Derechos de Autor, una forma de respetar los esfuerzos y facultades del autor

Jimmy Andrés Fuerte Rubio

Como es sabido las continuas luchas que se hacen en las diversas naciones por ayudar a resguardar el primado de las obras particulares es bastante enfática, esto se hace con justa razón, ya que por razones éticas y por respeto a los esfuerzos de otros lo mínimo que podemos hacer es respetar sus propios documentos y las intenciones con las cuales se dio a entender. Lo anterior, en muy diversos centros educativos se ha convertido en un profundo dolor de cabeza, ya que una gran cantidad de personas aún en la actualidad siguen tomando los derechos de otros como suyos, la cuestión aquí es ¿Cómo educar a tantos jóvenes para que aprendan a abandonar la pereza mental y volverse productivos? En realidad pienso que esto es una carencia de la educación que desde pequeños no les enseñan a respetar dichos espacios y a no tomar lo que no es suyo en realidad. Afirmo esto porque en la mayoría de escuelas o colegios a los estudiantes se les enseña ética y moral, no obstante se autoidentifican en no tomar todo aquello que sea palpable, pero ¿Acaso el conocimiento no es palpable en la realidad? Las prerrogativas y los esfuerzos de otros ¿No merecen que sus cometidos se vuelvan suyos, que sus esfuerzos les amerite el orden de tener su propia autoría? Pero bueno, en muy buen porcentaje de colegios sólo se incentiva a no abordar las pertenencias materiales, pero ¿dónde quedan los trabajos y las preocupaciones de quienes realmente se interesan en ser productivos para la sociedad? En realidad es muy urgente enseñar a nuestros estudiantes la necesidad de no pasar por alto las licencias de otros, de no ser arbitrarios con sus autorías. De reportar la autoría ya sea patrimonial o moral, en la primera se deja entrever la profunda historia e hilo que hacen concebible la programación de los contenidos, mientras que la segunda ayuda a que existan más espacios de reconocimiento y solidaridad para con todos aquellos que nos permiten alimentarnos con sus productos académicos o artísticos. Creo que el asunto es de gran importancia, máxime cuando hemos abordado en otras ocasiones que el respetar los bienes de otro implícitamente antepone la ética que todos

debemos poseer por la educación que hemos recibido. Al despertar el presente sentido ya de ipso facto exige del estudiante o del individuo aprender a solicitar permisos para acceder a las obras, es decir, despertar el reconocimiento del otro para adquirir sus contenidos y legalizar los principios del conocimiento, que en sí necesita una automanifestación de diálogo con quienes escriben. Estamos entonces hablando de un reconocimiento comercial y no comercial de comprensión social y personal por aquellos que presentan sus trabajos como forma de hacerse partícipes del desarrollo cognitivo. Es aquí donde comienza el rol de los Creative Commons al proteger los derechos de autor y a hacer respetar legalmente la participación de los escritores o artistas por los esfuerzos realizados para responder a unas necesidades básicas bien sea de la academia o sencillamente en la música, lo cierto de esto es la no piratería de los documentos, la no violación de los derechos para hacer más posible la factibilidad de la producción personal y colectiva, en su defecto, a nadie nos es muy agradable que violenten nuestros derechos. No obstante el Creative Commons no es del todo ajeno a la necesidad que poseemos de hacer que la información circule, por tal motivo esta licencia sigue manteniendo los derechos de autor, pero es accesible a que otros seres humanos puedan copiar y distribuir algunas obras, pero como ya dijimos, siempre y cuando se reconozca la autoría del documento o de la información, se debe referenciar la autoría y respetar las licencias. Es decir que las Creative Commons no rechaza la propiedad intelectual sino que se basa en ella, en su defecto se intenta hacer extensiva la información para que el autor pueda ser más reconocido. Pero también se debe escribir que las Creative Commons respeta los deseos de los autores que quieren que sus contenidos se exponen de mejor manera, así la accesibilidad es más susceptible de transformación y reproducción. Nos referimos pues a que dicha licencia tiene la posibilidad de ser conservada o liberada, ello depende del autor y la licencia. Estas herramientas no eliminan el plagio, pero sí son un motor para disminuirlo, lo importante es recordar la necesidad de acoger las normar establecidas para que los procesos de conocimiento no se vean impedidos por los absurdos de muchos que intentan soslayarlo, en esto se guarda la autoría y la honradez de quienes investigan en cualquier contexto mundial.

Seguramente aquí empiezan las problemáticas al cuestionarnos ¿entonces dónde queda el mundo de compartir los conocimientos para pensar en la unidad e individualidad de los conocimientos? La respuesta es contundente, podemos acceder a estas herramientas, la única conclusión es la de citar correctamente la autoría de la investigación que se esté realizando como es de esperar aquí empieza el trabajo de Copyright, la licencia en donde el autor se reserva los derechos sobre sus obras, pues como sabemos sólo a él se le adjudica la reserva de comerciar, compartir o distribuir su autoría. Como bien sabemos el proceso de solicitar las autorías para trabajarlas en muchas ocasiones se deben remunerar para lograr adquirirlas.