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I.

- LÍNEAS GENERALES DEL PENSAMIENTO LEIBNIZIANO
Christian Wolff, famoso representante de la Ilustración alemana,
definió a la filosofía teórica como la ciencia del ser posible y la
dividió en ontología general (ciencia del ente en cuanto ente) y en
ontología especial (cosmología, psicología racional y teología
natural). Como es sabido, Kant ha hecho suya esta división de la
metafísica en su ‘Crítica de la razón pura’, siendo algo significativo
de la misma el ponernos de manifiesto las tres cuestiones que han
acaparado la atención de los filósofos durante la modernidad: el
mundo, el hombre y Dios. Sin polemizar sobre el criterio de esta
división wolffiana, aquí la haremos nuestra con el único propósito
de presentar en función de ella las líneas generales del
pensamiento de Wilhelm Leibniz (1646-1716). Esto, a su vez, no
como un fin sino como un medio para encarar el problema que
realmente nos apremia en este trabajo, a saber, su concepción del
mal en el que, según él, es el mejor de los mundos posibles.
a) Ontología general: la monadología
La noción primordial de la metafísica leibniziana es la noción de
‘mónada’, la cual tiene su origen en una discusión en torno a la
física mecanicista de Descartes, en la que se concebía a los
cuerpos como cosas extensas. Según Leibniz, la extensión no
constituye más que un aspecto fenoménico de los cuerpos,
pero en ningún caso su esencia. En su crítica, señaló que el
sistema cartesiano no lograba dar razón del origen del
movimiento de los cuerpos, así como tampoco de su principio
de unidad: “Descartes no ha sabido distinguir lo cierto de lo
incierto. Indebidamente ha hecho consistir en la extensión la
naturaleza de la sustancia corpórea”. 1 En efecto, decir que un
cuerpo es una cosa extensa no explica el hecho de que éste se
mueva, así como tampoco explica que sea uno, ya que lo
extenso es de suyo infinitamente divisible.
Leibniz indica que debajo de las apariencias se halla la sustancia
metafísica o mónada, punto último inextenso y principio de
movimiento de todo cuerpo. Debemos concebirla como un átomo
inmaterial que posee en sí el principio de su actividad: “La mónada
de la que vamos a hablar en este tratado no es sino una sustancia
simple, que entra a formar los compuestos; simple quiere decir sin
1

‘Nuevo sistema de la naturaleza’, II

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partes. Ahora bien. I ‘Discurso de metafísica’. Cuando el filósofo alemán habla de ‘percepción’ como actividad propia de las mónadas. La percepción es la expresión de la multiplicidad en la unidad. se encuentran infinidad de ángulos formados por las líneas que llegan hasta él. si tuviésemos una mente lo suficientemente penetrante. recurre a una analogía con nuestra actividad psíquica: así como nuestra mente produce múltiples representaciones que devienen siendo una. Cuando esto ocurre. y en su noción todos sus acontecimientos están comprendidos con todas sus circunstancias y toda la serie de las cosas exteriores. si bien por ser finita se distingue de El. ¿cuál es la naturaleza de la mónada? Nuestro autor ha establecido que la mónada no es una materia sino una fuerza. entonces. Por eso. Leibniz señala dos fundamentales: la percepción y el apetito. Cada mónada es una especie de espejo de Dios que la ha creado. 9 2 . es decir. Tenemos. el sucederse de las modificaciones de la mónada en relación con las cosas externas. así también la mente divina proyecta en la mónada la totalidad de su actividad permaneciendo idéntica. podríamos ver en una sola mónada la historia entera del universo. a todo el universo.” 2 Así la filosofía moderna. Recobra así un nuevo sentido aquello de que todo está en todo: “Cada sustancia singular expresa todo el universo a su manera. podemos decir que todas las mónadas perciben y apetecen (panpsiquismo). Para explicarla. no debemos entender que se acompañe necesariamente de conciencia. con la cual puede superar el dualismo cartesiano entre la ‘res cogitans’ y la ‘res extensa’. aunque sea simple. que la realidad está constituida por un pluralismo sustancial o multiplicidad de mónadas: todo cuanto existe es una mónada o un conjunto de mónadas. pero sólo algunas (las espirituales) además de percibir se aperciben. Aparece enseguida otra cuestión: ¿qué es lo que percibe y representa cada mónada? Leibniz nos responde que cada mónada representa a todas las demás. pero para eso nos 2 3 ‘Monadología’. recupera la noción de sustancia. Con esta crítica queda en claro que la ciencia física siempre necesitará de una metafísica que la fundamente. acuciada por el empirismo. Dentro de las actividades monadológicas. así como sobre un punto.” 3 Según esto. Leibniz habla de ‘apercepción’ para distinguirla de la primera.

Establece que en la serie de las cosas creadas se halla ocupada toda posición posible. que da razón de la individualidad de cada sustancia y de la infinita variedad que compone el universo. se trataría de una única mónada. ¿cómo pueden diferenciarse entre sí? Cada mónada se distingue del resto. Según Leibniz. ambas coincidirían y aunque parecieran dos. ¿por qué decimos ‘infinitas’ mónadas? Porque el universo no es ‘a se’ sino ‘ab alio’. es creado por Dios y. 7 3 . A su vez. Porque.haría falta un tiempo infinito. sino que dan lugar a un continuo: la ‘ley de la continuidad’ viene a ser un complemento del ‘principio de los indiscernibles’. como tal. no puede tratarse de algo limitado. Pero. Por otra parte. esta pluralidad de sustancias que componen el universo no se separa por una especie de salto o vacío. Si se dieran dos mónadas indiferenciadas.. Cada mónada es creada por Dios de la nada por una fulguración del pensamiento divino y el número de las mismas ni aumenta ni disminuye por cambios naturales: “las mónadas comienzan y acaban de una vez. es decir. mientras que el principio de los indiscernibles dice que cada una de estas posiciones está ocupada una y sólo una vez. Tal conocimiento es sólo un privilegio divino.1. según lo establecido por el ‘principio de razón suficiente’. sólo pueden comenzar por creación y acabar por aniquilación. una de ellas sobraría y no tendría razón para existir.Cosmología: la armonía preestablecida Es famosa la sentencia de Leibniz que dice: “las mónadas no tienen ventanas a través de las cuales pueda entrar o salir algo. no por el objeto percibido. Por último. 6 ‘Monadología’. Es el llamado ‘principio de identidad de los indiscernibles’. si cada mónada representa todo el universo. no pueden existir en todo el universo dos mónadas idénticas.” 5 4 5 ‘Monadología’. si existiesen dos cosas idénticas e indiscernibles. sino por el alcance de sus percepciones. debe reflejar su infinitud.” 4 b) Ontología especial b. preguntémonos: ¿cambia el número de mónadas que constituyen el universo? Respuesta: no. que es idéntico para todas: la totalidad del universo.

en el que todo se hace finalísticamente. El sistema de la armonía preestablecida viene a salvaguardar la relación y el acuerdo entre las actividades de dos mónadas cualesquiera. La armonía preestablecida puede resumirse en estos términos: se concibe a las mónadas de una forma tal que extraen todo de su propio interior. sin influjo o contacto alguno con lo exterior. hay una correlación perfecta que manifiesta aún más la infinita sabiduría divina. Leibniz ejemplifica esto tomando el caso de dos relojes a péndulo sincronizados tan perfectamente que dan siempre la misma hora. en el que todo sucede mecánicamente. Leibniz propone una nueva e ingeniosa solución: la armonía preestablecida. dando razón de su sincretismo. Ante la crisis moderna de la causalidad. según una correspondencia y un orden dispuestos por el Creador desde toda la eternidad.” 6 b. “Dios lo ha previsto todo y lo ha remediado todo de antemano. es decir. En todas sus obras hay una armonía y una belleza preestablecidas. Consiste en que. La armonía preestablecida garantiza una perfecta correspondencia entre las percepciones de las diversas mónadas y la verdad externa. siendo que esta actividad coincide con lo que otras mónadas también extraen de su interior. Por el contrario. y el mundo de los cuerpos.Esto significa que cada mónada es como un mundo cerrado en sí mismo..Psicología racional: el innatismo virtual 6 ‘Del origen radical de las cosas’. a negar la eficiencia de las causas segundas (creauturas) y reducirlas a meras causas instrumentales para que obre solamente la causa primera (Dios). lo cual se debe a la sabiduría y a la precisión del artesano que los ha diseñado. cada mónada es una unidad autónoma y dinámica que posee en sí ya grabado su pasado.2. su presente y su futuro. y a resolver el problema de la relación entre el cuerpo y el alma. que había llevado a Malebranche al ocasionalismo. si bien Dios trae a la existencia a las mónadas con absoluta independencia ontológica. Tesis que niega contundentemente la causalidad en la naturaleza: ninguna mónada actúa sobre otra y ninguna mónada padece algo por obra de otra. a tal punto que el mundo representativo de las mónadas aparece como un mundo objetivo y verdadero. I 4 . lo hace en coordinación o sincronización de sus respectivas percepciones y apetitos. Entre el mundo de los espíritus.

Ninguna mónada puede adquirir ningún conocimiento fuera de sí misma. sino solamente en la representación de todo el universo que Dios le ha puesto en el momento de crearla: “Sólo tenemos en nuestra alma las ideas de todas las cosas en virtud de la acción continua de Dios en 7 ‘Nuevo tratado del entendimiento humano’. e incluso con la escuela y con todos los que toman en este sentido el pasaje de San Pablo en que afirma que la ley de Dios está escrita en los corazones. nuestro filósofo le concede a Locke el axioma ‘nihil est in intellectu quod non prius fuerit in sensu’. demostrativo de la existencia de Dios y sensitivo de todas las demás cosas. incomunicadas entre sí. demostrativo cuando se adquiere por deducción e intuitivo cuando la inteligencia percibe inmediatamente las ideas y sus relaciones. como yo creo con Platón. en términos kantianos. que es la mónada reina. aclaremos que en la obra de Leibniz no encontramos una antropología explícita. nuestro conocimiento es sensitivo cuando proviene de los sentidos. sólo puede admitir el conocimiento innato. lo cual significa que el intelecto y su actividad son anteriores a la experiencia. como las tablillas en las que todavía no se ha escrito nada. Pero no nos describe sus órganos ni el funcionamiento del instrumental cognoscitivo. Leibniz plantea su postura gnoseológica analizando la diferencia que presentan el racionalismo de Descartes y el empirismo de Locke. Se contenta con decir que tenemos conocimiento intuitivo de nuestra propia existencia. pero lo corrige añadiendo ‘excipe: nisi solus intellectus’. sin puertas o ventanas por donde pudiese filtrarse algo. En el desarrollo de la cuestión.15 5 . Este innatismo procede con coherencia de la metafísica de la mónada y del sistema de la armonía preestablecida.Ante todo. “Se trata de saber si el alma en sí misma está completamente vacía. p.” 7 Pero. ni siquiera parecida a la cartesiana. ya que las mónadas son creadas completas desde el primer momento. Se limita a afirmar que el cuerpo humano es una aglomeración de mónadas organizadas en torno al alma espiritual. dados los principios que establece en su concepto ontológico de la realidad. si todo cuanto en ella está trazado viene únicamente de los sentidos y de la experiencia. Es decir. ‘a priori’. I. según Aristóteles y el autor del Ensayo. o si el alma contiene originariamente los principios de muchas nociones o doctrinas que los objetos externos despiertan solamente en ocasiones.

nosotros. Si bien Leiniz trató de recorrer un camino intermedio entre el necesitarismo de Spinoza y la concepción clásica del libre arbitrio.” 8 Sobre esta base gnoseológica y mediante la aplicación del método matemático. pero sí con necesidad moral. Dicho de otro modo: en el análisis del sujeto siempre puede hallarse a priori el predicado. Y una inteligencia capaz de conocer adecuadamente las esencias y sus condiciones de composibilidad. Basta con aplicar a esas esencias conocidas. El problema sale a flote por la concepción de la actividad de la mónada como desarrollo rigurosamente encadenado de todos sus acontecimientos. sus conclusiones resultan ambiguas y la mediación no resulta convincente. pensamiento y voluntad divinos. el de finalidad o el de probabilidad. podría deducir rigurosamente qué posibles llegarían a la existencia. El orden racional debe corresponderse con el orden real. Y el universo no es creado por Dios con necesidad metafísica. previstos y prefijados por Dios desde toda la eternidad. suprimiendo la contingencia para reducirla a la necesidad. así como prever con certeza todo cuanto habrían de hacer y todo cuanto les habría de acontecer. Leibniz aspira a racionalizar toda la realidad. Eliminadas las causas segundas. 28 6 . es decir. la libertad que Leibniz cree defender. queriendo que todo sea claro y demostrable por la razón. Cabe decir que con esto no queda lugar para la libertad en su concepción antropológica. que no se relaciona causalmente con el resto de las mónadas. sino que sólo está en íntima relación con Dios. lo cual no constituye más que un problema de cálculo que puede hacerse por dos métodos.. los principios de contradicción y de razón suficiente. tal como piensa Spinoza. parece ya indefendible. un microcosmos cerrado en sí mismo. porque todo efecto expresa su causa y así la esencia de nuestra alma es una cierta expresión de la esencia.Teología naural: Dios y el mejor de los mundos Hemos visto que cada mónada es una especie de infinito contracto. b.3. y de todas las ideas que están comprendidos en ellos. porque es posible y esta posibilidad 8 ‘Discurso de metafísica’. para deducir de ellas todas sus posibilidades.

principio y fin del universo. en la sustancia que tenga en sí misma la razón de su propia existencia. Entre ellos. creador. Tal causa externa. Leibniz considera válidos los argumentos tradicionales que demuestran la existencia de Dios y cree que hay muchos caminos para llegar a la misma conclusión. la última razón de todas las cosas. conservador. es el ser necesario: “Dios es la primera razón de las cosas. surge una nueva pregunta: ‘¿por qué son las cosas así y no de otro modo?’ Respuesta: las cosas son así porque Dios lo ha querido. por lo cual no podrían ser mejores de lo que son: “poseyendo Dios la sabiduría suprema e infinita. obra de la manera más perfecta. que lleva en sí misma la razón de su existencia. que ejerce una providencia paternal sobre todas sus criaturas. Por consiguiente.” 9 Habiendo respondido por qué hay algo y no nada. y que exista de tal manera y no de otra. Pero el más famoso es el que parte de la así llamada pregunta fundamental de la metafísica: ‘¿por qué existe algo y no más bien nada?’ Este interrogante se vincula directamente con el ‘principio de razón suficiente’. sino que debe haber una razón de que algo exista. fuente inagotable de vida y actividad. 1 7 . destacó el argumento ontológico anselmiano. que establece que nada existe porque sí. porque las que son limitadas como todo lo que vemos y experimentamos. y nada hay en ellas que haga necesaria su existencia. Leibniz sostiene que en la naturaleza no hallamos más que una serie de entes contingentes. Pues bien. libre. Dios tiene una importancia de primer grado: es la Mónada de las mónadas. inteligente. increada. que no tienen en sí su razón de ser o necesidad y que remiten a una causa extrínseca de su existencia. es necesario buscar la razón de la existencia del mundo. no solamente en sentido metafísico sino también moralmente hablando” 10 Entre todos los posibles. Se trata de un Dios personal. y que sea por lo mismo necesaria y eterna.compromete a la bondad y a la sabiduría divina para llevarlo a la existencia. 7 ‘Discurso de metafísica’. el argumento agustiniano de las verdades eternas y el suyo propio de la armonía preestablecida. I. son contingentes. parafraseando la tercera vía tomista. En este racionalismo. Dios eligió crear este mundo 9 10 ‘Teodicea’.

el que mejor lo manifiesta. Con ella nuestro autor pone en jaque la libertad de la obra creadora: Dios está obligado a elegir éste. II. Henos aquí.. el más perfecto. el mejor de los mundos. pues. lo cual se sigue necesariamente de su infinita bondad y sabiduría. ante el optimismo de la famosa tesis leibniziana del mejor de los mundos posibles. Esta es la causa de que exista lo mejor: la Sabiduría de Dios lo conoce.EL MAL EN EL MEJOR DE LOS MUNDOS POSIBLES 8 . su Bondad lo elige y su Poder lo produce.en que vivimos.

se debe reconocer que Leibniz habla en esta obra como pensador cristiano. y lo que se llama sustancia del acto. tomando como paradigma las llevadas a cabo por Pierre Bayle. no sólo a ontologizar el mal. Es contra esto que reacciona nuestro autor: “Nuestro objeto es alejar a los hombres de esas falsas ideas.” 11 Leibniz es consciente de que tal consideración del mal lleva. que crea y obra conforme a la ley de lo mejor. poco propio y poco digno de ser amado. como el mismo título lo indica (). obra que. la aborda de lleno en su ‘Teodicea’.” 12 Las intenciones leibnizianas son claras y sinceras desde el 11 12 ‘Teodicea’. no sólo que es la causa física del pecado. 3 ‘Teodicea’. en virtud de las cuales se representa a Dios como un príncipe absoluto. al voluntarismo y pesimismo teológico con relación a la escatología. ¿cómo puede conciliarse la existencia de un Dios bueno. el error y el pecado? Leibniz no retrocede frente a esta dificultad. en ejercicio de un poder despótico. a la postre. sino también la causa moral. puesto que Dios obra libremente y nada hace sin un perfecto conocimiento de las cosas y de los resultados que puede producir.Una filosofía que presenta el mundo existente como el mejor de los posibles no puede eludir la tremenda dificultad que plantea el problema de la existencia del mal. 6 9 . intenta ser una justificación de Dios frente a la cuestión del mal. con la realidad de un mundo en que abundan los males físicos y morales? ¿No sería mejor un mundo como el actual. Por el contrario. a negar la libertad humana y los actos morales. al fideísmo irracionalista frente a los dogmas y. al ateísmo. puesto que todas las criaturas y todas sus acciones reciben de él lo que tienen de real. es una producción de Dios. I. I. en el pecado mismo. a) El mal desde la óptica de la ‘Teodicea’ Ante todo. sino también a atribuir su realidad al mismo Dios. partiendo de las dificultades que la fe revelada presenta a la razón en torno al origen y la naturaleza del mal. Creemos hallar bien condensado el meollo de estas opiniones adversas en las siguientes líneas del propio Leibniz: “Se objeta que toda la realidad. la enfermedad. En efecto. pero en el que no existieran el dolor. de donde podría inferirse. El filósofo alemán se enfrenta a numerosas objeciones.

sino que por el contrario la 10 . bondadosa y providente que pueda ser pensada. Para no ser tildado de spinoziano. Contra Spinoza. Leibniz procede con extrema cautela y distingue entre necesidad absoluta y necesidad hipotética: la primera tiene lugar cuando lo opuesto implica contradicción (necesidad metafísica). pues Dios todo lo ha previsto y todo lo ha remediado por adelantado según su maravillosa armonía preestablecida. que se apoya en la infinita sabiduría y bondad de Dios. a entender del autor. la segunda tiene lugar cuando se impone al espíritu la elección de lo mejor (necesidad moral). de que la máquina le ha salido tan imperfecta que debe ajustarla de nuevo de tanto en tanto. En la gran máquina que Dios ha construido en el universo. sino la fatalidad más sabia. pero que haya resuelto el problema desde el punto de vista técnico es otra cuestión. Dios siente necesidad moral de crear voluntariamente las existencias correlativas. aplicado a las esencias). ningún sentido tiene considerar que debe dársele cuerda. pues la más perfecta libertad es aquella que no está impedida de escoger en todo momento lo mejor. Sería ello prueba de que Dios no ha sido capaz de crear un movimiento perpetuo. negarle libertad a la acción creadora. Esta segunda necesidad es la que Leibniz admite como formando parte de la presciencia que Dios tiene de los futuros contingentes. Al contemplar con su inteligencia las esencias combinadas según la mejor de las combinaciones posibles. aplicado a las existencias). pero no quiere hacer sino aquello que es mejor (principio de razón suficiente. aunque no de tipo estoico. la gran maquinaria del universo debe ser como un reloj que marcha sin necesidad de correcciones.principio. la cual no deroga la libertad de los actos humanos. Estos pensamientos no excluyen la providencia divina. Se da así cierta fatalidad. hay que decir que Dios escoge lo que escoge por necesidad moral y no metafísica. Por el contrario. Leibniz comienza su exposición temática desplegando su tesis del mejor de los mundos posibles. tanto desde el punto de vista estático como dinámico. como ya vimos. Lo cual no implica. Y este mundo óptimo funciona como una maquinaria perfecta en virtud de la armonía preestablecida. No se debe confundir lo que Dios no quiere con lo que Dios no puede: puede hacer todo aquello que es posible (principio de no contradicción.

el mal es necesario en vistas al mayor bien. sino que forma parte necesaria del mismo. no puede separar el fin de los medios. de su sabiduría y de su bondad. si de a ratos no lloráramos. porque solemos olvidar que un mal causa un bien que no habría tenido lugar si no se hubiera dado antes aquél. De hecho. el mal no repugna en el mejor de los mundos. Si no nos enfermáramos. I. únicamente se ha propuesto manifestar y comunicar sus perfecciones de la manera más eficaz y más digna de su grandeza. Si percibimos lo contrario.” 14 En consecuencia.” 13 Si la máquina del universo ha sido creada por un ingeniero tan perfecto. pues. Se debe admitir. pero jamás el universo entero. tal como sucede con el pecado original. Del mismo modo. desconoceríamos el valor de la alegría. sin saber si tiene los medios para llevarlo a cabo. Sin embargo. I. creemos que un mundo sin mal alguno sería mejor que éste. sin lo agrio. no sabríamos lo que significa la salud. ni se propone un fin. 78 ‘Teodicea’. que Dios proyectó desde toda la eternidad la realidad del mal. Pero esto mismo le ha precisado a considerar todas las acciones de las criaturas aún en el estado de posibilidad para formar el proyecto más conveniente.hacen perfecta. al formar el designio de crear el mundo. para poder sacar de él numerosos provechos que permitieran progresar a la humanidad. haciendo con ellos novelas y utopías. no queda ninguna posibilidad para el mal funcionamiento. si recalcamos la precariedad de lo creado. pero esos mismos mundos serían muy inferiores al nuestro. 8 11 . lo dulce no tendría sentido para nosotros. Estas tesis de la armonía preestablecida y del mejor de los mundos son defendidas por Leibniz hasta sus últimas consecuencias: “Es cierto que pueden imaginarse mundos posibles sin pecados ni miserias. insiste Leibniz en que siempre son mayores los bienes que los males en nuestra experiencia. De este modo. “Dios. pues una verdadera providencia pide una perfecta previsión. el cual nos ha valido nada menos que la venida de nuestro salvador Jesucristo. al formar sus proyectos. Porque un sabio. sin mal: ¿a qué se reduciría el bien? (Resulta no poco significativo leer entre líneas una dialéctica binaria tan manifiesta en un autor muy anterior al idealismo). 13 14 ‘Teodicea’. Cierto es que cada máquina particular de la naturaleza puede desarreglarse.

21 ‘Teodicea’. En este sentido. Leibniz distingue tres clases de mal: “El mal puede ser metafísico. 15 16 ‘Teodicea’. sólo se refiere a la finitud de todo lo que es. tan sólo los permite. un mal suele ser causa de un bien mayor. a la que no corresponde la plenitud del ser. Para demostrar su tesis. físico y moral. porque la criatura es limitada esencialmente. y de aquí nace que no puede saberlo todo. por tanto. sino deficiente.” 16 La cuestión difícil es la que atañe al mal físico y al mal moral. Pero. a quien debemos todo lo que somos y lo que no somos. Descubre que hay mil desviaciones y desórdenes en lo particular. no hay que perder de vista que Leibniz encuadra su concepción del mal físico y moral en una visión universalizante. sino que dependen de la voluntad de Dios. Dios tendría que haber creado otros seres tan perfectos como El. sino en la salud de la totalidad. sino un ser limitado y. sino el todo. el filósofo alemán recurre a varios principios escolásticos: el mal no es algo positivo sino negativo. Como ya lo hemos señalado. ¿qué pasa con el mal? Para responder esta cuestión.” 15 El mal metafísico no presenta mayor dificultad. Pero. lo cual resulta imposible y absurdo. entonces. que no son metafísicamente necesarios. expresa una ingratitud que ofende a Dios. Dios concurre a toda acción creatural. Ser inconformistas frente al don de la existencia en el mejor de los mundos. pues es inherente a la criatura en cuanto tal.es porque no nos detenemos a pensar nuestra vida con suficiente atención y liberados de los prejuicios populares. tal como Leibniz nos exhorta a hacerlo. No mira la parte. esta finitud es la condición de posibilidad de la existencia del mal: “Es preciso considerar que hay una imperfección original en la criatura antes del pecado. y que puede errar e incurrir en otras faltas. el mal metafísico no representa ningún mal. debemos reconocer que Dios no los ha querido directamente. 20 12 . otros dioses. son posibles. Y partiendo del efecto. Sin embargo. la causa del mal no es eficiente. I. Dios no quiere en absoluto el mal físico y el mal moral. incluido el pecado. el mal físico en el padecimiento y el mal moral en el pecado. propiamente hablando. pero los ha permitido. imperfecto. aunque sólo en lo que el acto vicioso tiene de acto o perfección. esto es. etc. No recae en la enfermedad de lo singular. El mal metafísico consiste en una simple imperfección. I. De otra suerte. aún cuando no sean necesarios.

” 17 Si Dios creara al hombre sin libertad. sería una imperfección que los hombres no estuviesen dotados de la libertad que les permite inclinarse hacia el bien o hacia el mal: “Dios quiere antecedentemente el bien y consecuentemente lo mejor. se termina por colocar el origen del mal en Dios mismo. pero la voluntad consecuente es “el decreto de crear lo mejor. Pero en el mejor de los mundos. quien en muchos pasajes de su obra se esfuerza por escapar de esto. Y es precisamente para lograr un bien mayor. algún vicio debe ser permitido. ciertamente que el pecado no sería posible. pero nunca de modo resolutivo. no obstante lo permite? Para responder a esta objeción. que es indefinido de suyo y va todo lo lejos que puede ir. para las sanas intenciones de Liebniz. La voluntad antecedente divina quiere simplemente el bien. sí lo quiere indirectamente (voluntad consecuente) para la realización del mejor de los mundos. 222 13 . Dios quiere el bien y todo el bien. a pesar de esto. si Dios no quiere el mal moral. y que. Leibniz distingue en Dios dos voluntades: antecedente y consecuente. es mejor que otro en el que no hubiera libertad ni. Con voluntad antecedente. 23 ‘Teodicea’. Dios necesita que hayan males en beneficio del bien universal: si bien Dios no quiere directamente el mal (voluntad antecedente). Podemos plantear enseguida una objeción: ¿por qué. incluso. Pero tampoco lo serían la moralidad y la virtud. y por virtud de este decreto. II. De este modo debe entenderse que Dios ama la virtud y aborrece el vicio.” 18 b) Apostilla a la ‘Teodicea’ y balance final Según esto último.pero lo considera necesario para la grandiosa armonía del universo. Así. I. un mundo con mal moral y mal físico posibles. Pensamos que el error en el que incurre nuestro pensador reside en concebir al mal 17 18 ‘Teodicea’. pecado. por tanto. Esta voluntad sería eficaz si en concreto no hubiera una razón suficiente para permitir el mal. Por lo cual. que Dios permite el mal con voluntad consecuente. lo cual es inaceptable para nosotros e. el amor por la virtud y la felicidad de los seres racionales. recibe algunas pequeñas limitaciones a causa de la atención que es preciso prestar al bien en general. Dios quiere que los hombres no pequen.

debe haber algo que le falte a la causa. según la gran enseñanza dada ya en su tiempo por San Agustín. una causa eficiente. lo cual bien lo ha visto Leibniz. La clave que nos permite resolver este enigma radica en considerar al mal como no-ser. debemos considerar que Dios sólo puede querer el bien para la humanidad y que el mal sólo puede introducirlo el hombre por su obrar deficiente. una causa eficiente que no hace algo que debería hacer. para que se dé una falta en el efecto. Todo pecado. al ser Dios la causa de todo. presentes y futuros. pues. se está a un paso del monismo. pues si el mal aparece con necesidad. Y. se reduce a la finitud. para quienes. es decir. como quiere nuestro autor. al preguntar por la causa del mal. consecuencia necesaria de haber creado entes materiales corruptibles. Hacer un mal es no hacer un bien. Así. porque el mal es no-ser y sólo puede ser introducido por un ser racional finito y libre. Por lo cual. Contra esto. mientras que en la línea del bien (que es la del ser) Dios tiene la causalidad primera. es de omisión. En esto. Claro que en su monadología esto no es tan fácil de conciliar. No se puede pretender entender el mal desde la mente de Dios. no nos preguntamos por la causa de un ser. nuestro filósofo cae en el mismo error que Bañez y sus seguidores. La causa del mal no es. puesto que las mónadas tienen desde siempre grabados sus acontecimientos pasados. metafísicamente considerado. Estamos de acuerdo con Leibniz en que Dios quiere indirectamente el mal físico. En efecto. lo ha de ser también del mal. consiste en una privación. La causa deficiente del mal moral de culpa es llamada por Santo Tomás de Aquino: ‘no consideración de la regla 14 . la causa primera universal. entonces se podrá sostener que no existe y que. por más que no se atribuya a Dios la eficiencia de los actos moralmente malos. se le atribuye haberlos decretado en función de la armonía universal. en la línea del mal (que es la del no-ser) la tiene el hombre. En una filosofía que niega las causas segundas no se comprende cómo una acción pueda provenir de algo o de alguien que no sea el mismo Dios. Pero no en que quiera del mismo modo el mal moral.moral como formando parte necesaria del plan divino en la creación del mejor mundo. en definitiva. sino deficiente. sino por la causa de la falta de ser: así. confundiendo lo que es (bien) con lo que no es (mal).

aparece contradictoriamente si concebimos al mal como ser y a su causa como algo positivo. Pero el sentido más fuerte de la permisividad del mal es la así llamada ‘permisión de la ejecución’. obra mal o peca (privación). ¿Cómo es esta permisión? En primer lugar. siendo lo posible aquello que puede llegar a ser. es ‘desde la nada’. debemos decir que Dios no conoce al mal en sí mismo. en función de lo que venimos desarrollando. En cambio. Esto no implica ninguna contradicción si es que concebimos al mal como no-ser y a la causa de él como negación. pero no para que de hecho haya mal. Dios nos mueve de tal modo que sea posible hacer el mal por parte nuestra. se define en función 15 . sino que lo conoce por la criatura racional que lo decide y lo hace. A esta primera moción divina puede llamársele ‘permisión indiferenciada’. que nos permita separar la paja del trigo y reconozca sus alcances y sus limitaciones. dado que en esta obra encontramos profundas verdades. Ello no resulta sencillo. la cual pareciera ser la opinión de Leibniz en esta cuestión. A partir de ella se abren dos caminos: el de la criatura que decide obrar bien y el de la criatura que. Todo pecado. lo cual constituye un rasgo característico del filosofar leibniziano. sino que. Dentro de los aspectos negativos señalaremos los siguientes cinco: 1) La posibilidad no es anterior a la realidad. Cabe decir que todas estas consideraciones que hemos venido haciendo en los últimos párrafos tienen por fin corregir y complementar la exposición que nuestro autor presenta en su ‘Teodicea’ sobre la cuestión del mal. Pero. pues. es una omisión que va en contra de la Providencia y de nuestra profunda tendencia al bien. porque es la moción que da la posibilidad para que haya mal. De modo que. para ser justos con Leibniz. haremos a modo de conclusión un pequeño balance de su pensamiento. y se trata de una negación deliberada y consentida por el hombre.o del orden divino’. no considerando la regla (negación). provenientes de la fusión de elementos de la filosofía escolástica con otros pertenecientes a la filosofía moderna. A esto se llama ‘permisión de la decisión’. la cual implica que Dios vaya a obtener de ella un bien mayor.

querer mirar todo ‘sub specie aeternitatis’. En términos tomistas: el esse es anterior a la essentia. En física 16 . su concepción de la armonía entre la razón y la fe. la forma sustancial y el finalismo en la naturaleza. el acto a la potencia. 3) Gnoseológicamente esto es inevitable si no se parte de lo que es percibido por los sentidos. 5) Su mayor virtud sea. tal vez. sin que necesariamente sea lo mejor. así como el haber subrayado la necesidad de que las ciencias se fundamenten desde la filosofía. lo cual no deja lugar al misterio en un mundo que no ha sido creado por nosotros sino por Dios. Su racionalismo termina en un inmanentismo metafísico en el que las mónadas no tienen posibilidad de abrir sus puertas y ventanas hacia lo otro. lo cual compromete su libertad y omnipotencia. 5) Pero el mayor defecto de nuestro filósofo sea. querer dar razón de todo lo que acontece. ¿quién es el hombre para limitar la absoluta libertad de Dios. caso contrario pierde su sentido. En matemática descubrió el cálculo infinitesimal. adivinando las razones eternas de su actuación en el mundo? Basta con decir que lo que Dios crea y hace sea bueno para justificar su bondad. a saber: la sustancia. Dentro de los aspectos positivos señalaremos los siguientes cinco: 1) Ser partidario de un pluralismo metafísico creacionista. 4) Por otra parte. sino tan sólo demostrar su coherencia lógica. tal vez. 4) A pesar de su neognosticismo. su universalidad. 2) Haber recuperado tres nociones fundamentales para toda sana filosofía. 2) Este esencialismo lo lleva a Leibniz a creer que no debe confirmar su sistema metafísico en la experiencia.de lo real. 3) Es valiosa su reacción contra el mecanicismo y su distinción entre el enfoque científico-fenoménico y el filosóficoontológico.

sino que participó activamente en la corte francesa. Además. En teología redactó numerosos escritos apologéticos. como su frustrado intento por promover el ecumenismo entre católicos y protestantes. Spinoza. Creo que esto es más que suficiente para tener que sacarnos el sombrero ante tamaña figura. Arnauld. En economía trazó numerosos proyectos para solucionar problemas concretos y optimizar los recursos existentes. es un versado jurista y. Mariotte. como si fuera poco. En lógica contribuyó con varios aportes y anticipó la idea de su matematización. Tampoco fue sólo un sabio de gabinete. Increíblemente tuvo tiempo para intercambiar correspondencia con las grandes personalidades de su época: Descartes.formuló la ley de la conservación de la energía. Newton. impulsando interminables proyectos culturales. Bossuet. el filósofo del que hemos hablado a lo largo de estas páginas. entre otros. En historia da a su tiempo un ejemplo de estudio a fondo de las fuentes. 17 . Thomasius. En psicología se le atribuye haber descubierto el inconsciente. Malebranche.