Para que valga la pena

(La nueva Unidad Funcional de Ejecución Penal de
Mar del Plata)
Por Guillermo Nicora
Mediante Instrucción General de fecha 5 de julio de 2010 el Fiscal General del Departamento Judicial Mar del Plata dispuso la creación de la Unidad Funcional de Ejecución Penal. A continuación se brindan algunas respuestas preliminares de lo que entiendo debieran ser las tareas de esta novedosa estructura que ha sido puesta a mi cargo, y que busca cubrir la necesidad de una política criminal consistente en materia de ejecución de penas, como herramienta para la prevención del delito.

¿Para qué una Fiscalía de Ejecución?
Aunque el Código Procesal acusatorio que entró en vigencia en 1998 prevé la intervención de los fiscales en la etapa de ejecución (cuya judicialización fue una de las novedades), y que en el ámbito de la defensa pública de Mar del Plata hace ya varios años que funciona una Secretaría de Ejecución que depende directamente de la Defensoría General, nunca hasta ahora había sido posible (pese a su evidente necesidad) la conformación de una estructura específicamente destinada a Ejecución dentro del Ministerio Público Fiscal. Hacía falta, sin duda, un actor que represente en forma consistente y con objetivos específicamente definidos, el interés general de la sociedad en ese decisivo segmento del sistema penal. Hasta ahora, cada fiscal que había llevado adelante la investigación y el juicio, luego de obtenida la condena debía dictaminar y opinar sobre las múltiples incidencias que se producen durante la etapa de ejecución. Esta tarea, desperdigada en este Departamento Judicial entre una larga veintena de fiscales cuya principal tarea cotidiana es la dirección de la investigación criminal y la acusación en juicio de los presuntos culpables, recibía por lógica y por necesidad, menos atención de la necesaria. De hecho, en la mayoría de los casos resultaba virtualmente imposible trascender el mero rol dictaminador que el Código Procesal Penal parece reservar al fiscal en esta etapa, hacia la fijación de pautas comunes que fijen objetivos y metas de política criminal, y mucho menos, la coordinación de esfuerzos y la adopción de medidas que efectivamente tiendan a la consecución de esos fines. La nueva Fiscalía de Ejecución viene a cubrir esa necesidad, procurando generar las condiciones para que las penas cumplan la importante función que tienen por mandato constitucional: la reforma y rehabilitación social de los condenados.

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¿Cuáles son los objetivos de la Fiscalía de Ejecución?
Objetivos principales:
• • Procurar que las penas impuestas contribuyan en forma efectiva al objetivo constitucional de rehabilitación social del condenado. Aportar a la comunidad razones para confiar en la vigencia de la ley y en la eficacia del sistema penal como ultima ratio del sistema de gestión de la conflictividad social.

Objetivos vinculados a las penas privativas de libertad:
La pena de prisión debe dejar de ser sólo castigo (como lo es de hecho en un altísimo número de casos), para transformarse en una herramienta beneficiosa para la persona y la sociedad. Para ello se entiende necesario: • Hacer efectiva la vigencia de la Constitución y las leyes dentro de la prisión, no sólo por ser una obligación estatal, sino además como piso básico para el reconocimiento por el penado del valor positivo de las normas; Aprovechar la privación de libertad para procurar la superación de problemáticas adictivas, carencias educativas y otros factores de vulnerabilidad que pudieron favorecer la criminalización del penado; Promover entre la población penal la cultura del trabajo, la solidaridad, la educación, la promoción de derechos y la conservación o reconstrucción de lazos familiares, como estrategias de socialización; Sistematizar la información para una adecuada toma de decisión en materia de libertad condicional y otros beneficios tendientes al cumplimiento de los fines de la pena; Fomentar la resignificación social de la prisión y del proceso de reinserción social.

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Objetivos vinculados a las penas no privativas de libertad:
Las penas alternativas a la prisión no deben ser sólo “salidas baratas” del caso penal. Por el contrario, tienen un alto potencial para prevenir la reincidencia delictiva, aunque su valor en ese sentido hoy está subestimado y mal aprovechado. Para modificar esta situación desde la Fiscalía de Ejecución se procurará: • • • • Construir un sistema de control real y efectivo de las condiciones impuestas para la suspensión de la ejecución de penas privativas de libertad; Promover redes sociales que permitan y faciliten la imposición de reglas que aporten a la cultura del trabajo (formación profesional, tareas comunitarias, etc.); Coordinar los recursos existentes (y promover nuevos) para la adecuada atención de las problemáticas adictivas de los penados en libertad; Fomentar la revalorización social de las medidas alternativas a la prisión.

Objetivos vinculados a las medidas de seguridad
• Las medidas de seguridad que se imponen desde el proceso penal a las personas declaradas insanas acumulan a los de por sí graves problemas propios del sistema penitenciario, los no menores que padece el sistema estatal de salud mental. En este sentido, se procurará: ◦ Articular adecuadamente la intervención de la jurisdicción tutelar (Tribunales de familia) con la jurisdicción penal para la pronta reconducción de las medidas de seguridad a auténticos procesos tutelares;

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◦ Promover el diálogo interdisciplinario para la búsqueda de respuestas eficaces y apropiadas para que la medida de seguridad beneficie al insano y a la sociedad; ◦ Apoyar la investigación tendiente a una reforma integral del abordaje legal de los actos violentos protagonizados por personas insanas.

Objetivos vinculados a la suspensión de juicio a prueba
Si bien la suspensión de juicio a prueba no es una pena, mientras su control esté a cargo de los Juzgados de Ejecución se ha evaluado como conveniente al funcionamiento general del Ministerio Público Fiscal que sea la Fiscalía de Ejecución (y no las restantes Unidades Fiscales) la responsable del seguimiento de las reglas impuestas y de la reparación del daño a las víctimas (en los casos que así se haya impuesto), hasta el dictado del sobreseimiento o la revocación del beneficio.

¿Qué estrategias usará la Fiscalía de Ejecución?
• Despapelización: toda la gestión de la Fiscalía procurará desarrollarse con una drástica reducción del uso del papel como soporte de información o medio de comunicación. Se promoverá el empleo intensivo de las TICs tanto como sea posible y los restantes actores del sistema lo consientan. Informatización: se procurará recolectar y administrar eficientemente toda la información disponible sobre las causas en estado de ejecución, para apoyar la toma de decisiones en una base de conocimiento tan sólida y versátil como sea posible. Documentación: se procurará dejar adecuadamente documentados los cambios y decisiones de gestión y procesales que se vayan tomando, para empinar todo lo posible la curva de aprendizaje con la que se inicia la gestión de la Fiscalía. Al mismo tiempo, se procurará la recopilación de bibliografía especializada sobre todos los aspectos vinculados a la ejecución de las penas y medidas de seguridad, provenientes tanto del ámbito académico como de los sectores vinculados a la gestión. Coordinación interinstitucional: se promoverá firmemente la interacción con los actores del sistema que puedan beneficiar las acciones de la Fiscalía, y a su vez beneficiarse con ellas:  Juzgados de Ejecución Penal  Defensoría de Ejecución  Servicio Penitenciario  Patronato de Liberados  Organismos internacionales y ONGs vinculadas al tema carcelario  Universidades y centros de investigación especializados  Agencias públicas vinculadas a la temática que pertenezcan a otras jurisdicciones.

¿Ante qué tribunales interviene la Fiscalía de Ejecución?
El ámbito jurisdiccional excluyente de la Fiscalía de Ejecución son los Juzgados de Ejecución Penal del departamento judicial Mar del Plata. En forma excepcional, se intervendrá ante los Tribunales en lo Criminal competentes para la ejecución de sentencias que pasaron en autoridad de cosa juzgada con anterioridad a la puesta en funcionamiento del primer Juzgado de Ejecución departamental (causas que no han sido transferidas a éstos), y hasta el agotamiento de esas condenas.

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¿Qué temáticas quedarán relegadas para una eta pa posterior?
La temática a abordar es muy grande, todo lo que los recursos y la experiencia disponibles permite abarcar. Pero no debe perderse de vista que existen otros aspectos estrechamente vinculados con los objetivos señalados, cuya relación con la tarea de la Fiscalía de Ejecución permitiría mejorar fuertemente la cantidad y calidad de respuesta, pero que no podrán ser abordados desde el principio, aunque se procurará adosarlos en el mediano plazo a la esfera competencial de la Fiscalía (sea coadyuvando con los fiscales de investigación, sea reemplazándolos en estas tareas según se decida en cada caso): • • • • • • • Litigación y seguimiento sobre morigeración y cese de prisión preventiva en causas con sentencia condenatoria en etapa de revisión; Litigación y seguimiento sobre morigeración y cese de prisión preventiva en todo tipo de causas; Monitoreo y seguimiento de las condiciones de detención de las personas procesadas; Investigación y persecución penal de los delitos cometidos en ámbitos penitenciarios; Evaluación de riesgos procesales para apoyar la decisión y litigación de las restantes fiscalías sobre prisión preventiva y otras medidas cautelares; Certificación de antecedentes penales para uso de las restantes fiscalías; Informes pre sentenciales para apoyar la decisión y litigación referida a la determinación de pena en casos de cesura de juicio.

Conclusión
Este es, básicamente, el esbozo de un plan para la nueva fiscalía. No es posible aún (y esto deberá hacerse más temprano que tarde) fijar metas concretas y establecer planes más precisos que estas ideas generales. El tiempo dirá cuántas de las previsiones aquí expresadas serán cumplidas, cuántas reformuladas y cuántas desechadas. Pero he creído oportuno explicitar esta suerte de declaración de propósitos, para que, al tiempo de dar algunas explicaciones sobre lo que vendrá, convoque aportes y discusiones que sin dudas enriquecerán la experiencia. La apuesta es ganarle al escepticismo: si de verdad creyéramos que nada funcionará jamás en materia de penas, sólo quedaría el camino del abolicionismo militante, o la resignación de saberse un engranaje más de la “trituradora de carne pobre”. Tampoco es tolerable el cinismo de quienes se proclaman teóricos asépticos del sistema. Las víctimas tienen razones (quizás derecho, no lo sé) para exigir castigo. La sociedad debe aspirar a más que eso. Mientras existan conductas a las que se le asigne una pena (y no parece que vaya a decrecer esa tendencia en los próximos años, todo lo contrario), debemos ser bien claros en algo: o lo hacemos porque creemos que hay virtud en infligir dolor a algunas personas, en retribución al dolor que ellas causaron a otras (es decir, creemos que la violencia debe ser respondida con más violencia) o bien apostamos a que la espiral de dolor y violencia baje de alguna manera y evolucione hacia un lugar más virtuoso, en el que cada vez haya menos dolor, menos delito y menos violencia. Creo que la única forma de seguir pensando, explicando y haciendo funcionar el sistema penal, es encontrando una agenda que haga que imponer penas, sirva de algo. Es decir, que valga la pena.

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Mar del Plata, invierno de 2010. Copia de este trabajo disponible en: http://es.scribd.com/doc/45554944/Para-Que-Valga-La-Pena

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