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MODELO ESTRUCTURAL

Historia

Autores

En que consiste

Objetivos

Fundamentos
teóricos

Técnicas de
intervención

Como se aplica

Aporte a la
psicología

Criticas

El modelo
estructural de
terapia familiar,
fue desarrollado
en la década de
1970-1979 por
Salvador
Minuchin a partir
de su práctica
clínica al abordar
los problemas de
salud mental en
poblaciones
marginadas de
Estados Unidos, y
personas que
tenían miembros
con problemas
psicosomáticos.
Este concepto
nació mientras
Minuchin
trabajaba como
psiquiatra en la
correccional para
niños de
Wiltwyck, Nueva
York, debido a
que los jóvenes
atendidos en esta
institución, una
vez rehabilitados
y dados de alta,
reincidían, debido
a los problemas
familiares, estos
jóvenes
usualmente
pertenecían a
familias
inmigrantes con
limitaciones en el
lenguaje.

Salvador
Minuchin (San
Salvador, Entre
Ríos, 13 de
octubre de 1921)
es un médico
psiquiatra y
pediatra argentino,
destacado
terapeuta familiar
y creador de la
terapia familiar
estructural (1974).

Durante los años '60
sus concepciones
acerca de la
importancia de las
estructuras y los
límites en los
contextos familiares
se impusieron en el
medio de aquellos
psicoterapeutas que
habían comenzado
recientemente a
incorporar a la
práctica clínica la
posibilidad de tratar
familias en vez de a
personas
individuales. Su
modelo estructural
comprende a la
familia como un
sistema que tiende a
la defensa de su
estabilidad ante los
cambios de
condiciones e
influencias internas
y externas lo que
suele favorecer la
disfuncionalidad
mediante
mecanismos de
mantenimiento del
sufrimiento en la
familia o de alguno
de sus miembros. El
restablecimiento de
jerarquías, la
formulación de
límites claros, la
definición de roles y
funciones y la
disolución de
alianzas o triángulos
ayudaría regresar a
una estructura
familiar funcional.

El objetivo de la
terapia familiar
estructural es
reestructurar el
sistema en la
medida en que la
familia lo permita
o lo resista, para
funcionar de
manera más
efectiva o
funcional,
competente y
cooperativa.

El Modelo Estructural,
como también los
otros modelos
sistémicos, se guían
por algunos principios
básicos de la Teoría
General de los
Sistemas:
- La familia es un
sistema vivo y abierto
en el que su totalidad
lo conforman no
solamente sus
elementos (miembros
de la familia) sino
también las relaciones
que éstos establecen
entre sí.
- Como sistema, la
familia tiende al
equilibrio
(homeostasis) y al
cambio
(morfogénesis).
- El sistema se
autorregula.
- Como sistema, la
familia se relaciona
con suprasistemas de
los cuales forma parte
(familia de origen,
familia extensa,
comunidad, etcétera).
- La familia es un
sistema en el que se
pueden identificar
subsistemas:
individual, conyugal,
parental, fraterno.
- Existe un conflicto
familiar cuando se
produce una
disfunción en las
interrelaciones que se
establecen entre sus
miembros.
- El conflicto
individual en
cualquiera de los
miembros del sistema
es sólo la
manifestación de un
conflicto familiar

Minuchin cree
que el gran
secreto de las
técnicas
estructurales debe
ser especificado y
enseñado a cada
terapeuta familiar
y las técnicas a
aplicarse son:

1. El terapeuta se asocia a
la familia en una posición
de liderazgo.
2. Saca a la luz y evalúa la
estructura familiar
subyacente.
3. Crea circunstancias que
permitirán la
transformación de la
estructura. Para
transformar el sistema es
obvio que la intervención
terapéutica debe de
desequilibrar el sistema.

El modelo
estructural
terapéutico, ha
mostrado ser de
gran utilidad, es
uno de los más
difundidos, fue
diseñado de forma
que abarcara todo
el sistema
familiar. Es la
muestra de cómo
se puede hacer
terapia.
Muestra una
forma muy
concreta de hacer
un diagnóstico
psicológico y
establecer
hipótesis, es decir,
no solo es hacer
terapia, o marcar
intervenciones y
ver qué sucede
con los miembros
de la familia, si no
que cada
intervención debe
estar enfocada a
los objetivos y
cada intervención
bien planteada
debe poder hacer
que la familia
cambie sus
interacciones.

Al utilizar este modelo,
donde la familia se ve
como un sistema, como un
todo en el cual el paciente
se conceptualiza como el
síntoma que indica que
algo no está bien en el
sistema me parece que se
deja de lado al individuo,
que finalmente es el que
actúa y reacciona. Parece
que estos modelos dejan
de percibir al paciente
como un individuo con
emociones y pensamientos
propios que existe
independientemente del
sistema familiar.
El papel del terapeuta en
estos modelos también es
cuestionable. En estos
modelos el terapeuta es
sumamente directivo, él es
el que define el problema,
o lo redefine para poder
eliminarlo. Es él quien
dicta las tareas a realizar
basado en supuestos e
hipótesis que él crea, sin
tomar en cuenta lo que el
paciente desea. Las
hipótesis que el formula
no son compartidas con
los pacientes. El empleo
de técnicas como las
intervenciones paradójicas
podrían rayar en lo
manipulativo al ocultar al
paciente las verdaderas
intenciones del terapeuta e
incluso en el engaño
intencional. El terapeuta
ocupa una posición de
poder y control que puede
utilizar para definir la
dirección y el resultado a
veces sin que el paciente
tenga conciencia de esto.
¿Dónde queda el
paciente? ¿Dónde queda
su opinión sobre lo que le
sucede y al lugar al que
quiere llegar en la terapia?

Que los
miembros del
subsistema
conyugal
establecieran
nuevas reglas de
interacción, con
características
funcionales y
generaran
estrategias de
cambio.
Que los
miembros del
subsistema
parental
establecieran
nuevas reglas de
interacción
familiar, para
establecer una
estructura
funcional y
generaran
estrategias de
cambio.

1. Acercamiento
o incorporarse a
la familia
(joining)
a. posición
cercana. En este
nivel el terapeuta
puede llegar
afiliarse a los
miembros de la
familia, inclusive
hacer una
coalición con
alguno de ellos
b. posición
media. El
terapeuta
interviene a la
familia en una
posición neutral,
escuchándola y
ayudándola a
hablar, entrando
y saliendo del
sistema familiar
c. posición
alejada. El
terapeuta no
participa
2. Mapa de la
estructura
familiar o
“genograma”
3. Técnicas de
intervención

La sesión inicial puede
dividirse en tres etapas. En
la primera, el terapeuta
sigue las reglas culturales
de etiqueta. En la segunda,
interroga a cada miembro
de la familia acerca de
cuáles son en su opinión
los problemas de la
familia. En la tercera,
explora la estructura
familiar ayudando a la
familia a poner en juego su
drama. El contacto inicial
con una familia puede ser
visto como una relación
anfitrión-invitado. La
primera preocupación del
terapeuta es lograr que la
familia se sienta cómoda.
Debe prestar atención al
modo en que se ubica la
familia. Si se utilizan
equipamientos debe
explicar de qué se trata.
Una vez la familia está más
cómoda se le interroga
sobre el problema que trajo
a la familia a la sesión. La
respuesta constituye en sí
misma una indicación del
modo en que la familia
negocia los límites del
mundo exterior y acerca de
cuál es la imagen que
pretende proyectar como
propia.