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B.D. No. 3195 20 y 22.7.

1944

ESFERAS DE LUZ- DIFERENTE FUERZA DE LUZ- FILIACIÓN
DE DIOS

En el Mundo espiritual hay muchos escalones,
muchos grados de felicidad, que son reconocibles como irradiaciones de
Luz en la intensidad más diferente y corresponden al grado de madurez de
las Almas.
Tan pronto el Ser, el Alma, ha llegado al Reino de Luz es felicidad y la
fortuna su parte porque puede recibir la fuerza de irradiación de Dios, lo
que siempre significa Beatitud, aun cuando el Alma solamente puede
recibir en parte mínima según su madurez. Pero la Beatitud aumenta de
acuerdo a la actividad de Amor del Ser, que siempre significa un aumento
de su fuerza como una irradiación acrecentada del Amor divino. Y el Ser
puede ser activo sin limitación, está en un estado de la vida de la libertad y
del Amor continuo bajo la continua utilización de la Fuerza de Dios,
porque en forma continua la Fuerza divina afluye a ese Ser y la recepción
de Fuerza ocasiona profunda felicidad en él.
Pero el Ser es entonces continuamente activo, actúa otra vez en el Amor,
en esto de que da curso a la Fuerza y hace felices con ello a innumerables
seres y ayuda a su progreso espiritual y al mismo tiempo se desarrolla
hacia una siempre más grande perfección, lo que a su vez tiene como
consecuencia la donación de Fuerza aumentada de Dios. Y siempre más
brillantes son los rayos de Luz que entonces rodean al Ser. No hay ninguna
limitación en el Reino de Luz, las esferas de Luz están en todas partes, allá
donde los Seres han alcanzado el grado de madurez, que pueden aceptar en
sí la irradiación divina, en que serán atravesados por Su Fuerza de Amor.
Pero puesto que la abundancia de la recepción de Fuerza corresponde a
la altura del grado de madurez, también las esferas de Luz ostentarán
diferentes fuerzas de Luz, puesto que mientras más perfecto sea el Ser
tanto más cercano estará de la Divinidad eterna que, como ur-Luz, irradia
una inimaginable abundancia de Luz sobre todo lo substancial. Pero puesto
que lo Espiritual perfecto no conoce limitaciones, así el Ser puede venir
más y más cercano a la Divinidad eterna, o sea puede continuamente
progresar, puede directamente recibir la irradiación de Amor y sin embargo
no está totalmente unido con Él mientras que no ha alcanzado la filiación
de Dios.
Puesto que esto significa una completa fusión con la ur-Luz, significa
recepción de Fuerza ilimitada y entonces la más alta Bienaventuranza.
Cada Ser en el Reino de Luz es indeciblemente feliz y, sin embargo, puede
siempre recibir todavía una felicidad más profunda, mientras más él
mismo expresa su Amor y por eso sube su recibimiento de Luz y Fuerza.
Sin embargo el Ser en el más allá que está ubicado en la Luz no conoce
fronteras, y es esa conciencia justamente tan excesivamente agraciado que
el Ser puede aspirar a una perfección siempre más elevada y que el Amor
divino de la misma manera en su Fuerza de irradiación es ilimitada. Pero
siempre la recepción de Fuerza de Dios hay que valorarla en forma
diferente que la unión definitiva con Él, quien entrega al Ser la filiación de
Dios, puesto que aquel es uno con Dios, y su actividad en el Reino
espiritual es otra que la de los Seres de Luz. Ellos actúan totalmente afuera
de si mismos y extremadamente felices porque esa actividad requiere el
más elevado grado de Amor y por eso su Beatitud sube hacia lo infinito ....
La entrada hacia el Reino de Luz sucede entonces tan pronto como el
Alma ha alcanzado la madurez que permite una irradiación de Luz. Pero
luego hay incontables niveles de perfección, y con ello también
incontables escalones de Beatitud, por lo cual el Alma siempre puede
entrar en nuevas esferas de Luz, que se acrecientan más continua y
permanentemente. Puesto que no hay ninguna limitación para lo que es
perfecto. El Alma siempre flota más arriba, se acerca a la ur-Luz y sin
embargo no es totalmente una con la ur-Luz, mientras que no ha alcanzado
el derecho a la filiación de Dios en la Tierra.
Pero la unión con Dios la ha encontrado desde el momento en que siente
Su irradiación de Amor, donde está tan purificada que puede recibir en sí
rayos de Fuerza y de Luz. Puesto que desde entonces tiene también la vida
eterna, puede ser activa, o sea actúa en el Amor y puede subir a alturas
infinitas, puede recibir Luz y Fuerza de Dios y con la unión con espíritus
igualmente maduros multiplicar aquellos y ser indeciblemente feliz.
Pero como la plenitud de Luz para el hombre en la Tierra es
inimaginable, así no hay ningunas posibilidades de comparación para la
Beatitud de los seres quienes han encontrado la entrada a las esferas de
Luz. Puesto que el hombre es, mientras permanece en la Tierra, una
criatura imperfecta, él ve y oye solamente con los ojos y los oídos del
cuerpo y no puede imaginarse el mundo espiritual, que carece de cualquier
materia, que sólo existe espiritualmente y de tal manera solamente puede
ser visto y entendido por lo espiritual en el hombre, por el Alma, sin
embargo sólo entonces cuando el Alma ha alcanzado un cierto grado de
madurez.
Y por eso la humanidad no puede hacerse ningún concepto del Reino
espiritual, puede solamente creer, y sólo entonces cuando tiene buena
voluntad y se deja enseñar sin ninguna resistencia interior. Pero ella puede
aspirar a esto: recibir aclaración, y entonces ciertas cosas le van a ser
entendibles. Puesto que ya empiezan a surtir efecto los primeros rayos de
Luz, y como en la Tierra desde entonces es reconocible una lenta
maduración en conocimiento, en Luz, es decir en el conocimiento de la
pura Verdad, así también sube en el Reino del más allá el desarrollo del Ser
.... siempre será más perfecto, siempre se une más a Dios .... Es
indeciblemente feliz ....
Pero la filiación de Dios es un grado más elevado de la perfección y
encierra infinitas delicias en sí. Ella es el derecho de aquellos, quienes ya
en la Tierra aspiran a Dios con todos los sentidos, quienes Lo aman de
todo corazón y Le quieren servir en el fervor más fiel, que toman sobre sí
sufrimientos en devociòn y necesidades terrenales con resignación, que
procuran cumplir Su Voluntad y siempre y continuamente están activos en
el Amor, puesto que tratan ya en la Tierra de asimilarse a la Divinidad
eterna y por ello los agarra el Amor de Dios, y ella les allana el camino
hacia Él .... Sin embargo su destino en la Tierra no es fácil, tienen que
cumplir muchas tareas en la Tierra que requieren mucha fuerza, y una
voluntad firme para llegar a Dios. Sin embargo la Gracia divina está a la
disposición de esas Almas en forma ilimitada, así que alcanzan la meta, si
solamente aspiran a ella ....

Amén

Bertha Dudde 1944