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Y hablando con más especialidad os confieso

,
con la ingenuidad que ante vos es debida y con la
verdad y claridad que en mí siempre es natural y
costumbre, que el no haber escrito mucho de
asuntos sagrados no ha sido desafición, ni de
aplicación la falta, sino sobra de temor y
reverencia debida a aquellas Sagradas Letras,

... con no pequeño horror. aquella amenaza y prohibición del Señor a los pecadores como yo.para cuya inteligencia yo me conozco tan incapaz y para cuyo manejo soy tan indigna. resonándome siempre en los oídos.

El escribir nunca ha sido dictamen propio. que les pudiera decir con verdad: Vos me coegistis. fue tan vehemente y poderosa la inclinación a las letras. Lo que sí es verdad que no negaré (lo uno porque es notorio a todos. que ni ajenas reprensiones . sino fuerza ajena. aunque sea contra mí. y lo otro porque. me ha hecho Dios la merced de darme grandísimo amor a la verdad) que desde que me rayó la primera luz de la razón.

según algunos. han bastado a que deje de seguir este natural impulso que Dios puso en mí: Su Majestad sabe por qué y para qué. en una mujer. . ni propias reflejas --que he hecho no pocas--. y aun hay quien diga que daña. pues lo demás sobra.--que he tenido muchas--. y sabe que le he pedido que apague la luz de mi entendimiento dejando sólo lo que baste para guardar su Ley.

no de las formales). porque aunque conocía que tenía el estado cosas (de las accesorias hablo. para la total negación que tenía al matrimonio. era lo menos desproporcionado y lo más decente que podía elegir en materia de la seguridad que deseaba de mi salvación. muchas repugnantes a mi genio. .Entréme religiosa. con todo.

de no querer tener ocupación obligatoria que embarazase la libertad de mi estudio. que eran de querer vivir sola.a cuyo primer respeto (como al fin más importante) cedieron y sujetaron la cerviz todas las impertinencillas de mi genio. ni rumor de comunidad que impidiese el sosegado silencio de mis libros. .

si hubiese sido por amor de Dios. careciendo de la voz viva y explicación del maestro. cuánto hubiera merecido! . ¡Oh. que era lo acertado.a se ve cuán duro es estudiar en aquellos caracteres sin alma. pues todo este trabajo sufría yo muy gustosa por amor de las letras.

de los divinos misterios. porque el fin a que aspiraba era a estudiar Teología. no saber todo lo que en esta vida se puede alcanzar. pareciéndome menguada inhabilidad. por medios naturales. siendo católica.Bien que yo procuraba elevarlo cuanto podía y dirigirlo a su servicio. .

que era degenerar de tan doctos padres ser idiota la hija. profesar letras. Esto me proponía yo de mí misma y me parecía razón. y más siendo hija de un San Jerónimo y de una Santa Paula. proponiéndola como obligatorio su propio gusto. por el estado eclesiástico. debía. si no es que era (y eso es lo más cierto) lisonjear y aplaudir a mi propia inclinación. .y que siendo monja y no seglar.

sin tener yo arbitrio en ello. que antes me suelo enfadar porque me cansa la cabeza. que nada veo sin segunda consideración. y yo creía que a todos sucedía esto mismo y el hacer versos. . hasta que la experiencia me ha mostrado lo contrario. y es de tal manera esta naturaleza o costumbre.Este modo de reparos en todo me sucedía y sucede siempre.

que soy una ignorante-. qué poco ánimo nos quedara y de cuántos errores nos excusáramos y cuántas torcidas inteligencias que andan por ahí no anduvieran! . de escribir con ambiciosa codicia de igualar y aun de exceder a otros.nos tomásemos la medida al talento antes de estudiar.¡Oh si todos --y yo la primera. y lo peor es.

pues si conociera. que me debéis más en tomar la pluma con este temor. como debo. esto mismo no escribiera. Y protesto que sólo lo hago por obedeceros. . con tanto recelo.Y pongo las mías en primer lugar. que me debiérades si os remitiera más perfectas obras.

. que es como los que no quieren conformarse al morir y al fin mueren sin servir su resistencia de excusar la muerte. y de hacer mala muerte la muerte que podía ser bien. sino de quitarles el mérito de la conformidad. pero nunca me han hecho daño.Yo de mí puedo asegurar que las calumnias algunas veces me han mortificado. pasa el trabajo y pierde el mérito. porque yo tengo por muy necio al que teniendo ocasión de merecer.