Año 3.

nº 8

Cría salud
y
Manejo responsable de los medicamentos en la explotación ganadera. El control y la eliminación del virus BVD

BOVINOs b á s i c o

básicos BOVINO editorial
Los residuos de medicamentos afectan a la calidad de la leche y su proceso de industrialización; las sustancias inhibidoras en la leche dificultan los procesos de acidificación y maduración para su transformación en productos de leche ácida y en quesos. Además, son un peligro para la salud humana, por ello es necesario un uso racional de medicamentos y sustancias químicas en el control de enfermedades y en las labores de limpieza y desinfección en nuestras explotaciones. Contribuiremos, así, a producir leche de buena calidad, higiénica y libre de residuos nocivos, a reducir la contaminación ambiental y a obtener productos de mejor calidad y con menor riesgo para la salud de los consumidores. La ganadería de carne y de leche sufre enormes pérdidas debido a la infección por el virus de la Diarrea Vírica Bovina. Profundizamos en estas páginas en los diferentes métodos de control y eliminación del virus. La alta mutabilidad natural del virus y la emergencia de cepas muy virulentas contribuyen a limitar el éxito de los programas de control. Los animales persistentemente infectados son la primera fuente de infección y son necesarios procedimientos efectivos de testaje para detectar la presencia de estos portadores infectados.

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BOVINO Manejo
Manejo responsable de los medicamentos en la explotación ganadera

responsable de los medicamentos en la explotación ganadera

El uso de medicamentos o aditivos plantea un problema de salud pública, en la medida en que éstos pueden originar residuos en los alimentos derivados de los animales tratados. Por ello, es necesario adoptar medidas de control para garantizar el correcto almacenamiento, uso y eliminación de los medicamentos de la explotación.
La utilización de cualquier medicamento en nuestras ganaderías debe estar siempre ligada a dos conceptos básicos: la presencia de residuos en los productos obtenidos de animales tratados y el respeto del tiempo o periodo de supresión.

Implementación de programas de control sanitario
Los residuos de medicamentos veterinarios tienen su origen en la propia granja, por lo tanto, todas las medidas que se tomen para prevenir su aparición en la leche deben ser cumplidas en este primer eslabón de la producción. Los ganaderos deben ser conscientes de los riesgos para la salud de las personas, como consecuencia del consumo de productos lácteos con residuos de medicamentos. La aplicación de programas sanitarios preventivos, tanto para la mamitis como para otras enfermedades, reduce la necesidad del tratamiento de animales con antibióticos, minimizando el riesgo de contaminación de la leche.
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básicos
Utilización de medicamentos autorizados
El uso de medicamentos aprobados por la autoridad sanitaria y siguiendo las instrucciones del prospecto garantiza que el tratamiento sea dado en dosis óptimas, administrado a los intervalos y duración de tiempo apropiados, garantizando la seguridad para el animal y la ausencia de residuos en leche. En la explotación sólo debemos usar los medicamentos prescritos por el veterinario de la misma. La prescripción puede durar de 1 a 3 meses en el caso de tratamientos crónicos.

Uso de medicamentos en forma distinta a la indicada (extra label o fuera de etiqueta)
Cualquier uso distinto del que figura en el Resumen de Características del Producto (dosis, vía de administración, etc.) puede provocar que el tiempo de espera se modifique. El veterinario puede realizar una prescripción excepcional si no existe medicamento específico para una dolencia en una especie de destino, para evitar dolor a los animales u otros motivos. En este caso, y siempre para un escaso número de animales de una explotación, se permitirá utilizar otro fármaco:

1º 2º 3º 4º

de la misma especie pero autorizado para otra dolencia (INDICACIÓN) de otra especie animal medicamento de uso humano fórmula magistral

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Manejo responsable de los medicamentos en la explotación ganadera El veterinario asumirá la responsabilidad sobre la seguridad del medicamento, incluidas las posibles reacciones adversas. Y, si modifica la posología o la vía de administración, deberá indicar el tiempo de espera adecuado, que no será inferior a 7 días en leche y 28 en carne.

Identificación de los medicamentos utilizados en la ganadería
Debemos instaurar un sistema adecuado de identificación de los medicamentos (prescriptor, nombre del producto, composición, indicación, dosis, vía de administración y tiempo de espera en leche y carne, caducidad, fecha de primera perforación). Los medicamentos deben guardarse en su envase original, con la caja y el prospecto. Si esto no es posible (viales, etc.), es necesario reetiquetar los productos.

Almacenamiento de los medicamentos según las disposiciones vigentes
Los medicamentos deben ser almacenados en lugares específicos, de acuerdo con su uso. Se deben tener las siguientes precauciones: almacenar separados los medicamentos para va-

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cas en producción, de los medicamentos para vacas no lactantes, novillas, etc.; igualmente no se deben almacenar productos fitosanitarios junto con fármacos. Los productos han de conservarse a la temperatura recomendada (no podemos olvidar que necesitamos un termómetro de máxima y mínima).

Establecer protocolos de tratamiento de enfermedades
Los protocolos deben estar a disposición de los operarios de la granja y, en especial, del responsable de realizar los tratamientos, si ha sido designado.

Identificación de los animales bajo tratamiento
Es imprescindible que los ordeñadores conozcan qué vacas han sido tratadas, para evitar que se mezcle la leche de vacas no tratadas con leche proveniente de animales tratados. Para este fin se deben utilizar métodos de identificación temporal (bandas para colocar en las patas, pinturas, etc.) o permanentes, que alerten sobre los animales tratados. Las vacas bajo tratamiento antibiótico deben ser ordeñadas las últimas, para evitar tanto la contaminación de la leche y conductos de la máquina de ordeño con organismos patógenos, que podrían así transferirse a otras vacas, como con residuos de antibióticos, que pueden llegar a la leche destinada a la venta.

Registros precisos de todos los tratamientos
Es imprescindible llevar al día un registro de todos los tratamientos que realizamos en la explotación. En él debe figurar la persona que realiza el tratamiento, el número del animal y el producto utilizado. Deben destacarse, también, la dosis, la vía de administración y los tiempos de espera en leche y en carne. Registro del veterinario (en poder del titular de la explotación): la fecha, los tratamientos prescritos (dosis, vía de administración, si hay varias, duración) y la naturaleza de éstos, la identificación de los animales, incluida en su caso la individual y los tiempos de espera correspondientes.
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Manejo responsable de los medicamentos en la explotación ganadera

Registro del ganadero: la fecha de inicio y fin del tratamiento, la identificación del medicamento veterinario, la cantidad, el nombre y dirección del centro dispensador o datos del veterinario si procede del botiquín veterinario (nombre, apellidos, dirección, nº de colegiado) y la identificación del animal o animales tratados, incluida en su caso la individual.

Análisis de residuos de los medicamentos utilizados
Se recomienda analizar la leche de vacas que hemos comprado antes de incorporar su leche a la destinada a venta. Es necesario analizar la leche de los cuatro cuartos de la vaca, empleando el mismo método analítico que utiliza la industria, o uno comparable.

Capacitación continuada del personal de la finca
Es necesario que en las ganaderías, la persona que administra un medicamento esté formada sobre las precauciones que debe tomar al aplicarlo. Se deben instruir sobre el uso de medicamentos, protocolos de tratamiento, identificación de animales, mantenimiento del registro de tratamientos, y mantenimiento del inventario de fármacos y su correcta administración.
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Razones que explican la contaminación con inhibidores de la leche del tanque
- La leche de una vaca con tratamiento antibiótico llega accidentalmente al tanque general de leche. - Una vaca a la que hace poco tiempo que se le ha puesto el tratamiento de secado es ordeñada accidentalmente. - La unidad de ordeño no se limpia convenientemente entre el ordeño de vacas tratadas con antibióticos y el de aquéllas que no lo son. - Ordeño de vacas recientemente adquiridas, de las cuales se desconoce si han sido o no tratadas. - Vacas en las que sólo se ha tratado un cuarterón frente a mastitis. La leche ordeñada de éste se ha desviado, pero no lo ha sido la del resto de los cuarterones. - Las vacas tratadas con antibióticos se ordeñan al final, pero se olvida desviar la leche procedente de éstas a un tanque diferente. - Sobredosificación de antibiótico. La presencia de residuos en leche se prolonga durante más tiempo del especificado en la ficha técnica del producto. - Alimentación de vacas en lactación con piensos medicados por error. - Las vacas bebieron agua medicada del pediluvio. - No respetar los tiempos de supresión de los medicamentos. - Uso de medicamentos no aprobados. - Administración de medicamentos por vías no recomendadas por los laboratorios fabricantes. - Residuos de soluciones desinfectantes y/o de lavado en el equipo de ordeño.

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BOVINO El control y la
El control y la eliminación del virus BVD (Diarrea Vírica Bovina)

eliminación del virus BVD

Una vez el BDV ha entrado en nuestras granjas, a través de animales comprados, vehículos, visitantes, etc., el virus se transmite de unos animales a otros, por el contacto con los fluidos (semen, moco, orina, leche, heces) de un animal infectado (infección aguda o crónica), y de madres a hijos cuando se infectan durante la gestación o son portadoras persistentes. En un animal no gestante el virus se manifiesta con síntomas diversos, pero tiene un tiempo limitado para propagarse, de 20-90 días. En los tejidos seminales y el esperma se puede aislar el virus durante más de seis meses, por lo que es muy importante proteger a los toros destinados a reproducción. Si el animal está gestante, su infección en el periodo que va desde la concepción hasta los 130 días puede originar un Individuo Persistentemente infectado (IPI). Un IPI es un animal que no ha reconocido el virus como algo ajeno a él y no puede generar defensas contra la cepa que lo infectó o aquellas que son muy parecidas. El problema radica en que estos animales diseminan virus todo el tiempo y suponen, por lo tanto, la principal fuente de virus BVD en una explotación y el mecanismo que asegura la perpetuación de la infección en la granja.
El virus de la Diarrea Vírica Bovina (BVD) se puede controlar y se puede eliminar, pero para ello hemos de tener en cuenta dos cosas:

1.

Todos los sistemas de eliminación del BVD pasan por impedir la presencia de los IPI en el rebaño.

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2.
Su diagnóstico, control y eliminación, si se decide, requiere un trabajo conjunto y una colaboración estrecha con el veterinario de la explotación. Tradicionalmente se han dado dos enfoques de protección contra el virus: La reducción de síntomas y control de daños, mediante la vacunación y la búsqueda y eliminación de portadores, junto a medidas de bioseguridad para mantener el rebaño libre de nuevas infecciones. También se han probado sistemas mixtos, en los que se combinaba la vacunación con la eliminación de portadores (IPI’s). El punto clave para identificar los rebaños con infección persistente consiste en la realización de un chequeo de anticuerpos representativo de todos los animales del rebaño. En las explotaciones en las que existe un animal IPI, el porcentaje de individuos con anticuerpos frente al virus puede superar el

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El control y la eliminación del virus BVD (Diarrea Vírica Bovina) 75-80%. En ganaderías donde se vacuna regularmente frente al virus BVD no es posible diferenciar entre los anticuerpos vacunales y los que no los son. Es recomendable, entonces, realizar la prueba en animales no vacunados de entre 5 y 12 meses de edad. Una vez diagnosticada en la explotación una infección persistente, el objetivo prioritario consiste en identificar el IPI y eliminarlo. La detección del virus es posible mediante test ELISA a partir de una muestra de sangre entera. Es aconsejable repetir la analítica 2-3 semanas más tarde, a los animales que hayan dado positivo, para confirmar el diagnóstico. Si por cuestiones de rentabilidad debemos seleccionar los animales a los que realizar el test, los posibles candidatos serán: terneros mayores de cinco meses, animales seronegativos, animales dudosos o débilmente seropositivos y animales que muestran retraso en el crecimiento o un mal estado general crónico. Una vez identificados y eliminados los IPI’s, no podemos olvidar que pueden existir en ese momento en la explotación vacas preñadas cuyos fetos sean IPI, por lo que debemos chequear a todos los terneros que nazcan en los meses siguientes. El inconveniente de los programas de eliminación es el coste, por la analítica que requieren y por la eliminación de animales, por los fallos de concepto que han influido en el mal resultado final de varios de ellos y por el riesgo de reinfecciones si no se aplica de manera continua y eficiente el programa de bioseguridad.

Nuevas herramientas contra el virus BVD
Hoy en día, podemos diseñar un programa de eliminación del virus de un establo basándonos en unas técnicas de diagnóstico de gran sensibilidad, incluso en muestras agrupadas, como las obtenidas del tanque de leche (PCR) y en las vacunas de nueva generación que evitan la infección fetal (Pregsure®) y, por tanto, la aparición de nuevos portadores en el rebaño. De esta forma, si en un rebaño detectamos la presencia de portadores de BVD, hoy, podemos escoger si buscarlos y eliminarlos, con los enormes costes asociados, o esperar hasta su desaparición natural, manteniendo protegido el resto de los animales mediante la vacunación sistemática. El proceso comenzaría determinando el nivel de riesgo con el diagnóstico de rebaño por PCR. La confirmación de la exis12

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tencia de virus en los animales supone que es probable el nacimiento de IPI. El siguiente paso consistiría en establecer un programa vacunal adecuado, con revacunaciones anuales de Pregsure®, capaces de impedir la aparición de nuevos casos. Los IPI presentes irán desapareciendo progresivamente y sin causar daños en la fertilidad y la rentabilidad del rebaño. Es imprescindible un muestreo periódico para controlar la evolución del rebaño. La pauta a seguir: • PCR positivo (Presión infectiva elevada): revacunación cada 12 meses y PCR de control más o menos cada seis meses. • PCR negativo: revacunación y PCR de control anual.

Factores de riesgo
• Animales mantenidos en pastos comunales • Contacto entre animales en pastos contiguos • Compra de animales vivos • No exigir el testaje de los nuevos animales • Trato con ganado • No contar con el consejo veterinario

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El control y la eliminación del virus BVD (Diarrea Vírica Bovina)

Los cuatro pilares de la bioseguridad frente a BVD
1- MiniMizar el contacto con ganado ajeno

a.b.-

Cuarentena de las adquisiciones de, al menos, 21 días. Manejo separado del ganado que ha ido a ferias. Áreas de alojamiento, alimentación y bebida separadas del resto de los animales. Limpieza y desinfección de materiales entre diversos lotes.

c.d.a.b.a.b.c.a.b.c.-

Limitar las visitas a la granja. Comprar únicamente animales testados y libres del virus.

2- establecer un prograMa vacunal adecuado
Seguimiento escrupuloso de las instrucciones del prospecto. Dosis requerida y vía de administración. Cuidado de las vacunas, protegiéndolas del calor o frío excesivo o de la luz solar.

3- registrar todas las intervenciones
Registros reproductivos. Registros sanitarios. Registros económicos.

4- resolver todos los interrogantes sanitarios
Si un ternero enferma ¿por qué? Si una vaca aborta ¿por qué? Si un animal muere ¿por qué?

Una pieza clave de la sanidad y productividad futura del rebaño es mantener unas buenas medidas de aislamiento del conjunto de los animales (bioseguridad) y poner especial cuidado en la adquisición de ganado libre de BVD (y otros patógenos), mantener una cuarentena adecuada y completar una correcta vacunación de las nuevas adquisiciones antes de incorporarlas al establo. Que debe seguir un programa vacunal riguroso, con recuerdo anual con Pregsure®.
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