DE VISTA

punto

U

no de éstos países es, indudablemente, Bolivia, hoy bajo la presidencia de Evo Morales Ayma, y si se concretan sus aspiraciones y las de sus seguidores... por 50 años más. Evo Morales fue elegido democráticamente con un 54 por ciento de la votación. Sí, su régimen, formalmente es democrático, aunque sus actitudes y decisiones demuestren lo contrario. Y claro, no es el único. El principal pilar de ésta extraña forma de gobernar en democracia la encabeza Cuba y su añejo dictador Fidel Castro. Su pupilo más destacado es sin duda alguna, Hugo Chávez de Venezuela y le siguen, además de Evo Morales, Rafael Correa de Ecuador, Daniel Ortega de Nicaragua y presidentes de países tan distantes y diferentes a los nuestros, como la República Islámica de Irán, en el Medio Oriente, así como Libia y Argelia.

¿Los lazos que unen a estos países con Bolivia?

La nueva izquierda, la vieja izquierda...

Sí. Estos son los cuatro pilares sobre los que se asienta una nueva forma de gobernar que sólo Dios y sus líderes –sino sólo dos de ellos–, saben a dónde conduce a más de media docena de pueblos: Esto es, a millones de personas.
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... el dictador y el prestamista de los marginados

Simplemente, la amistad de sus cuestionados presidentes con Don Hugo Chávez. Una amistad basada en sus riquezas petroleras, las luchas y esa heterodoxa forma de democracia. Aunque, paradójicamente, sus gobernantes “censuren” lo que no está de acuerdo a sus creencias o convicciones: sociales, políticas, raciales o religiosas. Hoy, en Bolivia, hay miles de cubanos, en su mayoría médicos que, enviados por su gobierno, atienden en centros de salud. Claro que, siempre hay “traidores” a la causa y algunos han “emigrado” pidiendo asilo, como ocurrió con Perú. Y es que, según afirman, estudiar en la universidad en Cuba, para luego trabajar de por vida sólo para el Estado, como retribución por lo recibido, sólo conduce a la dependencia y la miseria. ¿Su sueldo mensual? 25 dólares y punto, más el honor de trabajar para su país. En cuanto a Venezuela, a la cabeza de Don Hugo Chávez, es poco lo que se puede agregar. Para nadie es un secreto que Morales recibe millones de dólares en cheques con rúbrica y firma del mandatario venezolano y que el presidente boliviano se encarga de repartir a comunidades y municipios, sin orden ni concierto y menos, proyectos en mano. Los militares venezolanos, en Bolivia, se pasean como Pedro por su casa y nadie sabe porqué o para qué..

En tanto, como reflejo de un espejo, Don Evo repite palabras y conductas de su par venezolano. Como es el caso del cuestionamiento constante a Estados Unidos, a través de su embajador Philip Goldberg, quien hace pocos días reaccionó irónicamente ante la “propuesta” de Morales de trasladar la sede de las Naciones Unidas, de Nueva York, a otro lugar “no imperialista”: “A Bolivia le gustaría también cambiar la sede de Disneylandia”, dijo. La respuesta d e l e m b a j a d o r n o r t e a m e r i c a n o, causó indignación en el gobierno. El canciller afirmó que era una afrenta a todos los indígenas del continente y el representante norteamericano fue declarado “interlocutor no válido” hasta que pida disculpas por escrito. En resumen, un quiebre más en las frágiles relaciones diplomáticas con la mayor potencia del mundo. Un hecho que, sin duda, preocupa mucho, principalmente a los exportadores bolivianos y a todos lo empresarios en general. Y es que, ante la decisión rotunda de Evo Morales de no llegar a un acuerdo comercial con Estados Unidos, muchos sienten que su cabeza está en la guillotina. ¿A dónde exportarán sus productos?, ¿A Cuba y Venezuela?, ¿A países tropicales, por ejemplo, prendas de alpaca?. Claro que no suena tan descabellado si, en una visita a Bolivia, el Presidente de Irán quien luego se reunió con Hugo Chávez, prometió exportar a éste país, “leche de camello”. ¿? Esto, mientras, Morales y su gobierno, no decían ni pío sobre el veto de la ONU ante las aspiraciones nucleares del país del Medio Oriente y que obviamente van más allá de la paz y el desarrollo de su pueblo. Fue, definitivamente, tan peculiar y poco planificada la visita del presidente de Irán, que el gobierno no había preparado un sólo proyecto de inversión para el recibimiento de un préstamo de mil millones de dólares. Todo pareció indicar que Bolivia fue, tan solo, la antesala de Venezuela, a pedido de su mandatario. Ahora, con una asamblea constituyente ya fracasada, una comisión encabezada por el vice presidente Álvaro García Linera, parece pretender reemplazarla, claro que, con la democracia “a su manera”: En otras palabras, aquí se debate lo que el gobierno acepte y no más. Se espera pronto la visita de los presidentes de Libia y Argelia. ¿El motivo?. 45

Dictadores a la orden

Llamado por George W. Bush “el eje del mal”, lo cierto es que el eje de la “nueva izquierda” aún no tiene norte, sino, el camino de la autocracia y el totalitarismo.

Estos son los países que, de a poco, se han convertido en los seguidores fieles −por unos cuántos dólares− de don Hugo Chávez, admirador y seguidor de Fidel Castro. Así, el comandante con todo el poder que le da el petróleo hoy expande sus tentáculos y hace amistades con países tan lejanos como la República Islámica de Irán, y en el Medio Oriente con Libia y Argelia.

Habrá que preguntárselo a Don Evo o a Don Hugo Chávez, porque acá ni el analista más avispado sabe explicarlo. Lo cierto es que lo que sí anda mal es la relación con nuestros países vecinos. Como es el caso de Brasil, cuyo presidente Ignacio Lula Da Silva llamó hace poco a Morales “dictadorcillo”.

¿Y con el Perú?

Pues no obstante los grandes esfuerzos del Embajador peruano, nada parece estar sobre ruedas. Para muestra un botón: Aerosur, la única empresa de aviación boliviana que viajaba a Lima, 13 veces por semana, ya no lo hace. ¿La explicación? Lima ya no es base de negocios para Bolivia “por eso hemos cedido nuestros vuelos a Taca” (línea peruana). Y claro, como lo va a hacer y menos para el gobierno si allí está, el pilar que Chávez y sus discípulos, como Morales, esperaban ocupe el mandato peruano: Ollanta Humala. Un hombre al que Chávez dio su bendición públicamente en su programa dominical “Aló Presidente” y que, pese a ello, o por ello, no triunfó en 46

las elecciones presidenciales. Un hombre que está, de seguir las consignas chavistas, a hacer lo que Morales: dividir para reinar y no permanecerá en silencio, utilizando para ello el más mínimo descontento del pueblo en contra de Alan García. Humala es un pilar que perdió, como lo fue Andrés Manuel López Obrador, en Méjico. Por ello no llama la atención que hace algunos días, en una entrevista con una publicación mexicana, Morales haya afirmado que el gobierno de Felipe Calderón, en Méjico “es legal, pero no legítimo”. Estas palabras obligarán al canciller boliviano, David Choquehuanca, a viajar a Méjico y dar unas cuantas explicaciones. Llamado por George W. Bush “el eje del mal”, lo cierto es que el eje de la “nueva izquierda” aún no tiene norte, sino, el camino de la autocracia y el totalitarismo. Aquí en Bolivia, las protestas, marchas, gente que lucha en las calles, muchas veces enviada por el gobierno, muestran la falta de una base jurídica clara y de una economía que dé paso a las

inversiones, hace ver con un gran signo de interrogación el futuro de Bolivia. Hoy, los ingresos del gobierno, principalmente por impuestos a las petroleras, son mayores, pero las inversiones no llegan. La diversidad racial, económica y social se está convirtiendo en odio mutuo y cada vez se hace más difícil concebir la visión de país. Tener que cantar el himno nacional con el puño izquierdo en alto y la mano derecha en el corazón, sin saber porqué, es extraño, pero más aún lo es, recibir, como homenaje al “Ché” Guevara, –quien fue asesinado por fuerzas militares bolivianas en Valle Grande, cuando pretendió con otros guerrilleros invadir el país– un periódico como “La Razón”, de propiedad española y que ya recibió una fuerte reprimenda del Presidente Morales y la amenaza de ser nacionalizado, una edición con cuatro publicaciones gratuitas, con fotografías del mítico “Ché” Guevara y hasta un libro con su diario, mientras en todas las bases militares se rendía homenaje a los 55 soldados y oficiales caídos durante la captura del Comandante cubano. ¿La nueva izquierda? Se llame como se llame, lo cierto es que, al parecer, como afirma uno de los pocos objetivos e imparciales y más destacados de Bolivia, Roberto Barbery, “poco parece tener ésta izquierda de nueva y sí mucho de dictatorial y totalitaria”. Un concepto que, sin duda, habrá que tomar en cuenta, viniendo de un hombre de izquierda. ¿O no?. 47