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Democracia: Fin o método.

Tesis sobre el círculo vicioso y el círculo virtuoso de la democracia.

Marcela González Duarte


Sumario

1. Conceptualización de la democracia, sus elementos. 1.1. Estado de


Derecho. 1.2. Representatividad. 1.3. Legitimidad ante la ciudadanía.
1.4. Elemento sustancial de la democracia. 2. Qué es y para qué sirve la
democracia?. 3. El círculo virtuoso y el círculo viciosos de la democracia.

INTRODUCCIÓN

México está transitando por una etapa en la que se ha planteado el rediseño


del federalismo mexicano y en particular, del federalismo electoral. En 2014
entró en vigor la reforma que modifica, entre otras cuestiones, la distribución
de competencias institucionales, a nivel federal y estatal en materia electoral.
El cambio más comentado ha sido la creación de un órgano nacional: el
Instituto Nacional Electoral, a quien se transmiten la mayor parte de las
competencias que pertenecían a los órganos estatales.

En este contexto, y dadas las repercusiones, aún por venir, relativas a dicha
reforma, es pertinente volver, una vez más, la vista hacia el estudio de la
democracia. Porque el sentido y fin último de todo el aparato electoral se
encuentra en este vocablo. De manera que cualquier análisis, crítica u opinión
que se genere en relación con la reforma electoral y el nuevo federalismo
electoral mexicano, debe tener siempre en la mira que lo que se busca, o por
lo menos lo que se debe buscar con éste rediseño, es la consolidación de la
democracia mexicana.

1
La democracia no trata solamente del mecanismo necesario para realizar las
elecciones, no trata solamente del sistema de partidos, no trata solamente de
la participación ciudadana a través del sufragio, es un concepto y un valor
político-social mucho más amplio que presupone una serie de elementos
fundamentales que hay que considerar y cuidar al momento de proponer un
rediseño institucional, como el que importa la reforma electoral mexicana de
2014.

Por lo anterior el presente ensayo habla de la democracia en su sentido más


puro. La democracia vista como un método, una herramienta del Estado para
alcanzar el fin social del bien común.

Definiremos la democracia como método y explicaremos cada uno de sus


elementos. Tanto los formales relativos al marco jurídico, representatividad y
legitimidad, como el elemento que le otorga la validez sustancial a la
democracia constituido por los derechos fundamentales, con base en la teoría
del garantismo penal.

En un estado democrático, el basamento del funcionamiento de todos los


órganos estatales, deben ser los derechos fundamentales de las personas. En
este sentido, el garantismo nos aporta elementos novedosos a la teoría de la
democracia que deben ser considerados para las políticas públicas
relacionadas con el sistema electoral.

De manera que abordaremos los fines de la democracia en relación con el


estado y en relación con los derechos fundamentales. Queremos evidenciar
que la democracia en sí misma no constituye un fin del estado, en tanto no es
una función como tal de esta entidad. Más bien apoyamos la tesis de que la
democracia es un método un sistema que sirve para entregar decisiones

2
colectivas y por otro lado constituye un criterio axiológico de los derechos
fundamentales, un criterio meta ético y meta político.

Finalmente y con base en la teoría de la “kakistocracia”, término acuñado por


Miguel Angelo Bovero, que significa “el gobierno de los peores”, realizamos el
análisis de la democracia como sistema o método, que necesita de elementos
primarios o “inputs” que son, precisamente los derechos fundamentales, para
entregar los resultados esperados del sistema.

Sostenemos, que si ese elemento (derechos fundamentales) no es introducido


al sistema conforme al completo ejercicio y tutela de los derechos
fundamentales, el sistema democrático otorgará, gobernantes electos bajo el
estándar de la mayoría, pero sin legitimidad sustancial, pero sobretodo, sin el
perfil necesario para llevar a cabo políticas públicas y acciones de gobierno
que fortalezcan la eficaz tutela de los derechos fundamentales.

Lo anterior genera el círculo vicioso de la democracia, difícil de romper y bajo


el cual se evidencia una forma de gobierno autocrático con simulación de
democracia.

1. CONCEPTUALIZACIÓN DE DEMOCRACIA

Norberto Bobbio, establece una definición a la cual el mismo califica de


mínima, como un conjunto de reglas procesales para la toma de decisiones
colectivas en el que está prevista y propiciada la más amplia participación
posible de los interesados.1 Se trata de las reglas que establecen quienes, en
qué momento y bajo qué procedimientos pueden acceder al poder público. Es
un sistema que se define por oposición a las autocracias, que son sistemas en

1
Bobbio, Norberto. El Futuro de la Democracia. 3ª Ed., México, Fondo de Cultura Económica, 2010, p.18

3
los que el poder es ejercido por una sola persona y sin límites formales que le
puedan ser opuestos por los gobernados.

Tradicionalmente los sistemas democráticos están sustentados en tres


principios: conjunto de normas que definen las reglas de juego los cual
conforma el cumplimiento del Estado de Derecho; el principio de
representatividad por mayoría, y mecanismos de evaluación de políticas
públicas acordes con las necesidades ciudadanas que determinan la
legitimidad. Los explicamos a continuación:

1.1. Estado de Derecho.

En primer lugar debe existir un conjunto de normas jurídicas que regulen el


funcionamiento orgánico del sistema democrático y las relaciones entre los
actores que participan del juego político. Es decir el régimen jurídico aplicable
que es la base del sistema, y establece quién está autorizado para tomar
decisiones y bajo qué procedimientos. Bobbio las ha denominado las reglas de
juego.

Norberto Bobbio afirma que “… un funcionamiento correcto de régimen


democrático solamente es posible en el ámbito del modo de gobernar que, de
acuerdo con una tradición que se remonta a los antiguos, se llama “gobierno
de la leyes”… es el Estado democrático, que es el tipo ideal de Estado, de
quien observa desde el punto de vista del derecho” 2

De manera que la democracia sólo puede darse en sistemas políticos en


donde se encuentra vigente y es efectivo lo que conocemos por Estado de
Derecho. Tradicionalmente Kelsen concibió al Estado de Derecho como unión

2
Ibídem, p. 19

4
entre Estado y el derecho: “todo Estado es un Estado de Derecho”,3 por la
sencilla razón de que el Estado es una ficción jurídica creada por el derecho.
De manera que en tanto existieran normas que establecieran el
funcionamiento del Estado, sin importar el contenido de dichas normas, se
podía hablar de un Estado de Derecho.

Pero actualmente la ciencia política y jurídica tiene una noción teórica distinta.
Para el constitucionalismo contemporáneo, esta tesis resulta insuficiente.
Josep Aguiló nos ilustra al respecto; afirma que la Constitución del
constitucionalismo es aquella que obedece y funda el Estado de Derecho, el
Estado liberal, el Estado democrático y el Estado social, cuyo fin es erradicar
los males más característicos de los sistemas autoritarios como la
arbitrariedad, la exclusión política y la exclusión social, males siempre
referidos a los ciudadanos.4

Por ello se dice que actualmente las teorías como el garantismo y el


constitucionalismo completan la noción de Estado de Derecho, al introducir
como una dimensión sustancial del Estado (constitucional), a los derechos
fundamentales (garantista). Ferrajoli apunta que “… una tal dimensión
sustancial del Estado de derecho se traduce en dimensión sustancial de
la propia democracia.”5

Regresaremos sobre este punto más adelante porque en realidad, la inclusión


de los derechos fundamentales como fundamento del Estado, deviene en un
elemento novedoso de la democracia, que como hemos visto se le llama el

3
Kelsen, Hans, Teoría Pura del Derecho, México, Porrúa, 1997, p. 315
4
Aguiló, Joseph, La Constitución del Estado Constitucional, España, Espagraphic, Departamento de Filosofía del
Derecho Universidad de Alicante, p.p. 40-42
5
Ferrajoli, Luigi, Derechos y Garantías. La Ley del más débil. 4ª. Ed., Traducción de Perfecto Andrés Ibáñez,
Madrid, Trotta, 2004, p. 23

5
elemento sustancial de la misma, que no ha sido tradicionalmente considerado
en las tesis clásicas de la democracia.

Diremos por ahora solamente que, en relación con la reforma electoral


mexicana del 2014, que el marco jurídico vigente, o estado de derecho se
cumple con que el proceso legislativo formal que marca la Constitución
Política de los Estado Unidos Mexicanos, haya sido cumplimentado en el
tiempo y con las formalidades previstas. Y por otro lado que dicha nueva
normatividad sea efectiva o positiva, es decir que sean normas que
efectivamente se cumplen.

1.2. Representatividad.

En segundo lugar, tenemos la figura de la representación de la ciudadana que


surge ante la imposibilidad de que los ciudadanos, en su totalidad, puedan
participar directamente en las decisiones públicas. La representación permite
el funcionamiento ágil y eficaz del sistema político. De manera que Bobbio
afirma que “…la democracia es la regla de la mayoría…, con base en ello se
consideran decisiones colectivas y obligatorias para la colectividad.”

No obstante lo anterior, actualmente “la regla de la mayoría” tiene un límite


infranqueable constituido, precisamente, por los derechos fundamentales. Hay
cuestiones que la mayoría no puede decidir o modificar, por arrolladora
mayoría que sea. Se Trata de lo que se conoce, en la tesis del garantismo,
como “la esfera de lo indecidible”.

La esfera de lo indecidible se refiere al problema de que puedan tocarse los


derechos fundamentales para neutralizarlos o disminuirlos en cualquier grado,
por parte de las mayorías representadas en los órganos democráticos del
Estado. La tesis es que los derechos fundamentales no se pueden modificar

6
(para su disminución o agravio), ellos constituyen la esfera sobre la que
ninguna mayoría, por más legitimada que esté, puede decidir. De ahí el
término esfera de lo indecidible. Lo anterior está ligado al principio axiológico
de la “tutela del más débil”.

Ferrajoli explica que la naturaleza indisponible e inalienable, de los derechos


fundamentales, los sustrae al mercado y a la decisión política, limitando la
esfera de lo que se puede decidir, por los órganos democráticos de la
mayoría. Los derechos de libertad son derechos que ninguna mayoría puede
decidir violar, y los derechos sociales son derechos que ninguna mayoría
puede decidir, dejar de satisfacer. 6

Esta característica de los derechos fundamentales que se opone a la regla de


la mayoría, tiene su origen en el principio del derecho internacional de los
derechos humanos. Específicamente se refiere al principio de progresividad de
los derechos fundamentales. El artículo 26 de la Convención Americana de los
Derechos Humanos, requiere que los Estados Partes adopten “…
providencias, tanto a nivel interno como mediante la cooperación internacional
(…) para lograr progresivamente, por vía legislativa u otros medios
apropiados, la plena efectividad” de tales derechos. 7

Por su parte, Pedro Nikken ha definido la progresividad de los derechos


humanos como el fenómeno en virtud del cual, el régimen de protección
internacional de los derechos humanos, tiende a expandir su ámbito de
modo continuado e irreversible, tanto en lo que se refiere al número y

6
Ídem
7
Álvarez Ledesma, Mario I. y Cippitani Roberto (Coordinadores). Diccionario Analítico de Derechos humanos e
integración jurídica, Trad. Marisa Dalla Costa, Roma- Perugia-México, Istituto per gli Studi Economici e
Giuridici - “Gioacchino Scaduto” ISEG, 2013, p. 54

7
contenido de los derechos protegidos, como en lo que toca a la eficacia y vigor
de los procedimientos.8

De manera que la obligación estatal de adoptar progresivamente medidas


para la satisfacción de tales derechos, impide que éstos puedan ser borrados
del marco jurídico positivo, o disminuidos en cualquier forma, por decisión de
la mayoría.

En cuanto a la reforma electoral y su relación con este punto sería importante


verificar que las nuevas normas relativas al proceso electoral, sean normas
que en principio no sean restrictivas de los derechos fundamentales llamados
derechos políticos de la ciudadanía, en relación con el marco jurídico anterior.

La pregunta sería en este caso si, por ejemplo, las normas relativas a las
candidaturas independientes, son más favorecedoras ahora, que las que
existían antes de la reforma, o con otro ejemplo, si las normas relativas a los
registros de candidaturas son más favorecedoras que las anteriores, o si
sucede lo antes planteado con las normas relativas a las facilidades y
garantías para la emisión del sufragio o con las normas relativas a las
impugnaciones dentro del proceso electoral por parte de la ciudadanía.

1.3. Legitimidad ante la ciudadanía.

El tercer elemento es el subsistema que permite que las acciones, programas,


y en general, las políticas públicas que genera el sistema político
correspondan a las necesidades, demandas e intereses de la población; es
decir de los gobernados. Este subsistema debe brindar los elementos que

8
Nikken, Pedro. La protección internacional de los derechos humanos. Su desarrollo progresivo, Madrid,
Civitas, 1987, p.p. 17-18

8
permitan evaluar la compatibilidad entre las demandas ciudadanas y las
políticas públicas; ello se traduce en el grado de legitimidad del gobierno.

Este último componente es el que le da contenido a la participación


ciudadana. El análisis de la compatibilidad se realiza precisamente a través de
la evaluación de la gestión pública que constituye, el aspecto material medible
del gobierno, y es también el origen de la rendición de cuentas.

Respecto de lo anterior Bobbio afirma que “… un ordenamiento de este tipo


(democrático) solo es posible, si aquellos que ejercen los poderes en todos los
niveles pueden ser controlados en última instancia, por los detentadores
originarios del poder último, los individuos específicos.”9

Así, las políticas públicas de un sistema democrático completo deben ser


evaluadas por la ciudadanía, en principio, con la manifestación republicana del
sufragio que otorga legitimidad originaria, pero también con otros elementos
de participación ciudadana que legitiman las actividades de los gobernantes
durante su gestión.

Si el ciudadano está conforme con las políticas deposita su confianza en los


gobernantes para que continúen en la titularidad del gobierno y si no, deciden
cambiarlo dando paso a la alternancia política, característica fundamental de
la democracia moderna.

Respecto de este tema, viene a colación recordar la tesis de control del poder
que el Mtro. Diego Valadez que nos regaló ya hace varios lustros. Y es que,
como lo apunta el maestro, el sistema político, o la estructura del Estado
Moderno, con todo y su división de poderes, que supone el sistema de pesos y

9
Bobbio, Norberto. El Futuro de la Democracia, Op. Cit., p. 19

9
contrapesos para potenciar el equilibrio y así evitar las arbitrariedades del
poder, no es suficiente para evitar los excesos del mismo.

Valadez nos dice que controlar el poder es una necesidad para la


subsistencia de la libertad. Nos explica que tanto mayor es la esfera del poder,
como más restringida será la libertad individual y colectiva. Según la tesis del
maestro, el poder se controla desde adentro del sistema, con los
procedimientos establecidos para ello, pero también desde afuera. Y aquí es
donde interesa el papel de la sociedad civil organizada y los electores, quienes
ejercen el control del poder a través del voto y otros mecanismos de
participación como referéndums, plebiscitos, etc. 10

Pero la segunda función del control del poder, además de la defensa de las
libertades evitando abusos, es precisamente la preservación de la legitimidad
del poder mismo. De manera que los controles, como nos señala Valadez, no
se ejercen para acabar con el poder, sustituirlo o destruirlo, sino para su
propio mantenimiento.11

Según Valadez, en un sistema constitucional democrático, el poder debe: a)


estar distribuido, b) ser regulado, c) estar limitado, d) ser accesible, e) ser
predecible, ƒ) ser eficaz, y g) estar controlado. A este apartado nos interesan
específicamente dos de la características que juntas, desde nuestra
perspectiva son la base para la legitimidad del sistema: la eficacia que se mide
por las posibilidades de satisfacer razonablemente las expectativas de la
comunidad, y como lo hemos dicho, el control, que consiste externamente en
la verificación de las formas de acción, evaluar los resultados obtenidos e
impedir el desbordamiento del poder y de los poderosos.12

10
Valadez, Diego. El control del Poder, México, UNAM/ Instituto de Investigaciones Jurídicas, 1998, p.p. 2-3.
11
Ibídem, p. 17
12
Ibídem, p. 9

10
Podemos observar desde esta perspectiva del control del poder, la
importancia de la legitimidad del mismo. Entendida esta como el
consentimiento o aprobación más o menos constante de los gobernados hacia
el gobernante de turno. El control del poder es el núcleo, señala Valadez, de la
legitimidad en el ejercicio del poder13. Por ello, un poder que no se legitima
constantemente, es un poder que tarde o temprano se colapsará,
tambaleando todo el sistema democrático.

Finalmente diremos, siguiendo la tesis del Mtro. Valadez, que cualquier cosa
que debilite o tienda a debilitar los instrumentos de control del poder, ya sean
estos internos o externos, afectarán su legitimidad. Para el caso actual
mexicano, vale la pena reflexionar, respecto de la actual política de
centralización de varias funciones o competencias tradicionalmente otorgadas
a los Estados, nos preguntamos si será ésta una política que afecta el control
porque tiende a centralizarlo?, o por el contrario la centralización supondrá,
por lo menos desde la perspectiva interna, mayores controles.

Sabido es, y desde la tesis del poder invisible de Bobbio, que la


descentralización es el ideal del poder, inspirado en el poder visible en tanto
que es más cercano a los gobernados, ya que como apunta el tratadista
italiano, la visibilidad (congnoscibilidad, accesibilidad y controlabilidad) no
depende solamente de que el que detenta el poder sea una figura pública,
sino, y sobre todo, de su cercanía espacial respecto de quienes gobierna. El
gobierno local, descentralizado, permite y constituye la mayor posibilidad para
el ciudadano de postrar su mirada en los asuntos que le interesan14 y en este
mismo sentido, ejercer el derecho de control del que hemos hablado, dotando
de legitimidad al gobernante.

13
Ibídem, p. 37
14
Bobbio, Norberto. El Futuro de la Democracia, Op. Cit., p. 99

11
Entonces aún y cuando el discurso oficial de las reformas estructurales en
México, que actualmente incluyen disposiciones que tienden a centralizar,
hasta ahora, la materia político electoral con la reforma del 2014, pero
también, en materia laboral, administrativa, educativa, fiscal, y en materia
procesal penal, se justifica diciendo que se deben establecer mayores
controles internos, desde el aparato federal, en todos estos ámbitos, habría
que valorar el impacto en torno a la visibilidad y por lo tanto control, por parte
de la ciudadanía.

En este sentido parece que la reforma electoral del 2014 también cojea en
relación con el tema de control y trasparencia en lo relativo a gastos de
campaña. La deslegitimación del sistema político, o de los funcionarios que
ocupan cargos públicos en México, como el propio presidente de la República,
se ha dado precisamente por la permisibilidad del marco jurídico electoral para
la utilización de mecanismos y recursos no fiscalizables, no transparentados,
para las campañas, y promoción del voto ciudadano.

Se antojaba, por lo tanto que la reforma electoral del 2014, fuera un


parteaguas que resolviese esta situación, pero por lo que se puede observar
en opiniones de diversos doctrinarios especialistas en la materia, no ha sido
así. Hay quien incluso opina, que la regulación relativa a este punto, es aún
más oscura e imprecisa que la legislación anterior.

Los efectos de la reforma electoral en cuanto a topes de campaña y


transparencia de los recursos utilizados en ellas, se podrán constatar en las
elecciones intermedias del 2015, en donde se eligen diputados federales y 9
gubernaturas estatales. Estaremos en ese momento en posibilidad de calificar
la reforma electoral en cuanto a la eficacia de los mecanismos de control y
transparencia de recursos utilizados en las campañas.

12
1.4. Elemento sustancial de la democracia

Hasta aquí hemos definido los elementos de la democracia que


tradicionalmente han sido estudiados por la teoría política y el derecho, y que
también han sido fundamento de los regímenes democráticos modernos. Sin
embargo a partir del fenómeno de la internalización de los derechos humanos,
que es el proceso institucional a través del cual los derechos humanos pasan
a formar parte del marco jurídico positivo de un país, convirtiéndose en
derechos fundamentales y parte del derecho interno, la configuración del
Estado moderno tradicional y por consiguiente la conceptualización de la
democracia han cambiado.

De manera que a los elementos anteriores de la democracia, que se les llama


elementos formales, se les añade un elemento sustancial, elemento que dota
de validez al sistema democrático y ante cuya ausencia, el sistema
democrático se tambalea, perdiendo legitimidad.

Ferrajoli apunta que la constitucionalización rígida de los derechos


fundamentales sirve para injertar una dimensión sustancial, no sólo en el
derecho sino también en la democracia. Y aclara que el constitucionalismo,
lejos de ser un elemento antitético de la democracia (política y formal), es su
necesario complemento sustancial.15

Este tratadista habla, de dos dimensiones de la democracia, una dimensión


formal que es la democracia política y que hace referencia al quién y al cómo
de las decisiones, garantizada por las normas formales que regulan las
decisiones, asegurando con ellas la expresión de la voluntad de la mayoría;

15
Ferrajoli, Luigi, Op. Cit, Derechos y Garantías, p. 23

13
y la dimensión sustancial de la democracia, que se refiere al qué es lo que no
puede decidirse y qué es lo que debe ser decidido por cualquier mayoría,
lo cual está garantizado por las normas sustanciales que regulan el
significado éstas decisiones, vinculándolas, so pena de invalidez, al respeto
de los derechos fundamentales y de los demás principios axiológicos
establecidos por la mayoría.16

Por ello, y en relación al principio de la voluntad de la mayoría, esta nueva


concepción ha sido a veces interpretada como antitética, ya que limita este
principio en el sentido de que, como ya hemos mencionado, ninguna mayoría,
ni siquiera por unanimidad, puede legítimamente decidir la violación de un
derecho de libertad o decidir dejar de satisfacer un derecho social.

Si se piensa que tradicionalmente, todo el aparato democrático descansa


sobre el principio de la decisión por mayoría, efectivamente el principio de la
esfera de lo indecidible constituye una limitación a dicho principio. Pero es una
limitación que se encuentra dirigida a controlar el poder de las mayorías, el
cual la historia ha comprobado, y como cualquier poder, tiende a volverse
opresor frente a los más vulnerables.

En este sentido Ferrajoli nos explica que los derechos fundamentales,


precisamente porque están igualmente garantizados para todos y sustraídos a
la disponibilidad del mercado y de la política, forman la esfera de lo
indecidible que, y de lo indecidible que no; y actúan como factores no
sólo de legitimación, sino también y, sobre todo, como factores de
deslegitimación de las decisiones y de las no decisiones.17

16
Idem
17
Ibidem p. 24

14
Si ligamos esto con la tesis del control del poder de Valadéz, podemos decir
que en este sentido, los derechos fundamentales son instrumentos de control
del poder, tanto internos porque están establecidos en las normas y existen
instituciones gubernamentales que deben tutelarlos como las comisiones de
derechos humanos, como externos ya que los derechos fundamentales son,
por hacer una alegoría, la cadena de castigo del Estado.

Dado lo anterior el Estado constitucional, y la democracia constitucional, son,


por definición imperfectos, en el sentido de que la perfecta armonía del
ejercicio del poder, en concordancia con los derechos fundamentales es, y
será siempre, una meta a alcanzar, un ideal y no una realidad. Sin embargo
establece Ferrajoli, precisamente, es en esta dicotomía o imperfección, en
donde se encuentra el verdadero valor de la democracia:

“… La perfecta coherencia y plenitud y una total ausencia de antinomias y


de lagunas sólo sería posible si no se hubiera incorporado a las normas
sobre la producción algún vínculo sustancial: que es lo que sucede en el
Estado absoluto, donde cualquier norma existente, en cuanto producida en
las formas establecidas por el ordenamiento, es por eso sólo válida.”18

No obstante lo anterior, aceptar que cualquier sistema democrático es


imperfecto, no quiere decir aceptar un funcionamiento fallido (inequitativo o
ineficaz), por el contrario, quiere decir que existe un trabajo permanente por su
buscar su perfeccionamiento.

En este sentido la tesis del garantismo en relación con la democracia, es la


misma que la tesis del garantismo en relación con el derecho; lo que se debe
entender es que el ejercicio, tanto de la democracia como del derecho, debe
ser un ejercicio crítico permanente. La crítica, parte de la idea de que, de
18
Idem.

15
antemano, sabemos que el sistema es imperfecto, por lo tanto, a través de un
ejercicio crítico permanente, por parte de los actores internos y externos de la
ciencia política, se puede, paso a paso, ir perfeccionando la democracia. Pero
ello, solo puede suceder a partir de reconocer la imperfección intrínseca del
sistema.

De manera que el derecho positivo, no solo es producto de la actividad política


desarrollada en el seno de órganos representativos de la mayoría (democracia
formal), sino que además dicha actividad, como lo apunta Gómez Romero, se
encuentra subordinada instrumentalmente, a los derechos fundamentales que
vinculan normativamente sus opciones (democracia sustancial).19

Hasta aquí hemos definido a la democracia a partir de los elementos teóricos


que la conforman. Sin embargo, la democracia implementada efectivamente
en un régimen de gobierno, da lugar a regímenes que son más, o menos
democráticos. La mayor o menor democracia; su grado de perfección o
imperfección, o la madurez del sistema democrático está dada por los factores
históricos, socio- políticos, económicos y culturales del Estado que implementa
dicho régimen, su forma de gobierno y la interacción de estos elementos en un
espacio y tiempo determinados.

De ahí que se hable de diversos tipos de democracia, y de ahí también, que


en un sentido más amplio, se haya explorado el tema de la democracia desde
sus múltiples y variadas dimensiones.

El tema de las diversas dimensiones de la democracia es, sin duda, de los


más explorados, debatidos y reflexionados; existe mucha y variada literatura a
este respecto. No nos detendremos en un análisis profundo de dichas
dimensiones, ya que un trabajo de tal envergadura excede los objetivos del
19
Gómez Romero, Luis. El tiempo de los débiles, garantismo y literatura, , México, Porrúa, 2008, p. 126

16
presente ensayo, sin embargo para efectos de completar la conceptualización
de la democracia es importante visualizar el juego de los elementos que
conforman un régimen democrático idóneo; los resultados, cuando algunos de
estos elementos son más fuertes o más débiles que los otros, y la respuesta
del sistema como en conjunto ante tales variaciones.

Veamos cómo en el esquema que mostramos a continuación, cuando se


cumplen con todos los elementos formales y activos de los sistemas
democráticos, se dice que la democracia es perfecta. Se debe considerar que
en realidad ninguna democracia es perfecta, pero como lo apunta el
garantismo, la democracia perfecta a nivel teórico sirve como referente para
caminar constantemente hacia este objetivo, constituye un meta-modelo
democrático.

Por otro lado, cuando solo tenemos vigentes los elementos formales de la
democracia, estamos frente a una democracia formal, es decir, no hay sistema
democrático, de alguna manera es una democracia ficticia porque solo existe
en la norma, no en la práctica.

Se dice que los países latinoamericanos vivimos la democracia delegada, que


es una democracia imperfecta caracterizada porque existen algunos de los
elementos activos del sistema democrático, pero los elementos relacionados
con la participación ciudadana (control del poder y legitimidad) y la validez
sustancial, se encuentran relegados.

En el mejor de los casos la ciudadanía solo acude el día de las elecciones a


votar pero no da seguimiento a la gestión de sus gobernantes y tampoco tiene
acceso a los sistemas de evaluación de la gestión gubernamental. Veamos el
esquema:

17
PRESUPUESTOS FORMALES DE LA DEMOCRACIA ELEMENTOS ACTIVOS Y SUSTANCIALES DE UN SISTEMA DEMOCRÁTICO
Sistema de Sistema de Sistema de Estado de derecho Acceso, ejercicio y Estado Administración pública Responsabilidad, Cultura de la democracia y
regulación representación evaluación protección de derechos fortalecido eficaz y eficiente transparencia y ciudadanía
fundamentales rendición de cuentas

Conjunto de Se refiere a la Son los elementos En un sistema En un sistema En un sistema En un sistema En un sistema En un sistema democrático, el
normas jurídicas representación social que permitan democrático la ley es democrático el acceso a democrático el democrático las democrático los contrapeso real de la gestión
que regulen el que surge ante la evaluar la positiva, esto quiere los derechos Estado es instituciones públicas titulares de las pública debe ser la
funcionamiento imposibilidad de que compatibilidad entre decir que las normas fundamentales de los fuerte; el Estado están conformadas por instituciones públicas ciudadanía, no los partidos
orgánico del los ciudadanos en su las demandas jurídicas creadas a ciudadanos es efectivo, es funge como servidores públicos que responden por sus políticos. Por ello es
sistema totalidad, puedan ciudadanas y las través del proceso decir existen los procesos autoridad en las cumplen con los perfiles actos y sus resultados fundamental que los
democrático y participar directamente políticas públicas; constitucional, se y políticas públicas funciones en los profesionales y éticos ante la ciudadanía, ciudadanos sean activos en su
las relaciones en las decisiones ello se traduce en el imponen por el estado diseñadas para asegurar que la Ley le que requiera el puesto. ello a través de un participación, no solamente
entre los actores públicas. grado de legitimidad y se cumplen por los que todos los ciudadanos otorga el Está institucionalizado el sistema eficaz de cuando hay elecciones al ir a
que participan del gobierno. destinatarios de la puedan ejercerlos. En este monopolio servicio profesional de transparencia y de votar, sino con el seguimiento
del juego político misma. El mismo sentido cualquier como el uso carrera que asegura el rendición de cuentas de la gestión de los
incumplimiento es violación a estos derechos legal de la ingreso y permanencia que les exige hacer gobernantes y defensa de sus
efectivamente es sancionada por el fuerza. La solo del personal pública la información derechos. Para que los
sancionado, es decir Estado y se prevén los autoridad del calificado y que entrega necesaria para que la ciudadanos sean capaces de
no hay impunidad. mecanismos para su Estado es resultados cuantificables ciudadanía evalúe y realizar esta función necesitan
restitución. respetada y a la institución a la que controle de manera educación de calidad, gozar
reconocida por pertenece. cotidiana su gestión. de sus derechos y tener RESULTADO
los ciudadanos. acceso a información de
calidad.

DEMOCRACIA
PERFECTA

DEMOCRACIA
FORMAL

DEMOCRACIA
DELEGADA

18
2. QUÉ ES Y PARA QUÉ SIRVE LA DEMOCRACIA?

Teniendo claros los elementos formales y sustanciales de la democracia


descritos en el aparado anterior, resta, para completar el marco teórico de
dicha institución, establecer la naturaleza de la democracia, es decir qué es,
pero sobretodo cual es su finalidad, es decir para qué fue creada.

En sentido estricto y puro, el objetivo inmediato de la democracia es que una


decisión tomada conforme a los procedimientos establecidos por la ley, por
uno o algunos individuos facultados para ello, pueda ser aceptada como
decisión colectiva para todos.20 En este sentido es un método de selección de
gobernantes.

Pero también es una forma de organización del poder público, el cual es


necesario para la organización de las decisiones colectivas en sociedades
cada vez más complejas como las actuales. Como lo apunta Touraine, la
democracia ha vencido y se impone como la forma más regular de
organización política en occidente, en este sentido constituye, el aspecto
político fundamental de la modernidad.21

Además de lo anterior, la democracia requiere condiciones institucionales que


son la definición misma de la democracia y la propia democracia también
conduce, como es propio de la época contemporánea, a la diversidad, con la
referencia de todas las personas en igualdad ante la ley, y los derechos
fundamentales.

20
Bobbio, Norberto. El Futuro de la Democracia, Op. Cit, p. 24
21
Touraine, Alain, Qué es la democracia?, 2ª. Ed., México, FCE, 2000, p. 7

19
Touraine define a la democracia bellamente, como el conjunto de las garantías
institucionales que permiten combinar la unidad de la razón instrumental con la
diversidad de las memorias; el intercambio con la libertad. En este sentido es
una política de reconocimiento del otro.22

Efectivamente hablar de democracia es hablar del otro, de su reconocimiento,


es hablar de libertad que se intercambia con conciencia por acuerdo del todos,
es hablar de diversidad que se evidencia, razona y comprende, y es hablar de
memoria, de lucha y de instituciones que hacen posible el maridaje de estos
elementos.

Finalmente diremos que la democracia también es un valor contemporáneo,


constituye, junto con la igualdad, la paz y la tutela del más débil, uno de los
fundamentos axiológicos de los derechos fundamentales y por lo tanto, de
todo el ordenamiento jurídico.

Conforme a la tesis del garantismo, estos criterios axiológicos sirven tanto


para identificar qué derechos fundamentales está justificado tutelar, como la
extensión y la clase de sujetos, a la que es justo le sean reconocidos estos
derechos.23 Es decir, nos sirven para saber cuáles deben ser los derechos
fundamentales.

Cabe aclarar brevemente, que la teoría del garantismo es una teoría post
positivista, que no comulga con la tesis naturalista del fundamento natural de
los derechos humanos ni las neo naturalistas. Precisamente por ello, el
garantismo les llama derechos fundamentales a aquellos derechos, si se
quiere, identificados por el naturalismo como derechos humanos, que han sido

22
Ibídem, p. 9.
23
Ferrajoli, Luigi. Garantismo, una discusión sobre derecho y democracia, Trad. de Andrea Greppi, 2ª. Ed.,
España, Trotta, 2009, p, 123

20
positivizados en el marco jurídico de un país y que comparten las
características de universalidad, interdependencia e indisponibilidad.

Al ser una tesis positivista, el garantismo no establece el contenido concreto


de derechos fundamentales, sino que aduce que el contenido dependerá del
marco jurídico específico de que se trate. Dado lo anterior, al contrario de la
tesis naturalista, cobra sentido preguntarse cuáles deben ser los derechos,
que es justo, o está justificado, sean tutelados por el derecho como
fundamentales y por ello, es necesaria la creación de criterios meta-éticos y
meta-político idóneos para justificar su estipulación normativa.24

La democracia es uno de estos criterios y como valor, fundamenta los


derechos de libertad y los derechos sociales. Cómo? Ferrajoli explica que los
derechos fundamentales, sobre todo los de libertad y los sociales, imponen
límites y vínculos al poder público y por lo tanto, a la democracia política. Así,
las normas constitucionales condicionan la validez formal y sustancial de las
normas ordinarias y por lo tanto, definen el marco jurídico de un Estado y con
ello, los límites al poder.25

De manera que la democracia constitucional como valor, tiene, como hemos


visto, dos dimensiones: una formal y una sustancial. La formal referida a la
forma en que se toman las decisiones (es decir quién y cómo se establecen
los derechos fundamentales) y la sustancial referida al contenido (el qué se
establece como derecho fundamental) de las normas.

En la democracia constitucional se aspira a que los poderes, tanto del Estado


(poder de la mayoría) como los poderes fácticos, estén limitados precisamente
por los derechos fundamentales que están en las constituciones y que por lo

24
Ferrajoli, Luigi, Óp. Cit. Los fundamentos de los derechos fundamentales, p. 315
25
ibídem, p. 339

21
tanto, por más fuertes o mayoritarios que sean dichos poderes, no pueden
suprimir, limitar o derogar derechos fundamentales.

Así, dice Ferrajoli, las democracias constitucionales están caracterizadas por


la rigidez constitucional, cuyo sentido es evitar que los poderes de la mayoría
supriman derechos fundamentales establecidos en la propia constitución26,
como sucedió, por cierto en el régimen nacista y otros por el estilo.

La rigidez constitucional, se convierte entonces en una garantía de la


democracia como valor, como criterio axiológico, ya que sustrae a los
derechos fundamentales en ella establecidos de los poderes de la mayoría y
de los poderes fácticos también, y de esta forma garantiza su progresividad.

En suma, la democracia no solo es un método, como lo apunta Bobbio


también es un ideal: el ideal igualitario. Y donde este ideal no inspira a los
gobernantes de un régimen que se llama democrático, la democracia es un
nombre en vano.27

Tendremos que preguntarnos entonces, si la reforma electoral del 2014, está


verdaderamente inspirada es este ideal, o es un mero conjunto de normas
orgánicas dirigidas, más bien, a perpetuar la partidocracia y el poder, valga la
redundancia, de los poderosos de este País, sin tutelar a quienes debe
tutelarse; a los más débiles, es decir, a los ciudadanos.

Cabe aclarar ahora la diferencia que existe entre ésta última concepción de la
democracia como valor y las nociones que apuntan a describirla como un fin
del Estado. A menudo se confunde el objetivo de la democracia como método
y la noción de la democracia como valor o criterio axiológico, con el objetivo
26
ibídem, p, 345
27
Bobbio, Norberto, Carta de Norberto Bobbio a Guido Fasso, 14 de febrero de 1972, citado por Ferrajoli, Luigi
en Óp. Cit. Los fundamentos de los derechos fundamentales, p. 346, nota 104.

22
del Estado, que es el bien común logrado a través de las funciones a éste
conferidas; la seguridad pública, la seguridad social, el ejercicio legal del poder
punitivo, la educación, la salud pública, etc.

Se piensa que a través de la democracia se puede llegar al bien común o a un


estado de bienestar generalizado, sin embargo, la democracia es sólo un
mecanismo político del Estado para lograr sus propios fines. La democracia
como método, puede servir a cualquier fin que tenga el Estado, y los fines del
Estado, están determinados por los contenidos axiológico- políticos (siempre
cambiantes) que una determinada sociedad imprime en sus normas
constitucionales o supranacionales.

Podemos decir que a través de la democracia, el Estado y sus políticas


públicas se legitiman, pero eso no quiere decir que la democracia en si misma
genere estado de bienestar. En este sentido Bobbio afirma que “… la
democracia moderna nació como método de legitimación y de control de las
decisiones políticas...” afirma también que “… la democracia como método,
está abierta a todos los posibles contenidos…”, es decir la democracia,
entendida desde esta perspectiva, es un método, un mecanismo, una
herramienta, y en todo caso, como hemos visto en un nivel meta-ético y meta
político es un valor socio-político, pero no es un fin del Estado.

Ahora bien, con todos estos elementos cabe preguntarnos por qué las
democracias modernas funcionan mejor en algunos países y que en otros?,
porque existen sociedades que aún y cuando tienen medianamente
consolidado el régimen democrático, no se aprovechan de las ventajas que
señala la teoría de los regímenes democráticos a saber, desarrollo, igualdad,
libertad, bienestar, etc.

23
Un claro ejemplo de ello es México y quizás la mayoría de los países
latinoamericanos en los cuales desde hace por lo menos 50 años, se viven
regímenes democráticos, decretados por ley y defendidos por la sociedad civil,
y sin embargo siguen existiendo las condiciones de desigualdad, pobreza,
infradesarrollo, y dependencia, que han existido desde los regímenes
coloniales.

Creemos que la respuesta puede encontrarse en la perspectiva desde la cual


se analizan los diversos fenómenos de la democracia. Como método o como
sistema, la democracia se encuentra supeditada a los presupuestos sociales o
elementos que la hagan funcionar (inputs). El análisis aislado de cada uno de
los elementos del sistema democrático, p.e. los mecanismos de
representación, o los mecanismos de legitimidad, o el marco jurídico
constitucional o el contenido de los derechos fundamentales en un
determinado orden social, otorga respuestas coherentes con el elemento que
se analice, pero no da luz sobre la complejidad e integralidad del sistema.

Ello se debe a que, como lo apunta la teoría de los sistemas “el todo es más
que la suma de sus partes”, ello quiere decir que las características
constitutivas de un sistema no son explicables a partir de partes aisladas. Las
características de la democracia como un complejo, comparadas con las
características de sus elementos aislados, aparecen como nuevas o
emergentes28 y esto es, precisamente, lo que debemos considerar al estudiar
la democracia.

Pero lo que también nos dice la teoría de los sistemas es que, no obstante lo
anterior, si conocemos el total de las partes contenidas en un sistema, en este
caso en el sistema democrático, y la relación que hay entre dichas partes, el

28
Bertalanfy, Ludwig Von. Teoría General de los Sistemas. Trad. Juan Almela, México, Fondo de Cultura
Económica, 2012, p. 55.

24
comportamiento del sistema puede ser derivable, o cognoscible, a partir del
comportamiento de las partes.29

De manera que la tesis de este documento, es postular que la respuesta que


debemos de esperar del sistema democrático depende de los elementos que
introduzcamos al mismo y de las relaciones entre ellos. Por ello es importante
el análisis profundo y aún inacabado de la reforma electoral del 2014.

Pero cuáles son estos elementos o “inputs”?, cómo se configuran?, cuáles son
sus relaciones, y qué resultados podemos obtener a partir de los mismos?.
Aún y cuando la respuesta exhaustiva a lo anterior excede los objetivos de
este documento, a manera de conclusión apuntamos algunas ideas en el
siguiente apartado.

3. EL CÍRCULO VIRTUOSO Y EL CÍRCULO VICIOSO DE LA


DEMOCRACIA

Para que un Estado sea capaz de proveer bienestar generalizado a sus


ciudadanos, no basta con decretar y poner en práctica un régimen
democrático. Tampoco basta que la democracia instaurada en un país cumpla
cabalmente con los tres pilares que mencionamos en el primer apartado de
este capítulo. Veamos por qué:

Norberto Bobbio reflexiona respecto de los presupuestos de la democracia y


afirma que “… la doctrina democrática reposa en una concepción individualista
de la sociedad, semejante a los principios que dan origen al liberalismo, lo que
explica porqué la democracia moderna impera en la mayor parte del mundo (o
por lo menos las civilizaciones occidentales); al ganar terreno el liberalismo,
gana terreno la democracia. Pero es verdad que solo existe allí donde los
29
Idem

25
derechos de libertad individual han sido reconocidos por las constituciones. El
liberalismo y la democracia perciben a las sociedades no como un todo
orgánico, sino como una asociación de hombres libres.”30

Los derechos de libertad (de acción, de prensa, de reunión, de asociación, de


voto, de elección sexual, de tránsito, de religión, de pensamiento, etc.)
consagrados por las constituciones, son vías por medio de las cuales el
ciudadano puede exigir de sus gobernantes la atención de sus necesidades y
el respeto a sus libertades, y no solo eso, en esta exigencia necesariamente
se realiza el control del poder a través del mecanismo del sufragio, ya que los
votantes cuyos derechos de libertad son efectivamente tutelados, elegirán
gobernantes que atiendan y protejan la libertad.

Ferrajoli explica que “… sólo, a través de su articulación y funcionalidad a la


tutela y satisfacción de los diversos tipos de derechos fundamentales, el
Estado democrático, viene a configurarse, según el paradigma contractualista,
como “Estado instrumento” para fines no suyos. Son las garantías de los
derechos fundamentales los “fines” extremos o, si se quiere, los “valores” y,
por así decir, la “razón social" de estos artificios que son el Estado y toda otra
institución política. Y es en esta relación entre medios institucionales y fines
sociales y en la consiguiente primacía del punto de vista externo sobre el
punto de vista interno, de los derechos fundamentales sobre los poderes
públicos, de las personas de carne y hueso sobre las máquinas políticas y
sobre los aparatos administrativos, donde está el significado profundo de la
democracia.”31

De esta manera el gobierno que se preocupa por tutelar los derechos de


libertad de los ciudadanos, los perpetúa. Por ello la condición necesaria de
30
Bobbio, Norberto. El Futuro de la Democracia, Op. Cit, p.p. 19 y 20.
31
Bovero Michel Angelo y Ferrajoli, Luigi. Teoría de la democracia. Dos perspectivas comparadas, Colección
temas de la democracia, Serie Conferencias Magistrales 13, México, Instituto Federal Electoral, 2001, p. 24

26
todo gobierno democrático es que los derechos de libertad que son derechos
fundamentales, estén decretados por ley, se ejerzan y se tutelen. Los
derechos de libertad de los ciudadanos, su cabal tutela y máximo ejercicio
posible, es el primer “input” o elemento necesario y deseable para que el
aparato de la democracia prevea de bienestar y desarrollo.

No obstante lo anterior, los engranes de la maquinaria de la democracia


funcionan aún y cuando el “input” no sea la libertad. De hecho si lo que existe
como resultado de malas políticas públicas es un ciudadano no libre o que no
goza sus derechos de libertad (en el sentido contrario al que expresamos
anteriormente), es decir enajenado de sus derechos en el sentido de que se
encuentra desposeído o privado de los mismos32, sucede que este antivalor se
convierte en el “input” o elemento primario de la maquinaria de la democracia
y también se perpetúa.

Los ciudadanos que no gozan de las mínimas libertades individuales tienden a


enajenar sus decisiones políticas; en realidad no les interesa ejercer el control
sobre el gobernante, pero sí acuden a emitir su sufragio, el cual suele ser
orientado por condiciones externas al individuo como campañas electorales
despampanantes, medios ilegales de coacción o compra del voto, e incluso
por la propia imagen mediática del candidato falseada y que no deja ver los
verdaderas propuestas de gobierno.

Bovero de hecho, propone considerar como fundamento, o principio, de la


democracia la libertad individual entendida como capacidad (subjetiva) y como
oportunidad (objetiva) de decisión racional autónoma del ser humano en
materia política: una libertad como autonomía, que subsiste cuando el

32
Real Academia de la Lengua Española. Diccionario Esencial de la Lengua Española, España, Espasa Calpe,
2006, p. 567.

27
individuo no sufre condicionamientos tales, que determinen desde el exterior a
su voluntad, volviéndola heterónoma.33

El resultado de este sistema, que introduce como input el estado falseado o


con falta de derechos fundamentales, es que a través del sistema democrático
se eligen a los peores gobernantes y el efecto será, necesariamente, un
divorcio entre el sistema y los ciudadanos, porque el sistema no dará los
resultados que la ciudadanía necesita. Se presentará un deterioro social,
pobreza, marginación, dependencia, ignorancia y ello en su conjunto define a
las sociedades precarias civilmente hablando, incapaces de transformar su
entorno. Explicamos lo anterior con los siguientes esquemas:

33
Bovero Michel Angelo y Ferrajoli, Luigi.Op. cit., Teoría de la democracia. Dos perspectivas comparadas, p. 38

28
CIRCULO VICIOSO DE LA DEMOCRACIA

INPUT
CONJUNTO DE
NO LIBERTAD CIUDADADANOS
CIUDADANO
ENAJENACIÓN ASOCIDADOS = SOCIEDAD

ORGANIZACIÓN
DEMOCRÁTICA
POLÍTICA PÚBLICA ELECCIÓN DE
ORIENTADA AL NO GOBERNANTE QUE NO
EJERCICIO Y PROTECCIÓN VELA POR LAS
DE LIBERTADES CIVILES LIBERTADES CIVILES SUFRAGIO

CIRCULO VIRTUOSO DE LA DEMOCRACIA

INPUT

LIBERTAD CONJUNTO DE
CIUDADANO CIUDADADANO
ASOCIDADOS = SOCIEDAD

ORGANIZACIÓN
DEMOCRÁTICA
POLÍTICA PÚBLICA ELECCIÓN DE
ORIENTADA AL EJERCICIO GOBERNANTE QUE VELA
Y PROTECCIÓN DE POR LAS LIBERTADES
LIBERTADES CIVILES CIVILES SUFRAGIO

29
Con estos esquemas queremos evidenciar que la democracia como método,
una vez instaurado, admite como elemento primario externo, tanto el efectivo
ejercicio y tutela de los derechos fundamentales, como la no tutela y el no
ejercicio de los mismos.

En este sentido Bovero considera a los derechos fundamentales como


condiciones ya se internas, cuando se trate de derechos políticos o externas
cuando se trata de derechos de libertad y sociales, para él los derechos
fundamentales son, para el sistema democrático, el “criterio de
democraticidad” es decir, el parámetro teórico con base en el cual se puede
juzgar rigurosamente si un régimen político real es democrático, y en qué
medida lo es. Siendo necesarios todos los derechos y sólo considerados
como suficientes, cuando se presentan de manera conjunta. 34

Ante la falta de lo anterior, Bovero nos habla de un modelo de democracia


degenerada. Que tiene su origen en la mixtura de poder (político, económico
e ideológico). Asevera que dicha confusión se da por ejemplo, como en el
caso de un enorme poder económico, en manos de la persona más rica de
un país, que comprende dentro de sí, la propiedad de importantes medios de
persuasión que son utilizados, junto a otros recursos, para conquistar el
poder político a través de procedimientos aparentemente democráticos.35

Y precisamente señala este autor que la colusión y connivencia, de sujetos o


de grupos que detentan estos poderes, provoca una cascada de efectos
perversos, los cuales corren el riesgo de distorsionar todos los elementos de
la democracia, resultando primeramente afectadas, sus condiciones básicas
de igualdad y libertad.36

34
Ídem, p. 45
35
Ibídem, p. 47
36
Ibídem, p. 48

30
Esta cascada de efectos perversos de la que habla Bovero, ante la falta de
derechos y puestos los peores gobernantes por el sistema democrático, es lo
que nosotros hemos identificado como círculo vicioso de la democracia.

Ante la falta de tutela y no ejercicio de los derechos fundamentales,


sobretodo, los de libertad, el sistema democrático, a través del sufragio de
esos ciudadanos desprovistos de sus derechos, sigue entregando el
resultado o “output” de un gobernante “democráticamente” electo (autocracia
electiva), es decir validez formal o legitimidad originaria. Sin que dicho
gobernante tenga el mejor perfil disponible para cumplir con las demandas y
necesidades de la sociedad. Y además, ello genera un círculo vicioso.

En este sentido, Bovero explica que, la libertad política del ciudadano


democrático “ideal”, que consiste en la oportunidad de seleccionar entre
alterativas y tomar decisiones basándose en un juicio autónomo y
responsable, libre de condicionamientos materiales o morales, tiende a
disolverse en la apariencia: por un lado, padece la esterilización y la
“idiotización” de las fábricas mediáticas del consenso; por el otro, se ahoga
en océanos de pobreza.37

Y continua explicando que ni en un caso, ni en el otro, en medida y en


formas diversas, la libertad individual es (todavía) el principio, el punto de
partida de un proceso decisional ascendente: el ciudadano elector, en vez de
escoger, tiende a ser escogido, creado, plasmado desde lo alto, y las
elecciones corren el riesgo de convertirse en un puro rito legitimador.38

37
Ibídem, p. 49
38
ídem

31
En efecto, el tratadista Italiano llega también a la conclusión de que al igual
que en un círculo vicioso, estas tendencias favorecen el empuje, … de
equilibrios institucionales y modos de funcionamiento de las democracias
reales cada vez más lejanas de los requisitos de la democracia ideal, que
transforma la democracia en una forma de autocracia electiva. 39

Y finalmente asesta declarando que: en una espiral de efectos perversos, la


decadencia difusa de la capacidad de juicio político (lo que nosotros hemos
llamado enajenación) da lugar al fenómeno de la “selección al contrario", es
decir, lleva a la institución por consenso a la que el autor llama
“kakistocracia”: el gobierno de los peores.40

Finalmente nos explica que el problema es que “…La kakistocracia … para


conquistar el poder. Apela al consenso popular, y frecuentemente lo obtiene.
Y de esta manera es intercambiada con la democracia y confundida con
ella.41

La tesis de Bovero es clara y contundente. Con ella queremos apoyar la tesis


de este ensayo. Nos interesa lo anterior porque, precisamente ahora, la
democracia mexicana está transitando por un panorama que puede llevar a
que la misma, pierda su esencia y sus fines, sus fundamentos.

México está urgido de una política de mayor nivel técnico y teórico, de


políticos comprometidos con el bienestar social y los cuales se deban, casi
como única tarea, a que los derechos fundamentales dejen de ser violados,
primero y después, pasen a ser cabalmente tutelados.

39
Ibídem, p.p. 48-51
40
Ibídem, p.p. 48-51
41
Idem

32
En este sentido celebro la celebración de estas jornadas, organizadas por
COPUEX, la Universidad Complutense de Madrid y la Universidad de Castilla
la Mancha, ya que es en estos espacios en donde debemos, los académicos,
abogados, politólogos y estudiantes, generar círculos de reflexión que den
como resultado propuestas, experiencias, memorias y actividades que nos
permitan romper, o no llegar a lo que aquí hemos llamado: el círculo vicioso
de la democracia o el gobierno de la kakistocracia.

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