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El velo de la mujer cristiana

Los registros bíblicos indican de que las mujeres ya usaban el velo mucho tiempo antes de que la
iglesia primitiva lo usara. Esta insignia sigue siendo una incógnita para muchos, porque después de
ser una vestimenta cultural, más tarde vino a ser un principio básico para la iglesia del Señor. Desde
entonces cuando el velo fue requerido en las iglesias, las mujeres cristianas con alegría y euforia
empezaron a usarlo de acuerdo a las instrucciones recibidas. Con el tiempo, el velo ha venido cada
vez destiñéndose en las iglesias, y hoy son pocas las iglesias que le siguen dando su importancia;
algunas iglesias que antes lo usaban, lo han abandonado por completo. El motivo por la cual las
iglesias existentes no usan el velo, es porque lo conceptualizan como pasada de moda, anticuado y
de costumbres culturales o políticos que no se adapta en estos tiempos modernos. No se descarta la
realidad de que en un principio, esta prenda era más una costumbre cultural que religiosa, usado
sobre todo en los paises orientales, donde había mucha variante de su propósito. En el caso de
Rebeca, cuando Isaac la recibe, ella inmediatamente toma el velo y se cubre su cabeza como una
señal de respetabilidad, de sumisión, como también señal de virginidad, ya que Isaac sería su futuro
esposo de su vida (Gen 24: 65). Esto es sólo una observación de que las mujeres judías tenían la
costumbre de cubrir su cabeza con un velo que les representaba como mujeres virtuosas, sumisas,
respetuosas y vírgenes. En ciertas culturas el velo era usado para diferenciar socialmente a las
mujeres, las que eran castas o modestas usaban el velo, pero las rameras no tenían el derecho de
usarlo. Hasta hoy en día, en algunos paises del oriente, al ver una mujer sin la mantilla, se relaciona a
una mujer que a perdido la dignidad. Es preciso aludir sobre esto para no caer en el tradicionalismo y
confundir del verdadero propósito que el velo bíblico tiene, y que está lejos de ser un acervo cultural.
El velo de la cristiana no tiene nada que ver con cultura machista, categoría socialista, o distinción
religiosa; el velo es bíblico, y existe un próposito claro del por qué la cristiana debe de usarlo.

1 Co. 11: 2-16

En la iglesia de Corinto se estaba dando un problema de irreverencia en cuanto a la adoración a Dios;


una iglesia compuesta mayormente de creyentes judíos y griegos. En esa iglesia habían mujeres que
se cubrían la cabeza y otras que no lo hacían; por cierto, las mujeres griegas eran las que no se
cubrían la cabeza, porque en su cultura no tenían tal costumbre, y es por eso que ellas no
consideraban mal en tener la cabeza descubierta en el momento de la adoración. Por otra parte, las
mujeres judías tenían la costumbre antigua de usar el velo, la cual, cuando ellas vinieron al
conocimiento del evangelio, no tuvieron ningún problema en seguir conservándolo, puesto que a ellas
como judías, se les habían enseñado en su cultura a usar el velo como una señal de respetabilidad,
de modestia y de reverencia. De manera que las judías miraban a las griegas como mujeres
irrespetuosas e irreverentes a la adoración a Dios, por sólo el hecho de no usar el velo. Este asunto
del velo generó discrepancia entre griegos y judíos, lo cual, el apóstol Pablo vio la necesidad de tocar
este punto en su carta.

“Os alabo, hermanos, porque en todo os acordáis de mí, y retenéis las instrucciones tal como os las
entregué. Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la
mujer, y Dios la cabeza de Cristo” (vs. 2,3).

El apóstol Pablo antes de todo elogia a los corintios por acordarse sienpre de él y por retener las
instrucciones tal como se las entregó, y esta vez él esperaría lo mismo a que ellos continuarían
siendo obedientes en retener estas nuevas instrucciones que traerían la solución sobre el problema
incurrido tocante a la actitud irreverente de hermanas que no usaban el velo durante la ministración.
Existe un orden divino inalterable y muy respetable en ser Cristo la cabeza de todo varón, y el varón
la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo. Este principio fundamental servirá como base sobre
el por qué la mujer cristiana debe de cubrir su cabeza, y el por qué el hombre no.

“Todo varón que ora o profetiza con la cabeza cubierta, afrenta su cabeza. Pero toda mujer que ora o
profetiza con la cabeza descubierta, afrenta su cabeza; porque lo mismo es que si se hubiese rapado”
(vs. 4,5).

El cristiano no debe usar ninguna clase de prenda como gorro, sombrero, cachucha, pañuelo, o cosa
semejante a éstas cuando está en la adoración. Si un cristiano usa montera durante el tiempo de la
ministración, está deshonrando no solamente su cabeza, sino que a Dios. Si en el mundo los
hombres se quitan el sombrero o cachucha como señal de respeto cuando están en frente de una
persona de alto prestigio o cuando están en lugares solemnes. Y si estos lo hacen, cuanto más los
cristianos lo harían cuando saben bien que al que está en el frente no se trata de un hombre común,
sino del Rey de reyes y Señor de señores. Con respecto a la mujer, le es deshonroso tener la cabeza
descubierta en el momento de la adoración; si una cristiana ora o profetiza con la cabeza descubierta
es sinónimo para Dios como tener la cabeza rapada. La misma naturaleza le enseña a la mujer que le
es deshonroso cortarse el cabello o raparce; igualmente le es deshonroso para Dios que una cristiana
ore y profetice sin cubrir su cabeza. La mujer que se corta el cabello como varonil, afrenta su cabeza,
pues ha perdido la moralidad, su postura feminina. Antes a las mujeres que se cortaban el cabello
como hombres, eran vistas como mujeres que habían perdido su dignidad, las cuales eran
consideradas como prostitutas o lesbianas; pero hoy en día es muy común ver a una mujer con su
corte de cabello como el de un varón. Hemos visto como la sociedad se ha venido degenerando a
través de los tiempos, lo que antes era una vergüenza, hoy está de moda.

“Porque el varón no debe cubrirse la cabeza, pues él es imagen y gloria de Dios; pero la mujer es
gloria del varón”. “Por lo cual la mujer debe tener señal de autoridad sobre su cabeza, por causa de
los ángeles” (vs. 7,10).

El hombre no debe cubrir la cabeza, y la razón es muy clara, porque Cristo es la cabeza; y si éste se
cubre, no está reconociendo a Cristo como su cabeza, y lo está deshonrando. En cambio la mujer se
cubre, porque es gloria del varón. Cuando Pablo dice que la mujer es gloria del varón, o que el varón
es la cabeza de la mujer, no está hablando de superioridad, de dominio o control, sino de
procedencia; y para que el hombre no se valla a otro extremo, él dice: “Pero en el Señor, ni el varón
es sin la mujer, ni la mujer sin el varón; porque así como la mujer procede del varón, también el varón
nace de la mujer; pero todo procede de Dios” (vs. 11,12). El propósito por la cual la mujer debe de
usar el velo es para tener señal de autoridad sobre su cabeza, por causa de los ángeles. Si ella no se
cubre su cabeza, está rechazando la posición autoritaria que Cristo le da, está demostrando una
actitud irreverente hacia Dios y no está obedeciendo a la palabra del Señor.

“Juzgad vosotros mismos: ¿Es propio que la mujer ore a Dios sin cubrirse la cabeza? La naturaleza
misma ¿no os enseña que al varón le es deshonroso dejarse crecer el cabello? Por el contrario, a la
mujer dejarse crecer el cabello le es honroso; porque en lugar de velo le es dado el cabello. Con todo
eso, si alguno quiere ser contencioso, nosotros no tenemos tal costumbre, ni las iglesias de Dios” (vs.
13-16).

El apóstol Pablo pregunta: ¿Es propio que la mujer ore a Dios sin cubrirse la cabeza? La respuesta a
esta interrogante está dividida, unos dicen sí, y otros dicen no. Es menester leer minuciosamente el
contexto para poder dar una respuesta correcta basada a la palabra del Señor. Muchos ministros han
malinterpretado esta parte en creer que el cabello sustituye el velo, lo cual la mujer no necesita cubrir
su cabeza. Si esto fuera cierto, no habría razón del por qué el apóstol Pablo habría dicho estas
palabras: “Porque si la mujer no se cubre, que se corte también el cabello; y si le es vergonzoso a la
mujer cortarse el cabello o raparse, que se cubra” (v. 6). Parece ser que el apóstol Pablo se
contradice, porque en el verso 6, manda a la mujer a que se cubra, pero en el verso 15, dice que el
cabello toma el lugar del velo; entonces cual parte hay que aceptar, el verso 6 o el verso 15, hay que
aceptar las dos partes porque ambas contienen una verdad. En realidad lo que el apóstol Pablo está
diciendo es que cuando la mujer anda en su oficio cotidiano, ella no necesita usar el velo todo el día,
porque para eso le es dado el cabello, pero cuando la mujer ora o profetiza debe de usar el velo
porque en ese caso el cabello no lo sustituye. Existen iglesias en donde los ministros les enseñan a
las mujeres en usar siempre el velo, y hasta cierto punto las obligan; en cualquier lugar que vallan,
estas cristianas siempre llevan consigo el velo, y por ningún motivo se lo quitan. Estos pastores
legalistas están enseñando mal a las hermanas y no entienden que en lugar del velo le es dado el
cabello. Cuando el apóstol Pablo dijo de que ellos no tenían tal costumbre, ni las iglesias de Dios, es
posible que se refería a que las mujeres no usaban el velo, sino solamente para orar o profetizar, o
pudiera también referirse a que ellos no tenían la costumbre de obligar, forzar o imponer el uso del
velo.

Queda resuelto que el velo debe usarse solamente cuando la mujer ora o profetiza, y la biblia no está
hablando a todas las mujeres en general, sino a las mujeres cristianas porque son ellas las que oran
o profetizan, pero las mujeres mundanas no oran y ni mucho menos profetizan. El velo no es un
atuendo identitario, no quiere decir que las cristianas que lo usan, signifique que sean más
espirituales que las otras; el velo es un símbolo autoritario, por causa de los ángeles.