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¿QUÉ ES ESO DE MEDITAR?

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Una introducción para artistas marciales
Por el maestro zen (禪 chán) Benito Carral (Ben)
http://www.baolin.org

Meditación es una palabra ambigua. Cada persona parece entenderla de un modo diferente. Por eso deberíamos empezar aclarando qué significa meditar en el mundo chino, donde encontramos tradiciones como el confucianismo, el taoísmo o el budismo. En China, una manera de referirse a la meditación es con el término zhǐguān (止觀). Zhǐ (止) significa ‘parar, detener’; guān (觀), ‘observar, mirar’. Por tanto, podríamos decir que meditar significa «pararse y observar». Pero pararse y observar sigue siendo demasiado abstracto para un principiante. Si queremos entender qué es la meditación, necesitamos definiciones más prácticas. Así pues, ¿qué quiere decir parar? Parar (止 zhǐ) significa detener la mente que vagabundea sin propósito de aquí para allá, incapaz de concentrarse en nada; a veces, a esta mente la llamamos mente del mono. Así que, en pocas palabras, parar consiste en poner nuestra atención en un objeto determinado, es fijarnos en algo sin dejarnos distraer por otras cosas, incluidos nuestros propios pensamientos y emociones. Ahora que sabemos un poco más sobre el significado de parar ( 止 zhǐ), veamos qué significa observar. En el contexto de la meditación, observar (觀 guān) significa prestar atención a algo hasta comprenderlo de manera profunda. Por ejemplo, si queremos entender una determinada técnica marcial, necesitamos observarla con atención, sin pensar en otras cosas, hasta llegar a comprenderla, no solamente a nivel intelectual, sino también experiencial, haciéndonos uno con ella. Por tanto, zhǐguān (止觀 ‘pararse y observar’) significa fijar nuestra atención en algo y observarlo con cuidado hasta comprenderlo profundamente, como un gato que espera vigilante y paciente hasta que aparece el ratón. Ahora tenemos una idea más clara acerca de qué es meditar, pero todavía nos queda por explorar un asunto realmente importante: la motivación. ¿Para qué queremos meditar? ¿Qué esperamos conseguir con ello? ¿Cuál es nuestro propósito? Podríamos decir que, en la tradición china, las personas han meditado por tres grandes motivos: 1) para desarrollar su habilidad técnica (por ejemplo, su habilidad marcial), 2) para mejorar la salud y buscar la inmortalidad, y 3) para encontrar el camino (道 dào).

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Por ejemplo, la Canción de las trece posturas del tàijí quán (太極拳十三勢歌) dice: «Para cada una de las posturas, concentra la mente y considera su significado y aplicación» (勢勢存心揆用意). Es un buen ejemplo de cómo se aplica pararse y ver al boxeo (拳 quán). «Concentra la mente» (存心 cúnxīn) es pararse (止 zhǐ) y «considera su significado y aplicación» (揆用意 kuí yòngyì) es observar (觀 guān). Sin embargo, la misma Canción de las treces posturas nos aclara cuál es, según su autor, el propósito del tàijí quán (太極拳): «Si quieres saber cuál es el propósito final, consiste en prolongar la vida y una juventud que no envejezca» (想推用意終何在。益壽延年不老春。). Es decir, según la canción, la habilidad marcial sería una mera herramienta para conseguir la salud y la longevidad. En China siempre se ha tenido clara la relación entre salud y meditación. Por ejemplo, el maestro budista Zhìyǐ (智顗) (538-597) escribió en su Pequeño pararse y observar (小止觀):
Debes saber que si comprendes las prácticas de pararse (止 zhǐ) y observar (觀 guān), no hay enfermedad que no puedas curar con ellas. Sin embargo, hoy en día, las raíces de las personas son superficiales y no practican adecuadamente estos métodos; por eso han caído en desuso.

Pero ¿realmente el objetivo final del tàijí quán (太極拳) es prolongar la vida? ¿Acaso el propósito más elevado de la meditación es la salud? Llegados a este punto me gustaría compartir algo que el maestro zen (禪 chán) Nán Huáijǐn (南 懷瑾) cuenta en unos de sus libros:
Hay una vieja historia de un hombre famoso en un puesto gubernamental muy elevado que escuchó hablar de un taoísta que había vivido más de doscientos años y todavía parecía joven. Cuando le preguntó su secreto, el taoísta respondió: «Nunca me he acercado a una mujer». El funcionario quedó desilusionado y exclamó: «Entonces, ¿para qué sirve cultivar el tao (道 dào)?».

Obviamente, la pregunta clave es: ¿para qué queremos ser buenos artistas marciales?, ¿para qué queremos vivir muchos años? Eso es precisamente lo que pararse y observar ( 止 觀 zhǐguān) nos enseñará si entendemos la meditación como una puerta para conocer el camino (道 dào). El maestro zen (禪 chán) Xūyún (虛雲) (1840-1959) dijo:
El propósito del entrenamiento zen (禪 chán) es iluminar la mente y ver tu naturaleza esencial. Debes erradicar las impurezas de la mente para percibir el verdadero rostro de tu naturaleza esencial. Las impurezas de la mente son los pensamientos errantes y los apegos.

En otras palabras, el propósito de la meditación zen (禪 chán) es pararnos y observar nuestra mente hasta descubrir quiénes somos y qué queremos en realidad. Y los obstáculos que nos vamos a encontrar son los pensamientos
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errantes, esa mente del mono que no para quieta, y los apegos a nuestros hábitos negativos y a nuestras ideas acerca de quiénes somos y de qué es la vida. Ahora podemos comprender las palabras del llamado maestro de las cinco excelencias, Zhèng Mànqīng (鄭曼青) (1902-1975), que entre otras cosas fue maestro de tàijí quán (太極拳) y médico tradicional chino. Al hablar de su motivación para la práctica, dijo: «No aspiro a la inmortalidad, la riqueza o el respeto. Solo deseo escuchar el tao [ 道 dào] verdadero; entonces estaré satisfecho. Por eso no me atrevo a abandonarme y desperdiciar la vida». Así pues, la meditación más elevada consiste en parar y observarnos a nosotros mismos para llegar a comprendernos y saber, por ejemplo, quiénes somos y qué queremos realmente en la vida; así es como dejaremos atrás la ansiedad vital que caracteriza la vida de la mayoría de las personas. Por supuesto, la práctica de la meditación, de pararse y observar ( 止 觀 zhǐguān), nos ayudará a ser mejores artistas marciales y a mejorar nuestra salud, pero sería una pena que nos conformáramos con esos logros. Si queremos sacar el máximo partido a la meditación, y a nuestras vidas, el objetivo no debería ser otro que el del maestro Zhèng Mànqīng (鄭曼青) (19021975): «escuchar el tao [道 dào] verdadero».

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