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Sentado en mi escritorio, me encuentro con la mirada nerviosa y con los

sentimientos encontrados que se hace inexplicable. No sé cómo despedirme de


ustedes a quienes tengo tanto cariño. Ahora me doy cuenta de lo difícil que va
a ser escribir estas líneas. Ojalá hubiese sido de otra forma, pero dadas las
circunstancias, no va a ser posible. No pregunten el por qué, a veces las
respuestas son complicadas.

Sonará raro describirlo de esta forma y un poco académico tal vez, pero en
esta posición tiendo a ser ese verbo copulativo que necesita de ustedes. Pues
se convirtieron en ese complemento imborrable e irremplazable.

Déjenme decirles que he disfrutado un montón, durante todos estos meses, a


lado de ustedes. Me hicieron sentir niño nuevamente. A veces nos hemos
enfadado, a veces he tenido que reñir con ustedes, pero a pesar de ello
siempre hemos pasado muy buenos momentos, riéndonos y mejorando como
personas. Sus “Buenos días, buenas tardes, hasta luego” y vuestros chistes en
clase han conseguido convertir en los mejores recuerdos que se plasmarán en
mi memoria.

Ojalá hayan aprendido aunque sea un poquito, ojalá os haya dado buenos
consejos. No puedo contarles lo que vayan a encontrar por el camino, ni yo
mismo lo sé. Pero quiero que sepan que podrán apoyarse en mí si lo desean,
porque siempre estaré ahí para ustedes.

Recuerden que tienen algo que es único y especial: una herramienta de un alto
valor. Vuestra labor es encontrarla, aprender a usarla y ponerla a disposición
de los demás, ahí encontrarán la tarea que dejé pendiente: sus propósitos de
vida. Tú puedes hacer que el mundo sea diferente.

En el momento en el que lean el punto final de este corto escrito, una pequeña
parte de mí se quedará aquí para siempre, junto a ustedes. Porque estoy
seguro de que voy a ser incapaz de olvidaros. Así que, con un nudo en la
garganta que difícilmente podré quitar, les diré una cosa antes de que sea
demasiado tarde. Gracias a cada uno de ustedes por ser parte de mi vida.
Gracias por enseñarme mucho más de lo que cabría esperar de ustedes. Por
ser tan cercanos, por ser tan extrovertidos, por ser tan únicos. Simplemente
gracias por ser ustedes.

Recuerden que no todo acaba aquí, que el camino aún no ha acabado, que
esta despedida puede dejar de ser un “Adiós” para convertirse en un “Hasta
luego”. Al fin y al cabo solo depende de nosotros añadirle a ese punto y final,
sus correspondientes puntos suspensivos. Los quiero mucho.

Su profesor

Richard Orihuela
Estimados padres de familia, me dirijo a ustedes en esta oportunidad, no para
solicitarles, sino para agradecer por estos meses de trabajo en conjunto, ya
que sin ustedes mi labor como docente, principalmente como tutor, no habría
sido posible.

Hemos llegado al final de un nuevo año. Por este motivo quiero aprovechar la
ocasión para felicitar vuestra dedicación, haciendo y dando lo mejor por
vuestros hijos. Muchas gracias por el esfuerzo, ayuda y colaboración, directa o
indirectamente.

Agradezco de todo corazón la confianza que me brindaron para el cuidado de


sus hijos, que hoy se van forjando en roca firme como hombres y mujeres de
bien. Pues con ellos crecí espiritual y profesionalmente, me acompañaron,
vibraron, lloraron y rieron junto a mí. Me alegra muchísimo haberme cruzado
por sus caminos. Fue un privilegio ser su maestro.

Solo les pido que le acompañen a cada uno de sus hijos, en esta nueva etapa
que se avecina, como siempre lo han hecho. No dejen solos a sus hijos e
hijas, porque ellos y ellas les necesitan.

Que Dios les bendiga a cada uno de ustedes y que en estas fechas especiales
envuelvan el mejor regalo con el mejor papel: LA FAMILIA Y EL AMOR. ¡Feliz
Navidad y felices fiestas! Me despido con un hasta otra oportunidad.

Prof. Richard Orihuela

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