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TEST DE LA FIGURA HUMANA

Estas dos figuras humanas han sido realizadas por dos jóvenes con
perfiles muy diferentes. Una de ellas ha sido dibujada por un niño de 8
años y la otra por una niña de 14 años . Sin más datos, podemos
pensar que la figura de la de la izquierda es la que corresponde al niño
de 8 años dado que su ejecución es más pobre, mientras que la figura
de la derecha correspondería a la niña de 14. No obstante, es justo al
revés.
Lo importante, pero, es que cada una de las figuras nos abre un mundo
de hipótesis. Cada una de ellas, a su forma, nos habla y transmite
información.
En esta página, intentaremos descifrar algunas de las claves que
esconde el D.F.H.

1- Introducción

El dibujo de la Figura Humana pertenece al conjunto de las denominadas técnicas
proyectivas en las que la persona no tan sólo se limita a efectuar un simple dibujo
sino que se espera que plasme de forma indirecta, la esencia de su propia
personalidad.
También podemos hipotetizar, según los elementos y características del dibujo,
acerca de sus capacidades y competencias cognitivas e intelectuales.
Sin duda, junto con el Test de la Familia, la Casa y el del Árbol, el de la Figura
Humana es uno de lo más conocidos y utilizados.

Varias son las aproximaciones teóricas que han intentado sistematizar la prueba.
Las más importantes son:

1- “El Dibujo de la Figura Humana en los niños” de Elisabeth Münsterberg Koppitz
(Editorial Guadalupe).
2- “La Figura Humana” de Karen Machover.
3- “Test de Goodenough”

En esta página vamos a desarrollar principalmente el primero de ellos dado que
consideramos que es uno de los que cuenta con mayor soporte experimental y
aporta datos tanto del desarrollo evolutivo en el que se encuentra el niño como de
su estado emocional.

2- El Dibujo de la Figura Humana según E.M.Koppitz

a) Datos iniciales

Según la autora, este test puede aplicarse de forma colectiva o a nivel individual, si
bien, se reconoce la ventaja de efectuarlo individualmente ya que permite la
observación directa del niño durante la ejecución del dibujo y aportarnos
información adicional.

La prueba se ha baremado para niños de entre 5 y 12 años, pudiéndose obtener, a
partir de su análisis, un nivel general de madurez mental (CI), así como posibles
indicadores emocionales.

Los resultados del CI obtenidos mediante esta prueba correlacionan, según afirman
sus autores, con las pruebas WISC entre un 0,60 y 0,80 (según subtest) y si bien
no pueden sustituir a éstas, sí que pueden ser útiles a la hora de discriminar a
niños con posibles deficiencias (screening) y, por tanto, susceptibles de evaluar con
mayor detalle.

b) Sus bases: ítems esperados y excepcionales

Para poder asumir una puntuación objetiva, la autora efectuó un análisis
pormenorizado de las características de los dibujos de la figura humana estudiando
la presencia de diferentes elementos según la edad y sexo del niño en una muestra
de 1.856 sujetos.

Para ello diseccionó la figura humana en sus diferentes elementos, en total 30
(cabeza, ojos, nariz, piernas, brazos, etc...). A estos elementos los denominó ítems
evolutivos. Se trata (en palabras de la autora) de ítems que se dan sólo en
relativamente pocos DFH de niños ubicados en un nivel de edad menor, y que luego
aumenta en frecuencia de ocurrencia a medida que aumenta la edad de los niños
hasta convertirse en una característica regular de muchos o de la mayoría de los
DFH de un nivel de edad dado.

Estos ítems evolutivos se podían clasificar, dentro de cada grupo de edad, en lo que
la autora denominó ítems esperados, comunes, bastante comunes y
excepcionales.

Los ítems esperados son aquellos elementos que aparecen en un porcentaje entre
el 80 y 90% aproximadamente de la muestra y, por tanto, son ítems que están
consolidados a cierta edad. Su ausencia puede indicar retraso madurativo.

Los items comunes y bastante comunes tienen una probabilidad de aparición media
(entre 20 y 80% aproximadamente) y, finalmente, los ítems excepcionales
comprenden a aquellos de muy baja presencia a una determinada edad
(normalmente inferior al 15% de la muestra).
Por ejemplo, en el grupo de niños de 5 años los ojos aparecen en un 98% de la
muestra (ítem esperado), mientras que las pupilas de los ojos sólo lo hacen en el
11% de la misma (ítem excepcional).
Describiendo los distintos ítems esperados y excepcionales a través de cada edad y
teniendo en cuenta si se trata de un niño o una niña, la autora consiguió crear una
tabla de puntuación objetiva que podía aportar datos bastante fiables acerca de la
maduración cognitiva del niño (C.I.) e incluso detectar posibles problemas
emocionales.

c) Aplicación e instrucciones

Se sienta al niño frente a una mesa o escritorio vacío y se le presenta una hoja de
papel en blanco con un lápiz del nº 2. Luego el evaluador le dice al niño: “Quiero
que en esta hoja me dibujes una persona ENTERA. Puede ser cualquier clase de
persona que quieras dibujar, siempre que sea una persona completa y no una
caricatura o una figura hecha con palos o rallas.”

Con estas últimas instrucciones lo que se pretende es evitar es que, en especial los
niños mayores o más inteligentes, dibujen dibujos estereotipados a algunos de sus
héroes televisivos o de ficción.

-No hay tiempo límite para esta prueba. Por lo general no dura más de 10
minutos.
-El niño es libre de borrar, rectificar o cambiar su dibujo durante la ejecución.

La autora, además, sugiere a partir de su larga experiencia, tres principios básicos
a tener en cuenta a la hora de analizar el DFH de niños dentro del rango de edad
de 5 a 12 años:

1º) COMO dibuja la figura, sin tener en cuenta a quien dibuja, refleja el concepto
que el niño tiene de sí.
La manera en que el dibujo está hecho y los signos y símbolos empleados, revelan
el retrato interior del niño y muestran su actitud hacia sí mismo.

2º) A QUIEN dibuja, es a la persona de mayor interés e importancia para el niño
en el momento de realizar el dibujo.
En la mayoría de casos, los niños se dibujarán a sí mismos, pues obviamente nadie
es de mayor importancia para un niño que él mismo. Normalmente, cuando esto
sucede, suelen hacerlo de forma bastante realista, no obstante, en ocasiones,
algunos niños están tan descontentos consigo mismo que distorsionan las imagenes
hasta el punto que guarda poca similitud con su apariencia real.
En ocasiones pueden dibujar personas con las que están en conflicto o
sencillamente elegir otras personas antes que él mismo lo que puede indicar cierta
desvalorización o poca autoestima.

3º) LO QUE el niño está diciendo en su DFH puede presentar dos aspectos; ser
una expresión de sus actitudes y conflictos, o ser un deseo, o ambas cosas a la
vez.

-Si un niño describe la persona que dibujó, entonces la descripción se refiere a la
persona dibujada; es decir, si se dibujó a sí mismo, la historia se refiere a él.
-Si un niño cuenta una historia espontánea sobre su DFH, entonces el contenido de
la historia representa un deseo.

Señalar finalmente que Koppitz, a diferencia de otros autores, no interpreta el
plano gráfico, rasgos del trazo o ubicación espacial del dibujo (centrado,
superior...).

d) Sistema de puntuación

Para efectuar la puntuación del Test de la Figura Humana, según la norma Koppitz,
hay que utilizar la tabla que se adjunta a continuación (pulsar sobre tabla para
abrir como hoja de cálculo en excel [39 KB] . También disponible en word [85 KB]
).

En esta tabla se detallan los ítems esperados (casillas en blanco) y
excepcionales (casillas en verde) para cada edad y sexo.
Hay que seguir las instrucciones que se acompañan en el lateral de la tabla. La hoja
ofrece el resultado final de la puntuación. Sólo hay que introducir la puntuación
correspondiente en cada ítem (-1, 0, o +1), ver el total y confrontar con la tabla de
resultados.

Instrucciones generales de puntuación:

Los ítems esperados si están presentes no puntúan (puntuación = 0), en caso de
no presentarse se puntúa con –1 punto. Por su parte los ítems excepcionales sólo
se puntúan si están presentes con + 1. Si están ausentes no reciben puntuación ni
positiva ni negativa.

Hay que sumar a las dos puntuaciones (esperados + excepcionales) la cantidad de
5. Esto se lleva a cabo para evitar puntuaciones negativas.

Finalmente se contrasta la puntuación total obtenida con la tabla siguiente para
determinar el nivel de maduración mental y obtener el C.I.

Puntuación: Nivel de Capacidad Mental (C.I.)
0a1 Mentalmente retardado (o graves problemas emocionales)
2 Límite- Borderline (60-80)
3 Normal bajo (70-90)
4 Normal bajo a Normal (80-110)
5 Normal a normal-alto (85-120)
6 Normal a superior (90-130)
7u8 Normal alto a superior (>110)

3- Indicadores emocionales del DFH.

a) Indicadores Generales:

1-Integración pobre Hace referencia a una dificultad manifiesta en agrupar
debidamente las diferentes partes del dibujo. El dibujo tiene
uno o más elementos separados (no se unen al resto del
dibujo). Es un factor muy presente en los niños más
pequeños o inmaduros. No tiene validez antes de los 7 años
en niños y en 6 en niñas. A partir de esta edad el indicador
se da en pacientes clínicos, agresivos y, en general alumnos
con problemas. No aparece en alumnos bien adaptados o
con buen rendimiento académico. Es, por tanto, un
indicador de inmadurez (en especial en niños mayores),
pobre coordinación e impulsividad.
2-El Sombreado Según diferentes expertos se trata de un indicador de
ansiedad y angustia. El grado de sombreado
correlacionaría con la intensidad de la angustia del niño. No
obstante, el sombreado, es habitual en niños pequeños y en
esta población no sería indicador de problema
psicopatológico.
Sombreado de cara. Es bastante inusual en cualquier nivel
de edad, por tanto, es un indicador emocional válido para
todos los niños entre 5 y 12 años cuando aparece en el
dibujo. En el caso de que el sombreado es muy denso hasta
el punto de que cubre los rasgos faciales se asocia a niños
con problemas de conducta, agresividad o seriamente
perturbados. Cuando el sombreado es parcial (afecta sólo a
una parte de la cara) parece reflejar ansiedades específicas
referidas a los elementos que han sido sombreados o a sus
funciones.
Sombreado del cuerpo y/o extremidades. Es común en
las niñas hasta los 7 años y en los varones hasta los 8. No
es un indicador válido hasto los 8 o 9 años respectivamente.
El sombreado del cuerpo indicaría ansiedad por el mismo.
Áreas de preocupación por alguna actividad real o
fantaseada, pero no es posible diferenciar la causa (brazos:
robar, agresividad, masturbación. Piernas: por el
crecimiento físico, la talla, la sexualidad).
Sombreado de las manos y/o cuello. No es válido antes
de los 8 años en varones y de 7 en niñas. Preocupación por
alguna actividad real o fantaseada con las manos.
Problemas emocionales, timidez o agresividad, robo.
Respecto al cuello: esfuerzos por controlar sus impulsos,
alternancia de conductas impulsivas y de retraimiento.
3-Asimetría de las Muy presente en niños agresivos, sujetos con lesión
extremidades cerebral, alumnos de educación especial. No presente en
buenos alumnos o en niños tímidos. En algunos casos puede
deberse a torpeza motriz, escasa coordinación viso-motora
o a una lateralidad contrariada o cruzada.
4-Inclinación de la Su presencia es significativamente superior en población
figura en 15 o más clínica, alumnos de educación especial o con problemas de
grados aprendizaje diversos frente a alumnos bien adaptados. Se
da tanto en niños tímidos como en aquellos que presentan
conductas disruptivas. Por tanto, esta característica no es
buen discriminador entre el grupo de tímidos y el de
conductuales. Se supone que es más bien un indicador de
inestabilidad y falta de equilibrio general. En los
dibujos infantiles se asocia a sistema nervioso inestable y
personalidad lábil.
5-Figura pequeña Se manifiesta con mayor frecuencia en población clínica,
niños de educación especial y en los niños tímidos
(internalizantes) en población general. Es muy rara esta
característica en niños agresivos, violentos, con problemas
de conducta (externalizantes). Se trata de un buen
indicador emocional que expresa inseguridad, retraimiento,
en ocasiones, también depresión. En general, las figuras
pequeñas, son muestra de inadecuación, yo inhibido y
preocupación por las relaciones con el ambiente exterior
(según algunos autores como Machover).
6-Figura grande Se considera grande una figura de tamaño superior a 23
cms. Ocurre frecuentemente en niños pequeños. No
adquiere significación clínica hasta los 8 años (en ambos
sexos). Las figuras grandes, contrariamente a las pequeñas
expuestas anteriormente, se asocian con conductas
expansivas, de tipo impulsivo, con poco autocontrol,
también inmadurez. En niños mayores e incluso adultos
puede ser un rasgo de narcisismo e ideaciones paranoides.
7-Transparencias En los estudios de la autora se detectaron dos tipos de
transparencias. Un primer tipo era efectuado por algunos
niños siguiendo el patrón de dibujar primero un esquema
básico de la persona (a forma de esqueleto) para irlo
después vistiendo. Un segundo grupo, dibujaba
normalmente la figura pero después se concentraban en una
parte concreta para efectuar la transparencia (por ejemplo
dibujar el estomago, órganos sexuales u otros). Este
segundo tipo de transparencia es similar al sombreado.
Indica ansiedad y preocupación por la región particular del
cuerpo revelada por la transparencia. Por lo general, las
transparencias aparecen con mayor frecuencia en población
patológica que en población general. Es igualmente más
frecuente en niños con inmadurez, impulsividad y conductas
disruptivas que en niños tímidos o con dolencias
psicosomáticas. De todas formas la autora afirma
categóricamente que las transparencias de áreas corporales
específicas no son normales en los DFH de los niños en edad
escolar. Generalmente indican angustia, conflicto o miedo
agudo, por lo común con respecto a lo sexual, el nacimiento
o mutilación corporal. Muchos de los niños que pintan estas
transparencias están de hecho solicitándonos información
que los tranquilice respecto a sus impulsos o experiencias.

b) Indicadores específicos

1-Cabeza pequeña Parece estar más presente en población clínica que en la
general. La autora lo relaciona con sentimientos intensos de
inadecuación intelectual, no compartiendo la explicación (al
menos en niños) de Machover respecto a ser un indicador
de tendencias obsesivo-compulsivas que pretenden ignorar
el control de su cerebro.
2-Ojos bizcos Se manifestarían con mayor frecuencia en niños con
hostilidad hacia los demás y el dibujo se interpretaría como
reflejo de ira y rebeldía.
3-Dientes Esta característica se encuentra en todos los grupos a
excepción del tímido. Pese a que no puede considerarse un
signo de psicopatología serio, sí está bien definido que su
presencia está mayoritariamente extendida en el grupo de
niños manifiestamente agresivos. De todas formas, la
presencia de dientes, por sí sólo, en el protocolo, no puede
considerarse como síntoma inequívoco de perturbación
emocional y ésta posibilidad deberá valorarse
conjuntamente con la presencia de otros indicadores en el
dibujo.
4-Brazos cortos (no Este indicador refleja básicamente una tendencia al
llegan cintura) retraimiento con dificultades para abrirse al exterior y con
las otras personas. Aunque aparecieron con mayor
frecuencia en población clínica, está presente también en
niños adaptados pero con problemas de retraimiento,
encerrase en sí mismo o inhibición de impulsos.
5-Brazos largos (llegan Se dan con mayor frecuencia en niños manifiestamente
a las rodillas) agresivos que en niños bien adaptados. No se da en niños
tímidos. Por tanto, este indicador se asocia a una relación
agresiva con el entorno. Otra conclusión es que los brazos
largos en el DFH están asociados con la conexión de los
demás en contraste con la tendencia al retraimiento que
revelan los brazos cortos.
6-Brazos pegados en el Parece que los brazos pegados al cuerpo reflejan un control
cuerpo interno bastante rígido y una dificultad de conectarse con
los demás (ver figura 2). Tendencia a la reserva o
introversión. En pacientas adultos podría estar relacionado
con pacientes paranoides o esquizofrénicos y la necesidad
de defensa ante los ataques del ambiente externo.
7- Manos grandes Las manos grandes, según estudio de la autora, se encontró
con mayor frecuencia en niños del ámbito de las
necesidades educativas especiales y en aquellos que se
mostraban abiertamente agresivos. Ningún niño tímido
había pintado las manos grandes. Otros estudios revelan
conducta compensadora de sentimientos de inadecuación,
insuficiencia manipuladora y/o dificultad para establecer
contacto con otros.
8- Manos seccionadas Más frecuente en población clínica, lesionados cerebrales y
(brazos sin manos ni alumnos de educación especial. También se da una mayor
dedos) frecuencia en niños tímidos respecto a los agresivos. En
consecuencia, parece que este signo refleja sentimientos de
inadecuación o de culpa por no poder actuar correctamente
o incapacidad para hacerlo.
9- Piernas juntas Se encontró más frecuentemente en población clínica y en
niños con afecciones psicosomáticas. Un estudio de este
indicador emocional concluyó que puede interpretarse como
un signo de tensión en el niño, y un rígido intento por parte
del mismo de controlar sus propios impulsos sexuales o su
temor de sufrir un ataque de este tipo. Algunas niñas
abusadas presentaban en sus dibujos esta característica. En
figuras de adultos, las piernas cerradas, se asocian a
rigidez, control frágil y rechazo de la aproximación sexual de
otros.
10- Figuras grotescas El dibujo de monstruos o figuras grotescas no parece estar
(monstruos, payasos u asociado con ningún tipo de conducta específico, sino que
otros) más bien refleja sentimientos de intensa inadecuación, y un
muy pobre concepto de sí mismo. Los niños que dibujan
payasos o vagabundos pueden autoconsiderarse como
individuos ridículos de los que los demás se rien no siendo
aceptados por los otros. A pesar de que la aparición de
estas figuras puede explicarse parcialmente por vivencias
recientes del niño (visitar un circo) se hipotetiza que el niño
decide representar precisamente aquellas relacionadas con
temas que le preocupan.
11- Más de dos figuras El dibujo espontáneo de tres o más figuras se dieron
representadas significativamente más a menudo en los dibujos de
estudiantes de bajo rendimiento y en niños con necesidades
educativas especiales que en población general.
12- Nubes, lluvia, nieve Mayoritariamente aparecieron en dibujos de pacientes
clínicos y en alumnos escasamente adaptados. Las nubes se
encontraron especialmente en niños muy ansiosos y con
dolencias psicosomáticas. En ningún caso se encontró en
niños agresivos. Parece ser que las nubes son pintadas por
niños que no se atreven a pegar a otros y que en cambio
dirigen la agresión en contra de sí mismos.

c) Indicadores por omisión elementos corporales:

1- Omisión de la nariz Las conclusiones apuntan a que este indicador se asocia a
conducta tímida y retraida con ausencia de agresividad
manifiesta. También con escaso interés social.
2- Omisión de la boca La omisión de este rasgo es siempre clínicamente
significativa. Refleja sentimientos de angustia, inseguridad y
retraimiento, inclusive resistencia pasiva. Este indicador
emocional revela o la incapacidad del sujeto o su rechazo a
comunicarse con los demás. Los historiales de los niños que
omitieron la boca mostraron una alta incidencia de miedo,
angustia, perfeccionismo y depresión.
3- Omisión del cuerpo Se da más frecuentemente en alumnos con necesidades
educativas especiales, problemas de aprendizaje o
lesionados cerebrales. La omisión del cuerpo es habitual en
los niños más pequeños (ver dibujo infantil), no obstante
puede ser un signo de la presencia de psicopatología en la
etapa escolar. Se hipotetiza, en este último caso, que
pueden darse factores de inmadurez, retraso o daño
neurológico, pero también pueden darse por perturbación
emocional.
4- Omisión de los La omisión de los brazos refleja ansiedad y culpa por
brazos conductas sociales inaceptables que implican los brazos o
las manos. Otros estudios (Machover y Levy) lo asocian a
depresión y retracción de la gente y del mundo de los
objetos. Este último hallazgo no fue confirmado por el
estudio de Koppitz.
5- Omisión de piernas Su ausencia es extremadamente rara incluso en niños
pequeños. Se trata de uno de los primeros elementos que
reproduce el niño ya en la etapa preescolar. Tienden a
aparecer en la secuencia evolutiva del dibujo después de la
cabeza y los ojos, aún antes de que empiece a dibujar el
cuerpo y los brazos. Por tanto, su ausencia, no sería nunca
accidental sino que podría indicar conflicto en esta área o un
trastorno emocional con intensa angustia e inseguridad.
6- Omisión de los pies Este indicador no es significativo hasta los 7 años en las
niñas y 9 en los varones. Parece, según el estudio, que no
está asociado con ningún tipo específico de conducta o
síntoma. No obstante, sí parece reflejar un sentimiento
general de inseguridad y desvalimiento.
7- Omisión del cuello No válido hasta los 9 años para niñas y 10 para los varones.
A partir de esa edad, se dio significativamente más a
menudo en los dibujos de pacientes clínicos, lesionados
cerebrales y niños con conductas disruptivas. Ninguno de
los niños bien adaptados ni los que tenían enfermedades
psicosomáticas omitieron este rasgo en la figura humana.

d) Otros indicadores emocionales no validados

1- Cabeza grande Parece ser que puede tener diferentes interpretaciones. La
cabeza grande es común en los dibujos de los más
pequeños. A partir de la etapa escolar se asocia con
esfuerzo intelectual, inmadurez, agresión, retardo mental,
migraña o preocupación por el rendimiento escolar. Parece,
pues, que podría reflejar inquietud por algún aspecto acerca
de la adecuación y funcionamiento mental pero no es
posible en base a esta prueba determinar cual de ellos está
implicado.
2- Ojos vacios u ojos Por una parte han sido descritos como signo normal en los
que no ven dibujos infantiles y por otra han sido asociados con
sentimientos de culpa, vaga percepción del mundo,
inmadurez emocional, egocentrismo, dependencia,
vouyerismo. Es posible que la interpretación de este
indicador sólo pueda efectuarse en población adulta, siendo
más controvertida su explicación en niños.
3- Mirada de reojo Se ha sostenido que la mirada de reojo en el dibujo de la
figura humana es un indicio de suspicacia y tendencias
paranoides. Su frecuencia de aparición aumenta con la edad
(10, 11, 12 años) dándose tanto en población clínica como
normal. Otras explicaciones apuntan a timidez, temor al
mundo exterior, pero también, habilidad para dibujar (ver
figura 2). Se ha observado que los niños más inteligentes
dibujan más a menudo miradas de soslayo. El análisis de
este indicador debe ser, pues, interpretado en el contexto
del dibujo total más que como rasgo independiente.
4- Manos ocultas Se han asociado con dificultad en el contacto, evasividad,
sentimientos de culpa, necesidad de controlar la agresión y
rechazo a afrontar una situación (pasividad). Del estudio se
desprende que algunos niños ante la dificultad que supone
dibujar una mano preferían eludir la tarea ocultando las
manos detrás de la figura, cubriéndolas con otro objeto o
colocándolas en los bolsillos. Tal conducta no puede ser
considerada patológica sino más bien revela un buen juicio.
De todas formas, se aconseja interpretar este indicador
emocional en base a la presencia o no de otros indicadores
emocionales validados (sombreado, dientes...).
5- Figura interrumpida La conclusión en el estudio de Koppitz de este indicador no
en el borde aporta ningún denominador común. Los historiales de los
niños que lo presentaron mostraban una gran variedad de
problemas y síntomas conductuales. También abarcaban
niveles de edad, de C.I. y calificaciones de rendimiento
escolar muy variados. Parecería que el significado de la
figura cortada depende, por lo menos hasta cierto punto, de
cuál parte de la figura ha sido seccionada. Así, el corte de
las piernas enteras parece reflejar inseguridad, falta de base
o de apoyo seguro.
6- La línea de base o Por lo general se relaciona con necesidad de apoyo,
suelo inseguridad o necesidad de un punto de referencia. Estas
hipótesis pueden ser ciertas pero, tal como apunta la
autora, los niños pequeños viven en un mundo de "grandes"
y dominantes (en función de su edad y tamaño) y es normal
que necesiten apoyos. Las líneas de base se han encontrado
en diferentes edades tanto en niños como en adultos y no
puede considerarse un indicador clínicamente significativo
de perturbación emocional.
7- El Sol o la Luna Han sido asociados con amor y apoyo parental y con la
existencia de una autoridad adulta controladora. Estas dos
actitudes parentales no son, por supuesto, mútuamente
excluyentes. Más niños bien adaptados que pacientes
clínicos dibujaron soles en sus dibujos.
8- Las líneas Se han asociado con temor, inseguridad, sentimientos de
fragmentadas o rotas inadecuación, ansiedad, terquedad y negativismo. Parece
habitual el incremento regular de las líneas fragmentadas
con el aumento de la edad. Se podría argüir que los
preadolescentes como grupo tienden a ser inseguros y
ansiosos, y que esto se refleja en el empleo de trazos
interrumpidos en sus dibujos.
Figura 1 - DFH niña 12 años. Aplicando la norma Koppitz no aparecen 2 ítems
esperados (brazos hacia abajo y brazos unidos hombro). No hay ítems
excepcionales. Puntuación total=3 (C.I.entre 70-90). Indicadores emocionales:
figura pequeña, brazos cortos, asimetría derecha-izquierda (piernas, manos, ojos,
orejas...) (1/4)

Figura 2 - DFH niño 8 años. 5 ítems no esperados (cabello, cuello, brazos abajo,
hombro, ropa). Puntuación Koppitz=10 (C.I.>110). Indicadores emocionales: ojos
desviados (suspicacia, desconfianza...); brazos pegados, manos ocultas (dificultad
conexión con otros, necesidad autocontrol...). También sensibilidad, imaginación,
gusto por los detalles... (2/4)
Figura 3 - Niña 5 años. 4 ítems no esperados (brazos y piernas de dos
dimensiones, cabello, ropa) + 2 ítems excepcionales (2 labios, pupílas). Puntuación
Koppitz=11. (C.I. >110). Rasgos emocionales positivos: brazos y piernas abiertos
(sociabilidad, extraversión, apertura hacia los demás...). (3/4)

Figura 4 - Niña 14 años. Fuera del rango Koppitz. Pobreza de formas. Distorsión
significativa de manos, brazos y piernas. Pies no asentados en tierra (mundo real).
Hipótesis: Retraso Mental, fragilidad emocional, poco contacto con la realidad.
Ideaciones paranoides. (4/4)
TEST DE LA FIGURA HUMANA - E.M.KOPPITZ

11-12
A) ITEMS ESPERADOS 5 años 6 años 7 años 8 años 9 años 10 años años

(Presente = 0, Ausente =
-1) V M V M V M V M V M V M V M

Cabeza

Ojos

Nariz

Boca

Cuerpo

Piernas

Brazos

Pies

Brazos 2 dimensiones

Piernas 2 dimensiones.

Cabello/cabeza c
sombrero

Cuello

Brazos hacia abajo

Brazos unidos hombro.

Ropa, objetos 2 prendas

TOTAL A:

Puntuación:

Tabla A (Ítems esperados):

Casillas con fondo blanco: ítems esperados (presentes = 0; ausentes = -1).

Casillas con fondo verde: Ítems no esperados (presentes = 1; ausentes = 0)

B) ITEMS 11-12
EXCEPCIONALES 5 años 6 años 7 años 8 años 9 años 10 años años
(puntos: +1 ó 0) V M V M V M V M V M V M V M

Rodilla

Perfil

Codo

Dos labios

Fosas nasales

Proporciones

Braz u. hom.

Ropa. 4 items

Pies 2 dimensiones

Cinco dedos

Pupilas

TOTAL B:

PUNTUACIÓN
FINAL:

(A+B) + 5 =

Puntuación:

Tabla B (Ítems excepcionales):

Casillas con fondo blanco: ítems esperados (no se puntúan)

Casillas con fondo verde: Ítems no esperados (presentes = +1; ausentes =
0)

Instrucciones:
1º- Utilizar la columna correspondiente a la edad y sexo del niño a evaluar (Varón-
Mujer).

2º- Puntuar los diferentes elementos según indicaciones de
cada tabla.

3º- Recordar que la puntuación sólo puede ser -1, 0, o -1.

4º- Hay que sumar las puntuaciones totales de la tabla A + B y sumar 5.

5º- Confrontar puntuación obtenida con el cuadro de resultados siguiente:

Puntuación Nivel de capacidad mental (C.I.)

1ó0 Mentalmente retardado (o serios
problemas emocionales)

2 Límite- Borderline (60-80)

3 Normal bajo (70-90)

4 Normal bajo a Normal (80-110)

5 Normal a normal-alto (85-120)

6 Normal a superior (90-130)

7u8 Normal alto a superior (>110)

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