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Olvido e identidad en Nietzsche

Sarquis. Mauro1
“Todo gran hombre tiene una fuerza
retroactiva: toda la historia se vuelve a
poner en la balanza por causa de él, y mil
secretos del pasado salen de sus guaridas
para que les dé su sol. […] ¡Puede que el
pasado aún esté esencialmente por
descubrir!”. Friedrich Nietzsche, La gaya
ciencia, aforismo 34.

Introducción
En el presente trabajo se intentará esbozar un recorrido por la
consideración nietzscheana del olvido en las producciones anteriores a La genealogía
de la moral. Luego se estudiará su tratamiento en la mencionada obra, con vistas a
delinear una conclusión en torno a dos figuras problemáticas, a saber, el niño y el
superhombre.
Identidad: memoria y olvido
Identidad y memoria se presuponen mutuamente: es imposible percibir la
mismidad a través del tiempo si no se posee una facultad que resuelva la pluralidad de
la existencia, diseminada a lo largo del tiempo pasado, en una unidad cerrada y
presente; al igual que resulta inconcebible asignar una memoria a algo que no se
mantiene fijo, que muere con el devenir de cada instante. La memoria mantiene en su
seno el misterio y la clave de la identidad.
Una mirada dentro de la noción de memoria trae a cuenta dos conceptos
constitutivos: el recuerdo y el olvido. El bagaje mnemónico está constituido
exclusivamente por los recuerdos, contenido que siempre corre el riesgo de caer en el
olvido, de devenir, por así decirlo, invisible, de perder su presencia. Asimismo es
posible que algo que ha sido olvidado sea recuperado por un ejercicio activo de
búsqueda y rememoración. Estos hechos dejan al descubierto la maleabilidad de la
memoria, su capacidad de ser modificada. Por otra parte, al ser ella la condición de
toda identidad, queda en evidencia la variabilidad de la mismidad a lo largo del tiempo,
es decir, la posibilidad de mutar lo suficiente al punto de devenir otro, de suprimir una
identidad por otra.
El olvido según Nietzsche
Parece haber a lo largo de la obra nietzscheana una doble consideración del
olvido: por un lado se hace énfasis en un aspecto “positivo”, en la necesidad que lo
viviente tiene de olvidar, y por otro puede detectarse una dimensión “negativa”, en la
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sarquismauro@hotmail.com

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El olvido. El recorrido comienza en la Segunda Intempestiva de 1874. 4 Ibíd. fuerte y fructífero dentro de un horizonte. Vivir ahistóricamente consiste en la posibilidad de poder olvidar lo pasado. En el cuarto poema del preludio a La gaya ciencia (1882). En el primer caso se incentiva el ejercicio del olvido. en la medida en que en ella reside el fundamento sobre el cual puede crecer algo justo. La argumentación se centra en las condiciones bajo las cuales puede desarrollarse plenamente la vida: “Todo lo viviente sólo puede ser sano. p. sino también la oscuridad y el sueño. que promueve el recuerdo de verdades ocultas en el origen mismo de la humanidad. el derecho de lo que tiene que llegar a ser”3. Edaf. sano y grande. en su prehistoria. así como a todo lo orgánico no sólo le es propicio la luz y la vigilia. es decir. 35. escribe Nietzsche: “sano está quien ha olvidado”5. Córdoba. p. y es posible rastrear esta valoración en obras posteriores. Alción Ed. Y en apoyo a esta concepción 2 Nietzsche. evitando de este modo el asfixiante peso de la historia. 1998. haciendo referencia al estado de aquel que se ha podido desprender de un experiencia traumática. p. titulada Sobre utilidad y perjuicio de la historia para la vida. Sobre utilidad y perjuicio de la historia para la vida. algo verdaderamente humano”4. La gaya ciencia. la tesis de la Segunda Intempestiva consiste en que lo histórico y lo ahistórico son en la misma medida necesarios para el saludable crecimiento tanto del individuo como de los pueblos y culturas. aunque de ninguna manera en exceso. y sólo conoce un derecho. debe encontrarse acotada. aclara el mismo Nietzsche. Con el fin de delinear un campo de actividad. 44. delimitada. condición de todo hombre de acción. Como se ve. sobre la capacidad de recordar. Sin embargo.. lo viviente ha de trazar ante todo un horizonte temporal mediante la violencia sobre el pasado. 34. la capacidad más relevante es la del olvido: “Tendremos entonces que considerar la capacidad de poder sentir en cierto grado ahistóricamente como la más importante y original. La atmósfera más propicia para el desarrollo de lo que vive. 2002.. según este pasaje. si no tiene la capacidad de trazar a su alrededor un horizonte. Olvidar ese pasado turbio representa un signo de salud. como la de una enfermedad. 33. 3 2 . p. […] ha de languidecer débil o apresuradamente hasta sucumbir en su momento”2. “Es injusto respecto a lo que está detrás de él. Friedrich. al encontrarse por sobre el sentido histórico. Madrid. Ibíd. El límite queda impuesto por el segundo caso..medida en que Nietzsche se esfuerza por recuperar un contenido olvidado a través de la labor genealógica. A toda acción corresponde olvido. 5 Nietzsche. de manera que la energía vital pueda obrar con cierta libertad. quién debe olvidar necesariamente muchas cosas para poder hacer sólo una. Friedrich. es considerado como un factor “positivo”.

más digna. este desconocimiento de sí constituye claramente un engaño a evitar. p. verdades que yacen aparentemente fuera de su subjetividad. “Las verdades son ilusiones de las que se ha olvidado que lo son. una rueda que se mueve por sí misma. Allí se cuenta que al ayudar a los menesterosos. esa ceguera frente a los hechos de antaño. sino vengativos. 2006. un santo decir sí”7. religiosas y metafísicas. un juego. por un lado se hace patente la fuerza creadora del olvido. A modo de pasaje entre la consideración “positiva” y la “negativa” del olvido. dos grandes tópicos de la obra nietzscheana. p. Madrid. como Zaratustra la ve en el niño: las verdades de la ciencia son producto de la inocencia del hombre que se desconoce a sí mismo como artista. p. la sociedad necesita asegurar su supervivencia por medio de una estratagema poco sensata: se refugia en la estabilidad del lenguaje y los conceptos. En efecto. se ofende duramente su orgullo. 1998. metáforas que se han vuelto gastadas y sin fuerza sensible…” 8. 7 3 . es la condición previa de todo crear. El hombre desconoce que es un sujeto artísticamente creador y sus propias obras se petrifican ante sus ojos. 8 Nietzsche. Como superación del nihilismo. Sobre verdad y mentira en sentido extramoral. 140. 25.1885). 55. Esta segunda transformación ha ejercido la violencia sobre el pasado para desligar al niño de toda relación valorativa con la historia: la inocencia. dice respecto al niño: “Inocencia es el niño. no sólo se asocia el olvido a la salud. Friedrich. puede cotejarse el capítulo que lleva el título De los compasivos en Así habló Zaratustra (1883 . Así habló Zaratustra. Aquí. Nietzsche advierte entonces que frente a un acto de socorro. un primer movimiento. Es visto principalmente como un obstáculo a ser superado. que se hace posible gracias a la previa labor destructiva del león. un nuevo comienzo. en virtud del olvido. Sin embargo. No obstante. sino también a la inocencia y a la creación. y olvida la inadecuación esencial entre ellos y el devenir inaprensible. “si el pequeño beneficio no es olvidado acaba convirtiéndose en un gusano roedor”6. Alianza Ed. Madrid. Friedrich. Cuando Zaratustra anuncia las tres transformaciones del espíritu.. como un velo que dificulta la comprensión de la humanidad precisamente allí donde late el origen de sus valoraciones y de sus edificaciones morales. 6 Nietzsche. Tecnos. en la medida en que reconocerse como tal significa recuperar una identidad más noble y elevada.sanadora del olvido. el niño representa la creación efectiva de nuevos valores. por otra parte. resulta ilustrativo lo expuesto por Nietzsche en Sobre verdad y mentira en sentido extramoral (1873). y olvido. esa ruptura con lo pretérito. volviéndose. y que los grandes favores no vuelven agradecidos a los hombres.. Con todo. Ibíd. los escritos nietzscheanos muestran no pocas veces una consideración del olvido contraria a la recién expuesta.

Edaf. p. acerca de lo cual se dice en el 427: “Toda costumbre urde en torno a nosotros una red cada vez más tupida de telas de araña. 11 Así habló Zaratustra. se lo caracteriza como un “hábito intelectual” mediante el cual se pierde el conocimiento acerca del origen de los valores morales: “¡Qué poco moral sería el aspecto del mundo sin la facultad del olvido! Un poeta podría decir que Dios ha instalado el olvido como ujier en el umbral del templo de la dignidad humana”9. En el 96 se refiere al olvido como uno de los causantes del fortalecimiento de las costumbres.La ambivalencia del olvido estaba ya planteada en la Segunda Intempestiva. op. Nietzsche discute con la noción de responsabilidad moral y se adjudica como punto a favor el detectar. En el aforismo 92 de Humano. 304. el de la semejanza. Zaratustra se refiere a las palabras como “puentes ilusorios tendidos entre lo eternamente separado”. y oculta el engaño a partir del cual el género humano pudo desenvolverse en un entorno seguro. ¡que agradable es olvidar esto!” 11. que en su origen. 9 Nietzsche. los actos morales no se adscribían al ser del hombre. y por ello no resulta extraño que tenga también una visión negativa. Ibíd. demasiado humano I. Madrid. 93. Friedrich. es el más difícil de salvar. Hacia el segundo parágrafo de El convaleciente. como una araña allí prendida y que debe vivir de su propia sangre”10. Cada hombre es un mundo extraño para los demás hombres y respecto de eso que llama realidad.¿cómo podría haber un fuera-de-mí? ¡No existe ningún fuera! Mas esto lo olvidamos tan pronto como vibran los sonidos. nos conduce a pensar que se nombra la esencia de la cosa. 2005. La palabra nos seduce a creer en la correspondencia con lo designado. cuando se hacía hincapié en la justa medida de sentido ahistórico e histórico. p. superando la barrera del olvido. p.. De este modo. y precisamente el abismo más pequeño. y ampliando lo expuesto en Sobre verdad y mentira. pero teñido de mentiras. el olvido es algo contra lo que hay que luchar. se encuentra la relación del olvido y el lenguaje. Desde que ha sido vedado el acceso al origen de esta dignidad ilusoria y a la visión moral del mundo. y todo el trabajo genealógico de Nietzsche representa un esfuerzo en esta dirección. 10 4 . En la misma línea. sino a sus consecuencias “útiles o enojosas”. se miente. Nietzsche piensa en la tensión entre la falta y exceso de olvido. en la referencialidad de una lengua. demasiado humano I. y en seguida advertimos que los hilos se convierten en lazos y que nosotros mismos quedamos en medio. cuando en realidad no supera nunca la condición de metáfora: “Creemos saber algo de las cosas mismas cuando hablamos de árboles. “Para mí . 243. Humano. En el aforismo 39 de la misma obra. colores. Por ello en las cosas semejantes. El olvido tiene un lado negativo en cuanto impide ver el verdadero origen de los valores morales. es decir.. cit.

Dotado de fuerza y plenamente conciente de sus dotes. dejando de lado el acontecer subterráneo de la corporalidad. desligado de la eticidad de las costumbres y emancipado de todo orden moral. Por otro lado. Friedrich. 76. en el instante. 5 . duradera e inquebrantable. Al saberse fuerte y noble. 23. Y lo más importante de todo reside en su capacidad de crear nuevos valores. Madrid. por otro. Conclusión En un contexto sociocultural de decadencia. apunta Nietzsche en Sobre verdad y mentira. Por un lado la “capacidad de olvido” es considerada como una fuerza activa de inhibición gracias a la cual una pequeña parte de nuestras vivencias penetran en la conciencia. y una actitud histórica extrema. “Sin capacidad de olvido no puede haber ninguna felicidad. ningún presente”13. El olvido en La genealogía de la moral Que Nietzsche se sitúa en el centro de la tensión entre una vida excesivamente ahistórica. dado que da su palabra confiando en poder responder de ella. como un activo “no-querer-volver-a-liberarse” de la impresión grabada. op. sin embargo.. el olvido “hace lugar” para que tomen asiento las fuerzas dominantes.. esta “memoria de la voluntad” es en principio también saludable. ninguna jovialidad. no como una pasiva imposibilidad de olvidar.nieve y flores y no poseemos. posee una voluntad libre. La genealogía de la moral. queda evidenciado una vez más en los primeros tres capítulos del tratado segundo de La genealogía de la moral (1887). y debido a que nuestro organismo está dispuesto de manera oligárquica. Nietzsche reconoce que el hombre se ha forjado a sí mismo una memoria. y ya no más en un presente fugaz. Nietzsche. donde el hombre se encuentra enfermo tanto por su hipertrofia histórica 12 13 Sobre verdad y mentira en sentido extramoral. 2005. algo que nunca hubiera podido obtener sin la memoria de la voluntad. cit. más que metáforas de las cosas que no corresponden en absoluto a las esencias primitivas”12. a este individuo “le es lícito hacer promesas”. Nietzsche considera que la tarea que se ha impuesto la naturaleza respecto al hombre consiste en llegar al espíritu libre. ninguna esperanza. Alianza Ed. p. Al igual que el olvido. ningún orgullo. condición de una vida saludable y vigorosa. por un lado. sino como una fuerza activa. En una visión un tanto teleológica de la humanidad. dado que a través de ella el hombre afirma su voluntad y se afirma a sí mismo a lo largo del tiempo. Al filtrar así el contenido conciente. según la visión del propio Nietzsche. p.

que lleva a cabo la tarea de la creación. Sobre verdad y mentira en sentido extramoral. que afirma la vida y su vigoroso y cruel devenir. junto a su contrapartida. que se hace a sí mismo a partir de sí mismo. un paraíso perdido para el “adulto”. Edaf. Nietzsche apuesta a un cambio radical. en tanto suprime toda relación de deuda con un dios y queda librado a sí mismo. en este contexto: ¿Qué ha de sucederle al hombre? Habiendo recorrido la consideración ambivalente que Nietzsche tiene del olvido. Sin embargo el superhombre es inocente en tanto es “ateo”. demasiado humano I. Madrid. Alción Ed. para un hacerse a sí mismo. Sobre utilidad y perjuicio de la historia para la vida. Tecnos. --------------------------. Madrid. 2005 6 . la memoria de la voluntad. porque en ambos imprime la gracia de la inocencia y deja fluir libres los cauces de la creación. 1998. Alianza. el superhombre está relacionado directamente con la voluntad de poder. Edaf. el olvido que crea. Córdoba. Bibliografía Nietzsche. expresado en dos figuras aparentemente divergentes: el niño y el superhombre. Y siempre debe darse en una dosis mesurada. donde las energías declinan y triunfa una moral de esclavos. por lo que su figura parecería alejarse de la inocencia y de la posibilidad de un crear genuino. En cambio. 1998. se puede afirmar sin lugar dudas que uno de los elementos más importantes en juego es la identidad del hombre como tal. Es una figura de libertad. que deshace los lazos con todo tipo de pasado esclavizante. Humano. como se ha dicho. Así habló Zaratustra. --------------------------. 2006. Madrid. Es por eso que el olvido sirve de puente entre el niño y el superhombre.como por el inminente nihilismo de la moral. Semejante ruptura no puede darse sin la capacidad de olvido. --------------------------. que decreta valoraciones y mundos.. La gaya ciencia. La genealogía de la moral. de débiles y enfermizos sobre lo poco que queda de humanidad noble y autárquica. --------------------------. El primero. 2002. Madrid. representa la inocencia pura. con el reconocimiento de la fuerza propia y de la crueldad de la vida. 2005. Madrid. un “santo decir sí” a la vida. Permite la disposición de un ámbito de libertad para un crear genuino. donde la vida se rebaja hasta el punto de negarse a sí misma. --------------------------. Alianza. Se ha visto qué papel juega el olvido para Nietzsche en la identidad del hombre. Friedrich.