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Lemon Tree es una empresa comunitaria creada con el propósito de

cambiar la vida de muchas personas, creando nuevas oportunidad de


empleo y actividades recreativas, ofreciendo los servicios básicos y
necesarios para una vida sana, armónica y sobre todo feliz.

Todos podemos colaborar con un grano de arena, nuestro lema es ¡La


unión hace la fuerza!, muchas manos ya se han unido a la causa, dejando
su grano de arena cada día, ayudamos a cumplir los sueños de muchos
nuevos grandes soñadores, extiende tu mano y saluda a la vida.

La vida es un océano lleno de mareas que suben y bajan, y nunca


sabemos que puede traer consigo a la orilla, cada uno de nosotros
es un grano de arena que conforma la playa, que nos ayudará a
mantenernos fuertes y sobre todo unidos ante esos misterios, ven
y descubre sus tesoros.
VISIÓN, MISIÓN Y VALORES

Visión
Vemos la humanidad como una gran comunidad de convivencia y amor.
Vemos la gente unida logrando sus sueños de paz. Vemos un mundo
transformado, saludable y feliz.

Misión
Trabajamos para acompañar solidariamente a la comunidad en su
desarrollo y transformación. Abogamos porque se reconozcan y se
respeten los derechos fundamentales de la comunidad y sus
individuos. Proponemos e impulsamos una política pública inclusiva
sensible y comprometida con lograr calidad de vida, convivencia
saludable y armoniosa sobretodo en seres humanos que sufren
exclusión social.

Valores
Solidaridad, Amor y Compasión
Logo
SIGNIFICADO
El logo está representado por una unión de varias manos, conformando un árbol.

El corazón el amor, la compasión y la solidaridad. Son los valores que simbolizan la ayuda
sin esperar nada a cambio, porque creemos en la humanidad.

Las manos representan nuestro ofrecimiento, nuestro deseo de dar la mano amiga, la que
se extiende en el momento indicado.

El árbol representa la naturaleza, la vida, que es todo lo que conforma el planeta, una
unión.

COLORES
El verde es el color del balance ecológico y del respeto a la naturaleza que es evidencia
ineludible del Creador Amoroso que nos ha regalado un escenario vivencial que asegura
nuestro desarrollo holístico.

La mano azul fuerte expresa lo profundo de nuestro amor hacia el prójimo. Es oscuro
porque es un desafío a la noche para que siempre nos garantice un nuevo amanecer de
posibilidades.
Objetivos
Localizar una comunidad en el estado de Chiapas, México, que
presente una escases notoria de servicios y a su vez de
oportunidades para que con la ayuda de todos nosotros
Lemon Tree pueda cambiarle la vida a todas aquella personas
que necesitan una mano para levantarse y comenzar y crear
su propio camino.

Empezaremos con identificar a la comunidad que necesite


más apoyo, posteriormente identificar sus necesidades, y de
esa manera empezar a trabajar en cómo solucionarlos.

Contamos con un esquema laboral que nos permite seguir de


manera óptima los mejores pasos para cumplir nuestros
objetivos.

Los fondos que maneja nuestra empresa funciona a base de


donativos que nuestros contribuyentes y hermanos hacen
llegar a los corazones de quienes más lo necesitan, también
mediante festivales artesanales y de comida cuyos fondos son
utilizados para crear nuevas oportunidades.

Nuestra empresa no da un pan por día, nosotros brindamos


los materiales para cosechar el trigo, las herramientas para
moldear y hornear el pan y así poder comer todos los días.
Comunidad Elegida
"Por hambre vuelve el hombre sobre los laberintos/ donde la
vida habita siniestramente sola./ Reaparece la fiera, recobra
sus instintos,/ sus patas erizadas, sus rencores, su cola.
Ayudadme a ser hombre, no me dejéis ser fiera/ hambrienta,
sitiada eternamente".
"El hambre", Miguel Hernández

Mitontic, Chiapas, uno de los


lugares más pobres de México
MITONTIC, Chiapas.- Enclavado en el Chiapas profundo, ese que no está incluido
en las guías de las ONG ni del turismo revolucionario; menos aún en los circuitos
del viajero tradicional, este municipio no sólo se encuentra entre los cinco
ayuntamientos más pobres de la entidad sino también entre los diez más
marginados de todo el país. Hoy es una de las 400 alcaldías que deberá ser
atendida por la Cruzada Nacional contra el Hambre.

De acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo


Social (Coneval), en este ayuntamiento de indígenas tzotziles de sólo 13,364
habitantes, 95.9% de la población se encuentra en situación de
pobreza (12,817 habitantes); 71.8% en pobreza extrema (9,549 personas), y
55.5% tiene problemas de carencias de acceso a la alimentación (7,416
habitantes).

Por su parte, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)


indica que Mitontic -enclavada en la región de Los Altos- presenta un Índice de
Desarrollo Humano (IDH) de sólo 0.4843; es decir, similar al de del África
Subsahariana, cuyo promedio es de 0.4630.

Sólo a manera de comparación: Tuxtla Gutiérrez, la capital del estado, tiene un


IDH de 0.8159 o Las Margaritas -donde el presidente Enrique Peña Nieto anunció
el pasado 21 de enero su Cruzada contra el Hambre-: 0.5975. Otro dato: Benito
Juárez, el municipio más rico de México, tiene un IDH de 0.9136.
Argumentos
"Gobierno de progreso"

Es mediodía y aquí, en Los Altos chiapanecos, cae una ligera llovizna helada
que empapa la ropa y hace tiritar de frío. Hace ya media hora que reportero y
fotógrafo se apearon del taxi colectivo tomado en la cabecera municipal, y a la
altura de Cuchumtón comenzaron una caminata a lo largo de una brecha lodosa,
que en las cuestas es tan resbaladiza que pone en peligro la vertical en más de
una ocasión. Las botas, la parte baja de los pantalones e incluso la libreta de
apuntes se encuentran ya llenas de barro.

Vicente Rodríguez -nuestro guía e intérprete, quien es además agente municipal


de Cuchumtón- tiene que esperarnos en más de una ocasión y, más divertido que
irritado, sólo mueve la cabeza de un lado a otro ante los continuos retrasos y
nuestro accidentado andar por estos abruptos senderos.

Durante las pausas que hacemos para descansar, Vicente -de 44 años- nos pone
al tanto: Cuchumtón, una de las localidades más dispersas de Mitontic,
cuenta con 104 viviendas y una población de 704 habitantes. Más de 450 son
menores de edad; es decir, sólo hay 254 adultos, de los cuales 29 tienen más de
60 años.

Los indicadores oficiales del gobierno estatal completan la información: de la


población a partir de los 15 años, 170 no tienen ninguna escolaridad, 90 tienen
una escolaridad incompleta, cinco tienen una escolaridad básica y ningún
habitante cuenta con una educación posbásica.

"El número de los que sólo hablan un idioma indígena (en este caso, tzotzil), pero
no hablan español, es de 358; son bilingües 297", completa el informe estatal.

Sin embargo, nuestro propósito es ir más allá de las estadísticas y darles


nombre, rostro y voz a esos mexicanos que habitan en uno de los lugares
más precarios y recónditos de la geografía nacional.

Habla Vicente Rodríguez Ortiz: "En Cuchumtón ya hay preescolar, primaria y


telesecundaria, pero es una comunidad tan dispersa que en las mañanas muchos
niños tienen que caminar hasta tres o cuatro kilómetros -alrededor de hora u hora
y media a pie- entre estos senderos para poder llegar a la escuela. Hay niños que
se cansan de hacer eso a diario y dejan la escuela, cuando apenas van en
segundo o tercer año.

"En eso se parecen todas las comunidades que hay en Mitontic (diez). Ha habido
mejoras, pero todavía faltan muchos caminos, agua, escuelas, doctores, clínicas,
o hay clínicas pero no hay doctores o medicinas."

-¿Qué pasa cuándo un anciano se enferma, el médico va a su casa?


-No, qué va. Cuando un viejo se enferma en una de estas comunidades lejanas
hay que buscar la manera cómo llevarlo. A veces no hay de otra más que cargarlo
en una silla o de plano en la espalda y llevarlo hasta el doctor, pero a veces se
caminan hasta cuatro kilómetros en puras subidas y bajadas... hay veces en que
los enfermos se mueren en el camino.

"Mire -tercia Marcelo Gómez, un campesino que desde hace algunos minutos se
ha unido al grupo-, en Cuchumtón ya tenemos clínica, pero está prohibido
enfermarse sábados y domingos porque el doctor no viene esos días."

-¿Qué hacen cuando alguien se enferma sábado o domingo?


-Pues ir a la cabecera municipal (Mitontic), a unos 15 kilómetros, o de plano hasta
Chenalhó, que está como a 25 kilómetros. Llegando a la carretera se hacen como
35 o 40 minutos; pero si la cosa no es grave, 4 mejor nos aguantamos porque
para ir a esos lugares primero hay que caminar hasta la carretera y luego los taxis
nos cobran entre 15 y 25 pesos sólo de ida. Nosotros no tenemos dinero para eso.

-¿A usted, don Vicente, no le pagan un salario como agente municipal?


-No. Yo ya le dije al presidente municipal, que es mi primo, que me pague; pero
dice que no hay dinero. Llevo varios meses así (fue electo por la comunidad y
asumió el cargo en agosto pasado).

-Entonces, ¿de dónde provienen sus ingresos? -preguntamos a ambos.


-Pues del campo. Pero nosotros no tenemos tierras, jornaleamos pa' otros; pero
hay trabajo sólo dos o tres veces por semana. Nos pagan máximo 50 pesos
diarios. Eso no alcanza para nada.
La casa que Vicente Rodríguez, su esposa María y 6 de sus 8 hijos habitan (2
ya se casaron) es un espacio de unos 20 metros cuadrados, donde 4 viejos
colchones, una destartalada mesa de comedor, una pequeña estufa ecológica -de
las que distribuyó la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) en épocas de
Vicente Fox-, un estéreo y una pequeña televisión de máximo 15 pulgadas son los
únicos bienes.

Al fondo de la vivienda, sin ventanas -por ello, muy oscura- y con piso de tierra se
observan varias cajas de cartón por donde se asoma la ropa de los 8 integrantes
que habitan esta casita, una de las pocas de Cuchumtón que están
construidas con tabicón rústico y techo de concreto.

"Aprendí el oficio de chalán (albañil) en México (DF) y en Xalapa, por eso ya le


pude poner a mi casita tabique y colado", dice con orgullo Vicente, mientras María
López y los 6 muchachos -12, 10, 8, 6, 5 y 3 años de edad- agachan la cabeza y
responden con monosílabos a cada pregunta de los reporteros, quizá tratando de
esconder la ropa deshilachada o las manchas de anemia y los granos, algunos
infectados, que invaden sus brazos, sus piernas y sus caras.

Manolo Rodríguez, el muchacho más grande, es medido por los enviados de este
diario. Tiene 12 años y asiste a primer año de telesecundaria, pero su talla apenas
rebasa el metro 15 centímetros, la altura promedio de un niño de entre 6 y 7 años.
Su estatura ideal tendría que andar entre el 1.40 y el 1.43 cm.

Incómodo por primera vez desde que el taxista nos lo presentó en la carretera más
de una hora antes, Vicente ríe nervioso; se quita la cachucha, se rasca la cabeza.
En ese momento es que leemos la leyenda que trae inscrita su gorra: "Gobierno
de progreso".
Ironías
"Mantén limpia tu casa. No tires basura"

Redactado muy probablemente por algún burócrata del centro, el autoadhesivo de


IMSS-Oportunidades pegado en el marco de la puerta de la humilde choza de
lámina parece más bien un sarcasmo.

Afuera de la vivienda que don Domingo López Méndez, 65 años, su esposa y sus
9 hijos (19, 18, 14, 12, 10, 9, 6, 4 y 3 años) habitan, hay agua de lluvia
estancada y se ha formado un lodazal. Guía, reporteros y los propios
integrantes de la familia traen los pies llenos de tortas de lodo imposibles de
quitar, pues no hay un espacio libre de barro. Adentro, en la habitación de 5 x 3, el
piso de tierra también se ve todo fangoso.

A la vivienda de don Domingo y familia no han llegado el tabicón ni el colado de


concreto; tampoco la estufa ecológica, ni siquiera las cajas de madera para
guardar la ropa.

Construida totalmente con láminas de zinc, en esta choza no hay ni siquiera una
mesa para comer y el único mobiliario está conformado por 4 sillas de plástico y
una mesita, donde se encuentra colocada un pequeño televisor. Al fondo pueden
observarse 3 colchones desvencijados. La ropa -prácticamente hecha jirones- de
los 11 integrantes de la familia se encuentra colgada en un alambre a un costado
de la habitación.

Pese a que se cuenta con luz eléctrica, la vivienda -sin ventanas al igual que
la de Vicente Rodríguez- se encuentra a oscuras. La única luz que hay es la
que se cuela por las paredes y el techo -los cuales están repletos de orificios-, así
como la del fogón, encendido a esa hora (2 de la tarde).

Cuando llueve -explica trabajosamente don Domingo en su escaso español- la


lluvia se cuela por esos mismos orificios. Y cuando hace frío, es el viento helado el
que lo hace.

En el centro de la casa se encuentran colocadas 4 grandes piedras en medio de


las cuales se hace el fogón para cocinar (se emplea leña del bosque). Sobre éstas
hay una gran olla donde se está preparando la comida de éste y de todos los
días: verduras, frijoles y tortillas.

-¿Cuántas veces comen al día?

-Dos, señor -dice Margarita, la esposa-. Por la mañana pozol (una bebida de
maíz), tortillas y chile; en el día, lo que usted ve: verduras, frijoles y tortillas.

-¿En la noche no comen algo, una cena?

-No, no hay más, no alcanza -interviene Domingo.

-¿Dónde compran las verduras, los frijoles?

-Es de lo poquito que da la tierrita... No hay más...

Ante el cuadro de miseria extrema, de tristeza, de desamparo, se impone el


silencio. Durante varios segundos que se hacen eternos, lo único que se escucha
son los clics de la cámara de Pepe Camas, quien de pronto se acerca y me
susurra casi al oído: "¡Cuánto olvido, carajo, cuánto olvido...!".
Ubicación Geográfica

 Población:
o 11.157 (2010)
 Superficie:
o 82 km²