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Embriología

Tanto el hígado como la vesícula y los conductos biliares surgen de una evaginación de la porción ventral del
intestino anterior, al inicio de la cuarta semana. La yema hepática se extiende hacia el septum transversum, una
masa de mesodermo esplácnico entre el corazón e intestino medio en desarrollo. El septum transversum forma
parte del diafragma y del mesenterio anterior. El divertículo hepático crece con rapidez y se divide en 2 a medida
que se desarrolla entre las hojas del mesenterio ventral. La porción craneal es el primordio hepático. Las células
endodérmicas en proliferación originan cordones que se intercalan de células hepáticas y revestimiento epitelial de
la porción intrahepática del aparato biliar. Los cordones hepáticos se anastomosan alrededor de espacios
recubiertos de endotelio que son los primordios de los sinusoides hepáticos. El tejido hematopoyético, fibroso y las
células de Kupffer del hígado derivan del mesénquima del septum transversum. El hígado crece con rapidez y llena
una gran parte de la cavidad abdominal de la quinta a la décima semanas. La cantidad de sangre oxigenada que fluye
desde la vena umbilical hacia el hígado determina la segmentación funcional y el desarrollo del órgano. En el inicio
los lóbulos derecho e izquierdo tienen casi el mismo tamaño pero pronto crece más el derecho. La hematopoyesis se
inicia durante la sexta semana lo que proporciona al hígado un aspecto rojizo brillante. Esta actividad es causa
principal del tamaño relativamente grande del hígado entre las 7ma. y 9na. semana de desarrollo. Hacia la 9na.
semana el hígado corresponde casi el 10% del peso del feto. Durante la duodécima semana se inicia la formación de
la bilis por las células hepáticas. A partir de una delgada membrana llamada mesenterio ventral, se forma los
ligamentos gastrohepá-tico, el gastroduodenal y el ligamento falciforme.
EMBRIOLOGÍA DE HÍGADO Y VÍAS BILIARES:

El primer esbozo del hígado y vías biliares se presenta al inicio de la cuarta semana, como una invaginación hueca nacida en el
endodermo de la pared ventral del duodeno. Dicho esbozo hepático, luego de un corto trayecto entre la hojas del mesenterio
ventral, emite dos brotes uno craneal y otro caudal, precursores respectivamente del parénquima hepático y de la vesícula
biliar. El tramo indiviso, comprendido entre el intestino y los brotes citados, constituye el esbozo del conducto colédoco.

Conforme crece el brote craneal que es el de mayor tamaño, se va introduciendo entre las dos hojas del mesenterio ventral y en
el mesodermo del septum transverso, en cuyo seno se ramifica dando origen a cordones de hepatocitos y a las vías biliares
intrahepática. Los hepatocitos al proliferar se relacionan estrechamente con las ramificaciones de las venas umbilicales y
vitelinas, que forman las sinusoides hepáticas.

Como se acaba de ver el hígado tiene triple origen:

1. El parénquima (esto es los hepatocitos del lobulillo hepático y el epitelio de las vías biliares intrahepáticas) deriva del
endodermo del esbozo hepático craneal. El tramo inicial de este brote, que no penetra en el septum recibe el nombre de
conducto hepático, que conecta las vías biliares intra hepáticas con el conducto colédoco.

2. El tejido conectivo del estroma es aportado por el mesodermo del septum transverso, que también provee la capsula del
órgano. Además origina las células de Kupffer y el epitelio conectivo de los espacio porta.

3. Los capilares sinusoides se originan a partir de las venas umbilicales y vitelinas.

Por su parte el brote caudal (que es el de menor tamaño) cuya desembocadura resulta ubicada en el límite entre los conductos
colédoco y hepático, forma primero el conducto cístico y luego, tras dilatarse en su extremo distal, la vesícula biliar. La luz de
esta última desaparece temporalmente debido a la proliferación de las células de su mucosa; sin embargo de manera posterior
(octava semana) se recanaliza por degeneración de estas células.

El conducto colédoco desemboca inicialmente en la cara ventral del duodeno, que es de donde surgió el brote de mayor
tamaño, pero como consecuencia de la rotación del estómago y de la que experimenta el duodeno, así como a causa del distinto
crecimiento de las paredes de este, el punto de emergencia del conducto se ve desplazado hacia atrás y a la izquierda, que es
donde se encuentra su desplazamiento definitivo.

En el curso de la novena semana el volumen del hígado es tan importante que llega a pesar un 10 por ciento del peso total del
feto. Más tarde, al tiempo que reduce su tamaño aparecen los cuatro lóbulos (denominados derecho, izquierdo, caudado y
cuadrado) que caracterizan al órgano del adulto. El volumen de sangre oxigenada que fluye desde la placenta (a través de la
vena umbilical) hacia el hígado determina la segmentación funcional y el desarrollo del órgano. El principio los lóbulos derecho e
izquierdo tienen el mismo tamaño, pero pronto crece más el derecho.
DESARROLLO FUNCIONAL

Las principales funciones que debe desarrollar el hígado son: función hematopoyética, síntesis de ácidos biliares, glucogénesis,
detoxicacion y síntesis de proteínas.

A partir de la décima semana el hígado embrionario asume una actividad hematopoyética, ausente durante toda la vida
extrauterina. El mesodermo del septum transversum es el responsable de esta actividad. El tejido hematopoyético es el principal
causante del gran tamaño que adquiere el hígado entre el segundo y tercer mes, en cuyo tiempo llega a ser de 10 a 12 por
ciento del volumen total del cuerpo y para el final de la gestación quedara reducido al cinco o seis por ciento. En el transcurso
del cuarto mes de vida intrauterina, los hepatocitos comienzan a elaborar pigmentos biliares, los cuales son conducidos al
interior del duodeno a través de las vías biliares. Estos pigmentos de mezclan con el contenido intestinal que habrá de
transformase en materia fecal (meconio) a la que le otorga su color característico. La elaboración y almacenamiento del
glucógeno por parte del hígado se inicia también a partir del cuarto mes. La función antitóxica del órgano en cambio comienza a
ser ejercida solamente en los últimos meses de desarrollo.

La síntesis de proteínas es iniciada muy tempranamente; entre las semanas 16 y 24 casi todo9s los hepatocitos sintetizan alfa
feto proteína con el avance de la gestación el número de células productoras de alfa feto proteínas disminuye para desaparecer
en la vida posnatal.