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EFECTOS PERJUDICIALES DE LA LUZ SOLAR

OBJETIVO Este artículo tiene como objetivo el hablar sobre la relación existente entre la radiación solar con ciertas patologías. El sol participa de forma directa o indirecta en la etiología o agravamiento de estas enfermedades. INTRODUCCIÓN La radiación solar produce una serie de efectos positivos en el organismo: incrementa los niveles de vitalidad, induce una sensación de bienestar, estimula los procesos circulatorios y metabólicos y propicia la formación de vitamina D. Para lograr esta sensación de bienestar sólo es necesaria una pequeña dosis de luz solar. Cuando la exposición a la radiación solar es excesiva comienzan los problemas para nuestro organismo. A través de mecanismos protectores propios, la piel puede tener la capacidad de protegerse a sí misma frente a los efectos negativos de la radiación ultravioleta (UV). Las personas con pieles claras (fototipos I y II), aquéllas con pieles sensibles, los niños, y los individuos con trastornos de la pigmentación no poseen estos mecanismos de defensa tan desarrollados por lo que deberán tener un especial cuidado si se exponen al sol. Dentro de la radiación ultravioleta, los rayos UVA y UVB están implicados en las lesiones patológicas de la piel. Los rayos UVA penetran en el tejido conectivo, parte más profunda de la piel, y son la causa fundamental de la inmunosupresión y las lesiones crónicas inducidas por la luz, como el envejecimiento prematuro de la piel. También son responsables de la formación de radicales libres y de reacciones, tanto fototóxicas como fotoalérgicas. Los rayos UVB penetran en las capas celulares de la epidermis y son la causa principal de quemaduras solares, daño en el DNA y aparición de cáncer de piel.

EFECTOS DAÑINOS La radiación solar puede ser desencadenante directo de distintos procesos patológicos y, a la vez, producir un empeoramiento en el estado de salud de individuos que sufren diferentes patologías, que van desde las enfermedades autoinmunes, pasando por diversos trastornos oculares hasta, incluso, enfermedades infecciosas. Con el término fotodermatitis se agrupan las dermatosis que tienen una respuesta anormal a las radiaciones solares. Se pueden clasificar en: 1) Enfermedades idiopáticas que reaccionan a la luz 2) Reacciones de fotosensibilidad: fotodermatosis secundaria a agentes exógenos 3) Enfermedades agravadas por la luz solar

ENFERMEDADES IDIOPÁTICAS Pertenecen a este primer grupo las dermatitis que no poseen una etiología definida. Prurigo solar Es una fotodermatosis que afecta más frecuentemente a las mujeres. Se inicia durante la primera década de la vida. Los rayos UVB son los desencadenantes de la aparición, en las zonas expuestas al sol, de pápulas eritematosas, liquenificación y costras hemáticas. El síntoma principal es el prurito. En este tipo de patologías el mejor tratamiento es la prevención, por lo que se deben controlar las exposiciones a la luz solar y utilizar protectores solares. Hidroa vacciniforme Es bastante rara. Las lesiones aparecen durante la niñez, en la primavera y el verano, en la cara y zonas expuestas al sol. La fotodermatosis se caracteriza por la aparición de pápulas que se transforman en vesículas, simulando a la varicela. El tratamiento es preventivo y sintomático. Erupción polimorfa lumínica Se caracteriza por reacciones retardadas anormales a los rayos ultravioleta del sol, manifestándose en forma de lesiones variadas: eritema, pápulas, placas y vesículas. En cada enfermo predomina un tipo de lesión. Es el exantema solar más frecuente, con predominio del sexo femenino. Aparece al inicio de la temporada de sol y mejora al adquirir el bronceado. Las lesiones aparecen 18-24 horas después de exponerse al sol y duran alrededor de una semana. A menudo no sólo se afectan las zonas expuestas y se pueden observar en tronco, cuello y extremidades. La prevención es un factor importante para evitar esta patología. Urticaria solar Es una urticaria causada tras la exposición a la luz solar. Se suele presentar en adultos jóvenes. La sintomatología inicial es el prurito, seguido de habones localizados en la zona irradiada que se observan a los pocos minutos de la exposición y persisten durante horas, desapareciendo sin dejar lesiones residuales. Tratamiento sintomático y preventivo. Dermatitis actínica crónica Es una fotodermatosis crónica. Se conoce también con el nombre de dermatitis fotosensible o síndrome reticuloide actínico. Se presenta con placas eritematosas, pápulas y placas liquenificadas. Afecta a personas con un fototipo de piel alto (V y VI). Como en los anteriores, el tratamiento es preventivo. REACCIONES DE FOTOSENSIBILIDAD La fotosensibilidad a agentes exógenos es una reacción cutánea anormal, resultado de la combinación de una sustancia química, un fármaco o un producto fotosensibilizante, administrado por vía tópica, oral o parenteral, y la exposición a radiaciones lumínicas suficientes. Existen dos grandes categorías de reacciones de fotosensibilidad. Cada una tiene un mecanismo de acción diferente y ambas requieren luz ultravioleta, normalmente en el rango de los rayos UVA: Reacciones fototóxicas Estas reacciones son posibles en todas las personas que estén expuestas a dosis altas de un agente fototóxico y a una cantidad y longitud de onda del ultravioleta apropiada. Son reacciones que varían de un individuo a otro debido a diferencias en la absorción y metabolismo del agente, el grado de pigmentación de la piel, el grosor de la misma y a la

variabilidad genética. Normalmente, las lesiones tienen la apariencia de una quemadura solar exagerada, con sensación de ardor y formación de microvesículas o bien de urticaria. En la mayoría de los casos, se necesitan altas dosis del agente fototóxico y una cantidad sustancial de luz solar para provocar este tipo de reacción. No se requiere una sensibilización previa. Reacciones fotoalérgicas Son el resultado de una respuesta inmunológica a un antígeno producido en la piel al exponerse una sustancia fotosensibilizante a radiaciones solares. El agente fotoalérgico absorbe la energía radiante en la piel e inicia una reacción fotoquímica con producción de un hapteno que se une a las proteínas de la piel, dando como resultado la formación de un antígeno. Una exposición posterior al agente fotoalérgico y a la luz UV (rayos UVA, principalmente) induce una respuesta de hipersensibilidad retardada y una inflamación cutánea. Estas reacciones se presentan sólo en individuos con una determinada predisposición. Incluso dosis bajas del agente asociadas a la luz UV pueden provocar este tipo de respuesta en pacientes sensibilizados. Se manifiesta de forma similar a la dermatitis de contacto, con erupción eccematosa, edema y prurito intenso a las 12-24 horas después de la exposición al sol, con un pico a las 72 horas, involucionando en 15 días aproximadamente. La reacción está inicialmente limitada a la superficie expuesta al sol, pero con el paso del tiempo puede extenderse a zonas protegidas de la piel. Los pacientes afectados deben minimizar la exposición al sol al menos durante dos semanas mientras dure la erupción. Muchos fármacos fotosensibles pueden seguir administrándose siempre que la dosis del fármaco o la cantidad de luz UV disminuya por debajo del umbral a partir del cual se produce la reacción. Además de fármacos fotosensibles, hay también otros productos fototóxicos como algunos colorantes, perfumes, esencias de limón, bergamota y lavanda, y hasta algún filtro solar como el PABA. Diferencias entre fototoxicidad y fotoalergia Reacción fototóxica Reacción fotoalérgica

Características

Incidencia Reacción en la primera exposición Relación dosisrespuesta Sintomatología Lesiones cutáneas Período de incubación previo

Casi 100% Sí

Muy baja No

Sí Ardor, quemadura Eritema, edema No

No Prurito Vesículas, eccema Sí

Reacción cruzada con fármacos similares Formación de haptenos Activación de células de Langerhans Necrosis de epidermis Neutrófilos Edema de dermis Eosinófilos

No

No

No

Sí Sí No No

No No Sí Sí

ENFERMEDADES AGRAVADAS POR LA LUZ SOLAR Hay una serie de enfermedades que cuya sintomatología se ve agravada tras una exposición al sol. Este empeoramiento se puede deber tanto a las radiaciones ultravioleta, UVA ó UVB, como a la luz visible. La recomendación farmacéutica debe ser la utilización de fotoprotectores adecuados. Entre las principales enfermedades afectadas por la luz solar se encuentran: Porfirias Es una afección hereditaria o adquirida que lleva a un trastorno metabólico enzimático en la biosíntesis del grupo hemo y las porfirinas. Cada porfiria se asocia a una deficiencia enzimática y el metabolito acumulado y excretado es el sustrato de la enzima en cuestión. Las porfirias que presentan fotosensibilidad cutánea son principalmente las de origen eritropoyético. La fotosensibilidad puede ser aguda o crónica. La aguda se caracteriza por ardor doloroso, edema y prurito. Episodios repetidos pueden dar lugar a cicatrices. La fotosensibilidad crónica se caracteriza por un aumento gradual de la fragilidad de las áreas expuestas al sol y que se manifiestan con vesículas y ampollas, que a menudo son hemorrágicas y se convierten en costras. Las porfirinas son fotosensibilizantes potentes y se piensa que producen fotosensibilidad cutánea por peroxidación de lípidos y activación del complemento. Las radicaciones visibles son las responsables de esta sensibilización, iniciando reacciones fotoquímicas en la dermis superior que culminan en muchas de las alteraciones cutáneas de los diferentes tipos de porfirias. Entre las principales porfirias fotosensibles se encuentran: o Porfiria congénita eritropoyética: conocida como la enfermedad de Günther. Es autosómica recesiva. Inicia ya en la infancia una fotosensibilización muy marcada. Las lesiones cutáneas se dan en las zonas expuestas al sol observándose la aparición de vesículas, costras, excoriaciones, cicatrices, hiper o hipopigmentación, hirsutismo

en forma de lanugo y poiquilodermia (eritema telangiectásico generalizado que forma una red de mallas capilares en cuyo centro la piel se atrofia). o Porfiria cutánea tarda: es la porfiria más frecuente, resultante de la deficiencia de la enzima hepática decarboxilasa uroporfirinógeno. Se clasifica en esporádica y hereditaria. Las manifestaciones aparecen en la segunda década de la vida con la presencia de ampollas, vesículas, costras hemáticas y ulceraciones principalmente en manos. También puede haber hipertricosis en cara y cuerpo e hiper o hipopigmentación. Se debe evitar la exposición al sol. Protoporfiria eritropoyética: deficiencia de la enzima ferroquelatasa. En la infancia se inicia la fotosensibilización, con sensación de prurito y ardor en cara y dorso y alas de la nariz. Estos síntomas aparecen a los treinta minutos de la exposición al sol y se presentan como placas eritematosas de aspecto urticarial que al desaparecer dejan unas manchas atróficas e hipocrómicas.

o

Xeroderma pigmentoso Es la incapacidad hereditaria para reparar los daños producidos en el DNA por la luz ultravioleta. Es una patología hereditaria autosómica recesiva, con una incidencia de 1-2 personas por cada 100.000. Los enfermos son extremadamente sensibles a la porción ultravioleta de la luz del sol y la exposición a ella daña el DNA de las células cutáneas. Rápidamente se desarrolla atrofia de la piel, pigmentación moteada, telangiectasia y cánceres cutáneos. Las personas afectadas desarrollan deformidades que van en aumento después de cualquier exposición intermitente a la luz solar. Las lesiones de la piel cancerosas se presentan con frecuencia antes de que el niño tenga 5 años de edad. Estas personas no deben exponerse al sol y tienen que utilizar filtros solares con un alto índice de protección. Lupus eritematoso Es un trastorno autoinmune inflamatorio crónico que puede afectar a muchos sistemas del organismo, incluyendo la piel, articulaciones y órganos internos. Afecta ocho veces más a la mujer que al hombre. Se presenta a cualquier edad pero con mayor frecuencia entre los 10 y los 50 años. El curso de la enfermedad varía al igual que los síntomas según el individuo. La exposición solar puede producir nuevas lesiones o exacerbar las existentes. En la piel aparece una erupción en las mejillas y en el puente de la nariz que empeora con la luz solar. Una erupción más difusa puede aparecer en otras partes del cuerpo que se exponen al sol. Los efectos de la radiación UV sobre la piel del enfermo lúpico pueden deberse a la combinación de factores como: liberación de mediadores proinflamatorios, expresión de antígenos e inmunomodulación. Herpes simple labial Conformado por dos tipos de virus, el VHS-1 y el VHS-2. Produce manifestaciones mucocutáneas. El mecanismo por el cual las radiaciones UV reactivan al herpes virus no está bien establecido, aunque una de las posibilidades es que el daño epitelial producido da lugar a la liberación de mediadores de la inflamación que viajan a través del nervio al ganglio, donde directa o indirectamente causan reactivación. Una variedad de los mediadores químicos es liberada en el sitio de la inflamación incluyendo prostaglandinas, las cuales

juegan el papel más importante en la inducción de eritema por radicación UV. Varicela Se ha observado una influencia entre la radiación UV y la infección por varicela, principalmente con los rayos UVB, ya que provoca recurrencias y brotes del virus. Pelagra Enfermedad carencial ocasionada por deficiencia de vitamina B3 (niacina) o de su precursor, triptófano. Se expresa principalmente en piel, mucosas y SNC. En piel cursa con dermatosis que presenta eritema, descamación, vesículas e hiperpigmentación. La exposición solar produce dermatosis bilateral en áreas expuestas. Una lesión característica es el “Collar de Casal” que se caracteriza por placas eritematosas, liquenificadas y con escamas alrededor del cuello y del tronco. Psoriasis Es una dermatosis inflamatoria relativamente frecuente, crónica y recurrente caracterizada por placas eritematoescamosas bien circunscritas de diversos tamaños y cubiertas por escamas blanquecinas o plateadas. Los sitios más afectados son el cuero cabelludo y las zonas extensoras de las extremidades. La luz solar ayuda a mantener la piel limpia de lesiones siempre que la exposición sea durante breves periodos de tiempo y evitando las quemaduras solares, que pueden desencadenar exacerbaciones. Síndrome de Rothmund-Tompson Síndrome hereditario, autosómico recesivo. Presenta fotosensibilidad que aparece al año de vida. Se muestra con edema, eritema, telangiectasia y hiper o hipopigmentación. Se afectan la cara, y dorso de las extremidades. La exposición al sol parece ser indispensable para la aparición de las lesiones, que pueden llegar a ser ampollas. Dermatitis atópica Normalmente el sol produce un efecto beneficioso en los pacientes con dermatitis atópica, sin embargo, pueden presentar una exacerbación de su padecimiento por el prurito posterior a la exposición a las radiaciones UV (concretamente, los UVB). Las lesiones se distribuyen en áreas fotoexpuestas. Liquen plano actínico Las lesiones se presentan en las zonas fotoexpuestas como la cara, zona “V” del escote y dorso de las manos. Son pápulas liquenoides características que se exacerban con la exposición solar. Rosácea Es una dermatosis crónica inflamatoria localizada en la cara y se caracteriza por eritema, pápulas, pústulas y telangiectasias. La exposición excesiva al sol es un factor que participa en su etiología y produce una ruborización y exacerbación del eritema. Melasma Es una melanosis adquirida caracterizada por manchas de café que predominan en áreas expuestas de la cara. Las manchas son irregulares y bien delimitadas. Ocurre en mujeres durante el embarazo y menopausia o que toman anticonceptivos orales. La predisposición

genética, ciertos ingredientes cosméticos y la exposición solar son factores primordiales en la aparición del melasma. Pénfigos Grupo de enfermedades mucocutáneas autoinmunes ampollosas. Puede ser inducido o agravado por la exposición solar. Queratosis folicular (Enfermedad de Darier) Es una dermatosis con herencia autosómica dominante con alteración en la síntesis y diferenciación de la epidermis. Se caracteriza por pápulas verrucosas que tienden a coalescer formando placas en áreas seborreicas, principalmente en orejas y nariz. La enfermedad se exacerba en verano, induciéndose o empeorándose las lesiones tras una exposición o quemadura solar.

DAÑO OCULAR Un exceso en la exposición a los rayos ultravioleta (UV) es perjudicial para nuestra salud ocular, ya que se podría quemar la córnea y también dañar a la retina. Una exposición solar continuada, a lo largo de los años, sin ningún tipo de protección puede predisponer a una degeneración macular y también incrementar de forma significativa el riesgo de desarrollar cataratas, concretamente cataratas corticales, en individuos de mayor edad. Cataratas Es la pérdida de trasparencia del cristalino. El cristalino es una lente transparente que tenemos detrás de la pupila y que nos sirve para enfocar nítidamente los objetos. Una catarata será más o menos avanzada dependiendo de si la disminución de transparencia es mayor o menor. Normalmente las cataratas se manifiestan por una lenta y progresiva disminución de visión, ésta aparece nublada, desenfocada, o como si se viera a través de un velo, y que no mejora al cambiar de gafas. La radiación UVB es una de las causas de la aparición de cataratas. Degeneración macular Es una enfermedad degenerativa que afecta al centro de la retina en personas mayores de 60 años. La retina es la parte de ojo sensible a la luz que está situada en la parte posterior del ojo, tiene la función de convertir la luz recibida en estímulos nerviosos que se trasmiten al cerebro. Es un tejido muy sensible y pequeñas alteraciones en ella pueden llevar a la ceguera. La porción central de la retina se llama mácula y es la parte responsable de la función visual fina y discriminativa, es la zona donde la visión adquiere perspectiva de espacio y sirve para leer, conducir u otras visiones más especializadas. En la prevención de ambas enfermedades es imprescindible la protección de los ojos con gafas de sol que nos resguarden frente a los rayos ultravioleta. La protección debe realizarse incluso en los días nublados ya que los rayos UV siguen actuando y pueden dañar a los ojos. Es muy importante proteger a los niños de la radiación UV. Más de la mitad del tiempo que pasamos al sol a lo largo de nuestra vida sucede antes de cumplir los 16 años.

SOL Y CÁNCER DE PIEL

La exposición al sol es uno de los factores que más se ha relacionado con el cáncer de piel y concretamente, con el melanoma cutáneo. Melanoma Es un proceso neoplásico producido a partir de la degeneración maligna de los melanocitos, células pigmentadas que existen normalmente en la epidermis y en ocasiones también en la dermis. Hay cuatro tipos fundamentales de melanomas: Melanoma lentigo maligno: se origina sobre lentigos malignos y aparece en la cara u otras áreas expuestas al sol, sobre todo en pacientes ancianos. Melanoma de extensión superficial: es el más frecuente. Suele ser asintomático y de menor tamaño que el lentigo maligno. Evoluciona en 1-5 años, haciéndose infiltrante y evidenciando áreas papulosas, nodulares o tumorales. Melanoma nodular: representa el 10-15% de los melanomas y se puede localizar en cualquier lugar del organismo y cuyo color varía. Suele confundirse inicialmente con un nevo pero rápidamente se hace tumoral. Melanoma lentiginoso acral: constituye la forma más frecuente de melanoma en pacientes de raza negra. Se origina en la piel palmar, plantar o subungueal. Una forma especial es la que aparece en las mucosas, ya que son de mal pronóstico. Cáncer de piel no melanoma Entre los más importantes se encuentra el carcinoma de células escamosas que se desarrolla en las capas intermedias de la epidermis y supone el 20% de todos los casos de cáncer de piel. Aparece en áreas que han estado expuestas al sol, en forma de abultamiento rojo y duro que va aumentando de tamaño teniendo un aspecto nodular con superficie verrugosa hasta convertirse en una úlcera abierta. Puede extenderse a cualquier parte del cuerpo a través del sistema linfático. Otro tipo es el carcinoma de células basales que es el más común de los cánceres no melanocíticos. Afecta a la capa inferior de la epidermis, formada por células basales en las zonas expuestas al sol como la cabeza y el cuello. De crecimiento lento, rara vez se extiende a otras partes del cuerpo. El aspecto que presenta es un pequeño abultamiento con una apaciencia suave y brillante. También puede tener forma de cicatriz, siendo firme al tacto. Es imprescindible una protección con filtros solares adecuados para prevenir la aparición de estas lesiones.

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