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Brics 1: Rusia (Centro y

periferia)



 Por Jorge Fontevecchia | 18/07/2014 | 21:53
 Temas
 Brics
 China
 Rusia

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Provincianos. Igual de periféricos, rusos y españoles. | Foto: Jorge Fantoni
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Aunque tanta distancia geográfica separe Rusia de Argentina, compartimos
similitudes con los rusos que no tenemos con ninguno de los otros pueblos
sudamericanos. Hace algunos años había una publicidad en Brasil que decía que
Argentina era el Brasil del año próximo porque todas las calamidades que
llegaban a ese país primero aparecían en el nuestro. Se podría hacer una
asociación similar con Rusia: ellos hicieron el default de su deuda y confiscaron
los depósitos cuatro años antes que nosotros (1998 en Rusia, 2002 en
Argentina). Y Putin instaló el mismo sistema autoritario de democracia delegativa
que se reeligió continuamente tres años antes que Néstor Kirchner (Putin el 7 de
mayo de 2000 y Kirchner el 25 de mayo de 2003).
En lo personal, esa anticipación rusa me permitió ver los aspectos negativos del
kirchnerismo y del Frente para la Victoria desde sus comienzos y advertirlo
desde los medios de Editorial Perfil antes, porque primero había visto los de
Putin y de su partido Rusia Unida, cuando por entonces fui secretario de la
Cámara de Comercio Ruso-Argentina, cargo al que renuncié tras el asesinato de
la periodista Ana Polokiskaya. En esos años escuché amargamente a editores y
periodistas rusos contarme cómo Putin hacía que empresarios amigos
comprasen los medios que previamente ahogaba con persecuciones varias.
Ahora que está tan presente en Argentina la palabra Bric, vale recordar la
respuesta que al entonces ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Igor
Ivanov, me dio sobre los Bric: dijo que China, Rusia y hasta India eran potencias
mundiales, pero Brasil no lo sería porque al no tener bomba atómica ni grandes
fuerzas armadas no podría proteger su comercio. Años después Putin designó a
Ivanov ministro de Defensa.
Los Bric tienen reminiscencias geopolíticas de la época de la Guerra Fría cuando
había un Segundo Mundo, el bloque soviético, y un Tercer Mundo, expresado en
el Movimiento de Países no Alineados, que tuvo como actor principal a la China
de Mao.
El orginal Bric se transformó en Brics por el agregado de Sudáfrica, un país más
pequeño que Argentina e insignificante frente a sus otros cuatro integrantes,
porque el blode China y Rusia, sus verdaderos líderes, querían que además de
India y Brasil hubiera un representante de Africa para darles a los Brics un
carácter internacionalista.
Pingüinos siberianos. Hay pocos líderes tan parecidos entre sí como Néstor
Kirchner y Putin; fue la frágil salud del argentino la causa de la diferente
evolución entre sus carreras una vez alcanzado el poder. Cuando Putin elogió a
Cristina en su reciente visita a Buenos Aires diciendo que ella tenía una visión
autónoma (y remarcó: “algo inusual en estos tiempos”), estaba haciendo un
elogio de sí mismo.
Pero basta con unir en el tren Transiberiano Irkutsk con Vladivostok (una
distancia comparable entre Neuquén y Río Gallegos) para sentir las similitudes
con la Patagonia: grandes territorios poco poblados con temperaturas que
explican esa poca densidad humana. Y cómo esas condiciones físicas templan el
carácter. Por eso el padre de la patria ruso y prócer más admirado, el zar Pedro
I, mudó la capital de Moscú a San Petersburgo para estar más cerca de Europa.
Pero aun así la capital de esa Rusia más moderna estaba a 1.700 kilómetros del
borde del centro europeo, el círculo imaginario entre Berlín y Londres que incluye
París y Hamburgo más toda Suiza y Holanda, la parte más desarrollada del
mundo en el Renacimiento. Y la misma distancia separa Madrid de Londres, el
otro borde de ese centro figurado. Es que españoles (en gran medida también
Italia, especialmente su parte sur) eran tan periféricos como los rusos, ambos
provincianos y toscos en comparación con los europeos más refinados. El propio
Pedro I se divorció de la esposa noble que le habían elegido y se casó con la
mucama de un amigo, que comprendió mejor su espíritu aventurero.
La pasión rusa tiene puntos de contacto con la latina; incluso su idioma, plagado
de sonidos consonantes, tiene vocales abiertas con una musicalidad con algún
punto de encuentro con la italiana.
Aunque parcialmente diferente en el color de sus ojos y cabellos, la belleza de
las mujeres rusas también es identificable con la de las argentinas, y la mejor
prueba es la revista de moldes y costura argentina Look, que viene publicando
desde 2003 la editorial rusa Konliga bajo licencia de Editorial Perfil. Porque,
según ellos explican, “el cuerpo de las argentinas y la belleza de sus modelos es
parecido al de las rusas”.
Además de su Siberia comparable con nuestra Patagonia, Rusia tiene su zona
más desarrollada hacia el otro lado de Moscú, el sector más europeo. Hace
pocos meses recorrí en auto San Petersburgo-Moscú, un viaje similar al de
Buenos Aires-Córdoba. Pude comprobar que el desarrollo vial ruso es igual o
peor que el nuestro porque, por lo menos, hasta Rosario tenemos autopista
mientras que la más transitada ruta de Rusia, que une sus dos principales
ciudades, sólo tiene dos tramos por partes y la mayoría es una mano y media. El
Mundial de Fútbol de 2018 la obligará a mejoras de infraestructura porque sus
aeropuertos, comparados hasta con los de Brasil, parecen del Tercer Mundo.
Sin duda, Rusia es una potencia militar y energética, pero su desarrollo y calidad
de vida están lejos del Primer Mundo. Y esa es una característica que comparten
los Brics: son potencias, pero sus poblaciones no alcanzaron a formar clases
medias mayoritarias, y no bien se sale de las principales capitales, es el interior
de cada uno de los integrantes de Brics el que demuestra su potencial de
crecimiento por sus atrasos contrastantes con la riqueza del país.
Lo que unifica a los Brics es que siendo países ricos, la parte de la población
con buena capacidad de consumo no supera un tercio del total de sus habitantes
(y en India, menos aún).
Pero un tercio de China es equivalente a toda Europa, y ése es el verdadero
motor de los Brics.