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Trump, Putín y Orban: títeres del N.O.M.

- Augusto TorchSon

Resulta claro que la necesidad de líderes, de referentes, muchas veces conduce a generar
apresuradas simpatías con algunos representantes mundiales respecto de los cuales
conocemos más bien en el aspecto que nos agradan, pero en la mayoría de los casos, sin tener
respecto de ellos el panorama completo.

En esto no entiendo ni veo ninguna mala intención, sino simplemente la imposibilidad de


abarcar todos los frentes ya que son muchísimos los abiertos para mayor complejidad y
confusión, como lo quieren los verdaderos titiriteros detrás de estos personajes.

Igual situación se vive en el aspecto religioso, magnificando pontífices posteriores o anteriores


al Concilio Vaticano II, según el lugar en el que nos ubiquemos, criticando lo mismo que
realizaron quienes ensalzamos, y no pocas veces desconociendo todo su accionar como para
realizar un juicio verdaderamente ecuánime en ese sentido.

En ambas situaciones no tengo dudas que la mayoría de las personas adhieren sin culpa alguna
a los supuestos referentes ya que es difícil conocer todas las circunstancias (y me refiero a las
relevantes exclusivamente), y menos desde los medios oficiales. Sin embargo, también existen
algunos casos, los que considero los menos, que por desidia prefieren mantenerse en el error
antes de constatar lo que los haría reconocer su equivocación y rectificar el camino. Una vez
planteada la duda, nos quedan como posibilidades el silencio hasta tener el panorama
completo, la investigación y posterior accionar en consecuencia, o cerrar los ojos ante la
realidad y mantenernos en una postura tan cómoda como peligrosa. Esto sin embargo sin
dejar de tener en cuenta que la duda consentida puede ser pecaminosa en ciertos casos, como
sería en los que tenemos obligación de saber, y sin entrar en el campo dogmático religioso,
debemos procurar en todos los casos informarnos antes de entrar a realizar acérrimas
defensas de determinadas personas o posturas, lo mismo que cuando se realizan ataques a las
mismas.
Los personajes entonces a cuestionar son los que generan mucho ruido, y más bien simpatías
en los ambientes nacionalistas católicos, o simplemente nacionalistas o simplemente católicos.

El caso Trump es tal vez el más fácil de dilucidar. Como figura de la "derecha republicana", al
ser tildado de fascista, nazi, homófobo y antifeminista (entiéndase antiabortista); no es raro
que la antipatía generada a los grupos marxistoides, genere el efecto contrario en quienes
buscan algo de orden en tan terrible anarquía mundial de perversiones promovidas
especialmente por la ONU.

Lo cierto que es que poco y nada hizo el pintoresco presidente norteamericano con respecto al
avance de la agenda prohomosexualista en su país, en lo que concierne al control de armas al
que se oponía, cada día cede más en su postura inicial, y en el tema fundamental que es el del
aborto, a pesar de haber prometido que el Estado no financiaría el genocidio de infantes con la
satánica Planned Parenthood, firmó sin embargo para que los ciudadanos contribuyan con sus
impuestos con U$S 500 millones para que se siga cometiendo tan deleznable crimen (aquí y
aquí).

No resultan extrañas éstas actitudes en cualquier político, sin embargo la gente se sigue
engañando creyendo que las promesas electorales en alguna oportunidad se van a cumplir,
cuando las únicas expectativas que satisface la diosa democracia, son las de los políticos
electos que siempre mejoran su situación económica y de poder.
Lo cierto es que Trump es otro empleado más de la judería internacional, y tal vez, como en el
caso de mi país, Argentina, sea el que menos lo haya ocultado en la historia de los Estados
Unidos. En ese aspecto no dudó en desatar la ira del mundo islámico al declarar a Jerusalén
como capital de Israel, e instar, cuando no tratar de obligar, a sus aliados a seguir su
deshonrosa actitud. No es de extrañar entonces que su hija, para congraciarse con su israelita
esposo, se haya convertido al judaísmo ortodoxo. Y es en esta actitud projudía que Donald
pretende destruir a Siria sin importarle lo ridículo de sus pretextos, también contraviniendo lo
prometido en su campaña electoral. Para ello el payasesco y mediático empresario devenido
en político, no dudó en recurrir al viejo recurso de sus predecesores yanquis, con el
subterfugio más conocido como False Flag (bandera falsa). En esta oportunidad repitiendo las
mentiras de un supuesto ataque con armas químicas, montaje ya armado anteriormente (con
actores que muchas veces se repiten incluso en su papel de fallecidos), como lo demostrara
hasta una monja católica (aquí).

Y el país del Norte que ahora se dice defensor del pueblo sirio, siempre que se preocupó por
hacer "filantropía" y llevar la democracia a otros pueblos, solo dejó muerte y desolación,
además de saqueos de recursos naturales o geoestratégicos, incluyendo hasta fuentes de
producción de opio (para fabricar las drogas más pesadas). Esto se hizo en Alemania en dos
oportunidades, Libia, Iraq, Corea, Vietnam, Afganistán y una larga lista de países (EEUU ha
invadido 70 países), en la que casualmente siempre estuvieron como instigadores y principales
interesados sus mandantes judíos. En este caso EEUU ataca Siria después de que Israel
bombardeara un aeropuerto de dicho país, dejando hasta muertos iraníes que se encontraban
en dicho lugar. Aduce Israel también que realizó este bombardeo después del supuesto ataque
con armas químicas de Al Assad a su “propia población”(aquí), preocupándose de los civiles
sirios más no de los palestinos a los que masacra diariamente. Requeriría otro trabajo el
referente al apoyo y financiamiento de Israel como de los EEUU y sus aliados a los yihadistas
de ISIS, lo que demuestra su inmensa hipocresía (aquí)

.
Respecto de Putín, tan admirado por muchos nacionalistas, es extraño que no se repare en una
cuestión que es esencial si hablamos de esta postura política, y es que el ruso es absoluta e
innegablemente comunista. Al respecto y para que no queden dudas o lugar a diferentes
interpretaciones, es dable recordar cuando no hace mucho equiparó al cristianismo con el
comunismo y hasta al mausoleo del judío genocida Lenin, con las reliquias de los santos (aquí).
Es fácil comprobar como Putín siempre se manifestó alineado con las dictaduras y gobiernos
de izquierda en Hispanoamérica.

Admirador como pocos de la judería, Putín se sumó a la lista de países que castigan el
negacionismo del holocuento (Shoá) con hasta 5 años de cárcel para quienes se atrevan a
pensar diferente al discurso oficial coercitivamente impuesto por el judaísmo internacional
(aquí). Como buen comunista, Putín creo un grupo llamado “Nashi” que diciéndose
antifascistas, están dedicados a combatir los nacionalismos (Campos de jóvenes patrióticos de
Putín).

Una de las agencias informativas semioficiales de Rusia RT (Russia Today al que referiero varias
veces en éste artículo a modo de confesión de parte) de hecho fue creada por un asesor de
Putín, el judío Mikhail Lesin Yuriyevich (Ministro de prensa 1999-2004), fallecido en extrañas
circunstancias en Washington. En en el imaginario popular se cree que Rusia nacionalizó la
banca, y hasta que expulsaron a los Rothschild; sin embargo esto se puede desmentir
fácilmente entrando en la propia página de la judeomasónica banca y revisar las locaciones de
sus oficinas en el mundo (Aquí). Si quisiéramos ahondar en las simpatías judaicas de Putín, sólo
habría que estudiar un poco su círculo más íntimo empezando por los empresarios con los que
tiene estrechas relaciones entre los que podríamos mencionar a:Sulymán Abusaidovich de la
judaica banca Goldman Sachs de Moscú, el judío multimillonario Arkady Rotenberg principal
empresario de suministro de energía eléctrica y gasoductos de Rusia, el judío Eugene
Shvidler que amasó su inmensa fortuna con las privatizaciones rusas, el judío Sergey Kirienko,
comunista ex Primer Ministro ruso que dirige la megaempresa estatal Rosatom que controla el
complejo nuclear ruso, Igor Yusufov Hanukovich empresario judío ex Ministro de Energía, Boris
Spiegel empresario judío muy cercano a Putin que fundó la organización “Mundo sin
nazismo”(como para entender el rabioso antinacionalismo de Putin); y un larguísimo etcétera
de prominentes hebreos estrechamente relacionados con el Kremlin. (para ampliar aquí).

Respecto al conflicto en Siria, es claro que su presidente Bashar al Assad (que pelea codo a
codo con cristianos defendiendo su tierra) no tiene muchas opciones con Israel, los Estados
Unidos y sus aliados atacándolos, por eso la alianza con Rusia está planteada más en relación a
unas situación de extrema necesidad que de afinidad con el régimen putinista, que por cierto
tiene en la región intereses geoestratégicos innegables. Sin embargo, no es descabellado
pensar que los motivos reales de ésta guerra en Siria estén por encima de lo que se ve, y los
actores principales y más fuertes (Rusia, EE.UU., Israel e Irán) respondan a velados intereses.
Para eso se puede traer a colación declaraciones del judío globalista Henry Kissinger en la
Escuela Gerald R. Ford de Política Pública (Universidad de Michigan) sobre sus deseos respecto
del conflicto en esa zona, los cuales afirmó que consistían en ver a Siria como un país
desintegrado y balcanizado en regiones autónomas (aquí). Estamos hablando nada menos que
de uno de los protagonistas y arquitectos de los proyectos judeomasónicos para el mundo,
pieza clave en el Council of Foreign Relations (CFR), la Trilateral Comission y el Club de
Bilderberg. Político norteamericano (de origen alemán) protagonista de las políticas más
perversas del gobierno yanqui para con el mundo entero. Judío y masón, mano derecha de
Rockefeller y agente con éste de la Illuminati y judaica banca Rothschild. A esto podríamos
agregar para generar mayor suspicacia, las relaciones de Kissinger con Putin que en uno de sus
últimos encuentros, según informó el portavoz de la Presidencia Rusa: “Desde hace muchos
años Putin y Kissinger mantienen una cálidas relaciones personales y se reúnen cuando se
presenta la oportunidad” (aquí). Entonces: ¿quién trabaja para quién, y cuáles son las
verdaderas intenciones de Putin sobre Rusia? El dicho dice que cuando se pelean los elefantes
las que pierden siempre son las hormigas, pero en este caso da la impresión que los elefantes
no hacen más que fingir la pelea para que pierdan las hormigas, ya que la escalada del
conflicto en Siria sólo puede conducir a la 3ra guerra mundial, que tal vez sea la gran crisis que
necesita la judeomasonería para imponer el Nuevo Orden Mundial, como decía el extinto
Rockefeller.

Conocida agenda globalista es la de islamizar Europa para destruir la identidad cultural de la


misma, y más específicamente los últimos vestigios de cristiandad. Esto propiciado por la
misma Comunidad Europea con la estrecha colaboración del Vaticano de Jorge Mario
Bergoglio. Y me refiero a esto, teniendo en cuenta que en algún momento se pretendió ver a
Putin como un freno al avance islámico. Cabe puede recordar que fue precisamente el
presidente ruso quién inauguró la mayor mezquita europea en Moscú (aquí).

Uno de los principales promotores de la islamización europea, así como de todas las políticas
disolventes en el mundo entero como la agenda feminista-abortista, el odio a la raza blanca, el
homosexualismo y hasta la despenalización del consumo de drogas, es nada menos que el
judío globalista Geroge Soros; todo esto financiado con su "Open Societies Foundation", en la
cual su concepto de “sociedad abierta” es la que carece de identidad cultural y de moral. Este
siniestro personaje se hizo famoso y millonario con actividades especulativas en Wall Street
siendo agente de la banca Rothschild y trabajando con Rockefeller en el arte judaico por
excelencia, hacer que el dinero produzca dinero sin generar bienestar (sino todo lo contrario) a
las poblaciones en las cuales desarrollan sus actividades. No extraña entonces que uno de sus
libros tenga por título “La alquimia de las finanzas”, que más que metáfora denota el sentido
cabalístico del mismo. Una de las organizaciones financieras del magnate de la usura es
“Quantum Fund” en la cual participa el judío Richard Katz, jefe asimismo de “Rothschild Italia”.
Es innegable entonces el vínculo entre Soros y la familia sin la cual Israel no existiría.
Recordemos que el Tratado de Balfour, por el cual los ingleses prometieron Palestina a los
judíos para establecer su Estado, fue dirigido al barón Lionel Walter Rothschild, incluso la
estrella de David, emblema cargado de significado ocultista y satánico que representa al
Estado de Israel, fue tomado del hexagrama rojo que era el emblema de la familia de Mayer
Amschel Bauer, por el cual cambiaron su apellido al actual Rothschild (escudo rojo); entonces
desligar a esta familia y sus tentáculos del Estado de Israel, es absolutamente contradictorio.
Respecto de la islamización de Europa surge la pregunta: ¿a quién beneficia la misma? La
respuesta la puede dar la supremacista judía Barabra Spectre. La misma es fundadora de
“Paideia”(aquí), el Instituto de Estudios judíos en Suecia, que promueve la destrucción de la
identidad cultural europea desde dicho país (aquí) incluso con la colaboración de sus
anfitriones suecos; agrego también a un rabino, los cuales ponemos “on own words” en el
siguiente video:

https://youtu.be/1pfUB4ozWr4

El presidente de Hungría, Viktor Orban, es otro de los personajes visto como uno de los
valientes opositores que combaten al Nuevo Orden Mundial. No pocos fuimos víctimas de sus
engaños. El mismo "resiste" la islamización de su país culpando a George Soros de promover la
destrucción cultural de Europa. Orban sin embargo, es uno de los principales aduladores del
gobierno sionista y genocida de Israel. En sus panegíricos projudaicos, Orban llegó incluso a
referirse al “pecado húngaro” contra el pueblo judío en la Segunda Guerra Mundial (aquí),
sumándose también a la religión del holocausto, de cifras y circunstancias incomprobables (lo
que se puede probar en sentido contrario) y ayudando quienes, pensándose el pueblo elegido
por su dios, pretenden oprimir al 99,8% de la humanidad de no judíos, a quienes consideran
bestias con forma humana según su libro sagrado, el Talmud. En el artículo referido al
respecto, se busca hacer creer que Netanyahu está enemistado con Soros, cuando ambos son
parte de la misma estrategia disolvente del lobby judío internacional, y empleados de la familia
Rothschild. El recientemente reelegido presidente húngaro, en lo que puede considerarse una
falta absoluta de dignidad, llegó incluso a pedir al Congreso Mundial Judío ayuda para luchar
contra el antisemitismo (aquí).
Como se demostró precedentemente, no es solamente Soros, sino el conjunto del lobby judío
internacional el que pretende la destrucción de Europa así como subyugar al mundo entero;
por eso resulta ridículo pretender combatirlos por un lado, mientras nos aliamos con ellos por
otro. Lo de Orban es la muestra cabal de como la democracia es la forma perfecta de engañar
a la masa sufragante, mientras se sigue trabajando para los verdaderos y cabalístas titiriteros.

Hace poco leí una frase atribuída a Nicolás Gómez Dávila que sostiene que “los tontos se
indignan tan sólo contra las consecuencias”. Mientras seguimos buscando aliviar los síntomas,
la enfermedad sigue avanzando. Y a las puertas de un conflicto bélico global de resultados
imprevisibles, el Nuevo Orden Mundial, como el Anticristo, se muestran cada día más
cercanos. La cuestión es saber si estos acontecimientos nos van encontrar erguidos y
levantando las banderas de Cristo Rey y de nuestra Santa Madre Iglesia, o arrodillados
buscando migajas de los hijos de Satanás.
Santa Isabel de Castilla, ruega por nosotros.

Augusto

Nacionalismo Católico San Juan Bautista