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Mediante resolución 538 del 18 de julio de 2008, la Superintendencia de la

Economía Solidaria levantó el proceso de liquidación que pesaba sobre la Central


Cooperativa de Desarrollo Social "Coopdesarrollo". Haberse sobrepuesto a ese
proceso, que duró dos años y nueve meses, deja un sabor amargo, no obstante la
recuperación de 153 mil millones de pesos para sus asociados.

En una importante investigación, liderada por el representante a la Cámara Wilson


Borja, que está disponible en libro que acaba de publicarse bajo el título
Coopdesarrollo: ¿liquidación o despojo?, se explica cómo el hundimiento de
Coopdesarrollo fue el resultado de un plan minuciosamente urdido por la banca
tradicional, y desarrollado en connivencia con funcionarios oficiales.

Con la Ley 79 de 1988 se autorizó la conformación de bancos y otro tipo de


entidades de naturaleza cooperativa, pero la reglamentación solo vino a darse en
1993. Después de esto, bastó un año para que se formaran tres bancos
cooperativos (Bancoop, Uconal y Coopdesarrollo), una administradora de
pensiones y cesantías y dos aseguradoras. En el mismo período, las cooperativas
financieras más grandes lograron incrementar sus activos en el 67,6 por ciento,
mientras que la banca tradicional solo logró hacerlo en el 43,7; y si bien ésta
incrementó sus patrimonios en el 53,3 por ciento, las cooperativas lo hicieron en el
72 por ciento.

Como bien se deduce del libro de Borja, tan extraordinarias cifras le hicieron ver a
la banca tradicional un preocupante competidor en el sector solidario, contra el
cual tendría que fraguarse el más certero plan. Aprovechando que la crisis que ya
se abatía sobre el mundo financiero también estaba afectando al sector solidario,
estos sectores oligárquicos, a través de los organismos gubernamentales
encargados de ejercer la fiscalización de la banca, le impusieron a Coopdesarrollo,
por ser una de las pocas entidades financieras solidarias que se mostraban
incólumes ante la crisis, que asumiera compromisos de salvamento que el propio
Gobierno se negaba a asumir, pese a contar con los ingentes recursos que ya
comenzaban a generarse a través del dos por mil o gravamen a las operaciones
financieras.

Coopdesarrollo se vio entonces compelida a aceptar la fusión de entes


cooperativos antes prestigiosos, pero ya en profunda crisis, como Cupocrédito y
Coopsibaté y a recibir en sesión el saldo negativo de activos y pasivos de
Bancoop, pero también a recibir un préstamo del estatal Fogafín con el cual
cancelaría los pasivos que los mismos organismos cooperativos habían contraído
con el Estado, y que prácticamente se hallaban perdidos dada la crisis que los
afectaba.

A consecuencia de las anteriores maniobras, el patrimonio de Coopdesarrollo


pasó de 135 mil millones en diciembre de 1998 a 225 mil millones en enero de
1999; pero ante la imposibilidad de atender las obligaciones derivadas de ellas y la
imposición de descomunales provisiones, el patrimonio se redujo a escasos cuatro
mil millones en escasos diez meses. Lo que vino después fue su toma de
posesión para liquidación, la conversión de Crecer S.A. (compañía de
financiamiento comercial propiedad de Coopdesarrollo) en Megabanco y la venta
de Megabanco al Grupo Aval.

El poderoso Banco Coopdesarrollo quedó finalmente incorporado a la Central


Cooperativa Financiera "Coopcentral", pero sin que la suma de ambas
instituciones puedan compararse con lo que representaba el Coopdesarrollo
anterior a estas fusiones, cesiones y despojos.

De esta forma no quedó ningún banco de naturaleza cooperativa.

Además, al rededor de 50 cooperativas denominadas financieras actualmente


están en proceso de liquidación o han sido liquidadas, con el perjuicio causado a
más de 1.000.000 de asociados - ahorradores, situación que fue una de las
causas para una emergencia económica decretada por el Gobierno Nacional.

Este proceso fue acompañado de un proceso de reducción del sistema financiero


tradicional, cuando varios bancos fueron intervenidos, sometidos a un proceso de
marchitamiento y otras instituciones obligadas a fusionarse o liquidarse.

En los últimos años, ha existido una renuente recesión en la economía, que ha


aliñado el camino para crisis aisladas del sector financiero tradicional y una crisis
sistémica del sector cooperativo financiero, donde sobrevivieron algunas
instituciones que estando sometidas al mismo riesgo, de las que están en
liquidación, lograron soportar el pánico generado a su alrededor y sobrevivir en
medio de la crisis.