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Salvador Salazar Arrué (Salarrué

)
El ojo de agua
Entre cañas,
entre yerbas,
abrazando furtivo la paloma del
cielo...
Escondido,
tembloroso,
ambicioso,
lúbrico...
Agua pechuga;
agua pluma;
agua...
¡Ladrón de luz, niño malo,
devuelve al aire
la mensajera luminosa,
la mensajera de amor,
la cristófora-colomba
que escondes contra el pecho!

Salvador Salazar Arrué (Salarrué)
La brisa

Sopla la caña de la brisa leve
y hay la melodía que se irisa;
se danza con la dicha de la brisa
y hay dicha en la hoja que se
mueve.
Al soplo de esta música en
crechendo”
la espiga ensaya un ritmo
trascendente
aprendido en la fuga de la fuente
y se sabe fugar, permaneciendo...
Sobre el juncal que cimbra con
delicia,
ondulando la luz, en su caricia
despierta melodías olvidadas
y se mueven sus manos angelinas,
que interpretan llanuras y colinas,
con prisa de palomas desaladas.

de memorias. siempre con algo entre las manos. Pero ocurre al contrario: te arrimas al silencio y ella te acosa llena de ideas. tu escondida población de luciérnagas intactas. el frutal abandono de tu dádiva. Como una sombra. pero ¿cuáles? ¿Y cómo? Amor amor amor amor setenta veces. Fácil como un vacio. Mi corazón te añora. decirse? Hugo Lindo Limonero del patio Limonero del patio. yendo corriente arriba por los años a la acidez impúber de tu estampa. Recuerdo tu amorosa continencia. Y me entristece a ratos tu recuerdo. Me fui de ti. ¿cómo responderé lo que no puede sin menguar. nudos de voces. de amoroso follaje y sombra firme. porque en tu olor se me enredó un . Y simplemente no la logras desnuda. las chiltotas eran mudos ovillos de fragancia. a tu redor. tus maduros planetas en el suelo cantanzo zumos de amarillas gracias. Amor amor amor amor. tu manera sutil de estar volando en la invernal atmósfera del agua. Teníamos que decirnos muchas cosas y no hallábamos cómo. adivinábamos lo que es el zumo de este testimonio: teníamos que decirnos muchas cosas. de rocío refrescante. Y eso era hermoso. o nada más sintiendo. la palabra. Y si a mí me preguntan por tu fuerza de enredadera en flor. pero juntos. o sintiendo y pensando. sola. Y luego.Hugo Lindo Fácil palabra Fácil seria la palabra sin hojas. el tercero. yo recuerdo tu matinal constelación dorada. mientras en tu ramaje. manos inquietas. setenta veces siete veces. de irresistible fragancia. Siempre quién lo recuerde. coros de algazaras festejando inocentes. Los ojos fueron el primer idioma y las tímidas manos el segundo. Era mejor así. ¡verde pilar de aromas en la infancia! Mi soledad te busca en libros viejos. cartas de amor y flores disecadas. Nadie habrá que lo olvide. tu dulce charla de hojas agitadas y la quietud celeste que subía hasta el perfume en tus dormidas aguas. Corría el tiempo y envejeciamos con él. Porque pensando apenas. y es el cuarto este callar sencillo.

casi en vuelo. dibujando su forma contra el muro donde el amor la había equivocado. de la tierra inocente. la poesía de todos. Y que mis venas no terminan en mí sino en la sangre unánime de los que luchan por la vida. el amor. Va sobre espuma alzada.. gesto de ayer y corazón seguro. No es el tritón quien le transforma el pecho. Claudia Lars Sirena Roque Dalton García Como tú Yo. el paisaje celeste de los días de enero. También mi sangre bulle y río por los ojos que han conocido el brote de las lágrimas. encendidos los sueños y en la boca la extraña sangre de una flor de hielo.cuerpo ya olvidado. desflecado el pelo. dueña del dardo y la manzana viva en trémula quietud y extraño aliento . que la poesía es como el pan. amo el amor. casual y sensitiva.. ni el querubín se inflama entre sus labios para beber después llanto deshecho. y con el tiempo se ha tornado lágrima. Creo que el mundo es bello. las cosas. el dulce encanto de las cosas. la vida. entré en el corazón de la esperanza. Era yo misma. Roque Dalton García Odiar el amor . Con brazos sabios la tiende sobre el peso de la tierra y allí se arrastra dulcemente en guerra. Un hombre.. El canto suelto. de todos.cariño Claudia Lars Espejo Miré a la dulce niña del pasado con piel ansiosa y con el ojo puro. Estaba allí. el paisaje y el pan. nada más. y recogí el engaño del momento. simple inocencia en el afán oscuro y ssecreto del canto inaugurado. como tú. sin rozar el navío ni la roca y la distancia abierta la provoca un doloroso afán de agua y de cielo. Toqué su falda de vergel y danza.. grave y loca.

.La luna se me murió aunque no creo en los ángeles.. su color.... de espumas.. El corazón sin tus manos es mi enemigo en el pecho. ¡y un naranjo y una palma se están besando en el río. sus flores más bien son plumas sobre espadas de esmeralda. mucho mal! ¡Cucú. La grama azul se ha perdido huyendo tras tu velamen.! Cantarito que te llenas con el agua del riachuelo: ¡Qué bello es mirar el cielo bajo las tardes serenas! Lirio del campo. Tórtola que está gimiendo: ¡Si eres madrigal con alas! . Y que triste la molienda aunque vuela por la hacienda de la alegría el tropel.. La desnudez me avergüenza y me hace heridas de niño. ¡Vierten lágrimas de miel! Alfredo Espino La tórtola ¡Cucú. Los vientos-niños perversosbajan desde las montañas. La copa final transcurre antes de la sed que sufro. morena que hueles a leche y rosas: ¡Cómo el alma es tan dichosa cuando la vida es serena. cucú! ¿Estás gimiendo. Mientras el hombre es infiel. fue de ceniza. y se oyen entre las cañas como deshojando versos.! Entre sonrosadas galas la tarde se va durmiendo. se dejan robar la miel..... La mariposa incendiando Alfredo Espino Cañal en flor Eran mares los cañales que yo contemplaba un día (mi barca de fantasía bogaba sobre esos mares). tórtola del arrozal? ¡Mirá que me estás haciendo con tu cantar.. cucú! EL caserío se va llenando de calma. porque teniendo puñales. tan buenos son los cañales. porque destrozan entrañas los trapiches y las cañas. El cañal no se enguirnalda como los mares. La madrugada fusila rocío y pájaros mudos.