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OBJETIVO GENERAL

Estudiar el ecosistema ecológico y su incidencia en la naturaleza para la estructura de la ecología


forestal
OBJETIVO ESPECÍFICO:
Analizar los conocimientos previos a la ley de los factores limitantes
Identificar la importancia del ecosistema ecológico
Definir conceptos generales de los funcionamientos de los ecosistemas ecológicos de la naturaleza
cibernética y la estabilidad de los ecosistemas

FUNCIONAMIENTO DEL ECOSISTEMA ECOLOGICO


Toda vez que ningún organismo puede vivir por sí mismo o sin un medio donde existir, puede
comprenderse muy bien la importancia de la “relación recíproca” y el principio de “integridad” que
forman parte básica de la definición de este concepto de ecosistema. Hay que comenzar entonces
por comprender como funciona un ecosistema y de ahí cuáles son sus componentes.
La interacción de los tres componentes básicos, a saber:
(1) la comunidad,
(2) el flujo de energía y
(3)el ciclo de materiales, está esquematizado como un modelo simplificado de compartimientos
con las características generales ya descritas anteriormente

Todos los ecosistemas, inclusive la biosfera, son sistemas abiertos: existe una entrada y una salida
necesarias de la energía. Es claro que los ecosistemas debajo del nivel de la biosfera también están
abiertos, en varios grados, a los flujos de materiales y a la inmigración y emigración de
organismos. Por consiguiente, representa una parte importante del concepto de ecosistema
reconocer que existe tanto un ambiente de entrada como un ambiente de salida, acoplados y
esenciales para que el ecosistema funcione y se mantenga. La figura 2.2 enfatiza esta característica:
un eco- sistema conceptualmente complejo incluye ambientes de salida y de entrada junto con el
sistema de limitado, o sea, ECOSISTEMA = AE + S + AS. Este esquema soluciona el problema de
donde poner las líneas que envuelven la entidad bajo consideración, porque no importa mucho
como se delimita la “caja” central del ecosistema.
El tamaño del ambiente de entrada y salida varía mucho en función de ciertos parámetros,
tales como:
(1) El tamaño del sistema (cuanto mayor es el ecosistema menos depende del exterior).
(2) La intensidad metabólica (cuanto más alta es la tasa de intensidad metabólica del
ecosistema, mayores son la entrada y la salida).
(3) El equilibrio autotrófico – heterotrófico (cuanto mayor es el desequilibrio, más elementos
externos son necesarios para requilibrar el ecosistema) y
(4) La fase de desarrollo (los sistemas jóvenes difieren de sistemas maduros).

La estructura del ecosistema


Desde el punto de vista trófico (de trophe = nutrición), el ecosistema tiene dos estratos (que por lo
regular suelen estar parcialmente separados en el espacio y el tiempo), a saber:
(1) un es- trato autotrófico (autotrófico = que se nutre a sí mismo),
(2) un estrato heterotrófico (heterotrófico = que es alimentado por otros),

Desde el punto de vista biológico, Odum (1986) considera conveniente reconocer los siguientes
componentes como constitutivos del ecosistema:

1) Sustancias inorgánicas (C, N, CO2, H2O, etc.) que intervienen en los ciclos de
materiales;
2) Compuestos orgánicos (proteínas, hidratos de carbono, lípidos, sustancias húmicas, etc.)
que enlazan lo biótico y lo antibiótico;
3) Régimen climático (temperatura y otros factores físicos);
4) Productores, organismos autotróficos, en gran parte plantas verdes, capaces de elaborar
alimentos a partir de sustancias inorgánicas;
5) Consumidores (o macroconsumidores o fagótrofos de phago, comer), esto es,
organismos heterotróficos, sobre todo animales, que ingieren otros organismos o materia orgánica
formada por partículas, y
6) Desintegradores (microconsumidores, o saprótrofos de sapro, descomponer; u
osmótrofos de osmo, pasar por una membrana), organismos heterotróficos,
Desde el punto de vista funcional, un ecosistema puede analizarse apropiadamente en
términos de lo siguiente:
1) De los circuitos de energía;
2) De las cadenas de alimentos;
3) De los tipos de diversidad en tiempo y espacio;
4) De los ciclos de nutrientes (biogeoquímicos); -
5) Del desarrollo y la evolución; y
6) Del control (cibernética).

La naturaleza cibernética y la estabilidad de los ecosistemas


Además de los flujos de energía y los ciclos de materiales descritos anteriormente, los ecosistemas
son ricos en redes de información que comprenden flujos de comunicación físicos y químicos que
interrelacionan todas las partes y gobiernan o regulan el sistema como un todo. El grado de
estabilidad alcanzado varía mucho, dependiendo del rigor del ambiente externo además de la
eficiencia de los controles internos. Existen dos formas de estabilidad: la estabilidad de resistencia
(la capacidad de mantenerse “estable” durante el estrés) y la estabilidad de la elasticidad (la
capacidad de recuperarse rápidamente). Las dos formas pueden estar inversamente relacionadas.

Como ya fue descrito en parte, los mecanismos de control que operan al nivel de ecosistema
incluyen los subsistemas microbianos que regulan el almacenamiento y la liberación de nutrientes,
los mecanismos de comportamiento y los subsistemas de predador y presa regulan la densidad
poblacional, para mencionar solo unos ejemplos.

Una dificultad en la percepción del comportamiento cibernético en el nivel de ecosistema es que,


en este nivel los componentes están interrelacionados en redes por varios mensajeros físicos y
químicos que son análogos, no obstante, mucho menos visibles a los sistemas nerviosos y
hormonales de los organismos. El fenómeno de respuesta dramática de los organismos de bajas
concentraciones de sustancias es más de que una analogía débil con el control hormonal. Causas de
baja energía que producen efectos de alta energía son ubicadas en las redes de un ecosistema; son
suficientes dos ejemplos como ilustración.

Pequeños insectos conocidos como himenópteros parásitos, en un campo de gramíneas represen-


tan una parte muy pequeña del metabolismo total de la comunidad (a menudo menos de 0,1%),
mientras que pueden tener un efecto de control proporcionalmente mucho mayor sobre el total del
flujo primario de energía (producción) por el impacto de su parasitismo de insectos herbívoros.

El grado de estabilidad realmente alcanzado por un determinado ecosistema depende no sola-


mente de su historia evolutiva y de la. eficiencia de sus controles internos, sino también de la
naturaleza del ambiente de entrada y también tal vez, de la complejidad.

En consecuencia, reina en la literatura la confusión y una discusión plena de la teoría de estabilidad


que no está a nuestro alcance resolverla aquí. No obstante, para una perspectiva ecológica,
conforme a la figura 2.5 hay dos “tipos” de estabilidad.

La estabilidad de resistencia indica la capacidad de un ecosistema de resistir la perturbación y de


mantener intactos su estructura y su funcionamiento. La estabilidad de elasticidad indica la
capacidad de recuperación cuando el sistema es desequilibrado por una perturbación. La evidencia
creciente muestra que estos dos tipos de estabilidad pueden ser mutuamente exclusiva, en general,
en otras palabras, es difícil que los dos se desenvuelvan al mismo tiempo. Así un bosque de pinos
en California es bastante resistente al fuego (por su corteza gruesa y otras adaptaciones) pero si se
quema, se recupera muy lentamente o tal vez nunca, esta explicación de Odum (1986), también
vale para nuestros pinares de Pinus tropicalis que presenta características similares.

En resumen, un ecosistema no es el equivalente a un organismo, una vez que tiene propiedades


emergentes propias. En otras palabras, un ecosistema posee una organización a nivel de supra
organismo, pero no es un super organismo ni se parece a un complejo industrial (como una central
atómica por ejemplo). Por ello tiene una cosa en común con estos sistemas tiene un comporta-
miento cibernético interno.
Sustancias abióticas: las sustancias abióticas incluyen compuestos básicos inorgánicos tales como
el agua, dióxido de carbono, oxígeno, calcio, nitrógeno, azufre o sales de fósforo, aminoácidos y
ácidos húmicos, entre otros.
Organismos productores: En los ecosistemas acuáticos, los productores podrán ser plantas
enraizadas o grandes plantas flotantes (llamadas macrófitos por Odum, 1988), que por lo regular
sólo crecen en aguas poco profundas, diminutas plantas flotantes, generalmente, llamadas
fitoplancton, distribuidas por todo el ecosistema hasta la profundidad en que penetra la luz.

Organismos consumidores: Estos son animales, como larvas de insectos, crustáceos peces (en el
caso del lago). Los macro consumidores primarios o herbívoros que se alimentan directamente de
plantas vivas o de restos de plantas.

Organismos saprotróficos: Las bacterias acuáticas, los flagelados y los hongos acuáticos están
distribuidos por todo el ecosistema, pero son particularmente abundantes en la superficie de
contacto entre el agua y el fango, a lo largo del fondo de los lagos, en donde se acumulan cuerpos
de plantas y animales, así como en la unión humus -suelo de un bosque o dentro de cualquier
ecosistema terrestre.

Bibliografía.

Odum, E. P. (1971) Ecological principles and the urban forest. In: Proc. Symp. On Role of Trees in
the South’s Urban Environment. Athens, Ga., Ga. Center for Continuing Education, 78-81 p.
Odum, E. P. (1975) Ecología. Estructura y función de la naturaleza. Los modernos principios de
flujo de energía y ciclos biogeoquímicos. 11ª Impresión Compañía Editorial Continental, S.A.
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Odum, E. P. (1986) Ecología 3ª Edición. Edición Revolucionaria (Primera edición cubana),
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Odum, E. P. (1988) Ecología, Editora Guanabara Koogan S.A., Rio de Janeiro, Brasil, 434 p.
Odum, E. P. and de la Cruz, A. A. (1963) Detritus as a major component of ecosystems. AIBS
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Odum, E. P.; Marshall, S. G. and Marples, T. G. (1965) The caloric content of migrating birds.
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