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“AñodelaPromocióndelaIndustriaResponsableydelCompromiso
Climático”

LOS PRINCIPIOS PROCESALES

Curso : TEORIA GENERAL DEL PROCESO
Ciclo : IV
Turno : NOCHE
Alumna : ROCIO DEL PILAR DIAZ DEL AGUILA
Profesor : ABOG. ZEBALLOS AMPUDIA, DAVID


PUCALLPA – PERÚ
2014



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DEDICATORIA

A mi madre por haberme apoyado en
todo momento, por sus consejos, sus
valores, por la motivación constante
que me ha permitido ser una persona
de bien, pero más que nada, por su
amor.




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ÍNDICE
Dedicatoria .............................................................................................. 2
Índice ....................................................................................................... 3
Introducción ............................................................................................. 5
PRINCIPIOS PROCESALES ............................................................................. 6
FUNCION DE LOS PRINCIPIOS PROCESALES .............................................. 6
Constituyen la base para que el legislador ...................................................... 6
Facilitan la labor comparativa ......................................................................... 6
Contribuyen a dirigir la actividad procesal ....................................................... 6
LOS PRINCIPIOS GENERALES DEL DERECHO PROCESAL ....................... 7
Libre acceso a la justicia. ................................................................................ 7
Principio de juez imparcial .............................................................................. 7
Principio de justicia cumplida ........................................................................... 7
Principio del debido proceso ............................................................................ 8
Principio de economía procesal .................................................................... 10
Principios de buena fe y lealtad procesal. .................................................... 11
Principios de preclusión procesal y unidad de vista. ..................................... 11
Principios de oralidad y escritura. .................................................................. 12
Principio de inmediación. ............................................................................... 12
El principio de concentración. ........................................................................ 13
EXCLUSIVIDAD Y OBLIGATORIEDAD ......................................................... 14
PRINCIPIOS PROCESALES GENÉRICOS (DOCTRINA) ....................................... 15
EL DEBIDO PROCESO ................................................................................ 15
El principio de no incriminación .................................................................... 17
El derecho a un juez imparcial ..................................................................... 18
El derecho a ser juzgado sin dilaciones indebidas ........................................... 19
El derecho de utilizar los medios de prueba pertinentes .................................... 20
EL PRINCIPIO A LA TUTELA JURISDICCIONAL ............................................... 23
EL PRINCIPIO A LA PRESUNCIÓN DE INOCENCIA .......................................... 25
EL PRINCIPIO AL DERECHO DE DEFENSA ..................................................... 27
El principio de contradicción ........................................................................ 29
El principio acusatorio ................................................................................. 30

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ÍNDICE

PRINCIPIOS PROCESALES ESPECÍFICOS (DOCTRINA) ..................................... 32
CONSIDERACIONES GENERALES ................................................................. 32
EL PRINCIPIO DE LA IGUALDAD .................................................................... 32
EL PRINCIPIO DE INVESTIGACIÓN OFICIAL. ................................................... 33
EL PRINCIPIO DE LA PUBLICIDAD .................................................................. 35
El principio de oralidad ................................................................................ 37
El principio de inmediación .......................................................................... 37
El principio de concentración ....................................................................... 37
LEGISLACION COMPARADA ....................................................................... 38
La constitución Argentina establece lo siguiente ................................... 45
La constitución Costarricense señala: ................................................... 47
La constitución de Cuba señala que: .................................................... 48
La constitución Chilena precisa: ............................................................ 49
La constitución Ecuatoriana señala: ...................................................... 50
Por otro lado la constitución de Guatemala señala ................................ 55
La constitución de Honduras establece: ................................................ 56
La constitución de México señala: ......................................................... 58
La constitución Nicaragüense precisa: .................................................. 62
La constitución de Paraguay precisa: .................................................... 63
JURISPRUDENCIA NACIONAL ...................................................................... 65
JURISPRUDENCIAINTERNACIONAL ........................................................... 71
Análisis ................................................................................................. 72
Critica ................................................................................................... 73
Conclusión ............................................................................................. 74
Web bibliográfica ................................................................................... 75





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INTRODUCCION

El presente trabajo merece atención a algunos de los principios generales del
proceso.

Los principios procesales son directrices a las normas jurídicas, dan las ideas
fundamentales al derecho y además el legislador los incorpora para suplir las
lagunas del ordenamiento jurídico. Es por esto que los principios aunque si bien
es cierto no son abarcados en su totalidad en un proceso, se encuentran
presentes en toda función jurisdiccional, ya sea de una materia u otra.

Los principios de oralidad y escritura, inmediación, concentración, publicidad y
motivación son los que desarrollaré en la presente investigación con los
objetivos de comprender la definición que la doctrina les asigna, si hay
variación de criterios entre juristas y principalmente, identificar su aplicación en
el ordenamiento jurídico de Costa Rica. Para esto se tomará en cuenta los
diversos textos y la jurisprudencia emanada de nuestros juzgadores












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PRINCIPIOS PROCESALES

Los principios procesales son aquéllas condiciones, orientaciones y,
fundamentos que sirven de base para el desarrollo del proceso en su conjunto;
pero a la vez, cuando son incorporados en un código de manera taxativa ponen
de manifiesto el sistema procesal que adopta ya sea el publicista o privatista.
Se dice también, que son normas universales, que regulan la relación procesal
desde el inicio del ejercicio del derecho de acción hasta el fin del proceso.

FUNCION DE LOS PRINCIPIOS PROCESALES.

Los principios procesales revisten especial importancia en materia procesal
porque cumplen las siguientes funciones esenciales:

a. Constituyen la base para que el legislador realice su función de
redactar las normas jurídicas procesales. Los principios procesales son
de diversa índole y el legislador puede elegirlos y seleccionarlos para
utilizarlos como base de la norma jurídica. Algunos de estos principios
están consagrados en la Constitución Política, de manera que en esos
casos, el legislador no puede elegir entre varios principios sino que debe
someterse a ellos al elaborar la ley.

b. Facilitan la labor comparativa. Por medio de la identificación de los
principios procesales que se siguen en un derecho procesal es posible
identificar las características del sistema en un momento histórico y lugar
determinados facilitándose el estudio comparativo entre varios sistemas.

c. Contribuyen a dirigir la actividad procesal. Los principios procesales
orientan al operador del derecho en la función interpretativa de la ley y
también lo auxilian en la labor de integración de la misma... Los artículos 3
y 4 del Código Procesal Civil establecen que la interpretación y la
integración de la ley procesal deben hacerse de acuerdo con los principios
generales del Derecho Procesal.


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LOS PRINCIPIOS GENERALES DEL DERECHO PROCESAL

A. LIBRE ACCESO A LA JUSTICIA.
El principio de libre acceso a la justicia se define como la posibilidad que
tiene cualquier persona de acudir a la administración de justicia a dirimir
un conflicto de intereses. Es el derecho de acción, la posibilidad jurídica
o el derecho subjetivo abstracto que tienen todas las personas de poner
en movimiento el aparato jurisdiccional para obtener una respuesta ante
un conflicto de intereses. Este principio tiene rango constitucional. En
nuestro ordenamiento jurídico está consagrado en el artículo 41

B. PRINCIPIO DE JUEZ IMPARCIAL
No se puede hablar de administración de justicia si no se cumple con
este principio. En todos los casos, el juez debe ser un tercero ajeno a las
partes, que estudie y resuelva el asunto con absoluta imparcialidad y
además debe gozar de independencia funcional. El juez debe sentirse
soberano en la recta aplicación de la justicia, conforme a la ley. Este
principio tiene su fundamento en el artículo 35 de la CP. La imparcialidad
implica la ausencia de vínculos entre el juez y los intereses en
contienda o con los interesados. Con respecto a la resolución, esta es
imparcial si se justifica por razones objetivamente válidas y lógicamente
comprensibles.

C. PRINCIPIO DE JUSTICIA CUMPLIDA
Este principio tiene su fundamento en el ya citado artículo 41 CP. Las
personas que acuden al proceso tiene derecho a exigir que la justicia
que imparten los tribunales sea cumplida, es decir, que el asunto se
tramite en cumplimiento estricto de las normas procesales de orden
público y además que la decisión del fondo del asunto se haga de
acuerdo con las normas de fondo correspondientes.




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D. PRINCIPIO DEL DEBIDO PROCESO, DE CONTRADICCIÓN O
BILATERALIDAD DE LA AUDIENCIA
Este principio tiene fundamento en el artículo 39 CP, que consagra la
inviolabilidad de defensa en juicio de las personas, el cual tiene
importancia no únicamente en el proceso penal, sino también en el civil,
pues la defensa del patrimonio y de la familia tiene para el individuo una
importancia trascendental.

En nuestra materia este principio se traduce como el régimen de la
bilateralidad, según el cual todos los actos de procedimiento deben
ejecutarse con intervención de la parte contraria. Ello importa la
contradicción, o sea, el derecho a oponerse a la ejecución del acto, y el
contralor, o sea el derecho de verificar su regularidad. Cada una de las
partes debe conocer lo pedido por la otra de manera que se le garantice
la oportunidad de aceptar o contradecir lo afirmado por aquella.
Calamandrei (jurista italiano) sostiene que ― el juez no está nunca solo
en el proceso. El proceso no es un monólogo, sino un diálogo, una
conversación, un cambio de proposiciones, de respuestas y de réplicas,
un cruzamiento de acciones y de reacciones, de estímulos y
contraestímulos, de ataques y contraataques‖ CALAMANDREI, PIERO,
Proceso y Democracia. Harla, México, 1996, pág.151. Eso es lo que se
recibe el nombre de carácter dialéctico del proceso. (2). Este principio
recibe múltiples denominaciones tales como principio de contradicción,
bilateralidad de la audiencia, de controversia, defensa en juicio o
igualdad procesal. Tiene diversas manifestaciones en el proceso civil, las
cuales se comentarán a continuación.

D.1. Los actos procesales de comunicación. Los actos de
comunicación son de vital importancia dentro del proceso. En nuestro
sistema procesal civil se cumple este principio pues la Ley de
Notificaciones , Citaciones y Otras Comunicaciones Judiciales establece
en el artículo 2 una lista de resoluciones que es imprescindible que se
notifiquen en forma personal al demandado o interesado para que tenga
la oportunidad de ejercer su defensa en forma apropiada. Es
imprescindible acotar que existen circunstancias especiales, que prevén
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casi todas o todas las legislaciones, en las que no se aplica este
principio. Nos referimos al caso de las medidas cautelares las cuales se
dictan sin comunicación previa a la parte contra la que se dictan,
concretamente en el caso del embargo preventivo, regulado en los
artículos 272 y siguientes del Código Procesal Civil. En este caso se
justifica que no exista la bilateralidad de la audiencia porque para que el
embargo preventivo cumpla su finalidad práctica, es decir, tenga
efectividad, es necesario que el embargo se realice ante de que el
posible accionado sea notificado, con el fin de que este no logre
sustraer u ocultar los bienes de su patrimonio que el acreedor requiere
para garantizar el pago de su deuda.

D.2. Plazo para ofrecer la prueba. Es necesario que ambas partes
tengan oportunidad de presentar las pruebas en que fundamentan sus
pretensiones y además la contraprueba para desdecir a la contraparte.

D 3. Inmutabilidad de la demanda. (Prohibición de la mutatio libeli) De
acuerdo con este principio, una vez que la demanda ha sido notificada al
demandado no es posible permitir al actor variar su pretensión, pues de
lo contrario se afectaría gravemente el principio del contradictorio. Sin
embargo,debe aclararse que con respecto al proceso ordinario, el
artículo 313 CPC, establece la posibilidad de que la demanda y la
contrademanda sean ampliadas por una única vez en cuanto a la
pretensión formulada, siempre y cuando no exista contestación.
D.4. Igualdad de las partes. En el proceso se debe garantizar a ambas
partes igualdad de oportunidades para presentar sus alegatos y para
plantear recursos.
D.5. Límites de la sentencia. Este tema está estrechamente
relacionado con el contradictorio porque la sentencia proferida en un
juicio solo afecta a las personas que fueron parte en el mismo, o a
quienes jurídicamente ocupen su lugar. En otras palabras, la sentencia
sólo afecta a quienes fueron debidamente convocados al proceso y
tuvieron oportunidad de ejercer su defensa en el mismo.


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E. PRINCIPIO DE ECONOMIA PROCESAL

Nuevamente, el artículo 41 CP sirve de fundamento a este otro
principio.- Se trata de lograr en el proceso los mayores
resultados posibles, con el menor empleo posible de actividades,
recursos y tiempo. Dicho principio exige, entre otras cosas, que se
simplifiquen los procedimientos, se delimite con precisión el litigio; sólo
se admitan y practiquen pruebas que sean relevantes para la decisión de
la causa; que se desechen aquellos recursos e incidentes que sean
notoriamente improcedentes...En nuestro Código procesal Civil existen
diversas normas que tienen como finalidad garantizar el cumplimiento de
este principio. Por ejemplo, el artículo 97 inciso 1, confiere al juez
poderes de ordenación, entre los que destaca el desechar cualquier
solicitud o articulación que sea notoriamente improcedente o implique
una dilación manifiesta. El artículo 98 ibídem, señala en los incisos 1 y 6
que el juez debe velar por la rápida solución del proceso y además debe
dictar las resoluciones dentro del plazo legal. En los artículos 197 y 315,
se impone al juez el deber de sanear el proceso, con el fin de evitar y
corregir resoluciones o actuaciones que produzcan indefensión o causen
perjuicio a alguna de las partes y que conduzcan a una sentencia nula.-
El artículo 316, establece que dentro del proceso ordinario, el juez
debe rechazar las pruebas que sean inadmisibles o impertinentes. Aquí
el juez debe antes de pronunciarse sobre la admisión o rechazo de las
pruebas hacer una análisis minuciosos del caso, para que pueda
determinar con certeza cuáles de la pruebas ofrecidas por las partes son
realmente relevantes y conducen al esclarecimiento de los hechos, y
debe evitar admitir pruebas sobre hechos admitidos por ambas partes,
es decir, hechos con respecto a los que no hay disputa. Otra
manifestación de este principio se encuentra en la prohibición que tienen
los jueces de otorgar audiencias en los casos en los que la ley no los
establezca. Otro principio que opera aquí es el de la concentración
procesal, es decir, la concentración en el tiempo de la mayor cantidad de
actos procesales, indudablemente es una manifestación del principio de
economía procesal, que se comentará posteriormente como un principio
aparte.
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F. PRINCIPIOS DE BUENA FE Y LEALTAD PROCESAL.

El proceso debe ser considerado por las partes y sus abogados como un
instrumento del Estado para solucionar conflictos con arreglo a derecho,
y no como una hábil maquinación para hacer valer pretensiones ilegales,
injustas, o peor aún, fraudulentas. Por ello, los ordenamientos
procesales más modernos impone a las partes el deber de comportarse
en juicio con lealtad y probidad. Este principio va más allá de las buenas
relaciones entre jueces y partes; se trata de la prohibición absoluta en el
proceso, de toda sevicia, física o psíquica contra parte o tercero –
testigo, perito -...El principio de probidad procesal, implica no utilizar
argumentaciones fraudulentas; no utilizar el proceso como un
instrumento para cometer fraude.-Este principio tiene aplicaciones
prácticas en nuestro derecho procesal civil, como lo son el ya citado
inciso 2 del artículo 97 del CPC que concede al juez facultades de
ordenación , entre las que se incluye el rechazo de plano de cualquier
solicitud o articulación que implique una dilación manifiesta. También el
numeral 98 inciso 2, impone al juzgador la obligación de
sancionar cualquier acto contrario a la dignidad de la justicia, la lealtad,
la probidad y la buena fe, así como la sanción del fraude procesal. En
igual sentido se encuentra el artículo 100 ibídem.,- El artículo 223 CPC,
se refiere a la buena fe como requisito indispensable para que se le
conceda a las partes el beneficio de exención en costas.

G. PRINCIPIOS DE PRECLUSION PROCESAL Y UNIDAD DE VISTA.

En algunos sistemas procesales, como en el costarricense, el proceso se
divide en una serie de etapas o períodos fundamentales que se
caracterizan porque en cada uno de ellos deben cumplirse ciertos actos,
provenientes de las partes y del juez, de manera que una vez finalizada
una etapa ya no se pueden cumplir los actos que pertenecientes a la
misma no fueron cumplidos en el momento oportuno. ―la preclusión ha
sido definida como el efecto de un estadio del proceso, que al abrirse
clausura, definitivamente, el anterior.

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I. PRINCIPIOS DE ORALIDAD Y ESCRITURA.

Señala Chiovenda (jurista italiano), que en la actualidad es difícil
concebir un proceso oral puro y uno de escritura puro, pues los sistemas
en los que predomina la oralidad admiten la escritura en algún grado y
aquellos en los que predomina la escritura también admiten la oralidad
con respecto a algunos de los actos procesales. Resulta más apropiado
y exacto hablar de sistemas mixtos, con predominio de uno un otro
principio. En los sistemas donde predomina la oralidad es común que la
demanda y la contestación de formalicen por escritos y en aquello en los
que predomina la escritura es frecuente que la recepción de las pruebas
se realice por medio de audiencias orales, aunque si puede darse en
algunos casos.

J. PRINCIPIO DE INMEDIACIÓN.

El principio de inmediación ―significa que el juez debe encontrarse en un
estado de relación directa con las partes y recibir personalmente las
pruebas, prefiriendo entre estas las que se encuentren bajo su acción
inmediata‖ (ALSINA, HUGO). En otras palabras el juez debe procurar
tener el mayor contacto con los elementos objetivos y subjetivos del
proceso, debe participar en el proceso en forma activa.

A este principio se opone el de mediación ―inspirado quizá en el
resquemor de que el contacto vivencial (especialmente del juez y las
partes) pueda afectar la imparcialidad del juzgador; sustenta la
conveniencia de que el juez guarde una relación impersonal e indirecta
con aquellos elementos‖. ( VESCOVI, ENRIQUE). Sin embargo, si se
trata que en el proceso civil el juez pueda llegar a la verdad real, es
necesario que el juez no se conforme con los datos que aparecen en el
expediente, es necesario que se acerque a las partes, a los elementos
del proceso para que luego dicte la resolución de acuerdo con la
realidad.


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K. EL PRINCIPIO DE CONCENTRACIÓN.

Este principio está íntimamente ligado al de oralidad y al de inmediación,
y lógicamente también al de la economía procesal, aunque en este caso,
al igual que en el de inmediación, no resulta imprescindible que el
sistema sea predominantemente oral para que el mismo se cumpla, ya
que en sistemas como el nuestro, con predominio de la escritura, pero
con algunas audiencias orales para recibir la prueba, se puede dar
cumplimiento a este importante principio. Este principio tiende
a ―acelerar el proceso eliminado trámites que no sean indispensables,
con lo cual se obtiene al mismo tiempo una visión más concreta de la
litis. Ello supone la concesión al juez de facultades amplias en la
dirección del procedimiento, que le permita negar aquellas diligencias
que considere innecesarias y disponer en cambio ciertas medidas
destinadas a suplir omisiones de las partes o que estime convenientes
para regularizar el procedimiento.‖ (ALSINA, HUGO),
El juez debe tratar de concentrar en el tiempo, la mayor cantidad de
actos procesales posibles, con el fin de evitar que el proceso se disperse
y de darle celeridad al proceso. El Código Procesal Civil
















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EXCLUSIVIDAD Y OBLIGATORIEDAD DE LA FUNCION JURISDICCIONAL

Consagrado en el inciso 1 del artículo 139ª de la Constitución. El Estado tiene
la exclusividad de la administración de justicia, esto es, que tiene el poder -
deber de solucionar la litis. El Poder Judicial tiene la hegemonía en la
administración de justicia, luego de superada la autodefensa (solución de la litis
empleando la fuerza o violencia), y al no ser viable la autocomposición
(solución de la litis reside en el acuerdo de las partes).

Este principio preceptúa que son principios y derechos de la función
jurisdiccional la unidad y la exclusividad de la función
jurisdiccional. Conceptualmente, la exclusividad se concibe como la prohibición
constitucional al legislador, de que atribuya la potestad jurisdiccional a órganos
no conformantes del Poder Judicial.

En tal sentido el Tribunal Constitucional ha señalado en los seguidos por Fiscal
de la Nación contra el Congreso de la República: ―El principio de exclusividad
de la función jurisdiccional posee dos vertientes: a) exclusividad judicial en su
vertiente negativa, según la cual los jueces no pueden desempeñar otra función
que no sea la jurisdiccional, salvo la docencia universitaria; y, b) exclusividad
judicial en su vertiente positiva, según el cual sólo el Poder Judicial puede
ejercer función jurisdiccional, salvo el caso de las excepciones ya mencionadas
del Tribunal Constitucional, el Jurado Nacional de Elecciones y la jurisdicción
militar, entre otros.











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PRINCIPIOS PROCESALES GENÉRICOS (DOCTRINA)
EL DEBIDO PROCESO
Esta garantía, tal como hoy la conocemos, fue introducida formalmente en esos términos,
en la Constitución de los Estados Unidos, a través de la V Enmienda (1791).
Progresivamente fue evolucionando y de ser considerada una garantía de mera legalidad -
como simple reserva de ley- pasó a configurarse como una garantía de justicia. La noción
del Estado de Derecho (arts. 43° y 44° Const.) exige que todoproceso esté informado por la
justicia y la equidad.
En la evolución de dicha garantía americana, dice VIGORITII, se pueden identificar las
siguientes garantías específicas:
Derecho a ser adecuadamente emplazado y a gozar de un tiempo razonable para preparar
la defensa;
Derecho a ser juzgado por un juez imparcial;
Derecho a la tramitación oral de la causa y a la publicidad;
Derecho a la prueba, que importa derecho a las solicitudes probatorias, a la participación en
la actuación probatoria, a investigar sobre la prueba antes del juicio y a la carga de la prueba
por la acusación; y,
Derecho a ser juzgado en base al mérito del proceso y a tener copia de las actas.
Para nuestro ordenamiento jurídico de raíz eurocontinental, el debido proceso es una
cláusula de carácter general y residual o subsidiaria; por tanto, constitucionaliza todas las
garantías establecidas por la legislación ordinaria -orgánica y procesal-, en cuanto ellas sean
concordes con el fin de justicia a que está destinado la tramitación de un caso judicial penal
o cuyo incumplimiento ocasiona graves efectos en la regularidad -equitativa y justo-
del procedimiento. En líneas generales, el citado derecho es utilizado para
amparar derechos no expresamente reconocidos en otros apartados de la Ley
Fundamental.

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El debido proceso comprende numerosas instituciones relacionadas tanto con las partes
como con la jurisdicción que han de preservar la certeza en el proceso. Busca, en suma,
rodear al proceso de las garantías mínimas de equidad y justicia que respaldan en
legitimidad la certeza en derecho de su resultado. A través del debido proceso se precipitan
todas las garantías, derechos fundamentales y libertades públicas de las que es titular
la persona en el Estado Social y Democrático de Derecho. Pueden ser reconducidas, según
FERRAJOLI, a cuatro axiomas: nulla culpa sine indicio, nullum iudicium sine accusatione,
nulla accusatione sine probalione y nulla probatio sine defensum.
La virtualidad de esta garantía genérica es manifiesta cuando se pone en relación con
los Convenios Internacionales, a través de los cuales pueden integrarse garantías concretas
no recogidas expresamente en la Constitución, pero sí en esos Convenios. Así, por ejemplo,
tendrían nivel constitucional, a mérito de lo estipulado por la Cuarta Disposición Final de la
Ley Fundamental, las siguientes:
La garantía de la no incriminación (art. 8°.2.’g’ CADH). Reconocida legislativamente por el
art. 284° CPP 1991 a nivel del juicio oral. Limitación corregida por el art. 68°.4
del Proyecto de 1995.
El derecho a un juez imparcial (art. 8°.1 CADH). Reconocido, parcialmente, a través de la
institución de la abstención y la recusación (arts. 50°-54° CPP 1991).
El derecho a ser juzgado sin dilaciones indebidas (art. 14°.2.’c’ PIDCP). Reconocido en el
art. II del Título Preliminar del CPP de 1991: "la justicia penal se imparte sin retardo".
El derecho de interrogar a testigos y de obtener la comparecencia, como testigos o peritos, o
de otras personas que puedan arrojar luz sobre los hechos: derecho a utilizar los medios de
prueba pertinentes para la defensa (art. 8°.2.’f CADH).
De igual manera, está integrada a dicha garantía genérica, en cuanto es parte indispensable
de un enjuiciamiento equitativo que limite el poder del aparato estatal, la garantía del ne bis
in ídem, el mismo que tiene un doble significado: procesal, según el cual nadie puede ser
enjuiciado dos veces por los mismos hechos, y material, en virtud del cual nadie puede ser
sancionado dos veces por una misma conducta.

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El principio de no incriminación
Esta garantía funciona contra quien es objeto de una imputación penal, sin que a ello obste
que se formule en sede judicial o extra–judicial: Policía, Fiscalía o Congreso, que se esté en
cualquier fase del proceso o se tenga o no formalmente la calidad de imputado. Constituye,
al decir de BINDER, una manifestación privilegiada del derecho a defenderse de una
imputación penal. El imputado tiene el derecho a introducir válidamente al proceso
la información que considere adecuada. Él es quien tiene el señorío y el poder de decisión
sobre su propia declaración.
Sus principales efectos son los siguientes:
La no declaración no permite inferencias de culpabilidad (no es un indicio de culpabilidad).
El imputado tiene el derecho de declarar cuantas veces quiera, pues es él quien controla la
oportunidad y contenido de las informaciones que desea incorporar al proceso.
Rige sólo cuando se obligue al imputado a emitir una declaración que exteriorice un
contenido, de ahí que cuando se le obliga a someterse a una confrontación o careo, a una
identificación, a una pericia (dar muestras de sangre, de orina o de cualquier fluido corporal,
o muestras caligráficas o someterse compulsivamente a experimentos de voces o a usar
determinada ropa, etc.) no se viola esta garantía; en rigor, lo que se protege son
las comunicaciones o testimonio del individuo, no la evidencia real o física derivada de la
persona del imputado.
Otro punto tiene que ver cuando se requiere al imputado a presentar determinada
información contenida en sus archivos, que debe tenerla en atención a exigencias legales
(required reports). Un sector de la doctrina considera que no hay infracción a la garantía
estudiada si existe alguna relación entre la actividad regulada y el interés público, esto es,
cuando la existencia de los récords de información era impuesta al público en general,
cuando prima el interés regulatorio—administrativo.



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El derecho a un juez imparcial
La imparcialidad judicial garantiza una limpia e igualitaria contienda procesal, permite al juez
desempeñar un papel super partes. Su fin último es proteger la efectividad del derecho aun
proceso con todas las garantías. MORENO CATENA señala que
la independencia respecto de las partes y del objeto litigioso significa imparcialidad, es decir,
ausencia de todo interés para la resolución del litigio que no sea la estricta aplicación del
ordenamiento jurídico.
Es de distinguir, siguiendo a Pico I JUNOY, dos modos de apreciar la imparcialidad judicial:
una subjetiva, que se refiere a la convicción personal de un juez determinado respecto al
caso concreto y a las partes; y otra objetiva, que incide sobre las garantías suficientes que
debe reunir el juzgador en su actuación respecto al objeto mismo del proceso. Como es
obvio, esta imparcialidad puede verse afectada, desde la perspectiva subjetiva: a) por
razones de parentesco o situaciones asimiladas; b) por razones de amistad o enemistad; y,
c) por razones de interés, de incompatibilidad o de supremacía.
Se exige que el juez esté en una posición alejada del conflicto que debe decidir; no hay
jurisdicción sin esa lejanía. Para evitar estas situaciones la ley prevé las causales de
abstención y de recusación: si el juez no se aparta del proceso motu proprio, las partes
tienen el derecho de proponer su apartamiento.
.Una derivación de esta garantía, ubicada en el tercer nivel de las causales de afectación al
principio de imparcialidad -razones de incompatibilidad- es el denominado principio del "juez
no prevenido". La dualidad de fases en el proceso penal -instrucción y juicio- determina la
intervención de diferentes jueces, en tanto en la primera etapa haya sido ordenada y dirigida
por un juez. Ello es así, explica DE LA OLIVASANTOS, por la convicción de que sólo se
administra justicia penal con garantías de acierto si el Juez o los Magistrados que han de
dictar sentencia tras la vista oral no han intervenido en la fase de instrucción o preliminar y
carecen, por tanto, de las prevenciones o prejuicios que se suponen prácticamente
inevitables como consecuencia de una labor de instrucción o investigación.



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El derecho a ser juzgado sin dilaciones indebidas
El derecho de todo ciudadano -a todos los que sean parte en el proceso penal- a un
proceso sin dilaciones indebidas o a que su causa sea oída dentro de un plazo razonable o
sin retraso, es un derecho fundamental de naturaleza que se dirige a los órganos judiciales,
creando en ellos la obligación de actuar en un plazo razonable el ius puniendi o de
reconocer y, en su caso, restablecer inmediatamente el derecho a la libertad. La lenta
reacción judicial, sin justificación, origina y propicia una causa o motivo en cierto sentido de
despenalización porque el reproche judicial viene ya viciado por extemporáneo.
Este derecho no se identifica con el mero incumplimiento de los plazos procesales y
comporta la utilización de un concepto jurídico indeterminado que necesidad ser dotado de
contenido concreto en cada caso, atendiendo a criterios objetivos congruentes con su
enunciado genérico. Su vulneración se produce siempre como consecuencia de una
omisión que realiza un órgano jurisdiccional sobre aquella obligación constitucional de
resolver dentro de los plazos previstos las pretensiones que se formulen.
La primera condición para ejercer este derecho de este derecho es que se incumplan los
plazos previstos en la ley; corresponde a la autoridad judicial, por imperio del principio de
impulso de oficio, vigilar y subsanar, en su caso, el cumplimiento de los plazos procesales.
La segunda condición -y decisiva- es que esta dilación o retraso sea indebido; se trata de un
concepto jurídico indeterminado, cuya apreciación debe realizarse caso por caso y según
las circunstancias, siendo de analizar tres elementos puntuales:
a) la complejidad del asunto o causa;
b) el comportamiento del agente -de la actuación de buena o mala fe dependerá la
calificación de indebido- en el curso del procedimiento; y,
c) la actitud del órgano judicial (determinar si medió inactividad de su parte, si fue el causante
de las dilaciones).
Este derecho vulnerado exige de parte de la autoridad judicial su inmediato restablecimiento,
vale decir, la emisión de la resolución cuya tardanza se ha puesto de manifiesto, sin perjuicio
-en su caso- de declarar el derecho indemnizatorio que asiste al perjudicado; por el Estado,
si la dilación se debe a un funcionamiento anormal de la administración de justicia, o por el
particular culpable, si a él se debe la dilación indebida. Sin embargo, la opción que va
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teniendo cada vez mayor consistencia, es aquella que postula declarar, junto a la
vulneración del derecho al plazo razonable, la reducción de la pena que -como mínimo-
requeriría su reparación.
El derecho de utilizar los medios de prueba pertinentes
Este derecho está muy vinculado al derecho de defensa. Queda limitado cuando
habiéndose intentado la realización de un medio de prueba en tiempo y en forma, y siendo
pertinente e influyente para la decisión del litigio, el juez lo rechaza, sin disponer al mismo
tiempo la realización de otras actividades probatorias.
Una prueba es pertinente, cuando guarda relación con lo que es objeto del proceso penal.
La formación de la convicción judicial se ve limitada si no puede contar con un elemento de
prueba relacionado con el debate judicial.
En cuanto se trata de un derecho fundamental, destinado a la protección de todos aquellos
que acuden al órgano jurisdiccional en defensa de sus derechos e intereses legítimos, la ley
ordinaria no puede impedir la actuación de medios de pruebas sustanciales para la defensa,
ni priorizar otros intereses o bienes jurídicos, que no tengan expresa relevancia
constitucional o igual nivel.
Junto a la pertinencia, el Derecho ha incorporado otros dos límites extrínsecos a la actividad
probatoria: la utilidad y la licitud. La primera es aquella en que por existir una manifiesta
inadecuación de medio a fin, se puede conjeturar razonablemente que no alcanzará el
resultado pretendido. La segunda es aquella que respeta otros derechos fundamentales y
no quebranta disposición ordenatoria alguna de la actividad probatoria.
Este derecho comprende no sólo el poder de lograr la comparecencia compulsoria de
testigos y peritos, así como la incorporación de todo documento, informe o dato pertinente al
proceso. También comprende lograr la información que éstos puedan proporcionar y, en su
caso, a posibilitar careos o confrontaciones con testigos de cargo o coimputados. Lo
esencial en este último supuesto es asegurar al oponente la oportunidad de
contrainterrogar, de formular directamente preguntas y de obtener respuestas inmediatas:
es lo que se denomina "derecho a la contraprueba". Además, impide que la ley cree
prohibiciones que impidan declarar a una clase de testigos con base en categorías a priori,
v. gr.: rechazar el testimonio de policías o miembros de los cuerpos de seguridad. En buena
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cuenta este derecho no sólo es una manifestación del contradictorio sino, en su esencia, la
materialización de la necesaria equiparación entre las partes pasivas y activas: probar y
controlar la prueba del adversario.
Ne bis in idem procesal
Desde su perspectiva sustancial, la garantía del ne bis in ideen, cuyo reconocimiento
constitucional de modo específico se encuentra en el art. 139°.13 de la Ley Fundamental, se
expresa en dos exigencias. La primera exigencia consiste en que no es posible aplicar una
doble sanción, siempre que se presente la triple identidad de sujeto, hecho y fundamento,
esto es, cuando existe una misma ilicitud, de suerte que en el campo administrativo -donde
se presentan los mayores problemas en su relación con la jurisdicción penal- estará vedada
imponer al funcionario o servidor una sanción adicional a la penal cuando el interés
jurídicamente protegido sea el mismo que el protegido por el tipo penal, no siendo suficiente
al respecto la sola invocación de las relaciones de especial sujeción con la Administración.
La segunda exigencia se aplica en el concurso aparente de leyes, en cuya virtud se impide
que por un mismo contenido de injusto puedan imponerse dos penas criminales. Al
respecto, Carlos CARBONELL MATEU señala que esta garantía afecta a la aplicación de
varias normas que se refieran a tina identidad de sujeto, hecho y fundamento, esto es, que a
un mismo individuo, como consecuencia de la realización de una misma conducta y de
la producción de un mismo resultado, no se le pueden aplicar dos normas distintas cuya
fundamentación sea la misma tutela del mismo bien jurídico. Esta garantía, igualmente,
extiende también su operatividad a la concurrencia entre las leves penales y cualquier otra
clase de leyes sancionadoras, en cuya virtud veda asimismo en este caso que una misma
infracción pueda ser resultar doblemente sancionada.
Desde la perspectiva procesal, el ne bis in idem es un derecho constitucional a no ser
enjuiciado dos veces por el mismo delito y su fundamento se halla en las exigencias
particulares de libertad y seguridad del individuo. Igualmente, la fuente de conflicto se suscita
cotidianamente con la potestad sancionadora de la Administración.
En este caso, no sólo la Administración ha de estar subordinada a la autoridad judicial, sino
que no puede realizar actuaciones en hechos que puedan ser constitutivos de delito o falta
según la legislación penal y necesariamente debe respetar la cosa juzgada, imposibilitando
que se produzca un nuevo pronunciamiento sobre el tema. Al respecto, VIVES ANTÓN
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enfatiza que si la jurisdicción penal declara que los hechos no están probados, la
Administración u otro órgano jurisdiccional han de entender necesariamente que los hechos
no existen, estando obligados a tener ya por inocente respecto de esos hechos al sujeto.
Asimismo, esta garantía se extiende a la propia calificación jurídica de los hechos
cuestionados, en lo que se refiere al derecho sancionador; es decir, aun si se declara en
sede penal que el hecho no es delito, en tanto existe una unidad del derecho sancionador
(del penal y del administrativo), no es posible someter ese mismo hecho, ya juzgado, a un
nuevo enjuiciamiento por razón de sucesión de normas en el tiempo aunque sea en sede
administrativa. El imputado no puede ser sometido a un doble riesgo real.El Tribunal
Constitucional en el "Caso Dante Damas Espinoza" estimó que si por los mismos hechos la
justicia ordinaria sobreseyó la causa a favor de un inculpado, no es posible que la justicia
militar se aboque a su conocimiento y dicte una sentencia condenatoria, pese a que
inclusive la declinatoria de jurisdicción había sido resuelta por la Corte Suprema a favor de la
jurisdicción ordinaria. Resulta interesante el Fundamento jurídico N° 7 del fallo constitucional,
porque, primero, integra el non bis in idem -tal como así lo rotula- dentro del derecho al
debido proceso del art. 139°.3 de la Constitución, sosteniendo que significa que el imputado
absuelto por una resolución judicial firme no puede ser sometido a un nuevo proceso por los
mismos hechos, esto es, reconoce la dimensión procesal de la garantía del ne bis in ídem;
y, segundo, señala que la res iudicata o cosa juzgada está reconocida en el art. 139°.13 de
la Constitución, la cual supone la prohibición de que un individuo con resolución absolutoria y
firme pueda verse sometido a un nuevo proceso judicial en que se juzgue los mismos
hechos que motivaron la inicial sentencia, tesis última no bien formulada, dado que el ne bis
in idem material, como ya se dejó expuesto, prescribe que nadie puede ser sancionado dos
veces por una misma conducta.
Por otro lado, resulta trascendental al efecto la sentencia de la Corte Interamericana de
Derechos Humanos, recaída en el "Caso Loayza Tamayo", que estableció que si la justicia
militar al dictar una sentencia se pronuncia sobre los hechos objeto de la acusación,
valorando los elementos probatorios del comportamiento atribuido, no es posible que esos
mismos hechos, bajo otra perspectiva jurídica, sean de conocimiento por la justicia ordinaria.
Este fallo, constituye, en buena cuenta, la consagración jurídica del ne bis in idem procesal,
que proscribe no la doble sanción sino, propiamente, el doble enjuiciamento, la posibilidad
de que a un individuo se le someta a un doble riesgo real.
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Es de entender, como conclusión, que el Estado sólo tiene una oportunidad para hacer valer
su pretensión sancionadora, si la pierde, ya no puede ejercerla, así se invoquen defectos
técnicos o diferentes perspectivas jurídicas para resolver el caso.
EL PRINCIPIO A LA TUTELA JURISDICCIONAL
El art. 139°.3 de la Ley Fundamental también incorpora esta garantía específica en el
conjunto de las reglas genéricas de protección del ciudadano en el curso de un proceso
judicial. Se trata de un derecho autónomo en el que se integran diversas manifestaciones y
que engloba, al decir de ASENCIO MELLADO, los siguientes: a) derecho al proceso; b)
derecho a obtener una resolución de fondo fundada en Derecho; c) derecho a los recursos
legalmente previstos; y, d) derecho a la ejecución de las resoluciones judiciales. Es de
significar que el derecho al recurso en nuestro ordenamiento constitucional es un derecho
autónomo v se encuentra previsto en el art. 139°.6 del Código Político.
En cuanto al derecho de acceso a la justicia, el art. 14.1 del Pacto Internacional de Derechos
Civiles y Políticos estatuye que todas las personas tienen el derecho a ser oídas por el
órgano jurisdiccional. El acceso al órgano jurisdiccional se debe manifestar no sólo en la
posibilidad de formular peticiones concretas (solicitudes probatorias, oposiciones,
impugnaciones, alegatos, etc.), sino también en que se pueda instar la acción de la justicia
en defensa de los derechos e intereses legítimos de las personas. Lo particular del proceso
penal peruano es que el Ministerio Público es el órgano autónomo de derecho constitucional
que tiene la exclusividad para promover la acción penal (art. 159°.5 Const.); sin embargo,
ello no obsta a que los ciudadanos tengan el derecho de formular denuncias y que si el
Fiscal las rechaza puedan instar el control jerárquico del Superior (art. 124 de la LOMP). Una
vez promovida la acción penal, los agraviados están autorizados a constituirse en parte civil,
sin perjuicio que decidan -sin condicionamiento alguno- acudir a la vía civil interponiendo
una demanda de indemnización. La víctima, en consecuencia, no está legitimada para
reclamar la imposición de una pena al presunto delincuente, pero sí para acudir
directamente al órgano judicial reclamando una indemnización.
El derecho a la tutela judicial también comprende el derecho a obtener una resolución de
fondo fundada en derecho, salvo que exista una causa impeditiva prevista en la ley. Esta
decisión puede ser denegatoria e inclusive puede ampararse en razones estrictamente
formales, siempre y cuando razone de modo no arbitrario, en absoluta congruencia con la
solicitud y los alegatos de las partes (principio de motivación, art. 139°.5 CONST.). Según
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MORENO CATENA, el juez puede alegar, por cierto, el incumplimiento
de presupuestos procesales y requisitos de forma -siempre esenciales- exigidos por la ley,
cuya legitimidad estará condicionada a que interprete la ley, en estos casos, restrictivamente
y del modo más conforme con el principio pro actione o favor actionis.
Desde esta perspectiva, la motivación de las resoluciones judiciales ha sido consagrada
como una garantía específica (art. 139°.5 Const.), al punto que la jurisprudencia ha
estipulado que su vulneración es causal de nulidad. La Corte Suprema ha establecido que
todas las resoluciones judiciales deben ser motivadas en todas las instancias con mención
expresa de la ley aplicable y de los fundamentos en que se sustenta, excepto los decretos
de mero trámite; que sólo en segunda instancia pueden reproducirse los fundamentos de la
resolución de primera instancia, tal como lo dispone el art. 12° de la Ley Orgánica del Poder
Judicial; que si no se comparten los fundamentos del dictamen fiscal deben consignarse los
que correspondan. Es de señalar, en este último punto, que el art. 142° de la Ley Orgánica
del Poder Judicial establece que si el fallo -obviamente, salvo que se trate de la Sentencia de
primera instancia- se dicta de conformidad con el dictamen fiscal, los fundamentos del
mismo se consideran como su motivación, pero si se resuelve con lo expuesto por el Fiscal,
es indispensable consignar la fundamentación pertinente. En cuanto al dictamen fiscal, el
máximo tribunal ha precisado que debe estar suficientemente explicado y referirse a los
hechos en forma coherente, en caso contrario se considera insuficiente la motivación de la
resolución judicial que se sustente en él.
El derecho a la ejecución cierra el derecho a la tutela judicial. Ello significa que las
resoluciones judiciales firmes, no son meras declaraciones de intenciones, sino que es
necesario que Se ejecuten obligatoriamente, inclusive de modo coactivo en los casos en
que voluntariamente no se cumpla el pronunciamiento contenido en ella. A este respecto, el
art. 118°.9 de la Constitución impone al Poder Ejecutivo la obligación de cumplir y hacer
cumplir las sentencias y resoluciones de los órganos jurisdiccionales: igualmente, el art.
139°.18 reconoce como un principio de la función jurisdiccional "La obligación del Poder
Ejecutivo de prestar la colaboración que en los procesos le sea requerida".



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EL PRINCIPIO A LA PRESUNCIÓN DE INOCENCIA
El art. 2°.24. e) de la Constitución configura a la presunción o, mejor dicho, estado de
inocencia, como un derecho fundamental. Dice la Lev Superior: "Toda persona tiene
derecho a la libertad y seguridad personales. En consecuencia, toda persona es
considerada inocente mientras no se haya declarado judicialmente su responsabilidad".
Esta norma crea en favor de las personas un verdadero derecho subjetivo a ser
consideradas inocentes de cualquier delito que se les atribuya, mientras no se presente
prueba bastante para destruir dicha presunción, aunque sea mínima.
La precisión de los contornos de este derecho, sin embargo, no es nada sencilla.
El profesor Jaime VEGAS TORRES ha puesto de relieve que esta institución, como
consecuencia de su origen histórico diferente en el derecho comparado (nace en
momentos, lugares y culturas jurídicas distintas y que da respuesta a preocupaciones de
muy diferente naturaleza) tiene tres significados:
Como concepto fundamental en torno al cual se construye todo un modelo de proceso
penal, en el que se mira fundamentalmente a establecer garantías para el imputado frente a
la actuación punitiva estatal.
Como postulado directamente referido al tratamiento del imputado durante el proceso penal,
conforme al cual habría de partirse de la idea de que el inculpado es inocente y, por tanto,
reducir al mínimo las medidas restrictivas de derechos en el tratamiento del imputado
durante el proceso.
Como una regla directamente referida al juicio de hecho de la sentencia penal, con
incidencia en el ámbito probatorio, conforme a la cual, la prueba completa de la culpabilidad
del imputado debe ser suministrada por la acusación, imponiéndose la absolución del
inculpado si la culpabilidad no queda suficientemente demostrada.
Nuestra Constitución sitúa la presunción de inocencia dentro de los derechos
fundamentales a la libertad -es un derecho subjetivo público- la cual puede limitarse o
perderse por acción de los órganos penales. En consecuencia, los tres significados son
plenamente aplicables a la interpretación de los alcances de dicho Derecho. Es claro que el
ámbito probatorio es el más amplio, pero a ello no escapa toda la dinámicade la coerción
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procesal y la concepción y regulación integral del procedimiento, bajo unos supuestos
sustancialmente liberales.
La culpabilidad, en su sentido amplio de responsabilidad penal, sólo se declara mediante
una sentencia firme, la cual además se erige como la única forma de imponer una pena a
alguien. Se asienta en dos ideas: a) exigencia de auténticos actos de prueba; y, b) el
principio de libre valoración o criterio de conciencia por los jueces ordinarios en su
valoración. Este principio, así explicado, constituye un punto de partida político: no afirma
que el imputado sea, en verdad, inocente, sino, antes bien, que no puede ser considerado
culpable hasta la decisión que pone fin al procedimiento, condenándolo.
La exigencia de que nadie puede ser considerado culpable hasta que así se declare por
sentencia condenatoria contiene, al decir de la jurisprudencia constitucional española, cinco
presupuestos: 1. Suficiente actividad probatoria. 2. Producida con las garantías procesales.
3. Que de alguna manera pueda entenderse de cargo. 4. De la que se pueda deducir la
culpabilidad del procesado. 5. Que se haya practicado en el juicio.
Los imputados gozan de una presunción iuris tanturn, por tanto en el proceso ha de
realizarse una actividad necesaria y suficiente para convertir la acusación en verdad
probada; las pruebas, para ser tales, deben merecer la intervención judicial en la fase del
juicio oral, cuya obligatoriedad y publicidad impone la Constitución (art. 139°.4), salvo los
supuestos de prueba anticipada y prueba preconstituida; asimismo, deben haber
posibilitado el principio de contradicción y haberse actuado -en lo que respecta
esencialmente a la obtención de fuentes de prueba- con escrupuloso respeto a las normas
tuteladoras de los derechos fundamentales, pues de lo contrario son de valoración
prohibida.
Para que pueda aceptarse el principio de presunción de inocencia es necesario que de lo
actuado en la instancia se aprecie un vacío o una notable insuficiencia probatoria, debido a
la ausencia de pruebas, a que las practicadas hayan sido obtenidas ilegítimamente o que el
razonamiento de inferencia sea ostensiblemente absurdo o arbitrario: debiendo decaer
cuando existan pruebas bien directas o de cargo, bien simplemente indiciarias con suficiente
fiabilidad inculpatoria.

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EL PRINCIPIO AL DERECHO DE DEFENSA
El art. 139°.14 de la Constitución reconoce "El principio de no ser privado del derecho de
defensa en ningún estado del proceso. Toda persona será informada inmediatamente y por
escrito de la causa o razones de su detención -cláusula repetida en el inc. 15-. Tiene
derecho a comunicarse personalmente con un defensor de su elección y a ser asesorada
por éste desde que es citada o detenida por cualquier autoridad".
El primer extremo de la citada norma extiende la protección constitucional a cualquier
procedimiento -no sólo al penal- y, como tal, es reconocida como requisito esencial para la
válida constitución de un proceso. Julio MAIER aclara que este derecho no solo limita la
protección al imputado, pues también alcanza a otras personas que pueden intervenir en él,
tales como el actor civil o el tercero. Se trata de defender un derecho o interés legítimo frente
a la expectativa de una decisión estatal sobre él, sea porque se pretende algo o porque, al
contrario, nos oponemos a esa pretensión, requiriendo que ella no prospere. El Ministerio
Público, desde esta perspectiva de la defensa como limitación al poder estatal, no tiene
derecho de defensa, sino un conjunto de facultades o armas para cumplir su función
persecutoria.
Ahora bien, limitando el análisis al proceso penal y, concretamente, al imputado, es del caso
definir el derecho de defensa -conjuntamente con GIMENO SENDRA- como "el derecho
público constitucional que asiste a toda persona física a quien se le pueda atribuir la
comisión de un hecho punible, mediante cuyo ejercicio se garantiza al imputado la
asistencia técnica de un abogado defensor y se les concede a ambos la capacidad de
postulación necesaria para oponerse eficazmente a la pretensión punitiva y poder hacer
valer dentro del proceso el derecho constitucional a la libertad del ciudadano".
CAROCCA PÉREZ advierte las dos dimensiones del derecho de defensa: a) como
derecho subjetivo; y, b) como garantía del proceso. En lo que respecta a la primera
dimensión, es visto como un derecho fundamental que pertenece a todas las partes en el
proceso, cuyas notas características son su irrenunciabilidad (la parte no puede decidir que
no se le conceda la oportunidad de defenderse) y su inalienabilidad (no puede ser dispuesta
por su titular, ni su ejercicio puede serle substraído ni traspasado a terceros). En cuanto a su
segunda dimensión, de carácter objetivo institucional, la defensa constituye un verdadero
requisito para la validez del proceso, siempre necesaria, aun al margen o por sobre la
voluntad de la parte, para la validez del juicio.
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El derecho de defensa de toda persona nace, según el texto constitucional, desde que es
citada o detenida por la autoridad. Ello significa que surge con la mera determinación del
imputado: no hace falta que exista una decisión nominal o formal al respecto, basta que, de
uno u otro modo, se le vincule con la comisión de un delito. Existiendo una imputación nace
el derecho de defensa, lo que importa reconocer que el sujeto pasivo de la imputación tiene,
en cuanto posibilidad procesal, el derecho de acceder al proceso o investigación preliminar,
a ser oído por la autoridad en todas y cada una de las instancias en que la causa se
desenvuelva. Al respecto, apunta BINDER, el ejercicio personal de defensa del imputado
exige asumir que "la declaración del imputado es la oportunidad que se le otorga (...) para
presentar su versión de los hechos, ofrecer su descargo, proponer pruebas y establecer un
contacto directo con las personas que tienen a su cargo la preparación de la acusación o,
directamente, el juicio".
El imputado también tiene el derecho: a) a que se le dé el status de parte para poder
contestar la pretensión punitiva, la cual debe preceder al acto de defensa y serle
debidamente notificada; y, b) a la "última palabra", en tanto derecho potestativo a que la
sentencia se dicte luego de que se le dé la oportunidad de expresar lo que tiene que decir al
finalizar la actividad procesal (arts. 279° del C de PP de 1940 v 301° del CPP de 1991).
El derecho de defensa, según la Constitución, se integra con todo un catálogo de derechos
también fundamentales, concretándose: a) en el derecho de designar un abogado de su
elección o, en su defecto, a uno de oficio; b) en el derecho a comunicarse previamente con
él para contestar la imputación o realizar algún acto procesal; y, c) en el derecho a conocer
en su integridad los cargos y pruebas existentes en su contra. La ilustración de los cargos
por la policía, fiscalía u órgano jurisdiccional, como deber correlativo al derecho de
información del imputado, no sólo se circunscribe a la medida cautelar de detención, sino
que se extiende, por imperio del art. 14°.1 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y
Políticos, a cualquier acusación, sin interesar la medida cautelar dictada contra el imputado.
Es de significar que el acceso a las pruebas sólo podrá denegarse cuando se haya
declarado el secreto de las actuaciones de la instrucción, en las condiciones exigidas por el
art. 73° del Código rituario de 1940, en cuyo caso debe ilustrársele de la resolución judicial
en que se dispone la apertura de la instrucción.
La defensa, en tanto derecho fundamental, es ejercitada tanto por el imputado cuanto por el
abogado defensor, de ahí su carácter dual: privada o material y pública o formal, esta última
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informada por el derecho publico y de carácter obligatoria. La defensa material comprende
el derecho del imputado a hacer valer su propia defensa, ya sea contestando la imputación,
negándola, guardando silencio, o bien conformándose con la pretensión del fiscal. En esta
perspectiva, la defensa técnica se erige como un servicio público imprescindible que se
presta aún contra la voluntad del imputado y viene a completar o complementar la
capacidad del imputado para estar enjuicio penal, con lo que se busca garantizar el principio
de igualdad de armas y resistir eficazmente la persecución penal.
En tanto la finalidad del derecho de defensa del imputado es hacer valer con eficacia el
derecho a la libertad, la necesidad de contradicción efectiva exige reconocer un cuadro de
garantías procesales que limiten la actividad de la acusación y del órgano jurisdiccional. Los
arts. 14°.3 del Pacto y 84.2 de la Convención Americana reconocen los siguientes derechos,
además del derecho a ser informado detalladamente de los cargos y de defenderse asistido
por un defensor -sea de elección o proporcionado por el Estado-: a) de que se designe un
intérprete en caso no se comprenda el idioma: y, b) de contar con el tiempo y los medios
adecuados para la preparación de su defensa. Los demás derechos instrumentales
glosados en dichos instrumentos internacionales guardan relación con el debido proceso
(derecho a ser juzgado sin dilaciones indebidas, a la no autoincriminación y a utilizar la
prueba pertinente), en cuanto garantía genérica, y el derecho al recurso en cuanto garantía
específica.
El derecho de defensa incorpora dentro de sí dos principios fundamentales del proceso
penal. El de contradicción, de carácter estructural al igual que la igualdad, y el acusatorio,
vinculado al objeto del proceso al igual que los de legalidad-oportunidad.
El principio de contradicción
Este principio se construye, en concepto de GIMENO SENDRA, sobre la base de aceptar a
las partes del proceso penal, acusadora y acusada, la posibilidad efectiva de comparecer o
acceder a la jurisdicción a fin de poder hacer valer sus respectivas pretensiones, mediante
la introducción de los hechos que las fundamentan y su correspondiente práctica de
pruebas, así como cuando se le reconoce al acusado su derecho ha ser oído con carácter
previo a la condena.
La contradicción exige: 1. la imputación; 2. la intimación; y, 3. el derecho de audiencia.
Para que el imputado pueda defenderse es imprescindible la imputación, la cual importa una
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relación clara, precisa y circunstanciada de un delito formulada por el Ministerio Público. Esta
imputación debe ser conocida por el procesado -que es lo que se denomina intimación-,
quien además debe tener el derecho de audiencia. Una necesidad de justicia apremiante
para el proceso penal es que nadie sea condenado sin ser oído y vencido enjuicio.
Expresa MAIER, en primer lugar, que el derecho a ser oído es una condición previa al
pronunciamiento por el órgano jurisdiccional no sólo de sentencias sino, inclusive, de
decisiones interlocutorias que conforman la situación del imputado durante el procedimiento.
En segundo lugar, que el derecho de audiencia constituye un presupuesto de validez y
eficacia de las mismas. Y, en tercer lugar, que este principio se extiende: 1. al respeto a la
integridad corporal del imputado; 2. al rechazo a los tormentos y a todo acto de interrogatorio
que propenda al error (preguntas capciosas y sugestivas o amenazas o promesas previas);
3. A la facultad de abstenerse voluntariamente de declarar; y, 4. Al derecho de probar y
controlar la prueba, en cuanto necesidad de equiparar las posibilidades del imputado
respecto de las del acusador.
En conclusión, como postula DE LA OLIVA SANTOS el derecho de audiencia "trata de
impedir que una resolución judicial puede infligir un mal a un sujeto jurídico que no haya
tenido, dentro del proceso de que se trate, la oportunidad de decir y hacer en su defensa
aquello que sea razonable y oportuno". Su violación se presenta, al decir del mismo autor,
cuando se imposibilite completamente de actuar al imputado o cuando se impongan
limitaciones que sólo permitan una actividad inadecuada a la importancia de lo que ha de
decidirse y a los posibles efectos perjudiciales de la decisión.
El principio acusatorio
Este principio indica la distribución de roles y las condiciones en que se debe realizar el
enjuiciamiento del objeto procesal penal. Al respecto, apunta BAUMANN, se entiende por
principio acusatorio aquel según el cual no ha de ser la misma persona quien realice las
averiguaciones y decida después al respecto. Tenemos -continúa explicando- una
persecución de oficio del delito (arts. 2° C de PP de 1940 y 1° del CPP de 1991), pero con
división de roles, lo que es fruto del derecho procesal francés. Esta división, en primer lugar,
impide la parcialidad del juez, pues la función persecutoria: investigación y acusación se
encuentra el Ministerio Público (arts. 159°-, incs. 4 y 5, de la Constitución y 584 del CPP de
1991)
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José María ASENCIO MELLADO señala que el principio acusatorio tiene tres notas
esenciales:
Ejercicio y mantenimiento de la acusación por un órgano distinto al Juez, así como la
exigencia de una acción pública. Rige la máxima ne procedat iudex ex officio.
La división del proceso en dos fases y las tareas propias de cada una de ellas de
investigación y decisión respectivamente, han de ser conferidas a órganos diferentes con el
fin de evitar un probable y posible prejuzgamiento por parte del juez sentenciador. Rige la
máxima de la prohibición de la identidad entre instructor y decisor.
Relativa vinculación del órgano jurisdiccional a las pretensiones de las partes, en atención a
la acusación fiscal. La vinculación del órgano jurisdiccional es de carácter temática, es decir,
al hecho penalmente antijurídico, de suerte que sobre él el órgano jurisdiccional tiene
facultad para completarlo y resolverlo en toda su extensión. El juez no está obligado a
aceptar el título de condena ni la petición de pena, aunque la desvinculación no alcanza a
los hechos imputados, que han de permanecer inmutables, sino a la calificación jurídico-
penal siempre que respete el bien o interés jurídico vulnerado.
Una cuarta nota esencial del principio acusatorio, al decir de GIMENO SENDRA, es la
prohibición de la "reformatio in peius" o reforma peyorativa. El Juez revisor, que conoce de
un grado concreto, no puede agravar más a un apelante de lo que ya lo estaba por la
resolución o sentencia recurrida, salvo que el apelado impugne también
independientemente la sentencia o se adhiera a la apelación ya iniciada. El Juez ad guem
está vinculado por los límites objetivos y subjetivos de la impugnación, que de rebasarse
afectaría irrazonablemente el derecho de defensa.
Sobre el particular, CHIOVENDA sostiene que si el apelante recurre es porque se ve
agraviado en su derecho y, por esa misma razón, si el apelado no recurre es porque no
encuentra perjuicio en la sentencia que ha sido dictada por el juez; eso quiere decir que la
sentencia para el apelado es correcta y debe quedar tal como estaba, de donde se infiere
que no puede salir beneficiado por su inactividad procesal; si no ha querido impugnarla es
porque consideraba que no le era perjudicial, de ahí que la sentencia dictada en segunda
instancia no puede concederse más de lo que le dio la sentencia de primera instancia, o,
dicho en otras palabras, no cabe empeorar la situación del apelante si es éste el único que
recurre
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PRINCIPIOS PROCESALES ESPECÍFICOS (DOCTRINA)
CONSIDERACIONES GENERALES
Como se ha dejado establecido, la Constitución ha reconocido un conjunto muy numeroso
de garantías procesales específicas. Su variedad v extensión impiden que se aborden
pormenorizadamente en este capítulo. Por tanto, es del caso tratar algunos de ellos, tales
como las garantías de igualdad, de investigación oficial y de publicidad. A su alrededor es
posible incorporar principios que les dan fuerza argumental, tales como los de oralidad,
inmediación y concentración, sin perjuicio de que a lo largo del presente libro se estudien
puntualmente las restantes garantías.
EL PRINCIPIO DE LA IGUALDAD
Esta garantía, derivada genéricamente del art. 2°.2 de la Constitución, condiciona
estructuralmente el proceso, conjuntamente con el principio de contradicción. Una
contradicción efectiva en el proceso y la configuración de parte que se da a los sujetos del
procesos, exige desde la Ley Fundamental que tanto la acusación como la defensa actúen
en igualdad de condiciones: es decir, dispongan de iguales derechos procesales, de
oportunidades y posibilidades similares para sostener v fundamentar lo que cada cual
estime conveniente.
Desde el punto de vista procesal, este principio, instituido como un derecho fundamental en
la Constitución, garantiza que ambas partes procesales gocen de los medios de ataque y de
defensa y de la igualdad de armas para hacer valer sus alegaciones y medios de prueba,
cuya vulneración produce indefensión.
Este principio se encuentra implícito en el art. 2°.2 de la Constitución. Dicha norma no
distingue entre ley material y ley procesal, por lo que es una proyección del genérico
principio de igualdad del aludido artículo con el derecho al debido proceso del art. 139°.3, el
cual hay que estimarlo vulnerado cuando el legislador crea privilegios procesales carentes
de fundamentación constitucional alguna, o bien cuando el legislador o el propio órgano
jurisdiccional crean posibilidades procesales que se le niegan a la parte contraria o la gravan
indebidamente con cargos procesales exorbitantes, sin que ambas posibilidades y cargas
procesales alcancen justificación objetiva y razonable alguna.
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Estas consideraciones no obstan, sin duda alguna, a la especial configuración y rol del
Ministerio Público, en cuanto conductor de la investigación del delito, promotor de la acción
penal y guardián de la legalidad (art. 159° Const.), que objetivamente permiten cierta
preeminencia en la etapa de instrucción y un papel cuasi-definidor en la etapa intermedia,
así como la posibilidad que recurra en el solo interés de la ley. Asimismo, la garantía de
igualdad no se resiente con el hecho de que en los delitos de persecución privada, el
agraviado decida no perseguir al ofensor o que decida hacerlo sólo contra algunos, ni que
en la etapa sumarial la posición del imputado sea sustancialmente menor, lo que se
equilibra con el hecho de que debe tratarse de una etapa meramente preparatoria del juicio
oral.
Sin duda alguna, esta garantía se expresa en el régimen de los recursos, en cuya virtud no
es posible configurar diversos efectos al recurso (suspensivos o extensivos) según la parte
que recurre ni concebir la procedencia obligatoria de un recurso en desmedro de la posición
jurídica de la parte contraria. Igualmente, en el ámbito de la prueba este principio tiene
trascendental importancia, de suerte que sólo pueden tener condición de prueba, y servir de
base a la sentencia, las diligencias probatorias que se han actuado con la plena intervención
de las partes, lo que opera esencialmente en el juicio oral, etapa que el art. 139°.4 de la
Constitución ha considerado ineludible.
EL PRINCIPIO DE INVESTIGACIÓN OFICIAL.
La investigación oficial consiste en que la persecución penal es promovida por órganos del
Estado, es decir, no queda librada a la discreción del lesionado o incluso al compromiso,
existente o no, de cualquier ciudadano. Importa, en tanto garantía, que
las investigaciones se llevarán en forma debida y correcta, con la necesaria firmeza, pero, al
mismo tiempo, con la mayor moderación posible.
En tanto la persecución del delito es función del Estado, -sobre él recae la carga de
perseguir todos los delitos-, la Constitución confiere ese deber, en primer lugar, al Ministerio
Público y, en segundo lugar, a la Policía Nacional, con arreglo a los arts. 159°, incs. 4 y 5, y
166°. La dirección jurídico funcional de la Policía, en función de Policía Judicial, corresponde
al Ministerio Público, órgano público al cual se le ha encargado, concurrentemente, el
ejercicio o promoción de la acción penal.
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La máxima de la oficialidad, enseña Eberhard SCHMIDT, domina el proceso penal en un
doble aspecto: a) que la policía y la fiscalía no tienen necesidad de esperar a que los
particulares denuncien los hechos delictivos, sino que deben intervenir de oficio frente a
posibles sospechas y disponer la investigación necesaria para su aplicación; y, b) llegado en
su totalidad el proceso a manos del órgano jurisdiccional por la promoción de la acción
penal, tiene el deber de continuarlo de oficio dictando la resolución final que resuelva el
conflicto jurídico-penal.
Esta máxima de oficialidad no implica, sin embargo, que el particular no puede tener la
posibilidad de influir sobre el mismo por propia iniciativa. El proceso debe asegurar a las
partes, a tono con los principios de contradicción e igualdad, la posibilidad de que puedan
presentar sus alegatos e intervenir ampliamente en él. Empero, más allá de insistir en los
poderes de intervención de las partes, es de enfatizar que el proceso penal, además de la
persecución pública, se guía bajo el llamado impulso oficial, que prevé que se realice de
oficio todo el procedimiento, no siendo necesaria una especial colaboración del imputado.
La Constitución, y con ella el Código de 1991 y los Proyectos de 1995 y 1996, enfatizan que
el Ministerio Público es el conductor o director Y artífice de la investigación. El Fiscal debe
acordar todas las diligencias que considere convenientes o útiles para la comprobación del
delito e identificación de los culpables, sin que sea óbice que en su actuación se guíe por los
principios de legalidad e imparcialidad. Tal directiva obliga a configurar el proceso
respetando la verdad material (art. 65° del CPP de 1991), vale decir, incorporando al
proceso todas las circunstancias, de cargo o de descargo, agravantes, atenuantes o
eximentes.
La obtención de la verdad, sin duda alguna, como explica Winfried HASSEMER, no es
propiamente la material, sino la verdad obtenida por vías formalizadas, es decir, la verdad
forense, y es a ésta a la que se dirige la comprensión escénica en el proceso penal. La
averiguación de la verdad no puede hacerse a cualquier precio. El derecho procesal,
conforme se verá más adelante, despliega una amplia y estructurada serie de prohibiciones
de prueba que impiden al Fiscal y al órgano jurisdiccional adquirir y aprovechar datos cuyo
conocimiento sería de gran interés.
Resulta inconcebible, recogiendo las aspiraciones político jurídicas del siglo XIX, que al
Ministerio Público se le imagine actuando con parcialidad frente al acusado. Por ello es que
la investigación en nuestro ordenamiento jurídico no puede -no debe- producir nada
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definitivo con relación al objeto del proceso, pues sólo procura establecer si existen
sospechas suficientes de la existencia de una acción punible; la tarea del Fiscal no es la
sentencia, sino la acusación (art. 91° del CPP de 1991), lo que constituye la mejor garantía
para el acusado frente a la posibilidad de una condena injusta.
Tener como norte en el proceso la verdad y la imparcialidad de los órganos de la
persecución, exige adicionalmente: a) que el Ministerio Público debe comprobar todos los
hechos necesarios para fundar una sentencia condenatoria: b) que la incertidumbre sobre
los hechos objeto del proceso penal no juega ningún papel, por lo que en ese caso debe
dictarse sentencia absolutoria; c) que el juez debe regirse por el principio "in chibio pro reo"
en el caso de incertidumbre con respecto a un hecho determinado; d) que el juez, con los
límites derivados del principio acusatorio, tiene que determinar por sí mismo el derecho que
aplica: iura novit curia; y, e) que existe, en cuanto principio jurídico, la necesidad de prueba,
de suerte que todos los hechos jurídicamente relevantes, aunque no sean discutidos por las
partes, se deben comprobar por medio de un procedimiento judicial de prueba; además,
que el procedimiento en ausencia no es posible en el proceso penal, con arreglo al art.
139°.2 de la Constitución.
EL PRINCIPIO DE LA PUBLICIDAD
La publicidad constituyó una de las pretensiones políticas más importantes de
la Revolución Francesa. Esta garantía, prevista en el art. 139°.4 de la Constitución,
concierne al control de la justicia penal por la colectividad. Los asuntos penales son
demasiado importantes como para que se los pueda tratar secretamente. La potestad
jurisdiccional emana del pueblo, reza el art. 138° de la Constitución, por lo que resulta
indispensable que el público controle el procedimiento. El público puede asistir personal o
físicamente a las actuaciones judiciales (publicidad inmediata) o puede acceder a ellas
mediante la interposición de algún medio de comunicación social (publicidad mediata).
Obviamente, como previene Ernst BELING, la publicidad popular no está libre de objeciones
jurídico-políticas, pues puede: a) ser utilizada por elementos ilegales para burlar el Derecho
material y ejercitar los derechos procesales abusivamente; b) inducir a las personas que
participen en el juicio a impresionar al público: e) poner en peligro la dignidad del debate oral
produciendo y aumentando la excitación de las masas; v, d) desprestigiar al imputado y a
los testigos en su honor o en su esfera privada, ante todo el mundo. Empero, pesa más la
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consideración de que un proceso penal secreto, por concienzudo y legalmente que se
practique, tiene en contra de sí la impresión de que hay en él algo que necesita ocultarse.
Al respecto, señala HASSEMER, aun cuando la publicidad del procedimiento constituye un
factor peligroso, es un elemento necesario para el discurso institucional. puesto que
representa la posibilidad de control por parte de la comunidad del cumplimiento de los
especiales presupuestos de la comprensión escénica y, asimismo, la posibilidad de
autolegitimación de las decisiones de los miembros de la Administración de Justicia.
El principio es que el juicio oral sea público (art. 268° del CPP de 1991), no así el
procedimiento de investigación y el intermedio, que son reservados, es decir, de
conocimiento exclusivo de las partes (art. 99° CPP de 1991). Esta excepción es
absolutamente razonable, en la medida que: a) la publicidad -comunicación al público de la
realización de los actos procesales instructorios o intermedios- demoraría excesivamente la
tramitación del proceso y perjudicaría las urgentes diligencias que habrán de realizarse en
orden a impedir que desaparezcan las huellas del delito, para recoger e inventariar los datos
que basten a comprobar su existencia y la identificación del presunto delincuente: respeto
debido al hacer judicial; y, b) la publicidad posibilitaría anticipados enjuiciamientos que
ofenderían, posiblemente, a la persona sujeta a proceso y perjudicarían la buena imagen de
la justicia, habría una lógica de desinformación, que confundiría a la sociedad: respeto
debido al justiciable. Por lo demás, el control público debe limitarse a la fase del juicio oral, en
tanto se tenga claro que únicamente lo tratado en esa fase puede fundar la sentencia.
Esta garantía, a la vez un derecho para los ciudadanos, no es absoluta: sufre excepciones.
La Ley Superior (art. 139°.4) señala que si bien la publicidad del juicio no puede impedirse
en los supuestos de responsabilidad de funcionarios públicos, delitos cometidos por medios
de la prensa y los que se refieren a derechos fundamentales garantizados por la
Constitución -verdadera norma de carácter absoluto, a la que la concurrencia de otro bien
jurídico constitucionalmente relevante no puede obviar-, sí puede excluirse en los casos
dispuestos por la ley.
A este respecto, el art. 14°.1 del Pacto Internacional de Derechos Civiles v Políticos, señala
que, en efecto, "la prensa y el público podrán ser excluidos de la totalidad o parte de los
juicios por consideraciones de moral, orden público o seguridad nacional en una sociedad
democrática, o cuando lo exija el interés de la vida privada de las partes, o en la medida
estrictamente necesaria en opinión del tribunal, cuando por circunstancias especiales del
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asunto la publicidad pudiera perjudicar a los intereses de la justicia". Dicha norma, si
embargo, es clara en señalar que las sentencias penales son siempre públicas, excepto en
los casos en que el interés de menores de edad exija lo contrario. El art. 8°.5 de la
Convención Americana de Derechos Humanos permite el secreto del enjuiciamiento en la
medida que se sustente en la necesidad de preservar los intereses de la justicia.
El principio de oralidad
El principio de oralidad, relativo a la forma de los actos procesales, significa que su fase
probatoria se realiza verbalmente. Un proceso es oral, sostiene ROXIN, si la
fundamentación de la sentencia se realiza exclusivamente mediante el material de hecho,
introducido verbalmente en el juicio. Lo rigurosamente oral es la ejecución de la prueba,
los informes de las partes y la "última palabra" del imputado mientras que puede ser escrita
la instrucción, la fase intermedia, la prueba documental -que en el juicio habrá de ser leída-,
la sentencia y el procedimiento recursal. Es de insistir que la escrituralidad de la instrucción
no desvirtúa el principio de oralidad si se advierte que el sumario es actuación encaminada a
preparar el juicio y que es en éste, en la prueba practicada en él, donde han de buscarse los
elementos necesarios para formar la convicción del órgano jurisdiccional.
El principio de inmediación
El principio de inmediación, referente a la relación entre el juez y el objeto procesal, significa
que la actividad probatoria ha de transcurrir ante la presencia o intervención del juez
encargado de pronunciar la sentencia. Si la sentencia se forma exclusivamente sobre el
material probatorio formado bajo su directa intervención en el juicio oral.
El principio de concentración
El principio de concentración, al igual que la inmediación está relacionado con la oralidad del
procedimiento penal y concretamente con el juicio oral. Tiende a reunir en un solo acto
determinadas cuestiones. El material de hecho se concentra en el juicio oral, a fin de que la
actividad probatoria se desarrolle en una audiencia única y en el menor número de
sesiones. Esta concentración, además, es posible porque el juicio oral está precedido de la
instrucción, regido por el principio de eventualidad, y porque la fase intermedia tiende a
purgar el procedimiento de obstáculos procesales.

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LEGISLACION COMPARADA

Es decir, algunos autores sostienen que el debido proceso existe cuando el
proceso es justo, y en sentido contrario no existiría tal principio cuando
estamos ante un proceso injusto, lo cual debe ser materia de reflexión, por
parte de los estudiosos del derecho, a efecto de que existan mayor número de
publicaciones no sólo en el derecho peruano, sino también en el derecho
extranjero.

Tomando como referencia el trabajo de Eduardo OTEIZA podemos citar las
siguientes disposiciones internacionales, lo cual servirá para tener
conocimiento más amplio en el tema materia de estudio como es por cierto el
debido proceso, es decir, este tema que es propiamente un principio que
rebasa las fronteras de los países, para colocarse por encima de muchas
normas internas, menos la constitución política de cada país, todo lo cual
permitirá un conocimiento mas amplio y panorámico de un tema no sólo legal,
sobre el cual existe importantes fuentes de información no sólo legales, sino
también fuentes de información de otras fuentes del derecho, es decir, la ley es
sólo una de las tantas fuentes o partes del derecho, las cuales debemos
estudiar para conocer el debido proceso de una manera mas amplia.

Es decir, el autor citado y consultado permite conocer el tema estudiado de
mejor manera, con lo cual es evidente que el presente trabajo
de investigación se verá mas sólido, sin embargo, algunas personas
consideran que dichas normas citadas a continuación son bastante conocidas
por todos, con lo cual no estamos de acuerdo, y en este sentido, queremos
hacer llegar nuestra felicitación a tan importante autor extranjero, el cual ha
agrupado importantes normas internacionales aplicables al debido proceso, con
lo cual se demuestra que la tendencia en el derecho es hacia su regulación, por
lo tanto, podemos afirmar que el derecho positivo peruano sigue la misma, y de
esta forma nos brinda lo necesario para estar con las últimas novedades de la
disciplina jurídica indicada.


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Si un autor no estudia estas normas internacionales podría pensar que el
debido proceso no tiene alcance supranacional, lo cual resulta ser a todas
luces totalmente incorrecto, porque si lo tiene, lo cual es demostrado
ampliamente a continuación, con citas textuales, lo que permite fácilmente
estudios de derecho comparado, es decir, no sólo de comparación, sino
también de recepción y de circulación de derecho, entre otras tantas
instituciones del derecho comparado.

Por lo tanto, sin mas preámbulos procedemos al estudio de dichas normas
internacionales, para conocer mas ampliamente el debido proceso y de esta
forma hacer respetar los derechos de nuestros patrocinados y los nuestros
también, y en todo caso también debe tenerse en cuenta la investigación
jurídica, la cual resulta ser una importante disciplina jurídica que debe ser
tenida en cuenta por parte de todos los abogados y estudiantes de derecho.

El preámbulo de la declaración de los derechos del hombre y del ciudadano de
1789 Adoptada por la Asamblea Constituyente francesa del 20 al 26 de agosto
de 1789, aceptada por el Rey de Francia el 5 de octubre de 1789, establece
que "Los representantes del pueblo francés, que han formado una Asamblea
Nacional, considerando que la ignorancia, la negligencia o el desprecio de
los derechos humanos son las únicas causas de calamidades públicas y de
la corrupción de los gobiernos, han resuelto exponer en una declaración
solemne estos derechos naturales, imprescriptibles e inalienables; para que,
estando esta declaración continuamente presente en la mente de los miembros
de la corporación social, puedan mostrarse siempre atentos a sus derechos y a
sus deberes; para que los actos de los poderes legislativo y ejecutivo
del gobierno, pudiendo ser confrontados en todo momento para los fines de las
instituciones políticas, puedan ser más respetados, y también para que las
aspiraciones futuras de los ciudadanos, al ser dirigidas por principios sencillos
e incontestables, puedan tender siempre a mantener la Constitución y la
felicidad general".



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En el artículo XVIII de la Declaración americana de los derechos y deberes del
hombre Aprobada en la Novena Conferencia Internacional Americana
Bogotá, Colombia, 1948 se precisa que: "Artículo XVIII. Toda persona puede
ocurrir a los tribunales para hacer valer sus derechos. Asimismo debe disponer
de un procedimiento sencillo y breve por el cual la justicia lo ampare contra
actos de la autoridad que violen, en perjuicio suyo, alguno de los derechos
fundamentales consagrados constitucionalmente".

En el artículo 10 de la Declaración Universal de los Derechos humanos,
Adoptada y proclamada por la Resolución de la Asamblea General 217 A (III)
del 10 de diciembre de 1948, se estableció que: "Artículo 10.- Toda persona
tiene derecho, en condiciones de plena igualdad, a ser oída públicamente y con
justicia por un tribunal independiente e imparcial, para la determinación de sus
derechos y obligaciones o para elexamen de cualquier acusación contra ella en
materia penal".

Por otra parte el artículo 14 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y
Políticos, Adoptado y abierto a la firma, ratificación y adhesión por la Asamblea
General en su resolución 2200 A (XXI), de 16 de diciembre de 1966, establece
que: "

Artículo 14

1. Todas las personas son iguales ante los tribunales y cortes de justicia.
Toda persona tendrá derecho a ser oída públicamente y con las debidas
garantías por un tribunal competente, independiente e imparcial,
establecido por la ley, en la substanciación de cualquier acusación
de carácter penal formulada contra ella o para la determinación de sus
derechos u obligaciones de carácter civil. La prensa y el público podrán
ser excluidos de la totalidad o parte de los juicios por consideraciones
de moral, orden público o seguridad nacional en
una sociedad democrática, o cuando lo exija el interés de la vida privada
de las partes o, en la medida estrictamente necesaria en opinión del
tribunal, cuando por circunstancias especiales del asunto la publicidad
pudiera perjudicar a los intereses de la justicia; pero toda sentencia en
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materia penal o contenciosa será pública, excepto en los casos en que
el interés de menores de edad exija lo contrario, o en las acusaciones
referentes a pleitos matrimoniales o a la tutela de menores.

2. Toda persona acusada de un delito tiene derecho a que se presuma su
inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad conforme a la ley.

3. Durante el proceso, toda persona acusada de un delito tendrá derecho,
en plena igualdad, a las siguientes garantías mínimas:

a) A ser informada sin demora, en un idioma que comprenda y en
forma detallada, de la naturaleza y causas de la acusación
formulada contra ella;
b) A disponer del tiempo y de los medios adecuados para la
preparación de su defensa y a comunicarse con un defensor de su
elección;
c) A ser juzgado sin dilaciones indebidas;
d) A hallarse presente en el proceso y a defenderse personalmente o
ser asistida por un defensor de su elección; a ser informada, si no
tuviera defensor, del derecho que le asiste a tenerlo, y, siempre que
el interés de la justicia lo exija, a que se le nombre defensor de
oficio, gratuitamente, si careciere de medios suficientes para
pagarlo;
e) A interrogar o hacer interrogar a los testigos de cargo y a obtener la
comparecencia de los testigos de descargo y que éstos sean
interrogados en las mismas condiciones que los testigos de cargo;
f) A ser asistida gratuitamente por un intérprete, si no comprende o no
habla el idioma empleado en el tribunal;
g) A no ser obligada a declarar contra sí misma ni a confesarse
culpable.

4. En el procedimiento aplicable a los menores de edad a efectos penales
se tendrá en cuenta esta circunstancia y la importancia de estimular su
readaptación social.
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5. Toda persona declarada culpable de un delito tendrá derecho a que el
fallo condenatorio y la pena que se le haya impuesto sean sometidos a
un tribunal superior, conforme a lo prescrito por la ley.
6. Cuando una sentencia condenatoria firme haya sido ulteriormente
revocada, o el condenado haya sido indultado por haberse producido o
descubierto un hecho plenamente probatorio de la comisión de un error
judicial, la persona que haya sufrido una pena como resultado de tal
sentencia deberá ser indemnizada, conforme a la ley, a menos que se
demuestre que le es imputable en todo o en parte el no haberse
revelado oportunamente el hecho desconocido.
7. Nadie podrá ser juzgado ni sancionado por un delito por el cual haya
sido ya condenado o absuelto por una sentencia firme de acuerdo con la
ley y el procedimiento penal de cada país".
Además el artículo 25 de la convención americana sobre derechos
humanos suscrita en la conferencia especializada interamericana sobre
derechos humanos de San José, Costa Rica 7 al 22 de noviembre de
1969 establece que:

"Artículo 25. Protección Judicial

1. Toda persona tiene derecho a un recurso sencillo y rápido o a cualquier
otro recurso efectivo ante los jueces o tribunales competentes, que la
ampare contra actos que violen sus derechos fundamentales
reconocidos por la Constitución, la ley o la presente Convención, aun
cuando tal violación sea cometida por personas que actúen en ejercicio
de sus funciones oficiales.
2. Los Estados Partes se comprometen:
a) a garantizar que la autoridad competente prevista por el sistema legal
del Estado decidirá sobre los derechos de toda persona que
interponga tal recurso;
b) a desarrollar las posibilidades de recurso judicial, y
c) a garantizar el cumplimiento, por las autoridades competentes, de
toda decisión en que se haya estimado procedente el recurso".
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A continuación demostraremos que el debido proceso también se aplica al
derecho procesal administrativo, por lo tanto, el área de conocimiento es mas
amplia.

La ley del procedimiento administrativo general, la cual se encuentra contenida
en la ley 27444, contiene importantes normas sobre el debido proceso, a las
cuales nos remitimos para sostener que este principio y garantía procesal se
aplica también a los procedimientos administrativos, por ser éstos tipos, clases
o variedades de procesos, y de esta forma podemos concluir que el derecho
procesal es bastante amplio y tiene un área de conocimiento bastante amplia,
lo que hace difícil que un abogado o jurista domine toda esta rama del derecho
o disciplina jurídica.

El debido proceso no sólo se aplica al derecho procesal civil y penal, sino
también al derecho administrativo, conforme hemos explicado y al derecho
constitucional, conforme explicaremos.

Consideramos importante revisar las constituciones peruanas al igual que los
estatutos provisorios peruanos, lo cual permitirá acceder a información que
será de mucha utilidad no sólo para los constitucionalistas, sino también para
los estudiosos del debido proceso, por lo tanto, sin más preámbulo procedemos
a estudiar las fuentes de información indicadas.

Este tema se encontraba regulado en los artículos 242 al 255, 287, 294 y 304
al 306 de la constitución de Cádiz de 1812, artículo 2 de la sección octava del
estatuto provisorio de 1821, Artículo 95 al 121 de la constitución de 1823,
artículo 97 al 123 de la constitución de 1826, artículo 103 al 131 de la
constitución de 1828, artículo 107 al 129 de la constitución de 1834 (la
constitución de 1836 del estado sud peruano y de 1836 del estado nor peruano
no contiene normas sobre este tema), artículo 33 constitución del estado nor y
sud peruano y Bolivia de 1837, artículos 111 al 133 de la constitución de 1839,
el Estatuto provisorio no lo contiene, artículos 18, 124 al 133 de la constitución
de 1856, artículos 18, 124 al 130 de la constitución de 1860, artículos 17, 121
al 130 de la constitución de 1867, artículos 24, 26, 146 al 157 de la constitución
de 1920, artículos 56, 57, 220 al 231 de la constitución de 1933, literal g del
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inciso 20 del artículo 2, 232 al 244 de la constitución de 1979, y numeral 3 del
artículo 139 de la constitución de 1993.

Por lo tanto, podemos afirmar que el debido proceso se ha encontrado
consagrado en parte en casi todos los textos constitucionales que han regido
en el derecho peruano, es decir, desde la constitución de Cádiz hasta la
constitución política peruana de 1993, que es el texto vigente, y sobre los dos
últimos textos constitucionales hemos consultado diversos libros, dentro de los
cuales destaca los trabajos de Enrique CHIRINOS SOTO y el trabajo editado
por la editorial Gaceta Jurídica, los cuales han difundido dichos textos
constitucionales, sin embargo, no han realizado un estudio histórico de los
indicados, por lo tanto, en el presente trabajo queremos que los lectores
puedan tener una información consolidada sobre el debido proceso en los
textos indicados.

La constitución es un texto normativo realmente importante en el estudio del
derecho no sólo constitucional sino también de otras ramas del derecho, con lo
cual se puede tener un conocimiento adecuado sobre el debido proceso y de
esta forma podemos afirmar que si no estudiamos estas normas es claro que
podemos incurrir en error.

En el derecho peruano se ha advertido que el derecho constitucional poco a
poco va adquiriendo mayor importancia, a tal punto que se organizan en el
mismo diversas maestrías en dicha especialidad, con lo cual se busca difundir
el conocimiento constitucional en post grado, pero con un alto nivel académico
y de esta forma podemos concluir que en todos los estudios en los cuales el
derecho tenga importancia se debe consultar los textos constitucionales para
conocer lo establecido por la norma de mayor jerarquía en cada uno de los
países.

Por lo tanto, debemos definir a dicha rama del derecho, como es por cierto el
derecho constitucional, que para nosotros puede ser considerada como la rama
del derecho que estudia y regula los principales temas en el derecho, dentro de
los cuales podemos citar el caso de los derechos humanos y las principales
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instituciones públicas, es decir, no sólo regula poderes constitucionalizados,
sino también otras.

Las normas que se citarán a continuación son normas constitucionales
extranjeras, las cuales son bastante importantes dentro del estudio del debido
proceso y debemos precisar que han sido extraídas del trabajo de Victor
TICONA POSTIGO el cual ha publicado importantes trabajos sobre el derecho
procesal, a los cuales ya nos tiene acostumbrados.

LA CONSTITUCIÓN ARGENTINA ESTABLECE LO SIGUIENTE:

Art. 18.- Ningún habitante de la Nación puede ser penado sin juicio previo
fundado en ley anterior al hecho del proceso, ni juzgado por comisiones
especiales, o sacado de los jueces designados por la ley antes del hecho de la
causa. Nadie puede ser obligado a declarar contra sí mismo; ni arrestado sino
en virtud de orden escrita de autoridad competente. Es inviolable la defensa en
juicio de la persona y de los derechos. El domicilio es inviolable, como también
la correspondencia epistolar y los papeles privados; y una ley determinará en
qué casos y con qué justificativos podrá procederse a su allanamiento y
ocupación. Quedan abolidos para siempre la pena de muerte por causas
políticas, toda especie de tormento y los azotes. Las cárceles de
la Nación serán sanas y limpias, para seguridad y no para castigo de los reos
detenidos en ellas, y toda medida que a pretexto de precaución conduzca a
mortificarlos más allá de lo que aquélla exija, hará responsable al juez que la
autorice.

Art. 43.- Toda persona puede interponer acción expedita y rápida de amparo,
siempre que no exista otro medio judicial más idóneo, contra todo acto u
omisión de autoridades públicas o de particulares, que en forma actual o
inminente lesione, restrinja, altere o amenace, con arbitrariedad o ilegalidad
manifiesta, derechos y garantías reconocidos por esta Constitución, un tratado
o una ley. En el caso, el juez podrá declarar la inconstitucionalidad de la norma
en que se funde el acto u omisión lesiva.

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Podrán interponer esta acción contra cualquier forma de discriminación y en lo
relativo a los derechos que protegen al ambiente, a la competencia, al usuario y
al consumidor, así como a los derechos de incidencia colectiva en general, el
afectado, el defensor del pueblo y las asociaciones que propendan a esos
fines, registradas conforme a la ley, la que determinará los requisitos y formas
de su organización.

Toda persona podrá interponer esta acción para tomar conocimiento de
los datos a ella referidos y de su finalidad, que consten
en registros o bancos de datos públicos, o los privados destinados a
proveer informes, y en caso de falsedad o discriminación, para exigir la
supresión, rectificación, confidencialidad o actualización de aquéllos. No podrá
afectarse el secreto de las fuentes de información periodística.

Cuando el derecho lesionado, restringido, alterado o amenazado fuera
la libertad física, o en caso de agravamiento ilegítimo en la forma o condiciones
de detención, o en el de desaparición forzada de personas, la acción de
hábeas corpus podrá ser interpuesta por el afectado o por cualquiera en su
favor y el juez resolverá de inmediato, aun durante la vigencia del estado de
sitio.

Art. 86.- El Defensor del Pueblo es un órgano independiente instituido en el
ámbito del Congreso de la Nación, que actuará con plena autonomía funcional,
sin recibir instrucciones de ninguna autoridad. Su misión es la defensa y
protección de los derechos humanos y demás derechos, garantías e intereses
tutelados en esta Constitución y las leyes, ante hechos, actos u omisiones de
la Administración; y el control del ejercicio de las funciones administrativas
públicas.
El Defensor del Pueblo tiene legitimación procesal. Es designado y removido
por el Congreso con el voto de las dos terceras partes de los miembros
presentes de cada una de las Cámaras. Goza de las inmunidades y privilegios
de los legisladores. Durará en su cargo cinco años, pudiendo ser nuevamente
designado por una sola vez.
La organización y el funcionamiento de esta institución serán regulados por una
ley especial.
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LA CONSTITUCIÓN COSTARRICENSE SEÑALA:

ARTICULO 34.- A ninguna ley se le dará efecto retroactivo en perjuicio de
persona alguna, o de sus derechos patrimoniales adquiridos o de situaciones
jurídicas consolidadas.

ARTICULO 35.- Nadie puede ser juzgado por comisión, tribunal o juez
especialmente nombrado para el caso, sino exclusivamente por los tribunales
establecidos de acuerdo con esta Constitución,

ARTICULO 36.- En materia penal nadie está obligado a declarar contra sí
mismo ni contra su cónyuge, ascendientes, descendientes o parientes
colaterales hasta el tercer grado inclusive de consanguinidad o afinidad.

ARTICULO 37.- Nadie podrá ser detenido sin un indicio comprobado de haber
cometido delito, y sin mandato escrito de juez o autoridad encargada del orden
público, excepto cuando se tratare de reo prófugo o delincuente in fraganti;
pero en todo caso deberá ser puesto a disposición de juez competente dentro
del término perentorio de veinticuatro horas.

ARTICULO 38.- Ninguna personal puede ser reducida a prisión por deuda.

ARTICULO 39.- A nadie se hará sufrir pena sino por delito, cuasidelito o falta,
sancionados por ley anterior y en virtud de sentencia firme dictada por
autoridad competente, previa oportunidad concedida al indiciado para ejercitar
su defensa y mediante la necesaria demostración de culpabilidad.

No constituyen violación a este artículo o a los dos anteriores, al apremio
corporal en materia civil o de trabajo o las detenciones que pudieren decretarse
en las insolvencias, quiebras o concursos de acreedores.

ARTICULO 40.- Nadie será sometido a tratamientos crueles o degradantes, ni
a penas perpetuas, ni a la pena de confiscación. Toda declaración obtenida por
medio de violencia será nula.
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ARTICULO 41.- Ocurriendo a las leyes, todos han de encontrar reparación para
las injurias o daños que hayan recibido en su persona, propiedad o intereses
morales. Debe hacérseles justicia pronta, cumplida, sin denegación y en
estricta conformidad con las leyes.

ARTICULO 42.- Un mismo juez no puede serlo en diversas instancias para la
decisión de un mismo punto. Nadie podrá ser juzgado más de una vez por el
mismo hecho punible.

Se prohíbe reabrir causas penales fenecidas y juicios fallados con autoridad de
cosa juzgada, salvo cuando proceda el recurso de revisión.

ARTICULO 48.- Toda persona tiene derecho al recurso de Hábeas Corpus
cuando se considere ilegítimamente privada de su libertad.
Este recurso es de conocimiento exclusivo de la Corte Suprema de Justicia y
queda a su juicio ordenar la comparecencia del ofendido, sin que para
impedirlo pueda alegarse obediencia debida u otra excusa.
Para mantener o restablecer el goce de los otros derechos consagrados en
esta Constitución , a toda persona le asiste, además, el recurso deAmparo, del
que conocerán los tribunales que fije la ley.

LA CONSTITUCIÓN DE CUBA SEÑALA QUE:

Artículo 59o.- Nadie puede ser encausado ni condenado sino por tribunal
competente en virtud de leyes anteriores al delito y con las formalidades y
garantías que estas establecen. Todo acusado tiene derecho a la defensa.
No se ejercerá violencia ni coacción de clase alguna sobre las personas para
forzarlas a declarar.

Es nula toda declaración obtenida con infracción de este precepto y los
responsables incurrirán en las sanciones que fija la ley.




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LA CONSTITUCIÓN CHILENA PRECISA:

ARTÍCULO 19.- La Constitución asegura a todas las personas:

3º.- La igual protección de la ley en el ejercicio de sus derechos.

Toda persona tiene derecho a defensa jurídica en la forma que la ley señale y
ninguna autoridad o individuo podrá impedir, restringir o perturbar la debida
intervención del letrado si hubiere sido requerida. Tratándose de los integrantes
de las Fuerzas Armadas y de Orden y Seguridad Pública, este derecho se
regirá, en lo concerniente a lo administrativo y disciplinario, por las normas
pertinentes de sus respectivos estatutos.

La ley arbitrará los medios para otorgar asesoramiento y defensa jurídica a
quienes no puedan procurárselos por sí mismos.

Nadie podrá ser juzgado por comisiones especiales, sino por el tribunal que
señalare la ley y que se hallare establecido por ésta con anterioridad a la
perpetración del hecho.

Toda sentencia de un órgano que ejerza jurisdicción debe fundarse en un
proceso previo legalmente tramitado. Corresponderá al legislador establecer
siempre las garantías de un procedimiento y una investigación racionales y
justos.

La ley no podrá presumir de derecho la responsabilidad penal.

Ningún delito se castigará con otra pena que la que señale una ley promulgada
con anterioridad a su perpetración, a menos que una nueva ley favorezca al
afectado.

Ninguna ley podrá establecer penas sin que la conducta que se sanciona esté
expresamente descrita en ella;


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LA CONSTITUCIÓN ECUATORIANA SEÑALA:

Art. 23.- Sin perjuicio de los derechos establecidos en esta Constitución y en
los instrumentos internacionales vigentes, el Estado reconocerá y garantizará a
las personas los siguientes:

1. La inviolabilidad de la vida. No hay pena de muerte.

2. La integridad personal. Se prohiben las penas crueles, las torturas; todo
procedimiento inhumano, degradante o que implique violencia física,
psicológica, sexual o coacción moral, y la aplicación y utilización
indebida de material genético humano.
El Estado adoptará las medidas necesarias para prevenir, eliminar y
sancionar, en especial, la violencia contra los niños, adolescentes, las
mujeres y personas de la tercera edad.
Las acciones y penas por genocidio, tortura, desaparición forzada de
personas, secuestro y homicidio por razones políticas o de conciencia,
serán imprescriptibles. Estos delitos no serán susceptibles de indulto o
amnistía. En estos casos, la obediencia a órdenes superiores no eximirá
de responsabilidad.
3. La igualdad ante la ley. Todas las personas serán consideradas iguales
y gozarán de los mismos derechos, libertades y oportunidades, sin
discriminación en razón de nacimiento, edad, sexo, etnia, color, origen
social, idioma; religión, filiación política, posición económica, orientación
sexual; estado de salud, discapacidad, o diferencia de cualquier otra
índole.
4. La libertad. Todas las personas nacen libres. Se prohíbe la esclavitud, la
servidumbre y el tráfico de seres humanos en todas sus formas. Ninguna
persona podrá sufrir prisión por deudas, costas, impuestos, multas ni
otras obligaciones, excepto el caso de pensiones alimenticias. Nadie
podrá ser obligado a hacer algo prohibido o a dejar de hacer algo no
prohibido por la ley.
5. El derecho a desarrollar libremente su personalidad, sin más limitaciones
que las impuestas por el orden jurídico y los derechos de los demás.
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6. El derecho a vivir en un ambiente sano, ecológicamente equilibrado y
libre de contaminación. La ley establecerá las restricciones al ejercicio
de determinados derechos y libertades, para proteger el medio
ambiente.

7. El derecho a disponer de bienes y servicios, públicos y privados, de
óptima calidad; a elegirlos con libertad, así como a recibir información
adecuada y veraz sobre su contenido y características.

8. El derecho a la honra, a la buena reputación y a la intimidad personal y
familiar. La ley protegerá el nombre, la imagen y la voz de la persona.

9. El derecho a la libertad de opinión y de expresión del pensamiento en
todas sus formas, a través de cualquier medio de comunicación, sin
perjuicio de las responsabilidades previstas en la ley.
La persona afectada por afirmaciones sin pruebas o inexactas, o
agraviada en su honra por informaciones o publicaciones no pagadas
hechas por la prensa u otros medios de comunicación social, tendrá
derecho a que estos hagan la rectificación correspondiente en forma
obligatoria, inmediata y gratuita, y en el mismo espacio o tiempo de la
información o publicación que se rectifica.

10. El derecho a la comunicación y a fundar medios de comunicación social
y a acceder, en igualdad de condiciones, a frecuencias
de radio y televisión.
11. La libertad de conciencia; la libertad de religión, expresada en forma
individual o colectiva, en público o en privado. Las personas practicarán
libremente el culto que profesen, con las únicas limitaciones que la ley
prescriba para proteger y respetar la diversidad, la pluralidad, la
seguridad y los derechos de los demás.
12. La inviolabilidad de domicilio. Nadie podrá ingresar en él ni realizar
inspecciones o registros sin la autorización de la persona que lo habita o
sin orden judicial, en los casos y forma que establece la ley.
13. La inviolabilidad y el secreto de la correspondencia. Esta sólo podrá ser
retenida, abierta y examinada en los casos previstos en la ley. Se
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guardará el secreto de los asuntos ajenos al hecho que motive su
examen. El mismo principio se observará con respecto a cualquier otro
tipo o forma de comunicación.
14. El derecho a transitar libremente por el territorio nacional y a escoger su
residencia. Los ecuatorianos gozarán de libertad para entrar y salir
del Ecuador. En cuanto a los extranjeros, se estará a lo dispuesto en la
ley. La prohibición de salir del país solo podrá ser ordenada por juez
competente, de acuerdo con la ley.
15. El derecho a dirigir quejas y peticiones a las autoridades, pero en ningún
caso en nombre del pueblo; y a recibir la atención o las respuestas
pertinentes, en el plazo adecuado.
16. La libertad de empresa, con sujeción a la ley.
17. La libertad de trabajo. Ninguna persona podrá ser obligada a realizar un
trabajo gratuito o forzoso.
18. La libertad de contratación, con sujeción a la ley.
19. La libertad de asociación y de reunión, con fines pacíficos.
20. El derecho a una calidad de vida que asegure la
salud, alimentación y nutrición, agua potable, saneamiento
ambiental; educación, trabajo, empleo, recreación, vivienda, vestido y
otros servicios sociales necesarios.
21. El derecho a guardar reserva sobre sus convicciones políticas y
religiosas. Nadie podrá ser obligado a declarar sobre ellas. En ningún
caso se podrá utilizar la información personal de terceros sobre sus
creencias religiosas y filiación política, ni sobre datos referentes a salud
y vida sexual, salvo para satisfacer necesidades de atención médica.
22. El derecho a participar en la vida cultural de la comunidad.
23. El derecho a la propiedad, en los términos que señala la ley.
24. El derecho a la identidad, de acuerdo con la ley.
25. El derecho a tomar decisiones libres y responsables sobre su vida
sexual.
26. La seguridad jurídica.
27. El derecho al debido proceso y a una justicia sin dilaciones.

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Art. 24.- Para asegurar el debido proceso deberán observarse las siguientes
garantías básicas, sin menoscabo de otras que establezcan la Constitución, los
instrumentos internacionales, las leyes o la jurisprudencia:

1. Nadie podrá ser juzgado por un acto u omisión que al momento de
cometerse no esté legalmente tipificado como infracción penal,
administrativa o de otra naturaleza, ni se le aplicará una sanción no
prevista en la Constitución o la ley. Tampoco se podrá juzgar a una
persona sino conforme a las leyes preexistentes, con observancia del
trámite propio de cada procedimiento.
2. En caso de conflicto entre dos leyes que contengan sanciones, se
aplicará la menos rigurosa, aun cuando su promulgación fuere posterior
a la infracción; y en caso de duda, la norma que contenga sanciones se
aplicará en el sentido más favorable al encausado.
3. Las leyes establecerán la debida proporcionalidad entre infracciones y
sanciones. Determinará también sanciones alternativas a las penas de
privación de la libertad, de conformidad con la naturaleza de cada caso,
la personalidad del infractor y la reinserción social del sentenciado.
4. Toda persona, al ser detenida, tendrá derecho a conocer en forma clara
las razones de su detención, la identidad de la autoridad que la ordenó,
la de los agentes que la llevan a cabo y la de los responsables del
respectivo interrogatorio.
También será informada de su derecho a permanecer en silencio, a
solicitar la presencia de un abogado y a comunicarse con un familiar o
con cualquier persona que indique. Será sancionado quien haya
detenido a una persona, con o sin orden escrita del juez, y no justifique
haberla entregado inmediatamente a la autoridad competente.

5. Ninguna persona podrá ser interrogada, ni aun con fines de
investigación, por el Ministerio Público, por una autoridad policial o por
cualquier otra, sin la asistencia de un abogado defensor particular o
nombrado por el Estado, en caso de que el interesado no pueda
designar a su propio defensor. Cualquier diligencia judicial, preprocesal
o administrativa que no cumpla con este precepto, carecerá
de eficacia probatoria.
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6. Nadie será privado de su libertad sino por orden escrita de juez
competente, en los casos, por el tiempo y con las formalidades
prescritas por la ley, salvo delito flagrante, en cuyo caso tampoco podrá
mantenérsele detenido sin fórmula de juicio, por más de veinticuatro
horas. Se exceptúan los arrestos disciplinarios previstos por la ley dentro
de los organismos de la fuerza pública. Nadie podrá ser incomunicado.
7. Se presumirá la inocencia de toda persona cuya culpabilidad no se haya
declarado mediante sentencia ejecutoriada.
8. La prisión preventiva no podrá exceder de seis meses, en las causas por
delitos sancionados con prisión, ni de un año, en delitos sancionados
con reclusión. Si se excedieren esos plazos, la orden de prisión
preventiva quedará sin efecto, bajo la responsabilidad del juez que
conoce la causa.
En todo caso, y sin excepción alguna, dictado el auto
de sobreseimiento o la sentencia absolutoria, el detenido recobrará
inmediatamente su libertad, sin perjuicio de cualquier consulta o recurso
pendiente
9. Nadie podrá ser obligado a declarar en juicio penal contra su cónyuge o
parientes hasta dentro del cuarto grado de consanguinidad o segundo
de afinidad, ni compelido a declarar en contra de sí mismo, en asuntos
que puedan ocasionar su responsabilidad penal.
Serán admisibles las declaraciones voluntarias de quienes resulten
víctimas de un delito o las de los parientes de éstas,
con independencia del grado de parentesco. Estas personas, además,
podrán plantear y proseguir la acción penal correspondiente.
10. Nadie podrá ser privado del derecho de defensa en ningún estado o
grado del respectivo procedimiento. El Estado establecerá defensores
públicos para el patrocinio de las comunidades indígenas, de los
trabajadores, de las mujeres y de los menores de edad abandonados o
víctimas de violencia intrafamiliar o sexual, y de toda persona que no
disponga de medios económicos.
11. Ninguna persona podrá ser distraída de su juez competente ni juzgada
por tribunales de excepción o por comisiones especiales que se creen
para el efecto.
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12. Toda persona tendrá el derecho a ser oportuna y debidamente
informada, en su lengua materna, de las acciones iniciadas en su contra.
13. Las resoluciones de los poderes públicos que afecten a las personas,
deberán ser motivadas. No habrá tal motivación si en la resolución no se
enunciaren normas o principios jurídicos en que se haya fundado, y si no
se explicare la pertinencia de su aplicación a los antecedentes de hecho.
Al resolver la impugnación de una sanción, no se podrá empeorar la
situación del recurrente.
14. Las pruebas obtenidas o actuadas con violación de la Constitución o la
ley, no tendrán validez alguna.
15. En cualquier clase de procedimiento, los testigos y peritos estarán
obligados a comparecer ante el juez y a responder al interrogatorio
respectivo, y las partes tendrán derecho de acceso a
los documentos relacionados con tal procedimiento.
16. Nadie podrá ser juzgado más de una vez por la misma causa.
17. Toda persona tendrá derecho a acceder a los órganos judiciales y a
obtener de ellos la tutela efectiva, imparcial y expedita de sus derechos
e intereses, sin que en caso alguno quede en indefensión. El
incumplimiento de las resoluciones judiciales será sancionado por la ley.

POR OTRO LADO LA CONSTITUCIÓN DE GUATEMALA SEÑALA:

ARTICULO 12.- Derecho de defensa. La defensa de la persona y sus derechos
son inviolables. Nadie podrá ser condenado, ni privado de sus derechos, sin
haber sido citado, oído y vencido en proceso legal ante juez o tribunal
competente y preestablecido.
Ninguna persona puede ser juzgada por Tribunales Especiales o secretos, ni
por procedimientos que no estén preestablecidos legalmente.

ARTICULO 13.- Motivos para auto de prisión. No podrá dictarse auto de
prisión, sin que preceda información de haberse cometido un delito y sin que
concurran motivos racionales suficientes para creer que la persona detenida lo
ha cometido o participado en él.
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Las autoridades policiales no podrán presentar de oficio, ante los medios de
comunicación social, a ninguna persona que previamente no haya sido
indagada por tribunal competente.

ARTICULO 14.- Presunción de inocencia y publicidad del proceso. Toda
persona es inocente, mientras no se le haya declarado responsable
judicialmente, en sentencia debidamente ejecutoriada.
El detenido, el ofendido, el Ministerio Público y los abogados que hayan sido
designados por los interesados, en forma verbal o escrita, tienen derecho de
conocer personalmente, todas las actuaciones, documentos y diligencias
penales, sin reserva alguna y en forma inmediata.

ARTICULO 15.- Irretroactividad de la ley. La ley no tiene efecto retroactivo,
salvo en materia penal cuando favorezca al reo.

ARTICULO 16.- Declaración contra sí y parientes. En proceso penal, ninguna
persona puede ser obligada a declarar contra sí misma, contra su cónyuge o
persona unida de hecho legalmente, ni contra sus parientes dentro de los
grados de ley.

ARTICULO 17.- No hay delito ni pena sin ley anterior. No son punibles las
acciones u omisiones que no estén calificadas como delito o falta y penadas
por ley anterior a su perpetración.
No hay prisión por deuda.

LA CONSTITUCIÓN DE HONDURAS ESTABLECE:

ARTICULO 88.- No se ejercerá violencia ni coacción de ninguna clase sobre
las personas para forzarlas o declarar.
Nadie puede ser obligado en asunto-penal, disciplinario o de policía, a declarar
contra sí mismo, contra su cónyuge o compañero de hogar, no contra sus
parientes dentro del cuarto grado de consanguinidad o segundo de afinidad.
Sólo hará prueba la declaración rendida ante juez competente.
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Toda declaración obtenida con infracción de cualesquiera de estas
disposiciones, es nula y los responsables incurrirán en las penas que
establezca la ley.

ARTICULO 89.- Toda persona es inocente mientras no se haya declarado su
responsabilidad por autoridad competente.

ARTICULO 90.- Nadie puede ser juzgado sino por juez o tribunal competente
con las formalidades, derechos y garantías que la Ley establece.
Se reconoce el fuero de guerra para los delitos y faltas de orden militar. En
ningún caso los tribunales militares podrán extender su jurisdicción sobre
personas que no estén en servicio activo en las Fuerzas Armadas.

ARTICULO 91.- Cuando en un delito o falta de orden militar estuviere implicado
un civil o un militar de baja, conocerá del caso la autoridad competente del
fuero común.

ARTICULO 92.- No podrá proveerse auto de prisión sin que proceda plena de
haberse cometido un crimen o simple delito que merezca la pena de privación
de la libertad, y sin que resulte indicio racional de quien sea su autor.
En la misma forma se hará la declaratoria de reo.

ARTICULO 93.- Aún con auto de prisión, ninguna persona puede ser llevada a
la cárcel ni detenida en ella, si otorga caución suficiente de conformidad con la
Ley.
ARTICULO 94.- A nadie se impondrá pena alguna sin haber sido oído y
vencido en juicio, y sin que le haya sido impuesta por resolución ejecutoriada
de Juez o autoridad competente.

En los casos de apremio y otras medidas de igual naturaleza en materia civil
o laboral, así como en los de multa o arresto en materia de policía, siempre
deberá ser oído el afectado.

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ARTICULO 95.- Ninguna persona será sancionada con penas no establecida
previamente en la Ley, ni podrá ser juzgada otra vez por los mismos hechos
punibles que motivaron anteriores enjuiciamientos.

ARTICULO 96.- La Ley no tiene efecto retroactivo, excepto en materia penal
cuando la nueva ley favorezca al delincuente o procesado.

ARTICULO 97.- Nadie podrá ser condenado a penas perpetuas, infamantes,
proscritivas o confiscatorias.
Las penas restrictivas de la libertad no podrán exceder de veinte años y de
treinta años las acumuladas por varios delitos.

ARTICULO 98.- Ninguna persona podrá ser detenida, arrestada o presa por
obligaciones que no provengan de delito o falta.

LA CONSTITUCIÓN DE MÉXICO SEÑALA:

artículo 16. Nadie puede ser molestado en su persona, familia, domicilio,
papeles o posesiones, sino en virtud de mandamiento escrito de la autoridad
competente, que funde y motive la causa legal del procedimiento. (reformado
en su integridad mediante decreto publicado en el diario oficial de la federación
el 18 de junio de 2008)

Toda persona tiene derecho a la protección de sus datos personales, al
acceso, rectificación y cancelación de los mismos, así como a manifestar su
oposición, en los términos que fije la ley, la cual establecerá los supuestos de
excepción a los principios que rijan el tratamiento de datos, por razones de
seguridad nacional, disposiciones de orden publico, seguridad y salud publicas
o para proteger los derechos de terceros. (adicionado mediante decreto
publicado en el diario oficial de la federación el 1 de junio de 2009)

No podrá librarse orden de aprehensión sino por la autoridad judicial y sin que
preceda denuncia o querella de un hecho que la ley señale como delito,
sancionado con pena privativa de libertad y obren datos que establezcan que
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se ha cometido ese hecho y que exista la probabilidad de que el indiciado lo
cometió o participo en su comisión.

La autoridad que ejecute una orden judicial de aprehensión, deberá poner al
inculpado a disposición del juez, sin dilación alguna y bajo su mas estricta
responsabilidad. la contravención a lo anterior será sancionada por la ley penal.
Cualquier persona puede detener al indiciado en el momento en que este
cometiendo un delito o inmediatamente después de haberlo cometido,
poniéndolo sin demora a disposición de la autoridad mas cercana y esta con la
misma prontitud, a la del ministerio publico. Existirá un registro inmediato de la
detención.

Solo en casos urgentes, cuando se trate de delito grave así calificado por la ley
y ante el riesgo fundado de que el indiciado pueda sustraerse a la acción de la
justicia, siempre y cuando no se pueda ocurrir ante la autoridad judicial por
razón de la hora, lugar o circunstancia, el ministerio publico podrá, bajo su
responsabilidad, ordenar su detención, fundando y expresando los indicios que
motiven su proceder.

En casos de urgencia o flagrancia, el juez que reciba la consignación del
detenido deberá inmediatamente ratificar la detención o decretar la libertad con
las reservas de ley.

La autoridad judicial, a petición del ministerio publico y tratándose de delitos
de delincuencia organizada, podrá decretar el arraigo de una persona, con las
modalidades de lugar y tiempo que la ley señale, sin que pueda exceder de
cuarenta días, siempre que sea necesario para el éxito de la investigación, la
protección de personas o bienes jurídicos, o cuando exista riesgo fundado de
que el inculpado se sustraiga a la acción de la justicia. este plazo podrá
prorrogarse, siempre y cuando el ministerio publico acredite que subsisten las
causas que le dieron origen. en todo caso, la duración total del arraigo no podrá
exceder los ochenta días.

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Por delincuencia organizada se entiende una organización de hecho de tres o
mas personas, para cometer delitos en forma permanente o reiterada, en los
términos de la ley de la materia.

Ningún indiciado podrá ser retenido por el ministerio publico por mas de
cuarenta y ocho horas, plazo en que deberá ordenarse su libertad o ponérsele
a disposición de la autoridad judicial; este plazo podrá duplicarse en aquellos
casos que la ley prevea como delincuencia organizada. todo abuso a lo
anteriormente dispuesto será sancionado por la ley penal.

En toda orden de cateo, que solo la autoridad judicial podrá expedir, a solicitud
del ministerio publico, se expresara el lugar que ha de inspeccionarse, la
persona o personas que hayan de aprehenderse y los objetos que se buscan, a
lo que únicamente debe limitarse la diligencia, levantándose al concluirla, un
acta circunstanciada, en presencia de dos testigos propuestos por el ocupante
del lugar cateado o en su ausencia o negativa, por la autoridad que practique la
diligencia.

Las comunicaciones privadas son inviolables. la ley sancionara penalmente
cualquier acto que atente contra la libertad y privacía de las mismas, excepto
cuando sean aportadas de forma voluntaria por alguno de los particulares que
participen en ellas. el juez valorara el alcance de estas, siempre y cuando
contengan información relacionada con la comisión de un delito. En ningún
caso se admitirán comunicaciones que violen el deber de confidencialidad que
establezca la ley.

Exclusivamente la autoridad judicial federal, a petición de la autoridad federal
que faculte la ley o del titular del ministerio publico de la entidad federativa
correspondiente, podrá autorizar la intervención de cualquier comunicación
privada. para ello, la autoridad competente deberá fundar y motivar las causas
legales de la solicitud, expresando además, el tipo de intervención, los sujetos
de la misma y su duración. La autoridad judicial federal no podrá otorgar estas
autorizaciones cuando se trate de materias de carácter electoral, fiscal,
mercantil, civil, laboral o administrativo, ni en el caso de las comunicaciones del
detenido con su defensor.
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Los poderes judiciales contaran con jueces de control que resolverán, en forma
inmediata, y por cualquier medio, las solicitudes de medidas cautelares,
providencias precautorias y técnicas de investigación de la autoridad, que
requieran control judicial, garantizando los derechos de los indiciados y de las
victimas u ofendidos. deberá existir un registro fehaciente de todas las
comunicaciones entre jueces y ministerio publico y demás autoridades
competentes.

Las intervenciones autorizadas se ajustaran a los requisitos y limites previstos
en las leyes. los resultados de las intervenciones que no cumplan con estos,
carecerán de todo valor probatorio.

La autoridad administrativa podrá practicar visitas domiciliarias únicamente
para cerciorarse de que se han cumplido los reglamentos sanitarios y de
policía; y exigir la exhibición de los libros y papeles indispensables para
comprobar que se han acatado las disposiciones fiscales, sujetándose en estos
casos, a las leyes respectivas y a las formalidades prescritas para los cateos.
La correspondencia que bajo cubierta circule por las estafetas estará libre de
todo registro, y su violación será penada por la ley.

En tiempo de paz ningún miembro del ejercito podrá alojarse en casa particular
contra la voluntad del dueño, ni imponer prestación alguna. en tiempo de
guerra los militares podrán exigir alojamiento, bagajes, alimentos y
otras prestaciones, en los términos que establezca la ley marcial
correspondiente.

articulo 20. El proceso penal será acusatorio y oral. Se regirá por los principios
de publicidad, contradicción, concentración, continuidad e inmediación.
(reformado en su integridad mediante decreto publicado en el diario oficial de la
federación el 18 de junio de 2008)





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LA CONSTITUCIÓN NICARAGÜENSE PRECISA:

ARTICULO 33.- Nadie puede ser sometido a detención o prisión arbitraria, ni
ser privado de su libertad, salvo por causas fijadas por la ley y con arreglo a un
procedimiento legal. En consecuencia:

 La detención sólo podrá efectuarse en virtud de mandamiento escrito de
juez competente o de las autoridades que expresamente faculte la ley,
salvo el caso de flagrante delito.
 Todo detenido tiene derecho:
 A ser informado sin demora, en idioma o lengua que comprenda y en
forma detallada, de las causas de su detención y de la acusación
formulada en su contra, a que se informe a su familia de su detención; y
también a ser trata do con el respeto debido a la dignidad inherente al
ser humano.
 A ser puesto ante autoridad expresamente facultada por la ley dentro del
plazo máximo de setenta y dos horas.
 Una vez cumplida la pena impuesta, nadie continuará detenido después
de dictarse la orden de excarcelación por la autoridad competente.
 Toda detención ilegal causa responsabilidad de parte de la autoridad
respectiva.
 Los organismos correspondientes procurarán que los procesados y los
condenados guarden prisión en centros diferentes.

ARTICULO 34.- Todo procesado tiene derecho, en igualdad de condiciones, a
las siguientes garantías mínimas:

 A que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad
conforme a la ley.
 A ser juzgado sin dilaciones por tribunal competente establecido por la
ley.
 A no ser substraído de juez competente, excepto los casos previstos en
esta Constitución y las leyes.
 A que se garantice su intervención y defensa el inicio del proceso y a
disponer de tiempo y medios adecuados para su defensa.
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 A que se le nombre defensor de oficio cuando en la primera intervención
no hubiera designado defensa; o cuando no fuere habido, previo
llamamiento por edicto. El procesado tiene derecho a comunicarse libre
y privadamente con su defensor.
 A ser asistido gratuitamente por un intérprete si no comprende o no
habla el idioma empleado por el tribunal.
 A no ser obligado a declarar contra sí mismo ni contra su cónyuge o
compañero en unión de hecho estable, o sus parientes dentro del cuarto
grado de consanguinidad o segundo de afinidad, ni a confesarse
culpable.
 A que se le dicte sentencia absolutoria o condenatoria dentro de los
términos legales, en cada una de las instancias correspondientes.
 A recurrir ante un tribunal superior a fin de que su caso sea revisado
cuando hubiere sido condenado por cualquier delito; y a no ser
procesado nuevamente por el delito por el cual fue condenado o
absuelto mediante sentencia firme.
 A no ser procesado ni condenado por acto u omisión que, al tiempo de
cometerse, no esté previamente calificado en la ley de manera expresa
e inequívoca como punible, ni sancionado con pena no prevista en la
ley. El proceso penal debe ser público, pero en casos de excepción la
prensa y el público en general podrán ser excluidos por consideraciones
de moral, orden público, o seguridad nacional.

LA CONSTITUCIÓN DE PARAGUAY PRECISA:

Artículo 13 - DE LA NO PRIVACIÓN DE LIBERTAD POR DEUDAS
No se admite la privación de la libertad por deuda, salvo mandato de autoridad
judicial competente dictado por incumplimiento de deberes alimentarios o como
sustitución de multas o fianzas judiciales.

Artículo 14 - DE LA IRRETROACTIVIDAD DE LA LEY
Ninguna ley tendrá efecto retroactivo, salvo que sea más favorable al
encausado o al condenado.


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Artículo 16 - DE LA DEFENSA EN JUICIO
La defensa en juicio de las personas y de sus derechos es inviolable. Toda
persona tiene derecho a ser juzgada por tribunales y jueces competentes,
independientes e imparciales.

Artículo 17 - DE LOS DERECHOS PROCESALES
En el proceso penal, o en cualquier otro del cual pudiera derivarse pena o
sanción, toda persona tiene derecho a:

 que sea presumida su inocencia;
 que se le juzgue en juicio público, salvo los casos contemplados por el
magistrado para salvaguardar otros derechos;
 que no se le condene sin juicio previo fundado en una ley anterior al
hecho del proceso, ni que se le juzgue por tribunales especiales;
 que no se le juzgue más de una vez por el mismo hecho. No se pueden
reabrir procesos fenecidos, salvo la revisión favorable de sentencias
penales establecidas en los casos previstos por la ley procesal;
 que se defienda por sí misma o sea asistida por defensores de su
elección;
 que el Estado le provea de un defensor gratuito, en caso de no disponer
de medios económicos para solventarlo;
 la comunicación previa y detallada de la imputación, así como a disponer
de copias, medios y plazos indispensables para la preparación de su
defensa en libre comunicación;
 que ofrezca, practique, controle e impugne pruebas;
 que no se le opongan pruebas obtenidas o actuaciones producidas en
violación de las normas jurídicas;

Artículo 18 - DE LAS RESTRICCIONES DE LA DECLARACIÓN
Nadie puede ser obligado a declarar contra sí mismo, contra su cónyuge o
contra la persona con quien está unida ni contra sus parientes dentro del cuarto
grado de consanguinidad o segundo de afinidad inclusive.
Los actos ilícitos o la deshonra de los imputados no afectan a sus parientes o
allegados.

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JURISPRUDENCIA NACIONAL

TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

Pruebas y motivación de resoluciones
 Caso Giuliana Llamoja – Sentencia 00728-2008-PHC/TCValoración
probatoria y motivación de sentencias penales
 Caso General Electric – Sentencia 8125-2005-PHC/TCMotivación en las
resoluciones

Amnistía, indultos y prescripción
 Proceso de inconstitucionalidad contra el Decreto Legislativo N°
1097Sentencia 00024-2010-PI/TCPrescripción en casos de violaciones
de derechos humanos, principio – derecho a la
igualdadResolución 00024-2010-PI/TCDeclara improcedente aclaración
de sentencia sobre inconstitucionalidad del Decreto Legislativo N° 1097
 Caso José Enrique Crousillat López – Torres – Sentencia 03660-2010-
PHC/TCControl constitucional del indulto
 Caso Roberto Contreras Matamoros – Sentencia 00218-2009-
PHC/TCPrescripción en casos de violaciones de derechos humanos
 Proceso de inconstitucionalidad de la Convención sobre la
Imprescriptibilidad de los Crímenes de Guerra y de los Crímenes de
Lesa Humanidad – Sentencia 00018-2009-PI/TCPrescripción en casos
de violaciones de derechos humanos
 Caso Alfredo Jaililie – Sentencia 04053-2007-HC/TCLímites del derecho
de gracia presidencial
 Caso El Frontón – Sentencia 03173-2008-PHC/TCPrescripción en casos
de violaciones de derechos humanos
 Caso Santiago Martin Rivas – Sentencia 04857-2004-TCAmnistía en
casos de violaciones de derechos humanos





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Justicia Militar
 Inconstitucionalidad de la Ley N° 29182 - Sentencia 00001-2009-
AI/TCSe cambia jurisprudencia anterior del Tribunal Constitucional y se
valida legislación actual sobre justicia militar.
 Caso César Raymundo Linares Torres – Sentencia 2284-2007-
PHC/TCSe ratifica que competencia de justicia militar es solo aplicable
para delitos de función
 Inconstitucionalidad de la Ley N° 28394 – Sentencia 00005-2007-
AI/TCProrroga la vigencia de las reglas de la jurisdicción especializada
en lo militar que habían sido declaradas inconstitucionales
 Inconstitucionalidad del Decreto Legislativo N° 961 –Sentencia 0012-
2006-AI/TCDesarrolla las características del delito de función
contemplado en el Código de Justicia Militar Policial, así como otros
delitos comprendidos dentro de este cuerpo legal.
 Inconstitucionalidad de la Ley N° 28665 (Colegio de Abogados de Lima)
– Sentencia 0006-2006-AI/TCDesarrolla los principios de independencia
e imparcialidad de los tribunales militares, el derecho a un juez
independiente e imparcial, la garantía institucional de la autonomía del
Ministerio Público, entre otros.
 Inconstitucionalidad de la Ley N° 28665 (Colegio de Abogados de Lima)
– Sentencia 0004-2006-PI/TCDesarrolla la jurisdicción especializada en
lo militar y los principios de unidad, exclusividad, independencia e
imparcialidad de la función jurisdiccional, así como el control del Tribunal
Constitucional, la legitimidad de las sentencias interpretativas y los
efectos en el tiempo de las sentencias de inconstitucionalidad.
 Inconstitucionalidad de la Ley de Justicia Militar (Defensoría del Pueblo)
– Sentencia 0023-2003-AI/TCDesarrolla el principio de separación de
poderes y la jurisdicción militar, los principios de independencia e
imparcialidad, la garantía de inamovilidad y la jurisdicción militar, y la
incompatibilidad entre el ejercicio de la función jurisdiccional y la
condición de oficial en actividad de las Fuerzas Armadas o Policía
Nacional.



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Legislación Antiterrorista
 Constitucionalidad de la legislación antiterrorista vigente – Sentencia
003-2005-PI/TCDesarrolla, entre otros, la imposibilidad de crear un
Derecho Penal del enemigo, la reincidencia: concepto y aplicación para
el delito de Terrorismo, la revisión de oficio en los procesos por
terrorismo, el derecho al juez predeterminado por ley y los órganos
jurisdiccionales especializados.
 Inconstitucionalidad de la legislación antiterrorista dictada en 1992 –
Sentencia 010-2003-AI/TCDeclara la inconstitucionalidad de artículos de
la legislación antiterrorista contenidos en los Decretos Leyes 25475,
25659, 25708 y 25880, así como en sus normas complementarias y
conexas.

Fuentes del Derecho
 Inconstitucionalidad de la Ley Orgánica del Consejo Nacional de la
Magistratura – Sentencia acumulada 0025-2005-PI/TC y 0026-2005-
PI/TCDesarrolla el rango constitucional de los tratados de derechos
humanos
 Inconstitucionalidad de la Ley que faculta el nombramiento de profesores
– Sentencia 047-2004-AI/TCDesarrolla la Constitución como fuente de
derecho y el sistema de fuentes del derecho peruano.

Tipificación
 Caso Juan Rivero Lazo – Sentencia 04677-2005-HC/TCDesarrolla el
delito de desaparición forzada de personas como delito pluriofensivo
 Caso Gabriel Vera Navarrete – Sentencia 2798-2004-HC/TCDesarrolla
el delito de desaparición forzada de personas y otros derechos
contenidos en el derecho al debido proceso.
 Caso Genaro Villegas Namuche – Sentencia 2488-2002-
HC/TCDesarrolla el contenido del delito de desaparición forzada de
personas y el derecho a la verdad.




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Debido Proceso
 Caso Wilmer Yarlequé Ordinola – Sentencia 02893-2010-
PHC/TCHábeas corpus preventivo
 Caso Juan Carlos Mejía León – Sentencia 02666-2010-PHC/TCPrincipio
de legalidad, motivación de resoluciones judiciales, límites del análisis
de la valoración probatoria en procesos constitucionales
 Caso Nelson Rogelio Carbajal García – Sentencia 00021-2010-
PHC/TCCosa Juzgada y principio ne bis un idem en relación con
procesos en fuero militar
 Caso Nicolás Hermoza Ríos – Sentencia 01032-2010-PHC/TCHábeas
corpus preventivo
 Caso Julio Salazar Monroe (III) – Sentencia 05350-2009-
PHC/TCDerecho a ser juzgado en un plazo razonable
 Caso Alexander Mosquera – Sentencia 02748-2010-PHC/TC Derecho a
ser juzgado en un plazo razonable
 Caso Julio Salazar Monroe (II) – Sentencia 05784-2009-
PHC/TCCompetencia del juez constitucional en la protección de la
libertad personal
 Caso Santiago Martin Rivas (II) – Sentencia 00679-2005-AA/TCLeyes de
amnistía y cosa juzgada
 Caso Julio Salazar Monroe – Sentencia 03938-2007-AA/TCCosa
juzgada y principio ne bis in idem en relación con procesos en fuero
militar
 Caso Edwin Rivera Gamarra – Sentencia 1558-2005-HC/TCDesarrolla el
tema del vicio que genera en el proceso la intervención de un fiscal no
identificado
 Caso José Cruz Hernández – Sentencia 1276-2005-HC/TCContenido
del derecho al juez natural
 Caso Gonzalo Mata Cuadros – Sentencia 1889-2005-AA/TCDerecho a
la libertad de tránsito: alcances, límites y restricciones.





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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA
 Caso Alberto Fujimori: Barrios Altos, La Cantuta, Sótanos SIESentencia
de segunda instancia. Valoración probatoria, homicidio calificado,
secuestro agravado, autoría mediata.
 Caso Alberto Fujimori: Barrios Altos, La Cantuta, Sótanos SIESentencia
de primera instancia. Valoración probatoria, homicidio calificado,
crímenes contra la humanidad, secuestro agravado, lesiones graves,
autoría mediata.
 La Cantuta – Julio Salazar Monroe y ex integrantes del Destacamento
ColinaSentencia de segunda instancia. Autoría mediata, desaparición
forzada de personas.
 Caso Lucanamarca – acumulado con Asesinato de Rodrigo Franco y
otros – Cúpula de Sendero LuminosoSentencia de segunda instancia.
Terrorismo y homicidio calificado.
 Caso Los LaurelesSentencia de segunda instancia. Desaparición
forzada de personas.
 Caso Pomatambo y Parcco AltoSentencia de segunda instancia.
Homicidio calificado y autoría mediata.
 Caso Hugo Bustíos y Eduardo Rojas ArceSentencia de segunda
instancia. Homicidio calificado.
 Caso ChuschiSentencia de segunda instancia. Desaparición forzada de
personas.
 Caso Ernesto Castillo PaezSentencia de segunda instancia.
Desaparición Forzada
 Caso Constantino SaavedraSentencia de segunda instancia.
Desaparición forzada de personas
 Caso Alberto Fujimori: Barrios Altos, La Cantuta, Sótanos SIEAcceso a
la información en procesos penales sobre violaciones de derechos
humanos
 Caso Indalecio PomatantaContienda de competencia
 Caso Edy Johny QuilcaContienda de competencia
 Caso Julio Guzmán UpiachihuayDerecho a la defensa



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SALA PENAL NACIONAL
 Caso Efraín AponteSentencia de primera instancia. Homicidio calificado
 Caso Mancilla CalleSentencia de primera instancia. Desaparición
forzada de personas
 Caso Pedro Haro y César MautinoSentencia de primera instancia.
Desaparición forzada.
 Caso Lucanamarca – acumulado con Asesinato de Rodrigo Franco y
otros – Cúpula de Sendero LuminosoSentencia de primera instancia.
Terrorismo y homicidio calificado.
 Caso Hugo Bustíos y Eduardo Rojas ArceSentencia de primera
instancia. Homicidio calificado.
 Caso ChuschiSentencia de primera instancia. Desaparición forzada de
personas.
 Caso Ernesto Castillo PaezSentencia de primera instancia. Desaparición
forzada

PRIMERA SALA PENAL ESPECIAL DE LA CORTE SUPERIOR DE
JUSTICIA DE LIMA
 Destacamento Colina: Barrios Altos, El Santa y Pedro
Yauri (Primera y Segunda Parte)Sentencia de primera instancia.
Homicidio calificado, asociación ilícita para delinquir, autoría mediata,
obediencia debida
 Caso Destacamento Colina – Inaplicación del Decreto Legislativo
1097Sobreseimiento especial y prescripción en casos de violaciones de
derechos humanos
 Caso La Cantuta – Julio Salazar Monroe y ex integrantes del
Destacamento ColinaSentencia de primera Instancia. Validez de la
colaboración eficaz, secuestro agravado, homicidio calificado,
desaparición forzada de personas, autoría mediata, obediencia debida
 Caso La Cantuta – Alberto Pinto y otros:Sentencia de primera Instancia.
Desaparición forzada de personas, autoría mediata, homicidio calificado




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OTRAS INSTANCIAS DEL PODER JUDICIAL
 Caso El Frontón – Segunda Sala Penal para reos libres de la Corte
Superior de Justicia de LimaPrescripción en casos de violaciones de
derechos humanos
 Caso Comando Rodrigo Franco – Agustín Mantilla – Tercera Sala Penal
para reos libres de la Corte Superior de Justicia de LimaPrescripción en
casos de violaciones de derechos humanos

JURISPRUDENCIAINTERNACIONAL

La jurisprudencia internacional no es una fuente del Derecho, es decir, no crea
derecho, sino que es sólo un «medio auxiliar para la determinación de las
reglas de derecho» (art. 38, 1, d) del Estatuto de la CIJ). Los dictámenes, junto
con las decisiones en asuntos contenciosos, forman parte de esta
jurisprudencia internacional, que tiene como principal función la de servir como
elemento de interpretación del Derecho Internacional. La CIJ ha hecho en la
práctica un uso indistinto como precedentes de sus dictámenes y sentencias,
tratando a ambos tipos de resoluciones en pie de igualdad. Ambas, por tanto,
son igualmente jurisprudencia. Ello se producía ya en la Corte Permanente de
Justicia Internacional, que también podía dictar tanto dictámenes como
sentencias.














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ANÁLISIS

El hombre de derecho, debe apoyarse en categorías o conceptos básicos para
desarrollar su investigación, para hacerla verosímil; sin embargo, debe ser
necesario que sea consciente que tal construcción se elabora sobre bases
precarias.

Hay que anotar que el fenómeno jurídico no es otra cosa que un fenómeno
social. Entonces la norma jurídica es sólo una especie de la norma social. Por
tanto es variable en el tiempo y en el espacio.

En el caso de los principios generales del derecho, se tiene una idea confusa
de ellos. Por un lado, suele considerárseles pilares básicos sobre los que se
asienta una determinada concepción del derecho; y por otro, se les considera
un desarrollo frustrado de los estudios jurídicos".

"Los principios generales del derecho no son verdades inmutables e
incontrovertibles, originadas en un espíritu superior o en un grupo de sabios
indiscutidos, capaces de desafiar la fuerza destructiva del tiempo y, por tanto,
de ser edificios victoriosos en medio de las ruinas humeantes de una ciencia
que cada día renueva sus contenidos para hacer efectiva su utilidad social. De
hecho, los principios apenas son concepciones del derecho que han tenido un
importante reconocimiento en un momento histórico determinado, con la
suficiente contundencia como para mantener su aceptación relativa en
sociedades y tiempos distintos a aquellos en los que tuvieron origen"
Estos principios generales del derecho pueden ser extra legales, pero en
ningún caso son extrajurídicos. Siendo así, se trata de fenómenos jurídicos que
tienen como funciones: crear, interpretar e integrar el sistema jurídico.


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CRITICA

La aplicación de estos principios en nuestro ordenamiento jurídico no son la
norma estricta, principios como el de concentración dista mucho de ser
aplicado, como ocurre en materia contencioso administrativa en donde los
procesos duran de dos hasta nueve años, la publicidad no es tan avanzada
como en Argentina por ejemplo, donde medios de comunicación se dedican a
transmitir audiencias, y aun tenemos la problemática de un sistema de escritura
muy arraigado que no contribuye a la celeridad de los procesos. Esta situación
no solo perjudica al usuario judicial y al sistema judicial como tal; también
estanca el crecimiento profesional del abogado quien se acostumbra al trabajo
―oculto‖ tras un escrito y no desarrolla su conocimiento jurídico por la falta de
agilidad mental para actuar en los procesos.

















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CONCLUSIÓN




Espero que no nos conformemos en esperar que el Sistema de Administración
de Justicia evolucione y que cada estudiante aporte investigación, cree doctrina
y en el momento que seamos profesionales no solo demos lo mejor de
nosotros sino que además seamos contribuyentes a que nuestra legislatura
mejore en aras de cada usuario que confía en nuestros servicios, sea como
funcionarios judiciales, como abogados, jueces o, por qué no, como
magistrados.


















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WEB BIBLIOGRAFICA

www.rincondelvago.com
www.monografías.org.
www.wikipedia.com
www.lexjurídica.com
www.poder-judicial.go.cr