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Córdoba

Sección: La condición obrera

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Tapa: Miguel De Lorenzi
Hecho eJ depósito de Jey.
(c) 1909, Ediciones Pasado y Presente
Casilía de Correo 80, Córdoba, Argentina
Printed in Argentina

con el solo agregado de esta adver­ tencia para ubicar el momento en que fueron escritas. por la razón obvia de que la corporización orgánica de las tendencias no se había producido. no podía hacerse explícitamente en 1966. En el Partido Comunista Argentino coexistían — una vez más— el marxismo revolucionario y el seudo marxismo oportunista. El lector podrá hacer el análisis comparativo de los distin­ tos períodos de lucha entre el marxismo revolucionario y el oportunismo. Al escribirse estas páginas todavía estaban latentes ciertos procesos que estallaron en 1967. Un estudio sobre los marxistas revolucionarios de 1890 se insertaba obligadamente en la lucha ideológica entre ambas teudencias.ADVERTENCIA Este trabajo fue terminado a comienzos de 1966. No tienen por qué influir en un estudio sobre asuntos del siglo pasado. Desde luego. muchas circunstancias han variado desde entonces. La praxis marxista-leninista no había sido enriquecida aún por la ruptura orgánica en e4 seno de la que debió ser la organización de vanguardia del proletariado. . aparte de todo otro tipo tic consideraciones. aunque no hiciera referencia alguna al presente. Por mi parte he creído útil dar a la imprenta las páginas que siguen tal como quedaron preparadas para la edición en su ocasión. Sin embargo hay un tipo de circunstancias que tienen que ver directamente con lo aquí tratado y por ellas debo una expli­ cación al lector. Pero el paralelo que hoy se puede trazar abiertamente entre los diversos momentos de la lucha de tendencias mencionadas.

L .

E sto hubiera podido suceder sólo en la hipótesis . y convertirse en base humana de nna futura clase obrera. c o lo n ia l E l proletariado argentino nació y se fue diferenciando conto clase a través de un largo y dificultoso proceso. se las incorporó a relaciones d e producción tales (y a tal atraso en el nivel de las fuerzas prod uctivas) que ellas no podían rem ontar la corriente. los indios constituían la '‘mano de obra" forzada.CA PITU LO 1 AKTES i .' E n diversos puntos del virreinato» en las minas del nor­ oeste. A pesar de la existencia de gérmenes de c-apitalisn>o en la sociedad colonial. el predominio de formas feudal es y la subsistencia de relaciones esclavistas estrangularon y retar­ daron la formación de la burguesía y sobre todo la del prole­ tariado urbano. en los obrajes. indios sometidos a la explotación en minas o establecimientos agrícolas y unos pocos artesanos de procedencia europea (españoles y no españoles) y criollos. en las misiones jesuíticas. Donde hubo sumisión de las poblaciones autóctonas. entroncado íntimamente con el deformado desarrollo de la economía y la política nacionales. En la DEL s o cie d a d PHOLETAIUAOO INDUSTRIA!. En « t e proceso hay características propias que contribuyen a conformar lo que es hoy nuestra clase obrera. Existieron masas trabajadoras que consistie­ ron en negros esclavos. así fuera en parte.

reglamentos. no parece hal>er desempeñado función social necesaria alguna. a ser servidor de estancia.. encabezado por una clase social capaz de » mucho mas a fondo de lo que hicieron las capas dirigentes a lo largo de toda nuestra historia. Aquél. se le persiguió por “vago y malentretcnido”. se convertía en el elemento laboral indispensable para que se mantuviese y prosperase la economía del vacuno. En definitiva predominó la explotación sin cortapisas y la inarginación de la vida social. incapacita­ dos para otras tareas que no fuesen las pastoriles en que habían centrado su destreza y su vida. especialmente dotado para las tarea» ganaderas y para la vida que ellas exigían). Hilos sutiles y groseras cadenas legales o extralegales ataron al nuevo prototipo criolio. mientras éste. A ella subordinado. Sólo en algunos momentos posteriores particularmente feli­ ces en posibilidades (expediciones imbuidas del espíritu de Mayo. y con el el de la misma práctica agrícola. Se le cerró el camino de la propiedad agraria. Los modos arcaicos se convirtieron así en atavismo de esos gauchos. En la zona pampeana no hubo sometimiento de indígenas* por lo menos en escala aprecia ble. poseedor de una libertad de movimientos que ocultaba su dependencia profunda de la estancia y de los estancieros. En toda la zona predominaba la economía ganadera . se lo obligó por medio de levas. la campaña sanmartiniana) se vislumbró otra senda. En cambio. se produjo la transformación del “gauderio" del siglo XVII en gaucho. etc.10 JO S É HATZI-'It do un cambio revolucionario totalmente radical. más o menos ocioso. En tales circunstancias la concentración urbana en el litoral expresó las necesidades de mano de obra temporaria y de oficios accesorios o vincu­ lados a la explotación ganadera de grandes extensiones. debido al desarrollo de la ganadería a campo abierto (que requería una escasísima densidad de población y necesitaba un ti[>o original de trabajador. el artesanado litoral nunca tuvo una gran fuerza.

trastrocando la real significación del termino “pro­ letario'* o ubicándolo de una manera ambigua. uno sastre por 250. se ofrecía un negro carpintero pnr 223 pesos. Kn manos de hombres de esta cías* estaban todos los trabajos urbanos". crecían apenas. muebles. Aunque la ultima afir­ mación nsulte excesiva. y se multiplicaron también los negros y pardo» libertos. etc.. Las “industrias’’ de carretas. concluye. en lugar de abrirles el paraíso del desa­ rrollo las condenaría —como sucedió— al estancamiento y ai desastre. En i*l resto. Por fin. del territorio la producción artesanal estaba sometida. Dice Juan B. Entre ellos principalmente reclutábase el artesanado libre de la ciudad". mucho más aún que en el litoral. manumitidos por la gracia de sus amos. con su débil alma encadenada al régimen servil y a la esclavitud. conviene proseguir con la lectura. Los ocho operarios de una de las principales curtidurías del país eran negros esclavos. . La falsa bucólica colonial había amputado el progreso en las perspectivas humanas de indígenas y criollos. Cualquier apertura hacia el mercado capitalista mundial. Para ase­ gurarse una parte importante de los trabajos urbanos no tuvo empacho en recurrir a la trata de negros. Justo que a comienzos del siglo pasado a los negros esclavos “se les adiestraba en todos los oficios. astilleros en Corrientes. a modalidades vetustas. esclavismo descar­ nado que hendía las arcas de los traficantes capitalistas ingle­ ses y de otros europeos.L/ JS M ARXISTES ARGENTINOS DE1. a pesar de su mayor desarrollo cuantitativo con respecto a la región ganadera. que provocaban una debilidad extrema de estos productores artesanos como capa social. algo peluquero. tocador de flauta y de cuitarra. uno tahonero y panadero por 300. “Pronto hubo entre la población servil buena cantidad d* mulatos. precio en qut* también era evaluado otro esclavo de 2S a b a r ­ bero. NOVKNTA 11 ton su edad del cuero' Poco podía esperarse de esta civilización de corambres en punto a convertir gaucho» o artesanos en proletarios industriales.

ni en la ciudad ni en el campo. Por sobre todas ellas. En otros términos. en el pimer caso. las condiciones para el desarrollo capí* talista. se dedicaron. tropezaban con rallas insalvables que distorsionaban el crecim iento de las fuerzas productivas retardando la formación de una socie­ dad capitalista moderna. degradado en el contacto con libertos y esclavos.JOSÉ RATZKH 12 "Podemos figuramos al proletario urbano de aquella época analfabeta. En un trabajo de Paso se describen las condiciones de esas masas bajo el rosismo. a la décima parte de una fan e­ ga de trigo o a 2 ^ libras de azúcar*’. Por esos tres factores no se produjo la incorporación de la inasa a la producción. D o m in io de lo s g an ad ero s t u <h a t e n i e n t e s Triunfante la Revolución de Mayo. 2. y para la formación de la clase obrera. nuevas capas pasaron a disputarse la preeminencia. según los precios de entonces. Tanto las relaciones de producción cuanto las reglamenta­ ciones o disposiciones aplicadas a las masas trabajadoras revelaron la esencia retardataria de los ganaderos bonaeren­ ses y de otras caipas a ellos asociadas. equivalentes. los latifun­ distas ganaderos bonaerenses fueron poniendo bajo su férula a la sociedad argentina naciente. combatidos en los momento* de desocupación por vagos. en nuevas condiciones. -con su salario accidental de 3 a 4 reales al día. sin posibilidades de integrarse eu la ciudad. a la caza del ganado cimarrón o al robo de hacienda. viviendo en miserables ranchos en los huecos de las orillas.4 Se expresa allí que "en nuestro caso se fue desarrollando Ja propiedad latifundista de la tierra y correlativamente el mo­ nopolio del puerto y la dependencia de la manufactura exte­ rior. "Esos habitantes del campo. entrando así en relaciones con los dueños del lx>lichc que Ies compraban los .

calde­ ras a vapor). El avance del saladero colonial con respecto a las soñolientas artesanías del interior. techados. el cual entenderá exclu­ sivamente el juez nombrado”. Estas maniobras para domeñar.IjOS MARXISTAS ABCENTINOS DEL NOVENTA 11 cueros o se los cam biaban por yerba. Instintivamente. etc. En la ciudad se mantenían resabios de estos relaciones. primero en la colonia y sobre todo durante el rosismo. Se estableció un certificado obli­ gatorio de trabajo cumplido o rescindido para los aprendices. se impuso al peón de abastecedores una serie de disposicio­ nes del siguiente estilo: “el peón vendedor no tendrá derecho a dejar su patrón sin justo motivo. Ello se manifestaba en contratos de aprendices de arte o fábricas. a los indígenas aplastados y exterminados o a los criollos —gauchos o campesinos de otras zonas— amarrados a resa­ bios feudales. No tenían otra alter­ nativa”. para mantener bajo el estado que más les conventa a esas masas a las que no eran capaces de encabezar en una lucha de franco contenido progiesista. Comenzaba a apuntar una masa urbana (débilísima por su número escaso y por su dispersión) que podía actuar de manera diferente a los esclavos someti­ dos. E l s o o A L is jrfo irró n c o A lo Urgo de esta suma de escamoteos. Graserias y algunas otTas manufacturas fueron haciendo su a p a rició n . el derecho de pontazgo. zorras. legales o de hecho. tienen su explicación. 3. sin necesidad de recurrir a grandes elaboraciones teóricas. bajo los cuales Utm . enchalecar (aún antes que naciera el proletariado en el sentido moderno de la palabra) a las masas trabajadoras. las clases dominantes acudían al arsenal de trabas precapitalistas. introdujo mejoras técnicas (rieles. la estructuración del gre­ mio de abastecedores. se incorporaban a la milicia del ganadero. En el segundo caso.

Ño es'de extrañar enton­ ces que durante un período (que abarca sobre todo la segun­ . Se reflejó en el ámbito de la organización nacional. según el lenguaje de la rcvoluciói. Tos capitalistas do Europa y Estados Unidos. naciones matrices de aquella revolución burguesa mundial. sin poder avanzar hacia una auténtica' revolución bur­ guesa dentro del país. como se daba en los princi­ pales países de Europa por esos años. Se reflejó también en la turbulenta historia del perfecciona­ miento de las formas políticas. no alcanzaron ni remotamente a esbozar una diferenciación de clase neta entre proletariado y burguesía. Los inevitable*: problemas y contradicciones entre sectores desposeídos y poseedores do los medios de producción sirvieron preferentemente para for­ tificar a alguno de los grupos terratenientes. se aliaron con las capas más retrógradas de la Argentina. Precisamente porque las clases dominantes no impulsaron el desarrollo capitalista en nuestro país.14 JO SÉ HATZKn sin embarga la marcha hacia formas sociales superiores. postergando la unificación que exigía arrinconar y desterrar a los remanentes del feudalismo. francesa.' burgueses o pequeño burgueses en conflicto. surgió en determinados sectores de la intelectualidad democrática. Con el tiempo. La emancipación argentina fue integrándose con la revolución burguesa mun­ dial. se fueron conformando las masas trabajadoras en nuestro terri­ torio. la aspiración a otro tipo de soluciones. ’ Esta lentitud con que se abrían camino las nuevas relacio­ nes sociales tuvo otras consecuencias. En cambio. Durante un período se las puede percibir actuando entremezcladas con las burguesas y con la intelectualidad democrática en una agrupación muy heterogénea. como “tercer estado*1. de extracción burguesa y pequeño burguesa. que apare­ cía como “pueblo” o. que a duras penas consiguió asegurar a una parte de los ciudadanos los derechos y liber­ tades que facilitarían un rumbo capitalista. por sus claudicacio­ nes en materia de organización nacional y de régimen demo­ crático.

K reproche es en parte justificado y ciertamente éste y otros estudios de las ideas sociales y políticas argentinas deben someterse cada vez más al juicio crítico que se basa en una c o r la n te profundización de los estudios históricos. Fourier y otros.VHXISTAS A RG EN TIN O S D EL N O V EN T A 15 da época resista) las ideas del socialismo utópico europeo tuviesen la enorme influencia que adquirieron. de Saint Simón. Se ha reprochado a esta interpretación el desconocimiento de las “causas internas" de los sucesos argentinos. En cambio. Pero ello in.5 Al documentar sus ideas recoge y desarrolla un concepto de Echeverría sobre la influencia que las sucesivas revoluciones europeas tuvieron en estas tierras. Era imposible elaborar una ideología argentina avanzada si no se partía de los puntos de aj^oyo externo. Al mencio- . teóricos burgueses elabo­ raban críticas sociales y ofrecían soluciones utópicas. originándose el grupo (pie Ingenieros llamó de los sansimonianos argentinos. los demócratas rioplatenses recorrían el camino más apto para encontrarse con la realidad de estas tierras y para abrir los diques de contención a esa revolución burguesa que se desviaba de su curso. En los sectores populares del movimiento democrático hubo una auténtica conmoción y una adhesión vibrante a estas tendencias. significa olvidar la fragilidad de las clases y capas sociales progresis­ tas durante el período mencionado. De los centros ideológicos mundiales de la burguesía irra­ diaban ya teorías frenadoras de las luchas democrática» y populares. entremezclándose con las puras y simples aspiraciones incum­ plidas de la democracia burguesa. se ofreció a los representantes de la intelectualidad democrática y de las capas burguesas argentinas aún no consolidadas como base teórica —o en todo caso como pieza integrante de ella—. en algún modo influenciados por la entrada en escena del proletariado. Al bus­ car su apoyatura en estos últimos. La corriente socialista utópica.LOS M. las grandes corrientes del pensamiento mundial.

Eugenio Tandonnet.6 En otra posición se colocó un discípulo de Fourier en Fran­ cia. antes de regresar a su país”.7 Como puede verse. Pero no llegó a aclimatar su prédica en las verdaderas nece­ sidades de la sociedad circundante. Quienes se limitaron a copiar fórmulas socialistas de ultramar.J6 JO SÉ RATZEH naj el tema en su libro E cheverría. donde “se trató con Rosas y su círculo. cuyo pasaje de la utopía a la ciencia sólo fue posible cuando hubo un desarro­ llo importante de la industria y del proletariado en Europa. L e M cssager Frai\$ais. comenzaron a difundirse en la que sería República Argentina mucho antes de que industria y pmletariado llegasen a un nivel comparable. Esto puede explicar qui­ zás que luego se trasladara a Buenos Aires. Profundizó la propaganda teórica del socialismo utópico e incidió con «lia en sectores de la intelectualidad oriental y argentina. fueron absolutamente inoperantes o cayeron en los peores extravíos. en los años decisivos que van de la década del 50 a la del 80. Como lógica consecuencia. De toda» formas queda como interesantísimo tema de investigación el grado o medida en que las vetas socialistas utópicas incrus­ tadas en la democracia burguesa pudieron intervenir en la posterior adquisición de conciencia por la clase obrera. recordando el carácter burgués del socialis­ mo utópico europeo y subrayando por eso mismo el análisis nacional democrático y revolucionario que surgió del prin­ cipal “sansimoniano" argentino. En cambio. contribuyeron para volcar fuerzas hacia otra tarea. entre IS40 y 1842. quien se trasladó al Plata c hizo aparecer en Montevideo. Agosti hace interesantes consideraciones. La hora del proletariado estaba aún distante. el primer perió­ dico socialista de la región. sin emplearlas para resol­ ver esos objetivos nacionales de contenido burgués. . dichas ideas socialistas no llegaron a asumir el único contenido de clase posible para su fructificación. las ideas socialistas. la formación de una concien­ cia nacional democrático-revolucionaria que se planteaba objetivos de progreso capitalista.

D e s p u é s d e C a sero s El avance que se inició en 3a economía argentina después de Caseros llevó a un paulatino crecimiento de la industria y de las artesanías. carpinterías. queserías. carruajes. . Hay en la capital 12 saladeros. Para los habitantes del territorio. 57 molinos hari­ neros. los molinos. así como las graserias que habían comenzado en la década del 40 [. . “que no tienen mucha significación. . 21 curtiembres. Lo que el censo califica como fábricas y que suman 10G. los aserraderos. mientras progresan las curtiembres. elaboración de fideos. etc. no son tales. ] Alrededor de 1880 asistimos a la decadencia de los saladeros y graserias. ] El censo de 1869 exhibe un panorama más revo­ lucionario. para las masas nativas. el progreso del país entrañaba consecuencias dramáticas. las carpinterías. las fábricas de muebles”. En 1S53 existían en Buenos Aires más de 700 talleres.8 A pesar del crecimiento. fábricas de jabón y velas.J jOS MARX1STAS ARGENTINOS DEL NOVENTA 17 Mientras tanto en ]a elaboración teórica del socialismo influ­ yeron revolucionariamente el M anifiesto d el Partido C ornil nista y demás obras de Marx y Engels y las primeras formas de organización del proletariado internacional. Al mismo tiempo. herrerías. 4. con el consiguiente ascenso del número de obreros y de otras categorías de trabajadores manuales. Los saladeros seguían trabajando. . Esto exigía . el régimen de trabajo y de pago al obrero conservó rémoras precapitalistas. Se trata de tahonas (nrolienda de harina que emplea caballos). Las graserias habían aumentado [. la deformación estructural se agravó con la decadencia del interior. La nación se renovaba y crecía por obra de la que iba siendo clase obrera y de los campesinos trabajadores. al acentuarse la dependencia de la manufactura extranjera. bebidas.

IS JO S É H A T Z F.n una gran expansión demográfica (como. del marxismo. las tentativas de orientar a las masas tra­ bajadoras en un sentido diferente provinieron inicial mente de demócratas influenciados nn ya por las utopías. no podían vertebrarse en un movimiento coherente y sólo pudieron alcanzar altura de protesta y denuncia cíe multitud de hechos menores. el 25 de mayo de 1857 se formó la Sociedad Tipográfica Bonaerense.9 En tanto esas ideas iban haciendo su camino. creciendo en parte con los grupos no muy numerosos de criollos que rompían el cerco de las condiciones sociales. Si bien distor­ siona el sentido de esta labor de difusión. que por su propia naturaleza social. del cooperativismo”. “los emigrados franceses de 1851 aportaron ideas republicanas teñidas de socialismo”. originaba expresiones de descontento. efectivamente. La clase obrera seguía conformándose. particularmente en el caso argentino. En esta situación. Como un muro entre uno y otro término. del anar­ quismo. dispersos. Hasta un escritor tan insospechable de simpatías revolucio­ narias como Víctor Alba debe admitir el destacado papel que cupo en la historia de las ideas sociales en América Latina del siglo pasado a la "propaganda del mutualismo. el lati­ fundio y la dependencia de la manufactura exterior. pero nutriéndose en la mayoría de los casos en otras raíces. así como de otras obras literarias y teatrales. sino por la marcha del proletariado europeo y por sus experiencias. . se produjo). pero que crearon el clima para la difusión y el éxito de la epopeya que los inter­ preta. alejaban a esas masas de la producción industrial y Ies impedían arrai­ garse en una tierra cada vez más extraña. Y esto. a pesar de vivirse tiempos de propagación de ideas burguesas. el Jlfarfín Fierro. no puede menos que subrayar la obra de los revolucionarios europeos exilados y que. La apacible hegemonía de las clases dominantes no podía ser cuestionada en forma sensible por el desenvolvimiento espontáneo de estos grujios.

literario y de variedades. publicación de negros. En otras palabras. Nada extraño tiene entonces que. por una sociedad de la . En la ópoca de Rosas “los negros esclavos constituían la base de los talleres e inclusive e n el trabajo de las quintas. Esta situación se mantuvo durante todo el período rosista"10 Caída la dictadura los negros estaban a mano para ser reclutados por el desarrollo industrial. El Proletario. Otro: iniciación de las experiencias propias de organización obrera. Como era obligatorio.LOS MANXfSTAS ARGENTINOS DEL NOVENTA 19 primer antecedente gremial unánimemente reconocido. otras se cruzaban y volvían a separarse. No era un sindicato. entre otros muchos tan­ teos iniciales del proletariado. deba seguir. I^ o s NEC ROS Una base con que se cQntó inicialmente para reclutar la clase obrera fueron las masas negras. Al salir del rosismo no se había modificado en grado sensible la composición demo­ gráfica de la población. político. cronológicamente. no defendía reivindicaciones. Por el momento era más que suficiente alguna tenue distinción orgánica entre la organización de los obre­ ros y sus aspiraciones y la masa restante de las otras clases y capas sociales. a veces su trazado se desdibujaba. 5. Se limitó a ser una mutual y se mantuvo en esa reducida esfera. se abrió así el período en que se ensayan formas organizativas y se buscan los objetivos a alcanzar. “periódico semanal. Un camino: difusión de ideas y experiencias extranjeras más o menos socialistas. No fue fácil que empalmaran. la sociedad de los tipógrafos y con ella la de zapateros de San Crispín (d e la cual ya había mención en 1857 y que se supone efectuó alguna actividad miitualista o gremial) no fueron sino el primer peldaño que ascendió Ja incipiente clase trabajadora.

En el número inicial se dice que “esta importante y precisa porción de la sociedad porteña a que nos honramos de pertenecer. Tampoco había perdido la brújula en lo que atañía al más importante problema político de su tiempo.l l En cambio El Proletario buscaba otro camino. Un tono de apasionada defensa de las reivindicaciones de los negros. y haciendo de ella el principal e inocente instru­ mento de poder y dominacióY'. el de la . nada puede el hombre aisladamente y entregado a si propio". el rosísmo.20 JO S É K A T Z E R cíase de color". en Buenos Aires. que salió a la calle el 18 de abril de 1858. corre por sus colum­ nas. En medio de la confusión de ideas propia del momento asoman estos conceptos re ivindicativos y de sentido solidario que alguna luz arrojan acerca de por­ qué el periódico se llamó así. afligente para el hombre de inteligencia y de corazón en que lo sumió más y más. incluyendo sobre todo el derecho de la instrucción. esa bárbara y salvaje tiranía de veinte años. Ante la demagogia populachera. Lucas Fernández. no tiene un órgano que alivie las necesidades inherentes a toda clase desvalida y que vigile por sus inte­ reses. No sabemos cómo. aunque no quede constancia de ellas. No caben dudas sobre las influencias que deben haberse ejercido sobre su director. en el número siguiente respon­ sabilizaba a la dictadura “de ese estado de barbarie. o absoluta ignorancia. encerrándola en los campa­ mentos. Agrega también que “sin la asocia­ ción no hay nada. tan importantes y valiosos como los de las clases más acomodadas y felices”. pero el negro Lucas Fernández algo debía conocer sobre lo que esta­ ban haciendo los trabajadores en Europa. Pero es útil recordar que existe una tendencia a con­ centrarse en la conservación de las tradiciones y del patrimo­ nio cultural. que aparece en los grupos étnicos que van disolviéndose en el conjunto de una sociedad en crecimien* t o . Surge con toda evidencia que esta expresión “de la clase de color” no era una manifestación de alguna conciencia de clase.

Estos cambios impedirían que las organizaciones de negros evolucionasen hasta iden­ tificarse más con la clase trabajadora. Páginas después explica que la supresión de la trata exigió su reemplazo por una nueva forma de adquisición de mano de obra. si hubiese habido un trasvasamiento nusivo de las masas negras al proletariado en formación. lo que. LO S IN M IC R A N T E S Numerosos estudios marxistas han explicado el mecanismo de la supresión de la trata de negros a mediados del siglo anterior.LOS MAJUCISTAS AHCFNTINOS DFX NOVF-NTA 21 afirmación de los derechos sociales de los negros. Se explica así que El Proletario tuviese vida brevísima: en su octavo número. Pero los negros no pudieron subsistir como base fundam en­ tal de las masas trabajadoras. del 16 de junio. la inmi­ gración organizada. Deformaciones producidas por el esclavismo los apartaban de las nuevas técnicas. habría sido otro peldaño ascen­ dido en dirección a la organización obrera. sino de la desaparición de aquellas condiciones que permitían su aprovechamiento eficaz”. en ciertas oportunidades. Gustavo Beyhaut ha llegado a las mismas conclusiones: “El rendimien­ to del esclavo ya no compensa sus altos precios sino en muy contados casos.J2. comunicó que cesaba de aparecer. y. . 6 . no llega a justi­ ficar siquiera los gastos que demanda su mantenimiento. Desde un ángulo ideológico diferente. “La urgencia por remplazar la corriente interruir-pida favoreció el hccho de que una parte de los capitales y navios que habían participado en la trata de negros se encargara de buscar remplazantes en otros lados. Este hecho acentúa la sospecha de que la eliminación de la escla­ vitud no deriva tanto de la evolución ideológica y el progreso moral. mientras la supresión de la trata los debilitaba numéricamente como grupo étnico frente a las exigencias económicas que impo­ nían un crecimiento demográfico.

857. (b) Población al l 9 de enero calculada con la cifra de los censos nacionales de esos años 14 De estas nuevas fuentes se nutrió a partir de 1857 la savia de la clase obrera argentina en formación. 13 Se inició así la gran apertura de nuestro país a la inmi­ gración europea.769. fueron colocados en la singular situa­ ción de irse conformando como mayoría del proletariado.000 575. El desarrollo económico del país surgió fundamentalmente de las manos de estos inmigrantes. que a pesar de su origen y por encima de su desconocimiento de muchas cosas de la tierra que habitaban.000 3. Alejandro Bungc ofrece el siguiente cuadro: POBLACION TOTAL DE LA ARGENTINA Número de habitantes al 1? de enero Años 1810 1830 i 850 1869 1895 Población según censos (a) (a) (a) (b) (b) 405.000 1. la clase más nacional por la dinámica de la historia argenti­ na. 15 Esos europeos que contribuían decisivamente a mo­ dificar a la Argentina recién salida del estancamiento colo­ nial. en buena parte se transformaban ellos mismos de gru- .000 870.JO S ¿ RATZER 21 Sus métcxlos eran casi tan indeseables como en lo pasado. El crecimiento de la población tomó ritmos vertiginosos.000 (a) Estimaciones. los primeros pasajeros fueron víctimas de tratos que no se diferenciaban mayormente de los que habían recibido los esclavos*.

intrin­ cado especialmente por la ocupación estacional (los obreros “golondrinas” que iban y venían de Europa en hacinamientos infrahumanos).I/íS MAKXISTAS ARGENTINOS DEL NOVENTA 23 pos dispersos por la geografía tiansatlántka. Además.61 Ello no quiere decir que las condiciones en (pie se llevaba a cabo la explotación de los inmigrantes fueran insuficientes para alentar su rebeldía. que impulsó a la precaria vida urbana de los conventi­ llos a los que continuaron como obreros. esta masa de obreros deso­ cupados. Esta mayor complejidad no les impidió cho­ car contra la explotación latifundista y el desarraigo de la tierra. Señala Marianctti que “no es exacto que esos trabajadores extranjeros fuesen socialistas. de la confección y otras ramas. campesinos pauperizados 11 obreros rurales de escasa o nula formación política se ubicaron en su nueva patria en buen número como trabajadores urbanos. donde la influencia clerical era muy grande. estruc­ turadas según la lengua y a menudo según criterios regionalistas. marginó a las masas negras. comunistas o anarquistas en su totalidad. aún sus organizaciones iniciales. En la mayor parte de los casos se trataba de obreros provenientes de muchas regiones atrasadas de Italia o de Francia. los obreros agrícolas de proce­ dencia europea ofrecieron un panorama más complejo. De tal forma. Cuando se convirtie­ ron en chacareros arrastraron todas las consecuencias de odio a la oligarquía que implicaba su vida cotidiana. el grueso de la misma era ideológicamente extraña al socialismo y al anarquismo*’. Salvo una parte de la inmigración. del transporte. Por su parte. hizo del criollo un arrinco- . debieron abordar en alguna medida problemas reivindicativos. en dase obrera argentina. La rueda de molino colgada en el desarrollo argentino había expulsado a los indios o los diezmaba sistemáticamen­ te. como obreros de la construcción. Sólo una minoría de estos trabajadores había tenido algún vínculo ideológico con los movimientos sociales que agitaban a algunos países de Europa en esa época.

daba vueltas a la prensa de la explotación. con lo que quedaba de éstos y con la nueva carga que vomitaban las bodegas de los barcos. intentando aprovechar el desarraigo de los inmigrantes.24 jo s é h a rzER nado por el progreso. iban a desem­ peñar las ideas de renovación social. Mientras tanto las incipientes sociedades obreras recibían nuevos aportes y comenzaba a notarse el papel activo que. Ahora. . facilitando la integra­ ción de la clase proletaria. por primera vez en nuestra existencia nacional.

a pesar del aflujo inmigratorio. 3 norteame­ ricanos. en el naciente proletariado. 36 orientales. 3 austríacos. 2 holandeses. 1 prusiano. 34 españoles. decía que: “los operarios cen­ sados sumaban 560.^ . 4 chilenos. Car­ los Mathon. 50 habían nacido en los países vecinos”. 6 suizos. comentando un censo del total de trabajadores de la imprenta hecho en 1S79 por iniciativa de la Sociedad. de ellos 373 eran argentinos. Cuando todavía no pesaba una masa de trabajadores inmi­ grados de Europa y ya no había mayores posibilidades de desarrollo de los grupos negros como clase obrera. eran argentinos el 75 por ciento. 1 peruano: 1 polaco. presidente de la Tipográfica. 7 paraguayos. 1 ruso. apareció y permaneció la mencionada Sociedad Tipográfica Bonae­ rense. un ingreso importante de capas oprimidas nativas. En ciertas ramas de la producción se advirtió. y de los 187 restantes. 1 Fue una participación despareja. I I alemanes. 2 brasileños. 47 italia­ nos. 12 ingleses. que varió según los diversos períodos históricos y sobre todo —en los años iniciales— según los gremios.CAPITULO II LOS COMIENZOS I ♦ P r im e r a s e x p e r ie n c ia s Así estuvo planteada en nuestro territorio la integración de las masas trabajadoras. Como se ve. Esta actuó en un gremio que conservó gran porcentaje de trabajadores nativos. 16 franceses.

. que iban desde “propender el adelanto del arte tipográfico’* y “prestar socorro a los miembros que se enfermasen o imposibilitasen pora el trabajo” hasta “conse­ guir que los operarios sean siempre bien remunerados. en proporción de sus aptitudes y conocimientos. manejada a capricho. . del taller pasaron al comité. ] Formada en su mayoría de criollos. además. Lucio Doleei Frontancl. Originalmente era muy con­ fusa en sus fines.2í> JO S É H A T Z E tt HiH>rf«> Payró escriln* que “el gremio tipográfico bonae­ rense no fue nunca una masa inerte. sino la misma vida. comentando. la sociedad fundada en 1857 no sobre­ pasó los límites del mutualismo. y muchas veces. se exaltaba el papel desem­ peñado por esa organización. Poco a poco fueron haciéndose las experien­ cias que enriquecieron una visión proletaria. y luego dor­ mían junto a las cajas. a las manifestaciones. do en nuestra Capital [ . En la memoria presentada por otro presidente de la sociedad. “con su inmenso . puesto de tal forma. . es cierto tambivn que durante largos períodos trabajaron los tipógra­ fos con un desinterés que no se limitaba a desdeñar el jornal. cada uno de sus miembros tenía una opinión. bulliciosos y juguetones. como apretado enjambre. prontos a impedir con su sangre un empastelamiento [ . “proclamando y sosteniendo la emancipación del gremio por tanto tiempo aniquilado” Decla­ raba que la asociación M es la idea que marcha a la vanguardia de la civilización universal’’ y es. que resultaba un distintivo. correspondiente a 1862. a la hora de salir del trabajo. con el chambergo. componían con el fusil al alcance de la mano. proclamando sus ideas en los días de agitación”^ Como queda dicho. y si es cierto que las primeras huelgas emanaron de ella. sino la clase más independiente y levantisca que haya existí. de modo que les garantice sus existencias”. a los atrios. Con el correr de los años se desarrolló la conciencia de clase en el gremio. ] Todavíi me parece estarlos viendo. en la imprenta. con el cañón apoyado en el burro. Entusiastas y arrebatados. .

el presidente de la Tipográ­ fica Bonaerense era J. sintiéndose precursores del mundo futu­ ro. Con ideas nuevas. es fácil imaginar a estos trabajadores de la imprenta ansio­ sos por hacer llegar ellos también su palabra impresa. Se sabe que en los primeros años se editó E l tip óg rafo argen tin o. mezclando los ternas sociales con la política. M. pueden encontrarse huellas de nuevos avances del gremio. Por vagas e impre­ cisas que fueran.5 En la Argentina. y luego siguió en contacto corno periodista e impresor. Podemos imaginarnos cuánto se conversaría entre los tipó­ grafos sobre los inmensos poderes de la asociación. por esa época la Sociedad comenzó a establecer relaciones internacionales con un espíritu de solidaridad proletaria. Estrechamente vinculado al gremio gráfico. acerca de los progresos de la civilización universal. P. Aldao. este dieciochesco ‘"arcano”.l/is MARXISTAS AU CLV UN D S DKL NOVENTA 27 poder.4 Entre espesas y profundas sombras. Como quedara trabada . y no del origen étnico o nacional. el publicista perteneció primero a sus filas como operario. Anos más tarde. En 1S72 se publicaron los A nales d e la A sociación T ip og ráfica y E l o b rero tip óg rafo . luego remplazado por E l Estim ulo. la Sociedad no pudo despren­ derse del viejo espíritu mutualista. No quedan muchos rastros de estas tertulias. en cambio. A pesar de estos avances. un ‘"ideal” propio. con esa particular erudición que siempre caracterizó al gremio. quien difundió teorías de cooperación. comenzaban a desbordar el cuadio del mero mutualismo. la literatura y las novedades cientí­ ficas. Méndez. Según se desprende de dicho texto. asomaba un deslcllo. Sábese. el arcano que resuelve todos los problemas y realizará en breve nuestro ideal”. socialistas y anárquicas. hipólesis comunistas. que por ese entonces empezó a actuar en Buenos Aires el español Bartolomé Victory y Suárez. En su informe. dirigidos por J. el internacionalismo brotaba de la condición proletaria. presen­ tado en 1871. estas ideas de asociación y de defensa de los tipógrafos en cuanto tales. hacia 1870. como en todas partes. ambos tuvieron corta vida.

En la sociedad argentina había surgido este nuevo personaje. no pudo emprender acciones efec­ tivas en defensa de los trabajadores.0 Duró su existencia entre J8T7 y 1879 y sirvió de sustento a la primera huelga de trabajadores organizada en el país. estableciendo tina tarifa de salario**. Engels ha descripto los orígenes del movimiento obrero alemán independiente. Apareció de esta manera el primer sindicato obrero en el sentido pleno de la palabra. las condiciones mismas de esa sociedad deformada en su progreso empuja­ ban a las masas por un camino de protesta y de lucha. como requisito para el triunfo de las luchas de los trabajadores. El proletariado industrial actuaba. En páginas saturadas de emoción. bien poco definido por cierto.7 Los alemanes formaron un destacamento que contó con la parti­ cipación personal de Marx. 2.JO S ¿ R A IZ P Jt 28 por temores y prejuicios. Ya es clásica la fórmula marxista que plantea la unión del socialismo como teoría con el movimiento obrero. científico. tanto como en los crio­ llos que se iban incorporando a la industria. ‘ con el tínico objeto de trabajar por el adelanto del arte. Pero en los sectores negros y en la inmigración europea que los sucedió. Es que las acciones y luchas espontáneas de los obreros se desenvuelven sin contar al comienzo con un apoyo teórico. Engels y un nutrido núcleo de mili- . I n f l u e n c ia d e lo s e m ig r a d o s p o l í t i c o s El pasaje de la clase obrera del estado embrionario a la adqui­ sición de su conciencia de clase es siempre y en todo lugar un proceso sumamente complicado. Llega un momento en que estas luchas estimulan a los investigadores al desarrollo de sus estudios teóricos. hasta que suena la hora en que el socialismo elaborado científi­ camente hace su prueba de fuego en contacto con el prole­ tariado. por ende existía. que las escla­ rezca. Es así como entro so» asociados surgió la Unión Tipográfica.

lo que les impide ver que. No ha faltado la teoría más o menos ingeniosa que afirma que las ideas de la burguesía llegaron mediante papel impreso. En Gran Bretaña. que si dieron como resultados los más audaces y geniales descubrimientos teóricos. todos los excesos hubieran sido permitidos a la oligar­ quía. sin esas luchas y esas orga­ nizaciones. No obstante. dificultado por las diversas vertientes nacionales que compusieron nuestro proletariado. el relafo se recite. su historia es una progre­ sión de tanteos y experiencias. que habría deshecho en mil pedazos los movimientos de trabajadores. acerca del cual se ha hablado bastante. irradiaron también las ideas de revo­ lución social. lo logra­ ron sólo a travos de un esfuerzo gigantesco de clarificación ideológica. en Francia. Conviene entonces que nos detengamos en este aspecto.LOS MARXJSTAS ARGENTINOS DEL NOYKNTA tantes muy calificados. Algunos ideólogos de “izquierda nacional’*. Se conocen bien las influencias ideológicas en la penetra­ ción de las ideas burguesas. en cualquier otro país capitalista europeo. retardando decenios el desarrollo social argentino. . sin su camino de combate. Precisamente uno de los puntos más controvertidos. Décadas después. complicado aún más por las deformaciones estructurales. Es de imaginar entonces la suma de escollos que presentaría el proceso en la Argentina. obnubilados por estrecheces nacionalis­ tas. No miden al naciente movi­ miento en relación con el verdadero estado de las masas traba­ jadoras. luego de la apa­ rición del M anifiesto d el Parlulo C om unista (1 8 4 8 ). menospreciaron el significado de las luchas y de las orga­ nizaciones obreras de la época. es el papel que desempeñó esa parte de la inmigración portadora de ideas de renovación social que mencionamos páginas atrás. con más impreci­ siones y con menor agudeza de pensamiento. sin su odio a los explo­ tadores. por ponei una fecha de referencia. a partir de los enciclopedistas y de la Revolución Francesa.

inmune totalmente ante la propaganda socialista. sordo. Los franceses. españoles o alemanes que en el í>0 o en el 70 debatían sus tesis en Buenos Aires o Rosario. En cambio. eran contemporáneos y formaban parte de esas masas de sus connacionales emigrados que iban deviniendo proletariado argentino. seetarizando. No podía haberla cuando el almanaque estaba en las déca­ das del 30 ó 40 del siglo pasado. libros. sino que era directamente aplicada por sus portadores extranjeros. fue cambiando la situación. Dice Beyhaut: “Un curioso episodio ocurrido en el año 1856. pero sobre todo. no hubo repercusión alguna en estas regiones. en primer término. no encontró quienes se interesaran en ella. Hacia esa época. y su obra debe valorarse en este sentido. así fuera en sus primeros balbuceos. italia­ nos. el gobierno del Segundo Imperio Francés había decidido conmutar la pena . mientras qiw las de los revolucionarios sociales lo hicieron con envoltura humana.JU JO SE RATZEh Jo que permitió su digestión y adaptación nacional. deben medirse en rela­ ción con el auténtico grado de desarrollo de la clase obrera. el surgimiento de la clase trabajadora. muestra que no siempre era indiscriminada la aceptación de inmigrantes. lo que habría restado posibilidades de análisis y apli­ cación. porque desde el momen­ to inicial puede apuntarse un interesante trabajo ideológico (edición de periódicos. Cuando surgió el movimiento comunista entre los obreros franceses. porque las polémicas y la labor doc­ trinaria. quedó sepultada en los archivos europeos una documentación que revela agudeza visual. En ese momento que para algunos era el de un país ciego. ante capas terratenicntos y burgue­ sas que no eran tan simplotas cuando se trataba del movi­ miento obrero revolucionario. oído atento y epidermis muy sensibi­ lizada. Si acaso llegó alguna noticia. como acabamos de afirmarlo. extranjerizando una ideología que no era digerida por hombres implantados en la realidad nacional. en ese país tan ligado a la sensibilidad argentina del momento. debates) que iremos reso ñando. Esto no es cierto.

. demasiado dividido. M aifeller: “O bedecien­ do las instrucciones —dice— aproveché la prim era ocasión para sondear sobre este asunto al presidente. pero de emigrantes apacibles. ni ganado. es verdad. ] Decididos a conmutar la pena. cual es todavía la violencia. La má« concluyente negativa viene a través de la represen tació’i francesa ante el gobierno uruguayo’*. Yii útiles de labranza.I. De inmediato transcribe 1 a s palabras dtrl representante francés en Montevideo. los gobernantes franceses se dirigieron a varios países de América. los vas'cos. El Brasil mis- . cultivadores ante ’todo. Sin em bargo. ofreciendo ese curioso material humano como emigrantes. ni tierras públicas reconocidas y delimitadas. laboriosos. ni viviendas. . la uuda* ’cia de sus periódicos y qué fatal influencia pueden ejercer 'sobre la numerosa población francesa o italiana. Nuestro país es demasiado nuevo. algu­ nos centenares de esos hombres útiles. Todas ellas están llenas de reservas ante la posibi­ lidad de que estos emigrantes pudieran ocasionar con>* plica c iones políticas.OS MARX1STAS ARGENTINOS DI-X NOVENTA 3L a los condenados a prisión en Guayaría por delitos políticos. demasiado 'débil para soportar huéspedes tan peligrosos. ni rubro en el presupuesto. y aun para éstos no hay nada pronto para recibirlos. mucho le rogamos que aleje de nosotros ese cáliz de amargura: tene'mos ya demasiados de esos profesores de barricadas. "En cuanto a los emigrantes de la especie que el gobierno 'francés no quiere guardar ni siquiera en Cayena. encontrarán trabajo entre los particulares si no llegan 'todos a la vez y si se dispersan sobre la superficie del país. Sabéis 'bien qué parte han tomado en las revoluciones o complots en los últimos tiempos. Todos me han respondido: ‘Tenemos necesidad de emigrantes. 'ni ningún recurso financiero disponible. en su mayoría socialistas c intelectuales liberales que se habían opuesto al golpe de estado de Luis Napoleón [ . por ejem plo. He podido localizar en los archivos del Qttai iTOrsay las respuestas de cuatro paí­ ses. los ministros y algunos personajes influyentes del Uruguay.

o la penosa obligación de rechazarlos*. filibusteros o sectarios sin patria. En noviem bre último ya les he oído. En los días de convulsión o de combates. Sí. Subvencionados ora por los partidos locales. glorificar el comunismo ladrón y sanguinario. que conoce tan bien este país. pues. De . y mi parecer personal. Una vez ‘más. contra los generales O ribe o Flores. las ten­ dencias jacobinas de una parte numerosa de la raza francesa. T al es. señor Minis­ tro. de revuel­ ta y anarquía. los temores por lo futuro. esta­ blecen sin obstáculos periódicos siempre hostiles a la política y a la gente de Francia. rogamos al benévolo gobierno del Em perador que ’aleje de nosotros el aumento de preocupación y de peligros que nos aportaría la presencia de esos condenados políticos. es por todos lados desacreditar las instituciones de la Francia Imperial. Señor Ministro. . cuya prim era pasión. a menudo contra la legación imperial. a pesar de su extensión y de no referirse directamente a nuestro país.32 í OSE R A T Z E R ’mo. inventan las más odiosas mentiras contra la autoridad legal. yo rogaría también a V . desde mis ventanas. predicar la guerra santa de los pobres contra los ricos.E . su gobierno. y la debilidad de este triste gobierno ha dejado hasta ahora estos crímenes impunes. los agravios de los antiguos legionarios. los errores de la admi­ nistración. explotan pérfidam ente los rencores de lo pasado. a esos demagogos. La imagen plástica que da acerca de las clases dominantes en el Río de la Plata torna tentadora la cita . concuerda con la opinión de las autoridades orientales.. qu e Su Excelencia ha deseado conocer. ora por Brasil o por Buenos Aires. no está quizás tan fuertemente cons­ tituido para admitir este fermento de subversión o de comu­ nismo en medio de sus poblaciones abigarradas. preservar­ nos de un refuerzo de esos misioneros del ateísmo. y hasta sus victorias. e! inmenso Brasil. X a celebridad desgraciada de Montevideo atrae dem a­ siado en efecto. excitan a todo el mundo a tomar las armas. el resumen de las respuestas hechas a mis gestiones acerca de esta delicada cuestión.

un texto comunista. enseguida añade Beyhaut que *1as respuestas de la Argentina y el Brasil son también negativas. por primera vez en el país. Esto se confirma al analizar el . más o menos enfilados a la vez a trabajadores y revo­ lucionarios burgueses y pequeño burgueses. 3. que en la edic'ón rioplatense se llamó E l com u n ism o d e E steb an C a b e t. cuya influen­ cia pudiera resultar perniciosa”^ D e Europa a América y viceversa. Chile pare­ ciera estar dispuesto a admitir a estos inmigrantes. Victory aclaró que él no era comunista. acumuló un doble mérito: editó en 1864. debe decirse que no se conocen mayores repercusiones de la edición. Emigró de España en 1860 y. y publicó el primer periódico dirigido específicamente a los traba­ jadores. en suma. pero es innegable que inauguró un curso diferente. aunque con ciertas reservas. Vieron lo que ciertos escritores embarullados por las maniobras de esas clases no alcanzan todavía a percibir: el eminente signi­ ficado de esa inmigración política en la evolución ideológica de las masas trabajadoras de nuestro territorio. E n homenaje a la verdad. Las masas ei>contraban en su camino la propaganda de un sistema que fa­ miliarizaba a los trabajadores con la posibilidad de un régi­ men comunista. en la Argentina. las clases dominantes se entendían para controlar la inmigración política. pero de todos modos se superó con su obra la etapa de difusión de escritos socialistas utó­ picos. Del episodio se desprende. El libro comunista era una presentación de las teorías del comunista utópico francés Cabet 9. traducido y aumentado con citas y notas intercaladas en el texto. que el apremio por conseguir mano de obra no llega a atenuar el temor a la introducción de militantes políticos.LOS M A R X ISTA S AUCENTINOS DL-L NOVKNTA 33 todos modos. “Ej^ a rtesan o ** Ya mencionamos a Victory y Suárez.

El A rtesano. lanzó la idea de formar un “Ateneo cosmopolita de artesanos"’ con el fin expreso de “librarse de la ignorancia’*. con fran­ queza y sentimiento observamos al lector. del 4 de abril. pue­ de hallarse en el artículo 15 del reglamento que se propuso para el Ateneo nonato: “no serán admitidas las señoras ni los niños en la sala de lectura”. que sólo una ter­ cera parte de nuestros suscriptores son obreros o artesanos’*. Una pista para comprender mejor la dualidad (búsqueda de un movi­ miento de trabajadores y permanencia dentro de las normas de la vida burguesa) que maniataba a esos precursores. del 18 de abril. su difusión no debe de haber sido escasa cuando a partir del número 13 del 24 de mayo anun­ ció que en lo sucesivo aparecería dos veces por semana. Apuntaba la debilidad. En el núme­ ro 6. luego de haberse . Este ensayo parece haber quedado en el papel. En el numero 8. no alcanzaba a enraizarse suficientemente en las masas trabajadoras. del 20 de julio. El Artesano se subtitulaba "semanario enciclopédico” y en su nota de presentación aclaraba: ‘'esta publicación está des­ tinada a formar una biblioteca económica de conocimientos útiles particularmente a los artesanos e industriales Dejamos de lado por el momento la ambigua palabra ‘‘indus­ triales*’. con un contenido desconocido hasta entonces en la prensa argentina. El valor fundamental del periódico surge a travos de una confesión de debilidad. justo es reconocer que la intención y la magnitud de la empresa (la vida de El A rtesano se pro­ longó hasta el número 28. Pero en ese tiraje había una laguna. En los primeros meses de 1863 10 inició la publicación de un semanario.34 JO S E K A T ZER segundo mérito de Victory. ya que posteriormente insiste varias veces en que se orienta a artesanos y obreros. ya que no se encuentran posteriores noticias sobre su destino. Primera publicación argentina desti­ nada a los trabajadores. mas. puede leerse que “cuando apareció el primer número creíamos que su existencia sería alimentada por la suscripción de la ciase a que se dirige.

Reunió entre sus colaboradores a figuras como Amadeo Jacques. En el número 11 Victory escribió un editorial titulado “L a verdad social”.! 1 L a palabra “eslabón*' n o p arece sugerir lo que verdaderam ente fue la obra de V ictory. la negativa a .LOS M AKXISTAS ABCEN TIN O S D FX NO VENTA 35 retirado su director Victory y Suárez. lo que marca otro lado flojo de la aventura. En sus páginas se dieron las primeras nociones de política obrera (o que quería serlo) en la Argentina. que actuó en el movimiento dem ocrático de C hile v A rgentina). Alejo Peyret (qu ien luego desem peñará un papel en el naciente movimiento socialista) y Francisco B ilbao (escritor chileno partidario del socialismo cristiano de Lam en* nais. D e todas formas. en el qu e preconizaba la inclusión de los derechos sociales en la Constitución y hablaba abiertam ente a favor de los anarquistas ( “los que el mundo llama anar­ quistas y el Evangelio sedientos de justicia’' ) . Su participación distó de ser firm e y sostenida. Se ha llegado a decir qu e "puede señalarse a V ictory Suá­ rez como el eslabón que une a las corrientes de los saintsi monianos que estudiara Ingenieros en sus artículos de la R ev ista d e F ilo s o fía con las m odernas corrientes del socialis­ mo cien tífico”. sobre “las clases proletarias en la antigüe­ dad” . debe decirse que en esto tam bién despun­ taba algo nuevo. sobre todo E l A rtesan o. E l A rtesan o congregó a lo más im portante de la intelectualidad interesada en problem as sociales. D urante varios números publicó una serie de notas. sumamente criticables en su contenido. el infaltable artículo sobre pozos artesianos. requerido por otros trabajos) no fueron desperdiciadas. y que de alguna manera participaba en inquietudes socialistas. E n general las "colaboraciones*’ de estos escri­ tores consistieron en autorizar reproducciones de otros e scri­ tos. Si un tercio de los lecto­ res de una publicación consolidada llegaron a ser trabaja­ dores manuales. Junto con los méritos del sem anario se im pone seña­ lar sus lim itaciones: los “consejos útiles” <k_* índole industrial.

daban un nuevo impulso a las ideas burguesas y pequeño burguesas conec­ tadas con el "progreso” concebido dentro de los marcos de la sociedad existente. prácticamente no existió. El desarrollo de formas capitalistas de producción y el comienzo del crecimiento de la clase obrera iban ejerciendo sus efectos. ferrocarriles. Este bajo nivel objetivo permitiría probablemen­ te que encontraran cierto eco ideologías como la de Cabet. su mantenimiento y desarrollo quedaban condicionados a una acción —así fuera espontánea — de los obreros como tales. Al mismo tiempo. provenientes de un estadio primitivo en la conformación de la clase obrera y de la mentalidad artesanal. De él arranca la propaganda de estas tendencias en el . Era un poco anarquista. cooperati­ vista. En la obra de Victory y Suárez deja­ ron su sello ambas tendencias. de las que quedó algún rastro. pero que en las Pro­ vincias Unidas (con o sin Buenos Aíres). en 1864. Por la inconse­ cuencia misma de estas teorías. Existía una enorme debilidad del proletariado. en lo organizativo. todo esto no puede verse sino como el peso directo. en lo polí­ tico. inmediato* de la influencia burguesa. esta limitada multiplicación de entidades obreras indicaba que iban produciéndose adelan­ tos en la formación y conciencia del proletariado. puertos. Victory y Suárez muestra con su propio ejemplo la ausen­ cia en la sociedad argentina de ese entonces de una clara delimitación ideológica de las fronteras de clase. A la Sociedad de los tipógrafos se agregaron otras tentativas. pasaje de las artesanías a un cierto crecimiento de industrias livianas. como las socie­ dades de artesanos y de jornaleros argentinos. otro poco socialista.12 A pesar de su carácter mutual. acción que impulsó las elabora­ ciones comunistas utópicas en Francia. algo comunista.36 JO SÉ RATZEB ■'mezclarse en la política palpitante’* del país (número 7) que se convierte desde el principio en elogios al gobierno. en la constitución misma de una clase homogénea.

como había sucedido con el socialismo utó­ pico. débil. se fue produciendo por la ayuda del movimiento socialista que se desarrollaba en Europa. a pesar de su incapacidad para organizar siquiera acciones de lucha entre sus asociados. sin llegar a ser ella misma. la clase trabajadora seguía su camino. La clase trabajadora aumentaba cada vez más sus filas con el movimiento inmigratorio.LOS MARXISTAS ARGENTINOS DEL NOVENTA 37 país. En estas filas. Huérfana de teóricos. Y el pionero que editó pri­ mero El Artesano. que la abandonaban. y con otro signo social. . la primera inter­ nacional del proletariado y con la Comuna de París. Hacia 1869 se estimó que había en Buenos Aires 11. primer ensayo estatal de la clase obrera. Pero todo estaba mezclado. que no encontraban una clase obrera que los impulsara. L a p rim e ra in te rn a c io n a l Aunque al naciente proletariado todavía le resultara difícil sustraerse al molde burgués que constreñía sus primeras acti« tudes como clase. Por eso los ideólogos. Los albores del movimiento obrero argentino independiente aparecen así entrelazados con la actividad de la Asociación Internacional de Trabajadores. comenzó a crecer una actividad de clase. cabe destacar que las ideas socialistas esta­ ban dejando de actuar como puntales de un análisis típica­ mente burgués.000 obreros. inexperta. Durante años la Sociedad Tipográfica Bonaerense apareció como su único reducto conocido y con continuidad. se dedicaba luego a publicar la Revista M asónica Americana y a desempeñar las tareas de gerente de la Sociedad Rural Argentina. 4. abandonaban también el socialismo al pasar al servicio de otras clases. por pri­ mera vez. específica. Lo que no pudo suceder por obra de publicistas benevo­ lentes pero ajenos a la teoría proletaria. La gran síntesis que hizo un Echeverría sólo podría volver a darse en un teórico del proletariado.

celebrada el 30 de mayo de 1871 y dedicada a examinar las lecciones de la Comuna de París. En esta reunión se aprobó el famoso lla­ mamiento La guerra civil en Fiancia. El 15 de marzo había 70 afiliados.14 Desde fines de 1871 o comienzos de 1872 empezaron a for­ marse en Buenos Aires las secciones de la Primera Internacio­ nal. La primera sec­ ción fue la francesa (se llamó así aunque sus miembros fue­ ron de distinta nacionalidad). más bien tenue.35 JO S É R A T Z E ll Según Ermoláev el 31 de julio de 1871 Engels había di­ rigido una carta a Buenos Aires en nombre del Consejo Gen erJ [de la Internacional] en la que se hablaba de una reu­ nión muy importante del Consejo General. entre ellos. Flesch. Es cierto que esta ac­ tividad coincidió y seguramente estimuló la maduración de conceptos solidarios e intemacionalistas en la Sociedad Tipo­ gráfica. sin embargo. La carta al Consejo General del 10 de fe­ brero de 1872 estaba firmada por 26 miembros. los ideólogos sujetos a moldes nacionalistas burgueses no pue­ den comprender el profundo significado de estos hechos. el ex integrante de la sección de la Escuela Normal de París. el 14 de abril 89 y el 16 de julio la sección francesa. Como siempre. Hacer justicia a este avance en el embrión gremial del proletariado argentino no significa. Todo no parece haber pasado de una beneficiosa in­ fluencia. escrito por Marx”13 En esos años se multiplicó la actividad de los grupos obre­ ros internacionalistas en Buenos Aires. hacerse ilusiones. en carta fir­ mada por E. sin dar origen a un verdadero movimiento proletario de aspira­ ciones nacionales. basadas en las diferencias de lenguas. y . La base inmigratoria en el creci­ miento de la población obrera determinó que la actividad intemacionalista se ejerciese durante largo tiempo esencial­ mente en los núcleos de diversas nacionalidades europeas. Luego se agregaron la italia­ na y la española. La Comuna de París alentó con su ejemplo a los intema­ cionalistas y los alimentó con cuadros. Auguste Monneau. comunicaba tener 273 afiliados.

en efecto. se reunió durante sep­ tiembre de 1872 el congreso de la internacional.LOS MABX1STAS AllCENTINOS DEL NOVENTA 39 han llegado hasta afirmar que los marxistas exageran la im­ portancia numérica de los militantes revolucíonarius entre los inmigrantes. lo que se vincula con certeza a las condiciones políticas francesas creadas por el fracaso de la C o m u n a ' . la mayoría de los inmigrantes distaban de ser militantes revolucionarios. del que se ignora hasta la lengua en que apareció. con motivo de la represión desatada contra los comuneros. en Lisboa. en Buenos Ai­ res. El 13 de mayo siguiente comunicó a Marx» desde Buenos Aires. en La Haya. Wilmart se embarcó para la Argen tina. Queda dicho ya que. inme­ diatamente después del Congreso (el 19 de octubre). Pero es bueno recordar también que en un trabajo de inves­ tigadores vinculados a los institutos de sociología e historia social de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires se reconoce que "otro fenómeno singular es la más que duplicación del porcentaje de [inmigrantes] fran­ ceses entre 1870 y 1800. Con todo esto se busca minimizar el papel del internacionalismo en la conformación histórica de la clase obrera argentina. que había recibido una carta suya y un paquete de publica­ ciones. diversos militantes y dirigentes comuneros apa­ recieron en las organizaciones intemacionalistas porteñas de esas décadas. Holanda. los intemacionalistas iniciaron la edición del primer pe­ riódico socialista en tierra argentina. Allí registra­ do en el 65? lugar de la lista bajo el scudóninvo de Yilmot Raimundo Wilmart reunió la representación de Burdeos con las de las secciones argentinas. A modo de confirmación de este aserto. al mismo tiempo le solicitaba el envío de otros im­ presos y se comprometió a informarle sobre las posibilidades . y se sabe únicamente que alcanzó a vivir un mes y medio. 15 El salto en la organización de los obreros en nuestro país luego de la derrota de la Comuna no se debió al azar ni a factores accidentales. llamado El Trabajador. Entre tanto. El mismo mes.

Indicaba también que ya existían sociedades de carpinteros y de sastres. incorporando la traducción castellana de los artículos. secretario general de las secciones por­ terías informaba que cada una de ellas (de lengua francesa. todos aquellos que deseen reemplazar el mal por el . alumnos de la universidad. Apareció entre el 9 de julio de 1875 y el 24 de enero de 1876. nuestras filas se acrecientan insensiblemente de ciu­ dadanos abnegados.*6 De acuerdo con 3a misma carta. la secciones de la Inter­ nacional en Buenos Aires habían examinado las medidas pa­ ra organizar una federación de artesanos. Afirmaba que “hemos podido difundir y hacer germinar la semilla. Hacia 1874 se formó una sección de la Internacional en Córdoba. y podemos considerarnos desde ahora como sólidamente constituidos”. junto con militantes obreros. sin relacionarlo con ninguno de estos antece­ dentes. emi­ grado español del cantón de Cartagena. Vió la luz en formato pequeño. En ella participaban. publicó en 1873 va­ rios folletos de propaganda socialista. El siguiente año se editó en Buenos Aires L e RcvoJutionnaire. A par­ tir de la entrega decimotercera volvió al francés como único idioma. ata­ có a los jesuítas. Pourille. Es obvio que estas sociedades gremiales estaban vinculadas o eran impulsadas en alguna manera por los intemacionalistas. En su décimo número se amplió y se transformó en bilingüe. sintetizó su filosofía diciendo: “en nna pa­ labra. Giménez afirma que el doctor Serafín Alvarez. Aubert. como si fuera un libro. En su libro. Formas caóticas le sirvieron para expresar un contenido impreciso e inseguro. Pretendió ser “revista política. dirigido por el francés S.JO SÉ HATZEH de difundir El Capital. histórica. En 1873 A. italiana y española) "tiene su comité central particular y las cuestiones de interés general son tratadas por un Consejo F e­ deral compuesto de seis miembros (dos por cada sección)” . satírica y li­ teraria" dió consejos para la defensa de los trabajadores.

ha movido a algunos escri­ tores hacia una interpretación totalmente errónea del signifi­ cado que tuvo la obra de los intemacionalistas en la década del 70. y ellos mismos debían estar inv pulsados a una labor preferentemente doctrinaria. Aubert se recordaban ~los ataques incesantes de la prensa" burguesa contra las or­ ganizaciones nucleadas bajo la bandera de la Primera Inter­ nacional . periódico de sátira política. Nadando hacia dicho punto firme. muy vol­ . que la intelectualidad liberal se desinteresaba de esas "exóticas teorías”. El campo de sus actividades debía ser forzosamente restringido. Tan cierto es que de los comunistas se hablaba en castellano (en su más pura modalidad porteña). 5. muchos factores conspiraban contra las posibilidades de desarrollo efectivo de estos grupos. Sin embargo. verdad indudable. Todo esto. Se piensa que su influencia no trascendía las barreras del idioma. No ha sucedido así.n Es evidente que durante estos años se debilitaron los vín­ culos orgánicos entre los partidarios de la Internacional y lan­ guideció su acción. que en 1875 apareció El Petróleo. a tra­ vés del turbión de ideas poco dibujadas. 1. con limi­ taciones agravadas por el escaso conocimiento del país en que actuaban. se apunta un islote firme. VALORACION DE LOS INTERNACION ALISTAS Desde su idioma. el re­ dactor avanzó poco a poco hacia conceptos de clase y hacia la lucha de clases. “Notre Titre”). Ya en la carta de las secciones inter­ nacionalistas firmada en 1873 por A. la adhesión a la Comuna de París y la defensa de los intemacionalistas. que el Estado no se daba por enterado de la presencia de “sectas de fanáticos” ‘‘agitadores'’ que ha­ blaban una lengua diferente a la de los argentinos.VOS MARXISTAS ARGENTINOS DEL NOVENTA 41 bien son revolucionarios" (num. y terminó desapareciendo como sus predecesores. hasta la debilidad del proletariado.

volveremos extensamente en otro capítulo acerca de su papel científico. la actitud del Estado. publicación que según todo indica nada tuvo que ver con el movimiento obrero en ciernes. La represión abierta no se ejerce siempre y en todo lugar contra los movimientos obre­ ros. Nadie puede negar la influencia que los dos primeros tuvieron en la formación de la intelectualidad ar­ gentina. que formaban la dirección de la misma . La intelectualidad de la época. Las clases dominantes tienen una gama inagotable de recursos. Pe­ ro esta falta de estudio no se suple afirmando —contra evi­ dencias bastante importantes— que la relación no existió. pero que para acentuar los efectos satíricos no halló mejor recurso que sub­ titularse “órgano de las últimas capas sociales y de las pri­ meras blusas comunistas”. Por fin. No está suficientemente estudiado el período. en Belgrano 448 y detu­ vo a once personas. en su conjunto. que no suele actuar con las mismas sutilezas que los políticos y los juristas. y menos aún en lo que respecta a la relación entre los incipientes grupos de trabajadores y los procesos de elaboración ideológica. El 18 de febrero de 1875 hubo un incendio en el colegio del Salvador. La policía de la capital allanó la sede la Asocia­ ción Internacional de Trabajadores. los intemacionalistas del 70.42 JO SÉ R A T ZER cado a las contingencias diarias de los partidos actuantes y del gobierno. no pres­ tó gran atención a los intemacionalistas. Como sobre Lallemant ronda una conspiración de silencio. pues. la fuer­ za pública. que Alejo Peyret lo hizo igualmente. La prensa "seria* los atacaba y la jocosa los empleaba para asustar a los serios. se las ingenió para montar la pri­ mera operación antiobrera que se recuerde en la Argentina. Pe­ ro no hasta el punto de olvidar que Wilmart integró las filas de la Internacional. Tan intrascen­ dentes no serían. Ello es verdad. que ya por entonces Lallemant actuaba en la Sociedad Científi­ ca Argentina. Sin embargo. que se ponen en juego para mantener su predo­ minio sobre las masas trabajadoras.

co­ mo se comprueba por Lis citas antecedentes. es decir ‘la clase que vive y goza del fruto de la tierra y de la in­ dustria. Es atinado suponer que. . a las que se pue­ de agregar que es deber de los miembros de la Internacional estar prontos a sacrificarse por la emancipación social de su pueblo o de una fracción de su pueblo que quiera sacudir el yugo de una tiranía cualquiera. debe tener el de­ recho de dictar las leyes que rijan a la sociedad universal’. El magistrado a cargo del caso —el juez Hudson— dictó sentencia absolutoria basada en la salvaguardia del derecho de asociación. ramificación de la que existe en Eu­ ropa con ese mismo nombre. Pa­ sarían años hasta que se generalizara la acción policial vio­ lenta contra los movimientos de trabajadores. El fiscal del gobierno resumió así las ideas y el carácter de la asociación: “Que se trata de una sociedad llamada internacional. Pero las fuer­ zas “guardianas del orden” habían dado su voz de alerta. 6.1 8 las que fueron acusadas de participación en el siniestro. a expensas de aquellos que trabajan y sudan ‘Que es deber de los socios rechazar toda clase de gobierno ‘que no sea emanación de los trabajadores. que siendo el tra­ bajador el productor de todo lo que es útil y necesario para la existencia y bienestar de la humanidad. sea mercantil o religiosa o real*.IX)S MABX3STAS ARGENTINOS DEL NOVENTA 43 en Buenos A i r e s . este segundo camino convenía a la política de las clases dominantes. “"Que los principios socialistas de esa organización se des­ cubren en la siguiente declaración: ‘Que es necesario comba­ tir la funesta asociación internacional de parásitos. más que la brutal represión policíaca. A n a r q u is t a s e I n t e r n a c io n a l js t a s Hay varios elementos para ubicar ideológicamente a los in­ temacionalistas porteños del 70. “Que esta asociación tiene también propósitos políticos. en ese período. El primero surge del men­ cionado proceso.

JO SÉ RATZER

Al dictar sentencia, el juez completó esta enumeración de
propósitos y este programa diciendo: “Que según el regla­
mento aprobado por los iniciadores de dicha asociación, se
requería para ser asociado, la calidad de obrero o presentar
pruebas de sus virtudes cívicas, excluyendo a los que viven
del agiotage, a los que pertenecen a una orden religiosa y a
los que explotan casas de juego o prostitución".
Por su parte, los anarquistas nos ofrecen otra fuente de
información, con sus constantes polémicas contra los inter­
nacionalistas.
Como es sabido, en la Primera Internacional se manifes­
taron rápidamente discrepancias entre la mayoría intemacio­
nalista, que seguía en general los lincamientos de Marx y
Engels o por lo menos actuaba de acuerdo con ellos, y el
sector anarquista, que nucleado detrás de Baktinin. hizo del
ataque a Marx y a los “autoritarios” su preocupación princi­
pal. El eco de estas discrepancias resonó con fuerza en los
grupos rioplatenses ligados a la Internacional. Los partida­
rios de la Alianza bakuninista de Montevideo se apresuraron
a alertar a todos sus correligionarios de América sobre el
^espíritu antidemocrático”, fiel al Consejo General de Lon­
dres, que representaba la sección de Buenos Aires. El 7 de
abril de 1872 un propagandista de la sección uruguaya llama­
do A. Juanes daba cuenta epistolar de un reciente viaje a
Buenos Aires. También en 1872 anunciaban sus propósitos de
editar “un periódico que se denominará El O brero F e d e ra ­
lista, para combatir a los autoritarios que han sentado sus
reales en Buenos Aires”. Según Faustino Jorge este periódico
bien pudo quedar en una simple aspiración, ya que no encon­
tró otras noticias sobre el mismo.
De cualquier forma, es de suponer que la batalla entre
estos sectores encrespó las olas de las secciones porterías de
3a Internacional.
Los ataques de la prensa, las dificultades para moverse en
el medio multinacional, la presión abierta o encubierta del

LOS MAHXISTAS ARGENTINOS D EL NOVENTA

45

E sta d o , eran ya motivo para trabar la acción de los intema­
cionalistas. La aspiración de muchos integrantes del n acien te
p roletariad o no era avanzar a partir de una lucha colectiva

de clase, sino aprovechar las oportunidades para ascender
por cuenta propia. Los efectos de la crisis mundial de 1873-74,
que en la Argentina duraron hasta 1876 19, influyeron segura­
m ente, empeorando la situación de los trabajadores inmigra­
dos. Contra esta tendencia negativa sólo podía triunfar una
organización que apareciese como lo suficientemente pode­
rosa para elevar ideológicamente a los trabajadores y para
oponerse por el camino de la lucha a los métodos de explo­
tación. Es redundante insistir en que tal organización no
existía. Al mismo tiempo hay que tener en cuenta que la
polémica rioplatcnse y el desarrollo de las secciones porteñas
de la Internacional se produjeron en el período en que ésta
había cesado virtualmente sus actividades. En efecto, el con­
greso de La Haya de 1873 trasladó la sede a Estados Unidos,
donde la Internacional poco pudo hacer, hasta que en 1876
se disolvió formalmente.
La ácida polémica interna debe de haberse convertido en
la gota de agua que desbordó las posibilidades de los extran­
jeros intemacionalistas en el Río de la Plata.
Por si esto fuera poco, en 1876 la actuación de los bakuninistas tomó formas orgánicas en Buenos Aires, con la funda­
ción de un centro de sus partidarios. Este centro, entre otras
actividades, publicó un folleto titulado Una Id e a , para com­
batir a los “marxistas" de la sección argentina de la Asocia­
ción Internacional de Trabajadores.
Intemacionalistas y anarquistas, ya abiertamente enzarza­
dos en la polémica mutua, prosiguieron actuando en la déca­
da del 70 y en la del 80. Según la fotografía de un cabezal
de periódico reproducida por Gustavo Gabriel Levene, en
diciembre de 1877 se publicaba El Socialista, “órgano de los
intereses sociales**, dirigido por Federico Dozo, si bien no
queda establecido, aparte el título y el epígrafe, cual pudo

46

jo sé

h a tzer

ser su contenido.20 Enrique Arana (h)21 consigna que el 3
de mayo de 1878 apareció L a L u z, “órgano de las clases proJetarías", sin agregar otros datos. Los bakuninistas parecen
haber tenido una importante base de apoyo en Montevideo;
allí se fundó una sección de la Internacional en 1875 y el
l 9 de septiembre de 1878 se estableció la Federación regio­
nal de la República Oriental del Uruguay. E l 18 de setiem­
bre de 1879 se reconstituyó la sección de la Internacional en
Buenos Aires. Faustino Jorge sostiene que ella subsistió has­
ta 1S81? año en que fue disuelta. La fecha de reconstitución
indicada sugiere una probable identidad con la sociedad
revolucionaria La Vanguardia, igualmente mencionada hacia
1879, que publicó un periódico del mismo nombre (redac­
tado por E. Cam año). Según Ermoláev estaba integrada por
ex miembros de las secciones intemacionalistas. Se sabe tam­
bién que en 1879 L a V oz d e l O brero, “órgano de los intereses
de la clase trabajadora7', anunció su reaparición a partir del
mes de mayo. El 7 de noviembre de 1880 se lanzó E l O b rero .
No está aclarada la ideología y el papel de los dos últimos
periódicos. Se conoce bien, en cambio, la función de E l
D escam isado, anarquista “pero bastante primitivo en sus
ideas* (Nettlau) editado en 1879 por Pedro J. Sarrararu. Se
subtitulaba “periódico rojo”, y, efectivamente, su primer
número estaba impreso en tinta de ese color. Su edición fue
recogida por la policía, que prohibió la venta callejera del
segundo número, último que se publicó, al parecer.
En esa época crecieron los centros y grupos anarquistas y
sus publicaciones. En 1880 salió a la calle L a A narqu ía,
vocero de no difícil ubicación ideológica. También para dicho
año se recuerda a El Perseguido, de igual orientación. (Aquí
puede haber una errata tipográfica, sustituyendo 1880 por
1890, año de aparición de un periódico del mismo nombre,
sobre el que deberemos volver más adelante). Del lado
socialista o intemacionalista han sido señalados L a lucha
obrera (1882) y L e Proletaire (1883).

Por eso misino los trabajadores más esclarecidos repetían frases o agitaban consignas que habían perdido su vigencia real. Entre los primeros se hallaba Enrique Malatesta. por encima de su desmayada actividad organizativa. en la calle Cerrito entre Bartolomé Mitre y Cangallo. Las polémicas entre bakuninistas y socialistas expresaban. prever tareas y. la intelectualidad robusta . donde residió y militó un tiempo considerable. Predominaban en él anar­ quistas italianos y franceses. . D u ra n te la década del 80 ambas tendencias recibieron refuerzos de emigrados políticos de nota. I xjs altes de este local eran lugar preferido por los obreros para sus reuniones [ . la inexperiencia de los grupos proletarios más conscientes.LOS MARXISTAS ARGENTINOS DEL NOVENTA 47 La existencia de estos grupos. defenderse como clase. Errico Malatesta. sobre todo. Ni hablar entonces de las enormes influencias artesanales y pequeñoburguesas. En 1885 llegó a ]a Argentina. Tenía ésta su sede en el Cafó Grutli. a pesar de su nombre. pero que al adquirir vida simbólica suplían en cierta forma los efectos de la impotencia teórica y la falta de adap­ tación al medio extraño y original que los rodeaba. atrapados por las mil v una debilidades que revelaba su propia constitución como ciase independiente y faltos de ayuda de un centro organi­ zativo internacional de los trabajadores. el famoso dirigente anarquista. El empecinamiento en publicar periódicos de fugaz permanencia (que aparentan haber sido la principal cuando no la única actividad de los núcleos organizados). 1 El Círculo Socialista Internacional. debió permitir un esfuerzo de escla­ recimiento que mantenía viva la llama del sentimiento prole­ tario. es prueba de una necesidad de limitar los campos. no era una agrupación socialista. cuyo nombre era el de Círculo Socialista Internacional. Sin embargo. Sobre la obra de Malatesta conviene reproducir el juicio que mereciera a Augusto Kühn: “Existía en 1888 otra socie­ dad. Una corriente de socialistas alemanes perseguidos por las represiones de Bismarek engrosó las filas intemacionalistas. a esa altura. .

además de los tipógrafos. y de alguno que otro socio más. ¿Qué balance puede hacerse de la variada y múltiple actuación de los grupos intemacionalistas —y de su contra­ partida. Recion des­ pués de haberse ausentado Malatesta. los anárquicos—en las décadas del 70 y el 80? Debe computarse a su favor un gran saldo de difusión ideológica. El saldo negativo consiste en la prolongación de polémicas con seco contenido doctrinario. la ubicación de clase llegaron en alguna medida a ser patri­ monio de esa masa heterogénea y bnllente que se convertía poco a poco en proletariado argentino. OrCANIZAGONES Y LUCHAS CHEMIALES Un curso convergente con el de estos grupos políticos es el seguido por las organizaciones greiniales. . Impidieron de tal modo que el ansia de enriquecimiento.23 Ermoláev dice que en 1870 existían. empezó el tole tolo caótico del anarquismo en Buenos Aires. contribuyó en grado no despreciable al despertar de los indiferentes. Los problemas sociales. las ideas del socialismo. Entre aciertos y errores dejaron sentadas las bases para que en un futuro próximo los trabajadores argentinos ingre­ saran al panorama político y social de su patria con voz propia. su princi­ pal contribución consistió en la fundación del club V onvarts. generalmente al margen de la vida política nacional. ] *. . cuya importancia en el movimiento obrero argentino exige se le trate por separado. 7. con las con­ ferencias que organizó periódicamente el círculo. o de simple mejora­ miento de la situación individual. con su continua separación y refundición de grupos.43 JO SÉ RATZKR de éste. sociedades .22 En cuanto a los emigrados socialistas alemanes. ahogara en la cuna todo avance hacia la conciencia de clase. especie do reorganiza­ ción perpetua f .

LOS M AIUUSTAS ARCKNTIXOS DEL. a pesar de las muchas solicitudes. no intercedía x>or reclamos obreros ante la patronal. el 2 de setiem bre se inició la huelga. nadie vendría de a llí. Alvarez. dado su carácter de asociación de socorros mutuos. se buscaron rom pehuelgas entre los tipógrafos d e M ontevideo. fu e la prim era en la historia del país. que como se recordó anteriorm ente. panaderos y obreros de la construcción. Cabe consignar al respecto que —m ostrando sin lu gar a dudas los resultados del esclarecim iento clasista realizad o— el gremio de tipógrafos de M ontevideo envió un telegram a a los huelguistas aplaudiendo “la trascendental h u elga b o n ae­ rense'’. E n 1874 los talabarteros de Buenos Aires intentaron formar su asociación gremial. así como sobre las sociedades de carpinteros y de sastres mencionadas en la carta de WiJmart de mayo de JS 73. según sus estatutos. Para seguir la marcha del movimiento obrero se impone por tanto retornar el hilo de la Unión T ipográfica y de la huelga de los tipógrafos. Agotadas las gestiones.24. NOVENTA 49 ele albañiles. Sobre estas. Más de mil obreros se nuclearon el 30 de agosto de 1878 en la asam blea que definitivam ente dio forma a la entidad y a la Incluí. más la asam ­ blea concluyó a balazos. G authier y como secretario general a Ginés E. Así se encon­ traba cuando hacia 1877 las empresas periodísticas com en­ zaron a reducir los sueldos de los trabajadores. E n 1875 renovaron la iniciativa. adhiriendo a ella y prom etiendo qu e.26 E l diario E l N o c io n a l del 16 de agosto de 1878 am enaza­ ba: “L a huelga es un recurso vicioso. L a consi­ guiente indignación obrera movió a organizar la Unión T ip o ­ gráfica. no quedan otras noticias.25 L a patronal puso en juego todos sus recu r­ sos: desde la prensa se atacó a la huelga y a los hu elgu istas. Tuvo dicha asam blea como presidente al tipógrafo francés M. por discrepancias internas. L a Sociedad T ipográfica Bonaerense. lo que llevó a un fracaso todavía más rotundo. y no siem pre para los . pero permitieron que los patronos ingresaran en la asociación.

50

JO SÉ R A T ZER

que Ja ponen en practica da buenos resultados*'. El 14 de se­
tiembre, en una nota editorial, asumía vuelo '‘teórico”: “El
socialismo usa huelgas como instrumento de penetración, pero
el socialismo es una necedad en América*’, En este tono pro­
siguió su campaña mientras duró el conflicto.
Fuertes en su unidad y en la solidaridad proletaria, los
huelguistas mantuvieron el movimiento durante un mes, has­
ta lograr el triunfo, que consistió en remplazar por adultos el
trabajo de los niños (se pusieron topes mínimos de edad), ele­
vación de salarios y fijación de horario de trabajo. Todo ello
se incorporó a lo que aparentemente es el primer contrato co­
lectivo de trabajo en la Argentina.
Al poco tiempo, en la organización gremial tipográfica, se
notaron signos de declinación, causados por la reabsorción
de la Unión Tipográfica en la Sociedad Tipográfica Bonae­
rense (en 1879) y por la política patronal de dividir y enfren­
tar a sectores de trabajadores. Sin embargo, el eclipse mo­
mentáneo del gremio pionero no puso fin a las luchas.
De las columnas periodísticas de la época, citadas por Marotta y Oddone, se desprende además que hubo alguna huel­
ga o amago de ella en el gremio ferroviario, el mismo año
1878. Ermolaev dice que hubo hacia 1879, huelgas de alba­
ñiles y panaderos. Sobre ninguna de ellas aparecen mayores
referencias en la bibliografía disponible.
En agosto de 1881 la municipalidad porteña renovó una
disposición que implantaba la “libreta de conchabo” (ésta
incluía una calificación patronal de aptitudes y conducta de
su poseedor) para los sirvientes, amas de leche, etc. Su apli­
cación originó protestas tan generalizadas que debieron sus­
penderse sus efectos. Con ese motivo apareció en la prensa
una declaración de la corporación de mozos de hoteles y de­
más dependientes asimilados al servicio doméstico. En se­
tiembre del mismo año se produjo una solicitud de la Socie­
dad Dependientes de comercio, reclamando el feriado domi­
nical; la Sociedad Tipográfica Bonaerense adhirió al pedido.

LOS MARXJSTAS AHGLNTINOS DFX NOVENTA

51

Ello provoco la reacción del Club Industrial e innúmeras ges­
tiones de una y otra parte. Ante la oposición patronal, los
dependientes efectuaron el 11 de octubre una concentración
en Plaza Lorea y posterior manifestación hasta la de Mayo.
El mismo año iniciáronse las actividades de una Unión de
Obreros Panaderos y una Sociedad de Obreros Molineros.
La Unión de Oficiales Albañiles actuó y presentó una peti­
ción reivindicativa durante 1882. En junio de ese año se re­
constituyó la Unión Obrera de ios sastres. Entre agosto y se­
tiembre se sostuvo una huelga de la Unión Oficiales Yeseros,
que se había formado seis meses antes. Se sabe que por 1882
salía la Revista C ientífica Ilustrada, órgano del gremio de te­
legrafistas, publicación que subsistió hasta 1885.27
El año 1883 comenzó con el amotinamiento de un grupo de
obreros en La Plata, ante la falta de pago, comida y lugar pa­
ra doimir. El mismo año se formaron la Sociedad de Obreros
Tapiceros, la Sociedad de Prácticos, la Mutual de mayorales
y cocheros de tranvía y la Sociedad de Resistencia de Obre­
ros Marmoleros. El 11 de octubre se lanzó una huelga, que
triunfó, de los empleados telefónicos de Gower-Bell.
También en 1883 quedó constancia de la publicación de
L a B rom a, “órgano de las clases obreras”, de redacción anó­
nima y con Dionisio García como propietario. Desmintiendo
el título, el periódico o revista (no se dice qué era) salía se­
manalmente y figuraba como publicándose en su *año Iíl,
época V I" En 1885 continuaba apareciendo. Aún cuando el
subtítulo fuera solo un recurso efectista, muestra que la cla­
se obrera comenzaba a ser firme atracción.
En enero del año siguiente, 1S84, se consigna una huelga
de los peones de la aduana de Lanús.
Como índice de la extensión geográfica del movimiento
proletario, puede mencionarse que un periódico llamado EX
O brero, de Pergamino, en febrero del mismo año fustigaba
al comisario del pueblo por abusos contra los trabajadores.
Un año después apareció en Salta E l O brero, dirigida por Ha-

52

JO S É K A TZER

fací Aries Chavarría, sobre cuyo contenido se desconocen
otras noticias. En cambio, en diciembre de 1884 apareció en
Rosario El Artesano, semanario dirigido por Honorario Villalón y claramente titulado “órgano defensor de los gremios de
obreros”. En 1885 nació en Tucumán El T ip óg rafo, “sema­
nario defensor de la clase obrera”, dirigido por J. H. Torres.
Estos voceros de Salta, Rosario y Tucumán subsistían todavía
en 1886, lo que indica un público lector bastante sólido.28
En Rosario, el 4 de mayo de 1885, empezó una huelga de
obreros panaderos, que se exteriorizó además mediante una
marcha. AI periódico, los rosarinos añadían la lucha gremial
y callejera.
En los meses sucesivos se fueron encadenando una huelga
de cocheros en Tandil y la formación de la Sociedad de R e­
sistencia de Obreros Panaderos (en la que influyó desde sus
albores la actividad de Malatesta).
En 1885 o 1886 se fundó en Buenos Aires la Sociedad In­
ternacional de Obreros Carpinteros, Ebanistas y Anexos.
Las huelgas de 1887 fueron: una en la Compañía Telefó­
nica; otra de sombrereros de la fábrica D'Acquüa, en Avella­
neda, apoyada por la Sociedad General de Oficiales Sombre­
reros; una más, esta vez a cargo de La Fraternidad (Sociedad
de Ayuda Mutua entre Maquinistas y Foguistas de Locomo­
toras), que se fundó en junio; y, por fin, una triunfante de
obreros zapateros.
También en 1887 se constituyó el sindicato de albañiles
y apareció El Tipógrafo, órgano defensor de los intereses del
gremio de su nombre, “literario, noticioso, político”. Sin ma­
yores especificaciones, queda constancia de 11 Socialista, “organo dei lavoratori* que vivió entre el 24 de julio y finales
del año.
Puede afirmarse que 1887 marca un punto crucial. Oddone sostiene que en él “se inicia el movimiento permanente de
resistencia de la clase obrera contra la clase p a tr o n a r .2 9 Tan

vestidos. de carruajes. hubiera ya en Bue­ nos Aires 10. que influía en el resto de la clase y de las masas trabajadoras. construcciones y artes gráficas.375 habitantes. de choco­ late. aunque subsistiera ampliamente el predominio artesanal y de la pequeña industria. de velas. De todos modos. desde el punto de vista gremial. Oddone cita el censo na­ cional de 1914: “Entre 1880 y 1890 se fundaron los primeros grandes establecimientos industriales para artículos de ali­ mentación.321 ope­ rarios”^ ! . fósforos. 1889 y 1890 fueron “tres años de acción” y que. calzados. lo que explica el énfasis y la falta de matices que emplea al ha­ blar de 1887. sobre todo. que estimuló el refinamien­ to intensivo de la ganadería. licores. sobre todo si en el pá­ rrafo anterior se lee que —para el autor— desde la huelga ti­ pográfica de 1878 "pasó mucho tiempo sin que se produjera ningún otro movimiento huelguista ni diera señales de vida la organización gremial”. jabón. fideos. . las grandes fábricas de cigarri­ llos. las fábricas de galletitas. de muebles. carpinterías mecánicas. transformándose en esos años.LOS MAR'USTAS ARGENTINOS DEL NOVENTA 53 rotunda afirmación i^uede discutirse. Esto hizo que en el año 1SS7. puede afirmarse que en 1887 se completó una etapa en la evolución y conformación de la clase obrera argentina. aparecieron va­ rias grandes empresas industriales. ladrillos. con una población de 433. artes gráficas. azúcar y vi­ nos. Muchas de estas industrias ya existían pero en condicio­ nes muy modestas.30 En el decenio transcurrido se reforzaron considerablemen­ te las filas de la clase obrera y. son de esa época la industria frigorífica. ase­ rraderos. que ocupaban 42.349 talleres y fábricas. . Coincide con esto Marotta. de cal y yeso. bastantes para impulsar en sus obreros un enfoque diferente a la tradicional mentalidad artesana3. mosaicos. quien di­ ce que 1888. a partir de 1888 “el país asiste [ . las grandes curtiembres. en estable­ cimientos de real importancia. Está claro que Oddone desconoce las luchas y organizaciones surgidas entre 1878 y 1886. ] a un espectáculo inusitado” de luchas.

En 1886 se formó la Sociedad Rural Ar­ gentina. el 7 de febrero. ambos se fusionaron para crear la Unión Indus­ trial Argentina. Quiere decir que la clase obrera tenía frente suyo a una patronal bien preparada. organi­ zaciones específicas. La clase obrera estaba madura para ingresar con pie fir­ me en la historia política y social argentina. En el combate por sus derechos los trabajadores fueron superando sus orígenes diferentes. iban empalmando con un movimiento obrero en lucha y desarrollo. Las entidades de los industriales reconocen como an­ tecedentes al Club Industrial Argentino. habían engendrado partidos y grupos políticos. fundado en 1877. En 1878 se creó el Centro Industrial Argentino y en 1887. sus li­ mitaciones ideológicas. las clases dominantes.54 JO S É R A T Z E tt Estaba ya la base para que actuara yna clase obrera asen­ tada en una verdadera producción industrial. y se estaban constituyendo en clase conciente de su existencia. Los esfuerzos doctrinarios. que dirigían el Es­ tado. . las etapas ‘ prehistóricas” de su evo­ lución. Mientras tanto. la propaganda de ideas socialistas.

con una burguesía contradicto­ ria y dual. dice sobre esos años el escritor britá­ nico Pendle.. En 1890 se puso en marcha la nueva correla­ ción de fuerzas: las clases y sus expresiones políticas ajusta­ ron. que el gobierno compartía”. alcanzaban en 1SS9 a 300 millones. mediante la lucha y los acuerdos.CAPITULO 111 C O N C IEN C IA D E CLASE 1. junto con el salto económico sin preceden­ tes. L a s i l u s i o n e s d e l 80 La década del 80. De ella salió la Argentina con predominio latinfundista asentado en una oligarquía te­ rrateniente íntimamente asociada al capitalismo inglés (que dejaba atrás la libre concurrencia e iniciaba el ciclo que lo convertiría en imperialismo). que tendían a agruparse en torno a esta distri­ bución básica.l Optimismo y extravagancia basados en el rum­ bo aparentemente inmejorable que tomaban los asuntos eco­ nómicos. y el 88 de 125. el S7 de 55. Los diarios publica­ i . ‘‘Eran tiempos del máximo optimismo y extravagancia. "Las transacciones sobre bienes raíces que en el año 18S6 habían sido de 40 millones. artesanos. entregó a la historia el esquema de clases que habría de prolongarse hasta nuestros días. sus respectivos posi­ ciones. y con masas de campesinos. pequeños burgueses urbanos. etc. con un proletariado de importante peso numérico.

pero también el esclarecimiento. ni de mala fe. Semejante afán de hacer compartir a todos los sectores so­ ciales por igual la responsabilidad de las "ilusiones". Tanto para el historiador auspiciado por el Instituto Real de Asuntos Internacionales de Gran Bretaña. ~el hambre golpeando las puertas del o b rero ". la orga­ nización y la lucha. Pero su acción no pudo identificarse con una toma de conciencia más o menos amplia de su clase social y de otras capas. daban al proletariado una fisonomía di­ ferenciada. Jo­ sé Mendía.JO S É R A T Z ER 56 ban páginas enteras de remanentes de tierras. hasta que se avecinó y luego se desencadenó la crisis del 90. En ese periodo se generalizó el repudio al ré­ gimen corrompido. como para el justificador vernáculo de la oligarquía. era un contagio de ilusiones que por ser pre­ maturas no dejaban de ser generosas y hasta patrióticas'*. el hambre. todo tipo de ilusiones). de perversión gubernativa. el juicio es rotundo. Lo sostiene Balestra en la misrna página: “El fenómeno no era. en el seno de la clase obrera (donde subsis­ tirían. Sin embargo. la corriente de resistencia fue cualitativamente superior a la producida en otras clases. Núcleos más lúcidos.3 En efecto. 2. A c c io n e s o b r e r a s e n t r e 1888 y 1890 (i) En enero de 1888 la Sociedad Cosmopolita de Obreros Pa­ . vinculados a determinadas corrientes burguesas. intentaron remontar la corriente (para ejemplo basta recordar la brega política de Alem o de Aristóbulo del V alle). otro elemento revolucio­ nario. El primer cronista de la revolución del 90. como se lo había de clasificar en la hora de echar el error de todos a la culpa de algunos. es una deformación histórica. de la "extravagancia* dominantes. a no dudarlo. como recuerda Becerra. esa era la lec­ tura predilecta del publicóos afirma Balestra. advierte por debajo de la efusión política y la pro­ testa moral.

que actuaba sin amba­ ges como representante de los empleadores.u o s M ARXISTAS ARGENTINOS DEL NOVENTA 57 naderos reclamó un aumento salarial del 30%. la Sociedad de Artes Culinarias de la Ca­ pital Federal. se vió prolongada por una nueva arbitrariedad policial: el alla­ namiento del local sindical. el es­ pectáculo se iría a repetir. Uno de los secto­ res perjudicados. La prohibición partía de una solicitud expresa del intendente. “El valor de las cosas más necesa­ rias para la vida —dice el petitorio—. el valor histórico de esta lucha fue mos­ trar a través de un rotundo ejemplo. allanamien­ to de la sede gremial. declaró la huelga. En tanto se em­ plazaba a la patronal. En el fondo de esta lucha estaba la resistencia a la lib r e ­ ta de conchabo”. Tan actual es el problema que ninguna falta hace detenerse en otras explicaciones. se citó a asamblea. No quedaban dudas sobre el significado de clase que asu­ mía la fuerza pública. Dicha libreta fue exhu­ mada por una ordenanza municipal que los trabajadores afec­ tados consideraron lesiva para su dignidad. esta vez de domésticos. mientras el sueldo ha que­ dado [rezagado] desde mucho tiempo atrás”. a través de gobiernos capitalistas-terratenientes de todo pelaje. un kilo de pan diario y otras mejoras. el movimiento culminó exitosamente.4 como ser los alimentos alquileres. va en aumento. En cam­ bio resulta menos habitual el fundamento de otra medida an­ tiobrera. etcétera. una tendencia pronun­ . que también originó la prohibición policial de otra asamblea. De todas formas. impedida porque ^a policía procedió a la detención en masa de los obreros. puesto que la estación estival hacía muy vulnerable este pun­ to a una huelga de mozos y cocineros de hoteles. A través de un agitado trámite. Es­ talló una huelga que. Durante decenios y decenios. en el momento mismo de triunfar. que se extendió y generali­ zó. el movimiento triunfó. Por fin. Detención de huelguistas. que con anterioridad había motivado —se­ gún se ha dicho— otras oposiciones. Se organizó lo solidaridad del gremio en Mar del Plata.

está prohibido restablecerlas en los hechos. la cooperación en 1867. y que se dio también en otros países capitalistas europeos. no podrán nombrar ni pre­ sidentes. el de las remoras preeapitalistas (que ya se han men­ cionado. J cuando estén reunidos. bajo cualquier pretexto o forma que sea. La gran burguesía en el poder en Francia olreeió el mo­ delo clásico. el sindicato en 1887 y hubo que esperar hasta 1890 . Afianzada Ja gran burguesía en el poder. Ar­ ticulo segundo. Los ciudadanos de un mismo estado o profe­ sión [ . En efecto. dictó la ley del 22 de germinal del año IX que establecía la obligatoriedad de la “libreta de trabajo” para los obreros. llevar registros. Además de incluir en el Código Napoleón un artículo que santificaba la palabra patronal en materia de retribuciones.) que restituían de algún modo dependencias leú­ dales.58 JO S É KATZKU ciada en las capas explotadoras. Las clases dominantes en la Argentina. . ni secretarios. desarrolló esta línea de conduc­ ta. ni síndicos. formar reglamentos sobre sus pretendidos intereses comunes. E l derecho de huelga se reconoció solo en 1864. unirse por convenciones que tiendan a concertarse para rehusar o para acordar sólo a cier­ to precio el concurso de su industria o trabajo”. demoradas en resabios feudales. Había un doble apoyo para tal actitud antiobiera. caracterizaron la actitud clasista de la burguesía fran­ cesa desde el comienzo de su reinado. uno de los propios centros de la burguesía internacional. etc. . que intentó ser imitado por los grupos dominan­ tes argentinos. intervinieron du­ rante todo el proceso de formación de la clase obrera con me­ dí Jas similares. y la norma e impulso que provenía de ivancia. la prohibición de organizarse como clase y el establecimiento de este tipo de documentos (li­ bretas. acordar resoluciones o deliberaciones. Entre el 13 y el 1/ de junio de 1791 la Asamblea francesa votó la ley Le Chapelier que decía en su comienzo: “Artículo primero: Siendo una de las bases fundamentales de la Constitución francesa el ani­ quilamiento de toda sueite de corporaciones de ciudadanos del mismo estado y profesión.

^ A lo largo de toda su historia. en esos días o en los posteriores recorrieron el mismo camino: pago en “vales”. Según MuroUa.UOS MARXJSTAS ARGENTINOS Di L NOVENTA 59 para abolir completamente la ley de la “libreta obrera’’. Por eso tiene un significado digno de destacarse el com­ bate encabezado por la Sociedad de Artes Culinarias. superando 3o má­ ximo surgido del “progreso" capitalista retorcido por las ama­ rras latifundistas y de dependencia ante el mercado externo. bajo la intendencia de Antonio Crespo. Mas ella no fue un caso excepcional. trasladada a las playas bonaerenses. esas masas trabajadoras que iban convirtiéndose en proletariado (con ayuda directa de los emigrados europeos). La lucha del proletariado francés contra las leyes antio­ breras. Las medidas coercitivas legales y extrale­ gales y los resabios económico-sociales fueron aprovechados a ciencia y conciencia. nada menos que contra los garfios prc capitalistas clavados en la carne del de­ sarrollo social argentino. golpeaban al sis­ tema semifeudal de contratos de trabajo. aceleraban el per­ feccionamiento de las relaciones laborales. Otros gobiernos. La Municipalidad de Buenos Aires. régimen de los “mensús” misioneros y mil casos más. Era la resistencia contra una política antiobrera igualmente cara a la gran burguesía y a los terratenientes nostálgicos de modos feudales. resultaba ejem­ plo y aliento para un combate muy serio. han cosechado en esa ladera ideológica de la burguesía europea. En sus pasos iniciales. otras instancias. intentó así revivir los aspectos menos reco­ mendables de la legislación napoleónica. El atraso con per­ files pastoriles y el temor histórico de los capitalistas se au­ naron en un común esfuerzo por impedir que las masas tra­ bajadoras devinieran auténtico proletariado industrial cons­ ciente de si mismo. . L a P rcm a recono­ ció explícitamente que existía una filiación directa entre la cuestionada ordenanza porteña y la legislación francesa. los terratenientes y los bur­ gueses argentinos a ellos asociados.

Presentación de los obreros del ferrocarril Ensenada. etc. Nueva huelga de los trabajadores en la estación Sola en protesta contra despi­ dos. con similares aspiraciones. Corresponde subrayar el signo cualitativo de estas luchas. Reclamo de maquinistas y foguistas del ferrocarril Pro­ vincial (luego Oeste) por el pago de sueldos atrasados y co­ mienzo de un movimiento castigado con represalias. concedida. A c c i o n e :s o b r e r a s e n t r e 18S8 y 1890 (n) Aunque quede alguna referencia indeterminada a luchas an­ teriores. Por esos años que van del 88 al 90 se destacó netamen­ te en la acción gremial. Huelga por aumentos de los obreros de la estación Brown del ferrocarril Buenos Aires y Ensena­ da y de los peones de la estación Once. en defensa de un maquinista maltratado por la policía. Petitorio obrero de talleres y maquinistas y foguistas del ferrocarril Sur. Huelga por cuestiones salariales en los talleres Sola. durante su transcurso la policía disolvió una reunión a balazos y arrestó a 160 huelguistas.. Presentación de los trabajadores de oficios y peones por au­ mentos salariales y acuerdo con el ferrocarril de la Provin­ cia. según Marotta de “resultado incierto*'. con sus consecuencias de desocu­ pación masiva. huelga de cargadores y changado­ res de la estación Retiro del ferrocarril Rosario y de los de­ pósitos de Campana. el proletariado del riel entró realmente en escena con las acciones de 1887 y con la formación de La Fraterni­ dad. Huelga y aumento de jornal logrado por los peones de la estación Constitución. rechazada. por mejores salarios.JO SÉ R A T Z E R 60 3. ejercido al amparo de la crisis del 90. que expresaban el encono patronal. Igualmente por aumento de salarios. Los movimientos registrados son: huelga de trabajadores del ferrocarril de Buenos Aires a Rosario. deten­ ciones. y otra de trabajadores de los talleres de Junín del ferrocarril al Pa­ cífico. acer­ ca de los cuales hubo acuerdo obrero patronal. al final se llegó a un acuerdo. .

Tres cuarto» de siglo de experiencias obreras enseñan que hay otros cami­ nos más eficaces que reducirse los salarios por propia Jeter- . que mostraban a la “masa de honrados maquinistas y foguistas” empujando a la organización gre­ mial. Solicitaban peticio­ nasen “al gobierno nacional dichas garantías". esa masa de honra­ dos maquinistas y foguistas que luchan en demanda de ga­ rantías y seguridad para sus personas". Un primer rasgo que salta a la vista es el modo proletario con que empezaban a encararse los problemas. JLa Fraternidad hizo en 1887 una presentación ante los ge­ rentes de los ferrocarriles para señalarles los “atropellos e in­ justicias" que perjudicaban a sus asociados ‘ cuando en el ejercicio de sus funciones les sucedía algún percance”. reduciendo. De esta manera no habría algunos perjudicados y otros que si­ guiesen gozando de las condiciones anteriores. Ya no se reac­ cionaba invocando consideraciones abstractas. habrán debido recordarse un año después cuando esta­ lló el mencionado movimiento en el ferrocarril Rosario: allí. \To se consideraría responsable —declaraba— si algún día fuese "im­ potente para contener. —a su costa— la jornada laboral. la reacción de los trabajadores logró no solo el cese de los malos tratos. Se mostraba de esta manera un nivel de conciencia nada despreciable. Comenzaba a mostrarse la solidaridad de clase ante una represión patronal que se disfrazaba bajo vestimentas de "justicia'*. acusado por un accidente que costó la vida a una persona. sino también la libertad del compa­ ñero detenido. ante las arbitrariedades policiales ejercidas contra el maqui­ nista Smith. El mismo se puso en evidencia también frente a una disminución temporaria de las necesidades de trabajo. en un caso dado. Los términos de la presentación. Los obreros propusieron conservar en sus puestos a todos los trabajadores. sino pura y liañámente según convenía y correspondía a los trabajadores en 3u condición de tales.LOS M AltXISTAS ARGENTINOS DEL NOVENTA 61 además de su evidente significación cuantitativa.

sumaba nu­ merosos gremios organizados (entre ellos algunos bastante poderosos). Buscaban de esta manera ampararse contra la creciente alza del costo de la vida y la desvaiórización mone­ taria. oficiales peluqueros y bar- . Mientras para Balestra la lectura predilecta del público eran las pági­ nas de remates de tierras. Pero lo que importa es com­ probar e! importante trayecto recorrido desde la aspiración individual a “hacer la América” —a menudo a costa de los vecinos inmediatos— y este conmovedor ejemplo de solidari­ dad proletaria. El petitorio tuvo un trámite agitado. se generalizaba. con represión policial. resaltar el fondo del conflicto. pues el peso papel no valía sino setenta centavos oro”. en realidad no percibía sino poco más de dos. Las comentadas luchas del proletariado del riel formaron parte de una corriente mucho más vasta. caminos que se han abierto discutiendo el rubro de ganancias de las empresas. El movimiento de resistencia se ha­ bía elevado a un plano superior. sino que exi­ gía que se garantizase el poder adquisitivo de su salario. y se repitió lo de ocasiones anteriores. los obreros de los talleres Sola. personal afectado a las obras del Riachuelo.62 JO S É R A T Z E R minación. mítines y reclamos obreros en va­ rios establecimientos metalúrgicos. interesa en cambio. Las protestas proletarias no eran ya estallidos relativamen­ te espontáneos y aislados. armas en poder de las clases explotadoras. ajeno a las ilu­ siones de las capas beneficiadas con la especulación. zapateros. afinaba su puntería de clase y no jugaba a la inflación. No viene al caso detenerse en deta­ lles. entre trabajadores de una carpintería. “Las continuas emisiones de papel moneda sin garantía —dice Od­ done—6 habían contribuido aun más a la reducción de los sa­ larios. Queda algo más. no postulaba aumento de salarios sino que ellos les fueran abonados en moneda oro. El obrero que seguía ganando como antes tres pesos diarios. de una fábrica de sombreros. este otro “público". El movimiento que iniciaron el 20 de oc­ tubre de 1888. Se regis­ tran acciones huelguísticas.

trabajadores de la Usina de Cas. obreros de la Compañía Sudamericana de Billetes de Banco. pues englobó en­ tre (3. barrenderos.000 trabajadores). entre gremio y gremio.7 Las organizaciones patronales. sus asociados se habían manifestado dispuestos a tratar "amiga­ blemente ' con los obreros pero se quejaban porque ello no . modistas (le Rosa­ rio. Días antes. por ejem­ plo. algunos sin organización. Se forma­ ron sindicatos nuevos. La pa­ tronal podía darse estos lujos. Pero era la clase que comenzaba a actuar plenamente. estibadores del puerto. Poco tiempo después. estafete­ ros y buzonistas). había sensi­ bles desniveles. no permanecieron insensibles ante este desper­ tar. francesa. madereros. herreros de una firma de Constitución. con el clásico eufe­ mismo que caracteriza el lenguaje de los explotadores.000 y 10. en la prensa y en el parlamento se hablaba de la huelga como de un monstruo exótico para el que serían irrespirables los aires especialmente bondadosos de esta tie­ rra prometida. o se transformaron otros. obreros sastres. con cuatro secciones idiomáticas (alemana. Unos mejor organizados.LOS MAKX3STAS ARGENTINOS DTX NOVENTA 63 boros. Pero el 8 de diciembre de 1888 la Unión Industria Argentina manifestó que las huelgas lle­ varían a la ruina industrial*. faroleros de la ciudad de Buenos Aires y otros movimientos de menor importancia. En un año (1889) se alistaron seiscientos cocheros de plaza en la Sociedad de Conductores de Vehículos. dependientes de Correos (carteros. ci­ garreros. otros peor. Así. ci­ garreros de La Proveedora. Años atrás. albañiles (de gran envergadura. trabajadores de saladeros de Roca. gráficos de Peuscr. algún vocero de las ca­ pas gobernantes hasta se permitió aconsejar prudencia a quie­ nes desconocía la legitimidad del derecho de huelga. italiana y castella­ n a). una segunda liuelga de panaderos. ante un movimiento proletario débil y confuso en sus fines. que habían mostrado mucho tiempo atrás su exquisita sensibilidad para detectar el peli­ gro proletario. Entre lucha y lucha. se conformó la Federación de Artes Gráficas.

Estaban contrapuestas así dos perspectivas de clase funda­ mentales. Para entonces ya se había hecho habitual la represión po­ licíaca contra las acciones proletarias. En la lis­ ta de delegados al congreso consta también que asistió otro . la de los terratenientes. En estilo netamente pa­ tronal. En su congreso inicial. el gran capital extranjero y la parte de la burguesía argentina que se vincula con ellos. detenían y presiona­ ban a los dirigentes obreros. en París. en un acto del club Vorwiirts.JO S É 64 RATZER podría realizarse (y aquí mostraron las patas de la sota) “por la imposición odiosa de la huelga”. estuvo represen­ tado el club Vorwiirts de Buenos Aires. en particu lar. las huelgas actuales en Buenos Aires son el produelo na­ tural de la situación lastimosa de la clase obrera. las “fuerzas del orden” pisoteaban el derecho de reu­ nión garantizado constitucionalmente. de la si­ tuación creada por la injusta política financiera del gobierno. L a secu n d a In te rn a c io n a l En 1889 se abrió una nueva etapa en el movimiento obrero internacional. y se fundó la Segunda In­ ternacional. realizado con participación de obreros socialistas y anarquistas (entre estos Errico M alatesta). se adoptó una resolución cuyo primer punto decía: “Las huelgas. en consonancia con la nueva situación. y la del proletariado. 4. Los lazos organizativos desanudados por la de­ saparición de la Primera Internacional se restablecieron. nada menos que por el insigne socialista alemán Guillermo Liebknecht. El 26 de noviembre de 1889. por la especulación desenfrenada de la Bolsa y de los capi­ talistas”. Entre ellas queda por ver (lo haremos más adelante) la función de las restantes capas burguesas y pequeñoburguesas que se expresaban en la democracia bur­ guesa y pequeñoburguesa. son el producto del orden social capitalista. en gene­ ral.

(E l congreso de París inició sus sesiones justamen­ te el 14 de julio de 1839). Partidos y sindicatos de clase se habían convertido en organizaciones de masa en los principales países capitalistas. La maduración nacional del movimiento proletario confluyó con la de los países europeos. Empezaba a tener fuerza un movi­ miento socialista de los trabajadores que no era ya un simple eco del gran centro europeo. ge- . Una vez más se presenta el problema de la relación entre el movimiento obrero argentino y la organización internacio­ nal del proletariado. Ale­ jo Peyret. además del Vorwarts existió en n u e stra patria otro tipo de organización intemacionalista. En la Argentina. fue causa y no efecto en la formación de la segunda interna­ cional. en la vida local este rasgo tuvo enormes significados. la creación de la segun­ da internacional significó una maduración y extensión consi­ derable de los destacamentos obreros.LOS M A R XISTA S ARGENTINOS DEL NOVENTA 65 representante de los grupos socialistas de la Argentina. L a clase obrera que estaba adquiriendo perfil propio. En efecto. Como se sabe. este crecimiento marcó la influencia dominante del marxismo en la mayoría de las organizaciones proletarias (aunque diluida con el tiem­ po por un creciente oportunismo). Ello indica que. el largo período en que las or­ ganizaciones proletarias y los ideólogos se compenetraron y se distanciaron periódicamente. se cerraba. Kühn dice que “fue este congreso [de París] el que despertó el mayor interés. Si bien en el plano mundial el peso de los grupos ar­ gentinos era muy reducido. quedaron en pie núcleos que dieron continuidad al movimien­ to”. Además. Aunque la marca bajó considerablemente enseguida. cuyo retardo en recibir los impulsos de las oleadas revolucionarias europeas motiva tantas páginas. apareció otro fenómeno nuevo. y dio motivo para una agitación intensa.8 Sirve como información complementaria recordar que en Buenos Aires se distribuyó un manifiesto explicando el punto de vista proletario sobre el centenario de la Revolución Francesa.

declarando que sus propó­ sitos eran los de “cooperar a la realización de los principios y fines del socialismo.^ Como se re. Comenzaron de esta forma los preparativos que habrían de culminar el primero de enero de 1862. 5. En su sede se efectuaban reu­ niones con participación de destacadas figuras de diversas tendencias. igualmente llamado Vorto&rts. Se enriqueció en cam­ bio con una urgencia hasta entonces descuidada: la de pe» sar en la política del país.JOSÉ R A T ZER neraba también sus movimientos con características. se reunieron en 1881 en la cervecería Bieckert. Algunos. savia nutricia de estas masas trabajadoras. de acuerdo con el programa del Par­ tido de la Democracia Social Alemana”. con la fundación del Club Alemán Vorwarts. que lo empleaban continuamente. ¿Qué títulos reunía el Vorwürts para compartir su representación en Ja nueva Internacional? Entre los alemanes llegados a Buenos Aires figuraba un nú­ mero creciente de ellos afectados por las leyes antisocialistas de Bismarck. fecha de su inauguración. que se convirtió en la principal y más sólida tribuna socialista. en el entonces Pasco de Julio. no parece haber sido muy grande. desde 1886. con vir­ tudes y defectos que correspondían a las particularidades del n>edio en que actuaba. Durante todo el período analizado en este trabajo el club mantuvo sus vincu­ laciones con la social democracia alemana. por iniciativa de Gustavo Nocke y Car­ los Miicke. no amenguó. el arraigo en los problemas argentinos. Desde su ■viciación se proclamó socialista. el local del Vorwiirts estuvo a disposición de los nacientes sindicatos. De todas mane­ ras. Augusto Kühn manifiesta que "el hilo (del movimiento . El 2 de octubre de 1886 apareció el periódico del Club. E l V o rw a rts El movimiento obrero argentino había andado una parte de su camino. El internacionalismo. al co­ mienzo.

Al comienzo rama podada de la socialdemocracia alemana. zapatero. significando en él que una inmensa impopularidad era la resultante de su gestión y llegando a escribir palabras como éstas: ‘Sólo cuenta con el apoyo de los vigilantes'. El suelto es un ataque frontal al régimen de Juárez Celman. a pesar de Jo cual el periódico dejó de aparecer después de diez años de vida precaria0 En cierto modo el Club Vorwarts expresó con su trayecto­ ria el rumbo de los inmigrantes que se transformaban en proletariado argentino bajo el influjo de las ideas socialistas. La verdad está en medio de estos dos extremos. Su periódico. mientras otros no le reconocen ninguno. cedió con facilidad su local para reuniones obreras. en la primera década. reprodu­ ciendo. Además. en esos momentos. y mostró cierto desprendimiento en la ayuda a algunas huelgas allá por el año 1890. José ^'iniger. El redactor del V oruürts. uno de los juicios antigubernistas más popularizados por la oposición. Para el sostenimiento del semanario del mismo nombre. en diferentes ocasiones ha apoyado campañas en favor de la ciudadanización de los extranjeros. dirigido por Juan Schafer. poco a poco fue echando raíces en las exigencias crecientes de la clase obrera de que formaban parte sus adherentes. escribió por entonces un suelto de crítica gubernamental “en términos parecidos a los que empleaba. Cunto respuesta a esa excur* . vísperas insurreccionales. Se le debe acreditar en su haber que en sus buenos años.1JOS MARXISTAS ARGENTINOS OFL NOXENTA 67 socialista en 3a Argentina] no se interrumpe ya desde la fundación del Club Vorwarts. efectivamente. el Club Vorwiirts hizo considerables sacrificios. publicaba interesantes artículos de Lallemant y otros trabajos en que se abordaba la realidad argentina. Algunos atribuyen a este club una serie de grandes méritos. facilitando de esta manera la organización de algu­ nos gremios. la prensa de la conspiración. Relata Cúneo 11 que hacia 1889 y 1890 aparecieron puntos de contacto entre las nuevas corrientes del movimiento obrero y la naciente tendencia de la LTnión Cívica.

Dejemos de lado las intenciones que pudieron mover a Cúneo al exhumar y describir el episodio en forma tal que los intemacionalistas aparecen más identificados con la política de la Unión Cívica de lo que estuvieron en realidad. Como quería Kiihn. Para que recobrara la libertad se requirió la intervención de un abogado notable de la Unión Cívica". Aseguró la continuidad del movimiento socialista y albergó a algunos de sus mejores dirigentes. Encarcelamiento y casi proceso. en las columnas del periódico alemán y socialista VortvsLiis donde se ha traslucido esa simpatía [por la Unión C ívica]*. Por encima de tales méritos. La policía se lleva consigo al socialista Ugle. que está a cargo de la dirección. Fue cuna o terreno propicio para el crecimiento de ciertas iniciativas capitales en el desenvolvimiento de nuestro proletariado. la policía allana —octubre del 39— una imprenta del barrio de Barracas en donde imprimen el periódico. Queda de todas formas un hecho de considerable significación. y a su redac­ tor principal. uno entre tantos episodios represivos. deben valorarse de una manera equi­ librada los méritos y las flaquezas de la entidad. llevados a cabo por los socios del club. el aporte principal del Vorwarts a las luchas argentinas fue su contribución determinan­ te para preparar el mitin del 19 de mayo de 1890 y para organizar la comisión respectiva. José Winiger.6S JO S E R A T Z E R sión del V oncárts en política argentina. a la sazón presidido por Teodoro Weber. que da la pauta de cómo iban por un camino convergente las luchas obreras y el movimiento de los futuros revolucionarios del 90. Se aproximó a la polí­ tica activa del país. mostrando así la evolución que se pro- . Prisión de varias semanas. el escritor de nacionalidad suiza. tapicero de carruajes. 1 1 0 bastan para decir que “es precisamente. autor de aquella agresiva alusión al régimen gobernante. Una frase. En esta línea se inscribieron los esfuerzos por la ciudadanización de los extranjeros.

ese movimiento socialista. luchar por sus reivindicaciones inmediatas y enarbolar sus principios eman­ cipadores. Conviene recordar brevemente los imntos principales. para organizarse. Debía llegar un momento en que esas iniciativas. El 30 de marzo. 6. Allí toman fuerza sus pasos. Esa fue. esos cuadros mili­ tantes y esa política nacional requirieran otro tipo de acti­ vidad. Al respecto escri­ bió Miguel Contreras: “Puede decirse. luego de difundirse un manifiesto dirigido "a todos los traba- . que el 1? de mayo de 1890 fue la primera gran demostración nacional de la naciente clase obrera argentina. cada día más firmes.LOS MARXfSTAS ARGENTINOS DEL NOVENTA 09 ducía en las filas obreras. Pero su propio sello idomático limitaba sus posibilidades. la primera gran expresión del profundo sentimiento intemacionalista del movimiento obrero argén tino”. a la vez. y a tal efecto designó a comienzos de 1890 una comisión integrada por José Winiger. al punto que este llegó a negar su apoyo a los trámites iniciales para la formación del Par­ tido Socialista (aunque luego corrigió esta errónea postura). E l 19 de M AYO El proletariado que parcial o totalmente dejaba atrás los viejos moldes. Por iniciativa del Club Vorwarts se iniciaron los preparativos. pues. Gustavo Nocke. Marcelo Jackel y Augusto Kühn. No es de extrañar que a medida que crecía el movi­ miento obrero independiente se produjesen algunas dificul­ tades con los militantes que preferentemente seguían volcan­ do su actividad al Vorwarts. con otras formas de expresión y otros cauces organiza­ tivos. Guillermo Schulze. 12 En diversos trabajos —entre otros los de Iscaro— se historia y analiza esa primera conmemoración argentina del día uni­ versal de los trabajadores. para que se pusieran en contacto con las sociedades obreras y prepararan el programa del 1? de mayo. ingresó plenamente en la política del país con la manifestación del 1? de mayo de 1890.

un enriquecimiento. Luego de intenso trabajo llegó la fecha indicada. 2?. 3^. 3^. 5?. Crear una Federación de obreros en esta República. ubicado en la Plaza de la Recoleta.800. que se unen al mitin y al petitorio. Convocar a los obreros de la capital a un mitin a celebrarse el día 1Q de mayo. 49. Puede advertirse que entre el orden del día inicial y el programa aprobado hay una diferencia. El 1? de mayo. Este programa presidió la marcha del movimiento obrero durante años. redactado por Winíger. Pro­ ceder a una petición al Congreso nacional reclamando la sanción de leyes protectoras de la clase obrera. Elección de un comité definitivo. día de fiesta. 4^ Dirigir una petición al Congreso nacional para solicitar la sanción de leyes protectoras de la clase obrera. hasta que maduró la posibilidad de crear el partido político del proletariado. previstos desde el comienzo. mientras las crónicas proletarias consignan entre dos y tres m il). El Comité Internacional Obrero puso simultáneamente en marcha preparativos para cumplir con dos aspiraciones: el mitin inicial y el petitorio ante el Congreso. Ilay dos puntos nuevos: la Federación obrera y el periódico. Informe que dará la comisión en varios idiomas. se reunió una crecida cantidad de obreros (la prensa burguesa admitió cifras que van de 1. se efectuó una reunión especial muy concurrida para tratar el siguiente orden del día: l 9. 2?. El Comité así constituido se dio un programa compuesto de cuatro puntos: 1^. secretario a Bernar­ do Sánchez (de la Sociedad de cigarreros de hoja) y teso­ rero a Kíihn.70 JO SÉ 11ATZER /adores de las República del Plata’’. Adhirieron al acto las siguientes socie- .200 a 1. Aprobados estos puntos se resolvió que el Comité Internacional Obrero quedara formado con tres delegados de cada sociedad adhe­ rida y se nombró presidente a Winiger. que sin dudas expresa las exigencias de esas sociedades y grupos obreros convocados por el club socialista alemán. En el Prado Español. Editar un periódico para la defensa de la clase obrera. Mitin internacional.

para to los los trabajado­ res. Sociedad escandinava "Norden'. Sociedad de los Países Bajos. Pergam ino Societá Forze Unite. Aboli­ ción del trabajo de noche para la mujer y de los obreros menores de 18 años. Circolo Republicano *‘G. C apilla: Societá Italiana Roma. Carlos Mauli y otros. Mazzini”. Sociedad cosmopolita de oficiales sombrereros. Campanclla". Centro Republi­ cano Italiano. Descanso no interrumpí Jo de 3G horas por lo menos cada semana. ¿Qué reivindicaciones solicitaba esta políglota reunión? El petitorio aprobado. Im Piala: Confederación Obrera Sudamericana (región argentina). 49. Marcelo Jackel. Asamblea general de obreros alemanes en Buenos Aires. exceptuando ciertos ramos de industria cuya natura­ leza exige un funcionamiento no interrumpido. Circolo Republicano *T. comprendía los siguientes puntos: “l 9 . L obos: Unione e Fratcllanza. italiano y francés. 25 d e m ayo: Societá Italia­ na “Unione e Benevolenza”. Sociedad internacional de carpinteros. Alleanza Republicana. Hablaron Bernardo Sánchez. 6^. Abolición del trabajo de noche. Círculo Socialista Internacional. Sociedad Italiana de Barracas. C hivilcoy: Societá de Mutuo Socorro Italiana. Sociedad “Figli del Vesubio”. Rosario: Asamblea internacional. Limitación de la jor­ nada de trabajo a un máximo de ocho horas para los adultos. Tipógrafos alemanes. Prohibición de cierto número de industrias y ciertos sistemas de fabricación perjudiciales a la salud de los traba- . y luego elevado a las autoridades. en español. 5?. 7^. Sania F e: Asamblea internacional. Circolo Mandolinistico Italiano. Prohibición del trabajo de la mujer en todos los ramos de industria que afecten con particularidad el organismo femenino. 2°. Societá "Italia Unita'*. 3?. Unione Calabrese. alemán.LOS MARXISTAS ARGENTINOS DEL NOVENTA 71 dad es: Buenos Aires: Club Vorwiirts. Prohibición del trabajo a los niños menores de 14 años y reducción de la jornada a seis horas para los jóvenes de ambos sexos de 14 a 18 años. Sociedad “L ’AncoraM . Los oradores tomaron la palabra luego de una alocución de Winiger. Esquina: Sociedad Italiana “Unione e Benevolcnza”.

unidos cr un común afán de pre­ sentarse como clase y proponerse el logro de algunas reivindi­ caciones básicas. los abusos y cala­ midades a que se ven sometido con particularidad los traba­ jadores en esta República”. En esta gran “demostración nacional*’ la cla­ se obrera actuó como tal por primera vez en la historia política y social del país. Prohibición del trabajo a destajo y por subasta. a expensas de los empre­ sarios y del estado. S9. salvando sus disidencias con las ideas moderadas de los marxistas. 9?. elegidos a lo menos la mitad. asistirán a la manifestación. Fue el caso de una parle de los anarquistas. Creación de tribunales especiales compuestos por árbitros nombrados en parte por los obreros y en parte por los patrones. inspección minuciosa de talleres y fábricas por delegados remunerados por el Estado. Las últimas tres proposiciones se hacían “teniendo en consi­ deración las particularidades de este país. etcétera. castigando severa­ mente a los fabricantes falsificadores.72 JO S É IlA T Z E n jadores. El haz convergente agrupó a las diversas lenguas. a varia­ dos grados de organización. vigilancia rigurosa sobre la fabricación y venta de las bebidas y demás alimentos. quienes reunidos en el Círculo Socialista Internacional debatieron largamente en reuniones previas y finalmente decidieron —■ según crónica de L a Prensa— ‘ que a pesar de los principios radicales que profesan. Se superaron (desde luego que parcial­ mente. por los trabajadores. Seguro obligatorio de los obreros contra los accidentes. Una primera consecuencia fue que por un momento se dejaron de lado los enfrentamientos causados por ideologías dispares. Los nueve primeros puntos figuraban en las resoluciones del congreso obrero de París del año anterior. I I ” . 109. conservando mucho de lo anterior) las etapas de frac­ cionamiento y aislamiento por oficio. Inspección sanitaria y enérgica de las habitaciones. por origen nacional. que . los cuales se dediquen a la solu­ ción pronta y gratuita de todas las cuestiones entre obreros y patrones*. 12?.

Además de las organizaciones representadas. expresado en las resoluciones y en la colecta para ayudar a los obreros que eventualmente fueran represaliados por su concurrencia al acto. anarquistas colectivistas (los anarquistas comunistas no tomaron parte en el movimiento) y los republicanos mazzinistas italianos’4 Se mostró un vigoroso sentido de la solidaridad proletaria. en el clima de euforia de la Unión Cívica y ante la indiferencia 11 hostilidad de los dirigentes del movimiento insurreccional que se iniciaría un par de meses después. Hay que tomar en cuenta lo que repre­ sentaba concentrar un par de miles de obreros en una demos­ tración de independencia de clase. No se . cabe consignar que hubo otros actos para el día de los trabaadores en Rosario. y Chivilcoy. según Kühn. así como en la determinación de buscar trabajo a quienes quedasen sin él por igual causa.IO S MAHXISTAS ARGENTINOS B E L NOV ENTA 73 son los iniciadores de ese movimiento universal”. acabaron por adherir a la resolución de la mayoría d e la asamblea. y firmaron también la p e tic ió n ’3 Los socialistas. El acto y las acciones preparatorias tuvieron una conside­ rable envergadura. Por Fin. Los anarquistas presentes.000 ejemplares. con el apoyo de estas concentraciones reunió 7. editados en 40. el acto significó la “acción común entre socia­ listas. el petitorio reivindicativo presentado al Congreso. e innume­ rables cartas. auspiciadores mayeritarios del encuentro. ya que. Previamente se difundieron dos mani­ fiestos especiales. De la lectura del manifiesto surgen algunas de ellas. tuvieron buen cuidado de buscar en sus discursos el tono apto para facilitar este acuerdo de diversos grupos. Kühn recuerda que uno de estos anarquistas tomó la palabra en el mitin “en contra del propósito d e peticionar al Congreso nacio­ nal para reclamar la sanción de leyes protectoras del trabajo. a pesar de la oposición de su orador. Bahía Blanca.4 3 2 filmas. Tales méritos no pueden ser empañados por las debilidades que —inevitablemente— debían marcarse en ese primer acto.

así como 3a vinculación con la política nacional. y de que el mejoramiento de la situación del proletario significa además una fortificación para la lucha y una garantía para la victoria definitiva”. precisará aun bastante tiempo de preparación y lucha. o —mejor dicho— impulsaba a este florecimiento. Por encima de estas lagunas. dejaban traslucir lagunas bastante grandes. y llevara hacia los objetivos de fondo. L a prueba de fu e co del 90 El clima de 1890 permitía. resoluciones que se han tomado. bajo una orientación socialista (por deficiente que fuera) inició el camino de organizarse conscientemente como tal. en el movimiento que crecía se trazó por primera vez el esquema de una línea táctica para el proletariado argentino. los sindi­ catos. de la independencia de las masas y de la fuerza de nuestros adversarios capitalistas. como lo sugieren las palabras del . La parte más esclarecida del proletariado. Para actuar como clase era menester encontrar una vía que partiera de los intereses inmediatos y comunes. Como veis. Esto se manifestó con claridad en Ta parte del manifiesto para el l 9 de mayo asíe decía: ‘T ra b a ­ jadores. El período 18S0-1890. sino los próximos de nuestras aspiracio­ nes: disminuir la miseria social. no los fines últimos. difícilmente abri­ rían paso a una fuerza unida de los trabajadores si perma­ necían encerrados en sus puntos de vista particulares. de las reivindicaciones parciales. todas estas resoluciones tienen por objeto. Las asambleas de obreros. 7. sin duda en la persuación de que la emancipación social definitiva.JO S É IlATZERT 74 había estructurado un movimiento homogéneo. las diversas “Unione e Benevolenza”. y el dominio científico de la táctica obrera. Las luchas y experiencias organizativas acumu­ ladas durante los anos anteriores prosiguieron en condiciones muy tensas. por su dependen­ cia de la evolución de la sociedad. mejorar nuestra suerte dura.

con la depreciación del peso moneda nacional y la disminución de las importaciones. la maduración de la situación argentina. En semejantes condiciones la actividad política no podía dejar de medirse con respecto al movimiento revolucionario del 90. desde la novela. imponían su actuación inde­ pendiente como clase. que entre los años 18S6 y 1890 tuvo un descenso del 50 por ciento” 15 Muchos autores han descripto detalladamente los porme­ nores de la crisis de 1890. Ya no se movím tras redamos doctrinarios ni simples aspiraciones económico-reivindicativas surgidas en el nivel inmediato de sus relaciones con la patronal. . . Al culminar la etapa. especialmente en la ciudad de Buenos Aires. sociales e incluso simplemente psi­ cológicos. la “crisis de 1890. graves dificultades debido a Ja disminución del poder adquisitivo de la clase obrera. No es necesario. ] Tuvo lugar cierta concentración. reiterar lo que abunda. En ese marco los traba­ jadores prosiguieron tomando conciencia de sí mismos y de sus relaciones con las otras clases. por lo tanto. También se han dado minuciosas referencias sobre la miseria y desocupación que asolaban al proletariado. pero en conjunto aún dominaba el pequeño taller y la artesanía que afrontaban. que puso en acción el tinglado de la política argen­ tina moderna. El país se vio conmovido por una violenta manifestación de sus contradicciones internas y de las derivadas de su dependencia del capital extranjero.LOS MARXISTAS AUCENTINOS DEL NOVENTA 75 censo de 1914 citadas anteriormente. se puede considerar “como de transición entre la industria artesanal casera o domestica y la producción fabril”. tanto como Ja maduración de la clase obrera. encarándola a través de sus aspec­ tos económicos. . a su vez. políticos. aceleró la expansión de ciertos talleres y aun la instalación de algunas grandes empresas fabriles [ . comenzaron a organizarse definitivamente como clase.

Eran dos sociedades de cigarreros.000 firmas. Frente a estos peligros amenazaba sucum­ bir la organización independiente que se estaba construyen­ do. se iniciaban días difíciles para cada uno de los proletarios y para el conjunto de su clase. La clase obrera no estaba ni remotamente en con­ diciones de encabezar las luchas populares. Apenas acababa de mostrar su rostro propio. y una sección de oficios varios. Luego de chicanas de diversa índole. «1 movimiento obrero continuó por el camino emprendido.I8 Es sintomático que hayan quedado. por boca de su portavoz. que se habían constituido en Santa Fe. Con ellas prosiguió el trabajo. la desocupación y otras secuelas afectaban muy particularmente a los obreros. con la ejecución del programa del primero de mayo. Rosario. después de lo cual el asunto quedó sepultado en los archivos. Ya el 29 de junio se dio por consti­ tuida en principio la Federación de Trabajadores de la Repú­ blica Argentina. Sin embargo. formado por delegados de socie­ dades obreras que se manifestaban dispuestas a formar parte de Ja Federación Obrera proyectada. mien­ tras la crisis. El intento insurreccional de la Unión . esta vez no hubo eclipse. la que produjo un informe muy parco. El 8 de julio se formó la filial de Santa Fe denominada Federación Obrera Socialista Argentina. a costa de quienes iría a resolverse buena parte de las dificul­ tades económicas.17 El 8 del mes siguiente se presentó a la Cámara de Diputados el petitorio con más de 7. la de obreros del libro (d e idioma alemán). la petición fue destinada a comisión. En tanto. las asociaciones específicamente proletarias. el Comité Internacional fue susti­ tuido por el Comité Federal. el diputado Ayarragaray. “Pasado el de mayo. Mendoza y Chascomús. luego del acto del primero de mayo. Por poco tiempo mandó igualmente delegados el Club Vor\varts”. Por el contrario. la influencia del movi­ miento revolucionario burgués y pequeñoburgués hizo sentir •’is efectos en la vida nacional con una fuerza inusitada. la de carpinteros.76 JO S É R A T 2 E R Los trabajadores y su organización sufrieron una prueba de fuego.

E l O brero. previéndose para diciembre la asamblea de consti­ tución definitiva de la Federación de Trabajadores y la pu­ blicación del anhelado órgano de prensa. .LOS MARXISTAS ARGENTINOS DEL NOVENTA 7 7 Cívica y la subsiguiente conmoción. incluida la vigencia del estado de sitio durante varios meses. pero poco después se reanudaron los trabajos orga­ nizativos. impusieron un breve pa­ réntesis.

.

sumamente preocupado por la marcha de los asuntos del movimiento socialista. . Descendía de una familia que contaba en sp sene con escritores. y médicos de nota. que fundó v sos­ tuvo en los primeros meses con su peculio” ! El director y redactor del nuevo peródico había nacido en 1835 (o en 1836) en Lübeck. resolvió trasladarse a Bue­ nos Aires. que hizo decir a Kühn que “Lallemant era el hombre que dotó al in­ cipiente movimiento proletario de esta república de un ór­ gano de prensa. D e L übeck a S an L uis Es en este momento cuando comienza a participar de manera -']^nisiva en el movimiento socialista de la capital. en noviembre del noventa. Alemania. al pare­ . el semanario E l O b rero. Era el ingeniero Germán Ave Lallemant [ . Llegó a la Argentina en 1S68.C A P I T U L O IV GERM AN AVE LA LLE M A N T 1. botáni­ cos. había un intelectual que co­ nocía a fondo las ideas socialistas y que con interés crecien­ te observaba las tentativas de organización proletaria. en medio del torbelli­ no de ese año. Germán Avr» Lallemant. . naturalistas. 1 • L l compañero Lallemant. En sus A puntes recuerda Kiihn: '‘Ignorado de los militantes y lejos de la Capital Federal. En su patria estudió ingeniería de minas. Enseguida puso manos a su obra.

que no poseía ningún entusias­ mo por las especulaciones. Cuando los primeros entre estos refugiados pisaron el puerto de Buenos Aires. en lo­ do caso. . aunque es conocido que su padre.60 jo s é Ha t z En cer luego de una estadía en Brasil. Lallemant tenía ya una obra importante realizada en el país. a la enseñanza y a la agrimensura. también radicado en la Argentina. Allí. y que sus parientes Robcrt Christian y Alex Ave L a ­ llemant (el primero estudioso de diversas ramas de las cien­ cias naturales) residían en BrasiL Un texto atribuye el aban­ dono de su patria "a las persecuciones bismarekianas contra los socialistas en Alemania”. donde abrió en 1871 el socavón de Ji­ ménez y examinó la veta principal del Cerro Rico. Trabajó como agrimensor durante largos años. No se saben exactamen­ te los motivos para su emigración. especialmente en el tiro de San Fermín. de Jas relaciones de producción. las exploraciones mineralógicas y la enseñan­ za. para luego regresar a Ale­ mania. pero en 1873 murió uno de sus asociados y su heredero formó una nueva compañía con un fuerte capital. Como ingeniero de minas inició la explotación de la Ca­ rolina. en San Luis. si bien cabe señalar que.2 Uno de los primeros encargos que tuvo en su nueva tie­ rra fue el que le hizo el gobierno para construir el cami­ no que uniría Buenos Aires con el entonces pueblo de Flo­ res. Estudió con el sabio Burmeister. halló mineral que le produjo regular beneficio. aprovechó el momento para re­ tirarse de la empresa y volcar sus esfuerzos posteriores a la agrimensura. había ocupado una cátedra en la Univer­ sidad de Río de Janeiro en 1837. llegó a este hemisferio años antes que la oleada de exiliados socialistas desterrados por la represión de Bismarek. donde se dedicó a la minería. Lallemant. medico. lo que le permitió un conocimiento muy profundo de la vida rural. de hábitos y costumbres. Viajó luego al interior (Mendoza y más tarde San Luis).

el aparato con la prolijidad precisa. así co­ mo por su labor minera había conquistado el derecho a fir­ mar Pirquinero. así como rector de este último. El matrimo­ nio no tuvo descendencia. engreído ante telúricos abolengos y aplastado por el atraso latifundista. después de las fatales experiencias. 2. El ingeniero de Lübeck se convirtió en experto conocedor del hombre. hacia 1872. L O S TRABAJADORES En San Luis fue profesor en la Escuela Normal y de Físi­ ca y Cosmografía en el Colegio Nacional. de la fauna y de la flora de ese interior que algunos destaca­ dos hombres públicos argentinos irían descubriendo por la literatura que llegaba de París. el 27 de julio de 1872. vivo en el desierto. De ahí en adelante acreditaría títulos más que suficien­ tes para emplear el seudónimo literario de Puntano. Formó sus laboratorios y colec­ ciones mineralógicas.LOS MAHXISTAS ARGENTINOS DEL NOVENTA 81 de pleitos que lo llevaron a familiarizarse con las raíces s o cíales e históricas de las clases dominantes. enfrentando la indiferencia u hostili­ dad del chato medio provinciano. En San Luis se casó. además de dibujar mapas de ejecución magistral —que debieron im- . construir aquí. En su tra­ bajo titulado ‘‘Aforismos sobre igromctría” describe un apa­ rato de su invención. en San Luis. para po­ nerlos a salvo ante la ignorancia y persecución del Rector y Presbítero El culto científico debió tener un gran amor a su patria adoptiva y a su pueblo para soportar tan­ tas afrentas. En estas expediciones. donde he tenido. que 1c permitieron completar conocimientos adquiridos en su actividad como agrimensor. Realizó diversas excursiones mineralógicas y geológicas. pero no deja de denunciar: “No he podido. por falta de recursos. con la maestra puntana Enriqueta Lucio Lucero. que retirar sus instrumentos del recinto del Colegio Nacional.

un plano general. un plano de máquinas y otro de un establecimiento de concen­ tración de minerales. uno de las per­ tenencias y derechos mineros según el Código de minas. un hombre de su talla y modalidades no podía durar en un puesto público. Cuesta poco imaginar el choque que debió producirse con el novel funcionario.* Componen el volumen 136 páginas. explica cómo ha ideado y con st ni ido la planta de explotación. sino que tenía por objeto ex­ perimentar las posibilidades que brindaba el subsuelo. Como él se la ganaron mu- . la de un Pago Chico con ínfulas de genealogías. acerca del origen de Jos deslindes fundiarios. no menos subversivas para el rústico panorama espiritual de los grupos dominantes. aprovecha para poner en evidencia las fallas del Código de minería de la época. Esta em­ presa tampoco llevaba (como ninguna de las que empren­ dió Lallemant) fines de lucro. dada la precisión re­ querida. sobre todo. lo que Lallemant —que ya ha­ bía pasado por similares situaciones— no dejó de consignar y de lamentar en el texto. Destruidas sus posibilidades de docente o de planificador p o r la más retardataria de las burocracias. asalariado al ser­ vicio de estancieros que ni sospecharían Jas dotes de su agrimensor. imposibilitado de promo­ ver industrias y explotaciones mineras ante la inexistencia de condiciones sociales y económicas que lo permitieran. Desde luego. Por cierto tiempo desempeñó la jefatura del departamen­ to de topografía de San Luis y fue director de la oficina provincial de estadísticas. Pe­ ro el directorio de la sociedad se deslumbró con ilusorias perspectivas de explotación.82 JO S E HATZKit primirse algunos cíe ellos en Alemania. Sirva como ejemplo E l param iU o d e U spcdlata. Lo interesante es que. si­ guió con su teodolito midiendo latifundios. y. Tenía sus opiniones sobre la función social de Ja estadística y Lis tenía. junto a la inves­ tigación. Así se ganó la vida.se ocupó muy especialmente en estudiar las posi­ bilidades de empleo práctico de los recursos del subsuelo.

"Observaciones meteorológicas levantadas en San Luis". “Notas so­ bre una nueva relación entre la comí uctilrili dad eléctrica de los meta­ les y sus caracteres moleculares*'. “Estudios actinométricos''. L as i n v e s t í c :a c i ó n e s Durante un lapso breve fue profesor en la Universidad de Córdoba. El Boletín del Instituto Geográfico Argentino publicó sus trabajos “Sistema fluvial de la región andina.. “Comunicaciones sobre !a geología argentina”. “Apuntes sobre alturas absolutas**. En esa misma ciudad acababa de fundarse la Aca­ demia Nacional de Ciencias.LOS M . "Apuntes mineros** y “Datos mineros de la República Oriental1'. Ríos de la provincia de San Luis".d publicó observaciones cartográficas sobre el departamento mendocino de Las lleras. En estas ins­ tituciones volcó sus serios esfuerzos de investigador. En los Atuih's del Museo de la misnta ciud.UIXISTAS ARGENTINOS I>1L NOVKNTA oh os. “Notas sobre electrometría moder­ na’*. Lallemant supo hacer otra cosa: conquistó un honroso sitio en la posteridad. frustrados y varados cu algún remanso de la historia. con la que colaboró. ‘‘Notas sobre un método para la compara­ ción de las intensidades de gravedad". “Notas sobre Jos lavaderos y criadnos (sic) auiifcros de los cerritos blancos en Jas sierras de San Luis**. 3. “Declinación magnética en San Luis". así co­ mo con la Sociedad Científica Argentina. “Estudios mierominrralógicos hechos en las rocas de la provincia de San Luis**. que aparecieron en las A ctas y A nales respectivos. En la prestigiosa publicación científica bonaerense La Plata \fonatichrift pueden leerse también “Oinervacio­ nes meteorológicas** suyas. “Aforismos sobre Rigroxnetria'*.0 ° Incluían temas como: “Apuntes sobre la geognosía <le la sierra de San Luis”. “Estudios mineros de la provincia de Mendoza”. de la que fue miembro activo y corresponsal durante años. “Notas sobre Ira lujos geodésicos'* en la misma provin- . “Excursión minera a la Cordillera de los Andes**. “Comunicaciones ni ¡ñera lógicas".

000 que fue motivo de admiración para contemporáneos y para genera­ ciones posteriores. los aspectos humanos. '‘Datos orográfícos e bidrosoópicos".84 JO S É R A T Z E r Por encargo oficial escribió en 1882. El infortunado tomo pudo ver la luz. las modificaciones introducidas por el hombre mediante el riego y la vialidad.5 La otra gran tarea científica a que consagró sus inquie­ tudes fue la confección de un mapa de la provincia. mineros e industriales. el escritor em­ plea una sinceridad totalmente herética para los funciona­ rios de la época. Su calidad no tolera dudas: 166 páginas con infor­ maciones y conceptos cuidadosamente reunidos. higiene. dice Ada I. población. se la ha llamado. apuntala­ dos por tablas estadísticas. ~Datos geo­ gráficos de la provincia de Mendoza". administración. Pastore. tuvo un destino bo­ rrascoso. Tam ­ bién para 1882. por ende. Por ejemplo. cuadros con costos y precios. “Obra magna". "tal vez por demasia­ do sincero**. En él se describen la naturaleza. las entrañas de la tie­ rra. Este trabajo individual era tan bueno que la Dirección de Minas y Geocia. En efecto. en las mo­ destas prensas pueblerinas de una imprenta local. de gran profundidad y extensa documentación. también cíe Sun Luis. la M em oria descriptiva ¿le le provincia d e San Luis. los progresos agronómicos. etc. con motivo del con­ curso para la exposición continental de ese año. “Es­ tudio geográfico ile la cordillera de Mendoza y Neuquén”. los recursos y explotaciones ganaderas y apícolas. Este libro. sus vegetales y animales. “ninguna expropiación puede ser más justificada que aquella que haría el Estado con propósitos selvicultores*. publicó un mapa en escala 1. la caza y la pesca. . cuando anotaba que “nues­ tros bosques se destruyen diariamente en interés del capital individual’' y que. por su claridad y exactitud. seis años después y por cuenta del autor. Sin embargo el trabajo se perdió en los vericuetos burocráticos.400. bajo los auspicios del Instituto Geográfico Argentino. el clima.

LOS MAHXISTAS ARGENTINOS DEL NOVENTA

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logia de la Nación, antes de poder editar el mapa de San
Luis en escala 1:500.000, prefirió sacar una copia facsimilar
del de Lallemant.
La tierra puntana era ya su tierra, si no por el hecho
casual de haber nacido en ella, por el derecho más valede­
ro de haber logrado conocerla metro a metro. La muerte lo
sorprendió cuando trabajaba en un proyecto que ocupó su
vida durante años: un monumental mapa topográfico de
San Luis en escala 1:100.000.
Dijo Modesto Quiroga al despedir sus restos: “Consagra­
da su personalidad mundial, de hombre de ciencia, sereno
y fuerte, al estudio de nuestra provincia durante más de
treinta años, anhelaba, en el ocaso de su carrera de produc­
ción y de
luz, realizar la
síntesis de toda su labor inmensa
en un nuevo y gran mapa topográfico, detallado, de la pro­
vincia, que revelase sus condiciones geográficas y sus fuen­
tes naturales de riqueza y en una nueva geografía de San
Luis, que consignase sus progresos y ofreciese orientaciones
más precisas y definidas a ulteriores investigaciones, a la vez
que proyectase luces de experiencia y de estudio, útiles pa­
ra la más productiva explotación de sus recursos naturales,
de alguna importancia económica y necesarios también pa­
ra el más eficiente desarrollo de una administración más ra­
cional de nuestra riqueza privada y pública”.
En 1907 su vida declinaba pero tuvo fuerzas para elevar
una comunicación escrita a la Dirección de Minas y Geolo­
gía de la Nación sobre la
presencia de cianita en elrío Níarayes, ya que juzgaba importante y utilizable esta existen­
cia de mineral.
4.

C ie n t íf ic o

P o l if a c é t ic o

Su vocación polifacética, nunca limitada por ura especialización exagerada, le permitió volcarse a observaciones que
no estaban dentro de lo que era su dominio específico. Es

86

JO S É JRATZKR

o>erto que cuando así procedió dejó expresa constancia de
su insuficiente preparación en el teína que encaraba y en
tules casos consiguió sus apuntes sin pretender teorizar o
generalizar. Esta voluntaria limitación proclama su serie^
dad. Pero la agudeza de las observaciones, en materias no
abordadas por los especialistas, revela sus excepcionales do­
tes científicas.
En 18S2, en la Revista de la Sociedad Geográfica A rgen ­
tina, publicó una carta a su director sobre “A rq u eo log ía de
San Luis” Según Ada I. Pastore 'son cuatro páginas escue­
tas, pero dicen más, con más claridad, e inspiran más con­
fianza, que muchos escritos contemporáneos suyos o aun
posteriores, sobre los restos indígenas de San Luis .
Mayor significado tienen sus “Ligeros apuntes de la flo­
ra p un tana”, que publicó durante meses en la revista í^a
Agricultura, En la introducción es muy explícito: “Impresio­
nado por la terrible pobreza y miseria en que veo sumida
la inmensa mayoría de mis conciudadanos en esta provin­
cia afligida por un colmo de desgracias, entre las que figu­
ra en primer lugar la ignorancia, me atrevo a ofrecerles
unos ligeros apuntes sobre la flora de la provincia, acom­
pañados de anotaciones sobre la utilidad que tienen y pue­
den tener las plantas más comunes de este territorio. Si co­
mo lego me atrevo a emprender tal tarea, lo hago porque
considero que en nuestros establecimientos de instrucción
común, tan deficientes como reducidos, no se enseña nada
de historia natural, y con la esperanza de que quizás estos
renglones pudieran inducir a otros más competentes, como
son los señores profesores del ramo en los establecimientos
nacionales y en las escuelas normales de esta provincia a
corregir y a completar mi ensayo. Como agrimensor, obli­
gado a trabajar en el servicio tu* nuestros terratenientes por
el pan diario, no he contado con los medios necesarios pa­
ra llevar mis observaciones y mis estudios más allá, (jue en

L O S M AIU C ISTA S ARGENTINOS DEL NOVENTA

87

]a forma de simples apuntes de un transeúnte en busca de
ocupación”.
Este “transeúnte"’ era, como ya lo había mostrado, un per­
sonaje bastante poco frecuente en las sendas sanluiseñas. Se
permitió denunciar la despoblación forestal ocasionada por
Ja voracidad de las empresas ferroviarias (que quemaban
bosques enteros en sus locomotoras) y por la incuria del
latifundista. ‘*La especulación capitalista desenfrenada, la
sed incansable de ganancias de nuestros grandes terrate^
nientcs, destruye cada día una mayor fracción del monte
que desaparece completamente en los alrededores de los lu­
gares poblados”. Esto iba por lo que se destruía. Con el otro
puño golpeaba por lo que se dejaba de hacer: “las pencas
tienen una grande importancia para esta provincia y Ja ten­
drían mucho más si nuestros estancieros fuesen un poco más
emprendedores”. O también este otro "ligero” apunte: “447.
Triticum uulgare L. El trigo. Se cultiva relativamente muy
poco en la provincia y el cultivo va cada vez a menos. En
Ja sierra donde las heladas no permiten el cultivo del maíz,
se siembra trigo, cuya labranza da muy buenos resultados.
Y sin embargo, compramos toda la harina para el consumo
en Santa Fe. Según datos que he podido obtener, con ex­
cepción de algunas tahonas antiguas, no trabaja un solo mo­
lino en la provincia este año. Los buenos molinos que ha­
bía en Trapiche, San Pablo, Merlo y Lujan han suspendi­
do sus tareas, según me dicen por los derechos y patentes
sumamente crecidos que el gobierno les cobra. El chaca­
rero distingue entre blanco, de pan, amarillo y candel. La
labranza se hace de modo antiguo y rutinariamente”.
Esto lo escribía en 1895 el alemán nacido a orillas del
mar Báltico, el científico que perseguía casi maniáticamen­
te la perfección de sus experimentos, el marxista que ya
había cumplido la etapa de El O brero. No se dejaba im­
presionar por míticas voces de la tierra, no idealizaba la mi­
seria. Pero buscaba cómo defender los gérmenes de indus-

sí. controlaba las radiaciones solares. Fue experimentación que desbordó su habitual se­ de pantana para volcarse por la geografía argentina y uru­ guaya. Sin embargo. esta labor experimen­ tal tenía otro sello distintivo. Lallemant. Estaba al tanto de los desarrollos teóricos mediante refle­ xiva lectura de las publicaciones nacionales y extranjeras. di­ bujaba mapas y escribía. verificada mediante una actividad múltiple. ése es el refugio preferido por Lallemant. el proletario. sabio respetado en los centros científicos del país. que heredería en lo futuro el fruto de . Mendoza. laboratorios. A lo largo de esta vasta producción se delinean los retazos de su formación científica: sólida base teórica y preocupa­ ción práctica constante. Más no por ello dejaba un instante la experi­ mentación y la exploración. iniciaba proyectos de aprovechamiento minero. Buenos Aires. él mismo incursionaba en la formulación de leyes teóricas. pobres frutos carnosos del desamparo vegetal en su provincia de elección. Y en esta naturaleza tan mal delimitada aún. sus­ cripto al diario de sesiones del Parlamento alemán para se­ guir la evolución legislativa del principal destacamento de la socialdemocracia mundial. enunciando algunas de su cosecha. socialista. Hacía trabajos microscópicos de minuciosidad extrema. cuyas evoluciones concentraron sus más preciosas energías de investigador y de hombre de acción: el traba­ jador. Y se ocupó tan concienzudamente que. llegada la ocasión. observaba la flora y la fauna. Rosa­ rio o la Banda Oriental. un personaje central. Se hizo recorriendo campos y sierras. concluyó una inédita Flora Funiana. Lecturas. se ocupaba de las j>encas. Pero el gran libro. Córdoba. Neuquén. medía las precipitaciones pluvia­ les. en 1909.JO S É IIATZER trias locales barridos por la asociación entre el latifundio y los grandes capitalistas que hacían converger la producción cerealera a los puertos litoraleños. un año an­ tes de morir. el esplendoroso laboratorio de millones de kiló­ metros cuadrados. Las estudiaba y.

LOS MARXISTAS AJRGENTINOS DEL NOVENTA 89 ]a técnica. De todos modos. la emancipación de la clase obrera. 5. Aunque residió y trabajó en el país cuando obraron los grupos adheridos a la Primera Internacional. También parece fuera de duda. ni que lo fuera durante sus primeros años de residencia. que­ da al descubierto su contacto con uno de los principales cen­ tros teóricos del movimiento socialista. pero que lo he­ redaría solo a condición de terminar con la explotación y el atraso social. pero no podían darle la base teórica que tuvo. hay indi­ cios de que nunca descuidó la actividad social y política. Toda la ciencia. No sabemos de qué manera llegó al hondo conocimiento del márxismo que caracterizó su lucha política y social. se co­ noce que fue corresponsal de la revista socialdemócrata ale­ mana D ie N eu e Zeit. redac­ tada por Karl Kautsky y que entre 18S5 y 1895 publicó algu­ nas colaboraciones de Engels. En cambio. por tanto que su agudeza ideológica estuvo alimentada por los contactos con las cabe­ zas marxistas más importantes de su tiempo. aunque puede suponerse que así ocurrió. E l lu c h a d o r llav una convergencia entre su vocación dedicada a las cien­ cia. que apareció a partir de 1S83. de la ciencia y de la naturaleza. el espíritu de in­ vestigador y realizador del sabio se volcaron a la más no­ bles de las causas. No es seguro que llegara al país siendo socialista. pa- . no se sabe que haya mantenido alguna relación con ellos. la perfección técnica. naturales y su vocación social. Pero quedan pocas cons­ tancias sobre cómo se produjo este proceso. Parece fuera de dudas que el Club Vorwarts fue el vehícu­ lo que le permitió seguir las nacientes experiencias del movi­ miento obrero argentino. Estas experiencias fueron vitales pa­ ra su accionar. Si bien falta precisar fecha y contenido de su colaboración con la mencionada revista.

escribió en L a Vanguardia.6 E l 8 de marzo se realizaron las elecciones y en medio de un fraude descara­ do. Juan Schafer. desde su aparición.90 JO S É RATZF. rindió homenaje a su . Justo. Adrián Patroni. Elíos designaron para esas históricas candidaturas a Juan B. Germán Ave Lallemant. En febrero se había reunido la asamblea de afiliados so­ cialistas que figuraban como electores en el padrón oficial. Además de su labor en E l O brero. En 1903 se lo vio actuar como secretario del Centro So­ cialista de Mendoza. Al poco tiempo de su llegada al país fundó una escuela para obreros —niños y adultos. hombres y mujeres— con una Academia anexa donde se enseñaban las doctrinas sociales avanzadas. zapatero. Fue colaborador del Vortv'árts (periódico del club del mismo nombre). A tal grado llegaron sus trabajos para esta publicación. Cuando murió (el 2 de setiembre de 1910. J ai V anguardia. lo que es motivo más que suficiente para explicar su retiro de la empresa. en el que publicó unas interesantes “Memorias de un agrimensor'. del Cen­ tro Socialista del Pilar y del club Vorwiirts. En 1896 el Partido Socialista Obrero Argentino presentó su primera lista de candidatos a diputados al Congreso Nacio­ nal. que en enero de 1896 se trasladó a Buenos Aires para incorporarse a su re* dacción. alegato social basado en sus experiencias per­ sonales.R raídamente a sus tareas profesionales y científicas. Sus artículos de vibrante tono social y desnuda ar­ quitectura socialista deben de haber causado dificultades. del Centro Socialista de Balvanera. Gabriel Abad. en su nú­ mero del 14 de setiembre de ese año. en San Lu is). las autoridades adjudicaron 138 votos a dicha lista. foguis­ ta. Lallemant fue propuesto por los delegados del Centro So­ cialista Obrero. Tuvo importante participación en la revista semanal J ai Agricultura. médico. colaboró en los primeros números de E l Socialista (continuador del anterior) y. pin­ tor. que apareció de 1893 en adelante. en su domicilio <le la calle Junín 864. ingeniero.

el mayor. . Aunque en ella sus méritos personales son de gran magnitud. funde su biografía con la historia del proletariado ar­ gentino. el mejor de todos ellos es que ae esa tarea socialista 1 1 0 se puede hablar circunscribiéndola a un hombre.LOS MARXISTAS ARGENTINOS DKL NOVENTA 91 memoria reproduciendo una de sus colaboraciones de 1894 en dicho periódico. Vasta y prolongada es la tarea socialista y revolucionaria de Lallemant. En la medida que vuelca su ciencia en la revo­ lución.

.

los problemas reales planteados ante el movimiento obre­ ro. Muy bien lo sabían los clásicos del marxismo. Decía Lenin que *no puede ni hablar­ se de una ideología independiente. Los fenó­ menos sociales no pueden ser tratados con regla y compás. entre ellos Lenin. Las condicio­ nes alentaban a una elaboración teórica más ajustada de las tareas socialistas en la Argentina. porque la clase proletaria es la realizadora de las tareas que la historia . Dijimos que en la clase obrera germinaba una conciencia de sí misma que sobrepasaba los reclamos doctrinarios y las simples aspiraciones económico-reivindicativas. elaborada por las mismas masas obreras en el curso de su movimiento”. cuyas palabras sobre la relación entre el movimiento obrero espontáneo y la conciencia socialista. Y.! Desde luego* la marcha de ese movimiento tiene una enorme influencia en la teoría por las tareas que propone a los ideólogos y por las experiencias que les brinda. Sin embargo. por sobre todo. no por conocidas han perdido su validez.CAPITULO V ~EL OBRERO " 1. es sabido que la relación entre estas condi­ ciones y el tipo de calidad de la política socialista que surge no resultan de aplicar una ecuación matemática. E l n iv e l de lo s s o c ia l is t a s En 1890 urgía ubicar científicamente. de una manera correc­ ta.

a lo sumo. ¿Qué había sucedido con el sabio investigador? El aconte­ cimiento más importante de su vida.''ignorado de los militantes”. sede de las más agudas contradicciones de clase. . No vaya a deducirse de esto que hubo un gran hombre profético que predicó hasta reunir una corte de conversos. el pensador lejano deshacía sus valijas en Buenos Aires. que incluimos al comenzar el capítulo anterior. A renglón seguido vienen los párrafos sobre Lallemant. El teórico se encontraba con el movimiento real. A pesar de todos sus méritos. Volvamos a los A puntes de Kühn. “liem os dicho ya «—escri­ be— que la gran mayoría de los miembros de la Sección Varia eran socialistas. . no tenían por lo general la preparación científica requerida para orientar a una clase que comenzaba a actuar en el plano nacional. Testimonio de ello es el primer manifiesto del Comité Internacional. pueden formular correctamente. al fina­ lizar el año 1890. ] Y el único intelectual que al principio contamos entre nosotros. en honor a la verdad. de la fuerza social quo encarnaba sus aspiraciones. centro del proletariado en ebullición. pero es necesario hacer constar que su socialismo en muchos casos era más bien instintivo que el resultado de estudios metódicos [ . hay que decir. quo es obra exclusiva de Winiger”. no era la persona que hubiera podido sembrar ideas más claras sobre el socialismo. indica que el pensamiento teórico y político de Lallemant tuvo hasta entonces escasa repercu­ sión en los grupos socialistas actuantes. . tangible. que del socialismo tenía ideas bastante confusas. los socialistas que encabeza­ ron las acciones proletarias previas al 90 y durante casi todo ese año. Sin embargo. el literato suizo José Winigcr.94 JO S É H A T Z ER propone y que los teóricos. Esa frase. y se ponía a la tarea de editar un periódico. Sin querer desconocerle los méritos adquiridos con la buena voluntad de que dio pruebas abundantes.

luego cofundador del Partido Socialista. se incorporó a su corriente intemacionalista y fue tam­ bién cofundador y dirigente del Partido Comunista. intervino en aquellas labores de 1S90. ¿ (‘signado por el Vorwarts para la comisión promotora del primero de mayo. Guillermo Schulze. producida la Revolu­ ción Rusa reclamó una posición intemacionalista. Recordemos aun­ que más no sea algunos. diri­ gente de la Federación Obrera. inició las gestiones para la edición y fue cofundador y colaborador de Jm Vanguardia*. en cuya* lilas militaba cuando falleció. ingresó finalmente en el Partido Comunista. estuvo en el plantel de redactores de El O b rero. Gotardo Hümmel. En Ja formación de) movimiento socialista ro v o lucionario argentino coincidió un núcleo de dirigentes que reflejaban experiencias bastante variadas. culto y combativo representante de su clase. participó en los balbuceos del movimiento obrero. dirigente en la Federa­ ción Obrera y en el Partido Socialista. fue dirigente de la Fede­ ración Obrera y de la primera Agrupación Socialista. dirigente de huelgas y secretario general del sindicato de carpinteros» llegó con esta representación al primer Comité Internacional Obrero y fue orador el 1? de mayo de 1890. Carlos Mauli. fue redactor de E l O brero y luego de E l Socialista. participó en la fundación del Partido Socialista y en el posterior desaí rollo del movimiento proletario. . promovió posterior­ mente a su continuador E l Socialista. se contó entre los fundadores y dirigentes del Partido Socia­ lista. Kühn recuerda que Risso se encargó especialmente de mantener la polémica con los ímizzinistus desde las páginas de E l O hrero. integró el comité orga­ n izad or del P* de Mayo de 1890. Domingo Risso. y con lo mejor de la corriente ‘‘tercerista” del socialismo ingresó en el recientemente fundado Partido Comunista. colaborador de E l Socialista.LOS M ARXISTA S ARCENTINOS D I'L NOVKNTA 95 Nada de eso. militante obrero. enseguida miembro del Comité Interna­ cional Obrero y dirigente del comité federal de la Federa­ ción Obrera. desde el C lub Vorwiirts y la Sección Varia. Augusto Kühn.

Más abajo. . centro de debates y de confrontación de opiniones.96 JO SÉ R A T Z E R cofundador del Partido Socialista. Se trata de la nota editorial y del trabajo titulado “La crisis económica y financiera”. Sobre el cabezal el lema del M an ifiesto de Marx y Engels: “Proletarios de todos los países.2 Los méritos de estos destacados militantes de] movimiento proletario se conjugaron con los conocimientos de Lallemant. que salió a la luz el 12 de dicho mes. Periódico Semanal. Editor Germán Ave Lallemant*. A diferencia de los ante­ riores grupos internacionales. la nueva hoja marxista tenía cabal noción sobre la existencia de un proletariado con arraigo en la vida nacional. encabezada por Lallemant. Se preparaba el número inicial de El O brero. ración política y teórica de las tarcas de la clase obrera en la Argentina. a diferencia incluso del Club Vorwarts (que inicialmente se consideró parte de la socialdemocraeia alem an a). dirigente del Vorwiirts. En su primer número publicó dos artículos de gran impor­ tancia. que sirvieron para trazar el programa y para deslindar posiciones. afectados por un crónico espíritu doctrinario. el local ubicado en el numero 650 de la calle Reconquista vio ajetrearse a esa pléyade de socialistas. E l Obrero fue tribuna de ideas. A n ÁUSIS MABXISTA En los primeros días de diciembre de 1S9Q. instrumento de vinculación y organización de quienes aspiraban a constituirse en van­ guardia socialista del proletariado. también cofundador del Partido Socialista e igualmente más tarde militante comunista. Germán Müller. 2. Organo de la Federación Obrera. lo que permitió que se dieran importantes pasos en la elabo-. En ellos se partía de los acontecimientos obreros argentinos. unios". se afilió luego al Partido Comunista. los subtítulos definitorios: “Defensor de los inttv reses de la clase proletaria.

acaba de tomar posición frente al orden social vigente”. Tras una larga etapa de experiencias políticas y gremiales.LOS MARXISTAS ARGENTINOS DEL NOVENTA 97 Hacía pie firme en los principios. sobre todo del magno acto de presentación proletaria en la sociedad argentina. para luego extraer las enseñanzas pertinentes. explicaba el papel del Comité Internacional creado en Buenos Aires y del Congreso socia­ lista internacional de París. la presencia política del prole* tariado. con autonomía de las otras clases sociales. . para imponer su poderío. al encontrar su punto de convergencia en la vida social argentina. que. para formar el núcleo de una nueva clase. unios!”. E l O brero arrancaba de la experiencia hecha. Realzaba el signifi­ cado de esta demostración. El manifiesto del 1? de mayo había aportado aquella pre­ . es inseparable de la participación enérgica que como clase tiene que tomar en la política del país". el marxismo comenzaba a encar­ nar en el movimiento obrero. E l O brero proclamaba que “la lucha de la clase proletaria por el mejoramiento de su situación económica. ] No dejarnos por eso nunca de reco rd a rle s: ¡Proletarios argentinos. “Venimos a presentarnos —decía— a la arena de la lucha de los partidos polílícos de esta república como campeones del proletariado que acaba de desprenderse de la masa no poseedora. La teoría socialista y el movimiento obrero. Consciente de esa realidad. de conformación de la clase. inspirada por la sublime doctrina del socialismo científico moderno. En su presentación. cuyes teoremas fundamentales son: la concepción materialista de la historia y la revelación del misterio de la producción capitalista por medio de la supervalía [plusvalía] —los grandes descubrimientos de nuestro inmortal Carlos Marx—. . el l 9 de mayo. afirmaba que. enarbolaba las verdaderas condiciones en que se movía la clase trabajadora en el país. alumbra­ ron un objetivo muy claro. Sin asomo de dudas. a los proletarios "no nos falta más que unirnos [ .

Uno de estos. el cual había nombrado tres secretarios traductores y permitido en las deliberaciones el uso de idiomas cxtranjeros. advertían consecuentemente que había relaciones y oposicio­ nes con las otras clases. Al tomar conciencia de su profunda autonomía como clase. ¿Los lazos intemacionalistas se mantendrían afirmando los principios proletarios de un movimiento argen­ tino o apuntalando los caracteres inmigratorios (transitorios pero predominantes) de la actividad desplegada? No es casual que una de las primeras resoluciones del Comité Federal obrero —que sustituyó al Comité Interna­ cional— fuera dejar sin efecto otra de su predecesor. Las aspiraciones proletarias en la política nacional argentina iban abriéndose paso por enci­ ma de intereses multinacionales: en estas condiciones. Los socialistas. peculiares del país. promotores del acto.JO S É 93 RATZER cisión sobre "los fines próximos de nuestras aspiraciones*’ que irían a facilitar la preparación y la lucha para la “emancipa­ ción social definitiva'*. en la necesidad de elegir su camino. el análisis subía varios peldaños. de optar. objetivamente. que debían desen­ trañarse mediante la lucha política y el estudio de sus meca­ nismos económicos y sociales. P o l ít ic a n a c io n a l El O brero recogía con su elaboración teórica v política el fruto ya en sazón de su clase. 3. Con el nuevo periódico. La elección del idioma planteaba una opción sobre el futuro del movimiento. fue el de la lengua en que debían expresarse las organizaciones de los trabajadores. se proponían nada menos que elaborar el camino p olítico autónomo que llevaría al proletariado de sus reivindicaciones inmediatas y de la organización de resistencia hacia la sociedad sin explo­ tación del hombre por el hombre. el naciente movimiento estaba. nada suave por cierto. en infinidad de terrenos. del petitorio y de la futura Federación Obrera.3 .

No se trata de buena o m^la fe. Nacionalistas burgueses y social reformistas tienen la brújula de otra clase. pero a las que no ha de ser ajeno el hecho ya apuntado de que la gran masa de socialistas es europea y no del habla castellana’ . la verdad es que no comprendió que estaba analizando el ejemplo de lo opuesto a “un movimiento autén­ ticamente extranjero". ni una ni otra razón lingüística es aceptable como explicación principal de la cesación del periódico. sino por otros cartabones. por encima de las consideraciones morales hay una ceguera histórica común a unos y otros. Juan B. y no miden los fenómenos por su auténtica relación con el proletariado. ] quizá por otras causas que se nos esconden. Payró que E l O brero "no pudo sostenerse [ . El calabrés o el catalán no servían para que el proletariado actuara como clase en la .5 Es muy interesante comparar estas expresiones más o menos despectivas (abundan otras similares de diversos auto­ res) con una opinión casi contemporánea de los hechos anali­ zados. sus comités solían titularse 'internacionales*. Justo dejó traslucir esta incomprensión cuando escribió que “era aquel un movimiento realmente extranjero.. . El estilo mismo de E\ O brero denun­ ciaba el origen tudesco del ingeniero Ave Lallemant y de les obreros que lo redactaban’ Si bien es cierto que Justo intentó inmediatamente explicar que esta extranjería no impli­ caba exotismo. y en ellos tratábase de dar representación a las diversas len­ guas y nacionalidades. ..] *. Dardo Cúneo insistió también en el lenguaje: “En prosa que se deja suponer como mala traducción de quien ha escrito sobre realidades argentinas en lenguaje europeo [. que en definitiva abren paso a un análisis burgués.LOS MARXISTAS ARGENTINOS DEL NOVENTA 99 No pueden percibir este arraigo nacional los escritores ganados por el nacionalismo burgués o por el revisionismo socialista. italiano. francés y alemán. Pero Payró pone el dedo en la llaga. Desde luego. En sus reuniones alternaban los discursos en español. En 1896 escribió Roberto J.

o “no revolucionario”. que reivindica el carácter clasista de la organización obrera desde sus orígenes. Y ese q u é parece desagradar tanto al reformismo como al nacionalismo burgués.. Para restablecer la verdad histórica basta con hojear la colección de El O brero. Pero aquí y allá asoma esa puntita de desprecio por los obre­ ros e intelectuales marxistas que impulsaron El O brero y las primeras Federaciones proletarias ( “pequeño conglomerado de grupos doctrinarios y gremiales”). “no marxista”. En el trasfondo. a reformista. En rigor. aun a riesgo de perjudicar la inme­ diata comprensión de lo escrito. Este gran acierto de los marxistes de El O brero debe reivindicarse. a los que se opone la estabilidad y grandeza del Partido Socailista y de L a Vanguardia. En El O brero dominaba una honda inquietud por profundizar en la política nacional. Al fin y al cabo. Justo considera reprensible que los comités se lla­ maran “internacionales” (y lo escribe en un artículo desti­ nado nada menos que a L a N ación de 1910). subrayando al pasar que esta última estaba “redac­ tada principalmente por argentinos”. vale decir en buen romance. en algunos papeles que ridiculizan estos defectos se leen apologías del lunfardo o exaltaciones del cocoliche sainetes­ c o . El O brero no quiso ser un auxiliar idiomático para acercar a los grupos que no hablaban castellano. que defiende el papel desempeñado por el movimiento de los trabajadores. cabe insistir en que el tono general del trabajo de Justo que comentamos es positivo. ^argen­ tino” comienza a equivaler a “no intemacionalista”. elec- .100 JO S É RA TZER arena nacional. sino el órgano de la presencia política proletaria en el ámbito argentino. No está en cuestión cómo sino qué se dijo. A esa gran masa de socialistas extranjeros se Ies hablaba en el idioma que debían emplear si pretendían accionar políticamente. Veamos primero la temática.. sin sonrojo alguno por el vocabulario o la construcción nada castizos. Se analizaban número a número los hechos más salientes.

etc. “Compañía Sudamericana de Billetes de Banco”. “Revista del exterior'* que incluye comentarios sobre un úcase antisemita en Rusia. Hemos tomado al azar un numero (en este caso el 6. habitual flagelo de las clases trabajado­ ras. “Leopoldo Rocchi”. denuncia que esta firma —antes Stiller y Laas— debe dos meses a sus operarios..? “Nuestra municipalidad”. “Correspondencia”. Completaban el ejemplar avisos de la Federación Obrera. “Nuestros alimentos”. que comprende “La Unión Cívica” (perspectivas políticas y electorales) “Banco Hipotecario de la Provincia” (empapelamiento de los pequeños capitalistas). “Moral pública” (contra Roca y sus métodos de corrupción). que considera el presupuesto comunal. del 31 de enero de 1891) y encontramos los siguientes temas: '‘El primero de mayo” nota en que se hace el balance de la fecha y se marchan las correspondientes perspectivas. carta obrera que informa que dicho arquitecto debo a sus empleados cuatro meses de sueldo. ‘"Inmigración y emigración”. balance y consideraciones críticas sobre una asamblea gremial. donde se analizan los graves problemas de los inmigrantes. por no hablar de los estudios económicos y sociales. “Los elementos de producción en la República Argentina". mensajes presidenciales. “La reunión de car­ pinteros del domingo”. “Los terrenos de Durañoña” (muestra la degradación de la justicia burguesa a través de un proceso). un escándalo en la sociedad burguesa de Francia y un análisis •sobre las relaciones con Chile (se toma allí el conflicto fron­ terizo desde el ángulo internacional): “Revista del interior*.LOS MARXISTAS ARGENTINOS DEL NOVENTA 101 cienes. “La ley de desmonetización” (explica cómo rigen al mundo las leyes del capitalismo). actividad parlamentaria. parte de la serie de artículos teóricos y de investigación socio-económica sobre el tema. dedicada en este número al estado de la provincia de Santa F e . diarios burgueses y oligárquicos. nota sobre su calidad y precios. de la Sociedad Internacional de . “La opinión europea [sobre la Argentina]” (refleja comentarios periodís­ ticos).

puesto que el semanario —inconcebible sin el esfuerzo personal de Lallemant— surgió como resultado de una aspiración de los prole­ tarios socialistas. Era un vocero intemacionalista. Esta relación con la clase estuvo basada esencialmente en el entronque con lo que ya existía de movimiento obrero. un instrumento de análisis nacional como no lo hubo hasta entonces. Lallemant y sus camaradas se preocuparon diariamente por ahondar en el real conocimiento de la situación y de las aspiraciones de las masas trabajadoras en la Argentina. E l O brero partía de la clase misma. agregaba: Ocupándose el Comité de su encargo. inscripta como se dijo entre los objetivos trazados a comienzos de 1890. y uno al final en que el periódico anuncia informaciones y con­ sejos gratuitos en trámites ante juzgados y administraciones. para abrir camino a su misión de revolucionr la sociedad de explotación y miseria. C o K O ajS O E N T O DE LA CLASE Para clarificar y apuntalar las aspiraciones del proletariado en la política argentina. fue interrumpido por los acontecimientos de julio. era una caja de resonancia de la situación argentina. entronque que se hizo de manera orgánica. desde luego. Pero a la vez. ele la Sociedad Internacional Obrera de Santa Fe y de la Sección Varia. Lo era por proletario y por marxista. En la comunicación cursada a las sociedades gremiales en diciembre de 1890. el Comité Internacional Obrero des­ pués de recordar los puntos adoptados en el acto del primero de mayo. Talabarteros y Oficios Anexos. Desde luego. pero sin permanecer librescamente en la reiteración de fórmulas aceptadas y sin vida. arrancando de un enfoque teórico marxista.102 JO S É ratzer Zapateros. 4 . también por marxista y por proletario. La situación porque está atravesando el país y otras dificultades más estorbaron núes- .

junto con la no menos sistemática labor de clarificación ideológica. el Comité de la Federación encargó de la dirección del periódico a una comisión. ”Como con el punto recién mencionado ha cumplido su obligación el Comité Internacional. órgano de la Federación”. En consonancia con ello el Comité Internacional citó a la asamblea constitutiva de la Federación de Trabajadores (pri­ mero para el 21 de diciembre. y espe­ ramos con la más entera confianza que se suscribirán todos los obreros capaces por medio de la inteligencia de considerar y salvar su bienestar y hacer la mayor propaganda entre los compañeros. que recomendamos como un ver­ dadero amigo y defensor enérgico de la clase obrera. "'El asunto del periódico era el más difícil. y nos felicitamos en poder proclamar E l O brero. además están formándose otras en esta capital como en otros puntos. como órgano de la Federación de Trabajadores de la República Argentina. De esta manera pudo proseguir la obra de compenetración entre la ideología socialista y el movimiento obrero. Se pretendía pasar a la etapa de la organización sistemática de la clase. Semanas más tarde. luego aplazada quince días) en cuyo orden del día figuraba un quinto punto de este tenor: *E l O brero. A pesar de todo. pero se llevará a cabo. cuando Lallemant debió regresar a San Luis. Está claro que el periódico confirmó y destacó un cambio de calidad en el movimiento proletario.IOS MARXISTAS ARGENTINOS DEL NOVENTA 103 tro trabajo. a fin de ilustrar a todos los trabajadores Sólo de este modo puede fecundar la tarea de El O brero en defensa de nuestras ideas. le resta solamente reco­ mendar a todos los trabajadores asociarse a las acciones de dicha federación”. periódico editado por el compañero G. el Comité lia empleado toda su energía para llevar a cabo su misión y tenemos el placer de constatar que varias sociedades obreras se han formado y adherido con otras ya existentes a nuestro movimiento. asegurando así la continuidad de la empresa. Lallemant. A. . especialmente favorecido.

insistiendo en reclam ar la sanción de leyes protectoras para los trabajadores. hasta la política impositiva discriminatoria del gobierno (qu e por ejemplo imponía tnsas mucho mayores a las bebidas populares que a los vinos señoriales). Lallemant en persona redactó un petitorio. . todos los aspectos de los sufrimientos proletarios fueron dise­ cados desde las columnas de E l O brero. En el número conmemorativo del l 9 de mayo de 1891. adoptado por el Comité Federal de la Federación Obrera y publicado en el número 62 correspondiente al 26 de marzo de 1892.104 JOSÉ 11ATZER Para llevarla a buen puerto. del 9 de enero de 1891). el costo de los artículos de prim era necesidad. quisieran trabajar en cualquier trabajo. En los primeros números desarrolló un tema de vital im portancia: "Creem os no equivocarnos si afirmamos que el número de trabajadores sin ocupación y fuera de trabajo en esta ciudad de Buenos Aires no baja de diez mil. la indigencia propia y de los de su familia. el ham bre en los hogares obreros. apoyándose en los artículos de su periódico. pro­ movieron un mitin de desocupados. Diez mil esclavos de la miseria que atormentados por el hambre. el vocero marxista recogía en sus páginas denuncias de casos agudos de explotación capi­ talista. en fin. Una vez más la prédica iba del brazo con la acción. el semanario publicó la petición que en la fecha debió entregar al Congreso nacional la Federación Obrera Argentina. Así en el número 5 apareció una extensa presentación de la Federación Obre­ ra al presidente de la República. 3. sea donde fuera. con tal de ganar tanto como para poder dar de comer a sus hijos" (núm . Carlos Pellegrini. por la menesterosidad. Cuando asomó una pequeña posibilidad de que el Concejo D eliberante porteño tratara la institución de una Bolsa de T rabajo. Los socialistas. Los horarios de trabajo (d e hasta dieciséis horas diarias). Esta preocupación reivindica ti va constante encontraba un cauce común en las acciones más generales. que se realizó en la Capi­ tal el 16 de enero.

por el método que ejemplifica y por el interés en mejorar el conocimiento de la verdadera situación y problemas del proletariado. si se respetaban los feria­ dos. transportes v construcciones que en mayor o menor grado tendían a e x a u ­ dirse a todo el país. obteniendo a través de la práctica colectiva de los organis­ mos proletarios. organización.). número de obreros y capataces en el mismo. de sus organizaciones. no se limitaron a actuar eu Buenos Aires.). sexo y edad. Periódicos. existía un conocimiento en vivo de la cla. regla­ mentos. C o n o c im ie n to d el pats La clase se asentaba en una trama de fábricas. poco podía esperarse en materia de información fidedigna). 5. condiciones y horarios de trabajo. etc. Al efecto publicaron un cuestiona­ rio que interrogaba sobre oficio y taller en que trabajaba el lector. aquí y allá. brota­ ron desparramadas fuera del ámbito porteño. etc. tiempo libre para comidas. Los organizadores marxistas (aunque quieran desconocerlo telú­ ricos ensayistas de diverso pelo). de su Esta­ do. estrechamente vinculados a esas luchas. Bien . La encuesta vale entonces. Pero la Federación Obrera estaba lejos de tener ’a fuerza necesaria.LOS MARXISTAS ARGENTINOS DEL NOVENTA 105 Como se ve. cuáles eran las condiciones materiales del taller.se. Mas no era lo suficientemente completo. los efectos del trabajo sobre el cuerpo. luvhas. en el número 54 (30 de enero de 1892) intentaron la realización de una en cuesta en vasta escala. Conscientes de ello. el modo de trabajo (temporal. el precio del pan. los redactores del periódico. si se trabajaba con herra­ mientas propias. más que por sus escasos resultados. condiciones de existencia del obrero (alquileres. régimen de retribuciones. dis­ tancia al lugar de trabajo. Una encuesta de esta envergadura requería que una potente organización proletaria la tomase en sus manos (puesto que de las clases explotadoras.

35. Anteriores signos de actividad proletaria han sido mencionados también en Campana. Chascomús. condensando y superando estos antecedentes. Tandil. E l O brero. el contacto con la experiencia auténtica de las masas. Berisso y Ensenada). puede darse por sintomático que más de la mitad de los ingresos administrativos provinieran de fuera de la ciudad porteña (téngase en cuenta que junto con ciudades y pueblos alejados. Mendoza. Lobos. La Plata. una administración (que equivale a un principio organizativo) que igualmente abrazaba el contorno nacional de la clase. Lanús. Tandil. Junín. Pergamino. Chivilcoy. corresponsales y agentes van aumentando la geografía de su difusión con otros pue­ blos. integran este interior de 1892. Esperanza. pero dada la cantidad de agencias y correspon­ dencia del interior acumulada durante su trajinada existencia. Rosario. la clara concepción . Baradero. Entre los recuerdos de Kühn 10 se exhuma una libreta de entradas y salidas de E l O brero en la que figura el siguiente detalle para marzo y abril de 1892: Cobranzas en la Capital. Rosario. un peso muy importante de su labor recayó en ios trabajadores del interior. Salta. En el numero 7. Recapitulemos: una distribución extendida por las arterias del proletariado argentino. Santa Fe. Capilla. Quilmes. Olavarría y Paraná.106 JO S É RATZER por el contrario. anuncia 16 agencias de suscripción en barriadas obreras capitalinas o suburbanas y en diversos puntos del interior de la República: Mendoza. Avellaneda.O En números posteriores. sin hablar de la Capital. ciudades o zonas de campaña. La Plata y aledaños. corno hemos mostrado anteriormente. $ 106. Está dicho que el Comité Internacional y el Comité Fed e­ ral actuaron en Santa Fe. Esquina. Chascomús. del 7 de febrero de 1S91. 2o de Mayo. No hay cifras de otros meses.60. Mar del Plata. alcanzó rápida irradiación por todo el país. Estaban las fuentes orgánicas. cobranzas en el interior: $ 136. Tucumán y Córdoba. Estaba.

Las ideologías socialistas no proletarias. Pero reaparecen de una manera limitada y marginal: el socialismo. que defendían los artículos del doctor Luis Peña. llamando la atención por la altura con que trata los arduo* problemas de la psicología socirJ”. sino que —bien por el contrario— contribuyó a sumergir a sus redac­ tores más decididamente aún en la política nacional. justamente *n las condiciones históricas que rodearon a la insurrección democrático revolucionaria del 90. Como lógico resultado esta distribución por el interior no se limitó a un núcleo de iniciados. el 23 de enero del año siguiente. desde las columnas de L a V anguardia proseguía la discusión.. únicamente puede ser enarbolado por el proletariado . en el número del 9 de mayo de 1891 puede leerse una polémica con E l C ívico. Así por ejemplo. ni a impulsar rituales ejercicios de adoctrinamiento. lo que no impidió que dicho periódico. órgano de la asociación internacional de los trabajadores. Simultáneamente muestra las relaciones que los militantes obreros marxistas entablaron con una tendencia socialista no proletaria surgida en pleno interior de la república. Años más tarde. El episodio es doblemente interesante. discusiones con anarquis­ tas. en la que se insistió en desentrañar las tendencias “puramente socialis­ tas". etc. de Salta. aun en sectores ajenos. Entre las notas de corresponsales. escribiese con nobleza: “Después de algunos meses en que había cesado su publicación H ha vuelto a aparecer este apreciable colega bonaerense [E l O brero1. reaparecen en diálogo con el marxismo. publicados de tanto en tanto en El C ívico *2 Queda apuntado otro tema para posteriores estudios. por las condicio­ nes históricas argentinas.LOS MARXISTAS ARCKNTINOS DEL NOVENTA 107 socialista científica. que no pare­ cen haber superado en sus efectos argentinos el tope echeverriano. al proletariado. al margen del movimiento obrero. se hallan múltiples muestras del predicamento que tuvo la argumentación de E l O brero. Muestra arraigo y repercusión hasta los confines geográficos.

que llevó a la posteriormente establecida Federación Obrera de Santa F e a dirigir una petición a la Sala Legislativa (el 10 de octu­ bre de 1891). No es casual que. Acción y programa propios que fueron alentados en las ciudades del interior ca­ da vez que ello estuvo al alcance de El O brero y sus redac­ tores. el 5 de abril de 1891 celebró una asamblea general “obligatoria’* la Sociedad Internacional Obrera d r dichaciudad. Entre otros resultados. proletarios. como sección de la Federación Obrera Argentina. el periódico se había impuesto como norma analizar en con­ creto también las manifestaciones de la £>oJítica burguesa. En el número 41 (31 de octubre de 1891) se analiza el progra­ ma de la Unión Cívica Radical de la provincia de San Luis. Tomemos dos ejemplos.108 JO S É r a t z e jr El caso mencionado es exponento de una política sistemá­ tica seguida desde E l O brero. aunque no deja de sostener la necesidad de una acción y programas propios. con un contenido heterogéneo. se constituyó la Sociedad Cosmopolita de Obreros Panaderos.13 El 29 de marzo de 1891 se formó la Federación local de . naturalización de extranjeros y —por supuesto— Jas leyes protectoras del trabajo que se reclamaban unánime­ mente desde 1890). Desechando esquemas fáciles. De aquí partió un período de auge en la organización de los trabajadores santafesinos. de cuando en cuando asome alguna apreciación positiva. administración de justicia. el 12 de junio de 1892. en la que se solicitaban variados puntos. En Santa Fe. tarifas adua­ neras. pero que marcan un despertar de las masas trabajadoras ante problemas políticos y sociales (régimen municipal. El artículo destaca el carácter “muy adelantado” del referi­ do programa. junto a la justificada infinidad de críticas. en que se acordó conmemorar el l 9 de mayo y se designaron nuevas autoridades. Diversos documentos hablan del papel destacado que cupo en sus tareas a la agencia del periódico. Este auge ayudó a la organización gre­ mial a perfeccionarse. que ya contaba con tradiciones artesanales y proletarias.

E n su articulo titulado “El proletario rural”. Bonifacio Tejada (argentino). impermeable a falsas idealizacio­ nes o a vanos sentimentalismos. Esta conexión se reflejó también en notas y denuncias de hechos particulares. expresa abierta simpatía por . los ciudadanos Joaquin Santiago. este vivo conocimiento de) país. Pero junto con la acerba crítica social. se preocupó no obstante de este sector al punto de haber sido su primera tribuna periodística. sin contar con una base organizativa entre el proletariado rural. Estos contactos. en su representación. la conexión que se hace entre las relaciones de producción y la condición social de los asalariados del campo. N a p o le ó n Villa (italiano). No cierra los ojos frente al atraso y la miseria.VOS MAIUUSTAS ARGENTINOS DEL. Es nota­ ble. Fietler (lu x e m ­ burgués). No es un galardón despreciable. En la serie de artículos ‘"Los elementos de producción en la República Argentina” se dieron múltiples puntos de refe­ rencia para ubicar a esta categoría de trabajadores. Enrique íiom er ( tran ces). E l l v de mayo. suspensión d el trabajo de menores de 14 años y regla­ mentación o suspensión d el trabajo lem en in o . originariamen­ te publicado en L a Agricultura 1* con el seudónimo de Antonino Piiieyro. estas polémicas. Puede decirse que E l O b rero. Lallemant explica a fondo la “degradación" del criollo por razones económicas y sociales. con el siguiente comité provisorio: A n ton io Magdalena (español). Evaristo Quiroga y Cari Klein. haber lijado su situación en esa p a r l e de la ciase obrera que hasta enton­ ces no pudo dar mayores muestras de su organización. No ignora los extremos ha que ha sido reducido el poblador nativo de las campañas por el latifundio y la explotación capitalista extranjera. NOVEN JA 109 obreros en Mendoza. ayudaron al semanario marxista para describir y profun­ dizar en la situación del proletariado rural. en la volcánica sociedad del 90. además. ni las pudo dar tampoco de su propia cohesión como clase. José Sucre (b e lg a ). entregaron un petitorio al gobierno y a Ja legislatura provinciales reclamando jomadas de ocho horas.

V id a . El 21 de abril de 1891 llamó a los trabajadores para que ayudaran a su subsistencia. en alguna ocasión los cajistas donaron el papel necesario para sacar una edición). para aliviar el presupuesto). entonces.JO S É ilO H A TZER esa ‘raza varonil e inteligente'. no a esas masas que ellos fueron los primeros en analizar científica­ mente en su verdadera ubicación y perspectivas sociales. se montó una administración "ambulante”.^ Es una verdad palmaria que la vida del periódico nunca estuvo asegurada económicamente. El 12 de setiembre anunciaba que cesaba de publicarse por /alta de fondos. que pretendía imponer una multa de $ 621. Para prevenir un golpe de mano de la Municipalidad. de sus administradores y cobradores (que vivieron en la pieza que alquilaba el periódico para sus oficinas y llega­ ron a comer sistemáticamente a cargo de la Sección Varia. llamar a las cosas por su nombre. fue una verdadera hazaña. 6. Odonell y Díaz. Para ejecutarla contó con el desinteresado concurso de sus redactores (nunca pidieron a la administración el page de un centavo por sus servicios y por los gastos que realiza­ ban). hasta que los agen­ tes comunales se cansaron de perseguirla. Los marxistas de El O brero repudiaron la condición en que se había sumido a las masas trabajadoras criollas. dt. m u e r t e y p e r m a n e n c i a El Obrero vivió una existencia de 22 meses plena de vicisi­ tudes. Sobrevivir ese lapso sin apoyo económico alguno fuera del núcleo de marxistas intemacionalistas. pero una donación recogida por el infatiga­ . los cajistas que componían el texto (entre ellos “dos viejos criollos”. ¿En que queda el ^despre­ cio hacia el criollo’' que los terratenientes y alguna seudo izquierda han inventado para disminuir a posteriori los alcan­ ces del marxismo? En una vulgar irritación aldeana ante la denuncia concreta de los males que afectaban al trabajador Conviene.

En E l Socialista se hizo notar la ausen­ cia de colaboración de Lallemant. iba naciendo el partido político del proletariado. la Agrupación Socialista se mantuvo hasta la integración del Partido Socialista. en 1S96. desde su vocero El Socialista dio a conocer el primer programa de un partido obrero en la Argentina ( “Programa del Partido Socialista . A fines de setiembre de 1892 dejó de aparecer. entre Rooríguez Peña y Montevideo Allí dieron por iormada la Agrupación Socialista de Buenos Aires. haciendo más pronunciada la declinación organizativa del movimiento socialista y dificultando con nuevas querellas su posterior recuperación. el 14 de diciembre de 1892. un grupo de adherentes a la Sección Varia se reunió en el café Cruz Blanca. en Cuyo (hoy Sarm iento). Con similares sobresaltos prosi­ guió su existencia hasta el último número. Pero no había continuidad total de contenido con el nuevo E l O brero. que desapareció finalmente el 30 de abril del mismo año. presentación y nombre. ya que su calidad es sen­ siblemente inferior.LOS MARXISTAS ARGENTINOS DEL NOVENTA 111 ble agente de la ciudad de Santa F e permitió reanudar las ediciones el 26 de dicho mes. aunque continúa en lo fundamental la línea original de E l O brero. acciones y labor ideológica. Las dificultades lograron finalmente vencer la resistencia de sus redactores y administradores. a principios de febrero de 1893 surgió un periódico que lo con­ tinuaba en numeración correlativa. de las experiencias. Lallemant participó junto con Mauli y Risso solamente en la redacción de los primeros números de El Socialista (qu e salió entre el 11 de marzo y el l 9 de mayo de 1 8 9 3 ). Maria­ no García. Del movimiento obrero. Isidro Salomó y Gotardo HiimmeL Ambos sucesores del primitivo E l O brero polemizaron entre sí. 16 En electo. Poco antes de esta guerrilla interna. Bajo la dirección de Esteban Giménez y Gustavo Nohke. Oíros colaboradores de ese periódico fueron Augusto Kühn. Además.

*19. estableció con los grupos obreros que estaban conformando el proletariado argentino . con el diálogo periodístico (que expresó otro: el político y gremial) que esa corriente marxista auténtica. que posteriormente fue órga­ no del naciente Partido Socialista y en la que colaboraron los integrantes del grupo inicial de E l O brero. mantendrá una actitud de rechazo frente al reformismo creciente del Partido Socialista y culminará sus largos años de trayectoria política revolucionaria incorporándose a las filas del Partido Comunista. fue la misma Agrupación Socialista la que se sensibilizó por la falta de un periódico de dicha tendencia c invitó a los secretarios de las sociedades obreras a una conferencia en el Cafe Francés. Salo­ mó y Giménez (por la Agrupación Socialista). el 7 de abril de 1894. Buena parte del equipo de colaboradores de E l O brero se mantendrá unido por el ideario común elaborado por ese entonces. Esmeralda 318. En la reunión. revo­ lucionaria sin vacilaciones ni compromisos. social o común”. Justo. ante el fracaso de El Socialista. meses más tarde. La transform ación de la propiedad individual o corpo­ rativa de los instrumentos de trabajo en propiedad colectiva. que contribuyeron a formar en 1918. realizada con la concurrencia de Külin. ) Por fin. o<?. Su concurso fue fundamental para el éxito de la iniciativa y. para el 2 de agosto de 1893. quien se sumó a la tarea de publicar un periódico defensor de los intereses y aspiraciones de la clase trabajadora. apareció L a Vanguardia. en el que se declaraba como aspiración partidaria.112 JO S É K A T Z JE a Obrero". Esta persistencia tiene mucho que ver con la labor de su periódico. se contó con la presencia de Juan B. La posesión del poder político por la clase trabajadora.

en cambio. Justo. Los argumentos que emplean las variantes burguesas del nacionalismo están anticipados en . me parece que el Partido Socialista es importado por los socialistas de Europa que inmigran a la Argentina. Aquí. La actitud del líder socialista responde a los aspectos más positivos de su acción política. su negación de la misma existencia del socialismo en nuestro país.CA PITU LO V I C IE N C IA D E LA R E V O LU C IO N 1. que se encuentra en la fase agropecuaria (aunque técn ica). El italiano sostuvo que "el Par­ tido Socialista es. de Buenos Aires. que él ha destilado con su genio del industrialismo inrfésM Justo dio respuesta a estas divagaciones turístico-teóricas. son tales. el producto natural del país en donde se forma. Pero las con­ diciones económico sociales de la Argentina. a raíz de la cual entabló polémica con Juan B. e imitado por los argentinos al tra­ ducir los libros y folletos socialistas de Europa. En cambio. La estru ctura a r g e n t in a El 26 de octubre de 1908 el diputado socialista italiano Enri­ que Ferri pronunció una conferencia sobre el socialismo en el teatro Victoria. empalman con la más reaccionaria propaganda derechista. que hubieran evidentemente impodido a Carlos Marx escribir aquí E l capital. el revisionismo descarado de Ferri. o debe ser.

Estas deficiencias mostraron una vez más la chatura del reformismo. Cabe decir que en el Partido Socialista. Tal punto de apoyo básico estuvo retaceado —como tendremos ocasión de comen­ tar posteriormente— por las debilidades y renunciamientos teóricos. del 9 de enero de 1891). Analizaron minuciosamente las relaciones de producción La serie de notas “Los elementos de producción en la Repú­ blica Argentina*. ofreciendo un documentado pa­ norama marxista muy veraz e interesante. el gran capital europeo persigue sus objetivos especiales’* ( “Legislación de clase**. Además. en E l O brero. que poco a poco dibujan el retrato social del país. Desfilan allí cifras conceptos teóricos. mientras no Se encaramó decisivamente el reformismo. sintetizó las observaciones y conocimientos adquiridos. el ataque antisocia­ lista intentaba aprovechar los flancos débiles de la argumen­ tación adversaria. Con esta base documental no es de extrañar que. Esta bifurcación se vio reflejada también en la defen­ sa que hizo Justo del Partido Socialista. . como sucede siempre. se haya podido dar una definición marxista bastante acertada de las clases argentinas. los pequenos patrones y los obreros. En infinidad de artículos pueden encontrar­ se párrafos como éste: “En la República Argentina la socie­ dad está dividida en las clases de los grandes hacendados. 3. experiencias directas. aún en sus expresiones más rescatables Por el contrario. Justo se ubicó acertadamente en lo esen­ cial pero no supo dar una explicación profunda de las rela­ ciones de clase en el país. predo­ minaba un apreciable sentir de clase.114 JOSÉ RATZKft «si ex abrupto del diputado socialista italiano. ya mencionada. Sin embargo. los marxistas del 90 se ocuparon muy en particular de poner en claro qué sociedad era aquella en que vivían y actuaban. por pri­ mera vez en la historia del movimiento obrero. ni de las particularidades nacio­ nales de su estructura. Frente a Ferri. núm.

está logrado. E l más importante de ellos. y es la exacta ubicación del fenó­ meno agrario. En uno de los primeros números de L a Vanguard ia. el enjuiciamiento del latifundio y sus consecuencias. la labor de investigación y de análisis teórico proseguía. Dice que “en la capital vemos representada la época de la grande industria moderna [ . . E l fruto d<*l estudio marxista no es una catalogación muer­ ta. que reclamará posteriores esclarecimientos. . en estos y oíros estudios se encuentran tres puntos vitales para la definición de nuestra estructura. ] En las provincias del litoral encontramos la época manufacturera en las ciudades [ . e inter este último. Como se puede apreciar. lo más importante. 3) se comprueba la presencia y compenetración de resabios de anteriores formaciones eco­ nómico-sociales. En él sostiene que *en la República Argentina se ofrece a la vista del observador toda una serie de fases de la evolución histórica de la humanidad**. 1) se parte de la existencia del proletariado indus­ trial y a él y a su concepción científica se refiere el análisis de las demás clases. aunque ya habían desaparecido El O brero y E l Socialista. Queda un aspecto dudoso. fue puesto en evidencia desde el editorial del primer número de El O brero: “El capi­ tal se ha sabido valer de la oligarquía del caudillaje para sentar sus realas en el país. burguesía nacional. la compenetración entre el capi­ talismo europeo y los latifundistas. sobre todo en cuanto a los chacareros. . pero aún en este punto. petrificada. 2) se definen (aunque con imprecisio­ nes) las clases fundamentales de nuestra sociedad —terrate­ nientes. .2 se reprodujo un importante trabajo de Lallemant titu­ lado “Nuestra población rural”.I-OS MARXISTAS ARGENTINOS DEL NOVENTA 115 Años más tarde. definición basada en el estudio de las relaciones de producción reales. ] En las provincias del interior estamos en pleno período mon­ taraz de la producción agrícola [ . . proletariado y representantes del capitalismo europeo—. bien reraune- . . sino una viva relación de procesos móviles.

Difícilmente podían ver lo que no estuvieron en condiciones de percibir los líderes socia­ listas de los países capitalistas más avanzados. 2. las carencias o errores. Pero impuro. El proceso era real y afectaba directamente al desarrollo del país. al decir que Lallemant ano exhi­ bió el carácter depredador del capital extranjero. ambos m acharon da acuerdo". suscepti­ ble de tratamientos teóricos basados en una experiencia más o menos generalizada. se portó obediente y dócilmente. ¿Es lícito reprocharles no haber llegado en la Argentina de 1890 al análisis que hizo Lenin en la Europa de la primera guerra mundial? Ni el país. en sus primeras fases. El mismo escritor que tan galanamente extiende un certi­ ficado de miopía al proletariado de 1890 (la burguesía pare­ . Los marxistas de El O brero en este asunto no supieron desentrañar lo nuevo de lo viejo. Cuando se menosprecia esta ubicación de conjunto. estaba comenzando a producirse. no era todavía un fenómeno claro y desarrollado.116 jo s é h atzer rado. Un ejemplo lo da Puiggrós. sirven a los malabaristas habituales para inventar o sugerir actitudes que no existieron. dominio del capi­ tal financiero. revelados por el tiempo. ni compren­ dió que desviaba de su curso natural al desarrollo socioeco­ nómico argentino". estaba cubierto aún por características premonopolistas. no suficiente­ mente definido. imperialismo. C a p it a l is m o e x t r a n je r o La misma esencia de dicho capital extranjero resultaba apta para dificultar el análisis. con el saldo de su lucha. ni la época histórica se lo permitieron Estas limitaciones teóricas deben valorarse en relación con el conjunto de su actitud. La metamorfosis del capitalismo premonopolista en capitalismo monopolista.

un artículo sobre los ferrocarriles 4 en que se denuncia la explotación que ejecutan las empresas ferro­ viarias con complicidad del Congreso y otras autoridades. destrucción arbitraria de recursos naturales. Similares denuncias contra el pillaje del capital extranjero se encuentran a cada paso.127. la clase obrera productora de plusvalía. servicio anual de 54. Puede citarse también.000.730. Pero los marxistas revolucionarios hicieron más. papel deformante de las empresas ferroviarias. Capital inglés invertido 624. Deuda interna $ % 302. No hubo deslumbramiento ante el “progreso” y se comprendió muy bien que el capitalismo extranjero estaba distorsionado la economía nacional: exacciones financieras.559. inte­ rés anual 18. Para 1890 es bastante decir. Lo malo de las bibliografías es que a veces exhuman cosas que debieran leerse. Hablamos anteriormente de la expo­ sición que hizo Lallemant sobre el papel del capitalismo foráneo en la devastación forestal.0 0 0 . en el que puede verse cómo han impresionado al autor denuncias del siguiente porte: '‘Los ingleses eran acreedores de la sociedad argentina de $ 328. "La burguesía argentina echaba mano a una parte del total de la supervalía para satisfacer estas deudas originadas por el uso del capital extranjero” . En ésta se incluye L a acción o b r e ra . E l citado trabajo 3 contiene un resumen bastante detallado del contenido de El O brero. de Julio Ferrarazo. mostrando cómo empobrece al país.000.000 oro sellado. a una provincia. servicio de interés anual de 3 0 . cita más adelante. en despliegue de erudición.055.000. El carácter depredador está marcado a fuego e igualmente queda señalada la víctima final de esta depredación.0 0 0 . una bibliografía sobre el movimiento obrero de la época. a título de ejemplo. a una rama de la producción. De la denuncia concreta pasaron al terreno de la elaboración teó­ rica y buscaron explicar científicamente esos fenómenos que estaban soportando los obreros y el conjunto del pueblo .000.LOS M A R X IST A S A RG EN TIN O S D E L N O V EN TA 117 ciera resultarle más sagaz).000.

otro lúcido atisbo. Si no tomamos en cuenta la forma fatalista de plantear el problema. Mas en ellos asomaba el descubrimiento de la marcha hacia el monopolio y el parasitismo del capital financiero. confundiéndolo con el trust comercial. Pero de todos modos pensaba que la protesta contra los monopolios sería “una demostración de propaganda útil. aquí y allá. Para confirmarlo. 2) estagnación del dinero en los bancos. fallidos en muchos puntos.** La disquisición no era acertada. Tampoco escapaba a su análisis el brutal expansionismo capitalista. la denuncia contra el colonialismo del capital monopolista. 3) centralización (unión de muchas industrias) en una sola mano. exactamente como los mismos capitalistas europeos lo hicieron en el Egipto”. queda en pie el meollo. a partir de la economía política marxista. En otro artículo del mismo periódico intentó diferenciar entre asociación de industrian y monopolio comercial. . Incursionaron en la dialéctica cambiante de los nuevos procesos capitalistas. Eran sólo ensayos. pero no puedi* quitárseles el mérito de haberse internado en el problema y de haber logrado. aún en el caso de triunfar la burguesía argentina contra Ja oligarquía. No lograron una síntesis armónica. concentración del capital. de propaganda entre los miembros de 1» clase pequeño burguesa”. .JOSÉ liATZKH argentino. algunos destellos esclare­ ced ores. En el artículo “La crisis económica y financiera*' del número 1 de El Obrero advertía que. En La Vanguardia Lallemant publicó un trabajo & en que mencionaba tres fenómenos que a su juicio caracteriza­ ban la tendencia del capitalismo: 1) Depresión de los precios y sobreproducción (era el tiempo de la gran crisis del 90 y años sucesivos). ello no impediría “que la ejecución por parte de los acreedores euro­ peos se lleve a cabo y éstos impondrán a la administración un sindicato ejecutivo para la administración de la hacienda pública. no llegó a ver el fondo del capital financiero. Frente a la agencia .

Pero hoy en día el provecho de la explotación agrícola lo anrancan los grandes propietarios de la tierra. El O brero sostuvo que el panamericanismo tiene poi objetivo “unir a toda America bajo su tutela [de E E . . que permitió el arraigo en la tierra de colonos libres y el camino agrario capitalista que caracterizó a ese p a í s . Los latifundistas establecieron un reducido círculo áulico. Este criterio. esta clase social es una verdadera desgracia* (E l O brero. ] Si bien no resul­ ta suficientemente explícita y matizada la referencia a comer­ ciantes e industriales. Todos los elementos naturales la favorecen en grado superior. “el panamericanismo importa pues la guerra del capital americano contra el capital europeo". El latifundio apareció desnudo de sus afeites como el principal enemigo del progreso. “La producción agrícola pudiera ser una empresa capitalista muy provechosa en este país. canalizó los resultados de la elaboración teórica y política de los marxistas argentinos sobre el problema agrario. se señaló que el fortalecimiento de la propiedad latifundista condujo al camino opuesto. los comerciantes. los industriales de la capital y la burocracia [d e las! manos de los agricultores [ . 3 ) .? 3 E l- VRdÜLEM A At. y su asociación con el capital extranjero y los capitalistas intermediarios. válido para Ja acción presente y futura.lAJS MANXIbi'AS AHGENTÍNOS DEL NOVENTA 119 colonialista denominada Unión Panamericana (creada en 1890). núm. los ferrocarriles. Con mucho acierto se mostró la falta de disposiciones simi­ lares a la 11orne ¡decid L a w norteamericana. ‘‘Para el desarrollo de las fuer­ zas productivas del país —afirmaban—. queda de todos modos marcada la caducidad social de los terratenientes. .llARJO Va se ha mostrado el interés preferente que este núcleo mar* xista prestaba a la lucha contra los terratenientes y a la denuncia de su papel nefasto. 8 En cambio. .U U ] '’ . Consecuentemente.

o las provenientes de las burguesías europeas. el de la colonización agrícola. en que aciertos y errores se entrelazaron especialmente.120 jo s é iu t z e r recurriendo a todo tipo de trapisondas y argucias. siguen el método de los pitagóricos. incluidas Jas maniobras ideológicas. el marxismo revolucionario trabajaba para reve­ lar estos misterios de los terratenientes a las masas. la de los grandes hacendados. También esto fue advertido y denuitciado: ~Los miembros de nuestra clase social dominan­ te.10 En lo económico. Para ubicarla acertadamente cabe. en ambos casos se sobrestiman las posibilidades antiterratenientes. en lo social y en los sutiles laberintos de la ideología. que no revelaban jamás sus principios fundamen­ tales sino a los pocos esotéricos admitidos en el seno de su intimidad y confianza". así como el esoterismo era congruente con la condición oli­ gárquica. tarea que también incumbía a los trabajadores organizados como clase autónoma. fue Lallemant. entre los marxistas revolucionarios del 90. En diversas polémicas que sostuvo Lallemant estigmatizó los negociados que latifundistas y grandes capitalistas hacían con los colonos inmigrados. Deshacer la omnipotencia del latifundio seria. eso sí. Está demás destacar la importancia de esta contribución. La clase obrera incorporaba de tal modo una reivindicación no exclusivamente proletaria. lo que era consecuente con el carácter proletario del movimiento. sea las surgidas del creci­ miento interno. desde ese momento. mencionar algunas inexactitudes o desenfoques. Ilubo un punto. Se encuentran afirmaciones sobre un futuro desarrollo capitalista en el campo o sobre el papel de una parte del capital extranjero frente al latifun­ dio que no son acertadas. El principal y casi exclusivo estudioso del problema agra­ rio. que pasaría a ser piedra angu­ lar en el futuro movimiento democrático argentino. Desa­ rrolló sus opiniones mostrando las diferencias entre las pri­ . dando lugar a posiciones confusas.

absolutamente correc­ to. ni los artículos en los periódicos obreros. Todo esto resulta. 4. ni las ediciones de L a Agricultura podían colmar la casi total inexperiencia del proletariado industrial en los problemas del campo argentino. aún hoy. T e o r ía de c ia s e Quizás sea necesario recapitular algunos conceptos en torno al carácter esencial que debe tener toda práctica política proletaria. su correcta ubicación de clase.I. que reproducían mutuamente algu­ nos de sus más importantes artículos. De cualquier manera. Faltaba una práctica social que acercara a los trabajadores urbanos al agro y su estructura. Esta inexperiencia se reflejó tanto en los errores que debi­ litan los estudios de Lallemant como en su referido monopolio del tema. Mas la denuncia fundada. debido no a alguna pretensión absorbente suya. pudo subsistir durante un período la relación amistosa entre L a A gricultura y los voceros proletarios. Los epígonos direc­ tos del imperialismo —además de alentar y en algunos casos inspirar los espejismos reformistas y nacionalistas burguesesentran en la brega con todos sus medios. dio lugar a una falsa creencia en un camino de inversiones capitalistas en el agro. al mezclarse con apreciaciones erróneas. manipuladas para acrecentar las ganancias de las clases dominantes. que empobreció y debili­ tó los aciertos ideológicos logrados al juzgar ai latifundio. progresistas. o un origen campesino nacio­ nal q u e les permitiera experiencias personales o familiares directas. sino pura y simplemente a que dentro del movimiento obrero marxista no hubo otro en condiciones de tratarlo tan a fondo como él. y las posterio­ res. U Como producto de este análisis antilatifundista y de la preo­ cu p a ció n de Lallemant por el problema agrario.OS MARXISTAS ARGENTINOS DEt. para enturbiar la . N O V A T A 121 meras tentativas de colonización.

por el contrario. surge la necesidad de una interpretación pro­ pia de la realidad latinoamericana'*). les permite afirmar que hay una ‘ retórica importada". d) la formación de la doctrina propia ( “A medida que las ideas políticas y sociales impor­ tadas del Viejo Mundo y aun las naturalizadas. 12.u22 JO S É h atzer conciencia socialista de los trabajadores. a “realidades ” al margen de las clases. abstracto. incluso algunas originadas en apa­ rentes enemigos mortales del proimperialista Alba. a) La impor­ tación. adaptan esas ideas. partidos— aunque emplean la retórica importada por los exilados euro­ peos aprendida en las obras de algunos liberales. según respondan a los intereses y a las posibilidades de utili­ zación por esas clase* El juego malabar con que los ensayistas burgueses susti­ tuyen las clases por la nación. que toma las teorías y encadena sus cambios con referencia a “condiciones nacionales”. para utilizarlas en la realidad latinoamericana'). van resultan­ do inoperantes. que serían. las realidades nacio­ nales se componen de relaciones de ciase concretas y que las teorías sirven o no sirven (o sirven hasta un cierto punto). Es singular que parecidas argumentaciones aparezcan en escritos seudoizquierdistas. b) la inmigración. Conviene reiterar que. c) la naturalización ( “Las distin­ tas organizaciones obreras —mutuales. De una u otra vereda se pretende confundir el rumbo de las masas trabajadoras. Lo que nunca se muestra en estas elucubracio­ nes es el verdadero nexo de cada teoría con las condiciones en que se mueven las clases. Permite además destacar cualquier intento de elaboración . sin juzgar hasta qué punto algunas fórmulas teóricas —así estuviesen sumergidas en retó rica ayudaban o perjudicaban a la toma de conciencia de la clase. El citado Víctor Alba resume sus lincamientos ideológicos al sostener que en la historia de las ideas sociales en América latina cabe distinguir varias etapas. Se abusa de un método idea­ lista. en sus programas y acción. sindicatos.

Con una y otra se colocaron en el fecundo método marxista. Por últim o. puesto que.1X)S MARXISTAS ARGENTINOS DFX. queda una tarea de auténtica investigación. E s muy digna de destacarse esta pureza teórica. Sus redactores partían de la concepción materialista de la historia y de la teoría de la plusvalía. llevó a un punto cualitativamente superior la conciencia de las masas trabajadoras. ai servicio de conveniencias burguesas. sin concesión alguna a la menta­ lidad y doctrina de otras clases. sin fundam en­ tar la acusación. salvo que se pretenda que sólo son “operan­ tes” las teorías de los partidos en el poder. que hacia 1890 se sumergía en el movimiento obrero. obligatoriamente. Debemos comprobar que el marxismo revolucionario. aunque haya habido —como siempre y en todo lugar— una diferencia entre el nivel y el grado de elaboración de los grupos de vanguardia y la comprensión del conjunto de la clase. Arregladas las cuentas con los em baucadores. liem os tratado de hacer esa valoración con respecto a teo­ rías premarxistas o con el marxismo limitado por el esque­ matismo doctrinario de los primeros gruposintemacionalistas. una valoración verídica d e los antecedentes ideológicos proletarios. colgándole etiqueta de “europeo** y ~no adaptado**. Esta tarea contribuirá a clarificar el papel que corresponde históricamente a nues­ tro proletariado. Adoptar explícitamente la filosofía y el método d e . y cuando la penetraban intem acionalinente todo tipo de influencias positivistas o eclécticas. cuando la consistencia de la clase era relativa. E l O brero lo dijo explícitamente en su primer número. NOVENTA 123- proletaria. Todo esto no es más que vulgar m istificación histórica. Es el esfuerzo por ajustar sin exageraciones ni menosprecios. que el movimiento obreroha ido refutando desde el siglo pasado. al ser proletario debió retom ar temas comunes a la clase obrera de otros países. permite decretar displicentemente que las doctrinas “impor­ tadas** y "naturalizadas” resultan inoperantes.

además de los fines teó­ ricos.124 JO S É RATZER análisis del proletariado (adoptarlos no en las simples pala­ bras sino en los hechos). Una nota titulada “La religión y el socialis­ mo”. . . Una creencia religiosa al fin y al cabo no es otra cosa que una opinión libre. La economía política marxista. basado en la utiliza­ ción del concepto marxista de la plusvalía. contribuyó a la agitación cotidiana: ya en el cuarto número de El O brero pueden leerse cálculos sobre la plusvalía extraída a obreros de diversos establecimientos porteños. Para comprobar la solidez maixista que desplegó El O brero es útil referirse al tratamiento que dio al difícil y resbaladizo tem? religioso. que va del 125 % al 470 % . se aplicó periódi­ camente a otras empresas y lo empleó Lallemant en L a Agricultura para ilustrar la explotación de los obreros rurales. Quedaba atrás la intemperancia sectaria de los comefrailes. del pensamiento y de investigación*. como aquel buen hombre . ] Nosotros como partidarios del socialismo. lucha­ mos contra los devotos solamente en cuanto se nos oponen como sostenedores del régimen capitalista vigente. .^ explicaba que “un artículo de nuestro programa dice ‘Queremos la abolición de todas aquellas leyes que restrinjan la libertad de expresión. . de las opiniones. . ] Las religiones han tenido su razón de ser. Este criterio. de los antijesuitas por excelencia. un pensamiento [ . El materialismo histórico sirvió para deslindar las fuerzas sociales que se movían en la estructura argentina. . como defensores del orden actual de la explotación del hombre por el hombre [ . han tenido su fundamento real en la historia de la evolución de la inteligencia humana**. Esta adhesión a una concepción clara y neta facilitaba el agrupamiento y la cohesión de la clase que se formó en tan com­ pleja situación. ] La reli­ gión no es otra cosa que el reflejo de fuerzas sociales en la mente [ . El empleo de la teoría estuvo totalmente al servicio de las tareas reales que abordaba la clase. como se ha documentado en otras pági­ nas. no era un mero acto de fe.

inmigración o “naturalización'* ideológicas. era todo lo contrario de importación.LOS MARXISTAS ARGENTINOS DEXf NOVENTA 125 Pourille. para manejarlos en provecho de la clase de los e x p l o t a d o s ” 1 5 De esta trágica lección deducían una inmensa tarea: estudiar en concreto la láctica que seguiría el proletariado. servirse de herramientas teóricas para trabajar dentro del intrincado mecanismo social del país argentino.H Como en este caso. mientras germinaba el revisio­ nismo socialdemócrata en Europa. Esas herramientas eran. La defensa de los prin­ cipios estuvo inscripta en sus órdenes del día. los redactores de E l O brero descubrían su debilidad intrínseca y las perspectivas crecien­ tes del socialismo. sin tregua alguna. Este marxismo. Aprovechaban las enseñanzas de la revolución proletaria de 1871 paxa decir. No eran dogmáticos recitadores de fórmulas. por revolucionario. el vocero marxista argen­ tino no olvidaba explicar que la transmisión de energía eléc­ trica estaba y estaría de más en más consustanciada con el socialismo. en un día cualquiera. ya por aquellos años. por proletario. Es normal que los epígonos de clases . hemos aprendido una cosa de la historia de la Comuna. Tampoco contemporizadores de manga ancha. de los poderes del Estado. que *sea como sea. por auténtico. siempre que las novedades parecían apuntalar al capitalismo. Cuando la técnica hacía verdaderos milagros dentro de la civilización capitalista. y es que importa un error de creer que pueda el proletariado apoderarse simplemente. se permitía ser intransigentemente materialista y comprender a la vez las causas y ubicación social de la religión. Predicar estas enseñanzas. dos décadas después. perfectamente aptas para la clase a que estaban destinadas. los marxistas revolucio­ narios explicaban sin pausa a su clase que el objetivo era la conquista del poder político. Con la mente esclarecida por el materialismo dialéctico* con los pies bien plantados en tierra.

franceses. cifra en los “senti­ mientos” una explicación benévola —para la oligarquía— sobre la apatía de los inmigrantes. lombardos. era agravada por la más completa desvincula­ . . . vascos. y ello se debió a protestas por motivos inmediatos más que a un interés en soluciones o personalidades” 16 Este enfoque. debe­ mos analizarlos y buscar tanto sus resultados como sus conse­ cuencias. de por sí -desgraciada. Siguieron siendo italianos. sin embargo. . Oddone afirma que “esa situación. -surgirán otras causas. pero el auténtico movimiento prole­ tario tiene el deber de reivindicarlas. ] Sus propios sentimientos. asturianos. ] Los inmigrantes se lan­ zaron a la arena política en la Argentina sólo en raras ocasio­ nes. más exactamente. Sin embargo. 5. Refutarlas no significa desconocer los reales desencuentros -que produjo el torrente inmigratorio. ofre­ cen la principal clave de su no participación en la política local. ¿A l m arg en de la n a c ió n ? Las insinuaciones sobre extranjería ideológica se injertan en una gran maniobra chovinista que agita como un baldón el carácter inmigratorio de la clase. . el autor estadounidense Ücobie señala que “los inmigrantes permanecieron apolíticos en amplia medida [ . sin atender a su función socioeconómica específica sino a presuntos patrones raciales. .JOSE IIATZKIX 126 adversarias las rechacen. Desde su propio mirador político. a poco que se mire. alemanes y -españoles —o. obligadamente parcial. ] Su vida europea les ofreció inex­ periencia y pequeñas perspectivas de participación en el gobierno [. bávaros y parisienses— aun cuando establecieran familias v fallecieran en tierra argentina [. Los inmigrantes nunca pensaron en sí mismos como argentinos. Por el contrario. Luego de mostrar los males sociales que aquejaban a la clase obrera.

dijo: “A nadie se le oculta que en esa época las elecciones no eran un dechado de probidad numérica. 18 Dejando de lado las fanfarronadas sobre coraie y hombría. herederos legítimos del fraude y la corrupción electorales.LOS MARXISTAS ARGENTINOS DFX. que había sido peor. sino quien podía. o£>inando sobre el 90. Por el contrario. Detrás de los ‘‘riesgos y emociones** a lo Juan Moreira queda un ajustado mecanismo de comité que responde con exactitud . moral ni espiritual las ligaba al pre­ sente. para las que eran solamente elementos de explo­ tación. Eran. además. no votaba quien quería. es una ilustrativa confesión de parte. NOVENTA 127 ción cíe las masas obreras con el país en el que vivían. que las clases dominantes prefirieron no agitar. servía de estímulo y desahogo a la imperiosa necesidad de jugarse. en un medio exigente de riesgos y emociones. en una palabra. extranjeros en su propio país’7 Estamos acercándonos a una clave auténtica. La política. Por eso las elecciones —cosa de hombres— solían convertirse en el sucedáneo de la guerra y se ganaban a punta de coraje*'. pues los pocos metros que separaban a las urnas de las veredas de ladrillo se convertían en tierra de nadie. Los conservadores. Ningún interés material. no era actividad rutinaria y mecánica. Zorraquín Becú. a veces los muertos eran más que los vivos y los muy vivos votaban varias veces. todo las alejaba. Nada las unía a las instituciones. que era malo. cuando aún no se habían apagado los rescoldos de las incesantes luchas civiles. En algunos atrios. Carecían de todo derecho ciudadano. ni menos al pasado. que sólo podía cru­ zarse con arrogancia y desafío. han llegado a reconocerlo y justificarlo. No eran objeto de la más mínima consideración por parte de las clases y castas gobernantes. Votar. La política servía para hacer el juego de los grupos dominantes \ para alejar a las masas trabajadoras de todo interés por la acción ciudadana. La Argentina de esos tiempos dorados no abrió resquicio alguno al interés cívico de las masas. Los padrones se improvisaban.

En 1890. debe señalarse en especial el caso de los trabajadores porque sufrían todas las conse­ cuencias sociales y políticas de la explotación. La clase obrera no sólo veía cerrados los caminos comiciales. legal o fraudulenta. afectó con gran fuerza también a sectores no proletarios.562 españoles. ¿La causa? Falta total de derechos por no ser nativos —aunque eran la aplastante ma­ yoría de los trabajadores— o mangoneos fraudulentos que hacían del comido deporte para élites. cuando les parece nece­ sario. 19 El aflujo inmigratorio permite afir­ mar que en los tres años siguientes esta proporción de extra nh jeros creció. Extraña y hostil. sobre 435.375. Según el censo de 1887. el 2 de febrero. Hemos hablado anteriormente de los recursos “legales” que emplean Jas clases explotadoras para afianzar la sujeción de Jos trabajadores (que complementan.651 (138. con Ja represión policial desembozada).000 con derecho a voto. subciudadanos en un mundo inferior al de tan peregrina política. el “pobre gringo'* desposeído chocaba con una políteia sui generis ejercida por los mismos explotadores y comisarios con que tropezaba a cada paso en su peregrinar por Jas polvorientas callejuelas suburbanas o los desolados caminos rurales.128 JO S É IlA T Z E ft ¿i las conveniencias oligárquicas criollas y capitalistas británicas. . o casi. A pesar del esfuerzo hecho por los opositores. 3 9 .166 italianos. Al comenzar el 90. esta política no podía atraer a los trabajadores trasplantados a suelo rioplatense. se efectuaron elecciones municipales. eran extranjeros 228. 20. Buenos Aires tenía alrededor de medio millón de habitantes. o mixta. El manoseo de los derechos electorales fue en la Argentina una de las piezas predilectas de su repertorio. sino que aparecía en bloque.20 Seis mil sobre medio millón. la inscripción total apenas alcanzó a seis mil ciudadanos sobre 48. Si bien esta discri­ minación. Con su alado de ropa y a lo mejor alguna herramienta. etc.031 franceces.). como una masa de metecos.

Costa. héroe del culto del valor y de las declamadas virtudes gauchas. en Bragado. poseía una vastísima cultura. Luciendo esa indumentaria. Uno de ellos se interesó por saber quién era aquel paisano.21 Los trabajadores inmigrados. NOVENTA 129 Uno de esos personajes. puede ayudarnos a comprender mejor el sistema. acribillado a balazos a raíz de un episodio vinculado con esos singulares ritos del coraje comicial. mientras los gringos trabajadores fueron insertándose en las ramas más vitales de ella. Carlos J . no estaban en condiciones de dialogar con el capi­ talismo británico.JLOS MARXISTAS ARGENTINOS DEL. Murió en 1894. Este caballero asumió el 8 de junio de 1888 la jefatura de policía de la provincia de Buenos Aires y con "patriótica abnegación'’ obró hasta su fin para extirpar “el elemento indeseable y disolvente**. poco duchos en pericones o en idioma castellano. En alguna oportunidad le agradaba vestir como hombre de campo. llegó a la Capital y se dirigió a la Casa de Gobierno. decíamos. con don Benjamín Victoriea”. ¿Para qué se les iba a acordar derechos cívicos que se escamoteaban a las masas criollas? Tanto y tan a fondo se fue en esta dirección. que los terra­ tenientes y burgueses intermediarios quedaron junto con los capitalistas extranjeros al margen de la nación. Costa conversaba. Llamó la atención de los circunstantes. en un inglés impecable. al mismo tiempo que a una obra de higiene social en la cam­ paña de Buenos /Vires. La c u e s t ió n d e m o c r á t ic a Los problemas de la democracia. El £>atriotismo está pintado en este párrafo: “Don Carlos J. En ese momento don Carlos J. dedicado por entero a las tareas del campo. no podícn hacerse entender por la oligarquía. en plena época de Juárez Celman. 6. de la participación en la . Costa fue dirigente del Partido Nacional y precandidato a la gobernación bonaerense. Para colmo de males. absolutamente ignorantes del inglés.

en la medida en que actuó como clase consciente de sí misma. Ello no era factible. Por lo tanto. la vigencia de la democracia golpearía directamente las mura­ llas del reducido grupo dominante. enlazándolo con otra cara en ese momento: la cuestión inmigratoria. Así como la oligarquía gober­ nante cercenaba estos derechos. la acción parcializada.130 JO S É ra tzer vida política y electoral. Esta aspiración comprendía a burgueses. con asiento en Buenos Aires y ramificaciones en algunas provincias. pero no la coherencia ni el entu­ siasmo necesarios para llevarlas adelante. las peregrinaciones.^ Parecería que Justo creyera en la posibilidad de un partido burgués de inmigrantes. la casi totalidad de sus clases y capas sociales. ni la amplitud de conceptos que le hubieran permitido servir de núcleo a un nuevo partido argentino". si no cuestio­ naban el dominio de la oligarquía y de los grandes capitalistas . como burguesía nacional. su reivindicación brindaba un terreno político en que coincidían la inmensa mayoría de los habitantes del país. diferenciado de las clases dominantes suponía un grado considerable de actuación como fuerza democrática. tuvo algunas sanas iniciativas. que hacia la misma época [en que apareció E l O b r er o ] fundóse el Centro Político Extranjero. Las súplicas. estaban obligados a romper revolucionariamente los brazos que los ataban a los Bancos y a los dueños del poder. pudo formular una política coherente respecto del problema democrático. entre otras razo­ nes porque un movimiento burgués democrático. si sólo tenían en vista mantenerse “dentro del orden establecido'*. Los medianos y pequeños capitalistas inmigrantes. pequeñoburgueses urbanos. y no como extranjeros. chacareros y proletarios. si querían progresar por este camino. Formado sobre todo por pequeños capitalistas de la ciudad y el campo. Sostiene Justo que “la necesidad de la intervención de los inmigrantes en la vida pública del país era ya fundamental. estaban planteados ante el proleta­ riado con particular agudeza. Sólo el proletariado.

contra el fraude. A las viejas campañas por la ciudadanización se agregaron reclamos por el derecho de votar.LOS MARXISTAS ARGENTINOS DEU NOVENTA 131 transatlánticos. decía: “Bajo la forma argentinos contra extranjeros. que la oligarquía supo manejar muy bien (recuérdese la inno­ ble ley 4. tal dependencia fue advertida desde aquel manifiesto del Comité Internacional para el l 9 de mayo. este antagonismo de hoy puede fácilmente traer funestas conse­ cuencias. El O brero. es decir hacer gala del punto débil. los industriales. por el derecho de reunión y de petición. dio también su palabra esclarecedora en este asunto. pues odios nutridos por antiguas tradiciones de raza suelen descargar siempre en forma tempestuosa \ Frente a la solución falsa de promover una acción política de expatria­ dos. en el número 3. sostuvo el criterio de la ampliación de los derechos democráticos. Al hablar de los Centros políticos extranjeros. a la larga remachaban el poder rapaz de estos grupos. por el régimen municipal. Y lo menos aconsejable en este sentido era orga­ nizarse como extranjeros. garantías. los grandes propietarios y estancieros y vienen continuamente a golpear las puertas del palacio del Congreso Nacional: los unos para pedir impuestos protectores. estos problemas debieron pesar en su pensamiento. siempre atento a las novedades y oscilaciones políticas. los otros subvenciones. En cierta forma. Cuando los obreros organizados habían hablado de vincular sus luchas inmediatas con sus fines mediatos. leyes o decretos de toda clase en su favor”. no podía imaginarse un camino de la emancipación social que no contara con las banderas políticas capaces de interesar al grueso de la clase en Lis tarcas y objetivos plan- . “Por centenares se presentan los especuladores.144 aplicada contra los trabajadores extranjeros). Había que romper la barrera de las discriminaciones nacionales dentro del prole­ tariado. Para hacer política antioligárquica había que cortar este nudo gordiano que amarraba a todos a las conveniencias oligárquicas.

En síntesis. L a REVOLUCION ARCENTINA Los precursores argentinos. facilidades para la nacionaliza­ ción y otras) . estuvieron encerrados entre fórmulas que les impedían profundizar en la realidad circundante. se facilitaba así la acción común con sectores no proletarios. Se preguntaron qué revolución debía ha­ cerse en la Argentina y cómo hacerla. no podían abrir sendas de clase. Además.132 JO S É R A TZK ft tcados (entre ellas consignas como gobierno municipal con participación de extranjeros. Para definirlo debía precisar a la vez su personalidad y sus alianzas. los marxistas revolu­ cionarios descubrieron este fondo social y —junto a las otras— levantaron la consigna de la democracia. haciendo confluir orígenes nacionales dis­ pares en una sola categoría de pueblo democrático. en verdad soportaban una discrimi­ nación social. arriesgaba extraviar su camino histórico. . Los primeros organizadores obreros. que unía en fondo y en forma las aspiraciones de los explotados por la oligarquía y el gran capital. De tal forma. imposibilitado todavía para dirigir esa revolución. 7. doctrinarios hasta el sectarismo. masas de trabajadores y de pequeños propieta­ rios que aparentemente quedaban marginados por razones lingüísticas y nacionales. Agudos vigías de su clase. Quedaba de esta manera otra contribución marxista al aná­ lisis de las peculiaridades argentinas. el equilibrio entre las consignas generales para toda la clase y las válidas en ese período para los extranjeros. permitía a los inmigrados comprender y coincidir en las protestas contra el fraude y el fallecimiento de dispo­ siciones constitucionales progresistas. que no eran auténticos proleta­ rios. ni conocían al proletariado. El proletariado. Los inicia­ dores marxistas del 90 acometieron una empresa de incom­ parable dificultad.

es en lo que respecta al carácter de la revolución argentina donde se revelan más puntos insatisfactorios en el trabajo de los marxistas revolucionarios del 90. cuando se las pudo abarcar en su complejidad y desarrollo. Estos errores están conectados con otro punto. Ante situaciones que se desarrollan de manera complicada e imprecisa. Entrelazábanse con él su espíritu revolu­ cionario y el internacionalismo. Hay imprecisiones. algunos de ellos. el predominio del capital extranjero. Se trata del grado de madurez y de la calidad del capitalismo nacional. liemos indicado. NOVENTA 133 La sólida implantación en la ciencia marxista —instrumento teórico del proletariado— fue el primer gran legado de los marxistas del 90. iniciaron las acciones políticas que permi­ tirían a la vanguardia proletaria hallar esta solución. sólo enton­ ces fue posible formular la teoría de la revolución democrá­ tica. al pasar. . renunciando a preconceptos o rigideces esquematicas. Observaron el latifundio. Pasarían décadas antes que eso sucediera. Precisamente por haberse internado en terrenos tan arduos. El segundo legado es el estudio de la sociedad en que actuaban. la falta de democracia y desentrañaron el carácter de clase de estos males que afectaban a la mayoría del país y a su misma existencia nacional independiente. agraria y antiimperialista. referidos sobre todo al papel del capitalismo en el campo argentino.LOS M A R XISTA S ARGENTINOS DEL. la respuesta política suele proceder por tanteos. opi­ niones oscilantes e incluso francos errores en sus estudios. esenciales para una acción autónoma de la clase obrera. ¿Acaso los marxistas debían condenarse a la expectativa política? ¿No podían proponer desde ya algo coherente en política nacional? Si bien los socialistas revolucionarios de 1S90 no elabora­ ron una respuesta completa sobre el carácter de la revolución en nuestro país. Cuando las modalidades de dependencia y sujeción de países como el nuestro estuvieron bien definidas. en el que aparecen las limitaciones de la época.

sin abandonar las investigaciones. El enorme mérito que cabe a los primeros marxistas revo­ lucionarios es haber tomado la senda de la lucha política en escala nacional. sino al con­ trario. .134 JOSÉ k a t z e r Esto es bastante normal y la posteridad no tiene derecho a denigrarlos por sus errores parciales. pero dejando que el com bate teórico y práctico preci­ sara los puntos oscuros o poco desarrollados.

C A PITU LO VII A C C IO N P O L IT IC A 1. . 1890 resultó una encrucijada. Con firmeza Marx negó toda paternidad en el descubrimiento de las clases y de la lucha de clases. primero. la voraz clase terrateniente alcanzó la cúspide de su poder. la burguesía y la pequeña burguesía —apoyadas en hechos económicos importantes— iban buscando su lugar bajo el sol. segundo. la llegada del capitalismo premonopolista a su cénit y el comienzo de la formación del imperialismo. al tipo de movimiento político que debía estructurar el proletariado. En Europa la investigación marxista contó con numeroso material previo en que se analizaba desde el punto de vista burgués tanto el desarrollo histórico de la lucha de clases como la anatomía de estas. incidió dramáticamente sobre la economía na­ cional. Reclamó que se reconociera a los teóricos burgueses este hallazgo científico. En 1890 las masas trabajadoras participaron seriamente en la vida política y social argentina. L as clases en la h is t o r ia Los principales puntos que la lucha fecundada por la teoría debió ir precisando se refirieron. Pero no era sencillo desgajar conclusiones valederas en esos meses de ritmo febril. a las alianzas de clase posibles y necesarias (en las condiciones concretas del país y de la época) y.

si se exceptúa la siembra de inquietudes o aspiraciones socialistas. en la Argentina no había ciases. durante muchas décadas la regla para la ciencia burguesa fue negar en redondo toda existencia de clases en la vida nacional. considerando la doctrina con un criterio humano y lejos de todo espíritu tendencioso? ¿Qué clases se podrían subvertir en tal mundo sin clases y en continua recomposición?”. el marxismo careció casi por completo de esa base previa. salvo la afirmación rotunda que hacían los grupos intemacionalistas. Pero para los testigos no proletarios de aquellos tiempos no resultaba tan evidente. Para el estudio científico de la sociedad argentina no quedó mayor saldo. En la literatura social e histó­ rica anterior al 00 prácticamente no se encontraban estudios sobre las clases sociales en el país. y el intercambio entre las diversas capas sociales fue activísimo. en la Argentina. se inten­ sificó corriendo el tiempo. de pasada diríamos que Jejos de relajarse.136 JO S É R A T Z K tt En cambio. ¿Queréis mayor grado de socialismo practico. Es ilustrativo el juicio de Lucas Aya­ rragaray. Es más. Ayarragaray se creyó auto­ rizado a dedicar toda una vida de publicista y político a demostrar q u e . Tampoco fueron más fecundas en resultados cien­ tíficos definiciones socialistas como las de Francisco Bilbao o las que Alejo Peyret pudo predicar un tanto fuera del mo­ vimiento obrero.! Esta tesis. quien fuera informante de la comisión de diputados que en la Cámara trató y enterró esa primer presentación colectiva de la clase trabajadora.. contribuyendo a imprimirles sutil estabilidad. infiecionó igualmente al resto de la literatura . repelida decenas de veces en los escritos de Ayarragaray. que <rha facili­ tado y facilita la evolución y transformación ascendente de cualquier individuo o grupo. calcando realidades europeas. En un libro publicado en 1926 hablaba de la ‘ composición libérrima y democrática” de nuestra sociedad. por bajo o modesto que iuere su origen.. El famoso petitorio del primero de mayo de 1S90 marcó con toda claridad la irrupción del proletariado como clase.

Para todos el análisis de clase es “anacrónico'*.3 Según Becerra. El error de atribuir a una expresión de Barroetaveña el significado polí­ tico que no tiene. Nada más alejado de esa terminología clasista que la realidad porteña del 90’ El mismo artículo de Oliver fue tomado en 1957 por el radical Olegario Becerra. lo que serviría para refutar "la dialéc­ tica de quienes intentan ver en la revolución del 90. y coincidente con la del anacrónico Lallem ant". sólo recela la ineficacia a que conduce el desconocimiento de los compo­ nentes masivos de la revolución. En 1960 el conservador Zorraquín Becú esgrimía este artículo para mostrar que los jóvenes cívicos incorporaban “lo más brillante y granado de la sociedad porteña”. por el impacto. “alejado de la realidad**. hay autores que ofrecen un espectáculo singular. A su vez. Germán Ave Lallem ant ha ganado un aliado. Oliver coincide con Lallem ant en el error. para quien es un error de Lallemant calificar de burgués al movimiento del 90. tendiente a borrar el carácter de clase de los acontecimientos del Parque. "socialista forastera”. D e espaldas a los hechos. pero no toda la verdad. “Esto es la verdad —d ice —. Aún en nuestros días subsiste una argumentación parecida. a través del prisma del materialismo liistórico. sino en el nacionalismo: Juan Pablo Oliver. pero no en el campo socialista. una manifestación de la lucha de clases en la que se ve derrotada la burguesía por las maniobras de la aristocracia terrateniente.r JOS M ARXISTAS ARGENTINOS D EL NOVENTA 137 burguesa y terrateniente sobre problemas sociales. inventando verdades para justificar sus propios intereses. concuerdan entre sí y con Ayarragaray. todos ellos están de acuerdo con Frondizi y su equipo “integracionista?\ "E n las etapas de la historia en que . El nacionalista Juan Pablo Oliver escribió en 1954 un artículo sobre el 90 en la revista E sto Es. condujo al curioso intelectual nacionalista a formular una interpretación sorprendente. y de toda la historia circundante. Sin embargo. precisamen­ te. sepul­ turero legislativo del primer petitorio obrero.

Es esa misma composición la que da al movimiento su carácter nacional" 4 La común tentativa por borrar el contenido de clase del 90 no impide al capitoste del desarrollismo hacer un inesperado elogio de Lallemant: "Sin embargo. Marcos Merchensky.5. en que hay sucesivos des­ plazamientos de sectores.138 JO S É r a t z e j * las clases sociales no han cristalizado —dice Frondizi--. se conforma con convertir a su teórico principal en apologista de la burguesía. En 1961 este periodista no conocía el verdadero nombre de Lallemant. en que están en continuo movimiento. ] trata de comprometer al naciente movimiento [socialista] en una posición nacional. La composición social de los comités de la Unión Cívica —como lo señala Barroetaveña— era hete­ rogénea y comprendía todas las escalas sociales. Frondizi expresa su doctrina. debían ponerse por encima de los de grupo o partido^. En la primera. La raíz de esta operación ideológica se revela con claridad en los escritos de uno de Jos adjuntos de Frondizi. Tres años después. un socialista excepcional como Lallemant. está hablando del movimiento obrero y como allí no puede velar la exis­ tencia pujante del proletariado organizado. . en la segunda. en una nación recién asomada al mundo capitalista. en el curso dictado en el Centro de Estudios Nacionales de . en cambio. lo que no le estorbó para decretar que *el socialista germano-argentino Abel Lallemant [ . es decir de comprensión hacia los grandes intereses comunes a toda la nacionalidad. . pero hay algo más: una nada sutil distorsión del pensamiento de Lallemant. Esta deformación explica la celestial indiferencia con que expone una a continuación de otra Ja tesis del policía sismo y la del carácter burgués del 90. ningún movimiento puede adquirir caracteres homogéneos. netos. representativos de una parte definida de la sociedad. consideró que los episodios del 90 tenían por origen la lucha de la burguesía por el poder y la interfe­ rencia que en este proceso hacía el capitalismo internacional”. Hay una flagrante contradicción entre ambas afirmaciones de Frondizi. que.

El tantas veces citado editorial del primer número de E l O b rero. 6 En definitiva. Merchensky desarrolló su vieja tesis sobre “los grandes intereses de la nacionalidad". En esta línea los actuales historiadores al servicio de la burguesía o de los terratenientes encuentran facilitado su cometido por la ausencia de un análisis de clase serio.I^VTLNOS DEX. lo más importante es borrar la ludia de clases de la historia argentina. luego de explicar que para el capitalismo “civilizar1* q u ierj decir organizar la producción y el trabajo de acuerda a sus propias leyes y realizar las instituciones del liberalismo . Los marxistas revolucionarios del 90 tuvieron una sola fuente para remitirse en su análisis de la naturaleza clasista de la sociedad. a juicio de E l O brero. Esa fuente era la experiencia práctica y teó­ rica de su clase en la relación con las otras. no se les puede adjudicar una firmeza inexistente en la concepción de sus propias tareas como clase y de su relación con las masas trabajadoras ("los componentes masivos'” de Becerra). editor de E l O b reror quien acepta que el capitalismo ejerce una obra civilizadora que se hace presente también en América. El lenguaje. Cuando esto resulta imposible o no es convincente. surgido de pensadores burgueses. la metodología que se permitió usar la bur­ guesía francesa o británica en la primera mitad del siglo X IX . La Unión Cívica es. se busca por lo menos borrar —en bene­ ficio de la burguesía— el papel autónomo del proletariado. NOVENTA 139 donde extrajimos los párrafos de Frondizi antes citados. anterior a los acontecimientos del 90. Entre los honores que la posteridad debe reí id ir a los diri­ gentes burgueses y pequeñoburgueses del momento. no estaban al alcance de la burguesía argentina de 1890. o contemporáneo a ellos. en los trabajos comentados y en infinidad de otros similares. sintetizándola con la de Frondizi sobre el “socialista excepcional”.LOS M ARXISTA S ARC. parte de la acción civilizadora del capital". Sostuvo que *en el plano político se definiría la corriente de Lallemant.

puede detectarse actualmente más de un indi­ cio de análisis esquemático en estas formulaciones. cuya realización es el objetivo final de nuestros esfuerzos y deseos. J.140 JO S É R A T Z FJ* democrático burgués. 'Tero. levantando la bandera del régimen puro de la sociedad bur­ guesa [ . no cabe duda. nosotros aclamamos la nueva era con satisfacción. Por supuesto. .] . . Los tonos diferentes que las capas burguesas adquirían ante la acción del latifundio y los mono­ polios extranjeros iban a mostrar que la “era del régimen . . de que la historia de la humanidad es un desarrollo infinito. aclaraba que aquellas leyes del capi­ talismo “surgen frente al individuo como leyes compulsorias de la libre concurrencia" y que este liberalismo democrático burgués aparece al capitalismo "como única organización social adecuada al máximo desarrollo posible de la libre con­ currencia o competencia” . Por sobre estos puntos flojos se mostraba la naturaleza de clase de las reivindicaciones democráticas agitadas por la Unión Cívica y se indicaba la dinámica de este movimiento: “Obedeciendo a la acción civilizadora del capital se alzó la Unión Cívica. nosotros sabemos también que la historia no es otra cosa que la lucha de clases. ] * \ Hay.R . que la era del régimen de la bur­ guesía pura no importa otra cosa. . ya se hallan en vigoroso proceso de desenvolvimiento los gérmenes de la futu­ ra sociedad comunista. sino una crecida apropiación del trabajo no pagado en forma de supervalía y la explotación más intensiva de la fuerza de trabajo de los obreros [ . ] Esta era d e l régim en burgués puro im porta sí un gran progreso [subrayado en el original. una abstracción insuficientemente rica en estas afirmaciones. en que de un estado alcanzado se viene desarro­ llando el subsiguiente. y que sabemos que en el capitalis­ mo y en la sociedad burguesa misma. y noso­ tros que confesamos la ley fundamental del materialismo dial/ctico.

aunque en 1S90 estaba forta­ lecida en peso económico y en experiencia.LOS M ARXISTAS ARGENTINOS DHL NOVENTA 141 burgués puro” en la Argentina estaba llamada a ser menos pura y mucho más compleja y contradictoria. que había comenzado a actuar con autonomía. el editorial de El O brero con­ serva hasta el día de hoy su fundamental actualidad y rique za de análisis. la clase de los obreros. L a BURGUESIA ABC ENTIBA Ubicados la sucesión de formaciones económico-sociales en función do la lucha de clases. Al mismo tiempo. encontraba por­ ciones de sí misma entroncadas con el capital extranjero o asociadas al latifundio. que en la primera mitad del siglo fue incapaz de llevar a fondo esa revolución. 2. el movimiento . pues. la burguesía. Por tanto advertían que *la clase de los verdaderos produc­ tores. En otras palabras. y el papel que le correspondía a la burguesía argentina. Era por entonces imposible plantear a las masas trabajadoras ninguna esperanza de dirigir a la burguesía en su lucha antioligárquica y contra el capital extranjero. tendrá ahora que defen­ derse de un modo tanto más enérgico contra las exigencias del capitalismo Esta advertencia se explica mejor recordando las condicio­ nes sociales circundantes. mas ya existía un proletariado apreciable. Sin embargo los marxistas revolucionarios refir­ maban el papel independiente que correspondía a su clase. quedaba sentado igualmente que el proletariado no era indiferente al triunfo de la burguesía contra los terratenientes. Pero frente al doctrinarismo primitivo que se oponía de plano a toda com­ prensión de las aspiraciones burguesas y frente al desconoci­ miento (oligárquico o burgués) del contenido de clase de los hechos que se producían. L a revolución burguesa estaba lejos de haberse completado en el país.

buscando sus causas más hondas. por la otra. Además de subrayar en la tarea propia lo que beneficiaría a la otra clase.142 JO S É IU T Z K R revolucionario burgués. temía sin embargo emplear los métodos verdaderamente radicales. afirmaba una vez más su acción autónoma. Con esta disposición. los marxistas revolucionarios se preocupaban por facilitar la comprensión de aspectos comunes. Por el contrario.8 Era un sostenido esfuerzo por contrarrestar las tendencias negativas o vacilantes de la burguesía. lo hacían vacilar. E l O brero dijo cosas que setenta y cinco años más tarde siguen mere­ . como la clase proletaria misma en general’ Es decir. Los compromisos. con motivo de renovar para el l 9 de mayo sus peticiones reivindicativas. Esto no quiere decir que nada pudiera hacerse. de una parte. ponían de relieve lo que era útil para los tra­ bajadores en la acción de esa otra clase. Pero tomaba buen cuidado en decir que estas reclamaciones beneficiarían a aquella vacilante burguesía: ‘lo que pedimos. ple­ beyo^ que se ensayaron ochenta años atrás. Lo impor­ tante era este hecho revolucionario y no las vacilaciones y temores que lo acompañaban. y el temor a las masas. “Está muy bien que los cívicos levanten desde hace 4 meses la bandera de la democracia burguesa”. los marxistas revolucionarios siguieron muy atentamente los meandros de la política diaria. aunque no dejaron de alertar sobre el sentido de clase que tienen la razón y la democracia aparentemente abstractas. que se proponía acometer etapas supe­ riores a las resueltas en 1810 y años subsiguientes. germinaba y podía fructificar una revolución bur­ guesa y pequeñoburguesa de carácter democrático. en el mo­ mento en que su acción podía chocar con la resistencia de los capitalistas nacionales. El proletariado. decían. tanto aprovecha a la industria nacional o sea a la burguesía. Cuando se proclamó la candidatura de Mitre.

los Alem. Se mostraba la heterogeneidad del movimiento ( “movi­ miento democrático’*. “Con el cisma de la Unión C ívica en demócratas y gran hacendados —escribía— el país quedará entregado a los ingleses. porque se impusieron un grupo de abogados. o sea los dirigentes políticos más vinculados a la pequeña burgue­ sía y a la burguesía n acion al).LOS MARXISTAS ARGENTINOS DEL NOVENTA 143 ciendo que se las escuche con gran atención: * [ . encabeza­ dos por Jos mitristas. se indicaba el consi­ guiente afianzamiento de los grupos oligárquicos. y se corrompió a una conspiración de gran hacendados. ] fracasó miserablemente el movi­ miento democrático también iniciado en la revolución de julio. Lo que hubie­ ra de demasiado absoluto o esquemático en este juicio no impidió que. . aprovechan­ do tanto los temores como la buena fe de los que habían sostenido el movimiento. que englobaba a “gran hacendados” y “pueblo trabajador”. Así perdió el movimiento su carácter democrático. Los hacendados han sacri- . se alentaran actos posi­ tivos de Alem y otros (a Aristóbulo del Valle se lo calificó corno “uno de nuestros estadistas más eminentes”. etc. ¿Qué conclusiones políticas sacaba el periódico proletario? No la infantil desesperación.. ] la candidatura Mitre es una candidatura surgida de la clase de los gran hacendados [ . Yrigoyen. de leaders. fracasó. en el mismo núm ero). que hábilmente explotaron a los que habían de buena fe sostenido el movimiento” ^. de guías. . junto con el “grupo de abogados'*. en ocasiones posteriores. Se señalaba el temor de los líderes burgueses y pequeñoburgueses a las masas (a ese “pueblo trabajador”) Como resultado. tampoco la renuncia a impulsar la revolución democrática por encima de las claudicaciones y compromisos burgueses. . aprovechaba estos tropezones para levantar más el odio contra la oligarquía y para mostrar más a fondo el signi­ ficado antinacional de dicha clase. y excluyeron a los hombres del pueblo trabajador de tomar parte. Gouchón. . Dando muestras de su envergadura marxista.

Entre este movimiento democrático de la burguesía y de la pequeña burguesía y las luchas de la clase . L a democracia política y algunos puntos de lucha econó­ mica (contra el latifundio. D esexcu en tro A partir de 1890 la burguesía y el proletariado comenzaron a recorrer. Tanto en su raíz social cuanto en la perspectiva que la lucha había abierto a los movimientos burgueses y al proletariado. Esta percepción servía para faci­ litar una eventual alianza progresista contra la oligarquía terrateniente. el marxismo señalaba su carácter democrático ( "dem ocratas”) por oposi ción a los terratenientes probritánicos que lo enfrentaban. e inclusive convergentes. Con mo­ tivo del acuerdo M itre-Roca. comprendidos los intereses provinciales que confor­ maban la realidad nacional. Luego de reseñar el movimiento revolucionario del 90. a su egoísmo rniserabie”. caminos potencialm ente paralelos. contra el predominio monopolista del puerto bonaerense y la consiguiente deformación del mapa económ ico) iban esbozando lo que podría ser un programa común. contra la sumisión al capital extran­ jero. Sin embargo. ella no se produjo. Además. E l O b rero adver­ tía que Jas fuerzas democráticas debían movilizar todos los resortes. £ n el nwniento mismo de nacer eí radicalismo.144 JOSK R A TZER ficado la autonomía y eJ decoro de la Nación a sus intereses de clase. en la Argentina. dice Paulino González Alberdi: “D e ese movimiento surgió el par­ tido de la burguesía y de la pequeña burguesía. en un alarde de agudeza política. que aplastaba también al federalismo. la Unión Cívica Radical. afirmó sin medfos tintas que “el acuerdo es la completa y absoluta esclavización de las provi ncías 3. estaba marcada esta virtual convergencia.

por otra. En sus justas luchas. Al contrario. poco im porta). La burguesía nacional no supo supe­ rarlos. contra los latifun­ distas y el capitalismo extranjero expoliador. En la lucha por un régimen político democrá­ tico. incluidas las masas laboriosas. y su progresiva involución oportunista y electoral. a pesar de ser ella la única clase que podía dirigir ft las otras. marcharon separadamente”. por una parte.! 1 (Cuando González Albcrdi habla de los diri­ gentes de la clase obrera se refiere al período que va desde la formación de la UCU hasta la fundación del Partido Comu­ nista. estas oposiciones fueron aprovechadas para profundizar sus vacilaciones y su desconfianza ehi las masas. pudo verse en L a Vanguardia cómo polemizaban ambas corrientes. el proletariado debió enfrentarse a menudo con los capitalistas argentinos (nativos o no. en la que los trabajadores no debían intervenir". acuerdo. hicieron que predominara el menosprecio por las aspiraciones comunes y por las posibles alianzas. “Al con­ trario —dice González Alberdi— el Partido Socialista tenía en su programa el librecambismo. o sea que toma en cuenta a los líderes reformistas que en esa época dirigieron al Partido Socialista). lo que lo colocaba en oposi­ ción con la incipiente burguesía. Los sectores burgueses temían a la clase obrera y los dirigentes de esta consideraron el movimiento de aquellos como una lucha entre dos sectores de enemigos de su clase. y la burguesía y Ja peque­ ña burguesía. que reclamaba una política proteccionista.'sta. Esta tendencia fue combatida desdo E l O brero. la clase obrera. El afianzamiento de los reformistas en la direc­ ción del socialismo. sin embargo. y cuando los marxistas revolucionarios ingresaron conjuntamente con los revisionistas en el Partido Socialista. Los marxistas revolucionarios hicieron mucho para anular . En el proletariado surgía espontáneamente una tendencia a desentenderse del enfrentamiento entre sectores burgueses y sectores oligárquicos. Era previsible que tales enfrentamientos provoca­ ran roces y suspicacias.LOS MARXISTAS ARGENTINOS DEL NOVENTA 145 obrera no hubo.

Por eso consideran todo movimiento revolucionario o progresivo como un paso avanzado en su camino. a diferencia de los reformistas. se esfor­ zaron por empujar en su camino a la democracia burguesa como parte del camino que querían abrir a su clase. la táctica que ha dado mayores resultados es la del M an ifiesto C om u n ista: ‘Los socialistas. se reprodujo una carta de Engels al socialista italiano Turati. Es cierto que diversos puntos fueron aborda­ dos de manera imprecisa. que no pierde nunca de vista . pero en el movimiento ‘presente representan también e) porvenir del movimiento*. en las diferentes 'fases atravesadas por la lucha entre el proletariado y la bur­ guesía. cuando alguno de estos llegase a triunfar. pero. sin perder nunca de vista que estas dos fases no son más que etapas conducentes a la principal y grande meta: la con­ quista del poder político por parte del proletariado como medio de reorganización social. que en otros (com o el mencionado de! librecambismo) había defectos comunes a reformistas y revolucionarios. Por consiguiente los socialistas toman parte activa en cada nna de las fases evolutivas de la lucha entre las dos clases. Esta táctica.JOSÉ RATZF.U 146 esta separación. “De 1848 hasta hoy. su misión especial es la de impulsar hacia adelante a los demás partidos revolucionarios y. defienden siempre en interés del movimiento gene­ ra l luchan por alcanzar conquistas inmediatas en el 'interés de las clases trabajadoras. todas esas ventajas políticas o sociales las aceptan. 4 El r \d ic a l is m o En el número 1 de La V anguardia (7 de abril de 1894). salvaguardar los intereses del proletariado. Su puesto está entre los que combaten por cualquier ventaja inmediata que sea beneficiosa a la clase obrera. bajo el título "L a próxima revolución italiana y el partido socialista obrero” Escribía el compañero de Marx 12. pero sólo como partes a cuenta.

IX)S MARXISTAS ARGENTINOS DEL NOVENTA

147

el gran lin, libra a los socialistas de los desencantos a que
están infaliblemente sujetos los demás partidos, ya sean repu­
blicanos o socialistas sentimentales, que confunden una simple
etapa con el camino final de la marcha hacia adelante”.
Esta puesta a punto de las viejas enseñanzas marxistas
concordaba con la experiencia hecha en la Argentina, en espe­
cial con el esfuerzo por coordinar las aspiraciones inmediatas,
parciales, con una perspectiva general, que ya hemos tratado.
Pero Engels también abordaba, en relación con Italia, un
tema candente para nuestro país.
"La victoria del movimiento revolucionario que se prepara
—decía—, no tendrá otra consecuencia para nosotros que la
de hacernos más fuertes y colocarnos en un am bien te más
favorable. Cometeríamos el más grande error si ante tal pers­
pectiva no sabstuviéramos y nos limitáramos, respecto a los
partidos ‘afines’, a una crítica puramente negativa. Podrá
llegar un momento en que será un deber nuestro el cooperar
con ellos de una manera positiva".
Por último, frente a esta cooperación, cabía fijar sus límites.
Sostenía Engels que, en caso que el movimiento no fuera ~de
la clase que representamos”, pero resultara un "movimiento
popular r ea l", un movimiento ‘'verdaderamente nacionaV', en
esa situación ‘'nuestros hombres no se quedarán ocultos, ni
siquiera habrá necesidad de una palabra de o rd e n ... Pero
en tal caso, deberá ser entendido, y tendremos que procla­
marlo en voz alta, que nosotros participamos com o partido
in d ep en d ien te, aliado por el momento a los republicanos y
radicales, pero enteramente distinto; que no nos hacemos nin­
guna ilusión sobre el resultado de la lucha en caso de victoria,
que ese resultado, lejos de dejarnos satisfechos, no lo consi­
deramos más que como una etapa ganada, como una nueva
base de operaciones para conquistas ulteriores; que el mismo
día de la victoria nuestros caminos se dividirán; que desde
ese día formaremos frente al gobierno, la nueva oposición,
oposición, no ya reaccionaria, sino progresista, oposición de

14$

JOSÉ R A T Z E í

extrema izquierda que ejercerá su acción para alcanzar otras
conquistas más allá del terreno ganado” Es ocioso repetir las
condiciones argentinas, la formación de la U nirn Cívica Radi­
cal, las consecuencias del 90. Las palabras del hombre que
inició con Marx el socialismo científico tomaban un signifi­
cado muy nacional, muy específico, en aquellas cuatro pági­
nas del nuevo periódico socialista.
Por eso mismo, la carta de Engels originó una polémica
en las columnas de L a V anguardia, polémica que definió la
conducta de los marxistas revolucionarios y de los reformistas
en relación con la etapa política argentina.
Poco tiempo después apareció una carta de Germán Ave
Lallemant, titulada “'Los obreros en la política argentina. Una
opinión digna de ser escuchada”. 13 Lallem ant m anifestaba:
"Espero que usted no tomará como una importunidad de mi
parte que yo lo induzca a hacer cuanto antes propaganda en
favor de la acción política en el sentido de la carta tan inte­
resante de Engels publicada en el primer numero de L a
V anguardia. Creo que la acción política daría muy buenos
resultados. Pero no la censura platónica hecha desde el paraí­
so del teatro político sobre los partidos burgueses, no la
murmuración de los débiles y de los oprimidos, sino la parti­
cipación activa, exactamente como la aconseja Engels en su
carta”.
La réplica no se hizo esperar. Dos semanas después se
publicó una nota firmada E. G., bajo el título “La acción
política del Partido Socialista”
Allí se sostenía que “la
carta de Engels publicada en el primer número de L a V an guardia, en nada nos parece aplicable a este país, actualmen­
te, para defender la unión de los trabajadores, a c u a lq u ier
partido burgués
¿Hay aquí algún partido que persiga
un fin tan revolucionario como lo es en Italia el estableci­
miento de la República? No. [ . . . ] Si queremos formar algún
día un partido de trabajadores conscientes, es necesario huir
del contacto con los partidos burgueses*.

LOS MARXISTAS ARGENTINOS DEL NOVENTA

149

La firma E. G. dejaba entrever que su autor era Esteban
Giménez, quien ya desde su propio edición de E l O brero
había mostrado un distanciamiento o desconocimiento de las
posiciones marxistas revolucionarias. Su destacada participa­
ción en el movimiento obrero y en la fundación y redacción
de L a V an gu ardia otorga importancia a esta definición eco­
nomista, apolítica, de las tareas socialistas en la Argentina.
Como si la firma E .G . no bastara para apuntalar una
conducta, a la semana el vocero socialista imprimió —a modo
de editorial— una nota denominada “Los socialistas en la
política arg en tin a” 15 Se aducía en ella que ""aquí la acción
revolucionaria del Partido Socialista es y será por muchos
años completamente utópica [ . . . ] E l mejor modo de impedir
que los ciudadanos obreros vayan mezclándose estérilmente
en los partidos ya existentes, es agitar entre ellos la opinión
a favor de las reformas comprensibles para todos que forman
las principales cláusulas del programa mínimo del Partido
Socialista” ,
Medio siglo del movimiento obrero argentino está delinea­
do anticipadamente en estos párrafos que acabamos de citar.
Una concepción científica clara, en este caso con referencia
a opiniones personales de uno de los clásicos del marxismo,
se inserta en la madurez adquirida nacionalmente por los
marxistas revolucionarios. En efecto, las afirmaciones de Engelc confirmaron y enriquecieron las conclusiones a que ha­
bían llegado por cuenta propia los redactores de E l O brero.
Ilace rato que estamos moviéndonos fuera de todo esquema.
Los errores, las limitaciones que mostraron el análisis de Lalle­
mant y sus compañeros, no surgían de malas interpretaciones,
sino de los claroscuros de un situación muy poco cristalizada.
Europa exportaba alimento teórico para las tendencias econo­
mistas nacidas espontáneamente al amparo de la inexistencia
proletaria. Europa, el proletariado europeo, ofrecía también la
herramienta teórica del marxismo revolucionario para mejor

. el radicalismo. G . M e­ nosprecio por los consejos teóricos. 16 Para E . ¿Qué elegir? Este problema. alejamiento indefinido de la perspectiva revolucionaria y por exagerada acentuación del “programa mínimo” . el radicalismo [ . nació en la Argentina abrazado con otro: ¿qué hacer frente a las clases y capas no proletarias pero potencialmente revolucionarias? El reformismo naciente esbozó la tesis del economismo y del oportunismo políticos que marcarían toda su senda. nacido de la crisis económ ica. . a nosotros nos es muy simpática su lucha en favor de la dem ocracia. no había un partido argentino con “un progra- . so color de inaplicabilidad. Si los radicales nos temen y nos miran de reojo. mostraban una extrema sensibilidad con respecto a la política real deJ país. aunque no participamos de sus ilusiones**. . aunque en sus filas militan sobre todo la inmensa mayoría de la clase de la pequeña burguesía [ . qu e entraron a la polémica en defensa de las opiniones de Engels. Como coro­ lario. . sin apetencia de poder. y cucargado de transformar nuestras instituciones políticas en formas estrictamente ajustadas a los intereses capitalistas. los marxistas revolucionarios. y que siente levantarse tras de él. Noso­ tros somos los partidarios más decididos de la dem ocracia. . aunque no sea más que de la democracia burguesa. en que adivina su futuro domador. letariado. al resumir su posición en este debate. cha tura y reclusión de la clase en tareas “comprensi­ bles”. ] el socialismo. para evitar "contam inaciones”. sostuvo que “el partido radical es hoy el elemento revolucionario en la República Argentina. . ] instintivamente adivina su enemigo a muerte [ . ] Como portador del capitalismo puro. aparentem ente interno del movimiento obrero. hostigamiento sistemático del posible aliado político. Lallemant. En cambio.150 JOSÉ R A T Z E r comprender las tareas nacionales e internacionales del pro.

explicaba a los agricultores que los grandes propietarios de la tierra. Al parecer. empleando el lenguaje adecuado para su público lector. ofrece en este aspecto de su personalidad una voluble posición polí­ tica. Arias. actuó en la naciente Unión Cívica Radical.. en el radicalismo lírico de Alem. Figueroa. como era su norma. organizándose en cooperativas y en un partido político que mande sus diputados al Congreso para defender los intereses de su clase”.!? Ilay dos episodios insuficientemente esclarecidos. . los Saa.LOS MARXISTAS ARGENTINOS DEL NOVENTA 151 nía tan revolucionario como lo es en Italia el establecimiento de la república''. ese requi­ sito estaba dacío por la democracia política burguesa. sin hacer pronósticos imposibles una vez que se escribió la historia. que permitiría unir a radicales y socialistas. ] que . Bertín. Domingo Flores. Zavala. Podemos agregar que la preocupación por organizar a las fuerzas democráticas 1 1 0 proletarias fue una constante en el pensamiento de Lallemant. enfrentados a la oligar­ quía gobernante. Ojeda. . los explotaban tan descaradamente “porque éstos [los agricultores] todavía no se defienden. Para los marxistas revolucionarios. cabe suponer que un afianzamiento de la corriente marxista revolucionaria hubiera alterado en alguna medida este cuadro. de no menor interés. Tissera. Lallem ant buscó verificar en lu actividad práctica. . En documentos de la época vemos su nombre junto al de Juan T. también esta cuestión de la unidad política con sectores no proletarios. Otero. Astudilio. Nicolás Jofré. juramentados en la luclia ‘contra toda causa que tienda a subvertir los derechos del hombre [ . El abismo que separó posteriormente a ambos partidos (en lo fundamental a ambas clases) se produjo simultáneamente con el triunfo del reformismo dentro del movimiento obrero. Según Otero Alric 18 “si bien Lailemant tuvo convicciones definidamente socialistas y su nombre figura entre los iniciadores del movimiento obrerista. etc. que reve­ lan otro tipo de intento. las empresas ferroviarias. Pereira. Alric. En San Luis.Cuando escribía en L a A g ria d • tura.

M ariano N. Los marxistas revolucionarios del 90. la Federación Democrática Liberal también sostuvo a Lallemant como candidato a diputado nacional.152 JOSÉ HATZER usurpe la soberanía del pueblo. Nada de extraño tiene. proletarios. Holmberg. como se recordó en el capí­ tulo V. a modo de frente único policlasista. Son hechos de suficiente importancia como para reflexionar sobre ellos. Gregorio Uriarte y Celestino L. Antes. para lucrar *y favorecer intereses personales o de círculo con perjuicio ele la comunidad' como leemos en una declaración partidaria que tenemos a la vista” . Es igualmente comprensible que se experimentara la inclusión de candiaturas socialistas en listas de otras tenden­ cias en Buenos Aires. Otra información 19 recuerda que. en una boleta que incluía además a Eduardo L. Pera. el mismo año que se presentó aquella primera lista socialista de 1896. Mas hemos visto igualmente que les preocupaba enlazar dicho movimiento obrero con las capas revolucionarias burguesas y pequeño burguesas urbanas y con el campesinado explotado por los terratenientes. No es muy acertado el término “voluble” para calificar a la posición política de Lallemant. aunque escaseen los pormenores. la cons­ tante en la acción de los marxistas revolucionarios fue la organización obrera. como aspiración públicamente manifes­ tada. Candió ti. que lo oprima o se adueñe 'de los negocios públicos como una m ercancía. junto con la explica­ ción y experimentación del papel que correspondía a las . simultáneamente con la presentación bien definida de candidaturas socialistas en lista inde­ pendiente. que en San Luis —donde el prole­ tariado no gravitaría hasta muchísimo tiempo después— ensa­ yaran insuflar a la UCR bríos plebeyos. mantuvieron la necesidad de un programa y acción propios. entonces. durante y después de los casos citados. Sin embargo. E l y sus compañeros de lucha fueron quienes más hicieron por la formación del par­ tido proletario y por la acción autónoma de la clase trabaja­ dora.

UOS MARXISTAS ARGENTINOS DKL NOVENTA 153 fuerzas democráticas burguesas y pequeñoburguesas. impre­ sionasen particularmente a las nuevas generaciones. 5. los intemacionalistas encendieron la . se incorporara al naciente movimiento socia­ lista un importante sector de la intelectualidad juvenil. hijo postumo de las experiencias del 90*0 E l saldo más ambicionado. Es natural entonces. como conse­ cuencia del 90. que tanto la acción específica como socialistas cuanto las ten­ tativas de diálogo con otras tendencias no proletarias. el acuerdo entre las principa­ les corrientes políticas populares. Lo admite Balestra. quien luego de recordar que ‘‘la mayoría de la nueva formación nacional’' siguió a Alem. E l O brero. Su periódico. de combinar las conveniencias inmediatas con los objetivos a largo plazo. tenía resonancia del Plata a la cordillera. escribe: “Otra parte de la juventud revolucionaria impresionada por el desamparo a que estaba sometido lo económico y las nacientes clases traba­ jadoras de los métodos de la política tradicional. no se logró. se verificó también por los frutos que para el socialismo acarreó su contacto con otras clases y capas. L a línea de representar en el presente los intereses del futu­ ro movimiento. la acción múltiple del proletariado permitió que. De allí nacería el Partido Socialista Argentino. realiza* ron un trabajo importante para facilitar la comprensión del socialismo a la intelectualidad y a los grupos más esclare­ cidos provenientes de dichos sectores. Esta­ ban las componentes necesarias para que se constituyera final­ mente el Partido Socialista. En cambio. La clase obrera estaba actuando. en procura de una mayor justicia social. I n t e r n a c io n a l is m o E n la década del 70. dirigió su vista a las ideas constructivas que venían circulando por la Europa.

como subsidiario del movi­ miento en otros países. con su portavoz M alatcsta tan vinculado al movimiento obrero. que ya tenía un cierto grado de desarrollo. etc. ayudándolo a seleccioanr con conoci­ miento de causa las armas que más útiles serían para su propia lucha. Lo pusieron en contacto d ilecto con las principales experiencias obreras del mundo contemporá­ neo (con la sola excepción notable de las Trade Unions britá­ nicas. En dicha asam­ blea los asistentes tuvieron oportunidad de confrontar la expe­ riencia anarquista. en común entre socialistas y anarquistas. posiblemente). orador que reveló un filón muy particular de esa cantera revolucionaria. resulta un tanto heterogéneo con los dos tópicos restantes. En su estudio recuerda Ermolaev que ‘"Chile mantenía relación con Europa a través de Buenos Aires y por eso la . e] internacionalismo fue uno de los aspectos vitales en la con For­ mación de la fisonomía con que estaba apareciendo la clase. Es interesante subrayar que estos vínculos internacionales permitieron al naciente proletariado argentino algo más que acelerar su toma de conciencia. que hemos comentado en el capítulo III de este trabajo.154 JOSÉ R A TZ ER llama del movimiento obrero independiente. En la del 80. “un cubano de color \ quien disertó sobre “socia­ lismo. ¿Por­ qué fue un cubano el que tocó este asunto? ¿Quién era Duharte? ¿Qué representaba? Puede ser que en archivos o periódicos se halle la respuesta. Apareció un orador inesperado para quienes creen en el mito del europeísmo a ultranza. que dominaron en la mencionada asamblea. Se trata de Alejan­ dro Duharte. el matrimonio civil y las huelgas’I El matrimonio civil. tema debatido nacionalmente por esos tiempos. la experiencia de los emigrados fran­ ceses (que de alguna manera recogían la herencia comu­ nera) la experiencia de los socialistas alemanes y suizos. De todos modos queda seña­ lado un enlace entre las preocupaciones del proletariado argentino y un exponente del movimiento socialista cubano. En su libro relata Marotta una asamblea obrera de 1899.

Desde el pionero del socialismo premarxista Francisco Bilbao hasta Luis Emilio Recabarren. además de los vínculos establecidos en 1SS9 y 1890. Conviene quizas recordar que una porción de los inmigran­ tes abandonó nuestro país para instalarse en San Pablo. Por lo demás. E l internacionalismo de los marxistas revolucionarios. la aparición de L a V anguardia.LOS MARXISTAS ARGENTINOS DLL NOVENTA 155 creación y actividad de las secciones de la I Internacional en la Argentina influían también en el movimiento obrero chile­ no’ . La adhesión no quedó limitada a expresiones de deseos. supo elevarlo hacia la organización mundial de los trabajado­ res y a la comprensión teórica mas completa. sv robustecía con estas relaciones latinoa­ mericanas. El sentido de clase.23 Es de suponer que los marxistas fueron quienes sostuvieron esos contactos hasta. alimentado por las experiencias euro­ peas y argentinas. a partir de 1889 en que se creó. la del socia­ lismo científico marxista. la responsabilidad de promoverlas debe de haber recaído en gran parte en la Segunda Internacional. se sabe también que en 1891 un comité provisional del “Partido Obrero Argentino” —en que actuaban Mauli y Kühn.22 Conviene agregar que esa relación distó de ser unila­ teral. p o r lo menos. que recogió las raíces objetivas de este sentimiento proletario. los chilenos han dado su parte al desarrollodel movimiento socialista y comunista argentino. En cambio. con­ tándose entre ellos numerosos militantes del naciente movi­ miento obrero porteño. tan extensos e intensos que requerirían un enorme espacio para su sola descripción. es redundante llamar la atención sobre losvínculos que existieron con el proletariado uruguayo. entre otros— elevó un informe a ]a Internación^ 1. . emigrado temporaria­ mente en la Argentina durante varios £>eríodos a comienzos del siglo X X . Se sabe que los marxistasy el movimiento obrero se consideraron parte suya desde antes de la fundación.

marxistas revolucionarios o reformistas en el opuesto) y según la actitud de las clases dominantes hacia ellos.. llevaron a casos tan extremos como el del líder socialista reformista Nicolás Repetto. según el predominio de sus correspondientes tendencias internas (anarcocomunistas y anarquistas indivi­ dualistas en un caso. En el fondo del debate entre revolucionarios y reformistas. el internacionalismo. En cambio. cuando hacía dos años que estaba en Europa. producto de influencias extrañas. la firmeza teórica. iba estableciéndose el trazado de la gran batalla ideológica entre una auténtica posición proletaria y las desviaciones. . Como siempre.156 JOSÉ RATZEH Es necesario repetir que.. la desnudez ideológica. el desapego de la autén­ tica teoría socialista.. precisamente en los más espinosos puntos de Ja táctica nacional. En su auto* biografía política habla del 90. Pero la amplitud de su influencia varió según los períodos. pero no dice una palabra sobre el movimiento obrero y socialista hasta llegar a 1 8 9 6 . los marxistas tuvieron durante años al anarquismo como principal oponente dentro del movimiento obrero. 6. relata acontecimientos por él vividos en ese periodo.24 Es indispensable distinguir tajantemente entre el internacionalismo de los mar­ xistas y este cosmopolitismo reformista. lo que quiere decir según la solidez respectiva de unos y otros. los marxistas revolucionarios alzaron como estandarte los consejos dados por Engels. El desarrollo de esta tendencia en la Argentina y en el Uruguay está entrelazado con su polémica contra los intem a­ cionalistas. entre socialistas y anarquistas. ayudaban mejor al proletariado en su tarea nacional que los extravíos ideológicos. A n a r q u is m o En la lucha por elevar la conciencia y organizar al proleta­ riado.

atacando a una tendencia porque le parecía encauzar la mayor resistencia de las masas trabajadoras. en 1S92. en general se ensañó con todos. que golpeó a todas las tendencias por igual* i-teniéndose a lo que le pareció más peligroso en cada momento. en 1890 la unidad entre las principales corrientes permitió conmemorar sin incon­ venientes el primero de mayo en Buenos Aires. complicada por la oposición anarquista a actuar en común. generalmente destructivas. pero las orga­ nizaciones gremiales en lucha sufrieron la represión violenta. primitivas. en lS8í> se registraron actos policíacos contra el V o n cá rts y contra el equipo que preparaba un periódico anarquista. Esta mentalidad tiene algo que ver con la actitud del apa­ rato estatal. en 1891 continuó dicha represión. que posterior­ mente se denominaría E l P ersegu id o.to s MARXISTAS ARGENTINOS DEL NOVENTA 157 Desde 1890 a 1894. Este clima de violencia antiobrera oscureció las posibili­ dades de una real acción política proletaria y alentó la difu­ sión de concepciones anarquistas. lo que impidió la celebración pública del día de los trabajadoies. L a represión alcanzó en común a socialistas y anarquistas. la época en que se desplegó más feliz­ mente la actividad de los marxistas argentinos del siglo pasa­ do. L a reacción quiso impedir o frenar la organiza­ ción proletaria. La destrucción urgente del Estado burgués. despojadas de derechos y carentes de fuerza y concentración proletarias capaces de . el socialismo se anotó en su haber una importantísima obra de construcción orgánica y movilización proletaria. En algunos años posteriores sufrieron más les anarquistas. el “todo o nada” la denominada “acción directa” surgían como automática respuesta de una parte considerable de las masas explotadas. y si a veces atacó más a algunos. Así por ejemplo. mientras los anarquistas realizaron sus reuniones calle­ jeras sin molestias. para igual fech:i„ la policía denegó permiso para la reunión de la Federación Obrera. o leprimiendo a todas en conjunto. mien­ tras el anarquismo (cu al lo recordara Kiihn) se centró en actividades verbalistas.

hecho necesario por la libertad y la igualdad. pero cerebro de alquiler. sino todo conquistado. Un síntoma de esta mentalidad puede verificarse en su principal vocero. Esta es nuestra trinidad. . Esta es la ley natural del comunismo anárquico. '¿Q u é somos y qué haremos?'* preguntaba su primera página en castellano. es decir. . habiendo hecho al hombre similar pero no idéntico. Siendo ésta la piedra angular de la civilización del futuro —verdadera civilización porque tendrá la misma densi­ dad en la periferia que en el centro— con civilización real porque cada centro en su tumo será perfecto. . muera toda autoridad. Pues las concesiones solamente son paliativos que aumentan la mise­ ria y la injusticia [ . . ] Si queremos verdaderamente des­ truir. poco queda para completar el cuadro. cada uno puede satisfacer sus necesidades como m ejor le plazca. dejaremos todo sentimiento de piedad y generosidad. Ninguna jerar­ quía. el sublimado corrosivo de la organización social actual. Nuestra divisa es la de los malhechores.158 JOSÉ IIATZKH mostrar mejores caminos. Por eso somos anarquistas [ . ninguno [ . Aborrecemos el pasado porque es la causa del presen­ te. . . ] La solidaridad. No queremos nada concedido. los malhechores. grande o pequeño. . todo oportunismo y nos declaramos abiertam ente revolucionarios. que logró creciente éxito v alcanzó a vivir casi una década. promotor y ejecutor de todo acto que pueda tener efecto en desplomar el edificio del orden cons­ tituido. italiano y francés. Con el subtítulo “Voz de los explotados” apareció el 18 de mayo de 1890. ocharnos el presente porque no es otra cosa que la imita­ ción más intensa y feroz del pasado [ . . la canalla. que sea. ] La natura­ leza. . autoridad ni explotación. la cscoria de la sociedad. Nuestros medios. Nuestro grito. Los redactores respondían: “Nosotros somos los vagabundos. todos los que la ley condena. ] Para conseguir nuestro objetivo rechazamos toda reserva. El P ersegu ido. Si a esta situación objetiva y subje­ tiva se agregan los desmanes policíacos. cada cual con su prox>io cere­ bro.

Los artículos de E l O brero y sus sucesores. incluida L a V angw irdia. por ejemplo cuando E l Perseguido en su número destinado al 1? de mayo de 1894 dijo que “la reducción a ocho horas de la jornada de trabajo. y por consiguiente.” La pátina del tiempo hace resaltar aun más la trama nove­ lesca de esta argumentación. . la nueva civilización será un hecho. fue acaso. La refutación fue hecha por el propio movimiento obrero en desarrollo y no es preciso refor­ zarla a posteriori. redactor de su manifiesto inicial. debieron rebatir igualmen­ te algunas consecuencias muy perniciosas de la ideología anarquista. traería el encarecimiento de los artículos de consumo. . estos anar­ quistas (y otros todavía más detonantes26) llegaron a ser durante decenios una de las corrientes principales en el pro­ letariado argentino. “que había ejercitado el blanquismo en la propia escena natu­ ral de éste. El semanario de los mazzinistas ita­ lianos.I£>S MARXISTAS ARCENTINOS DEL NOVENTA 159 X^os tiranos son siempre viles. ] Cuando esté todo el presente destruido. Sin embargo. un aumento de miseria para la clase trabajadora'’ . Cúneo recuerda con respecto a El Peregrino que Rafael Roca. No haremos caso de su pánico ni de sus gemidos ni nos dejaremos llevar por la influencia mórbida de la hermosura de sus mujeres [ . el animador principal del gru­ po" 23 Roca no debe haber sido un exponente solitario. U A m ico d e l P opólo “mostró una extraña hostilidad hacia los socialistas"^ que lo llevó a polemizar frecuenten>ente con El O brero. Algún . Número tras número El O brero tuvo que dedicar espacio a esta refutación a partir del artículo “El socia’ismo científico y el anarquismo” 25 que recogía la posi­ ción marxista al respecto. La mencionada tendencia espontánea en una parte consi­ derable de las masas exploradas y su reacción ante las arbi­ trariedades del Estado oligárquico explica una de las fuentes de su crecimiento. París. Debe decirse que ella se vio favorecida por la confluencia con el anarquismo de ideologías no espe­ cíficamente anárquicas.

pero subrayar. Se vieron en la necesidad de polemizar con las tendencias anárquicas (y otras afines) y lo hicieron con todo el ardor que exige un debate de esa índole.jeo JOSÉ HATZEK periódico argentino contemporáneo recoge el título del vocero de BJanqui. Desde otro ángulo. por el extraviado camino anarquista. los redactores de E l O brero dieron una mues­ tra de su estilo político al combatir afirmaciones equivocadas: “Un colega nacido el 4 del corriente. Su concep­ ción de minorías bien organizadas que hacen la revolución. pero en marcha hacia una actividad proletaria organizada. pues. pero sin firmeza ideológica. a la vez que contribuyó a mantener un sentir anticapitalista. el romanticismo revolucionario de los republica­ nos italianos era igualmente apto^ para condimentar la lenta ascensión hacia una conciencia de clase. señalar la ineficacia del anarquismo para la consolidación del proletariado como clase. bien pudo empalmar con esos movimientos anarquistas del 90. más o menos revolucionario. que por su obra y la de los soci . inferior por cierto a la socialista. para apuntalar el reformismo y la pasividad política. el debate fue conducido teniendo en cuenta cómo el anarquismo paralizaba y desviaba a los auténticos reclamos y luchas obreras. Pero esta polémica nunca sirvió para caer en el extremo opuesto. Los marxistas del 90 no estaban en situación de andar con medias tintas. dada la situación argentina. del que recientem ente hemos sabido y oído. a paitir de la experiencia cotidiana de las masas trabajadoras. Blanqui fue un gran revolucionario. L a Unión O brera.listas. Cuando los ferroviarios de Sola editaron su vocero. portavoz combativo de la protesta de su clase. Se debe. Por el con­ trario. Por fin. anarquismo. es decir. que representaban una forma de toma de conciencia. El colega declara que ‘no somos poli- . impregnó al movimiento obrero ^organizado. blanquismo y niazzinismo se apoyaban en la acción de los núcleos sindicales menos armados teóricamente o totalmente desarmados. N i dicu ni m aitre.

porque con sus ideas exaltadas y des­ tructoras. rompen el concierto armónico de nuestra amistad. colega! Nosotros confesamos el socialismo científico: el librepensador nos es demasiadamente fantasma burgués*9 7. a tal punto que como librepensador deduce por analogía lógica el derecho del salario. puede romper las cadenas de la inhumana explotación en que yace la clase obrera? "¡Librepensador! Eso es ante todo.LOS MARXISTAS ARGENTINOS DEL NOVENTA 161 'ticos. nuestro patrón también. Colega: si el programa de usted es el de ‘no indis­ ponernos con nuestros amigos* y si ‘el juez que nosotros nom­ bramos es la opinión pública’. sostienen principios que entorpecen la buena marcha de 'nuestros compañeros. según su propia confe­ sión.?r venido a la arena para defender la causa obrera? "Asegura el colega que no pertenece a 'ninguna organiza* ción determinada* y 'así sin organización quiere romper el fuego contra las grandes compañías ferrocarrileras y los malos patrones*. ¡no nos entendemos. de la justicia eterna y absoluta y de la moral burguesa. bien disciplinada. R e f o r m is m o Al anarquismo vino a sumarse. etc. el burgués. el reformismo. del capital y de la supervalía. porque creemos que muchos de esa falange de hom*bres que pretenden serlo tomando el nombre de trabajado­ res. también desde el interior del movimiento. Cree el colega posible que con el ‘librepensamien­ to*. . "No. sin organización del proletariado en una sola grande federación bien estatuida. Mas no era simplemente desde el interior del movimiento obrero. nos indisponen con nuestros amigos y maestros*. Declara el colega que cree en el deber del trabajo y que es libre­ pensador. Ahora se trataba de una tendencia interna de la corriente socialista. entoners ¿por q:ic hah.

cuyas protestas estruendosas sonaban como más revo­ lucionarias. que rápidamente liego a dominar en el Partido Socialista. su contradictor pero a la vez su admirador más ferviente. en particular. ni muchísimo menos compara­ ble a Jos dirigentes socialistas de derecha. valdría la pena citar las palabras bastante benévolas con las que lo recuerda Rodolfo Ghioldi. Justo ocupa un lugar de fundamental importancia en el naciente Partido Socialista. desvinculada de la aspiración revo­ lucionaria. un luchador abnegado que entregó al ideal de la liberación social su inteligencia profunda y su voluntad indoblegable. un declarado enemigo de la explo­ tación burguesa y del imperialismo. pero tan claras virtudes no lo llevaron al necesario desenlace revolucionario porque ellas sumergíanse finalmente en las limitaciones que nacían de su incomprensión del materialismo dialéctico. Esa . sino de su incomprensión de los problemas de la revolución en Argentina. causaron mucho daño a la organización de los trabajadores y facilitaron a su vez la difusión del anar­ quismo. J Justo fue un reformista. Su reformismo no procedía de una ausencia cualquiera de odio a la burguesía. el movimiento socialista inter­ nacional y la revolución de octubre son ejemplos de tales limitaciones [ .. La sustitución de la pureza marxista por el oportunismo. Las postu­ ras ante la guerra imperialista. . etc. Desde 1S94 Ja figura de Juan B. .162 JOSÉ RATZKR En el período culminante del grupo marxista identificado con El O brero los reformistas no actuaron organizadamente. a punto tal que puede afirmarse que su personalidad moldea el grupo dirigente y las características de ese partido. pero a poco andar se desarrolló dicha tendencia. por lo que el movimiento socialista surgió bajo un signo revo­ lucionario. a la oligarquía y el imperialismo. Si quisiéramos sintetizar en pocas palabras las grandezas y las miserias del líder socialista. la acción por las reformas. Dice Ghioldi que Justo fue “un eminente combatiente de la causa obrera y socialista. pero nunca un reformista común y ordinario.

que ayuda a explicar el ostracismo histórico a que se los quiso condenar. El segundo es mostrar la evolución del juicio de los reformistas con respecto a los revolucionarios. Poco a poco. Fácil resulta comprender que la convivencia en un único partido proletario tuvo dos caras. su alejamiento del socialismo científico condujo a una temprana lucha por la supremacía ideológica entre ambas tendencias. del 11 de octubre de 1893.LOS MARXISTAS ARGENTINOS DEL< NOVKNTA 163 limitación. hasta la segunda década del presen­ te siglo. E l primero es subrayar y clarificar al máximo la línea de los marxistas revolucionarios.^ Las limitaciones de Justo quedan consignadas en su primera conferencia para obreros. los dirigentes reformistas enturbiaban el recuer­ .31 Así como Lallemanf abordó con criterio socialista la ciencia experimental. aunque añadía las recordadas palabras acerca de que “era aquel un movimiento realmente extranjero*. . Esta lucha se definió desde los primeros años en favor de los reformistas. pero aun dentro de ellas Justo condujo una lucha muchas veces enér­ gica y resuelta contra las clases dominantes’'. anteriormente menciona­ do. Justo admitía que E l O brero fue el “primer heraldo de la lucha de la clase proletaria argentina por el mejoramiento de su situación”. En el primer número de L a V anguardia se reconocía que E l O brero “ha sido el primer periódico de la clase trabajadora argentina”. ¡higiene de las habitaciones!. A la vez. En un artículo de 1910. lo empujó a posiciones reformistas. . vinculada a su desubicación global frente al mate­ rialismo dialéctico. La confrontación de tendencias no interesa aquí sino en dos aspectos. en que apareció la corriente intemacionalista del socialismo. por natural contraste con 1j otra. cuyo tema fue. El refor­ mista quedaba pintado de cuerpo entero. La unificación entre refor­ mistas y revolucionarios se vio consolidada y facilitada por las posiciones de Justo contrarias a las clases dominantes. Justo estrenó su verba socialista hablando de cómo abrir las puertas o alejar las inmundicias de las habitaciones.

por eso mismo comprendían los peligros del fraccionamiento. en fin hay casi tantos gru­ pos como obreros hay por sí. para agravarse indefinidamente según corrían Jos años. como medio de combate en defensa del proletariado. 3 2 El O brero tenía autoridad para decir estas cosas. Los marxistas del 90querían fortalecer a su clase. ya que representaba la corriente que había promovido y asegurado la magna conmemoración unitaria del l 9 de mayo de 1890. Para soldar los vínculos combatientes de las masas trabajadoras cuidaban cada uno de sus pasos: recomendaban estudiar con atención las huelgas que se producían. En su trabajo tantas veces citado. Intransigentes en la fundumentación teórica y política.. etc. separados. . etc. 8. U n id a d p r o l e t a r ia La acción política de los marxistas revolucionarios enriqueció la táctica proletaria en lo que tocaba a su lucha directa como clase. a toda costa. Erm olaev señala la involución en el juicio de Oddone. La división por nacionalida­ des y lenguas. los . “Los italianos por sí. pero en G rem ialism o p r o le ­ tario argetitino ya ocultaba su papel y exaltaba abiertam ente el reformismo. los españoles por sí. los artesanos católicos por sí. Producida la revolución rusa. los alemanes por sí.33 insistían . este método se acentuó. si no aprovecharan de este estado de cosas para esclavizar cada día más a los trabajadores y explotarlos hasta la m é d u l a * . los socialistas por sí. e iniciado las tratativas para conformar la Federación Obrera. los ingleses por sí. quien en su Historia d e l socialism o argentino rendía aún tributo a los pri­ meros marxistas revolucionarios. que no permite la unión de acción por un lado! "Luego: los librepensadores por sí.JOSE RATZEH 164 do de la herencia revolucionaría. "Más que tontos serían los patronos. .

Lo común en el movimiento obrero por aquellos años era que englo­ bara indiscriminadamente a grupos políticos y gremiales (su­ cedió así con partidos obreros europeos. pero avanzaron Jo suficiente para poder hacer una síntesis de enorme validez. Si bien antes y después de estas reflexiones aparecieron párrafos no claros. es innegable que esta concepción sobre partido y sindicatos encerraba en germen posibilidades ilimi­ tadas. en nombre del proletariado argentino y apoyándose en las expe- . etc. que nació en la experiencia proletaria y se pro­ clamó portavoz de la acción política autónoma de su clase. Y como el arte de elevar y hacer caer el Estado es la política.35 E l O b rero. NOVENTA 165 en que la línea organizativa ele la Federación Obrera debía ser la formación de secciones por gremio (lo que tiene una trascendencia obvia). Era urgente una acción política socialista y se imponía Ja más amplia unidad gremial.IX>S MARXISTAS ARCENTENOS DEL. sindicatos. reclamaba otra cosa. no hay para noso­ tros otro camino sobre el que pudiésemos a d e la n ta r ”. luego esterilizadas en parte por el electoralismo sin principio de los revisionistas socialistas y por el sindicalismo apolítico y anárquico. “El único lado débil por donde podemos atacar a la fortaleza del enemigo —decían— lo reconocemos en la constitución del Estado moderno. ''Un partido de resistencia. grupos políticos y nacionales. etc. 34 A lo largo de meses de actuación. los marxistas llegaron a despuntar otro problema nada fácil de solucionar. con las internacio­ nales. Pero la realidad argentina. debemos formar un partido político. al igual que la de muchos otros países. y un partido político inter­ nacional de ofensiva al Estado burgués. por medio de la organización fuerte en la Federación Obrera. si bien la teoría sobre el partido obrero necesitaba internacional y nacionalmente un enriquecimiento. Los marxistas intemacionalistas.). iluminaba finalmente la salida para aquella maraña de mutua­ les. una madu ración mayores. Los marxistas de El O brero no llegaron a elaborar una teoría acabada sobre partido y sindicatos.

166 JOSÉ RATZER ríencías mundiables. a pesar de todo. abrieron un surco para que germinara el gran partido político de los trabajadores. . y cuando las percibieron no alcanzaron a extraer todas sus consecuencias) y el inicio de la brega por construir y afianzar el partido político de los obreros. al grupo marxista del 90 se debe una primera formulación de la táctica unitaria dentro de la clase (aunque al comienzo no comprendieron claramente las necesarias diferencias entre acción política y acción gremial. En el dominio de la teoría del partido —como en otros— su senda fue obstruida a menudo por residuos no proletarios o por insuficiente desa­ rrollo de esa misma clase. Pero.

En la “arena de los parti­ dos políticos1' debía aparecer uno nuevo. Estaban las clases.C A P I T U L O VIII HACIA E L PARTIDO t 1. Los hechos posteriores refir­ maron que la valiente predica marxista iniciada por El Obrero no era ni utopía ni esquematismo. Este aburguesamiento de un sector del proletariado arrastraría normalmente a ciertos dirigentes obreros poco sólidos en su . permitía que se materializasen estas aspiraciones. La situación política y social argentina. que confluían para obstaculizar la organización de ese partido. E l M o v i m i e n t o O breho Los marxistas revolucionarios del 90 tuvieron un objetivo fun­ damental. Existía igualmente otra tendencia. En alguna medida debe haber influido en este sentido la conversión de algunos militantes obreros en pequeños patro­ nos. los problemas. más bien otras tenden­ cias. Las luchas obreros (con marcados flujos y reflujos) tendían a reforzar la acción autónoma de la clase. Trabajaron en la elaboración teórica y política y se volcaron a la organización practica de la clase dispuestos a formar el instrumento de actuación política para el proleta­ riado. fenómeno todavía bastante frecuente por entonces. o para privarlo de su base científica. los partidos no proletarios. a partir de 1890. el partido político que sustentara su actividad en el so­ cialismo científico.

1 En el fondo. inicia­ dor y promotor de la organización proletaria. an­ te los golpes recibidos luego del fracaso de la huelga ferro­ viaria de abril del 90. mas dicho partido sólo se formó con el concurso mayoritario de los no marxistas.J6S JOSÉ lirVTZEH formación y propensos a Jesciasarse. y dar mayor importancia al movimiento político socialista con la fundación de la Agrupación Socialista. Pero. Los marxistas abrieron el camino a sindicatos y agrupaciones socialistas. había impotencia para trabajar con la mis­ ma intensidad en aquellos dos flancos que señaló E l O b rero . Aún La Fraternidad. A Jos primeros socialistas les costaba combinar su acción política con el trabajo de Sísifo que significaba reedificar ca­ da tanto el movimiento gremial. Y. . El movimiento obrero en aquella época presenta rasgos particulares. se sucedían unas a otras. el gremial y el político. alcanzó una continuidad que no pudieron asegurarse las sociedades sindi­ cales. El movimiento socialista. Como consecuencia. que el movimiento gremial adquirió bastante más tarde'*. se fue produ­ ciendo una división entre las sociedades de oficios y la Fed e­ ración Obrera —primero— y el Partido Socialista más tarde. en una continuidad intermi­ tente que bastante perjudicaba. corroídas por Ja polémica interna y por la división sin­ dical. “Era la decepción sufrida con la F e d e­ ración Obrera la que hizo cambiar de rumbo a sus últimos sostenedores en la reunión ya mencionada [la de diciem bre de 1892 en que se formó la Agrupación Socialista de Bue­ nos A ires]. La sucesión de camadas in­ migratorias y la reemigración de una parte del proletariado renovaban la necesidad de actualizar experiencias ya hechas. dispuestos a formar el partido prole­ tario. quedó disuelta temporariamente. al aflojar sus esfuerzos en las tareas gremiales. se estableció la continuidad. Las mismas sociedades gremiales. hasta las más poderosas. a pesar de las vicisitudes de los primeros años. no habían asegurado su estabilidad. Las federaciones obre­ ras. Algo de esto se refleja en un comentario de Kühn.

ya se veían los puntos de contacto entre el re^ visionismo local y las tendencias similares europeas: "Yenimos a representar en la prensa al proletariado inteligente y sensato". que echó largas raíces 3 . L a O lead a O p o r t u n is t a A diferencia de la Primera. igualmente creció una corriente anarquista ponderable. y demás partes del programa mínimo internacional . el amparo de las mujeres y los niños contra la explotación capi­ talista. así como surgió un Partido Socialista poderoso. que dotó a la cla­ se obrera de su instrumento político. Esa parte era precisamente la más atrasada. en la Segunda Internacional pro­ gresó gradualmente y se afianzó el oportunismo.. Ella se asentó naturalmente en las concepciones practicistas. reformistas. la que buscaba soluciones fáciles y expeditivas. Sobre ella in­ cidió la catequización anarquista. la que no ha­ bía pasado por la escuela de la gran industria.LOS MARXISTAS ARGENTINOS DEL NOVENTA 169 abrió las compuertas a la influencia anarquista y anarcosindi­ calista. Esta oleada mundial socavó todavía más las posiciones de los marxistas revolucionarios argentinos. la jornada le* gal de ocho horas. que nacían en el movimiento obrero espontáneo pero que el predominio ini­ cial de los marxistas revolucionarios permitió combatir con éxito durante un par de años. al hablar de “núestro programa". “Venimos a promover todas las reformas tendientes a mejorar la situación de la clase trabajadora. lo que enlazaba perfectamente con la “sentatez" que iban demostrando algunos de los principales jefes de la Inter­ nacional. Nadie ignora que las asociaciones gremiales engloban a una parte de la clase mucho más numerosa que los movi­ mientos políticos. En efecto. la supresión de los impuestos indirectos. En el número uno de L a V anguardia. Estos procesos contradictorios tuvieron consecuencias a largo plazo en la marcha del proletariado. etc.

E l aporte de los marxistas y las experiencias proletarias hechas durante tres o cuatro años. lo que además de castrar sus potencialidades revolucionarias. . así como un sector de los dirigentes obreros. Sobre todo. se desentendieron del marxismo.170 JOSÉ R A TZ ER obrero". se sumaron la gravitación de las condiciones objetivas y subjetivas creadas en una parte del movimiento obrero argentino. a pesar de su nivel superior. Por ejemplo. que flotaban en el limbo de “preparar entre nosotros la gran transformación so­ cial que se acerca*. Sin embargo. ni L a V an gu ardia ni el Partido Socialista de los primeros tiempos cayeron tan en el vacío como podría desprenderse de estas palabras. "Venimos a difundir las doctrinas económicas creadas por Adam Smith. n o pudieron culminar. fuera del gru­ po marxista intemacionalista. ya que cons­ truyó la organización política de la ríase. La mayoría de esa juventud revolucipnaria que llegó al socialismo luego del 90. impusieron exigencias más elevadas. sin perspectivas de re volución. No obstante. los mejores aspectos de la obra de Justo y sus discípulos reflejaron algunas de estas exigen­ cias Como resultado final. lo que los marxis­ tas revolucionarios por sí solos. la declara­ ción de principios aprobada en el primer congreso del Par­ tido Socialista suscitaba la necesidad de conquistar el poder político por medios revolucionarios. el Partido Socialista representó un gran pa­ so adelante en la toma de conciencia proletaria. al lado de dos teóricos burgueses y reducida a "‘doctrina económ ica”. sin filosofía y sin aspiraciones de poder. también típicos del practicismo acéfalo de los opor­ tunistas socialdemócratas. Reformas y programa mínimo. los llevó a ignorar las construcciones teóricas y políticas deducidas de la expe­ riencia de las masas trabajadoras por los marxistas. más la presión oportunista in­ ternacional. Ricardo y Marx Entierro de segunda clase para la teoría marxista.

En cambio. r e u n i ó a intelectuales y profesionales con una figuración po­ lítica y una riqueza de vinculaciones políticas personales que los proletarios agrupados en torno a E l O brero. No cabe duda de que los hechos objetivos y subjetivos apuntados favorecían el agrandamiento de Justo. inmigrado# en su mayoría. en lo fundamental. El núcleo que rodeó a Justo. Dos FIC U R A S. en rededor de la figura de Jus­ to. y descartando a los marxistas. Justo asumía contornos políticos nacionales. D os ORIENTACIONES Mientras Lallemant iba quedando relegado a sus correspon­ dencias con D ie N ette Zeit> a su ciencia y a su región cuyana. cuya presencia debe te* n erse en cuenta al medir el rumbo político de una corriente d * opinión. la aceptación del análisis de Lallemant implicaba una definición clasista y una lucha contra tendencias espontáneas que no tocios estaban dis­ puestos a acometer. No era ventaja despreciable conquistar la aureola de primer di­ rigente socialista nativo. Su adhesión a las teorías no marxistas en boga le facili­ tó llegar más fácilmente a sectores no proletarios o a grupos poco firmes de la clase obrera. Su nacionalidad argentina lo puso a resguardo de ataques (injustos pero no por ello menos hirientes) que afectaban di­ rectamente a Lallemant y a muchos de sus compañeros. no alcanzaron jamás . Los círculos principales del revisionismo socialdemócrata mundial. junto con dirigentes obreros.LOS MARXISTAS ARGENTINOS DEL NOVENTA 171 Entre estas virtudes y estos defectos se conformó el nú­ cleo dirigente de] socialismo. le otorgaron un lugar de preferencia. que desde lue­ go no asignaron a los marxistas intemacionalistas. Pero tam­ bién es cierto que el líder del socialismo tuvo una de esas personalidades fuertes y destacadas.

entre ciertas situaciones extremas. Sólo con la aparición de El O brero las masas proletarias fueron convocadas para constituir su vanguardia política.172 4. otra a dificultarlo y a favorecer al reformismo. tampoco debe creerse que todo lo que sucedió estaba fatalmente predeterminado. y que había condiciones para que —por lo menos en mayor medida que lo logrado— pudieran hacerlo. En los mismos planes trajinados con motivo del 1^ de mayo de 1890. La aspiración a un partido político proletario no fue patri­ monio de los movimientos iniciales. Resulta bastante adecuado pensar que gravitaron en contra las lagunas en la elaboración marxista de Lallemant y sus compañeros. por debilidades internas del grupo marxista. Si no se puede modificar la historia. además de lo ya dicho. Incluso los intem aciona­ listas anteriores a 1890 tenían ideas más que confusas sobre la posibilidad de uní actuación en el plano nacional. lo elaboró política y teóricamente. hay un vasto campo para la actividad y el cotejo entre las diversas fuerzas actuantes en política. Este grupo marxista revolucionario introdujo el objetivo. Hemos tratado de demostrar cómo el análisis y la lucha de los marxistas revolu­ cionarios se encaminaban a la vez a contrarrestar las tenden­ cias economistas y anarquistas en el movimiento político pro­ letario. Sobre todo. dicha aspiración brilló por su ausencia (se habló de "‘Federación Obrera" cosa bien distinta). ?A R \ jo s é hatzeh UN" POR QUÉ ¿Era inevitable el eclipse temporal del marxismo revolucionario y Ja hegemonía reformista en el futuro Partido Socialista? Al comenzar el capítulo afirmamos que la situación política y social mostraba dos tendencias: una a facilitar el éxito de esta corriente. pueden ellas notarse en uno de los puntos de más difícil solución piáctica: la organización polí­ tica independiente de la clase obrera. E l triun­ fo tan neto del reformismo debe explicarse. lo ensayó a través de diver­ . En un período limitado.

Entre otras cosas es pertinente recordar que se volcó a la edición de El O brero a la edad de 55 (o 54) auos. n o v e n t a 173 ja s formas organicas. lo que afectó su labor teórica. Con esta tardía aparición de Lalle­ mant contrasta el surgimiento bastante temprano de Justo.XjOS m a r x is t a s a r g e n t in o s d el. . En esta batalla de tendencias tncam adas en personalidades. Pero hasta la final aparición del Partido Socialista. a medida que perdió ese precioso contacto. hubo escaramuzas internas. que restó efectividad a sus esfuerzos. En el ínterin. más claros y más exentos de errores aparecen sus escritos. Quizás entre las brillantes contribuciones hechas por Lalle­ mant quepa descubrir un aspecto desfavorable. quien cuando apareció La V anguardia no había llegado a los treinta. recon­ ciliaciones. en cam­ bio. etc. aumentaron las formula­ ciones objetables. por obra de las difíciles circunstancias personales y colectivas que inci­ dieron sobre el movimiento obrero. En efecto. Es probable que sus trabajos y su responsabilidad científica hayan aminorado su interés y sus posibilidades de ocupar personalmente puestos dirigentes en el partido que nacía. cuando logró seguir con mayor proximidad a las organizaciones proletarias. Los socialistas más firmes terminaron por establecer la Agrupación Socialista matriz organizativa del futuro partido. La composición del proletariado tuvo seguramente alguna influencia en esta lentitud para establecer su partido político. Pero no es menos probable que las concepciones poco claras acerca de sindicatos y partido hayan neutralizado una parte de los esfuerzos. D ebe haber influido igualmente la ausencia de más hombres conocedores de la política argentina que estuvieran al tanto de las doctrinas socialistas. el objetivo permaneció seis años esperando su cum­ plimiento. es decir cuando ya su vida estaba hecha y conformada a otros patrones que los requeridos para dedicarse por entero a la organización obrera. No pudo mantener un contacto pro­ longado e intenso con el movimiento de los trabajadores.

Este grupo y sus voceros.174 JOSE RATZEK Jo que acabamos de mencionar tiene gran importancia. como lo mostró en más de una ocasión. a pesar de los contratiem­ pos. la desaparición de Engels —años después de la de Marx— terminó por dejar las tareas teóricas de la Internadonal en manos de ideólogos reformistas o insuficientemente sólidos en sus concepciones. marxista. que empezaron a carecer de un punto de apoyo internacional. podría valorar el trabajo de los marxistas del 90 en periódicos. Esta ideología influía en los revolucionarios marxistas argentinos. Se diría también que abrieron el camino pero no pudieron culminar la formación del partido. mos+. Lo QUE QUEDÓ Un escueto y frío balance. sustra cciones y adiciones en saldo mecánico. resultaron a la larga más estables que la organización . Pero es poco probable que otros revolucionarios pudieran hacerlo con mucha facilidad. Una figura como L alle­ mant podía distinguir los elementos reformistas de los revo­ lucionarios en las publicaciones socialistas europeas. de la Agrupación Socialista. el núcleo intemacionalista. 5 . de los periódicos. Estos dedicaron especial aten­ ción a las tareas más vinculadas con el movimiento obrero. no lo es menos que su legado histórico puede valorarse en otros términos. actos públicos y la ini­ ciación de la etapa superior en la organización clasista del proletariado. Si bien todo ello es cierto. federaciones obreras. En los orígenes de la Federación Obrera. Se trata de hacer el balance de la validez teórica y política de la concepción marxista. mientras la elaboración teórica y política recayó fundamental­ mente en aquél. del Partido Socialista. Por fin. Había un gran desnivel entre los aportes de Lallemant y los de sus restantes camaradas marxistas.ró la potencia del marxismo creador.

LOS MARXISTAS ARCENTLNOS DEL NOVENTA 175 proletaria que los sostuvo (las federaciones obreras y la agru­ pación socialista). menos firme pero más grande numéricamente que todo lo que hasta entonces se intentó. el Partido Comunista. Solamente hacia 1912 pudo organizarse una oposición mar­ xista en el seno del socialismo. Buenos Aires. Augusto Kühn y otros. formado casi al mismo tiempo que los marxistas rusos. Lallemant había muerto. los sindicatos y el Partido Socialista siguieron creciendo. En ella se sumaron los nom­ bres de Carlos Mauli. restauraban la validez de la teoría socialista mediante la más grande revolución en la historia mundial. veló el conte­ nido revolucionario de la lucha proletaria en la acción de su vanguardia. guiados por Lenin. aunque el movimiento obrero. diluido en el Partido So­ cialista que recogía la herencia de clase pero se hundía cada vez más en el reformismo. pero en el seno del Partido Socialista —y en lucha contra su oportunismo creciente— la obra de aquellos marxistas rena­ cería en el nuevo partido de la clase obrera revolucionaria. El eclipse del marxismo. abril de 1966. Con la dispersión de este grupo. lo que les permitió abrir paso al Partido Socialista. la tendencia marxista organizada perdió su fisonomía definida. parcial y momentáneo. el grupo marxista revolucionario del 90 había perdido hacía mucho su conformación propia. .

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Buenos Aires. 1951. 1965. Futuro. e n Socialismo» Librería de La Vanguardia. G im e n e z : Páginas de historia d d movimiento social en la República Argentina.. V íctor Al b a : Historia del movimiento obrero en América Latina. V il. Fu­ turo. 24. 84 y 85. Platina. L e o n a rd o P aso: L os caudillos y la organización nacional. Acosti: Echeverría. ed. En “La Prensa Argentina*. 1962. 1920. J u s t o : “El s o c i a l i s m o a r g e n t i n o ’*. Al respecto pueden consultarse los trabajos de M a u r ic i o L e b e d in s xi: Argentina: Estructura y cambio. págs. 4 . parte segunda. edición extraordinaria de El Diario. cit. Cap.F . pág. 1965 y de L eonardo P aso: De la Colonia a la Indepen^ denciti. 47 y 48. ed. Ed. J u a n B. 9 . del 5 de abril de 1934. Proeyón. Bueno# Aires. Imprenta La Vanguardia. A ngel M. Buenos Aires.NOTAS Notac correspondiente* al capítulo J. cit. 30. Futuro. pág. D . “La Restauración'\ cap. ed. Buenos Aires. 3 . 1927. 2. 8 . periódico que apareció también en 1858. Véase J o s é I ngenieros : La evolución de las ideas argeixtinas (hay varias ediciones). 5 . México. 13. se menciona La Raza Africana o El Demócrata Negro. págs. L ebed in sky : ob. "'Los sansimonianos argentinos” . Véase Lebedinsky: ob. 81 y 122. como "órgano de defen- . 7 . 1 . págs. Buenos Aires. VI. Buenos Aires. 6 . 1964. 1963. Sobre el debatido tema del gaucho es interesante el libro de S a m u e l Schneider: Proyección histó­ rica del gaucho. cd. Libreros Americanos Reunidos. H éctor P. -calidad y conciencia. págs. *La negación del utopismo” . 147 y ss. Sociedad Luz.

Tomo I Buenos Aires.. Citado en. Citado en F e u x U c. Op. pág. 1965.arteche: La imprenta argentina. 86. 2 .unistas.. capítulo de Argentina. 1952. . Parece s<*r un ejemplo de la tendencia considerada. Este breve trabajo ha sido reproducido en diversas edicio­ . Notas correspondientes al capítulo //. 7 . Guillermo Kraft. Buenos /Vires. M arotta: ob. carreros. 1929. Sus oríge­ nes y desarrollo. cit. pág. F ederico E ngels : Contribución a la historia de la Liga de lot Con. Plaüna. Buenos Aires. 1940. 13. Sebastian M a r o tta : El movimiento sindical argen­ tino. sociedad de masas. Buenos Aires. 3 . 1964. 15. pág. en Tiempos Nuevos. 4 .vtto M a ría n e tti: Argentina. ed. “Cómo hablaba el presidente de la Sociedad Tipográfica Bonae­ rense". Be. Buenos Aires. pág. 19 de agosto de 1916. ed. ] (Jó se R. 1964. cuyos orígenes pueden rastreari en el seno mismo de la sociedad colonial. cit. 1. 6 1 . Í2 . Canals. Buenos Aires. tejedores de lana. 6 . pág 17. 8.) A falta de pruebas. resulta más atinado suponer que tiene en vista algunas de las muchas tentativas de organización corporativa. tomo I. Lacio. y desconociendo las fuentes en que se basa el autor. 14. 5 . . Tomo I. 378. 17 y 18. EU D EBA . pég. ed. 19. Su génesis y desarrollo. Buenos Aires. el de los trope­ ros. En un trabajo que suscita enormes dudas en cuanto a su seriedad científica se proclama que "a fines de la primera mitad del siglo X IX fueron muchos los gremios que intentaron organizarse.vge: Una nueva Argentina. A lejan d ro Bu. de varios autores. Talleres Gráficos R.rrs Notas sa y crónica de Lis lucioues africanas agrupadas en el barrio de Con­ cepción". pág. mim. cit. 79 y 8 0 . 2 94. C i'Stavo B ey iia u t : Raíces contemporáneas de América Latina^ EL'DEBA. L ib e r a l : Cttlminación del sindicalismo argentino. Conclusiones que apuntalan eita afirmación pueden encontrarse eo "Los inmigrantes en el sistema ocupacional’'. Tomo I. 96. 1960. 16. págs. M arotta: Ob. vicuña. alpaca [ . realidad y perspectivas. págs.

— G im e n e z : ob. G im en ez : ob. año V. T. 10. 2-19. 1934. 19frl. esto es lo que se desprende de la bibliografía disponible. — M a x N e ttla u : "L a Internacional en Buenos Aires en 1872-75*. F austino J orce : “La Asociación Internacional de Trabajadores en la Argentina”. cit. cit. dos tomo». En la colección que lie consultado se encuentran deteriorados los cabezales de los cuatro primeros números. 11. 10. si bien no se achr» explícitamente que sea así. Por lo menos.. cd. 14. Buenos Aires. En el quinto se lee la fecha: sábado 28 de marzo de 1863. 13. Beyttaut: ob. Buenos Aires. (En el Prefacio do Engels a la edición alemana de 1890 del Manifiesto del Partido Co­ munista. 9 Marx y Engels respetaban el aspecto revolucionario de U obra de Cabct. un articulo de V ictory y S uarez en el número del 31 de julio de la Revista Masónica Ameri­ cana y el Certamen Internacional de “La Protesta’0. Algunos datos que menciona el autor parecen provenir de actas o archivos de la Internacional. ~órgano de la? sociedades gremiales**. — La Organización. Ella consiste en los siguientes títulos principales: — J orck : ob. Gráfico* La Vanguardia. del 15 de noviembre de 1926. se resume la opinión de los fundadores del socialismo científica sobre Cal>et y sobre los comunistas utópicos). pág. núm. cit. 29. núm. Allí se citan un trabajo de J osé I nceniehos en el Almanaque SocUdista para 1899. Buenos Aires. 8. noviembre-diciembre de 1960.. diciembre d® 193S. de Moscú. págs. Buenos . cit.Sota a 179 nes castellanas. cit. aunque refutaran sus errores teóricos. artículo publicado en 1959 en Cuestiones de la historia. y reproducido en castellano por Nueva Era. en Argumentos. Buenos A irer. Buenos Aires. 12. DÚm. — E rm olaev : ob. E rm olaev: “Surgimiento de las primeras organizaciones obreras’*. — J acinto Oddone: Historia del socialismo argentino. V. Porvenir. 2. la más reciente de las cuales es el libro La Primera Internacional y el triunfo del marxismo leninismo. el de Abad de Santillán titulado El movimiento anarqtiista en la Argentina. en el suplemento semanal de La Protesta. 90-93. Por lo tanto debe pensarse qu# se comenzó a publicar alrededor del 28 de febrero.

en Almanaqu del Trabajo para el año 1918. cit.ISO Notas Aires. Según Cúneo. Wilmart. 1945. texto y selección gráfica de Gustavo Gabriel Levene» Compañía General Fabril Editora.Alfredo L. Esto periódico. los acusados eran Pablo Cug. debido al contenido social del escrito del futuro dirigente socialista. Julio Aubernc. 18. la identificación de hechos resulta confusa. convirtiéndose en uno de los más reputa­ dos juristas burgueses argentinos. Alpe. 18. Justo y las luchas sociales en la Argentina. Véase D ardo C uneo : El primer periodismo obrero y socialista en la Argentina. 169. dirección. cd. En “La Prensa Argentina”. Ernesto Deschamps y julio Duboin. Palacios. integró la comisión de la Facultad de Derecho que en 1900 rechazó la tesis presentada por . Buenos Aires. pág. cit ¿2 . cd. 1956. 15. pág. Buenos Aires. E n Argentino. se organizaron en múlti­ ples ocasiones de acuerdo con la nacionalidad. sendas notas sobre los marmoleros. 176-177. 20. La preocupación de Joaf .. Enrique Broubers. Augusto Kühn : “Movimiento obrero y socialista". J aime F lch s : Argentina: su desarrollo capitalista. mecánicos y talabarteros. págs. Buenos Aires. 1963. Desiderio Job. Buenos Aires. cit. pág. ciertas veces. sociedad de masas. 186. Historia ilustrada de la Argentina. Pero en las líneas más generales —que es lo que importa aquí— el acuerdo resulta casi absoluto. La Vanguardia. 9 9 . (Véase D ardo C u n eo : Juan D. Francisco Roca. bajo la rúbrica “Datos para la historia del n>ovimiento grcmiaJ en la República Argentina'* incluye en los números 8 (junio de 1901). en defensa de intereses inmediatos. Mateo Millot. ed. Sobre estos precursores sólo he encontrado un dato suple­ mentario: Ermoláev menciona un pedido de informes do julio de 1872 dirigido al Consejo Genera]. sobre ciudadano Job Desiré (Deside­ rio) quien había sido enviado por la Comuna como delegado a la milicia de Marsella. Francisco Dufour. 23. 1S. Otro camino también convergente fue el de los grupos inmigra­ torios que. Según J orce : ob. ed. José Loumel. 240) 17. 21. Buenos Aires. que se dedicó durante uu período a la organización del movimiento socialista —como se deduce de los datos transcriptos— se apartó luego de sus filas. — Cube señalar que no siempre hay coincidencia en los dalos men­ cionados por los diversos trabajos o. Cartago. José Dufour. 2 5 -2 9 . págs. ed. 1965. 8 (agosto) y 11 (noviembre).t pág.

Año TV (corresponde a 18S2). año VIIJ. 1 4 ). Buenos Aires. en 1855. Buenos Aires. como El O'j. noviembre de 1901. la de serenos. Se menciona un artículo del 31 de marzo de 1883 en que aconsejaba a los trabajadores italia­ nos no aceptar contratos de trabajo dudosos. En esta reseña. Crónica recordatoria de R afael B arreda. sometidos a condiciones realmente inhu­ manas. J acinto O ddo. Se les sometió con la tropa de linea y luego se disolvió el cuerpo” . 3 1 -3 2 ). Al recoger tal clamor en Buenos Aires. (Véase Alvaro Y unque : Leandro N. oficialista. Recla­ maban el pago de haberes. en Caras y Caretas. 2 8 . Tenían un antecedente.. En efecto. pág. Aunque el dato no se repita en ninguna de las fuentes habitualmente consultadas. Americana. núm. editado en 1888. d t . dice: 4‘En este año 1871 ocurre un hecho importante aunque n^die se la diera [la importancia].. pág. cit. Es la primera huelga obrera de Buenos Aires. Y poco después de los lancheros boquenses. por ejemplo. 33J. 28. . La Tribuna Nacional.cro de la Pampa. cuando U Corriere Mercantile de Genova llegó a hacerse eco de estos problemas. La Organización. Véase Alberto N avarro V iola : Anuario Bibliográfico de la República Argentina. debe haber sido muy grande. págs 12 y 13. hecha p a rtie » K ¿o de soameras referencias bibliográf'cas y sin tener a la vista ejemplares de l:s publicaciones conside­ radas. 1883 De aquí en adelante se emplean otras referencias de la sección perio­ dística de dicho anuario. la parte más combatiente y esclarecida de los obre ros de diversas nacionalidades pasó a la lucha gremial directa 2 4. reclamando una función anual en su beneficio. resulta prudente no incluir algunas de título ambiguo. ed. el hombre ele la multitud. aparecido en 1885 y que bien pudo ser lo qu# entonces se llamó "órgano de intereses generales*. tomo I. Las inquietudes de los inmigrantes se tradujeron también en el enorme desarrollo de las sociedades extranjeras de socorros mutuos. correspondiente a 1887. 29. la huelga de coristas del Teatro Argen­ tino. 11. 2 5 .v e : Grcmialirmo proletario argentino. conviene advertir que Yunque cita otros anteccd ri­ tes huelguísticos. reconoció que el régi­ men de sórdida explotación causaba huelgas y otros actos de verdade­ ras sublevaciones de los inmigrantes (M abotta : ob. 370 27.Notas 181 obreros italianos. ni el mismo Alem: los lancheros de la Boca se declararon en huelga protestando por la rebaja de los salarios. Con el correr del tiempo. ed. cit. págs. transcripta en UcARTEcnrE: ob. Alem. núm. otra huelga. 1953. hasta el año IX.

Breve historia del I c d e mayo. 63. hallábase en el país todavía en pañales”. págs. núm. trimestre de 1957. págs. pág. Antecc<lentes V consecuencias. Marotta comenta. 188. 1958 . cit. Buenos Aires. cit. Anteo. ed. 4. CtOBCE Pendle: Argentina. cit. Origen y desarrollo del movimiento s huí icol argen­ tino. Gremialismo proletario argentino. 1. 6 O ddone. 9. I I .. 1er. pág. cit. citado por O le g a rio B e c e r r a en “Inter­ pretación radical de la revolución del 90’\ publicada por Revista de Historia. la documentación de base consultada para este período consistió en: — M arotta : ob. Bue­ nos Aires. Anteo. cit. Oxford University Press» edición fónica. cit. 4 8 -5 0 ). 5 . 185-186. K ü h n : Almanaque del trabajo para 1918. ed. pág. como "síntoma de una hora en que til acción [ki huelga]. ed. Roldán-editor.. ed. 2 J uan B alestra : El noventa. cit. transcripto por R ubén s Iscaro en Origen y desarrollo del movimiento sindical argentino. ed.. ob. cit.. 10.. 8. — R ubeks Iscaro . GrCmialismo proletario argentino. París. 1958. págs. ed. 3. tomo I. pág. 51. Buenos Aires.IS2 Notas Sotas correspondientes al capitulo 111 I. página 9 .. — Almanaque del trabajo para el año 1918. en Revista de Historia. con escritos de Kühn. pág. (Véase M a r o ita . 1er. Ob. una huelga o coalición de sacerdotes católicos. 1965. cit. 194. Véase Roger Garaudy : Les sources frunzáis es du sociulUmo identifique. La huelga había tomado carta de ciudadanía argentina. Ob. 12. 1890. pág. Buenos Aires. — R uheks I scaro . Hier et Aujourdliui. característica del trabajo. . 7 . 1934. 43 y 8 4 . trimestre de 1957. 1948. En cuanto a ludias y organización proletaria. Josk M enuia: La revolución. ed. D ardo C úneo : “Las dos corrientes del movimiento obrero en el 90". Kühn : Almanaque del trabajo para 1918. ed. 187. Su crónica detallada. Buenos Aires. M iguel Contreras : El 1? de mayo en la Argentina. cit.. solicitando determinadas mejoras económicas. 13. — O ddone. ed. 5.

. Estab. Bueno* Aires. 187. 15. Buenos Aires. 28. que “lomando por caso la constitución de una socie­ dad gremial. núm. 110 y 111 16. cit. 2 v siguientes. por cuanto a partir del número 6 dejó la dirección de El Obrero y regresó a San Luis. No vale la pena insistir en que esta lentitud provenía de las dificultades reales. Almanaque del trabajo pura 191H od.ese tiempo hasta tres fechas distintas. P a s t o r e .. págs. Dice Küiin. objetivas y subjetivas. */£. 3. San Luis. págs. 17* El lento mecanismo de formación era típico para las socieda­ des obreras de la época. cit. en Nuevos Tiempos. tomo III. "Germán Ave Lallemant”. 1 de] 17 de junio de 1916. aunque. es decir. la segunda. "escribió la mayor parte de los trabajos que en é 1 aparecieron. Ja afirmación de ese propósito. la organización definitiva en que la sociedad entra a actuar como organismo permanente” . y la tercera. 664-665. — A d a I. Küfin: "‘Apuntes para la historia en Nuevos Tiempos.. la organización previsional. prosigue Kirhn. — Modesto Quikoga: Discurso el acto de inhumación de k>* restos de Lallemant). San Luis. Revísta de la Asocia­ ción de Empleados del Banco de la Provincia. Gráfico Ponticelli. a que —según era costumbre por entonces— la primera señalara la organización nominal. a retomar su trabajo. aún después de liaber vuelto a San Luis**. Notas correspondientes al capitulo /V 1. 3 de junio de 1910. A u g u s t o Küiin : "Apuntes p. 1947. c it. — J osé Miguel Otero Alric : "La contribución de Lallemant al conocimiento de la flora puntana’\ enS«n Luis. Buenos Aires.ra la historia del movimiento obrero y socialista en la República Argentina**. o sea la que se da las bases. encontraremos en periódicos d<. El peculio de Lallemant no debió ser muy grande. 36 y ss. Gez: Geografía de la procincia de San Luis. 2.. núm. Ello obedece. págs. Fuciis: ob. núm. 1939. en Boletín del Centro Puritano. con que tropezaban los organizadores. pág. pág. sin duda. 33. núm. Los datos biográficos utilizados provienen de: — Joan \V.Notas 183 i'i.

Germán Ave” . Buenos Aires. En efecto. 1888. I. Contiene el texto de la memoria sobre el tema presenta­ da a la Sociedad Científica Argentina. K ü i i n : “Apuntes para la historia [ • • • ] ” » en Nuevos Tiempos . fue posibilitado por la valiosa ayuda del* escritor puntano Segundo Fernández. Buenos Aires. 4 y 5.. Ediar S . Además de la bibliografía ya consignada. a raíz de una polémica. Buenos Aires. G ermán Ave L a llem a n t . 3. 15 de febrero de 189* Nota* correspondientes al capítulo V. Anteo. Este episodio de la mina Carolina es uno de los pocos de la vida privada de Lallemant sobre el que se encuentra una constancia direc­ ta. 1. L enin : ¿Qué hacer?. 2 . ed. Buenos Aires. núm. c it. 256 y 260. tomo I.. V. núms. se hallan referencias a la actividad de estos militantes obreros en el Esbozo de historia del Par­ tido Comunista de la Argentina. Coni e hijos. — Oddone: Historia d d socialismo argentino. San Luis. ed. redactado por una comisión de su Co­ mité Central. En las Oljras Completas. 1947. hay múltiples ediciones en castellano. 4. ©1 propio actor lo relata en una nota aparecida en el número 187 de La Agricultura del 30 de julio de 1898. — Gran Enciclopedia Argentina. 6 ..m Notas . . Imprenta El Destino. 5 . Imprenta de E. 3 9 2 . 199. 17 de junio de 1916. Memoria descriptiva de la provincia de Son Luis. Buenos Aires. a partir de 1893. así coamo la obtención de determinadas informaciones que t>o figuran en ellas. 4 .A . ed. cit. figura en el tomo V. en Nuevos Tiem pos cit. — Anales de la Sociedad Científica Argentina. 3. publicado en 1959. núm. articulo “Lallemant. Buenos Aires. -• K c k n : “Apuntes para l a historia [ • • • ] * . passim. págs. Buenos Aires. 1956. 1916.. Véase La Vanguardia. 7. a partir de 1877. — El acceso a algunas de estas fuentes. G ermán Ave L a l l e m a n t : La minería en la provincia de M en­ doza El paramillo de Uspdlafa. — La Agricultura. bajo e\ seudónimo de Pirquinero. 17 de junio y I o de julio. Car lago. 1890. Allí se encuentra esta cita en la pág.

9 .. con la única excopción de 1891. 6 . con un brutal número negativo de -131. 104. En Argentina. a raíz de la crisis. pág. “En efecto. pág. De la misma manera en que Kühn explicaba disciepuncias en las fechas iniciales de las sociedades obreras.Notas 185 4 . 1897. 116. Hasta la guerra de 1914 todos j o s índices anuales son posi­ tivos. Ahora reaparece el Comité Interna­ cional. o del l 9 de julio de 1916. desde que surgió la idea de su constitución hasta su desaparición la vemos designada sucesivamente: ‘Confederación Obre­ ra Argentina*. 6 9 . la diversidad de nombres con que fuera designada. 8 . pág. Oddone afirma: 'H abrá percibido el lector. cit. Gremudismo proletario argentino. No es de extrañar.1. Ccni e hijos. Ignoramos cuál fue la denominación oficial. Es evidente que el redactor de El Cívico incurre en un error . cit. Imprenta Pablo E . 10. R oberto J. en Anuario de la pren­ sa argentina 1896. K ühn : “Apuntes para la historia [ ■ ■ ] ’** en Suexxxs Tiempos.. 7 . núm. J usto : ob. cit. 64. cit. ® )). C u n eo : “Las dos corrientes cbl movimiento obrero en el 90‘\ ed. 11. cit. ya que las distintas cita­ das fueron indistintamente en los pocos documentos emanados de sus autoridades". ese año se produjo un reflu­ jo inusitado de inmigrantes.. ‘Federación Obrera Argentina’. pág. en el curso de esta breve relación de la primera central obrera que existió en la república. ed. sv dan datos sobre la radicación de la inmigración de ultramar a partir de 1857. lo que se explica fácilmente si se tiene en cuenta que buena parte del reflujo inmigrato­ rio mencionado en la nota 7 tomó rumbo a Brasil. Anteriormente hemos reproducido un pasaje de Kiilw en que afir­ ma que pasado el 1Q de mayo de 1890 el Comité Internacional fue sustituido por el Comité Federal. 'Federación de Obreros de la República Argentina*. Aparece también una agencia en San Pablo. ( O ddone. ed. que modificó sensiblemente el panorama laboral argentino. pág. Recuérdese que. P airo : “La prensa socialista'". 5 . Buenos Aires. ‘Federación de los Trabajadores do la Re­ pública Argentina* y ‘Federación de Trabajadores de la Región Argentina*. dirigido por J orge N avarro V iola . sociedad de masas.

4 de mayo de 1895. 5 . núm. Luis Gómez. 13 de junio de 1895. La Vanguardia. el de Giménez. 5. 10 Todavía a fines de 1917. 61. 4 . Fragmentos de este trabajo fueron reproducidos en La Vanguardía. Candelario Blanco. correspondiente a julio de 1926. año 1. 60. pág. año I. 128. pág. 12. y el vocero socialista Jo reprodujo íntegro en su edición del 14 de setiembre de 1910. 16 de junio de 1894. 1.186 Notas ziuteria]. La Vanguardia. como homt naje ante el fallecimiento de Lallemant. La comisión directiva estaba integrada por Manuel Reyes. de mayo de 1927. "E l Partido Socialista Argentino". lo que pudiera suponer una referencia de 1893 al segundo El Obrero. 125.no volumen figura "E l profe­ sor Ferri y el Partido Socialista Argentino”. Si algo puede deducirse de los apellidos. 13. La cita que se reproduce pertenece al núm. Véase Küiin : "Apuntes para la historia en Tiempo r Suevos núm. Este artícu­ lo se publicó originariamente en La Agricultura. 25. 10 de noviembre de 1894. Servando Bracamonte. núm. 18. de agosto de 1926. 32. Buenos Aires. y <?oncluyen en el núm. . pág. Sotas correspondientes al capítulo VI. 14. Hasta «u desaparición no tuvo El Obrero interrupción alguna de varios meses. a falta de otros datos sobre nacionalidad. cit. Buenos Aires. 10 de no­ viembre de 1894. La Agricultura. J usto: ob. cit. E ntuquk J ulio F errarazo : "La acción obrera". provocado quizás por deficiencias del servicio postal. I I . en Revista de Ciencias Económicas. Otra posibilidad es que la fecha del recorte de El Cívico que se ha tenido a la vista sea errónea. En el mis. Véase La Vanguardia. es que estos adherentes a la FOA no reve­ lan prosapia germánica. E stuque F ejuu . núm. 32. 2 . núm. Do­ mingo Arseno. 1 2 0 ). Juan Mernet. en J uan B. los socialistas Aceptaban ^ue Kühn dijeie en el Almanaque del trabajo para 1918 'q u e esta fecha debe ser considerada la del nacimiento del Partido Socialista (ed. J . año II. núm. Se publicó en una serie de artícu­ los que comienzan en el núm. réplica de Justo al escrito anterior.

25 de julio de 1891. A City and a Nation> Oxofrd University Press. Ibíd. 1961. M anuel M. 2 0 .. F olx: Policía de la provincia de Buenos Aires. Véase Fucus: ob. 18. ed. J am es R. 22. p á g . por ejemplo. 9 . el editorial de La Agrictdtura. pág. 80 y 81.. Buenos Aires. 39 y 40. Tor. 19 de marzo de 1895. pág. 1926. 16. instituciones y organizaciones representativas**. ed. 29. págs. ediciones GEN. cit. ed. 15. págs. 1 2. 31 de octubre de 1891. A l b a : ob. núm. págs. 17. Zorraqon B ecú . 5 . 21 de marzo de1891. 28. del Club Nicolás Avellaneda. Buenos Aires. 1964. Argentina*. 190 y 191. Zorra? u*n B ecú : ob. 1965. M arcos M ehchensky: L as corrientes ideológicas en la historia argentitui .. 24. 53. núm.» nacionaK’. B tumos Aires. pág. en Cuatro revolucione. en Introducción ó .. a Plata.. Véase. 104 y 105. J u s t o : ob. 15. 16 de junio de 1895. Nueva York. núm. del 3 de octubre de 1891. ed. 13. pgs. 14 de noviembre de 1895. Bue­ nos Aires s|f.. 30. ed. 7 El Obrero. B e c e r r a : oh. 2 1 . pág. cit. 1943. 158. 150. 20. 13. Ibíd. pág. 3. pág. núm. Buenos Airea. 55-56. 13. cit. cit. cit. 2 de enero de 1896. cit. Jaime I4uchs valora de manera similar el criterio deLallemant *obre la colonización agraria. J.. 1960. págs. I b íd . núm. Lajouane. A rtu ro Frondizi: “La histori. 2 . I sm a el B ucich E scobar : Buenos Aires. 157. Sota* correspondientes al capítulo Vil.. L ucas Ayarracaray : Cuestiones y problemas argentinos con­ temporáneos. ed Mandolín y Bona ven tura. 74. Scobie . Ciudad. pág. 1 0. 11. El Obrerot núm. Concordia. pág. O ddone: Gretnialismo proletario argentino. enIntroducción a Un problemas tiacioruúes. 8. ob. 1. núm. c it. Ibíd. 123. 19. H oracio Zohraquin B ecú : “La revolucin del 90”. núm. 4. año 11. 41. M arcos M*:ncirENSKY: "La comunidad nacional y sus ciases socio* Ux. 6 . 37.Notas 187 6 Ibíd..r argentinas. 14. 1S4.

pág. “Radicales y democracia”. Los subrayados figu­ ran en este texto.. 1932 capítulo “La acción política del Partido Socialista” págs. 20. La desprejuiciada igno­ rancia con que Merchensky mete mano en la historia para justificar su$ <?*queiais políticos queda al descubifrto a cada paso. El Obrero.. 3. 31. . Otra versión de la misma carta figuran en Marx y En cels: Correspondencia. cit. lbíd.“Las clases y la iuc-. núm. 13. Problemas.ti de liseración en la Argentina”. 19. ed. 1. cit. Tanta importancia concedió la córt ente reformista del socialismo a estos artículos que a la muerte de su autor (quien había cambiado h G de su apellido por una J) se los incluyó en una edición de homenaje. núm. Victory afirmó expliatimente que no compartía las dc^trinas comunistas de Cabet. 1^ de agosto de 1891. lbíd. ) González Alberdl.21 de julio. ed. cit. que en el Manifiesto traduce "socialistas” donde dice “comunistas”. El artículo se publicó firmado con la inicial L. 16. 21. cit. La Vanguardia.... 150. núm. pág. núm. Ccmo se recordará. Paz y Socialismo. 1" La Agricultura. 9. 10. pág. 1947. Buenos Aires. 6 8. Ibid. 530 y siguientes. 258. Erm olaev: ob. 14 de noviembre de 1895. 7.58 22. Praga. lbíd. en El movimiento contemporáneo de liberación y la burguesía nacional. núm. pág. núm. 206. etc. prologada por Repetto. Comunicada personalmente por el escritor Segundo Fernández.158 Notas lo* problemas nacionales. B a le stra : ob. 14.. lbíd. Ctnmos según el texto de La Vanguardia. 13-23. 170. cit. 11. 1961. 18. tomo I. quien -dicho sea de paso— nunca fue socialista democrático sino comu­ nista utópico. j 6. núm. lbíd.. Buenos Aires. ed. 5 de mayo de1894. ibid. ed. En la misma página quiere convencer al lector que “Victory y Suárez adscribe explí­ citamente a las doctrinas de Cabet. P a l l : . 23. l b í d núm. Marotta: ob. 7. 5. 8. 19 de mayo15. Váast E steban J im en ez : Acción Socialista (recopilación de escritos publicados en “La Vanguardia” ). Oteho A lric: ob. págs. núm.. 28 de mayo. cuyo socialismo democrático lo parree el más justo y razonable’*. 12.

Aparecieron órganos tan desbordados como sus títulos. Véase. núm. 30. Véase N icolás R e te tto : Mi paso por !a política. núm. Glo Spor­ tad. El Obrero. R odolfo C hioldi: “Juan B. 1956. cd.). 4. 35. 2 7 . Do Roca a Yrigoyen. 2 8. cit. Küiin. tomo 1. Justo’* en Nueva Era. Santiago Rueda. 28 de febrero de 1891. por ejemplo.. cit. 139. 5 . K ü i i n : ^Apuntes para la hislona f en Tiempos Suevos. Gil Incendiar i. núm. por ejemplo. 4. ed. 75 y siguientes. Jl Pugrude. 8 de agosto de 1891 Nota correspondiente al capítulo VIII. en El Obrero. Almanaque del trabajador. “La división en el movimiento obrero”.. Véase. 3. c it.. para 1918. núm 6. 4. 1. pág. 34. El Obrero. 31 La reproducción facsimilar de los apuntes de» Justo para dicha conferencia figura en Almanaque del trabajo para 1918. págs. (Véase M ah otia: ob. 73 y 74. pág. julio de 1965. cit. El Obrero. El Obrero. 2 5 . 33. Vendetta. 9 de enero de 1891. núm. Ibíd. C uneo . 10. Buenos Aires. . ed. I Mal/acuri. núm. 26. núm. 32.Notas 139 2 4. capítulos I y II. Este último acon­ sejaba “el empico de bombas explosivas compuestas de nitroglicerina y clorato de potasa’'. núm.. 17 de enero de 1891. ed. 32. 29. Buenos Aires. Has dos corrientes del movimiento obrero en el 90”.

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2. Después de Caseros 5 . 3. En la sociedad colonial 2. Los inmigrantes Capítulo II LOS COMIENZOS 1. La segunda internacional . 4. 7. Los negros 6. 6.Capitulo I ANTES D EL PROLETARIADO INDUSTRIAL 1. Acciones obreras entre 1888 y 1890 (III) 4 . Primeras experiencias Influencia de los emigrados políticos "El Artesano” La primera internacional Valoración de los intemacionalistas Anarquistas e intemacionalistas Organismos y luchas gremiales Capítulo III CONCIENCIA D E CLASE 1 . El socialismo utópico 4. 5. Dominio de los ganaderos terratenientes 3. Acciones obreras entre 1888 y 1890 (I) 3 . Las ilusiones del 80 2.

3. I 9 de mayo 7. La burguesía argentina 3. Desencuentro 135 . 5. Científico polifacético 5. Capitalismo extranjero 3. La cuestión democrática 7. El nivel de los socialistas Análisis marxista Política nacional Conocimiento de la clase Conocimiento de¡ país. muerte y permanencia Capítulo VI CIENCIA DE LA REVOLUCION Capítulo VJJ 113 1. Eí Vorwarts 6. Teoría de clase 5. De Lübcck a San Luis 2. Los trabajos 3. El problema agrario 4. La estructura argentina 2. 4. 6. Vida. Las clases en la historia 2. ¿Al margen de la nacióo? 6. £1 luchador Capítulo V “EL OORERCf L 2. La prueba de fuego del 90 Capítulo IV CERNÍAN AVrE LALLERMANT ¡.Indice 192 5. Las investigaciones 4. La revolución argentina ACCION POLITICA 3.

Dos figuras. Anarquismo 7 . Unidad proleUñk HACIA EL PARTIDO 1. La oleada oportunista 3 . Refomisroo 8.4. dos orientaciones 4. lnteinadonalisn) 6 . 1*0 quo quedó NOTAS . Para un por 6. El movimiento obrero 2 . £1 radicalismo 5 .