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Luz M A R Í A U H T H O F F L Ó P E Z

Doctora en Historia por la Universidad Nacional


Autónoma de México. Profesora titular de tiempo
completo en la Universidad A u t ó n o m a Metropolitana-
Iztapalapa. Es autora del libro Las finanzas públicas durante
la revolución. El papel de Luis Cabrera y Rafael Nieto alfrente de
la Secretaría de Hacienda (UAM-I, México, 1997), y ha
publicado diversos artículos en revistas especializadas y
varios capítulos en distintas obras. D e s e m p e ñ ó el cargo
de coordinadora de la licenciatura en Historia de la UAM-I
y del posgrado en Humanidades, línea de Historia, de la
misma institución. Es miembro del Sistema Nacional de
Investigadores. Su línea de investigación es la historia
económica e institucional de M é x i c o en los siglos X i x y X X ,

AMÉRICA LATINA EN LA HISTORIA ECONÓMICA, NÚM. 33


Resumen
En este trabajo se examina el crecimiento de la demanda interna
del petróleo y sus derivados durante el periodo comprendido entre
1925 y 1938. En este lapso, México transitó de una industria
eminentemente exportadora de petróleo crudo a la puesta en
marcha de una refinadora, con la que el consumo interno de
petróleo cobraría mayor relevancia. En este aumento del consumo
file importante la política económica de los gobiernos
posrevolucionarios que, a través de estímulos fiscales, el
establecimiento de organismos semioficiales y el control de precios
favorecieron la expansión de este mercado.

Palabras clave: México, industria petrolera, mercado interno,


política económica.

Abstract
This paper examines the raising of oil products in domestic
consumption along the 1925-1938 period. From just having
mainly crude oil export industry, Mexico shifted towards a
refining oriented one dealing with the internal oil market that
would became so gready important. Finally, it is pointed out how
the post revolutionary governments played a main roll on
supporting the sustained growing of oil internal consumption
through post revolutionary economical policies based on tax
exemptions, sui generis social organizations and, last but not least,
the oil price control established deliberately to strength the home
expanding market.

Key words: Mexico, oil industry, domestic market, economical


policies.

Fecha de recepción: abril de 2008


Fecha de aceptación: julio de 2008
LA INDUSTRIA D E L PETRÓLEO EN MÉXICO, 1911-1938:
D E L AUGE EXPORTADOR AL ABASTECIMIENTO
D E L MERCADO INTERNO.
UNA APROXIMACIÓN A SU ESTUDIO

Luz María Uhthoff López

P or lo general, la historiografía surgida a raíz de la expropiación


petrolera, en 1938, muestra que esta industria estaba al servicio de
los intereses extranjeros (léase de las grandes compañías petrole-
ras anglosajonas), cuyo principal interés era exportar el petróleo de México
en aras del mayor margen de ganancia posible. Esta historiografía consi-
dera que sólo después de la expropiación se incrementó la demanda
interna de petróleo, y que es a partir de entonces que éste energético
empezó a contribuir al desarrollo económico del país.
Si bien es cierto que a partir de la década de 1940 se acelera el proce-
so de sustitución de importaciones y se presenta un importante repunte
de la industria nacional -con el consecuente aumento en la demanda
interna de petróleo-, no debe soslayarse que esta demanda empezó a
incrementarse antes de la expropiación. Desde los últimos años de la
década de 1920 y plenamente en la década de 1930 se registró un notorio
aumento del mercado interno del petróleo. El declive de la producción
petrolera, la caída de los precios del petróleo, y el descubrimiento de
nuevos yacimientos en otros países, entre otros factores, provocaron que
las compañías petroleras extranjeras asentadas en el país buscaran colo-
car su producción en el mercado mexicano. A lo anterior se le agrega
una serie de cambios institucionales y la transformación de la economía
interna, lo que condujo a que el petróleo fuera un bien de consumo
interno altamente demandado.
Si bien existen pocos estudios que aborden la problemática del mer-
cado interno en los años de 1925 a 1938, observamos que durante esos

AMÉRICA LATINA EN LA HISTORIA ECONÓMICA número 33, enero-junio de 2010 [7]


8 Luz María Uhthoff López

años el sector exportador empieza a perder el dinamismo de años ante-


riores y de manera concomitante la industria vinculada al consumo inter-
no adquiere mayor relevancia. En este sentido, en algunas investigacio-
nes se resalta la importancia de los cambios institucionales que hicieron
1

posible la preferencia por el consumo interno y se subraya la adopción


de medidas, como el impulso de obras de infraestructura (que compren-
dió la construcción de caminos y presas), una nueva legislación y la crea-
ción de la banca de desarrollo. Además, se destaca la política del gobier-
no federal de otorgar estímulos fiscales a la industrialización, así como
un tratamiento tributario preferencial a aquellas ramas de la actividad
económica ligadas al mercado interno. En cambio, se dictaron leyes que
2

elevaron los impuestos a dos renglones fundamentales del sector


exportador: minería y petróleo. Cabe decir, además, que el producto de
estos impuestos se asignó a la inversión pública en obras de infraestructu-
ra, con el fin declarado de estimular el desarrollo del mercado interno. 3

Para algunos especialistas, durante la década de 1930 la industria se con-


vierte en el motor del crecimiento económico del país. Cabría preguntar-
se, en este contexto de redefinición económica, ¿cómo participa la pro-
ducción petrolera? y ¿en qué medida este energético se vuelve condición
indispensable para el crecimiento del mercado interno en esos años?
En principio, puede afirmarse que la demanda de petróleo estuvo vin-
culada al desarrollo económico de los procesos de industrialización y
urbanización.' Así, el transporte, la industria en general, y la del petró-
1

leo en particular, fueron los tres mayores consumidores de los produc-


tos petroleros.
En este trabajo se propone una primera aproximación al estudio del
abastecimiento de petróleo y sus derivados al mercado interno, en el
periodo previo a la expropiación petrolera de 1938. Para ello, ubicamos
el punto de partida en la etapa del auge exportador de 1911 a 1921, para
después examinar cómo poco a poco se inclina la balanza de la produc-
ción petrolera hacia el mercado interno, para llegar, en 1938, a represen-
tar 46% de la producción total. En este acercamiento al tema se estudian
los principales indicadores que dan cuenta del consumo interno de pe-
tróleo, principalmente en los ferrocarriles, la construcción de carreteras,
la industria automotriz y la industria en general.

1
Cárdenas, Industrialización, 1995, y Márquez, Concentración, 1992.
2
Reynolds, Economía, 1973, p. 52.
3
Ibid., p. 242.
4
Garza, Proceso, 1985, p. 254.
La industria del petróleo en México, 1911-1938 9

M É X I C O , IMPORTANTE A B A S T E C E D O R D E P E T R Ó L E O
D E L MERCADO MUNDIAL

El año de 1911 marcó el inició de la vocación exportadora del petróleo


mexicano, pues en esa fecha se rompían precedentes y la industria petro-
lera por primera vez exportaba 900 000 barriles. Con ello el México de
5

entonces se convertía en el cuarto productor mundial de petróleo, y las


empresas del estadunidense Doheney y del inglés Pearson controlaron el
90% de esa producción. Pero fue sobre todo en los años de la primera
6

guerra mundial -momento en que la demanda y los precios fueron lo


7

bastante atractivos para animar la producción en gran escala-, y con la


oportuna y perfectamente localizada Faja de Oro en la Huasteca
veracruzana, cuando la producción petrolera mexicana se volvió una
importante abastecedora del mercado mundial. El incremento fue tan
trascendente que en sólo siete años (para 1918) la producción se elevó a
63 828 326 barriles, con un valor comercial de 89 655 859 pesos, lo que
permitió que el país pasara a ser el segundo exportador de petróleo en el
mundo.
Cabe decir que el petróleo de exportación mexicano fue estratégico
en este escenario de la primera guerra mundial, al punto que las grandes
potencias se interesaron en influir en la situación interna, durante la
8

guerra revolucionaria, para garantizar el flujo de petróleo. De hecho,


entre los años de 1918 a 1921 la importación de México fue crucial para
Estados Unidos, en un momento en que sus reservas descendían. No hay
que olvidar que la contracción de la producción rusa implicó que el país
abasteciera más de la mitad de los requerimientos estadunidenses de
origen externo. 9

Así, los campos petroleros mexicanos fueron elevados a su máxima


capacidad de extracción en una época en que los mercados petroleros
del mundo estaban urgidos de petróleo. Es en este horizonte en el que

5
Santaella señala que el 25 de mayo de 1911 zarpó de Tampico el vapor Capitán A. F.
Lucas con el primer cargamento de petróleo mexicano enviado al extranjero; con anterioridad,
solamente se habían enviado pequeñas cantidades que nunca ameritaron fletar un buque-tan-
que. Santaella, Industria, 1919, p. 14. Véanse Manterola, Industria, 1938, p. 232; Bach y De la
Peña, México, 1938, p. 26, y Silva, "Cuestión", 1940, p. 50.
6
Haber, Maurer y Razo, "Wlien", 2003.
7
Con la guerra mundial el petróleo sufrió un cambio cualitativo derivado de la transforma-
ción tecnológica de la guerra; este energético fue considerado un producto vital para el esfuerzo
bélico porque la maquinaria fundamental (tanques, vehículos, submarinos, aeroplanos, etc.),
estaba propulsada por petróleo y sus derivados, además de que un número creciente de barcos
también lo consumía. Duran, "Petróleo", 1982, p. 56.
8
Manterola, Industria, 1938, p. 243, y Duran, "Petróleo", 1982, p. 64.
«Rubioy "Role", 2006, p. 83.
10 Luz María Uhthoff López

México se convirtió en el gran exportador mundial, sólo después de


Estados Unidos. 10

La bonanza exportadora se mantuvo durante los años de 1918 a 1921;


en ese lapso hubo una estrecha correlación entre la producción y la ex-
portación: dos terceras partes del petróleo mexicano se exportaba, y tan
sólo 6% de la producción se destinaba al consumo interno, en forma de
combustibles, lubricantes, aceites de alumbrado o ceras. 11

Después de esa cúspide de 1921 empezó el declive de la producción


petrolera. Durante los siguientes años la producción mexicana bajó de
manera consistente y precipitada, a tal grado que para 1930 su produc-
ción era sólo 20% de lo que había sido en 1921, y México sólo aportaba
3% de la producción mundial. 12

Si bien la industria petrolera ya no recuperó los niveles de produc-


ción alcanzados en 1921, continuó la exportación de productos derivados
del petróleo: gasolina refinada y kerosina hasta 1925, asfalto hasta 1927, y
gasóleo y lubricantes hasta 1929. Así pues, aunque en menor escala, los
productos refinados continuaron exportándose. De este modo, para 1924,
13

México todavía producía 46% del petróleo adquirido externamente por


Estados Unidos, y mantenía también sus exportaciones a otros países,
como Inglaterra, Alemania o Cuba.

H A C I A E L CONSUMO INTERNO D E P E T R Ó L E O

Como hemos visto, de 1911 a 1921 México fue uno de los más importan-
tes exportadores de petróleo en el mercado mundial. En esos años, el
auge del petróleo, junto con la minería, permitieron que el sector
exportador se convirtiera en el más dinámico de la economía. Tan rele- 14

vante papel desempeñó la industria petrolera que, para el año de 1921,


contribuía con la tercera parte de los ingresos federales.
Para la segunda mitad de la década de 1920, el sector externo empe-
zó a perder el dinamismo del periodo anterior. Entre otros cambios, la

10
De acuerdo con Haber, para 1921 México aportaba 25% de la producción de petróleo
en el mundo. Haber, Maurer y Razo, "When", 2003.
11
Brown, Petróleo, 1998, p. 164.
12
Haber, Maurer y Razo, "When", 2003.
13
Rubio, "Role", 2006, p. 86.
14
De acuerdo con Reynolds, el producto interno bruto entre 1910 y 1925 muestra un
incremento neto de 2.5% anual, debido en particular al comportamiento exitoso de los grandes
enclaves mineros y petroleros que, al quedar aislados de los efectos más serios de la fase militar
de la revolución, crecieron a una tasa de 5.6% anual. Así, en estos años, salvo el caso de la
minería y petróleo, la mayor parte de los sectores de la economía experimentaron descensos en
la producción. Reynolds, Economía, 1973, p. 45.
La industria del petróleo en México, 1911-1938 11

industria petrolera entró en declive, mermó su producción, disminuye-


ron los precios del petróleo en el mercado mundial y se descubrieron
nuevos yacimientos petroleros en otros países. En contraste, el mercado
interno empezó a crecer: la industria manufacturera, después de la crisis
del periodo revolucionario, se recuperó y expandió. También llegaron
nuevas inversiones estadunidenses a la industria, como la Ford Motors,
Dupont y Palmolive, Para algunos especialistas, entre 1925 y 1940, la
15

economía nacional experimentó cambios estructurales que le permitie-


ron sentar las bases para el proceso de sustitución de importaciones a
gran escala. Una transformación de fondo consistió en que la industria se
convirtió en el sector más dinámico de la economía. También la política
16

de los gobiernos posrevolucionarios desarrolló una serie de estímulos


para la promoción del mercado interno, y se llevaron a cabo cambios
institucionales dirigidos a la construcción de infraestructura, destacada-
mente la construcción de carreteras.
En particular, en lo tocante al petróleo, existió desde la etapa revolu-
cionaria la preocupación de fomentar su consumo interno. Con el cre-
ciente nacionalismo económico aumentó el interés para que la industria
petrolera, en manos del capital extranjero, contribuyera al desarrollo
económico del país. Este interés se reflejó en una serie de políticas públi-
cas aplicadas por los nuevos gobiernos revolucionarios. Así, en 1915, la
Comisión Técnica del Petróleo formuló un proyecto de ley que estable-
cería "un impuesto al petróleo crudo y sus derivados que se exporten", y
se exentaba de impuestos "al que se consumiera dentro de los límites de
la república", esa exención se propuso tanto para los productos de la
industria nacional como para los que provinieran del extranjero, dado
que proponía la libre importación. Con ello se gravaba a la exporta-
17

ción y se favorecía el consumo interno de petróleo. Otra de las preocupa-


ciones que se manifestaron con la revolución fue la de promover la in-
dustrialización del petróleo, para lo cual se gravó mayormente al petróleo
crudo que al refinado. 18

En 1921, en plena etapa del auge exportador del petróleo, se estable-


ció un impuesto a su exportación, quedando exento el que se consumía
internamente. Más adelante, en 1929, se fijó un impuesto a la importa-
ción de petróleo, con lo que se pretendía reducir la dependencia de las
importaciones y aumentar la demanda de la producción interna. En 19

15
Haber, Industria, 1992, p. 180.
16
Cárdenas, Industrialización, 1995, p. 9, y Márquez, Concentración, 1992, pp. 321-322.
17
Memoria, 1952, p. 354.
18
Manterola, Industria, 1938, pp. 315-316, y Memoria, 1952, p. 354.
19
Manterola, Industria, 1938, p. 348.
12 Luz María Uhthoff López

1932 se estableció un subsidio para la kerosina y el gas oil utilizados


como materia prima en las industrias de transformación, con lo cual se
les exentaba indirectamente del impuesto. La industria aeronáutica fue
20

igualmente favorecida con estímulos fiscales. En 1932 se definió un subsi-


dio para el fomento de la aviación comercial a favor de las compañías
que tuvieran servicios regulares para el transporte de pasajeros y carga.
Este subsidio consistió en descuentos sobre el impuesto al consumo de
gasolina.
Además de esta política de estímulos fiscales dirigida a favorecer el
consumo interno del petróleo y sus derivados, existieron factores exter-
nos que orientaron la producción de las empresas petroleras hacia el
mercado nacional. Desde mediados de la década de 1920 el principal
comprador del petróleo mexicano, Estados Unidos, amplió sus fuentes
de abastecimiento, por lo que disminuyó su demanda de petróleo mexi-
cano. El descubrimiento de importantes yacimientos internos en California
(1923) y en Oklahoma (1927), así como el surgimiento de productores
emergentes en Venezuela y Persia y la recuperación de Rusia, aumentó
la oferta de petróleo y México fue desplazado en el mercado mundial,
particularmente en el estadunidense. A la baja demanda del petróleo
21

mexicano se agregó el establecimiento (en 1931) de un impuesto a la


importación del petróleo por el gobierno de Estados Unidos. 22

Por otra parte, para el abastecimiento del mercado interno se lleva-


ron a cabo importaciones de petróleo y sus derivados. Así, no obstante
que México era un importante productor de petróleo, las compañías
hicieron importaciones; esto es, porque en algunos casos les resultaba
más fácil importar derivados para algunas regiones distantes de los cen-
tros de abastecimiento. En general, la tendencia consistió en importar
cada vez más productos refinados que petróleo crudo. En 1925 el valor
de las importaciones sumó 12 884 822 pesos y para 1937 alcanzaba los
18 381 593 pesos. 23

Para 1933 el secretario de Economía, Primo Villa Michel, declaraba


que las empresas petroleras otorgaban una creciente atención al desarrollo
de los mercados locales, debido, entre otros factores, a la sobreproducción
y sobreabastecimiento de los grandes mercados del exterior. Con ello

20
Ibid., p. 15.
21
Rubio, "Role", 2006, pp. 87-88.
22
O'Connor señala que en 1931 el gobierno estadunidense adoptó varias medidas para
regular la industria del petróleo, entre las cuales estaba fijar cuotas de producción y el impuesto
a la importación de petróleo de 21 centavos de dólar por barril. Estas medidas obedecían a las
demandas de los productores independientes locales. O'Connor, Imperio, 1956, p. 89, y El
Universal, 10 de abril de 1933.
23
Manterola, Industria, 1938, p. 252.
La industria del petróleo en México, 1911-1938 13

-afirmaba el funcionario- la industria del petróleo dependía menos de los


cambios en el mercado internacional y favorecía el consumo interno. 24

Tenemos entonces que, en forma paralela al crecimiento del merca-


do interno, en los años de 1925 a 1938 hubo una mayor demanda de
petróleo, pero ¿en qué sectores de la economía se encontraban los mayo-
res consumidores de petróleo? De acuerdo con dos especialistas, en 1924
el consumo interno de petróleo era de más de 2 000 000 de metros cúbi-
cos, de los cuales las compañías petroleras consumían un poco más de la
tercera parte y los ferrocarriles, los automóviles, las industrias y el consu-
mo doméstico, el resto. Para ese año, el consumo nacional de petróleo
25

representaba 12% de la producción total, y ya para 1937 se triplicó para


alcanzar 46%. Lo más sobresaliente de esta situación era que este aumen-
to se registraba sobre todo en el consumo de productos refinados. 26

LA REFINACIÓN Y LOS DERIVADOS D E L PETRÓLEO

Sin duda, uno de los principales indicadores que permiten entender el


impacto de la industria petrolera en el mercado nacional se observa al
examinar cómo se llevó a cabo su propio proceso de industrialización.
La refinación del petróleo permitió un mayor consumo de los derivados
del petróleo: gasolina, combustóleo, gas oil, kerosina, lubricantes, 27 28

parafina y asfalto. Cada uno tuvo un efecto multiplicador en el proce-


29 30

so de industrialización que se vivió en esos años, impulsando el sistema


de transporte, propiciando el crecimiento industrial y cambiando los há-
bitos de consumo doméstico. Así, por ejemplo, el consumo de la gasoli-
na se dio paralelamente al desarrollo de la industria automotriz y la aero-
náutica, y el combustóleo fue utilizado por lo ferrocarriles.
Una de las primeras y más importantes refinerías que se estableció en
el país fue la de Minatitlán en 1909, y ya para 1924 existían 19. La mayo-
ría de ellas fueron instaladas por las compañías petroleras cerca de las

24
El Universal, 1 de abril de 1934,
25
Sterret y Davis, "Situación", 1994, p. 136.
20
Bach y De la Peña, México, 1938, p. 30. •
27
La kerosina se empleaba para el alumbrado, así como para la calefacción y para cocinar
en los hogares.
28
Los lubricantes se usaron principalmente en las industrias, en máquinas pesadas y de alta
velocidad.
29
La parafina sirvió para la fabricación de velas y cerillos, también como sustancia aislado-
ra e impermeabilizante, para la preparación de envases, para la elaboración de papel o cartón
parafinado y para usos medicinales.
80
El asfalto fue empleado para la pavimentación de carreteras, y también como
impermeabilizante.
14 Luz María Uhthoff López

zonas de explotación petrolera en la región de Veracruz y Tamaulipas.


La cercanía a las zonas petroleras obedecía al interés de que el petróleo
refinado fuera fácilmente exportado a través de los puertos de Tampico y
Tuxpan. Cabe decir que el gobierno federal tuvo un especial interés en
31

fomentar la industria de refinación, cuyos productos, como ya se mencio-


nó, pagaban un menor impuesto que el petróleo crudo. En 1920, el pre-
sidente De la Huerta expresaba: "El ejecutivo ha hecho todos los esfuer-
zos posibles para que se establezcan refinerías de petróleo en nuestro
país, pues considera que la refinación es propiamente la industria petro-
lera." Desde 1923, las autoridades señalaban la necesidad de mejorar
32 33

los procedimientos de refinación de las industrias petroleras, concreta-


mente resaltaban la necesidad de construir refinerías y oleoductos al inte-
rior del país para así aprovisionar a la meseta central, la zona de mayor
consumo de petróleo. Todo lo anterior con la finalidad de suministrar
combustible barato para la industrialización del país, así como industria-
lizar la agricultura y, en general, facilitar los transportes. 34

Un cambio cualitativo en la orientación del consumo de petróleo


estuvo marcado por el establecimiento -por parte de la compañía El
Águila- de la refinería de Azcapotzalco en la ciudad de México. En 35

1932 entró en operación esta refinería, teniendo una capacidad nominal


de destilación de más de 1 748 metros cúbicos diarios, que representaban
10.7% de la capacidad instalada en el país. El abastecimiento del merca-
36

do interno era su orientación principal, con el propósito de lograr la


distribución de productos derivados del petróleo en la zona de mayor
concentración poblacional y de más amplio consumo. Además, se conta-
ba con un oleoducto desde la zona de producción petrolera, permitién-
dole disponer del petróleo crudo necesario para la refinación sin grandes
recargos por el transporte del mismo. 37

La producción de refinados tuvo un comportamiento fluctuante. En


1921, año de la gran producción petrolera, alcanzó una cantidad máxima
de 11 309 417 metros cúbicos, pero después tendió a descender: en 1927,
fue de 6 418 292 metros cúbicos; en 1932 bajó aún más su producción,

31
Manterola, Industria, 1938, pp. 65-66.
32
La industria, 1993, p. 45.
33
Véase Revista de Hacienda, 28 de mayo de 1923, y Boletín del Petróleo, febrero de 1926.
34
Paredes, Problema, 1933, p. 69.
35
Lavín, Petróleo, 1979, p. 159, y Bach y De la Peña, México, 1938, p. 30.
36
Garza, Proceso, 1985, p. 248.
37
El oleoducto a la ciudad de México se integró de varias secciones, con origen en el
puerto de Tampico. La longitud total de este ducto fue aproximadamente de 489.3 kilómetros,
y dotó a esta ciudad de petróleo crudo para refinarlo en su propia planta. Para 1940, del petróleo
transportado por ductos llegaba a la capital 32%. Ibid., pp. 250-251.
La industria del petróleo en México, 1911-1938 15

como efecto de la crisis de 1929, y llegó en su cuota más baja a un monto


de 3 805 200 metros cúbicos, pero nuevamente se recuperó para 1937 y
alcanzó los 6 838 410 metros cúbicos. Lo destacable es que la propor-
88

ción de petróleo refinado tuvo un aumento notable, de tal manera que


en 1921 se refino 38% de la producción total; para 1934 se alcanzó el
porcentaje de 72.5, y en 1937 aumentó a 95.1%. Así, el país pasaba de
39

ser un exportador de petróleo crudo a un productor de refinados, y un


creciente porcentaje de estos refinados se destinaba al consumo interno.
La demanda interna crecía y las compañías petroleras aprovechaban esa
circunstancia para refinar el máximo posible. Cabe decir que un poco
40

más de la tercera parte del consumo interno del petróleo se destinó a la


misma industria petrolera, para su sistema de transporte, las calderas de
sus refinerías, sus plantas de bombeo, sus campamentos y, en general,
para cubrir sus servicios. El resto fue demandado para los ferrocarriles,
los automóviles, las industrias y el consumo doméstico. 41

El consumo interno de los productos refinados iba en aumento, mien-


tras el del petróleo crudo descendía (véase cuadro 1). De los refinados, la
fracción de mayor consumo era el combustóleo, que pasó de 709 442 42

metros cúbicos en 1926 a 2 209 362 metros cúbicos en 1937, triplicando su


producción. El combustóleo fue utilizado principalmente por los ferroca-
rriles. Después, en orden de importancia, siguió la gasolina, cuya pro-
ducción en 1926 fue de 127 334 metros cúbicos, y aumentó a 469 108
metros cúbicos en 1937, y se destinó a la industria automotriz y la aero-
náutica. Con una menor proporción figuraban los otros derivados de
petróleo, demandados por la industria y el consumo doméstico. Otro
aspecto digno de atención fue el alza en el consumo de petróleo registra-
do durante el gobierno de Cárdenas; lo anterior se explica, en parte, por
la política económica desarrollada por este gobierno de aumentar el gas-
to en obras de infraestructura e impulsar la industria. Así, por ejemplo,
hubo un mayor presupuesto para carreteras y ferrocarriles, que a su vez
demandaron un mayor consumo de productos refinados de petróleo. 43

38
Manterola, Industria, 1938.
89
Bacli y De la Peña indican que para 1937 la refinación de petróleo alcanzaba 95%,
mientras Padilla Aragón da la cifra de 87%, Bach y De la Peña, México, 1938, p. 30, y Padilla,
"Industria", 1958, p. 54.
Manterola, Industria, 1938, p. 136, y Paredes, Problema, 1933.
40

" Boletín del Petróleo, diciembre de 1926, julio de 1927 y junio de 1930.
42
En las estadísticas oficiales de la época se designa combustible a este derivado, pero en
algunos documentos se le menciona como combustóleo; para evitar confusión, con el primer
término utilizamos el de combustóleo.
43
Wilkie, Revolución, 1978, y Haber, Industria, 1992, p. 219.
C U A D R O 1 . C O N S U M O I N T E R N O D E P E T R Ó L E O C R U D O Y D E R I V A D O S , 1926-1937 ( M E T R O S C Ú B I C O S )

Años Totales Petróleo crudo Corribustóleo Gas oil Gasolina Kerosina Lubricantes Asfalto

1926 2 305943 1068499 709442 166422 127334 39014 16621 9874


1927 1881336 498944 825529 236997 155993 35011 17239 834
1928 1686543 230886 866919 130642 180 780 39337 18831 894
1929 1 771377 210616 995 528 73854 212217 41539 15894 3221
1930 1 781 191 230854 1003443 77403 238294 51701 15208 5648
1931 1944 100 642 042 835507 54245 184661 57 783 19374 5565
1932 1870492 379946 991086 82 754 189850 42283 19405 8320
1933 1994331 218495 1 144 779 95482 245410 41505 22652 9874
1934 2384041 138 716 1525 500 110150 305 769 49266 28 770 19192
1935 2 655 363 80549 1766431 140 118 331549 49085 34294 13051
1936 2 695 958 68357 1808036 84539 397917 36534 32029 22505
1937 3150055 108 873 2209 362 85 701 469 108 38368 38616 28 793

Fuente: Manterola, Industria, 1938.


La industria delpetróleo enMéxico, 1911-1938 17

L O S FERROCARRILES Y LA INDUSTRIA DEL PETRÓLEO

Como se mencionó, fue el combustóleo el derivado del petróleo de mayor


demanda en el mercado nacional; su consumo se triplicó en los años de
1926 a 1937. Este aumento en la demanda obedeció en gran medida al
consumo de los ferrocarriles. Desde el porfiriato este medio de transpor-
te empezó a sustituir al carbón por el petróleo. A diferencia de aquel,
44 45

el petróleo representó un combustible con mayores ventajas, en princi-


pio por, su mayor eficiencia calorífica, a la vez que requería de menor
espacio para su almacenamiento e implicaba una reducción de personal
en las locomotoras. Sin duda, es necesario examinar cómo en los ferro-
4{i

carriles se llevó a cabo el proceso de sustitución del carbón por el petró-


leo; el mejor conocimiento de este proceso permitiría comprender el
vínculo entre la historia de los ferrocarriles y la industria petrolera.
Para 1932, del total del consumo de derivados petroleros, cerca de
50% era requerido por los ferrocarriles. Las principales líneas ferrocarri-
47

leras demandaron una mayor disponibilidad de combustóleo y de otros


derivados de petróleo. Así, observamos que su demanda para el mismo
año llegó a la suma de 724 125 406 litros y era utilizado por las principa-
les líneas ferrocarrileras (véase cuadro 2).
Desde el principio los ferrocarriles aparecen estrechamente ligados a
los avatares del petróleo y sus derivados. Especialmente favorecieron su
consumo interno, al transportar a diferentes zonas de la república, pero
especialmente a la ciudad de México, una creciente carga de petróleo.
Así, entre 1926 y 1937 se movilizó, en promedio, un poco más de 1 000 000
de toneladas de petróleo, que representaron entre 6 y 7% del total de
mercancías transportadas por el ferrocarril. El transporte ferrocarrilero
48

de petróleo sólo fue superado por el de los minerales, que fueron la


principal carga de este medio de transporte. Entre los principales desti-
nos a donde llegaba el petróleo por medio del ferrocarril figuraba, en
primer lugar, la ciudad de México, a donde arribaba 36%. Debe mencio-
narse que esta ciudad no sólo era receptora de petróleo, sino que tam-
bién redistribuía a otras entidades del país. Después de la ciudad de
M é x i c o , otras ciudades a donde llegaba este abastecimiento eran:
Monterrey, Pachuca, Fresnillo, Guadalajara, Puebla, Tampico, San Luis

44
Véanse Brown, Petróleo, 1998, p. 49, y Kuntz y Riguzzi, Ferrocarriles, 1996, p. 336.
45
Cabe señalar que México no producía el suficiente carbón y tenía que importarlo. En
1912 el consumo de petróleo hizo bajar el consumo del carbón extranjero de 1 300 000
toneladas a 390 000 toneladas. Urbina, Cuestión, 1915, p. 32.
46
Boletín de Petróleo, septiembre de 1925.
47
Paredes, Problema, 1933, p. 72.
48
Manterola, Industria, 1938, p. 156.
18 Luz María Uhthoff López

C U A D R O 2. C O N S U M O DE PETRÓLEO
POR LOS FERROCARRILES EN EL AÑO DE 1932
(CANTIDADES EN LITROS)

Tehuantepec 21641264
Ferrocarril Mexicano 41433 197
Minatitlán a El Carmen 731 564
Sud Pacífico División Sonora 25 433 552
Sud Pacífico División Sinaloa 23085 192
Tijuana-Tecate 1097091
Interoceánico División Puebla 50 525 342
Interoceánico División Jalapa 46 638 369
Monte Alto 745 467
Querétaro 73 698 856
Centro 58 047 848
Cárdenas 82 508 763
Golfo 43 674291
Guadalajara 33152953
Monterrey 68823 165
Pacífico 30177651
México 42 737 034
Torreón 51 923 790
Sureste 28070017
Total 724 125406

Fuente: Boletín de Petróleo, abril, mayo y junio de 1933.

Potosí, Torreón, Tolteca, Chihuahua, entre otras. Como vemos, el petró-


leo preferentemente se destinaba a los centros industriales y urbanos de
mayor población.

E L P E T R Ó L E O Y L A CONSTRUCCIÓN D E CARRETERAS

Después de la producción de combustóleo siguió en orden de importancia


la gasolina, que tuvo un gran crecimiento al pasar de 179 000 000 de litros
en 1926 a 504 000 000 en 1937. Preferentemente fue la naciente industria
49

automotriz la que hizo un mayor uso de este combustible y, en una menor

Bach y De la Peña, México, 1938, p. 34.


La industria del petróleo en México, 1911-1938 19

proporción, la industria aeronáutica. Así, de forma paralela al consumo de


la gasolina, durante estos años creció la planta vehicular, automóviles,
camiones de pasajeros y de carga (véase cuadro 3).
Asimismo, en el alto consumo de la gasolina de esos años influyó la
política económica del presidente Elias Calles, Una de sus medidas rele-
vantes al respecto fue la creación de la Comisión Nacional de Caminos.
Esta comisión quedó integrada por tres miembros que representaban,
respectivamente, al ejecutivo y a los secretarios de Hacienda y al de Obras
Públicas, y que tenía como principal objetivo desarrollar una política
constructora de caminos, así como la de crear un sistema nacional de
carreteras troncales. Para poner en marcha este programa de carreteras
50

se estableció un impuesto a la gasolina, y su producto se destinó tanto a


la construcción como al mejoramiento de los caminos nacionales. Junto 51

con la recaudación del impuesto a la gasolina aumentó la producción de


este combustible (véase cuadro 4). Y, cabe señalar, para el gobierno fede-
ral este impuesto terminó por convertirse en un recurso significativo en
sus ingresos, pues mientras que a finales de la década de 1920 y princi-
pios de la de 1930 los impuestos a la producción y exportación del petró-
leo descendían, los ingresos por el impuesto a la gasolina aumentaban y
compensaban de alguna forma este descenso.
Por otra parte, la construcción de carreteras demandó la producción
de asfalto, que de 9 874 metros cúbicos, en 1926, alcanzó los 28 793 me-
tros cúbicos en 1937 (véase cuadro 1). En ese entonces había carreteras
petrolizadas, revestidas y de terracerías, y se llegaron a construir 9 929
kilómetros. Hacia 1927 se terminó de construir la primera carretera Méxi-
co-Puebla, para después continuar a Veracruz. Más tarde fueron trazadas
las de México-Pachuca, México-Toluca, México-Acapulco y, en 1928-1929, las
de México-Laredo y Nuevo Laredo-Matamoros. De 1927 a 1930 se cons-
truyeron 1 426 kilómetros, de los cuales sólo 37.9% tenía asfalto, siendo
los demás revestidos o de terracería. 52

Entre 1925 y 1928, periodo en que dio inicio al programa de cons-


trucción de carreteras, se construyeron 700 kilómetros, y para 1930 se
alcanzaron los 1 426 kilómetros. Fue en la época del presidente Cárde-
nas cuando se tuvo el mayor impulso a la construcción caminera, pues la
cifra de 1930 se multiplicó por siete hasta llegar a un total de 9 929 kiló-

50
Sterret y Davis, "Situación", 1994, p. 97.
51
Este impuesto se estableció con la cuota de tres centavos por litro a toda la gasolina
producida en el país e importada, después aumentó a cuatro centavos en 1929, en 1931 a seis
centavos y en 1933 se fijó en ocho centavos. Manterola, Industria, 1938, pp. 359-362, y
Santaella, Petróleo, 1937, p. 4-2.
52
Garza, Proceso, 1985, p. 279.
20 Luz María Uhthoff López

CUADRO 3. NÚMERO DE VEHÍCULOS


E N L O S A Ñ O S D E 1925 A 1937

Año Automóviles Camiones de pasajeros Camiones de carga

1925 40076 5476 7999


1926 43305 5344 9574
1927 44161 5137 11712
1928 49059 5 550 12525
1929 62461 6299 16031
1930 63073 6261 18331
1931 62 085 6287 19523
1932 59628 5296 20 702
1933 66445 6607 24497
1934 74212 6 973 27236
1935 64663 6828 23 792
1936 67166 7828 25688
1937 78155 8489 33 746

Fuente: Estadísticas, 2000, t. n.

C U A D R O 4 . C O N S U M O D E G A S O L I N A E I M P U E S T O S D E 1925 A 1937

Impuestos a la gasolina
Año Consumo en litros Impuesto por litro (enpesos)

1925 141295000 0.03 4 283 885


1926 179812000 0.03 5 392 360
1927 192264000 0.03 5 767920
1928 218 699000 0.03 6560970
1929 259267000 0.04 10371 148
1930 314538000 0.04 12581520
1931 272 202 000 0.06 16332 120
1932 259816000 0.06 15586960
1933 251 776 000 0.08 20 142 180
1934 327 069000 0.08 26 167 120
1935 352 896 000 0.08 28231 680
1936 423 979000 0.08 33918320
1937 504596000 0.08 40367680

Fuente: Caso, "Comunicaciones", 1961.


La industria del petróleo en México, 1911-7938 21

metros en 1940, De ese total, 48,1% (4 781 kilómetros) estaba asfaltado, y


el restante revestido o de terracería, Durante ese gobierno se concluyó
53

la carretera México-Laredo, que unía a la capital del país con el mercado


estadunidense, además de las carreteras México-Oaxaca, México-Gua-
dalajara y México-Veracruz, y otras en el centro del país. Así, como era
previsible, la construcción de carreteras aumentó la demanda de asfalto,
lubricantes y gasolina.
Cabe señalar que con la construcción de la red caminera, junto a la
reactivación de los ferrocarriles, se intercomunicó de mejor manera a los
centros urbanos e industriales, reduciéndose el costo de las transacciones
y, consecuentemente, se estimuló y amplió el mercado interno.

L A C I U D A D D E MÉXICO: PRINCIPAL C E N T R O C O N S U M I D O R D E P E T R Ó L E O

Como hemos visto, existen varios indicadores que muestran que la ciu-
dad de México fue la zona de mayor consumo de petróleo en el país. Por
una parte, esta ciudad se consolidó como centro de la red carretera y
ferrocarrilera nacional. También fue muy importante la construcción, en
1932, de la refinería de Azcapotzalco que, junto con su oleoducto, con-
virtió a la ciudad de México en la principal receptora de petróleo en el
mercado nacional. Ciertamente el interés de las empresas petroleras de
hacer esta obra de infraestructura fue cubrir la demanda de la principal
ciudad del país. En ese entonces la ciudad contaba con un poco más de
1 000 000 de habitantes y concentraba 27.2% de la producción industrial
nacional. Además de los transportes, ferrocarriles y automóviles, la in-
54

dustria fue el principal consumidor de productos derivados del petróleo,


por lo que su disponibilidad fue un factor de atracción estratégica para la
localización de diversas empresas industriales. Para 1936 una variada gama
de industrias consumía petróleo (véase cuadro 5); entre estas destacaban
una planta eléctrica, una productora de cemento y la misma refinería de
Azcapotzalco. Por ello, y a medida que la ciudad de México continuaba
su acelerado proceso de industrialización y crecimiento poblacional, las
instalaciones de esta refinería se fueron ampliando y modernizando. Para
1936 tuvo una producción de 763 354 metros cúbicos de derivados del
petróleo, ocupando un cuarto lugar en cuanto a producción, después de
las grandes refinerías de Tampico y Minatitlán, de la compañía El Águi-
la, y la de Tampico, perteneciente a la Huasteca Petroleum. 55

53
Ibid., y Haber, Industria, 1992, p. 219.
54
Garza, Industria, 1985, p. 248.
55
El petróleo, 1940, p. 116.
22 Luz María Uhthoff López

C U A D R O 5. C O N S U M O INDUSTRIAL DE PETRÓLEO
E N E L D I S T R I T O F E D E R A L E N 1936 ( B A R R I L E S D I A R I O S )

Planta eléctrica Nonoalco 2000


Cemento Mixcoac 480
Refinería Azcapotzalco 333
L a Consolidada 133
San Antonio Abad 80
Loreto, fábrica de papel 50
Tubos de albañil 50
Éuzcadi 45
Fierro y Acero de México 40
L a Magdalena 37.8
L a Hormiga 37.8
Vidriera México 53
Palmolive 31
Ánfora 30
L a Popo 26.6
La Carolina 25
Cervecería Modelo 23.3
Beneficencia Pública 20
El Pino, fábrica de aguarrás 20
Fábrica de jabón La Luz 19.6
San Ildefonso 18.9
Total 3535

Fuente: Noriega, Influencia, 1944.

E L PROBLEMA D E LOS PRECIOS D E L P E T R Ó L E O

Sin duda el principal obstáculo para el incremento del consumo interno


de petróleo era su alto precio. Especialistas de esa época coincidieron 56

en señalar la necesidad de que la producción petrolera se destinara en su


mayor parte al consumo interno, pero ubicaban el alto precio del petró-
leo como el impedimento más serio para lograr este objetivo. El domi-
nio que ejercían las grandes empresas extranjeras sobre la producción,
los medios de comunicación, la refinación y el almacenamiento, les per-
mitía fijar y controlar fácilmente los precios. Entre estas grandes compa-

Véanse Paredes, Problema, 1933, y Manterola, Industria, 1938.


La industria del petróleo en México, 1911-1938 23

nías estaban El Águila, Standard O i l , Huasteca, Sinclair, The Texas


Company y la Gulf, Como se sabe, los pequeños productores siempre se
vieron obligados a venderles su petróleo según la tarifa fijada por las
grandes compañías. Es de señalar que se carece aún de un estudio que dé
cuenta de cómo se llevó a cabo la competencia entre las grandes compa-
ñías petroleras por el dominio del mercado interno. 57

Así, resultaba el caso absurdo de que siendo México un productor


importante de petróleo, pagaba precios más altos que otros países
importadores o productores en corta escala. Como era el caso, en 1932,
del precio de la tonelada de petróleo en la ciudad de México que se
cotizaba 17 pesos por arriba del de la ciudad de Buenos Aires. 58

En general, los principales derivados del petróleo, como la gasolina, la


kerosina, el combustóleo, lubricantes, parafina y asfalto, tuvieron precios
comparativamente más elevados a los de otros países. El combustóleo mu-
chas veces representó para los ferrocarriles un alto costo, lo que motivó la
intervención del gobierno federal para establecer el Control de Adminis-
tración del Petróleo Nacional que, entre sus objetivos tuvo el de suministrar
combustible barato a este medio de transporte y, para ello, se obligó a las
compañías proveedoras a reducir el precio de sus combustibles.
Particularmente llamaba la atención el alto precio de venta de la
gasolina. Entre 1925 y 1927 se estuvo publicando en la prensa nacional la
comparación de precios de la venta al menudeo de este combustible en
la ciudad de México y diferentes ciudades de Estados Unidos. En la pri-
mera, en promedio, el precio por litro se vendió en 20 centavos, mientras
que en San Luis Missouri su precio era de once centavos, lo mismo que
en Nueva York y en San Francisco; por su parte, en San Luis Illinois era
de diez centavos. Para 1930, los precios por litro, en centavos mexicanos,
eran de 16 en México; diez en Nueva York; doce en San Francisco; diez
en San Luis Missouri, y once en San Luis Illinois.
En 1925, en un comunicado de la Secretaría de Industria, Comercio
y Trabajo se afirmaba que era exagerado el precio al que se expendía la
gasolina de 20 centavos por litro. También se hizo una estimación, con-
tando todos los gastos, de cuánto debería costar el litro: trece centavos
(véase cuadro 6). Además, se presentaba el precio de la gasolina en otros
países, cuya venta, en moneda mexicana, oscilaba entre ocho y diez cen-
tavos por litro: en Dinamarca, en doce; en Holanda, en diez; en Norue-
ga, en 16; en España, entre 16 y 18, y en Inglaterra en 16 centavos.

Para un acercamiento a esta problemática, véase Brown, "Empresa", 1997, pp. 322-323.
Paredes, Problema, 1933, p. 48, .
24 Luz María Uhthoff López

C U A D R O 6. ESTIMACIÓN DE LO Q U E DEBERÍA C O T I Z A R S E
E N E L P R E C I O D E L L I T R O D E G A S O L I N A E N 1925 ( E N C E N T A V O S )

Por litro

Costo de producción 0.0240


Flete de Tampico a México 0.0269
Impuesto municipal 0.0100
Impuesto 25% federal 0.0025
Impuesto 10% adicional 0.0010
Impuesto predial, de patente, timbres, y de la renta 0.0100
Gastos de ventas, gastos generales, etc. 0.0100
Impuesto federal de caminos 0.0300
Comisión a los revendedores 0.0200
Total por litro 0.1344

Fuente: Paredes, Problema, 1933.

Mientras, en México se llegó a cotizar hasta en 25 centavos por litro.


Después de la eliminación del impuesto a la importación de la gasolina y
cuando se hizo más activa la competencia, el precio bajó a fines de 1927
a once centavos por litro, para subir a 18 centavos por litro en 1929,
cuando para ello se pusieron de acuerdo diversas compañías vendedo-
ras. Aunque debe reconocerse que al interior de la república también
variaron las cotizaciones del precio de la gasolina, llegando a cifras dife-
renciales de hasta once centavos entre una ciudad y otra (véase cuadro 7).
Eran unas cuantas compañías las que dominaban el mercado interno
de la gasolina en ese entonces. El Águila (Shell) controlaba 33.7%; la
Huasteca (Standard Shell), 24.3%; Sinclair-Pierce, 21.6% y California Stan-
dard, 20.4%. Estas compañías se disputaron el control del mercado de
59

la gasolina y desataron una guerra de precios en su disputa. La Standard


de California, buscando ampliar su mercado, bajó los precios de la gaso-
lina hasta los doce centavos por litro. La respuesta de las otras grandes
compañías no se hizo esperar: la Huasteca, El Águila y la Pierce se reu-
nieron en San Antonio Texas y llegaron al acuerdo de fijar en 18 centa-
vos el precio de la gasolina. 60

Brown, "Empresa", 1997, p. 324.


Paredes, Problema, 1933, p. 70.
La industria del petróleo en México, 1911-1938 25

CUADRO 7, PRECIO AL M E N U D E O DE LA GASOLINA


D E 1933 A 1936 ( P E S O S M E X I C A N O S P O R L I T R O )

Ciudades 1933 1934 1935 1936

Ciudad de México 0,20 0,20 0.19 0.18


Chihuahua 0,20 0,21 0.20
Campeche 0.22 0.22
Guadalajara 0.20 0.20 0.20 0,19
Hermosillo 0.23 0.23 0.19
Mazatlán 0.23 0,23 0.23 0,20
Mérida 0.20 0.21 0.21
Monterrey 0.19 0.20 0.19
Puebla 0.20 0.20 0.19 0.19
Pachuca 0.21 0,21 0.18
Saltillo 0.19 0.20 0.19
Tampico 0.18 0.19 0.17
Torreón 0.18 0.21
Veracruz 0,21 0.21 0.18 0.18
Villahermosa 0.29 0.28 0.27

Fuente: Manterola, Industria, 1938.

Para 1934, El Águila, una de las principales compañías abastecedoras


del mercado interno, incrementó el precio de gasolina a 21 centavos.
Esta medida fue secundada por las demás empresas petroleras. Con 61

motivo de este incremento los transportistas y taxistas de la ciudad de


México y otras zonas de la república promovieron huelgas y manifesta-
ciones. Este sector de trabajadores denunció que con el alto precio de la
gasolina se hacían incosteables los transportes. 62

El alza de la gasolina despertó gran descontento entre los consumi-


dores, así como entre las diversas industrias y ramas de la economía que
dependían cada vez más del autotransporte para el movimiento de sus
mercancías. Todo indica, pues, que este energético se había vuelto indis-
pensable para el funcionamiento y desarrollo de la economía nacional.

En los expendios de gasolina, las empresas petroleras colocaron carteles con la siguiente
01

leyenda: gasolina, litro: trece centavos; impuesto directo: ocho centavos, total 21 centavos. El
Universal, 19 de julio de 1934.
El Universal, 23-27 de julio de 1934.
02
26 Luz María Uhthoff López

H A C I A U N A MAYOR I N T E R V E N C I Ó N ESTATAL
E N E L MERCADO INTERNO D E L PETRÓLEO

Para la década de 1930, dada la importancia que había adquirido el pe-


tróleo y sus derivados en el mercado interno, el gobierno federal aplicó
una serie de medidas tendientes a regular su consumo. El objetivo era
asegurar el suministro y precios controlados de estos combustibles, para
así promover la industrialización del país y mejorar la capacidad adquisi-
tiva de la población.
Una de las medidas fue establecer una empresa nacional de petró-
leo. El ejecutivo federal, de acuerdo con el decreto del 28 de diciembre
de 1933, organizó la compañía Petróleos de México ( P E T R O M E X ) , cuyo 63

capital social sería de 20 000 000 de pesos, suscrito 50% por el gobierno
federal en acciones A y 50% por accionistas mexicanos, en acciones serie
B . La preocupación del gobierno al formar esta empresa era que las
M

fuentes de producción, así como los oleoductos, las refinerías y la organi-


zación del petróleo y sus derivados se encontraba en manos del capital
extranjero. Esto provocaba una influencia desfavorable en la economía
nacional, primero, porque subordinaba el desarrollo industrial del país a
los precios elevados de dichas empresas y, segundo, porque reducía el
poder de consumo de la población al exportarse la mayor parte de las
ganancias del petróleo al extranjero, por lo que la creación de P E T R O M E X
65

buscaba regular el mercado interno del petróleo, asegurar su abasteci-


miento y, especialmente, satisfacer las necesidades del gobierno y de Fe-
rrocarriles Nacionales de México, así como facilitar el adiestramiento del
personal técnico mexicano en los trabajos de la industria petrolera. 66

En el Plan Sexenal, elaborado por el Partido Nacional Revoluciona-


rio en 1933, también se hizo referencia al petróleo pues, entre otros as-
pectos, mencionaba que "se intervendrá para lograr el equilibrio de las
fuerzas económicas de la industria petrolera, estimulando el desarrollo
de las empresas nacionales y creando un organismo semioficial de apoyo
y regulación". En este plan se asentaba la intención del gobierno fede-
67

ral de intervenir en la industria petrolera a través de la creación de un


organismo semioficial que regulara y coordinara las tarifas de los energé-

Meyer señala que los encargados de vigilar a la industria petrolera en la Secretaría de


63

Industria lanzaron a través del Boletín del petróleo la idea de formar una empresa oficial similar
a los Yacimiento Fiscales de Argentina. Meyer, México, 1972, p. 297.
El Universal, 16 de mayo de 1934.
64

Declaraciones del secretario de Economía, Primo Villa Michel, para fundamentar el


65

establecimiento de PETROMEX. El Universal, 16 de mayo de 1934.


Diario de Debates de la Cámara de Diputados, 20 de diciembre de 1933.
66

Ibid.
67
La industria delpetróleo enMéxico, 1911-1938 27

ticos y de los transportes de modo tal que "la industria se desenvuelva


por y no para la energía" y a través del sistema ferroviario estatal. 68

Tenemos entonces que para la clase política posrevolucionaria el


petróleo y sus derivados eran esenciales para el desarrollo de la econo-
mía nacional, ya que este energético impactaba directamente en el trans-
porte, tanto a los automotores como a los ferrocarriles; también la indus-
tria dependía del combustible y lubricantes; en el consumo doméstico se
utilizaban crecientemente las lámparas y estufas de petróleo, y aun la
industria eléctrica consumía cada vez más petróleo, pues de 500 000
kilowatts que medía la capacidad eléctrica total instalada en el país, 43%,
es decir 215 000 kilowatts, correspondía a plantas termoeléctricas que se
alimentaban con aceite mineral y sus derivados, todos de procedencia
nacional. Por todo ello, una preocupación estratégica de los gobiernos
69

posrevolucionarios fue intervenir en la regulación del transporte y la ener-


gía, pues se les consideraba las principales trabas para estimular el mer-
cado nacional.
Así, aun antes de que el presidente Cárdenas tomara medidas radi-
cales para regular el transporte y la energía, como fueron la nacionaliza-
ción de los ferrocarriles en 1937 y la expropiación petrolera en 1938,
existió el interés manifiesto de los gobiernos federales por aplicar medi-
das de control sobre los precios del petróleo y sus derivados. En 1934, la
Secretaría de Economía declaró -dentro de las prevenciones del artículo
28 constitucional- como artículo de primera necesidad al petróleo y sus
derivados, lo que le permitía a esta secretaría intervenir y fijar los pre-
70

cios máximos a que debían venderse dichos artículos. En consecuencia, 71

con motivo del alza de la gasolina establecida por las empresas petrole-
ras, en julio de 1934 el gobierno formó una comisión técnica investigado-
ra de las condiciones del mercado del petróleo. Se tomó en cuenta la
afectación a los consumidores y la repercusión en las diversas industrias y
ramas de la actividad económica. El gobierno federal resolvió, con fun-
damento en la Ley Orgánica del artículo 28 constitucional, fijar transito-
riamente el precio de la gasolina en 20 centavos, cancelando el alza
72

propuesta por las empresas petroleras. Finalmente, el gobierno federal


estableció el precio de la gasolina en 18 centavos, de los cuales tomaba
ocho centavos como impuesto. 73

c8
Para Hernández Chávez, con el Plan Sexenal emerge así la primera formulación de la
clase política posrevolucionaria: la función económica y social del Estado se define como la de
regular y apoyar indirectamente la economía nacional. Hernández, "Economía", 1993, p. 318.
69
El Universal, 22 de mayo de 1934.
70
El Universal, 23 de julio de 1934,
71
El Universal, 24 de julio de 1934,
72
El Universal, 28 de julio de 1934,
" Brown, ''Empresa", 1997, p. 330.
28 Luz María Uhthoff López

C O M E N T A R I O FINAL

Desde los últimos años de la década de 1920 se inicia un consistente


incremento en la demanda interna del petróleo y sus derivados. Al cre-
cer la planta vehicular con automóviles y camiones se multiplicó el con-
sumo de gasolina; los ferrocarriles dependieron cada vez más del
combustóleo para su funcionamiento y, en general, las industrias y las
diversas actividades económicas demandaron los derivados del petróleo.
Era tan importante el consumo de este energético en la vida económica
que, para 1937, México ocupaba el noveno lugar como país consumidor,
antecedido por Estados Unidos, Rusia, Inglaterra, Francia, Canadá, Ale-
mania, J a p ó n y Argentina. 74

Junto al crecimiento del consumo interno del petróleo, existió la preo-


cupación de los gobiernos posrevolucionarios por regular su consumo.
En principio se aplicó una política de estímulos fiscales que favoreció la
demanda interna de este energético; también, a partir de la década de
1930, se trató de intervenir en el mercado interno con la creación de la
empresa P E T R O M E X , cuyo objetivo fue restarle poder al control oligopólico
de la producción y distribución que ejercían las empresas extranjeras del
petróleo. Otra forma de intervención gubernamental fue el control que
ejercieron sobre los precios del petróleo. Así, el poder del Estado se
afirmó como agente regulador a través de impuestos y con el control de
precios en el mercado nacional.
Ciertamente, para el gobierno federal fue prioritario ampliar el mer-
cado interno. Y, para cumplir con este objetivo era necesario ejercer en
la práctica una mayor intervención sobre los transportes y la energía. El
petróleo, entonces, tuvo cada vez más un papel decisivo en la economía
nacional y, en consecuencia, el interés de la política económica consistió
en proporcionar este energético a bajo costo y con ello reducir los costos
de producción. Si bien estos objetivos se alcanzaron plenamente después
de la expropiación petrolera de 1938, no debe pasarse por alto que con
bastante antelación la economía nacional mostraba ya una importante
dependencia del petróleo y sus derivados.

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