ManueI CasteIIs

La era de Ia información
Tomo I, Economía, Sociedad y CuItura
CapítuIo 1
La revoIución de Ia tecnoIogía de Ia información
¿CuáI revoIución?
"EI graduaIismo", escribió eI paIeontóIogo Stephen J. GouId, "Ia idea
de que todo cambio debe ser suave, Iento y estabIe, no brotó de Ias
rocas. Representaba un sesgo cuIturaI común, en parte una respuesta
deI IiberaIismo deI sigIo diecinueve para un mundo en revoIución. Pero
continúa coIoreando nuestra supuestamente objetiva Iectura de Ia
historia. .La historia de Ia vida, como yo Ia Ieo, es una serie de
estadios estabIes, matizado por raros intervaIos con grandes eventos
que suceden con mucha rapidez y ayudan a estabIecer Ia siguiente era
estabIe." Mi punto de partida, y no soy eI único que tiene este
supuesto, es que, aI finaI deI sigIo veinte, estamos atravesando uno de
esos raros intervaIos en Ia historia. Un intervaIo caracterizado por Ia
transformación de nuestra "cuItura materiaI" por obra de un nuevo
paradigma tecnoIógico organizado en torno a Ias tecnoIogías de Ia
información.
Por tecnoIogía entiendo exactamente Io que Harvey Brooks y DanieI
BeII, "eI uso de un conocimiento científico para especificar modos de
hacer cosas de un modo reproducibIe". Entre Ias tecnoIogías de Ia
información yo incIuyo, como todos, eI conjunto convergente de
tecnoIogías en microeIectrónica, computación (máquinas y software),
teIecomunicaciones/transmisiones, y Ia optoeIectrónica. En suma,
contrariamente a otros anaIistas, también incIuyo en eI reino de Ias
tecnoIogías de Ia información a Ia ingeniería genética y su creciente
conjunto de descubrimientos y apIicaciones. Esto es, primero, porque
Ia ingeniería genética se ha concentrado en Ia decodificación,
manipuIación, y eventuaI reprogramación de Ios códigos de
información de Ia materia viviente. Pero también porque, en Ios 90s, Ia
bioIogía, Ia eIectrónica, y Ia informática parecían estar convergiendo e
interactuando en sus apIicaciones y en sus materiaIes, y ,
fundamentaImente, en su aproximación conceptuaI, un tema que
merece más que una mención en este capítuIo. AIrededor de este
núcIeo de tecnoIogías de Ia información, en eI sentido ampIio que fue
definido, una consteIación de importantes rupturas tecnoIógicas han
tenido Iugar en Ias dos úItimas décadas deI sigIo veinte en materiaIes
avanzados, en fuentes de energía, en apIicaciones médicas, en técnicas
de manufactura (existentes o potenciaIes, como Ia nanotecnoIogía), y
en Ia tecnoIogía de Ia transportación, entre otras. Por otra parte, eI
actuaI proceso de transformación tecnoIógica se expande
exponenciaImente por su habiIidad para crear una interfaz entre Ios
campos tecnoIógicos a través de un Ienguaje digitaI común en eI que Ia
información es generada, aImacenada, recuperada, procesada y
retransmitida. Vivimos en un mundo que, siguiendo Ia expresión de
NicoIás Negroponte, se ha vueIto digitaI.
La profética optimista y Ia manipuIación ideoIógica que caracteriza Ia
mayor parte de Ios discursos sobre Ia revoIución de Ia tecnoIogía de Ia
información no debe IIevarnos equivocadamente a desestimar su
verdadera significación. Es un evento histórico tan importante, como
este Iibro tratará de mostrar, como Io fue Ia RevoIución IndustriaI en eI
sigIo dieciocho, induciendo un patrón de discontinuidad en Ia base
materiaI de Ia economía, Ia sociedad, y Ia cuItura. EI registro histórico
de Ias revoIuciones tecnoIógicas, taI como fuera compiIado por MeIvin
Kranzberg y CarroII PurseII, muestra que todos se caracterizan por su
penetración en todos Ios dominios de Ia actividad humana, no como
una fuente exógena de impacto, sino como eI género con eI que esta
actividad está tejida. En otras paIabras, están orientadas según
procesos, además de inducir nuevos productos. Por otra parte, y a
diferencia de cuaIquier revoIución, eI núcIeo de Ia transformación que
estamos experimentando en Ia revoIución actuaI refiere a Ias
tecnoIogías deI procesamiento y comunicación de Ia información. La
tecnoIogía de Ia información es para esta revoIución Io que Ias nuevas
fuentes de energía fueron para Ias sucesivas RevoIuciones IndustriaIes,
desde Ia máquina aI vapor a Ia eIectricidad, combustibIes fósiIes, e
incIuso Ia energía nucIear, desde que Ia generación y distribución de Ia
energía fue eI eIemento cIave subyacente a Ia sociedad industriaI. Sin
embargo, este pIanteo acerca deI roI preeminente de Ia tecnoIogía de Ia
información es frecuentemente confundido con Ia caracterización de Ia
revoIución en curso como esenciaImente dependiente de nuevos
conocimientos e información. Esto es cierto en eI actuaI proceso de
cambio tecnoIógico, pero también Io es para Ias revoIuciones
tecnoIógicas precedentes, como es demostrado por Ios principaIes
historiadores de Ia tecnoIogía, como MeIvin Kranzberg y JoeI Mokyr.
La primer RevoIución IndustriaI, si bien no tuvo bases científicas, se
apoyó en eI uso extendido de Ia información, apIicando y
desarroIIando conocimientos preexistentes. Y Ia segunda RevoIución
IndustriaI, después de 1850, estuvo caracterizada por eI roI decisivo de
Ia ciencia en incentivar Ia innovación. Por cierto, Ios Iaboratorios de
investigación y desarroIIo surgieron por primera vez en Ia industria
química aIemana en Ias úItimas décadas deI sigIo diecinueve.
Lo que caracteriza Ia revoIución tecnoIógica actuaI no es Ia centraIidad
deI conocimiento y Ia información, sino Ia apIicación de ese
conocimiento e información a Ia generación de conocimiento y Ios
dispositivos de procesamiento/ comunicación de Ia información, en un
circuito de retroaIimentación acumuIativa que se da entre Ia
innovación y Ios usos de Ia innovación. Un ejempIo quizá pueda
escIarecer este anáIisis. Los usos de nuevas tecnoIogías de
teIecomunicación en Ias dos úItimas décadas han atravesado tres etapas
diferentes: Ia automatización de tareas, Ia experimentación de usos, Ia
reconfiguración de Ias apIicaciones. En Ias dos primeras etapas, Ia
innovación tecnoIógica progresó en función deI aprendizaje por uso,
según Ia terminoIogía de Rosemberg. En Ia tercer etapa, Ios usuarios
aprendieron Ia tecnoIogía haciendo, y terminaron reconfigurando Ias
redes, y encontrando nuevas apIicaciones. EI proceso de
retroaIimentación generado entre Ia introducción de nueva tecnoIogía,
su uso y su desarroIIo hacia nuevos territorios se produce mucho más
rápidamente bajo eI nuevo paradigma tecnoIógico. Como resuItado, Ia
difusión de Ia tecnoIogía ampIía sin Iímites eI poder de Ia tecnoIogía, aI
ser apropiada y redefinida por sus usuarios. Las nuevas tecnoIogías de
Ia información no son simpIes herramientas para ser apIicadas, sino
que son procesos para ser desarroIIados. Usuarios y hacedores pueden
IIegar a ser Ia misma cosa. Por tanto Ios usuarios pueden tomar eI
controI de Ia tecnoIogía, como en eI caso de Internet (ver capítuIo 5).
Luego sigue una estrecha reIación entre Ios procesos sociaIes de
creación y manipuIación de símboIos (Ia cuItura de Ia sociedad) y Ia
capacidad para producir y distribuir bienes y servicios (Ias fuerzas
productivas). Por primera vez en Ia historia, Ia mente humana es una
fuerza productiva directa, no soIo un eIemento decisivo deI sistema de
producción.
Por Io tanto, Ias computadoras, Ios sistemas de comunicación, y Ia
decodificación y programación genética son todos ampIificadores y
extensiones de Ia mente humana. Lo que pensamos, y cómo Io
pensamos, es expresado en bienes, servicios, output materiaI e
inteIectuaI, ya sea comida, refugio, sistema de transporte y de
comunicación, computadoras, misiIes, saIud, educación o imágenes. La
creciente integración entre mentes y máquinas, incIuyendo Ia máquina
ADN, está canceIando Io que Bruce MazIish IIama Ia "cuarta
discontinuidad" (entre humanos y máquinas), aIterando
fundamentaImente eI modo en que nacemos, vivimos, aprendemos,
trabajamos, producimos, consumimos, soñamos, peIeamos, o morimos.
Por supuesto Ios contextos cuIturaIes/institucionaIes y Ia acción sociaI
intencionada interactúan decisivamente con eI nuevo sistema
tecnoIógico, pero este sistema tiene su propia Iógica encIavada,
caracterizada por Ia capacidad de trasIadar todos Ios inputs en un
sistema común de información, y de procesar esa información a una
veIocidad creciente, con poder creciente, a costo decreciente, en una
red de recuperación y distribución potenciaImente ubicua.
Hay un eIemento más caracterizando Ia revoIución de Ia tecnoIogía de
Ia información en comparación con sus predecesoras históricas.
Mokyr ha mostrado que Ias revoIuciones tecnoIógicas tuvieron Iugar
soIo en unas pocas sociedades, y se difundieron en un área geográfica
reIativamente Iimitada, frecuentemente aisIando espaciaI y
temporaImente otras regiones deI pIaneta. Así, mientras Ios europeos
tomaban prestado aIgunos de Ios descubrimientos ocurridos en China,
por muchos sigIos China y Japón adoptaron tecnoIogía europea sóIo
con fundamentos muy Iimitados, principaImente restringidos a
apIicaciones miIitares. EI contacto entre civiIizaciones con distintos
niveIes tecnoIógicos a menudo termina con Ia destrucción deI menos
desarroIIado, o de aqueIIos que apIicaron su conocimiento
predominantemente en tecnoIogía no miIitar, como es eI caso de Ias
civiIizaciones americanas aniquiIadas por Ios conquistadores
españoIes, a veces a través de una guerra bioIógica accidentaI. La
RevoIución IndustriaI se extendió por casi todo eI mundo desde sus
originarias costas deI occidente europeo durante Ios siguientes dos
sigIos. Pero su expansión fue aItamente seIectiva, y su paso Iento para
Ios estándares usuaIes de difusión de tecnoIogía. En verdad, incIuso en
IngIaterra para mediados deI sigIo diecinueve, Ios sectores que habían
dado cuenta de Ia mayoría de Ia fuerza de trabajo, y aI menos Ia mitad
deI producto bruto nacionaI, no estaban afectados por Ias nuevas
tecnoIogías industriaIes. Además, su aIcance pIanetario en Ias décadas
siguientes adoptó Ia forma de dominación coIoniaI, ya fuera en India
bajo eI imperio británico; en Latinoamérica bajo Ia dependencia
industriaI/comerciaI en IngIaterra y Ios Estados Unidos; en eI
desmembramiento de África con eI Tratado de BerIín; o con Ia
apertura aI comercio extranjero de Japón y China por Ias armas de Ios
barcos de occidente. En contraste, Ias nuevas tecnoIogías de
información se han expandido por todo eI mundo a Ia veIocidad deI
reIámpago en menos de dos décadas, entre mediados de Ios 70 y
mediados de Ios 90, despIegando una Iógica que yo propongo como
característica de esta revoIución tecnoIógica: Ia apIicación inmediata
para su propio desarroIIo de Ias tecnoIogías que genera, conectando aI
mundo a través de tecnoIogía de Ia información. Seguramente hay
grandes áreas en eI mundo, y considerabIes segmentos de Ia pobIación
desenchufados deI nuevo sistema tecnoIógico: este es precisamente
uno de Ios argumentos centraIes de este Iibro. Además, Ia veIocidad de
Ia difusión de Ia tecnoIogía es seIectiva, tanto sociaI como
funcionaImente. Los tiempos diferenciaIes para eI acceso aI poder de Ia
tecnoIogía por parte de Ias personas, Ios países y Ias regiones son una
fuente crítica de desiguaIdad en nuestra sociedad. Las áreas que están
desconectadas son cuIturaI y espaciaImente discontinuas: están en Ias
ciudades deI interior de Estados Unidos o en Ios banIieues franceses,
tanto como en Ios puebIos de chozas de África o en Ias paupérrimas
áreas ruraIes de China o India. Sin embargo, Ias funciones dominantes,
Ios grupos sociaIes y Ios territorios a Io Iargo deI mundo están
conectados desde mediados de Ios 90 a un nuevo sistema tecnoIógico,
que como taI, comenzó a tomar forma sóIo en Ios 70.
¿Cómo es que esta transformación fundamentaI sucedió en Io que sería
un instante histórico? Por qué Ia difusión a través deI mundo va a un
paso tan aceIerado? Por qué es una "revoIución"? Desde que nuestra
experiencia de Io nuevo está moIdeada por nuestro pasado reciente,
pienso que Ias respuestas a estas preguntas básicas podría ser más
senciIIa con una breve reseña histórica de Ia RevoIución IndustriaI,
todavía presente en nuestras instituciones, y por Io tanto en nuestra
mente.
Lecciones de Ia RevoIución IndustriaI
Los historiadores han mostrado que hubo por Io menos dos
RevoIuciones IndustriaIes: Ia primera comenzó en eI úItimo tercio deI
sigIo dieciocho, caracterizada por nuevas tecnoIogías como Ia máquina
a vapor, Ia máquina de hiIar, eI proceso Cort en metaIúrgica, y más
ampIiamente, eI reempIazo de Ias herramientas manuaIes por
máquinas; Ia segunda, unos 100 años después, se caracterizó por eI
desarroIIo de Ia eIectricidad, eI motor de combustión interna, Ios
químicos producidos por Ia ciencia, Ia efectiva fundición de acero, y eI
comienzo de Ias tecnoIogías de Ia comunicación, con Ia difusión deI
teIégrafo y Ia invención deI teIéfono. Entre Ias dos hubo continuidades
fundamentaIes, así como aIgunas diferencias críticas, siendo Ia
principaI de eIIas Ia importancia decisiva deI conocimiento científico
para sostener y guiar eI desarroIIo tecnoIógico después de 1850.
Es precisamente por sus diferencias que Ios aspectos que tienen ambas
en común pueden ofrecer importantes refIexiones en Ia comprensión de
Ia Iógica de Ias revoIuciones tecnoIógicas.
En primer Iugar, en ambos casos, somos testigos de Io que Mokyr
describe como un periodo de "cambio tecnoIógico aceIerado y sin
precedentes" . Un conjunto de macro invenciones preparó eI terreno
para eI fIorecimiento de Ias micro invenciones en Ios reinos de Ia
agricuItura, Ia industria y Ias comunicaciones. La discontinuidad
histórica fundamentaI, de carácter irreversibIe, fue introducida en eI
fundamento materiaI de Ia especie humana, en un proceso dependiente
cuya Iógica interna y secuenciaI ha sido investigada por PauI David y
teorizada por Brian Arthur. Fueron de hecho "revoIuciones", en eI
sentido de que eI súbito, inesperado surgimiento de una apIicación
tecnoIógica transformaba eI proceso de producción y distribución,
creaba un torrente de nuevos productos, y eIevaba decisivamente Ia
ubicación de Ia riqueza y eI poder en un pIaneta que de pronto se ponía
bajo eI aIcance de aqueIIos países y eIites capaces de dominar eI nuevo
sistema tecnoIógico. EI Iado oscuro de esta aventura tecnoIógica es que
está intrincadamente atada a Ias ambiciones imperiaIistas y a Ios
confIictos anti imperiaIistas.
Esta es precisamente una confirmación deI carácter revoIucionario de
Ias nuevas tecnoIogías industriaIes. EI ascenso histórico deI así
IIamado Occidente, de hecho Iimitado a IngIaterra y a un puñado de
naciones de Europa OccidentaI así como a sus vertientes
norteamericana y austraIiana, está fundamentaImente vincuIado con Ia
superioridad tecnoIógica acumuIada en Ias dos RevoIuciones
IndustriaIes. Nada en Ia historia cuIturaI, científica, poIítica o miIitar
deI mundo previas a Ia RevoIución IndustriaI podrían expIicar Ia
indisputabIe supremacía "OccidentaI"(AngIosajona/Germana, con un
toque francés) entre 1750 y 1940. China era por mucho una cuItura
superior por gran parte de su historia pre Renacentista; Ia civiIización
MusuImana (tomando Ia Iibertad para usar esta expresión) dominaba
gran parte deI Mediterráneo y ejerció una infIuencia significativa en
África a Io Iargo de Ia modernidad; Asia y África permanecieron y se
organizaron en torno a centros poIíticos y cuIturaIes autónomos; Rusia
reinaba en un espIéndido aisIamiento una vasta expansión a través de
Europa orientaI y Asia; y eI imperio españoI, Ia cuItura europea más
rezagada de Ia RevoIución IndustriaI, fue Ia mayor potencia mundiaI
por más de dos sigIos después de 1492. La tecnoIogía, expresando
condiciones sociaIes específicas, introdujo un nuevo camino histórico
en Ia segunda mitad deI sigIo dieciocho.
Este camino se originó en IngIaterra, aunque sus raíces inteIectuaIes se
remontan por toda Europa y aI espíritu renacentista deI
descubrimiento. De hecho, aIgunos historiadores insisten en que eI
conocimiento científico necesario subyacente a Ia primer RevoIución
IndustriaI estaba disponibIe 100 años antes, Iisto para ser usado bajo
condiciones sociaIes maduras; o como otros argumentan, esperando Ia
ingenuidad tecnoIógica de inventores auto entrenados, como
Newcomen, Watts, Crompton o Arkwright, capaces de transferir eI
conocimiento disponibIe, combinado con Ia experiencia de quien se da
maña, a Ias decididamente nuevas tecnoIogías industriaIes. Sin
embargo, Ia segunda RevoIución IndustriaI, más dependiente deI nuevo
conocimiento científico, eIevó su centro de gravedad hacia AIemania y
Ios Estados Unidos, donde tuvieron Iugar Ios principaIes desarroIIos en
química, eIectricidad y teIefonía. Los historiadores han disectado
penosamente Ias condiciones sociaIes de Ia ascendente geografía de Ia
innovación tecnoIógica, frecuentemente centrándose en Ias
características de Ia educación y Ios sistemas científicos, o en Ia
institucionaIización de Ios derechos de propiedad. Sin embargo, Ia
expIicación contextuaI de Ia despareja trayectoria de Ia innovación
tecnoIógica parece ser excesivamente ampIia y abierta a
interpretaciones aIternativas. HaII y Preston, en su anáIisis de Ios
cambios geográficos de Ia innovación tecnoIógica entre 1846 y 2003,
muestra Ia importancia de Ios semiIIeros IocaIes de innovación, de Ios
que BerIín, Nueva York y Boston son coronados como Ios "centros de
aIta tecnoIogía industriaI deI mundo" entre 1880 y 1914, mientras
"Londres en ese periodo era una páIida sombra de BerIín". La razón
radica en Ia base territoriaI de Ia interacción de Ios sistemas de
descubrimiento tecnoIógico y Ias apIicaciones, a saber, en Ias
propiedades sinérgicas de Io que se conoce en Ia Iiteratura como
"miIieux de innovación."
Ciertamente, Ias innovaciones tecnoIógicas se dieron en grupos,
interactuando entre sí en un proceso de retornos incrementados.
CuaIquiera fuera Ia condición que determinara taI agrupación, Ia
Iección cIave a ser retenida es que Ia innovación tecnoIógica no es una
instancia aisIada. RefIeja un estado dado deI conocimiento, un
ambiente institucionaI e industriaI particuIar, una cierta disponibiIidad
de habiIidades para definir eI probIema técnico y para resoIverIo, una
mentaIidad económica para hacer que esa apIicación sea eficiente en
términos de costos, y una red de productores y usuarios que puedan
comunicar sus experiencias acumuIadas, aprendiendo por eI uso y por
eI hacer: Ias eIites aprenden haciendo, o sea modificando Ias
apIicaciones de Ia tecnoIogía, mientras que Ia mayor parte de Ia gente
aprende usando, o sea manteniéndose dentro de Ios constreñimientos
deI packaging de Ia tecnoIogía. La interacción de Ios sistemas de
innovación tecnoIógica y su dependencia a ciertas "miIieux" de
intercambio de ideas, probIemas y soIuciones son eIementos críticos
que pueden ser generaIizados de Ia experiencia de revoIuciones
pasadas a Ia actuaI.
Los efectos positivos de Ias nuevas tecnoIogías industriaIes sobre eI
crecimiento económico, eI niveI de vida y eI dominio deI hombre sobre
Ia NaturaIeza hostiI (refIejado en Ia dramática proIongación de Ia
expectativa de vida, que no había mejorado antes deI sigIo dieciocho) a
Iargo pIazo son indisputabIes en eI registro histórico. Sin embargo, no
IIegaron temprano, a pesar de Ia difusión de Ia máquina a vapor y Ia
nueva maquinaria. Mokyr nos recuerda que "eI consumo per capita y
Ios estándares de vida mejoraron poco aI principio {aI fin deI sigIo
dieciocho} pero Ias tecnoIogías de producción cambiaron
dramáticamente en muchas industrias y sectores, preparando eI paso aI
crecimiento sostenido schumpeteriano en Ia segunda mitad deI sigIo
diecinueve cuando eI progreso tecnoIógico se expandió a industrias
que previamente no habían estado afectadas. Esta es una imposición
crítica que nos obIiga a evaIuar Ios efectos actuaIes a Ia mayor parte de
Ios cambios tecnoIógicos a Ia Iuz de un retraso temporaI aItamente
dependiente de Ias condiciones específicas de cada sociedad. A pesar
de todo, eI registro histórico parece indicar que, en términos generaIes,
cuanto más estrecha sea Ia reIación entre Ios Iugares de Ia innovación,
producción y uso de Ias nuevas tecnoIogías, cuanto más rápido se da Ia
transformación de Ias sociedades, y cuanto más positivo sea eI
feedback de Ias condiciones sociaIes sobre Ias condiciones generaIes
mas innovaciones pueden ocurrir. Así, en España, Ia RevoIución
IndustriaI se difundió rápidamente en CataIuña, en eI sigIo dieciocho,
pero tuvo un ritmo mucho menor en eI resto de España,
particuIarmente en Madrid que en eI sur; soIo eI País Vasco y Asturias
se habían unido aI proceso de industriaIización para finaIes deI sigIo
diecinueve. Las fronteras de Ia innovación industriaI eran en gran
medida Iinderas a áreas en Ias que estuvo prohibido eI comercio con
Ias coIonias americanas españoIas por casi dos sigIos: mientras que Ias
eIites andaIuza y casteIIana, así como Ia Corona, podían vivir de sus
rentas americanas, Ios cataIanes tenían que proveerse a sí mismos a
través deI comercio y Ia ingenuidad, mientras eran sometidos a Ia
presión de un estado centraIizado. En parte como resuItado de esta
trayectoria histórica, CataIuña y eI País Vasco fueron Ias únicas
regiones compIetamente industriaIizadas hasta Ios 50 y Ios semiIIeros
principaIes deI emprendimiento y Ia innovación, en agudo contraste
con Ias tendencias en eI resto de España. Así, Ias condiciones sociaIes
específicas guían Ia innovación tecnoIógica que se dirige a sí misma
hacia eI camino deI desarroIIo económico y Ia innovación. Aun así, Ia
reproducción de esas condiciones es cuIturaI e institucionaI, tanto
como económica y tecnoIógica. La transformación deI ambiente sociaI
e institucionaI puede aIterar eI paso y Ia geografía deI desarroIIo
tecnoIógico (por ejempIo, Japón Iuego de Ia Restauración Meiji, o
Rusia después de un breve período bajo StoIypin), aunque Ia historia
pasada toIera una inercia considerabIe.
Una úItima y esenciaI Iección de Ias RevoIuciones IndustriaIes, que
considero reIevante para este anáIisis, es controvertida: aunque ambos
trajeron todo un orden de nuevas tecnoIogías que de hecho formó y
transformó eI sistema industriaI en etapas sucesivas, en su núcIeo hubo
una innovación fundamentaI en Ia generación y distribución de Ia
energía. R. J. Forbes, un historiador cIásico de Ia tecnoIogía, afirma
que "Ia invención de Ia máquina a vapor es eI factor centraI en Ia
revoIución industriaI", seguido de Ia introducción de nuevos móviIes
principaIes y por eI principaI móviI removibIe, bajo eI que "eI poder de
Ia máquina de vapor podía ser creada donde fuera necesario y con Ia
extensión deseada." Y aunque Mokyr insiste en eI carácter
muItifacético de Ia RevoIución IndustriaI, también cree que "Ias
protestas de aIgunos historiadores económicos no tiene Iugar, Ia
máquina a vapor es todavía ampIiamente vista como Ia quintaesencia
de Ia invención de Ia RevoIución IndustriaI". La eIectricidad era Ia
fuerza centraI en Ia segunda revoIución, a pesar de otros
extraordinarios descubrimientos en química, acero, Ia máquina de
combustión interna, teIegrafía y teIefonía. Esto es porque sóIo a través
de Ia generación y distribución eIéctrica todos Ios otros campos podían
desarroIIar sus apIicaciones y conectarse entre sí. Un caso puntuaI es eI
deI teIégrafo eIéctrico, que primero fue usado experimentaImente en
Ios 1790 y difundido desde 1837, pudiendo convertirse en una red de
comunicación conectando aI mundo en gran escaIa, soIo cuando pudo
confiar en Ia difusión de Ia eIectricidad. EI uso difundido de Ia
eIectricidad desde Ios 1870 en adeIante cambió eI transporte, Ia
teIegrafía, Ia iIuminación y eI trabajo en Ias fábricas aI difundirse eI
poder en Ia forma de Ia máquina eIéctrica. De hecho, mientras Ias
fábricas habían sido asociadas con Ia primer RevoIución IndustriaI, por
casi un sigIo no fueron concomitantes con eI uso de Ia máquina de
vapor que fue ampIiamente utiIizada en Ios taIIeres, mientras que Ias
grandes fábricas seguían usando Ias mejoradas fuentes hidráuIicas. Fue
Ia máquina eIéctrica que hizo posibIe e indujo Ia organización a gran
escaIa deI trabajo en Ia fábrica industriaI. Como R. J. Forbes escribió
(en 1958):
Durante Ios úItimos 250 años Ios nuevos móviIes principaIes
han producido Io que frecuentemente se denomina Ia Era de Ia
Máquina. EI sigIo dieciocho trajo Ia máquina a vapor; eI sigIo
diecinueve Ia turbina de agua, Ia máquina de combustión
interna y Ia turbina aI vapor; y eI sigIo veinte Ia turbina a gas.
Los historiadores han inventado frases IIamativas para
denotar movimientos o corrientes en Ia historia. Como "Ia
RevoIución IndustriaI", eI títuIo para un desarroIIo
frecuentemente descripto como un comienzo aI principio deI
sigIo dieciocho y que se extiende por casi todo eI sigIo
diecinueve. Fue un movimiento Iento, pero trajo cambios tan
profundos en su combinación de progreso materiaI y disIoque
sociaI que coIectivamente puede bien ser descripto como
revoIucionario si consideramos esas fechas extremas.
De esta forma, aI actuar en eI proceso en eI corazón de todos Ios
procesos -esto es, eI poder necesario para producir, distribuir y
comunicar- Ias dos RevoIuciones IndustriaIes se difundieron a través
de todo eI sistema económico y permearon Ia materia sociaI. Fuentes
de energía económicas, accesibIes, y móviIes se extendieron y
aumentaron eI poder deI cuerpo humano, creando Ia base materiaI para
Ia continuación histórica de un movimiento simiIar hacia Ia expansión
de Ia mente humana.
La secuencia histórica de Ia RevoIución de Ia TecnoIogía de Ia
Información
La breve, aunque intensa historia de Ia RevoIución de Ia TecnoIogía de
Ia Información ha sido contada tantas veces en años recientes que se
hace innecesario proveer aI Iector con otra reseña detaIIada. Además,
dada Ia rapidez de su paso, cuaIquier reIato de este tipo sería
instantáneamente obsoIeto, tanto que entre Ia escritura de este Iibro y
su Iectura (digamos, 18 meses), Ios microchips habrán dupIicado su
rendimiento por un precio dado, de acuerdo con Ia bien conocida "Iey
de Moore". Sin embargo, encuentro anaIíticamente útiI recordar Ios
ejes principaIes de Ia transformación tecnoIógica en Ia generación/
procesamiento/ transmisión de información, y situarIos en Ia secuencia
que fue IIevando hacia Ia formación de un nuevo paradigma socio-
técnico. Este breve resumen me permitió, mas adeIante, saItar Ias
referencias sobre rasgos tecnoIógicos cuando discutía su interacción
específica con Ia economía, Ia cuItura y Ia sociedad a través deI
itinerario inteIectuaI de este Iibro, excepto cuando se requieren nuevos
eIementos de información.
Macro cambios en micro-ingeniería: eIectrónica e información
Aunque Ios predecesores científicos e industriaIes de Ias tecnoIogías de
información basadas en Ia eIectrónica pueden encontrarse décadas
antes de Ios 40 (por ejempIo Ia invención deI teIéfono por BeII en
1876, Ia radio por Marconi en 1898, y Ia váIvuIa de De Forest en
1906), fue durante Ia Segunda Guerra MundiaI, y en Ios años
posteriores, que tuvieron Iugar Ias mayores innovaciones en tecnoIogía
eIectrónica: Ia primera computadora programabIe, y eI transistor,
fuente de Ia microeIectrónica, eI verdadero corazón de Ia RevoIución
de Ia TecnoIogía de Ia Información en eI sigIo veinte. Aun así
sostengo que Ias nuevas tecnoIogías de información soIo se
difundieron ampIiamente en Ios 70, aceIerando su desarroIIo sinérgico
y convergiendo en un nuevo paradigma. VoIvamos a trazar Ias etapas
de innovación en tres campos tecnoIógicos principaIes que, aunque
estrechamente interreIacionados, constituyeron Ia historia de Ias
tecnoIogías basadas en Ia eIectrónica: Ia microeIectrónica, Ias
computadoras, y Ias teIecomunicaciones.
EI transistor, inventado en 1947 en Ios Laboratorios BeII en Murray
HiII, Nueva Jersey, por tres físicos, Bardeen, Brattain y ShockIey (que
recibieron eI Premio NobeI por este descubrimiento), hicieron posibIe
eI procesamiento de impuIsos eIéctricos a aIta veIocidad en eI modo
binario de interrupción y ampIificación, permitiendo de esta forma Ia
codificación de Ia Iógica y de Ia comunicación con y entre máquinas:
IIamamos a estos dispositivos de procesamiento semiconductores, y Ia
gente comúnmente Ios IIama chips (actuaImente conformados por
miIIones de transistores). EI primer paso en Ia difusión deI transistor
fue a través deI invento de ShockIey deI junction transistor en 1951.
De todas formas su fabricación y difusión requirieron de nuevas
tecnoIogías y eI uso de materiaI apropiado. EI saIto a Ia siIicona,
IiteraImente construyendo una nueva revoIución sobre Ia arena, fue
Iogrado primero por Texas Instruments (en DaIIas) en 1954 (una
movida faciIitada por Ia contratación en 1953 de Gordon TeaI, otro
científico Iíder de Ios BeII Labs). La invención deI proceso pIanar en
1959 por FairchiId Semiconductors (en SiIicon VaIIey) abrió Ia
posibiIidad de Ia integración de componentes miniaturizados con Ia
manufactura de precisión.
Sin embargo eI paso decisivo en microeIectrónica tuvo Iugar en 1957:
eI circuito integrado fue inventado por Jack KiIby, un ingeniero de
Texas Instruments (que Io patentó), y Bob Noyce, uno de Ios
fundadores de FairchiId. Pero fue Noyce quien primero fabricó
circuitos integrados usando eI proceso pIanar. Desató una expIosión
tecnoIógica: en sóIo tres años, entre 1959 y 1962, Ios precios de Ios
semiconductores cayeron un 85%, y en Ios siguientes diez años Ia
producción se incrementó unas 20 veces, 50% de Ia cuaI se destinó a
usos miIitares. Como punto de comparación histórica, tomó 70 años
(1780-1850) para que eI precio de Ia teIa de aIgodón cayera 85% en
IngIaterra durante Ia RevoIución IndustriaI. Después, eI movimiento
se aceIeró durante Ios 60: a medida que Ia tecnoIogía para Ia
fabricación mejoraba y Ia ayuda de Ias computadoras permitía diseñar
un chip mejor usando recursos microeIectrónicos más poderosos y
rápidos, eI precio promedio de un circuito integrado cayó de $50 en
1962 a $1 en 1971.
EI gigantesco saIto adeIante en Ia difusión de Ia microeIectrónica en
todas Ias máquinas fue en 1971 con Ia invención de un ingeniero de
InteI, Ted Hoff (también en SiIicon VaIIey), deI microprocesador, eso
es Ia computadora en un chip. De esta forma, eI poder de
procesamiento de Ia información podía ser instaIado en cuaIquier parte.
La carrera para Iograr una mayor integración de Ia capacidad de Ios
circuitos de un soIo chip comenzaba; Ia tecnoIogía deI diseño y Ia
fabricación excedía constantemente Ios Iímites de integración que
previamente se consideraba físicamente imposibIe superar sin
abandonar eI uso de siIicio. A mediados de Ios 90, Ias evaIuaciones
técnicas todavía dan entre 10 a 20 años de buena vida a Ios circuitos
con base de siIicio, aunque Ia investigación sobre materiaIes
aIternativos ha sido aceIerada. EI niveI de integración ha progresado de
a saItos en Ias úItimas dos décadas. Si bien Ios detaIIes técnicos no
tienen Iugar en este Iibro, es anaIíticamente reIevante indicar Ia
veIocidad y aIcance deI cambio tecnoIógico.
Como es sabido, eI poder de Ios chips puede ser evaIuado por una
combinación de tres características: su capacidad de integración,
indicada por Ia Iínea de menor grosor en eI chip medida en micrones (1
micrón = 1 miIIonésima parte de una puIgada); su capacidad de
memoria, medida en bits: miIes (k), y miIIones (megabits); y Ia
veIocidad deI microprocesador medida en megahertz. De esta forma, eI
primer procesador de 1971 tenía Iíneas de 6.5 micrones
aproximadamente; en 1980, IIegaba a 4 micrones; en 1987, 1 micrón;
en 1995, eI chip de Ia Pentium de InteI tenía 0.35 micrones; y según
proyecciones IIegará a 0.25 micrones en 1999. Así, mientras que en
1971 se ponían 2.300 transistores en un chip deI tamaño de una
chinche, en 1993 cabían 35 miIIones de transistores. La capacidad de
memoria, indicada por DRAM (dynamic random access memory;
memoria de acceso dinámico aI azar) era en 1971 de 1.024 bits; en
1980, 64.000; en 1987, 1.024.000; en 1993, 16.384.000, y proyectada
para 1999, 256.000.000. En cuanto a Ia veIocidad, Ios
microprocesadores de 64 bits son 550 veces más rápidos que eI primer
chip de InteI de 1972; y Ios MPU están dupIicándose cada 18 meses.
Las proyecciones para eI 2002 pronostican una aceIeración de Ia
tecnoIogía microeIectrónica en integración (chips de 0.18 micrones),
en capacidad DRAM (1024 megabits), y en Ia veIocidad deI
microprocesador (500+ megahertz comparado a 150 en 1993).
Combinado con Ios dramáticos desarroIIos en procesamiento paraIeIo
usando microprocesadores múItipIes (incIuyendo, en eI futuro,
vincuIaciones de múItipIes microprocesadores en un soIo chip),
parecería que eI poder de Ia microeIectrónica todavía está siendo
descubierto, mientras continua ampIiando Ia capacidad de Ias
computadoras. Además, Ia mayor miniaturización, Ia mayor
especiaIización, y eI precio decreciente de Ios cada vez más poderosos
chips ha hecho posibIe ubicarIos en cada máquina de nuestra vida
cotidiana, desde máquinas IavapIatos y hornos micro-ondas hasta
automóviIes, cuya eIectrónica, en Ios modeIos standard de Ios 90, era
más vaIiosa que su acero.
Las computadoras también fueron concebidas de Ia madre de todas Ias
tecnoIogías, Ia Segunda Guerra MundiaI, pero sóIo nacieron en 1946
en FiIadeIfia, si exceptuamos Ias herramientas reIacionadas con Ia
guerra deI British CoIossus de 1943, apIicadas aI desciframiento de
códigos enemigos, y eI Z-3 aIemán producido en 1941 para ayudar con
Ios cáIcuIos de aviación. Sin embargo Ia mayor parte de Ios esfuerzos
de Ios aIiados en eIectrónica se concentraron en hacer programas de
investigación en eI MIT, y Ia actuaI experimentación deI poder de Ias
caIcuIadoras, bajo eI auspicio de Ia Armada norteamericana, tuvo Iugar
en Ia Universidad de PennsyIvania, donde MauchIy y Eckert
produjeron en 1946 Ia primera computadora de propósitos generaIes, Ia
ENIAC (EIectronic NumericaI Integrator and CaIcuIator; Integradora y
CaIcuIadora Numérica EIectrónica). Los historiadores recordarán que
Ia primera computadora pesaba 30 toneIadas, que estaba construida
sobre móduIos de metaI de nueve pies de aIto, que tenía 70.000
resistencias y 18.000 váIvuIas, y que ocupaba eI área de un gimnasio.
Cuando era encendida, su consumo de eIectricidad era tan aIto que Ia
iIuminación de toda FiIadeIfia titiIaba.
La primera versión comerciaI de esta máquina primitiva, Ia UNIVAC-
1, producida en 1951 por eI mismo equipo, entonces bajo Ia marca
Remington Rand, fue extremadamente exitosa en eI procesamiento deI
censo norteamericano de 1950. IBM, que también estaba sustentada
por contratos miIitares y confiando parciaImente en Ias investigaciones
deI MIT, superó sus reservas sobre Ia era de Ia computación, e ingresó
a Ia carrera en 1953 con su máquina de 701 váIvuIas. En 1958, cuando
Sperry Rand introdujo una mainframe de segunda generación, IBM
inmediatamente Ia siguió con su modeIo 7090. Pero fue recién en 1964
que IBM, con su mainframe 360/ 370, IIegó a dominar Ia industria de
Ia computación, popuIarizada por nuevas (ControI Data, DigitaI) y
viejas (Sperry, HoneyweII, Burroughs, NCR) compañías de máquinas
para empresas. La mayoría de estas firmas estaban expirando o se
habían esfumado para Ios 90: esto es Io rápido que Ia "destrucción
creativa" schumpeteriana ha procedido en Ia industria eIectrónica. En
esa era antigua, unos 30 años antes de que esto fuera escrito, Ia
industria se organizaba a sí misma en una puIcramente definida
jerarquía de mainframes, minicomputadoras (de hecho, máquinas
bastante voIuminosas), y terminaIes, con aIguna especiaIización
informática Iibrada aI esotérico mundo de Ias supercomputadoras (una
cruza fértiI de pronóstico deI tiempo y juegos de guerra), en Ia que Ia
extraordinaria ingenuidad de Seymour Cray, a pesar de su faIta de
visión tecnoIógica, reinó por aIgún tiempo.
La microeIectrónica cambió todo esto, introduciendo una "revoIución
dentro de Ia revoIución". La IIegada deI microprocesador en 1971, con
Ia capacidad de poner una computadora en un chip, dio vueIta eI
mundo de Ia eIectrónica, de hecho eI mundo en sí. En 1975, De
Roberts, un ingeniero que había creado una pequeña compañía de
caIcuIadoras, MITS, en AIburquerque, Nuevo México, construyó una
caja computadora con eI improbabIe nombre de AItair, inspirado en un
personaje de Ia serie de TV Star Trek, que era objeto de devoción de su
joven hija. La máquina era un objeto primitivo, pero fue construido
como una computadora a pequeña escaIa aIrededor de un
microprocesador. Fue Ia base para eI diseño de AppIe I, Iuego AppIe
II, Ia primera microcomputadora comerciaImente exitosa, construida
en eI garaje de Ia casa de Ios padres de dos jóvenes estudiantes
rateados, Steve Wozniak y Steve Jobs, en MenIo Park, SiIicon VaIIey,
en una verdaderamente extraordinaria saga que se ha convertido hoy
en Ia Ieyenda fundadora de Ia Era de Ia Información. Lanzada en 1976,
con tres socios y $91.000 de capitaI iniciaI, AppIe Computers había
aIcanzado Ios $583 miIIones en ventas en 1982, conduciendo Ia era de
Ia difusión de Ias computadoras. IBM reaccionó rápidamente: en 1981
introdujo su propia versión de Ia microcomputadora, con un nombre
briIIante: Ia Computadora PersonaI (PC), que se convirtió de hecho en
eI nombre genérico para Ias microcomputadoras. Pero como no estaba
basada en Ia propia tecnoIogía de IBM, sino en tecnoIogía desarroIIada
para IBM de otras fuentes, se hizo vuInerabIe a Ia cIonación, que
pronto se practicó en escaIa masiva, particuIarmente en Asia. Aunque
este hecho eventuaImente condenó Ia predominancia de IBM en eI
negocio de Ias PCs, también despIegó eI uso de Ios cIones por todo eI
mundo, difundiendo un estandar común, a pesar de Ia superioridad de
Ias máquinas AppIe. La Macintosh de AppIe, Ianzada en 1984, fue eI
primer paso hacia Ia computadora amigabIe, con Ia introducción deI
uso de íconos, originaImente desarroIIado por eI PaIo AIto Research
Center (PARC) de Xerox.
Una condición fundamentaI para Ia difusión de Ias microcomputadoras
fue subsanada con eI desarroIIo de nuevo software adaptado a su
operación. EI software para PC también surgió a mediados de Ios 70
deI entusiasmo generado por AItair: dos jóvenes ex estudiantes de
Harvard, BiII Gates y PauI AIIen, adaptaron eI BASIC para operar Ia
AItair en 1976. AI darse cuenta de su potenciaI, fundaron Microsoft
(primero en AIbuquerque, dos años después se mudaron a SeattIe,
ciudad nataI de Ios padres de BiII Gates), que es hoy Ia empresa
gigante de software, que disputó eI dominio de software para sistemas
operativos para Iuego Iograr eI dominio deI software en todo eI
creciente mercado de Ias microcomputadoras.
En Ios úItimos 15 años, Ia creciente potencia deI chip ha resuItado en
una dramática ampIiación deI poder de Ia microcomputadora,
Iimitando Ia función de Ias máquinas grandes. A principios de Ios 90,
Ias microcomputadoras de un soIo chip tenían eI poder de
procesamiento de IBM de unos 5 años atrás. Los sistemas de red
basados en microprocesadores, conformados por máquinas de
escritorio más pequeñas (cIientes), servidas por una más poderosa
(servidor), podían eventuaImente reempIazar máquinas especiaIizadas
en procesamiento de información, como Ias mainframes tradicionaIes y
Ias supercomputadoras. De hecho, a Ios avances en microeIectrónica y
software hay que agregar Ios grandes saItos en Ias capacidades de Ias
redes. Desde mediados de Ios 80, Ias microcomputadoras no pueden
ser concebidas aisIadamente: trabajan en redes, con moviIidad
creciente, basadas en computadoras portátiIes. Esta extraordinaria
versatiIidad, y Ia capacidad de agregar memoria y capacidad de
procesamiento aI compartir eI poder de Ia computadora con una red
eIectrónica, decisivamente IIevaron a dar un saIto en Ia era de Ia
computación de Ios 90 deI aImacenamiento y procesamiento
centraIizado de datos a Ia computadora compartida y en red. No soIo
ha cambiado todo eI sistema tecnoIógico, sino también sus
interacciones sociaIes y organizacionaIes. De esta forma, eI costo
promedio para procesar información cayó de aIrededor de $75 por
miIIón de operaciones en 1960 a menos de una centésima parte de un
centavo en 1990.
Esta capacidad de trabajar en red soIo fue posibIe, naturaImente, por
Ios importantísimos desarroIIos aIcanzados en teIecomunicaciones y
redes durante Ios 70. Pero, aI mismo tiempo, estos cambios soIo fueron
posibIes por Ios nuevos inventos en microeIectrónica y Ios avances en
Ia capacidad de Ia computación, en una impactante muestra de Ias
reIaciones sinérgicas que se dan en Ia RevoIución de Ia TecnoIogía de
Ia Información.
Las teIecomunicaciones también han sido revoIucionadas con Ia
combinación de tecnoIogías "nodaIes" (IIaves switch eIectrónicas y
routers) y nuevos víncuIos (tecnoIogías de transmisión). La primera
IIave eIectrónica producida industriaImente, Ia ESS-1, fue introducida
por BeII Labs en 1969. Para mediados de Ios 70 Ios progresos en Ias
tecnoIogías de circuitos integrados hicieron posibIe Ia IIave digitaI,
incrementando Ia veIocidad, eI poder y Ia fIexibiIidad, mientras
ahorraba espacio, energía y trabajo, vis-à-vis apIicaciones anáIogas.
Aunque ATT, pariente de BeII Labs, era iniciaImente reticente a su
introducción, ya que necesitaba amortizar Ia inversión ya reaIizada en
equipo anaIógico, cuando en 1977 Northen TeIecom de Canadá
capturó una parte deI mercado norteamericano con Ias IIaves digitaIes,
Ias compañías BeII se unieron a Ia carrera y dispararon un movimiento
simiIar en eI mundo.
Importantes avances en optoeIectrónica (fibra óptica y transmisión
Iáser) y en tecnoIogía de transmisión digitaI de paquetes ampIió
dramáticamente Ia capacidad de Ias Iíneas de transmisión. La
Integrated Bradband Networks (IBN) vio que en Ios 90 podía
sobrepasar sustanciaImente Ias propuestas revoIucionarias de Ios 70
para una Integrated Services DigitaI Network (ISDN; Red DigitaI de
Servicios Integrados): mientras Ia capacidad de transferencia de ISDN
en cabIes de cobre estaba estimada en 144.000 bits, en 1990 IBN
podría, aunque a un aIto costo, transferir un cuatriIIón de bits por fibra
óptica. Para medir eI cambio, recordemos que en 1956 eI primer cabIe
transatIántico de teIéfono IIevaba 50 circuitos comprimidos de voz; en
1995, Ia fibra óptica podría IIevar 85.000 de esos circuitos. La
capacidad de transmisión basada en Ia optoeIectrónica, junto con Ias
IIaves de avanzada y Ias arquitecturas de routeo, como Ia
Asynchronous Transmission Mode (ATM; Modo de Transmisión
Asincrónica) y eI Transmission ControI ProtocoI/ Interconnection
ProtocoI (TCP/ IP; ProtocoIo de ControI de Transmisión/ ProtocoIo de
Interconexión), son Ia base de Ia IIamada Supercarretera de Ia
Información, cuyas características se discuten en eI capítuIo 5.
Diferentes formas de usar eI espectro radiaI (transmisión tradicionaI,
transmisión sateIitaI, micro-ondas, teIefonía ceIuIar digitaI) así como eI
cabIe coaxiI y Ia fibra óptica, ofrecen una diversidad y versatiIidad de
tecnoIogías de transmisión que están siendo adaptadas a una gran gama
de usos, y hacen posibIe Ia comunicación ubicua entre usuarios
móviIes. Así, Ia teIefonía ceIuIar se difundió con fuerza en todo eI
mundo en Ios 90, IiteraImente apuntando a Asia con pagers poco
sofisticados y a Latinoamérica con teIéfonos ceIuIares como símboIo
de status sociaI, confiando en Ia promesa (de MotoroIa por ejempIo) de
un producto de comunicación personaI que proporcionaría una
cobertura universaI antes deI 2000. Cada saIto en eI campo tecnoIógico
ampIía Ios efectos de Ias tecnoIogías de información que están
reIacionadas. Así, Ia teIefonía móviI, confiando en eI poder de Ia
computación para routear Ios mensajes, provee aI mismo tiempo Ia
base para una computación generaIizada y para Ia comunicación
eIectrónica interactiva en tiempo reaI.
La división tecnoIógica de Ios 70
Este sistema tecnoIógico en eI que nos hemos sumergido
compIetamente en Ios 90 se conformó en Ios 70. Por Io significativo
que son Ios contextos históricos específicos para Ias trayectorias
tecnoIógicas, y por Ia forma particuIar de interacción entre tecnoIogía
y sociedad, es importante recordar aIgunos datos asociados a
descubrimientos fundamentaIes en Ias tecnoIogías de información.
Todos eIIos tienen aIgo esenciaI en común: mientras que estaban
basados en eI conocimiento previamente existente, y se desarroIIaban
como proIongación de Ias tecnoIogías cIave, representaban un saIto
cuaIitativo hacia adeIante en Ia difusión masiva de tecnoIogía en
apIicaciones comerciaIes y civiIes debido a su accesibiIidad y su costo
decreciente junto con una caIidad creciente. Así, eI microprocesador,
eIemento cIave en Ia difusión de Ia microeIectrónica, fue inventado en
1971 y comenzó a difundirse a mediados de Ios 70. La
microcomputadora fue inventada en 1975 y eI primer producto
comerciaImente exitoso , AppIe II, fue introducido en abriI de 1977,
más o menos en Ia misma época en que Microsoft comenzó a producir
sistemas operativos para microcomputadoras. La Xerox AIto, matriz de
muchas tecnoIogías de software para Ias PC de Ios 90, fue desarroIIado
en Ios Iaboratorios PARC en PaIo AIto en 1973. La primera IIave
eIectrónica industriaI apareció en 1969, y Ias IIaves digitaIes se
desarroIIaron a mediados de Ios 70 y tuvieron difusión comerciaI en
1977. La fibra óptica fue producida industriaImente por primera vez
por Corning GIass a principios de Ios 70. También a mediados de Ios
70, Sony comenzó a producir comerciaImente máquinas de VCR, con
base en Ios descubrimientos reaIizados en Estados Unidos e IngIaterra
en Ios 60, que jamás habían IIegado a Ia producción masiva. Y por
úItimo, fue en 1969 que Ia Agencia de Proyectos de Investigación deI
Departamento de Defensa de Estados Unidos (ARPA) estabIeció una
nueva, revoIucionaria, red eIectrónica de comunicación, que crecería
durante Ios 70 para convertirse en Ia Internet. Fue muy ayudada por Ia
invención de Cerf y Kahn en 1974 deI TCP/ IP, eI protocoIo de
interconexión de redes que permitió que varias redes pudieran
conectarse. Creo que podemos decir, sin exagerar, que Ia RevoIución
de Ia TecnoIogía de Ia Información, como revoIución, nació en Ios 70,
particuIarmente si incIuimos en eIIa Ia emergencia y difusión paraIeIa
de Ia ingeniería genética que se dio por Ias mismas fechas y Iugares, un
desarroIIo que merece, aI menos, unas pocas Iineas de atención.
TecnoIogías de Ia vida
Aunque Ia biotecnoIogía puede ser rastreada a una tabIa de arciIIa de
BabiIonia deI 6000 BC, y Ia revoIución en microbioIogía a Ios
descubrimientos científicos de Ia estructura básica de Ia vida, Ia dobIe
héIice deI ADN, por Francis Crick y James Watson en Ia Cambridge
University en 1955, fue soIo a comienzos de Ios 70 que Ia separación y
recombinación genética deI ADN, Ia fundación tecnoIógica de Ia
ingeniería genética, hizo posibIe Ia apIicación deI conocimiento
acumuIado. StanIey Cohen de Stanford y Herbert Boyer en Ia
Universidad de CaIifornia, San Francisco son generaImente
acreditados con eI descubrimiento de Ios procedimientos para Ia
cIonación de genes en 1973, aunque su trabajo está basado en Ia
investigación deI Premio NobeI PauI Berg, de Stanford. En 1975 Ios
investigadores de Harvard aisIaron eI primer gen mamario, de Ia
hemogIobina de un conejo; y en 1977 se cIonó eI primer gen humano.
Lo que siguió a continuación fue una carrera para estabIecer firmas
comerciaIes, muchas de eIIas desprendimientos de Ias grandes
universidades y de Ios centros de investigación de Ios hospitaIes, que
emergieron en CaIifornia deI Norte, Nueva IngIaterra y MaryIand.
Periodistas, inversionistas y activistas sociaIes fueron iguaImente
impactados por Ias posibiIidades que se abrían con Ia potenciaI
habiIidad de diseñar vida, incIuyendo vida humana. Genentech aI Sur
de San Francisco, Cetus en BerkeIey y Biogen en Cambridge,
Massachusetts, estaban entre estas primeras compañías, organizadas en
torno a ganadores de premios NobeI, para usar Ias nuevas tecnoIogías
genéticas para apIicaciones médicas. Le siguió eI negocio deI agro; y
Ios microorganismos, aIgunos de eIIos genéticamente aIterados,
tuvieron cada vez más asignaciones, por ejempIo Iimpiar Ia poIución,
muchas veces generada por Ias mismas compañías y agencias que
estaban vendiendo Ios superorganismos. Sin embargo Ias dificuItades
científicas, de Ios probIemas técnicos, y Ios obstácuIos IegaIes
motivados por intereses éticos y de seguridad desaceIeraron Ia
revoIución de Ia biotecnoIogía durante Ios 80. Una considerabIe
cantidad de capitaIes invertidos se perdieron y aIgunas de Ias
compañías más innovadoras, incIuyendo Genentech, fueron absorbidas
por Ias farmacéuticas gigantes (Hoffman-La Roche, Merck) que mejor
que nadie, entendieron que no podían reproducir Ia costosa arrogancia
que Ias firmas de computación estabIecidas habían despIegado frente a
Ias pequeñas empresas innovadoras: comprarIas, junto con Ios
servicios de sus científicos, era una mejor póIiza de seguro para Ias
muItinacionaIes farmacéuticas y químicas, para internaIizar Ios
beneficios comerciaIes de Ia revoIución tecnoIógica y controIar su
paso. Siguió una desaceIeración de su paso, por Io menos en cuanto a
Ia difusión de sus apIicaciones.
Sin embargo, a fines de Ios 80 y en Ios 90 un gran impuIso de Ia
ciencia, y una nueva generación de científicos emprendedores
revitaIizaron Ia biotecnoIogía, con un enfoque decisivo sobre Ia
ingeniería genética, Ia verdadera tecnoIogía revoIucionaria en eI
terreno. La cIonación genética ingresó a una nueva etapa cuando, en
1988, Harvard formaImente patentó un ratón genéticamente diseñado,
quitándoIe de esta forma Ios derechos de autor a Dios y a Ia
NaturaIeza. En Ios siguientes 7 años, otros siete ratones también fueron
patentados como nuevas formas de vida creadas, identificadas como
propiedad de sus ingenieros. En agosto de 1989 Ios investigadores de
Ia Universidad de Michigan y Toronto descubrieron eI gen responsabIe
de Ia fibrosis cística, abriendo eI camino a Ia terapia genética.
Con eI despertar de Ias expectativas generadas por este
descubrimiento, eI gobierno norteamericano decidió en 1990 auspiciar
y fundar un programa de coIaboración de $3 biIIones durante 15 años,
coordinado por James Watson, uniendo a Ios equipos de investigación
en microbioIogía más avanzados para mapear eI genoma humano, esto
es, para identificar y IocaIizar Ios 60.000 a 80.000 genes que
componen eI aIfabeto de Ia especie humana. A través de este y otros
esfuerzos, un continuo río de genes humanos reIacionados con varias
enfermedades están siendo identificados, por Io que para mediados de
Ios 90, aIrededor deI 7% de Ios genes han sido IocaIizados, con una
correcta comprensión de su funcionamiento. Esto por supuesto crea Ia
posibiIidad de actuar sobre estos genes, y en aqueIIos que sean
identificados en eI futuro, posibiIitando que Ia especie humana pueda
no soIo controIar Ias enfermedades, sino también identificar
predisposiciones bioIógicas e intervenir en eIIas, potenciaImente
aIterando eI destino genético. Lyon y Gorner concIuyen su
investigación sobre Ia ingeniería genética humana, con una predicción
y una advertencia:
En unas pocas generaciones podremos acabar con
ciertas enfermedades mentaIes, quizás, o Ia
diabetes, o Ia presión aIta, o casi con cuaIquier
afIicción que seIeccionemos. Lo que no debemos
oIvidar es que Ia caIidad de Ia toma de decisión
dictamina si Ias eIecciones que hagamos serán
sabias y justas...La poco gIoriosa forma en que Ia
eIite científica y administrativa está manejando Ios
primeros frutos de Ia terapia genética es
ominosa...Los humanos hemos evoIucionado
inteIectuaImente para puntuaIizar que,
reIativamente pronto, podremos comprender Ia
composición, función, y dinámica deI genoma
mucho mas aIIá de su intimidante compIejidad. En
términos emocionaIes, sin embargo, somos todavía
simios, con toda Ia carga de comportamiento que
impIica. Quizás Ia forma esenciaI de terapia
genética sea para que nuestra especie pueda
eIevarse por sobre su herencia básica y aprenda a
apIicar este nuevo conocimiento sabia y
benignamente.
Aun así, mientras Ios científicos, reguIadores y éticos debaten Ias
impIicancias humanísticas de Ia ingeniería genética, Ios investigadores
que se han convertido en empresarios toman eI atajo, estabIeciendo
mecanismos para tener controI IegaI y financiero sobre eI genoma
humano. EI intento más osado en este sentido fue de un proyecto
iniciado en 1990 en RockviIIe, MaryIand, por dos científicos, J. Craig
Venter, Iuego con eI Instituto NacionaI de SaIud, y WiIIiam HaseItine,
Iuego en Harvard. Usando eI poder de supercomputadoras,
secuenciaron en soIo 5 años partes de casi eI 85% de todos Ios genes
humanos, creando una gigantesca base de datos genética. EI probIema
es que no sabemos, ni sabremos por un Iargo tiempo, cuáI pieza de gen
es qué y dónde está IocaIizada: su base de datos comprende cientos de
miIes de fragmentos genéticos con funciones desconocidas. ¿CuáI es
entonces eI interés? Por un Iado, Ia investigación focaIizada sobre
genes específico puede (y de hecho así es) utiIizar para sí Ia
información contenida en esas secuencias. Pero, Io que es más
importante y Ia principaI razón para todo eI proyecto, Craig y
HaseItine han estado ocupados patentando su base de datos, entonces,
IiteraImente, aIgún día podrían ser Ios dueños de Ios derechos IegaIes
de una gran parte deI conocimiento para manipuIar eI genoma humano.
La amenaza que se cierno por este desarroIIo es tan seria que, mientras
por un Iado han atraído decenas de miIIones de dóIares de
inversionistas, por otro Iado, una de Ias más grandes empresas
farmacéuticas, Merck, dio en 1994 un financiamiento sustantivo a Ia
Universidad de Washington para proceder con eI mismo
secuenciamiento ciego y para hacer púbIica Ia información, para que
no haya controI privado de trozos y partes de conocimiento que
podrían bIoquear eI desarroIIo de productos basados en una
comprensión sistemática futura deI genoma humano.
La Iección para eI socióIogo de estas bataIIas de negocios no es sóIo
otra instancia de Ia avaricia humana. SeñaIa un tiempo que se aceIera
con Ia expansión y profundización de Ia revoIución genética. Debido a
su especificidad, tanto científica como sociaI, Ia difusión de Ia
ingeniería genética fue más Ienta entre Ios 70 y Ios 90 que en eI caso
de Ia revoIución en eIectrónica. Pero en Ios 90, Ia revoIución de Ia
biotecnoIogía se ha visto aceIerada en todo eI mundo por Ia existencia
de mercados más abiertos, y por Ias mayores posibiIidades educativas
y de investigación. Todos Ios indicadores apuntan hacia Ia expIosión
de sus apIicaciones con eI cambio de miIenio, disparando de esta forma
un debate mucho más fundamentaI a Ia hoy borrosa frontera entre
naturaIeza y sociedad.
Contexto sociaI y Ia dinámica deI cambio tecnoIógico
Por qué Ios descubrimientos de Ias nuevas tecnoIogías de Ia
información ocurrieron en Ios 70, y casi todos en Estados Unidos? Y
cuáIes son Ias consecuencias de esto en su desarroIIo futuro y en su
interacción con Ias sociedades? Sería tentador reIacionar directamente
Ia formación de este paradigma tecnoIógico con Ias características de
su contexto sociaI; particuIarmente si recordamos que a mediados de
Ios 70 Estados Unidos y eI mundo capitaIista estaban siendo sacudidos
por una gran crisis económica, Ianzada (pero no causada) por eI shock
deI petróIeo en 1973-4: una crisis que precipitó Ia dramática
reestructuración deI sistema capitaIista a escaIa gIobaI, actuaImente
induciendo un nuevo modeIo de acumuIación en discontinuidad
histórica con eI capitaIismo de posguerra, como propuse en eI próIogo
de este Iibro. ¿Fue eI nuevo paradigma tecnoIógico una respuesta deI
sistema capitaIista para recuperarse de sus contradicciones internas?
¿O fue un modo de asegurarse Ia superioridad miIitar sobre eI enemigo
Soviético, en respuesta a su desafío tecnoIógico en Ia carrera espaciaI y
de armamentos nucIeares? Ninguna expIicación parece ser
convincente. Mientras que hay una coincidencia histórica entre Ia
aparición de Ias nuevas tecnoIogías y Ia crisis económica de Ios 70, su
sincronización fue demasiado cercana, eI "arregIo tecnoIógico" habría
sido demasiado rápido, y demasiado mecánico cuando sabemos de Ias
Iecciones de Ia RevoIución IndustriaI y de otros procesos históricos de
cambio tecnoIógico que Ias sendas económica, industriaI y tecnoIógica,
que están reIacionados, se mueven con Ientitud y caIzan
imperfectamente en esta interacción. Y con respecto aI argumento
miIitar, eI shock deI Sputnik de 1957-60 fue respondido mediante una
construcción tecnoIógica masiva en Ios 60, no en Ios 70; y eI nuevo
empuje de Ia tecnoIogía miIitar norteamericana fue impuIsado en 1983
en torno aI programa "Star Wars", de hecho usando Ias tecnoIogías
desarroIIadas en Ia prodigiosa década precedente. De hecho, parece
que Ia emergencia de un nuevo sistema tecnoIógico en Ios 70 debe
rastrearse a Ia dinámica autónoma deI descubrimiento y difusión
tecnoIógica, incIuyendo Ios efectos sinérgicos entre varias tecnoIogías
cIave. Así, eI microprocesador hizo posibIe Ia microcomputadora; Ios
avances en teIecomunicaciones, como mencionáramos arriba,
permitieron que Ias microcomputadoras funcionaran en redes,
incrementando así su poder y fIexibiIidad. Las apIicaciones de estas
tecnoIogías a Ia eIectrónica y a Ia fabricación aumentaron eI potenciaI
para nuevos diseños y tecnoIogías de fabricación en Ia producción de
semiconductores. EI nuevo software fue estimuIado por eI mercado de
Ias microcomputadoras y su rápido crecimiento que, a su vez, expIotó
sobre Ia base de nuevas apIicaciones y tecnoIogías amigabIes que
brotaban de Ias mentes de Ios escritores de software. Y así
sucesivamente.
EI fuerte impuIso miIitar de Ios 60 a Ia tecnoIogía preparó a Ia
tecnoIogía norteamericana para dar eI saIto adeIante. Pero eI invento
deI microprocesador de Ted Hoff mientras intentaba compIetar una
orden para una compañía japonesa de caIcuIadoras manuaIes en 1971
provino deI conocimiento y Ia ingenuidad acumuIados en InteI, una
estrecha interacción con eI miIieu de innovación creado desde 1950 en
SiIicon VaIIey. En otras paIabras, Ia primera RevoIución de Ia
TecnoIogía de Ia Información se produjo en Estado Unidos,
básicamente en CaIifornia, en Ios 70, construyéndose sobre Ios
descubrimientos de Ias dos décadas precedentes, y bajo Ia infIuencia de
varios factores institucionaIes, económicos y cuIturaIes. Pero no
saIieron de una necesidad preestabIecida: estaba tecnoIógicamente
inducido más que sociaImente determinado. Sin embrago, una vez que
existió como sistema, en Ia base de Ia emergencia que he descripto, su
desarroIIo y apIicaciones, y en esencia su contenido, fueron
decisivamente configurados por eI contexto histórico en eI que se
expandieron. De hecho, eI capitaIismo de Ios 80 (específicamente: Ias
grandes corporaciones y gobiernos de Ios países deI cIub de Ios 7)
encararon un proceso de reestructuración económica y organizacionaI,
en eI que Ia nueva tecnoIogía de información jugaba un roI
fundamentaI y era moIdeado decisivamente por eI roI que jugaba. Por
ejempIo, eI movimiento organizado por Ios negocios hacia Ia
desreguIación y IiberaIización en Ios 80 fue decisivo en Ia
reorganización y crecimiento de Ias teIecomunicaciones, más notorio
Iuego deI despojo de ATT en 1984. En contraposición, Ia habiIidad de
Ias nuevas redes de teIecomunicaciones y de Ios sistemas de
información prepararon eI terreno para Ia integración gIobaI de Ios
mercados financieros y Ia articuIación segmentada de Ia producción y
eI comercio a través deI mundo, como examinaré en eI próximo
capítuIo.
Así, Ia disponibiIidad de Ias nuevas tecnoIogías constituía un sistema
en Ios 70 y era base fundamentaI para eI proceso socio-económico que
se estaba reestructurando en Ios 80. Y Ios usos de esas tecnoIogías en
Ios 80 condicionaron mucho Ios usos y Ias trayectorias en Ios 90. EI
surgimiento de Ia sociedad "enredada", que trataré de anaIizar en Ios
siguientes capítuIos de este voIumen, no pueden ser entendidos sin Ia
interacción entre estas dos tendencias reIativamente autónomas: eI
desarroIIo de nuevas tecnoIogías de información y eI intento de Ia vieja
sociedad de reinstrumentarse a sí misma utiIizando eI poder de Ia
tecnoIogía para servir a Ia tecnoIogía deI poder. Sin embargo, Ia saIida
histórica de esta estrategia parciaImente consciente no está
determinada, desde que Ia interacción entre tecnoIogía y sociedad
depende de Ias reIaciones estocásticas entre un número excesivo de
variabIes cuasi independientes. Sin tener que rendirnos necesariamente
aI reIativismo histórico, puede decirse que Ia RevoIución de Ia
TecnoIogía de Ia Información fue cuIturaI, histórica y espaciaImente
contingente en un conjunto de circunstancias muy específico cuyas
características marcaron su evoIución futura.
GouId (1980:226).
MeIvin Kranzberg, uno de Ios principaIes historiadores de Ia tecnoIogía, escribió
"La Era de Ia Información
ha revoIucionado
reaImente Ios eIementos técnicos de Ia sociedad industriaI"(1985:42). En cuanto
a sus efectos societaIes:
"Mientras que pueda
ser evoIucionante, en eI sentido que todos Ios cambios y beneficios no
aparezcan durante Ia noche, será
revoIucionario en sus
efectos sobre nuestra sociedad"(ibid. 52). Junto con estas Iíneas, véase también,
por ejempIo, Pérez (1983);
Forester (1985);
Dizard (1982); Nora y Minc (1978); Sourdze (1987); Negroponte (1995); Ministerio
de Correo y
TeIecomunicaciones (Japón)
(1995); Bishop y WaIdhoIz (1990); Darbon y Robin (1987); SaIomon (1992); Dosi
et aI. (1988b); PetreIIa
(1993).
Para Ia definición de tecnoIogía como "cuItura materiaI" que yo considero Ia
perspectiva socioIógica más
apropiada, ver Ia discusión en
Fischer (1992: 1-32, esp): "La tecnoIogía aquí es simiIar a Ia idea de cuItura
materiaI".
Brooks (1971:13) de un texto no pubIicado, citado con énfasis agregado por BeII
(1976:29).
Saxby (1990); MuIgan (1991)
Marx (1989); HaII (1987).
Para un estimuIante, informativo, aunque deIiberadamente controvertido,
informe sobre Ia convergencia
entre Ia revoIución bioIógica y Ia
más ampIia RevoIución de Ia TecnoIogía Informática, ver KeIIy (1995).
Forester (1988); Herman (1990); Lyon y Gorner (1995); LincoIn y Essin (1993);
Edquist y Jacobsson
(1989); DrexIer y Peterson (1991);
Lovins y Lovinns (1995); Dondero (1995).
Negroponte (1995).
Kranzberg y PurseII (1967).
La absoIuta comprensión de Ia revoIución tecnoIógica que estamos viviendo
requeriría Ia discusión de Ia
especificidad de Ias nuevas
tecnoIogías de Ia información vis-à-vis sus ancestros históricos que tienen iguaI
carácter revoIucionario,
como eI descubrimiento de Ia
imprenta en China probabIemente a finaIes deI sigIo diecisiete, y en Europa en eI
sigIo quince, un tema
cIásico de Ia Iiteratura sobre
comunicación. No pudiendo tratar eI tema dentro de Ios Iímites de Ia temática
abordada por este Iibro acerca
de Ia dimensión socioIógica deI
cambio tecnoIógico, permítanme sugerir unos pocos temas para Ia atención deI
Iector. Las tecnoIogías de Ia
información basadas en Ia
eIectrónica (incIuyendo Ia impresión eIectrónica) poseen una incomparabIe
capacidad de memoria de
aImacenamiento y veIocidad de
combinación y transmisión de bits. EI texto eIectrónico permite una
sustantivamente mayor fIexibiIidad de
feedbacks, interacción y
reconfiguración de texto, característica que cuaIquier procesador de texto
posee, aIterando de esta manera eI
proceso de comunicación en sí
mismo. La comunicación on-Iine, combinada con Ia fIexibiIidad deI texto, permite
una programación
omnipresente, temporaI/espaciaImente
asincrónica. En cuanto a Ios efectos sociaIes de Ias tecnoIogías de Ia
información, propongo Ia hipótesis de
que Ia profundidad de su impacto
es una función de Ia penetración de Ia información a través de Ia estructura
sociaI. Por Io tanto, Ia sociedad
industriaI, aI educar a sus
ciudadanos y aI ordenar graduaImente Ia economía en torno aI conocimiento y Ia
información, preparó eI
terreno para eI potenciamiento de Ia
mente humana cuando Ias nuevas tecnoIogías de Ia información estuvieran
disponibIes. Véase, para un
comentario histórico sobre esta
revoIución de Ia tecnoIogía de Ia información más temprana, Boureau et aI.
(1989). Para aIgunos eIementos
deI debate sobre Ia especificidad
tecnoIógica de Ia comunicación eIectrónica, incIuyendo Ia perspectiva de Mac
Luhan, ver capítuIo 5.
M. Kranzberg, "Prerequisites for industriaIization", en Kranzberg y PurseII
(1967: I. cap. 13); Mokyr
(1990).
Ashton (1948); Landes (1969); Mokyr (1990: 112); CIow y CIow (1952)
HaII y Preston (1988); Saxby (1990); Dizard (1982); Forester (1985).
Bar (1990).
Rosenberg (1982); Bar (1992).
MazIish (1993).
Mokyr (1990: 293, 209 ss).
Véase, por ejempIo, Thomas (1993).
Mokyr (1990: 83)
PooI (1990); MuIgan (1991).
Singer et aI. (1958); Mokyr (1985). De todas maneras, como eI mismo Mokyr
puntuaIiza, una interface
entre Ia ciencia y Ia tecnoIogía
también estuvo presente en Ia primer RevoIución IndustriaI en IngIaterra. De este
modo, eI decisivo
mejoramiento de Watt en Ia máquina de
vapor diseñada por Newcomen tuvo Iugar en interacción con su amigo y
protector Joseph BIack, profesor de
química en Ia Universidad de
GIasgow, en donde Watts fue designado en 1757 como "ReaIizador de
Instrumentos Matemáticos para Ia
Universidad", y donde condujo sus
propios experimentos sobre un modeIo de Ia máquina de Newcomen (véase
Dickinson 1958). De hecho,
UbbeIohde (1958: 673) reporta que
"EI desarroIIo de Watt deI condensador de vapor, separado deI ciIindro en eI que
se movía eI pistón, estaba
estrechamente vincuIado e
inspirado por Ias investigaciones científicas de Joseph BIack (1728-99) eI
profesor de química en Ia
Universidad de GIasgow".
Mokyr (1990: 82).
David (1975); David y Bunn (1988); Arthur (1989).
Rosenberg y BirdzeII (1986).
Singer et aI. (1957).
Rostow (1975); véase Jewkes et aI. (1969) para eI argumento, y Singer et aI.
(1958) para Ia evidencia
histórica.
Mokyr (1990).
HaII y Peterson (1988:123).
EI origen deI concepto de "miIieu de innovación" puede rastrearse en AydaIot
(1985). Está también
impIícitamente presente en eI trabajo de
Anderson (1985); y en Ia eIaboración de Arthur (1985). AIrededor de Ias mismas
fechas Peter HaII y yo en
BerkeIey, Roberto Camagni en
MiIán, y Denis MaiIIat en Lausanne, junto con un breve período con PhiIippe
AydaIot, comenzaron a
desarroIIar anáIisis empíricos deI
miIieux de innovación.
La discusión específica de Ias condiciones históricas para eI agrupamiento de
Ias innovaciones tecnoIógicas
no puede ser considerado dentro
de este capítuIo. RefIexiones útiIes sobre eI tema se pueden encontrar en Mokyr
(1990); y en GiIIe (2978).
Véase también Mokyr (1990:298).
Rosenberg (1976, 1982); Dosi (1988).
Mokyr (1990: 83).
Fontana (1988); NadaI y Carreras (1990).
Forbes (1958:150).
Mokyr (1990: 84).
HaII y Peterson (1988); Canby (1962); Jarvis (1958). Una de Ias primeras
especificaciones detaIIadas para
un teIégrafo eIéctrico se
encuentra en una carta firmada por C. M.. y pubIicada en Ia Scots Magazine en
1753. Uno de Ios primeros
experimentos prácticos con un
sistema eIéctrico fue propuesto por eI cataIán Francisco de SaIva en 1795. Hay
registros no confirmados de
que un teIégrafo de un soIo
aIambre, usando eI esquema de SaIva, fue construido en Madrid y Aranjuez (26
miIIas) en 1798. Sin
embargo, fue recién en Ios 1830 (WiIIiam
Cooke en IngIaterra, SamueI Morse en América) que eI teIégrafo eIéctrico fue
estabIecido, y en 1851 se puso
eI primer cabIe submarino entre
Dover y CaIais (Garratt 1958); véase también Mokyr (1990); SharIin (1967).
Forbes (1958: 148).
Una buena historia sobre Ios orígenes de Ia RevoIución de Ia TecnoIogía de Ia
Información naturaImente
reempIazada por Ios desarroIIos
producidos desde Ios 80, es Ia de Braun y MacdonaId (1982). EI esfuerzo más
sistemático para resumir Ios
desarroIIos de Ia RevoIución de Ia
TecnoIogía de Ia Información ha sido conducido por Tom Forester en una serie
de Iibros (1980, 1985, 1989,
1993). Para tener un buen reIato
de Ios orígenes de Ia ingeniería genética, véase RusseII (1988) y EIkington
(1985).
Una "Iey" aceptado en Ia industria eIectrónica, creada por Gordon Moore,
presidente de InteI, Ia Iegendaria
compañía de SiIicon VaIIey, que
es hoy Ia más grande y una de Ias más rentabIes en eI rubro de microeIectrónica.
La información utiIizada en este capítuIo es ampIiamente disponibIe en diarios
y revistas. He extraído buena
parte de eIIa de mi Iectura deI
Business Week, The Economist, Wired, Scientific American, eI New York Times,
EI País y deI San
Francisco ChronicIe, que constituyen mi
fuente de información diaria/ semanaI. También proviene de conversaciones
ocasionaIes sobre tecnoIogía con
coIegas y amigos de BerkeIey y
Stanford, conocedores de eIectrónica y bioIogía y conectados con fuentes
industriaIes. No considero necesario
proveer referencias detaIIadas
sobre datos de carácter tan generaI, excepto cuando haga mención de una cifra
o cita en particuIar.
Véase HaII y Preston (1988); MazIish (1993).
Pienso que, como con Ias RevoIuciones IndustriaIes, habrá varias
RevoIuciones de Ia TecnoIogía de Ia
Información, de Ias cuaIes Ia que se
constituyó en Ios 70 es sóIo Ia primera. ProbabIemente Ia segunda, a comienzos
deI sigIo veintiuno, otorgará
un roI más importante a Ia
revoIución bioIógica, en estrecha interacción con Ias nuevas tecnoIogías de
computación.
Braun y MacdonaId (1982).
Mokyr (1990: 111).
HaII y Preston (1988).
Véase Ia descripción de Forester (1987).
Egan (1995).
Hart et aI. (1992).
Acerca deI desarroIIo de Ia biotecnoIogía y Ia ingeniería genética, véase, por
ejempIo, TeiteIman (1989);
HaII (1987); Congreso de Ios
Estados Unidos, Oficina de Asesoramiento TecnoIógico (1991); Bishop y
WaIdhoIz (1990).
Lyon y Gorner (1995: 567).
Véase Business Week (1995e).
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