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EL DÌA DEL AMOR ¿Se siente amado o tiene una sensación de vacío que nunca desaparece?

Para algunas personas, la llegada del día de San Valentín es el recordatorio de que algo les falta, por lo que tratan de satisfacer la necesidad de afecto involucrándose en relaciones inadecuadas o pecaminosas. Otras tratan de encontrar satisfacción en los logros profesionales, la búsqueda del éxito y la riqueza, las compras incesantes o la búsqueda del placer. Pero no hay ningún sustituto para el amor genuino. Como nuestro Creador, Dios ha puesto hambre de amor en cada uno de nuestros corazones. Sin embargo, esta clase de hambre es un anhelo que nunca puede ser satisfecho totalmente por medio de otras personas, ya que toda relación humana tarde o temprano nos decepcionará. Solo el Señor puede llenar el vacío de nuestros corazones; y para que nadie se sienta hambriento de amor, ha hecho provisión para que experimentemos el gozo y la satisfacción que se consigue solamente mediante una relación con Jesucristo. Pero es lamentable que todavía haya quienes, en vez de dirigirse a Él, sigan viviendo con la congoja de no sentirse amadas. Tal vez usted se sienta de esa manera, y anhela más, pero no sabe realmente qué es lo que le está faltando. Esto se debe a que es posible llegar a acostumbrarse al vacío, y a pensar que sentirse así es normal. Pero los síntomas siguen estando allí, esperando que usted abra sus ojos y los enfrente. A las personas que no se sienten amadas se les dificulta, con frecuencia, quererse a sí mismas. Esto pudiera deberse a sentimientos de rechazo que se manifiestan como una aparente incapacidad de ser amados. Otro síntoma es la tendencia a sentir celos de quienes disfrutan de la clase de relaciones que ellas anhelan. Al enfocarse en lo que está faltando en sus vidas, se produce pronto un sentimiento de autocompasión. Incluso cuando están con otras personas, se pueden llegar a sentir solas y aisladas. Parece como si todos los demás estuvieran contentos y satisfechos, mientras que ellas están solas y vacías. El aspecto más perjudicial del hambre de amor es que nos vuelve incapaces de amar libremente a los demás. Debido a que el amor genuino fluye de un corazón que busca hacer lo mejor por la otra persona, es necesario que nuestro tanque emocional esté lleno, porque de lo contrario estaremos buscando siempre a alguien que satisfaga nuestras necesidades, en lugar de buscar a alguien a quien amar. La única solución es dejar que Dios nos satisfaga con su amor, y para eso debemos entender las características del amor divino. Primero, el Señor es la verdadera fuente del amor. La Biblia dice que Dios es amor —esa es su naturaleza. Lo que significa que su amor no está condicionado por nuestra conducta o atractivo (1 Jn 4.16). La única manera de vivir de manera segura en el amor de Dios, es creer y permanecer en ese amor. En vez de enfocarnos en nuestra carencia, necesitamos estar seguros de que su Palabra es verdad, aceptar su amor por fe, y filtrar todas nuestras experiencias a través de esa verdad. Cuanto más lleguemos a conocer al Señor por medio de su Palabra y de la oración, más permaneceremos en su amor y sentiremos que éste nos rodea y defiende. Cuando las personas nos fallen, nuestros corazones hallarán consuelo en la garantía del amor de Dios por nosotros. Segundo, su amor restaura. El amor de Dios no es una emoción cálida y difusa, sino expresiva y activa. La prueba se encuentra en Romanos 5.8: “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”. Él nos muestra primero su amor dando respuesta a nuestras necesidades más urgentes: ser perdonados y restaurados a la comunión con Él. Después de que hemos iniciado esa relación por medio de Cristo, Él sigue demostrando su amor restaurándonos también de otras maneras. Dios trae sanidad a nuestras heridas y sufrimientos, reconstruye nuestro sentido de autoestima, calma nuestros temores con una sensación de seguridad, y satisface nuestros anhelos hasta que estamos llenos emocionalmente. Tercero, su amor fluye por medio de nosotros a los demás. El depósito del amor de Dios llena los espacios vacíos que hay en nuestros corazones y, al igual que una fuente, se desborda a las personas que nos rodean

Ministerios En Contacto aprecia verdaderamente sus oraciones y sus ofrendas.19). satisface nuestra hambre emocional y nos llena hasta rebosar. nos permite perdonar a quienes nos agravian. No puedo describir la diferencia tan grande que marcó en mi vida el haber aceptado su amor maravilloso e incondicional por mí. Gracias a colaboradores fieles como usted. Fraternalmente en Cristo.(1 Jn 4. vivía en una montaña rusa emocional. Lo mismo puede suceder con usted. Cuando pienso en mi pasado. ese amor crece y madura. . Por dar por sentado que su amor hacia mí dependía de mi conducta. Charles F. El saber que somos amados por Dios. de modo que podemos expresar amor abiertamente a los demás. D. Mi oración es que usted también llene su vida con el amor de Dios. En vez de buscar a alguien para que satisfaga nuestras necesidades. recuerdo la lucha que tenía por creer que Dios me amaba realmente. Stanley P. Ahora Dios me da un increíble sentimiento de amor por personas que ni siquiera conozco. ser amables con quienes nos malinterpretan o juzgan. podemos seguir comunicando el amor de Dios y sirviendo a personas en todo el mundo. tendremos la capacidad de dar sacrificialmente de nosotros mismos para ayudar a otros. Cuando el Señor siembra su amor en nuestros corazones. y acercarnos con alegría a los demás para ayudarles y compartirles el amor de Dios. para que ese amor se desborde sobre todas aquellas personas que le rodean.