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El fenómeno del Niño

ÍNDICE

ÍNDICE ................................................................................................................................................... 1
HISTORIA .............................................................................................................................................. 2
Introducción ..................................................................................................................................... 2
El Niño en el Perú ........................................................................................................................... 3
El Niño en el pasado ...................................................................................................................... 4
El Niño 1997-1998 ........................................................................................................................... 6
Facetas del Niño ............................................................................................................................. 6
PERSPECTIVAS AL 2018 .................................................................................................................. 7
Diciembre 2017................................................................................................................................ 7
Enero 2018 ...................................................................................................................................... 8
EFECTOS SOBRE LA BIOTA MARINA .......................................................................................... 9
El Medio Marino .............................................................................................................................. 9
El fitoplancton ............................................................................................................................... 10
El zooplancton .............................................................................................................................. 10
Subsistema pelágico ................................................................................................................... 11
Peces demersales ........................................................................................................................ 11
Ecosistemas bentónicos ............................................................................................................ 12
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS ............................................................................................... 13

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El fenómeno del Niño

HISTORIA

Introducción

El fenómeno meteorológico El Niño, recibe su nombre debido a que típicamente


aparecía cerca de Navidad, (refiriéndose a el niño Jesús), también se le llamaba la
gran “serpiente húmeda de los Incas” (El nuevo Herald, 1998a). El término fue usado
hace ya más de 100 años para describir las aguas cálidas inusuales que se formaban
a lo largo de la costa de Perú y Ecuador. Hoy en día el término es usado para referirse
a un fenómeno de escala más amplia asociado con aguas cálidas que ocasionalmente
se forman en el Pacífico tropical central y oriental. El tiempo entre estos eventos es
irregular pero típicamente ocurre cada 3 a 7 años. Una vez que se desarrolla, tiende
a durar un año, aunque puede persistir por 18 meses o más.

Una de las más impactantes anomalías climáticas registradas sobre el planeta es el


denominado fenómeno El Niño. Observado desde fines del siglo XIX, pero en
particular con más refinada óptica científica desde el evento producido en 1925, el
fenómeno se ha convertido en sistemático objeto de estudio por parte de
meteorólogos, oceanógrafos y demás científicos dedicados a la observación de la
naturaleza.

Sin embargo, fue solo a partir del devastador evento de 1983 que el interés por
conocerlo mejor se avivo. Estaciones de monitoreo colocadas en distintas partes del
mundo, observación por satélite y demás ayudas informáticas permiten afirmar que el
fenómeno El Niño, después de haber sido considerado por décadas como un episodio
circunscrito a la costa norte del Perú y entendido como una corriente marina de aguas
cálidas que desplaza hacia el sur la corriente fría de Humboldt y que se halla asociada
con altos volúmenes de pluviosidad, es un evento climático de enormes dimensiones
que trae repercusiones sobre una vastísima área de la Tierra que abarca desde la
India hasta Europa conjuntamente con America y Australia.

Para 1997 se responsabilizaba al fenómeno de altas temperaturas en la costa


occidental sudamericana y Venezuela y de sequía en Australia, Indonesia y Filipinas
(El Comercio, 1997a). Es ya común en los medios científicos referirse al fenómeno
ENSO (El Niño South Oscillation), caracterizado principalmente por la diferencia de
presión atmosférica que ocurre entre las estaciones de observación ubicadas en Tahití
y Darwin, en el Pacifico Sur (Aceituno, 1998). Pero a pesar de todas las influencias
climáticas que se derivan por todo el mundo, el Perú es considerado como el principal
escenario del evento (El Comercio, 1997b).

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El fenómeno del Niño

Figura 1. Circulación atmosférica en condiciones normales y El Niño


El Niño en el Perú

En los últimos veinte años, en 1982-1983 y 1997-1998, el Perú ha sufrido el embate


de dos eventos tipo El Niño considerados de muy fuerte intensidad. Cada uno de ellos
proporciono la ocasión para congregar a estudiosos de todo el mundo, especialistas
en distintas áreas vinculadas al fenómeno, con el fin de delinear mejor los rasgos
básicos que configuran su comportamiento. Gracias al desarrollo de la ciencia, fue
apenas en el siglo XX cuando se concentraron los grandes hallazgos sobre este
fenómeno climático. Cada evento del siglo XX alentó investigaciones en distintas
disciplinas. El de 1925, por ejemplo, despertó en el Perú la necesidad de comprender
los efectos de las inusuales corrientes cálidas que se presentan durante cada Niño y
que afectan la población de aves guaneras. El de 1957, por su parte, estimulo una
renovada visión en el estudio del sistema de corrientes costeras en el Perú. En otro
campo de estudio, los eventos de 1972 y 1983 alentaron la investigación arqueológica,
que se concentró en la identificación de fenómenos ocurridos en la época prehispánica
(Huertas, 1993). Esto sin contar las decenas de contribuciones importantes
provenientes de la biología, meteorología y oceanografía.
En consecuencia, para la comprensión de un evento climático de semejantes
características, que sigue estudiándose en observatorios de todo el mundo y es tema
de conferencias y foros internacionales en los que se analiza su desarrollo y se evalúa
su impacto económico, resulta particularmente necesario estudiar su comportamiento
en la historia, estableciendo sus tendencias seculares y las manifestaciones
específicas de cada evento.
En tal virtud, el Perú resulta un espacio privilegiado de estudio, pues aparte de haber
sufrido constantemente las consecuencias devastadoras del fenómeno, existe una
larga ocupación del territorio por parte del hombre que permite emprender labores
arqueológicas capaces de observar las sucesivas manifestaciones del fenómeno en
tiempos prehispánicos (Moseley & Feldman, 1982). Por lo tanto, estudiar el fenómeno
El Niño en el Perú es de primera importancia científica, pues allí se conjugan dos
condiciones: primero, es el escenario donde se registran sus consecuencias más
devastadoras; y, segundo, representa un territorio donde existe una larguísima e
ininterrumpida ocupación humana.

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El fenómeno del Niño

El Niño en el pasado

Aportes previos han planteado la ocurrencia de supuestos fenómenos tipo El Niño en


el Perú en los últimos cuatro siglos. A fines del siglo XIX, Víctor Eguiguren, importante
escritor piurano, impactado por los estragos sufridos en su ciudad a raíz del evento
ocurrido en 1891, emprendió el estudio de la ocurrencia de El Niño en la historia,
abarcando el análisis del periodo 1791 -1890 y concluyendo que la frecuencia de
Iluvias se había ido incrementando paulatinamente en el tiempo (Eguiguren, 1984).
Su ejemplo pionero tuvo seguidores. Ingenieros de formación aportaron estudios
valiosos para conocer la ocurrencia secular del fenómeno. Uno de ellos, Pedro Abel
Labarthe, emprendió una exhaustiva revisión de fuentes documentales, tanto de
época colonial como republicana. Décadas más tarde, nuevas contribuciones
aclararon más el panorama. Una cronología ya clásica es la que publico en 1987 un
equipo de tres investigadores -dos norteamericanos y un peruano-, quienes delinearon
la mejor cronología del evento El Niño en la historia (Quinn, Neal & Atúnez, 1987).
Este aporte es tributario de otros estudios. Por ejemplo, el ya citado trabajo de
Labarthe fue extensamente utilizado por QNA; una buena proporción de eventos El
Niño identificados por los autores se basan en referencias del ingeniero Labarthe, el
autor más citado para reconocer los eventos anteriores a 1914, año en que publica su
trabajo (Labarthe, 1914). Grande es la deuda de QNA con la obra del ingeniero
Labarthe.
Anteriormente, el aporte de Woodman lo había comparado el grado de intensidad de
los fenómenos de 1925 y 1983, concluyendo que el de 1983 se había manifestado
más intensamente. Hocquenghem y Ortliebl (El Comercio, 1997a) y la contribución
conjunta de Mabres, Woodman y ZetaI (Aceituno, 1998), ampliaron el conocimiento
histórico de El Niño. Era indudable que el impacto del evento ocurrido en 1983
obligaba a comprender mejor el fenómeno; en particular, a rastrear su pasada y
centenaria ocurrencia
El estudio emprendido por dos investigadores franceses, Hocquenghem y Ortlieb
(Hocquenghem & Ortlieb, 1992), reforzando la cronología de QNA a partir de la
reevaluación de las fuentes consultadas, permitió establecer más claramente los anos
de ocurrencia del fenómeno; así se descartaron de la cronología algunos años, por
ejemplo 153 1, en los que se habia considerado la ocurrencia de supuestos eventos
que no contaban con suficiente respaldo documental. Se habrían presentado en el
Perú 80 eventos tipo El Niño en los últimos cuatro siglos, considerando tres grados de
intensidad: muy fuerte, fuerte y moderado.

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Cuadro 1. Probable ocurrencia anual del fenómeno El Niño (siglos XVI-XX)

Simplemente resulta insostenible, a la luz de la documentación de la que se dispone,


afirmar enfáticamente la pasada ocurrencia del fenómeno si no media un proceso de
investigación que extienda el conocimiento de manifestaciones en otros lugares.
El siglo XIX nos brinda un panorama documental más completo. A las vividas
descripciones que ofrecen los numerosísimos viajeros que recorrieron el territorio
nacional se unen los pormenorizados informes prefecturales ofreciendo una imagen
no desdeñable sobre el comportamiento del clima. Súmense a ello las valiosas
referencias contenidas en las decenas de diarios que se publicaban en las ciudades
de provincia y tendremos así el mejor panorama documental disponible para el
estudio de El Niño en el pasado. De acuerdo con el cuadro 1, se habrían presentado
doce eventos El Niño durante la primera mitad del siglo XIX; QNA señalan la
ocurrencia de once eventos El Niño para los años 1803-1 804, 18 12,1814 (no
señalado por QNA).
Al igual que Unanue en 1804, José Gregorio Paredes, quien reemplazo a Moreno en
la dirección de la cosmografía, se planteó interrogantes sobre las manifestaciones y
relaciones espaciales del fenómeno. Testigo de las anomalías climáticas ocurridas
en 1828.

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El fenómeno del Niño

Paredes pareciera ser el primer científico en advertir la relación del intenso


fenómeno pluvial de la costa norte con el aumento de la temperatura en la costa
central, advirtiendo nada menos que una diferencia de dos a tres grados de
temperatura por encima del promedio existente en Lima.
El Niño 1997-1998

En Perú El Niño 1997-98 provocó severas inundaciones y aludes a causa de éstas,


en la sierra del sur causó grave sequía (The Herald, 1998), y generó efectos
económicos y sanitarios importantes.
Chiclayo, una importante ciudad de la costa norte de Perú, fue severamente inundada
por lluvias torrenciales, como consecuencia del fenómeno el Niño. El 45% de la
población fue afectada, la lluvia de 165 l/m2 durante 12 horas, fue tres veces más
intensa que las precipitaciones registradas durante El Niño de 1983 (El nuevo Herald,
1998c). Por otro lado, un alud sepultó a un pueblo agrícola de 4.000 habitantes
llamado Santa Teresa, a 6 km de Machu Pichu, bajo una enorme masa de lodo y
piedras (El nuevo Herald, 1998a).
La cuenca del río Rímac fue declarada en estado de alerta por el servicio nacional de
meteorología e hidrografía (Senamhi). El aforo del río alcanzó un valor promedio de
99,8 m3 /s, el más alto registrado desde la aparición del Niño. Se llegó a un máximo
instantáneo de 105,9 m3 /s, el caudal normal durante febrero debería ser entre 50 y
60 m3 /s (El nuevo Herald, 1998b). El río Rímac, que atraviesa la capital peruana, se
desbordó y arrasó decenas de viviendas ubicadas en sus riberas, matando al menos
una persona. Por lo menos 8 deslizamientos de lodo y piedras provocaron el embalse
del río y dieron lugar a la inundación. Unas 3.000 personas fueron evacuadas. La
caída continua de aludes y el desborde de los ríos que desembocan en el Océano
Pacífico provocaron la aparición de culebras andinas en el litoral. Tras el desborde del
río Ica, que dejó unos 120.000 damnificados y a gran parte de la ciudad de Ica a un
metro y medio bajo agua, la población se encontró acosada por plaga de insectos que
podrían causar epidemia. Brotes de malaria, cólera y dengue fueron detectados en
varias regiones del país. El BID otorgó en un préstamo de emergencia de $150
millones para afrontar los daños. El Niño dejó hasta febrero: 150 muertos, 80 heridos,
250.000 damnificados 20.000 viviendas destruidas más de 50.000 hectáreas de
cultivos arruinadas.
Facetas del Niño

El Niño del Pacífco Central, llamado también “El Niño de la Línea de Fecha”
(Dateline El Niño), “El Niño Modoki” (palabra japonesa que signifca “parece ser, pero
no es”) o “El Niño de la Piscina Cálida” (Warm Pool El Niño), tiene un máximo de
anomalías de Temperatura Superfcial del Mar en el Pacífco Central, entre las
regiones Niño 4 y 3 centrados en la región de la piscina cálida, presentando
temperaturas sobre 28°C.

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El fenómeno del Niño

El Niño del Pacífco Este (o Cold Tongue El Niño) que se caracteriza por presentar
un máximo de anomalías de Temperatura Superfcial del Mar en el Pacífco Ecuatorial
Este (región Niño 3) y la costa de Sudamérica. El Niño 1997-1998 responde a este
patrón.

Figura 2. Anomalías de Temperatura Superfcial del Mar durante los eventos El Niño

PERSPECTIVAS AL 2018

Diciembre 2017

En el litoral peruano se espera que la temperatura del mar se mantenga con anomalías
negativas, al menos, hasta el mes de enero debido a la presencia de las ondas Kelvin
frías. Los resultados de los modelos climáticos de las agencias internacionales
mostraron, en promedio, condiciones frías débiles en diciembre y condiciones neutras
desde enero para la región Niño 1+2, frente a la costa norte del Perú, mientras que
para la región del Pacífico Central (Niño 3.4) condiciones frías débiles hasta abril del
año 2018. Tomando en consideración el monitoreo y el análisis de la Comisión
Multisectorial ENFEN, así como los pronósticos de las Agencias Internacionales, se
espera para el verano 2018 la continuación de las condiciones frías en el Pacífico
Central (Niño 3.4), así como la normalización de las condiciones en la temperatura de
la superficie del mar de la región Niño 1+2, frente a la costa norte del Perú. Dado que
los principales impactos de El Niño y La Niña suelen darse en la temporada de lluvias,
es decir, durante el verano del hemisferio sur, el ENFEN proporciona una estimación
de las probabilidades de ocurrencia de los mismos (Tablas N° 1 y 2) para dicho

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El fenómeno del Niño

periodo. Con estas consideraciones, la Comisión Multisectorial ENFEN estima que


para el próximo verano 2018 en el Pacífico Central es más probable condiciones La
Niña (75%), seguidas de condiciones neutras (24%); mientras que condiciones para
un evento El Niño sólo alcanzaría el 1%. Para el Pacífico Oriental (región Niño 1+2)
frente a la costa norte del Perú, es más probable condiciones neutrales (74%) seguida
por la condición La Niña (21%). Condiciones para un evento El Niño en esta región
alcanzaría el 5%
Enero 2018

En el litoral peruano se espera que la temperatura del mar se mantenga con anomalías
negativas hasta fines del mes de enero, debido al efecto de las ondas Kelvin frías. De
llegar la onda Kelvin cálida entre febrero y marzo del 2018, contribuiría a la
normalización de las condiciones térmicas del mar en la zona costera. Tomando en
consideración el monitoreo y el análisis de la Comisión Multisectorial ENFEN, así
como los pronósticos de las Agencias Internacionales, se espera que entre febrero y
marzo de 2018 se normalicen las condiciones en la temperatura de la superficie del
mar de la región Niño 1+2. Asimismo se espera la continuación de las condiciones
frías en el Pacífico Central (Niño 3.4) hasta fines del verano 2018.
Con estas consideraciones el ENFEN estima que para el presente verano 2018 en el
Pacífico Central es más probable condiciones La Niña (76%) seguido de condiciones
neutras (23%); mientras que condiciones para un evento El Niño solo alcanzaría 1%.
En el Pacífico Oriental, frente a la costa norte del Perú, es más probable condiciones
neutrales (70%), seguido por la condición La Niña (23%). Condiciones para un evento
El Niño alcanzaría un 7%.

Cuadro 2. Probabilidades Estimadas de las magnitudes de El Niño costero – La Niña


Costera (Región Niño 1+2) en el verano Diciembre 2017 – Marzo 2018.

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El fenómeno del Niño

EFECTOS SOBRE LA BIOTA MARINA

El Medio Marino

En el mar peruano se encuentra una interacción de elementos de orden geológico,


físico, químico y biológico. Sus aguas presentan características muy variadas, en
superficie predominan las aguas templadas con temperaturas aproximadamente 7°C
menores de lo que debería corresponderle de acuerdo a la latitud en la que se
encuentran. En esta característica influye la Corriente Peruana que se desplaza de
sur a norte y los afloramientos de aguas subsuperficiales que determinnan su altísima
productividad al suplir de nutrientes a la capa superficial, aprovechadas por el
fitoplancton, eslabón inicial de la cadena de vida en el mar. La Corriente Peruana
presenta dos ramales: la Corriente Peruana Oceánica que se enlaza con el
ecosistema de corrientes del Pacífico sur y la Corriente Peruana Costera que fluye
paralela a la costa. La Corriente Peruana Costera desplaza 6x106m3/seg, sus
temperaturas son menores de 23°C con salinidades próximas a 35 ppm y aguas de
color verde debido a su alta productividad. Las aguas de afloramiento o Aguas
Costeras Frías tienen temperaturas entre 13"-17"C, salinidades de 34,8-35,1 ppm y
son ricas en nutrientes lo cual favorece su alta productividad biológica y pesquera. La
Corriente Peruana Oceánica desplaza 8-9 x 106m3 Iseg, con temperaturas mayores
de 23"C, salinidades mayores de 35 ppm y de color azulado debido a la escasez de
materiales en suspensión que indica su baja productividad. Las aguas oceánicas del
oeste, corresponden a Aguas Subtropicales Superficiales y las aguas que fluyen de
norte a sur a las Aguas Ecuatoriales Superficiales y Aguas Tropicales Superficiales.
El frente ecuatorial o encuentro entre estas aguas y las aguas costeras frías tiene
fluctuaciones con los desplazamientos espacio-temporales en el norte del Perú que
influyen grandemente en la producción biológica (06 O -09 O S) especialmente duran
te el desarrollo del fenómeno El Niño.
Implicaciones en el Ecosistema marino
La distribución característica de las poblaciones de anchoveta y sardina con
predominancia de anchoveta en las aguas costeras y de sardina en el límite de estas
con las aguas oceánicas cambió desde El Niño 1972-73 a partir del cual, la sardina
ha reemplazado gradualmente a la anchoveta en el área de afloramiento (Zuzunaga,
1985). El evento de 1982-83 alteró el sistema de corrientes superficiales, el
afloramiento costero y ecuatorial, el régimen de vientos, características hidroquírnicas,
fauna marina y actividad pesquera. En la pesca hubo ausencia de ciertas especies
como anchoveta, redistribución de otras especies como la merluza y surgimiento de
nuevas poblaciones de explotación comercial como langostinos y conchas de abanico.
Los efectos catastróficos producidos por El Niño en los diferentes componentes del
ecosistema de afloramiento y la rápida recuperación posteriormente al evento,
muestra un ecosistema con un elevado grado de resiliencia.

Los eventos ENSO son parte integrante de este ecosistema y los organismos se han
adaptado a él desarrollando múltiples estrategias de vida para la supervivencia. Al
parecer, ha sido la intervención humana muy intensa la que habría provocado que una

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El fenómeno del Niño

población en explotación, la anchoveta, clave para el ecosistema, no haya podido


retornar a su estado inicial y nos encontremos actualmente frente a un ecosistema en
proceso de transición a un nuevo estado (Tsukayama & Santander, 1984, Carrasco et
al, 1991).

El fitoplancton

En épocas normales el fitoplancton está constituido principalmente por diatomeas, las


mismas que se distribuyen a lo largo de la costa y en su mayoría hasta las 60 millas;
fuera de ella el fitoplancton está representado por dinoflagelados. En años ENSO, las
diatomeas se distribuyen dentro de las 10 millas y los dinoflagelados propios de aguas
calientes se acercan generalmente hasta las 10 millas de la costa. La composición del
fitoplancton también varía, en años considerados "normales" la predominancia está
dada por diatomeas como: Schroderella delicata, Thalassionerna nitzchiohs,
Skeletonema costatum, Asterionella japonica, Chaetoceros y dinoflagelados como:
Cerutiumfircu, Protoperidinium obtusum, etc. En épocas consideradas anormales, se
presentan otras especies como: Thulussiosira partheneiu, Rhizosoleniu ternperei, R.
custrucunei, Streptotheca tamensis y Biddulphia sinensis. Dentro de los
dinoflagelados: Ceratiwn breve, C. extensum, C. longirostrum, C. trichoceros,
Ceratocorys horridu, Ornirhocercus magnijicus, 0. quadratus, 0. steinii y
Protoperidinium elegans.

El zooplancton

En condiciones normales, la distribución del zooplancton frente al Perú, varía


estacionamiento y latitudinalmente en las áreas neríticas. Estacionalmente, en otoño
e invierno se registran las menores biomasas alcanzando mayores valores en
primavera y los máximos durante el verano.

La distribución latitudinal del zooplancton está relacionada inversamente con la


extensión de la plataforma continental donde los mayores valores de biomasa se
ubican en las áreas con plataforma más reducida, sugiriendo una mayor concentración
de organismos con la mayor profundidad del área (Santander, 1981).En estas áreas,
se presentan los organismos holoplanctónicos de gran tamaño y mayor concentración
como eufásidos, quetognatos, doliolos, salpas, etc. Otros organismos de menor
tamaño como meroplanctónicos, presentan sus mayores densidades en áreas más
costeras (Tsukayaina & Satander, 1984).

Entre las principales especies características de las condiciones de "normalidad"


están los copépodos: Calanus chilensis, Eucalanus inermis; el eufásido: Euphausia
mucronata y el anfípodo: Ampelisca gibba.

Durante el evento ENSO 1982-83 se observaron cambios en la biomasa, densidad,


composición y diversidad del zooplancton. Especies características de aguas
oceánicas se presentan muy cerca de la costa, corno por ejemplo los copépodos:
Acrocalanus gracilis, Ischnocalanus plumulosus, Euchaeta marina, Scolecithrix
abissalis, Farranula gracilis, Oncaea conifera; los qiietognatos: Sagitta regularis y S.
bedoti.

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El fenómeno del Niño

Otras especies de copépodos, indicadores de aguas cálidas, (Carrasco, com pers.)


son: Rhincalanus cornutus, R. nasutus, Centropages furcatus. También se
presentaron especies de sifonóforos y eufásidos típicos de aguas subtropicales
superficiales, entre los que se encuentran especies carnívoras, que podrían haber
tenido un efecto depredador sobre otros componentes del zooplancton.

Subsistema pelágico

Durante un evento "El Niño" los efectos sobre estos recursos son intensos. La
anchoveta se desplaza hacia el sur o se profiindiza en busca de aguas frías. La sardina
soporta mejor los calentamientos leves, sin embargo cuando son intensos, reacciona
de forrna parecida a la anchoveta. El jurel y la caballa se aproximan a la costa,
principalmente en la zona norte, siendo accesibles a las artes de pesca. El efecto
sobre la condición biológica de estas especies es negativo, con una tendencia a la
disminución del peso corporal sea por stress, falta de alimento o calidad del mismo.
Por otro lado, se ha observado que durante los eventos ENSO en que se produce una
tropicalización de las condiciones ambientales, especies propias de aguas
subtropicales y tropicales "invaden" estas áreas produciendo un efecto temporal de
diversificación de la ictiofauna. Durante el evento ENSO 1982-83, se identificaron 51
especies de peces que habían ampliado su área de distribución hasta nuestras costas,
de las cuales el 20% fueron pelágicas (Vélez & Zeballos, 1985).

Peces demersales

Se ha determinado que la ictiofauna demersal está constituida por más de 140


especies, pero considerando la abundancia relativa, estimada a partir de los datos de
la pesquería, son alrededor de nueve de las especies más importantes: Merluccius
gayi peruanus "merluza", Prionotus stephanophrys "falso volador", Mustelus whitneyi
tollo", Paralabrax humeralis "cabrilla", Cynoscion analis "cachema" , Paralonchurus
peruanus "suco o coco", Brotula clarkae "congrio rosado", Genypterus maculatus
"congrio moreno", Myliobatis spp. "rayas". Aunque no todas las especies se desplazan
con la misma intensidad, se puede observar un patrón general de movimientos
estacionales hacia el sur durante la primavera y el verano y hacia el norte en otoño e
invierno (Sainamé, et al, 1985). Durante los eventos ENSO, las especies se desplazan
unas al sur de lo normal en relación a la ampliación latitudinal de las aguas cálidas y
de las aguas oxigenadas subsuperficiales, de norte a sur, que mejoran las condiciones
de alimento en el fondo; al mismo tiempo otros se hacen más costeros, se dispersan
o se profundizan. Como consecuencia se ausentan de las áreas tradicionales de
pesca, produciendo una disminución en la captura sobre todo de adultos. Al acercarse
a la costa son de beneficio para la pesquería costeras local, destinadas al consumo
humano directo. Así mismo se produce una diversificación de la ictiofauna sobre la
plataforma debido a la inmigración de especies tropicales y subtropicales como rayas,
tollos, cazones, castañetas, doncellas, vocadores, etc.
Los efectos sobre la condición biológica de los recursos son variados, observándose
disminución en las tallas medias, cambios en el patrón de desove y en los hábitos
alimentarios de algunas especies, etc. En el caso de la merluza, componente principal
del subsistema demersal por su abundancia, aparentemente se produciría un

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El fenómeno del Niño

beneficio a corto plazo, debido a que por efectos de la ampliación del área de
distribución, se reduciría significativamente la mortalidad por canibalismo en los más
jóvenes, alentando las posibilidades de un buen reclutamiento posterior.
Ecosistemas bentónicos

En condiciones de normalidad, las zonas intermareales y submareales someras de


orilla rocosa del Perú están dominadas por poblaciones ricas de algas, mitílidos y
balánidos que compiten por el espacio disponible. La estructura de la comunidad de
flora y fauna parecen estar controladas por los pastoreadores (erizos de mar, chitones
y otros gasterópodos) y por depredadores (estrella de mar, cangrejos braquiuros y
peces), respectivamente, resultando un balance estable y ausencia o monopolización
del espacio por un solo grupo de organismos (Arntz & Tarazona, 1989).
Tanto las asociaciones de mitilidos y las grandes algas pardas, particularmente
Lessiona nigrescens y en las aguas más profundas los "bosques" de Macrocystis
pirifera, proveen muchos nichos y refugios para numerosas especies asociadas.
Cerca de 150 especies animales viven asociadas a los rizoides de Lessonia spp y más
de 90 especies están asociadas a las comunidades dominadas por los bivalvos
Semimytilus algosus y Perumytilus purpuratus.
Durante el evento ENSO 1982-83, el balance entre los diferentes componentes del
fondo duro fue destruido. La mayor parte de los cambios parecen haber sido causados
por una combinación de altas temperaturas, cambios en el nivel del mar, un oleaje
creciente y las interacciones biológicas que resultaron del impacto de estas
perturbaciones físicas. En la primera fase del evento se produjo una mortalidad masiva
de especies clave que condujo a un empobrecimiento general de las comunidades en
todos los aspectos. Esta alteración fue acompañada por la inmigración de
depredadores desde aguas tropicales. Posteriormente a la mortandad masiva de los
ocupantes del sustrato rocoso y ante la ausencia de herbívoros, las algas
monopolizaron todo el espacio disponible.
Los hábitats de fondo incluyen playas arenosas intermareales, zonas submareales y
los fondos de lodo de la zona de mínimo oxígeno.
Las comunidades del fondo de profundidades moderadas, frecuentemente afectadas
por condiciones de hipoxia, respondieron de manera diferente. Con la aparición del
ENSO 1982-83, las condiciones de oxígeno en el fondo mejoraron notablemente y
permanecieron altas hasta mediados del año 1984. La densidad y biomasa de las
comunidades se incrementaron y se produjo tanto un desarrollo de los organismos
autóctonos de la comunidad de fondo como una invasión de especies de aguas
tropicales y oceánicas.
En períodos normales, los cangrejos natatorios o jaibas tienen una distribución en
aguas tropicales, al norte de los 05"s. Sin embargo durante los eventos ENSO,
invaden casi todo el litoral conjuntamente con la penetración de aguas cálidas.
Especies como Euphylax robustus, E. dovii, Portunus acuminatus, Callinectes
arcuatus (llegó hasta el norte de Chile) y Arenaeus mexicanus estuvieron presentes
durante el ENSO 1982-83. Estos cangrejos natatorios, básicamente depredadores, se

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El fenómeno del Niño

alimentaron de organismos tanto de fondos duros (Semimytilus algosus) como de


fondos blandos (Emerita analoga), afectando la densidad de estas poblaciones.

El macrozoobentos de la plataforma continental y el talud se caracteriza por un bajo


número de especies, alta dominancia de pocas especies y una biomasa de mediana
a baja (Rosemberg et al, 1983). A primera vista esto es sorprendente, debido a la
elevada producción primaria en el área de afloramiento. Sin embargo, la gran cantidad
de material orgánico producido provoca una disminución de la concentración de
oxígeno sobre el fondo, limitando en esta área el desarrollo de una rica fauna
bentónica. En el área al norte de los 06"30'S, donde hay menor producción primaria
en la zona eufótica, las condiciones de oxígeno son mejores y la fauna béntica es más
diversa. Las mismas características se cumplen para las zonas inferiores de la
plataforma continental y las profundidades oceánicas, a donde menos material llega
desde la superficie.
En la zona de oxígeno mínimo, entre los 20-40 in hasta cerca de los 700 in de
profundidad, los valores de oxígeno son normalmente inferiores a 0,4 m111 y los
sedimentos contienen HS. Amplias áreas están cubiertas con bacterias filamentosas,
principalmente del género Thioploca que tiene la misma abundancia (0,9 gC/m2) que
el macrozoobentos.

Los eventos ENSO cambian las condiciones en esta área. El desarrollo del bentos en
las aguas profundas, es influenciado por un conjunto de factores que actúan
antagonísticamente. Ciertamente la mejora en las condiciones de oxígeno en el fondo,
por disminución de la producción en la capa eufótica o por la presencia de corrientes
muy oxigenadas, tienen un efecto positivo. Sin embargo, también se produce una
drástica desaparición de estas especies, adaptadas a las aguas frías, cuando
penetran las aguas cálidas. Los inmigrantes de aguas tropicales y subtropicales son
favorecidos también por los altos niveles de oxígeno y temperatura. Pero al mismo
tiempo las especies autóctonas son afectadas por la depredación a que son sometidas
por éstas especies. Otro factor que disminuye la biomasa del bentos en esta época es
el desplazamiento hacia el sur de los peces demersales.

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