de Occidente, fue canonizado por Calixto III en 1455.

18.- por medio de su escrito Fortalitium Fidei, Alonso de Espina presentó un programa metodológico en el que sugería las medidas a tomar con los falsos conversos, a quienes acusaba de traición, homosexualidad, infanticidio, envenenamiento y usura, Espina decía que la única medida que se podía tomar era la expulsión, su pensamiento sirvió como modelo para la inquisición constituyéndose en una justificación formal para la represión de los conversos. La peste negra, es el nombre que se dio a una grave epidemia que se extendió en Europa entre el 1348 y el 1350, la epidemia era de origen asiático y se propagó en Europa como resultado de las relaciones comerciales con Oriente, a transmitirla fueron algunos marineros genoveses que se contagiaron con la peste en Crimea, se creía que la peste se extendiese por las aguas y se acusó a los judíos de haber infectado los pozos de las ciudades para propagarla.

19.-Dom Itshak Ben Yehouda Abravanel( Lisboa 1437 – Venecia 1508) miembro de una prestigiosa familia sefardita, que se consideraba de ascendencia davídica, Isaac(Itshak) Abravanel fue un hombre de estado, filosofo, comentador bíblico y financiero, después de la emisión del edicto de expulsión, los Reyes católicos hicieron todo lo posible para evitar su salida del país y obligarlo a convertirse pero no tuvieron ningún éxito, Abravanel abandonó el país como los otros judíos que no se convirtieron dirigiéndose hacia Italia.

20.- Rabino de la corte de Castilla, cobrador de impuestos de la Corona, Nació en Segovia a inicios del siglo XV, a causa de su riqueza, inteligencia y maneras aristocráticas fue protegido por la corona de Castilla, constaba entre las personas que acordaron el matrimonio entre Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, asimismo como interfirió en la reconciliación entre Isabel y su hermano Enrique IV de Castilla, la reina como agradecimiento por sus servicios le concedió una pensión vitalicia de 100.000 maravedís, fue uno de los principales financiadores de la corona durante la guerra de Castilla contra los Moros, especialmente en la conquista de Granada. Cuando fue emitido el decreto de expulsión la Corona le pidió que se convirtiese, propuesta que el aceptó dejando de llamarse Abraham Sénior para convertirse en el neo-católico Ferrad (Fernando) Pérez Coronel.

22.- Nacido en el seno de una familia nobiliaria, sobrino del cardenal Juan de Torquemada, ingresó en la orden de los Dominicos en el convento de San Pablo de Valladolid, posteriormente se transfirió al convento de Santa Cruz de Segovia, se convirtió en confesor real, para después ser nombrado Inquisidor General, la inquisición en Castilla había sido establecida para controlar el problema de los falsos conversos, los judíos y los herejes, Torquemada fue encargado de su reorganización por lo que llamo a los jurisconsultos Tristán de Medina y Juan Gutiérrez de Chaves para redactar las instrucciones u ordenanzas que establecían el Santo Oficio en Ciudad Real, Sevilla, Jaén y Córdoba. Fue uno de los más firmes defensores de la expulsión de los judíos españoles, incitando a los Reyes a firmar el decreto de expulsión, falleció en el convento de Santo Tomás de Ávila donde vivía una vida retirada en el año 1498

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BIBLIOGRAFIA ESENCIAL..

ATIENZA, J.G; Guía judía de España, Madrid, Allatena Editores, 1978 CASTRO A; España en su historia. Cristianos, moros y judíos, Barcelona, Círculo de Lectores, 1989 LÓPEZ-IBOR, M; Los judíos en España, Madrid, Anaya, 1990 PÉREZ, J; Historia de una tragedia, la expulsión de los judíos de España, Barcelona, Crítica, 1993 PÉREZ, J; Los Judíos en España, Madrid, Marcia Pons Historia, Madrid, 2005

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Capitulo

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Intereses de casta detrás de la posición anticonversa de Quevedo en el Buscón

La discriminación racial en España comenzó a ser muy fuerte a partir del siglo XV, sea por motivos religiosos que sociales, se inicio la persecución de las minorías, siendo el mayor impulso para su propagación la inquisición. La España del siglo XVI, era una nación sectaria, donde, se aplicaban de manera estricta los estatutos de Limpieza de sangre ya mencionados en el primer
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capitulo, estos estatutos representaban un obstáculo para la movilidad social, A pesar de ello, hacia finales del siglo XVI y principios del XVII, algunos miembros de las castas impuras, como la familia Coronel del Buscón, lograron escalar socialmente, muchos conversos eran parte de una nueva burguesía mercantil, necesaria para las actividades imperiales de la corona, algunos judíos junto con los banqueros genoveses, eran los principales financiadores de la Economía española, por ello ciertos pudieron comprar la hidalguía. Como consecuencia de la grave situación económica dejada por su padre, el reino de Felipe III inició con un gran número de problemas financieros por lo que se vio obligado a pactar con los judíos portugueses (quienes realizaban actividades financieras relacionadas con el comercio, el tráfico de esclavos y las actividades bancarias) para poder cubrir las pérdidas económicas de la corona.

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2.1.- El déficit de la corona
“podemos con verdad decir que cuando S.M. falleció acabó su real persona y juntamente su patrimonio real todo” Estas son las palabras con las que Rodrigo Vázquez de Arce, explicaba a Felipe III el estado en que se encontraban las finanzas a la muerte de su padre Felipe II. La monarquía se hallaba en un fuerte desequilibrio entre los ingresos y los gastos contraídos, la evolución del déficit se había
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incrementado en los últimos años del reino de Felipe II, tanto así que un balance de finales de 1598 estimaba un desequilibrio de 1,6 millones de ducados al que habría que sumar las cantidades entregadas a los hombres de negocios incluidos dentro del decreto de bancarrota de 1596, cuyas condiciones se habían pactado en el llamado “medio general”, arreglo alcanzado con los acreedores en 1597, que fue ratificado en 1598 y que, en la práctica, hipotecaba la hacienda extraordinaria del monarca formada por las remesas llegadas de Indias, las Tres Gracias y los Servicios Ordinario y Extraordinario con un monto total estimado de cuatro millones de ducados, que servía para respaldar las cantidades destinadas a cubrir los gastos en Flandes, 4,5 millones; en Castilla, 2,7 millones y 120.000 ducados que entraban bajo el epígrafe de donativo gracioso, lo que significaba en la realidad, la práctica inexistencia de hacienda extraordinaria libre hasta pasado año y medio. El monarca y sus más estrechos colaboradores (entre ellos el Duque de Lerma) eran conscientes de la situación critica de la Corona que tenia hipotecadas todas sus rentas, por otro lado la existencia de algunos conflictos que desde la década de 1580 habían aumentado la sublevación de las que luego serian Provincias Unidas, La guerra hispano-inglesa (1585-1604) y el conflicto hispano-francés (1595-1598) condicionaban la política de la Corona. Inicialmente la única alternativa que se presentaba para Felipe III, era aquella de pactar con el Reino congregado en cortes, hecho que produjo un debate intenso de parte de los consejeros de Lerma sobre su conveniencia política, por ello abogaban por esquivar a las Cortes y acudir a remedios financieros diferentes de la mano de los arbitrios, que iban desde la solicitud de “donativos voluntarios” hasta el más socorrido de la acuñación de la moneda, un recurso que aunque reportaba importantes ingresos a la tesorería regia que obtenía un lucro considerable entre el valor facial de la moneda y el costo de producirla, produciría un aumento del inflación.

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Corona y Reino comenzaron a verse como dos cosas distintas, mientras la primera buscaba incrementar los ingresos de forma rápida, por medio de arbitrios, la segunda quería una solución a largo plazo e insistía en desempeñar la hacienda como algo necesario. El 12 de Abril de 1600, Felipe III, se presentó en la sede de las reuniones y pidió a los procuradores una solución definitiva al término de la sesión; tras muchas discusiones por parte de los procuradores y después de proponer diferentes medidas para favorecer la economía del Rey, se decidió aprobar un servicio por un valor de dieciocho millones de ducados, pagaderos en seis años, que se financiarían aplicando una sisa sobre el vino que equivaldría a 1/8 de la cantidad adquirida, acordándose, igualmente que en el caso no fuese suficiente, la sisa se extendería también al aceite. La concesión de dinero tenia como contrapartida distintas limitaciones a su aplicación, pues se otorgaba para ser destinado al sustento del estado y dignidad de la Corona así como a la defensa de estos Reinos, con esta declaración es evidente que la política exterior quedaba fuera de la financiación; aun había más posiciones impuestas y todas ellas de gran calado: el monarca no firmaría asientos con banqueros, fueran nacionales o extranjeros, si no era a través del rey y del Reino de manera conjunta; garantizándose el control de los mismos. Este pacto parecía satisfacer a las dos partes, de un lado la Monarquía conseguía el ansiado dinero y del otra, el Reino adquiría un mayor protagonismo y sentaba las bases jurídicas para limitar la actuación impositiva de la Corona sin su concurso. Si bien es cierto las “negociaciones” del Rey habían sido importantes, no eran suficientes para alcanzar el objetivo del Rey y de su privado el duque de Lerma, que deseaban mostrarse fuertes también en el frente interior porque si no se era capaz de allegar más fondos, los adversarios políticos se renovarían para amenazar las precarias condiciones alcanzadas con tanto esfuerzo. Ramírez de Prado, uno de los hombres de confianza del Rey, planteó que si no se alcanzaba el
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éxito con la hacienda y no se conseguían buenos resultados en los frentes de guerra, los rivales tendrían argumentos para atacar la gestión del nuevo equipo de gobierno, por ello se comenzaron a maquinar nuevas estrategias que aportasen más caudal a las necesitadas arcas de la hacienda regia, buscando nuevos modelos de contribución al esfuerzo común por parte de todos los territorios de la Monarquía Hispánica, es en este momento que sea Felipe III que el duque de Lerma, comienzan a pensar en el Portugal e instrumentan una serie de medidas para conseguir que rentas generadas en aquel territorio sirvieran para aumentar los recursos financieros de la Corona. Entre estas medidas es importante referir la constitución en la Corte de un organismo hacendístico denominado Junta de Hacienda formada por cinco ministros castellanos y tres portugueses; simultáneamente y para no dejar nada fuera de control, se creaba en Lisboa una junta análoga, integrada sólo por castellanos y que en el organigrama portugués recibió la denominación de Junta De Los Contos.

2.1.1 La incongruencia entre la situación jurídica y económica de los conversos portugueses.
Como asegura Jesús Carrasco Vásquez1: “Portugal era la cuna de un colectivo muy dinámico que había sido capaz de tejer una amplia red comercial por todo el mundo y de generar los suficientes excedentes de capital para convertirse en arrendatarios de las rentas de la Corona lusa, es decir los judeoconversos”. La capacidad económica de los conversos portugueses era ampliamente conocida en aquel tiempo, incluso de ella se hacia eco el Duque de Lerma, quien en una carta al archiduque-cardenal Alberto de Austria habla del sustento que los mercaderes portugueses dan a la economía europea. Las autoridades sabían que la economía de los

conversos portugueses podía jugar un papel relevante si se les daba un mayor protagonismo del
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que hasta la fecha habían alcanzado durante el reinado de Felipe II. Por otra parte algunos judíoportugueses, como los Gómez de Elvás, Rodríguez de Évora y Veiga, Jiménez Aragón, Núñez Correa, veían con buenos ojos la unión Ibérica, ya que aunque la situación económica de los conversos lusos era destacada, no sucedía lo mismo con su situación jurídica que los relegaba a ciudadanos privados de elementales derechos como el ejercicio de cargos públicos o la prohibición expresa de abandonar Portugal, algo que la unión Ibérica aliviaría, al permitirles pasar a Castilla con mayores privilegios de aquellos que gozaban actualmente, y tal vez su contribución finalizaría con las amenazas continuas de la inquisición y de la segregación de los cristianos viejos. En 1599, dos mercaderes luso conversos, Jorge Rodríguez Solís y Rodrigo Andrade de Évora, ofrecieron a la Corona 1.700.000 ducados con la finalidad de obtener el famoso premio del perdón general, pero las reacciones de algunos miembros del Clero, del Consejo de Portugal y de algunos Gobernadores, impidió que se obtuviese un acuerdo basándose en ideologías nacionalistas y ofreciendo 800.000 ducados, visto que esta oferta nunca se hizo efectiva, los conversos portugueses se lograron imponer finalmente. Por medio de su capital, los conversos controlaban a la Corona, de hecho, en el 1601 lograron conseguir dos cartas-patente; una abolía las trabas para su emigración (negociada por un precio de 170.000) la segunda, prohibía de injuriarles. En 1604, en un acuerdo que legalmente fue un indulto y no un perdón general, dando satisfacción a las partes enfrentadas, partidarios y detractores, y que suponía a la Corona recaudar 1.700.000 ducados que pagarían los conversos; la cantidad se entregaba en concepto de indemnización por la perdida de las confiscaciones que dejarían de producirse al decretarse el indulto, obsérvese que quien pagaría realmente esta cantidad serían, de entrada, las arcas inquisitoriales puesto que
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eran ellas las receptoras directas de las incautaciones que se hacían en nombre de la Corona y que servían para sostener el aparato inquisitorial, de ahí el rechazo frontal por parte del Inquisidor General al acuerdo. El compromiso alcanzado también suponía la condonación de la deuda atrasada por préstamos realizados a Juan III. El acuerdo recibió un fuerte impulso no sólo por el interés de las arcas regias sino también porque los conversos supieron engrasar la maquinaria de las voluntades de los personajes con capacidad para tomar decisiones, el monto que el rumor hizo circular ascendió a 100.000 cruzados de los cuales el Duque de Lerma recibió la mitad. Como hemos mencionado anteriormente, el colectivo converso portugués, dispuesto a colaborar con las autoridades para mejorar su situación social, principalmente fuera del reino lusitano donde, eran considerados ciudadanos de segunda categoría, criticados por su origen y vigilados para evitar su promoción social, se encontró en un determinado momento con la oportunidad de negociar con la “arruinada” Corona, ambas partes tenían suficientes razones para buscarse, finalmente los financieros lisboetas pasaron a Castilla y se responsabilizaron de los ingresos fiscales de la Corona, conviniendo contratos sobre las más importantes figuras impositivas de la hacienda castellana; así el converso Juan Núñez de Correa contrató de 1604 a 1613 la renta de la Avería; Pedro Gómez Reinel (prospero negrero) se responsabilizo de el Almojarifazgo Mayor y el Almojarifazgo de Indias; los hermanos Diego y Andrés Suárez que obtuvieron el contrato de los Almojarifazgos de Canarias (1601-1610), Pedro de Baeza se le confió el control de las rentas de los Puertos Secos y Diezmos de la Mar, Pablo Serra y Manuel Freitas hicieron el contrato de los derechos aduaneros cobrados en las aduanas erigidas en la frontera entre Castilla y Aragón. Como podemos ver, en el siglo XVII, los conversos portugueses, comienzan a inserirse como figuras esenciales para sustentar la economía de la Corona, por lo que algunos españoles
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comienzan a temer por su participación a las ventajas de la misma, Quevedo es uno de estos personajes, muchas veces se ha hablado de una postura anti judía en la producción quevediana, que por numerosos críticos ha sido interpretada como un profundo orgullo de clase, aunque esto es verdad; es importante recordar que los Quevedo eran una familia que había buscado desde siempre una posición segura en la Corona, por lo que el ingreso de nuevos sectores sociales no sólo lo incomodaba, sino que también lo preocupaba; el desprecio de Quevedo por los conversos sirve para disfrazar su turbación, ya que siente que el espacio ganado por su familia a través de generaciones se encuentra en peligro y como no puede embestir directamente contra los conversos portugueses, arremete contra aquellos nacidos en España. La posición anti - conversa de Quevedo es una medida desesperada, pues piensa que reviviendo los preceptos establecidos en España por varios siglos, logrará salvar su posición social, es por esto que en su obra es omnipresente la figura del converso como escoria. En su obra satírica, Quevedo intenta recordar los preceptos establecidos por la España católica del siglo XV, recordando que España es una nación para los cristianos, su obra es una critica de las políticas de la Felipe III, quien permitió la incorporación de descendientes conversos en los cenáculos de la corte. La sociedad española conservadora, vio con desconfianza la posibilidad de un cambiamiento del sistema jerárquico basado en el estamento, por eso pregonaba por el inmovilismo de clases como base de la seguridad social. El Buscón insiste en demostrar que en una sociedad que prefiere a quienes tienen la sangre limpia, el espacio para los conversos y sus descendientes es solamente el mundo del hampa. La obra de Quevedo se inmortalizó, porque fue escrita en un momento en el que sistema social, tiende a verse afectado por la aspiración de mejoro social de los conversos, este fenómeno es tratado en toda la novela. Pablos, en su afán de mejorar de condición utilizará todos
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los medios necesarios para alcanzarla, sobretodo los más sórdidos, el pensamiento de Quevedo que relaciona al converso con el ruin, era común a todos los españoles cristianos de los siglos XVI y XVII, por ello el Buscón es un buen instrumento para analizar, la sociedad española de aquel entonces. El concepto que “la mala sangre se hereda” es fundamental para entender la intención quevediana. Los conversos eran cristianos sólo de nombre, pues se pensaba que detrás de su supuesta conversión existiesen prácticas criptojudías que serán asociadas también a la brujería. Los vicios eran genéticamente heredados, por ello del producto de un ladrón y una bruja, no podía venir un caballero.

2.2. El Buscón, Reflejo de las aspiraciones de una sociedad panconversa
La obra gira entorno al mundo de los conversos, los personajes son en su conjunto de baja calaña (visto que poseen la mácula sanguínea), incluso aquellos que aparentemente provienen de un mejor origen como es el caso de don Diego Coronel, todos los personajes en el Buscón tienen una conducta soez, Don Diego traiciona a Pablos dos veces, una de ellas es cuando induce a llamar Poncio Pilatos a Poncio Aguirre, la otra es cuando lo deja al descubierto delante a Ana Coronel; Don Pablos, es un arribista, capaz de hacer cualquier cosa por mejorar socialmente; Los padres de Don Pablos son dos delincuentes; Domine Cabra es un avaro dispuesto a dejar “morir de hambre” un pupilo con tal de no gastar; Don Toribio es un falso hidalgo que como Pablos miente para poder subir de clase social; El tío de Don Pablos es un hombre que puede asesinar a la propia sangre sin remordimientos. La

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obra en su totalidad, no presenta ni siquiera un personaje noble, los compañeros de escuela, de universidad, de la corte, de la cárcel, son todos personajes viles(y son todos conversos).

2.2.1.- El proceso de formación de la vileza de Pablos La infancia
“Yo, señor, soy de Segovia. Mi padre se llamó Clemente Pablo, natural del mismo pueblo; Dios le tenga en el cielo. Fue, tal como todos dicen, de oficio barbero; aunque eran tan altos sus pensamientos, que se corría de que le llamasen así, diciendo que el era tundidor de mejillas y sastre de barbas[… ] estuvo casado con Aldonza de San Pedro, hija de Diego de San Juan y nieta de Andrés de San Cristóbal. Sospechábase en el pueblo que no era cristiana vieja[…]”

En el íncipit del Buscón, Pablos mete en evidencia su origen converso y su condición social baja, que constituye una cosa común de la picaresca, como en efecto se puede comprobar en el íncipit del Lazarillo de Tormes, pero entre Lazarillo y Pablos existe una gran diferencia, el protagonista del Buscón posee aspiraciones de caballero, lo que constituye la innovación de la obra a nivel de la picaresca pues un descendiente de un linaje bajo tiene pretensiones de mejora social e al inicio de su “formación” se empeñará por contrarrestar la infamia de sus progenitores (principalmente de la madre) aunque desgraciadamente será esta la causa de su decadencia total. Las ganas de medro social de Pablos se exteriorizan por primera vez cuando el pequeño no ha dejado aún el ambiente reducido del hogar, como nos lo demuestra el siguiente fragmento:

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“ Metílos en paz, diciendo que yo quería aprender virtud resueltamente e ir con mis buenos pensamientos adelante; y así, que para esto me pusiesen a la escuela, pues sin leer ni escribir no se podía hacer nada”

La decisión de ir a la escuela, constituye en el niño su primer eslabón en el proceso formativo que el quiere iniciar para aprender el honor y la virtud que lo convertirían en un caballero y de hecho vemos que el crío es considerado el alumno más destacado por parte del maestro, pero el mundo de la escuela se verifica un verdadero fiasco para Pablos, sus

compañeros lo vejan constantemente hasta llegar al culmine de las humillaciones con el episodio del Rey de Gallos en el que Pablos decide abandonar la escuela para siempre y meterse en el papel de sirviente de Don Diego. “Viendome, pues, con una fiesta revuelta, un pueblo escandalizado, los padres corridos, mi amigo descalabrado y el caballo muerto, determíneme de no volver más a la escuela ni a casa de mis padres, sino de quedarme a servir a don Diego […]” La vergüenza experimentada por Pablos, lo hace darse cuenta verdaderamente de su posición de inferioridad, su decisión de abandonar la escuela tiene un significado muy importante, pues el infante que desea, experimenta por primera vez una fuerte sensación de fracaso social que lo mete en grande dificultad y lo hace decidirse por el abandono de sus estudios, cuando Pablos dice “…aunque no sabía bien escribir, para mi intento de ser caballero lo que se requería era escribir mal…” en realidad está racionalizando su frustración, podemos decir que la segunda etapa que marca el aprendizaje de vida de Pablos está marcado por la

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racionalización que seria la manifestación de aquel sentimiento de inferioridad que Parker propone. “[…] Dábale de lo que almorzaba, y no le pedía de lo que él comía; comprábale estampas, enseñabále a luchar, jugaba con él al toro y entreteníale siempre” Entre Pablos y Don Diego existía inicialmente una relación de amistad, en la que Pablos era aquel que beneficiaba mayormente a Diego, por el contexto que nos presenta Pablos narrador, el niño Pablos es un personaje clave en la vida de Diego, es un suporte intelectual para su formación, ello explicaría el porque los padres de Diego aceptaron “con gran gusto” la presencia del pequeño de bajo origen en casa y porque lo envía junto a su hijo al pupilaje de Cabras y posteriormente a Alcalá de Henares, pero cuando Pablos comienza a demostrar sus primeras picardías la familia Coronel lo aparta totalmente como veremos más adelante. “[…]Para que le acompañase y sirviese[…]” Cuando el padre de Don Diego, decide enviar a su hijo al pupilaje del dómine Cabra, envía también a Pablos para que asistiese a su hijo, es durante este pupilaje que Pablos conocerá el hambre( como hemos mencionado en el segundo capitulo de nuestra obra ) para poder contrarrestarla Pablos y Don Diego fingirán un dolor de “tripas” que como estrategia resultará un fracaso pues ambos recibirán “sendas gaitas” de parte de la tía del Domine Cabra. Si en la escuela Pablos se ha dado cuenta de su posición de inferioridad, al abandonarla desarrolló un mecanismo de racionalización; en el pupilaje de Pablos aprenderá a mentir para buscar un modo de contrarrestar el hambre. La experiencia Cabra, significa para Pablos la experiencia

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dolorosa de los efectos perversos que puede producir la avaricia y de hecho esta estancia termina con una muerte: …Murió el pobre mozo, enterramosle muy pobremente por ser forastero, y quedamos todos asombrados...

El primer cambiamiento espacial significativo de Pablos

A nivel espacial, el paso de Pablos a Alcalá de Henares, representa su primera gran salida y será este el lugar en el que verdaderamente comenzará a iniciarse como pícaro. Es aquí que Pablos iniciará a afirmarse sobre aquello que el mismo negaba anteriormente “la vileza” y donde iniciará a despreciar a los conversos y al mismo tiempo a si mismo. “morisco y ladrón, nunca vi perro y gato juntos con la paz que aquel día” Desde el inicio de su viaje, el narrador nos da a entender que Alcalá es en cierto modo un escenario de predilección para los conversos, sean judíos que moros. De hecho ya en el camino cuando se detienen en una venta de Viveros cuyo dueño tiene dos defectos es “morisco y ladrón” desperfectos que tal vez para Quevedo son sinónimos, o que sencillamente se fortalecen recíprocamente. De sangre impura es también el dueño de la casa donde van a vivir Pablos y su patrón Don Diego, que viene definido por Pablos como uno de la raza de aquellos que “creen en Dios por cortesía o sobre falso”
¿POR QUÉ DON DIEGO CORONEL
VA A ESTUDIAR A

ALCALÁ?

Como sabemos cuando Pablos va a Alcalá de Henares, es para continuar con su función de sirviente de Don Diego, la presencia de los conversos en Alcalá no es presente solamente en los sectores de baja calaña, pues a decir verdad muchos conversos se destacaron en la
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universidad de Alcalá por su gran intelecto, entre ellos Pablo Coronel (1480, Segovia - 30 de septiembre de 1534, Parral, Segovia) judío converso, especializado en estudios talmúdicos , catedrático de Sagradas Escrituras, encargado de la traducción de parte hebrea junto a Alfonso de Zamora y Alfonso de Alcalá (de origen converso también ellos) de la Biblia Complutense, que además fue coordinada por el converso Diego López de Zúñiga, grande humanista; es posible que la intención de Quevedo al dar al padre de don Diego los

apellidos Coronel de Zúñiga haya querido recordar la grande influencia que estos conversos tuvieron en Alcalá a pesar de los estatutos de sangre y que esta influencia de los falsos cristianos continua pues ahora Don Diego frecuenta Alcalá y lleva consigo incluso a su criado igualmente de origen converso. Aunque como hemos visto, en Alcalá los estudiantes conversos se habían destacado como intelectuales, en el Buscón los profusos estudiantes conversos tienen una conducta

despreciable, son protervos y gregarios, por su condición de criado Pablos es victima de sus humillaciones llegando incluso a recibir “las toses” y los “gargajos” de sus colegas , es por ello que Pablos comienza a ampliar en Alcalá su deseo de asimilación a la casta de los limpios y su desprecio hacia la propia casta, todavía es de estos conversos que aprenderá una de las más grandes lecciones de su vida de pícaro: aquella de ser “bellaco con los bellacos”
[…] Porque si hasta ahora tenía como cada cual mi piedra en el rollo, ahora tengo mi padre. Declaréle cómo había muerto tan honradamente como el más estirado, cómo le trincharon y le hicieron moneda, cómo me había escrito mi señor tío, el verdugo, de esto y de la prisioncilla de mama, que a él, como a quien sabía quién yo soy, me pude descubrir sin vergüenza. 42

La fase Alcalá se cierra con la separación de Pablos y Diego, ambos han recibido cartas que los obligan a volver a Segovia. Pablos debe volver para cobrar su herencia pues su padre ha muerto y su madre será sentenciada por la inquisición dentro de poco, Diego en cambio es forzado por el padre quien ha sabido de las ocurrencias de Pablos y enfadado obliga al hijo a regresar a Segovia.

EL REGRESO A SEGOVIA

[...] “Señor, yo ya soy otro, y otros mis pensamientos; más alto pico y más autoridad me importa tener [...]”

En su inesperada partida a Segovia, Pablos tiene en mente un solo proyecto: Recoger la herencia de sus padres para irse a un territorio donde nadie conoce su origen. En este viaje de regreso a casa, conoce algunos personajes que Quevedo ha introducido para manifestar el escenario de la época. Quevedo somete a Pablos a la experiencia de transitar por amplios sectores de la vida española en los que han tenido o tienen alguna competencia los miembros de su casta proporcionándole la información suficiente para entender el desengaño

encontrado por aquellos que en su vida han osado buscar el discernimiento o la superación a pesar de tener mala sangre.

El Arbitrista

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A finales del siglo XVI y principios del siglo XVII comienza a usarse la palabra “arbitrista”. En un principio era un término aplicado literalmente a aquél que proponía proyectos, esquemas, “arbitrios”. Siendo usado para definir a aquellos hombres que idearon todo tipo de esquemas con el intento de contribuir a la restauración política del Imperio español. La palabra “arbitrista” con el tiempo tomó una consideración negativa, a pesar de que a quienes iba dirigida, no se consideraban, en su mayor parte, como tales. Llegando incluso a despreciar a los que profesaban tales métodos. Fernández de Navarrete habla de las “perjudiciales quimeras de los arbitristas”. Caxa de Leruela difamó la “sofistería de los arbitristas”. Una imagen aún más clara de la mala prensa que tenían estos personajes se puede observar en Quevedo, que les cambio el nombre por el de “barbitristas” y escribió que “el Anticristo ha de ser arbitrista” (Los ataques de Quevedo a los arbitristas se encuentran sea en el Buscón que en el capitulo XVII de los sueños).
Yo me iba entreteniendo por el camino considerando en estas cosas, cuando pasado Torote, encontré con un hombre en un macho de albarda, el cual iba hablando entre sí con muy gran prisa y tan embebecido, que aun estando a su lado no me veía. Saludéle y saludóme; preguntéle dónde iba, y después que nos pagamos las respuestas, comenzamos luego a tratar de si bajaba el turco y de las fuerzas del Rey. Comenzó a decir de qué manera se podía conquistar la Tierra Santa y cómo se ganaría Argel, en los cuales discursos eché de ver que era loco repúblico y de gobierno. Proseguimos en la conversación, y venimos a dar de una cosa en otra, en Flandes. Aquí fue ello, que empezó a suspirar y a decir: -Más me cuestan a mí esos estados que al Rey, porque ha catorce años que ando con un arbitrio que, si como es imposible no lo fuera, ya estuviera todo sosegado 44

El primer personaje que el Buscón tropieza es el arbitrista, quien ha ideado la manera de ganar Ostende secando el mar con esponjas, la idea desatinada del arbitrista en la sátira de Quevedo sirve para apuntar contra la infausta influencia de los arbitristas (en la mayoría conversos) sobre la política económica de la corona, es decir este personaje permite al autor del Buscón arremeter contra la burguesía mercantil que iniciaba a tomar importancia en las disposiciones de la corona, sector conformado por los conversos. El arbitrista va presentando por catorce años arbitrios que pone a la disposición del rey con la condición que este a cambio le conceda una encomienda, que el piensa conseguir porque ostenta una “ejecutoria muy honrada”. Como estamos al corriente, con los estatutos de sangre los conversos supuestamente estaban excluidos de los contratos públicos y no podían emigrar a la Indias, con el arbitrista de origen converso, Quevedo aborda la poca seriedad que en aquel periodo tenían los estatutos de sangre y la manipulación del sector converso en los oficios de la corona. El maestro de esgrima Dentro de la galería de los peculiares personajes que llenan el Madrid de Felipe IV nos encontramos con Luis Pacheco de Narváez (de origen converso). Este hombre, nacido en Baeza en 1570 había cursado la carrera de las armas, llegando a ser sargento mayor en las islas Canarias, más concretamente en Fuerteventura y Lanzarote. En 1624, propuesto por el teniente de armas del Alcázar, Sebastián Sánchez, se convierte en maestro mayor de esgrima e instructor de matemáticas de Felipe IV. Tal cargo llevaba aparejada la potestad de ser el examinador de los postulantes a ser maestros en el arte de manejar la espada, y, a la postre, Maestro Mayor del Reino. Discípulo del gran Jerónimo de Carranza, fundador de la escuela española, que pasa a ser conocida como la Destreza Verdadera para diferenciarla de la
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Destreza Común, esta última de raíz italiana, se convierte en un perfeccionador de las técnicas e intenta llevar la esgrima a la categoría de ciencia, ampliando y modificando los principios geométricos que caracterizaban esta escuela. Pero por lo que Pacheco de Narváez es conocido comúnmente es por su enemistad irreconciliable con Quevedo. Comienza la historia en 1608, según cuenta Pablo Antonio de Tarsia en la casa del presidente de Castilla, en aquel entonces el Conde de Miranda. Entre las personas que allí se encontraban estaban el poeta y el maestro de armas. Acababa de ver la luz la obra de este último “Cien conclusiones sobre las armas” y se charlaba acerca de su contenido. Quevedo, hombre dado a porfiar, objetó que se afirmaba en la obra que un determinado lance era imparable y sin posibilidad de respuesta, siendo tal falso y totalmente demostrable. La concurrencia les invitó a que probasen con las armas en la mano quien tenía la razón, y Pacheco se mostró remiso arguyendo que la ciencia que emanaba del libro era incontestable de todo punto y que en esa reunión se estaba para hablar y no para usar la espada, pero la presión de la concurrencia hace que los dos acaben desenvainando. El lance termina inmediatamente con un golpe de la espada de D. Francisco en el sombrero del maestro, descubriéndole y dejándole en vergüenza ante toda la reunión. Quevedo se burla varias veces en sus escritos del esgrimidor pero especialmente y de la manera mas clara y perfectamente identificable en el capítulo primero del libro segundo del Buscón. No tiene desperdicio su lectura. Nos empieza presentando a una hombre totalmente desquiciado y absurdo: “…lejos vi una mula suelta y un hombre junto a ella a pie, que mirando a un libro hacía unas rayas que medía con un compás. Daba vueltas y saltos a un
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lado y a otro, y de rato en rato, poniendo un dedo encima de otro, hacía con ellos mil cosas saltando”. La burla a los sistemas geométricos utilizados por el maestro para esgrimir, evitando la línea recta son constantes en todo el texto: “…Al fin me determiné, y llegando cerca, sintióme, cerró el libro, y al poner el pie en el estribo, resbalósele y cayó. Levantéle, y díjome: -No tomé bien el medio de proporción para hacer la circunferencia al subir”, “Preguntóme si iba a Madrid por línea recta o si iba por camino circunflejo”, ,” -Pues, en verdad, que por lo que yo vi hacer a V. Md. en el campo denantes, que más le tenía por encantador, viendo los círculos. -Eso -me dijo- era que se me ofreció una treta por el cuarto círculo con el compás mayor, continuando la espada para matar sin confesión al contrario, porque no diga quién lo hizo y estaba poniéndolo en términos de matemática”,” me advirtió con grandes voces que hiciese un ángulo obtuso con las piernas, y que reduciéndolas a líneas paralelas me pusiese perpendicular en el suelo”. Etc. En la escena de la posada de Rejas donde han de pernoctar el extravagante personaje y Don Pablos parece salir a relucir el famoso lance por varios motivos: el esgrimidor intenta demostrar la infalibilidad de su ciencia utilizando dos cucharones, en vez de espadas, y acaba siendo humillado y puesto en ridículo por un bravo “mulatazo” que dice tener la cartilla, o sea certificado de esgrimidor, y fiel defensor de la Destreza del maestro Carranza, que acaba machacando las teorías geométricas, y la inutilidad del libro de Pacheco, por la vía de la demostración práctica:

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“-Este libro lo dice, y está impreso con licencia del Rey, y yo sustentaré que es verdad lo que dice, con el cucharón y sin el cucharón, aquí y en otra parte, y, si no, midámoslo. Y sacó el compás, y empezó a decir: -Este ángulo es obtuso. Y entonces, el maestro sacó la daga, y dijo: -Y no sé quién es Ángulo ni Obtuso, ni en mi vida oí decir tales hombres, pero con esta en la mano le haré yo pedazos. Acometió al pobre diablo, el cual empezó a huir, dando saltos por la casa, diciendo: -No me puede dar, que le he ganado los grados del perfil. “

Por si quedase alguna duda de quien es la persona caricaturizada en este episodio nos encontramos con que el huésped de la posada le pregunta a Don Pablos si su extraño acompañante es indio por no entender su jerigonza. Aquí juega Quevedo con un doble sentido, por un lado tenemos lo absurdo del discurso matemático/geométrico y por otro, según Rubén Soto Rivera, una alusión a la estancia en la islas Canarias de Pacheco, que habría influido en su acento y forma de hablar. Los Ataques a Pacheco serán presentes en otras obras como en los “Sueños y Discursos”, en concreto en el “Sueño del Juicio Final” donde aparece un maestro de esgrima que no sabe como se va en línea recta al infierno:
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“Llegó en esto un hombre desaforado de ceño y alargando la mano dijo: -Esta es la carta de examen. Admiráronse todos y dijeron los porteros que quién era, y él en altas voces respondió: -Maestro de esgrima examinado, y de los más diestros del mundo. Y sacando otros papeles de un lado, dijo que aquellos eran los testimonios de sus hazañas. Cayéronsele en el suelo por descuido los testimonios y fueron a un tiempo a levantarlos dos diablos y un alguacil y él los levantó primero que los diablos. Llegó un ángel y alargó el brazo para asirle y meterle dentro, y él, retirándose, alargó el suyo y dando un salto dijo: -Esta de puño es irreparable, y si me queréis probar yo daré buena cuenta. Riéronse todos, y un oficial algo moreno le preguntó qué nuevas tenía de su alma; pidiéronle no sé qué cosas y respondió que no sabía tretas contra los enemigos de ella. Mandáronle que se fuese por línea recta al infierno, a lo cual replicó diciendo que debían de tenerlo por diestro del libro matemático, que él no sabía qué era línea recta; hiciéronselo aprender y diciendo: «Entre otro», se arrojó.” Y, todavía arremete en el “Poema heroico de la necedades y locuras de Orlando el Enamorado”, haciéndolo desde la misma dedicatoria:

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“al hombre mas maldito del mundo” le dedica lindezas tales como: “embelecador de geometría y falso esgrimidor” o “Don Hez, el cornudo esgrimista".

El Clérigo Poeta
Sobre el personaje del clérigo poeta existen dos hipótesis, según Rubén Soto Ribera este personaje es una caricaturización de un amigo de Pacheco, el sacerdote Bartolomé Cairasco de Figueroa; la segunda hipótesis es aquella de Idalia Cordero en la cual el personaje sería un alusión a Góngora. a.- La Hipótesis de Rubén Soto Ribera Para Rubén Soto Ribera, Quevedo no sólo ataca en este libro al ya enemigo irreconciliable sino que arremete contra todo lo que le rodea, así convierte en objetivo de sus dardos a Bartolomé Cairasco de Figueroa, que a la sazón era amigo de Pacheco. En los capítulos segundo y tercero del segundo libro aparece otro personaje objeto de burla: el sacristán de Majadahonda, criatura ignorante, sucia, pretenciosa, y pésimo poeta. Son varias las claves, según Rubén Soto Ribera, para deducir que el personaje reflejado es el canario Figueroa, el Divino, pero una de las mas claras se encuentra en la parte en que el sacristán dice:

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“…pues, oiga v. m. un pedacito de un librillo que tengo hecho a las once mil vírgenes, adonde a cada una he compuesto cincuenta octavas”.

Eso da la impresionante cifra de quinientas cincuenta mil octavas. Aparte de esta barbaridad confiesa tener “una comedia que tenía más jornadas que el camino de Jerusalén”, cuyo borrador es de “hasta cinco manos de papel” y encima es irrepresentable, porque titulándose el Arca de Noé intervienen en ella multitud de animales. También había escrito a una enamorada novecientos un sonetos. Resulta que Cairasco de Figueroa, al que no hay que confundir con Francisco de Figueroa, también poeta coetáneo, tiene en su haber el ser el autor del “Templo militante, triumphos de virtudes, festividades y vidas de santos”, también conocido como “Flos Sanctorum” y que consta, ni mas ni menos que con quince mil octavas en las que se recoge la vida de los santos que componen el santoral y que le llevó siete años el escribirla. De la misma manera se considera que hay una intención de insultar a Pacheco, haciendo que este es la mula sobre la que cabalga el sacristán. Esto está apoyado en que en la obra del esgrimidor, en su principio, aparece una carta de Cairasco. Esta carta habría sido el vehículo usado por el canario para introducirse en el ámbito culto de Madrid, es decir, habría usado el libro como mula y por tanto a su autor.

b.-Hipótesis de Idalia Cordero
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“afligime tanto con ver que no podía nombrar cosa a que él no hubiese hecho algún disparate” Para Idalia Cordero, quien hace una fusión del clérigo y del ermitaño, ambos personajes representan una alusión directa al poeta cordobés Góngora y sería la respuesta a un soneto de Góngora en el que satiriza a Quevedo en su labor de traducción del Anacreonte llamándolo “verdugo de vocablos” , Idalia Cordero examina la aportación gongorina a las Flores De Poetas Ilustres encontrando que los poemas de inicios del autor responden ya a los rasgos criticados por Quevedo (dedicados a la amada indiferente, enmarcados en un ambiente pastoril, la naturaleza que se hace eco de los interminables lamentos del amante desdeñado)pero hay más, Cordero considera que el personaje del clérigo que pertenece a un “[….]género de Sabandijas que llaman poetas son nuestros prójimos, y cristianos aunque malos[…]” sirve para dar a entender el origen converso de Góngora, cuya familia durante más de un siglo fue asediada por el fantasma de la impureza de sangre, la critica recuerda que Quevedo en más de una ocasión había aludido al origen impuro de Góngora que incluso ha sido inmortalizado a través de frases como “Yo te untaré mis versos con tocino/ porque no me muerdas, Gongorilla”. Según Idalia Cordero, Quevedo ironiza las posturas gongorinas; Góngora hecho clérigo a temprana edad descubre pronto su vocación por la poesía y por las damas, escribiendo sobre sus amoríos con mucho desenfado. Su contrapartida en el Buscón cuenta con una extensa producción poética entre los cuales 901 sonetos y 12 redondillas dedicados a las piernas de la mujer que ama, sólo que van en “profecía de conceptos” porque por respeto a las órdenes que profesa, no ha osado nunca contemplar aquellos miembros que han dado origen a su
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inspiración. A Góngora se le había acusado muchas veces de “vivir como un mozo” y de andar “de día y de noche en cosas ligeras”, a lo que el contesta que ni su vida es “tan escandalosa” ni él es “tan viejo” que se le pueda acusar de vivir como mozo. El tipo quevedesco también alardea de mozo (“un hombre lampiño como yo”) sólo que ya nos lo había presentado como “un clérigo muy viejo” son estos indicios al tipo de vida de Góngora y a su producción literaria que para Idalia Cordero sirven como indicios de ionización a las posturas gongorinas. En 1587 el obispo Francisco Pacheco tildó la obra de Góngora de no ser tan espiritual como debiera, a lo que el contesta argumentó que era a causa de su poca teología, pues es tan poca, que ha considerado mejor ser condenado por liviano que por hereje, Idalia Cordero

encuentra en la copla al “señor san corpus Christie” la respuesta de Quevedo al alarde de ignorancia de su enemigo. La característica de ermitaño del personaje quevediano, para Idalia Cordero sirve a ironizar la temática de la soledad presente entre los elementos esenciales de la poesía culta del poeta cordobés desde sus inicios, sea en las Soledades que el las flores el poeta busca refugio en la naturaleza para dar curso libre a sus quejas de amor. Pastores, ¿no es lindo chiste, Que es hoy el señor san Corpus Christie?

Es difícil establecer cual de las dos hipótesis sea la más cercana a la efectiva intención del autor, lo que podemos alegar sin lugar a dudas es que el personaje del clérigo poeta sirve para reflejar la poca seriedad de los cristianos nuevos que integran el clero español, el personaje de Quevedo más allá de las posibles alusiones a contemporáneos del autor refleja
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junto con Cabra, la facilidad con la que los conversos podían integrar el clero, desconociendo las bases de la religión católica y no poseyendo los requisitos sanguíneos para integrarlo. Desde nuestro punto de vista el aspecto más sobresaliente de este personaje es la ignorancia de los constituyentes básicos del cristianismo, el confundir un sacramento con el nombre de un santo es una insinuación del autor de un periodo de crisis de la iglesia ya que muchos de sus miembros poseen sangre maculada.

El soldado fanfarrón
Creo que pretendía introducir en picazos algunas almorranas. Luego, en los calcañares, me enseñó otras dos señales, y dijo que eran balas, y yo saqué por otras dos mías que tengo que habían sido sabañones. Y las balas pocas veces se andan a roer zancajos. Estaba derrengado de algún palo que le dieron porque se dormía haciendo guarda y decía que era de un astillazo. Quitóse el sombrero y mostróme el rostro; calzaba dieciséis puntos de cara, que tantos tenía en una cuchillada que le partía las narices. Tenía otros tres chirlos que se la volvían mapa a puras líneas.

Es el personaje que alega que ha estado en la corte seis meses pretendiendo una bandera, tras veinte años de servicio y haber perdido su sangre en servicio del rey, mostrándole las cicatrices a Pablos que le parecen más de incordios y sabañones que de heridas recibidas en campo de batalla, la imagen de este personaje es aquella de un farsante que juraba todo el tiempo por dios, para Lázaro Carreter este personaje derivaría del capitán del Guzmán de

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Alfarache, quien se quejaba del deplorable estado de la milicia y de las dificultades que encontraba en la corte un hombre de bien que quisiese hacerse valer por sus obras. La característica principal de este personaje es su cinismo, el soldado fanfarrón es un escéptico, aprovechado y pobre que cubre un tipo humano existente en la época individuos que se quieren hacer pasar por quien no son. de

El Mercader Genovés.
“Topamos con un ginovés Topaos con un ginovés, digo con uno destos antecristos de las monedas de España, que subía el puerto con un paje detrás, y él con su guardasol, muy a lo dineroso. Trabamos conversación con él; todo lo llevaba a materia de maravedís, que es gente que naturalmente nació para bolsas. Comenzó a nombrar a Visanzón, y si era bien dar dineros o no a Visanzón, tanto que el soldado y yo le preguntamos que quién era aquel caballero. A lo cual respondió, riéndose: -Es un pueblo de Italia, donde se juntan los hombres de negocios, que acá llamamos fulleros de pluma, a poner los precios por donde se gobierna la moneda.

El último tipo humano con el que se encuentra Pablos en su viaje a Segovia es el mercader genovés, este personaje que es uno de los pocos en el que no se habla de un origen converso, representa sin embargo un sector que Quevedo veía como peligroso: el de los mercantilistas,
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es un agregado más a la aristocracia genovesa de negocios internacionales, género de operaciones que traía consigo, como tantos otros, la mancha de impureza que se pretende diluir bajo el peso de un caudal que en parte se emplea en fórmulas de ostentación, como en el caso de este genovés “que subía el puerto con un paje detrás, y él con su guardasol, muy a lo dineroso”. La prevención hacia los mercaderes y el dinero mercantil en el Siglo De Oro obedecía a varias causas: su enriquecimiento a través de oscuros tratos económicos con metales preciosos, a su vez considerados como envilecedores en si mismos; su proximidad a los usureros, factores, asentistas, prestamistas y cambistas; la mala prensa de las ferias y cambios, el odio hacia diversos grupos mercantiles nacionales. En el caso de Quevedo, además de reprochárseles su enorme poder y su nueva estructura social, adquiridos recientemente a despecho de su ser plebeyos y de lo mecánico de sus actividades, les acusa de enriquecimiento desordenado que no tenía limites ni éticos ni económicos, por ello que el mercader es tildado de estafador y ladrón, como lo son varios oficios y profesiones que viven a costa del prójimo ( escribanos, barberos, sastres, zapateros) instalados en los intersticios de un sistema comercial y burocrático altamente complejo y desarrollado. La usurpación y la rapiña son contemplados como los dos conductos para el enriquecimiento. La critica en torno al Buscón ha reparado poco en dicha figura. Los que han comentado la función del conjunto de estos tipos humanos dentro de la novela han entendido que el autor emplea dicho recurso para demostrar la claridad mental del protagonista, capaz de juzgar el vicio ajeno, y por consiguiente, capaz también de hacerse responsable de sus propios actos delictivos.
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Para los españoles conservadores, los genoveses fueron la antesala de la ruina de la corona, que se obtendrá efectivamente cuando serán sustituidos en las finanzas por los banqueros judío-portugueses, Quevedo ataca todas las posibilidades de mercantilismo que conoce, pero a diferencia de los personajes anteriores, el mercader genovés a quien su dinero lo ha convertido en un triunfador es una grande lección para Pablos ( y para el lector) pues le enseñan que el dinero es arma indispensable de triunfo en esta sociedad en la que le ha tocado vivir. La primera vez que un critico tomó verdaderamente en consideración el personaje del mercante genovés fue Jenaro Taléns quien dice, que la aparición de este personaje sirve de contraste sutilísimo con el mundo que ha ridicularizado en los cinco individuos anteriores y refuerza su idea de la necesidad del dinero.

El Ingreso A Segovia
El ingreso a Segovia de Pablos, esta marcado por la inquisición, institución muy relacionada a su familia, como sabemos sea su padre que su madre han sido condenados por ella, y su tío es verdugo de la inquisición, este reingreso de Pablos en Segovia le sirve para recordar su pasado, en este retorno Pablos revive un emoción vergüenza que ya conocía anteriormente: La

“holgué mucho de ver tantos hombres de bien en mi pueblo, cuando, estando en esto, oí al precursor de la penca hacer de garganta, y a mi tío de las suyas, Venía una procesión de desnudos, todos descaperuzados, delante de mi tío, y él, muy haciéndose de pencas, con una en la mano, tocando un pasacalles públicas en las costillas de cinco laúdes, sino que
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llevaban sogas por cuerdas. Yo, que estaba notando esto con un hombre a quien había dicho, preguntando por él que yo era un gran caballero, veo a mi buen tío que, echando en mí los ojos – por pasar cerca-, arremetió a abrazarme llamándome sobrino. Penséme morir de vergüenza, no volví a despedirme de aquel con quien estaba.” Como estamos al corriente Pablos es hijo de un barbero – ladrón y de una bruja, además el otro miembro de la familia “Alonso Ramplón” es un verdugo, la vergüenza de Pablos hacia la figura del tío es en alguna manera justificada pues aunque el oficio de verdugo era pagado por el erario público, era considerada una profesión tan infamante como la de sus padres, los

verdugos en el siglo XVII eran obligados a vivir en una casa marcada y apartada de la ciudad, debían vestir capa blanca y guantes amarillos, ser verdugo como ser converso eran características que demostraban la exclusión social. La causa por la que Pablos ha ido a Segovia es su herencia, pero este regreso le servirá para recordar y sus recuerdos más el presente lo ayudarán a decidir. “Salíme de casa; entretúveme en ver mi tierra toda la tarde, pase por la casa de Cabra, tuve nueva de que ya era muerto, y no cuidé de preguntar de qué, sabiendo que hay hambre en el mundo”

Este fragmento de la narración de Pablos es significativo, para Pablos Segovia es su tierra, es el lugar donde están sus raíces y sus recuerdos, el verdadero problema es que estas raíces y recuerdos lo rebajan, todos las reminiscencias relacionadas con Segovia son negativas, su tierra es desde su infancia el lugar del cual debe escapar. Segovia, es para Pablos como para Quevedo la cuna del hampa, si tomamos en consideración todas las situaciones y personajes que están relacionados con ella desde el inicio de la obra
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vemos que la ciudad esta rodeada de un aura negativa. Para el protagonista representa principalmente la infamia y las privaciones: “Dios sabe cual estaba de ver la infamia de mi tío…” El poco tiempo que Pablos resta en Segovia junto a su tío Alonso Ramplón esta marcado por la vergüenza y la suciedad(la cena en casa de Ramplón) es este bajo mundo el que lo induce a huir, el personaje principal que anhela ser caballero abandonará su tierra porque: “Con estas vilezas e infamias que veía yo, ya me crecía por puntos el deseo de verme entre gente principal y caballeros” Después de la cena en la casa de su tío en la que todos se emborrachan y defecan, Pablos decide iniciar otro viaje, esta vez hacia la corte donde comenzará su vida de Buscón.

La Corte
En el trayecto a Madrid Pablos se topa con un solo tipo humano más, el que le abrirá las puertas de la corte al pretendiente de caballero. Este personaje es “Don Toribio Rodríguez Vallejo Gómez de Ampuero y Jordán” quien se presenta como “un hidalgo hecho y derecho, de casa de solar montañés”, para Américo Castro la alusión a dicho lugar de procedencia pone de manifiesto su deseo de que se le vincule a la casta los limpios, condición de la cual Don Toribio se siente orgulloso si no fuera porque ha llegado a la triste conclusión de que “sin pan y carne no se sustenta buena sangre” y además reconoce que “no puede ser hijo de algo el que no tiene nada”.
¿ES VERDADERAMENTE LIMPIA LA SANGRE DE DON TORIBIO?

En el diálogo de los pajes , Diego de Hermosilla dirá que más de un converso apartándose hasta cincuenta leguas de su naturaleza, se armó luego uno de esos nombres de los hidalgos y
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caballeros más principales que había en los lugares donde tales conversos se bautizaban. La falsa hidalguía era un hecho no poco frecuente en España, tanto así que a principios del siglo XVI los municipios se hacen cargo de distinguir entre hidalgos y pecheros mediante la confección de padrones. Pero en aquellos lugares donde éstos no existen, a la hora de repartir un pecho a los nobles tronados les tiemblan las carnes de miedo ya que probar su condición ha de costarles dineros que no tienen.

“Lo

primero ha de saber que en la corte hay siempre el más necio y el

más sabio, más rico y más pobre, y los extremos de todas las cosas; que disimula los malos y esconde los buenos, y que en ella hay unos géneros de gentes como yo, que no se les conoce raíz ni mueble, ni otra cepa de la que decienden los tales. Entre nosotros nos diferenciamos con diferentes nombres; unos nos llamamos caballeros hebenes, otros, güeros, chanflones, chirles, traspillados y caninos.”

Estas palabras que Quevedo mete en la boca del supuesto caballero arruinado, parecen la confirmación de lo que Hermosilla nos había planteado, el problema de la falsificación del linaje, que será mucho mas obvio en las siguientes palabras:
Qué diré del mentir? Jamás se halla verdad en nuestra boca: encajamos duques y condes, unos por amigos y otros por deudos”

El mundo de farsantes, que tratan de cambiar el orden estamental de España, para Quevedo esta relacionado con los conversos, destacados por su capacidad de mentir, pues continúan siendo judíos a pesar de haber sido bautizados, se fingen nobles cuando son marranos. La sociedad española se encuentra en una fase de transformación, en la que son los conversos quienes se

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apoderarán de todo delante de la impotencia cristiana vieja. La sátira de Quevedo es indudablemente un aviso. “Toribio Rodríguez Vallejo Gómez de Ampuero y Jordán.” Don Toribio, se presenta a Don Pablos, como un hidalgo arruinado, que enseña a Don Pablos los diferentes trucos para sobrevivir en la corte, pero este personaje es otro de los personajes con un origen incierto en la obra de Quevedo, sus apellidos no indican necesariamente un origen noble (Rodríguez, Vallejo, Gómez) y, además uno de ellos (Jordán) podría relacionarlo con los judíos. Don Toribio es una adelanto del embaucador que será Pablos en el futuro, es Don Toribio quien dará a Don Pablos la mayor lección de vida, aquella de la sobrevivencia por medios ingeniosos para compensar la falta de los medios sanguíneos y económicos. “los buscones” “ es nuestra abogada la industria; pasamos las más veces los estómagos de vacio, que es un gran trabajo traer la comida en manos ajenas. Somos susto de los banquetes, polilla de los bodegones y convidados por la fuerza. Sustentámonos así del aire, y andamos contentos. Somos gente que comemos un puerro, y representamos un capón” Estos hidalgos de la “industria” descubren ante los ojos de Pablos las diferentes artificios para vivir de las apariencias de lo que según Pablos alguna vez fueron ( aunque el texto nos da a entender lo contrario) Para Pablos, él y los caballeros tenían en común el deseo de fingir (ellos fingen por conservar su pasado “real” y el trata de deshacerse del suyo). “ y para que me tuviesen por hombre de partes y conocido, no hacía sino quitar el sombrero a todos los oidores y caballeros que pasaban, y, sin conocer a ninguno, les hacía cortesías

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como si los tratara familiarmente. Ellas se cegaron con esto, y con unos cien escudos en oro que yo saqué de los que traía, con achaque de dar limosna a un pobre que me la pidió” Pablos llega a estrenarse en su papel de buscón, adquiere vestimentas de caballero de la industria, se lanza solo a la calle y en una tienda se telas se encuentra con “dos de las que piden prestado sobre sus caras, tapadas de medio ojo, con su vieja y pajecillo” el aprendiz de buscón consigue que aquellas damas acepten el ofrecimiento de unas telas que él enviará por la noche con un paje suyo. El tal paje lo es pero de otro amo que compraba en la tienda contigua; para reforzar el engaño Pablos pasea a las damas delante de la casa más suntuosa diciendo que es suya y al mismo tiempo que por primera vez se cambia de nombre usando el nombre Álvaro de Córdoba

La cárcel y su salida
Dejo de contar la risa tan grande que en la cárcel y por las calles había con nosotros, porque como nos traían atados y a empellones, unos sin capas y otros con ellas arrastrando…

La experiencia de la cárcel nos obliga una vez más a contemplar la trayectoria de vida del pícaro. El curso de su vida esta marcada de dos grandes salidas: la primera de acompañante y criado de don Diego, en la que por su condición de criado debió someterse a las burlas humillantes de sus compañeros de Alcalá; la segunda, en compañía de don Toribio y sus secuaces, solo que en esta ocasión se invierten los papeles de la salida anterior, esta vez es nuestro protagonista quien paga la patente viendo como sus compañeros son víctimas de las obras de los otros. En su estancia en prisión Pablos sobornará alguaciles y carceleros, moviéndoles a condolerse de un “hombre de bien” y a beneficiar la causa del hidalgo desgraciado, que “por engaño, había incurrido en delito” mientras los otros sufren el curso
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normal de encarcelamiento, Pablo intenta de desligarse de todo aquello que pueda legarlo a su verdadero origen, empleando para ello el dinero recién adquirido, Don Pablos igual que Quevedo es consciente que para poder tener un espacio respetable en España es necesario por lo menos tener una de las características requeridas por la sociedad: ser cristiano viejo (sociedad estamental) y tener dinero (sociedad encaminada al mercantilismo), el segundo abre las puertas de la casta a quien lo posee (Don Diego), es por ello que Don Pablos en esta ocasión se hace pasar por un hombre que posee los dos requisitos la sangre y el bolsillo. Pablos soborna al carcelero, consiguiendo en más de dos ocasiones comer en la casa de éste. En una ocasión llega dicho señor sumamente molesto con el aposentador, quien le ha dicho que su mujer no es “limpia” “Vale dios que no me podrá decir que soy judía como el, que, de cuatros que tiene, los dos son de villano, y los otros ocho son de maravedís , de hebreo […] que si yo lo oyera, que yo le acordara que tiene las espaldas en el aspa de san Andrés” El procedimiento de la mujer del carcelero es aquel de revertir el proceso, es decir de acusar de impuro a la persona que lo esta acusando, en este caso sacándole en cara su pasado familiar en la inquisición . Pablos que conoce bien esto tipo de mecanismos de compensación porque los ha experimentado durante toda su vida aporta en la discusión con palabras determinantes “ voto a dios que el bellaco que tal dijo es un judío, puto y cornudo” conquistándose el aprecio de estas gentes, siendo mejor comido y servido. Pablos ha dejado Segovia para alejarse de todo aquello que le puede asimilar a sus padres y demás familiares, pero es lejos de Segovia que el personaje principal inicia verdaderamente su asimilación a aquellos de su linaje, ahora Pablos como su padre en muchas ocasiones conoce la cárcel.
Salí de la cárcel. Halléme solo y sin los amigos; aunque me avisaron que iban camino de Sevilla a costa de la caridad, no los quise seguir. 63

Determinéme de ir a una posada, donde hallé una moza rubia y blanca, miradora, alegre, a veces entremetida y a veces entresacada y salida; zaceaba un poco; tenía miedo a los ratones; preciábase de manos … A mí no me pareció mal la moza para el deleite, y lo otro la comodidad de hallármela en casa.

Al salir de la cárcel, nuestro protagonista se marcha a vivir en una posada, donde se hace pasar por don Ramiro de Guzmán, acreditántose de rico planifica beneficiarse de una moza de la posada que pretende “para deleite”, busca amigos que vayan a preguntar por el, identificándolo como hombre de negocios rico, que hizo tres asientos con el Rey, el supuesto Ramiro de Guzmán es un asentista de servicios públicos que como sabemos de las manos de los genoveses comenzó a pasar a partir de Felipe II y se acentuó en la época de Felipe IV a la de los conversos portugueses.
Era de ver cómo, en creyendo que tenía dinero, me decían que todo me estaba bien, celebraban mis palabras, no había tal donaire como el mío. Yo que las vi tan cebadas declaré mi voluntad a la muchacha y ella me oyó contentísima, diciéndome mil lisonjas.

En una ocasión se encierra en su habitación y recurre a la treta de contar en voz alta una y mil veces el pequeño caudal que posee para seguir fomentando en los de la posada la impresión de hombre adinerado. Pero resulta que una noche, intentando ir a la habitación de la hija del huésped, cae sobre el tejado del escribano, vecino de la posada. Preso de este( que lo confunde con un ladrón ) determina rogarle por Jesucristo que lo deje libre, pero “considerando lo que paso con ellos vivo” desiste de la idea, la experiencia con la posada de Alcalá le ha enseñado que cuando se esta en posición de desventaja , la más mínima alusión a la casta de los manchados podría acarrearle graves consecuencias, el escribano cede al

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falso prestigio de su detenido que como declaraba el portugués era considerado por todos un hombre “muito Fidalgo” A partir de su salida de Segovia Pablos intenta hacerse pasar por lo que no es, Álvaro de Córdoba, Ramiro de Guzmán, iniciando con esta nueva fase su periodo de estafador de honras, que inicialmente será exitoso por lo que lo inducirá a perseguir metas mas ambiciosas. La afrenta de la caída, lo lleva a decidirse a dejar la posada, para no pagar hace que lo vengan a buscar unos falsos oficiales del santo oficio que emplean mucho secreto en el descargo de su función. Como es natural, el huésped pide el embargo de la deuda contraída por aquel, a lo que los enviados responden que aquéllos eran bienes de la

inquisición (evento similar al de Alcalá en el que logra obtener pollos del ama valiéndose de la inquisición).

A la Búsqueda de un matrimonio por conveniencia, Don DiegoJudas.
Y yo, señoras, quiero más una mujer limpia en cueros que una judía poderosa, que por bondad de Dios, mi mayorazgo vale al pie de cuatro mil ducados de renta, y si salgo con un pleito que traigo en buenos puntos, no habré menester nada.

Al salir de la posada, Pablos se ha fijado su próxima meta, que consiste en efectuar un matrimonio por conveniencia, para ello se compra un vestido de lujo que le permita ostentar ser rico; yendo por el Prado, se topa con las señoras que acompañan a dos sobrinas casaderas y que se interesan por hacer el motivo de su estancia en la corte, Pablos asume un tercer nombre falso “Felipe Tristán” les dice que huye de unos padres que lo quieren casar “con mujer fea, necia y mal nacida, per el mucho dote” y que el prefiere “una mujer limpia en cueros que una judía poderosa”, Pablos en su deseo por asimilarse a la casta de los limpios
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usa como instrumento el repudio de los miembros de la casta mercantil que aunque son feos, necios y mal nacidos hacen sentir su fuerza a través del caudal económico. Para Pablos es importante la imagen de rico y de limpio, el mensaje de Pablos llega a las tías de las muchachas, quienes al escuchar su discurso reaccionan de la siguiente manera: “ay, señor , y como le quiero bien! No se case sino con su gusto y mujer de casta, que le prometo que, con ser yo no muy rica, no he querido casar mi sobrina, con haberle salido ricos casamientos, por no ser de calidad. Ella pobre es…, pero no debe nada a nadie en sangre” Por su parte, las dos jóvenes no sienten ningún reparo en pedirles algo de merendar a los dos que acompañan a Pablos. Este ve ahí la ocasión de trabar amistad con una de ellas Anica, e invita a merendar al día siguiente …. Y “como el dinero ha dado en mandarlo todo” consigue que le preparen “mucho que merendar caliente y fiambre, frutas y dulces” El aspirante a caballero lleva toda la pretina llena de papeles “como memoriales” y se disculpa diciendo que estaba ocupado “con negocios de su majestad y cuantas de mi mayorazgo” La estrategia de Pablos iba a pedir de boca hasta que se presenta en escena don Diego, quien resulta ser primo de la pretendida dama. No bien ve a Pablos, destaca el enorme parecido existente entre éste y “un criado que y yo tuve en Segovia, que se llamaba Pablillos, hijo de un barbero del mismo lugar” y como si fuera poco su desastre “su madre fue hechicera, su padre ladrón y su tío verdugo, y él es más ruin hombre y el más mal inclinado que Dios tiene en el mundo” La tía de la joven, lejos de preocuparse por esto, exhibe una premura

sospechosa en su deseo de casar a su sobrina con el desconocido galán. No sólo inventa una antigua relación de amistad entre don Felipe Tristán y su marido, sino que luego le asegura al sobrino que el matrimonio que ahora se concierta es cosa “no sólo acertada, sino de mucha
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honra para todo su linaje”. Pero Pablos no puede con la vergüenza: ¿Qué sentiría yo oyendo decir de mí, en mi cara, tan afrentosas cosas?
Consintió, subí en el caballo y di dos vueltas calle arriba y calle abajo sin ver nada, y al dar la tercera asomóse doña Ana. Yo que la vi y no sabía las mañas del caballo ni era buen jinete, quise hacer galantería: dile dos varazos, tiréle de la rienda; empínase y, tirando dos coces, aprieta a correr y da conmigo por las orejas en un charco.

No obstante tan mal comienzo, el estafador de honras no abandona su plan. Se apropia momentáneamente de un caballo y le pasea la calle a Anica. Quiere mostrarse galante y como “no sabía las mañas del caballo ni era buen jinete” cae en un charco como en el “rey de gallos”. A la afrenta de la caída se le suma la intervención violenta del letrado, dueño del animal, todo ello a la vista de don Diego y de la dama. Don Diego no descansará hasta haber averiguado la verdadera identidad del pretendiente de su prima. Y por una de esas casualidades tan necesarias a los efectos de la réplica que supone el Buscón, el antiguo compañero y amigo de Pablos se encuentra con un antiguo compañero de ambos, el licenciado Flechilla que lo pone al tanto de las intenciones e Pablos. Entonces don Diego pide a los dos caballeros que acompañan a su antiguo criado y que por Diego visto son sus amigos, que le “magullasen los cascos” a nombre suyo, y resulta que al final, Pablos queda sometido a un doble castigo. El que le manda infligir su antiguo amo con el mensaje adjunto de “!Así pagan los pícaros embustidores mal nacidos! Y el que le hubieran infligido a su antiguo amo por un asunto de faldas si no llega a haber trocado capas con su antiguo criado.
¿CUÁL ES LA FUNCIÓN DE LOS CORONEL EN LA OBRA?

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El apellido Coronel era el de una importante familia segoviana conversa, ya que descendía del poderoso judío Abraham Sénior. Este, a finales del siglo XV, había ido por su pie a la pila con sus hermanos e hijos, tomando entonces el apellido Coronel y viniendo a llamarse Fernán Pérez Coronel. Los Reyes Católicos, para recompensarle por los servicios que les había prestado, le concedieron una ejecutoria de hidalguía y un regimiento en Segovia. A tal familia pertenecían, en época de Carlos V, los dos célebres predicadores, teólogos y humanistas erasmistas, Antonio y Luis Núñez Coronel, así como el ya mencionado maestro Pablo Coronel, que intervino en la redacción de la Biblia Complutense y fue catedrático en Alcalá y Salamanca. Como los prejuicios de limpieza conducían los conversos a procurar disimular la “ mancha” de sus orígenes, uno de los parientes de Fernán Pérez Coronel (tal vez un hijo suyo) abandonó Segovia y se estableció en Hita, no lejos de Guadalajara. Andando el tiempo, los Coroneles de dicho lugar lograron pasar por cristianos viejos y hasta uno de los vástagos de esa rama consiguió ser, a principios del siglo XVII, alto representante del Santo Oficio y otro, a mediados del mismo siglo, comisario de la Inquisición de Toledo. La ascendencia judía de los Coronel es también aludida en el Cronicón de Valladolid, y a ella refiere también fray Domingo de Valtanás en su obra Apología... sobre ciertas materias

morales en que Hay opinión, publicada en 1556 y lo mismo ocurre en el Floreto de anécdotas y noticias diversas, recopilado a mediados del siglo XVI por un fraile dominico. Por otra parte, como consecuencia de la importancia de esa familia segoviana que tenía sus casas principales en la antigua judería, esta paso a llamarse “barrio de los Coroneles”. Aunque los Coronel lograron inserirse en algunas instituciones españolas, como la misma inquisición; en las actas de la Orden De Caballería De Santiago no consta el nombre de ningún Coronel, pues como se sabe, la orden de Santiago, era una de las pocas que respetaba los
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estatutos de limpieza de sangre. Los Coronel siendo de origen converso, no podían anhelar hacer parte de una orden, cuya sangre se los prohibía. En la segunda mitad del siglo XVI, a partir de 1556, había en la Corte un médico regio que se llamaba Luis Coronel; como hemos mencionado en este capitulo, la profesión de médico, se encontraba entre aquellas profesiones características de los conversos. Por fin, a principios del siglo XVII, el apellido Coronel había de verse públicamente infamado pues en el auto de fe celebrado en la Catedral de Santiago el 11 de junio de 1617, salió como judaizante una tal Catalina Coronel. La familia Coronel, es una de las pocas familias conversas con mayores privilegios de Castilla, y salvo por algunas contrariedades, es posible afirmar que habían logrado inserirse en la sociedad española, pero la intención de al mencionarles es evidente; el hecho de escoger como “representante de la nobleza” a don Diego, cuyo apellido señalaba la impureza de sangre, demostraba la pérdida de identidad que estaba surgiendo en España, ya que tanto Quevedo como los demás españoles, estaban al corriente, que el apellido Coronel era un apellido cambiado.
“[…] trató don Alonso de inviar a su hijo a Alcalá, a estudiar lo que le faltaba de la Gramática. Díjome a mí si quería ir, y yo, que no deseaba otra cosa sino salir de la tierra donde se oyese el nombre de aquel malvado perseguidor de estómagos, ofrecí de servir a su hijo como vería. Y, con esto, diole un criado para mayordomo, que le gobernase la casa y tuviese cuenta del dinero del gasto, que nos daba remitido en cédulas para un hombre que se llamaba Julián Merluza.” Merluza.”

El texto nos da a entender que Merluza es un cambista, sea su apellido que su profesión nos permiten estar al corriente que se trata de un converso, como lo son la mayor parte de las
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relaciones de los Coronel( Diego va a estudiar a la misma escuela de Pablos, va en pupilaje bajo la tutela de Cabra, su dinero se lo mantiene Merluza). El mundo que frecuentan los Coronel es un mundo de conversos, a causa de que ellos mismos lo son. Desde el inicio de la obra, los Coronel están totalmente vinculados al mundo de los conversos.
_ “V.m. me perdone, que por Dios que le tenía, hasta que supe su nombre, por V.m. bien diferente de lo que es; que no he visto cosa tan parecida a un criado que yo tuve en Segovia, que se llamaba PAblillos, hijo de un barbero del mismo lugar[…] _ “no Creerá v.m : su madre era hechicera, su padre ladrón y su tío verdugo, y él el más ruin hombre y más mal inclinado que Dios tiene en el mundo”

Cuando Don Diego, hacer notar a Pablos que lo ha reconocido, le echa en cara su condición social y las profesiones de sus padres, pero nunca lo ataca de converso ( pues es un trato genético que ambos comparten). Diego en varias partes de la novela da a entender su falta de nobleza, como en el episodio de Poncio de Aguirre en la que no asume la responsabilidad de su actuación y es Pablos quien paga por él, y después cuando Pablos utilizando la capa de Don Diego recibe una paliza. En la hipocresía de Don Diego, el autor ha querido insinuar que Don Diego también es un mal nacido y que ningún Coronel debe ser asociado a la aristocracia, ya que están usurpando una nobleza que no le corresponde. Los Coroneles son tan ladrones como los antepasados de Pablos, incluso peores, puesto que son “ladrones de linaje”.

La aceptación de su posición de pícaro
Un eco del personaje de su madre antes de la degradación total

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Las heridas que recibe Pablos son curadas por una mujer que parece una proyección de su madre, llamada “Tal de la Guía” que se “echaba a dormir con ella y con cuantos querían” Era la que “trataba con en botes sin ser boticaria, y si la untaban en las manos, se untaba y salía de noche por la puerta del humo” En presencia de Pablos la vienen a prender por “amancebada” y aquel recuerda el tenerla “asida otros dos, tratándola de alcahueta y bruja” Esta mujer como su madre, ostenta la triple fama de alcahueta, hechicera y bruja. Pablos también recuerda a los que se burlaban de ella haciéndole saber que ya tenían “plumas los señores alcaldes” para sacarla a la vergüenza publica. Y una vez libre de toda implicación en el caso, nuestro protagonista espera ansioso el momento de poder ejercer de espectador participe de aquel humillante desfile. “no tenia otro cuidado sino el de

levantarme a tiempo que la tirase mi naranja” Estamos, pues, ante una ejecución simbólica de la madre. El manipulador de apariencias cambiando vertiginoso de disfraz y de escenario. Una vez en condiciones de valerse por sí solo, y sin dinero alguno que le permita continuar la trayectoria que acaba de abocarlo al fracaso, Pablos se dedica a recorrer los ámbitos picarescos.

Pablos mendigo
Impúsome en la voz y frases doloridas de pedir un pobre que entendía de la arte mucho, y así comencé luego a ejercitarlo por las calles. Cosíme sesenta reales que me sobraron en el jubón, y con eso me metí a pobre fiado en mi buena prosa. Anduve ocho días por las calles, aullando en esta forma, con voz dolorida y realzamiento de plegarias: «¡Dalde, buen cristiano, siervo del Señor, al pobre lisiado y llagado; que me veo y me deseo!»

Esta fase de la vida de Pablos, es como siempre una critica a la crisis económica y un resultado de la inflexibilidad de las estructuras sociales, Pablos ahora hace parte de los
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indigentes, una clase que en el siglo XVII presentaba algunas variedades, entre ellos se destacaban los pobres de solemnidad( que piden a las puertas de las iglesias o conventos) los minusválidos, los pícaros, etc. Con Don Pablos, Quevedo asimila la mendicidad a la delincuencia y la vagancia. Aunque en realidad es la rígida estructura social que favorece la creación de bolsas de marginación, al impedir la posibilidad de promoción. Después de que las malas cosechas y las epidemias intensificaron la miseria de los menos favorecidos, que en respuesta hubieron de dirigirse a las grandes ciudades, como Sevilla o Madrid, para intentar vivir de la caridad pública. Dedicados a la mendicidad, algunos lo consideraban un estado eventual hasta que un golpe de fortuna les premiara con un trabajo con el que ganarse el sustento. Aquellos que no podían trabajar por razones de enfermedad, edad o mutilación tenían el derecho de pedir limosna, constituyendo una clase de mendicidad reconocida y socialmente bien vista, que contaba con el beneplácito del párroco local para pedir en la población y en seis leguas a la redonda. Los ciegos son un grupo especial, recibiendo el respeto social y acompañados generalmente de una guitarra.

En este periodo abundaban también los falsos mendigos( como es el caso de Pablos), que constituyen el estadio más bajo de la práctica picaresca junto con los falsos peregrinos. Los falsos mendigos simulaban enfermedades o heridas y tanto más ganaban cuanta más pena podían dar. Su ámbito de actuación fundamental eran los paseos y las iglesias. Necesitados y vagos remediaban su hambre con la "sopa boba" de los conventos. Los pícaros podían ser "de cocina" (pinches auxiliares de cocinero), "de costa" (merodeadores de playas y puertos) y "de jabega" (timadores de incautos). Normalmente robaba lo justo para comer, distinguiéndose del rufián en su carácter cínico y amoral y en la ausencia de violencia para
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lograr sus fines. El origen del pícaro parece estar en el oficio de esportillero (aquél que transporta un producto en espuertas) , oficio que aprovechaban para sisar algo de mercancía con qué comer. Para principios del siglo XVII se cuentan en España más de 150.000 vagabundos.

Pablos actor y autor de la legua
Camino de Toledo y por arte de esa “casualidad” que tan bien maniobra Quevedo, nuestro derrotado protagonista se encuentra con otro antiguo compañero de Alcalá, miembro de una compañía de farsantes. Por el dinero que Pablos lleva se le acoge en el grupo. Le cae en gracia una actriz a la que intenta atraer “llevado por el deseo de amor y gozarla” y se topa con que la acompaña su marido, quien cede gustoso el puesto a Pablos. Pablos que se hallaba “con algún natural para la poesía” conocedor de Garcilaso , se dedica a escribir “ y con esto y la farsanta y representar pasaba la vida” y dentro de poco se hace conocido de los “mosqueteros y chusma vulgar” Es entonces cuando comienza a ganar dinero respondiendo a comisiones, tal y como lo había hecho el clérigo poeta disparatero y explotador de pobres “ Para cada cosa tenia su precio, aunque, como había otras tiendas, porque acudiesen a la mía, hacía barato” Dentro del nuevo oficio también alcanza la condición de “rico y prospero, y tal, que casi aspiraba a ser autor” Pero se deshace la compañía cuando va a la cárcel por deudas el autor. Los compañeros de Pablos quieren buscarle alguna compañía , pero nos explica el narrador que como practicaba el oficio “ por necesidad y no por gusto” cuando se vio con dinero decidió dejar la compañía.

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En realidad esta fase, sirve para dar a notar la eterna degradación de Pablos, en el Siglo de Oro, había dos tipos de cómicos. Los de las compañías “de Título” (las oficiales y autorizadas por la Corona) que gozaban de prebendas reales y vivían con cierta dignidad, y los de las compañías “de la legua”, formadas por personas sin clara vocación ni aptitudes, a los que los avatares de la vida les había llevado a “enrolarse” en una aventura ambulante de pueblo en pueblo para poder subsistir, Pablos que ha ya experimentado la cárcel y la mendicidad continua su formación de pícaro probando todas las formas posibles de degradación, la profesión que ejerce en este momento de su vida sirven para asociarlo con un oscuro pasado producto de su manchado linaje. Los “cómicos de Título”, cobraban un sueldo por su labor, actuaban en grandes ciudades y gozaban de fama y del aplauso de los cortesanos. Los “cómicos de la legua” eran llamados así porque no se les permitía acampar a menos de una legua de los pueblos, eran considerados maleantes, sus compañías estaban algunas veces llenas de fugitivos de la justicia, de frailes o clérigos huidos del rigor monacal, de hombres de oscuro pasado que a cada paso que daban hacia el próximo pueblo perdido de España borraban un poco más las huellas sospechosas de su oscuro pasado. Vagabundos, fugitivos, delincuentes o simplemente, pobres, muy pobres, tan pobres que para poder llevarse algo a la boca aceptaban travestirse y ridiculizarse ante el auditorio más vil del pueblo más insignificante, ser a veces humillado o apedreado, ser la burla y el fantoche de una plaza cualquiera, con tal de recoger por ello las migajas suficientes para resistir un día más. En el siglo XVII la moral intransigente de la Iglesia les negó incluso los sacramentos y negó que fueran enterrados dignamente y en sagrado. Los cómicos eran perseguidos y vilipendiados

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Pablos galán de monjas
En esta fase de la vida de la vida de Pablos, Quevedo satiriza un aspecto que, Cristóbal de Castillejo había ya tratado en “su Diálogo de mujeres”, obra misógina que habla del vicio de la carne de las monjas causado por el hecho de que entraron en el convento cuando aún eran muy niñas, y eso las mantenía en un estado permanente de pasión amorosa; su tendencia al acicalamiento y galanteo, que las asociaba con los galanes de monjas. Cuando Pablos entiende que saldría de “mala vida con no ser farsantes” no se le ocurre otra cosa que dar en “amante de red, como cofia, y por hablar más claro, en pretendiente de Anticristo, que es lo mismo que galán de monjas” Lo del anticristo podría muy bien tener que ver con la creencia de entonces de que dicho enemigo de Cristo y de su iglesia nacería de un clérigo y de una monja. Pero es que hay más. Victorio Agüera sostiene que “Quevedo equipara el galán de monjas al judío” .

Pablos rufián
Estamos a punto de entrar en el último “ámbito picaresco” de los plenamente descritos por Pablos: el de la criminalidad. En Sevilla vuelve a hacer acto de presencia la casualidad en la vida del protagonista. Otro antiguo compañero alcalaíno, Mata aparece convertido en tendero de cuchilladas, oficio en el que no le iba mal, se produce la consabida iniciación en el grupo con una cena análoga a la de Segovia en casa de Alonso Ramplón. Tomando un pan con las dos manos, el amigo de Pablos se permitirá decir: “por esta, que es la cara de Dios, por aquella luz que salió por la boca del ángel, que si vucedes

quieren, que esta noche hemos de dar al corchete que siguió al pobre tuerto” y luego con
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el vino dirá:”Así como bebemos este vino hemos de beberle la sangre a todo acechador “. Estamos plenamente inmersos, en un ambiente de parodia bíblica ligada a la versión

carnavalesca de la existencia, a la que el autor supo imprimir su sello particular. Que finalmente como dice M. Molho “se convierte en una fiesta de la agresividad no de la manifestación del instinto vital, sino al contrario de una vida dando muerte, o de la muerte misma” Y si en la cena en cas de Alonso Ramplón, Don Pablos se mantiene física y anímicamente al margen, en ésta participará plenamente bebiendo como todos y brindando para intervenir en la caza del corchete que mató a un compañero que ni siquiera conocía. “Yo, como iba entregado al vino y había renunciado en su poder mis sentidos, no advertí al riesgo que me ponía” Huye un alguacil y mueren dos corchetes a manos de Pablos y sus compañeros. Buscan asilo eclesiástico y al poco tiempo no les falta ni la compañía de las “ninfas”. El narrador recuerda aquella vida como “mejor que todas”. Para V. Agüera en Sevilla cuando Pablos se hace miembro de una banda de criminales, equivale a hacerse judío militante, Agüeras toma en consideración el trasfondo de ideología política de su autor, y si inicialmente su critica puede parecer un poco tajante, visto el linaje de la mayoría de los personajes y las características que a estos le son dadas más el poder que algunos judíos están tomando, tendremos que concluir que es acertado. Para Juventino Caminero, Quevedo nunca se para a considerar individuos dentro de la casta despreciada, para Quevedo no existen los matices, los conversos son el summun de la maldad destructora y de toda una cultura occidental orientada en el cristianismo. Pablos, por el contrario, es un pobre diablo que no mueve más hilos que los de esa reducida banda
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de criminales a las que se impone por esa superioridad de ingenio de que siempre ha hecho despliegue, y nada más. Pero como resulta que, para Quevedo, un converso en posición de liderazgo ha sido siempre un rabí para describir esa posición de superioridad que detenta entre maleantes. Un converso declarado que supera en talento “estudiar la jacarandina” a los malos, subjetivamente equivale a un rabí, sería el razonamiento de Pablos inducido por su creador. Pero se alarga mucho la estancia en sagrado y Pablos declara “ que no soy tan cuerdo, sino de cansado, como obstinado pecador” decide pasar a Indias, explica desde su fracaso consumado.
La justicia no se descuidaba de buscarnos; rondábanos la puerta, pero, con todo, de media noche abajo, rondábamos disfrazados. Yo que vi que duraba mucho este negocio y más la fortuna en perseguirme, no de escarmentado, que no soy tan cuerdo, sino de cansado, como obstinado pecador, determiné, consultándolo primero con la Grajal, de pasarme a Indias con ella y ver si mudando mundo y tierra mejoraría mi suerte. Y fueme peor, como V. Md. verá en la segunda parte, pues nunca mejora su estado quien muda solamente de lugar y no de vida y costumbres.

Edward M. Wilson y José Manuel Blecua fueron los primeros que vieron en ese final uno de los aforismos del propio Quevedo en sus lágrimas del Hiermemías Castellanas que dice así:

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Necio es quien siendo malo y vicioso peregrina por ver si muda con los lugares las costumbres. El que así lo hace, está, si peregrina, en otra parte, pero no es otro.. La jornada ha de ser del que es al que debe ser y fuera razón que hubiera sido. Al que castiga Dios en Jerusalén por malo también le castigará donde fuere, y así, es bien mudar de vida no de sitio. Está claro aquí que se alude a un desplazamiento horizontal, en el espacio geográfico, que es el mismo concepto de desplazamiento que va a tener Pablos a la hora de explicar su fracaso. Porque esa defectuosa mudanza de lugar a que alude el narrador está precedida de indicios , Pablos cree que su fracaso radica en su condición de “obstinado pecador” y que de nada le servirá cambiar de sitio si ha seguido siendo malo de siempre. Para Constance H. Rose, primero y Victorio Agüera verían la materialización de la

estampa del judío errante por el cambio de escenario geográfico y de disfraz que efectúa Pablos sin convicción alguna. Etapa en la que esta prodiga con evidente sarcasmo

alusiones a su condición de cristiano nuevo. Es la otra cara de la moneda, o la lección bien aprendida: no hay vileza racial sin ruindad moral ni viceversa y Pablos se convierte en fiel exponente de dicha verdad. La función de Pablos en la novela, es aquella de meter en evidencia el bajo origen del converso en general, Quevedo piensa en todos los tipos de lectores posibles, y sabe que un lector incauto no sería capaz de reconocer en algunos personajes como Cabra, Coronel, Toribio, la imagen del converso, es el pícaro Pablos quien se muestra incuestionablemente como converso desde las primeras líneas de la novela. Por medio de Pablos y de su familia, Quevedo inserta en la obra las creencias populares que dominan el imaginario colectivo de

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el populacho español, que por ignorancia y manipulación de la iglesia asimila a los conversos con la mala sangre. [...] como siempre tuve altos pensamientos [...] (p. 14) El deseo de ir a la corte de Pablos, es una alusión directa a las aspiraciones de los mercantes portugueses que anhelaban mejorar su situación pactando con la corte, la única diferencia entre Pablos y estos mercantes, es que ellos poseen dinero y Pablos no, esta característica es aquella que aleja a Pablos de su meta, pues sus pensamientos son altos como aquellos de los mercantes pero aunque el siglo XVII se presenta como una sociedad de mutaciones, estas mutaciones no lo favorecen pues si de una parte meten en riesgo la posición social de Quevedo, basándose en los recursos económicos nunca darán espacio a Pablos, quien tiene razón en aspirar un medro social pues los conversos portugueses e incluso algunos conversos españoles son el vivo ejemplo, pero al mismo tiempo se desengaña a por sus carencias económicas. Quevedo presiente que la nueva mutación anula la sangre para basarse en el patrimonio.

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Notas
1.-Carrasco Vázquez, J. “El relevante papel económico de los conversos portugueses en la privanza del Duque de Lerma(16001606)Comunicación presentada al XXV Encuentro de APHES, Évora, 18 y 19 – 11 -2005.

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Capítulo

3

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El

siglo

XVII

y

la

ventura

de

los

pícaros

burgueses.
En el capítulo segundo estudiamos algunas de las causas que produjeron la inestabilidad de los estamentos españoles en el siglo XVII, nos referimos de manera principal a la crisis económica de la corona que originó un acercamiento del sector burgués representado esencialmente por los conversos portugueses y la indignación que esto causó en la nobleza. En este capítulo hablaremos

preponderantemente de la analogía que el autor establece entre el sector burgués y el de los emarginados, para ello tomaremos en cuenta algunas producciones del autor ajenas al Buscón en las que prevalece el concepto del burgués como pícaro con ventura que se diferencia de los emarginados por su dinero.
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3.1.- La

sociedad estamental tradicionalista.

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A pesar de que el siglo XVII se presentaba como un siglo de transición, los estamentos eran teóricamente vigentes, dividiendo a los españoles en seis tipos de ciudadanos como demostraremos a continuación: 1. El Rey, monarca absoluto constituía el componente más importante de la sociedad. 2. La Nobleza Hereditaria; casta que tenía algunos privilegios otorgados por el rey como la exención del pago de los impuestos, vivía principalmente de las rentas, esta clase estaba dividida a su vez en tres escalones: Los grandes, Los Caballeros y Los Hidalgos. Los Grandes, son aquellos nobles que ostentan un título como los duques, marqueses y condes, a este sector pertenecían generalmente los asesores cercanos del Rey como el duque de Lerma o el Duque de Olivares. Los Caballeros, sector social al que pertenecía Francisco de Quevedo, son aquellos que por su sangre limpia y por determinadas dotes han podido integrar las órdenes militares más importantes de la época como lo eran aquellas de Calatrava, Santiago, Alcántara, a estos caballeros corresponde el tan deseado tratamiento distintivo de Don. Los Hidalgos, son el escalón más bajo de la nobleza, en el siglo XVII muchos de ellos vivían en un gran estado de pobreza, poseían el privilegio de exoneración de Tributos, no podían anteponer a su nombre el tratamiento distintivo “Don”. 3. La Clerecía, esta casta vivía principalmente de las rentas, los diezmos, las limosnas de los fieles, etc. Se encontraba dividida en dos grupos: los seglares y los monásticos.

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Los seglares, eran aquellos que podían tener contacto con el mundo (cardinales, arzobispos, obispos, sacerdotes en general) era el sector de la iglesia que se caracterizaba por la constante generación de intelectuales y por la habilidad de acercamiento a la Corona. Los Monásticos, teóricamente eran aquellos sacerdotes que vivían aislados del mundo, pero en España estos sacerdotes se encargaban de los procesos de la inquisición. 4. La Burguesía, constituía el cuarto sector social en la orden jerárquica de la España conservadora, se hallaban ente ellos los profesionales o mercantes que trabajaban por sueldo o cobraban intereses, muchos burgueses adinerados lograron comprar ejecutorias de nobleza para aparentar títulos nobiliarios, este sector lo integraban los banqueros, mercaderes, jueces, escribanos, médicos y burócratas en general y estaba formado principalmente por judíos conversos. En el Buscón, la burguesía es agredida a través de muchos de los personajes como hemos demostrado en el capítulo anterior. Quevedo en su obra no ha dejado entre renglones ninguno de los aspectos que le parecen primordiales para encasillar a la burguesía como una clase de bribones, la compra de las ejecutorias de nobleza es mencionada indirectamente con la familia Coronel que ha utilizado este apellido para hacerse pasar como integrante de un sector social al que no pertenecía, la semejanza que Quevedo desea establecer entre los emarginados y los burgueses, degrada a los últimos al más bajo sector del estamento español colocándolos a un nivel más bajo que el de los mismos villanos. 5. Los Villanos, sector formado por aquellos que laboraban la tierra por sueldo, es decir los campesinos o labradores que se dividen en dos categorías:

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Los Pecheros.- Sector de los villanos que pagan impuestos, poseían algunas propiedades y tenían las capacidades económicas para contratar subalternos. Los labradores de campo.- sector iletrado que sentía mucho orgullo de sus orígenes de cristianos viejos, se vanagloriaban de no poseer sangre impura como los judíos. 6. Los Marginados, es decir aquellos que viven al margen de la sociedad y que se dedican a las actividades infames este sector se dividía en los siguientes sub-grupos: Los mendigos.- frecuente mente ambulantes que se dedicaban a pedir limosna y que se dividían en pobres de solemnidad, minusválidos y mendigos-pícaros. Los moriscos, aunque eran nominalmente cristianos desde el final de la reconquista en 1492, como los hebreos muchos moriscos continuaron practicando su religión. Los gitanos, pueblo nómada que viajaba por toda España, principalmente en el sur que tenían fama de ladrones y hablaban una jerga especial. Los esclavos africanos, servían en las casas de los nobles, hablaban un lenguaje típico eran considerados inferiores por el color de su piel. Las prostitutas y las brujas.- tipo de mujeres que por los problemas económicos de aquel entonces abundaban en todo el imperio. Los pícaros.- que en si resumen todas las categorías anteriores pues están formados por desdichados que practican cualquier tipo de actividad ruin para la sobrevivencia, podían alternar actividades pero

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siempre se quedaban en el sector marginal, la mayor parte de los pícaros eran huérfanos, rufianes o soldados heridos, son personas que usan la astucia para subsistir. 3.2.- El sistema social sugerido por Quevedo Quevedo propone implícitamente por medio del Buscón un reordenamiento de los estamentos

reduciendo la escala social a cinco categorías divididas de la siguiente manera: 1.- Rey 2.- Nobleza 3.- Clero 4.- Villanos 5.- Pícaros Al quinto sector de la escala de Quevedo pertenecen sea los burgueses que los marginados, las razones de esta idea quevediana se radican en que ambos viven del industria, ambos tratan de escalar socialmente y principalmente ambos tienen origen judío. La única diferencia existente entre los burgueses y los marginados es económica, pero a nivel de las costumbres y del linaje son totalmente iguales, es por esto que Diego y Pablos pueden ser amigos en la infancia. A lo largo de toda su producción Quevedo ha demostrado una clara tendencia a definir a los burgueses como pícaros como lo demuestra la siguiente letrilla: Pícaros hay con ventura de los que conozco yo
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y pícaros hay que no… Para Quevedo los burgueses son los “pícaros con ventura” pero esta ventura no les permite

diferenciarse de gran manera de los “pícaros sin ventura” es decir de los marginales, el mensaje de Quevedo es común a todos los aristócratas de la época, pues para ellos la burguesía (sector social que estaba aventajándose con la corona a causa de sus facultades económicas y de su empeño en la industria) era vista con suspicacia, Quevedo propone en su novela una sociedad de pícaros, algunos de ellos como los Coronel han tenido ventura, otros iniciando por Pablos continúan a ser miserables porque pícaros sin ventura. Los Coronel son un tipo de pícaros difíciles de reconocer, pues han sabido imponerse ante la corona(Abraham Senior) y ante las letras (Pablo Coronel) con suficiente habilidad que han logrado camuflarse hasta rendirse imprescindibles, para Quevedo estos “pícaros” son los más peligrosos pues han conseguido medrar socialmente. Los “pícaros sin ventura” como Pablos, son aquellos que deben resignarse a la vida gallofa y que aunque infinidad de veces tratan de imitar a los venturosos, su ascensión social no llega jamás, pues por una extraña razón sus máscaras no funcionan. La vida de Pablos esta formada por una serie de hechos que le dan a entender cual es su posición en la sociedad, el personaje fracasa constantemente en su búsqueda de estabilidad económica y social, Pablos como muchos burgueses busca el progreso social, pero a diferencia de estos no posee los medios para comprar una ejecutoria de nobleza. Alguno vi que subía que no alcanzaba anteayer
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ramo de quien descender sino el de su picardía… Pablos está rodeado de pícaros que representan un modelo para él, quien se atreve a anhelar cosas que la sociedad estamental le ha imposibilitado, pretende alcanzar sus “pensamientos de caballero” por medio de la estafa y el robo. En la corte, al abrigo del anonimato de la gran urbe, toma el disfraz de caballero, finge ser dueño de casas, coches y caballos aunque siempre es descubierto y maltratado. Desde la percepción de Quevedo el personaje principal no es el único tramposo, sólo el más

desgraciado. Toda la sociedad no aristocrática está dominada por el fraude, como lo declara el mismo padre del personaje principal: “Quien no hurta en el mundo, no vive” El hurto es un factor común en la novela, se roba todo desde las cosas materiales hasta el linaje. 3.3.- La industria como sinónimo de arribismo En el Buscón la “industria” es sinónimo de picardía, se desarrolla en determinados ámbitos sociales (los burgueses y los marginados) por medio de distintas actividades. Pablos desde pequeño estuvo en contacto con la misma pero quien verdaderamente lo sumergirá en sus aguas será el caballero chanflón Don Toribio que como el mismo narrador nos informa pertenecía al grupo de los “caballeros del industria”. Iniciarse en la industria no es una tarea fácil, pues requiere de claves necesarias para operar en cada complejo social utilizadas por los pícaros que requieren el conocimiento de gestos, jergas y ademanes, es decir en la asimilación de determinados códigos cuya finalidad es la mejora social del pícaro quien desde el inicio se demuestra como un ser ingenioso capaz de sobrevivir a base del engaño.
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En el Buscón industria e ingenio, son dos términos que están estrechamente relacionados, el primero encierra los procesos que se sustentan en la capacidad de creación artificiosa con un fin práctico, el segundo consiste en el decir y hacer propiamente dichos, es decir el segundo es una consecuencia del primero. El contexto de la vida pícara recibe la connotación de traza empleada con el fin de obtener algún provecho a través de medios que pueden resultar ilícitos, la industria es un recurso que los marginales utilizaban para combatir la propia miseria y que para el aristocrático Quevedo, estaba relacionada con los medios más ruines, Don Pablos posee un anhelo de mejora que está destinado a fracasar, está bloqueado por una genealogía que lo induce a utilizar mañas alternativas para avanzar, es decir, debe contar solamente con su industria, término que para Quevedo tiene un significado negativo pues encierra el engaño y la innoble astucia, Pablos sirve solamente de prototipo de un tipo de individuo que el autor desprecia porque a pesar de ser marcado por su origen vil, desea mejorar socialmente usando para ello “la industria” del artimaña. Pablos a pesar de estar familiarizado con la industria por sus progenitores, inicialmente es víctima de la industria de los otros, la escuela, el pupilaje de Cabras, la primera estancia en Alcalá, se demuestran para el personaje como un verdadero suplicio hasta que decide asumir definitivamente su conducta de “bellaco con los bellacos” y de iniciarse en la industria asociándose con su ama con quien aprenderá a realizar robos menores a la despensa y terminará con su total degradación que lo convierten en un asesino fugitivo, pero entre estos dos hechos se encuentran algunos acontecimientos que han marcado la actividad industriosa del protagonista; la noticia de la muerte de su padre y el alejamiento del servicio de Don Diego cambian el rumbo industrioso de Pablos, quien decide emplear su herencia como sustento que le permita convertirse en caballero, el pícaro de Quevedo utiliza el patrimonio familiar para renegar a su familia, para ello irá a la corte donde ninguna persona lo conoce y será asesorado en la industria por los caballeros chanflones, la industria es el factor común de la corte, el
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ambiente urbano se presta a un tipo de anonimato que permite destacarse por el ingenio sin tener que explicar el pasado, para Quevedo sin embargo, el anonimato de la corte sirve solamente para facilitar las estafas, burlas y robos, la corte es el lugar en el que muchos pícaros pueden encontrar la ventura, por ello en la corte su personaje aprenderá solamente las tretas del aparentar.
“Apartámonos; y una noche, para confirmarlas más en mi riqueza, cerréme en mi aposento, que estaba dividido del suyo con sólo un tabique muy delgado, y sacando cincuenta escudos estuve contándolos en la mesa tantas veces que oyeron contar seis mil escudos[…]”.

La industria de Pablos lo conduce a la decadencia, su intento de escalar socialmente a base del matrimonio le causan una vergüenza tan grande que renuncia definitivamente a sus anhelos de ascendencia social y se empeña en una nueva “industria” la de la sobrevivencia más allá de cualquier escrúpulo pasando por la mendicidad, el teatro de la legua, la seducción de monjas, el asesinato y la fuga, usando un ingenio malsano en la lucha por la sobrevivencia. En esta etapa de degradación el personaje entrará en contacto con los sectores más despreciables de la época con los que aprenderá el arte de suplicar, de adular, de robar y de matar.
“[…]Estudié la jacarandina y en pocos días era rabí de los otros rufianes[…]”

Pablos comienza a dominar rápidamente el mundo del hampa y aprende a manejar eficientemente la “jacarandina”, pero extrañamente tampoco en este sector puede disfrutar de un ascenso puesto que cuando comete el homicidio comienza a ser perseguido por la justicia y debe cambiar lugar obligatoriamente, donde según el mismo personaje le fue peor pues no cambió de vida y continuó a buscar la sobrevivencia de modo industrioso.

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3.4.- El sarcasmo de la fusión Don + Pablos El título de “Don” constituía en el siglo XVII un clasificador de estratificación social que podía ser aplicado sólo a los caballeros y que como hemos mencionado al inicio del capítulo, ni siquiera los hidalgos podían aspirar. El propósito del autor es evidente, otorgando irónicamente a Pablos el título de “Don” ataca la sociedad española en transformación, describiéndola como un mundo del absurdo, de tendencias encontradas. Pablos no es solamente un converso hijo de delincuentes, además su nombre mismo indica un origen bajo que automáticamente se convierte en un antítesis del título que se le antepone. La primera persona que estableció una hipótesis sobre la función del nombre Pablos en la novela fue el alemán Andreas Stoll, investigador alemán quien sugirió que el nombre Pablos correspondía al plural de Pablo y que servía para demostrar que el antihéroe de la novela representaba un grupo humano común en el siglo XVII: “el de los conversos arribistas” por ello el nombre venía expresado al plural, no obstante la tesis del alemán sea muy elaborada como análisis psicológico de las intenciones del autor, presenta grandes vacios en relación al uso de los nombres en el siglo XVII, pues el nombre Pablo en este periodo presentaba algunas variantes1 entre las que se encuentra lógicamente “ Pablos” que era un nombre utilizado principalmente por los sectores populares. Pablos es consciente de la connotación rústica de su nombre, por ello en cuanto le es posible opta por cambiarlo, escogiendo nombres y apellidos relacionados con la nobleza como Álvaro de Córdoba, Ramiro de Guzmán, pero en estos apellidos el autor también quiere transmitir un mensaje, pues no obstante son apellidos que inicialmente correspondían a la nobleza, en el siglo XVII habían sido adquiridos por muchos burgueses de origen converso que deseaban aparentar señorío, hecho que salió a la luz en el llamado Libro Verde 2. Las artimañas de Pablos son una alusión a las tretas de los
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burgueses que van de los cambios de apellidos a la compra de ejecutorias de nobleza para aparentar títulos nobiliarios que el linaje les negaba, como hemos ya propuesto anteriormente con la imagen del pícaro converso el autor arremete contra la burguesía que está ganando terreno en relación a la Corona, la asimilación burgués – pícaro se basa en el hecho que ambos sectores necesitan del capital de terceros para sustentarse, para Quevedo el médico, el barbero, la bruja, el notario y el ladrón pertenecen a un mismo sector social y el único factor que los separa es el dinero que permite a los primeros fingir lo que no son. Los cambios de valores que sufría la sociedad del siglo XVII eran para el autor una especie de Carnaval, una representación al revés del orden del universo, en el Buscón en muchas ocasiones tenemos la impresión de vivir en un mundo de inversiones paródicas, Quevedo insiste en determinados hechos como la presencia de conversos en la Universidad de Alcalá a pesar de los estatutos de sangre, a la presunta hidalguía de Don Toribio de quien no se conocen sus anteriores, a la aceptación en el clero de cristianos nuevos como Cabra, las jerarquías se han trastornado presentando anomalías de todo tipo que se revelan como dificultades para los nobles que vivían de rentas fijas que eran superados por la corriente alcista de los sectores considerados inferiores por el estamento. El único modo que Quevedo encuentra para atacar a la burguesía que estaba prosperando, era aquella de acercarlos por una cuestión de sangre al sector de los marginados, a través del Buscón, el autor insinuaba a los burgueses conversos que estaba al tanto de su pasado y que aunque ellos han sido afortunados pues pertenecen al grupo de los “pícaros con ventura” existe un grupo social representado por Pablos que aunque no ostenta bienes económicos que lo acerquen a la corona comparte con los burgueses la mala sangre. “ Dando vuelcos a un lado y otro como fariseo en paso”

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Quevedo no le ofrece ninguna oportunidad al Buscón para escalar socialmente, por experiencia de casta sabe que cuando un converso tiene dinero es un individuo peligroso pues sabe como hacer para comprar su nobleza y para acercarse a la corona, cuando Pablos es elegido “rey de Gallos” el autor no le da lugar a la confusión, ya desde el inicio de la representación se demuestra como “fariseo en paso” y termina con “una fiesta revuelta, un pueblo escandalizado, los padres corridos, amigo descalabrado y el caballo muerto”, Don Pablos es un converso que debe conservar su puesto de marginal para mantener el orden social español. Desde la apreciación del autor todos los cambios sociales se pueden traducir en la clave de un mundo revuelto, donde lo inferior suplanta a lo superior, no es una cuestión de meritos, es una cuestión de capitales, en el Buscón dos códigos distintos se entrecruzan en las palabras del narrador(el de Quevedo y el de Pablos) el motor del ascenso social es el dinero, que como Quevedo sabe es un “poderoso caballero” que ocasiona trastornos equiparables a los del mundo al revés, en el libro el protagonista – narrador anhela(código de Pablos) al mismo tiempo que desprecia (código de Quevedo) la ascensión social. Que su limpieza exagere, porque anda el mundo al revés, quien de puro limpio que es comer el puerco no quiere; que lagarto rojo espere, el que aún espera al Señor,

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El contenido de la letrilla 642 se relaciona de alguna manera con algunos argumentos tratados en el Buscón, en el segundo capítulo cuando hablamos del Buscón como una obra pan – conversa, nos referimos al empeño de Quevedo en presentar a los judíos como avaros(Cabra), usureros (Merluza), interesados al Dinero(Las Coronel), arribistas (Pablos), simuladores(el arbitrista). En toda su obra Quevedo insiste en proponer como factor de desorden al poder que se le daba al dinero de los burgueses, por lo que se empeña en las alusiones al “ dinerismo” de los conversos que produjo cambiamientos bruscos en la estabilidad social de entonces. La enseñanza de Quevedo es clara, son los conversos a alterar el armonía española, la concepción conversa de adelanto basado en la actividad mercantil y en la capacidad monetaria significaban para los nobles un resquebrajamiento de su posición de privilegiados sociales, una subversión del orden impuesto provocada por aquellos de sangre impura.

_______________________________________________________________________________ NOTAS 1.- Las variantes principales del nombre Pablo eran: Pablos, Pabros, Pabro. Estas variantes se hallaban principalmente entre los sectores desventajados si consideramos por ejemplo el teatro de Lope de Rueda, veremos que el autor utiliza sea la variante Pablos que la variante Pabros para designar personajes de origen simple como por ejemplo un campesino, un hortelano o cualquier
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personaje integrado al mundo de la rusticidad. 2.- Libro anónimo escrito a finales del siglo XVI en el que se revela el linaje converso de muchos de los integrantes de la aristocracia.

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Capitulo

4

Aldonza de San Pedro, la identificación de la bruja con la mujer judía en las

tradiciones populares españolas.

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Después de haber hecho un análisis de los diversos factores Históricos,

Sociales y Económicos que pueden haber influenciado de una manera u otra la

mentalidad segregacionista de Quevedo y su marcada posición anti-conversa,

hemos retenido necesario analizar las características antropológicas que han

originado la asimilación de la mujer hebrea con la bruja, asimilación que ha

sido explotada por Quevedo a lo largo de la obra y que constituía una creencia

que encontraba una grande acogida en la tradición popular española, en este

capítulo trataremos de explicar el origen de esta tradición, la función que la

iglesia a tenido en su propagación y el modo como la literatura española lo ha

utilizado agregándole las características de alcahueta y prostituta, además

estudiaremos la connotación del nombre Aldonza en el refranero español, las

posibles causas que pueden haber influenciado en la elección de los apellidos

de la madre del Buscón y las posibles razones que han obligado su

cambiamiento en la edición de 1626.
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______________________________________________________________________

El personaje de Aldonza de San Pedro se puede resumir con tres características: bruja, alcahueta y ex prostituta; características que el autor del Buscón recoge de los códigos enraizados en la tradición popular española como demostraremos a continuación:

4.1.- El estereotipo de la bruja en el mundo cristiano
Según Norman Cohn1, el estereotipo negativo de la bruja tiene estrechos puntos de contacto con las imágenes igualmente negativas adjudicadas históricamente a herejes y a judíos. Para Cohn, puede incluso remontarse a la caracterización que de los cristianos que hacían en el siglo II escritores grecolatinos, quienes también eran acusados de antropofagia, infanticidio y promiscuidad sexual Algunas expresiones como “synagoga Satanae” o la utilización de la

palabra “Sabbat” para indicar una reunión de Brujas, serian pruebas suficientemente concretas para afirmarlo. La tesis de Cohn explicaría la función de Aldonza de San Pedro en la novela, es decir la madre del protagonista sería el ejemplo palpable de la asimilación de los judíos-conversos a la brujería y a la herejía, y es por esto que Quevedo nos presenta la madre de Don Pablos como una bruja. El autor nos transmite una creencia de la época, que sin embargo es el resultado de creencias que resalen a épocas anteriores al siglo XVII.

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En el mundo cristiano la brujería ha sido relacionada directamente con la adoración al demonio, aunque en realidad se basaba en la intención de la iglesia católica de eliminar cualquier sustrato de otras religiones presentes en Europa antes de la cristianización. Durante la edad moderna, en Europa se desató una obsesión por combatir cualquier práctica ceremonial lejana del cristianismo, para esto se crearon muchas medidas de represión que desembocaron en lo que se llamo “La caza de brujas” persecución característica de la Edad moderna, que sirvió como base para la cacería de muchas mujeres (en algunos casos también hombres y algunos animales)de parte de la iglesia y la justicia civil, el objetivo principal de la búsqueda, era aquel de encontrar los diferentes conspiradores que con la ayuda del demonio querían acabar con la cristiandad, para ello se examinaban las evidencias que podían indicar que una persona ejercitaba la brujería, se la convocaba a un proceso en el que era juzgada por teólogos y juristas, y si encontrada culpable era sometida a fuertes condenas. A toda aquella persona acusada se le atribuía de haber establecido un pacto con el diablo, por ello, se buscaba en su cuerpo alguna marca que permitiese identificar este pacto mediante el cual se había

comprometido a rendir culto al diablo, a cambio de algunos poderes sobrenaturales. La supersticiosa lucha del demonio con las fuerzas divinas, se tradujo en una lucha del cristianismo contra las otras religiones, a partir del siglo XV se comenzaron a difundir las ideas de la existencia de diversas sectas de brujas, que se organizaban para luchar contra las fuerzas de Dios. Esta idea nació al mismo tiempo que en España se daban lugar las persecuciones de los judíos y herejes, lo que produjo una asimilación de los dos hechos y la consecuente asociación del judío con la brujería. El pueblo judío fue víctima de grandes calumnias. Como mencionamos en el primer capítulo a los judíos se les acusó de haber originado la peste negra, además se decía que eran los
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responsables de las sequias y hambrunas que se habían producido durante aquellos siglos, sus mujeres venían acusadas de practicar conjuros. El antisemitismo de la obra de Quevedo es el reflejo de su época(sea desde el plano económico que del plano de las tradiciones populares). Los Tratados de la Iglesia Católica para explicar la demonología. Para poder explicar los diferentes fenómenos demonológicos que ocurrían en Europa, la iglesia católica preparo una serie de tratados con el objetivo de enunciar el accionar del demonio en el mundo. En estos tratados se definió el rol y las características de la bruja. La idea de que estas brujas o servidoras del demonio se diseminaban por el mundo causando males, llevó al papa Inocencio VIII a dictar en 1484 la bula Summis Desiderantes Affectibus, en la cual la Iglesia apoya la persecución de todas aquellas personas sospechosas de prácticas de hechicería, además que autorizaba a la orden de los Hermanos Predicadores a actuar contra aquellos sospechosos de practicar la magia. Dos sacerdotes dominicos especializados en

asuntos de hechicería publicaron un texto con todo lo referente a la brujería y a la demonología de la época, a este texto se le llamó Malleus Malleficarum, tratado filosófico-escolástico publicado en 1486 por los inquisidores dominicos Heinrich Kramer y Jacob Sprenger, en el libro se hablaban de algunas de las características de las brujas( que tenían capacidad de volar, que se encontraban durante la noche con el diablo y otras brujas durante el Sabbat o el aquelarre, que hacían pactos con el diablo, que tenían relaciones sexuales con animales, que podían transformarse en animales, que manipulaban hierbas para preparar pociones, etc). El libro no sólo afirmaba la existencia de las brujas y revelaba sus características, también afirmaba que el no creer en su existencia fuese equivalente al delito de herejía “Hairesis maxima est opera maleficarum non credere”. El Malleus Malleficarum, constituyó el fundamento para la caza de brujas que se dio en Europa durante la edad Moderna por lo que
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representa una pieza importantísima para la comprensión del pensamiento de aquel entonces y en nuestro caso para entender el significado de algunas características que presenta Aldonza de San Pedro y su anunciado fin, puesto que la brujería era castigada con la hoguera, los inquisidores y los jueces eclesiásticos veían en la bruja una aleada del demonio que organizaba un complot contra la religión católica. -“¡Cómo a mi sustentado!” – dijo ella con grande cólera, que le pesaba que yo no me aplicase a brujo_: “yo os he sustentado a vos, y sacádoos de las cárceles con industria, y mantenídoos en ellas con dinero. Si no confesábabes, ¿ era por vuestro ánimo o por las bebidas que os daba? ¡Gracias a mis botes! Y si no temiera que me habían de oír en la calle, yo dijera lo de cuando entré por la chimenea y os saqué por el tejado”. Libro Primero, capitulo I En la madre de Pablos, Quevedo ha integrado todos los componentes necesarios para revivir las creencias de las tradiciones populares, Aldonza es capaz de crear pociones pues como todas las brujas posee conocimientos de herboristería, es capaz de volar y principalmente es de origen converso, la profesión de la madre del pícaro no es un mero detalle que indica un origen popular, es un particular que la superstición española otorgaba a los judíos y que después de la expulsión pasó a los judíos conversos.

El SABBAT

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Entre los años 1330 y 1340 aparece por primera vez el termino “Sabbat” en los procesos inquisitoriales de la zona de Carcassone, Toulouse para denominar las reuniones de brujas, aquellas en las que éstas se abandonaban al demonio en forma de macho cabrío y donde confeccionaban e ingerían todo tipo de brebajes, algunos de cuyos componentes provenían de la profanación de cadáveres que efectuaban durante sus habituales incursiones por cementerios. A partir de entonces la gente común comienza a llamar Sinagoga a aquella reunión misteriosa con la intención de equipararla a la asamblea de los impopulares judíos. ¿Qué eran verdaderamente los SABBAT? Los “Sabbat” eran ceremonias pre-cristianas, que envolvían una serie de tradiciones pertenecientes a muchas civilizaciones, como son la judía( aún vigente), la celta, la teutónica, etc. En el judaísmo el Sabbat corresponde al día de reposo, que es el sábado, donde se debe absolutamente adorar a Dios, y están rigurosamente prohibidos los trabajos. En las diferentes culturas germánicas, los Sabbat servían como celebración anticipada a la llegada de una determinada estación, se usaban para recordar la naturaleza cíclica de la vida, los ciclos solares de la rueda del año, celebrar la vida de las diferentes divinidades, un trato común de los diferentes Sabbat de la tradición germánica era la concepción del tiempo como un sistema cíclico guiado por un determinado Dios o Diosa. En la tradición Celta, que ha influenciado de manera importante la cultura popular española, los Sabbat marcaban los momentos de plantación y las estaciones. Según sus creencias, estas ceremonias representaban el momento en el cual las divinidades estaban en el centro de su poder.
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Los Sabbats como reuniones secretas. Los Sabbats, sobrevivieron secretamente en algunas personas que no lograron

desprenderse de la propia tradición, para adoptar nuevas prácticas de origen foráneo, por ello cuando eran descubiertos venían castigados con penas muy severas, incluso con la muerte. Como ya dicho, la iglesia católica buscaba eliminar todos los vestigios que podían haber dejado las religiones anteriores, por ello todo aquel que era descubierto en prácticas religiosas ajenas al cristianismo venia juzgado por hereje. Las deidades no cristianas fueron identificadas con el demonio, y cada imagen que recordase al paganismo era considerada maléfica. Entre los dioses que fueron demonizados se encuentra el Dios Astado de Europa, divinidad pagana a quien se convirtió en el anti-dios de la Cristiandad( el macho –cabrío) , el diablo de muchas “brujas” era en esencia un residuo cultural, tergiversado por la teología cristiana. Víctimas de grandes persecuciones, los “paganos” comenzaron a esconderse, la mayor parte de ellos se reunían durante la noche, iniciaron a celar el contenido de sus tradiciones en leyendas infantiles, historias populares, rimas infantiles, y cuentos de hadas , además continuaban a efectuar secretamente sus rituales, la represión de la iglesia era fuerte, pero no bastaba para exterminarles, por lo que el catolicismo se vio obligado a decretar fiestas cristianas que coincidiesen con los Sabbats paganos para asimilarlos. De este modo el nacimiento de Jesús fue fechado cerca del tiempo de nacimiento de los dioses solares paganos; El Día de San Juan, fue establecido en modo de hacerlo coincidir con el Sabbat Celta que celebra el verano, etc. La connotación del Sabbat en la tradición popular española.

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El término Sabbat, para el pueblo inculto del siglo XVII, servía a indicar la ceremonia de los adoradores del demonio. En él las brujas y brujos se reunían en un banquete enorme con el diablo dando lugar a grandes orgias. Este aspecto sexual de las reuniones de brujas recuerda indirectamente algunos rituales de las culturas europeas anteriores al cristianismo, las cuales celebraban protocolares dedicados a la fertilidad por medio de relaciones sexuales, como hemos mencionado precedentemente para el pueblo español esta relación carnal que llevaba a sellar el pacto demoniaco era llamada “Sabbat” y el lugar donde se reunían las personas que lo celebraban lo denominaban “synagoga Satanae” visto que estas reuniones fueron atribuidas a los judíos conversos al cristianismo seguramente por la xenofobia que reinaba en España en aquel tiempo.

4.2.- Antecedentes Literarios y Populares de Alonza de San Pedro
Aldonza de San Pedro no es solamente una bruja, dentro de las características que nos presenta el narrador, sabemos que es una alcahueta y que de joven fue una prostituta, además presenta una astucia cínica que en algunas ocasiones espeluzna a Don Pablos. Estas características de Aldonza tienen sus orígenes en algunos personajes anteriores de la literatura española como indicaremos a continuación: Antecedentes pre-picaresca El cinismo de La trotaconventos

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En el libro del Buen Amor, el personaje del alcahueta, representada por Urraca la trotaconventos, mujer anciana que ayuda al protagonista a obtener sus diferentes conquistas, auxiliándole y aconsejándole para facilitarle el camino hacia la presa, es un personaje que como la madre de Pablos poseen una cierta cínica sabiduría popular. En una ocasión cuando el Arcipreste solicita de la alcahueta sus servicios aquella le aclara, entre otras cosas, la siguiente: D’aqueste oficio byvo, non he de otro cuidado; Muchas veces entristesco por el tiempo pasado, Porque non m’es gradesçido nin me es galardonado El personaje al igual que Aldonza está consciente del papel ingrato que desempeña dentro de la sociedad: vive del oficio de conciliar voluntades y se le estima mientras es útil; luego, en el mejor de los casos, se le olvida. La Trotaconventos es un personaje que deja entrever una ley de compensación natural que hace tolerable la convivencia en un mundo de débiles y poderosos. ¡Ay muerte! ¡muerta sseas, muerta é malandante! Matásteme mi vieja: ¡Matasses a mí enante! La desaparición de la vieja alcahueta supone para su cliente la ruptura de un equilibrio natural, tanto así que es este el acontecimiento con el que se termina el segundo libro, la muerte de la vieja simboliza la extinción del loco amor. Juan Ruiz vislumbró una situación social de
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explotación reciproca en la que, en última instancia, el pobre en este caso representado por la Trotaconventos, lleva las de perder por sus servicios que aunque son indispensables, acarrean el oprobio de esa misma sociedad a las que sirve. En el Buscón al contrario, la desaparición de Aldonza de San Pedro es vista para el narrador como una oportunidad de la vida que le permite archivar su pasado, la diferencia entre Pablos y el Arcipreste es evidente, sea Pablos que el Arcipreste están al tanto de las actividades de las alcahuetas, pero mientras la relación trotaconventos-arcipreste es una relación de beneficio mutuo, la relación Aldonza- Pablos es una relación impuesta por la sangre que a Pablos solo le ha portado problemas. El Buscón nunca se benefició de la profesión de la madre, al contrario desde que fue pequeño la consanguinidad con Aldonza le abrió las puertas de la exclusión. La hechicera urbana Celestina y el reflejo de los miserables de su época La dimensión del personaje de Celestina es mucho mayor que la de la Trotaconventos, el personaje de Rojas representa a la hechicera urbana que constituye uno de los tipos reales de la época, formando parte de aquellos ciudadanos que se mueven en un mundo de magia, de bajeza, de lujuria representando todas las características de los miserables de su tiempo, ha sido sacada a la vergüenza publica tres veces(emplumada como la madre de Pablos), sin que ello haya mermado su selecta clientela de la que tanto se vanagloria ahora en la vejez y si bien es cierto que en el momento presente ya no se halla en la cumbre de su fortuna aún existen señores poderosos como Calisto dispuestos a vaciar su bolsa a cambio de sus servicios. En la Celestina la explotación reciproca ya tratada en el libro del Buen amor se presenta de manera mucho más evidente, los desposeídos de Rojas emplean aquella manera de la Trotaconventos con tal astucia que ponen en entredicho la inteligencia del señor poderoso, el sector desheredado de la obra de Rojas elabora
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sobre las bases de determinadas creencias de época toda una filosofía del dar con la que acortan un poco la brecha que separa el mundo de aquel que tiene y aquel que nada posee, dentro de este mundo de desfavorecidos, aparece la figura del alcahueta - bruja, quien usará diferentes pericias para satisfacer los apetitos de una sociedad que la ha formado y que necesita de ella. Celestina es uno de los personajes más sugestivos de la Literatura española, representa un elemento subversivo dentro de la sociedad que como Aldonza propaga en la sociedad el goce sexual y la magia. En sus años juveniles al igual que la madre de Pablos fue una meretriz, actualmente se dedica a hacer del alcahueta utilizando su experiencia para manipular a los demás.

La Lozana Andaluza Otra Conversa Bruja Y Alcahueta. Cuando vino vuestra merced, estaba diciendo el modo que tengo de tener para vivir, que quien veza a los papagayos a hablar, me vezará a mí a ganar. Yo sé ensalmar y encomendar y santiguar cuando alguno está aojado, que una vieja me vezó, que era saludadera y buena como yo. Sé quitar ahítos, sé para lombrices, sé encantar la terciana, sé remedio para la cuartana y para el mal de la madre. Sé cortar frenillos de bobos y no bobos, sé hacer que no duelan los riñones y sanar las renes, y sé medicar la natura de la mujer y la del hombre, sé sanar la sordera y sé ensolver sueños, sé conocer en la frente la fisonomía y la quiromancia en la mano, y pronosticar. Mamotreto XLII El titulo completo de la novela es “Retrato de la Lozana andaluza”, escrito en español por Francisco Delicado, Publicada en Venecia en 1528. La obra narra la vida de la conversa Aldonza,
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quien después de quedar huérfana de padre y Madre, se fue a vivir a Sevilla con una tía suya. Allí conoce a un joven mercader genovés, con quien escapa a Cádiz y al que acompaña en sus viajes por el Mediterráneo. Los hijos nacidos de esta unión los envía a Marsella, a vivir con el abuelo, que quiere bien a sus nietos pero rechaza los amores de su hijo; por eso cuando los amantes llegan a Marsella, manda apresar a su hijo y dar muerte a Aldonza, quien logra salvar su vida y escapa en un barco que la lleva a Liorna, desde allí se marcha hacia Roma, lugar en el que se desarrolla la esencia de la trama, en la que Aldonza comienza a manipular a los hombres, vender afeites y recetas para mujeres, etc. La protagonista conoce innumerables amantes que llenan la narración de descripciones diversas sobre costumbres, oficios, engaños, infidelidades y modos diversos de mal vivir. Lozana prospera haciendo de hechicera, alcahueta, comadrona y cortesana, pero la vida de engaño, de lujuria y de brujería, terminan cansando a la lozana, quien hostigada de la vida que lleva decide de retirarse junto con su criado Rampin a Lípari. LA novela en general describe la vida de los bajos fondos de Roma durante el primer tercio del siglo XVI, especialmente en las vivencias de los judios espaňoles que se trasladaron a Roma luego de la instalación de la inquisición. El personaje de la Lozana es aquel que presenta más caracteristicas en común con la madre de don Pablos, la primera caracteristica común es el nombre Aldonza( nombre que tiene una connotación especifica), la segunda es que ambas mujeres son de origen converso y la tercera riguarda las profesiones pues ambas son prostitutas, alcahuetas y brujas. Antecedentes en la picaresca La función de la madre en la novela picaresca.

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En la novela picaresca la relación del pícaro con su madre, influencia del desarrollo del personaje principal y sus acciones dentro de la novela, la madre del pícaro es una mujer un poco rara dentro de los esquemas comunes de la sociedad española de aquel entonces, pues mientras la función de la mujer se resumía principalmente al cuidado de la familia, la madre del pícaro amplía este cuidado más allá de las paredes del hogar, convirtiéndose como lo eran la Celestina, la Lozana y la misma Trotaconventos, en seres de la “industria” en capacidad de aportar con un sustento económico, aunque este sustento proviene de medios censurados por la sociedad, como son la prostitución, el robo, el adulterio y en el caso de Aldonza de San Pedro tenemos que añadir a estas “ocupaciones” la alcahuetería y la brujería , es decir la madre del pícaro pone siempre en entredicho la “honra” y la “virtud”. Todas las madres de los pícaros presentan como trato en común la falta de una figura masculina que cumpla la función de guardián de su honra, ni siquiera el hijo será capaz de defender el buen nombre de su madre, pues es el primero que insiste en la falta de honra de su madre para explicar la vileza a la que esta condenado desde su nacimiento. La madre de Lázaro La madre de Lázaro se va a destacar por su oficio de prostituta y moza de mesón. Al principio, Antona Pérez parece ayudar a su esposo a hurtar en el molino donde trabajaba. Al quedarse viuda, y siguiendo su filosofía de “arrimarse a los buenos por ser uno dellos” se trasladó a la ciudad y “metiese a guisar de comer a ciertos estudiantes, y lavaba la ropa a ciertos mozos de caballos del Comendador de la Magdalena, de manera que fue frecuentando las caballerizas” En estas líneas, quizás se esté insinuando que la madre ejercía de establera, es decir, un tipo de prostituta de baja categoría y cuyos clientes eran los mozos de mulas. Más tarde, una vez que la separan de Zaide, su amante, entra a servir en el mesón de la Solana “padesciendo mil importunidades”. También este

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oficio podría haber derivado en el de prostituta, pues esa era la mala fama de las criadas de mesones, predispuestas en muchos casos a alegrar a las noches de huéspedes y viajeros. En una ocasión, el esclavo negro Zaide, amante de Antona, denomina a su hijo “hideputa” en un contexto que, en principio, podría llevar a pensar en una interjección admirativa y aun muestra de afecto. Sin embargo, en este caso concreto la exclamación podría solamente considerarse en el sentido literal del término tal como comenta Fra Molinero2: “la madre de su hijo es, ante la sociedad, una mujer viuda que ha vendido sus favores sexuales para obtener beneficios materiales. La prostitución es una manera de ganarse la vida, y no va a ser Antona el único caso dentro de la picaresca.” La madre de Guzmán Guzmán describe a su madre como una “gallarda, grave, graciosa, moza, hermosa, discreta y de mucha compostura” sin embargo esta dama se deja seducir por el futuro padre de Guzmán dando lugar al “confuso nacimiento” de Guzmán. El personaje materno sirve como referencia al pícaro para generalizar sobre la mala naturaleza de las mujeres, no obstante la madre del Guzmán se diferencia de la madre de Pablos y de Lázaro porque pertenecía a una familia que gozaba de cierta bonanza económica, es la responsable de la concepción bastarda del protagonista que le pesará toda su vida, al mismo tiempo el origen converso de la madre será fuente de preocupación por el linaje para el Guzmán del mismo modo que lo es para Pablos. Antecedentes del personaje en el saber popular español El nombre Aldonza en el Refranero Español.

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[…] Se cree, que en un lugar cerca del suyo había una moza labradora de muy buen parecer, de quien él un tiempo anduvo enamorado, aunque según se entiende, ella jamás lo supo ni le dio cata dello. Llamábase Aldonza Lorenzo, y a esta le pareció ser bien darle título de señora de sus pensamientos; y, buscándole un nombre que no desdijese mucho del suyo y que tirase y se encaminase al de princesa y gran señora, vino a llamarla “Dulcinea del Toboso” porque era natural del Toboso; nombre a su parecer, músico y peregrino y significativo, como todos los demás que a él y a sus cosas había puesto[…] El Quijote de la mancha, Primera parte, capítulo I La razón por la que Don Quijote optó cambiar el nombre de Aldonza Lorenzo, es la misma por la cual Francisco Delicado lo escogió para su personaje principal y por la que Quevedo lo uso para nombrar a la madre de don Pablos. El nombre Alonza, tiene una

connotación negativa en el refranero popular español, refranes como “A falta de moza buena es Aldonza” demuestran que el nombre sirve para indicar una mujer de fáciles costumbres. El personaje de Quevedo posee los atributos del nombre, incluso en la narración de don Pablos, es la mala reputación de la madre, una de las causas principales de sus desventuras: […]hasta que un día un muchacho se atrevió a decirme a voces hijo de una puta y hechicera; lo cual me lo dijo tan claro- que aún si lo dijera turbio no me pesara- agarré una piedra y descalabréle. Fuime a mi madre corriendo que me
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escondiese, y contéla el caso todo, a lo cual me dijo: “Muy bien hiciste: bien muestras quien eres; sólo anduviste errado en no preguntarle quien se lo dijo”[…] Como hemos visto en capítulos anteriores los nombres y los apellidos juegan un papel importantísimo en el Buscón, si tomamos en cuenta que con el nombre Pablos el autor

ironizaba sobre la combinación converso-caballero, con el apellido Cabra recordaba la inserción de criptojudios en el clero, con el apellido Coronel nos demuestra la penetración de los conversos acomodados en la aristocracia; es lógico pensar que el nombre Aldonza que tiene un vínculo preciso con algunos conceptos expresados a manera de refranes en la tradición popular española encierre una significación especifica que permiten al lector reconocer desde el inicio de la lectura la función del personaje en la obra. Los Apellidos De Aldonza Mi madre, pues, no tuvo calamidades. Un día, alabándomela una vieja que me crió, decía que era tal su agrado, que hechizaba a cuantos la trataban. Sólo diz que se dijo no sé qué de un cabrón y volar, lo cual la puso cerca de que la diesen plumas con que lo hiciese en público. Hubo fama que reedificaba doncellas, resucitaba cabellos encubriendo canas. Unos la llamaban zurzidora de gustos, otros, algebrista de voluntades desconcertadas, y por mal nombre alcagüeta. Para unos era tercera, primera para otros, y flux para los dineros de todos[…]

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La madre de don Pablos no es solamente una prostituta, como hemos ya mencionado es también una alcahueta y una bruja, que según se conoce por medio del tío verdugo de don Pablos, terminará siendo condenada en manos del santo oficio, el narrador insiste en describirnos un personaje que posee todas las características definidas como sospechosas por la inquisición ( la adoración del un macho cabrío, la profanación de tumbas para robar los huesos, la capacidad de volar, etc) […]. Estuvo casado con Aldonza de San Pedro, hija de Diego de San Juan y nieta de Andrés de San Cristóbal. Sospechábase en el pueblo que no era cristiana vieja. Aunque ella, por los nombres y sobrenombres de sus pasados, quiso esforzar que era descendiente de la letanía. Tuvo muy buen parecer, y fue tan celebrada, que , en el tiempo que ella vivió, casi todos los copleros de España hacían coplas sobre ella. La crítica ha visto en los apellidos de Aldonza, lo que el propio narrador nos insinúa en el texto, es decir que los apellidos de Aldonza indican un origen converso, pero esta no es la única finalidad del autor, pues en las tradiciones populares españolas los tres santos presentes en sus apellidos, están relacionados con la hechicería. y aunque las brujas eran asociadas con el demonio, paradójicamente invocaban el nombre de Dios y de sus santos para sus conjuros. Algunos de los santos más nombrados en los diferentes conjuros son San Juan, San Cristóbal, San Pedro, Santa Brígida, Santa Ana. Pero tal vez la elección de los apellidos de Alonza fue probablemente el único descuido de nuestro autor en su intención de asociar a la judía con la bruja, pues no obstante la brujería en España ha sido asociada principalmente a los judíos, la “santería” española, esconde de cierto modo algunos rezagos celtas existentes en las tradiciones paganas de la península, de modo que la veneración a Santas como Brígida o Ana sirven de conexión con rituales que involucraban
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diosas celtas y no poseen ninguna relación con creencias judías. Quevedo nos quiere indicar que Aldonza proviene de un linaje converso y al mismo tiempo nos mete en alerta que los santos que sus anteriores han escogido son aquellos utilizados para los conjuros, pero olvida que la costumbre de disfrazar divinidades con nombres de santos no es una costumbre de los monoteístas judíos, probablemente por esto en la edición de 1626 el editor cambió los apellidos de Aldonza, como estudiaremos más adelante. Quevedo nos da a conocer la realidad española, pero ha relegado un pormenor muy importante, que si bien la bruja ha sido relacionada en la España del siglo XVII con la mujer judía, es un arquetipo remanente de civilizaciones

anteriores, en que determinadas mujeres eran consideradas portadoras de cualidades mágicas. Si en Grecia existía la pitonisa; en el mundo germánico, la mujer tenia conexión con la naturaleza y era conocedora de sus secretos, con las capacidades proféticas y con la sanación, son estas las características que le dan el don de hechicera. Estas creencias pre-cristianas, han dejado su sustrato cultural en el folclore español, principalmente en los sectores más bajos que carentes de verdaderos fundamentos culturales que adaptaban los mitos del pasado convirtiéndolos en la superstición del presente. El cambio de apellido de Aldonza en la edición de 1626 Yo, señor, soy de Segovia: mi padre se llamó Clemente Pablo, natural del mismo pueblo -Dios le tenga en el cielo-. Fue, tal como todos dicen, de oficio barbero; aunque eran tan altos sus pensamientos, que se corría de que le llamasen así, diciendo que él era tundidor de mejillas y sastre de barbas. Dicen que era de muy buena cepa, y, según él bebía es cosa para creer. Estuvo casado con Aldonza Saturno de Rebollo, hija de Octavio de Rebollo Codillo y nieta de Lépido Ziuraconte. Sospechábase en el pueblo que no era cristiana vieja, aunque ella, por los nombres de sus pasados esforzaba que descendía de los del triunvirato romano.3
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En la edición del Buscón de 1626, el personaje de Aldonza de San Pedro cambió su apellido por Aldonza Saturno de Rebollo, las razones de este cambiamiento no son totalmente claras, sin embargo, considerando el contexto histórico en el que ha sido escrita la obra, hemos pensado en dos potenciales hipótesis que podrían explicar la elección de los nuevos apellidos:
1. Una de las posibilidades seria aquella en la que por medio del nuevo apellido de

Aldonza, Quevedo haya querido recordar La Fraternitas Saturni o Hermandad de Saturno fraternidad secreta que nació en los primeros años del 1600, basada en Alemania que contaba con algunos secuaces que se reunían clandestinamente por toda Europa, se dice que eran un grupo de personas que se congregaban para practicar la magia que la dividían en magia demoniaca y magia sexual

2. La segunda posibilidad, y que seguramente es la más factible, es que Quevedo a través de Saturno haya querido recordar una de las características que eran atribuidas a las brujas: la antropofagia.

Las brujas compartían con los judíos la desconfianza de parte de los españoles, es por esto que las características que se atribuían a las primeras eran proyectadas en los segundos, de esta manera la antropofagia era considerada una industria común a ambos sectores, si queremos tomar en

consideración datos históricos que confirmen nuestras palabras basta recordar el proceso del Santo Niño de La Guardia en el que se quemaron algunos judíos y conversos acusándolos de haber crucificado un niño para después comerle el corazón, la propuesta de relacionar a Saturno antropófago
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con las brujas sanguinarias constituiría un elemento clave para recordarnos algunos eventos en los que a los conversos terminaron siendo procesados por antropófagos y una manera de restablecer algunas de las creencias en las que se basaba el antisemitismo español. Conclusión del Capitulo

El tono de desdén del autor con respecto a sus personajes es evidente, Quevedo ha elegido todo tipo de arma útil que sirva para demostrar la inferioridad de aquellos que tienen más incidencia en la vida mercantil: “los conversos”. Si en el capítulo segundo hemos demostrado que por medio de la obra Quevedo criticaba los arbitristas, los falsos caballeros y toda persona con deseos de introducirse en un circulo social que por siglos pertenecía solo a los viejos cristianos, en el tercero hemos señalado la analogía que el autor establece entre el sector de los burgueses y de los emarginados por la sangre que corre en las venas de ambos, en este capítulo hemos querido señalar como Quevedo manipuló las tradiciones populares de la época para insistir en la distancia existente entre cristianos viejos y nuevos. Quevedo basa su obra en la jerarquía social existente en España a partir del siglo XV pero la modifica fusionando a los burgueses con los pícaros, insinuando que el dinero de los mercantilistas conversos no es suficiente para hacerlos subir de escalón social, pues según el autor estos por su sangre manchada se encuentran mucho más cerca del sector de los marginados que de aquel de los privilegiados.

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Aldonza, la mujer fácil del refranero y el estereotipo popular de la mujer judía se han mancomunado para crear a Aldonza de San Pedro, una mujer sin escrúpulos destinada a morir en manos de la iglesia, Aldonza de San Pedro es un personaje esencial para el estudioso del Buscón, a través de ella se llega al eje antropológico de la obra que consiste en el rechazo del converso y su identificación con el pícaro porque no es considerado típicamente español.

_______________________________________________________________________ NOTAS 1.-Cohn, N., Los demonios familiares de Europa, versión española de Oscar Cortés Conde, Alianza Editorial, Madrid, 1980, pp. 56-84 2.- Fra-Molinero, B., El negro Zaide: marginación social y textual en el Lazarillo. Hispania 76.1 (1993), p. 23. 3.- El Buscón edición de 1626. 3 (Libro primero, cap. I)

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Bibliografía esencial
Sobre el estereotipo de la Bruja en el mundo cristiano Alcalá, A. Literatura y Ciencia ante la Inquisición Española, Madrid, Ediciones del Laberinto, 2001, p. 117. Baroja, C., Las Brujas y su Mundo, Madrid, Alianza, 1969, pp. 120-128. Cohn, N., Los demonios familiares de Europa, versión Conde, Alianza Editorial, Madrid, 1980, pp. 56-84 Kamen, H., La Inquisición española. Una revisión histórica, Barcelona, Crítica, 1999, pp. 104-135. española de Oscar Cortés

Sobre los antecedentes literarios de Aldonza de San Pedro Allaigre, C., Introducción a La Lozana Andaluza, Madrid, Cátedra, 2000, pp.228-239. Alonso, D., De los siglos oscuros al de Oro, Madrid, Gredos, 1958, pp. 17-28, 86, 99, 100-114, 124 Aronna, M., Notion of the Popular Subject and the Role of Learned Plebian Speech in the Celestina, Romance Languages Annual 2, 1990, pp. 317-322.

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Criado de Val, M., La Celestina y su contorno social: Actas del I Congreso Internacional sobre la Celestina, en Hispam, Colección Summa, Barcelona, Borras, 1977, pp. 193-200. De Malkiel, L., Dos obras maestras españolas: El “Libro de buen amor” y la “Celestina”, trad. De Raimundo Lida, Buenos Aires, EUDEBA, 1973, pp.27-54. Fra-Molinero, B., El negro Zaide: marginación social y textual en el Lazarillo. Hispania 76.1 (1993), pp. 20-29. Vilanova, A., Lázaro de Tormes, pregonero y biógrafo de sí mismo, en su Erasmo y Cervantes, Barcelona, Editorial Lumen, pp. 284 y ss. Walker, R. M., A note on Female Portraits in the Libro de Buen Amor, RF, LXXVII (1999), pp. 1-10.

Sobre los antecedentes del personaje en el saber popular Arellano, I. y J. Canavaggio, eds., Rostros y máscaras: personajes y temas de Quevedo, Pamplona, Eunsa, 1999, pp. 197-218. Camarena, J., El Cuento de tradición oral y la novela picaresca, Revista de Dialectología y tradiciones populares, XLIII(1988), pp. 67-82. Flowers, S. E., The Fraternitas Saturni, MLN, LXXXVIII (1973), pp. 312-319 Martinez Kleiser, L., Refranero general ideológico español, Madrid, Gredos, 1953, pp. 36,72,78,94.
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Glosario

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Arbitrio.- es la medida que el rey puede tomar en beneficio del reino, en ejercicio de su soberanía y por su propia voluntad, como corresponde al concepto de monarquía autoritaria de la época de los Habsburgo.

arbitrio. La producción de literatura memorialística sufrió una inflación

comparable a la que se estaba dando en la economía real durante la revolución de los precios del siglo XVI y se incrementó con la crisis del siglo XVII, en una coyuntura económica depresiva. • Chanflón.- persona falsa, despreciable, inurbana. • Clerecía.sirve para nominar al

Arbitrismo.- es el nombre genérico que se da a una corriente de pensamiento político y económico desarrollado en la Monarquía Hispánica,

fundamentalmente en la Corona de Castilla, en la llamada Escuela de Salamanca, durante la segunda mitad del siglo XVI y el siglo XVII, que puede considerarse como la primera literatura económica digna de tal •

conjunto de personas eclesiásticas que componen el clero integrado por

sacerdotes que han recibido el orden en los tres diferentes grados: diaconato, presbiterato y episcopado. Criptojudaismo.es la adhesión

nombre, simultánea y en buena parte confidencial al judaísmo mientras se precedente del mercantilismo de otras declara públicamente ser de otra fe. A naciones europeas, como Francia e las personas que practican criptoInglaterra. judaísmo se les refiere como cripto• Arbitrista.- es quien dirige un memorial al rey solicitándole que tome tal o cual
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Judíos o Criptojudíos. El término

criptojudío también se utiliza para describir a descendientes de judíos que todavía -en general en secreto-

agrupaciones cerradas, pues se entra en ellos normalmente por las circunstancias del nacimiento, a diferencia de las clases sociales, que se definen por intereses económicos. El estamento puede recibir también el nombre de estado (como en estado laico y estado eclesiástico), pues se identifica con una característica definitoria e intrínseca a la persona (como el estado civil). También puede denominarse orden, y a la sociedad que se divide según ese criterio se suele llamar sociedad estamental o

mantienen algunas costumbres judías, a menudo mientras se adhieren a las otras religiones, cristianismo. • Don.- Tratamiento de respeto que se antepone a los nombres masculinos de pila, antiguamente estaba reservado a personas de elevado rango social, deriva del lat. Domĭnus que significa señor. • Emplumada.- Cuando la inquisición sospechaba que una mujer practicase brujería se le aplicaba cera en el cuerpo y se le adherían plumas de volátiles haciéndolas caminar por toda la ciudad con la finalidad de que por medio de la vergüenza pública escarmentasen. • Estamento.- es la división de la sociedad que responde a los criterios propios del Feudalismo y el Antiguo Régimen. Los estamentos tienden a ser
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más

comúnmente

el

sociedad de órdenes. Hidalguía.- es nobleza que viene a los hombres por linaje. Por hidalgos se entienden los hombres escogidos de buenos lugares, y con algo, que tanto quiere decir en lengua de España, como bien; por eso los llamaron hijos-dalgo, que muestra tanto como hijo de bien”. Esta es la definición recogida por los tratadistas de las leyes y partidas que

configuran el código civil hispano hasta la extinción de esta distinción social. A pesar de la etimología, reconoce la misma tradición que “el pobre, si es de buen linaje, no pierde su calidad, pues le basta el descender de quien tiene algo; porque la nobleza de hidalguía no procede del mismo hidalgo, sino del primero de su familia escogido para ser tal, y siendo heredada la hidalguía es cierto que no la perderán los fabricantes de paños” y a la vista, habría que añadir, de lo que sucedió en Cantabria que tampoco los labradores o menesterosos de cualquier oficio. Además de la •

hidalgos de linaje no iban a la guerra obligados. Estaban exentos del pago de algunos impuestos. Sus caballos y armas no podían ser prendados por deudas y debían tener cárcel aparte.

Marrano.historiadores

se

utiliza

por

los para

contemporáneos

hacer referencia a los judíos de la Península Ibérica que se convirtieron externamente al cristianismo pero

siguieron observando clandestinamente su religión y sus costumbres. Sobre

todo entre los siglos XV y XVII, en sentido amplio, el y con intención se todos utilizó los

hidalguía de linaje había otra de merced, de la cual se hizo tanto abuso que los Reyes Católicos y otros Monarcas revocaron las que se habían dado sin causa justa y mandaron que no se libraran cartas y privilegios de

calumniosa, popularmente

término para

judeoconversos de la Península y sus descendientes, insinuando, de forma malévola, conversión. la insinceridad de su

La palabra "marrano"

hidalguía. Eran muchos los privilegios y libertades de los hijosdalgo. Los
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procede probablemente del árabe ‫محرم‬ máhram ("cosa prohibida"), expresión

usada para designar al cerdo, cuya carne estaba prohibida para judíos y

diferenciándose así de quienes pertenecían a los estamentos privilegiados, exentos de obligaciones registradores tributarias, de por ello los

musulmanes. La palabra se utilizó primero en el romance peninsular para designar a este animal, luego para

impuestos

estaban

obligados a separar a los pecheros de los hidalgos, ya que sólo los primeros eran contribuyentes. Integrados en los estamentos inferiores de la población, los pecheros eran o labriegos de las villas o vecinos de las ciudades. Con el tiempo el concepto de pechero se convirtió en sinónimo de plebeyo y villano. • Sefardíes.(del hebreo ‫ספרדים‬

designar de forma injuriosa a los cristianos nuevos , seguramente porque estos conversos se abstenían de comer carne de cerdo. Aunque en un principio el término se empleaba tanto para los conversos procedentes del judaísmo como del Islam, con el tiempo a estos últimos se les denominó moriscos, y la voz "marrano" quedó para designar únicamente a los judeoconversos.

españoles) son los descendientes de los judíos que vivieron en la Península de Ibérica (España y Portugal) hasta 1492, y que están ligados a la cultura hispánica mediante la lengua y la tradición. Se calcula que en la

Moriscos.musulmán)

(palabra fueron

que los

deriva

españoles

musulmanes bautizados tras la pragmática de los Reyes Católicos del 14 de febrero de 1502.

actualidad, la comunidad sefardí alcanza los dos millones de integrantes, la mayor parte de ellos residentes de Israel, EE.UU. y Turquía. Desde la

Pechero.- En la España medieval y moderna , pechero era todo súbdito que estaba obligado al pago de rentas o tributos,
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fundación del Estado de Israel, el término sefardí se ha usado

ese vínculo antiguo con la Península Ibérica.

frecuentemente para designar a todos aquellos judíos de origen distinto al askenazí (judíos de origen alemán, ruso o centroeuropeo). En esta clasificación se incluye a los judíos de origen árabe, de Persia, Armenia, Georgia, Yemen e incluso India, que no guardan ningún vínculo con la cultura hispánica que distingue a los sefardíes. La razón por la cual se utiliza el término indistintamente es por las grandes similitudes en el rito religioso y la pronunciación del hebreo que los Sefardíes guardan con las poblaciones judías de los países antes mencionados, características que no se comparten con los judíos askenazíes. Por eso hoy en día se hace una tercera clasificación de la población judía, la de los mizrahim (del hebreo ‫מזרחים‬

'Oriente'), para garantizar que el término «sefardí» haga alusión exclusivamente a
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