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Dignidad

Dignidad significa "calidad de digno". Deriva del adjetivo latino dignus,se traduce por "valioso"; es el sentimiento que nos hace sentir valiosos, sin importar nuestra vida material o social.

En hebreo se emplea la frase “Kevod HaBeriyot”( דובכ בה תוייר) para referirse a la dignidad humana. El concepto parte de que el hombre y la mujer (beriyot), cómo la obra cumbre de HaShem tiene una honra (valor intrínseco inmutable) fundamentada y ligada a la Honra de Su Creador.

Los Tannaim (rabinos de la Mishná) y los Amoraim (rabinos del Talmud) aplicaron el concepto de Kavod HaBriyot en sus interpretaciones y dictámenes de la halakhah. La Mishná explica el concepto de la siguiente manera:

"Ben Zoma dice: ¿Quién es honorable (mejubad)? Aquel que honra (mejabed) a sus semejantes (habriyot), como está dicho: “Porque a los que Me honran, los honraré y los que Me menosprecian, serán tenidos en poco” (Samuel I 2:30)" Mishnah (Avot 4:1)

El mismo concepto, y con una referencia aún más directa a la estrecha relación entre Honra (dignidad) Divina y la honra humana la trae Yeshua en Mateo 25: “…Entonces también ellos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, sediento, forastero, desnudo, enfermo, o en la cárcel, y no te servimos? Entonces les responderá diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a mí lo hicisteis.

Esto nos hace entonces comprender que el término hebreo para DIGNIDAD es KAVOD, traducido generalmente como HONOR y HONRA, y que el reconocimiento del mismo es la base para una actuación benevolente hacia nuestros semejantes (amor al prójimo).

La dignidad se sostiene entonces, en el reconocimiento propio de la persona como ser creado por Di´s y de sus semejantes en la misma cualidad, hace referencia al valor inherente y supremo del ser humano como ser racional, dotado de libertad, libre albedrío y poder creador. Por lo que de esto mismo pende el que todos merecemos respeto sin importar las diferencias racial, social, cultural, así como de sus creencias o formas de

pensar

del individuo así como el respeto a cualquier otro ser humano.

Al reconocer esto y desarrollar la tolerancia se afirma la virtud y la propia dignidad

El concepto de dignidad humana es fundamental para toda la humanidad. La Asamblea General de las Naciones Unidas, a raíz de la deplorable y vergonzosa muestra de odio e intolerancia del nazismo que recayó con más fuerza sobre los judíos en lo que conocemos

como HaShoa, aprobó la “Declaración Universal de los Derechos Humanos” el 10 de Diciembre de 1948.

Articulo1: “Todos los seres Humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos. Dotado como están de razón y conciencia, deben comportarse con los demás en un espíritu de hermandad”. “Rene Samuel Cassin, uno de los principales arquitectos de esta declaración y ganador del Premio Nobel de la Paz 1968. No oculta el hecho de que la idea de la dignidad humana y los derechos vino de las Escrituras. La dignidad humana está indisolublemente vinculada con los derechos humanos y la creencia en la fraternidad de toda la humanidad (es decir, se reconoce al hombre como creado por D¨s y el tronco común de descendencia para todos).

El ser humano posee dignidad por sí mismo, no viene dada por factores o individuos externos, se tiene desde el mismo instante de su nacimiento y es inalienable.

Hay un argumento clásico entre Rabí Akiva y Ben Azzai (Talmud de Jerusalén, Nedarim 9:4) en cuanto a que es el principio fundamental que resume toda la Toráh. Rabí Akiva creía que era el versículo (Levítico 19:18) "Amarás a tu prójimo como a ti mismo." Ben Azzai no estuvo de acuerdo y considera que fue el versículo (Génesis 5:1) "Este es el libro de las generaciones de Adán. El día en que Dios creó al hombre, se le hizo a imagen y semejanza de Dios. " Desde el principio de amar a tu prójimo como, se puede deducir "lo que es odioso para ti, no lo hagas a los demás." Esta es la versión de la Regla de Oro de Hillel el anciano (Talmud de Babilonia, Shabbat 31a)”.

Yeshua lo expresa así: Entonces los fariseos, oyendo que había hecho callar a los saduceos, se juntaron a una. Y uno de ellos, intérprete de la ley, preguntó por tentarle, diciendo: Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? Yeshua le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente (Devarim 6:4). Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo (Lev 19:18). De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.” Mateo 22:36-40

El que acepta la opinión de que toda la humanidad se hizo en la semejanza de Dios debe respetar todas las personas, independientemente de cómo s / él siente por ella / él (Pnei Moshe, véase también la Torá Temimah en Génesis 5:1). De hecho, el rabino Joseph Soloveitchik, uno de los grandes rabinos del siglo XX, hace que el punto de que la dignidad humana y la justicia social "están implícitos en el concepto bíblico de que el hombre fue creado a imagen de Dios "(Besdin, 1979: 190). Evidentemente, la importancia

de dignidad humana está ligada a la creencia de que Dios creó al hombre. De hecho, Amsel (1994) cita el Midrash (Génesis Rabba 24:7), que mantiene, que el insultar a una persona se ha insultado a su Creador, porque el hombre fue creado a imagen de Dios.

Obstáculos para formar o fortalece r el valor:

La falta de auto ‐ valoración o dignidad propia se aprende o se desarrolla. Si no se ha tenido un hogar donde se den las condiciones de respeto mutuo difícilmente el individuo podrá desarrollarla, es por ello la necesidad de conformar familiar so lidas y sanas con base en la palabra de Dios, en donde esta sea su método de crianza y desarrollo personal y familiar (mateo 7:24,25)

La sociedad se ha vuelto tan difícil, que no es de alarmarse (para el mundo) ver

de grupos familiares destrozados por la falta de amor propio y hacia los demás.

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eAw1,ctualmente la s mujer ha n tenido que cargar con la responsabilidad de salir adelante FG

S o las con l os hijos ( y los hijos de crecer solos) teniendo que ir a la calle y dejánd olos ( a la buena del mundo ) en casa , donde la TV es el papá y la mamá y en la cual lo que se transmite es perdición y malos hábitos en su mayoría, pervirtiendo así la imagen que se debe formar en el niño o la niña de sí mismos, y terminan siendo según l o que han recibido, llamando lo bueno malo y lo malo bueno (2 Timoteo 3:1 ‐ 3). Estos jóvenes y aquellos a los que no se les presta una atención adecuada ayudándoles y enseñándoles con ejemplo el amor por sí mismos son presa fácil para caer en vicios como la s drogas, la prostitución, la homosexualidad y otros con tal de pertenecer, ser aceptados o formar parte de un grupo.

Por ello es importante estar atentos y prestar atención a los hijos; claro está no es reprimir o estar como un policía encima del muchac ho, pero es muy importante dar ejemplo de vida sana, atención de calidad, comprensión, amor, aceptar cuando nos hemos equivocado y pedir perdón, permitir que sientan la suficiente confianza para compartir sus necesidades, que puedan sentir que somos de apo yo y no solo de crítica, para que no busquen concejo en otro lugar donde no sabrán orientarlos.

Es necesario tomar un tiempo diario para orar con los hijos y hablarles de lo importante que debe ser Dios en nuestras vidas ya que fuimos hechos a su imagen y semejanza, no importa cuán pequeños puedan ser los niños, pues desde allí comienza la siembra de la buena semilla.

Para la cultura o ccidental el ser digno es ser merecedor de algo por tus cualidades o destrezas.

Sin embargo, podemos ver reflejado en la T ORÁ que la dignidad no es algo exterior que depende de la valoración de otros sino de algo inherente, que corresponde a cada individuo por el hecho de haber sido creado a imagen de Dios (génesis 5:1)

Esa dignidad es el fundamento en el que se debe basar nu estra propia auto ‐ valoración y por medio de la cual debemos percibirnos a nosotros mismos.

Nuestra dignidad no depende de cómo nos perciban los otros, si hacemos o no grandes proezas, o si pertenecemos a un grupo específico de elite en la soc iedad .

Estamo s tan acostumbrados a estar pendientes de lo que dicen los demás que perdemos nuestro valor como seres humanos creados a imagen del ETERNO, y solo nos vemos a nosotros mismos a través de los ojos de otros . Si los valores de otros son indignos, esa será la vara por la cual mediremos nuestros actos a fin de formar parte de un grupo al cual deseamos pertenecer

Los seres humanos necesitamos el reconocimiento y el afecto del prójimo, la carencia de estos elementos básicos es destructiva aun cuando no falte nad a en cuanto a lo material. La propia dignidad de cada uno, dependiendo del sentimiento que le of rezcan o dejen de ofrecer los que lo rodean. Muchas personas recurren a todo tipo de método o maniobras con el fin de recibir aceptación y reconocimiento por pa rte de los demás.

Cuando pervertimos nuestro ser distorsionando la imagen de Dios en nosotros y nos rebajamos a ser menos que seres humanos, perdemos nuestra dignidad o al menos la extraviamos solo pudiendo recuperarla a través de la revelación del ETERN O en nuestras

vi das por medio de Mashiaj (J uan 1:12‐ 13), como sucedió en la parábola contada por Yeshua que habla del hijo prodigo. Esta dignidad es la dignidad fundamental, a esta es posible sumarle la que es propia de un reconocimiento público por nuestr os actos y o manera de vivir (Éxodo 28:1‐ 2)

El rabino Daniel Oppenheimer, señala en su libro “Banim Atem”

“ Si entendemos que la dignidad del ser humano “real” radica en su percepción correcta de constituir el Tzelem E ‐ l okin (semejanza de Dios) todo a quello que haga percibir una independencia o soberanía de Dios, distorsiona la realidad y por ende el respeto real propio, se traduce en ofuscaciones, soberbias de sí mismo, en detrimento de los semejantes. ”

“ Es común que las personas juzguemos a los que nos rod ean dándoles calificativos en relación a lo que creemos de nosotros mismos, lo vemos con nuestros rasgos, fuerza de voluntad, conocimientos y virtudes; percibiéndonos a sí como perfectos y dignos. Si pudiéramos ver en los demás y en nosotros mismos la semej anza de Dios, podremos apreciar la diversidad y las distintas virtu des que nos caracterizan a los seres humanos.”

Consecuentemente, las atrocidades del hombre contra su semejante se amparaban en la no aceptación o no desconocimiento de su dignidad, por ej emplo para justificar la esclavitud se decía que el esclavo no era persona humana, sino un objeto o un animal de campo. En aras de la religión, se decía que los negros al ser descendientes de Cam, no tenían privilegios por ser malditos.

En la época del col onialismo, se decía lo mismo del indio, que no tenía alma y por lo tanto no poseía dignidad humana. En tiempos del nazismo fueron los judíos, gitanos, minusválidos, enfermos mentales y homosexuales.

Es constante en la historia de la humanidad negar la dig nidad humana para justificar y justificarse en los atentados contra ella.

Así mismo, oculto en las ideologías socialistas procomunistas, se esconde la llama no sólo del antisemitismos, sino del racismo y de la exclusión de minorías, de igual manera se fort alece el abuso y maltrato sobre la dignidad humana, disfrazándose de obras en pro de la igualdad.

Sólo cuando la humanidad reconozca a HaShem como Creador y Rey, cesará la injusticia, el odio y los crímenes en contra de sus semejantes, porque la unidad en reconocerlo se vertirá en el reconocimiento de la igualdad y la armonía.

Sin embargo un exceso de dignidad propia (en detrimento de la dignidad del prójimo), puede fomentar el orgullo, pudiendo crear la sensación al individuo de tener derechos exclusivos ( privilegios) y crear un halo de superioridad que fundamente a sus mismos ojos la degradación y desprecio al resto de sus semejantes.

Personajes e Historia Bíblica :

La creación del hombre Gn 5:1

José no pierde su dignidad a pesar de ser “rebajado” a es clavo y luego a reo. Gen

39

Josué es revestido con la dignidad de Moisés Nm:27:18

En La parábola del hijo prodigo Juan 1: 12 ‐ 13, el hijo “vuelve en si” y se reconoce como creación de D¨s (dignidad inherente) aunque no olvida su pecado y entiende que no es digno de ser llamado “hijo” (honra especial diferente a los jornaleros) .

Su padre se la devuelve, a causa de su arrepentimiento .

La dignidad y su relación con o tros valores y mandamientos

Podemos decir que tanto los valores como los mandamiento dados por El Eterno son como el puente que nos conduce a una mejor relación y comunión con Dios y con nuestro prójimo.

Estos son algunos:

Parashá Itro

No tomes el Nombre de D´s en vano

Honra a tu padre y a tu madre para que tus días se alarguen en la tierra q ue Adonay tu Elohim te da

No Asesinarás

No Adulterarás

No robarás

No levantarás falso testimonio

No codiciarás

Parashá MIshpatim

Amarás al extranjero

No oprimirás (afligir) a la viuda, ni al huérfano ni al menesteroso

La ley relativa a la doncella deshonr ada

No maldecir a las autoridades (líderes de la comunidad)

No desvirtuar el derecho de la gente pobre

Parasha Kedoshim

Temerás a tu Madre y a tu Padre

No odiarás a tu hermano en tu corazón

No maldigas al sordo ni pongas tropiezo delante del ciego

No perviertas la justicia, ni favoreciendo al necesitado ni sobreestimando al poderoso.

Juzga a tu prójimo con rectitud

Amarás a tu prójimo como a ti mismo

No contamines a tu hija prostituyéndola, para que la tierra no se prostituya así misma.

Levántate ante las c anas (anciano de edad) y honra al anciano (aquel que tiene autoridad como líderes y maestros)

YESHUA DIJO:

Yeshua en Mateo 25: “…Entonces también ellos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, sediento, forastero, desnudo, enfermo, o en la cárcel, y no te servimos? Entonces les responderá diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a mí lo hicisteis.

Entonces los fariseos, oyendo que había hecho callar a los saduceos, se juntaron a una. Y uno de

ellos, intérprete de la ley, preguntó por tentarle, diciendo: Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? Yeshua le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente (Devarim 6:4). Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo (Lev 19:18). De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.” Mateo 22:36-40

El consejo de Hei (Exortaciones – Proverbios – Pensamientos celebres)

Hijo de los hombres, ¡hasta cuando volveréis mi hon ra en infamia, amareis la vanidad, y buscareis la mentira? (salmos 4:2)

Grande es su gloria en tu salvación; Honra y majestad h a s puesto sobre él

Salmos 49:20 El hombre en honra que no entiende, Semejante es á las bestias que perecen.

Pro 3:9 Honra á Jehová de tu sustancia, Y de las primicias de todos tus frutos;

Pro 3:10 Y serán llenas tus trojes con abundancia, Y tus lagares rebosarán de mosto.

Pro 3:35 Los sabios heredarán honra: Mas los necios sostend rán ignominia.

Pro 14:31 El que oprime al pobre, afrenta á su Hacedor: Mas el que tiene misericordia del pobre, lo honra.

Pro 16:31 Corona de honra es la vejez, Que se hallará en el camino de justicia.

Pro 19:11 La cordura del hombre detiene su furor; Y su honra es disimular la ofensa.

Pro 20:3 Honra es del hombre dejarse de contienda: Mas todo insensato se envolverá en ella.

Pro 21:21 El que sigue la justicia y la misericordia, Hallará la vida, la justicia, y la honra.

Pro 22:4 Riquezas, y honra, y vida, Son la remuneración de la humildad y del temor de Jehová.

Pro 26:8 Como quien liga la piedra en la honda, Así hace el que al necio da honra.

Pro 29:23 La soberbia del hombre le abate; Pero al humilde de espíritu sustenta la honra.

Mal 1:7 Que ofr ecéis sobre mi altar pan inmundo. Y dijisteis: ¿En qué te hemos amancillado? En que decís: La mesa de Jehová es despreciable. Mal 1:8 Y cuando ofrecéis el animal ciego para sacrificar, ¿no es malo? asimismo cuando ofrecéis el cojo ó el enfermo, ¿no es ma lo? Preséntalo pues á tu príncipe: ¿acaso se agradará de ti, ó le serás acepto? dice Jehová de los ejércitos.

Mal 1:9 Ahora pues, orad á la faz de Dios que tenga piedad de nosotros: esto de vuestra mano vino: ¿le seréis agradables? dice Jehová de los ejé rcitos. Mal 1:10 ¿Quién también hay de vosotros que cierre las puertas ó alumbre mi altar de balde? Yo no recibo contentamiento en vosotros, dice Jehová de los ejércitos, ni de vuestra mano me será agradable el presente. Mal 1:11 Porque desde donde el sol nace hasta donde se pone, es grande mi nombre entre las gentes; y en todo lugar se ofrece á mi nombre perfume, y presente limpio:

porque grande es mi nombre entre las gentes, dice Jehová de los ejércitos. Mal 1:12 Y vosotros lo habéis profanado cuand o decís: Inmunda es la mesa de Jehová; y cuando hablan que su alimento es despreciable. Mal 1:13 Habéis además dicho: Oh qué trabajo! y lo desechasteis, dice Jehová de los ejércitos; y trajisteis lo hurtado, ó cojo, ó enfermo, y presentasteis ofrenda. ¿ Seráme acepto eso de vuesta mano? dice Jehová. Mal 1:14 Maldito el engañoso, que tiene macho en su rebaño, y promete, y sacrifica lo dañado á Jehová: porque yo soy Gran Rey, dice Jehová de los ejércitos, y mi nombre es formidable entre las gentes.

Juan 5:22 Porque el Padre á nadie juzga, mas todo el juicio dio al Hijo; J uan 5:23 Para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió. Juan 5:24 De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me ha enviado, tiene vida eterna; y no vendrá á condenación, mas pasó de muerte á vida.